Cauca
“El Cauca es, antes que un departamento, una arquitectura del relieve que ha dictado el destino de quienes lo habitan: del Macizo Colombiano, su corazón hídrico, brotan los cuatro ríos que ordenan el mapa nacional, pero las cordilleras que lo rodean…”
El Cauca
Pocos territorios colombianos condensan tantas capas de la historia nacional como el Cauca. En él nacen los cuatro ríos mayores del país —Magdalena, Cauca, Caquetá y Patía—, se levantó una de las élites esclavistas más poderosas del virreinato, se libraron las guerras civiles que definieron la República y aún hoy se ensayan las formas más agudas del conflicto armado y de la resistencia civil. El Cauca no es una periferia del relato colombiano: es el laboratorio donde raza, tierra y poder se han negociado, siempre en disputa, desde la Conquista hasta el presente. Su capital histórica, Popayán, fue durante tres siglos uno de los tres o cuatro centros del país; sus haciendas y minas alimentaron el orden colonial; sus indígenas, afrodescendientes y campesinos han sostenido, generación tras generación, algunas de las luchas sociales más persistentes del continente.
Una geografía que fragmenta y decide
Antes que unidad política, el Cauca es una arquitectura del relieve. En su extremo sur se levanta el Macizo Colombiano, también llamado nudo de Almaguer, la fábrica de agua más importante del país y una de las mayores de América Latina. De ese nudo brotan los cuatro grandes ríos que ordenan el mapa nacional: el Magdalena y el Cauca corren hacia el Caribe, el Patía baja al Pacífico, el Caquetá se pierde en la Amazonía. Cuatro cuencas, cuatro destinos hídricos, un solo origen. La UNESCO lo reconoció como reserva de la biosfera, y su condición de nudo hidrográfico le otorga un peso geopolítico que las estadísticas del centralismo bogotano nunca han sabido registrar.
Esa geografía, sin embargo, no unifica: fragmenta. La cordillera Occidental actúa como un tapón entre el sector andino del departamento y su costa pacífica, y dificulta la comunicación entre Popayán, Guapi y Timbiquí. Tierradentro, en el flanco oriental, forma una cuña que penetra en el Huila, y por su relieve abrupto la influencia cultural y administrativa le llega antes desde Neiva que desde su propia capital. El Cauca es un mosaico de subregiones con climas y vocaciones opuestas: la fosa árida y semiárida del Patía y la mesa de Mercaderes, el altiplano templado de Popayán, las selvas superhúmedas de la cordillera de San Pedro, los páramos del Puracé y el Nevado del Huila. Una colcha de retazos atravesada por múltiples pisos térmicos y por barreras que han hecho de la fragmentación política un producto casi topográfico.
Esa configuración explica buena parte de lo que vendría después. Un territorio donde ningún poder regional podía extenderse con facilidad sobre otro, donde los corredores fluviales del Macizo insinuaban conexiones que las cordilleras bloqueaban, donde la costa Pacífica quedaba de espaldas al interior andino, no podía sino producir una historia de tensiones internas irresueltas.
El poblamiento antes del hierro
Los primeros pobladores del alto y medio Cauca fueron cazadores y recolectores que entre 10.000 y 3.500 a.C. tallaron cantos rodados de andesita, diorita y granito para cazar, pescar y recolectar. Hacia el 4.000 a.C. empezó a configurarse en el valle una sociedad tribal de carácter mixto, con rasgos igualitarios y a la vez jerárquicos, dedicada a la agroalfarería. Hacia el 1.000 a.C. la agricultura, con el maíz como cultivo probable, había echado raíces.
A la llegada de los conquistadores, el valle geográfico del Cauca albergaba una población densa: entre seiscientos mil y un millón de habitantes según algunas estimaciones, distribuidos en múltiples jefaturas locales, sin ningún sistema centralizado comparable con el muisca del altiplano o con el imperio inca al sur. La política era fragmentada, las lenguas variadas, la guerra permanente. Se han discutido las causas de esa belicosidad: la presión demográfica sobre la tierra, o razones vinculadas al canibalismo ritual. Solo en casos excepcionales, como el del cacique Nutibara, un jefe logró autoridad sobre un territorio amplio.
En el sur del Cauca florecieron dos culturas emparentadas por caminos prehispánicos y por una probable contemporaneidad: San Agustín y Tierradentro. Sus diferencias más visibles se juegan en el enterramiento —Tierradentro construyó tumbas de pozo con escalones y nichos aprovechando la toba volcánica de su subsuelo, algo imposible en los terrenos más blandos de San Agustín—, pero comparten una cosmovisión donde el más allá y los atributos divinos se representan en piedra. La estatuaria agustiniana giró sobre tres temas —antropomorfismo, zoomorfismo y bimorfismo, ese punto ambiguo donde el hombre y el animal mítico se confunden—, y resaltó la cabeza como centro solar y sede masculina de la inteligencia.
En la meseta de Popayán y el alto Cauca se cultivaba maíz, incluida una variedad corta llamada niorocho que Andagoya vio cosechar en dos meses; hacia el oriente y el sur tropicales entraban también la yuca dulce y el frijol. Se consumían frutas, venado, aves, pescado; el cuy era el único animal doméstico en la dieta. La hoja de coca circulaba como estimulante cotidiano. Durante mucho tiempo se atribuyó al maíz —y a los excedentes que permitía acumular— el surgimiento de los cacicazgos jerarquizados de la región; pero el grano se conocía desde milenios atrás en amplias zonas del norte de Suramérica sin que en todas hubiera producido esa jerarquización.
La entrada española y el siglo de la resistencia
Entre 1535 y 1536 las huestes de Sebastián de Belalcázar, procedentes del sur, recorrieron la llanura de Popayán en la expedición que echó las bases del asentamiento hispánico en el suroccidente. La entrada fue violenta desde el primer momento: en el sitio de Timbío, hacia octubre de 1535, los españoles se enfrentaron a unos tres mil indios armados con dardos, lanzas y macanas. Las Casas y Andagoya recogieron después el método: tala, quema, destrucción de poblaciones. La resistencia no fue anecdótica ni breve. Las guerras de Conquista en torno a Popayán se prolongaron casi un siglo, sostenidas por pijaos, paeces y yalcones, comunidades que —en la fórmula que Juan de Castellanos les dedicó— podían ser muertos pero no rendidos a condiciones de servil estado.
Popayán terminó de consolidarse como capital de gobernación al asentarse en ella las Cajas reales y el gobernador, pero su jurisdicción efectiva era modesta: apenas se extendía entre Caloto por el norte y Almaguer por el sur, y su epicentro real quedó confinado durante mucho tiempo al valle de Pubenza. Solo hacia finales del siglo XVIII la ciudad logró proyectar autoridad sobre el valle del Patía, las estribaciones de la Cordillera Central y la banda occidental del río Cauca. La gobernación, en cambio, era vastísima en el mapa: ocupaba casi la mitad del territorio colonial y llegaba hasta los confines de la Audiencia de Quito, con una zona fronteriza interior donde paeces y pijaos siguieron desafiando durante décadas a la Corona.
Lo que rompió el aislamiento y la vocación autonómica de las ciudades no fue la jurisdicción, sino la mina. Las cuadrillas de esclavos, las empresas mineras y los circuitos de abastecimiento tejieron el poder regional que la administración no había podido tejer sola.
Mina, hacienda, esclavitud: la maquinaria del siglo XVIII
Durante el siglo XVIII, la élite payanesa perfeccionó una arquitectura económica singular: el complejo mina-hacienda. Los mismos propietarios controlaban las minas de oro del Pacífico y las haciendas del interior, y podían relocalizar a la población esclavizada entre uno y otro escenario según el ciclo productivo. Era una ventaja estructural que otras sociedades esclavistas —la cartagenera, por ejemplo— no podían replicar.
Los registros de quintos muestran el auge. La producción de oro de la provincia de Popayán alcanzó al menos 533.710 pesos de 22,5 quilates en el quinquenio 1725-1729, la cifra más alta desde 1660 y tras un crecimiento sostenido. El fraude fiscal era la regla más que la excepción: los grandes propietarios de esclavos —los hermanos Mosquera, Francisco de Arboleda, entre otros— ejercieron a comienzos del siglo el gobierno delegado de la provincia, combinando así la propiedad minera con la administración pública. La malversación alcanzó una escala escandalosa, y las cifras oficiales son, en el mejor de los casos, un piso.
El segundo gran ciclo minero se desplazó al Chocó, cuyas tierras bajas del Pacífico fueron explotadas por propietarios payaneses con cuadrillas negras. En 1759, el censo contaba allí 63 minas y 4.216 esclavos. Tres décadas después, en 1788, el total sumado de Chocó, Antioquia y Popayán llegaba a 18.496 esclavos, y cerca de dos terceras partes trabajaban en la minería. En el valle geográfico del Cauca, las haciendas no eran ni la plantación caribeña pura ni la hacienda andina de mercado local: combinaban ambas cosas, con esclavos en cantidades más modestas que en las Antillas y una producción orientada sobre todo al abastecimiento de los distritos mineros. Hato ganadero, hacienda de trapiche, hacienda de labranza: las variantes dependían del acceso a mercados y de la mano de obra disponible.
En los márgenes del sistema, los palenques desafiaron simultáneamente a las autoridades y a los hacendados. La relación con las haciendas fue casi siempre violenta, aunque en casos como los de Amaime y El Bolo se llegó a formas más armónicas de convivencia. Esos núcleos de cimarronaje son la otra cara —negada, resistente— del complejo esclavista caucano.
La minería del oro no alcanzó, en volumen, la escala de las grandes colonias productoras de plata. Pero en el Cauca decidió la composición étnica, la estructura social y la geografía del poder: sin ella, la élite payanesa no habría sido lo que fue, y las poblaciones negras del norte del Cauca y del Pacífico no habrían dejado la huella demográfica que aún se percibe.
La Independencia como reacomodo
Cuando en febrero de 1811 las llamadas Ciudades Amigas y Confederadas del Valle iniciaron las guerras de independencia contra las autoridades españolas asentadas en Popayán, no se enfrentaban solo dos jurisdicciones: chocaban dos proyectos de élite. De un lado, una nueva capa supralocal, ilustrada y republicana, con base en las ciudades del valle geográfico; del otro, el patriciado esclavista y señorial de Popayán, cuyas familias —Mosquera, Arboleda, Arroyo— habían dominado la región durante dos siglos. Bolívar, sin ternura, los llamó una aristocracia sin título de patriarcas esclavistas, opuesta a lo que él mismo, ya en tono conservador, llamaba el partido de la canalla.
Las campañas militares en el Cauca fueron decisivas para el desenlace continental. Después de una de sus acciones más notables, sus participantes escribieron que quedó pacificado el Cauca y libre de enemigos. Pero la Independencia no desmontó el orden social: lo reordenó. Las guerras desestructuraron el complejo mina-hacienda —el mecanismo de relocalización de esclavos entre minas y haciendas dejó de funcionar—, pero las mismas familias que habían dominado la Colonia siguieron dominando la República. Tomás Cipriano de Mosquera y Julio Arboleda, protagonistas del siglo XIX colombiano, son hijos directos de esa élite. Y esa continuidad de mando, más que la ruptura formal con España, marcaría el pulso de las décadas siguientes.
El siglo del Cauca en armas
Desde la Independencia hasta la guerra civil de 1876-77, el Cauca fue el principal teatro conflictivo de Colombia. La región concentró las tensiones sociales, raciales y políticas que el nuevo Estado no lograba tramitar por la vía institucional. En 1851, cuando el gobierno liberal de José Hilario López abolió la esclavitud, la rebelión conservadora que estalló como respuesta fue encabezada en el Cauca por Julio Arboleda —él mismo gran esclavista—, en Antioquia por Eusebio Borrero y en Cundinamarca por Pastor Ospina Rodríguez, con apoyo del gobierno ecuatoriano. Fue derrotada en pocos meses. Pero la abolición no vino acompañada de tierra ni herramientas para los libertos: el Estado indemnizó a los propietarios, y los antiguos esclavos entraron al servicio de sus antiguos dueños mediante el peonaje y el terraje, ese pago de arrendamiento en especie o trabajo que aseguraba mano de obra cautiva y minimizaba costos.
El 60% de los 16.500 esclavos manumitidos en 1851 estaba en las haciendas del Valle del Cauca. Esa densidad demográfica, sumada a la conversión forzosa de los libertos en peones sin tierra, marcó todo lo que vendría después. Los censos de la década de 1850, poco confiables pero elocuentes, describían un Gran Cauca donde alrededor del 20% era blanco, menos del 10% indígena, cerca del 13% negro o afrocolombiano y más de la mitad de herencia mixta. En zonas específicas, la dicotomía entre grandes propietarios blancos y poblaciones negras y mulatas era tajante.
El 8 de mayo de 1860, el general Tomás Cipriano de Mosquera, con base de poder en el Cauca, firmó desde Popayán el decreto que desconoció al gobierno central de Mariano Ospina Rodríguez. Empezaba la guerra civil que terminaría en 1862 con la victoria de los liberales radicales y la Constitución federalista de Rionegro (1863). Bajo esa Constitución, el Cauca —creado como estado desde 1857— fue uno de los estados soberanos de los Estados Unidos de Colombia, y epicentro recurrente de revoluciones y trastornos armados. La inestabilidad se puede medir en constituciones: al menos cuatro cartas locales entre 1857 y 1877, cada una respondiendo a una crisis: la creación del Estado, la Constitución nacional, una insurrección en 1864 y una conmoción armada que derrocó al gobierno constitucional en 1877.
La guerra civil de 1876-77 fue quizá la más reveladora. Estalló en una región de profunda diversidad racial, donde los propietarios blancos temían una ruptura del orden social por el apoyo afrocolombiano al Partido Liberal. Tras esa guerra, el protagonismo militar del patriciado caucano empezó a declinar, pero la estructura de propiedad y las jerarquías raciales que había sostenido durante dos siglos se mantuvieron casi intactas.
Del estado soberano al departamento fragmentado
El siglo XX empezó para el Cauca con una operación de cirugía política. El gobierno de Rafael Reyes impulsó la desintegración de las grandes unidades seccionales heredadas del federalismo, consideradas incompatibles con la paz y el progreso en el marco centralista de la Constitución de 1886. En marzo de 1906 el Congreso suprimió las intendencias de Alto Caquetá y Putumayo creadas durante el Quinquenio, y el Putumayo volvió al Cauca. Después vendrían nuevas mutilaciones: la Ley 56 de 1916 ajustó los límites con Ecuador, y la Ley 26 de 1943 desprendió La Cocha para anexarla a Nariño. El Putumayo mismo se fue en 1953, cuando el Decreto 2674 lo pasó a Nariño; fue declarado comisaría especial en 1957, intendencia en 1968 y por fin departamento en 1991.
El Gran Cauca del siglo XIX, aquel que se extendía desde el sur del Valle hasta el Amazonas y el Pacífico, quedó reducido a un departamento que conserva el nombre pero no la escala. Y sin embargo, buena parte de sus problemas estructurales sobrevivió a la fragmentación administrativa.
Quintín Lame y la larga marcha por los resguardos
El resguardo indígena, esa institución que la Corona española creó en la segunda mitad del siglo XVI para proteger a los indios del trato de esclavos por parte de los encomenderos y a la vez obligarlos a tributar, llegó al final de la Colonia debilitado por la presión colonizadora. La República lo debilitó más. Los indígenas, formalmente declarados hombres libres, quedaron expuestos al despojo de los resguardos y a la conversión en terrazgueros: campesinos que pagaban al terrateniente en trabajo o en especie el derecho a explotar una parcela dentro de la hacienda. El terraje aseguraba mano de obra cautiva, minimizaba los costos y consolidaba el poder político de los propietarios.
Contra ese despojo se levantó a comienzos del siglo XX Manuel Quintín Lame. Nacido en la región paez, llevó su lucha a los resguardos del Cauca y luego al Tolima, donde en Ortega y Chaparral trabajó junto a José Gonzalo Sánchez por su recuperación. En los años veinte, cuando entró en contacto con el Partido Socialista Revolucionario —fundado en 1926— y después con el Partido Comunista —1930—, la protesta indígena se radicalizó: se multiplicaron las tomas de tierras y el rechazo al pago de tributos en las haciendas. El programa que Lame enunció en sus escritos y prédicas prefiguró con notable precisión lo que sería la agenda de los movimientos indígenas del último tercio del siglo XX: recuperar y ampliar tierras de resguardo, fortalecer los cabildos, no pagar terrajes, exigir la aplicación de las leyes sobre indígenas, defender la historia y la lengua propias, formar maestros indígenas.
Cuando Lame murió, sus ideas estaban prácticamente olvidadas. La propia plataforma del Consejo Regional Indígena del Cauca, fundado el 24 de febrero de 1971, lo reconoce. El CRIC brotó en el contexto de las luchas por la tierra impulsadas a comienzos de los setenta por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), con líderes indígenas —como el guambiano Trino Morales, primer secretario de Asuntos Indígenas de la ANUC en el Cauca, o Javier Calambá— que articularon el movimiento indígena con el campesino. La reforma agraria que Alberto Lleras Camargo había impulsado en los años sesenta fue frenada por el Pacto de Chicoral, firmado el 9 de enero de 1972 durante la presidencia de Misael Pastrana Borrero, en un acuerdo con los propietarios que sepultó por décadas la posibilidad de una redistribución significativa.
El CRIC no se dejó sepultar. En sus primeros diez años recuperó unas 30.000 hectáreas de antiguos resguardos y reconstituyó cabildos en Caldono, Santander de Quilichao, Miranda, Morales, Corinto y Caloto. Su plataforma se ha mantenido casi invariable desde 1971. Fue una organización que —contra pronósticos y pese a la violencia— convirtió la lucha de Lame en política concreta, y logró que muchas de sus reivindicaciones fueran recogidas por la Constitución de 1991.
El costo fue alto. En 1973, criminales a sueldo al servicio de grandes propietarios —los llamados pájaros— asesinaron a los dirigentes del CRIC Marco Aníbal Melengue, Ángel Mestizo, Avelino Ramos y Manuel Dagua, y atentaron contra su presidente Marcos Avirama. Ese contexto empujó a muchos dirigentes a buscar alianzas con las organizaciones insurgentes que ya operaban en la zona.
El Cauca en el conflicto armado
Las FARC toman el ataque a la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, y sus enclaves iniciales estuvieron en Tolima, Meta y Caquetá bajo el mando de Manuel Marulanda. No nacieron en el Cauca, pero terminaron encontrando en él uno de sus territorios de operación más persistentes. La topografía —cordilleras, corredores hacia el Pacífico, conexión con la Amazonía y el Ecuador— lo convirtió en pieza clave del mapa insurgente.
En medio de esa guerra apareció una respuesta armada de raíz indígena. El 10 de noviembre de 1984, en Santander de Quilichao, sicarios asesinaron al sacerdote nasa Álvaro Ulcué Chocué. El día anterior, comunidades indígenas habían sufrido el violento desalojo de López Adentro. Diecinueve días después, el 29 de noviembre de 1984, en el páramo de Las Moras dentro del resguardo de Mosoco, se creó el Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL), como respuesta a la violencia contra las comunidades indígenas y en el marco de las alianzas que dirigentes indígenas habían venido tejiendo con organizaciones de izquierda. El MAQL terminaría dejando las armas años después, en un proceso de paz que se inscribió, como el CRIC, en el horizonte constitucional de 1991.
La violencia contra el Cauca escaló en el cambio de siglo. En abril de 2001, en la cuenca del Naya, entre el Cauca y el Valle, los grupos paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia protagonizaron una de las incursiones más sanguinarias del período. Tras la desmovilización del Bloque Calima aparecieron nuevas estructuras —Nueva Generación, Águilas Negras, Rastrojos— que reprodujeron el control territorial paramilitar en el Cauca y en Nariño. Toribío, en el norte del Cauca, es probablemente el municipio colombiano con mayor densidad de incursiones armadas documentadas: los registros oficiales cuentan 32 ataques y tomas guerrilleras, pero habitantes locales hablan de cifras muy superiores —600 ataques en treinta años, 500 en los últimos diez— que sugieren un subregistro considerable.
Frente a ese asedio, las comunidades indígenas del Cauca inventaron una tradición nueva: la resistencia civil desarmada. Desde finales de los años noventa, la guardia indígena y las movilizaciones colectivas empezaron a interponerse físicamente entre los actores armados y las poblaciones, como ocurrió en Piendamó en mayo de 1999. Es una política del cuerpo desarmado frente al fusil, y ha convertido al norte del Cauca en uno de los escenarios más singulares —y más peligrosos— de la resistencia civil latinoamericana.
Del ingenio al parque industrial: el norte del Cauca en el siglo XX
Mientras el sur y el oriente del departamento se cubrían de guerra, el norte del Cauca vivió otra transformación. Entre 1950 y finales de los setenta, la industria azucarera se expandió por la llanura, absorbiendo tierras que hasta entonces estaban en manos de campesinos negros descendientes de los libertos de 1851. La pequeña propiedad negra retrocedió; los pobladores se proletarizaron, y al proceso se sumó la llegada de inmigrantes del Pacífico y de la zona andina como mano de obra para los ingenios. A partir de los ochenta, los poblados nortecaucanos se integraron progresivamente al área metropolitana de Cali. Hacia mediados de los noventa se instalaron parques industriales beneficiados con la Ley Páez —diseñada como incentivo tributario para reactivar la economía tras la avalancha del río Páez de 1994—, y el norte del Cauca quedó configurado como un enclave agroindustrial y manufacturero.
Es la historia, con nuevos ropajes, del viejo Cauca extractivo: primero oro y esclavos, luego caña y peones, ahora zonas francas y trabajadores flexibles. Cada ciclo integró al territorio en la economía nacional y global como proveedor de recursos y mano de obra barata; cada reforma —abolición, reforma agraria fallida, Ley Páez— reprodujo esa condición periférica bajo formas institucionales nuevas. La población negra del norte del Cauca respondió con múltiples formas de movilización a lo largo del siglo XX, y en los años noventa el movimiento étnico afrodescendiente encontró en la región una de sus bases más sólidas.
La huella y el pulso
Popayán quedó, para el imaginario colombiano, como ciudad blanca: patria de presidentes —Guillermo León Valencia entre otros—, capital de una tradición señorial que aún se palpa en su Semana Santa y en sus templos coloniales, y cuna de Francisco José de Caldas, el sabio decapitado en 1816 por los realistas. De sus tertulias y de sus haciendas salió buena parte de la clase política decimonónica; el patriciado payanés —esa aristocracia sin título— dio al país un rosario largo de presidentes y generales, y ecos suyos aparecen incluso en la escritura de autores como Rafael Pombo o Jorge Isaacs, nacidos fuera pero deudores del imaginario del valle y de sus jerarquías.
Pero la memoria histórica del Cauca no cabe entera en Popayán, ni en el brillo apagado de sus balcones blancos. Está también en Silvia, con su mercado guambiano de los martes; en Inzá y Tierradentro, donde los hipogeos milenarios siguen custodiando a sus muertos; en Corinto y Toribío, cuyo paisaje se lee simultáneamente en clave de fusiles y de guardias indígenas; en Guapi y Timbiquí, donde las marimbas del Pacífico llevan el peso de comunidades afrodescendientes fundadas por cimarrones; en el valle del Patía, tierra caliente y mestiza; en el Puracé humeante y en el Nevado del Huila que amenaza con desatar avalanchas. Cada uno de esos lugares carga una versión propia, y a menudo incompatible con las otras, de lo que la palabra Cauca significa.
Lo que hilvana esa diversidad es una historia larga de tensiones no resueltas. Raza, tierra y poder se han reconfigurado en el Cauca a lo largo de cinco siglos —del complejo mina-hacienda a la agroindustria azucarera, del resguardo colonial al cabildo del CRIC, del terraje a la Ley Páez— sin que ninguna de esas mutaciones haya cancelado del todo la anterior. Los libertos de 1851 son los peones de los ingenios de 1950 y los operarios de los parques industriales de 1995; los resguardos de Lame son los cabildos del CRIC y las guardias que hoy se interponen entre la comunidad y el fusil. Cada reforma dejó una capa; cada guerra, una cicatriz; cada resistencia, un precedente. El país que se mira en el Cauca —el país esclavista, el país federalista, el país en conflicto, el país en resistencia— es todavía, en buena medida, este país. Por eso el Cauca sigue siendo, más que una provincia, una condición de la historia colombiana.
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Documentos y fragmentos citados
68 documentos · 87 fragmentos01Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 553, 5572 citas
[1]Nariño 551 m apa 1 División regional y municipal del Macizo colombiano y el Alto Patía Océano Pacífico Cauca Nariño Putumayo Ecuador 552 Guerra y violencias en Colombia En términos geográficos y ambientales, la región del Macizo asume una grandísima importancia. “Al Macizo Colombiano se lo identifica como la fábrica…
p. 553
[82]cierto grado, en los últimos años por el ascenso del paramilita - rismo. Además, actualmente, a pesar del Acuerdo de Santa Fe de Ralito y del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (auc), es nítido y notorio el ascenso de una nueva generación de grupos parami - litares en el Cauca y Nariño…
p. 557
02Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 553, 5652 citas
[2]Laboratorio de Paz del Cauca y Nariño 551 m apa 1 División regional y municipal del Macizo colombiano y el Alto Patía Océano Pacífico Cauca Nariño Putumayo Ecuador 552 Guerra y violencias en Colombia En términos geográficos y ambientales, la región del Macizo asume una grandísima importancia. “Al Macizo Colombiano se…
p. 553
[68]grupos étnicos del Cauca, pero se sostiene principalmente en los nasas. Fue fundado en 1971, institucionalizando el movimiento indígena en la región y un largo pasado de resistencia indígena en el Cauca a la ocupa- ción de sus territorios y dominación de sus culturas. Brota en el seno de las luchas por la tierra en la…
p. 565
03Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 1John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 50, 952 citas
[3]que debe orientar y sostener sus políticas de protección de esta ‘cuna’ del agua. Pero lo que no nos contaban aquellos textos con mapas y relie- ves era que el lugar llamado ‘Macizo’ poco a poco se rodearía de visitantes, que haciendo trochas y ‘des-hechos’ buscarían más y más sus picos, todo porque allá abajo, en las…
p. 50
[72]está vivo su fundador –era un indígena guambiano−, Javier Calambá se llama él. Él vive en Las Delicias, con él trabajamos, él fue de la ANUC también. Con él trabajamos la parte de la ANUC y él tuvo que ver con la con- formación más adelante del CRIC, y Trino Morales, que también era guambiano, también tuvo que ver…
p. 95
04Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 782 citas
[4]reflejaron en grandes áreas, con manifestaciones locales en todos los niveles (Flórez, 2003; IGAC, 1977; IGAC, 2005). Aunque en la escala amplia se puedan trazar límites teóricos que separan esquemáticamente regiones naturales, es necesario plantear que siempre han existido conexiones directas entre ellas y las…
p. 78
[5]reflejaron en grandes áreas, con manifestaciones locales en todos los niveles (Flórez, 2003; IGAC, 1977; IGAC, 2005). Aunque en la escala amplia se puedan trazar límites teóricos que separan esquemáticamente regiones naturales, es necesario plantear que siempre han existido conexiones directas entre ellas y las…
p. 78
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1452 citas
[6]prin- cipal la intensa humedad proveniente de las pla- nicies cálidas que lo circundan, especialmente del valle del Magdalena y la selva amazónica. Desde esas planicies suben masas gigantescas de vapor de agua que se condensan en los páramos, for- mando neblinas y nubes que se desgajan en llo- viznas permanentes. Es…
p. 145
[7]prin- cipal la intensa humedad proveniente de las pla- nicies cálidas que lo circundan, especialmente del valle del Magdalena y la selva amazónica. Desde esas planicies suben masas gigantescas de vapor de agua que se condensan en los páramos, for- mando neblinas y nubes que se desgajan en llo- viznas permanentes. Es…
p. 145
06Representaciones y epistemes locales sobre la naturaleza en el Pacífico sur de ColombiaCarlos Enrique Osorio Garcés · 2018 · p. 501 cita
[8]2011:16). Regiones que se constituyen en fronteras internas y presentan una baja gobernabilidad y presencia del estado central. El Pacífico sur es un ejemplo claro de estos fenómenos, separado del resto de la antigua gobernación de Popayán y hoy del sector andino del departamento del Cauca por la codillera occidental,…
p. 50
07Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 4131 cita
[9]Lluvia durante todo el año, cubierta de selva pluvial. Dptos. Chocó Valle Caldas Nariño Cord. Occidental vertiente oriental 5 grados N. x x x x x x x Desmontada con largos periodos secos. Dptos. Cauca Nariño Fosa y mesa Patía Mesa Mercaderes x x x x x x Prolongada sequía, erosionada en parte. Dpto. Cauca Altiplano de…
p. 413
08Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 591 cita
[10]maci- zo colombiano, hacia los 2° N, el ramal oriental se subdivide en dos, dando lugar a las cordilleras Cen- le Medellin (a 6° N), las tres cordilleras aleanzan una anchura total de 500 tral y Oriental. A la latitud km, Después, a 8° N, la amplitud de la zona monta- fosa se reduce por la desaparicin de las…
p. 59
09Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 881 cita
[11]orden sobre ellos y especialmente sobre el de las vertien- tes orientales de la Cordillera Oriental. Esto impone dos siste- mas administrativos distintos. Actualmente, hacia esa punta que ha sido denominada duran- te muchos años "El Tacón del Cauca" debido a la forma que os- tenta, se adelantan dos carreteras que…
p. 88
10Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 83, 922 citas
[12]la tierra de aluvión (Chardon, 1930, p. 127). • En el marco de este ámbito natural del valle geográfico del río Cauca se produjeron los primeros asentamientos de grupos humanos, que dejaron una huella de menor impacto sobre el ecosistema. La investigación arqueológica (C. Rodríguez, 2002) ha logrado determinar tres…
p. 83
[29]minera, en correspondencia con las actividades productivas como la ganadería y el trapiche. La hacienda era una unidad productiva que favoreció, por una parte, el monopolio de la tierra y, por otra, la fuerza de trabajo. Su nivel tecnológico era bajo y costoso frente a sus factores de producción. La incorporación de…
p. 92
11Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 331 cita
[13]valle geográfico del Cauca, debió ser apreciable antes de la C onquista. Los estim ativos varían entre seiscien tos mil y un m illón de habitantes. Estaba d iv id id a en m uchos g rupos tribales y lingüísticos de tam año variable, llegando algunos quizás a cuarenta mil. A su vez, cada tribu estaba su b d iv id id a…
p. 33
12La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · p. 581 cita
[14]y subjetada por los ingas [incas], fuera la mejor y más rica, a lo que todos creen. (Cieza de León 1864: XXXII: 108) Andagoya menciona que cerca de Popayán una variedad especial de maíz ‘corto’, ‘niorocho’ que podía ser cosechado después de dos meses (1865: 74). El maíz de todo tipo fue especialmente importante. Se…
p. 58
13Historia de Colombia - La Colombia más Antigua IIRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), Juan Salvat, Roberto García Rojas (dirs.) · 1988 · p. 461 cita
[15]más amplia del terri- torio colombiano. Se presenta una posibilidad de relación espacial dada por los caminos prehispánicos que unen am- bas regiones y sabemos que hubo contemporanei- dad en ambos pueblos. La diferencia principal se halla en el tipo de en- terramiento y en la forma de las tumbas, pero, si tenemos en…
p. 46
14Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 2771 cita
[16]Figura 101. Cerámica pintada; Quindío. 118 Véase al respecto el capítulo vi de Reichel-Dolmatoff, G., 1972, San Agustín: A Culture of Colombia, Praeger Publishers, New York. 278 Gffínídi Rffcerffs-Distnaióó Figura 102. Vasija con decoración champ-levé. Figura 103. Vasija zoomorfa de doble vertedera; Quindío. 279…
p. 277
15Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 271 cita
[17]el tiempo; hacia los siglos V y VII d.C. En diferen- tes sitios se incrementó la construcción de centros funerarios monumentales: montículos, templetes, sarcófagos, o tumbas de cancel, y esculturas. Dioses y creencias En esta cultura durante siglos dominan estructu- ras de pensamiento con elementos míticos y ri-…
p. 27
16Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 3381 cita
[18]social en cierto momento, pero siempre es más útil saber algo sobre los antecedentes, o sobre los desarrollos posteriores. Lo anterior quiere decir que la mejor forma de conocer cómo se desarrolló la desigualdad implica estudios comparativos que abarquen largos periodos. No voy a extenderme más en estas…
p. 338
17Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 43, 982 citas
[19]medio de una violenta resistencia indígena, a la que respondieron, según versiones recogidas por Las Casas y Andagoya, con una táctica de tala y quema de las poblaciones con las que tropezaban 4. Los españoles anduvieron luego hacia el norte hasta encontrar la llanura de Popayán y, probablemente en el sitio de Timbío,…
p. 98
[23]o menos vecinos que se iban caracterizando por ofrecer una resistencia demasiado decidida y áspera a los españoles, sobre todo cuando las prácticas guerreras iban acompañadas de la antropofagia. Desde las primeras luchas con los españoles resultaron notables por su resistencia, que exaltó Castellanos: “Selváticos,…
p. 43
18Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 291 cita
[20]por Pedro de Heredia. En 1535 o 1536 desembarcó allí otro soldado- escritor, Pedro Cieza de León (nacido en Extremadura, España, alrededor de 1518 y muerto allí mismo en 1560). En la primera parte de su Crónica del Perú (publicada en España en 1553) Cieza de León dejó los primeros testi- monios sobre la conquista del…
p. 29
19Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 106, 1232 citas
[21]La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…
p. 106
[69]En defensa de mi raza fue editado por la Fundación La Rosca “(...) en un intento - como lo recordaba Orlando Fals Borda - de rescatar del olvido a una serie de líderes popula res y de dar una lección al Partido Comunista y a toda la iz quierda colombiana” 188. Sus ideas, que serían retomadas con fuerza por los…
p. 123
20Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 231, 2542 citas
[22]jueces de comisi ó n, cuyas actuaciones eran casi siempre rechazadas por los vecinos del lugar. Aun dentro del Nuevo Reino, Tunja y Santa Fe rivalizaron durante todo el siglo xvi como centros de poder, y s ó lo visitas sucesivas de los oidores (o visitas de la tierra) lograron coartar a la postre una actitud muy…
p. 231
[28]sido muy semejantes a los del valle del Magdalena. En el curso del siglo xvii domin ó en el valle del Cauca el latifundio 266 LA ECONOM Í A Y LA SOCIEDAD COLONIALES, 1550-1800 ganadero con propietarios que resid í an en las ciudades de; Cali, Buga, Caloto y Popay á n. El surgimiento de una nueva frontera mi nera en el…
p. 254
21Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 18, 212 citas
[24]marcado carácter patrimonial. Terminada la conquista, y con ella la influencia de los caudillos de las huestes, nadie hubiera podido re- clamar privilegios que se extendieran a toda una provincia. Por e~ta razón el reparto de recursos -tierras, indios, minas- que~ó confinado a lo que.~ sería la jurisdicci~n de una…
p. 21
[37]la esclavitud, la actividad minera, el surgimiento de la hacienda, los mecanis- mos de crédito, etc.; es decir, todas las posibles determinaciones de una realidad que había que reducir conceptualmente o, a la manera que es pro- pia de los historiadores, descriptivamente. Porque, al fin de cuentas, nin- guna promesa de…
p. 18
22Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 42, 482 citas
[25]de campo mano de obra indígena. g) Que “el elemento más seguro de identificación era el alcance del poblamiento espa- ñol, la zona de influencia de un centro urbano”, pero que en todo, “los confines de una jurisdicción podían resultar demasiado remotos”; en el caso de la ciudad de Popayán, su “epicentro real” se…
p. 42
[27]haciendas del Valle del Cauca se encontraba el 60% de los 16.500 esclavos manumitidos en 1851. La ventaja estructural de la sociedad esclavista caucana frente a la cartagenera radicó en la existencia del complejo mina-hacien- da que, aparte de lo ya señalado sobre su funcionamiento, permitía la relocalización de la…
p. 48
23Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 181, 1852 citas
[26]como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…
p. 181
[44]integraron a las subregio - nes en un proyecto político conocido como “Las Ciudades Amigas y Confederadas del Valle”. A partir de febrero de 1811, dicho proyecto inició las guerras de independencia y se enfrentó a las autoridades es - pañolas establecidas en Popayán. Fue esta nueva élite de carácter su - pralocal la…
p. 185
24Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 3561 cita
[30]las riquezas aluviales de la provincia, aunque ya se había comenzado su explotación. A comienzos del siglo XVin se encuen tran allí algunos personajes muy conocidos en Popayán. Entre ellos, los hermanos Mosquera, Francisco de Arboleda, Bernardo Alfonso de Saa, Miguel Gómez de la Asperilla y Agustín de Valencia,…
p. 356
25Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 591 cita
[31]productividad per cápita, sino más bien del hallazgo de nuevos yacimientos con una gran riqueza superficial y del aumento constante de la mano de obra. En ambos casos la tendencia al agotamiento producía una curva muy regular en todos los distritos mineros. El hallazgo inicial incitaba a la compra de esclavos, por lo…
p. 59
26Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1001 cita
[32]el fin del siglo xviii. Según un censo de minas y esclavos hecho en el año de 1759, había en el Chocó 63 minas y otros tantos propietarios que poseían 4.216 esclavos. En el año de 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, de acuerdo con la relación de mando del arzobispo virrey, Caballero y Góngora,…
p. 100
27Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 901 cita
[33]í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…
p. 90
28Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 982 citas
[34]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
[35]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
29Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 601 cita
[36]las cadenas que arrastro, el silencio turban De esta soledad eterna Donde ni el viento se escucha... 106. Velásquez, "La esclavitud en la María de Jorge Isaacs" (1957), pág. 98. 107. Mina, op. cit., pág. 145. 108. Palacios, op. cit., pág. 50. [63] NINA S. DE FRIEDEMANN Y MÓNICA ESPINOSA ARANGO Muero sin ver tus…
p. 60
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[38]mientras mujeres negras adornadas con corpiños y brazaletes de oro se paseaban desnudas para servir a sus amos. Cuenta la historia que Pedro Quiñones, Marqués de Miraflores y alférez real de Barbacoas, preparaba plátanos cubiertos de polvo de oro y para evitar que los esclavos recuperaran el preciado metal de sus…
p. 44
31Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1201 cita
[39]vivían de algunos cultivos, la caza, la pesca y de algún trato con la hacienda. El desafío de estos palenques a la pretensión de las autoridades de transformarlos en poblados era un reto tácito al influjo 70 Colmenares, Germán, 1979, Popayán: Una sociedad esclavista, 1680-1800, Medellín: La Carreta, págs. 215-227. 121…
p. 120
32Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 cita
[40]como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…
p. 344
33Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 501 cita
[41]determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…
p. 50
34Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 291 cita
[42]Faja Oriental>>permiten apreciar la comple- jidad interna de la s cuatro r eg iones. Por ejemplo, el Gran Cauca era extremadamente di verso por su base racial, sus tradiciones e idiosincrasias, sus ecosistemas y sus bases productivas. En el s ur, los altiplanos agrícolas de Past o, Túquerres e lpiales, pr esentaban…
p. 29
35Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5451 cita
[43]a saber: «La del 27 de octubre de 1857, motivada por la crea- ción del Estado; «La del 12 de noviembre de 1863, motivada por la nacional del mismo año; «La del 25 - 26 de noviembre de 1864, fruto de una insurrección local, y «La del 15 de septiembre de 1877, resultado también de otra conmoción armada que derrocó al…
p. 545
36Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 831 cita
[45]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…
p. 83
37Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 301 cita
[46]Cauca political region harbored a diverse population at that time. Tallies from the 1850s, unreliable as they are on their own, suggest a populace comprised of roughly 20 percent white (scattered in the principal towns), less than 10 percent Indigenous (or “civilized Americans,” mainly in the southern highlands),…
p. 30
38Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1391 cita
[47]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
p. 139
39Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2891 cita
[48]su antiguo enemigo de 1841 y 1854, el general Tomás Cipriano de Mosquera. El conflicto con el presidente Ospina, suscitado en buena parte por él mismo, ¡iría a aliar a Nieto con Mosquera, y a convertir a éste en liberal! Nieto se aprestaba a defenderse. Mosquera, con su habitual arrogancia, ya amenazaba al gobier- no…
p. 289
40Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 681 cita
[49]mas derramamientos de sangre. Acortadas en las «conferencias extra-ofi- ciales de Santa Ana», en diciembre de 1860, las ba- ses para un entendimiento entre las partes en con- flicto, Ospina las rechaz6 de plano, a pesar de que «Santander estaba literalmente ahogado en sangre; Obando combatia en el sur, entre Popayan y…
p. 68
41Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 791 cita
[50]que tanto bien hizo a la nación bajo la orienta- ción del italiano Agustín Codazzi; se firmó el contrato definitivo para la construcción del fe- rrocarril de Panamá. Como se indicó en otro lugar, el partido conservador, teniendo de fondo el disgusto por la autoderrota del 7 de marzo, decidió iniciar un movimiento…
p. 79
42Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · p. 1202 citas
[51]en el suelo, y cuando el humo se disipó un poco, vi que algunos de ellos eran del enemigo, lo que me probaba, o que iban en retirada, o que yo había avanzado demasiado hasta meterme en sus filas; tal era la confusión, el caos en que me veía envuelto, sin darme cuenta de lo que pasaba. Fue tal el ímpetu con que…
p. 120
[52]en el suelo, y cuando el humo se disipó un poco, vi que algunos de ellos eran del enemigo, lo que me probaba, o que iban en retirada, o que yo había avanzado demasiado hasta meterme en sus filas; tal era la confusión, el caos en que me veía envuelto, sin darme cuenta de lo que pasaba. Fue tal el ímpetu con que…
p. 120
43Notas de viaje sobre Venezuela y ColombiaMiguel Cané · 2016 · p. 1151 cita
[53]hacer rato que yo tenía diez años! 117 § Una ojeada sobre Colombia El país — Su configuración — Ríos y montañas — Clima — División política — Plano intelectual — El Cauca — Porvenir de Colombia — Organización política — La capital — La Constitución — Libertades absolutas — La prensa — La palabra — En el Senado — El…
p. 115
44Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 761 cita
[54]En cierta manera, Popayán y su comarca, en la que predomina el elemento indígena, quedaban dentro de sus linderos. Pero la orientación política y económica de la ciu- dad, su función y su constitución social peculiares, llevan a darle cabida —a ella y a su umland indígena— en otra división, en el grupo caucano. La…
p. 76
45Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 2131 cita
[55]directores natos del Estado» al mismo tiempo que concebían a las antiguas secciones como unas entidades independientes, ligadas al resto de la República sola- mente para efectos internacionales. Así sucedía en la primera década del siglo xx, no obstante el elevado grado de centralización política alcanzado con la…
p. 213
46Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 16, 462 citas
[56]to the department of Nari ñ o and Putumayo to Cauca. By the same act it split off several municipios from the intendancy of Meta and reassigned them to Boyac á, Huila, Quesada, and Tundama. 38 Within fifteen months this arrangement was further modified. Decree 778 of July 5,1907, revised the limits of the Meta…
p. 16
[57]into the national intendancy of Meta, and created two new intendancies: Alto Caquetá and Putumayo. In March 1906, however, Congress suppressed the latter two, returning Alto Caquetá to the department of Nariño and Putumayo to Cauca. By the same act it split off several municipios from the intendancy of Meta and…
p. 46
47Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 321 cita
[58]definición de límites de Colombia con Ecuador, perdió gran parte de su territorio mediante la Ley 56 de 1916 y en 1943 nuevamente perdió territorio cuando La Cocha fue anexada a Nariño (Ley 26 de 1943). La parte del bajo Putuma- yo perdió territorio cuando se creó la Comisaría especial del Amazonas (Ley 2 de 1943). En…
p. 32
48A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 112 citas
[59]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
[60]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
49Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 42, 862 citas
[61]Indígenas del Cau- ca, Papel político, Volumen %%, Ponti fi cia Universidad Javeriana, Bo- gotá, Enero- junio de '""+. Jaramillo Efraín, El Consejo Regional Indígena del Cauca. Momentos signi fi cativos de una insurrección, Sin fecha. Peñaranda Ricardo (Compilador), Contra viento y marea. Acciones colectivas de alto…
p. 42
[75]autoridades nacionales, pretendieron contrarres- tar la ola de movilizaciones mediante la puesta en marcha de un organismo gremial de carácter regional: el Consejo Regional de Agricultura del Cauca (CRAC). Por otra parte, el asesinato del dirigente Gustavo Mejía, en marzo de "#$%, dio rienda suelta a la acción de los…
p. 86
50El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 1661 cita
[62]a edificar mi casa no hubo quien me lo impidiese y antes si muchos lo tuvieron a bien y prácticamente el dicho Juan Manuel Quinayás. 3.°— Item si es cierto que yo me hallo sin tener terreno donde trabajar y si el dicho Manuel y sus hermanos tienen sobrantes y sin necesidad de llevarse el llano mencionado. 4.°— Item si…
p. 166
51Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 326, 3322 citas
[63]en los municipios de Piendamó, Cal- dono, Caloto y Morales. 327 Hfiífinfiídi nfic erstrí a cr rórfdónr La pujanza de estas nuevas labranzas guambianas rati- fica la convicción de que esta cultura es una de las más maleables de América. Además de las innovaciones que los guambianos han aceptado en su atuendo, en su…
p. 326
[73]ha sido la búsqueda y el ofrecimiento de apoyo a otros organismos populares, incluyendo los campesinos, los sindicales, los de intelectuales y los estudiantiles. Desde sus inicios se propuso integrar a todos los indígenas del 333 Hfiífinfiídi nfic erstrí a cr rórfdónr país alrededor de algún tipo de entidad que les…
p. 332
52Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 cita
[64]pagaba normalmente en especie. El terraje aseguraba a los propietarios de la tierra gran poder político, así como tener una fuerza de choque con comunidades vecinas teniendo terrajeros en los límites de sus terrenos. Económicamente, minimizaban los costos de producción al evitar el pago de salarios, aseguraban mano de…
p. 56
53No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 391 cita
[65]la Verdad ha encontrado que dicha ironía encarna un patrón de comportamiento histórico respecto al despojo de tierras, especialmente de los pueblos étnicos 22. En Tolima y Huila había un levantamiento social liderado desde 1915 por Manuel Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez. Era una lucha por la recuperación de los…
p. 39
54Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1071 cita
[66]la usurpacién de las tierras de los resguardos, lo que le valié ser perseguido im- placablemente por sus enemigos. Eso le llevé a di- tigirse al Tolima, donde se puso al frente de los re- clamos por la recuperacién del gran resguardo in- digena de Ortega y Chaparra, que habia sido di- suelto por la presién de los…
p. 107
55The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 3001 cita
[67]“little republic” of Indians, counterposed to the “big republic” of the whites. A few years after his death, indigenous activists founded the Consejo Regional Indígena del Cauca (Regional Indigenous Council of Cauca), and later, an indigenous armed guerrilla movement took Quintín Lame’s name. Both groups took up his…
p. 300
56Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 321 cita
[70]a sus luchas. Desde finales del siglo xix, los indígenas de la región amazónica eran objeto de una terrible explotación por parte de los grandes comerciantes de caucho; en diferentes zonas del país, otras comuni- dades veían peligrar sus resguardos. En los años veinte, la resistencia indígena se hizo más fuerte, en…
p. 32
57Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · p. 1271 cita
[71]Defensa de la Familia. 16 La ACIN agrupa a los cabildos del Norte del Cauca, todos pertenecientes al pueblo Nasa. A su vez, la ACIN hace parte del CRIC, por lo cual comparte su plataforma de lucha. 02. CONTEXTO REGIONAL DEL CAUCA INDÍGENA Estos puntos representan el proceso de lucha, de resistencia y de pervivencia de…
p. 127
58Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[74]para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…
p. 66
59Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 319, 3212 citas
[76]menos abiertos, tal como ha ocurrido en varios momentos a lo largo de las últimas décadas en el departamento del Cauca. No por casualidad el corazón de la resistencia indígena, bajo la modalidad de movilizaciones directas de la población para contener la acción de los grupos armados, está localizado en esta región,…
p. 319
[85]de redes del narcotráfico en la región. Ante el incremento de la acción de los actores armados desde finales de los años noventa, las organizaciones comunitarias respondieron con la movilización. Con ello se ha configurado un nuevo ciclo de resistencia, esta vez de carácter civil y no armada, que corresponde a una…
p. 321
60Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 311 cita
[77]de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…
p. 31
61Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3461 cita
[78]cabil- dos y las comunidades indígenas habían incrementado. En 1984, sucedieron dos hechos que impulsaron el surgimiento del Movimiento Armado Quintín Lame como estructura armada organizada. Por un lado, ocurrió un desalojo violento de miembros de comunidades indígenas en las recuperaciones de tierra de López Adentro,…
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62Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 3021 cita
[79]reposan los restos mortales del sacerdote Álva- ro Ulcué Chocué, asesinado en Santander de Quilichao (Cauca) el 10 de noviembre de 1984, episodio que se considera motivó la conversión de un grupo de autodefensa indígena en movimiento guerrillero (El Tiempo, 13 de marzo de 1991, “Diálogos sí, pero sin violar la ley:…
p. 302
63Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 2581 cita
[80]45. 258 Tierralta, Córdoba, en 1989, a raíz de las denuncias que hizo so bre la violencia en la región 767; el padre Álvaro Ulcué Chocué, primer sacerdote indígena nasa, que dedicó su vida a defender la dignidad de los pueblos ancestrales, fue asesinado, en 1984 768; y el padre Tiberio Fernández, quien trabajó por los…
p. 258
64Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 5261 cita
[81]formativo cuatro momentos y modalidades: grupos de apoyo (sin uniformes ni armas), autodefensa circunscrita al territorio, comando móvil (con uniformes y armas, de uso ocasional) y movimiento armado (estructura permanente de naturaleza más amplia e interétnica, con presencia extraterritorial y porte de armas y uso de…
p. 526
65Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 761 cita
[83]masacres se hicie- ron costumbre en el territorio nacional. El país entró en los años más sanguinarios del conflicto armado y los grupos paramilitares fueron los primeros responsables (en algunos de los casos, en complicidad con agentes del Estado). Las intenciones de hostigar y controlar comunidades se mezclaron con…
p. 76
66Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 1541 cita
[84]los derechos humanos e in - fracciones al DIH. Entre las principales se encuentran los homi - cidios y lesiones personales a personas protegidas (individuales y múltiples), desapariciones forzadas, amenazas, desplazamientos forzados intraurbanos e intramunicipales (colectivos e indivi - duales), extorsiones y cobro de…
p. 154
67Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 3601 cita
[86]la región con liderazgo político y autonomía económica. La tercera etapa, entre 1950 y finales de los años 70, se caracteriza por la imple- mentación y expansión de la industria azucarera, con efectos directos en la dis- minución de la tenencia de la tierra por parte de los campesinos negros y un gradual proceso de…
p. 360
68Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 301 cita
[87]está más relacionada con Risaralda y el norte del Valle; las dinámicas del Pacífico valluno y caucano, más ligadas a los problemas del sur del Valle y el norte del Cauca; el andén del Pacífico nariñense está ligado a la presentación 31 llegada de la economía cocalera, golpeada en Caquetá y Putumayo. Desde esta lógica,…
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