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Idea · República Liberal

Industrialización

La industrialización colombiana entre 1900 y 1946 fue la sedimentación de una acumulación empresarial regional —sobre todo antioqueña— que, sacudida por la crisis mundial de 1929 y presionada por la Segunda Guerra Mundial, encontró en el reformismo liberal de los años treinta el marco institucional que la convirtió en proceso deliberado y nacional.

3.385 palabras39 documentos75 fragmentos citados
Industrialización

Trayectoria de una idea

  1. 1905

    Arancel proteccionista de Rafael Reyes

  2. 1907

    Fundación de Coltejer y consolidación del núcleo textil antioqueño

  3. 1925

    Boom industrial del quinquenio cafetero

  4. 1929

    Crisis mundial y derrumbe del ingreso nacional

  5. 1931

    Abandono del patrón oro y flotación controlada del peso

  6. 1934

    Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo

  7. 1939

    Mayor crecimiento industrial de América Latina en la década de la Depresión

  8. 1940

    Creación del Instituto de Fomento Industrial (IFI)

  9. 1944

    Fundación de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI)

  10. 1946

    Cierre de la República Liberal y consolidación del modelo industrial

03

La lectura

La industrialización colombiana no fue el resultado de un plan maestro sino la convergencia de una acumulación empresarial centenaria —forjada en minas, haciendas y casas comerciales antioqueñas— con una crisis global que, paradójicamente, convirtió el exceso de capacidad instalada en ventaja competitiva. La devaluación del peso en 1931, más que cualquier arancel, fue el instrumento que protegió a la manufactura nacional y la volvió rentable frente a las importaciones encarecidas. La República Liberal (1930-1946) aportó el marco institucional: un Estado que primero flotó la moneda por emergencia, luego intervino por convicción y finalmente invirtió directamente a través del IFI, mientras los industriales —mayoritariamente conservadores y antioqueños— protestaban contra la legislación laboral y aplaudían el proteccionismo cambiario del mismo gobierno que los incomodaba. La ironía mayor del período es que fue el presidente reformista Alfonso López Pumarejo quien sugirió fundar la ANDI, el gremio que representaría a los industriales durante el resto del siglo y que nació precisamente para hacerle contrapeso. Al cerrar el ciclo liberal en 1946, Colombia había alcanzado el mayor crecimiento manufacturero de América Latina en la década de la Depresión y había construido las instituciones que definirían su modelo de capitalismo protegido por décadas.

La industrialización colombiana entre 1900 y 1946 no fue el despertar súbito de un país agrario ni el fruto exclusivo de una política de Estado: fue la sedimentación lenta de una acumulación empresarial regional —sobre todo antioqueña— que, sacudida por la crisis mundial de 1929 y presionada por la Segunda Guerra Mundial, encontró en el reformismo liberal de los años treinta el marco institucional que la convirtió en proceso deliberado. Al cerrar el ciclo de la República Liberal en 1946, Colombia había pasado de ser un archipiélago de fábricas dispersas a exhibir el crecimiento manufacturero más veloz de América Latina y a contar con instituciones —el Instituto de Fomento Industrial, la Asociación Nacional de Industriales, un régimen cambiario diferencial— que sellaban un modelo de capitalismo protegido con el Estado como árbitro. Ese trayecto, sus protagonistas y sus tensiones son el objeto de este artículo.

La semblanza: un país que se vuelve fábrica

Hasta principios del siglo XX, Colombia era una economía agroexportadora periférica en la que el café apenas comenzaba a desplazar al oro, al tabaco y a la quina como articulador del mercado mundial. Cuarenta años después, hacia 1945, el primer censo industrial calculaba que la manufactura aportaba un 13,5% del producto nacional, cifra modesta si se la mira sola pero enorme frente al punto de partida y al ritmo con que se estaba llegando allí.

El corazón geográfico de ese cambio fue Medellín y su valle, con extensiones tempranas en Barranquilla y Bogotá; el sector emblemático, el textil; los agentes principales, las familias antioqueñas que habían aprendido a asociar capitales en las minas y a llevar libros modernos en el comercio. La República Liberal (1930-1946) no inventó ese mundo, pero lo reordenó: convirtió una industrialización espontánea, defensiva y regional en un proyecto nacional con instrumentos permanentes de política pública. La industrialización colombiana es, así, a la vez un proceso económico —de acumulación, de sustitución de importaciones, de urbanización— y una construcción política: la del Estado interventor moderno.

Los orígenes: minas, café y sociedades anónimas (1900-1929)

La base material del despegue industrial fue una acumulación regional que precede en más de una generación al primer telar mecánico. Las grandes fortunas de Medellín, formadas en la minería de oro, la ganadería, el café y el comercio, encontraron hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX un destino nuevo en el sector manufacturero. La familia Ospina, por ejemplo, combinó en el siglo XIX la exportación de oro, la intermediación financiera con bancos bogotanos, las concesiones ferroviarias, la especulación de tierras urbanas, la renta del aguardiente y las haciendas de caña, ganado y café, y hacia fin de siglo planeaba instalar fábricas de envergadura. El patrón se repite: minería, comercio, café y, cuando el capital ya está formado y los métodos contables asimilados, la inversión fabril.

Dos ingredientes institucionales aceleraron el paso. El primero fue el arancel de 1905, expedido bajo el gobierno de Rafael Reyes, que impuso derechos altos a los bienes finales importados y muy bajos a las materias primas semielaboradas. La estructura permitía a los industriales colombianos, cortos de capital y de técnica, concentrarse en las operaciones finales del proceso productivo sin cargar con toda la cadena. El arancel respondía a las necesidades de núcleos antioqueños que eran, simultáneamente, los exportadores más importantes del país, y su efecto, combinado con el impulso a las obras públicas y la deuda externa, se prolongó hasta los años veinte. El segundo ingrediente fue jurídico: la tradición antioqueña de asociar capitales mediante la sociedad de minas facilitó la generalización de la sociedad anónima, la forma institucional que permitiría concentrar los recursos necesarios para levantar fábricas modernas.

Sobre ese sustrato aparecieron las primeras plantas a gran escala. Coltejer, fundada en 1907, operaba hacia 1915 unos 140 telares con 150 obreros y activos por 470.000 pesos. En Barranquilla, la Fábrica de Tejidos Obregón funcionaba como el mayor establecimiento textil del país, superando a Coltejer y a la fábrica de Bello. Antioquia añadía a los tejidos una constelación de manufacturas: fósforos, cigarrillos, chocolates, gaseosas, calzado, vidrio, loza, fundiciones y la ferrería de Amagá. Bogotá contaba ya con la Cervecería Bavaria; la Costa Atlántica se poblaba de comercios y fábricas montados por inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que instalaron molinos de harina, fábricas de bebidas y alimentos, ladrillos y baldosas.

El quinquenio 1925-1929 fue de euforia. Impulsado por el boom cafetero y por los préstamos externos que este hizo posible —los mismos que financiaron la "Danza de los Millones" de Pedro Nel Ospina—, el producto per cápita creció por encima del 5% anual, la producción industrial se expandió cerca de 20% y la inversión de capital en la industria saltó casi 50%. El resultado fue una capacidad instalada que superaba la demanda del momento: un exceso que, contra toda intuición, se volvería la ventaja competitiva del país cuando el mundo se derrumbara. En 1927 se fundó la Federación Nacional de Cafeteros, que legalizó un poder económico y financiero que los exportadores venían construyendo desde 1903 en la Sociedad de Agricultores; ese año el ingreso cafetero representaba ya el 15% del ingreso nacional. El café no solo dejaba divisas: dejaba una clase dirigente con capacidad de organización gremial, un modelo que la industria replicaría dos décadas después.

La trayectoria: del choque de 1929 a la Revolución en Marcha

El derrumbe de octubre de 1929 llegó a Colombia con retraso pero con dureza. El ingreso nacional cayó de 75,2 millones de dólares en 1929 a 54,3 millones en 1930; el empleo industrial pasó de 65.100 trabajadores en 1925 a 42.402 en 1931; los términos de intercambio se deterioraron un 23% entre los quinquenios 1925-29 y 1930-34. La respuesta inicial del gobierno de Miguel Abadía Méndez —última administración de la hegemonía conservadora— fue procíclica: defensa del patrón oro, restricción monetaria, tasas de interés reales que llegaron a 30 o 40% entre 1929 y 1932.

La bisagra la puso Enrique Olaya Herrera, primer presidente liberal del ciclo, elegido en 1930 al frente de una Concentración Nacional que incluía conservadores moderados. Olaya actuó con prudencia, evitando rupturas bruscas con la política heredada, pero tomó una decisión estructural: en 1931, Colombia abandonó el patrón oro y adoptó un sistema de flotación controlada. El Banco de la República ganó entonces la discreción para devaluar el peso, aumentar la emisión primaria y prestarle al gobierno sin contraprestación inmediata. Se estableció además el control de cambios, que decidía la composición de las importaciones y fijaba tipos de cambio diferenciales favorables a la entrada de bienes de capital.

El efecto fue doble y en gran medida no premeditado. La devaluación encareció los productos importados y volvió competitiva la manufactura nacional, que además contaba con esa capacidad instalada ociosa acumulada en los años veinte. El control de cambios, por su parte, orientó las divisas escasas hacia la maquinaria y las materias primas que la industria necesitaba. El instrumento más eficaz de protección no fue el arancel —al que la inflación acumulada entre 1936 y 1947 le erosionaría un 50% de su protección efectiva— sino la devaluación y el manejo cambiario. La industrialización sustitutiva de los años treinta fue, en buena medida, un subproducto de decisiones macroeconómicas de emergencia antes que el fruto de un designio industrialista.

El resultado, sin embargo, fue espectacular. Entre 1929 y 1939, la producción manufacturera colombiana creció a una tasa promedio anual del 8,8%, superando a Argentina (3,1%), Brasil (5,0%), Chile (3,3%) y México (4,3%): el mayor crecimiento industrial de América Latina en la década de la Depresión. La sustitución de importaciones siguió una secuencia clara: primero bienes de consumo corriente, aprovechando la demanda urbana preexistente; luego bienes intermedios; con un límite estructural en los bienes de capital, cuya producción interna era inviable y cuya importación dependía del fondo de divisas cafeteras. El café operaba así como regulador de los ciclos: cuando había divisas, la industria podía expandirse; cuando escaseaban, se contraía. Este engranaje —agroexportación cafetera como fuente de divisas, industria protegida como destino— sería el corazón del modelo hasta bien entrada la segunda mitad del siglo.

En 1934 llegó al poder Alfonso López Pumarejo con el programa de la Revolución en Marcha. Su primera administración (1934-1938) reformó la Constitución para consagrar la función social de la propiedad y la intervención del Estado en la economía, aprobó una legislación laboral y sindical inédita en el país y pasó una reforma tributaria en 1935 que aumentó los impuestos directos. La reforma fue leída por los industriales como un ataque: alegaron que la manufactura terminaba pagando más impuestos directos que otros sectores, y una parte importante de ellos —muchos antioqueños, muchos conservadores, todos antiliberales en el clima pugnaz de la década— se agrupó alrededor del periódico liberal de derechas La Razón para combatir la reforma y frenar lo que llamaban legislación "bolchevique". A ellos se sumaron terratenientes y comerciantes en la Acción Patriótica Económica Nacional (APEN), formando un bloque de oposición que forzó a López a proclamar, a fines de 1936, una "pausa" en la marcha reformista.

La paradoja del período es que los industriales, mientras protestaban contra el intervencionismo laboral y tributario, se beneficiaban del intervencionismo cambiario y arancelario del mismo gobierno. La inspiración proteccionista venía de más atrás —de la República Conservadora, del arancel de 1905—, pero fueron los liberales quienes convirtieron el intervencionismo en bandera política explícita, con sectores conservadores "manchesterianos" sospechando que detrás del Estado interventor se escondía el socialismo. La disputa no se dio entre un partido industrialista y otro agrario: los grandes industriales antioqueños eran mayoritariamente conservadores, y las políticas que los favorecieron fueron impulsadas por gobiernos liberales.

La administración de Eduardo Santos (1938-1942), más moderada que la de López, encontró el choque de la Segunda Guerra Mundial. Las restricciones al comercio exterior redujeron drásticamente las importaciones y, al mismo tiempo, represaron divisas en manos de capitalistas colombianos: hacia 1945, las reservas de oro y dólares superaban los 250 millones. Santos fijó aranceles, gravámenes, cupos y permisos de exportación, concedió subsidios y creó instituciones nuevas. La más importante fue el Instituto de Fomento Industrial (IFI), establecido en 1940 para impulsar directamente la industria en un contexto en que la guerra dificultaba importar todo lo que la industria necesitaba. El IFI participaría luego en la instalación de complejos industriales fuera de las cuatro grandes ciudades, con resultados modestos pero simbólicamente decisivos: el Estado ya no solo protegía, invertía.

López regresó al poder en 1942 para un segundo mandato marcado por el desgaste, las tensiones con Estados Unidos y las presiones cruzadas del sindicalismo y el empresariado. La reforma tributaria de 1935 fue adicionada en 1943 con un fuerte incremento a los impuestos directos, lo que reavivó la oposición industrial. Y en 1944 nació en Medellín, a sugerencia del propio López y bajo el impulso de industriales molestos con el acuerdo comercial firmado con Estados Unidos, la Asociación Nacional de Industriales (ANDI). Que el presidente reformista sugiriera crear el gremio que le haría contrapeso es una de las ironías más elocuentes del período: la República Liberal fabricó, en su tramo final, al interlocutor institucional que representaría a los industriales durante el resto del siglo XX.

Entre 1940 y 1945 la industria creció al 8,1% anual, aunque con retrocesos en 1940 y 1941. La guerra forzó a sustituir importaciones de materias primas cuya tecnología era asimilable; los equipos existentes fueron sometidos a un uso intensivo, lo que crearía después la necesidad de reponerlos masivamente. Las divisas acumuladas no se convirtieron de inmediato en inversión: la maquinaria pesada era escasa en el mundo, destinada a reconstruir Japón y Europa Occidental, y los déficits comerciales fueron consumiendo el capital colombiano —de más de 250 millones en 1945 a apenas 70 millones a comienzos de 1949—. Aun así, el período 1945-1950 registraría la tasa de crecimiento industrial más alta conocida hasta entonces en el país: 11,5% anual. La República Liberal terminó en 1946, con la victoria conservadora de Mariano Ospina Pérez, pero el impulso que dejó era ya inercia estructural.

La red: empresarios, ministros, obreras

Ningún proceso económico se explica sin nombres propios. La industrialización colombiana tuvo los suyos, y conviene enumerarlos con el detalle que el tema exige.

Del lado empresarial, la genealogía antioqueña es la más reconstruida. Figuras del siglo XIX como Coriolano Amador, Pepe Sierra y Alejandro Ángel Londoño encarnaron el patrón del comerciante-minero que acumula capital líquido y lo transfiere a nuevas actividades. La primera industria textil moderna de Antioquia contó con Carlos E. Restrepo —futuro presidente de la República— como accionista y administrador. Las familias Ospina, Restrepo, Echavarría y Jaramillo cruzaron sus intereses entre el café, la banca, el comercio de importación y las fábricas de tejidos. Coltejer creció desde 1907 hasta convertirse en líder textil; Fabricato consolidó su posición en el mismo sector; Coltabaco dominó los cigarrillos; Postobón, las gaseosas. En 1934 se fundó Tejicóndor, cuyo caso ilustra el patrón de diversificación del período: un comerciante que ya operaba una arrocera se asoció con otros hombres de negocios para levantar la textilera. Ese mismo año, Grace se asoció con Tejicóndor, en uno de los primeros ejemplos claros del ingreso de capital norteamericano a la industria colombiana; en 1943 llegaría Corn Products con Maizena, y la Container Corporation of America participaría en Cartón de Colombia.

Del lado estatal, la política económica del período fue moldeada por un conjunto de funcionarios y economistas que convirtieron el pragmatismo de coyuntura en doctrina. Esteban Jaramillo, ministro de Hacienda de Olaya Herrera, condujo la salida del patrón oro y el diseño del régimen cambiario. Carlos Lleras Restrepo, joven cuadro liberal, fue arquitecto de buena parte del intervencionismo posterior y ministro de Hacienda de López en su segundo mandato. Emilio Toro, banquero y economista, articuló las relaciones entre el gremio cafetero, el Banco de la República y el gobierno. Jorge Eliécer Gaitán, aunque su papel central se jugó en otros frentes —el laboral, el popular—, incidió en el clima político que forzó a los industriales a aceptar concesiones sindicales que antes rechazaban.

Del lado obrero, la industria colombiana se levantó sobre una fuerza de trabajo estructuralmente vulnerable, cuyo perfil puede dibujarse con precisión. En Antioquia, hacia 1916, el 87% de las obreras de trilladoras, tejidos y tabaco eran solteras; el 71%, menores de 24 años; el 40% procedía de lugares distintos a Medellín. Eran, en su mayoría, jóvenes campesinas que migraban solas a la ciudad. En la gran industria antioqueña de los años veinte y treinta, la proporción de mujeres solteras seguía siendo altísima, con un 90% de alfabetismo —una cifra notable para el país de la época—; las mujeres contratadas no tenían experiencia previa, y solo un 30% de los hombres provenía de una actividad distinta a las trilladoras. La industria fabricaba, además de tejidos, su propia clase obrera.

Las condiciones de esa clase eran duras. En la región de Bogotá, Boyacá y los Santanderes, los salarios reales industriales crecieron aproximadamente un 15% en dieciséis años, muy por debajo del aumento de la productividad. En Medellín, cerca del 60% de las familias trabajadoras vivían en arriendo, en habitaciones de una sola pieza, húmedas, oscuras, sin enladrillar, con hacinamiento denunciado desde principios de siglo. Las empresas textiles y la Iglesia católica ensamblaron un sistema de tutela sobre las obreras migrantes: el Patronato de Obreras de Fabricato, en los años treinta, quedó a cargo de las Hermanas de la Presentación, que impusieron una disciplina cotidiana de carácter religioso y moral. El trabajo fabril femenino no era solo una relación económica; era un régimen completo de control que reemplazaba la tutela familiar perdida en la migración.

La migración campo-ciudad, impulsada por la industrialización y por la consolidación cafetera, fue el mecanismo central de formación de la clase obrera colombiana; alimentó a Bogotá, Medellín, Barranquilla y Barrancabermeja, y sostuvo tanto la expansión de la demanda urbana como la oferta de mano de obra barata. Los industriales pudieron acumular, en buena medida, porque los salarios reales crecieron por debajo de la productividad y porque una fuerza de trabajo joven, femenina y disciplinada absorbió los costos del despegue.

Su huella: un capitalismo protegido con Estado árbitro

Lo que la República Liberal dejó al terminar en 1946 no fue solo un conjunto de fábricas más, sino una arquitectura institucional. El control de cambios, más eficaz que el arancel al menos hasta 1951, había mostrado que la política macroeconómica podía funcionar como política industrial. El IFI, aunque modesto en sus resultados iniciales, instaló la idea de que el Estado invierte donde el capital privado no llega. La ANDI dio a los industriales el gremio nacional que les faltaba, capaz de negociar con gobiernos y sindicatos en pie de igualdad. La legislación laboral de la Revolución en Marcha, resistida en su momento, se volvió parte del piso institucional del país. Y el nexo entre café e industria —el café como fuente de divisas, la industria como destino protegido— quedó consolidado como el patrón de acumulación colombiano durante otros treinta años.

Ese modelo tuvo aciertos evidentes: convirtió a Colombia en el país más dinámico industrialmente de América Latina durante la Depresión, aceleró la urbanización, diversificó la economía y creó una clase empresarial moderna con capacidad de asociación gremial. También tuvo límites que se harían evidentes después: dependencia estructural del café para las divisas, incapacidad de producir bienes de capital, mercado interno estrecho por la baja capacidad de compra de los salarios reales, y una alianza con el Estado que oscilaba entre la captura y el conflicto según la coyuntura política.

Las lecturas más solventes han ido abandonando las explicaciones monocausales —la política proteccionista, el liderazgo estatal, la acumulación cafetera, el impulso empresarial antioqueño— en favor de una síntesis. La industria despegó porque una acumulación empresarial regional previa, formada en minería y comercio, había construido durante décadas la capacidad instalada, la experiencia contable y las formas societarias necesarias; porque el café aportaba las divisas para importar los bienes de capital; porque la crisis de 1929 y la guerra forzaron una sustitución de importaciones que la capacidad ociosa hacía viable; porque el manejo cambiario tras el abandono del patrón oro volvió competitiva la manufactura nacional; porque el Estado liberal, con más pragmatismo que doctrina, fue construyendo instituciones —crédito, fomento, arancel, control de cambios— que institucionalizaron el proceso; y porque una clase obrera joven, femenina, migrante y disciplinada absorbió los costos del ajuste.

La República Liberal no fue el motor de la industrialización sino su institucionalizador. Recibió un proceso ya en marcha, lo aceleró con decisiones cambiarias que resultaron providenciales, lo protegió de la presión externa durante la guerra y le dio la forma jurídica y gremial con la que llegaría al segundo tercio del siglo. Que Alfonso López Pumarejo, el reformista que enfrentó a los industriales con la reforma tributaria de 1935, terminara sugiriendo en 1944 la fundación de la ANDI dice más sobre la naturaleza del período que cualquier lema programático: el proyecto no era enfrentar al capital sino domesticarlo dentro de un pacto en el que el Estado sería árbitro, protector y contraparte.

Ese pacto —capitalismo protegido, Estado árbitro, agroexportación cafetera como palanca externa e industria sustitutiva como palanca interna— sostuvo el crecimiento colombiano hasta los años setenta y solo entraría en crisis con la apertura de los noventa. Sus efectos, tanto en la estructura productiva como en la geografía de la desigualdad, siguen siendo legibles. La industria antioqueña se consolidó como núcleo del capitalismo colombiano moderno; Barranquilla perdió peso relativo; Bogotá se afianzó como centro burocrático y financiero; el Valle del Cauca se especializó tardíamente. Los gremios nacidos en el período —Federación de Cafeteros, ANDI— se convirtieron en actores permanentes del sistema político. Y la clase obrera formada en las fábricas textiles, con sus mujeres jóvenes migrantes y sus barrios de arriendo, quedó como el rostro silenciado de un despegue que la historiografía nombra con demasiada facilidad como obra de empresarios visionarios o de estadistas reformadores.

La industrialización colombiana entre 1900 y 1946 no fue un milagro ni un designio. Fue la sedimentación paciente de una acumulación regional sobre la que se depositaron, una tras otra, respuestas estatales pragmáticas a choques externos. Que esa sedimentación adquiriera, al final, la forma de un proyecto nacional coherente es el mérito ambiguo de la República Liberal: menos una revolución programada que la buena administración —contra sus propios opositores industriales— de un proceso que ya venía haciendo su camino.

04

En el archivo

3 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Frente Nacional1958–19741
  1. 1961DesarrollismoFicha
02Transversal1
  1. 1955Sustitución de importacionesFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Alfonso López Pumarejo — impulsó la Revolución en Marcha y la reforma constitucional que consagró el Estado interventor; sugirió la creación de la ANDI
  2. 02Enrique Olaya Herrera — tomó la decisión estructural de abandonar el patrón oro en 1931, habilitando la devaluación que protegió la industria nacional
  3. 03Eduardo Santos — creó el Instituto de Fomento Industrial en 1940 y administró el impacto de la Segunda Guerra Mundial sobre la economía industrial
  4. 04Rafael Reyes — promulgó el arancel proteccionista de 1905 que sentó las bases del desarrollo industrial colombiano durante tres décadas
  5. 05Medellín — corazón geográfico de la industrialización, sede de las primeras fábricas textiles a gran escala y del capital empresarial antioqueño
  6. 06Antioquia — región que concentró la mayor parte del capital industrial, con textiles, cigarrillos, chocolates y otras manufacturas como sectores líderes
  7. 07Barranquilla — segundo polo industrial temprano, con la Fábrica de Tejidos Obregón como mayor establecimiento textil del país en los primeros años del siglo XX
  8. 08Sustitución de importaciones — mecanismo central del crecimiento industrial de los años treinta, impulsado por la devaluación y el control de cambios más que por el arancel
  9. 09Instituto de Fomento Industrial — institución creada en 1940 que materializó el paso del Estado protector al Estado inversor en la industria colombiana
  10. 10Federación Nacional de Cafeteros — fundada en 1927, articuló el poder económico cafetero que operaba como regulador de los ciclos industriales al proveer las divisas necesarias para importar maquinaria y materias primas
06

Documentos y fragmentos citados

39 documentos · 75 fragmentos

01Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 17, 43, 47, 574 citas
[1]

a pocas operaciones, las ú ltimas, se obviaba en buena medida el obst á culo que presentaba la escasez de capitales y de t é cnica ” 2. Por un corto tiempo, pero el suficiente para adquirir un dina mismo propio, la industria pudo desarrollarse ampliamente en casi todas las regiones del pa í s al amparo de este tipo de…

p. 17
[32]

í a trasformado la mentalidad servil de los peones, y ello ser í a decisivo en el desarrollo de las luchas de aquellos a ñ os. S í las luchas agrarias de los a ñ os veinte se asimilaban en sus prop ó sitos inmediatos a las luchas obreras, las de los a ñ os treinta se concentrar í an en torno a la cuesti ó n de la…

p. 43
[39]

materias primas pasaron de 24.3% a 45% durante el mismo lapso. Ya se ve que el curso que sigui ó la industrializaci ó n fue el de abastecer el mercado interno de bienes de consumo a tiempo que se elevaban los requerimientos de impor taci ó n de bienes intermedios y de capital. Si intent á semos una esquematizaci ó n…

p. 47
[40]

m á s libres las importaciones cuando la balanza de pagos era favorable, o ha ci é ndolas m á s estrictamente selectivas en condiciones deficitarias del Fondo de Divisas. En cuanto control selectivo de importaciones, e! control de cambios como instrumento de desarrollo industrial fue mucho m á s efectivo que el…

p. 57
02Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 271, 285, 3363 citas
[2]

país aumenta bajo un régimen de libre comercio si este esquema resulta ser desastroso para él. La consecuencia de esto puede ser una serie de conflictos regionales, levantamientos rurales y guerras civiles, como de hecho fue el caso en el país, desde 1853 hasta 1902. Por otra parte, sin embargo, cuando el creciente…

p. 336
[4]

condi- ción necesaria para la existencia de la industria, aunque, por otra parte, la política comercial no ha sido un elemento decisivo en Colombia, de manera que otros fueron los factores esenciales para que el país saliera de su estancamiento: De hecho, librecambismo y proteccionismo resultaban igualmente…

p. 271
[15]

empleados. Hacia 1910, su capacidad productiva se había duplicado, la planta con- sumía unos 300 caballos de fuerza de electricidad generada por una 35 Oliver La Farge ha escrito en términos similares sobre la experiencia de Guatemala con el cultivo del café. La Farge considera que el advenimiento de la producción y…

p. 285
03Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 322, 332, 3423 citas
[3]

fundada mediante privilegios especiales del gobierno de Reyes, se construyó a partir de la vi- sita que su fundador hizo a la Fábrica Nacional de Fósforos de Marsella, en Francia, donde copió a escondidas las fórmulas químicas, tipo de máquinas y procesos de fabricación. Con maqui- naria importada sin impuestos y con…

p. 322
[38]

entonces confiar en ese grupo calificado de empresarios y ejecutivos, a pesar de que el sistema bancario, recientemente reformado por Ospina, no se especializaba aún en operaciones industriales o de que las deformaciones de los mercados obli- gaban a las empresas a tener excesivos inventarios y a asumir la…

p. 332
[49]

de Yum- bo, en las afueras de Cali, al lado del río Cauca. Cartón de Colombia fue fruto de empresarios nacionales como el antioqueño Eduardo Uribe Botero y el vallecaucano Manuel Carvajal Si- nisterra; pero también del norteame- ricano Frank Carder, representante de la Container Corporation of America, una de las…

p. 342
04La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 1291 cita
[5]

el comercio derivado de ella, facilitó la acumulación de grandes sumas de capital líquido en las manos de unos pocos. Así, anota Safford, en 1852 el gobierno cedió el monopolio del tabaco en Ambalema a Francisco Montoya, un antioqueño, por ser éste el mayor y más estable capitalista del país. En contraste con los…

p. 129
05Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 330, 371, 429, 4444 citas
[6]

encontraban en Antioquia (ocho en Medellín y una en Sonsón); además, de los $2.389.400 que representaba el capital de las 17 empresas, un poco más de la mitad correspondía a las nuevas empresas antioqueñas, aunque para entonces el mayor establecimiento textil era la fábrica Obregón en Barranquilla, seguida por las…

p. 330
[30]

a 10,5 centavos de dólar por libra, apenas una fracción de su nivel de bonanza (28,5 centavos en 1926). La crisis internacional, que se desencadenó de manera abierta a partir de octubre de 1929, arrastró también los precios de los productos industriales, que constituían el grueso de las compras externas del país. No…

p. 371
[33]

las compras de bienes intermedios y de capital necesarios para llevar a cabo el proceso de industrialización, Sería inexacto, sin embargo, considerar el proceso de industrialización como una pura sustitución de importaciones, como se le ha caracterizado a menudo. Incluso antes de la crisis de los años treinta muchos…

p. 429
[53]

Sin embargo, como veremos, la vocación centralista del Estado definida por la Constitución de 1886 se profundizó durante estos años. Los primeros pasos hacia una política de descentralización solo se acometieron en la década de los sesenta, pero su impacto fue reducido. En aquella década se definieron mecanismos para…

p. 444
06Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 811 cita
[7]

la falta de productos de importacién. Como era prac- ticamente imposible acudir a remediar la carencia de marina, hubo de pensarse en la posibilidad de fabricar en el pais los productos que dejaban de ob- tenerse en Europa. La coyuntura se vio, ademas, favorecida por otra circunstancia. La dificultad de importar…

p. 81
07Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 1951 cita
[8]

antecedentes de esas actividades, parece que parte del capital acumulado en la producción de café y el comercio COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-1950) Empresario territorial frente a colonos O número de colonos desconocido O menos de 100 colonos O 100 a 1000 colonos 6 más de 1000 colonos 0…

p. 195
08Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 15, 592 citas
[9]

Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…

p. 15
[43]

lanzarse a una política novedosa, como no tardaría en comprobarlo su sucesor. Más allá de la moderación del nuevo mandatario, las circunstancias hacían difícil dar timonazos bruscos. Con excepción de la rama ejecutiva, los conservadores contro- laban todas las instancias del poder. El clero se mostraba resuelto a…

p. 59
09Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 371, 3742 citas
[10]

econ6mico en dos formas. Contribuyeron a unificar un mercado nacional para los pro ductos agrícolas, los materiales de construcción y las manufacturas na cionales. Y. ampliaron el mercado nacional creando decenas de miles de empleos relativamente bien pagados para trabajadores que antes hablan laborado en la…

p. 371
[11]

país y ~porto.las dlv~sas necesarias para importar bienes de capital y materias pnmas mdustnales. El crecimiento de las exportaciones cafeteras de semp~ñó así un papel importante en el desarrollo de la producción in dustnal, que aumentó en los años treintas a una tasa más veloz que en las?tr~s grande~ n~ciones de…

p. 374
10Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 236, 300, 327, 3588 citas
[12]

gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…

p. 327
[13]

gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…

p. 327
[19]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
[20]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
[51]

y, como se verá, la renuncia final de López Pumarejo en 1945 estuvo rela- cionada con el desgaste político sufrido al arrastrar una situa- ción económica bastante adversa. Desarrollo industrial A pesar del clima tan inestable en el campo del comercio internacional y en el nivel de precios, la industria tuvo un de-…

p. 358
[52]

y, como se verá, la renuncia final de López Pumarejo en 1945 estuvo rela- cionada con el desgaste político sufrido al arrastrar una situa- ción económica bastante adversa. Desarrollo industrial A pesar del clima tan inestable en el campo del comercio internacional y en el nivel de precios, la industria tuvo un de-…

p. 358
[62]

Bogotá, pero que incluye a Boyacá y los Santanderes, muestra también una estabilidad bas- tante grande en los salarios, que aumentan con mucha lentitud y seguramente por debajo de los aumentos de productividad, (un 15% aproximadamente en 16 años) 12 lo que constituye un rasgo esencial del desarrollo de la gran…

p. 300
[63]

Bogotá, pero que incluye a Boyacá y los Santanderes, muestra también una estabilidad bas- tante grande en los salarios, que aumentan con mucha lentitud y seguramente por debajo de los aumentos de productividad, (un 15% aproximadamente en 16 años) 12 lo que constituye un rasgo esencial del desarrollo de la gran…

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11Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 417, 4262 citas
[14]

Las sociedades anónimas El desarrollo de las sociedades comerciales corre parejo con el avance del capitalismo. Solo la unión de capitales por este medio hace posible concentrar las sumas suficientes para el funcionamiento de la industria. Además, por medio de las sociedades, pequeños capitales entran en el proceso de…

p. 417
[68]

los inconvenientes para el flujo del comercio exterior se represó en manos de los capitalistas nacionales una fuerte cantidad de divisas, lo cual, unido a la necesidad de reponer los equipos que habían tenido una intensa utilización, motivó una gran inversión en la industria a partir de 1945, que caracterizó el…

p. 426
12Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 421, 425, 4433 citas
[16]

numerosas trilladoras de café en las cuales se muele el grano para hacer más fácil su comercia- lización hacia los mercados del exterior. Para los años 20, los habitantes de Medellín se pueden dar el lujo de consumir productos elaborados por sus in- dustrias locales. A más del habitual aguardiente, se puede tomar…

p. 421
[18]

obreras otro tipo de posturas que nos permiten identificar la existencia de unas mujeres que, a su manera, intentaron conquistar una mayor autonomía en las fábri- cas y en sus propias vidas cotidianas. Lo que parecía ser un modelo empresarial con posibilidades de una larga vi- gencia histórica, también al promediar…

p. 443
[61]

escuelas nocturnas y centros obreros, y luego con cursos especiali- zados en las fábricas. Parece que en estas primeras gene- raciones poco se logra mantener el interés por el estudio. 9. Olga Lucía Zuluaga, "Escuelas y colegios durante el siglo xix", en Jorge Orlando Meló (comp.), Historia de Antioquia, Mede- llín,…

p. 425
13Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 312, 529, 5603 citas
[17]

contexto s o c i a ly económico t o d a v í amuy a t r a s a d o,pero que c o n v i r t i e r o n a l a región en l a c a p i t a l económica d e l p a í s, a l menos durante l a primera mitad d e l s i g l ox x. E s t e empresario u t i l i z ó métodos r a c i o n a l e s y modernos t a l e scomo l aa p l i c a c i ó…

p. 560
[25]

o d u c t o r e s antioqueños” 1 8.No podía f a l t a r e s e s e n t i d o d e lgremio que c a r a c t e r i z ó a l o scomerciantes medellinenses y que años después d a r í alu g a ral ac r eación de l aCámara de Comercio. Pero Carlos E.Restrepo no s ó l o representaba c a s a se x t r a n j e r a ss i n oa c a s a…

p. 529
[26]

tro comerciante de Medelli n, R a f a e l P i e d r a h i t a, para fundar e l 16 de septiembre de 1932 l aArrocera Central que, además de t r i l l a ry empacar a r r o z,daba c r é d i t oal o spequeños c u l t i v a d o r e sen l a sl o c a l i d a d e sde San J e rónimo yV a l d i v i a.Dos años más t a r d e…

p. 312
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 671 cita
[21]

También funcionaban algunas tenerías, fábricas de ladrillos y baldosas, talabarterías, desmotadoras, fábricas de calzado y aserraderos. En los primeros directorios telefónicos de la ciudad se incluía un número significativo de herreros, carpinteros, pas- teleros, plateros, zapateros y sastres. Según investigación de…

p. 67
15Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 191 cita
[22]

más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…

p. 19
16El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 116, 398, 401, 4214 citas
[23]

cliente- la. También eran intermediarios financieros de los bancos bogotanos, concesionarios de fe- rrocarriles, de tierras baldías, exportadores de oro, especuladores de terrenos urbanos y rematantes de rentas de aguardiente en varios departamentos. En el decenio de 1880 los Ospina se asocian con los Vásquez, una…

p. 116
[46]

implicaciones políticas del retorno al laissezjaire bajo la república conservadora son notables. Ospina Vásquez las sintetizó en una frase afortunada: los conserva- 399 % 100 90 80 70::•1, COLOMBIA: PORCENTAJE DE CAFÉ EXPORTADO A E.U.A. 1865-1970 4 º~~ 1 1~1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 ~ 30~1 1 1 1 I~ 1 1 1 1 1 1 1 1 1…

p. 401
[55]

5 Revista del Banco de la República, núm. 52, febrero, 1932, pp. 45-48; núm. 66, abril, 1933, pp. 128-129; núm. 78, abril, 1934, p. 116; PRO F. O. 371/ 16750. 6 D. O., 9 de enero y 11 de febrero de 1931. Véase también el «Report on the U. S. Activities in Colombia», 1934, PROF. O. 371117511. El texto del…

p. 421
[75]

conjun- to. La noción que empleo está desarrollada en F. H. Cardoso y E. Faletto, Desarrollo y dependen- cia en América Latina, México, 1969, especialmente pp. 22-38; 42-48; 57-81; 109-115. En otra perspectiva analítica pero con un contenido similar, W. P. Glade, en su The Latin American Eco- nomies, a Study of their…

p. 398
17Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 5711 cita
[24]

más o menos perfeccionado 729. Y había además aquí y allá, en las poblaciones de Antioquia, en Sonsón, Abejorral, Envigado, Hatoviejo, Manizales y otras, uno que otro telar de mano de tipo primitivo —entre otros los de las «fábricas» que en esas y otras poblaciones había instalado por los años de 78 y 80 Indalecio…

p. 571
18De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[27]

de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948, cuando la Iglesia Católica se…

p. 80
19De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[28]

reflejaba la rápida caída de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948,…

p. 80
20Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 751 cita
[29]

tradicionales la aceptaban. El debate de los años treinta radicaba en la forma de la intervención, en su intensidad, su sentido y su función. De modo que el resultado de la década fue un Estado con mayores funciones económicas. Frente a la crisis intervino con instrumentos de regu- lación, macroeconómica, en un primer…

p. 75
21Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 142, 2122 citas
[31]

Fuente: Montenegro, S. (1984). Lo anterior influyó notablemente en los precios rela- tivos, haciendo que una buena parte de la inversión y los recursos fluyeran hacia la producción de bienes indus- triales que hasta entonces habían sido obtenidos, en gran medida, por la vía de las importaciones. Si bien el crecimiento…

p. 212
[35]

más discreción en sus decisiones de permitir la devaluación del peso, de emitir para contrarrestar la contracción monetaria, de prestarle al Gobierno sin contraprestación o el declarar una moratoria general para los agentes endeudados que no pudieron honrar sus obligaciones, hasta que se logró salir de la depresión…

p. 142
22Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 2161 cita
[34]

this industrial development, the most accelerated the country has experienced. There was the entrepreneurial experience that had been gained in the industries sporadically founded since the beginning of the twentieth century. There was devaluation, which made imports more expensive and native industry competitive.…

p. 216
23Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 221 cita
[36]

Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…

p. 22
24Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 70, 73, 793 citas
[37]

dólar por libra en septiembre de 1929 se bajó a 16 centavos en sólo dos meses. Los peores precios, sin embargo, se darán entre 1932 y 1935, siendo cercanos a los 10 centavos (Informe de Gerencia, p. 177). Ver José A. Ocampo y Santiago Montenegro, Crisis Mundial, Protección e Industrialización, Bogotá: Cerec, 1984,…

p. 73
[64]

bajas que se concentraban en la zona de Guayaquil ("Crecimiento y Cambio Social en Medellín, 1900-1930", Estudios Sociales, No. 1, 1986 pp. 188-189 y 251). (60) Hernán D. Villegas, "Facetas..." pp. 44-48. Según el diario conservador La Defensa, los trabajadores vivían en chozas primitivas o en habitaciones de una sola…

p. 79
[67]

hasta los años veinte, y luego bajo la República Liberal, hasta 1946. Económicamente, con la consolidación del café como producto de exportación, se inició un lento proceso de ampliación del mercado nacional. Posteriormente las coyunturas internacionales exigieron la sustitución de importaciones, generando las bases…

p. 70
25Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1801 cita
[41]

y rurales s in ca pacidad negociadora. Pero los precios internos del café aumentaron todavía má s y el cintu- rón cafetero no padeció la carestía del re sto del país. Expresiones generalizadas como <•el serrucho• >, denotaban la certeza pública de una rampante corrupción administrativa. El Ministerio de Hacienda…

p. 180
26Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 209, 2262 citas
[42]

planeados y apenas iniciados por la ante- rior administración se consolidaran. Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial las exportaciones e im- portaciones colombianas se vieron afectadas; el gobierno concedió grandes subsidios, fijó arance- les y gravámenes, y dio cupos y permisos de ex- portación. El precio del café…

p. 209
[70]

asistir al Te Deum por el final de la Segunda Guerra Mundial, La posguerra Una vez terminada la nacional, al punto de que guerra, la economía co- lombiana buscó la recu- peración de su normali- dad. Se expidieron las leyes 39 de 1945, por la cual se suministraba el pago de las indemnizacio- nes de la guerra con…

p. 226
27Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 441 cita
[44]

ó, San Andr é s, and Guajira, a trip that initiated the extraordinary labors that he would continue during the L ó pez Pumarejo administration to promote and develop the territories. 61 Conclusion Overshadowed by the "Revolution on March" program of reforms embraced by L ó pez Pumarejo, the impact of Olaya Herrera's…

p. 44
28El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 404, 408, 4343 citas
[45]

de in- gresos en Colombia en el siglo:xix", p. 14; W. P. McGreevey, op. cit., pp. 199-200; H. López, "La inflación en Colombia en la década de los veintes", pp. 53-55. 9 L. Ospina Vásquez, op. cit., p. 358. EL MODELO LIBERAL CAFETERO 407 había aparecido como una forma de intervención estatal. La mecánica de la…

p. 408
[54]

tiempo; el de la "revolución en marcha". 8 No fue ése el caso de los grandes industriales antioquefios, una buena parte de los cuales eran conservadores y dada la pugnidad de los treinta, antiliberales. Tampoco fue la situación de los industriales que, sin distin- gos de partido, se agruparon alrededor del periódico…

p. 434
[74]

analítica pero con un contenido similar, W. P. Glade en su The Latín American Economies: A Study of their Institutional Evolution, pp. 376 et seq., la denomina "the orthodox approach to development". Para Colombia conozco un sólo trabajo en el que se utiliza --con varias reservas- la perspectiva del análisis de…

p. 404
29Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3581 cita
[47]

a ciudadanos Se inaugura tarjeta de identidad nacional Se crea la Orquesta Sinfónica Nacional Año Política Sociedad y economía Cultura y ciencia Reforma agraria (Ley 200) Se publica El Siglo (periódico) Propiedad privada puede ser limitada si hay necesidad social Se crea la Federación Médica 1938 Eduardo Santos,…

p. 358
30Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2461 cita
[48]

profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…

p. 246
31A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 2571 cita
[50]

agreement with the United States. The agreement granted a quota for Colombian coffee exports in exchange for reductions in textile tariffs and US cigarette taxes. The industrialists considered this unfavorable, but the conservative coffee growers in the FNC also declared against it. They were promoters of free trade…

p. 257
32El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 492 citas
[56]

pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
[57]

pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
33Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3571 cita
[58]

5 de agosto de 1886, había sido san- cionada la constitución que encarnaba el pensamiento de la Regeneración. El trámite de la reforma fue el si- guiente. Un mes después de posesio- nado Alfonso López Pumarejo, el go- bierno puso sus cartas sobre la mesa en materia de reforma constitucional, por intermedio de su…

p. 357
34Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 256, 2622 citas
[59]

que tocaban los privilegios eclesiásticos. Algunos sectores terratenientes tradi- cionales no vieron con buenos ojos la ley de tierras. Incluso sectores empre- sariales, urbanos y rurales, agrupados en la APEN (Acción Patriótica Eco- nómica Nacional), que agrupaba con- servadores y liberales, se opuso tam- bién a la…

p. 256
[73]

a través del envío de una misión naval al país, la dota- ción de equipo militar americano y el establecimiento de un pacto aéreo de defensa interamericana. En contra- prestación, los Estados Unidos, bajo la política del «buen vecino» enarbo- lada por el presidente Franklin D. Roosevelt, otorgó créditos al país, lo…

p. 262
35Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 211 cita
[60]

y se reglamentara la educación física y los deportes en las escuelas y colegios, dejando en claro que con ello no se atentaba contra la feminidad. No obs- tante, en el país, las mujeres de la eli- te, desde principios de siglo, practi- caban deportes tales con el tenis o el basquetbol y utilizaban bicicletas, pese que…

p. 21
36María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 1001 cita
[65]

Antioquia y Amagá. Los trenes transportaron a mediados de los años veinte más de ciento cincuenta mil personas por mes. Por la misma época transitaron unas cinco mil personas y más de mil trescientos vehículos, cada hora, por Carabobo, la principal calle del barrio, y a la plaza de mercado ingresaron no menos de…

p. 100
37Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 3021 cita
[66]

maíz, ocho de papa, y cuatro de panela, alfandoque o miel. A las cinco de la tarde sus trabajos serían revisados y corregidos, a las siete deberían asistir a la Iglesia para oír algunas palabras del capellán y a las ocho estarían en los dormitorios. Los do- mingos y días festivos tendrían permiso de diversiones que…

p. 302
38Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 62, 872 citas
[69]

war inter-American controversies. Throughout the Americas, wartime economic dislocation did not end in 1945. For years thereafter, Colombia and its neighbors continued to feel the repercussions of the global conflict. During the war, raw material–purchasing contracts, coupled with capital goods restrictions, spawned…

p. 87
[71]

Santos administration agreed to ship to the United States all Colombian rubber, again minus the sum required for domestic consumption.156 Wartime demand led to a modest increase in Colombian oil production, although the shortage of drilling equipment, geographic inaccessibility of Colombia’s best reserves, and legal…

p. 62
39Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 2661 cita
[72]

Under Ameri- can urging the Colombian government blacklisted all German businesses in the country, replacing their managers with Colombian nationals. In most cases 248 | Dangers of Political Inauthenticity, 1932–1965 those businesses were eventually purchased by Colombians at a fraction of their book value. The two…

p. 266