San Sebastián de Mariquita
“Mariquita encarna la doble lógica del proyecto imperial español en América: primero la extracción violenta de la plata mediante la mita, y luego el escrutinio ilustrado de la naturaleza tropical como nueva forma de apropiación de las riquezas del…”
Al pie de la cordillera Central, en el valle caliente que dibuja el Magdalena antes de doblarse hacia Honda, hay una villa de calles bajas donde en menos de tres siglos ocurrieron dos empresas imperiales consecutivas: primero la extracción de la plata, después el inventario ilustrado de la naturaleza tropical. San Sebastián de Mariquita, fundada en 1551 en la vertiente occidental que mira al Nevado del Ruiz, fue sucesivamente real de minas, cabecera de provincia y —entre 1783 y 1791— sede de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Esa doble condición, extractiva e ilustrada, explica por qué su nombre pesa más en la historia intelectual de Colombia que en su geografía presente: de las dos empresas que la constituyeron no quedaron ni minas productivas ni universidad, sino ruinas y láminas. El palimpsesto es reciente en sus capas y antiguo en su desgaste.
La villa que fundó la plata
Mariquita nació en 1551 con el objeto que motivó buena parte de las fundaciones neogranadinas de la década: buscar oro y plata. En el ciclo que la Audiencia estimuló a partir de 1550 —once ciudades en diez años— la Corona empujó a los conquistadores desde el altiplano hacia las tierras bajas siguiendo el rastro de los metales. Santafé de Bogotá, articulada en dos décadas como centro del proceso de sujeción de los grupos indígenas de la cordillera Oriental y el valle del Magdalena, sirvió de plataforma para esa segunda ola de fundaciones. Mariquita e Ibagué, contemporáneas, respondieron a esa lógica: no fueron ciudades agrícolas del altiplano frío, sino avanzadas mineras en tierra caliente, con escasa población indígena disponible y lejos de los graneros del reino.
La fundación se atribuye al capitán Francisco Núñez Predroso, aunque una tradición local recogida por viajeros del siglo XIX terminó adjudicándosela al propio Gonzalo Jiménez de Quesada, a quien esa memoria oral hacía vivir y morir en el lugar. La confusión revela cómo el prestigio del adelantado se derramó sobre las ciudades del Magdalena; lo cierto es que Mariquita se erigió según el patrón que la Corona repetía en América: un fundador que fijaba el emplazamiento, señalaba la plaza y la iglesia, y distribuía solares. La ciudad, en ese modelo, era el instrumento central de la dominación española: desde ella se organizaba la explotación económica de la región conquistada y se administraban las unidades de trabajo que la sostenían.
Lo que hizo distintiva a Mariquita fue la plata. En un virreinato donde el oro dominaba la imaginación económica, sus vetas argentíferas —explotadas en los reales de minas del entorno, entre ellos el de Santa Ana, sobre las estribaciones que hoy corresponden al municipio de Falan— la convirtieron en un caso singular. El auge cargó desde el comienzo con una fragilidad estructural: la mano de obra. Las minas de plata de Mariquita, como las de Pamplona, dependieron del sistema de la mita, y ese sistema nunca funcionó bien allí. Los mitayos llegaban sin conocimiento del oficio y contra su voluntad, y la mayor parte huía antes de adquirir experiencia útil. A diferencia de los mineros del Cauca, Antioquia y el Chocó, que combinaron mano de obra indígena con esclavos africanos y libres mestizos, los empresarios de Mariquita y Pamplona no lograron esa sustitución. La villa quedó atada a una fuente laboral que se agotaba a ojos vistas.
La abolición definitiva de la mita en 1729 fue el remate de una crisis que llevaba décadas incubándose. Vicente Restrepo fijó ese año como el del cierre de las minas de plata de Mariquita y Pamplona; pero el suministro decreciente de tributarios, los abusos que la Corona intentaba paliar con protecciones tardías y los problemas técnicos internos de las explotaciones habían vaciado la actividad mucho antes. Cuando la mita cayó, no derribó una industria pujante: certificó una decadencia. La encomienda corría un declive paralelo. Hacia mediados del siglo XVIII, Mariquita era ya una ciudad periférica: cabecera de una provincia extensa que llegaba hasta el Magdalena, con un pasado glorioso inscrito en sus ruinas coloniales y un presente reducido a la agricultura de subsistencia y a la administración del tránsito fluvial que pasaba por Honda.
La Ilustración desembarca en el valle
Cuando la Real Expedición Botánica se instaló en Mariquita en 1783, la ciudad llevaba más de medio siglo sin sus minas. La elección del lugar no obedeció a ningún vigor local, sino al proyecto que traía su director. Para entender por qué Mariquita se volvió, contra su decadencia material, el laboratorio botánico más ambicioso del imperio español en América, hay que retroceder veintidós años y detenerse en la figura de José Celestino Mutis.
Mutis había llegado a Santafé en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Cerda. Traía de España una formación híbrida —había estudiado botánica en el recién creado Jardín Botánico de Madrid, aunque otras noticias contemporáneas lo describen como autodidacta— y una obsesión: la quina, cuyas propiedades febrífugas eran uno de los principales móviles que lo empujaban al Nuevo Mundo. Durante las dos décadas siguientes, mientras ejercía la medicina y ordenaba correspondencias científicas con la Europa culta, tejió tres redes que resultarían decisivas.
La primera fue la red epistolar. Su intercambio con Carl von Linné —Linneo, el sistemático de Uppsala— le abrió las puertas de esa universidad y de la Academia de Estocolmo; Linneo le dedicó varias plantas, entre ellas la que hoy lleva su nombre, la mutisia, y difundió sus trabajos en el mundo científico. Antonio José Cavanilles, desde Madrid, le dedicaría sus tratados llamándolo el más sabio de los botánicos de América y colocándolo entre los primeros de Europa. Antes de dirigir expedición alguna, Mutis ya era, en la república de las letras naturalistas, un corresponsal de peso.
La segunda red fue pedagógica. Enseñó en Santafé el sistema heliocéntrico de Copérnico y las nuevas ciencias, y esa docencia le trajo un problema formidable: los dominicos, guardianes del tomismo en las cátedras neogranadinas, lo consideraron hereje e intentaron expulsarlo. La lucha por el plan de estudios, entre escolásticos y partidarios de la nueva ciencia, se prolongaría desde los años sesenta hasta bien entrados los ochenta, y Mutis se sostuvo gracias a la protección de virreyes ilustrados. El virrey Manuel Guirior, que lamentaba el "antiguo letargo" escolástico del reino, hizo del fomento de las ciencias útiles un principio de buen gobierno. Pero fue el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora quien selló la protección: bajo su mandato, la Iglesia colonial y la Ilustración española encontraron una tregua institucional que ampararía la Expedición.
De esa docencia salieron los discípulos. Felipe Vergara y Caycedo en los años sesenta, Eloy Valenzuela en los setenta, y luego José Félix Restrepo llevaron las matemáticas, la filosofía moderna y las ciencias al Colegio del Rosario y, desde comienzos de los años ochenta, al Colegio-Seminario de Popayán. Por esa cadena discipular llegaría la filosofía científica a la generación criolla ilustrada del sur, la que formaría a Francisco José de Caldas y su entorno. La tercera red fue una biblioteca en expansión: Mutis reunió en Santafé un fondo voluminoso de botánica, matemáticas, historia, geografía y literatura, con obras de Holanda, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, que revolucionó el ambiente novogranadino. Era una universidad privada disfrazada de gabinete.
Sobre esas tres décadas de trabajo previo se montó, el 1 de abril de 1783, el nombramiento de Mutis como director de la Real Expedición Botánica; su inauguración oficial siguió el 27 de abril del mismo año. La primera sede se estableció en la Mesa de Juan Díaz, en la actual Cundinamarca. Pocos meses después, la operación se trasladó a Mariquita, donde permanecería hasta 1791, cuando pasaría a Santafé para continuar allí hasta la muerte de Mutis en 1808. La Expedición no cerraría formalmente hasta 1816, aniquilada por la Reconquista de Morillo: treinta y tres años en total, uno de los proyectos científicos españoles de mayor duración en América.
Mariquita, capital efímera de la botánica americana
Que Mutis eligiera Mariquita para ocho años decisivos tiene explicación práctica y simbólica. En lo práctico, la ciudad ofrecía clima cálido, cercanía a los bosques de quina de las estribaciones andinas, al Nevado del Ruiz para las mediciones altitudinales y de flora fría, al bosque de palmas de cera del entorno y a la vía del Magdalena para el envío de especímenes y correspondencia. Honda, a un día de camino, era el puerto interior por donde entraban y salían las mercancías del reino. En lo simbólico, la villa arruinada por la plata resultaba un emplazamiento paradójico: allí donde el ciclo extractivo del oro y la plata había fracasado, la Corona ensayaba otro tipo de extracción, más lenta y más racional, cuyo objeto ya no eran los metales sino las virtudes farmacológicas y comerciales de las plantas.
Caballero y Góngora fue explícito sobre esa continuidad. Concibió la Expedición como parte de un plan de explotación racional de las riquezas naturales del reino y, a la vez, como instrumento para cambiar la orientación cultural de la enseñanza neogranadina. Propuso, incluso, someter la explotación de los bosques de quina a un estanco, con el argumento de que la naturaleza misma indicaba ese régimen al producir el febrífugo exclusivamente en el reino. La Expedición era, en el diseño imperial, un instrumento borbónico más: escrutinio de las riquezas naturales, racionalización administrativa, modernización de sistemas productivos. El mismo Carlos III dictaba, desde Madrid, la política que la sostenía.
Pero lo que ocurrió en Mariquita entre 1783 y 1791 desbordó ese mandato utilitario. Mutis levantó allí una escuela de dibujo botánico sin precedentes en América. Los jóvenes pintores quiteños —hijos y discípulos de los grandes maestros de la Escuela de Quito, formados en la minuciosidad, los colores brillantes y las líneas sinuosas de la pintura religiosa— llegaron a Mariquita sin conocimiento previo de iconografía botánica. Salvador Rizo Blanco, mayordomo de la Expedición y él mismo pintor, coordinó ese aprendizaje. Mutis los reeducó en la observación de la planta viva, en la disección de la flor, en la fidelidad al color del pétalo y a la nervadura de la hoja. En su mejor época, la Expedición llegó a tener diecinueve pintores trabajando simultáneamente, cifra que ninguna otra empresa científica española de la época igualó: las expediciones al Perú y a Nueva España se conformaron con dos dibujantes cada una.
Ese aparato de imágenes —láminas a tamaño natural, con detalles anatómicos y coloración de una intensidad que aún asombra— es lo que hizo distinta a la Expedición Botánica del Nuevo Reino. En Mariquita se ensayó la técnica, se formó a los pintores, se fijó el estilo. Los nombres de Francisco Javier Matís, uno de los dibujantes más finos del taller, y del propio Rizo, se asocian a esa fase. Junto a los pintores trabajaron los herbolarios, los recolectores y los ayudantes; se organizaron excursiones a las tierras altas, a los bosques de quina, a la vertiente occidental del Ruiz. Se hicieron mediciones barométricas y observaciones de altitud. La sede mariquiteña —la casa que hoy se conserva como Casa Mutis— funcionó como gabinete, laboratorio, aula, taller de pintura y oficina de correspondencia científica al mismo tiempo.
El resultado material fue un archivo monumental: miles de láminas iluminadas, un herbario extenso, cuadernos de notas, cartas. La Expedición superó en acopio a sus contemporáneas peruana y novohispana. La comparación no es solo cuantitativa: se trataba de otra epistemología del registro, más artesanal y más ambiciosa, que pretendía representar la totalidad de la flora del reino en imágenes de una precisión que el grabado europeo apenas alcanzaba.
En 1791 la Expedición se trasladó a Santafé de Bogotá. Las razones del traslado combinan la necesidad de mayor cercanía al gobierno virreinal, la búsqueda de mejores condiciones para archivar y catalogar el material acumulado, y la salud del propio Mutis. Con la mudanza, Mariquita perdió su función de centro. Los ocho años, sin embargo, habían fijado el estilo de la casa: cuando Alexander von Humboldt visitó a Mutis años después —desviando expresamente su ruta para pasar dos meses conversando con él—, lo que encontró era producto directo del taller mariquiteño.
La red: discípulos, corresponsales, herederos
La Expedición Botánica no fue una empresa solitaria; fue el nudo de una red que se extendió del Ecuador a Uppsala y de París al Chocó. Alrededor de Mutis se formó el grupo de criollos ilustrados que trasladaría el método científico moderno al conocimiento del propio territorio. Esa transferencia fue más consecuencia que propósito, y en ella radica una parte esencial del legado de Mariquita.
El más notable de esos herederos fue Francisco José de Caldas, formado en Popayán en la tradición docente que Restrepo había implantado a partir de los años ochenta. Caldas se incorporó a la Expedición como astrónomo y geógrafo, y propuso extenderla en una dirección que Mutis no había planteado explícitamente: una expedición "geográfica o económica" con cooperación simultánea de astrónomos, botánicos, mineralogistas, zoólogos, economistas y diseñadores. Era, en efecto, aplicar el equipo de la Expedición Botánica al estudio sistemático de las realidades propias del territorio. En esa reorientación —del inventario de plantas útiles al conocimiento integral del país— se cifra el paso decisivo de la ciencia colonial a la ciencia criolla. Sinforoso Mutis, sobrino del director, y Eloy Valenzuela participaron en distintos momentos del trabajo botánico; el propio Rizo, mayordomo y pintor, fue pieza administrativa clave.
Junto a ellos, otros nombres prolongaron el impulso más allá del mandato imperial. Pedro Fermín de Vargas y Francisco Antonio Zea orientaron el trabajo científico hacia el estudio de las realidades coloniales, la economía política y la geografía humana. José María Cabal se sumó a esa generación. Antonio Nariño, en Santafé, tradujo la Declaración de los Derechos del Hombre en 1794, y aunque su trayectoria política pertenece a otro registro, pertenecía al mismo círculo intelectual criollo que se había formado bajo la influencia difusa de la biblioteca de Mutis y de sus enseñanzas. La cultura científica que la Expedición produjo desbordó su encargo utilitario y terminó nutriendo, sin proponérselo, el imaginario que haría posible la independencia. Manuel Antonio Sánchez, entre los ayudantes menores de la empresa, ilustra la manera en que la Expedición formó también a técnicos intermedios cuyos nombres apenas registra la historiografía.
La red internacional era otra. Linneo había convertido a Mutis en un corresponsal reconocido en el norte de Europa; Cavanilles hacía lo propio desde Madrid. La visita de Humboldt, hacia el arranque del siglo XIX, coronó ese reconocimiento. El prusiano llegó a la casa de Mutis desviando expresamente su viaje, y permaneció con él dos meses. Los dos hombres intercambiaron todo lo que sabían: Mutis habló de quinina, de curare, de barometría lunar, de la flora que él y sus dibujantes habían mapeado; Humboldt le devolvió biogeografía, anatomía de manatíes, teoría de las rocas. Humboldt le mostró un mapa preliminar del río Magdalena, y Mutis le sugirió cambios que el prusiano incorporó de inmediato. Bonpland, compañero de viaje, se sumó al ofrecimiento de amistad.
La diferencia entre las dos maneras de mirar América fue notable. Humboldt buscaba la diversidad desbordante de naturaleza y culturas, la marca de una América tropical distinta de Europa; Mutis, tras cuatro décadas en Santafé, estaba plenamente americanizado, y su ciencia era la del hombre que ha dejado de ver el trópico como extrañeza y lo trata ya como su casa. Ambos, con Caldas de por medio, contribuyeron a hacer disponible el paisaje neogranadino para las apropiaciones nacionalistas que sobrevendrían. Un mapa publicado en París por Humboldt daba crédito a Caldas; las láminas de la Expedición proveyeron el repertorio visual con el que el país empezaría a imaginarse a sí mismo.
Esa doble geografía —la física, con sede en Mariquita y luego en Santafé, y la epistolar, tendida entre Uppsala, París, Madrid y el trópico— es la que da a la villa su peso desproporcionado. Como lugar, Mariquita era una ciudad decadente de tierra caliente; como nodo, fue durante ocho años uno de los puntos donde se procesaba la ciencia europea sobre la naturaleza americana.
Fin de ciclo: la Reconquista y la ruina
El desenlace fue rápido y brutal. Mutis murió en Santafé en 1808. La Expedición continuó bajo la dirección de sus discípulos durante los años convulsos de la crisis imperial y de la Primera República. En 1814, con el regreso de Fernando VII a España tras la derrota de Napoleón, la mayoría de los súbditos neogranadinos volvió al orden absolutista, y los revolucionarios como Simón Bolívar quedaron en una posición insostenible. La contraofensiva llegó dos años después: el general Pablo Morillo completó la Reconquista neogranadina en los primeros días de octubre de 1816.
La represión fue sistemática. Santafé se convirtió en el centro administrativo de la "pacificación", y desde allí se extrajeron recursos humanos y materiales. La Junta de Secuestros incautó los bienes de los insurgentes para financiar el ejército expedicionario. Caldas fue fusilado ese mismo año; su muerte impactó a la sociedad criolla. Su coterráneo José María Gruesso lo evocaría en 1820 en el poema Lamentación de Pubén, donde apareció por primera vez en la literatura neogranadina la palabra "romántico" para describir la naturaleza, hito temprano en la historia literaria del país. La Expedición Botánica fue cerrada definitivamente en 1816. Los materiales acumulados durante treinta y tres años —láminas, herbarios, manuscritos— fueron en parte enviados a Madrid y en parte dispersados; su reunificación y estudio sistemático tardaría más de un siglo.
Mariquita quedó al margen del vendaval. La ciudad, que ya en 1783 era periférica, salió de la Expedición aún más marginal, sin las minas de plata que le habían dado nombre y sin el gabinete científico que le había dado prestigio. En los primeros años republicanos, el vicepresidente Francisco de Paula Santander nombró gobernador de la Provincia de Mariquita al coronel José María Mantilla, con residencia en Honda —no en la propia Mariquita— y con el encargo principal de levantar una escuadrilla para dominar el Magdalena. El desplazamiento de la cabecera efectiva de la provincia hacia el puerto fluvial certificaba lo que era ya evidente: Honda administraba el tránsito y el comercio, Mariquita conservaba la memoria.
Huella: ruinas, láminas, palimpsesto
Cuando un viajero recorrió Mariquita en el siglo XIX, lo que anotó fueron ruinas. De la casa que la tradición local atribuía a Jiménez de Quesada quedaba principalmente el portón de piedra pulida y algunas vigas de madera que habían servido como repisas de ventanas. Los habitantes no usaban mortero para construir, y las pocas casas nuevas que se levantaban aprovechaban materiales sacados de la destrucción de las ruinas. Algunas vigas antiguas seguían en pie porque los buscadores de leña preferían no tocarlas, probablemente porque la madera se había endurecido con el tiempo. El viajero concluyó que Mariquita debió haber sido "un gran lugar" en el pasado —inferencia hecha, precisamente, a partir de las ruinas.
Esa manera de existir —como reliquia fragmentaria de un pasado notable— define la huella material de la villa. La Casa Mutis, identificada como el lugar donde vivió el director durante su estancia y como sede temporal de la Expedición, se conserva como referencia patrimonial. Un mapa de las tierras de Santa Ana y de Mariquita, datado en 1869 y hoy en el Museo Nacional de Bogotá, aparece asociado al Álbum de la Comisión Corográfica, señal de que la geografía histórica de la zona siguió importando a los proyectos republicanos de conocimiento del territorio. Pascual Morales, originario de Mariquita, figura entre los jóvenes aprendices en la escuela práctica de arquitectura que Tomás Reed dirigió en Bogotá hacia 1848: al menos un mariquiteño participó en los proyectos educativos y constructivos del joven Estado nacional.
La huella inmaterial es más vasta. Las láminas de la Expedición constituyen uno de los archivos iconográficos más importantes producidos en América colonial. La figura de Mutis —matemático, médico, sacerdote y botánico— quedó fijada en la memoria republicana como puente entre la era colonial y la modernidad, por su énfasis en la ciencia, la evidencia y los principios ilustrados. La generación de Caldas, formada en su órbita, se convirtió en el santoral científico y patriótico de la nación. Los nombres asociados a Mariquita en esa constelación —Rizo, Matís, Sinforoso Mutis, Valenzuela, Caldas mismo cuando estuvo allí— circulan hasta hoy en la historiografía como el primer equipo científico americano digno de ese nombre.
El palimpsesto está hecho de dos capas y de sus dos silencios. La primera, la minera, dejó reales de minas desactivados en el entorno —Santa Ana, sobre todo—, tradiciones orales sobre las excavaciones, ruinas fragmentarias en el casco urbano y el nombre mismo de una provincia que llegó a extenderse desde Honda hasta el Magdalena medio. La segunda, la ilustrada, dejó una casa, un archivo disperso entre Madrid y Bogotá, una red discipular cuyos frutos maduraron en la independencia, y una escuela de dibujo cuyos herederos indirectos son buena parte de la iconografía natural colombiana del siglo XIX.
Ninguna de las dos capas dejó infraestructura duradera en la propia villa. La lógica extractiva —primero de metales, luego de imágenes y saberes— tomó de Mariquita lo que le interesaba y lo llevó a otra parte: la plata al mercado atlántico, las láminas a Santafé y luego a Madrid, los discípulos a las cátedras de Popayán y del Rosario, la ciencia misma a las academias europeas donde Linneo y Cavanilles la certificaban. Lo que quedó en Mariquita fue el marco físico: el clima, el río, el nevado al fondo, las paredes de la casa donde Mutis dibujó la quina, el portón de piedra de una fundación remota. Como escenario, la villa cumplió; como beneficiaria, apenas.
Esa asimetría es la que hace de Mariquita un caso especialmente elocuente de la historia colonial y de la Ilustración americana. Fue instrumento sin ser destinataria; fue matriz sin ser centro. Su prestigio simbólico —el nombre resuena en cualquier historia de la ciencia colombiana— no se corresponde con su peso material en la geografía nacional posterior, y esa desproporción es la marca exacta de las ciudades que sirvieron a los proyectos del imperio sin ser refundadas por ellos. Mariquita, en 1816, era ya lo que ha seguido siendo: una villa modesta a orillas del Magdalena, con la sombra larga de dos empresas que la usaron sin quedarse en ella, y con las ruinas y las láminas como únicas pruebas de que aquello había ocurrido.
El territorio en el archivo
Dónde aparece y con qué se relaciona
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
31 documentos · 41 fragmentos01Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 451 cita
[1]tres conquistadores, cada uno de los cuales alegaba que la tierra de los muiscas estaba dentro de su jurisdicci ó n, se pusieron de acuerdo para viajar a Espa ñ a a alegar sus derechos, y dejaron unos 400 hombres y 150 caballos, as í como 300 marranas pre ñ adas, en Bogot á. 48 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA Para dar…
p. 45
02Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 35, 392 citas
[2]ubicada a medio camino entre Timaná y Tocaima, los accesos a Popayán y Santa Fe. Ibagué sirve de etapa intermedia en el recién descubierto cami no a Cartago, a través de la selva del Quindío (v. Mapa 2). En el caso de Ibagué existía un interés suplementario para su fundación. Según la Au diencia, la región estaba...…
p. 35
[4]que las había originado, con mayo res posibilidades de abastecimientos y de mano de obra. Así, de las veinte ciudades que fueron fundadas entre 1537 y 1550, solamente dos fueron abandonadas más tarde. A partir de 1550, la Audiencia estimuló la funda ción de centros mineros y entre 1550 y 1560 se cuentan once…
p. 39
03Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[3]se configu- raron los rasgos de las principales conflictividades y tensiones sobre el ordenamiento territorial y la distribución de la tierra que estuvieron en las raíces del conflicto armado interno. Las fundaciones coloniales provocaron una ruptura violenta en el ordenamiento territorial existente. No respondían a…
p. 44
04Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 951 cita
[5]presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…
p. 95
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2192 citas
[6]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
p. 219
[7]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
p. 219
06Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 712 citas
[8]fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…
p. 71
[9]fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…
p. 71
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 131 cita
[10]y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…
p. 13
08Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 421 cita
[11]y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…
p. 42
09Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1201 cita
[12]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
10Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 282 citas
[13]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
[14]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
11Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2041 cita
[15]Pedro Messía de la Cerda. Lo impulsaba, fundamentalmente, el de- seo de desentrañar las propiedades de la quina y establecer sus auténticas propiedades médicas. El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botá- nica o zoológica. Al año de su llegada, sentó las bases de su…
p. 204
12Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 60, 632 citas
[16]alumnos lo que ya se discutía en el resto de Europa: la Revolutionibus orbium coelestium de Copérnico, que sostenía que la tierra es otro planeta girando alrededor del sol, y no al revés, como querían las Sagradas Escrituras. La orden de los dominicos se fue lanza en ristre contra Mutis. No pudieron expulsarlo como…
p. 60
[34]podía y acaso porque tampoco le interesaba; su rebeldía era en esencia contra el método escolástico, contra sus colegas, que sentían exce- siva confianza por los textos de los científicos de ese momento (Newton, Buffon, Montesquieu), sin demostrar antes si lo que se decía en esos textos se confirmaba en la…
p. 63
13Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 801 cita
[17]primero que enseñó entre no- sotros el sistema de Copérnico, mirado como herejía por los frailes de la Colonia, los que no admitían que la tierra tuviera movimiento alguno. Sostuvo correspondencia con Linné, y este sabio le de- dicó varias plantas, conocida una con el nombre de mutisia, e hizo circular en el mundo…
p. 80
14The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 1011 cita
[18]them and were awaiting higher appointments. These young men were more likely to be responsive to the new science than were older men operating according to a long-established routine. It is possible to construct a kind of intellectual genealogy showing how Mutis's influence spread from one student genera- tion to the…
p. 101
15Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 36, 48, 533 citas
[19]laborioso e instruido en la ciencia natural» 15. Cuando a Mutis le roban el descubrimiento de los árboles de quina, es a Suecia y no a España donde acude en busca de auxilio. La extensa biblioteca de Mutis, que abarcaba todos los aspectos de la cultura, historia, literatura, geografía, matemá- ticas y botánica,…
p. 36
[20]innovación y experimen- tación. La desarrolló únicamente con los recursos que obtuvo de sus distintas disciplinas: médico, mineralogista y profesor. Tuvo un solo pintor de santos, monjas y más adelante, virreyes, Pablo Antonio García del Campo, y alguno que otro ocasional. Este período duró desde 1760 hasta 1783. La…
p. 48
[26]santafereño, José María Espinosa. Dentro de la comunidad de artistas fue el que causó más proble- mas hasta el punto que Mutis le aconsejó a Rizo, en un momento de crisis, que lo dejara abandonar la Expedición. Donde Mutis pudo modelar su escuela de iconos botá- nicos fue con los quiteños. Los jóvenes, en su gran…
p. 53
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 85, 912 citas
[21]alemanes en la Nueva Granada, y por sugerencia, entre otros, del visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñe- res, se dio nacimiento a la Expedicion Botánica, que el primero de abril de 1783 se puso bajo la dirección de Mutis, la subdirección de Eloy Va- lenzuela (1756-1834) y la plaza de pintor de Antonio García del…
p. 91
[30]E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…
p. 85
17La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 941 cita
[22]muerte acaecida en Barcelona, el médico que le acompañó en sus últimos momentos sustrajo las láminas, las que pasados los años fueron vendidas y sacadas subrepticiamente de España, siendo descritas ante las autoridades aduaneras como di - bujos realizados a manera de ejercicios por aprendices de bellas artes.…
p. 94
18Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 1781 cita
[23]taxonómica de la naturaleza, era una estructura del conocimiento que daba más prioridad al orden, a través de la mediday la composición de series jerárquicas. Conocer significaba discriminar, y esta disaiminación tenía lugar a través de la separación de interminables parecidos en dos grupos: de u n a parte, las…
p. 178
19El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 5431 cita
[24]el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…
p. 543
20Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1841 cita
[25]the plaza and museum. In a deliberate fashion, the city has been building parks and outdoor public spaces for tourists and citizens alike. 168 22. Casa Mutis CGM, 2008 Place: Mariquita, Colombia This is the house where José Celestino Mutis lived while in Colombia. It was also the headquarters of the botanical…
p. 184
21Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 5491 cita
[27]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
22Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 2771 cita
[28]establecer acertados méto- dos y estudios útiles. Escribe el virrey Guirior: «La ilustración de la juventud y el fomento de las ciencias y las artes es uno de los fundamen- tales principios del buen gobierno, de que como fuente dimanan la felicidad del país y la prospe- ridad del Estado para las artes, industrias, co-…
p. 277
23Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 4021 cita
[29]remitido a España en los dos años anterio- res, 21. 271 cajones con el peso de 220. 252 arrobas 8 libras, que si se beneficiasen por cuenta de la Real Hacienda al precio equitativo propuesto en el plan de estanco de este género (de que hablaré en su lugar), podrían producir al Real Erario más de 600. 000 pesos…
p. 402
24Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1381 cita
[31]dio más tiempo para ir a presentar sus respetos al hombre por el que había desviado su camino: José Celestino Mutis. La visita se alargó por dos meses. Mutis deleitaba a Humboldt con sus historias de Guatavita y las leyendas de El Dorado; con el recuento acerca de las dificultades técnicas de la extracción de sal en…
p. 138
25The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 5411 cita
[32]map— published later in Paris, with credit given to Caldas. Our extract is substantially incomplete for excluding the accompanying drawings —in a record that married scientific observation with literary ambition and the artistic effort of drawing and painting the landscape. As with the hundreds of color plates…
p. 541
26Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 89, 1102 citas
[33]de las plantas, una perspec- tiva que ciertamente adquirié durante sus viajes por el Cauca y el Ecuador y, sobre todo, cuando insistid en la urgencia de realizar una expedicion «geogra- fica 0 econdémica», con la cooperacién simultanea de astronomos, botanicos, mineralogistas, zodlo- gos, economistas y unos cuantos…
p. 110
[40]asombro de Humboldt. Dicha Mi- sion estuvo encabezada por Mariano Rivero, inge- niero de minas y quimico de origen peruano, e in- tegrada por el quimico Jean Baptiste Boussingault (quien luego seria director de la Academia de Ciencias de Paris), por el médico Desiré Roulin y por los natu- Talistas Jacques Bourdon y…
p. 89
27Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 611 cita
[35]conjunto de leyes podemos rescatar algunos de sus artículos que se orientan al mantenimiento de las propiedades secuestradas. Mediante los procedimientos de secuestros, el Virreinato de Nueva Granada y su capital Santafé de Bogotá se convirtieron en la región administrativa de mayor fortaleza para la “pacificación”,…
p. 61
28Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2731 cita
[36]litoral, Cartagena, Santa Marta, Rioha- cha y Panamá, en la primera de las cuales había parado su desatentada fuga, desde Bogotá, el virrey Sámano. Este, con los grandes recursos que la posesión del mar le pro- porcionaba, intentaba recuperar el terreno perdido, man- teniendo la dominación del rey en Antioquia con…
p. 273
29When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 432 citas
[37]when national independence was declared two decades later. \;\/hat seemed on the surlace to be an angry reaction against monarchical rule was actually a protest against Napoleon Bonaparte's conquest of Spain. The French dictator enraged Spanish subjects when he seized the royal family in 1808 and conquered most of…
p. 43
[38]when national independence was declared two decades later. \;\/hat seemed on the surlace to be an angry reaction against monarchical rule was actually a protest against Napoleon Bonaparte's conquest of Spain. The French dictator enraged Spanish subjects when he seized the royal family in 1808 and conquered most of…
p. 43
30Un año en los Andes, o, Aventuras de una Lady en BogotáRosa Carnegie-Williams · 2017 · p. 1691 cita
[39]de la Nueva Granada y fundada por el conquistador original, Gonzalo Jiménez de Que- sada. Este vivió y murió allí y todavía se conoce el sitio donde estuvo localizada su casa. De las ruinas de dicha construcción queda sólo el portón de entrada, hecho en piedra pulida. Puesto que los mariquiteños no utilizan mortero,…
p. 169
31Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3511 cita
[41]Gobierno y geografía, 222; Albis Gonzalez, “A falta de una iconografia.” 20. José Vejarano from Cauca (go no. 969, 6 April 1848), Antonio Rivera from Antio- quia (go no. 973, 23 April 1848), José Antonio Osorio from Neiva (go no. 999, 13 August 1848). See also “Cuadro de los jovenes aprendices en la escuela practica…
p. 351