Idea transversal
Élites regionales
Las élites regionales en Colombia son el conjunto de familias, redes y agrupaciones que, en una jurisdicción territorial determinada, controlan simultáneamente la propiedad, el acceso a cargos públicos y la mediación con las instituciones centrales; lejos de oponerse al Estado, fueron el dispositivo mismo por el cual ese Estado se hizo posible desde la Colonia hasta el presente.
Trayectoria de una idea
- 1550
Formación de las primeras élites regionales coloniales
- 1600
Venalidad de cargos y alianza entre nueva riqueza y patriciado
- 1700
Consolidación de élites regionales diferenciadas: el caso de Popayán
- 1810
La independencia empodera a las élites preexistentes
- 1850
Gamonalismo, clientelismo y partidos de notables
- 1886
Centralismo de la Regeneración y resistencia regionalista
- 1900
Tres estrategias de articulación con el Estado nacional
- 2014
Persistencia dinástica en la política contemporánea
La lectura
Las élites regionales colombianas no fueron un residuo feudal que el Estado moderno fue disolviendo, sino el andamiaje sobre el que ese Estado se construyó: sin su capilaridad territorial, ninguna autoridad central —colonial ni republicana— habría podido gobernar un territorio tan heterogéneo. Su poder descansó en la combinación de tres recursos simultáneos: la propiedad de la tierra o de activos productivos clave, el control de los cargos públicos locales y provinciales, y la capacidad de traducir entre lo local y lo nacional, función que las hacía indispensables para el centro y les permitía extraer de él concesiones permanentes. La reproducción de ese poder a lo largo de siglos se apoyó en mecanismos endógenos —matrimonio estratégico, herencia casi patrimonial de cargos, simbiosis entre sociedad civil elitista y aparato estatal— que sobrevivieron a todos los cambios de régimen. La incompatibilidad entre los proyectos de las distintas élites regionales —la señorial y esclavista del Cauca, la mercantil y colonizadora de Antioquia, la comercial y hacendil del Caribe, la letrada y burocrática del altiplano— fue el combustible de las guerras civiles del siglo XIX y la clave de la fragmentación política del país. Esa tensión irresuelta entre centro y periferia, entre proyecto nacional y racionalidades regionales, es la constante más profunda de la historia política colombiana.
En Colombia, hablar de élites regionales no es hablar de una periferia que el Estado central fue amansando con el tiempo, sino del dispositivo mismo por el cual ese Estado se hizo posible. Desde la venalidad de cargos coloniales hasta el clientelismo armado del siglo XX, la República se edificó negociando con poderes locales —encomenderos, terratenientes, comerciantes, casas exportadoras, gamonales— que le prestaban al centro la única capilaridad territorial disponible a cambio de conservar en sus jurisdicciones el monopolio de la renta, la violencia y la representación. El concepto funciona menos como categoría descriptiva de grupos particulares que como clave de bóveda para leer la arquitectura del orden republicano: qué se pactó, con quién, en qué términos, y qué quedó fuera del pacto.
Qué son y por qué pesan
Se entiende por élite regional al conjunto de familias, redes y agrupaciones que, en una jurisdicción territorial determinada, controlan simultáneamente la propiedad de la tierra o de otros activos productivos, el acceso a los cargos públicos locales y provinciales, la mediación con las instituciones centrales y la representación política de los sectores subordinados de su área de influencia. No son una clase homogénea ni un estamento cerrado: son un tejido de linajes y clientelas cuyo poder reside precisamente en su capacidad de traducir entre lo local y lo nacional. En el caso colombiano, esa función traductora fue estructural. La heterogeneidad geográfica, demográfica y cultural del territorio —que obligó, ya en tiempos coloniales, a diferenciar la gestión administrativa dentro de una misma audiencia— hizo que ninguna autoridad central, ni la metropolitana ni la republicana, pudiera prescindir de intermediarios con arraigo local. La fórmula "se obedece pero no se cumple", con la que las autoridades locales americanas amortiguaban las disposiciones madrileñas ajenas a su realidad, no fue una anomalía sino la primera formulación de un principio de gobierno que sobreviviría a la independencia.
De ahí que las élites regionales colombianas hayan pesado más en la conformación del Estado que en su oposición a él. El país no se hizo contra ellas: se hizo con ellas, a través de sus pactos, y —en no pocas ocasiones— fue rehecho por sus disputas. Las guerras civiles del siglo XIX, La Violencia de mediados del XX, la parapolítica del cambio de siglo: en cada uno de esos episodios lo que se dirimía era menos la relación entre Estado y sociedad que la competencia entre fracciones regionales de élite por imponer su modelo de orden nacional.
Los orígenes coloniales: linaje, encomienda, venalidad
La formación de las primeras élites regionales en el territorio que sería Colombia estuvo marcada, en el siglo XVI, por el exclusivismo social de los beneméritos: la participación en la conquista, y no la riqueza acumulada, era el título que otorgaba prestigio. Mineros exitosos y comerciantes prósperos no accedían por sí solos a la cúspide social; debían integrarse a los linajes de conquistadores mediante alianzas matrimoniales. Esta primacía del linaje sobre el capital fue la primera regla de reproducción del grupo dirigente y, con variaciones, sobrevivió durante siglos.
El siglo XVII trajo una erosión decisiva. El agotamiento demográfico de las poblaciones indígenas debilitó el monopolio de los encomenderos sobre la mano de obra, y la nueva riqueza —proveniente de la minería aurífera, del comercio interregional, del tráfico de esclavos— entró a disputar espacios. Pero incluso entonces la lógica dominante fue la alianza antes que el desplazamiento: los nuevos ricos se integraron al grupo cerrado de encomenderos por vía matrimonial, y no lo sustituyeron. A este mecanismo se sumó, hacia finales del siglo XVI y durante la presidencia de Antonio González, la venta de cargos públicos, que se convirtió en un capítulo importante de las rentas de la Corona y en un instrumento por el cual la riqueza pudo por fin traducirse en poder político formal. La venalidad selló así una alianza entre la nueva riqueza y el patriciado tradicional, dotando a las élites regionales de un mecanismo institucional para reproducirse dentro del propio aparato estatal.
El reparto de recursos —tierras, indios, minas— tendió a confinarse a la jurisdicción de cada ciudad, produciendo élites con base regional diferenciada. Pero esa diferenciación no fue nunca hermética. El real de minas de Caloto, puesto fronterizo del suroccidente, muestra el punto: fue repartido entre propietarios y mineros de Popayán, Cali y Buga, lo que evidencia que las empresas mineras podían llevar a compartir jurisdicciones y a tejer redes que trascendían los límites de cada cabildo. La rigidez del localismo colonial fue siempre una tendencia, no una norma absoluta.
La diferenciación regional: cuatro casos, cuatro proyectos
Hacia el siglo XVIII, y con particular nitidez durante el XIX, el territorio neogranadino había producido élites regionales de perfil incompatible entre sí. Esa incompatibilidad —más que ninguna divergencia doctrinaria— fue el combustible de las guerras civiles y la clave de la fragmentación política del país.
La élite de Popayán se consolidó como terrateniente, minera, esclavista y comerciante. Su carácter señorial descansó sobre tres pilares: la disponibilidad de comunidades indígenas tributarias que permitían vivir de la renta, la apertura de la frontera minera del Pacífico —que profundizó la dependencia del trabajo esclavo negro— y alianzas matrimoniales tempranas con españoles recién avecindados, favorecidas por la condición de Popayán como capital de gobernación y sede de autoridades metropolitanas. La producción aurífera del alto y medio Cauca se realizó primordialmente con esclavos negros durante la Colonia y buena parte de la Independencia, moldeando la composición étnica y la jerarquía social de toda la región. En el valle del Cauca, la hacienda combinaba caña, maíz, plátano, cacao, ganadería variada y trabajo esclavo en una unidad productiva diversificada que favorecía la acumulación. El poder acumulado convirtió a la élite payanesa en una de las más influyentes del virreinato, condición que conservó durante la Independencia y buena parte del siglo XIX.
Pero el Gran Cauca era también el territorio más socialmente estratificado y étnicamente diverso: altiplanos indígenas en el sur —Pasto, Túquerres, Ipiales—, zonas de aguda dicotomía entre grandes propietarios blancos y poblaciones negras y mulatas, subregiones fragmentadas espacial y políticamente. Esa combinación de riqueza señorial y heterogeneidad social explica que, desde la Independencia hasta la guerra civil de 1876-77, la región caucana haya sido el principal teatro conflictivo del país. Las tensiones no se dieron solamente entre élites y subordinados: también entre élites de distintas ciudades del propio Cauca, como lo mostró el enfrentamiento entre las ciudades confederadas del Valle y las autoridades españolas asentadas en Popayán, un conflicto que anticipó dinámicas de la Independencia.
La élite antioqueña se configuró en torno a un patrón distinto. La acumulación derivada de la minería aurífera sirvió de base para el desarrollo del comercio, actividad que las familias mineras privilegiaron como escalón siguiente. Comerciantes y especuladores territoriales antioqueños desempeñaron un papel decisivo en la dirección de la colonización que abrió el Eje Cafetero, beneficiándose del aumento del valor de sus propiedades y del control del procesamiento y mercadeo del café producido por pequeños propietarios. Fue una élite de perfil más burgués que señorial, con una relación menos dependiente del tributo indígena y del trabajo esclavo, aunque no ajena a ellos.
En la Costa Atlántica, Cartagena y Santa Marta cumplían ante todo una función comercial, con comunidades ricas de españoles y criollos y una población en gran parte formada por las llamadas "castas" —mestizos de origen africano, negros libres, mulatos—. Los comerciantes de Cartagena eran predominantemente peninsulares, vinculados al circuito trasatlántico español, y aunque algunos establecieron lazos con la élite criolla local por matrimonio, en general no mantuvieron relaciones estrechas con las élites del interior. Su identidad estaba anclada al comercio atlántico, lo que los situaba en los márgenes de la sociedad neogranadina interior. A lo largo del siglo XIX, la Costa perdió peso demográfico relativo frente al occidente: hacia 1870 concentraba solo el 12% de la población, frente al 16% que había tenido a fines del siglo XVIII. Esa declinación se tradujo, en las primeras décadas del siglo XX, en poderes locales articulados en redes de base hacendil encabezadas por el gamonal regional, que conectaba sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas para conformar poderes con los que el Estado central debía negociar.
La región de Cundinamarca y Boyacá, en fin, concentró el gran núcleo de población indígena, mestiza y criolla del altiplano. Allí, más que en ninguna otra zona, el andamiaje colonial del trabajo indígena dejó su marca profunda: la encomienda repartió mano de obra tributaria a los primeros beneméritos, el resguardo delimitó las tierras comunales que la Corona reservó a los pueblos de indios, y la mita organizó los turnos de trabajo forzado. Sobre ese sustrato triple se levantó, ya en la República, la hacienda familiar y patrimonial —a menudo enclavada sobre antiguas encomiendas y resguardos desamortizados—, que se convirtió en el eje de la organización social, económica y política del siglo XIX y en la matriz de la que salieron los principales caudillos del país. La proximidad a Santa Fe, capital virreinal primero y capital republicana después, añadió a ese patrón hacendil un rasgo específico: la temprana formación de una élite letrada que hizo carrera en el derecho, la Iglesia y la burocracia central. En la ciudad se conformaron desde temprano grupos grandes de indígenas que vivían en arrabales, contraste social que convivía con el patriciado criollo; y la condición de sede del ejecutivo proyectó a las élites bogotanas al control del gabinete de forma sostenida. Los estudios sobre cargos ministeriales durante el siglo XX confirman esa concentración, y todavía en las elecciones presidenciales de 2014 aparecían candidatos con los apellidos Santos, Lleras y López, tres grandes familias políticas capitalinas cuya genealogía se hunde en el patriciado decimonónico del altiplano. Fue, por eso, la élite regional que menos necesitó negociar con el centro: era el centro.
Cuatro proyectos, entonces, con racionalidades incompatibles: la señorial y esclavista del Cauca, la mercantil y colonizadora de Antioquia, la comercial y hacendil del Caribe, la letrada y burocrática del altiplano. La política nacional del siglo XIX puede leerse como el intento —fallido, retomado, siempre inconcluso— de conciliarlas.
La reproducción: matrimonio, herencia de cargos, capital social
Si la formación de las élites regionales dependió de la conquista, la encomienda y la venalidad, su reproducción a lo largo de dos siglos y medio dependió de un conjunto de mecanismos endógenos. El Estado republicano no los disolvió: los institucionalizó.
El primero fue el matrimonio. Los comerciantes españoles inmigrantes se integraban a las élites criollas neogranadinas casándose dentro de ellas, y quedaban tejidos así a las redes del patriciado local. Sus hijos, con notable regularidad, no seguían a sus padres en el comercio. Eran educados para la Iglesia o para el derecho, ruta que aseguraba el ascenso al respetado universo de las profesiones y de los cargos públicos.
El segundo fue la herencia de cargos, en un sentido casi literal. Los puestos directivos del Estado colombiano del siglo XIX tendieron a transmitirse como si fueran patrimonio familiar. Hay casos documentados de primos, hermanos, cuñados, hijos y sobrinos ocupando sucesivamente las mismas posiciones. El más conocido es el de Mariano Ospina Rodríguez, cuya influencia pasó a su nieto Pedro Nel Ospina y de éste a su sobrino Mariano Ospina Pérez, en una línea que atraviesa un siglo completo de historia política colombiana.
El tercer mecanismo fue la simbiosis entre sociedad civil elitista y aparato estatal. En la Colombia del siglo XIX y comienzos del XX, quienes conformaban los elementos políticamente relevantes de la sociedad civil y quienes ocupaban posiciones de poder en el Estado estaban conectados por lazos de familia e interés tan estrechos que, sin ser idénticos, los dos grupos se interpenetraban profundamente. Los políticos profesionales —en su gran mayoría abogados con vínculos con otros sectores elitistas— actuaban como intermediarios entre grupos de interés, y sus posiciones sobre asuntos como el arancel o el federalismo dependían menos de convicciones doctrinarias que de consideraciones de patrocinio y perspectivas de beneficio. Los partidos, en su etapa formativa, se organizaron en torno a notables locales y redes clientelares, con el gamonalismo y el localismo como elementos centrales de la movilización política, en un contexto de sufragio restringido.
La continuidad dinástica que ese conjunto de mecanismos produjo es el rasgo estructural más persistente de la historia política colombiana: sobrevivió a la independencia, al federalismo radical, a la Regeneración centralista, a la República Liberal, al Frente Nacional y a la Constitución de 1991.
Estado central y periferia: federalismo, centralismo, negociación
La independencia empoderó a las élites preexistentes concentradas allí donde estaba el Estado. Aunque hubo varios centros regionales —Bogotá, Cartagena, otros—, fueron las élites bogotanas las que emergieron como más poderosas y las que dominaron el poder ejecutivo desde entonces. Pero ese dominio nunca fue absoluto. En la Nueva Granada independiente, la nación como entidad abstracta significaba menos para los actores políticos que las provincias y regiones donde vivían y actuaban, y la débil articulación política del Estado obligó a una negociación permanente con los poderes locales.
Esa tensión encontró su primera resolución en el federalismo. Entre 1855 y 1858, Panamá, Antioquia, Santander, Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar y Magdalena obtuvieron sucesivamente estatuto federal, forzando la adopción de la Constitución de la Confederación Granadina en 1858 y, cinco años más tarde, la Constitución de los Estados Unidos de Colombia de 1863. El federalismo radical fue el reconocimiento constitucional de que las élites regionales eran los sujetos políticos efectivos del país. Pero también fue la fórmula que exhibió con mayor crudeza la incompatibilidad de sus proyectos: la guerra civil de 1876-77, librada sobre todo en territorio caucano, mostró que el federalismo, lejos de pacificar las tensiones, les proveía un marco institucional para dirimirse por las armas.
La respuesta llegó con la Regeneración de Rafael Núñez. La Constitución de 1886 estableció un régimen centralista y fundó el orden político sobre bases confesionales acordes con el catolicismo. Núñez había creado en 1881 el Banco Nacional para centralizar la emisión monetaria; tras la guerra de 1885 impuso el papel moneda de curso forzoso —decreto 104 de 1886— y otorgó al Banco Nacional el privilegio exclusivo de emisión mediante la ley 57 de 1887. Estas medidas generaron un descontento profundo en sectores comerciales y bancarios que habían fundado su predominio en el monopolio del crédito privado, sectores identificados con la facción radical del liberalismo. Los gobiernos de la Regeneración mostraron una intolerancia a la oposición que en parte respondía al reconocimiento de la fuerza potencial de esa resistencia.
El centralismo formal, sin embargo, no eliminó el poder regional: lo reconfiguró. La geografía y las tradiciones locales otorgaban un sentido de autonomía federalista a los notables y a las élites económicas regionales, y las tensiones que ese sentido generaba se filtraban por las grietas del ordenamiento. Solo entre 1887 y 1900 fueron expedidas 18 leyes reglamentarias de la división político-administrativa dentro de los departamentos: una cifra que sugiere el tamaño real de la presión regionalista bajo la Regeneración. Las élites regionales desarrollaron entonces estrategias específicas para operar dentro del nuevo marco: controlar los vínculos institucionales entre lo nacional y lo regional, nacionalizar su influencia ocupando arenas nacionales —especialmente el Congreso— para defender su poder provincial, y parroquializar los debates locales para aislarlos del orden nacional cuando les convenía.
Economía exportadora y reacomodo regional
La economía exportadora que se abrió paso entre finales del siglo XIX y comienzos del XX alteró la geografía del poder. El oro había sido el principal producto de exportación de la Nueva Granada durante el siglo XVIII y buena parte del XIX; a fines del XIX fue desplazado a un segundo plano por el tabaco, la quina y, sobre todo, el café. El crecimiento se concentró en las tierras templadas y calientes, donde podían cultivarse productos tropicales demandados por las naciones industriales, mientras las regiones altas —centros de la vida colonial— se estancaron o declinaron.
En Santander, los comerciantes de tabaco apoyaron la supresión del estanco y la abolición del diezmo eclesiástico, reformas asociadas al programa liberal de mediados del siglo XIX. Los terratenientes, en cambio, se organizaron en el Partido Conservador para defender el statu quo con el apoyo de la Iglesia católica, cuyo patrimonio a mediados de siglo quintuplicaba con creces el presupuesto anual del Estado. La desproporción ilustra hasta qué punto la Iglesia era una élite económica de primer orden, y no un actor meramente espiritual.
La economía cafetera modificó el equilibrio de manera más profunda. La élite cafetera de Manizales consolidó su poder a través de casas exportadoras y participó en la creación del departamento de Caldas —erigido en 1905—, orientando su destino hasta 1930 a través de organizaciones como la Liga del Comercio y la Cámara de Comercio. Los grandes terratenientes cafeteros ejercieron su influencia política a través de la Sociedad de Agricultores de Colombia y de su poder en los dos partidos tradicionales, logrando impulsar proyectos de gran envergadura en transporte, puertos y electrificación. Los dividendos del café permitieron al Estado superar sus crónicas crisis fiscales del siglo XIX y financiar la construcción de ferrocarriles, mientras los sectores ligados al grano diversificaban sus inversiones hacia el comercio y la industria incipiente. La Federación Nacional de Cafeteros —Fedecafé— se convirtió en la institución que organizó los intereses cafeteros a nombre de la sociedad y el Estado, representándolos internacionalmente y promoviendo el discurso de la calidad del café colombiano.
El mercado interregional de ganado, integrado desde la Colonia mediante una división regional del trabajo, aumentó considerablemente su nivel de articulación desde mediados del siglo XIX. Pero las élites ganaderas no formaban un bloque homogéneo: los conflictos entre ellas —disputas de linderos, apropiación de baldíos, pleitos judiciales— fueron tan o más relevantes que los conflictos entre élites y campesinos, como lo ilustra el caso de los Ospina frente a los Villegas y otros hacendados vecinos en Antioquia.
Gamonalismo y clientelismo: la mediación como estructura
El término colombiano gamonal —equivalente al cacique de otros países latinoamericanos— designa al jefe político de escala local o regional. El gamonal articulaba sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, conformando poderes locales con los que el Estado central se veía obligado a negociar. El control político territorial se originaba en redes de base hacendil, y esas redes clientelares verticales de privilegio y patronazgo fueron el único canal que conectaba las regiones rurales remotas con la política nacional. De allí la intensa identificación de las clases rurales y populares con los partidos tradicionales: no era una adhesión ideológica sino un lazo de dependencia y protección.
El sistema partidista amplificó la lógica gamonalista. El diseño de ganador-se-lleva-todo incentivó el conflicto por el control de recursos burocráticos, y las ventajas del grupo dominante en cada localidad —control de las policías departamentales y municipales, garantía de impunidad vía jueces subnacionales— dieron a la vida política un carácter naturalmente violento. Las redes políticas locales incluían civiles, miembros de agencias de seguridad estatales y otros estamentos, como el clero en el caso conservador, y podían atraer actores adventicios —bandoleros regionales— según la coyuntura.
El clientelismo colombiano no fue nunca un fenómeno estático. Los estudios especializados distinguen al menos tres fases sucesivas: el clientelismo moderno de 1970 a 1988, el clientelismo armado de 1988 a 2006, y la parapolítica de 2006 a 2010, entendida como corolario de la fase anterior. En cada una, la lógica de fondo se mantuvo —redes verticales de patronazgo articuladas por élites regionales—, pero los actores, los recursos y las modalidades de coerción cambiaron. Bajo la Regeneración, las tensiones sociales rurales ya estaban mediadas por el gamonalismo, el paternalismo y el sectarismo partidista, lo que contribuyó a que ese proyecto no consiguiera despolitizar el país ni establecer la "paz científica" que prometía.
Guerras civiles, La Violencia, Frente Nacional
Las guerras civiles del siglo XIX fueron, antes que enfrentamientos entre pueblo y oligarquía, conflictos entre fracciones regionales de élite por imponer proyectos incompatibles de Estado nacional. El Partido Conservador se formó como instrumento político de los terratenientes; comerciantes y pequeños agricultores, especialmente en Santander, apoyaron transformaciones económicas que se asociaron con el Partido Liberal. Los dos partidos tradicionales fueron menos vehículos doctrinarios que federaciones de élites regionales, y sus posiciones sobre el arancel, el federalismo y la Iglesia dependían de esa composición.
La Violencia de mediados del siglo XX debe leerse en esta misma clave. Entre 1946 y 1949 se produjo una descomposición política progresiva, marcada por una violencia sectaria todavía incipiente. La confrontación se generalizó entre noviembre de 1949 y junio de 1953, cuando la hegemonía conservadora se enfrentó abiertamente al liberalismo en la fase más brutal y sectaria del ciclo. El gobierno de Rojas Pinilla, entre junio de 1953 y mayo de 1957, contuvo inicialmente el conflicto, pero éste rebrotó con formas más complejas antes de que el Frente Nacional, desde 1958, cerrara la etapa de violencia puramente sectaria. El territorio del Eje Cafetero fue escenario privilegiado desde su origen: al confluir allí liberales del Cauca y conservadores de Antioquia, la región había sido frontera entre el Estado del Cauca liberal y el Estado de Antioquia conservador durante las guerras del siglo XIX. La Violencia produjo el despojo de cientos de miles de parcelas campesinas, concentradas en Valle del Cauca, Tolima, Cundinamarca, Caldas y Santander/Norte de Santander, zonas que ya habían sido escenario de conflictos previos entre hacendados y colonos.
El Frente Nacional, pactado en 1958 entre élites liberales y conservadoras para recuperar el poder de manos de Rojas Pinilla, compartió el ejecutivo durante dieciséis años mediante alternancia presidencial y repartición milimétrica de gobernaciones y alcaldías. Fue el pacto consociacional más explícito de la historia colombiana, y su función latente fue institucionalizar la coexistencia de las élites regionales tras el desangre. La campaña de rehabilitación posterior a La Violencia se transformó, en la práctica, en el desarrollo y reubicación del gamonalismo liberal y conservador: benefició a unos pocos jefes de guerrillas y llevó algunas obras a comunidades específicas, pero los recursos fueron con frecuencia malogrados por políticos locales de forma antitécnica y deshonesta, sin que los sectores más pobres se vieran beneficiados. Durante La Violencia, los bandoleros habían establecido alianzas con gamonales y progresivamente desafiado o intentado sustituir su poder en algunas zonas —"Desquite" llegó a autoproclamarse Jefe Civil y Militar del norte del Tolima—, lo que llevó a los gamonales a plegarse a los planes de pacificación del Frente Nacional y al lado del ejército.
Descentralización, narcotráfico, cooptación
La Constitución de 1991 abrió una nueva fase. La descentralización política y fiscal que instituyó fue, simultáneamente, un pilar de democratización y —paradójicamente— el soporte fundamental de la expansión de grupos insurgentes y contrainsurgentes, que combinaron corrupción y coerción en las administraciones locales bajo la modalidad del clientelismo armado. El diseño institucional descentralizador no incorporó la realidad de la captura del Estado por actores ilegales, y esa brecha entre el proyecto democratizador y la dinámica territorial real definió la política colombiana del cambio de siglo. El término "región", que hacia los años setenta y ochenta había evocado paros cívicos y nuevos ámbitos de democratización, pasó a evocar captura del Estado por el paramilitarismo y otros agentes ilegales.
El paramilitarismo se consolidó por lo regular con apoyo económico del narcotráfico y participación de hacendados, empresarios y comerciantes, en una confluencia de intereses que fue patrón frecuente aunque con variaciones regionales. Su proyecto rebasó lo instrumental contrainsurgente: buscó instaurar un nuevo orden económico —concentración de capital y negocios—, político —control de la vida política local— y sociocultural —autoritarismo legitimado desde abajo—. La región Caribe, que concentra algo más de la quinta parte de la población nacional, ha registrado una proporción de víctimas del conflicto armado sensiblemente mayor a su peso demográfico: millones de personas figuran en el Registro Único de Víctimas, una desproporción que evidencia la intensidad del combate por el poder regional. En Buenaventura, actores narco-paramilitares cooptaron el orden político local, usaron sistemáticamente la coerción armada para condicionar el voto y cerraron los canales por los que la población afrodescendiente había podido acceder a la representación y al ascenso social.
Las élites emergentes disputaron espacios a las tradicionales replicando, con notable éxito, los mismos criterios especulativos y endogámicos del sistema político preexistente. Fue continuidad más que ruptura: los apellidos cambiaron en algunas regiones, pero la lógica de reproducción —redes clientelares, matrimonio, herencia de cargos, control de la mediación— se mantuvo. Ese es el rasgo estructural que ninguna reforma constitucional, ninguna reordenación territorial, ningún cambio de modelo económico ha logrado alterar.
Huella
Pensar Colombia sin sus élites regionales es pensar un país que no ha existido. El Estado central colombiano nunca tuvo, por sí mismo, la capacidad de estar presente en todo el territorio; la tuvo siempre por delegación, por pacto, por cesión. Esa arquitectura le dio al régimen republicano una capilaridad que otros Estados latinoamericanos con proyectos más centralistas no consiguieron, pero se la dio al costo de una soberanía fragmentada: en cada jurisdicción, la ley nacional se ejecutaba en los términos que la élite local aceptara. La fortaleza aparente del orden colombiano —su continuidad institucional, la ausencia de dictaduras militares prolongadas, la longevidad de sus partidos— descansó sobre esa cesión permanente, y sus fisuras —las guerras civiles, La Violencia, el paramilitarismo, la parapolítica— fueron la contracara inevitable del mismo dispositivo.
Ahí radica la incomodidad del asunto. El país que las reformas prometen —transparente, meritocrático, gobernado desde una ley pareja— exigiría desmontar la arquitectura que lo ha sostenido en pie, y no está claro qué otro andamiaje podría reemplazarla sin que el edificio se venga abajo. Las élites regionales no son un residuo del pasado que basta con superar: son la forma histórica en que Colombia ha logrado, mal que bien, ser gobernable. Toda lectura seria de la formación del Estado, de la violencia política, del clientelismo o del régimen territorial tiene que pasar por ahí; y toda imaginación de un país distinto tiene que atreverse a pensar, primero, qué se pondría en el lugar de esos poderes locales sobre los que Colombia lleva más de dos siglos apoyando su edificio.
En el archivo
284 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Conquista1499–15999
- 1525Fundación de Santa Marta y Cartagena y conquista del Caribe neogranadino (1525–1533)Hecho
- 1535NutibaraFicha
- 1536Expansión hacia Popayán, Antioquia y los Andes occidentales (1536–1546)Hecho
- 1537Sebastián de BelalcázarFicha
- 1539El policentrismo fundacional de la Nueva GranadaPregunta
- 1540La GaitanaFicha
- 1544Visita frustrada de Miguel Díez de Armendáriz al Nuevo Reino (1544-1550)Hecho
- 1578Gaspar de RodasFicha
- 1592Rebelión de las Alcabalas en Santa Fe (1592-1593)Hecho
02Colonia1600–178019
- 1636Letras criollas del barroco neogranadino (1636–1688)Hecho
- 1650Consolidación de la sociedad de castas y el orden barroco neogranadino (1650–1700)Hecho
- 1650El convento femenino en el Nuevo Reino de GranadaPregunta
- 1680CabildoFicha
- 1680Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)Hecho
- 1680Limpieza de sangreFicha
- 1688Lucas Fernández de PiedrahitaFicha
- 1700Instauración borbónica y reorganización del gobierno neogranadino (1700–1720)Hecho
- 1700Los títulos de resguardo de Juan Tama (1700–1708)Hecho
- 1700MayorazgoFicha
- 1728Insurrección de Barule en el Chocó (1728)Hecho
- 1739Restablecimiento del Virreinato de la Nueva Granada y gobierno de Eslava (1739–1750)Hecho
- 1745Derrota del palenque de El Castigo y fundación de San Miguel de Patía (1745–1749)Hecho
- 1750Rochelas del Caribe interior neogranadino (1750–1780)Hecho
- 1760Reformas borbónicasFicha
- 1769Carlos III de EspañaFicha
- 1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho
- 1776Antonio de la Torre y MirandaFicha
- 1782Francisco SilvestreFicha
03Pre-independencia1780–180920
- 1770Contrabando atlántico como infraestructura del Caribe neogranadino tardocolonialHecho
- 1780Despotismo ilustradoFicha
- 1780Pre-independencia neogranadina (1780–1809)Época
- 1780Reformas borbónicas tardías y reorganización fiscal en la Nueva Granada (1780–1782)Hecho
- 1781Colonialismo internoFicha
- 1781ComunerosFicha
- 1781Juan Francisco BerbeoFicha
- 1781La Revolución de los Comuneros y las Capitulaciones de ZipaquiráHecho
- 1781Las reformas borbónicas en la Nueva GranadaPregunta
- 1781SocorroFicha
- 1785Ilustración criollaFicha
- 1790Antonio de Narváez y la TorreFicha
- 1795El Consulado de Comercio de Cartagena y el pensamiento económico ilustrado (1795–1808)Hecho
- 1795Juan Eloy Valenzuela y MantillaFicha
- 1795Patriotismo criolloFicha
- 1801La visita de Humboldt a la Nueva Granada (1801–1803)Hecho
- 1804José Ignacio de PomboFicha
- 1804Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada (1804)Hecho
- 1808Semanario del Nuevo Reino de Granada (1808–1810)Hecho
- 1810Antonio Amar y BorbónFicha
04Independencia1810–183131
- 1810Antonio VillavicencioFicha
- 1810Francisco José de CaldasFicha
- 1810Independencia (1810–1831)Época
- 1810José Acevedo y GómezFicha
- 1810José María CarbonellFicha
- 1810Patria Boba: federalismo, centralismo y primeras repúblicas (1810–1816)Hecho
- 1810Soberanía popularFicha
- 1811FederalismoFicha
- 1811José María García de ToledoFicha
- 1811La Primera República de Cartagena (1811–1815)Hecho
- 1811Manuel Rodríguez ToricesFicha
- 1811Pedro RomeroFicha
- 1812Antonio BarayaFicha
- 1812La Patria BobaPregunta
- 1813Juan del CorralFicha
- 1813Realismo pastuso y lealtad popular al rey (1813-1824)Hecho
- 1814Ley de Libertad de Vientres (1821)Hecho
- 1815Realismo popularFicha
- 1820Continuidad colonialFicha
- 1820José Antonio PáezFicha
- 1820La prensa y la Gran ColombiaPregunta
- 1821Gran ColombiaFicha
- 1821Ley de Haberes Militares de 1821Hecho
- 1821Mariano MontillaFicha
- 1821Pedro GualFicha
- 1822Campañas del Sur: Pasto, Quito y Ayacucho (1822–1824)Hecho
- 1826El fracaso del proyecto bolivariano: Gran Colombia y Congreso de PanamáPregunta
- 1826La Cosiata, la Convención de Ocaña y la crisis de la Gran Colombia (1826–1828)Hecho
- 1828PardocraciaFicha
- 1829Disolución de la Gran ColombiaHecho
- 1830La Gran ColombiaPregunta
05Nueva Granada1831–186225
- 1750Hacienda esclavistaFicha
- 1821Manumisión gradual: de la Ley de Libertad de Vientres (1821) a la abolición efectiva (1851-1852)Hecho
- 1831República de la Nueva Granada (1831–1862)Época
- 1834Lino de Pombo O'DonnellFicha
- 1839Guerra de los SupremosHecho
- 1839Resistencia pastusa a la supresión de conventos menores (1839-1842)Hecho
- 1843Constitución de 1843 y giro librecambista conservador (1843–1848)Hecho
- 1845Julio ArboledaFicha
- 1848Costumbrismo y república letrada del medio siglo (1848–1862)Hecho
- 1848Ramón Torres MéndezFicha
- 1849Epidemia de cólera de 1849 en el Caribe neogranadinoHecho
- 1849Mariano Ospina RodríguezFicha
- 1850Cartografía nacionalFicha
- 1850Comisión CorográficaFicha
- 1850LibrecambioFicha
- 1850Reformas liberales de medio siglo y abolición de la esclavitud (1850–1852)Hecho
- 1851Abolición de la esclavitud en la Nueva GranadaFicha
- 1851La guerra civil conservadora de 1851Hecho
- 1855CostumbrismoFicha
- 1855Federalización y Confederación Granadina (1855–1858)Hecho
- 1855Sergio Arboleda PomboFicha
- 1856Juan José Nieto GilFicha
- 1858Eugenio Díaz CastroFicha
- 1860La guerra civil de 1860-1862 y el triunfo de MosqueraHecho
- 1864Modelos regionales de acumulación en el siglo XIX: Antioquia y el Valle del CaucaPregunta
06Estados Unidos de Colombia1863–188519
- 1861Juan José Nieto, primer presidente afrodescendiente de Colombia (1861)Hecho
- 1863Artículo 78 de Rionegro y el régimen de territorios nacionales (1863)Hecho
- 1863Estados SoberanosFicha
- 1863Federalismo istmeño y la cuestión de Panamá (Arosemena)Hecho
- 1863Federalismo radicalFicha
- 1863Guerras civilesFicha
- 1863Justo ArosemenaFicha
- 1863La Hegemonía del Olimpo Radical (1863–1885)Hecho
- 1863Soberanía estatalFicha
- 1870Auge exportador y dependencia agraria bajo el radicalismo (1870–1882)Hecho
- 1870Civilización-barbarieFicha
- 1870El Ferrocarril en los Estados Unidos de ColombiaFicha
- 1870La colonización antioqueña y la fábrica del pionero (1870–1880)Hecho
- 1870Salvador Camacho RoldánFicha
- 1875El colapso del Olimpo RadicalPregunta
- 1875Luis A. RoblesFicha
- 1875Solón WilchesFicha
- 1878Julián Trujillo LargachaFicha
- 1886Eliseo PayánFicha
07Regeneración1886–192918
- 1885Los ferrocarriles colombianos y la modernización infraestructural (1885–1910)Hecho
- 1886Identidad regionalFicha
- 1886Mercado internoFicha
- 1890Carlos Holguín MallarinoFicha
- 1890Consolidación cafetera del centro-occidente colombiano (1890–1910)Hecho
- 1902José Manuel MarroquínFicha
- 1903Separación de Panamá (1903)Hecho
- 1905Fragmentación territorial en 34 departamentos bajo el Quinquenio de Reyes (1905-1908)Hecho
- 1905Industrialización antioqueña y concesiones petroleras (1905–1919)Hecho
- 1905La excepción colombiana: ¿por qué Colombia no fue tierra de inmigrantes entre 1880 y 1930?Pregunta
- 1909Caída de Rafael Reyes y jornadas cívicas contra los tratados con Estados Unidos (1909)Hecho
- 1909Jorge Holguín MallarinoFicha
- 1910Alfredo Vásquez CoboFicha
- 1910Carlos E. RestrepoFicha
- 1914Agustín Nieto CaballeroFicha
- 1918Luchas por baldíos y movimiento campesino costeño (1918–1928)Hecho
- 1924Pedro Nel OspinaFicha
- 1930Fin de la Hegemonía Conservadora y ascenso de Olaya Herrera (1930)Hecho
08República Liberal1930–194612
- 1930La Federación Nacional de Cafeteros como poder paraestatal (1930–1946)Hecho
- 1930Laboratorios regionales tempranos de violencia bipartidista en Boyacá (1930–1934)Hecho
- 1932El conflicto colombo-peruano por Leticia (1932–1934)Hecho
- 1933Cordobismo y liderazgo afrochocoano de Diego Luis CórdobaHecho
- 1935Infraestructura y fragmentación territorial en la República LiberalPregunta
- 1935Luis López de MesaFicha
- 1938Industrialización en ColombiaFicha
- 1938Silvio VillegasFicha
- 1940Diego Luis CórdobaFicha
- 1940Jorge ArtelFicha
- 1945Adán Arriaga AndradeFicha
- 1946Gabriel Turbay AbunaderFicha
09La Violencia1946–195710
- 1946Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)Hecho
- 1948Eliseo Velásquez RodríguezFicha
- 1948Juntas revolucionarias provinciales y Junta Provisional Socialista del 9 de abrilHecho
- 1948Mariano Ospina PérezFicha
- 1949Los pájaros y el terror conservador en el Valle del Cauca (1949–1957)Hecho
- 1950PájarosFicha
- 1953Dumar Aljure NassifFicha
- 1953Gilberto Alzate AvendañoFicha
- 1954Josefina Valencia MuñozFicha
- 1956El decomiso de La Habana (1956)Hecho
10Frente Nacional1958–19741
11Crisis y narcotráfico1974–19905
12Constitución de 19911991–20028
- 1988El paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992)Pregunta
- 1991Autonomía territorialFicha
- 1991Monopolio de la violenciaFicha
- 1991Soberanía fragmentadaFicha
- 1995Fundación y expansión de las AUC (1995–2000)Hecho
- 1995Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM)Hecho
- 1996Soberanía limitadaFicha
- 2005Captura del EstadoFicha
13Seguridad Democrática2002–20169
14Transversal—97
- 1499La GuajiraFicha
- 1510UrabáFicha
- 1533Caribe colombianoFicha
- 1537Cordillera OrientalFicha
- 1537PopayánFicha
- 1538BogotáFicha
- 1539TunjaFicha
- 1541AntioquiaFicha
- 1545RiohachaFicha
- 1549PamplonaFicha
- 1550IbaguéFicha
- 1550Origen colonial de la debilidad estatal colombianaPregunta
- 1600Costa CaribeFicha
- 1612NeivaFicha
- 1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoPregunta
- 1675MedellínFicha
- 1700CaucaFicha
- 1700MompoxFicha
- 1776SincelejoFicha
- 1781SantanderFicha
- 1781ZipaquiráFicha
- 1800ChocóFicha
- 1800Valle del PatíaFicha
- 1810SoberaníaFicha
- 1811CundinamarcaFicha
- 1819BoyacáFicha
- 1819CasanareFicha
- 1819Llanos OrientalesFicha
- 1820Capital extranjeroFicha
- 1821CúcutaFicha
- 1828OcañaFicha
- 1830La frontera colombo-venezolanaPregunta
- 1840José María ObandoFicha
- 1840VillavicencioFicha
- 1845Tomás Cipriano de MosqueraFicha
- 1850CaudillismoFicha
- 1850Los cuatro relatos del siglo XIX colombianoPregunta
- 1850MaganguéFicha
- 1861José María SamperFicha
- 1863RionegroFicha
- 1880La colonización antioqueña democráticaPregunta
- 1880La colonización antioqueña y el mito de la democracia ruralPregunta
- 1886CentralismoFicha
- 1886ColombiaFicha
- 1886El panteón heroico colombianoPregunta
- 1886Fragmentación territorial de Colombia: ¿destino geográfico o decisión de élite?Pregunta
- 1886La DoradaFicha
- 1889ArmeniaFicha
- 1896Tomás CarrasquillaFicha
- 1900BarranquillaFicha
- 1900BucaramangaFicha
- 1900Eje CafeteroFicha
- 1900GamonalismoFicha
- 1900ManizalesFicha
- 1900TumacoFicha
- 1902BelloFicha
- 1903Panamá en la historia de ColombiaFicha
- 1904NariñoFicha
- 1905AtlánticoFicha
- 1905CaldasFicha
- 1905CatatumboFicha
- 1905HuilaFicha
- 1910Guillermo ValenciaFicha
- 1910Norte de SantanderFicha
- 1910Santiago de CaliFicha
- 1910Valle del CaucaFicha
- 1927MaicaoFicha
- 1928CiénagaFicha
- 1928Presencia diferenciada del Estado en las periferias colombianasPregunta
- 1928Zona BananeraFicha
- 1947QuibdóFicha
- 1950OrinoquíaFicha
- 1950PalmiraFicha
- 1950TolimaFicha
- 1952Chulavitas, pájaros y el origen del paramilitarismo colombianoPregunta
- 1952Córdoba (Colombia)Ficha
- 1961Las reformas agrarias en Colombia (1936–2016)Pregunta
- 1965Privatización de la seguridadFicha
- 1966QuindíoFicha
- 1966SucreFicha
- 1967CesarFicha
- 1967ValleduparFicha
- 1973Germán ColmenaresFicha
- 1975ClientelismoFicha
- 1979Marco PalaciosFicha
- 1980EnvigadoFicha
- 1980MonteríaFicha
- 1983AraucaFicha
- 1985Oriente antioqueñoFicha
- 1990Norte del ValleFicha
- 1990Víctor CarranzaFicha
- 1991DescentralizaciónFicha
- 1994El viraje del paramilitarismo colombianoPregunta
- 1995Clientelismo armadoFicha
- 1997Paramilitarismo en ColombiaFicha
- 2000Estado paraleloFicha
- 2013BuenaventuraFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Gamonalismo: expresión local del poder de las élites regionales, articulada en redes de base hacendil que conectaban terratenientes con letrados, comerciantes y burócratas para negociar con el Estado central
- 02Clientelismo: mecanismo estructural mediante el cual las élites regionales mediaban la representación de los sectores subordinados a cambio de lealtad política, organizando los partidos en torno a notables locales
- 03Encomienda: institución colonial que distribuyó mano de obra indígena tributaria entre los beneméritos, constituyendo la base material de las primeras élites regionales en Cundinamarca, Boyacá y el Cauca
- 04Hacienda cafetera: unidad productiva que en Antioquia y el Eje Cafetero articuló a las élites regionales con la economía exportadora, diferenciándolas del perfil señorial caucano y del letrado bogotano
- 05Bipartidismo: estructura política en la que las élites regionales canalizaron sus disputas y pactos, organizando los partidos Liberal y Conservador en torno a redes de notables locales y clientelas territoriales
- 06Mariano Ospina Rodríguez: figura cuya influencia política pasó a su nieto Pedro Nel Ospina y de éste a su sobrino Mariano Ospina Pérez, ilustrando la herencia casi patrimonial de los cargos directivos del Estado colombiano a lo largo de un siglo
- 07Popayán: sede de la élite regional más influyente del virreinato, que combinó dominio terrateniente, minero, esclavista y comercial, y fue epicentro de los conflictos regionales desde la Independencia hasta la guerra civil de 1876-77
- 08Antioquia: región donde las élites configuraron un perfil más mercantil que señorial, articulando minería, comercio y colonización territorial para controlar el procesamiento y mercadeo del café
Lugares
Ideas
- Centralismo112 piezas compartidas
- Larga duración95 piezas compartidas
- Colonización88 piezas compartidas
- Hegemonía conservadora88 piezas compartidas
- Mestizaje75 piezas compartidas
- Reformas borbónicas73 piezas compartidas
- Encomienda72 piezas compartidas
- Extractivismo72 piezas compartidas
- Caudillismo69 piezas compartidas
- Mito fundacional66 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
54 documentos · 66 fragmentos
01Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1411 cita
[1]que se desempeñaran como terratenientes, casi sin competencia. También invirtieron en empresas mineras o comerciales. El exclusivismo social que se desprendía de la participación en la conquista fue dominante en el siglo XVI, y si bien algunos mineros accedie- ron al rango de encomenderos o algunos comer- ciantes…
p. 141
02Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 4501 cita
[2]o en la familia a la que se pertenecía, definía el lugar o el rango de la preeminencia. Es indudable, sin embargo, que ésta se cristalizaba sólo en el momento en que se verificaban, después de varias generaciones, injertos en un tronco muy conocido. Por eso el privilegio de las alianzas familiares significaba un…
p. 450
03Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 181, 1852 citas
[3]como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…
p. 181
[28]integraron a las subregio - nes en un proyecto político conocido como “Las Ciudades Amigas y Confederadas del Valle”. A partir de febrero de 1811, dicho proyecto inició las guerras de independencia y se enfrentó a las autoridades es - pañolas establecidas en Popayán. Fue esta nueva élite de carácter su - pralocal la…
p. 185
04Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 211 cita
[4]marcado carácter patrimonial. Terminada la conquista, y con ella la influencia de los caudillos de las huestes, nadie hubiera podido re- clamar privilegios que se extendieran a toda una provincia. Por e~ta razón el reparto de recursos -tierras, indios, minas- que~ó confinado a lo que.~ sería la jurisdicci~n de una…
p. 21
05Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1061 cita
[5]La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…
p. 106
06Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 921 cita
[6]minera, en correspondencia con las actividades productivas como la ganadería y el trapiche. La hacienda era una unidad productiva que favoreció, por una parte, el monopolio de la tierra y, por otra, la fuerza de trabajo. Su nivel tecnológico era bajo y costoso frente a sus factores de producción. La incorporación de…
p. 92
07Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 444, 4502 citas
[7]matrimonio. 445 Híndicíe rf ae oíre vidíríete ft Ciailqíe Esta «rosca» de comerciantes de Cartagena, a pesar de su notoria composición peninsular, no estaba fuera de la sociedad colonial, puesto que algunos de los comer- ciantes se casaron con miembros de la sociedad criolla estableciendo lazos con la élite local. Los…
p. 444
[11]política dentro de sus comunidades, puesto que llegaron a ser regido- res de cabildos y se conectaron con la sociedad criolla, lo que les permitió ser nombrados en los gobiernos locales. Al integrarse en las sociedades provincianas por medio del 285 Archivo Central del Cauca, 1763, libro capitular, tomo 23, folios…
p. 450
08Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1212 citas
[8]españoles tenían como objetivo principal albergar a la élite dominante, primero a los conquistadores, luego a los sacerdotes y a la burocracia de las monarquías y finalmente a los servidores blancos e indígenas de las tres élites. Su localización en el territorio siguió primero la necesidad de ocupar las bahías más…
p. 121
[9]principal albergar a la élite dominante, primero a los conquistadores, luego a los sacerdotes y a la burocracia de las monarquías y finalmente a los servidores blancos e indígenas de las tres élites. Su localización en el territorio siguió primero la necesidad de ocupar las bahías más adecuadas para establecer puertos…
p. 121
09Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 cita
[10]como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…
p. 344
10Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1261 cita
[12]antirre- ligiosa se hizo real (o, por lo menos, así pareció) cuando la Constitución de 1863 permitió la libertad de cultos (y, por lo tanto, la posibilidad de que florecieran congregaciones no católicas) y también forzó la expro- piación de las tierras de la Iglesia. En consecuencia, la jerarquía ecle- siástica se…
p. 126
11La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1381 cita
[13]fluencia política. Los conservadores también mantienen sus sociedades. A través de tales personeros, o por conducto de parientes en el ejército y en los partidos, los aristócratas del dinero en ambos partidos alcanzan a manipular a su arbitrio la maquinaria del Estado. Llegan a transmitirse los cargos directivos de la…
p. 138
12La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 571 cita
[14]Desde esta perspectiva, las ubica- ciones centro-periferia en Colombia se pueden explicar sencillamente por la ubicación de instituciones extractivas coloniales (Bruhn y Gallego, 2012; Dell, 2010; Engerman y Sokoloff, 1997). Pero esto va más allá. La independencia en Colombia tendía a empoderar a las élites…
p. 57
13Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 721 cita
[15]their efforts to fortify their electoral bases and gain control of the government. The first stage of party development corresponds with the caucus- cadre model, which was embedded in what Katz and Mair refer to as '... the liberal regime censitaire ofthe late nineteenth and early twen- tieth centuries, with its…
p. 72
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 46, 492 citas
[16]gamonal regional, que articulaba «sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, y conformaron poderes locales con los que el Estado [central] se vio obligado a negociar» 71. De esta manera, el control del poder político y del Estado territorial se originaba en estas redes de base hacendil,…
p. 49
[62]políticos representan «esa rancia cúspide regional acos- tumbrada a manejar haciendas, predios, casas comerciales y oficinas públicas, con los mismos criterios especulativos y endogámicos» 60. Es un sistema que las nuevas élites políticas han replicado con cierto éxito 61. Cabe señalar también, como lo recuerda Fals…
p. 46
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 311 cita
[17]las Indias 21, que garantizaba la dominación con intuiciones de control y vigilancia, la uniformidad pretendida seguía siendo trastocada por la realidad heterogénea del terri- torio. A este respecto Jaramillo Uribe anota: Diversas culturas, diversas densidades de población, diferentes territorios geográficos,…
p. 31
16Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 181 cita
[18]topográfica de tipo centralizador. H istóricam ente Bogotá ha do m in ad o en el terreno político, enfrentando desafíos y teniendo que com partir el po d er económ ico con rivales im portantes de otras regiones. Las realidades geográficas im pidieron la em ergencia de una ciudad y una región dom inantes. Las…
p. 18
17Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 362 citas
[19]set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…
p. 36
[20]set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…
p. 36
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 29, 652 citas
[21]de la nu eva soc iedad industri a l. Pero Co- lombia distaba de ser una sociedad industrial. Las ten siones socia- les, especia lm ente en las regione s rura les, seguían mediadas por el ga monali smo, el paternali s mo, el secta rismo partidista. De la paz ci mtífi ca a los desast,·es de la guerra La Reg en er ación…
p. 65
[24]Faja Oriental>>permiten apreciar la comple- jidad interna de la s cuatro r eg iones. Por ejemplo, el Gran Cauca era extremadamente di verso por su base racial, sus tradiciones e idiosincrasias, sus ecosistemas y sus bases productivas. En el s ur, los altiplanos agrícolas de Past o, Túquerres e lpiales, pr esentaban…
p. 29
19Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 2311 cita
[22]que cumplen las élites locales y regionales. Los enclaves se desarrollan cuando se producen tres estrategias por parte de las élites. En primer lugar, el control de los vínculos entre lo nacional y lo regional, como el control de las instituciones que regulan y se encargan de la comunicación entre los diferentes…
p. 231
20Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 761 cita
[23]En cierta manera, Popayán y su comarca, en la que predomina el elemento indígena, quedaban dentro de sus linderos. Pero la orientación política y económica de la ciu- dad, su función y su constitución social peculiares, llevan a darle cabida —a ella y a su umland indígena— en otra división, en el grupo caucano. La…
p. 76
21Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 531 cita
[25]en la vida nacional. Por ejemplo, la region de Santander en las antiguas provincias de Socorro y Pamplona, se revela como un area mer- cantil de pequenos comerciantes, artesanos y agri- cultores, en su mayoria blancos y mestizos; es una region de intensa vida urbana y un relativo desarro- llo econémico. En la regi6n…
p. 53
22Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3611 cita
[26]1870, la mitad de la población residía en el oriente colombiano (Santanderes, Bo- yacá y Cundinamarca); el 30 % en el sur-occidente, en lo que hoy son los departamentos de Antioquia, antiguo Caldas, Valle, Cauca, Chocó y Nari- ño; el 8 % en el centro (Tolima y Hui- la) y el 12 % en la costa atlántica. Pese al notorio…
p. 361
23Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 901 cita
[27]í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…
p. 90
24Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 921 cita
[29]Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…
p. 92
25Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 191 cita
[30]más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…
p. 19
26Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 59, 762 citas
[31]«Problemas generales de la colonización amazónica en Colombia», Enfoques colombianos, 5 (1975), p. 40, e Instituto Colombiano de la Reforma Agraria e Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, La Colonización en Colombia: evaluación de un proceso, 2 vol. (Bogotá, 1974). COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN…
p. 59
[41]el estímulo primordial para el crecimiento económico rural a fines del siglo XIX y comienzos del xx. Este período presenció la tremenda expansión del cultivo del café, el auge de la ganadería y la construcción de ferrocarriles. Pero este crecimiento no se distribuyó uniformemente por el país. Las regiones altas ha-…
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27Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 114, 1902 citas
[32]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
[34]y a una efervescencia de la actividad artesanal. El mismo auge cafetero, en tanto que inci- día decisivamente en el incremento del comercio exterior, revi- vió las ciudades de la Costa, en particular Barranquilla y Carta- gena, la primera de las cuales quedó convertida en el primer puerto del país y en centro de…
p. 190
28Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 261 cita
[33]finales del siglo xix. Los hijos de los empresarios que se identifican en la primera parte viajaron al extranjero y refina- ron su estilo de vida: en palabras del autor, “el empresario se quitó el musgo campe sino y cambió de mentalidad”. Desde principios de siglo, Manizales se convirtió en un centro de negocios…
p. 26
29Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 151 cita
[35]Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…
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30Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2391 cita
[36]en la región de Santander, abogaban por la supresión del estanco del tabaco que les impedía la expansión de la producción, y secundaban también las reformas fiscales, en especial la abolición del diezmo eclesiástico que pesaba duramente sobre ellos. Los terratenientes, por el contrario, eran los partidarios del statu…
p. 239
31El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 73, 962 citas
[37]Rica), aunque ninguno de estos sitios fue exitoso". El mercado interregional de ganado no fue una novedad de este período. Aún du- rante la Colonia, el ganado ayudó a integrar el país por medio de una división regional del trabajo. El ganado en el valle del alto Magdalena abasteció a Bogotá, Popayán, las haciendas…
p. 73
[38]Sin reconocer tales fracturas internas en la élite no podemos explicar la larga historia de los conflictos partidistas y de guerras civiles. Los Ospina tuvieron algunos problemas con los colonos, pero es sorprendente lo poco que tales conflictos aparecen en su correspondencia. Por el contrario, sus preocupaciones…
p. 96
32At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 671 cita
[39]crises of labor control. I end with an analysis of how Fedecafé and cafeteros have responded to these crises. I point out how the cafetero movement ’ s demands for delivery of the promises of protection under the Pacto Cafetero, and their gains in restoring the status quo ante, have deepened the crisis of peripheral…
p. 67
33El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 631 cita
[40]orígenes la FNCC ha organizado los intereses cafeteros a nom- bre de la sociedad y del Estado, los ha representado en el mundo, y desde 1932 ha propuesto el discurso central del "café en Colombia'', calcado de la conciencia cafetera de los hacendados de fines del siglo XIX y comienzos del xx:: permanecer en el mercado…
p. 63
34The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 2351 cita
[42]"Colombia," pp. 102—124. 22. The Colombian term gamonal is roughly equivalent to cacique in other Latin Amer- ican countries; it means a political boss at the local or regional level. On the pattern of bipartisan politics during the nineteenth century, see P. Oquist, Violence, pp. 59-62. 23. For a general discussion…
p. 235
35Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 551 cita
[43]generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…
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36El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 3501 cita
[44]un carácter na- t uralmente violento. Era violento, porque el dominio local de cada partido y facción era ferozmente competido por sus adversarios, pero el diseño institucional daba al grupo dominante una ventaja estratégica: la apelación a las policías departamental y municipal (incluyendo al Resguardo de Rentas), y…
p. 350
37Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1741 cita
[45]alianza con los gamonales, desafiando incluso el po- der de éstos en algunas zonas, actuan- do con pretensiones de sustituirlos en otras. Una muestra evidente de esto la Capítulo 7 177 dio «Desquite», quien llegó a autopro clamarse Jefe Civil y Militar del norte del Tolima. Claro está que una decla- ración de tal tipo…
p. 174
38Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1961 cita
[46]La Violencia. Muchos de los recursos destinados para estos fines terminaron siendo presa de los apetitos de los políticos locales, quienes, en forma antitécnica, y no pocas veces deshonesta, malograron una adecuada inversión en favor de las comunidades. En síntesis, la rehabilitación funcionó a medias: benefició a…
p. 196
39La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 851 cita
[47]embargo, las redes cliente- lares en Colombia no son homogéneas, pues en la práctica el clien- telismo se adapta a los diferentes retos que le implanta el sistema político. En ese orden de ideas, en este apartados se muestran las diferentes manifestaciones históricas en las que se ha representa- do el sistema político…
p. 85
40When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 243 citas
[48]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[49]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[50]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
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41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 641 cita
[51]forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…
p. 64
42Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[52]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…
p. 44
43Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[53]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 461 cita
[54]pasaron por allá. […] Digamos que esa […] siempre fue una zona donde se vivían con mucha intensidad las guerras civiles porque además, como era una frontera entre el Estado de Antioquia conservador [y] el Estado del Cauca liberal, había también esas tensiones étnicas entre antioqueños y caucanos» 51. En 1905, durante…
p. 46
45Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 571 cita
[55]many of the Conservatives backing Nunez must have felt they were entitled to take any steps necessary to secure their continued exclu- sive enjoyment of the honors and perquisites of public office. Moreover, many leading Nationalists sincerely believed theirs was a sacred mission to rescue Colombia from the dangers…
p. 57
46Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[56]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
p. 113
47Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5631 cita
[57]y 1860 ». Conviene anotar, ante algunas afirmaciones que hace el señor Samper, que toda Constitución —decisión polí- tica— sólo puede ser adoptada por un partido político que imponga sus teorías en torno al Estado y al Derecho, y que en tal virtud reorganice la sociedad y la economía. Las deci- siones políticas que…
p. 563
48Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 1431 cita
[58]Núñez, lo sucede en el mando en abril de 1882, mandato en el cual el ex presi- dente daría muestras de un impresionante poder político al prácticamente impedirle al anciano gobernante ejercer la plenitud de sus escasas Rafael Núñez 159 facultades constitucionales, según se aprecia en su reseña. El cartagenero…
p. 143
49Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1701 cita
[59]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
50Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 141 cita
[60]aliados o subordinados, convirtió a los narcotraficantes en actores centrales de la política y la guerra en la Colombia contemporánea. Las dinámicas de la guerra La expansión de los grupos armados no es contradictoria con la involución organizativa forzada por la rápida modernización tecnológica de las Fuerzas…
p. 14
51¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 1121 cita
[61]l'ARC! ¿Y ahora qué? se observa con cuidado la trayectoria de crecimiento del país, se verá que en la década de 1960 y 1970 llegamos al punto más alto, pero el impulso se debilitó después, desde finales de 1980 79 • Las dos últimas décadas fueron de turbulencias y de crecimiento débil. Es claro que necesitamos darle…
p. 112
52Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 2372 citas
[63]busca imponer un nuevo orden económico, po - lítico y sociocultural local. hay que reconocer entonces que la presencia de los actores armados en el territorio y su influencia en la política y en la gestión local no tienen solamente un mero sentido instru - mental, sino que puede haber algo más, a saber, el proyecto de…
p. 237
[64]busca imponer un nuevo orden económico, po - lítico y sociocultural local. hay que reconocer entonces que la presencia de los actores armados en el territorio y su influencia en la política y en la gestión local no tienen solamente un mero sentido instru - mental, sino que puede haber algo más, a saber, el proyecto de…
p. 237
53Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 111 cita
[65]turned to the cocaine in dustry for infusions of capital," which later helped to "cement the [drug industry's] ties to the Colombian elite." 35 The economic downturns also swelled the ranks of the unemployed, creating a large pool of manpower for the drug trade. The FARC gradually moved to take advantage of this new…
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54Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1971 cita
[66]como en todo un universo de representacio- nes y conocimientos. 1990 -2013 Década de 1990 hasta hoy: In- tervencionismo económico desde el centro nacional con una economía de enclave por- tuario y de rela- ción instrumental, megaproyectos 2000 – 2013 Ciudad – “puerto sin comuni- dad” y orden de violencia de la…
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