Arauca
“Arauca es uno de los territorios colombianos donde la distancia entre presencia histórica y estatalidad plena resulta más elocuente: evangelizado por los jesuitas en el siglo XVII, atravesado por el ejército libertador en 1819 y productor del 43,8 %…”
Arauca es el nombre de un río, de una ciudad y de un departamento del nororiente colombiano que colinda con Venezuela a lo largo de 296 kilómetros de cauce navegable. Sabana llana, hato ganadero, corredor petrolero, frontera porosa: la región reúne en su geografía todas las condiciones de la periferia colombiana llevadas a su forma extrema. Fue misión jesuítica antes de ser provincia, corredor del ejército libertador antes de ser comisaría, intendencia dependiente eléctricamente de Venezuela antes de ser departamento —lo que solo ocurrió en 1991—, y escenario del descubrimiento petrolero de Caño Limón en 1983 antes de convertirse en el laboratorio donde el ELN ensayó, con más éxito que en ninguna otra parte del país, la figura del actor armado como intermediario entre el Estado y los ciudadanos. Su historia no es la del centro andino observando su margen: es la de un margen donde las tensiones nacionales se juegan primero y con más crudeza que en Bogotá.
La semblanza de un territorio-bisagra
Entender Arauca exige aceptar una paradoja: es a la vez uno de los territorios donde primero se instaló el orden colonial en los Llanos —a través de la evangelización jesuítica del siglo XVII— y uno de los últimos que Colombia incorporó plenamente a su arquitectura administrativa. Cuando la Constitución de 1991 elevó a categoría departamental los antiguos territorios nacionales, Arauca llevaba tres siglos existiendo como región marcada, nombrada, transitada y explotada, pero apenas dos décadas produciendo petróleo en volúmenes que llegaron a representar el 43,8 % de la producción nacional. Ese desfase entre presencia histórica y estatalidad plena es la clave que ordena su trayectoria.
El territorio se despliega en dos pisos. Al occidente, el piedemonte cordillerano donde se asientan Saravena, Fortul y parte de Tame, con vegetación de transición y suelos aprovechables. Al oriente, la sabana inundable de Arauca, Arauquita, Puerto Rondón y Cravo Norte, dominada por el hato ganadero y surcada por el río Arauca que dibuja la frontera con el Apure venezolano. La ciudad capital se levanta sobre la orilla sur de ese río, mirando literalmente hacia Venezuela: durante gran parte del siglo XX, mirar hacia allá fue también depender de allá. La condición binacional no es un accidente contemporáneo sino la textura misma de la vida araucana.
Esta doble marca —periferia del Estado colombiano y bisagra hacia Venezuela— ha atraído sucesivamente a jesuitas, ejércitos libertadores, colonos boyacenses y santandereanos, empresas petroleras alemanas e italianas, guerrillas, paramilitares y contratistas militares estadounidenses. Ninguno logró establecer un orden estable; casi todos extrajeron algo —almas, soldados, ganado, crudo, rentas— y se replegaron sin dejar el tejido institucional que hubiera transformado el territorio en algo más que un yacimiento.
Las misiones y el largo siglo colonial
La primera institución que puso nombres, fronteras y jerarquías sobre los Llanos que hoy incluyen a Arauca fue la Compañía de Jesús. La imagen extendida del Llano como espacio liso, vacío, marginal a las estructuras coloniales es engañosa: durante los siglos XVII y XVIII la región estuvo cuadriculada por misiones con fuero eclesiástico, articuladas a haciendas ganaderas de importancia económica sustantiva para la Nueva Granada. Las utilidades de esas propiedades sostenían en parte los colegios jesuíticos del virreinato e integraban la sabana oriental al circuito colonial pese a la distancia y a la ausencia de caminos de herradura estables.
En la zona de contacto entre los Llanos, la Guayana y la isla de la Trinidad operaron misioneros como Ignacio Llauri y Julián de Vergara, que fundaron cinco iglesias y redujeron a la nación guayana; Llauri murió tras un ataque corsario que arrasó parte de su obra. Este tipo de presencia religiosa, con su lógica de reducción, catequización e incorporación forzada de los pueblos indígenas al trabajo del hato, sentó el molde que un siglo más tarde replicarían los agentes republicanos y las políticas misionales del siglo XIX, que tomaron a las antiguas misiones jesuíticas como referente explícito para "civilizar" a los llaneros.
La huella jesuítica se prolongó incluso después de la expulsión de la Compañía en 1767: las haciendas pasaron a otras manos, pero el modelo de organización territorial —dispersión de núcleos poblados, dependencia del ganado cimarrón, jerarquías laborales entre vaqueros y caporales, presencia intermitente del clero— se mantuvo. Cuando los criollos convocaron al Llano para la guerra de independencia, encontraron un territorio ya modelado por dos siglos de ganadería misional.
El corredor de Bolívar
En mayo de 1819, Simón Bolívar convocó en la Aldea de Setenta, a orillas del río Apure, un consejo de oficiales patriotas para exponer un plan que combinaba dos principios: rapidez y secreto. Sorprender al ejército realista de Pablo Morillo antes de que pudiera reaccionar exigía atravesar los Llanos en plena estación de lluvias torrenciales, cruzar el río Arauca, remontar el piedemonte y escalar la cordillera por un páramo considerado inaccesible. La ruta —Mantecal, Guasdualito, río Arauca, Tame, Pore, páramo de Pisba— convirtió al territorio araucano en corredor militar de la campaña que decidiría la suerte de la Nueva Granada.
Francisco de Paula Santander había preparado el terreno desde Casanare, que en mayo de 1819 reportaba libre de realistas y "entusiasta por su independencia": la provincia funcionó como santuario logístico y base de reclutamiento del ejército patriota. Cuando Bolívar cruzó el Arauca con sus tropas, marchando durante siete días con el agua a la cintura, se reunió con Santander en Tame y allí se unificaron las fuerzas. El 15 de junio de 1819 comenzó formalmente la campaña, con Santander al mando de la vanguardia y José Antonio Anzoátegui a cargo de la retaguardia. El 21 de junio, en Pore, se incorporó el batallón Cazadores, cuyas tropas Santander había repartido previamente en puestos avanzados.
En el Llano de Miguel se produjo el episodio de la deliberación: ante la magnitud de las dificultades y la duda de algunos oficiales sobre la conveniencia de continuar, Santander impuso su criterio de avanzar, respaldado incluso por comandantes venezolanos que habrían podido rehusarse. El 27 de junio se libraron los primeros combates en Paya, donde los patriotas lograron la retirada de las tropas realistas hacia Sogamoso. Días después, el ejército enfrentó el páramo de Pisba: llaneros no acostumbrados al frío de las alturas cruzaron alturas glaciales cargando armas y provisiones, con bajas por hipotermia y agotamiento que se cuentan entre los pasajes más duros de la epopeya independentista. Del otro lado esperaban el Pantano de Vargas y Boyacá.
Arauca cumplió en esa campaña un papel decisivo pero funcional: sirvió de corredor, aportó hombres —Juan José Rondón entre los más célebres lanceros llaneros— y desapareció después del relato heroico nacional. La independencia se ganó atravesando el territorio, no incorporándolo. Ese patrón —extraer del Llano lo necesario y replegarse hacia el centro andino— definirá el vínculo republicano.
Un margen que no acaba de ser incorporado
Durante buena parte del siglo XIX, Arauca vivió como periferia de Casanare, y Casanare como periferia de Boyacá. La colonización campesina, arrastrada por familias que bajaban del piedemonte boyacense y santandereano, se topó con dos obstáculos que se retroalimentaban: la ausencia de vías de comunicación y la persistencia de sociedades indígenas —Sikuani, Betoyes, Macaguán, entre otras— que reclamaban los mismos suelos que los colonos consideraban vacíos. El resultado fue una violencia sistemática y sórdida.
En Casanare, durante la segunda mitad del siglo XIX, algunos colonos practicaron el exterminio de indígenas usando jaurías de perros de presa. No existía un vacío jurídico formal que equiparara matar a un indio con matar a un tigre, como a veces se ha dicho, pero sí una impunidad práctica y una deshumanización cultural que producían el mismo efecto. El conflicto se originaba en disputas por tierra y ganado en una región recién abierta a la colonización, donde el título del hacendado y la posesión del indígena chocaban sin árbitro estatal.
La sociedad ganadera que emergió de ese proceso quedó estratificada en jerarquías laborales que aún hoy resuenan: conuqueros, vegueros, caballiceros, vaqueros y caporales. Entre todas, la más precaria fue la del conuquero, campesino de subsistencia que abría claros en el monte para sembrar plátano y yuca y que el dueño del hato veía sistemáticamente como sospechoso de cuatrerismo. La relación entre conuquero y hacendado quedó marcada estructuralmente como la de perseguido y perseguidor, con una animadversión permanente que alimentaría, décadas más tarde, la base social de las guerrillas.
Sobre esa población se proyectó desde el centro una representación cultural específica: el llanero como tipo humano —rústico, valiente, apegado al caballo y al ganado— cuya "llanerización" del indígena y del colono se presentó como forma de incorporación. En la práctica, esa representación facilitó el control laboral de las élites locales al empujar a las poblaciones nativas hacia el trabajo del hato, sin que mediara nunca una política estatal explícita de asimilación. El Estado colombiano no diseñó ese proceso: lo dejó ocurrir.
Administrativamente, el vínculo con Bogotá fue errático. El Decreto 778 del 5 de julio de 1907, expedido durante el Quinquenio de Rafael Reyes, erigió dentro de la intendencia del Meta las provincias de Arauca y Casanare, transfiriéndolas del Ministerio de Justicia al Ministerio de Guerra y poniéndolas bajo mando militar. Pocos años después, durante el gobierno de Carlos E. Restrepo (1910-1914), se creó la comisaría de Arauca. La memoria del ministro de Gobierno Víctor M. Salazar, publicada en 1922, describió con crudeza el efecto acumulado de esa legislación: había "eliminado de un golpe" las intendencias existentes, desintegrando el gobierno civil en los territorios.
El aislamiento no era metafórico. En 1916, Arauca carecía de línea telegráfica directa con el resto de Colombia: los mensajes debían enrutarse a través de Venezuela para llegar a Bogotá. Ese mismo año, un tal Humberto Gómez —vinculado a caudillos venezolanos— protagonizó un incidente que quedó en la memoria regional bajo la denominación de "República de Arauca", en el que el comisario intentó detener a un grupo de exiliados venezolanos acusados de robar ganado. El episodio evidenció, más allá de sus detalles, la debilidad radical del control estatal en la frontera y el carácter binacional de la política llanera: los caudillos del Apure y los comisarios de Arauca compartían territorio, ganado y adversarios.
A mediados del siglo XX, Arauca figuraba en las tablas estadísticas oficiales como intendencia de 25.650 kilómetros cuadrados, en una categoría separada de los departamentos. Esa condición de segunda clase administrativa se prolongó hasta 1991. Durante el auge petrolero previo a esa fecha, ya con Caño Limón produciendo a plena capacidad, la intendencia dependía eléctricamente de Venezuela porque el gobierno intendencial no pagaba el servicio; los cortes eléctricos frecuentes llegaban a suspender las clases durante semanas mientras las regalías fluían hacia bolsillos de políticos y contratistas. El punto culminante de una paradoja: territorio riquísimo, ciudadanos empobrecidos, servicio público extranjero.
El descubrimiento que cambió todo
En 1983, la Occidental Petroleum descubrió en el municipio de Arauquita un yacimiento de crudo liviano al que llamó Caño Limón. El hallazgo transformó todo: la economía departamental, la balanza comercial colombiana, la ecuación política local y, sobre todo, la trayectoria del conflicto armado.
El crudo de Caño Limón es liviano, lo que facilita su transporte y le otorga mejores precios en el mercado internacional. Los volúmenes fueron considerables: la producción alcanzó su pico en 1996 con 252.000 barriles diarios, equivalentes al 43,8 % de la producción nacional. El petróleo llegó a representar el 61 % del producto interno bruto de Arauca. El país, que había sido importador neto de crudo durante buena parte de los setenta, recuperó gracias a los hallazgos de Arauca y Meta la condición de exportador y alivió parcialmente sus problemas de balanza de pagos.
Para explotar el yacimiento y llevar el crudo al Caribe, se construyó el oleoducto Caño Limón-Coveñas, una obra de casi 800 kilómetros contratada con empresas europeas: la alemana Mannesmann y la italiana Sicim, entre otras. La aparición de esos contratistas, con maquinaria pesada, campamentos, plantillas de trabajadores extranjeros y presupuestos millonarios, sobre un territorio donde el Estado apenas había construido caminos, produjo un choque de escalas. En Arauca no había siquiera una carretera que conectara la ciudad capital con Arauquita hasta 1984; antes, el transporte fluvial era la única opción y costaba doce dólares con cincuenta por pasajero, cifra prohibitiva para colonos y campesinos.
La bonanza no se tradujo en desarrollo local. Los recursos de las regalías circularon por circuitos clientelares controlados por caciques liberales —Alfonso Latorre Gómez— y conservadores —Elías Matus Torres—, sin generar encadenamientos productivos que diversificaran la base económica. Los indicadores sociales del departamento se mantuvieron por debajo de los promedios nacionales: altas tasas de analfabetismo, baja cobertura de servicios públicos, mortalidad infantil elevada. La explotación petrolera dejó, además, un pasivo ambiental sustantivo: campesinos testimoniaron la destrucción de la laguna del Lipa, considerada la despensa piscícola del departamento, mediante el taponamiento de caños como el Matanegra para habilitar locaciones de la multinacional.
La expresión "economía de distracción", acuñada por la propia Gobernación de Arauca, describe bien lo ocurrido: un flujo masivo de rentas que no construyó economía sino que la sustituyó, drenando incentivos para el trabajo agrícola, hipertrofiando el aparato estatal local sin capacitarlo, y creando una elite política dedicada a la captura de rentas antes que a la administración del territorio.
El ELN y el clientelismo armado
El Ejército de Liberación Nacional llegó al piedemonte araucano a comienzos de los años ochenta con una organización debilitada. En 1983, tras la casi aniquilación sufrida en la Operación Anorí de 1973 y la subsiguiente reestructuración iniciada en la Reunión de Notables, el ELN contaba con solo tres frentes operativos. El descubrimiento de Caño Limón le abrió la posibilidad de reconstruirse.
El Frente Domingo Laín, que operaba en el piedemonte, comenzó desde 1983 a extorsionar a las compañías petroleras y a las contratistas del oleoducto. Mannesmann y Sicim se convirtieron en objetivos privilegiados: sus trabajadores fueron secuestrados, sus operaciones extorsionadas, sus pagos negociados con la guerrilla como si fueran impuestos. En algún momento intervino en las negociaciones una pareja de operadores alemanes conocidos como los Mauss, cuya presencia sugería que el gobierno de Bonn tomaba el problema con la seriedad que Bogotá no lograba mostrar. Los recursos obtenidos permitieron al ELN una expansión acelerada: entre 1985 y 1989 surgieron nuevos frentes vinculados al corredor del oleoducto —el Efraín Pabón Pabón en el sur de Norte de Santander y norte de Boyacá, el Armando Cacua Guerrero en el Catatumbo—, todos alimentados por la renta petrolera.
Lo distintivo de Arauca, sin embargo, no fue solo la financiación insurgente. Fue la forma en que el ELN se instaló como intermediario político entre los colonos y el poder local. Los estudios académicos sobre el departamento hablan de "clientelismo armado" para describir el arreglo: el ELN extorsionaba a contratistas y presionaba a alcaldes recién elegidos para que canalizaran regalías petroleras hacia obras en veredas y municipios que el Estado nunca había atendido. Esa función de intermediación —construir un puente clientelar entre colonos marginados y los circuitos de distribución de recursos públicos— explica el arraigo político sostenido del ELN en Arauca y la notable presencia electoral de la izquierda en el departamento durante décadas.
El ELN acompañó la extorsión con una campaña sistemática de sabotaje al oleoducto. Desde 1986, los atentados se multiplicaron bajo la consigna "Despierta Colombia nos están robando el petróleo", con la que la organización justificaba las voladuras como un acto de soberanía frente a la exportación de un recurso "de trascendental importancia para la economía nacional". La justificación era ideológica; el efecto, económico: cada atentado presionaba nuevas negociaciones, nuevas extorsiones, nuevos flujos.
En el II Congreso del ELN de 1989, cuando la organización se fusionó con el MIR-Patria Libre y se planteó la discusión sobre treguas y negociaciones, el Frente Domingo Laín declaró expresamente que mantendría el sabotaje al oleoducto y no compartía las orientaciones nacionales. Esa autonomía —que en otros contextos habría sido disidencia— se toleró porque el frente aportaba recursos decisivos a la organización. Arauca dejó de ser periferia del ELN para volverse su corazón financiero.
La primera elección y la política capturada
En 1988, con la primera elección popular de alcaldes en Colombia, Julio Acosta Bernal se convirtió en el primer alcalde araucano elegido por voto directo. El hito coincidió con dos procesos: el primer manejo autónomo de las finanzas municipales y la llegada de las primeras regalías petroleras significativas. Fue el momento en que Arauca, en teoría, podía articular democracia local y renta petrolera para producir desarrollo.
No ocurrió. El clientelismo tradicional —dominado por los caciques Latorre y Matus— controló los cargos y los contratos, mientras el movimiento Nueva Generación Liberal, integrado por disidentes de ambos partidos que encontraron en el galanismo una plataforma alternativa, disputaba sin lograr romper el monopolio. Sobre ese pulso interno se superpuso la presión guerrillera: el ELN, y en menor medida las FARC, condicionaron elecciones, exigieron cuotas en contratos de infraestructura y captaron parte de las regalías mediante extorsiones a contratistas. Los procesos democráticos fueron atacados con violencia sistemática; los gobernantes que no aceptaron los términos impuestos enfrentaron amenazas, atentados o exilio.
La coexistencia de tres capas de poder —clientelismo liberal-conservador, movimiento reformista de izquierda, control armado insurgente— produjo una política departamental hiperactiva y desconectada de la vida cotidiana de la población. Mientras los presupuestos municipales crecían con las regalías, los servicios básicos seguían deteriorándose: apagones eléctricos porque la intendencia no pagaba a Venezuela, aulas escolares sin luz, hospitales sin insumos. El testimonio ciudadano es constante: la población sabía que el dinero estaba y sabía dónde no llegaba.
La entrada de los paramilitares y la guerra entre guerrillas
En agosto de 2001, el Bloque Vencedores de Arauca (BVA), integrado inicialmente a las Autodefensas Unidas de Colombia y luego al Bloque Central Bolívar, ingresó al departamento. Su llegada abrió una segunda espiral de violencia sobrepuesta a la existente. El BVA captó rentas asociadas al narcotráfico y al contrabando de combustibles con la colaboración del Frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte, y arremetió contra poblaciones y sectores sociales acusados de colaborar con el ELN. La estigmatización, el confinamiento y el desplazamiento se generalizaron; comunidades enteras quedaron marcadas como "guerrilleras" y expuestas a la represalia paramilitar.
El 20 de mayo de 2004, el BVA perpetró en Tame una masacre que se inscribió en el catálogo de horrores del conflicto araucano. Meses antes, en febrero de 2005, el general venezolano López Hidalgo denunció que aproximadamente 400 soldados de fuerzas especiales estadounidenses y contratistas militares privados se encontraban asentados en Saravena, en torno a instalaciones de la Occidental Petroleum. Arauca se había convertido en un escenario donde convergían, sobre un mismo territorio de menos de treinta mil kilómetros cuadrados, guerrillas, paramilitares, fuerzas armadas colombianas, tropas estadounidenses, contratistas privados y una población civil atrapada en el cruce de fuegos.
A la violencia paramilitar-guerrillera se sumó, desde el año 2000 y con particular intensidad a partir de marzo de 2006, una guerra directa entre las FARC-EP y el ELN por el control del territorio y sus rentas. Fue brutal: se extendió hasta 2010, atravesó la frontera hacia el Apure venezolano y produjo desplazamientos, asesinatos selectivos y confinamientos de comunidades campesinas e indígenas acusadas de simpatizar con una u otra fuerza. Tras la desmovilización paramilitar entre 2005 y 2007, la lógica de enemistad no desapareció: cambió de actores. Donde antes se enfrentaban paramilitares y guerrillas, ahora se enfrentaban guerrillas entre sí.
Ese solapamiento —conflicto colono-terrateniente heredado del siglo XIX, insurgencia guerrillera de los ochenta, contrainsurgencia paramilitar de los dos mil, guerra intraguerrillera de finales de la década— hace de Arauca uno de los territorios donde se ensayaron, con más de una década de anticipación respecto al centro andino, las formas más agudas del conflicto colombiano.
La frontera que nunca fue cerrada
La condición binacional de Arauca no es un dato geográfico marginal: es el hecho estructurante que multiplica la complejidad del territorio. El río Arauca permite un tránsito permanente hacia Venezuela mediante chalupas, lanchas a motor y camellones de tierra a lo largo de todo su cauce. De occidente a oriente, los principales pasos conectan Saravena con El Nula, Arauquita con La Victoria y la ciudad de Arauca con El Amparo de Apure. Esa porosidad hizo posible que actores armados usaran territorio venezolano como retaguardia, que el contrabando de ganado, gasolina y víveres fluyera en ambos sentidos, y que las comunicaciones —desde el telégrafo de 1916 hasta la electricidad de la bonanza petrolera— dependieran del vecino.
El pueblo Sikuani, presente en ambos países, mantiene una visión integradora del territorio que trasciende la frontera política: sus prácticas de intercambio social y cultural han persistido a pesar de la división administrativa internacional, y sus territorios ancestrales abarcan las dos naciones sin reconocer la línea trazada por diplomáticos en Bogotá y Caracas. Para las comunidades campesinas de Saravena o Arauquita, cruzar a comprar arroz en Venezuela o vender ganado del otro lado formó parte durante décadas de la economía cotidiana. En el corredor entre Bucaramanga y Saravena, guardas aduaneros y policías cobraban peajes informales por permitir el cruce ilegal de ganado hacia Venezuela: la corrupción fronteriza era estructura, no anomalía.
Esa porosidad también producía tragedias mayores. La disputa por corredores estratégicos vinculados al petróleo, la coca y el contrabando, especialmente en el Catatumbo vecino, generó desplazamientos masivos entre 1997 y 2004 que afectaron a campesinos y a comunidades indígenas como los Barí. La frontera nororiental colombiana, conformada por Arauca y Norte de Santander, funcionó como una zona donde la soberanía nacional fue siempre negociada, más simbólica que efectiva, y donde los actores armados aprovecharon la debilidad estatal binacional para consolidar retaguardias, mercados y rutas.
Herencia y disputa
Arauca es hoy departamento, tiene siete municipios —Arauca, Arauquita, Cravo Norte, Fortul, Puerto Rondón, Saravena y Tame—, una capital con casi cien mil habitantes y una producción petrolera declinante pero aún significativa. El conflicto armado que la definió durante tres décadas se ha reconfigurado tras la firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016 y las conversaciones intermitentes con el ELN, pero no ha desaparecido: el Frente Domingo Laín sigue operando en el piedemonte, las disidencias de las FARC disputan territorios, y los indicadores sociales siguen por debajo de los promedios nacionales pese a décadas de regalías.
La historia araucana admite dos lecturas simultáneas que no se cancelan. La primera es la de un territorio donde la marginalidad estructural secular —comunicaciones enrutadas por Venezuela en 1916, electricidad venezolana en los ochenta, categoría intendencial hasta 1991— creó el vacío que actores no estatales ocuparon exitosamente. La segunda es la de un caso donde una renta contingente —el petróleo de Caño Limón descubierto en 1983— convirtió ese vacío en escenario de guerra: sin el crudo, Arauca habría producido periferia y pobreza; con él produjo, además, insurgencia expandida, paramilitarismo instalado y guerra intraguerrillera. La estructura explica el escenario; la renta explica la intensidad.
En clave nacional, Arauca funciona como espejo incómodo. Sus problemas —extractivismo sin desarrollo, clientelismo capturado por actores armados, frontera porosa, poblaciones indígenas invisibilizadas, soberanía negociada— no son excepciones sino condensaciones. Lo que en el centro andino se manifiesta atenuado, en Arauca aparece en estado puro. Por eso la historia del departamento excede su propia escala: entender cómo se armó, se enriqueció y se desangró Arauca entre 1983 y 2010 es entender un modo colombiano de habitar los recursos, la periferia y la guerra que se replicó, con variantes, en el Catatumbo, en el Putumayo, en el bajo Cauca y en el Chocó.
El río que dibuja la frontera sigue corriendo hacia el Orinoco. Las chalupas siguen cruzando entre El Amparo y la ciudad de Arauca. Los hatos siguen produciendo ganado y el oleoducto sigue transportando crudo hacia Coveñas. Sobre esa continuidad geográfica se ha depositado, capa sobre capa, una historia de incorporación siempre incompleta: territorio evangelizado antes de ser gobernado, atravesado antes de ser integrado, explotado antes de ser desarrollado, disputado antes de ser pacificado. Arauca no es un problema colombiano; es una de las formas más nítidas en que Colombia se problematiza a sí misma.
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Documentos y fragmentos citados
44 documentos · 52 fragmentos01Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 1301 cita
[1]rosario a lo largo del piedemonte andino, 128 están integradas a través de las localidades de mediana importancia como Guanare, Araure y Acarigua o también San Garlos y San Sebastián de los Reyes «a las regiones más pobladas políticamente dominantes y económicamente importantes, centradas en torno a ciudades como…
p. 130
02Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 1301 cita
[2]rosario a lo largo del piedemonte andino, 128 están integradas a través de las localidades de mediana importancia como Guanare, Araure y Acarigua o también San Garlos y San Sebastián de los Reyes «a las regiones más pobladas políticamente dominantes y económicamente importantes, centradas en torno a ciudades como…
p. 130
03Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1391 cita
[3]más prósperas en el renglón de la manufactura durante el siglo xviii y que poblaciones como Morocote se hicieran famosas por los lienzos que distribuían en los mercados de la Nueva Granada. Las haciendas De gran importancia fueron también las haciendas de los jesuitas, por su valor económico y por las técnicas de…
p. 139
04El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · p. 611 cita
[4]llevadero el sumo retiro o destierro de la Guayana. 27 Johannes de Laet, Historia del Nuevo Mundo, lib. 10. Antonio de Herrera y Tordesillas, ubi supra, lib. 8, cap. 6.7 62 Jíndic Gerstta Por aquel mismo tiempo, los padres Ignacio Llauri y Julián de Vergara, después de haber hecho mucho fruto en San José de Oruña,…
p. 61
05Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 190, 2172 citas
[5]organización social que, por más que trataban de ser controladas, terminaban por escaparse 2. Las misiones indígenas durante el siglo XIX en Colombia Cuando se hace referencia a las misiones indígenas en Colombia, generalmente se piensa en la época colonial y se asocian principalmente con la obra de los jesuitas en…
p. 190
[20]Benjamín Reyes de Archila, “Informe del Prefecto de la Provincia del Casanare”, El Boyacense, no. 184 (mayo 5 de 1889): 1.476. 7 Rueda, Informe que el Obispo, 25. NOSOTROS Y LOS OTROS 218 había asesinado á cinco, los había hecho presas y se los había puesto á los perros para que aprendieran á comer indios: otros…
p. 217
06Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 161 cita
[6]to the department of Nari ñ o and Putumayo to Cauca. By the same act it split off several municipios from the intendancy of Meta and reassigned them to Boyac á, Huila, Quesada, and Tundama. 38 Within fifteen months this arrangement was further modified. Decree 778 of July 5,1907, revised the limits of the Meta…
p. 16
07Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 2501 cita
[7]En noviembre de ese año los indios, bajo su dirección, tomaron Inzá en un cruento asalto. En los meses siguientes fue perseguido por las fuerzas públicas, pero logró ocultarse durante un buen tiempo, e incluso parece haber estado en con- tacto con los grupos políticos locales, entre los cuales dio su respaldo a los…
p. 250
08The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 721 cita
[8]had passed, because there was no direct telegraph line in Arauca City and a telegram from the Colombian consul in the Venezuelan town of El Amparo had to be relayed through San Cristóbal (also in Venezuela) and across the border back to Colombia via Cúcuta. Humberto Gómez, blond, blue-eyed, and deeply tanned, was…
p. 72
09Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 431 cita
[9]620..670 18.97 Norte de Santander 21.490 421..230 19.60 Santander 32.070 872.640 27.21 Tolima 22.900 882.650 38.39 Valle del Cauca 20.940 1.823.230 87.06 Sub-Total 608.935 14.591..080 39.39 — 4 2 — Intendencias Arauca 25.650 Caquetá 102.990 San Andrés y Providencia 55 Sub-Total 128.695 Comisarías Amazonas 124.500…
p. 43
10Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 1911 cita
[10]Arauca, 9, 18–20, 46, 81, 93 “La Comisaría Especial de Arauca” (Lamo Pulido), 70 Comisaría of Vichada, 9, 16–18, 31, 46, 81, 155n59 Communication: Liberal Rule on, 11–12; radio- telegraph service, 96–97 Communist Party, 30, 74–75, 105 Compañía Nacional de Navegación (NAVENAL), 96 Comparing Cowboys and Frontiers: New…
p. 191
11Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 1071 cita
[11]era lo mismo: organizar a la gente para adelantar propuestas, para echar adelante proyectos y entonces cogí los es tatutos, me los aprendí y empecé en el colegio a organizar consejos estudiantiles y centros de militancia. En vista que no teníamos transporte y salíamos a las 10 y me dia de la noche, buscamos resolver…
p. 107
12Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2631 cita
[12]inmenso. El invierno los acompañó hasta el mismo Puente de Boyacá. En la Aldea de Setenta, a orillas del río Apure, el Libertador convocó un consejo de oficiales patriotas y les expuso los planes de invasión a la Nueva Granada. Corrían los días de finales de mayo de 1819, para continuar la más grande acción militar…
p. 263
13Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 13, 182 citas
[13]abandono momentaéneo de la lucha por la independencia de su patria y la exposicién del brillante ejército del Apure a un po- sible contratiempo de catastroficas consecuencias. Decisién del Libertador El Libertador tomo su decisién a raiz de los magnificos informes que sobre el nucleo granadino le diera el coronel Lara…
p. 13
[17]corriente impedia atravesarlos a pie o a nado. El 21 de junio, en Pore, se incorporé a la van- guardia el batall6n Cazadores, pues Santander tenia algunas de sus tropas distribuidas en diversos pues- tos con orden de efectuar su integraci6n a la co- lumna de marcha en este lugar. Desde el 22 de ju- nio, el grueso del…
p. 18
14Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 143, 1462 citas
[14]greater expedition. Casanare was a semi-desert, a poor and underpopulated province, but it was the sanctuary of New Granadan inde- pendence. It provided a nucleus of another army and it could become a base 124 S I M Ó N B O L Í VA R for an invasion of New Granada. Santander explored and exploited the weak- nesses in…
p. 143
[15]great feats of will, courage and discipline. His senior officers, Soublette, Anzoátegui, Rooke, were ardent young men ready to follow Bolívar to the end, and all his junior officers were eager for action under his command. They crossed the Arauca and the savannahs of Casanare just as the season of torrential rain was…
p. 146
15Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1231 cita
[16]de hacerse célebres por su partici- pación en la campaña libertadora, tales como José Antonio Anzoátegui, Carlos Soublette, Juan José Rondón, Leonardo Infante y Jaime Rook. El 15 de junio comenzó la campaña, con la vanguardia al mando de Santander y la retaguardia dirigida por Anzoátegui. De acuerdo con las órdenes…
p. 123
16Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 251 cita
[18]para hacerlos más dependientes de la vida de hato y sujetarlos a sus relaciones laborales (Cf. Rausch 1999). De esta manera, lo llanero se convirtió en un patrón que, aunque no ideal, era trazado para la incorporación de los indios, quienes en el siglo XIX conformaban una buena parte de la población regional. La…
p. 25
17Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 631 cita
[19]distintas en años recientes y en nuevas regiones fronterizas. Contribuyó, por ejemplo, a La Violencia, esa guerra civil anárquica que costó 200 000 vidas en los años cincuenta, y dio pábulo a los movimientos guerrilleros que actúan hoy en las zonas fronterizas de Colombia. La interpretación del desarrollo de la…
p. 63
18La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 651 cita
[21]cual se han organizado los grupos humanos lo- cales. Importa considerar los conuqueros, los vegueros, los caba- lliceros, los vaqueros y los caporales. Todos tomaron parte activa en acciones de armas. El conuquero que vive infelizmente en un rancho, siempre aco- sado por los dueños del hato, no tiene, no puede tener…
p. 65
19Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 199, 4442 citas
[22]comunal), in order to establish through community work brigades basic physical infrastructure such as footbridges and paths. 12 With a basic organizational infrastructure already in place, the settlers’ shared grievances vis-à-vis the departmental and national governments gave their community organizations one more…
p. 199
[34]180– 81, 182, 359n.8 Arauca (cont.) Left electoral strength in, 187, 190, 200, 202, 203, 204, 206, 232, 240– 41, 266– 67 list of social movements in, 256 number of displaced in, 265 and oil boom, 191, 209, 211, 213–14, 236, 245– 46, 262, 301– 2 paramilitaries in, 235, 236– 38, 245, 251 peasant movement in, 195– 96,…
p. 444
20Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 1011 cita
[23]pocas veces pasó a la confron- tación violenta. El caso de Arauca y el Bloque Vencedores de Arauca del BCB Inicialmente el Bloque Vencedores de Arauca hizo parte de las AUC y luego del BCB. Los informes Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río Arauca (CNMH, 2015), Recor- dar para…
p. 101
21Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5451 cita
[24]ganancias obtenidas del secuestro y de la extorsión a la compañía alemana Mannesmann y a la italiana Sicim –encargadas de la construcción del oleoducto Caño Limón-Coveñas–. Así lo relató a la Comisión un exguerrillero del ELN: 1707 Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sentencia Ernesto Sendoya Guzmán vs. la…
p. 545
22Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 2061 cita
[25]y la pérdida de reservas internacionales. La prolongada recesión terminó por crear una grave acumulación en la car- tera morosa y de dudoso recaudo del sistema financiero. Esta situación, en conjunto con la aceleración de la tasa de devaluación, impidió reducir las ta- sas reales de interés y reforzó en con- secuencia…
p. 206
23Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 291 cita
[26]1 Aeropuertos locales (#) 8 Fuentes: Invias, 2003; Upme, 2003; MVDTMA, 2004; Mintransporte, 2003; Aerocivil, 2004, altas tasas de analfabetismo, las bajas coberturas de la alta mortalidad infantil y la ‘o hace que tanto el indice de servicios piblicos pobreza y miseria condiciones de vida como el de desarrollo himano…
p. 29
24Cruzando la frontera: Memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río AraucaCentro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 117, 1232 citas
[27]200 millones de barriles” (2003, 1 de octubre). El yacimiento araucano llega a sus 20 años vivito y bombean- do. Ecopetrol, recuperado el 2 de abril de 2014, en: www.ecopetrol.com.co/especia- les/carta/actualidad.htm). 124 Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río Arauca soportado su…
p. 123
[48](después de su capital, 59 La parroquia de Guasdualito es la capital del municipio fronterizo Páez. 118 Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río Arauca San Fernando), y centro petrolero más grande de la región llanera (Ministerio de Relaciones Exteriores, Migración Colombia, Puestos de…
p. 117
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 35, 1042 citas
[28]incierta», 43. 303 Entrevista 752-VI-00011. Dirigente político. 304 Salcedo et al., Elenopolítica, 43. época de bonanza económica y disputa territorial (1989-1998) 105 el Estado, sino son actores armados ilegales que controlan el territorio. Y si controlan el territorio, controlan sus habitantes, sus dinámicas y su…
p. 104
[49]la verdad y avanzar hacia la convivencia y la no repetición en esta región del país. proyectos de investigación, debates, cátedras formales y publicaciones con la participación del sector académico y de las organizaciones sociales». Saúl Franco en Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No…
p. 35
26Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 2221 cita
[29]muy livianos como los de Cario Limon y Cusiana. Los crudos pesados, muy densos y espesos hacen imposible su exportacion por su dificil manejo para el transporte y su precio, siempre mas bajo. Por sus mismas caracteristicas fisicas, su refinacion es mas costosa por unidad de producto final. Los crudos livianos son mas…
p. 222
27Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 1641 cita
[30]Arauca. Ese ha sido prácticamente el daño. Acabaron con la laguna del Lipa. Nosotros lo llamamos el genocidio, la muerte de la finada laguna del Lipa. Siempre cuando llegamos a las reuniones, hablamos de la finada laguna y del genocidio que se nos hizo a la despensa piscícola del departamento de Arauca. Ya no hay el…
p. 164
28Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 147, 2052 citas
[31]en 1973, al sufrir graves derrotas propiciadas por la persecución militar del Estado. 10 Estas derrotas por poco llevan a la extinción del grupo, el cual en solo un año pasó de tener 270 guerrilleros a menos de 70 (Medina, 1990). Por lo anterior, el período 1973-1983 es de crisis en la organización. Esto forzó un…
p. 205
[39]de la organización provino paradójicamente del Frente Domingo Laín, bautizado así en homenaje al sacerdote español. El punto más álgido del enfrentamiento se encuentra alrededor del II Congreso, realizado en 1989. Previo al evento, este frente asesinó al obispo de Arauca, Jesús Armando Jaramillo, argumentando que…
p. 147
29Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 1241 cita
[32]busca ron obtener, por medio del terror, la ventaja táctica configurando una clase política municipal subalterna, práctica que remonta a la época de la Violen cia. Recientemente el tema se ha ilustrado con el "clientelismo armado" del ELN en Arauca (Peñate, 1998), al cual vale abrir un paréntesis porque trae a…
p. 124
30Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 831 cita
[33]de Caño Limón, en Arauca, y de la construcción del oleoducto hasta Coveñas. Su surgimiento tuvo lugar en Santander y desde allí irradió al Magdalena medio, Norte de Santander, Arauca, Casanare, la costa atlántica y regiones aisladas del occidente y sur de las montañas andinas. En 1990, el ELN actuó en toda la región…
p. 83
31Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1641 cita
[35]El ELN mantenía cuatro zonas donde ejercía una fuerte influencia. La primera era Arauca, donde el ELN aglutinó un importante crecimiento alrededor de la explotación petrolera. (Allí) el Frente de Guerra Nororiental logró un enorme crecimiento en los años 80 y sobre todo en los 90. La consolidación de los frentes…
p. 164
321989María Elvira Samper · 2019 · p. 2031 cita
[36]la nómina de la empresa productora de aceites Las Palmas, al predio de la finca El Topacio del corregimiento La Palma; 10 militares muertos y 1 civil herido. 1 Santa Rosa del Sur (Bolívar) Asalto del Frente José Solano Sepúlveda del ELN a esta población; según la fuente 2 agentes de la Policía fueron sacados del…
p. 203
33Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 1541 cita
[37]explosivas en el oleoducto Caño Limón-Coveñas que iban a ser dinamitadas luego del ata- 155 2 Incursiones guerrilleras en cabeceras municipales y centros poblados (1965-2013): dimensión espacio-temporal, objetivos y repertorios que perpetrado contra el puesto de policía (Vanguardia Liberal, 1987, 17 de marzo, “17…
p. 154
34Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 6231 cita
[38]primer evento como UC-ELN, luego de la fusión ente MIR-Patria Libre y ELN, afloraron distintos debates internos, en especial la oposición —con visos de rebeldía— que mantuvo el Frente Domingo Laín a la fusión: “1. Solo acatamos las orientaciones que compartamos y que a nuestro juicio se puedan cumplir en el área del…
p. 623
35Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1131 cita
[40]previa con el Estado colombiano fueron catalogados de «gobiernistas» por los grupos armados guerrilleros, lo que los convirtió en objetivos militares. A partir de 1998, el conflicto armado se recrudeció en esta zona, con la confor- mación de las Autodefensas Campesinas del Casanare de Martín Llanos, el conflicto entre…
p. 113
36"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 1151 cita
[41]derechos humanos y sindicatos de trabajadores, así como de la Embajada de los Estados Unidos, después de que tropas pertenecientes al Grupo Revéiz Pizarro asesinaran a tres sindicalistas en Saravena el 4 de agosto, un caso destacado en la certificación de derechos humanos por parte de Estados Unidos para desembol- sar…
p. 115
37La masacre de Bahía Portete: Mujeres Wayuu en la miraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Pilar Riaño A. (Relatora), Jesús Abad Colorado L., María Luisa Moreno R., María Emma Wills O. · 2010 · p. 1181 cita
[42]2004 y 2005, se presentan cuando ocurre el proceso de desmovilización gradual de las A u C y de su compromiso unilateral de cese de hostilidades. Precisamente son las masacres de Bahía Portete y Tame 189, en Arauca (20 de mayo de 2004), las que el 28 de mayo de ese año llevaron al 189 La masacre de Tame, Arauca ocurre…
p. 118
38Borderland Battles: Violence, Crime, and Governance at the Edges of Colombia's WarAnnette Idler · 2019 · p. 1381 cita
[43]the region, producing a shift from the “friendship” to the “enmity” cluster in which the right- wing paramilitaries, together with a strong state military offen- sive starting in 2002, fought the guerrillas. The paramilitaries demobilized be- tween 2005 and 2007. Rather than moving back to the previous equilibrium,…
p. 138
39El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 3042 citas
[44]Occidental Petroleum en Saravena, departamento colombiano de Arauca, frontera con el estado venezolano de Apure. Ahí estaban asentados, para febrero de 2005, unos 400 soldados de las fuerzas especiales estadounidenses y contratistas militares privados. “Nosotros sabemos que ellos no solo están entrenando al ejército…
p. 304
[45]Occidental Petroleum en Saravena, departamento colombiano de Arauca, frontera con el estado venezolano de Apure. Ahí estaban asentados, para febrero de 2005, unos 400 soldados de las fuerzas especiales estadounidenses y contratistas militares privados. “Nosotros sabemos que ellos no solo están entrenando al ejército…
p. 304
40Herederos del mal. Clanes, mafias y mermelada. Congreso 2014-2018León Valencia, Ariel Ávila Martínez · 2014 · p. 1051 cita
[46]de Arauca, en 1988, en alianza con Luis Alfredo Colmenares Chia, elegido gobernador en 1992. Nueva Generacion Liberal, nacio como un movimiento de libe- rales y conservadores disidentes, que vieron en el "Galanismo" una plataforma polltica efectiva para acceder a cargos de eleccion popular, que pertenedan…
p. 105
41Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 2301 cita
[47]Entrevista 752 - VI - 00016. Mujer, lideresa social, defensora de Derechos Humanos, víctima de amenaza, desplazamiento forzado y violencia sexual. 686 Corte Suprema de Justicia, Proceso n o 27199, el 1 de febrero de 2012. 230 El desconocimiento de los procesos democráticos y el ataque a la institucionalidad local…
p. 230
42Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 1201 cita
[50]binacionales que habitan en las cinco fronteras de Colombia. Así: frontera colombo-brasileña: Pueblos Inga y Uitoto (Muruy-Muina); frontera colombo-ecuatoriana: pueblos indígenas Inkal, Awa, Pastos, Kofan, Siona, Huitoto (Murui), Kamëntsa, Kechwa, Emberá Chamí, Koreguajes, Misak, Inga y Nasa; frontera…
p. 120
43Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1921 cita
[51]tuvo mayor presencia en los municipios de Tame, Saravena, Arauquita y Fortul, en la región del Sarare. 243 El Parque Nacional Natural El Cocuy está ubicado entre los departamentos de Arauca, Boyacá y Casanare, con una extensión de 306.000 ha y tiene jurisdicción principalmente en los municipios de Chiscas, Cubará,…
p. 192
44Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · p. 2191 cita
[52]brazo del caudaloso río Mojabá —que pasa por sobre el camino, porque no le han hecho puente—, crece tanto que arrastra buses y camiones. Fuera de las sabanas de Arauca y Casanare, Saravena es posiblemente la zona con más fácil acceso a la frontera. Desde Bucaramanga hasta allí hay cuatro puntos en los cuales las…
p. 219