Idea · Nueva Granada
Abolición
Proceso histórico por el cual la República de la Nueva Granada puso fin legal a la esclavitud, culminando el 21 de mayo de 1851 con la ley sancionada por el presidente José Hilario López, que liberó a cerca de diecisiete mil personas a partir del 1 de enero de 1852.
Trayectoria de una idea
- 1711
Primeras manumisiones documentadas en Popayán
- 1781
Revolución comunera y grietas del sistema colonial
- 1804
Denuncia de Pombo sobre el sistema colonial
- 1814
Bolívar libera condicionalmente a sus esclavos
- 1821
Ley de libertad de vientres, Congreso de Cúcuta
- 1823
Advertencia de Restrepo sobre el 'volcán' de la esclavitud
- 1842
Extensión del período de sujeción de los libertos
- 1849
Elección de José Hilario López y auge abolicionista
- 1851
Sanción de la ley de abolición definitiva
La lectura
La abolición de la esclavitud en la Nueva Granada no fue un acto de generosidad ilustrada sino el desenlace de un proceso de tres siglos en el que la resistencia cotidiana de los esclavizados —la fuga, el cimarronaje, la autocompra— erosionó la viabilidad del sistema tanto como los debates parlamentarios. El gradualismo republicano instaurado en 1821 prometió la extinción de la esclavitud por evaporación demográfica, pero sus fondos de manumisión resultaron crónicamente insuficientes y sus plazos fueron incluso alargados en 1842. La economía esclavista se desintegró primero en las regiones que la sostenían: el Chocó y Popayán entraron en estancamiento mientras Antioquia prosperaba con minería libre. Cuando la generación de 1850 y las Sociedades Democráticas de artesanos empujaron la abolición inmediata, la élite caucana respondió con una rebelión armada que fue derrotada, sellando el fin del régimen. La ley de 1851 liberó a cerca de diecisiete mil personas, pero su alcance real quedó recortado desde el primer día: los propietarios recibieron compensación estatal y los libertos heredaron una estructura de dominación social que la ley no desmontó.
La abolición de la esclavitud en la Nueva Granada
El 21 de mayo de 1851, en Bogotá, el presidente José Hilario López sancionó la ley que declaraba libres, a partir del 1 de enero de 1852, a todos los esclavos existentes en el territorio de la República de la Nueva Granada. Cerca de diecisiete mil personas cruzaron ese umbral jurídico el primer día del año siguiente. La cifra, modesta al lado de las emancipaciones masivas del Caribe o el Brasil, es engañosa: detrás de esas diecisiete mil cartas de libertad se acumulaban tres décadas de manumisión gradual insuficiente, una guerra de independencia que había ofrecido —y regateado— la libertad como paga militar, una economía minera estancada por la fuga de sus propios trabajadores esclavizados, y una élite señorial caucana que en julio de 1851 se había alzado en armas para impedir precisamente lo que la ley de mayo consumaba. La abolición neogranadina no fue gesto humanitario espontáneo del liberalismo triunfante: fue el desenlace de un proceso en el que la presión de los esclavizados, la crisis fiscal del gradualismo republicano y la agenda modernizadora de la generación de 1850 confluyeron en una sola ley, cuyo alcance real quedaría recortado desde el mismo día de su entrada en vigor.
Un sistema con geografía propia
Para entender qué se estaba aboliendo conviene situar el sistema. Hacia 1782, los negros representaban casi el 75% de los aproximadamente 35.000 habitantes del Chocó, mientras los blancos apenas alcanzaban el 2%. En la gobernación de Popayán, sobre 98.632 habitantes, un 18,2% era población esclavizada, un 30,1% libres de color, un 25,7% indígenas y un 25,4% blancos. Estas dos regiones, junto con Cartagena y su hinterland, concentraban el grueso de la esclavitud neogranadina, y no por azar: allí estaba el oro. La minería aurífera de aluvión en el Chocó y Popayán fue intensiva en mano de obra esclavizada, y el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada durante el siglo XVIII.
El sistema tenía una geografía peculiar. Los propietarios de minas más ricos del Chocó no vivían en el Chocó: administraban sus cuadrillas desde Buga, Cartago, Cali, Anserma, Popayán o Santa Fe de Bogotá. Esta distancia entre el amo y la mina —entre la ciudad señorial y el real de minas selvático— explicará después buena parte de la resistencia caucana a la abolición: quienes cobraban la renta del oro no eran mineros sino rentistas de una élite urbana que, sustentada en los ciclos mineros y en el trabajo esclavizado en haciendas, se convirtió en una de las más influyentes del virreinato y conservó ese peso durante la Independencia y buena parte del siglo XIX.
Los esclavizados llegaban por Cartagena y desde allí eran conducidos en pequeños grupos por los ríos Magdalena y Cauca hacia Santa Fe, Antioquia, Cali, Popayán, el Chocó y los demás centros de actividad económica. En el gran mercado cartagenero, durante el asiento de la Compañía de Portugal, el precio promedio de un adulto era de 270 pesos. Los siglos XVI y XVII trajeron una importación abrumadoramente masculina: en nueve haciendas de la provincia de Cartagena estudiadas entre 1633 y 1724, la proporción era de cinco varones por cada mujer y menos del 5% de los cautivos tenía menos de quince años. Sin autorreproducción demográfica, el sistema dependía del flujo trasatlántico. En el siglo XVIII la proporción de sexos empezó a equilibrarse y creció el peso de los nacidos en América, transformación que volvía menos catastrófica —para los amos— la eventual interrupción de la trata.
Junto a la mina estaba la hacienda. En Popayán y el valle del Cauca, la hacienda colonial era una unidad productiva diversificada: caña, maíz, plátano, cacao, ganadería, trapiche. Su tecnología era baja, su lógica combinaba el monopolio de la tierra con la explotación de mano de obra esclavizada, y sus propietarios eran los mismos Mosqueras, Valencias y Arboledas que dominaban también las minas del Pacífico. La esclavitud neogranadina no era, entonces, un fenómeno marginal: era la infraestructura humana de la principal economía exportadora del virreinato y de la principal élite regional del país.
Pombo, los comuneros y las grietas del siglo XVIII
En 1804, sentado ante su escritorio de Cartagena, el comerciante criollo José Ignacio de Pombo redactó un documento que denunciaba las distorsiones económicas y la desmoralización institucional causadas por el sistema de comercio español y pedía reformas que ampliaran las oportunidades de comerciantes y productores americanos. No era un abolicionista, pero su prosa dejaba ver la impaciencia de una élite criolla ilustrada que empezaba a leer la esclavitud, entre otras cosas, como una traba a la libre circulación de factores productivos. Detrás de ese diagnóstico había veinte años de reformismo borbónico y una revuelta reciente: los nuevos gravámenes fiscales de la Corona habían desencadenado la revolución comunera de 1781 y preparado el terreno para las revueltas independentistas. Pombo escribía sobre esas grietas.
Al otro lado del Atlántico, Inglaterra impulsaba el abolicionismo del tráfico trasatlántico con argumentos filantrópicos y democráticos. Ese discurso viajó por América y prendió en jóvenes ilustrados, comerciantes con contactos en Londres y curas lectores de gaceta. La retórica humanitaria cruzaba el océano y se instalaba en Cartagena, Popayán y Santa Fe con un vocabulario nuevo —dignidad, humanidad, siglo de las luces— que empezó a hacer incómodo defender en público lo que hasta hacía poco era una obviedad económica.
Dentro del régimen colonial existían caminos individuales hacia la libertad. En Popayán, entre 1711 y 1800, se registraron 472 manumisiones. Solo un 29% fueron espontáneas —sin pago del esclavo— y muchas de esas eran promesas testamentarias de libertad para después de la muerte del amo, gesto filantrópico de alcance limitado que preservaba el usufructo de la vida productiva del esclavizado. Las modalidades documentadas eran básicamente dos: por gracia, incluida la manumisión testamentaria, y por compra. La automanumisión —el esclavo que ahorraba y compraba su libertad— era la vía más frecuente y la más costosa. A esas modalidades legales se sumaban las formas de vida libre al margen del cautiverio formal —palenques, cimarronaje, movilidad tolerada—, cuya persistencia erosionaba silenciosamente la viabilidad del sistema.
La libertad como paga militar
Cuando estallaron las guerras de independencia, la esclavitud entró en la ecuación militar por dos vías. Primero, algunas provincias insurgentes ensayaron decretos parciales. Entre 1811 y 1815, la Provincia de Cartagena —una de las Provincias Unidas de la Nueva Granada— decretó medidas relativas a la libertad de los esclavos, en un contexto marcado por la rebelión de Mompox, y llegó a decretar la libertad del comercio y de la posesión de esclavos. En Antioquia, Juan del Corral decretó que los hijos de los esclavos eran libres. Eran gestos aislados, sin marco continental, que sin embargo introdujeron en el vocabulario jurídico republicano la idea de que la esclavitud era negociable.
Segundo, y más decisivo: la manumisión se volvió herramienta de reclutamiento. Tanto los ejércitos patriotas como los realistas ofrecieron libertad a los esclavizados que combatieran en sus filas. Simón Bolívar liberó a sus propios esclavos primero de manera condicional al servicio militar, en 1814 —alrededor de quince aceptaron—, y luego de manera incondicional en 1821, cuando más de un centenar se beneficiaron. Estableció además que los esclavizados enrolados en el Ejército Libertador podían obtener la libertad a cambio del servicio. La medida tuvo un doble filo: liberaba a algunos, pero convertía la emancipación en una recompensa individual por derramar sangre por la República, no en un derecho colectivo por injusticia originaria.
El momento decisivo llegó en el Congreso de la Villa del Rosario de Cúcuta. En julio de 1821, impulsada por el jurista antioqueño José Félix de Restrepo, se aprobó la ley de libertad de vientres. Los debates previos habían fijado los términos del compromiso: se reconocía la injusticia moral de la esclavitud, pero se advertía que una abolición repentina perjudicaría a los propietarios que habían invertido capital en ese sistema. La libertad de vientres era el remedio gradual que no afectaba los intereses de los esclavistas. Declaraba libres a los hijos de esclavas nacidos a partir de la publicación de la ley, con la condición de permanecer bajo tutela del amo de su madre hasta los 18 años, sirviéndole como compensación por los gastos de manutención. Los adultos permanecían bajo el poder de sus amos. Se prometía que la esclavitud se extinguiría por evaporación demográfica en el curso de una o dos generaciones.
Simultáneamente, las reglas del reclutamiento militar cambiaron. Tras la guerra, las nuevas regulaciones limitaron el alistamiento de esclavos a quienes contaran con autorización del amo, con compensación estatal al propietario y sin promesa de libertad vinculada al servicio. La vía que Bolívar había abierto en la campaña se cerró en la paz.
El fracaso del gradualismo, 1821-1848
El diseño de 1821 confiaba en dos mecanismos: las juntas de manumisión, alimentadas por un fondo de recaudo, comprarían la libertad de esclavos adultos; y los hijos de esclavas irían obteniendo la libertad al cumplir la mayoría de edad estipulada. Ambos mecanismos fallaron.
Los fondos de manumisión fueron crónicamente insuficientes para cumplir la tarea en el plazo de treinta años previsto por los legisladores más optimistas. La compensación exigida por los propietarios superaba lo que las juntas podían reunir, y la manumisión estatal se redujo a ceremonias esporádicas, cuidadosamente coreografiadas. Las juntas vincularon simbólicamente esos actos al nacionalismo republicano: se realizaban en festividades de independencia, con gorros de la libertad, discursos patrióticos y publicación de los nombres de los donantes en los periódicos locales. Era buen teatro cívico y mala política de emancipación.
Ante la insuficiencia de los fondos, la autocompra siguió siendo el principal medio legal por el que los esclavos obtenían la libertad. Pero incluso esa vía se estrechó. En la provincia de Santa Marta, durante el siglo XIX el precio promedio de la automanumisión terminó superando el precio promedio de mercado de los esclavos. Pagar por sí mismo era más caro que ser vendido. La libertad, cuando dependía del ahorro del esclavizado, se cotizaba con recargo.
La manumisión por voluntad del amo, por su parte, fue menos frecuente que la autocompra, y los propietarios tendieron a abandonarla tras 1819. Cuando ocurría, muchas de las liberadas eran concubinas y sus hijos mulatos: respondía a razones personales, no económicas ni ideológicas.
La ley de libertad de vientres también fue erosionada. La ley del 29 de mayo de 1842 extendió la sujeción de los libertos a sus amos hasta los 25 años, añadiendo siete años al período fijado en 1821. Los nacidos libres después de julio de 1821 debían así trabajar para el amo de su madre hasta bien entrada la adultez, en un régimen que los reformadores llamaron "concierto forzoso de manumisos" y que en la práctica prolongaba la esclavitud bajo otro nombre. La reforma había endurecido el gradualismo en lugar de acelerarlo: en el mismo año en que Europa discutía la emancipación en las colonias británicas, la Nueva Granada alargaba siete años más el trabajo obligado de niños nacidos libres.
Frente a estas rigideces, algunas voces del gobierno anticiparon el problema. El secretario del Interior José Manuel Restrepo argumentó en 1823 que mantener la esclavitud era un "volcán pronto a hacer una terrible explosión", respondiendo a los propietarios que pronosticaban ruina para la minería y la agricultura si se avanzaba en la manumisión. La imagen del volcán quedó; el gradualismo se impuso durante un cuarto de siglo más.
Entre tanto, la propia economía esclavista se desintegraba en las regiones que la sostenían. Tras la independencia, el Chocó y Popayán entraron en un estancamiento prolongado por la huida de esclavos, su reclutamiento militar y la inestabilidad política. La minería aurífera migró a Antioquia, donde la explotación pasó a manos de mineros independientes —los mazamorreros— y no de cuadrillas esclavizadas. La esclavitud sobrevivía en el Cauca más por inercia señorial que por rentabilidad extractiva: era un régimen de dominación social tanto como económico.
1848-1851: la coyuntura que rompió el gradualismo
La Revolución francesa de febrero de 1848 tuvo repercusiones inmediatas en la Nueva Granada, especialmente entre la juventud universitaria y la clase artesanal de Bogotá. Salvador Camacho Roldán lo testimoniaría en sus Memorias: el reformismo liberal y las grandes reformas sociales cobraron un impulso que hasta entonces no habían tenido. Las Sociedades Democráticas de artesanos se organizaron, se movilizaron y pesaron políticamente. En la apretada elección presidencial del 7 de marzo de 1849, decidida por el Congreso, esas sociedades inclinaron la balanza a favor de José Hilario López, quien tomó posesión en abril. El propio López simpatizaba de manera reservada con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y llegó a asistir a una de sus sesiones.
Con López en el poder, los dos años siguientes vieron un auge de peticiones públicas por el fin de la esclavitud. Hacia 1850 se había consolidado un amplio consenso abolicionista en todo el espectro político neogranadino. Ese consenso no fue un movimiento autónomo y sostenido como el británico o el estadounidense: se desarrolló principalmente a través del debate público, en la prensa y en los espacios asociativos, permitiendo que artesanos, intelectuales, estudiantes y trabajadores se sumaran a lo que parecía la opinión mayoritaria. La abolición dejó de ser una promesa gradualista para convertirse en una demanda inmediata.
La generación reformista de 1850 concibió su proyecto como la destrucción de las instituciones coloniales que obstaculizaban el libre desarrollo económico: monopolios estatales, resguardos indígenas, esclavitud. Su horizonte era el del liberalismo económico —liberar factores productivos, poner en circulación tierra y trabajo—, y en ese horizonte cabía perfectamente la emancipación con indemnización a los propietarios. No se trataba de reparar una injusticia histórica: se trataba de completar la transición hacia una economía de mercado. Que la conclusión coincidiera con la justicia era, para los reformadores, una fortuna moral.
En el otro polo, las élites señoriales caucanas —los Mosqueras, los Valencias, los Arboledas— se opusieron a los cambios que beneficiaban a los sectores populares y amenazaban sus vínculos señoriales. Para ellos, la abolición no era la liberación de un factor productivo: era el desmantelamiento de un orden social. Sergio Arboleda y Julio Arboleda encarnaron esa resistencia con particular claridad, y desde sus haciendas del Patía y del Cauca escribieron y conspiraron contra una ley que consideraban ruinosa y sediciosa a la vez.
Las reformas de López —sufragio masculino universal, abolición de la esclavitud, partición de resguardos indígenas— fueron consideradas más radicales que medidas similares adoptadas en otros países latinoamericanos en la misma época. En un país que llevaba treinta años ensayando gradualismos, el liberalismo del medio siglo optó por la ruptura.
La ley del 21 de mayo de 1851
La ley se sancionó en Bogotá el 21 de mayo de 1851, la suscribieron el presidente del Senado Juan N. Azuero y el vicepresidente de la Cámara de Representantes José Caicedo Rojas, entre otros, y la ejecutó por decreto el presidente José Hilario López, con refrendo del secretario de Relaciones Exteriores Victoriano de D. Paredes. El texto original no llevaba numeración; hoy se la conoce como Ley 2 de 1851, numeración introducida para su inclusión en el sistema del Departamento Administrativo de la Función Pública.
El artículo 1º disponía que desde el 1º de enero de 1852 serían libres todos los esclavos existentes en el territorio de la República, y que desde esa fecha gozarían de los mismos derechos y tendrían las mismas obligaciones que la Constitución y las leyes garantizaban e imponían a los demás granadinos. El artículo 2º establecía que el comprobante de libertad de cada esclavo sería la carta de libertad expedida en su favor con arreglo a las leyes vigentes, previos los respectivos avalúos. El artículo 19 derogaba todas las disposiciones contrarias y facultaba al Poder Ejecutivo para dictar los reglamentos y órdenes necesarios para su cumplimiento.
Dos rasgos del diseño legislativo merecen atención. Primero, el desfase entre la promulgación —21 de mayo de 1851— y la entrada en vigor —1 de enero de 1852— abrió un lapso de siete meses en el que la esclavitud seguía siendo legal aunque su condena estuviera fechada. En ese intervalo se realizarían los avalúos y la expedición de cartas de libertad ante las juntas de manumisión, pero también, como se verá, se organizaron maniobras para vaciar la ley. Segundo, la ley autorizó la compra estatal de esclavos a los dueños de haciendas y minas para indemnizarlos: se compensaba al propietario por la pérdida de su capital, no al esclavizado por décadas de trabajo no pagado.
Los propietarios más afectados estaban en Antioquia, Barbacoas, Buenaventura, Cauca y Chocó. En el Cauca, los propietarios temían un quiebre del orden social ante la emancipación y las políticas liberales, y esa lectura —más social que económica— sería la que empujaría a las armas.
La rebelión conservadora del 1 de julio de 1851
El 1 de julio de 1851, apenas seis semanas después de sancionada la ley y seis meses antes de su entrada en vigor, el partido conservador inició una rebelión armada. La encabezaron Julio Arboleda en el Cauca, Eusebio Borrero en Antioquia y Pastor Ospina Rodríguez en Cundinamarca, con apoyo del gobierno ecuatoriano. Sus motivaciones eran mixtas: las medidas de orden eclesiástico decretadas por el gobierno liberal, la abolición de la esclavitud, y el disgusto acumulado por lo que los conservadores llamaron la "autoderrota del 7 de marzo" —la elección de López por el Congreso en 1849, pese a que el partido controlaba una parte considerable del electorado.
Entre esas motivaciones, la abolición ocupó un lugar central. En el Cauca de los Arboleda, cuya fortuna descansaba sobre las cuadrillas del Pacífico y las haciendas del valle, la ley del 21 de mayo era un ataque directo. Las autoridades leales al gobierno constitucional derrotaron la rebelión en pocos meses, pero su significado trascendió la derrota militar: había demostrado que la abolición no era un consenso pacífico, sino una decisión que las élites esclavistas estaban dispuestas a impugnar con las armas.
La resistencia no fue solo bélica. Antes de la emancipación formal, algunos propietarios sacaron esclavos del país para venderlos en Jamaica y en el Perú, lo que motivó una mayor vigilancia del gobierno provincial. La ley había fijado el 1 de enero de 1852 como fecha de la libertad, pero un esclavizado embarcado hacia Kingston o el Callao antes de esa fecha se convertía en propiedad extraterritorial, fuera del alcance de la República. La exportación clandestina fue el reverso privado de la rebelión pública: la misma élite que se alzaba en armas también contrabandeaba con la mercancía que la ley iba a liberar. En los puertos del Pacífico, hombres y mujeres nacidos en el Chocó fueron embarcados rumbo al Callao a pocas semanas de la fecha en que la ley les habría concedido la carta de libertad.
El 1 de enero de 1852
La fecha llegó y la ley se aplicó. Cerca de 17.000 esclavos adquirieron formalmente el derecho a la libertad. En Cartagena, el gobernador Juan José Nieto presidió un emotivo acto colectivo de emancipación en la plaza del Matadero, ceremonia que sintetizaba el espíritu de las manumisiones republicanas: espacio público, autoridad civil, coreografía cívica. Actos semejantes se realizaron en distintos lugares del país.
Mientras eso ocurría en las plazas, la Comisión Corográfica dirigida por Agustín Codazzi recorría el país y tomaba nota de lo que la ley no podía cambiar de un día para otro. En 1853, apenas un año después de la emancipación, Santiago Pérez describió el estado de pobreza de los libertos en el Chocó, Buenaventura, Túquerres y Pasto: carencia de educación, ausencia de caminos, falta de interés de los blancos hacia ellos. El decreto había pasado; el paisaje material seguía siendo el del antiguo régimen.
Libertad sin tierra: peonaje, terraje y disciplina de la vagancia
La ley de 1851 no contempló la concesión de tierra ni de herramientas a los libertos. Indemnizó a los propietarios; no dotó a los emancipados. Esa asimetría, congruente con la lógica liberal que había producido la ley, definió el carácter de la libertad neogranadina.
Sin tierra, la mayoría de los libertos entró en peonaje al servicio de sus antiguos dueños. En el Valle del Cauca se consolidó el sistema del terraje —pago del arrendamiento de la tierra en especie, en dinero o en trabajo— como mecanismo que mantenía a los libertos en dependencia económica de los propietarios. Los mismos hombres y mujeres que el 1 de enero habían recibido su carta de libertad seguían trabajando, el 2 de enero, para los mismos amos, ahora bajo la ficción jurídica del contrato. La emancipación había cambiado el título de la relación, no su geometría.
La respuesta de los libertos no fue pasiva. Tras la abolición, aumentó el movimiento de negros y mulatos hacia tierras públicas, en busca de una autonomía que el peonaje les negaba. Los hacendados desarrollaron estrategias para mantenerlos alejados o forzarlos al retorno: aumentar la distancia física del lugar de trabajo, excluirlos de ciertos territorios. La legislación post-abolición permitió, además, usar el reclutamiento militar como forma de castigo para los libertos considerados vagabundos, forzándolos a conformarse al sistema económico. La "vagancia" —categoría legal ambigua que abarcaba desde el ocio hasta la simple movilidad geográfica sin patrón— se convirtió en el instrumento con el que se disciplinaba a quienes intentaban vivir la libertad como libertad. Un liberto que caminaba entre haciendas buscando mejor jornal podía terminar filado en una tropa provincial por orden de un alcalde amigo del antiguo amo.
No todos siguieron el camino del peonaje. Algunos libertos optaron por formar cuadrillas mineras independientes —mazamorreros— o por establecerse de forma autónoma en la agricultura u otras actividades. Fue la vía que ya había prosperado en Antioquia y que ahora se extendía a otras zonas, especialmente en los márgenes donde el control hacendatario era débil. Los ríos del Chocó y del San Juan vieron aparecer, en las décadas siguientes, comunidades de mineros libres organizadas en torno a redes familiares que hundían sus raíces en las antiguas cuadrillas.
Balance
La abolición neogranadina se distingue de otras del hemisferio por su carácter negociado. No hubo, como en Haití, revolución esclava victoriosa; no hubo, como en Estados Unidos, guerra secesionista; no hubo, como en Brasil, presión imperial externa. Hubo, en cambio, treinta años de gradualismo insuficiente que erosionaron el sistema desde dentro, una coyuntura liberal-artesanal que lo remató por ley, una resistencia armada regional que lo confirmó como reforma disputada, y una legislación post-abolición que reprodujo la dependencia bajo otras formas.
Los responsables de que la ley se aprobara fueron múltiples. José Hilario López puso la firma y la voluntad política; José Félix de Restrepo había puesto, treinta años antes, el marco doctrinal del gradualismo del que la ley de 1851 era a la vez heredera y superación; la generación reformista de 1850, con Manuel Murillo Toro y Salvador Camacho Roldán entre sus figuras, puso el proyecto ideológico y el testimonio del ambiente que lo hizo posible; las Sociedades Democráticas de artesanos pusieron la presión callejera. Y los propios esclavizados, cuya fuga sostenida había hundido la minería del Chocó y del Cauca durante décadas, cuya autocompra había financiado su propia libertad al margen de las juntas, cuyo enrolamiento militar había forzado promesas y regateos desde 1814, pusieron el hecho consumado que la ley acabó ratificando.
En el otro lado, Julio Arboleda, Sergio Arboleda, Tomás Cipriano de Mosquera —cuya trayectoria política sería más ambigua— y las familias señoriales del Cauca representaron la resistencia. Su derrota militar de 1851 no fue derrota total: consiguieron que la libertad se decretara sin tierra, sin herramientas, sin reparación, y que las estructuras del trabajo dependiente sobrevivieran a la abolición del régimen jurídico que las había amparado.
La ley del 21 de mayo de 1851 fue el acto que puso fin definitivo a la esclavitud en Colombia. Nada la revirtió. Ninguna ley posterior volvió a admitir la propiedad de personas. La fecha cierra tres siglos y medio de esclavitud en el territorio neogranadino. Pero la libertad que inauguró se ejerció en condiciones materiales adversas y bajo mecanismos de dependencia que la vaciaron parcialmente desde el primer día. La república entregó a los libertos los mismos derechos que a los demás granadinos, y con ellos las mismas desigualdades estructurales —tierra concentrada, educación negada, ciudadanía condicionada por la propiedad— que hacían de esos derechos, para la mayoría, una promesa.
Diecisiete mil cartas de libertad se expidieron el primer día de 1852. Al amanecer del 2 de enero, en los socavones del San Juan, en los trapiches del valle del Cauca, en los platanales de Barbacoas, los mismos brazos que la víspera habían recibido el papel firmado por el gobernador seguían abriendo el mismo tajo, moliendo la misma caña, cargando el mismo racimo. El amo se había convertido en patrón, la cuadrilla en peonada, la carta de propiedad en contrato de terraje. Sobre el papel, la República había cambiado de siglo. Sobre la tierra, el siglo tardaría todavía en llegar.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01José Hilario López — presidente que sancionó la ley de abolición definitiva en mayo de 1851
- 02José Félix de Restrepo — jurista antioqueño impulsor de la ley de libertad de vientres en el Congreso de Cúcuta (1821)
- 03Simón Bolívar — liberó a sus esclavos condicionalmente en 1814 e incondicionalmente en 1821, y usó la manumisión como instrumento de reclutamiento militar
- 04Popayán y el Cauca — región donde la élite esclavista concentraba haciendas y minas auríferas, y donde en 1851 se alzó en armas para impedir la abolición
- 05Chocó — región con mayor concentración de población esclavizada (75% hacia 1782), cuya economía minera dependía intensamente de mano de obra esclava
- 06Manumisión gradual — mecanismo republicano de extinción lenta de la esclavitud, crónicamente insuficiente por falta de fondos y resistencia de los propietarios
- 07Generación de 1850 — corriente reformadora liberal cuya agenda modernizadora confluyó con la presión popular y la crisis del gradualismo para hacer posible la abolición
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
43 documentos · 51 fragmentos
01Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 3471 cita
[1]contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…
p. 347
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2411 cita
[2]una alternativa de empleo y de perma nencia en explotaciones agr í colas. Dentro del sistema defensivo del Imperio y la ruta de la Carre ra de Indias, Cartagena goz ó de una situaci ó n estrat é gica que favo rec í a no s ó lo la introducci ó n l í cita de esclavos y mercanc í as, sino que invitaba a su comercio il í…
p. 241
03Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 701 cita
[3]of the Caribbean. In no jurisdiction 17 Helg, Liberty & Equality, 273; Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convoca - toria, 533. 18 McFarlane, Colombia before Independence, 47–48. 19 Helg, Liberty & Equality, 19. 20 Helg, Liberty & Equality, 19–20. 21 Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convocatoria,…
p. 70
04Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 cita
[4]como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…
p. 344
05Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 921 cita
[5]Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…
p. 92
06Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 98, 1002 citas
[6]En los siglos xvi y xvii, la m ayoría de esclavos traídos de África eran varones, co n sid erad o s m ás útiles que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I l i s r c 'K iA D ií C o l o m b i a. I’ a í s i r a g m l n t a i x v s c k t l d a u d i v i d i d a 1 0 1 las m…
p. 98
[30]los esclavos fue la posibilidad de autocom pra, pues la m anum isión por los am os fue m enos frecuente que esta. A dem ás, m uchos de los esclavos liberados por sus am os lo fueron por razones personales, que poco tenían que ver con el precio o el valor económico. M uchos de los liberados eran esclavas, frecuentem…
p. 100
07Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1521 cita
[7]imposición de la coronilla real o marca -opera- ciones conocidas como de Palmeo y Carimba- se procedía a la subasta pública por lotes o por "piezas de indias" (34) y posteriormente a su dis- tribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en…
p. 152
08Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 921 cita
[8]minera, en correspondencia con las actividades productivas como la ganadería y el trapiche. La hacienda era una unidad productiva que favoreció, por una parte, el monopolio de la tierra y, por otra, la fuerza de trabajo. Su nivel tecnológico era bajo y costoso frente a sus factores de producción. La incorporación de…
p. 92
09Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1061 cita
[9]La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…
p. 106
10Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1121 cita
[10]desde finales del siglo xviii para hacer antieconómica la institución de la esclavitud, y que presionaron su abolición, se sumaron los intereses de las potencias colonialistas, especialmente Inglaterra. Con la prolongación de la caza de esclavos durante siglos, los esclavistas tuvieron que adentrarse cada vez más en…
p. 112
11Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 81, 842 citas
[11]no conceder la libertad es una bar- barie; darla de repente es una precipitacion. La li- bertad social tiene ciertos grados y necesita cierta disposicién en los que la reciben para que no sea peligrosa. No se pasa repentinamente de un estado al opuesto sin exponerse a grandes inconvenientes. Por otra parte, los…
p. 81
[39]resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…
p. 84
12Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 4561 cita
[12]una de las hijas de la familia Amador. Como comerciante de Cartagena, con vínculos muy fuertes y lazos familiares con familias criollas distinguidas de la Nueva Granada, Pombo surgió a principios de la década de 1800 como crítico importante del sistema español de comercio y gobierno y, como Acevedo y Gómez, fue un…
p. 456
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 161 cita
[13]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
14Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 991 cita
[14]escribano y las manumisiones de hecho de- bían ser muy raras.. Muchos de los esclavos manumitidos en Popayán debíánestar dedica- dos a servicios domésticos, aunque en algunos éasos se menciona expresa- mente que trabajaban en minas y en haciendas. En este último caso casi siempre los esclavos aparecen pagando por su…
p. 99
15Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 961 cita
[15]ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…
p. 96
1630 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 79, 842 citas
[16]de la verdadera Libertad! CAPÍTULO 10 La piel no tiene color José Hilario López fue presidente en 1850, resultado de una elección disputada. En mayo de 1851, sancionó la ley sobre libertad de los esclavos con la cual puso fin a esta institución inicua. En sus memorias, Salvador Camacho Roldán estimaba que “Las…
p. 79
[41]siendo admisibles en pago por su valor nominal. ARTÍCULO 19. Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a las de la presente ley, y el Poder Ejecutivo dictará todos los reglamentos y órdenes del caso a fin de que tenga su más puntual cumplimiento. Dada en Bogotá, a 21 de mayo de 1851 El Presidente del Senado,…
p. 84
17Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 1701 cita
[17]He liberated his own slaves, first on condition of military service in 1814, when about fifteen accepted, then unconditionally in 1821 when over a hundred profited. 17 Few hacendados followed his example. Bolívar continued to argue that the creole rulers and property-owners must accept the implications of the…
p. 170
18Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 741 cita
[18]propiedad privada. Esta disposicion, referente a la poblacién indige- na, lejos de realizarse en los términos dispuestos en 1821, se convirtid en Ultima instancia en una enajenacion de las tierras comunales que pasaron a manos de particulares y no propiamente a las de la comunidad indigena. Dada la persistencia de la…
p. 74
19Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 521 cita
[19]origins or around common experiences focused on the devastating reality of displace- ment and dislocation. Independence from Spain did not result in an immediate and significant change for slaves or free blacks. Although Peninsulares (people from Spain) and patriots offered freedom to the slaves who fought among their…
p. 52
20Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 2561 cita
[20]valiera la pena a los resguardos de los indígenas 277, base de su peculiar organización social —en la medida en que ella subsistía— pero la tendencia era a buscar más y más su asimilación al resto de los habitantes. A ello tendió, entre otras medidas, la supresión de la capitación. La libertad de los hijos de los…
p. 256
21Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1621 cita
[21]tierra de hacienda, además de vivienda y / o comida. 2. Concierto forzoso. El fin de la esclavitud hizo nacer otro concierto que resultó forzoso, aunque teóricamente pudiera verse como una forma de trabajo libre. La ley del 21 de julio de 1821 que dispuso la libertad de vientres (los hijos de esclavos nacidos a partir…
p. 162
22Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 1881 cita
[22]46 The article also protested the fact that higher sale prices jeopardized slaves’ option to buy their own freedom. Indeed, given the insufficient funds collected by the juntas of manumission, self-purchase continued to be the principal legal means by which slaves gained their freedom; however, as shown by Dol- cey…
p. 188
23Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 1881 cita
[23]46 The article also protested the fact that higher sale prices jeopardized slaves’ option to buy their own freedom. Indeed, given the insufficient funds collected by the juntas of manumission, self-purchase continued to be the principal legal means by which slaves gained their freedom; however, as shown by Dol- cey…
p. 188
24Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 341, 3442 citas
[24]miembro de un noble cuerpo al que perte - nece. Por esas relaciones estáis obligados a someteros y respetar las leyes que os protegen con tanta generosidad, a obedecer a los magistrados, en quienes deposita la República la autoridad de hacerlas observar y cumplir; y en fin, a llenar los deberes de los verdaderos…
p. 344
[26]razón respecto de la escasez de la renta asignada a los fondos de manumisión, con lo cual era imposible cumplir la tarea en los 30 años previstos por los legisladores más optimistas para la extinción gradual de la esclavitud. Es probable que, en el fondo, se jugó la suerte de los esclavos a otras estrategias…
p. 341
25Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 701 cita
[25]manumitted many slaves but because they associated man' umission with Colombian nationalism, linking slavery to Spanish tyrlinny, and freedom to republican virtue. Prominent citizens were asked to demonstrate their patriotism bv contributing to the juntas' funds. Contributors' names and donations were duly mentioned…
p. 70
26Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 982 citas
[27]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
[28]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
27Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1721 cita
[29]hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…
p. 172
28The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 441 cita
[31]cal culture. After a generation of gradual abolitionist policies and a decade of conservative ministerial governments that favored slaveholder inter- ests, the two years after López took office in April 1849 saw a surge in pub- lic appeals for an end to slavery. Nevertheless, this was not a sustained or autonomous…
p. 44
29Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 139, 1472 citas
[32]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…
p. 147
[33]en 1854. Inclusive las mujeres integraron una Sociedad del Niño Jesús. Hasta el presidente López simpatizaba secretamente con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y asistió a una de sus sesiones. Presidencias de López y Obando Sin embargo, fue en la elección del 7 de marzo de 1849, en la cual el Congreso…
p. 139
30El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 2781 cita
[34]vencedor» 184. Los años comprendidos entre 1850 y 1870, que verán surgir en la Nueva Granada una frondosa literatura política de carácter radical romántico y utópico, están marcados por 184 En Ángel y Rufino J. Cuervo, Vida de Rufino Cuervo y noticias de su época, ed. cit., vol. i, pág. 54. 279 Eí ndicersdita…
p. 278
31Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1891 cita
[35]extranjeros y la libertad de pren - sa (Restrepo, 1963). Se trataba entonces del sector de la élite que avi - zoraba realmente la instalación de las políticas que dejarían atrás el viejo régimen que predominaba camuflado en el orden republicano. Nos encontramos así en un proceso que enfrentaba la necesidad de disolver…
p. 189
32Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[36]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
33Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[37]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
34Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 6221 cita
[38]destruir la Colonia. 623 Eíndnice r ístasóe ld te ogpanóge ml Cntniuge En la historia de la Nueva Granada hay también un momento estelar de la realización de los objetivos que habían inspirado al Precursor don Antonio Nariño y a Camilo Torres, de las esperanzas que habían arrullado el espíritu noble y abnegado de José…
p. 622
35Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2791 cita
[40]abolición, con indemnización. Pero solo desde cuando el Estado garantizara el pago de los esclavos que iban a ser liberados. Aprobaron la ley de manumisión, (liberación), que entró en vigencia el 1° de enero de 1852. Cerca de 17.000 esclavos ganaron el derecho a la libertad; ese día se celebró en todo el país. Los…
p. 279
36Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 301 cita
[42]Cauca political region harbored a diverse population at that time. Tallies from the 1850s, unreliable as they are on their own, suggest a populace comprised of roughly 20 percent white (scattered in the principal towns), less than 10 percent Indigenous (or “civilized Americans,” mainly in the southern highlands),…
p. 30
37Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 791 cita
[43]que tanto bien hizo a la nación bajo la orienta- ción del italiano Agustín Codazzi; se firmó el contrato definitivo para la construcción del fe- rrocarril de Panamá. Como se indicó en otro lugar, el partido conservador, teniendo de fondo el disgusto por la autoderrota del 7 de marzo, decidió iniciar un movimiento…
p. 79
38Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 25, 1552 citas
[44]to sanction its accidental, casual character and hence to place a shadow over the more permanent, subtle forms of violence. C I V I L I Z AT I O N A N D V I O L E N C E I N N I N E T E E N T H - C E N T U R Y C O L O M B I A The unfolding of events in nineteenth-century Colombia suggests that history is not always…
p. 25
[50]the new libertos to conform to the economic system and also allowed recruitment to be used as a form of punishment for disobedience. In Caro’s view, the “legislation does not assign the libertos to the army only for being libertos, but [applies] to the libertos that degenerate into vagabonds, that is, the ones…
p. 155
39Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 211 cita
[45]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…
p. 21
40Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 216, 2302 citas
[46]de 1848). Claro que ya se venía explotando por parti- culares (Montoya, Sáenz y Cía. conectada con una compañía inglesa) y su fomento había crecido en la región de Ambalema y Alto Magdalena (Luis F. Sierra, E l tabaco en la economía colombiana d e l siglo XIX, Bogotá, 1971, 42). El tabaco bajaba en barcos por el…
p. 216
[47]Revolución en Ciénaga: Codazzi, 7, 17; Autodefensa, 59. 3. Juicio contra Nieto en la Corte Suprema: ANC, Hojas de servicio, tomo 32, fols. 1.055-1.069; Autodefensa, 2, 42, 43, 53, 63-65. 4. Violencia en Mompox y en Loba: Carta de un liberal, impresa como Los rebeldes de 1851 conspirando en Mompox en 1855, Santa Marta,…
p. 230
41Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4181 cita
[48]adoro la libertad, dice el poeta que seguidamente se esfuerza por librarse de su sentimiento de culpa añadiendo /n o basta a mi conciencia no ser yo quien te niega ese tesoro. En los escritos de la Comisión Corográfica lo que quedó inscrito (Restrepo, 1984) fue una visión de la situación social del negro poco después…
p. 418
42Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 601 cita
[49]las cadenas que arrastro, el silencio turban De esta soledad eterna Donde ni el viento se escucha... 106. Velásquez, "La esclavitud en la María de Jorge Isaacs" (1957), pág. 98. 107. Mina, op. cit., pág. 145. 108. Palacios, op. cit., pág. 50. [63] NINA S. DE FRIEDEMANN Y MÓNICA ESPINOSA ARANGO Muero sin ver tus…
p. 60
43Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 931 cita
[51]wills, but most purchased their freedom. 67 A few escaped to runaway communi - ties or indigenous villages. 68 After slavery, some free people preferred to remain in paternalistic relationships with their former masters, 69 while others, called mazamorreros, formed free mining gangs, sometimes purchasing slaves them -…
p. 93