Bogotá
“Bogotá no es solo una ciudad: es el palimpsesto donde se superponen Bacatá muisca, la Santafé colonial y la capital republicana, cada capa portando la memoria y las contradicciones de la anterior.”
Bogotá es la capital de Colombia, sede del gobierno nacional y, desde el siglo XVI, el centro administrativo, político y letrado de una franja del continente que ha cambiado varias veces de nombre: Nuevo Reino de Granada, Virreinato, Gran Colombia, República de la Nueva Granada, Estados Unidos de Colombia, República de Colombia. Sobre el altiplano cundiboyacense, a 2.600 metros de altitud, la ciudad se levanta en el mismo territorio donde los muiscas construyeron una de las sociedades prehispánicas más densas del norte de Suramérica. Su historia no es la de una capital cualquiera: es la del lugar donde las élites colombianas ensayaron, una y otra vez, la idea misma de nación —y donde, cada tanto, los de abajo desbaratan el guion. Cada capa urbana —Bacatá absorbida en Santafé, la Santafé ilustrada convertida en cuna de la Independencia, la capital regeneracionista sacudida por el Bogotazo, la metrópoli fragmentada del siglo XXI— es un ensayo de país y la cicatriz de sus fracasos.
Bacatá: el altiplano antes de la conquista
Antes de ser Bogotá, esta tierra fue Bacatá. Los muiscas —una sociedad de habla chibcha que ocupó las tierras altas de los actuales departamentos de Cundinamarca y Boyacá— habían levantado sobre el altiplano una de las formaciones sociopolíticas más complejas del territorio prehispánico colombiano. Su ocupación fue precedida por la llamada Cultura Herrera, situada aproximadamente entre el siglo IV a.C. y el siglo I d.C., cuya relación exacta con el mundo muisca posterior sigue en discusión.
La organización política muisca estaba encabezada por dos grandes señores, el Zipa y el Zaque, y se desplegaba en una estructura piramidal que iba de la gente del común a los linajes nobles, atravesada por caciques de distinto rango. Fray Pedro Simón, uno de los primeros cronistas en describir el sistema, situaba en el ápice a los señores de Bogotá y Tunja. Bacatá era el nombre del lugar de recreo del Zipa; la etimología suele traducirse como "límite extremo de los campos", una expresión que resume bien la geografía del altiplano, cerrado por los Andes y bordeado por sabanas.
La economía muisca combinaba agricultura densa, orfebrería de altísima sofisticación y una red de intercambio en la que circulaban mantas, oro y sal. Ninguna de esas mercancías constituyó un patrón monetario homogéneo, aunque las mantas se acercaron a esa función; el oro y la sal, con toda su importancia simbólica y ritual, no llegaron a ser medios generales de cambio. La orfebrería, con estilos y técnicas propias, tuvo un lugar central en la vida política y religiosa, y sobrevivió con notable persistencia a las campañas coloniales de extirpación de idolatrías y a la imposición del tributo en oro.
La imagen que se instaló después —la de una sociedad comparable a la azteca o la inca— fue en buena medida una construcción ibérica. Los cronistas y la historiografía tradicional exageraron la riqueza y la centralización muiscas para dar sentido al empeño español por asentarse en la sabana. Los muiscas eran, sin duda, una sociedad rica y organizada; no eran un imperio.
Santafé: la fundación y el nombre compuesto
La conquista del altiplano llegó tarde y agotada. La expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada partió de Santa Marta el 6 de abril de 1536 con 705 hombres y alcanzó la sabana con apenas 166, diezmada por las enfermedades y por el trayecto agónico a lo largo del río Magdalena. Al llegar arriba, los expedicionarios sometieron militarmente a la población muisca en una campaña marcada por crueldades y asesinatos contra sus jefes: la conquista no fue negociación sino imposición armada.
El 6 de agosto de 1538, Jiménez de Quesada realizó el primer acto fundacional del poblado de Santafé. Fue una ceremonia modesta y cargada de simbología: la primera misa, la construcción de doce chozas —leídas por la tradición como recordatorio de los doce apóstoles— y el gesto ritual de arrancar yerbas para tomar posesión de la tierra en nombre del rey. El sitio elegido fue, con toda probabilidad, Teusaquillo, un lugar de esparcimiento del Zipa. La fecha se celebra desde entonces como aniversario de la ciudad, aunque en rigor hubo un segundo acto fundacional posterior, más formal, y la documentación notarial contemporánea no registró la fundación con la solemnidad que la memoria le ha atribuido.
El nombre es en sí mismo un palimpsesto. "Santafé" fue el bautismo español: Quesada lo tomó de la villa que los Reyes Católicos habían fundado cerca de Granada durante las guerras contra los moros, y con él inscribió al nuevo poblado en una genealogía de conquista cristiana. Al conjunto del territorio lo llamó Nuevo Reino de Granada, en homenaje a su lugar de nacimiento. Pero el nombre indígena no desapareció: Bogotá —el asiento del zipazgo, castellanización de Bacatá— quedó adherido al topónimo, y de ese pegado surgió con el tiempo el nombre compuesto Santafé de Bogotá, que arrastra hasta hoy la doble memoria de la ciudad. Poco después de la fundación, los españoles apresaron al cacique Sagipa y lo sometieron a juicio, acusándolo de usurpar el cacicazgo y de rebelión, mientras trataban de dar con el tesoro del Zipa.
La sabana estaba disputada. En los meses inmediatamente posteriores a la fundación, Quesada se encontró con dos expediciones rivales que convergían sobre el mismo territorio: la de Nicolás de Federmán, que bajaba desde Venezuela, y la de Sebastián de Belalcázar, que subía desde Quito. Que tres huestes distintas confluyeran sobre el altiplano revela lo que se creía encontrar aquí, y también el modo en que el imperio se armaba a codazos entre sus propios agentes.
La capital virreinal y el laboratorio ilustrado
Durante dos siglos y medio, Santafé fue capital administrativa del Nuevo Reino de Granada, junto con Tunja, Popayán y Cartagena en la red de grandes centros regionales. Fue también, sobre todo, una ciudad eclesiástica. Las órdenes religiosas —franciscanos, dominicos, jesuitas, agustinos— protagonizaron el proceso de cristianización entre los siglos XVI y XVIII, acumulando poder social, político y cultural en templos, conventos, colegios y haciendas. La geografía urbana de La Candelaria —el casco antiguo que aún conserva la traza colonial al pie de los cerros orientales— se organizó alrededor de esos claustros y de la Plaza Mayor, hoy Plaza de Bolívar.
En la segunda mitad del siglo XVIII, sobre ese tejido eclesiástico se superpuso otro estrato: el de la Ilustración criolla. José Celestino Mutis llegó a Santa Fe en 1761 como médico personal del virrey Pedro Messía de la Zerda. Traía formación botánica europea y una convicción que enseguida chocaría con el aristotelismo dominante en las cátedras neogranadinas: defendió públicamente la cosmología copernicana y por ello enfrentó la oposición del pensamiento escolástico y clerical de la capital. Mutis fue el principal agente de la ciencia ilustrada en la Nueva Granada; años después, con el arzobispo Antonio Caballero y Góngora —que asumió la mitra santafereña en 1779— quedó abierto el camino para la Real Expedición Botánica, que convertiría a Santafé en uno de los centros de saber natural más ambiciosos del continente.
La ciudad se llenó entonces de tertulias. Las más célebres fueron la de Antonio Nariño y la de Manuel del Socorro Rodríguez: espacios de sociabilidad ilustrada por los que circularon libros prohibidos y gacetas, y con ellos las ideas de las revoluciones atlánticas. Fue en ese ambiente donde hacia 1793-1794 Nariño tradujo e imprimió la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, gesto por el que fue arrestado y procesado: las autoridades virreinales atribuyeron al panfleto un potencial sedicioso y alertaron sin demora a Quito, Caracas y otras ciudades de la Corona.
Aquí operó la paradoja fundamental del período. La élite criolla ilustrada de finales del XVIII fue formada por las propias reformas borbónicas —las expediciones científicas, las sociedades económicas, las tertulias, las cátedras renovadas—, y fue esa formación patrocinada por el imperio la que le permitió imaginar el autogobierno y cuestionar el orden colonial. Santafé se convirtió, sin haberlo previsto la Corona, en el laboratorio donde una minoría letrada empezó a pensar la nación.
El 20 de julio y la Patria Boba
La ruptura llegó el 20 de julio de 1810. Ese día, en el marco de la crisis imperial abierta por la invasión napoleónica a España, la élite santafereña provocó un incidente calculado en la Plaza Mayor —el episodio del florero de Llorente— y en la noche instaló la Junta Suprema de Gobierno, que por ser capital del virreinato se atribuyó de inmediato la dirección del movimiento en el resto del país. El acta fue autonomista más que independentista: se decía guardadora de los derechos de Fernando VII, aunque desconocía a las autoridades peninsulares. La ambigüedad no fue debilidad sino cálculo: permitía cerrar filas sin quemar puentes.
El día 20 tuvo dos rostros. Uno fue el de los criollos ilustrados —los Nariño, los Torres, los Zea— que orquestaron una revolución de junta a la manera de las que estaban ocurriendo en el mundo hispánico. El otro fue el de la multitud que llenó la Plaza Mayor: una masa que, como reconocieron los propios protagonistas, no conocía el plan de fondo y actuaba movida por antipatías y resentimientos contra ciertos españoles considerados perjudiciales, canalizando en la calle una hostilidad social que rebasaba el guion. El virrey, calificado por los cronistas de pusilánime, no dio la orden de reprimir. La única sangre derramada ese día fue la de un sombrerero llamado Florencio.
Santafé no estaba sola. En cuestión de semanas, otras ciudades habían instalado sus propias juntas o depuesto a sus autoridades: Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio, Cali el 3 de julio, Pamplona el 4, El Socorro el 10, Tunja el 25, Neiva el 27, Girón el 30, Mompós el 6 de agosto, donde se proclamó abiertamente la independencia. Esa simultaneidad iba a ser el problema, no la solución.
Los años que siguieron —los que la historiografía llamó, con desprecio, la Patria Boba— fueron el primer gran debate colombiano sobre la forma del Estado. Las provincias impulsaron un gobierno federalista que se plasmó el 27 de noviembre de 1811 en el Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, redactada por Camilo Torres sobre el modelo estadounidense. Cundinamarca, bajo la influencia de Nariño, se negó a adherirse y defendió una postura centralista. La disputa derivó en guerra civil. En diciembre de 1814, las tropas federalistas atacaron la capital y forzaron la renuncia de Manuel Bernardo Álvarez, sucesor de Nariño en la presidencia de Cundinamarca. Las disputas entre Santafé y Cartagena por la formación de un Congreso General encarnaron, con toda su crudeza, la imposibilidad de fabricar un poder central o federativo lo suficientemente fuerte como para impedir que la soberanía se astillara en pedazos.
La reconquista española de 1815-1816 aprovechó ese vacío. La liberación llegó desde afuera: el 7 de agosto de 1819, en el puente sobre el río Teatinos, el ejército comandado por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander derrotó a la división realista del coronel José María Barreiro en la batalla de Boyacá, capturando a la práctica totalidad de sus jefes y oficiales. La entrada del ejército libertador a Bogotá abrió el ciclo republicano de la ciudad. El 15 de enero de 1830, Bolívar volvió por última vez a Bogotá, capital de la Gran Colombia, e inauguró cinco días después el Congreso Nacional convocado para dar al Estado una nueva base constitucional. Aquel Congreso Admirable no logró detener la fragmentación: Venezuela y Ecuador se separarían ese mismo año, y Bolívar moriría en Santa Marta antes de fin de año.
Antes de eso, en el ciclo de la reconquista y la resistencia, Bogotá había producido también sus mártires: Policarpa Salavarrieta, ejecutada en 1817 en la Plaza Mayor por servir de enlace a las guerrillas patriotas, quedó fijada en la memoria como emblema de un heroísmo popular femenino que la iconografía oficial recuperó tarde.
La capital republicana: aislamiento, guerras civiles y Regeneración
El siglo XIX bogotano se define por una contradicción brutal. La ciudad era la capital designada del nuevo país, el centro que —según las élites— debía recoger y difundir la voz de las provincias; y era, al mismo tiempo, una ciudad geográficamente aislada, encaramada a 2.600 metros, sin salida fluvial propia, cuyo trayecto hasta Honda, el puerto sobre el Magdalena, se hacía todavía a mediados de siglo en recuas de mulas o en cargueros indígenas. Francisco José de Caldas —el sabio popayanejo formado en el círculo de Mutis— había albergado la esperanza de que Bogotá se convirtiera en el núcleo de la comunidad científica y del sistema de educación pública; la ciudad cumplió esa función a medias, siempre bajo la presión de un país que no la reconocía como suya.
La política nacional del XIX transcurrió como una sucesión de guerras civiles entre liberales y conservadores, centralistas y federalistas, en un proceso de formación estatal que consumió décadas. Bogotá fue escenario y premio de esas contiendas. La Constitución de Rionegro de 1863 —expresión máxima del liberalismo radical— dividió al país en nueve estados soberanos, redujo drásticamente el poder del Ejecutivo y amplió las libertades individuales; estuvo vigente hasta mediados de la década de 1880.
Fue entonces cuando Rafael Núñez, desde Cartagena y desde el Palacio de San Carlos, articuló la Regeneración: una alianza de conservadores y liberales moderados que produjo la Constitución centralista de 1886 y firmó con el Vaticano un Concordato que puso fin al largo litigio entre Iglesia y Estado y devolvió a la institución eclesiástica un papel medular en la vida nacional. El proyecto tuvo un rostro bogotano por excelencia: Miguel Antonio Caro, humanista, latinista, gramático, presidente durante buena parte del ciclo regeneracionista. Caro concentró en su persona una figura que se repetiría: la del hombre de letras que gobierna un país que apenas conoce. El general Rafael Uribe Uribe, entre otros críticos liberales, lo señaló con precisión: Caro no había salido del área urbana de Bogotá, y esa incapacidad para ver el país real le impedía gobernar la nación real. Bajo la Regeneración, además, el liberalismo fue sistemáticamente excluido del poder mediante fraude electoral, intimidación a la prensa y manipulación institucional; el propio Caro llegó a formular que las elecciones no podían estar abiertas a los liberales.
En medio de esos rigores, Bogotá siguió siendo la capital de la lengua y de la letra. Rufino José Cuervo, nacido el 1 de septiembre de 1844 y formado por jesuitas y educadores destacados de la capital, consolidó allí su vocación gramatical antes de emprender la obra filológica que lo convertiría en una de las figuras hispanoamericanas más importantes del siglo. La ciudad se ganó, por Caro, Cuervo y toda una tradición de estudio del español, el apodo prestigioso —y clasista— de "Atenas suramericana".
Hacia finales del XIX y comienzos del XX, esa Atenas empezó a modernizarse tímidamente. Entraron en servicio el tranvía y, poco después, los primeros automóviles, escasos y costosísimos. Los ferrocarriles y carreteras que finalmente empezaron a conectar la capital con el resto del país se consolidaron entre las últimas décadas del XIX y las primeras del XX. En 1929, el censo registraba una ciudad de 224.000 habitantes. La modernización benefició, sobre todo, a la élite. Y la élite todavía cabía en unas cuantas cuadras del centro.
En 1930, el liberal Enrique Olaya Herrera llegó al Palacio de San Carlos e inauguró un ciclo que se conocería como la República Liberal. Bogotá, otra vez, fue el escenario donde una élite letrada intentó reformar el país desde arriba —esta vez con un vocabulario social, obrero, moderno—, y otra vez el ensayo tropezó con un país que la capital no terminaba de comprender.
El 9 de abril: la ciudad partida en dos
A la una de la tarde del 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán salió de su oficina en el centro de Bogotá. Era director del Partido Liberal, tribuno de una izquierda populista que había hecho estremecerse al establecimiento con la consigna de "el pueblo es superior a sus dirigentes", y el gran favorito para ganar las siguientes elecciones presidenciales. En la acera, Juan Roa Sierra le disparó a quemarropa cuatro veces con un revólver. Varios policías se llevaron al pistolero a un establecimiento comercial cercano para protegerlo de la multitud que empezaba a agolparse. Lo que ocurrió después con Roa Sierra pertenece al terreno del mito y de la investigación inconclusa.
Bogotá estalló. La ciudad se llenó de gente que salió a la calle a incendiar, a saquear, a destruir. Ardieron iglesias, edificios públicos, negocios; el sistema de tranvías fue desmantelado en horas; el Palacio de Justicia, entonces sobre la Plaza de Bolívar en una decimonónica edificación, fue incendiado y arrasado. Todo ocurría, además, mientras se celebraba en la propia ciudad la IX Conferencia Panamericana, con la presencia del secretario de Estado estadounidense George C. Marshall: la irrupción popular sucedió delante del mundo.
El Bogotazo no se quedó en Bogotá. Hubo disturbios en Manizales, ocupación militar en Cartago, saqueos en Buenaventura, violencia en Puerto Tejada. Y sobre todo, el 9 de abril no fue solo un día: fue el detonante —o, para algunos investigadores, la aceleración— de La Violencia, la guerra civil bipartidista, no declarada, que ensangrentó a Colombia durante las siguientes dos décadas y produjo el mayor desplazamiento rural del siglo XX colombiano.
Conviene situarlo en escala continental. Gaitán fue uno de los grandes líderes populistas latinoamericanos de su época, en la constelación de Lázaro Cárdenas, los Perón, Getúlio Vargas, Víctor Raúl Haya de la Torre. Su asesinato truncó abruptamente ese programa en un país donde el populismo clásico no logró jamás institucionalizarse. Y el episodio revela también algo sobre la ciudad. Bogotá se descubrió, aquel 9 de abril, partida en dos: la Atenas suramericana de las tertulias y los latinistas, y una masa urbana empobrecida y furiosa que hasta entonces había sido invisible. La segunda destruyó a la primera en cuestión de horas.
La ciudad de los desplazados
Después del Bogotazo, Bogotá dejó de ser la ciudad pequeña que había sido. Colombia era todavía, en 1938, un país rural: apenas el 29% de su población vivía en áreas urbanas. La cifra subió al 40% en 1951 y al 52% en 1964, año en que la curva se invirtió. Hoy más del 70% de los colombianos reside en ciudades, y Bogotá concentra por sí sola alrededor de ocho millones de habitantes en la región central del país.
La aritmética de esa transformación no es abstracta. La mayoría de las grandes ciudades colombianas duplicaron su población entre 1951 y 1964; la mitad de ese aumento vino de la migración, unos dos millones de personas que se movieron del campo a la ciudad en trece años. Ya en 1958 había dos ciudades colombianas con más de dos millones de habitantes, entre ellas Bogotá. La violencia rural, las economías agrarias desestabilizadas, el desplazamiento forzado empujaron a la gente hacia las capitales. Los que llegaban eran, en su mayoría, personas en edad de trabajar, con baja escolaridad y sin calificación para las tareas urbanas, en un número que superaba con creces la capacidad de absorción del mercado laboral.
Los nuevos bogotanos ocuparon los inquilinatos de zonas centrales que las élites empezaban a abandonar, y sobre todo se instalaron en los cerros y en la periferia. Barrios enteros del sur —Ciudad Bolívar, Usme, la ladera oriental— se levantaron sobre invasiones y autoconstrucciones, con empleos informales en la construcción, el servicio doméstico, la venta ambulante. Al norte, en cambio, las élites migraban hacia Chapinero y más allá, huyendo del centro degradado por el mismo movimiento demográfico. La ciudad se estiró y se estratificó de un solo golpe. Hoy siguen llegando más de 140.000 personas al año, y aproximadamente la mitad viene del campo, muchas huyendo todavía del conflicto armado interno. Los dos grandes ciclos de violencia —La Violencia bipartidista y la guerra contrainsurgente que le siguió— fueron esencialmente rurales, y sin embargo su resultado más visible es urbano: la Bogotá contemporánea es, en buena medida, la ciudad que hicieron los desplazados.
El Palacio de Justicia: la toma y la retoma
El 6 y 7 de noviembre de 1985, la ciudad volvió a ser escenario del país entero. Un comando del M-19 —guerrilla urbana surgida a partir del fraude electoral de 1970, cuya dirigencia por entonces se repartía entre figuras como Álvaro Fayad, Iván Marino Ospina, Luis Otero y Andrés Almarales— se tomó por asalto el edificio del Palacio de Justicia, en el costado norte de la Plaza de Bolívar. La operación fue dirigida en terreno por Otero y Almarales. El objetivo declarado era someter al presidente Belisario Betancur a un "juicio político" por el presunto incumplimiento de los acuerdos de paz suscritos con el grupo.
Hay una zona oscura en el origen de la operación. Pablo Escobar —desde Medellín, en el auge del cartel— ofreció financiar el asalto con dos millones de dólares, condicionado a que el M-19 le quemara los archivos de extradición y asesinara a magistrados clave. Fayad y otros dirigentes rechazaron esa exigencia; Iván Marino Ospina, en cambio, aceptó el dinero. El narcotráfico había convertido para entonces al sistema judicial en objetivo de guerra: funcionarios y policías que se atrevían a investigar a los carteles caían asesinados, y los "extraditables" liderados por Escobar habían desatado una ofensiva sistemática contra la justicia.
La respuesta del Estado fue devastadora. Las fuerzas militares retomaron el edificio con tanques, en una operación de 27 horas que terminó con el Palacio en llamas. Murieron 11 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, además de decenas de otras víctimas entre funcionarios judiciales, guerrilleros, militares y civiles. Empleados de la cafetería, sospechosos de haber colaborado con el M-19, fueron sacados con vida del edificio y trasladados por las fuerzas militares; varios nunca aparecieron. Décadas después, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por violación a la libertad personal, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. En 2015, el presidente Juan Manuel Santos pidió perdón públicamente en nombre del Estado; a finales del mismo año, el expresidente Belisario Betancur hizo lo propio en un acto en Ibagué.
La toma fue un suicidio político para el M-19, que solo la reconoció como error militar; para Betancur, marcó el final de su visibilidad pública —guardó silencio sobre el tema hasta su muerte en 2018—. La guerrilla fue después hostigada y empujada hacia el suroccidente, y tras el fracaso de las negociaciones con Betancur inició diálogos con el gobierno de Virgilio Barco Vargas, que culminaron en la desmovilización del 9 de marzo de 1990: el Acuerdo de Corinto reincorporó a la vida civil a 900 guerrilleros. Uno de ellos, Antonio Navarro Wolff, terminaría siendo alcalde de un país que en las urnas habilitó, poco después, una nueva Constitución.
La ciudad que se reinventa
Los últimos treinta años bogotanos son la historia de un intento, a veces logrado y a veces frustrado, de rehacer la ciudad. La Constitución de 1991 —redactada en parte por exguerrilleros del M-19— convirtió al alcalde de Bogotá en la segunda figura política del país. Antanas Mockus, matemático y filósofo, exrector de la Universidad Nacional, llegó a la alcaldía con un programa pedagógico que apostó a la construcción de "cultura ciudadana" mediante gestos simbólicos y una idea singular de la ciudadanía como responsabilidad compartida. Enrique Peñalosa, en su primera administración a finales de los noventa, apostó por la infraestructura: hizo construir el Parque Metropolitano Tercer Milenio sobre el sector de El Cartucho —el barrio Santa Inés, foco de criminalidad y consumo que estigmatizaba al centro histórico— e impulsó Transmilenio, el sistema de buses articulados que corren por carriles centrales segregados, con estaciones cada pocas cuadras. Su plan maestro imaginó una red monumental: unas 241 millas de corredores troncales alimentadas por rutas menores, capaces, en el papel, de mover cerca de cinco millones de pasajeros al día. El 19 de diciembre de 2000 se inauguró en el nuevo parque la obra escultórica Pórtico de Eduardo Ramírez Villamizar, cifra visible de la operación de recuperación.
En la primera década del siglo se abrieron además tres grandes bibliotecas públicas —la Virgilio Barco cerca del Parque Simón Bolívar, El Tunal en el sur, El Tintal en el occidente— pensadas explícitamente para reducir la brecha de acceso educativo entre ricos y pobres. La arquitectura pública bogotana de esos años, marcada aún por la larga sombra de Rogelio Salmona —autor de las Torres del Parque y de la propia Virgilio Barco—, apostó al ladrillo, al espacio abierto, a una idea democrática de lo colectivo.
Luego llegó la izquierda. Luis Eduardo Garzón —"Lucho"— fue el primer alcalde de izquierda de Bogotá, elegido por el Polo Democrático; gobernó desde el centro más que desde el flanco, dio continuidad a las políticas fiscales y de movilidad de sus antecesores, y salió del cargo con los índices más altos de favorabilidad entre los líderes de su corriente. Después vino Samuel Moreno Rojas (2008-2011), cuya administración no terminó por escándalos judiciales relacionados con la contratación pública. Y luego Gustavo Petro (2012-2015), que se distanció tanto del "neoliberalismo salvaje" atribuido a Peñalosa como de la "construcción de ciudadanía en singular" de Mockus y de la izquierda clásica del Polo, y que también estuvo suspendido del cargo unos meses por problemas legales antes de ser reincorporado. Peñalosa regresó para un segundo período y retomó el viejo pendiente bogotano: el metro, ahora en modalidad elevada, similar al de Medellín, discutido por décadas, aplazado por más gobiernos de los que la ciudad puede contar sin fatigarse.
Huella
Bogotá se lee por capas, pero también se lee por horarios. A las cinco de la mañana, cuando las busetas rojas de Transmilenio empiezan a llenarse en Portal Tunal o Portal Suba con obreros y empleadas domésticas que bajan del sur y del occidente hacia el norte, la ciudad ejecuta cada día la misma coreografía que la historia inscribió en su geografía: los nietos de los desplazados de La Violencia van a trabajar a los barrios donde se refugiaron los nietos de los latinistas. El trayecto dura una hora, dos, a veces tres. Ese viaje diario, repetido por millones, es el único momento en que las dos Bogotás se tocan sin destruirse.
La Plaza de Bolívar sigue siendo el escenario donde el país se representa a sí mismo, y el Palacio de Justicia que la enmarca —reconstruido dos veces— guarda, en su fachada nueva de mármol y en las paredes tiznadas que están debajo, las cicatrices dobles del Bogotazo y de noviembre de 1985. Al fondo, Monserrate: la misma silueta que vieron los hombres de Quesada en 1538 y los muchachos del M-19 en 1985.
La ciudad conserva la ambigüedad que la ha definido desde el primer día. Es sede del poder y ciudad de los que no lo tienen. Es la Atenas letrada de Caro y Cuervo y la metrópoli donde llegan cada año 140.000 personas nuevas. Es la capital que las élites imaginaron como corazón de un país unificado, y el lugar donde ese proyecto ha sido reventado, una y otra vez, por lo que ese mismo país empujaba desde afuera y desde abajo. En cada ensayo hay dos historias simultáneas: la de un guion escrito en el centro, y la de una ciudad que se lo desbarata. La Bogotá real —la que crece en los cerros, la que llena Transmilenio antes del amanecer, la que vota, la que protesta— es el resultado histórico de esa tensión que aún no se ha resuelto, y que quizá, como la niebla que baja de los cerros cada tarde, tampoco esté hecha para resolverse.
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Documentos y fragmentos citados
84 documentos · 92 fragmentos01Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 322 citas
[1]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
[2]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
02Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 1411 cita
[3]laguna de la Herrera, Zipacón, Tequen- 114 Dibujo explicativo de los diferentes tipos de cerámica muisca. Entre esas variadas formas había piezas de simple utilidad doméstica y otras de uso ritual, como copas, múcuras y figurillas. dama, Zipaquirá, Sopó y Nemocón, y hacia el norte del altiplano en los alrededores de…
p. 141
03Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 191 cita
[4]prudente entonces, reconocer la necesidad de imponer un límite cronológico a los documentos que pueden servir para interpretar los aspectos precolombinos del intercambio. En ese orden de ideas, el material de consulta de esta investigación se ha restringido hasta la visita de Luis Henriquez que marcó el fin del Siglo…
p. 19
04Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 1822 citas
[5]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
p. 182
[6]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
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05Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1251 cita
[7]Muequetá. Con dicho vocablo se le trataba lo mismo que a su gente. Las delimitacio- nes, en cambio, diferenciaron sus fronteras étnicas: al suroeste con Tunja, al norte y sur con los sutagaos y al sureste con los panches. A pesar de que Simón pretende orientar al lector desde la geografía de la conquista, confunde la…
p. 125
06El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 106, 2882 citas
[8]fuero urbano con el título de «muy noble, muy leal y más antigua», así como el nombre de Santafé de Bogotá, este último en recuerdo del lugar de recreo de los zipas, jefes de los chibchas, o sea los aborígenes, y que se llamó Bacatá —«límite extremo de los campos»—. Después de ciento treinta y cinco años, Bogotá tenía…
p. 106
[18]relati- vamente desarrollada. Luego de que los pacíficos habitantes de la Sabana quedaron sometidos, no sin que dejaran de cometerse al- gunas innecesarias crueldades y asesinatos en la persona de sus jefes, dispuso Quesada construir una ciudad en algún punto favorable y adecuado. Eligió para ello el lugar de es-…
p. 288
07Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 21 cita
[9]Los muiscas La historia milenaria de un pueblo chibcha Carl Henrik Langebaek DEBATE Tírulo: Los muiscas Primera edición: abril, 2019 Primera reimpresión: mayo, 2019 Segunda reimpresión: julio, 2019 € 2019, Carl Henrik Langebaek € 2019, de la presente edición en castellano para todo el mundo: Penguin Random House Grupo…
p. 2
08Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 3761 cita
[10]de población. Estudios llevados a cabo por José Luis Socarras han confirmado que el maíz fue importante no solo en la segunda ocupación, sino también en la primera. Los estudios de José Vicente Rodríguez en el sitio de Santa Helena han encontraron que la segunda ocupación no se interrumpió hace 650 años, es decir,…
p. 376
09Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 431 cita
[11]que cumpliera adecuadamente las funciones que se le atribuyen, como patrón de medida del valor, medio de intercambio o alma- cén de valor. Sin embargo, existieron ciertas mercancías que se intercambiaron con mayor frecuencia y que pudieron servir como patrón para medir valores. Esta característica se le ha atribuido…
p. 43
10Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 671 cita
[12]éste. Entre tanto, en cumplimiento de las órdenes recibidas de Quesada, Martín Galeano procedió a efectuar la fundación de Vélez, en 1539. Por su parte, el 6 de agosto de 1539, en el sitio que ocu- para la antigua capital de los zaques, Hunza, Gon- zalo Suárez Rendón fundó la ciudad de Tunja. Mientras los españoles…
p. 67
11Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1131 cita
[13]a los que habían venido a caballo y el cuádruple a los capitanes; Quesada recibió 5 partes y se reservaron 10 para Fernández de Lugo. Como ocurría siempre en situaciones similares, a la relativa abundancia de oro correspondía la gran escasez de artículos españoles, y en especial de aquellos más necesarios para las…
p. 113
12Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 631 cita
[14]la fertilidad de sus tierras, contaba con una fuerza de cuarenta mil hombres. En un principio, los muiscas creyeron que los españoles eran hijos del sol y de la luna, y habían sido enviados por el creador para castigarlos por sus pecados. El vocablo con el que se referían a los invasores era uchies, conjunción de usa,…
p. 63
13Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1011 cita
[15]half of his party to shipwreck at the mouth of the Magdalena and to disease, insects, and hunger on the march. After easily overcoming armed resistance, Jimenez de Que- sada and his lieutenants occupied the entire Muisca territory and on August 6, 1538, founded the city of Santafe (present-day Bogota, known as Santa…
p. 101
14Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 221 cita
[16]salió el 6 de abril del año de 1536 otra expedición de 705 hombres mandada por don Gonzalo Jiménez de Quesada, con el objeto de conquistar las tie- rras situadas a las cabeceras del río Magdalena. Quesada enfermó gravemente en el Carare, lugar en donde dispuso que Juan Gallegos regresase a Santa Marta con los enfer-…
p. 22
15Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 3691 cita
[17]dad de su carne y su abundancia de sebo, indispensable entonces para la fabricación de velas. El fundador de esta importante hacienda, Antón de Olalla, tuvo un origen bas tante modesto. Fue un oscuro pero afortunado soldado que, llegado a Santa Marta en 1535, no sólo logró sobrevivir a los azares del dificilísimo…
p. 369
16Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 761 cita
[19]el 6 de agosto de 1538, como la fecha de funda- ción es decir, unas semanas después del reparto del botín. En la documentación sólo consta la La conquista del territorio y el poblamiento 83 fundación durante ese mismo año de la ciudad de Vélez, pues el 13 de agosto estuvo en ella Jiménez de Quesada, quien recibió…
p. 76
17Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 21, 1422 citas
[20]noticia de la muerte de Fernández de Lugo, gobernador de la provincia de Santa Marta, hizo que Jiménez de Quesada apresurase su traslado en la mayor brevedad a la Corte Española, y provisto de una mayor cantidad de dinero se despreocupó de la organización de la ciudad de Bogotá con el debido cumplimiento de las…
p. 21
[66]la oportunidad al servicio de buses para prestar el servicio de transporte en aquellas zonas. Con la consolidación del transporte automotor, hacia el año de 1940, el tranvía intentaba mantenerse como la primera opción del transporte público capitalino, y sus líneas siguieron extendiéndose desde la carrera 7º y 13º.…
p. 142
18Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 1081 cita
[21]the incredible riches of the land in which we found ourselves, Jiménez and the captains decided to return to 10. The figures cited here vary only slightly from the ones recorded in the expedition’s official logbook. The logbook entry from Monday, August 20, 1537, states that “ 136, 000 pesos of fine gold were found in…
p. 108
19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2252 citas
[22]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
p. 225
[23]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
p. 225
20Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1201 cita
[24]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
21Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 cita
[25]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…
p. 231
22El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 5381 cita
[26]su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…
p. 538
23Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 601 cita
[27]religiones, e incluso con sangre vinculada a árabes o judíos, muestra esta obsesión por la pureza religiosa. Esto se refleja, por supuesto, en el sistema educativo, que en la escuela básica forma a las personas en verdades indiscutibles, y a los pocos adultos que van a la universidad les inculca los principios de la…
p. 60
24Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 11 cita
[28]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
p. 1
25Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2111 cita
[29]y Pintura (1847), la Academia de Santo Tomás de Aquino (1857), que fue fomentada por los religiosos dominicos, u n a Sociedad Protectora del Teatro y u n a Sociedad de Lectura que tuvieron u n a existencia efímera. Pero si no se cuenta con trabajos acerca de este tipo de asociaciones constituidas de u n a manera…
p. 211
26Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2921 cita
[30]llegó a las autoridades que entraron en pánico y asociaron la publicación de ese documento a una conspiración anti-hispánica en marcha, sobre la cual veían indicios en otras ciudades a través de pasquines, que como lo mostró posteriormente García Márquez en su novela sobre “La Violencia”, La mala hora, no sólo son de…
p. 292
27La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1031 cita
[31]que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…
p. 103
28¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 481 cita
[32]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…
p. 48
29Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 831 cita
[33]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…
p. 83
30Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 941 cita
[34]americanas y acataron las decisio- nes de la Junta Central, la Regencia y las Cortes Es- panolas; otras juntas fueron autonomistas, como la que se organiz6 en Santa Fe de Bogota el 20 de julio de 1810, partidarias de una autonomia de los gobiernos provisionales de Espana y guardadoras de los derechos de Fernando VII.…
p. 94
31Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 161 cita
[35]Nueva Granada bari libertad de producción y comercio Esto es, suplantación del modelo e múmico colomial porno de libre mer ciones intemas en materia tario eco- cm tene pe tea y social: Der tro del contexto internacional, Co- ymbia es presenta desde ei funda ción como un país economicamente subdecarrollado, exportador…
p. 16
32Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · p. 342 citas
[36]por instantes la orden que debía dar el virrey, pero este 35 Míndicer sí ta eóeasíiesd por fortuna era pusilánime, y no se atrevió a darla ni a hacerse responsable de la sangre que pudiera correr. Más entereza tuvo la señora, y así le echaba en cara a aquel su cobardía. No hubo, en efecto, más sangre derramada aquel…
p. 34
[37]por instantes la orden que debía dar el virrey, pero este 35 Míndicer sí ta eóeasíiesd por fortuna era pusilánime, y no se atrevió a darla ni a hacerse responsable de la sangre que pudiera correr. Más entereza tuvo la señora, y así le echaba en cara a aquel su cobardía. No hubo, en efecto, más sangre derramada aquel…
p. 34
33Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1031 cita
[38]ó n. Para formar un gobierno com ú n, si la soberan í a resid í a en el pueblo, ¿ sus representantes deb í an ser los “ cabildos ” o diputados elegidos por los vecinos?, ¿ la representaci ó n de los cabildos deb í a ser igual o proporcional a la poblaci ó n? Si el pueblo estaba formado por los ciudadanos (o vecinos) y…
p. 103
34Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 1521 cita
[39]paña en contra de Lozano y los federalistas, que culminó con la renuncia del presidente, y la nominación de Nariño en el cargo de mando supremo. Pero por ese entonces ya se había reunido un nuevo con greso en Santa Fe, el 15 de septiembre de 1811, al que habían asistido representantes de todas las provincias que se…
p. 152
35Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 221 cita
[40]ocasiones aplicó penas de prisión. Sin embargo, pese a haberse opuesto a incorporar a Cundinamarca a los acuerdos fede- ralistas, proponía que, como estado indepen- diente, se aliara a las demás provincias para de- fenderse de la agresión española. Era tal su resistencia a las citadas tesis, que la posición que adoptó…
p. 22
36Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 321 cita
[41]protegiendo el camino real de Santa Fe, linea de comunicaci6n que la fraccion realista quiso siempre mantener a toda costa, pues implicaba la unica via de escape hacia la capital. Santander ordené la ejecucién de la maniobra de flanqueo que, en combinacién con el paso del Puente, tenazmente defendido por el enemigo,…
p. 32
37Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 31 cita
[42]la formalización de los dos partidos políticos predominantes en el espectro político colombiano se dio a mediados del siglo. Esta situación se consolidó en torno a las discusiones XIX sobre temas como los modelos administrativos y económicos que debía aplicar la República naciente, la caracterización de las fuerzas…
p. 3
38La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 2701 cita
[43]con niño, ambos de mirada adusta. Acuarela de Joseph Brown (ca. 1830), en M. Deas, Tipos y costumbres de la Nueva Granada. Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos, Universidad de Ámsterdam. C A P Í T U L O 1 5 El ocaso de la Gran Colombia EL 15 DE ENERO DE 1830, tras un viaje de más de tres meses, Bolívar…
p. 270
39La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 1381 cita
[44]provincias apelaron a su soberanía interna para defenderlo. Las disputas entre las provincias de Santafé y Cartagena por la formación del Con- greso General encarnaron la diversidad de visiones que había en el Nuevo Reino de Granada, así como la imposibilidad de crear un gobierno central o federativo lo…
p. 138
40Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3921 cita
[45]50 Barranquilla, 115 Barriga, Joaquin, 93, 122, 123, 149, 151 Barriga, Sixto, 117, 118 Bello, Andrés, 219, 239–40, 247 Berguerón, Aime, 89, 93, 147 Bilbao, Francisco, 239, 309, 310 Boaz, Franz, 310 Bogotá: attempts to protect autonomy of, 34; Bolivar on, 57–58; Caldas’s hope to see as center of republic, 31, 44–45,…
p. 392
41Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 461 cita
[46]ferro- carriles llegan hasta el mar, las carreteras unen ciudades y aldeas, se cruzan por el cielo los aviones. Entre el servicio militar, los autobuses, unos afios de violencia y otras dia- bluras semejantes, pasa la capital de las cien mil almas de comienzos del siglo xx a los millones de habitantes de hoy. Lo mismo…
p. 46
42Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 481 cita
[47]Papel Periddico Illustrado». Durante su mandato se firmé el concordato con el Vaticano, que ponia fin al largo litigio entre la Iglesia y el Estado, A la izquierda, entrada en Bogoté del arzobispo monsenor José Telesforo Patil. El arzobispo desempené un destacado papel en los anos iniciales del Movimiento de la…
p. 48
43Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1971 cita
[48]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
44Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5631 cita
[49]y 1860 ». Conviene anotar, ante algunas afirmaciones que hace el señor Samper, que toda Constitución —decisión polí- tica— sólo puede ser adoptada por un partido político que imponga sus teorías en torno al Estado y al Derecho, y que en tal virtud reorganice la sociedad y la economía. Las deci- siones políticas que…
p. 563
45Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 801 cita
[50]chosen. Critics immediately emphasized the immoderate age of the Nationalist candidates and one pundit described their choice as an example of "political paleontol- ogy."22 Sanclemente, a native of Buga, Cauca, was eighty-three years old in 1897. Given his age and poor health (critics said he was senile), it was…
p. 80
46Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1191 cita
[51]nosotros por la inmensidad de las soledades del océano. 4 El general Uribe Uribe se preguntó cómo podía ser presidente de Co- lombia el “académico” Miguel Antonio Caro, quien, por no haber salido del área urbana de Bogotá, no había “podido aprender en Virgilio lo que son las fatigas de una trocha o la navegación en…
p. 119
47Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 501 cita
[52]Bogotá in 1884 and reprinted in their literature texts for many years after- ward: “Be happy then, Athenians, even when we old ones vainly strain against the rocks to which we’re chained! New Promethians are stealing fire from the gods. Each new conquest of science invigorates the spirits of Colombians. Thus will our…
p. 50
48Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 681 cita
[53]Si durante la vigencia de la Constitución del 63 los conservadores fueron víctimas frecuentes del fraude electoral y de la coacción, y en alguna ocasión de restricciones a su prensa, y si sólo lograron una representación minoritaria en el Congreso y las Asambleas de los estados que no con- trolaban, entre 1886 y 1904…
p. 68
49Cuatro ensayos sobre historia social y política de Colombia en el siglo XXMaría del Pilar Zuluaga, Rodrigo Hernán Torrejano, Susana Inés Ojeda, Franz Flórez · 2007 · p. 131 cita
[54]estaba conformado por el tranvía, que se había puesto al servicio a fines del siglo xix. Sólo en 1910 empezaron a aparecer los primeros automóviles en la ciudad, aunque eran bastante escasos debido a su alto costo. Para mediados del siglo xix, Bogotá se encontraba en un aislamiento al que la so - metía su ubicación…
p. 13
50Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 1321 cita
[55]los requisitos que se recomiendan a quien quiera consagrar la vida a la gramática es que sea bogotano. A los bogotanos les atrae la gramática como a los escoce- ses el whisky. Cuervo era bogotanísimo. Había nacido en la capital el 1 de septiembre de 1844. Los responsables de haberle inculcado la goma de la gramática…
p. 132
51El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 cita
[56]ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…
p. 236
52Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[57]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
53Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3261 cita
[58]a caer las primeras víctimas. La policía que se reclutaba entonces con sentido par- Capítulo 12 tidista en municipios y departamentos y se utilizaba con el mismo criterio por alcaldes y gobernadores, contribuyó a polarizar la contienda en comienzo y a acelerarla al actuar sectariamente y no como instrumento de recta…
p. 326
54La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 371 cita
[59]resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…
p. 37
55Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 911 cita
[60]Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…
p. 91
56Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 651 cita
[61]ties formed the basis of broader bilateral cooperation during the 1950s, but only after the two countries passed through the tumultuous postwar era. 2 Old Problems, New Possibilities, 1945–1950 The Ninth International Conference of American States opened in Bogotá on 30 March 1948. Diplomats gathered to form the…
p. 65
57La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4701 cita
[62]y se han ejecutado todas las locuras. A la oposición se le silencia con Consacá. Al desastre económico se le muestra el endriago de Consacá. A la disolución de los partidos, se les señala Consacá. A la república lacerada se le abate con los ramalazos de Consacá. Y, a la conciencia civil de Colombia, desfalcada por los…
p. 470
58Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1421 cita
[63]masas que haya conocido la política colombiana. El crimen repercutió en todo el territorio nacional. Una revolución había comenzado. ¡A la carga! Gaitán no se equivocó cuando sentenció en uno de sus grandilocuentes discursos en la plaza pública: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me…
p. 142
59Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 231 cita
[64]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…
p. 23
60Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 61 cita
[65]prevent real reform. 14 Gaitán gained great national popularity, capturing the imagination of peasants and the urban working class by promising land redistribution and an end to the dominance of the oligarchy. He was considered a sure bet for Liberal presidential candidate, until he was assassinated in Bogotá in 1948…
p. 6
61El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 471 cita
[67]el centro de la plaza que lleva su nom bre, encima de las escaleras de piedra que rodean su estatua, lugar habitual de descanso para los amantes y empleados bogotanos que comparten su receso de media mañana con una bandada de pa lomas, la figura de Simón Bolívar domina la plaza vacía. Bolívar, como todo lo valioso de…
p. 47
62Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2151 cita
[68]El Bogotazo como antecedente de la época conocida como La Violencia en Colombia; 2 identificarán los antecedentes más relevantes de La Violencia en la historia del pasado reciente en Colombia. Sesión 1 Actividades y productos Introducción - Me voy de paseo Sentados en un círculo, los estudiantes deberán pensar en un…
p. 215
63Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[69]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
64Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[70]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
65Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 912 citas
[71]la sede de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado. Esta estaba dirigida por Luis Otero y Andrés Almarales, miembros y fundadores del M-19 (El Tiempo, 1985c). La toma dejará sin vida 11 magistrados, adicionalmente a los magistrados titulares estaban los auxiliares de la Corte Suprema de Justicia y el…
p. 91
[72]la sede de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado. Esta estaba dirigida por Luis Otero y Andrés Almarales, miembros y fundadores del M-19 (El Tiempo, 1985c). La toma dejará sin vida 11 magistrados, adicionalmente a los magistrados titulares estaban los auxiliares de la Corte Suprema de Justicia y el…
p. 91
66Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 471 cita
[73]personas en la Embajada de la República Dominicana en Colombia (1980) y, sobre todo, la toma del Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985. Un grupo guerrillero que, por todo lo anterior, va a ser severamente hostigado en los núcleos urbanos y obligado a retirarse a los emplazamientos del suroccidente colombiano,…
p. 47
67La Tragedia del Palacio de JusticiaEnrique Parejo González · 2010 · p. 21 cita
[74]La Tragedia del Palacio de Justicia Cúmulo de Errores y Abusos EDITORIAL OVEJA NEGRA Enrique PArejo González La Tragedia del Palacio de Justicia 1ª edición: julio de 2010 © Enrique Parejo González, 2010 enparejo@hotmail.com © Editorial La Oveja Negra Ltda., 2010 editovejanegra@yahoo.es Cra. 14 Nº 79 – 17 Bogotá,…
p. 2
68Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 841 cita
[75]a la fuerza las instalaciones del Palacio de Justicia en donde se encontraban las sedes de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado. El grupo guerrillero buscaba someter al entonces Presidente de la República, Belisario Betan- cur Cuartas, a un juicio político por el incumplimiento de los compromisos de las…
p. 84
69Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 1292 citas
[76]del Congreso Nacional y a solo dos cuadras del palacio presidencial y, cuando tuvieran el control del edificio, acu- sar al presidente de Colombia de violar el acuerdo de cese al fuego firmado el año anterior. Después de lo que esperaban fuera una exitosa toma del Palacio de Justicia, los rebeldes planeaban,…
p. 129
[77]del Congreso Nacional y a solo dos cuadras del palacio presidencial y, cuando tuvieran el control del edificio, acu- sar al presidente de Colombia de violar el acuerdo de cese al fuego firmado el año anterior. Después de lo que esperaban fuera una exitosa toma del Palacio de Justicia, los rebeldes planeaban,…
p. 129
70No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2071 cita
[78]Palacio de Justicia se perdieron casi cien vidas y se mancilló al poder judicial, en un acto que significó un suicidio político para el M-19, aunque esta guerrilla solo lo admitió como un error militar. A Belisario Betancur le costó el silencio perpetuo hasta su muerte en 2018. Finalmente, por la falta de suficientes…
p. 207
71Entre la incertidumbre y el dolor: Impactos psicosociales de la desaparición forzada. Tomo IIICentro Nacional de Memoria Histórica; Liz Arévalo Naranjo (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · p. 1931 cita
[79]la cafetería eran integrantes y/o auxiliadores del M-19 y que habían colaborado para entrar armamento, alimentación y pertrechos los días previos a la toma. En virtud de ello, tras ser rescatados de la edi fi cación, junto con Detención, desaparición forzada y posterior ejecución de 19 comerciantes Castigo por el no…
p. 193
72Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4551 cita
[80]Corte Suprema de Justicia. 911 Entrevista 429-VI-00011. Exfuncionario judicial, víctima, en el exilio. 456 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz Muchos funcionarios han ofrendado sus vidas y dedicado sus carreras a investigar los hechos para tratar de dar una respuesta a las víctimas y hacer rendir cuentas a los…
p. 455
73Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 571 cita
[81]y 7'851.000 diez años más tarde. El censo de 1938 arrojaba una población de 8'701.816 y el de 1951, 11'584.172 (36). A pesar del rápido crecimiento poblacional, que ubicaba a Colombia en cuarto lugar en América Latina después de Brasil, México y Argentina, ésta tenía grandes extensiones prácticamente desocupadas. De…
p. 57
74Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 491 cita
[82]estuvo estrechamente vinculado a las dinámicas de la guerra. Al impacto de la industrialización se sumó el desplazamiento forzado como uno de los factores que definió los ritmos, tamaños y dinámicas específicas del crecimiento y transformación de las ciudades. Los primeros ciclos fundacionales 72 no garantizaron la…
p. 49
75¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 1051 cita
[83]por una acelerada urbanización, entre otras cosas debido al impacto acumulado de los dos grandes ciclos de violencia de los que hemos venido hablando aquí y la consiguiente estela de desestabilizaciones de las economías agrarias y de desplazamiento masivo que estos dejaron. En 1964, el 70 % de la población colombiana…
p. 105
76Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3801 cita
[84]vertiginoso proceso de urbanización. Al elevado y progresivo crecimiento vegetativo de las ciudades se sumaban las masivas corrientes mi- gratorias de las áreas rurales y pueblos pequeños. La mayoría de las ciudades vieron duplicar su población en los trece años comprendidos entre 1951 y 1964 y algunas como Bogotá,…
p. 380
77Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 261 cita
[85]que llegó bastante población desplazada y amnistiada por políticas gubernamentales. Muchos de ellos llegaban a donde familiares, pero al poco tiempo, se ubican en zonas periféricas o sitios de invasión para trabajar como vendedores ambulantes, en construcción, servicio doméstico u otros oficios ocasionales. 1.3…
p. 26
78A Gringa in Bogotá: Living Colombia's Invisible WarJune Carolyn Erlick · 2010 · p. 731 cita
[86]buses operate on central lanes of existing streets, segre- gated from the general traffic, with stations located every few city blocks on their designated lines. The city master plan envisions a 241-mile network of trunk corridors and supporting feeder routes that would transport about five million passengers daily.…
p. 73
79Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 371 cita
[87]nieves perpetuas y páramos interminables a la vista, conviven el frailejón, el cañizo y el romero en absoluta quietud y en un silencio que solo se altera con el sobrevuelo del águila. Allí, colchones de musgo, que actúan como esponjas de la naturaleza, gota a gota forman los ríos que marcan la geografía y la historia…
p. 37
80Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2551 cita
[88]discutidas, las de Samuel Moreno Rojas (2008-2011), quien no terminó por problemas judiciales, y Gustavo Petro (2012-2015), quien también estuvo ausente del cargo unos meses debido a problemas legales, Enrique Peñalosa asumió de nuevo la Alcaldía de Bogotá. Entre muchos otros planes, Peñalosa retomó la idea de dotar…
p. 255
81Bogotá un museo a cielo abierto. Guía de esculturas y monumentos conmemorativos en el espacio públicop. 1891 cita
[89]Centro, año 90, núm. 31.277, domingo 18 de junio de 2000, pp. 1, 11 La Gran Mariposa 59 191 Sector Centro 192 A utor: Eduardo Ramírez Villamizar. I nauguraci ó n: 19 de diciembre de 2000. E m p la z amiento: Avenida Caracas, calle 6, Parque Tercer Milenio. Pó rtico La escultura Pórtico emplazada en el antiguo lugar…
p. 189
82Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · p. 2541 cita
[90]como terminar los tramos que faltan, unos que el actual alcalde dejará contratados, y otros que hasta ahora parecen producir más dudas que respuestas (como el de la carrera séptima). Además, a lo construido –y probablemente a lo que se construirá- se han destinado los recursos que suponían ir a la chatarrización o…
p. 254
83Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 1481 cita
[91]se caracterizó por no asumir una izquierda radical sino, al contrario, por tener la capacidad de desplazarse hacia el centro cuando fuera necesario, y de hecho les dio continuidad a varias de las políti- cas de sus antecesores en temas financieros y de movilidad urbana. Garzón salió de la alcaldía registrando los más…
p. 148
84Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · p. 2661 cita
[92]alejada de la.visión clásica tradicional de izquierda, quemante- nía el Polo Democrático sobre la ciudad, y que había estado detrás de las concesiones de gobiernos como el de Lucho Garzón y el de Samuel Moreno. También era una visión de ciudad tre- mendamente diferente a la propuesta por el neoliberalismo sal- vaje de…
p. 266