Cundinamarca
“Cundinamarca es, ante todo, un altiplano: una franja de tierras altas en la Cordillera Oriental donde la temperatura media no varía más de un grado a lo largo del año pero las noches pueden helar y los mediodías abrasar, y donde esa diversidad de…”
Cundinamarca es hoy uno de los treinta y dos departamentos de Colombia, el que rodea a Bogotá por los cuatro costados sin contenerla del todo, pues la capital, elevada a Distrito Capital por la Constitución de 1991, escapa a su jurisdicción aun cuando siga siendo el corazón geográfico y económico del territorio. Reducirla a esa figura administrativa sería, sin embargo, perder de vista lo que la hace singular: el nombre es muisca, la forma es criolla, y la historia es la de un altiplano fértil que, desde los cacicazgos prehispánicos hasta los conflictos agrarios del siglo XX, ha oscilado entre la coherencia propia y la subordinación a la ciudad que lleva siglos ordenándolo. El topónimo apareció en la crónica de un chantre del siglo XVII, se convirtió en bandera política en 1811, sirvió de nombre a un vasto departamento grancolombiano, después a un estado federal, y por fin al departamento actual, muy menguado respecto de aquellas jurisdicciones anteriores. En cada una de esas transformaciones se juega la misma pregunta: qué es Cundinamarca, si el territorio que rodea a Bogotá o el proyecto político que buscó darle a la Nueva Granada un nombre nacido de la tierra.
Un altiplano con temperatura propia
La geografía manda. Cundinamarca comparte con Boyacá el altiplano cundiboyacense, una franja de tierras altas en la Cordillera Oriental de los Andes que constituye la más meridional y extensa de las tres grandes altiplanicies de esa cordillera. Su corazón es la Sabana de Bogotá: 4.250 kilómetros cuadrados que ocupan la parte alta de la cuenca del río Bogotá, de los cuales 1.200 son perfectamente planos. Sobre ese suelo se asienta un microclima peculiar. La temperatura media ronda los 13,5 °C con una variación anual inferior a un grado, pero las oscilaciones diarias son brutales: hasta 25 °C de calor y hasta -3 °C de frío en la época seca. La precipitación media anual es de unos 850 milímetros, muy desigual dentro de la propia sabana, y en los bordes montañosos que la rodean, entre los 2.600 y los 3.000 metros, la lluvia aumenta de manera anómala respecto a la distribución vertical esperada.
Al sur, la sabana linda con el macizo de Sumapaz, el páramo más extenso del mundo, que ha funcionado a lo largo de la historia como frontera y como refugio. Al oriente, la Cordillera Oriental cae de manera abrupta y húmeda hacia el piedemonte llanero, cortada por valles transversales de erosión profunda donde apenas hay espacio para el asentamiento humano. Al occidente y al noroccidente, el terreno desciende hacia tierras más cálidas y hacia el valle del Magdalena. Al norte, más allá de un cordón montañoso, se abre la sabana de Ubaté, otra pieza del sistema de altiplanicies. Es una geografía escalonada: en pocos kilómetros se pasa del páramo helado a la tierra templada donde prospera el café y de ahí al calor donde crece la caña. Esa diversidad agroclimática hizo del altiplano cundiboyacense, desde la Colonia hasta hoy, una de las zonas de producción agropecuaria más favorables del país, y explica por qué la agricultura y la ganadería han sido, durante siglos, actividades centrales de la región.
Muiscas antes que Cundinamarca
Cuando llegaron los españoles, el altiplano estaba ocupado por los muiscas, un pueblo de tierras altas que vivía en las mesetas y sabanas de los actuales departamentos de Cundinamarca y Boyacá. La palabra "muisca" —o "muexca"— es engañosamente unitaria. Como advirtió el cronista franciscano fray Pedro de Aguado, las comunidades tomaban el apellido de su señor particular y se distinguían por patria propia; no había una sola nación muisca sino una constelación de cacicazgos con lengua compartida y organización política fragmentada. En la cúspide, dos señores dominaban con autoridad más nominal que efectiva: el Zipa, con centro en el sur del territorio, y el Zaque, con centro en el norte. Ninguno gobernaba un estado unificado ni un imperio comparable al azteca o al inca. Bajo su tutela nominal convivían cacicazgos con distintos grados de subordinación y señoríos independientes que no obedecían a ninguno de los dos.
La riqueza del sistema residía en el intercambio. El Zipa controlaba las minas de sal de Zipaquirá, y ese monopolio le permitía enviar el producto a distancias considerables, hasta la región de Neiva y a lo largo de la cuenca del Magdalena. Del Zaque dependían las minas de esmeraldas de Somondoco. Cada cacicazgo aportaba su excedente al circuito: sal, esmeraldas, mantas de algodón, coca. El altiplano no producía ni algodón ni coca —los pisos térmicos altos no lo permitían— y esos bienes se importaban del valle del Magdalena a cambio de sal y de oro trabajado. La orfebrería muisca alcanzó una tradición reconocible y sus piezas ocuparon lugar destacado en las esferas política, religiosa y económica, con producción y uso que se prolongó hasta bien entrada la Colonia.
Cada cuatro días había mercado en los principales centros. Las mantas de algodón circulaban con tal frecuencia que llegaron a funcionar como patrón de valor, aunque no eran del todo homogéneas; el oro y la sal también se movían masivamente sin llegar a ser medios generales de cambio. Era una economía no monetaria, de trueque, mediada por la importancia simbólica y religiosa de ciertos bienes. La ocupación del altiplano, además, mostró continuidad: el poblamiento prehispánico no se interrumpió con la Conquista sino que se prolongó, transformado, dentro del orden colonial.
Ese es el sustrato que la palabra "Cundinamarca" pretendería, siglos después, evocar. Conviene retenerlo con exactitud: no un imperio derrotado, sino una red de cacicazgos con dos cabezas nominales y muchas autonomías locales.
El nombre y su viaje
El topónimo aparece por primera vez en letra impresa a fines del siglo XVII. Lucas Fernández de Piedrahita, chantre de la catedral de Santa Fe de Bogotá, publicó hacia 1689 en Amberes, en las prensas de Juan Baptista Verdussen, su historia del Nuevo Reino de Granada, y allí escribió que el reino "en la gentilidad se llamó de Cundinamarca". La frase es escurridiza: Piedrahita atribuye a la época prehispánica un nombre del que no hay rastro claro en los cacicazgos muiscas mismos. Nada indica que "Cundinamarca" fuera denominación habitual durante el período colonial; funciona más bien como una etiqueta erudita, una reconstrucción cronística que asigna al territorio muisca un nombre propio previo a la Conquista.
Ese fue el yacimiento del que echaron mano los criollos independentistas. En marzo de 1811, reunido en Santafé el colegio electoral y constituyente, Jorge Tadeo Lozano propuso que el nuevo Estado se llamara Cundinamarca. La propuesta prosperó: el 30 de marzo se aprobó la Constitución y el 4 de abril la promulgó el propio Lozano como primer presidente. La operación era simultáneamente política y simbólica. Se dotaba al Estado naciente de una raíz indígena que legitimaba la ruptura con España sin recurrir a nombres coloniales ni castellanos, se invocaba la memoria de un mundo prehispánico idealizado, y se anclaba el proyecto criollo en la tierra misma. Que el nombre hubiera sido consignado por un chantre del siglo XVII y no por los propios muiscas es un detalle que la retórica independentista podía permitirse ignorar.
Laboratorio de la Patria Boba
El Estado que nació con ese nombre fue, de entrada, una criatura contradictoria. La Constitución de Cundinamarca de 1811 estableció separación de poderes, incluyó los derechos del hombre y del ciudadano, y declaró que "la soberanía reside esencialmente en la totalidad de sus ciudadanos". Pero, al mismo tiempo, reconoció a Fernando VII como rey, con poderes limitados por la ley constitucional. Era una monarquía de corte constitucional-republicano, un compromiso entre el republicanismo naciente y el recelo monarquista de amplios sectores. La misma cautela había guiado la constitución de Tunja: se conservaba nominalmente al monarca cautivo mientras las instituciones funcionaban ya, en los hechos, como independientes y republicanas.
La ficción monárquica se sostuvo poco. El 27 de noviembre de 1811 se firmó el Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, con la adhesión de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja. Cundinamarca no se sumó. Ya para entonces, Antonio Nariño —traductor de los Derechos del Hombre, veterano de las cárceles del virreinato— había lanzado una campaña política contra Lozano y los federalistas, que culminó el 19 de septiembre de 1811 con la salida del presidente y el ascenso del propio Nariño a la jefatura de Cundinamarca.
Empezaba así la fase más aguda del conflicto que la historiografía llamó la Patria Boba. Nariño encabezaba el bando centralista, convencido de que Cundinamarca debía extenderse hasta abarcar los corregimientos de Mariquita, Neiva, Tunja, Socorro y Pamplona, integrando en un solo Estado fuerte lo que los federalistas querían mantener como provincias autónomas. Enfrente estaba Camilo Torres, comisionado por el Congreso para redactar una constitución para las Provincias Unidas basada en el modelo estadounidense, secundado por Francisco José de Caldas y por los demás dirigentes del Congreso.
El choque pasó pronto de la retórica a las armas. En marzo de 1812 el general Antonio Baraya desertó al bando federalista y se pasó con sus tropas al Congreso de las Provincias Unidas. Entre enero y agosto de ese año, Cundinamarca declaró la guerra a la federación, y las campañas militares se sucedieron sin que las negociaciones posteriores llegaran a acuerdo. El 18 de junio de 1812 se aprobó una nueva Constitución de Cundinamarca que sucedió a la monárquico-republicana del año anterior. El sistema federal, entretanto, se demostraba incapaz de definir con claridad las competencias entre los estados miembros y la Confederación. Los conflictos se multiplicaron en varias escalas: rivalidades entre ciudades subalternas y sus capitales provinciales —Mompox contra Cartagena, Sogamoso contra Tunja, Girón contra Pamplona—, disputas entre estados vecinos, y roces entre el gobierno confederal y sus miembros.
Nariño alimentó esas fracturas: cantones como Sogamoso, Chiquinquirá, Girón y Vélez se separaron de sus capitales provinciales, debilitando a los estados federalistas y engrosando la órbita centralista. La geografía del altiplano —con múltiples centros históricos que se disputaban la primacía— hacía casi imposible tanto la hegemonía indiscutida de Santafé como una confederación entre iguales. La tensión entre centralismo y federalismo no era un defecto coyuntural; era la forma política que adoptó una geografía sin capital natural única. Y esa fragmentación tuvo un costo: los insurgentes no lograron unirse ni acordar una organización interna estable, y esa debilidad facilitó la Reconquista española de 1816. Cundinamarca cayó, sus dirigentes fueron perseguidos, y el proyecto criollo tuvo que renacer bajo el mando militar de Bolívar.
Departamento, estado, departamento
La segunda vida del nombre llegó con la Gran Colombia. En 1819, el Congreso de Angostura eligió a Bogotá como capital del departamento de Cundinamarca y residencia del gobierno supremo. Francisco de Paula Santander asumió la vicepresidencia y quedó encargado del gobierno mientras Bolívar viajaba a informar sobre la campaña de Nueva Granada. Cinco años más tarde, la Ley de División Territorial del 25 de junio de 1824 organizó el nuevo país en departamentos: para el territorio de la actual Colombia se dispusieron cuatro, y uno de ellos fue Cundinamarca, integrado por las provincias de Bogotá, Antioquia, Neiva y Mariquita. Ya no era el Estado independentista de 1811 ni la jurisdicción del altiplano muisca: era una vasta unidad administrativa que se extendía desde la Sabana hasta las tierras cafeteras y montañosas de Antioquia, y era, con diferencia, la entidad territorial más poblada de la nación.
Esa extensión duró poco. La organización territorial colombiana, en palabras de un observador de la época, cambió aproximadamente cada diez meses a lo largo del siglo XIX, respondiendo antes a conveniencias políticas que a criterios geográficos. Las provincias se multiplicaron hasta llegar a treinta y seis, y a partir de 1853 el péndulo giró en sentido contrario: la agrupación en entidades mayores anunció el federalismo pleno. Panamá obtuvo estatuto federal en 1855, y a continuación Antioquia, Santander, Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar y Magdalena se convirtieron en estados miembros de una federación. Bajo ese régimen, el Estado de Cundinamarca conservaba amplias competencias internas pero quedaba sujeto al gobierno central en materia de crédito nacional, ejército y marina, y relaciones exteriores, y tenía prohibido enajenar territorio a potencias extranjeras, aprobar la esclavitud o gravar el comercio exterior. Era la fórmula del liberalismo radical, y duró hasta que la Regeneración de 1886 la desmontó y volvió a convertir a los estados en departamentos subordinados.
Desde entonces, Cundinamarca es un departamento en el sentido moderno. Pero su historia territorial no dejó de encogerse. Bogotá, primero, dependía administrativamente de él; en 1945 fue elevada a Distrito Especial, y la Constitución de 1991 la convirtió en Distrito Capital, autónomo respecto del departamento que rodea. Sin que la fórmula legal lo diga con esas palabras, el gesto consumó una separación: la ciudad más grande del país, la capital nacional, dejó de ser cabecera departamental y se emancipó de la jurisdicción que había fundado.
El altiplano productivo
Debajo de los cambios de mapa, el territorio siguió trabajando su propia economía. El altiplano cundiboyacense, entre Bogotá y Tunja, se convirtió desde la Colonia en tierra de encomiendas, latifundios y haciendas de órdenes religiosas. La sal de Zipaquirá, que había sido monopolio del Zipa, se transformó en un renglón colonial de importancia relativa junto con los azúcares, las mieles y el ganado; las minas figuran entre las más extensas del mundo y se han explotado durante siglos sin interrupción. En el siglo XX, Zipaquirá quedó integrada en un corredor de complejos agroindustriales, industriales y mineros que hoy incluye a Tocancipá, Chía, Cajicá, Nemocón, Tabio, Cota y otros municipios de la Sabana Centro, todos articulados económicamente con Bogotá.
La ganadería marcó otro eje. En la Sabana predominó tempranamente la ganadería lechera, con algunas fincas dedicadas a la ceba de reses traídas del llano. Un informador norteamericano del siglo XIX apuntó que el ganado sabanero era de mejor calidad que el del resto del país, cruzado con razas europeas, mejor alimentado y cuidado; una res ordinaria de la Sabana producía entre 400 y 450 libras de carne y de 75 a 100 de sebo. Esa calidad respondía a algo más que al clima: la tierra sabanera se valorizó enormemente por su papel como despensa de Bogotá y como base de las industrias cervecera y cerealera nacientes. En pleno siglo XX, el censo ganadero de 1960 mostraba que la mitad de los hatos cundinamarqueses de más de quinientas cabezas estaba concentrada en las tierras bajas del norte y noroccidente —Puerto Salgar, Caparrapí, Guaduas— y otro tercio en las tierras altas de Ubaté y la sabana occidental, en torno a Madrid.
El café llegó por otro camino. Hacia 1870, los municipios de Guaduas, Sasaima y Villeta, en la región de Facatativá, concentraban el 46% de los cafetos plantados en Cundinamarca. Era la primera oleada cafetera del departamento, todavía anterior al gran boom del Quindío y Caldas. Con los años, el centro cafetero se desplazó hacia el Tequendama, en municipios como Viotá y El Colegio, en las vertientes templadas que bajan de la Sabana hacia el Magdalena. Las haciendas cafeteras cundinamarquesas se organizaron sobre un sistema social específico: el del arrendatario o estanciero, campesino sin tierra que recibía una parcela para cultivos de subsistencia —maíz, plátano, yuca, caña— a cambio de trabajo obligatorio en los cafetales del patrón. Era un régimen de baja monetización y alta dependencia personal, cuya rigidez alimentaría, décadas después, algunos de los conflictos agrarios más duraderos del país.
En la Sabana propiamente dicha, el siglo XX trajo la floricultura: las zonas de alta altitud se convirtieron en sede de una industria que exporta flores al mundo y emplea principalmente a mujeres rurales, ofreciéndoles trabajo y comunidad en un contexto nacional de recesión económica y de conflicto armado. Es el último capítulo de una historia larga: el suelo del altiplano, sistemáticamente orientado a satisfacer una demanda urbana, primero la de la capital colonial, después la de Bogotá republicana, y ahora la de mercados globales.
Sumapaz: la otra Cundinamarca
Al sur del departamento, donde la Sabana termina y comienza el páramo, hay otra historia. La región del Sumapaz —que se extiende por los municipios de Fusagasugá, Pasca, San Bernardo, Pandi, Cabrera y otros— fue desde comienzos del siglo XX uno de los focos de conflictividad agraria más intensos de Colombia. Las raíces del conflicto se remontan al menos a los años treinta, cuando los arrendatarios y colonos de las haciendas cafeteras y ganaderas comenzaron a organizarse contra el régimen de trabajo obligatorio y contra los desalojos.
En octubre de 1935, el movimiento agrario del Sumapaz, encabezado por el Partido Agrario Nacional bajo el liderazgo de Erasmo Valencia, obtuvo un triunfo político notable: eligió concejales en Fusagasugá, Pasca, San Bernardo y Pandi, y llevó a Valencia a la Asamblea de Cundinamarca para el período 1935-1936. Era la prueba de que el campesinado del piedemonte cundinamarqués había pasado de la protesta dispersa a la representación institucional.
Con la Violencia de los años cuarenta y cincuenta, el movimiento se transformó en resistencia armada. Juan de la Cruz Varela, veterano de las luchas de los años treinta, se convirtió en el principal dirigente campesino de la región y comandó lo que puede llamarse una guerra campesina contra la revancha terrateniente. El 31 de octubre de 1953, tras la amnistía ofrecida por Rojas Pinilla, Varela optó por la desmovilización y la entrega simbólica de armas, sin perder por ello el control político sobre la zona. Pero la tregua fue breve. Los bombardeos aéreos y la represión desplegada por el gobierno en Villarrica y el sur del Tolima empujaron a más de cinco mil personas a buscar refugio en el Alto Sumapaz, en las cuencas del Duda y de El Pato, y en zonas aledañas a los ríos Ariari y Guayabero. De esas comunidades desplazadas y de la zona de autodefensa comunista del Sumapaz surgirían, en la década de los sesenta, algunos de los primeros frentes de las FARC, con apoyo también del movimiento agrario de Yacopí en el occidente cundinamarqués. La guerrilla se expandió a lo largo de esa década por las zonas planas del departamento y llegó incluso a incursionar en Boyacá.
En la transición entre las décadas de 1980 y 1990, el Sumapaz, por su condición de puerta trasera de Bogotá, se convirtió en campo de batalla entre las FARC-EP y las Fuerzas Militares. A mediados de los noventa, el paramilitarismo entró en Cundinamarca por otro flanco: a partir de 1994, el Bloque Cundinamarca de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá, comandado por Ramón Isaza —conocido como "El Viejo"— y por Botalón, quedó operando en Puerto Salgar, Yacopí, La Palma y otros municipios del noroccidente cundinamarqués, tras un acuerdo con "El Águila". La convergencia de los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Meta y Casanare fue también zona de operaciones de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. La estigmatización histórica del campesinado sumapaceño como "comunista", heredada de las luchas de La Violencia, fue reactivada por diversos actores armados —incluidas las Fuerzas Militares— para justificar la persecución de pobladores considerados afines a la guerrilla.
El contraste con la Sabana Centro es elocuente. Mientras Zipaquirá, Chía y Tocancipá se integraban al corredor industrial de Bogotá y la floricultura consolidaba enclaves de trabajo formal en las tierras planas del norte y del occidente, el sur del departamento seguía marcado por una economía campesina precaria, por el conflicto armado y por la desconfianza histórica del Estado. Un mismo departamento contenía la modernización agroindustrial y la guerra prolongada, a menos de cien kilómetros de distancia.
Alrededor de Bogotá
La relación entre Cundinamarca y Bogotá es, en última instancia, la clave de toda su historia moderna. La ciudad, fundada el 6 de agosto de 1538 por Gonzalo Jiménez de Quesada sobre el antiguo asiento muisca de Bacatá, creció con moderación hasta el siglo XX. Hacia 1905, Colombia era un país predominantemente rural: de sus aproximadamente 4.100.000 habitantes, apenas el 10% vivía en las capitales, y Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga empezaban apenas a consolidarse como centros urbanos con actividad económica y comercial. El crecimiento se aceleró después: entre 1870 y 1918, Bogotá creció al 3,5% anual; entre 1918 y 1938, al 4,2%. En los últimos cuarenta años del siglo XX, el desarrollo fue acelerado y desordenado, impulsado por la inmigración rural masiva.
Ese crecimiento definió a Cundinamarca. La demanda de bienes, rentas y servicios generada por la expansión de la ciudad, sumada a la temprana ocupación latifundista de los valles fértiles del altiplano central, articuló un modelo de integración regional en el que la producción cundinamarquesa —leche, hortalizas, carne, cereales, flores— se orientaba prioritariamente a alimentar la capital. La urbanización dictó el ritmo del mercado regional, pero, curiosamente, no removió a corto plazo los cimientos del orden social preindustrial y agrario preexistente: las haciendas, los sistemas de arrendamiento, la estructura de tenencia de la tierra sobrevivieron durante buena parte del siglo XX al crecimiento vertiginoso de la ciudad que dependía de ellas.
Con la Constitución de 1991, Bogotá se separó formalmente del departamento y se convirtió en Distrito Capital autónomo. La paradoja es evidente: el departamento cuyo nombre resonaba con la memoria muisca —cuyo mismo topónimo había sido invocado en 1811 para dar raigambre indígena al proyecto criollo— quedó geográficamente definido por rodear a una ciudad que ya no le pertenece administrativamente. Cundinamarca perdió su cabeza histórica y conservó su cuerpo: la Sabana, el Tequendama, el Rionegro, el Sumapaz, las tierras cálidas del Magdalena.
Herencia de un nombre
Queda, al final, el nombre. "Cundinamarca" es una palabra que un chantre del siglo XVII atribuyó a los muiscas, que un criollo de 1811 convirtió en bandera de independencia, que un decreto grancolombiano de 1824 aplicó a un enorme departamento, que la federación radical elevó a estado en la década de 1850, y que el departamento actual conserva en una jurisdicción muy reducida respecto a todas las anteriores. Cada capa histórica dejó sedimento. Bacatá está bajo Bogotá; las minas de sal muiscas de Zipaquirá siguen produciendo; los cacicazgos fragmentados que ni el Zipa ni el Zaque llegaron a unificar prefiguran, casi inquietantemente, la geografía política republicana de un altiplano con demasiados centros para tener uno solo.
El proyecto criollo de 1811 no fue continuidad del mundo muisca sino apropiación: un nombre indígena para legitimar un Estado que se pensó primero como monarquía constitucional y después como república, en el que centralistas y federalistas se hicieron la guerra en lugar de resistir juntos a la Reconquista. La Patria Boba fue eso: la incapacidad de ponerse de acuerdo sobre qué era Cundinamarca. Y esa incapacidad no fue solo error humano; fue reflejo de una geografía real, con múltiples centros, con provincias que se disputaban la primacía, con una capital —Santafé— cuya hegemonía era resistida en Tunja, en Socorro, en Cartagena.
El departamento contemporáneo es más pequeño, más definido y, en apariencia, más manejable. Pero contiene todavía las tensiones fundacionales. Su suelo alimenta a Bogotá y le suministra flores para exportar. Su norte industrial se articula al corredor agroindustrial de la Sabana. Su sur, en el Sumapaz, sigue siendo territorio de memoria campesina y de conflictos no resueltos. Su nombre viene de un chantre de la catedral y de un colegio electoral de 1811. Ninguna de esas capas ha desaparecido: coexisten. Preguntar hoy qué es Cundinamarca sigue siendo, en el fondo, preguntar cómo se organiza un altiplano fértil alrededor de una ciudad que primero fue su capital y ahora es su vecina soberana.
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Documentos y fragmentos citados
63 documentos · 79 fragmentos01Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 4, 122 citas
[1]© Marco Forero, 2016 © Editorial Planeta Colombiana S. A., 2016 Calle 73 N.° 7-60, Bogotá Diseño de cubierta: Departamento de diseño Grupo Planeta Primera edición: abril de 2016 ISBN 13: 978-958-42-4984-5 Desarrollo e-pub: Hipertexto Ltda. Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo…
p. 4
[14]las relaciones comerciales afianzaban redes de intercambio cultural más profundas. un aspecto importante de la sociedad muisca fue el desarrollo y la complejidad que se desprendieron de una economía natural no monetaria, y que se desplegó al tener un escenario de vastas redes comerciales y cercanías culturales y…
p. 12
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 37, 402 citas
[2]lo salvaje, donde «coincidía la irracionalidad nativa con la oscuridad de la mentalidad española» 43. Así, desde el periodo de la Colonia se fueron instaurando dos ejes de desarrollo económico y poder político en torno a Bogotá. El primero, en el altiplano cundibo- yacense, entre Bogotá y Tunja, por concentrar la…
p. 40
[76]nieves perpetuas y páramos interminables a la vista, conviven el frailejón, el cañizo y el romero en absoluta quietud y en un silencio que solo se altera con el sobrevuelo del águila. Allí, colchones de musgo, que actúan como esponjas de la naturaleza, gota a gota forman los ríos que marcan la geografía y la historia…
p. 37
03Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 3151 cita
[3]y 2. 600 msnm, es decir, en la tierra fría. Existen en la Cordillera Oriental tres grandes altiplanicies y numerosas pequeñas; la de Bogotá es la más meridional, y la más extensa, lin- dando con el macizo de Sumapaz en el sur. Abarca ella la parte alta de la cuenca del río Bogotá con un total de 4. 250 km 2, de los…
p. 315
04Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 135, 1422 citas
[4]de transición entre la parte árida en el sur y la húmeda y selvática en el norte, sólo favorece aquí con humedad las vertientes más altas de las cordilleras limitantes. La vertiente oriental de la cor- dillera es más corta y abrupta con profundos valles trans- versales de erosión y con escaso espacio para asiento del…
p. 135
[5]Oriental y alrededor de la sabana. Así, por ejemplo, se ob- serva aquí, en el piso altitudinal entre 2. 600 y 3. 000 msnm, un considerable aumento de la precipitación, en vez de la pronosticada disminución. Además, entre Villavicencio y Monterredondo (1. 400 m), la pluviosidad disminuye cuando, según la regla…
p. 142
05Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 1271 cita
[6]en las que se producía abundante comida, que estaban densamente pobladas. Más adelante, la expedición encontró, en las me- setas y sabanas de Cundinamarca y Boyacá (nom- bres de la actual distribución administrativa de Co- lombia), una agrupación indígena numerosa que fue llamada de los muexas o muiscas desde los pri-…
p. 127
06Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 322 citas
[7]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
[8]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
07Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 521 cita
[9]en el siglo XVI algunos territorios marginales o casi independientes, cuya sumisión al Zipa o al Zaque no estaba del todo clara. El status de estos territorios en el momento de la Conquista debe evaluarse, en parte por lo me- nos, en términos de un proceso histórico. En primer lugar, los dos "Estados" incipientes eran…
p. 52
08Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 3321 cita
[10]true - que con tribus vecinas y aún muy alejadas. Los principales artículos que se exportaban eran sal 153, esmeraldas, coca y Memoria sobre las Antigüedades Neo-Granadinas, Librería de F. Schneider i Cía., Berlín. Acerca de la arqueología «premuisca», véanse las notas biblio- gráficas para el capítulo iv, así como…
p. 332
09Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 2, 332 citas
[11]Los muiscas La historia milenaria de un pueblo chibcha Carl Henrik Langebaek DEBATE Tírulo: Los muiscas Primera edición: abril, 2019 Primera reimpresión: mayo, 2019 Segunda reimpresión: julio, 2019 € 2019, Carl Henrik Langebaek € 2019, de la presente edición en castellano para todo el mundo: Penguin Random House Grupo…
p. 2
[18]de los Andes orientales existiera un nombre en común que los identificara, un gentilicio inconfundible, equivalente, por ejemplo, a “colombianos”. Como pasaré a proponer, eso tampoco quiere decir que las comunidades indígenas de los Andes orientales no tuvieran nada en común, y que ¡e en una especie de vacío cultural,…
p. 33
10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 25, 1062 citas
[12]lenguas a su mando, como algunos panches. Algo similar tal vez empezaba a pasar entre los cat í os de Antioquia o entre los grupos ind í genas del Cauca de la zona quimbaya, pero los relatos de los espa ñ oles no permiten saberlo con certeza. En el territorio colombiano no hubo imperios fuertes como los de Per ú o M é…
p. 25
[38]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…
p. 106
11Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 371 cita
[13]vertientes u n poco m ás tem p lad as y allí se extraían dos cosechas anuales. En tierras m ás bajas se sem braba arracacha, algodón, guayaba, piña y coca. A lgunos productos, com o la coca y el algodón, no eran cultivados p o r los m uiscas y los obtenían en el com ercio. C ad a cuatro días había m ercado en los…
p. 37
12Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 431 cita
[15]que cumpliera adecuadamente las funciones que se le atribuyen, como patrón de medida del valor, medio de intercambio o alma- cén de valor. Sin embargo, existieron ciertas mercancías que se intercambiaron con mayor frecuencia y que pudieron servir como patrón para medir valores. Esta característica se le ha atribuido…
p. 43
13Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 1822 citas
[16]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
p. 182
[17]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…
p. 182
14Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 3761 cita
[19]de población. Estudios llevados a cabo por José Luis Socarras han confirmado que el maíz fue importante no solo en la segunda ocupación, sino también en la primera. Los estudios de José Vicente Rodríguez en el sitio de Santa Helena han encontraron que la segunda ocupación no se interrumpió hace 650 años, es decir,…
p. 376
15Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 134, 1482 citas
[20]Lucas Fernández de Piedrahita y publicada en Amberes por Juan Baptista Verdussen, c1689, quien fue chantre de la catedral de Santa Fe de Bogotá. En la página 4 del primer libro de esta obra escribió: “Esto es por mayor el Nuevo Reyno de Granada, que en la gentilidad se llamó de Cundinamarca ”. Fue Jorge Tadeo Lozano…
p. 148
[25]José Manuel Restrepo, el presidente del colegio electoral que aprobó esta Carta provincial, solo pudo ver realizado este sueño en la experiencia colombiana. Todas estas nuevas Constituciones provisionales estaban inspiradas en la reforma del Acta Federal que el Congreso de las Provincias Unidas había aprobado el 23 de…
p. 134
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 112, 1162 citas
[21]padres de familia de cada parroquia, para que el 11 de fe- brero de 1811 eligieran diputados al Colegio Electoral Constituyente. La Constitución, de cor- te monárquico-republicana, fue aprobada el 30 de marzo de 1811 y promulgada por el presiden- te Jorge Tadeo Lozano el 4 de abril de ese año. Mediante el Acta de…
p. 112
[34]constituciones. Camilo Torres defendió la tradición de los cabildos autónomos, pues consideraba justo que las provincias ejercieran su soberanía. 360 AT PTA La Patria Boba vincia de Tunja se separaron Chiquinquirá, Villa de Leiva, Muzo y Sogamoso, y de la provincia del Socorro, Girón y Vélez; posteriormente lo hicie-…
p. 116
17Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 40, 592 citas
[22]other, and both attacked surrounding provinces that remained loyal to Spain to force them into their particular sphere of influence. Conflict diminished in 1815 when the United Provinces emerged victorious 24 Chapter One over Cundinamarca, resulting in the unification of the republic. This unifica- tion did not change…
p. 40
[41]means, therefore, that Cundinamarca was the most populated department that made up the fledgling independent nation- state, since it held close to 50 percent of the total population. Table 2.1 shows how during the two hundred years of the Colombian republic, the population multiplied roughly forty- two- fold. This…
p. 59
18Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 361 cita
[23]pro-republic provinces and those that remained loyal to Spain. On the contrary, years of violent skir- mishes and political upheaval facilitated the easy triumph of the occupying forces sent from Spain after Ferdinand VII reassumed the throne in 1814. First, the Republic of Cundinamarca was born on February 19, 1811,…
p. 36
19Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 341 cita
[24]de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…
p. 34
20Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 451 cita
[26]soberanía reside esencialmente en la totalidad de sus ciudadanos”. 11 De este modo, la primera Constitución de Colombia estableció una monarquía limitada e incluyó principios como el de la separación de poderes y los derechos del hombre y del ciudadano, y, en últimas, fue el texto que sentó el precedente para…
p. 45
21Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 182, 4222 citas
[27]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
[36]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…
p. 182
22Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 182, 4222 citas
[28]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
[37]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…
p. 182
23Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 152, 1562 citas
[29]paña en contra de Lozano y los federalistas, que culminó con la renuncia del presidente, y la nominación de Nariño en el cargo de mando supremo. Pero por ese entonces ya se había reunido un nuevo con greso en Santa Fe, el 15 de septiembre de 1811, al que habían asistido representantes de todas las provincias que se…
p. 152
[33]tomarse la ciudad en junio de 1815, pero no pudo continuar avanzando.1 2 Tanto en el nor-este como en el sud-oeste del país los bolsones de resistencia realista continuaron amenazando la auto nomía de Nueva Granada y a pesar del inminente peligro que involucraba esa resistencia, durante todo este período, conocido…
p. 156
24Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 34, 392 citas
[30]compuesto por representantes de las provincias de Antioquia, Cartagena, Casanare, Chocéd, Cundinamarca, Neiva, Pamplona, Socorro y Tunja, adopté el sistema fe- deral y comisioné a su presidente, el doctor Camilo Torres, para redactar una constitucién basada en la de los Estados Unidos de América. El acta o pac- to de…
p. 34
[35]de Tunja, don Juan Nepomuceno Nino, y muchos oficiales. Narifo no se envanece con el triunfo, al contra- rio, se muestra humanoy generoso con los prisio- neros y altamente agradecido con los vencedores, para quienes crea, como premio, un escudo para el brazo consistente en una placa circular con la ins- cripcién Nueve…
p. 39
25Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 691 cita
[31]También ha interpretado equivocadamente el señor Samper la actitud política de Antonio Nariño. Oigámoslo: «Es incuestionable que cuando Nariño publicaba los Dere- chos del Hombre, a fines del siglo pasado, y conspiraba con otros criollos neogranadinos, por el anhelo de ver emancipada a su patria, pensaba y obraba como…
p. 69
26Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 171 cita
[32]del mando de Castro de la nación para combatir a los federalistas de Tunja, capitaneados por Antonio Baraya, cuyos enfrentamientos con los centralistas ponían en peligro las todavía endebles conquistas logradas por los patriotas, dos años después de los hechos del 20 de julio. Manuel Benito de Castro 21 22 Presidentes…
p. 17
27Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1531 cita
[39]651.714 768.847 27 37 Totales 786.983 1.129.174 1.570.859 1.812.582 2.105.622 100 100 FUENTES: El presente cuadro se ha levantado siguiendo la división territorial establecida por la Ley 25 de junio de 1824, que creó para la actual Colombia 4 departamentos y 15 provincias así: depto. de Boyacá, constituido por las…
p. 153
28Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[40]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…
p. 33
29Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1581 cita
[42]oscilan entre los 600 mm de la parte sudoccidental del área urbana de Bogotá y los 1.300 mm de la zona media de la región. Superficie: 1.587 km? Población: 6'437.842 habitantes Densidad: 4.056,6 hab./km? Municipios anexos: Bosa, Engativá, Fontibón, Suba, Usaquén y Usme Bogotá, Distrito Capital Fundada el 6 de agosto…
p. 158
30Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 781 cita
[43]mariscal La Torre en los va- lles de Cucuta constituia una peligrosa amenaza para la consolidacién del éxito recientemente ob- tenido en Boyaca, su mayor esfuerzo, en el orden militar, fue la organizaci6n y envio de tropas al norte, al mando del general de divisién José Antonio An- zoategui, quien, desafortunadamente,…
p. 78
31Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[44]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
p. 113
32Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 171 cita
[45]del Beebe ¢ Ae tee batndoe Ue mstrs Critvrtrrmoe gus tfervetla, Ka rensde en dectetuas 4 ta “goin ai fillicd c @. Bfilitle a4 eZ a Wtieele te.S oe Go elarter Lobes aped dé Poliagata Blaine, Lb nen! See Fon dintaciesen, Mag datiun, Pannva: Doerlar dor ¢ Blhiorra, ried doe peyperlen a sereele fers tor aelee Ae ape…
p. 17
33Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 361 cita
[46]a esta norma que nos ha trazado la naturaleza, la fa- cilidad para la vida del país sería enorme; todo sería sencillo y lógico. Pero la naturaleza anda por un lado y el hombre por otro. Viene así un desorden del cual se cree salir variando la anterior división y haciendo otra que se acomode a las nuevas ideas po-…
p. 36
34Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 931 cita
[47]Solamente les prohibié enajenar su terri- torio a gobiernos extranjeros, aprobar la esclavitud, 1528 Fotografia de los hermanos Mosquera, tomada en la ciudad de Nueva York en 1853. En el centro se encuentra el arzobispo, don Manuel José, y a la derecha el general Tomas Cipriano, gran impulsor del federalismo.…
p. 93
35El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2351 cita
[48]64.7 üt<.. ·;.,.;:;:;; 1 " L i ~·< Tenquendama 17.6 3.2 18.5 19 7.2 13.6 --- 17 -·~:>i·· - 17.8 34 19 c. - Total 100 100 100 100 100 100 100 100? (s~miles) 1 1591 + •. • 1, 71.5 1 535 0.096 3.45 0.074 OA. 06 ~ ~:1 1 Solamente un molino de vapor, en Bogotá. 2 Diecisiete trapiches de agua, los demás movidos por fuerza…
p. 235
36Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 77, 2992 citas
[49]of securing capital against the hussars of liberty and the guerrilleros of religion.' 18 Samper had written that capital would not be forthcoming for tailors' shops, shoe- making, or leather-working enterprises, but would be attracted to agricultural 61 Land and society in central Colombia Table 11. Tequendama:…
p. 77
[50]of the eighteenth century, as is documented by C. Pardo Umana, Haciendas de la Sabana: su historia, sus leyendasy tradiciones (Bogota, 1946). According to the British Consul in Bogota, 'An idea seems to prevail [on the plain of Bogota] that an increased production would only tend to lower the prices, and would be of…
p. 299
37Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1942 citas
[51]con el terrateniente por parte de los vaqueros. 58 En la Sabana de Bogotá, la ganadería había llegado a ser de mejor calidad que en el resto del país, como lo atestigua el mis- mo informador norteamericano citado atrás: "En primer término, la mayor parte del ganado es cruzado con especies europeas y el viejo acervo de…
p. 194
[52]con el terrateniente por parte de los vaqueros. 58 En la Sabana de Bogotá, la ganadería había llegado a ser de mejor calidad que en el resto del país, como lo atestigua el mis- mo informador norteamericano citado atrás: "En primer término, la mayor parte del ganado es cruzado con especies europeas y el viejo acervo de…
p. 194
38El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 821 cita
[53]alrededor del río Cauca, tenían más de 500 cabezas. En Cundinamarca, el 50% de los hatos de más de 500 cabezas estaba localizado en las tierras bajas, en su mayoría concentrados en tres municipios del valle del río Magdalena: Puerto Salgar, Caparrapí y Guaduas. Otro tercio, sin embargo, se encontraba en dos áreas de…
p. 82
39El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 1271 cita
[54]y en menor extensión en Risaralda, la actividad ganadera es subsidiaria a la del cultivo del grano de exportación, y se lleva a cabo en pro- 36. ICA. Información básica del departamento del Tolima. Bogotá, 1971, p. 52. 125 piedades medianas, con capacidades de carga altas por lo gene- ral. Predomina allí el ganado…
p. 127
40Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3801 cita
[55]de tales relaciones en el área situada al suroriente de Bogotá, donde las enormes haciendas cafeteras fundadas a fines del siglo pasado se convirtieron en el foco de grandes protestas obreras durante los años veintes y comienzos de los treintas. Comúnmente, a los trabajadores permanentes de estas propiedades,…
p. 380
41Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 681 cita
[56]que, como Cundinamarca y Tolima, habían sido beneficiadas por los ferrocarriles. A ello se sumó la valorización de la co- secha cafetera gracias al aumento de los precios internacionales del grano, lo que pondría la cuestión de la utili- zación económica del suelo en el cen- tro de las discusiones sobre el proble- ma…
p. 68
42Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 3391 cita
[57](la agencia que participó en la creación de Juan Valdez), como: “La mejor casa de publicidad de Estados Unidos, y la campaña Café de Colombia, una de las más exitosas”. En 1970 fue incluida en el Hall de la Fama del Festival de Radio y Televisión Comercial Americano. La campaña completa de Juan Valdez en medios,…
p. 339
43Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1781 cita
[58]la deficiencia y a veces la carencia de vías de comunicación y la excesiva reglamentación. El mercado interno colombiano solo vino a formarse prácticamente a finales del siglo xix y primeras décadas del xx. La actividad comercial giraba hacia el exterior: el occidente era minero; las regiones costaneras y cálidas,…
p. 178
44Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 1231 cita
[59]tener sus hijos) 26,43 Tasa bruta de mortalidad (# de defunciones por cada 1.000 habitantes) 6,18 Tasa global de fecundidad (# promedio de hijos por mujer durante su vida 27 reproductiva) Tasa general de fecundidad (# de nacidos vivos por cada 1.000 mujeres en edad 86.00 reproductiva) 4 Esperanza de vida en hombres…
p. 123
45No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 911 cita
[60]selectivamente, según las redes de poder preexistentes y el tipo de lazos políticos tejidos con sus pobladores» 215. Esto implicó la exclusión de quienes no formaban parte de esas redes, como les ocurrió a los comunistas en algunas regiones. La primera misión de cooperación que envió Estados Unidos, conformada por…
p. 91
46Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3151 cita
[61]liberales después de 1930 para que se haga un esfuerzo por re- visar las titulaciones de los años an- teriores. La gravedad de estos conflic- tos puede ser atestiguada en el caso del Sumapaz. Ya en su Memoria de Industrias de 1933, Francisco José Chaux muestra los conflictos entre los herederos de títulos coloniales y…
p. 315
47Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1771 cita
[62]durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…
p. 177
48Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2821 cita
[63]entrado en una franca lu- cha de clases, provocada no por los de abajo sino por las agudas contradiccio- nes que precipitan la agonía de la plu- tocracia de arriba» (13 de abril de 1935). En el mismo editorial, Valencia llama a campesinos y obreros a cerrar filas contra los terratenientes. Como la UNIR, el PAN tenía…
p. 282
49Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1981 cita
[64]As Darío Fajardo and Medófilo Medina have shown, the uncertainty of land titles in these areas was such that the "agrarian question" remained very much alive. These were also regions with considerable preexisting peasant politicization, through the Communist party, the Partido Socialista Revolucionario, and Gaitán's…
p. 198
50Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1571 cita
[65]especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…
p. 157
51La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 1201 cita
[66]de los Llanos; la occidental por Caldas, Valle, el norte del Cauca; y la nor-occidental, por Antioquia, Chocó, el sur de Córdoba y parte de Bolívar. Zona Central La zona central, una de las más azotadas por la violencia, se caracterizó especialmente por la piromanía y el sadismo. El Tolima presenta grandes latifundios…
p. 120
52Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 451 cita
[67]la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…
p. 45
53Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 cita
[68]comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…
p. 51
54Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5331 cita
[69]refor- ma agraria; 13. Levantamiento del estado de sitio y elecciones libres; 14. Rebaja de impuestos y reducción del presupuesto de guerra y de las fuerzas de represión; 15. Desarme de los pájaros y de las famosas guerrillas de paz y todo lo relacionado con la vida democrática y jurídica del país. 488 Tierras y…
p. 533
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[70]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…
p. 48
56La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 441 cita
[71]ya era enemigo. Allá no llegaba a preguntar nadie que si uno era conservador o liberal, allá llegaban a matar. Después nosotros nos enteramos que se hizo una reunión muy grande con todas las guerrillas: las del sur del Tolima, las de Cundinamarca y la de río Chiquito en el Cauca; en la que se plantearon qué hacer,…
p. 44
57Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 401 cita
[72]décadas an- teriores. La violencia mutó a una forma bandoleril, que en la región próxima a Cundinamarca encontró lugar en la zona esmeraldera de Boyacá y la figura de Efraín Guzmán (Sánchez, Meertens y Hobsbawm, 1985). La paz duró poco en el país. La confrontación se reactivó en 1955 con la guerra de Villarrica…
p. 40
58Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[73]Yo era la única mujer. Le dije “¿Cómo? Si a mí me gusta la artesanía y yo llevo esos c artuchos es para ver si hago algo con ellos”. “¿Y qué va a hacer con eso?”, me preguntaron, “nada, usted es la que les distribuía eso allá a la guerrilla”, me dijeron, y me maltrataron como les dio la gana, o sea, me dijeron de…
p. 60
59Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 5511 cita
[74]y El Águila, permanecen en Yacopí hasta que otro de los sucesores El Policía envía a Taladro y otros paramilitares: unos se quedan en Teherán y otros en Patevaca. Por el lado del segundo grupo, el heredero posiblemente sería Rueda Rocha (natural de Yacopí) pero prefirió disputarse el mando de la totalidad del…
p. 551
60Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 2411 cita
[75]de Arroyave, el Frente Guaviare se transformó en una estructura diferente e independiente: el Bloque Héroes del Guaviare, coman- dado por Cuchillo, cuyo accionar se mostrará en el Capítulo 3 del Tomo II: Desarme desmovilizacion y reintegración. 2.4.3. Eje Norte: Cundinamarca, Boyacá, norte del Meta y Casanare La…
p. 241
61El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1601 cita
[77]la cronología de fundación de los poblados parece apuntar al hecho de que se trató de un mis- mo «momento» de apertura de la frontera agraria; 10 de los principales 19 poblados se fundaron entre 1750 y 1860. En un plano más general, podría decirse que la regionalización que abre el período agroexportador cafetero se…
p. 160
62Assembling Flowers and Cultivating Homes: Labor and Gender in ColombiaGreta Friedemann-Sánchez · 2006 · p. 321 cita
[78]understanding of the national context. In a country that suffers from an intense economic recession, the flower companies offer hope. Not only do they provide jobs and community for many families, they employ one of the most disadvantaged groups in central Colombia: rural women. In addition, they provide a sense of…
p. 32
63Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2901 cita
[79]territorio para esta época era un país rural. En 1870 tenía 2. 700. 000 habitantes y 35 años después había 4. 100. 000, de los cuales solo el 10 % vivían en las capitales. No obstante, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bu- caramanga empezaban a consolidarse como los mayores centros poblacionales. Fue allí donde…
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