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Idea · Nueva Granada

Anticlericalismo

El anticlericalismo colombiano fue el proyecto político, jurídico y cultural que, entre mediados del siglo XVIII y el último tercio del XIX, buscó desmontar el poder económico, jurisdiccional y pedagógico de la Iglesia católica en la Nueva Granada para constituir un Estado soberano y una ciudadanía laica. Se manifestó como regalismo borbónico, patronato republicano, reformas liberales y desamortización, antes de ser revertido casi por completo por la Regeneración en 1886-1887.

3.889 palabras52 documentos74 fragmentos citados
Anticlericalismo

Trayectoria de una idea

  1. 1767

    Expulsión jesuita borbónica

  2. 1821

    Congreso de Cúcuta: primera brecha republicana

  3. 1850

    Reformas de López: expulsión jesuita y ley parroquial

  4. 1853

    Separación formal Iglesia-Estado

  5. 1861

    Desamortización y tuición de cultos de Mosquera

  6. 1863

    Constitución de Rionegro: laicismo constitucional

  7. 1870

    Reforma educativa radical y misión pedagógica alemana

  8. 1887

    Concordato y reversión conservadora

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La lectura

El anticlericalismo colombiano no fue un movimiento homogéneo ni puramente doctrinario: nació como regalismo borbónico en el siglo XVIII, se transformó en patronato republicano bajo la primera generación independentista y solo se volvió programa político explícito con las reformas liberales de mediados del siglo XIX. Su mayor paradoja fue que su medida más radical —la desamortización de 1861— respondió a urgencias fiscales antes que a convicciones ideológicas, y que los bienes eclesiásticos expropiados fueron a parar principalmente a manos de comerciantes liberales acaudalados, perpetuando el latifundismo bajo nuevos titulares. El anticlericalismo chocó siempre con la debilidad estructural del Estado frente a una Iglesia de mayor cobertura territorial y legitimidad popular, lo que convirtió cada reforma en detonante de guerra civil. Su legado más duradero no fue la secularización de la sociedad, sino la polarización entre liberales y conservadores que marcó la vida política colombiana durante todo el siglo XIX y buena parte del XX.

El anticlericalismo en Colombia

El anticlericalismo colombiano fue el proyecto político, jurídico y cultural que, entre mediados del siglo XVIII y el último tercio del XIX, buscó desmontar el poder económico, jurisdiccional y pedagógico de la Iglesia católica en la Nueva Granada para constituir sobre esas ruinas un Estado soberano y una ciudadanía laica. Fue el intento sostenido —discontinuo y a la postre reversible— de arrebatar a la institución eclesiástica las tres palancas sobre las que había reposado su dominio desde la Conquista: los bienes de manos muertas, el fuero y la administración parroquial, y el monopolio de la enseñanza. Se manifestó primero como regalismo borbónico, luego como patronato republicano bajo Santander, culminó en las Reformas Liberales de José Hilario López (1849-1853), en la desamortización y la tuición de cultos de Tomás Cipriano de Mosquera (1861), en el laicismo constitucional de Rionegro (1863) y en la reforma educativa de 1870, y provocó la reacción conservadora que, con la guerra de 1876 y la Regeneración de Rafael Núñez, lo revirtió casi por completo en 1886-1887. De aquel ciclo de setenta años sobrevivió una sola cosa: los ingresos fiscales de la desamortización, a los que el Estado regenerador ya no pudo renunciar.

Herencia colonial: el patronato y el peso de las órdenes

Para entender la forma que tomó el anticlericalismo neogranadino hay que ir a la arquitectura eclesiástica que heredó de la Colonia. Bajo el patronato regio, la Corona española nombraba obispos y beneficiarios en todos los niveles de la jerarquía americana, intervenía en los tribunales eclesiásticos, recibía diezmos en nombre de la Iglesia y fundaba misiones. Se trataba de una fusión, no de una separación. La autoridad del rey y la de los prelados descansaban sobre un mismo lecho jurídico, de raíz medieval castellana. El regalismo borbónico del siglo XVIII no rompió esa fusión: la reordenó a favor del rey. Endureció la política conciliar en clave regalista, limitó la comunicación entre los episcopados americanos y la Santa Sede, prohibió las visitas ad limina y los informes sobre el estado de las diócesis, y culminó, en 1767, con la expulsión de la Compañía de Jesús y la expropiación de sus bienes. Los motivos que la Corona esgrimió contra los jesuitas —su independencia frente a Madrid durante los Habsburgo, la obediencia a autoridades internacionales, las reducciones difíciles de vigilar, la enseñanza de doctrinas jurídicas leídas como subversivas bajo el absolutismo— serían, un siglo más tarde, casi textualmente los mismos que esgrimirían los liberales republicanos.

Ese entramado convivía con un hecho social decisivo: las órdenes religiosas habían sido las grandes protagonistas de la evangelización y habían acumulado un poder económico, cultural y político sin equivalente. La Iglesia dominaba, además, la vida intelectual: más del noventa por ciento de los escritores conocidos en la Nueva Granada hasta finales del siglo XVIII fueron eclesiásticos, y solo en la última década de la Colonia empezó a asomar la figura del intelectual laico bajo el impulso de la Ilustración. Cuando la generación de la Independencia se propuso construir un Estado, se encontró con que la única institución con cobertura territorial real, con administración funcional y con legitimidad popular era la Iglesia. Todo el ciclo anticlerical posterior puede leerse como el pulso entre un Estado por hacer y una Iglesia ya hecha.

Patronato republicano: la primera generación

Los republicanos de la primera hora no fueron anticlericales. Reclamaron para los nuevos Estados el derecho de patronato que antes ejercía la Corona —nombrar obispos, cobrar diezmos, autorizar bulas— y sostuvieron que el catolicismo era esencial para el orden público, principio que las constituciones de 1832 y 1843 volverían a consagrar. La primera generación imitó, con notable fidelidad, el espíritu regalista de Carlos III: modernizar y racionalizar la administración del Estado, incluida su relación con la Iglesia, sin salir de la ortodoxia religiosa. Bolívar, por su parte, gestionó ante la Santa Sede el reconocimiento eclesiástico de la Gran Colombia, y los papas León XII y Pío VIII concedieron la creación de un episcopado nacional independiente de la Corona española.

Pero la maquinaria patronal republicana funcionó mal desde el principio. El Congreso de Cúcuta (1821) nacionalizó los conventos con menos de ocho miembros y ordenó su transformación en escuelas secundarias, lo que abrió la primera brecha con la Iglesia. Más elocuente fue el episodio del benthamismo. La adopción de los tratados de Jeremy Bentham como texto de enseñanza universitaria bajo Santander desató una violenta campaña del padre Francisco Margallo, párroco de La Tercera en Bogotá, contra el utilitarismo y contra su defensor Vicente Azuero. El gobierno consideró excesiva la campaña, pidió al arzobispo Fernando Caicedo y Flórez que la contuviera y sancionó a Margallo con un período de reclusión en el convento de San Diego; el párroco, apenas salió, volvió a combatir a Bentham hasta su muerte en 1837. En la disputa se ensayaron, en miniatura, todos los argumentos que dominarían el resto del siglo: los liberales, encabezados por Azuero, sostenían que la doctrina utilitarista no era contraria a la moral; los eclesiásticos, que la enseñanza estatal invadía terreno reservado a la Iglesia.

Bajo esa fricción latente convivían dos realidades incómodas para el proyecto republicano. Primera: el Estado era fiscal y territorialmente débil, mientras la Iglesia conservaba una legitimidad popular que al gobierno le faltaba. Segunda: esa Iglesia distaba de ser homogénea. En el Caribe neogranadino, las diócesis de Cartagena y Santa Marta permanecieron largo tiempo sin obispos, la mayoría de los sacerdotes españoles había abandonado el país y muchas parroquias quedaron desatendidas. El anticlericalismo posterior no chocaría, pues, con una Iglesia monolítica, sino con una institución de fuerza muy desigual según la región.

1849-1853: el asalto liberal bajo José Hilario López

El anticlericalismo dejó de ser regalismo temperado y se volvió programa con la llegada al poder de José Hilario López en 1849. Su gobierno inauguró los ataques sistemáticos de las élites liberales centrales contra los privilegios de la Iglesia. En el conjunto de sus reformas —sufragio universal masculino, abolición de la esclavitud, reparto de tierras comunales indígenas— la ofensiva contra la Iglesia fue una pieza más de un programa que algunos historiadores juzgan más radical que sus contemporáneos latinoamericanos.

En mayo de 1850, López expulsó a los jesuitas, cuyo retorno al país habían auspiciado los gobiernos conservadores previos para dirigir planteles públicos y fundar casas de estudio. El segundo golpe apuntó al corazón administrativo de la Iglesia: la ley del 27 de mayo de 1851 buscó minar el control eclesiástico en la parroquia estimulando la participación de la feligresía en su manejo. La medida provocó un cisma en Antioquia y, al año siguiente, el destierro del arzobispo de Bogotá Manuel José Mosquera —titular de la sede desde 1835 y hasta su muerte en el exilio, en 1853— junto con los obispos de Cartagena y Pamplona, por desobedecerla. Al mismo tiempo, López rompió con la vieja tradición patronal y adoptó como divisa liberal el principio "Iglesia libre en el Estado libre" atribuido a Cavour: el Estado dejaba de nombrar obispos, sí, pero también renunciaba a sostener a la Iglesia y a protegerla como institución oficial.

La lógica se completó en 1853, cuando se declaró formalmente la separación entre la Iglesia y el Estado. La operación tenía un objetivo político preciso: desligar a los sectores populares de la dominación ideológica eclesiástica. Era, en clave neogranadina, la traducción del ideal de ciudadanía liberal: una ciudadanía que solo podía constituirse si el vínculo primario del súbdito con el poder dejaba de pasar por el confesionario y el púlpito.

Ese proyecto tenía un supuesto arriesgado: que el Estado tuviera capacidad para ocupar el espacio dejado por la Iglesia. No la tenía. Y el vacío se llenó con violencia. La guerra civil de 1851 tuvo en las medidas religiosas —matrimonio civil, expulsión de los jesuitas, ley parroquial— uno de sus motivos centrales. El clero, expulsado del monopolio jurídico, se organizó como fuerza política; el Partido Conservador, que hasta entonces había sido una facción de gobierno, se convirtió en el brazo civil de una Iglesia agredida. La polarización quedó sellada.

Mosquera, la desamortización y la tuición

La segunda ofensiva anticlerical, aún más profunda, la dirigió Tomás Cipriano de Mosquera durante su segunda presidencia, iniciada en julio de 1861 en pleno conflicto civil. El 9 de septiembre de 1861 expidió el decreto de desamortización de bienes de manos muertas, que ordenaba la nacionalización y remate de los inmuebles rústicos y urbanos, censos y capellanías en poder de comunidades religiosas y otras corporaciones. Poco después decretó la tuición de cultos: todo sacerdote debía obtener autorización de las autoridades civiles para ejercer sus funciones. Sobre el papel, era el desmantelamiento de las dos últimas soberanías paralelas que le quedaban a la Iglesia: la económica y la jurisdiccional.

Mosquera justificó la desamortización invocando antecedentes precisos —las medidas de Luis XIV, las del gabinete español de 1837, las mexicanas— y sostuvo que la propiedad eclesiástica había sido mal constituida bajo el despotismo colonial y la aristocracia clerical, y que era preciso ponerla en consonancia con la democracia. El argumento era republicano; la motivación real, en cambio, fue fiscal antes que ideológica: aliviar las penurias de un tesoro agobiado por la deuda pública y los costos de las guerras civiles. Ese detalle no es menor. Explica por qué la medida más radical del anticlericalismo colombiano —la única que, andando el tiempo, resultaría irreversible— fue la que menos se pareció a un programa doctrinario.

El impacto real sobre la estructura agraria fue mucho más modesto que la retórica. Aunque el decreto amenazaba con reordenar de raíz la propiedad rural del país, las tierras eclesiásticas directamente expropiadas representaban apenas cerca del 1,5 % del área entonces explotada: una fracción demasiado pequeña para transformar el campo, demasiado visible para no encender la guerra. En Antioquia, la aplicación fue casi nula: la Iglesia local había acumulado poca riqueza en comparación con otras regiones, la mayoría de los bienes en manos muertas consistía en censos y muy pocos se redimieron en el tesoro nacional; el carácter conservador del gobierno departamental hizo el resto. En el Tequendama y en La Mesa (Cundinamarca), tampoco hubo apenas remates.

Allí donde sí operó a fondo, la desamortización no repartió tierras entre campesinos ni disolvió el latifundio. Los bienes eclesiásticos los adquirieron, sobre todo, comerciantes liberales acaudalados, de modo que la operación cambió al titular pero no la forma del latifundismo. Fue una transferencia de propiedad entre élites, disfrazada de reforma social.

La tuición de cultos, por su parte, exigía a los sacerdotes un juramento de fidelidad al gobierno bajo pena de exilio. Las represalias contra la jerarquía fueron severas. Antonio Herrán, arzobispo de Bogotá desde 1854 como sucesor de Manuel José Mosquera, se enfrentó al gobierno en defensa de la Iglesia y el presidente Mosquera lo confinó. A Vicente Arbeláez, que ocuparía la sede arzobispal tras la muerte de Herrán en 1868, lo acusaron de ordenar la desobediencia a la autoridad pública. Muchos sacerdotes cerraron sus iglesias. La confrontación produjo, más que una Iglesia domada, una Iglesia militante: los prelados desterrados se convirtieron en emblemas de la causa católica.

Rionegro y el Olimpo Radical

La guerra civil de 1860-1862 concluyó con la victoria de Mosquera y los liberales radicales, y su producto jurídico fue la Constitución de Rionegro, sancionada en 1863. Por primera vez en la historia colombiana, la carta no comenzaba "En nombre de Dios", sino "En nombre y por autorización del pueblo y de los Estados Unidos Colombianos". El detalle es fundacional: la soberanía se declaraba de origen popular, no divino. Rionegro consagró un federalismo radical bajo la forma de Estados Unidos de Colombia, con períodos presidenciales de dos años y prohibición de reelección inmediata. Diseñada para impedir todo poder personal —también, tal vez sin quererlo, todo poder estatal—, la Constitución convivía con un Estado cuya capacidad de acción era mínima frente a la Iglesia, aún vigorosa en la mayor parte del territorio.

El Olimpo Radical, como se llamó a la generación que gobernó bajo esa carta, no se conformó con las medidas económicas y jurisdiccionales. Emprendió la tercera batalla, quizá la más decisiva: la de la escuela. Desde 1870, bajo el impulso del gobierno de Eustorgio Salgar y luego del de Aquileo Parra, el liberalismo radical estableció la enseñanza laica y obligatoria, promovió la intervención directa del Estado en la educación y contrató una misión pedagógica alemana para crear un sistema de escuelas primarias y normales en todos los estados de la Federación.

Los resultados fueron visibles y sostenidos: la escolarización, que a mediados de siglo apenas rozaba los 22.000 niños, casi se triplicó hacia 1870 con 60.000, siguió creciendo a 70.000 en 1874 y alcanzó 79.123 alumnos repartidos en 1.464 escuelas para 1876. La reforma educativa desnudó, al mismo tiempo, la tesis y la contradicción del anticlericalismo radical. La tesis: sin escuela pública laica no hay ciudadano liberal, y la Iglesia no puede seguir formando a la nación en un catecismo que la nación como tal ya no profesa como Estado. La contradicción: el mayor crecimiento escolar del período no ocurrió en las regiones radicales, sino en Antioquia bajo gobiernos conservadores, donde el conflicto Iglesia-Estado quedó atenuado por la religiosidad compartida y la educación se confió más a pedagogos que a políticos.

La guerra de 1876 y las palabras de fondo

La ofensiva educativa hizo estallar la resistencia. La guerra civil de 1876 estalló, entre otras causas, por la reacción del Partido Conservador y de la Iglesia católica contra las reformas educativas laicas del gobierno de Aquileo Parra. Duró once meses, se libró principalmente en el Cauca y en el Tolima, y su costo representó el 118 % del presupuesto nacional aprobado para 1878. Los clérigos de Palmira, Cartago y Tuluá abanderaron la causa antirreformista; las tropas liberales, predominantemente negras y mulatas, atacaron propiedades conservadoras y saquearon Cali en la Nochebuena de 1876. Tras el triunfo del gobierno, los liberales santandereanos promulgaron una legislación anticlerical que llevó al destierro del obispo de Pamplona y al arresto de párrocos.

En el fondo de la guerra estaba una disputa sobre qué es el Estado y qué es la Iglesia. Aníbal Galindo lo dijo con nitidez: la universidad debía enseñar doctrinas liberales para formar liberales, sin eclecticismos entre Balmes y Bentham. Miguel Antonio Caro respondió con la simetría inversa: el Estado confundía su obligación de educar con el derecho de la Iglesia a adoctrinar y, "armado con la espada de la ley", invadía "con escándalo y violencia los derechos de la religión y la ciencia". Ninguno de los dos concebía la neutralidad. Uno y otro daban por sentado que la escuela forma sujetos políticos; discrepaban en qué sujeto había que formar. Esa era, exactamente, la disputa del anticlericalismo: no si la Iglesia debía existir, sino si debía seguir siendo la matriz de la ciudadanía.

La respuesta eclesiástica: pastorales, prensa, púlpito

La Iglesia no encajó los golpes en silencio. Los prelados convirtieron la pastoral en instrumento político: manifiesto, denuncia y llamamiento a la vez. El periódico El Catolicismo, quincenario que Manuel José Mosquera había fundado en 1849, sobrevivió a su destierro y se consolidó como una de las plataformas principales de la reacción. En Cartagena, los conservadores fundaron El Porvenir, donde publicaron encendidas invectivas contra los liberales, comparándolos con figuras bíblicas negativas como Caín y Abimelec por su postura anticlerical.

La difusión en 1869 del apéndice del Concilio Provincial Neogranadino puso a circular en el país el Syllabus de Pío IX (1864), que condensaba los principios teológico-políticos que la Iglesia consideraba irreconciliables con las ideas liberales sobre el Estado. Antioquia y Medellín se convirtieron en la principal fuente de retórica antiliberal ultramontana, favorecidas por su aislamiento geográfico y su mentalidad conservadora en lo económico y en lo religioso. El clero elevó su participación política contra el liberalismo a la categoría de obligación pastoral, y desde el púlpito y las pastorales retrató al liberalismo como enemigo del orden, del Estado y de la Iglesia.

La crisis institucional también hizo virtud de la necesidad. Como la propia jerarquía se encontraba diezmada por destierros y confinamientos, el clero se apoyó en laicos para catequesis, educación y beneficencia. De ese apoyo salió una red civil católica —maestros, cofrades, damas de caridad, publicistas— que sería, con el tiempo, un capital político de primer orden para el Partido Conservador.

Geografías del conflicto

El anticlericalismo no fue uniforme en el mapa. Fue, sobre todo, un fenómeno de ciertas regiones y, dentro de ellas, de ciertos sectores. En el altiplano cundiboyacense, en Nariño y en zonas del Tolima y el Huila, la vieja estructura de encomienda, resguardo y mita había producido una población indígena fuertemente adoctrinada por el clero, con una religiosidad que sacralizaba el orden establecido. Cuando llegaron las reformas liberales, esos mismos indígenas engrosaron las filas del Partido Conservador: leyeron la ley parroquial y la desamortización como una guerra del gobierno contra la fe, y a los prelados desterrados como mártires de su propia comunidad.

Antioquia fue el islote conservador por excelencia. Allí la religiosidad era compartida entre todos los grupos, el arraigo católico era intenso y las autoridades departamentales absorbían los golpes anticlericales sin aplicarlos. Fue, no por azar, el único departamento donde la desamortización quedó en letra muerta y donde, en cambio, la escolarización creció con vigor bajo gobiernos conservadores. El caso antioqueño desmiente la ecuación mecánica entre catolicismo y atraso educativo, y entre liberalismo y modernización efectiva: allí la escuela avanzó precisamente porque nadie la había convertido en trinchera.

La Costa Caribe ofrecía el escenario opuesto. La Iglesia había sido siempre más débil: parroquias desatendidas durante décadas, obispos ausentes, un tejido religioso menos denso. Cuando los códigos estatales de Bolívar, en la década de 1860, legalizaron el matrimonio civil, el divorcio y extendieron derechos civiles a los hijos nacidos fuera del matrimonio y a los adultos en cohabitación, muchas familias plebeyas leyeron esas medidas como el reconocimiento estatal de formas de parentesco locales que la Iglesia nunca había amparado. El anticlericalismo caribeño encontró así un anclaje social que en el altiplano andino le fue esquivo: menos combate ideológico entre élites y más regularización, por vía civil, de un mundo popular que ya vivía al margen del sacramento.

En el Gran Cauca y en Santander, en cambio, el radicalismo liberal montó su plataforma más combativa. El anticlericalismo fue allí política de Estado e identidad partidaria de los cuadros locales, y por eso la guerra de 1876 encontró en el Cauca su principal teatro: el enfrentamiento entre hacienda tradicional, clero rural y poblaciones afrodescendientes militantes estructuraba la vida cotidiana. El eje Palmira-Cali-Cartago fue, a la vez, el vivero de los curas antirreformistas y la retaguardia de los batallones de color que saquearon Cali en Nochebuena. La geografía del anticlericalismo y la de su reverso fueron, en suma, expresiones de estructuras regionales de poder —colonización hispana, encomienda, resguardo, presencia negra— más que traducciones fieles de un programa nacional.

La Regeneración: el pacto que revirtió todo (menos lo fiscal)

Al cabo de tres décadas de radicalismo, el proyecto se había extenuado. Cuando Rafael Núñez —liberal independiente que había roto con el radicalismo— inició su segunda presidencia en 1884, el país encadenaba guerras civiles y el propio andamiaje federal de Rionegro se percibía como generador de inestabilidad. La Regeneración fue diagnóstico y respuesta: sin autoridad central, sin unidad simbólica, sin reconciliación con la Iglesia, no había Estado posible.

La Constitución de 1886 transformó el país de una federación en un Estado centralista, alargó los mandatos y concentró el poder ejecutivo. Estableció el catolicismo como religión de la nación y dispuso, en su célebre artículo 41, que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la Religión Católica. En 1887, el Concordato con la Santa Sede consumó la reversión: otorgó efectos civiles al matrimonio católico, obligó a los poderes públicos a proteger y hacer respetar la religión católica, ratificó la libertad de la Iglesia frente al poder civil y contempló la restitución o compensación por las propiedades confiscadas durante el ciclo anticlerical. La supeditación del poder civil al eclesiástico —a contrapelo de la tendencia dominante en América Latina, que en el mismo siglo caminaba en dirección opuesta— convirtió al catolicismo en pieza fundamental del andamiaje estatal y a la Iglesia en actor político determinante en alianza estrecha con el Partido Conservador.

El período entre 1886 y 1903 —el más severo de los gobiernos regeneradores, atravesado por el cierre de la Universidad Nacional y por la censura de obras de ilustrados y librepensadores— figura entre los de mayor intransigencia, represión y oscurantismo de la historia colombiana. La escuela quedó, por los siguientes cincuenta años, bajo dirección eclesiástica. Y sin embargo, el balance de fondo era demoledor para ambos bandos: pese al éxito aparente del proyecto laico durante la década de 1870, más del 80 % de la población colombiana seguía siendo analfabeta en 1912. Ni el ambicioso experimento radical ni el confesionalismo regenerador habían logrado construir la escuela nacional de masas que el país necesitaba; lo que en la retórica de Galindo y de Caro se disputaba como el alma de la ciudadanía era, en los hechos, un sistema que apenas alcanzaba a una minoría.

Hubo, con todo, un límite a la reversión. La política de desamortización no se deshizo. El Estado regenerador, tan pragmático en su alianza con la Iglesia como lo había sido Mosquera en su expropiación de ella, conservó la estabilidad financiera derivada de aquel golpe. La Iglesia recuperó control moral, educación, matrimonio, cementerios y presencia constitucional, pero no recuperó buena parte de la tierra. El único frente del anticlericalismo que no era doctrinario —el fiscal— resultó ser el único irreversible.

Balance y legado

El anticlericalismo colombiano fue un proyecto de soberanía estatal genuino, coherente en su lógica interna, pero estructuralmente frágil. Operó sobre un Estado débil frente a una Iglesia con mayor legitimidad territorial y popular, y su radicalidad —lejos de consolidar la ciudadanía liberal que perseguía— polarizó el campo político, militarizó la identidad confesional conservadora y produjo, como reacción, el pacto regenerador que lo revirtió casi por completo.

Queda, sin embargo, el saldo desigual. La desamortización sobrevivió a sus enemigos: incluso el Estado que restauró el altar se quedó con la tierra. El principio de soberanía popular, inscrito en el pórtico de Rionegro, no volvió a salir del vocabulario constitucional colombiano, por confesional que fuera la letra que vino después. Y la ecuación entre catolicismo y conservatismo —cristalizada en la retórica del "partido del pecado" con que sectores del clero designaron al liberalismo después de 1886— atravesó el siglo XX como una herencia difícil de disolver.

Sus límites fueron los del Estado que lo impulsó: sin capacidad para sostener la escuela laica que fundó, sin base social propia frente a una religiosidad que era gramática del orden y no accesorio suyo, con élites que a menudo confundieron soberanía estatal con desamortización rentable. La Regeneración no clausuró el anticlericalismo por casualidad: reconoció, con crudeza pragmática, que no había proyecto viable de nación sin la Iglesia dentro. Habría que esperar a la mitad del siglo XX para que la separación entre Iglesia y Estado volviera al centro del debate colombiano, y a la Constitución de 1991 para que una nueva carta retirara al catolicismo, formalmente, la condición de religión de la nación. Cuando llegó ese día, el país había cambiado tanto que la decisión, escandalosa para la generación de López y Mosquera, pasó casi sin ruido.

04

En el archivo

4 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01José Hilario López: presidente que inauguró los ataques sistemáticos contra los privilegios eclesiásticos, expulsó a los jesuitas en 1850 y promovió la separación Iglesia-Estado en 1853
  2. 02Tomás Cipriano de Mosquera: decretó la desamortización de bienes de manos muertas el 9 de septiembre de 1861 y la tuición de cultos, representando el punto culminante del anticlericalismo ejecutivo
  3. 03Francisco de Paula Santander: bajo su gobierno se adoptó el benthamismo en la enseñanza universitaria, desatando el primer gran conflicto entre el Estado republicano y el clero en torno a la educación
  4. 04Desamortización: medida económica central del anticlericalismo mosquerista, motivada fiscalmente antes que ideológicamente, que transfirió bienes eclesiásticos principalmente a comerciantes liberales acaudalados
  5. 05Regeneración: reacción conservadora liderada por Rafael Núñez que, con la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, revirtió casi por completo el ciclo anticlerical liberal
  6. 06Patronato regio: institución colonial que fusionaba autoridad civil y eclesiástica, cuya herencia condicionó todas las formas del anticlericalismo republicano neogranadino
  7. 07Constitución de Rionegro (1863): expresión jurídica máxima del laicismo liberal, primera carta colombiana de invocación popular y no divina
  8. 08Fuero eclesiástico: privilegio jurisdiccional de la Iglesia que el anticlericalismo liberal buscó suprimir mediante la tuición de cultos y la separación Iglesia-Estado
06

Documentos y fragmentos citados

52 documentos · 74 fragmentos

01The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 133, 1372 citas
[1]

the deep-rooted political and re- ligious conflict that shaped the institutional relations between Church and state in Colombia—from the Independence period through the late nineteenth century. Since the “discovery” of América, altar and throne had governed jointly, as the pa- pacy conceded to the Spanish Crown…

p. 133
[55]

metropolitan Church, several virtuous priests have held Catholic Worship in their churches, and the faithful take pride in attending these religious functions; they address God, in Colombia’s capital, giving thanks for the aid they receive, while those of the likes of Bishop Arbeláez order disobedience of public…

p. 137
02Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · p. 1, 142 citas
[2]

26 EL PATRONATO REGIO EN LA AMÉRICA HISPANA Juana M. Marín Leoz Introducción El presente artículo hace un recorrido por la creación peninsular del patronato regio, su definición al compás de la expansión de la conquista y colonización material y espiritual del Nuevo Mundo, así como su transformación y consolidación de…

p. 1
[3]

de los centros educativos americanos y su inmersión en las nuevas corrientes intelectuales de la época. Así mismo, y con el objetivo de fortalecer la figura del rey frente al pontífice, se revisó la política conciliar, la cual se hizo más favorable a las medidas regalistas, y se apostó por limitar la comunicación…

p. 14
03Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 1, 102 citas
[4]

Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…

p. 10
[6]

57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…

p. 1
04Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 601 cita
[5]

religiones, e incluso con sangre vinculada a árabes o judíos, muestra esta obsesión por la pureza religiosa. Esto se refleja, por supuesto, en el sistema educativo, que en la escuela básica forma a las personas en verdades indiscutibles, y a los pocos adultos que van a la universidad les inculca los principios de la…

p. 60
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 4991 cita
[7]

la Iglesia en la cultura colonial se per cibe en el arte, casi todo religioso, y en los que escriben dentro de esa sociedad. La literatura neogranadina del siglo xvn, es notable mente m á s religiosa que la del siglo anterior. Durante el siglo xvn. y casi todo el siguiente, no s ó lo predomina la tem á tica religiosa,…

p. 499
06El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 2511 cita
[8]

creado por las reformas que Carlos iii y sus consejeros habían introducido en el Estado español, y bien sabido es que el espíritu de tales re- formas tendía a «modernizar» la administración, a darle eficacia, sobre todo eficacia económica, a simplificar y or- denar la legislación y la gestión gubernativa, en una pala-…

p. 251
07Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 1941 cita
[9]

infrastructure not within the government’s reach.  ’  The influence of the Catholic Church was even weaker than before inde- pendence. Caribbean New Granada’s two dioceses of Cartagena and Santa Marta were without bishops until . Most Spanish priests and mis- sionaries had abandoned the country,…

p. 194
08Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 1941 cita
[10]

infrastructure not within the government’s reach.  ’  The influence of the Catholic Church was even weaker than before inde- pendence. Caribbean New Granada’s two dioceses of Cartagena and Santa Marta were without bishops until . Most Spanish priests and mis- sionaries had abandoned the country,…

p. 194
09Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 38, 652 citas
[11]

y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…

p. 38
[51]

la Independencia hasta la década de 1880. El clero debió, entonces, acudir a los laicos para que estos asumieran varias tareas, desde el apoyo político, la más conocida, hasta su colaboración en la catequesis, educación y, por supuesto, la beneficencia y caridad 108. Por otra parte, sus exponentes pertenecían a…

p. 65
10Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3421 cita
[12]

nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…

p. 342
11Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 2141 cita
[13]

religión Católica, Apostólica, Romano es lo res ligión de la República. Es un debor del gobierno, en ejercicio del patro- mato de la Iglesia colombiana, prote- gerda y no tolerar el culto público de ninguna otras, Adquirió asíel Estado un carácter confesional y de intole- rancia hacia cualquier culto que no fuera el…

p. 214
12Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2652 citas
[14]

par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…

p. 265
[15]

par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…

p. 265
13Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 261, 2962 citas
[16]

á rroco de la iglesia de La Tercera, quien en sus sermones domffiV cales y sus art í culos publicados en el Gallo de San Pedro adelant ó una violenta campa ñ a contra el benthamismo y contra su activo defensor, Vicente Azuero 26. El gobierno de Santander.ccoj sider ó excesiva y peligrosa la campa ñ a y solicit ó la…

p. 296
[23]

a la instituci ó n del patronato, aunque hubieran propiciado, como fue el caso de Ospina Rodr í guez, el mantenimien to pr á ctico de muy í ntimas relaciones con la Iglesia, y hubieran auspiciado medidas como el reingreso de los jesu í tas al pa í s para hacerse cargo de la direcci ó n de planteles p ú blicos y fundar…

p. 261
14Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 47, 512 citas
[17]

n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar,  –  (Medellín, ),  – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…

p. 47
[30]

somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…

p. 51
15Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 47, 512 citas
[18]

n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar,  –  (Medellín, ),  – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…

p. 47
[31]

somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…

p. 51
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[19]

and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…

p. 109
17Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1331 cita
[20]

N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…

p. 133
1830 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 841 cita
[21]

siendo admisibles en pago por su valor nominal. ARTÍCULO 19. Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a las de la presente ley, y el Poder Ejecutivo dictará todos los reglamentos y órdenes del caso a fin de que tenga su más puntual cumplimiento. Dada en Bogotá, a 21 de mayo de 1851 El Presidente del Senado,…

p. 84
19The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 2371 cita
[22]

Gómez, “Biografía de Francisco Urdaneta,” in Gaceta Oficial de la Confederación Granadina, April 6, 1861. 65. At the same time as he published Reminicencias, Murray requested (with immediate success) his full salary as a retired officer. See Murray to Ciudadano Presidente, Bogotá, May 29, 1851, in AGNC, HDS, Vol. 57,…

p. 237
20La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 118, 1422 citas
[24]

los curas (27 de mayo de 1851). Así se traducían al formalismo de la ley, algunas de las ideas motoras de la utopía liberal de la época. La última ley mencionada merece destacarse, no solo por - que pretendió atacar las bases tradicionales del control ecle - siástico, llegando «hasta los grupos ecológicos básicos y…

p. 118
[50]

Romano, vicario de Jesucristo en la ti e rra... sin que sean parte para separamos de esta obediencia el te- mor, los halagos, el menoscabo en los intereses, la pérdida de los destinos, la miseria, la persecución, ni linaje alguno de padecimientos...; emplear nuestros esfuerzos, recursos y r e laciones para que,…

p. 142
21Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 481 cita
[25]

ya anotadas, se constituia como el aglutinante ideoldgico ante el re- formismo liberal, en el que veia una amenaza no sdlo desde el punto de vista de la economia, sino desde el punto de vista de la critica a la influencia terrenal de la Iglesia. En este sentido, la politica anti- clerical propuesta y llevada a cabo…

p. 48
22Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 85, 882 citas
[26]

poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…

p. 85
[29]

la desamortización no fue una medida de persecución religiosa, sino más bien un arbitrio fiscal para aliviar las penurias económicas del fisco, agobiado por las cargas de la deuda pública y los gastos de las continuas guerras civiles (Díaz; Mendoza; Jaramillo y Meisel). Como la medida fue tomada en medio de una guerra…

p. 88
23Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 731 cita
[27]

acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…

p. 73
24Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 443, 4672 citas
[28]

grandes cambios del periodo anterior —liquidación de la esclavitud y de los resguardos, con sus repercusiones políticas y sociales, acceso de ciertos grupos a la influencia política…— no se presentaron cam- bios sociales de magnitud similar. La política en el tiempo que vamos viendo fue en forma muy completa «política…

p. 443
[60]

t aeócouurpí oí Cólóvxrs 1810-1930 Antioquia fue durante mucha parte del periodo un islote conservador. Las ideas y las acciones de los hom- bres políticos —liberales y conservadores— de Antioquia estaban condicionadas y limitadas por esa circunstancia. La consecuencia desastrosa de la guerra del 76 abrió un…

p. 467
25El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2681 cita
[32]

años después de la expedición del decreto de Desamortización de Bienes de Manos Muertas, no había en la región del Tequendama ninguna propiedad con vinculación pendiente y debe añadirse que en el distrito de La Mesa no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido…

p. 268
26El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2221 cita
[33]

la expedición del decreto de desamor- tización de bienes de manos muertas, no había en la región del Tequen- dama ninguna propiedad con vinculación pendiente, y debe añadirse que en el distrito de La Mesa, no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido como…

p. 222
27Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2691 cita
[34]

el período colonial en Antioquia, por ejemplo, como la Iglesia “era dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, a donde fluían hasta el fin del período colonial los diezmos percibidos en la Provincia se dificultó el florecimiento de los latifundios eclesiásticos”.²²⁷ Desde el momento en que los bienes…

p. 269
28Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1062 citas
[35]

la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…

p. 106
[36]

la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…

p. 106
29Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1221 cita
[37]

nuaron ventilándose en tomo de la Iglesia, pero que no es necesario considerar aquí. Estos eran, entonces, los problemas que dividían las opiniones en el país entre 1845 y 1885, y que, en la medida en que sus solucio- nes fueron halladas o pospuestas, incidieron sobre las posibilidades de progreso o decadencia. Solo…

p. 122
30Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 891 cita
[38]

carry out the constitution and will of the people expressed in this act, concerning the form of provisional government that has been installed; and to defend our sacred Roman Catholic Apostolic Religion until the last drop of blood has been sacrificed.’” 4 Subsequent constitutions, including that of 1991, but with the…

p. 89
31La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 139, 1432 citas
[39]

auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…

p. 139
[53]

síntesis de las posiciones teológico políticas sostenidas por la Iglesia católica contra las ideas liberales y modernas sobre el Estado que se habían desarrollado durante el siglo XIX. Eran principios políticos irreconcilia- bles. De acuerdo con los principios liberales, el Papa y los ministros de la Iglesia se debían…

p. 143
32Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 124, 1392 citas
[40]

práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…

p. 139
[42]

ejemplo de lo que llegó a generar estos desacuerdos fue la guerra civil de 1876: se gestó, entre otras razones, por el desacuerdo manifiesto del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas introducidas desde 1870 por el liberalismo radical en el poder, que impuso la enseñanza laica, la…

p. 124
33¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[41]

garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…

p. 65
[44]

la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…

p. 68
34Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 62, 642 citas
[43]

sus padres, re- ciban dicha instrucción de los párrocos o ministros», aunque no resultó esto en garantía suficiente para los sectores más tradicionalistas. Esta enérgica política instruccionis- ta que planteaba la reforma se reflejó no sólo en un amplio debate educativo sino, también, en un rápido y soste- nido…

p. 64
[46]

se correspondió en ma- yor medida con el plano de las reali- zaciones prácticas. Frente a una po- blación que de manera reducida pero estable no dejó de crecer a lo largo del siglo, el sistema escolar se mostró siempre incapaz para ofrecer a los re- cién estrenados ciudadanos la dosis mínima de escolaridad que supone…

p. 62
35Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 53, 562 citas
[45]

ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…

p. 53
[70]

as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…

p. 56
36Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 3372 citas
[47]

libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…

p. 192
[64]

donde cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá. Fotografía de Sady González. Cromos, N° 1627, abril 21 de 1948. La furia y el dolor. Óleo de Ignacio Gómez Jaramillo, 1954. Colección Margot Villa de Gómez Jaramillo, Bogotá. Éxodo. Óleo de Pedro Nel Gómez. Fondo Documental, Biblioteca Luis- Ángel Arango. Violencia.…

p. 337
37Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 531 cita
[48]

Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…

p. 53
38Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1151 cita
[49]

no entiende de “intelectualidades”— y fue clausurada o cuando menos intervenida por el clero y su censura. La reacción de los liberales contra el “nuevo” gobierno de los conservadores provocó uno de los periodos de más intransigencia, represión y oscurantismo de la historia colombiana, el que va de 1886 a 1903; tres…

p. 115
39Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 441 cita
[52]

jesuitas, comuni- dad militante de la Iglesia Catdlica perseguida por los anticlericales de todo el mundo. La crisis religiosa se difundié en Nueva Granada a través de periddicos, hojas volantes, avisos, pan- fletos y otros medios de comunicacién social. Por su parte, los prelados utilizaron las pastorales para dar a…

p. 44
40Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 165, 1672 citas
[54]

la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…

p. 167
[62]

poder fue mayor, debido a las caracte- rísticas de la colonización y evangelización. Cundinamarca, Boyacá, Nariño y algunas zonas del Tolima y Huila, en donde había una población aborigen abundante sobre la que se impuso la en- comienda, el resguardo y la mita, dieron lugar a una estructura de latifundio y minifundio…

p. 165
41De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 692 citas
[56]

se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el arzobispo definió la política…

p. 69
[66]

tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…

p. 41
42De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 692 citas
[57]

buenas costumbres. no sólo se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el…

p. 69
[67]

papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…

p. 41
43Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 591 cita
[58]

'm l l ipáut»»; ptra ao podrá toafeaeda porga ifr- de sMUaona.” ao qin pao#do 40 di»»«ornado· dcidoaMafe-. Por el Ciodtdiaofretidaoia da la Rapábiiaa. i. porqot má toen·i 310 no» baflamo»«a la BSnmiuria. Psradm tmtUiv*. A ^ft MlUfllf «I «ItsUtflifliÍMttA n Facsímiles da "L A BANDERA NACIO NAL", periódico del Genera!…

p. 59
44Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1861 cita
[59]

uno de ¡os editores de E l Alacrán (1849). 97A EL IL.-.P.-.H/. Y LA REVOLUCIÓN en París. Por eso Nieto se aprendió la famosa cuarteta de Louis Ménard (Homenaje a los sublevados) para recitarla en algunos de sus discursos: Vosotros dejáis a n t e s que nosotros una tierra maldita donde Dios mismo está de p a r t e d e…

p. 186
45Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 25, 1502 citas
[61]

Catalans whose lands were freed from feudalism and encomiendas, resulting in a more equitable distribution of property, has few things in common with the polite Cundinamarqués of the capital, and even less in common with descen- dants of the Chibchas, mixed with Spanish blood, who were ruled in the semi-feudal…

p. 150
[63]

to sanction its accidental, casual character and hence to place a shadow over the more permanent, subtle forms of violence. C I V I L I Z AT I O N A N D V I O L E N C E I N N I N E T E E N T H - C E N T U R Y C O L O M B I A The unfolding of events in nineteenth-century Colombia suggests that history is not always…

p. 25
46The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 1671 cita
[65]

renounced church marriage, a practice that did not resume in San Roque until Santa Marta’s bishop offered to grant them the status of legitimate parish in 1881. 86 The Rise and Fall of Popular Politics 151 The issue of legitimate civil status appeared to matter most in the local marriage debate. Coastal states moved…

p. 167
47Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5631 cita
[68]

y 1860 ». Conviene anotar, ante algunas afirmaciones que hace el señor Samper, que toda Constitución —decisión polí- tica— sólo puede ser adoptada por un partido político que imponga sus teorías en torno al Estado y al Derecho, y que en tal virtud reorganice la sociedad y la economía. Las deci- siones políticas que…

p. 563
48Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1971 cita
[69]

organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…

p. 197
49Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3331 cita
[71]

V que pertenecían a la derecha del par- tido de la derecha. Es decir, que esa división expresaba la antigua pugna conservadora entre históricos y nacio- nalistas, los problemas generacionales del partido y, por supuesto, las diver- gencias ideológicas. Los enfrentamientos con la Iglesia En las relaciones entre la…

p. 333
50Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 351 cita
[72]

for disturbance of the social order and public peace. A transitory clause that became especially odious to political dissidents in subsequent years authorized the government to regulate the press and punish abuses until Congress enacted a press law. The right to possess and traffic in arms was abolished. Suffrage in…

p. 35
51Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 441 cita
[73]

dación de un régimen confesional. Las disposiciones constitucionales y concordatarias hicieron del catolicismo una pieza fundamental del andamiaje del Estado colombiano, lo que se vio reflejado de inme- diato en los planos educativo, moral, social y cultural. Además de su influencia en la sociedad y en el individuo,…

p. 44
52Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2891 cita
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on the role of the Catholic Church should play in Spanish American Republics repudiating radical Liberal excess. By the 1880s that new order returned the Catholic Church to a position of authority by building on the national pub- lic education system developed under the Radical Olympus, yet the new state nevertheless…

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