Idea transversal
Extractivismo
El extractivismo designa el modo de producción basado en la extracción intensiva de recursos naturales destinados prioritariamente a la exportación, con escaso procesamiento local y externalización de costos sociales y ambientales. En Colombia constituye la matriz de larga duración que articula la posición del país en la economía mundial desde el siglo XVI.
Trayectoria de una idea
- 1600
Cénit y colapso de la minería aurífera colonial
- 1777
Reducción del quinto real al 3%
- 1864
Ciclo del tabaco, el añil y la quina: bonanzas seriales del siglo XIX
- 1900
Enclave bananero de la United Fruit Company
- 1920
Hegemonía cafetera: el 70% de las exportaciones
- 1986
Inicio de operaciones de Cerrejón Norte y recuperación petrolera
- 2015
Crisis humanitaria en La Guajira y el costo hídrico del Cerrejón
La lectura
El extractivismo no es un episodio de la historia colombiana sino su columna vertebral: desde la minería aurífera colonial que articuló la economía de la Nueva Granada hasta los enclaves carboneros y petroleros del siglo XXI, el país ha funcionado como proveedor de materias primas para el mercado mundial, repitiendo un ciclo de bonanza, agotamiento y desplazamiento que atraviesa cinco siglos sin solución de continuidad. Su rasgo más persistente no es la extracción en sí misma, sino la arquitectura de poder que la sostiene: reglas diseñadas para garantizar la operación eficiente del capital, costos sociales y ambientales externalizados sobre las comunidades más vulnerables, y una contabilidad oficial que magnifica los beneficios mientras invisibiliza los daños. En Colombia ese modelo ha producido geografías superpuestas del despojo —el Pacífico minero colonial, la costa bananera del enclave, La Guajira carbonera, el Urabá palmero— donde las poblaciones negras, indígenas y campesinas han pagado históricamente el precio de una riqueza que fluye hacia afuera. La crítica contemporánea al extractivismo, articulada por pensadores como Eduardo Gudynas, Alberto Acosta y Arturo Escobar, no es solo una denuncia de sus efectos: es una impugnación de la idea misma de que el desarrollo de una sociedad puede medirse por el volumen de lo que extrae de su propio suelo.
El extractivismo es a la vez una práctica económica y una categoría analítica: designa el modo de producción basado en la extracción intensiva de recursos naturales —minerales, hidrocarburos, biomasa, monocultivos agroindustriales— destinados prioritariamente a la exportación, con escaso procesamiento local y con reglas del juego diseñadas para garantizar la operación eficiente del negocio antes que la reproducción de las sociedades y los ecosistemas que lo hacen posible. En Colombia y en América Latina no es un capítulo del pasado ni una desviación coyuntural: es la matriz de larga duración que articula la posición de la región en la economía mundial desde el siglo XVI, cuando el territorio empezó a funcionar como fuente de recursos para sostener la economía europea. Cinco siglos después, la secuencia sigue siendo reconocible —oro, quina, caucho, café, petróleo, carbón, palma, coca— y la lógica que la sostiene también: extraer hasta el agotamiento, externalizar los costos sociales y ambientales, magnificar los beneficios en el discurso oficial y desplazarse al siguiente recurso cuando el anterior deja de rendir.
Definición y rasgos estructurales
Bajo esa formulación aparentemente técnica —fijar reglas para asegurar condiciones operativas propicias a procesos diseñados según criterios de eficiencia— opera un reverso preciso: los costos sociales y ambientales —contaminación de aguas, destrucción de suelos, desplazamiento de poblaciones, ruptura de economías de subsistencia— se externalizan, es decir, no entran en la contabilidad de las empresas ni suelen ser asumidos por los Estados. Los beneficios netos, en cambio, se magnifican en los discursos oficiales y se presentan con prácticas contables sesgadas que minimizan sistemáticamente los efectos negativos.
De ahí que el extractivismo no pueda pensarse solo como un sector de la economía: es una manera de organizar el territorio, el trabajo y el poder. Su despliegue tiende a intensificar procesos de desterritorialización, despojo y conflictos que agravan desigualdades sociales, interseccionales y socioambientales. Y produce un efecto característico sobre las comunidades locales: las arranca de sus prácticas de autosubsistencia —crianza de animales, siembra de alimentos— y las convierte en consumidoras dependientes del mercado. El mismo modelo que promete desarrollo suele destruir las capacidades de reproducción autónoma de las poblaciones que absorbe.
Hay además un rasgo que atraviesa el modelo desde sus orígenes: la opacidad. En los contextos extractivos, los patrones operan ocultando a los trabajadores la cantidad real de recursos extraídos. Esta asimetría de información entre quienes controlan la extracción y quienes realizan el trabajo no es un accidente técnico; es una condición estructural, tan antigua como la evasión colonial del quinto real.
Los orígenes coloniales: oro, esclavitud y periferia
La minería del oro fue el sector articulador de la economía colonial de la Nueva Granada. Durante la Colonia, Colombia produjo más oro que cualquiera de las otras posesiones españolas, aunque en el conjunto del imperio ese metal ocupó un lugar secundario frente a la desmesurada importancia de la plata en Nueva España y Perú. Esa jerarquía interna del imperio prefigura ya la posición periférica del territorio: importante, pero no central; productor, pero no de la mercancía-rey de la época.
Los depósitos del alto y medio Valle del Cauca se explotaron primordialmente con esclavos negros durante la Colonia y los primeros años de la Independencia. La región del Pacífico y sus cordilleras se convirtió en la periferia económica minera de la Nueva Granada, dependiente del centro administrativo, y su incorporación fue compleja por la resistencia indígena y la presencia de cimarrones y palenqueros. Ese Pacífico minero, poblado por descendientes de esclavizados y trabajado con formas coercitivas de trabajo, es el mismo que hoy figura en el mapa de los conflictos extractivos contemporáneos: la continuidad geográfica del despojo es una de las herencias más pesadas del período colonial.
El trabajo forzoso no se limitó a los africanos esclavizados. Los indígenas fueron sometidos a formas diversas de coerción que combinaban producción tradicional, obligaciones propias del señorío feudal y empresas esclavistas. Al desviar la mano de obra nativa de la producción de alimentos y artesanías hacia las minas, el sistema contribuyó al terrible descenso demográfico de la población indígena durante la Colonia. La minería, en otras palabras, no solo extraía metal: extraía vidas y capacidades productivas de una demografía que colapsaba bajo su propio peso.
La producción aurífera neogranadina alcanzó su cénit hacia 1600, especialmente en los distritos antioqueños de Cáceres y Zaragoza, y luego se derrumbó: hacia 1630 esos distritos rendían la mitad del pico, y hacia 1660 apenas una décima parte. Los depósitos de Guamocó y Zaragoza estaban agotados. Guamocó, que había comenzado a decaer hacia 1640, terminó completamente abandonada. Ese patrón —bonanza, agotamiento, desplazamiento de mineros, abandono de poblaciones— es la primera versión colombiana del ciclo extractivo, y su lógica se repetiría con distintas mercancías durante los cuatro siglos siguientes.
Un detalle importante: las cifras oficiales subestiman la extracción real. La producción efectiva fue probablemente entre la mitad y un tercio mayor que la acuñada, porque así se evadía el quinto real —el impuesto del 20% sobre el producto— y se financiaba el contrabando. Recién en 1777 ese tributo fue reducido al 3% del valor de la producción. La opacidad contable es coetánea del oro colonial: el extractivismo nació ya con doble contabilidad.
Los ciclos republicanos: bonanzas seriales, agotamientos seriales
Consumada la Independencia, la economía colombiana no rompió con el patrón primario-exportador; lo administró bajo otra bandera. El siglo XIX y el XX se organizaron alrededor de una sucesión de auges: tabaco, quinina, plumas ornamentales, caucho, café, cocaína, además del oro que nunca dejó del todo de fluir y de los combustibles fósiles que emergerían después. La minería proveyó una continuidad estructural desde la era colonial hasta el presente; los demás productos entraron y salieron según la demanda internacional.
La quina ilustra con particular crudeza el destino de estos ciclos. Su extracción intensiva en Colombia llevó a la extinción de estos árboles por sobreexplotación —un ejemplo temprano de explotación sin conciencia de los límites de los recursos naturales—. La lógica es siempre la misma: irrupción del boom, explotación intensiva, agotamiento del recurso, desplazamiento hacia otro. Del Dorado a las maderas finas, de las quinas a los cauchos, y más recientemente al petróleo, el carbón y los cultivos ilícitos, la secuencia dibuja una historia económica hecha de saqueos sucesivos.
El tabaco muestra otra faceta de esa dinámica. Cuando su exportación colapsó, se intentó sustituirlo con añil: las ventas del tinte crecieron de 4 toneladas en 1864 a 182 toneladas en 1870, para volver a caer hacia 1880 por agotamiento del suelo y baja tecnología. Cada auge, en su brevedad, revelaba la ausencia de una estrategia productiva de largo plazo y la incapacidad —o el desinterés— del Estado y de las élites por convertir la bonanza en algo distinto de una ventana coyuntural para acumular divisas.
En la Amazonía y en otras regiones periféricas, la lista de bonanzas se alarga hasta lo vertiginoso: maderas finas, quinas, zarzaparrilla, cauchos, pieles, plumas, esmeraldas, metales preciosos, petróleo, carbón y cultivos ilícitos. En ese archipiélago de fronteras extractivas se documentan formas de trabajo coercitivo —esclavitud, servidumbre y sujeción mediante deudas— que convirtieron a los trabajadores, especialmente indígenas, en rehenes del sistema productivo. La casa Arana en el Putumayo cauchero es la referencia más conocida de esa violencia, pero la lógica estructural la excede: el enganche por deuda es un mecanismo de control que atraviesa el extractivismo periférico latinoamericano y que reaparece, con otros nombres, hasta bien entrado el siglo XX.
Ni siquiera el café —el commodity que dio a Colombia una relativa estabilidad institucional durante el siglo XX— rompió con el patrón primario-exportador; solo lo estabilizó. Entre 1870 y 1918 los ingresos por exportaciones cafeteras crecieron un 450%, y hacia 1920 el grano representaba cerca del 70% de los ingresos por exportaciones. Fue el producto de exportación más importante del siglo XX colombiano, y la infraestructura estatal, financiera y política del país se construyó en buena parte en su torno. Pero el café no diversificó la estructura productiva: la organizó alrededor de un solo cultivo. Cuando ese modelo entró en crisis en los años setenta, la respuesta no fue la industrialización sostenida sino el resurgimiento del sector minero —petróleo, carbón, níquel—, el retorno a una versión modernizada del extractivismo original.
Alrededor de 1900, la United Fruit Company introdujo el cultivo de banano para exportación en la costa atlántica, y con él una figura decisiva: el enclave. La compañía estableció un espacio productivo autónomo, con su propia infraestructura, su propia disciplina laboral y su propia relación privilegiada con el Estado colombiano. El enclave bananero prefigura, en pequeño, lo que serían décadas después los enclaves petroleros de Barrancabermeja y los enclaves carboneros de La Guajira y el Cesar: territorios donde la soberanía del Estado se pliega a la lógica operativa de la empresa.
El neoextractivismo: petróleo, carbón y el nuevo pacto con el capital
Con el término neoextractivismo se designa la fase contemporánea del modelo, que a partir de los años setenta y con mayor intensidad desde los noventa reactiva la primarización de la economía bajo condiciones nuevas: apertura a la inversión extranjera directa, contratos de asociación con multinacionales, reducción sostenida de las cargas fiscales sobre el capital extractivo, integración a cadenas globales de valor y despliegue de un aparato estatal —fiscal, militar y jurídico— orientado a garantizar la operación de las empresas en territorios social y ambientalmente sensibles. El "neo" no marca una ruptura con el extractivismo clásico, sino su reconfiguración: los mismos rasgos estructurales —enclave, externalización de costos, opacidad contable, subordinación al mercado externo— operan ahora bajo un pacto explícito entre el Estado, las élites nacionales y el capital transnacional, con el discurso de la competitividad y la confianza inversionista como legitimación.
En la década de 1970 se produjo el quiebre. Agotado el modelo de industrialización por sustitución de importaciones apoyado en el excedente cafetero, el sector minero volvió al centro de la economía nacional: petróleo, carbón y níquel encabezaron la reprimarización. Los hallazgos en los Llanos Orientales —Arauca, Meta y Casanare— permitieron a Colombia recuperar la autosuficiencia petrolera hacia 1986, y ese mismo año comenzó la operación planificada del yacimiento carbonífero de Cerrejón Norte, mediante un contrato de asociación internacional con proyecciones de hasta 15 millones de toneladas anuales durante 23 años.
Ese giro coincidió con la ofensiva de los organismos multilaterales: bajo presión del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, el gobierno colombiano redujo las tasas de regalías del carbón y del petróleo, permitiendo a las empresas extranjeras retener una mayor proporción de la riqueza generada. La rebaja del quinto real de 1777 encuentra aquí su eco tardío: cada vez que el Estado ajusta a la baja lo que le cobra a los operadores del extractivismo, redefine también el reparto entre el país donde se extrae y el capital que se lleva la renta.
El Cerrejón se convirtió, con el paso de los años, en el emblema de este modelo. Para 2015, la mina consumía más de 45 millones de litros de agua por día en un departamento semidesértico, ocupaba 69.393 hectáreas de territorios ancestrales y había desviado más de ocho corrientes de agua, contribuyendo directamente a la crisis humanitaria de La Guajira, donde la escasez hídrica y la desnutrición infantil convivieron con la exportación masiva de energía fósil. La contabilidad oficial celebra los ingresos por regalías; los indicadores de mortalidad wayuu registran otro balance.
Colombia posee las mayores reservas de carbón de América del Sur, y el petróleo y el carbón se consolidaron como actividades fundamentales tanto para la diversificación de exportaciones como para la generación de recursos fiscales. Con el cambio de siglo, la política de Seguridad Democrática restauró la confianza de los inversores extranjeros y facilitó grandes inversiones en minería y bioenergía; analistas financieros de Wall Street aplaudieron el incremento del gasto militar colombiano, leído no como respuesta a la insurgencia sino como garantía de operatividad para el capital. El giro es revelador: la seguridad de la que se habla es, en buena medida, seguridad para la extracción.
El extractivismo agroindustrial: palma, tierra y despojo
El neoextractivismo del siglo XXI no se limitó al subsuelo. Durante el período neoliberal iniciado hacia 1990, la palma de aceite se consolidó como uno de los nuevos productos agroindustriales de exportación integrados a cadenas globalizadas. Pero su expansión en Colombia se produjo de una manera muy específica: montada sobre las tierras despojadas por el conflicto armado.
Las plantaciones ilegales de palma en el Urabá chocoano fueron sembradas inicialmente por los paramilitares, con inversiones posteriores de élites de alta y baja sociedad. No se trató de una operación clandestina en los márgenes: esas plantaciones recibieron respaldo financiero gubernamental a través de Finagro, del Fondo Agropecuario de Garantías y del incentivo a la capitalización rural. Los territorios colectivos de los Consejos Comunitarios de Jiguamiandó y Curvaradó fueron objeto de proyectos agroindustriales de gran escala —palma, teca— financiados incluso con recursos del Plan Colombia, dinero originalmente destinado a la lucha antinarcóticos y a la contrainsurgencia.
En los Montes de María y en María la Baja, los testimonios recogidos por el Centro Nacional de Memoria Histórica describen macroproyectos de palma de aceite en gestación y prácticas empresariales de presión sobre los campesinos para que entregaran sus parcelas, en lo que el propio CNMH caracterizó como una nueva modalidad de despojo territorial. El desplazamiento forzado de los años más duros del conflicto no fue solo consecuencia de la guerra: fue también su producto útil, la condición previa que dejó el territorio disponible para su reconfiguración agroindustrial.
El acaparamiento de tierras adoptó también formas más sofisticadas. En Vichada, la multinacional Cargill —a través del fondo Black River— creó 40 sociedades por acciones simplificadas y compró 43 parcelas por un total de 61.000 hectáreas, en una operación que ilustra cómo la ingeniería financiera contemporánea permite eludir las restricciones legales sobre la concentración de baldíos. El resultado, en escalas y con actores diferentes, converge con el caso de Urabá: territorios reconfigurados a favor del capital, con la complicidad activa —o los fallos institucionales, empezando por el Incoder— del Estado colombiano.
Extractivismo y violencia: la geografía compartida
Uno de los rasgos más contundentes del extractivismo colombiano es la superposición geográfica entre extracción y violencia armada. Colombia registra más de 72 conflictos socioambientales, la cifra más alta de América Latina, y esa cifra se enlaza directamente con el conflicto armado interno, íntimamente asociado a la ordenación y apropiación del territorio.
En el Chocó, el Bloque Pacífico de las Autodefensas Unidas de Colombia llevó a cabo procesos de despojo en zonas donde coincidía la presencia de minería a gran escala. Para 2015 se habían otorgado en la región 164 títulos mineros, de los cuales el 30% pertenecía a AngloGold Ashanti, cuya actividad se concentraba en las mismas cuencas donde el Bloque Pacífico había operado. La cercanía entre despojo paramilitar y expansión minera no autoriza a establecer una relación causal directa en cada caso, pero sí a leer un patrón: allí donde había recursos estratégicos, la violencia contra las comunidades negras e indígenas se intensificó y sus planes de etnodesarrollo quedaron rotos.
En el Cesar, testimonios de exparamilitares señalan que empresas carboneras como Drummond habrían financiado al Bloque Norte de las AUC —específicamente al Frente Juan Andrés Álvarez—, y que los paramilitares llegaron a fabricar ataques falsos atribuidos a las FARC para justificar esa relación financiera y consolidar el control territorial en la región minera. Los campesinos de La Jagua fueron desplazados por presión paramilitar en 2001; cuando algunos regresaron en 2007, el paisaje estaba transformado y la mina había comprado decenas de predios en los alrededores, en una operación bajo escrutinio de las autoridades. Los retornados reportaron daños en sus viviendas atribuidos a las explosiones mineras. La secuencia —desplazamiento por violencia, transformación del paisaje, imposibilidad de retorno pleno— es una de las firmas más claras del extractivismo colombiano contemporáneo.
En el Bajo Cauca antioqueño, la bonanza aurífera iniciada en los años setenta atrajo migraciones y desencadenó disputas armadas por el control territorial. La presencia paramilitar del Bloque Mineros desde los años ochenta respondió, al menos en parte, a la creciente importancia económica de la subregión, en un país donde armar civiles para resolver conflictos tenía ya una tradición larga. En el sur de Bolívar, el descubrimiento de Mina Azul en Norosí a principios de los años ochenta abrió un ciclo de expansión de la minería artesanal campesina en la Serranía de San Lucas que reconfiguró la economía regional. En Barbacoas, Nariño, desde 2008 se registró un boom minero aurífero en pleno contexto de conflicto armado, con la disputa entre actores irregulares por el control del municipio.
El control sobre economías ilícitas —cultivo de coca y minería ilegal— fue central en las disputas armadas entre Fuerzas Militares, paramilitares y guerrillas, especialmente en las fronteras y en el sur del país durante los años noventa. Y las aspersiones aéreas con glifosato en el marco de la "guerra contra las drogas" cubrieron más de 1.300.000 hectáreas, con impactos ambientales sobre bosques, manglares y selvas que se sumaron a los del propio conflicto. La guerra contra la coca —una mercancía extractiva más, en la larga secuencia de las bonanzas colombianas— produjo su propia forma de degradación ecológica, financiada como política pública.
La red conceptual: dependencia, colonialidad, alternativas
El extractivismo hereda y actualiza una tradición crítica latinoamericana que buscó explicar por qué la región no lograba desarrollarse a la manera del Norte industrial. La teoría de la dependencia sostuvo que el subdesarrollo en la periferia era producto —no ausencia— del desarrollo capitalista en el centro, y objetó las lecturas que separaban tajantemente una economía "moderna" y una "tradicional", como si fueran dos mundos que apenas se rozan. La tesis dependentista insistió en lo contrario: ambas están estrechamente relacionadas, y la persistencia de formas atrasadas en el campo es funcional a la acumulación en la ciudad y en el exterior. El caso colombiano lo hace visible sin necesidad de abstracción: la hacienda cafetera del siglo XIX no fue un residuo premoderno, sino la base sobre la que se edificaron los bancos, los ferrocarriles y el aparato exportador de Medellín y Manizales; el enclave bananero de la United Fruit no coexistió con la economía nacional, la subordinó; la mina del Cerrejón no convive con la ranchería wayuu, la desagua.
Ese paradigma entró en crisis hacia los años setenta, cuando las trayectorias divergentes de las economías latinoamericanas y asiáticas empezaron a resistirse al esquema centro-periferia. Pero sus intuiciones fundamentales sobrevivieron, y el extractivismo contemporáneo las reactualiza. Las inversiones de capitales extranjeros en Colombia se realizaron prioritariamente en zonas de extracción o producción primaria, pasando solo después a la adecuación y modernización de los epicentros urbanos: una lógica subordinada a intereses extractivos más que al desarrollo territorial integrado.
También aparece con claridad la asociación —y no solo la subordinación— entre burguesías nacionales y burguesías imperialistas. Sus relaciones se caracterizaron simultáneamente por la asociación y la confrontación, primando la sociedad en la explotación del proletariado nacional y el regateo en la distribución de la plusvalía. El caso colombiano lo confirma: no hay palma en Urabá sin élites locales que invierten junto a paramilitares, ni carbón en Cerrejón sin arreglos institucionales que reducen las regalías, ni oro en el Chocó sin funcionarios que otorgan títulos sobre territorios habitados. El extractivismo no es imposición pura desde afuera; es un proyecto en el que las élites nacionales son agentes activos, no simples correas de transmisión.
Frente al extractivismo, las alternativas se debaten hoy entre organizaciones de base, ONG, académicos, gobiernos e instituciones, con perspectivas dispares sobre la transición energética. En La Guajira, empresas mineras y energéticas —nacionales y multinacionales— han lanzado proyectos de energía eólica y de hidrógeno azul en el mismo territorio que ha padecido el Cerrejón, y con ello han reactivado un debate incómodo: si estas iniciativas son alternativas reales al extractivismo o reproducen sus lógicas bajo otra forma. Cuando la transición energética se organiza con la misma estructura de despojo territorial que el modelo fósil, la diferencia entre lo verde y lo negro pierde buena parte de su nitidez política. El punto es conceptual y no meramente táctico: el extractivismo no se define por el tipo de recurso —fósil o renovable, mineral o agrícola— sino por la forma de organizar la producción, la distribución de sus rentas y sus efectos sobre las poblaciones que habitan el territorio extraído.
La resistencia: cinco siglos de disputa
Sería un error contar el extractivismo colombiano como un despliegue sin fisuras. La contracara del despojo es una historia larga de resistencias organizadas que han disputado, retrasado y en ocasiones detenido los proyectos extractivos. Esa historia empieza en la Colonia misma, con los cimarrones y palenqueros que rompieron el circuito minero del Pacífico fugándose de las cuadrillas y fundando pueblos libres en la selva, y con la resistencia indígena que hizo lenta y costosa la incorporación de territorios enteros a la economía imperial. La primera crítica práctica al extractivismo no fue teórica: fue la deserción del yacimiento.
La Ley 70 de 1993 codificó el concepto de territorialidad para las comunidades negras de Colombia. Buscaba frenar la expansión capitalista sobre sus territorios y garantizar formas tradicionales de subsistencia, incluida la minería artesanal ancestral, práctica enraizada desde la Colonia. Su implementación entró de inmediato en conflicto directo con los intereses del capital local y transnacional, y con el proyecto de desarrollo del Estado colombiano. Ese choque no está resuelto: cada título minero otorgado sobre un territorio colectivo es un nuevo episodio de la misma disputa jurídica y política, y su desenlace se juega tanto en los tribunales como en las trochas.
En La Guajira, las organizaciones sociales de resistencia a los megaproyectos de explotación minera han sido lideradas fundamentalmente por mujeres, y surgieron en estrecha relación con el proceso acelerado de cambio social que trajo la incorporación de la región a la nación colombiana. En Cajamarca, Tolima, comunidades campesinas y étnicas recurrieron a consultas populares, audiencias públicas y acciones populares para rechazar proyectos mineros a gran escala —notablemente el proyecto La Colosa—, buscando que la decisión sobre el territorio se tomara de forma pacífica y participativa. Los mecanismos jurídicos y de participación formal se convirtieron así en instrumentos de defensa territorial, en un país donde la vía armada ha sido durante décadas la más visible pero no la única forma de disputa.
En el Cauca, la creación en 1994 de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, articulada al CRIC, se inscribió en un período de intensa movilización social que privilegió la vía Panamericana como escenario de reivindicaciones en materia de tierras, reconocimiento político y jurídico y garantía de derechos. En el Chocó, las comunidades indígenas del Bojayá iniciaron su resistencia frente a las empresas madereras desde mediados de los años setenta, y los campesinos afrocolombianos desde los ochenta, antes de enfrentar los embates del conflicto armado a finales de los noventa. En Putumayo, plataformas como la Mesa Departamental de Organizaciones Sociales y ACSOMAYO surgieron para defender el territorio frente a la explotación minero-energética y a la política antinarcótica, recogiendo aprendizajes de la movilización social desde los años setenta.
El racismo estructural del Estado se hace visible en esta cartografía. La concesión de títulos mineros sobre territorios habitados por comunidades negras e indígenas se produce sin garantías de seguridad ni de derechos, mientras a esas mismas comunidades se les niegan servicios básicos. Los líderes comunitarios señalan que el Estado actúa de forma selectiva en estos territorios, priorizando los intereses extractivos sobre los derechos constitucionales de sus habitantes. La resistencia, entonces, no defiende solo un pedazo de tierra: defiende la posibilidad misma de existir como sujeto político con derechos. Los datos sobre asesinatos de líderes ambientales y sociales en Colombia —país que encabeza sistemáticamente los rankings globales en esa materia— traducen esa disputa a su lenguaje más brutal: allí donde el extractivismo avanza, quienes lo cuestionan son eliminados con una frecuencia que ninguna institucionalidad democrática logra contener.
Balance: matriz civilizatoria y campo de disputa
El extractivismo colombiano y latinoamericano es una estructura de larga duración. Articula la posición periférica de la región en el sistema-mundo con el despojo territorial, la externalización de costos y la transferencia de valor hacia el centro. Sus mutaciones —del oro colonial al carbón contemporáneo, de la esclavitud al desplazamiento paramilitar, del quinto real a la rebaja de regalías por presión multilateral— no son rupturas del modelo sino sus formas históricas sucesivas. La secuencia oro-quina-caucho-café-petróleo-carbón-palma-coca no es una modernización acumulativa: es la reproducción del mismo patrón de explotación intensiva hasta el agotamiento, con trabajo forzado como constante que muda de nombre pero no de función.
Esa continuidad no es automática ni inevitable, y ese es quizás el punto que más interesa retener. Para sostenerse cinco siglos el modelo necesitó, y sigue necesitando, tres condiciones entrelazadas. La primera es una violencia activa que rara vez aparece nombrada como tal: el trabajo esclavo en las minas coloniales, la servidumbre por deudas en el caucho amazónico y el desplazamiento paramilitar en el Urabá y el Cesar contemporáneos no son excesos o desvíos del modelo, sino condiciones de su funcionamiento normal, la manera en que se libera el territorio y se disciplina la fuerza de trabajo. La segunda es una complicidad estatal que atraviesa regímenes políticos muy distintos y que se lee en una línea coherente: la reducción del quinto en 1777, la rebaja de regalías bajo presión del FMI dos siglos después, la financiación de plantaciones ilegales de palma vía Finagro, la titulación minera sobre territorios colectivos. La tercera es una contabilidad sesgada que neutraliza sistemáticamente los límites ecológicos y sociales —el agotamiento de las quinas, los ciclos auríferos que abandonan pueblos enteros, el colapso del añil, la desnutrición wayuu junto a las regalías carboneras— y que permite presentar los beneficios magnificados por encima de los costos ocultos. El extractivismo no se sostiene solo: se impone, se administra, se financia y se defiende con armas, y cada una de esas operaciones tiene actores concretos, presupuestos concretos y víctimas concretas.
La persistencia del modelo mide la fuerza de los intereses que lo sostienen; la resistencia organizada de comunidades negras, indígenas y campesinas mide, en sentido inverso, los límites reales que su reproducción encuentra en el territorio. Entre esas dos fuerzas se ha jugado, durante cinco siglos, la relación entre el territorio colombiano y el mundo, y en ese mismo campo se inscribe el debate contemporáneo sobre transición energética, descarbonización y alternativas al modelo primario-exportador. La pregunta no es si Colombia dejará de ser extractivista por el simple recambio de sus commodities —del carbón al litio, del petróleo al hidrógeno, de la palma a los créditos de carbono—, sino si logrará transformar las relaciones de poder, propiedad y territorio que hacen del extractivismo, más que una economía, una forma de gobernar el país.
En el archivo
256 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Prehispánicoantes de 14994
02Conquista1499–159914
- 1499La Conquista del territorio colombianoÉpoca
- 1514Pedrarias DávilaFicha
- 1525Intercambio colombinoFicha
- 1535Servicio personalFicha
- 1537La contradicción del conquistador-evangelizadorPregunta
- 1538Implantación de la encomienda en el Nuevo Reino de Granada (1538–1560)Hecho
- 1538La conquista de la Nueva Granada como empresa mercantilPregunta
- 1540Fraude masivo en los quintos reales del oro neogranadino (1540-1560)Hecho
- 1541Jorge RobledoFicha
- 1550GanaderizaciónFicha
- 1551San Sebastián de MariquitaFicha
- 1577Campaña de expolio de los santuarios muiscas (1577)Hecho
- 1578Gaspar de RodasFicha
- 1580Esclavitud africanaFicha
03Colonia1600–178019
- 1569La Cédula de 1569 y la tolerancia colonial de la coca en la Nueva GranadaHecho
- 1600Colonia (1600–1780)Época
- 1600Consolidación del régimen minero-esclavista del Pacífico y crisis de la encomienda en la Nueva Granada (1600–1650)Hecho
- 1621Establecimiento de la Casa de la Moneda de Santafé (1621)Hecho
- 1650Excavación del Canal del Dique (1650–1660)Hecho
- 1650Minería aurífera colonialFicha
- 1650Trata atlánticaFicha
- 1680Atlántico NegroFicha
- 1680Esclavitud mineraFicha
- 1680Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)Hecho
- 1700Instauración borbónica y reorganización del gobierno neogranadino (1700–1720)Hecho
- 1715Las misiones jesuitas del Orinoco (1715–1742)Hecho
- 1728BaruleFicha
- 1728Insurrección de Barule en el Chocó (1728)Hecho
- 1750Rochelas del Caribe interior neogranadino (1750–1780)Hecho
- 1764EstancoFicha
- 1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho
- 1774Manuel GuiriorFicha
- 1782Francisco SilvestreFicha
04Pre-independencia1780–180911
- 1776Visita Regia, virreinato de Caballero y Góngora y Expedición Botánica (1776–1789)Hecho
- 1778Sebastián José López RuizFicha
- 1780Despotismo ilustradoFicha
- 1780Estanco del tabacoFicha
- 1780Pacto colonialFicha
- 1781Colonialismo internoFicha
- 1783Historia naturalFicha
- 1783Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de GranadaHecho
- 1790Antonio de Narváez y la TorreFicha
- 1793Bautizadores negros esclavizados en las minas del Chocó (c. 1793)Hecho
- 1795El Consulado de Comercio de Cartagena y el pensamiento económico ilustrado (1795–1808)Hecho
05Independencia1810–18312
06Nueva Granada1831–18626
07Estados Unidos de Colombia1863–18857
- 1845Introducción masiva de pastos africanos y expansión ganadera (1845–1880)Hecho
- 1863Artículo 78 de Rionegro y el régimen de territorios nacionales (1863)Hecho
- 1870Auge exportador y dependencia agraria bajo el radicalismo (1870–1882)Hecho
- 1870El Ferrocarril en los Estados Unidos de ColombiaFicha
- 1870Vapor en el Magdalena y reorganización racial del trabajo fluvial (1870-1885)Hecho
- 1871Discursos raciales y civilizatorios en Colombia (1871–1875)Hecho
- 1880Concesiones masivas de baldíos en la Orinoquia (1880-1900)Hecho
08Regeneración1886–192918
- 1885Los ferrocarriles colombianos y la modernización infraestructural (1885–1910)Hecho
- 1899United Fruit CompanyFicha
- 1900Economía de enclaveFicha
- 1902El Convenio de Misiones de 1902Hecho
- 1903ImperialismoFicha
- 1905Industrialización antioqueña y concesiones petroleras (1905–1919)Hecho
- 1906Rafael ReyesFicha
- 1907El escándalo del caucho del PutumayoHecho
- 1907Julio César AranaFicha
- 1909Walter Ernest HardenburgFicha
- 1911Roger CasementFicha
- 1913Expedición de Konrad Theodor Preuss a San Agustín (1913-1914)Hecho
- 1922Indemnización de Panamá, Misión Kemmerer y Danza de los MillonesHecho
- 1922La dependencia económica de Colombia, 1903–1934Pregunta
- 1924Huelgas petroleras de la Tropical Oil en Barrancabermeja (1924-1927)Hecho
- 1924José Eustasio RiveraFicha
- 1925Danza de los MillonesFicha
- 1928Masacre de las BananerasHecho
09República Liberal1930–19469
- 1931Ley 80 de 1931 y la soberanía delegada en los enclaves petrolerosHecho
- 1932El conflicto colombo-peruano por Leticia (1932–1934)Hecho
- 1932Frontera amazónicaFicha
- 1932Soberanía amazónicaFicha
- 1933Cordobismo y liderazgo afrochocoano de Diego Luis CórdobaHecho
- 1934Industrialización por sustitución de importaciones y modernización económica (1934–1945)Hecho
- 1935Infraestructura y fragmentación territorial en la República LiberalPregunta
- 1938EtnobotánicaFicha
- 1940Diego Luis CórdobaFicha
10La Violencia1946–19571
11Frente Nacional1958–19743
12Crisis y narcotráfico1974–19904
13Constitución de 19911991–200219
- 1982Ley 70 de 1993 y el Proceso de Comunidades NegrasHecho
- 1991El multiculturalismo de la Constitución de 1991Pregunta
- 1991EtnocidioFicha
- 1991Multiculturalismo constitucional y derechos étnicos en Colombia (1991–1997)Hecho
- 1993Carlos RoseroFicha
- 1993Ley 70 de 1993Ficha
- 1993Resistencia embera-katío contra Urrá y desaparición de Kimy Pernía DomicóHecho
- 1993Titulación colectivaFicha
- 1993Zulia Mena GarcíaFicha
- 1995Capital transnacionalFicha
- 1995Cooperativas de Trabajo Asociado y desmantelamiento del sindicalismo palmero (1995–2005)Hecho
- 1995Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM)Hecho
- 1996Las marchas cocaleras y la frontera agraria (1996–2000)Hecho
- 1997MapiripánFicha
- 1998El exterminio del sindicalismo colombiano (1986-2010)Pregunta
- 2001Kimy Pernía DomicóFicha
- 2001Palma aceitera y despojo paramilitar en Colombia (1996–2013)Pregunta
- 2001Yolanda Cerón PalaciosFicha
- 2003Feminismo colombiano post-1991: territorialización, ONGización y violencia contra lideresasPregunta
14Seguridad Democrática2002–20166
- 1997Despojo, palma aceitera y titulación colectiva afro en Curvaradó y Jiguamiandó (1997–2007)Hecho
- 2001Fumigaciones aéreas con glifosato, efecto globo y desplazamiento cocalero (2001–2008)Hecho
- 2002Auge extractivo y las locomotoras minero-energéticas (2002–2016)Hecho
- 2008Palma africanaFicha
- 2010Casas de pique y violencia urbana afrocolombiana en Buenaventura (2010–2015)Hecho
- 2013Soberanía alimentariaFicha
15Posconflicto2016–presente14
- 2016Asesinato sistemático de líderes sociales y excombatientes en el posacuerdo (2016–2022)Hecho
- 2016El río Atrato como sujeto de derechosHecho
- 2017Disidencias de las FARC y reconfiguración del conflicto armado (2017–2022)Hecho
- 2017Fracaso del PNIS (2017–2022)Hecho
- 2017Paro Cívico de Buenaventura de 2017Hecho
- 2018Sentencia STC 4360 de 2018: la Amazonía como sujeto de derechosHecho
- 2019Confinamientos masivos como modalidad de control territorial en el posacuerdo (2019–2022)Hecho
- 2019Leyner Palacios AsprillaFicha
- 2019Sujetos colectivos de reparación en ColombiaPregunta
- 2020Líderes socialesFicha
- 2021El paro nacional de 2021Pregunta
- 2021Estallido socialFicha
- 2022Francia MárquezFicha
- 2022Patricia Tobón YagaríFicha
16Transversal—118
- -500Sabana de BogotáFicha
- 500San AgustínFicha
- 600TierradentroFicha
- 1000Sierra Nevada de Santa MartaFicha
- 1000SogamosoFicha
- 1499La GuajiraFicha
- 1500Macizo ColombianoFicha
- 1510DariénFicha
- 1510UrabáFicha
- 1533Caribe colombianoFicha
- 1537Cordillera OrientalFicha
- 1537PopayánFicha
- 1541AntioquiaFicha
- 1545RiohachaFicha
- 1550La HabanaFicha
- 1600Costa CaribeFicha
- 1612NeivaFicha
- 1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoPregunta
- 1675MedellínFicha
- 1700CimarronajeFicha
- 1700ContrabandoFicha
- 1700MadridFicha
- 1750HondaFicha
- 1767Fronteras coloniales y marginalidad periférica en ColombiaPregunta
- 1781ZipaquiráFicha
- 1800ChocóFicha
- 1800Río MagdalenaFicha
- 1800Valle del PatíaFicha
- 1819BoyacáFicha
- 1819CasanareFicha
- 1819Llanos OrientalesFicha
- 1820Capital extranjeroFicha
- 1823Estados UnidosFicha
- 1840VillavicencioFicha
- 1850Representación del territorio colombiano en el siglo XIXPregunta
- 1862AmbalemaFicha
- 1886La DoradaFicha
- 1900BucaramangaFicha
- 1900Frontera internaFicha
- 1900Frontera porosaFicha
- 1900Las periferias colombianas y la exclusión territorial deliberadaPregunta
- 1900MocoaFicha
- 1900Modernización agraria y científica en Colombia (1850–1953)Pregunta
- 1900PutumayoFicha
- 1900TumacoFicha
- 1904NariñoFicha
- 1905AtlánticoFicha
- 1905CatatumboFicha
- 1905HuilaFicha
- 1907BrasilFicha
- 1907La ChorreraFicha
- 1910AmazoníaFicha
- 1910Norte de SantanderFicha
- 1910Santiago de CaliFicha
- 1910Valle del CaucaFicha
- 1913Enclave bananeroFicha
- 1913VichadaFicha
- 1922BarrancabermejaFicha
- 1927MaicaoFicha
- 1928AracatacaFicha
- 1928CiénagaFicha
- 1928Presencia diferenciada del Estado en las periferias colombianasPregunta
- 1928Zona BananeraFicha
- 1930SibundoyFicha
- 1932AmazonasFicha
- 1932LeticiaFicha
- 1947QuibdóFicha
- 1950CaquetáFicha
- 1950OrinoquíaFicha
- 1950PalmiraFicha
- 1950Río SinúFicha
- 1950San Vicente de ChucuríFicha
- 1952Córdoba (Colombia)Ficha
- 1952YacopíFicha
- 1959MetaFicha
- 1960FlorenciaFicha
- 1964Geografía del conflictoFicha
- 1967CesarFicha
- 1967ValleduparFicha
- 1969Puerto GaitánFicha
- 1970Acumulación por desposesiónFicha
- 1970Magdalena MedioFicha
- 1970TierraltaFicha
- 1971Norte del CaucaFicha
- 1976SaravenaFicha
- 1980CimitarraFicha
- 1980MonteríaFicha
- 1980TibúFicha
- 1983AraucaFicha
- 1984La MacarenaFicha
- 1985Del país del café al país de la cocaínaPregunta
- 1985Economía de guerraFicha
- 1985Oriente antioqueñoFicha
- 1985Puerto TriunfoFicha
- 1985San CarlosFicha
- 1985SoachaFicha
- 1988SegoviaFicha
- 1990Bajo CaucaFicha
- 1990Víctor CarranzaFicha
- 1991Consulta previaFicha
- 1991El reconocimiento indígena en la Constitución de 1991Pregunta
- 1991GuaviareFicha
- 1991MulticulturalismoFicha
- 1991Soberanía territorialFicha
- 1991VaupésFicha
- 1993AtratoFicha
- 1993Pacífico colombianoFicha
- 1995Alto SinúFicha
- 1995Sur de BolívarFicha
- 1997Desplazamiento forzadoFicha
- 1998MitúFicha
- 1999El PlacerFicha
- 2000AltillanuraFicha
- 2000Bajo AtratoFicha
- 2000GlifosatoFicha
- 2013BuenaventuraFicha
- 2020Violencia selectiva contra el liderazgo social rural en Colombia (1970–2024)Pregunta
- 2022Gustavo PetroFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Eduardo Gudynas — teórico del neoextractivismo latinoamericano y uno de los principales analistas del modelo en el siglo XXI
- 02Alberto Acosta — economista ecuatoriano crítico del extractivismo y promotor del concepto de Buen Vivir como alternativa
- 03Maristella Svampa — socióloga argentina que conceptualizó el 'consenso de los commodities' y las resistencias socioambientales al extractivismo
- 04Aníbal Quijano — pensador peruano cuya noción de colonialidad del poder ilumina las raíces históricas del extractivismo latinoamericano
- 05Arturo Escobar — antropólogo colombiano que vincula el extractivismo con la colonialidad y los conflictos territoriales en el Pacífico
- 06Acumulación por desposesión — concepto que describe el mecanismo mediante el cual el extractivismo despoja a comunidades de territorios, recursos y medios de subsistencia
- 07Cerrejón — mina de carbón en La Guajira que encarna el modelo neoextractivista contemporáneo con sus impactos hídricos, territoriales y humanitarios
- 08Pacífico colombiano — región que constituyó la periferia minera colonial y sigue siendo escenario central de conflictos extractivos contemporáneos
- 09Enclave bananero — figura económica introducida por la United Fruit Company que prefiguró la lógica de los enclaves extractivos del siglo XX
- 10Desplazamiento forzado — consecuencia recurrente del extractivismo colombiano, desde el abandono de poblaciones mineras coloniales hasta el despojo paramilitar para plantaciones de palma
Lugares
Ideas
- Colonización140 piezas compartidas
- Larga duración92 piezas compartidas
- Desplazamiento forzado75 piezas compartidas
- Resguardo75 piezas compartidas
- Encomienda74 piezas compartidas
- Élites regionales72 piezas compartidas
- Despojo65 piezas compartidas
- Paramilitarismo64 piezas compartidas
- Frontera agraria63 piezas compartidas
- Frontera interna63 piezas compartidas
- Contrabando57 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
59 documentos · 66 fragmentos
01La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 38, 2492 citas
[1]riquezas naturales, el extractivismo usualmente fija reglas des- tinadas a garantizar condiciones operativas propicias para el desarrollo de procesos diseñados conforme a criterios de eficiencia económica, que por lo regular recurren a la externalización de costos ocasionados por 105 impactos sociales y ambientales…
p. 38
[45]de tierra ubicadas en Urabá y el sur de Córdoba para reparar a las víctimas; sin embargo, trascurridos varios meses el hecho no se produjo y, por el contrario, se negó a entregar una lista de propiedades y a reiniciar las versiones libres con la Fiscalía, aduciendo que el Gobierno no le facilitaba ingresar un teléfono…
p. 249
02Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 197, 5382 citas
[2]- ism has increased with the corresponding effects of deterritorialization, dispossession, and conflicts, which have exacerbated social, intersectional, and socio-environmental inequalities. Grassroots organizations, nongov - ernmental organizations (NGOs), scholars, and stakeholders have pro - posed alternatives to…
p. 197
[5]435 – 437; and peace process 427 – 431; prolonged wake and how to properly care for the dead 431 – 434; war in the Middle Atrato 422 – 425 extraction, carbon see carbon extraction extractivism 148 – 150; radical socio- environmental transformations 160 – 162; structural inequalities and institutional transitions 156 –…
p. 538
03The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 4561 cita
[3]Caguán, Caquetá, 1999. The negotiations ended unsuccessfully in 2002. Photograph by Ricardo Mazalán. In Eduardo Serrano, Historia de la fotografía en Colombia 1950–2000 (Bogotá: Editorial Planeta Colombiana, 2006), 226. Used by permission of the Associated Press. 435 VI Change and Continuity in the Colombian Economy…
p. 456
04Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 1431 cita
[4]eso tampoco se entera uno. Cuando ellos saben que el oro está amontonado, los patrones nos dicen: «Vayan a hacer un cerco de seguridad allá». Y se va el peón a sentarse, a cuidar que no le roben al patrón. Mientras están los dueños empacando su cantidad de oro pa que nadie sepa cuánto sacaron. Así ha sido. Nosotros…
p. 143
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2161 cita
[6]isivo de esa e c onom í a. Se h a partido del supuesto de que é ste f ue el se c tor minero, en espe c ial la explota c i ó n del oro (la plata jug ó un papel se c undario en la Nueva Granada), c uya salida vin c ulaba la a c tividad e c on ó mi c a lo c al a una c orriente mundial de inter c ambios. í.'. i • ■ Un…
p. 216
06Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1111 cita
[7]de percibir los rasgos más característicos de una La economía y la sociedad coloniales, 1550-1800 119 sociedad que iba a evolucionar muy lentamente en el futuro. No se trata en este caso de justificar un estado de cosas, sino de penetrar algunos de los mecanismos de dominación social que se han mostrado más…
p. 111
07Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 561 cita
[8]Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…
p. 56
08Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 281 cita
[9]colombianos. En cierta medida, las tres clases de problemas definen un conjunto de igual número de periodos de la historia económica del país e indican la organización general de la obra. A. Supervivencias coloniales El área que se conoce hoy como Colombia fue ocupada por los españoles en la tercera década del siglo…
p. 28
09Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 cita
[10]como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…
p. 344
10Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1711 cita
[11]menos de los comerciantes europeos; los intercambios regionales o locales suplantan a los intercontinentales, el oro entra a desempeñar —así sea débilmente— un papel como moneda local, y posiblemente el nivel de vida de los encomenderos, que han visto desaparecer el espejismo de una rápida fortuna en América y…
p. 171
11Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 881 cita
[12]que, a partir de 1608, m uchos m ineros prefirieron explotar las m ás novedosas y m ejor em p la zadas m inas de G uam ocó. Sin em bargo, ya en 1660 los depósitos de G uam ocó y Z aragoza estaban agotados. Según las estadísticas oficiales de acuñación, en 1630 los distritos antioqueños p roducían la m itad de lo que…
p. 88
12Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 721 cita
[13]pocas ocasiones alcanzaron a convertirse en ciudades. En Antioquia, por ejemplo, a fines del siglo xvi, el descubrimiento de los ricos sedimentos del río Nechí pro- vocó el rápido desplazamiento de casi todos los mineros que se encontraban en Buriticá. En muy pocos años fun- daron Cáceres, Zaragoza y Guamocó. El…
p. 72
13Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 511 cita
[14]por la resistencia indígena y por núcleos de negros y mulatos cimarrones, palenqueros y arrochelados [Zuluaga, 1993(a); Zuluaga y Bermúdez, 1997]. Por su parte, la periferia la constituyen la región del Pacífico y las cordilleras, donde se localizaban las explotaciones mineras. Del centro dependen las decisiones, el…
p. 51
14Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 58, 674 citas
[15]y más recientemente de petróleo y carbón, así como el cultivo de café y tabaco sugieren un modelo de desarrollo sustentado en el extractivismo y en la producción de materias primas. El caso del extractivismo vegetal es ilustrativo de cómo no existe una conciencia de los límites de los recursos o de la existencia del…
p. 67
[16]y más recientemente de petróleo y carbón, así como el cultivo de café y tabaco sugieren un modelo de desarrollo sustentado en el extractivismo y en la producción de materias primas. El caso del extractivismo vegetal es ilustrativo de cómo no existe una conciencia de los límites de los recursos o de la existencia del…
p. 67
[46]tores públicos o privados generan impactos sobre el medio ambiente que afectan de manera negativa a otros actores sociales. Este tipo de actividades genera lo que se denomina conflictos ambientales. De acuerdo con Temper et al. (2015), los conflictos ambientales se definen como movilizaciones en contra de los impactos…
p. 58
[47]tores públicos o privados generan impactos sobre el medio ambiente que afectan de manera negativa a otros actores sociales. Este tipo de actividades genera lo que se denomina conflictos ambientales. De acuerdo con Temper et al. (2015), los conflictos ambientales se definen como movilizaciones en contra de los impactos…
p. 58
15Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 6411 cita
[17]cualquiera de las localidades de la región. La lógica de la inversión del Estado en infraestructura logra crear un efecto de “inaccesibilidad” para sus habitantes que se percibe, paradójicamente, como ausencia del Estado. Extracción y explotación El aprovechamiento de las legendarias riquezas de estas regiones ha…
p. 641
16Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 4071 cita
[18]lo ha hecho también el Perú con el huano, que hoy es su principal riqueza; pero nosotros, menos previsibles aunque más adeudados, hemos dejado que una propiedad tan valiosa e incontrovertible se extraiga y se consuma sin provecho alguno para el Era- rio, que es el fondo de la comunidad, y a él debían entrar sus…
p. 407
17Putumayo: la vorágine de las caucherías. Memoria y testimonio. Primera parteAugusto Javier Gómez López (relator y compilador); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 341 cita
[19]de hombres, mujeres y de niños, porque dicha trata ha sido, quizá, la que mayor destrucción ha generado en el conjunto de la región. En ocasiones, tanto la trata humana como la sujeción y el cautiverio se han camuflado en re- laciones paternalistas y de servidumbre, lo mismo que bajo la apa- rente legalidad del pago…
p. 34
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 411 cita
[20]Municipio de Leguízamo y Alto Resguardo Predio Putumayo -Acilapp; Asociación de Cabildos Indígenas de Orito Putumayo - Aciop; Asociación Indígena Pueblo Awá - AIPA; Asociación de Cabildo Indígenas de Puerto Caicedo - Asocipca y la Asociación de Cabildos Indígenas del Municipio de Villagarzón, Putumayo. Acimvip 42…
p. 41
19Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 721 cita
[21]EL ESCENARIO 22 importancia. En ese momento el centro geográfico del cultivo se desplazó una vez más hacia occidente. Aunque se siguió cultivando en las laderas del occi- dente de Cundinamarca, su principal expansión en el siglo xx se produjo en la Cordillera Central, en Antioquia, Caldas, el norte de Tolima y de…
p. 72
20Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 2431 cita
[22]Press, 1986), chapter 4. 113. Rivas, Los Trabajadores de Tierra Caliente, 230. 114. José M. Samper, Ensayo sobre las Revoluciones Políticas i la Condi- ción Social de las Repúblicas Colombianas, 95 – 96. 115. Quoted in Palacios, Coffee in Colombia, 1850 – 1970, 72. Palacios added that probably the Bogotano felt more…
p. 243
21Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 5241 cita
[23]con pluma que actualmente se torna profética: El árido suelo de su territorio no ha despertado aún la codicia de los blancos, pero desventurados de ellos [los guajiros], el día que estos [los blancos] descubran que debajo de aquel suelo, que hasta ahora han visto con desdén, se hallan ocultos tesoros en forma de…
p. 524
22Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 2061 cita
[24]y la pérdida de reservas internacionales. La prolongada recesión terminó por crear una grave acumulación en la car- tera morosa y de dudoso recaudo del sistema financiero. Esta situación, en conjunto con la aceleración de la tasa de devaluación, impidió reducir las ta- sas reales de interés y reforzó en con- secuencia…
p. 206
23Beyond Bogotá: Diary of a Drug War Journalist in ColombiaGarry Leech · 2009 · p. 152, 1692 citas
[25]Afro-Colombian and indigenous communities. As was the case with oil, the Colombian government had lowered the royalty rates for coal at the urging of the International Monetary Fund and World Bank, allowing foreign companies to keep a greater share of the country’s resource wealth. It was difficult for me to see how…
p. 169
[26]had lowered the royalty rates for coal at the urging of the International Monetary Fund and World Bank, allowing foreign companies to keep a greater share of the country’s resource wealth. It was difficult for me to see how the implementation of such policies was benefiting rural Colombians who lived in resource-rich…
p. 152
24The rights of the Wayúu people and water in the context of mining in La Guajira, Colombia: demands of relational water justiceAstrid Ulloa · 2020 · p. 51 cita
[27]2% of the national GDP, in the mining and quarry- ing sector, and generates 44% of the departmental GDP in the same sector (Cerrejón, 2017). Environmentally, the effects of Cerrejón’s mining opera - tion on water are: violation of the rights to water, food, to a healthy environ- ment and to health, among others; its…
p. 5
25Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 1021 cita
[28]con el EPL en su versión armada y en su versión legal (apoyada por los paramilitares de los Castaño). En el Meta, grupos de antiguos esmeralderos y otros, reciclados so- bre la marcha, formaron grupos más compactos que se enfrentaron con las FARC y si bien no las derrotaron completamente, las despojaron de muchos ac-…
p. 102
26Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2421 cita
[29]11 hay posibilidades de exploracion. No obstante, a diciembre de 2001 las reservas probadas remanentes eran de 1.842 millones de barriles, suficientes apenas para 7,4 afios; es necesario entonces impulsar la explor cién. En 2003 la produccién alcanz6 los 541.332 de barriles por dia, de los cuales se exportaron…
p. 242
27En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 1551 cita
[30]mica que ha cambiado sólo en el sentido de privilegiar al sector primario sin modificar las reglas de la distribución de ingresos. La Seguridad Democrática les ha devuelto a los inversionistas extranjeros la confianza y permitido las grandes inversiones en minería y bioenergía. Cuando se discutía en el país el gasto…
p. 155
28Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 2121 cita
[31]en el tiempo y la confianza en el tradicional respeto de Colombia a los contratos, han conducido al pais a una importantisima activacion en la produccién de petréleo, carbon y niquel. Con la explotacién de estos productos cambié el panorama minero de Colombia y el pais se convirtié en exportador neto de energia. El…
p. 212
29War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 261 cita
[32]of rice and 50 pounds of corn. Colombia produces 830,000 tons of the best coffee in the world and 32 million tons of sugar cane a year, largely for export. It can feed itself and help others less fortunate. Colombian adults average 2,800 calories a day, 84% vegetable and 16% animal, 119% of the U.N. FAO recommended…
p. 26
30La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 451 cita
[33]este sistema. Cargill, la corporación multinacional con base en Estados Unidos, mediante el fondo de inversión Black River, creó 40 SAS y compró 43 parcelas de tierra en Vichada, que representan 61.000 hectáreas. El Estado extractivo de la periferia colombiana une los intereses de las élites de alta sociedad con los…
p. 45
31Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 2571 cita
[34]que en algunas de estas regiones se hayan creado estímulos e incenti- vos para implantar proyectos agroindustriales de gran escala (pal- ma, teca, etc.) y otros productos de tardío rendimiento, incluso a partir de recursos del Plan Colombia, como se ha documentado en los casos de los territorios de los Consejos…
p. 257
32Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1031 cita
[35]by the state military of armed bodies outside its institution. It had such long-lasting effects that even when paramilitarism was outlawed in 1989, paramilitary groups continued to grow and multiply with the unofficial support (and often direct involvement) of the state. Neoliberalism and Militarization: The Peace of…
p. 103
33Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · p. 1771 cita
[36]colonización vivida en nuestras tierras implicó la imposición del lenguaje de dominio sobre la lengua de la tierra en el hombre hecho de tierra, perteneciente a la tierra, llevándolo a creer que debía devastar la tierra para poder ser. Así, el lenguaje colonizador en Colombia implicó un arrasamiento del ser de la…
p. 177
34Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · p. 1771 cita
[37]colonización vivida en nuestras tierras implicó la imposición del lenguaje de dominio sobre la lengua de la tierra en el hombre hecho de tierra, perteneciente a la tierra, llevándolo a creer que debía devastar la tierra para poder ser. Así, el lenguaje colonizador en Colombia implicó un arrasamiento del ser de la…
p. 177
35La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 2111 cita
[38]multinacionales como AngloGold Ashanti, que crearon grandes proyectos mineros mediante el acaparamiento de numerosos permisos de explotación en tierras pertenecientes a las comunidades étnicas (Tribunal Superior de Medellín, 2017). Para 2015, se habían otorgado 164 tí- tulos mineros, de los cuales el 30% pertenecía a…
p. 211
36Nos matan y no es noticia. Parapolítica de Estado en ColombiaRicardo Ferrer Espinosa, Nelson J. Restrepo A. · 2010 · p. 711 cita
[39]como Angola, El Congo, el Sudeste A siático, Indonesia, Madagascar o Brasil: todos tienen en común el hecho de que sus territorios se convierten en el destino de las grandes corporaciones, aparecen milicias o resucitan viejos con- flictos; se diseñan trazados viales hacia las materias primas; se acoplan proyectos…
p. 71
37Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6741 cita
[40]años noventa dejaron un país convulsionado por la crudeza de la guerra. En las zonas donde el paramilitarismo fue ganando el pulso, los territorios fueron vaciados con desplazamientos masivos, como ocurrió en la frontera con Panamá, y el Caribe en las regiones de Urabá, Montes de María y los departamentos de Cesar y…
p. 674
38La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 3771 cita
[41]“Drummond, en seguida, haría las finanzas para las autodefensas en Cesar”. Según El Tigre, las AUC montaron en escena el ataque del 1 de abril de 2000, que fue ejecutado por un desertor de la guerrilla, que era experto en explosivos. También declaró que después del ataque fueron distribuidos folletos para que todo…
p. 377
39La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 1301 cita
[42]minería se sienten. En 2001 la mayor parte de los campesinos abandonó sus fincas por la presión paramilitar. Cuando volvieron en 2007 el paisaje estaba trasformado. La mina de La Jagua compró decenas de predios en los alrededores en una operación que está bajo la lupa de las autoridades, e instaló sus botaderos de…
p. 130
40El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 231 cita
[43]a las demandas sociales. 22 EL BLOQUE MINEROS DE LAS AUC Las disputas de los actores armados por el control del territorio reflejaron la creciente importancia que cobraba la región, en especial el Bajo Cauca, en donde se experimentaba un nuevo auge económico por la bonanza aurífera desatada desde los años setenta, lo…
p. 23
41Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 411 cita
[44]del oro, lo que significó cambios en las dinámicas sociales con nuevas migraciones desde la zona andina, aunque se mantuvo el modelo del extractivismo sobre los márgenes del río, en especial en los años de leñateo, cuando se promovió la deforestación de la región con consecuencias am- bientales, ahora evidentes…
p. 41
42Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 731 cita
[48]la hoja de coca y en las aspersiones aéreas y fumigaciones de más de 1.300.000 hectáreas en estas décadas de la llamada «guerra contra las drogas» para disminuir las áreas cultivadas. También en esta lista se incluyen las bombas lanzadas a bosques, manglares y selvas, las activados en cilindros o las implantados como…
p. 73
43Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1751 cita
[49]border. Ecuador has demanded that Colombia cease aer- ial spraying within 10 kilometers of the border. Although the Uribe government has insisted that spraying drug crops with the toxic her- bicide glyphosate is harmless, Ecuador's protests forced the Colom- bian government to revert to manual eradication of coca…
p. 175
44Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 1531 cita
[50]las normas sobre protección y utilización racional de los recursos naturales renovables. 153 Desplazamiento y vaciamiento (2002-2008) Estos predios, además de ser indispensables para la comunidad porque de ellos dependen sus actividades agrícolas de subsisten- cia, concentran una enorme riqueza en biodiversidad.…
p. 153
45La masacre de Bahía Portete: Mujeres Wayuu en la miraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Pilar Riaño A. (Relatora), Jesús Abad Colorado L., María Luisa Moreno R., María Emma Wills O. · 2010 · p. 1341 cita
[51]las di- námicas de frontera social y política, la ilegitimidad del Estado y la creciente estatalización del Departamento requiere, a su vez, ser considerado con en relación al aspecto señalado en torno a que en La Guajira, en este periodo de rápidos cambios, se confi- guraron organizaciones sociales, que han…
p. 134
46Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 871 cita
[52]pueblo Wayúu a la intervención e instauración en su territorio, de megaproyectos (carbón) a partir de los años 1980. En este caso, se hace mención fugaz a la resistencia histórica que ha caracterizado a este pueblo, el cual, desde los tiempos de la Corona española no se sometió al dominio militar, religioso, político…
p. 87
47Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 2061 cita
[53](interview, Nicolasa Machado, March 2009). Throughout Colombia, the struggle for collective land titles for black com- munities conflicted directly with the interests of local and transnational capital. As a result, leaders often confronted state actors who were not sim- ply inefficient, but rather, who had many…
p. 206
48Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 3301 cita
[54]a hacer parte de esas socializaciones, nosotros decíamos que la paz para Cajamarca es que el extractivismo no esté [… ]. Nosotros estamos buscando la movilización, pero lo queríamos 995 Entrevista 001 - VI - 00031. Hombre, víctima de amenaza, atentado, tortura y exilio, sindicalista. 330 de una form a jurídica, desde…
p. 330
49Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5861 cita
[55]tratados de libre comercio, la construcción de grandes hidroeléctricas (Ituango, el Quimbo y Río Cucuama, entre otras) y la expansión de las actividades de exploración y ex- plotación de hidrocarburos y minería. Entre las nuevas demandas de las organizaciones y moviliza- ciones agrarias de tiempos recientes sobresalen…
p. 586
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1491 cita
[56]la violencia, en la región se vivió un floreci- miento de la organización y la resistencia. Con el trasfondo de las negociaciones de paz, la segunda mitad de los noventa se caracterizó por una intensa ola de movilización social en contra de la violencia y el modelo económico y la creación de nuevas organizaciones con…
p. 149
51Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1331 cita
[57]las comunidades, y en cambio a estas no se les brindó seguridad alguna. Así lo explic ó Nayibe cuando afirm ó que el Estado, además de ser selectivo al hacer presencia integral, estuvo influenciado en sus acciones por el racismo estructural en ciertos territorios y comunidades: «Sí, yo creo que parte de las…
p. 133
52Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 2111 cita
[58]considerablemente y con ellos el deterioro del ecosistema amazónico putumayense (ya bas- tante devastado por las fumigaciones con glifosato) y la calidad de vida de sus habitantes. 212 Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en Putumayo Bajo los mismos parámetros de apropiación y explotación de los…
p. 211
53Vivir sabroso. Luchas y movimientos afroatrateños en Bojayá, Chocó, ColombiaNatalia Quiceno Toro · p. 1171 cita
[59]creo que tenemos que ver es cómo mitigamos el impacto de la minería sobre los ríos, sobre la ciénaga, sobre el medio ambiente, sobre una cosa, sobre la otra. Todo lo que necesita la nueva generación. Pero que la vamos a parar, no la para nadie. Mira, la historia nos ha dicho: los españoles nos trajeron en cajones aquí…
p. 117
54¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 281 cita
[60]territorio colombiano, cam biando para siempre su cultura y sus habitantes, y decidiendo así buena parte de su historia durante los cinco siglos siguientes. MANUAL PARA INVADIR AMÉRICA Hoy el mundo tiende a convertirse en una sola comunidad económica, donde las decisiones que una sociedad tome acerca de su…
p. 28
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[61]sería la ampliación del espacio nacional productivo y consumidor y, con ello, «un modelo de poblamiento territorial, de tipo expansivo, basado en el desenvolvimiento del hábitat rural de producción agrícola. […] En menos de cien años se fundan en el país más ciudades que durante los tres siglos de ocupación española»…
p. 47
56El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 371 cita
[62]en La Habana en 1940. Su autor, Fernando Ortiz, acuñó el término "transculturación'' que muchos afios después habría de ser fundamental en el desarrollo de los estudios culturales, etnográficos y afrocaribeños, y no dudó en ponerse del lado de "don tabaco" contra "doña azúcar". 13 En la Isla, recargada de po- lítica,…
p. 37
57El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2761 cita
[63]los años 70. En torno a la política, los hechos también muestran que las relaciones entre burguesías nacionales y burguesías imperialistas están ca- racterizadas simultáneamente por la asociación y la confronta- ción, que prima la sociedad en la explotación del proletariado nacional y el regateo en la distribución de…
p. 276
58Women's Writing in Colombia: An Alternative HistoryCherilyn Elston · 2016 · p. 651 cita
[64]the period, dependency theory. 12 Indeed, the idea that underdevelopment in the “periphery” was the product of capitalist development in the “centre”, the industrialized economies of the North, is prevalent in the first quotation cited in this section. The anti- imperialism and left-wing discourse of Viglietti’s…
p. 65
59Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 92 citas
[65]cuando, en ocasiones con ferocidad, se le- vanta y protesta. No podemos entonces resignarnos a ser consi- derados como agentes pasivos de una historia del imperialismo y de las clases dominantes locales, sino como un pueblo que di- PRÓLOGO 13 fícilmente va ganando progreso y autodeterminación, dentro de un marco de…
p. 9
[66]cuando, en ocasiones con ferocidad, se le- vanta y protesta. No podemos entonces resignarnos a ser consi- derados como agentes pasivos de una historia del imperialismo y de las clases dominantes locales, sino como un pueblo que di- PRÓLOGO 13 fícilmente va ganando progreso y autodeterminación, dentro de un marco de…
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