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Biografía

Mariano Ospina Pérez

La Violencia

1891–1976

17 min de lectura41 documentos
NacimientoMedellín, 1891
FallecimientoBogotá, 1976
RolesPresidente de Colombia (1946–1950) · Ingeniero
Lugar principalBogotá
Período históricoLa Violencia1946–1957
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La biografía

Mariano Ospina Pérez (Medellín, 1891 – Bogotá, 1976) fue presidente de Colombia entre 1946 y 1950, y la figura en la que se cifra la transición del conservatismo colombiano de una vieja élite terrateniente a una tecnocracia empresarial anclada en el café, la industria y la banca. Heredero de una de las dinastías políticas más densas del país —nieto de Mariano Ospina Rodríguez, sobrino de Pedro Nel Ospina, ambos presidentes—, llegó al Palacio de San Carlos en 1946 gracias a la división liberal entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, con un programa de Unión Nacional que prometía suprimir los gobiernos de partido. Su cuatrienio quedó atravesado por el 9 de abril de 1948, por la conservatización de la policía, por el auge de los chulavitas y por el cierre del Congreso en noviembre de 1949: la modernización técnica que Ospina encarnaba fue subordinada a la lógica sectaria que él mismo administró. Pocos gobiernos del siglo XX colombiano condensan con tanta claridad la contradicción entre el proyecto tecnocrático y el desborde partidista.

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Línea de vida

  1. 1923

    Liquidador bancario en sucesión familiar

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    Fue designado liquidador de una quiebra bancaria en cuyo proceso había intervenido previamente su tío Pedro Nel Ospina, ilustrando el patrón de relevo familiar en los negocios y la política de los Ospina.

  2. 1931

    Incorpora el corporativismo al programa conservador

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    Según el historiador James Henderson, Ospina Pérez logró plasmar sus ideas técnicas y corporativistas —armonía de clases, comisiones de expertos, división del trabajo legislativo— en el programa del Partido Conservador aprobado en la convención nacional de 1931.

  3. 1946

    Victoria presidencial por división liberal

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    El 5 de mayo de 1946 ganó la presidencia aprovechando la ruptura liberal entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Su candidatura fue lanzada apenas el 24 de marzo, con el respaldo estratégico de Laureano Gómez, quien sabía que su propia postulación habría reunificado al liberalismo.

  4. 1947

    Conservatización de la policía y estado de sitio

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    Ante la extensión de la violencia bipartidista, Ospina reaccionó convirtiendo a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declarando el estado de sitio en varias regiones, sembrando las condiciones para los cuerpos represivos de La Violencia.

  5. 1948

    El 9 de abril: Ospina se niega a ceder el poder

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    Tras el asesinato de Gaitán y la insurrección popular del Bogotazo, Ospina rechazó las peticiones de dirigentes liberales y militares de entregar el gobierno, relanzó la Unión Nacional con participación liberal y se mantuvo en el cargo, consolidando su imagen de presidente que no huyó.

  6. 1949

    Cierre del Congreso

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    En noviembre de 1949, en el marco del agravamiento de la violencia bipartidista y la radicalización política, Ospina decretó el cierre del Congreso, subordinando definitivamente el proyecto tecnocrático de Unión Nacional a la lógica sectaria del enfrentamiento entre partidos.

Una dinastía antioqueña

El apellido Ospina no era en 1891 una casualidad ni un adorno. Era una máquina de acumulación política y económica que llevaba más de medio siglo articulando negocios, gobierno e influencia cultural en Antioquia y en la nación. El fundador de la estirpe presidencial, Mariano Ospina Rodríguez, había asumido la presidencia de la República en 1857 como jefe del conservatismo, y su caída lanzó al clan al exilio en Guatemala entre 1862 y 1868. En el palacio presidencial de Bogotá había nacido en 1858 Pedro Nel Ospina, tío de Mariano Ospina Pérez y a su vez presidente entre 1922 y 1926.

La familia diversificó su base económica con notable amplitud: café, exportación de oro, comercio de importación y exportación bajo la firma Ospina Hermanos, concesiones ferroviarias, tierras baldías, haciendas de caña, ganado y remates de rentas de aguardiente. En 1913, cuando el joven Mariano tenía veintidós años, la familia compró la hacienda Marta Magdalena en el alto Sinú, anticipando la salida ferroviaria de Medellín al mar y abriendo una "toma" de esa región por familias antioqueñas enriquecidas. Ese gesto —cálculo de largo aliento, apuesta territorial, articulación con la infraestructura del Estado— resume el estilo de acumulación de los Ospina.

El capital simbólico de la dinastía se apoyaba precisamente en esa articulación entre negocios, política e influencia cultural, y aseguraba a la burguesía antioqueña su hegemonía de clase. Orlando Fals Borda describió esta transmisión como una herencia familiar del poder colombiano, y trazó explícitamente la cadena: de Mariano Ospina Rodríguez a su nieto Pedro Nel, y de Pedro Nel a su sobrino Mariano Ospina Pérez. Las biografías individuales se leen mejor como capítulos de una estrategia colectiva. Cuando Pedro Nel Ospina fue nombrado ministro de Guerra por el presidente José Manuel Marroquín el 28 de marzo de 1901, y luego destituido, encarcelado y desterrado el 24 de septiembre del mismo año por participar en una conspiración para derrocar al gobierno, no actuaba solo: un pariente se le sumó en la intentona. Esta coincidencia de acción política familiar reaparecerá una y otra vez.

Un episodio menor lo ilustra con precisión. En 1923, Mariano Ospina Pérez —joven aún, apenas treinta y dos años— fue designado liquidador de una quiebra bancaria en cuyo proceso había intervenido antes Pedro N. Ospina. La secuencia de participaciones familiares en un mismo asunto financiero, sin necesidad de invocar conspiración, muestra cómo los Ospina operaban como un tejido: donde uno soltaba, otro tomaba.

Formación técnica y ascenso gremial

Ospina Pérez estudió ingeniería en la Escuela Nacional de Minas de Medellín y completó su formación en la Louisiana State University. Ese doble anclaje —el ingenierismo antioqueño, con su culto al método y la eficiencia, y la universidad norteamericana, con su exposición temprana al management y a la técnica agrícola— configuró un perfil poco común entre los políticos conservadores de su generación. Cuando la ideología dominante del partido oscilaba entre el hispanismo católico de Laureano Gómez y la nostalgia agraria decimonónica, Ospina traía a la mesa números, estadísticas y comisiones de expertos.

Su padre, Mariano Ospina Vélez, había defendido desde la Antioquia de fines del siglo XIX un método experimental para investigar los grandes problemas nacionales —papel moneda, Panamá, ferrocarriles, ejército, educación—, y exigía buscar la verdad sin temor a coincidir con el adversario. Esa disposición al pragmatismo verificable, más protestante que criolla en su forma, se filtró en el hijo.

La carrera pública de Ospina Pérez se hizo en el gremio cafetero antes que en el Congreso o los ministerios. Como dirigente de la Federación Nacional de Cafeteros construyó una reputación de gestor competente, capaz de traducir en política pública los intereses del principal renglón exportador del país. A esa faceta sumó una trayectoria de industrial y urbanizador que lo situó entre los millonarios activos de la industria cafetera. Llamarlo vocero de la élite cafetera no era una etiqueta injusta: era la descripción exacta de un cuadro que había hecho carrera representando a esa élite.

Su pensamiento político maduró en clave corporativista. Propugnaba una organización del país de "rasgos verdaderamente democráticos y republicanos", sostenida sobre la armonía y colaboración de todas las clases y gremios. En el Congreso defendía la especialización y la división del trabajo legislativo, y recomendaba comisiones permanentes integradas por miembros competentes y asesoradas por expertos externos. La idea era hacer del órgano legislativo un mecanismo serio, preciso y eficiente —un lenguaje más propio de un consejo de administración que de una asamblea partidista—. Según el historiador James Henderson, Ospina logró incorporar buena parte de estas ideas técnicas y corporativistas al programa del Partido Conservador aprobado en la convención nacional de 1931.

Esa síntesis entre corporativismo, catolicismo y tecnocracia lo convertía, hacia mediados de los años cuarenta, en la carta más presentable que el conservatismo podía ofrecer al país después de dieciséis años de hegemonía liberal.

La elección de 1946: victoria por división ajena

El 5 de mayo de 1946 el Partido Liberal se presentó dividido en dos candidaturas irreconciliables: Gabriel Turbay como candidato oficial, apoyado por el Partido Comunista y por la dirección de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), y Jorge Eliécer Gaitán como candidato disidente, respaldado por bases populares que desbordaban las estructuras organizativas tradicionales. Gaitán obtuvo poco más de 350.000 votos —unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que Ospina—, y aunque quedó en el último lugar, arrasó en las grandes ciudades, con excepción de Medellín: 58% en Bogotá, 71% en Barranquilla. La dirección de la CTC lo denunció como "fascista" y "divisionista", mientras el propio Gaitán impulsaba, en alianza con sectores conservadores, la creación de la Central Nacional de Trabajadores.

La aritmética era brutal para el liberalismo: sumados, sus dos candidatos superaban a Ospina. Divididos, le entregaban la presidencia. La victoria conservadora fue una reproducción exacta —con los papeles partidistas invertidos— de la derrota conservadora de 1930.

La candidatura de Ospina Pérez fue lanzada el 24 de marzo de 1946, apenas mes y medio antes de la votación, ya consumada la ruptura liberal. La demora no era torpeza: era cálculo. Laureano Gómez, jefe indiscutido del conservatismo, apoyó a Ospina sabiendo que su propia candidatura habría producido, casi automáticamente, la reunificación del liberalismo en su contra. Ese renunciamiento fue el gesto fundacional de la dupla Ospina-Gómez, y también su vicio de origen: el candidato ganador debía su posición a la contención estratégica del hombre más poderoso del partido.

La campaña presentó a Ospina como un político moderado, prudente, tolerante y católico: un empresario antioqueño con trayectoria cafetera, industrial y urbanizadora, cercano en apariencia a campesinos y obreros. Ese perfil, deliberadamente construido para no despertar los temores que una candidatura laureanista habría desatado, calmó al establecimiento liberal moderado. Ospina anunció además que, si era elegido, gobernaría con un gabinete paritario y ofrecería ministerios al liberalismo. Bautizó esa fórmula como Unión Nacional, y la enraizó en una tradición colombiana de moderación política que remitía a la Unión Republicana de 1910 y al gobierno de Enrique Olaya Herrera en 1930.

El gobierno de Unión Nacional

Ospina Pérez tomó posesión en agosto de 1946 con un gabinete efectivamente bipartidista. Los primeros meses parecieron confirmar la promesa: coexistencia difícil pero real entre ministros liberales y conservadores, continuidad en la agenda cafetera e industrial, respeto formal a las libertades públicas. El Senado aprobó el 24 de octubre de 1946, por 30 votos contra 3, una proposición reconociendo que el gobierno saliente de Alberto Lleras Camargo había respetado la Constitución y las leyes de la República. La transición parecía haber funcionado.

Bajo la superficie se acumulaban tensiones que la fórmula de Unión Nacional no lograba absorber. La primera era estructural. El sistema político heredado de 1886 concentraba en el presidente el nombramiento de gobernadores, quienes a su vez nombraban alcaldes, y de allí en cascada todos los empleados operativos, incluida la policía. Cada cambio de partido en el gobierno implicaba, mecánicamente, una barrida general del aparato estatal. La coalición podía ser paritaria en el gabinete, pero el aparato territorial —el que tocaba directamente al ciudadano en el municipio— tendía a homogeneizarse según el color del ejecutivo.

La segunda tensión era la violencia partidista, que desde 1946 empezó a extenderse por Boyacá, los Santanderes, el Valle y el viejo Caldas. Ospina reaccionó, a partir de 1947, con una fórmula que resultaría letal para su propio proyecto: la conservatización progresiva de la policía, el estado de sitio en varias regiones y el nombramiento creciente de militares en cargos civiles.

La tercera era Gaitán, cuya llegada a la jefatura única del liberalismo tras la muerte de Turbay en 1946 convirtió la oposición en un movimiento masivo. Los incidentes parlamentarios de 1947 —la llamada "conspiración de los gases", entre otros episodios— fueron protagonizados por los gaitanistas como táctica de obstrucción intransigente contra los ministros conservadores. En las elecciones para concejales de octubre de 1947 ganaron los liberales, y Laureano Gómez, desde El Siglo, reiteró la acusación de fraude fundada en la existencia de supuestas cédulas falsas en poder del liberalismo, deteriorando aún más el clima entre los partidos.

Paralelamente, el gobierno impulsó la creación de la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), apoyada por El Siglo y por la Iglesia, en abierta competencia con la CTC, que empezó a debilitarse desde 1947. El sindicalismo, como todo lo demás, se estaba partiendo en dos.

El 9 de abril

El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en la carrera séptima de Bogotá, hacia la una de la tarde del 9 de abril de 1948, desató en pocas horas la insurrección popular más violenta del siglo XX colombiano. El centro de la capital ardió; edificios enteros, tranvías y comercios fueron saqueados e incendiados; la protesta se extendió a otras ciudades. En el Palacio de San Carlos, Ospina Pérez enfrentó la decisión más importante de su vida política.

Dirigentes liberales llegaron al palacio para pedirle que cediera el poder. Algunos militares le sugirieron la formación de una junta de gobierno provisional integrada por oficiales y dirigentes conservadores. Ospina se negó a ambas cosas. Sostuvo, contra el consejo de propios y ajenos, que abandonar el cargo equivaldría a legitimar el golpe de la calle y a hipotecar la institucionalidad. En la memoria conservadora esa negativa quedaría consagrada como el gesto fundacional del régimen: el presidente que no huyó. En una lectura menos épica, fue también la elección de un empresario acostumbrado a no soltar los activos bajo presión.

Los dirigentes liberales terminaron aceptando colaborar con él. Ospina relanzó entonces la Unión Nacional, ahora sobre bases más frágiles. La segunda Unión Nacional duraría poco más de un año. La ausencia de Gaitán abrió un espacio que Ospina supo ocupar tácticamente, pero la violencia rural, ya sin dirección política visible, siguió extendiéndose. Desde el propio liberalismo, el periodista y político Juan Lozano y Lozano criticó a los dirigentes del partido por no asumir la responsabilidad de conducir al pueblo que habían comprometido en la lucha.

En los meses siguientes al Bogotazo, Ospina impulsó de manera más resuelta la conservatización de la policía. La lectura era compartida con Laureano Gómez, quien le señaló que habían "recibido la herencia de una policía enemiga del nuevo régimen". De esa política nacieron o se consolidaron cuerpos que quedarían marcados a fuego en la memoria de La Violencia: la llamada "popol", los "chulavitas" —así bautizados por la vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita, que desde 1837 había volcado su adhesión al Partido Conservador y de donde se reclutaron agentes sectariamente adoctrinados— y, en la sombra, los "pájaros" del Valle. Un aparato coercitivo homogéneamente partidista se estaba construyendo bajo el paraguas jurídico del estado de sitio.

Laureano Gómez, o el jefe fuera del palacio

La política del cuatrienio no se entiende sin la sombra de Laureano Gómez, quien ejerció durante todo el período una influencia superior a la de cualquier ministro. Gómez estaba en Madrid cuando ocurrió el 9 de abril, y regresó a fines de 1948 ya como candidato oficial del conservatismo a la presidencia para el período 1950-1954. Desde su llegada desató una campaña fulminante contra el liberalismo, al que acusaba de tener 1.800.000 cédulas falsas —cifra que superaba los 1.500.000 votos que el partido decía movilizar— y de estar dominado por los comunistas.

La equivalencia liberalismo-comunismo no era en Gómez una hipérbole retórica: era el eje de su visión política. El adversario no era un rival electoral sino una amenaza civilizacional que debía ser reconquistada. Esa lectura radicalizó a los alcaldes conservadores, a la policía politizada y a los chulavitas, que según el Directorio Liberal Nacional procedieron desde 1949 a actuar contra los liberales con violencia sistemática.

Los periódicos laureanistas El Siglo y Eco Nacional abrieron desde el 10 de marzo de 1949 un ataque violento contra Darío Echandía, señalado como posible candidato presidencial liberal y caracterizado como "caballo de Troya" del comunismo. La presión sobre Ospina era doble: desde la calle, con la violencia; desde la prensa laureanista, con la exigencia de una línea dura. Gómez operaba fuera del gobierno pero dentro del partido, y esa posición —jefe sin cargo, candidato sin urna— le permitía marcar la agenda sin cargar con la responsabilidad ejecutiva.

Ospina, empresario metódico, había construido su carrera sobre el arte de administrar equilibrios. Frente a Gómez el equilibrio resultó imposible: el laureanismo no negociaba, imponía. La pregunta que la historia ha dejado abierta es cuánto de la conservatización del aparato estatal correspondió a convicciones propias de Ospina y cuánto a la presión de Gómez y su facción. La respuesta más honesta es que la distinción, hacia 1949, ya no importaba: ambas fuerzas convergían en los mismos instrumentos.

El cierre del Congreso y el autogolpe

El Congreso, de mayoría liberal, aprobó una reforma electoral que adelantaba las elecciones presidenciales a noviembre de 1949. Ospina la objetó por inconveniencia e inconstitucionalidad, pero la Corte Suprema de Justicia le dio vía libre, y el presidente tuvo que sancionarla contra su voluntad. Durante el debate en el Congreso sobre el adelanto electoral, la violencia irrumpió en el propio recinto legislativo: hubo cuarenta disparos según testigos, el representante Gustavo Jiménez cayó muerto en el acto, y Jorge Soto del Corral —herido en el mismo episodio— murió meses después. El sistema representativo se estaba disparando a sí mismo.

El 9 de noviembre de 1949, en medio de la crisis abierta entre el ejecutivo conservador y el Congreso liberal, Ospina Pérez declaró el estado de sitio y cerró el Congreso. Fue un autogolpe presidencial en toda regla, revestido con la fraseología constitucional del estado de excepción. Ante el cierre y la falta de garantías, el liberalismo decretó la abstención electoral, y el 27 de noviembre Laureano Gómez fue elegido presidente prácticamente sin oposición.

El cuatrienio de Ospina Pérez terminaba así con una paradoja amarga. El presidente que había ganado por su moderación, que había convocado la Unión Nacional, que había resistido las presiones de renunciar el 9 de abril, entregaba el poder mediante el cierre del Congreso y la abstención del principal partido de oposición. La modernización técnica que él encarnaba no había logrado —o no había querido— contener las pasiones sectarias que la política del partido, la campaña anticomunista de Gómez y la propia lógica del aparato estatal centralista habían atizado.

La segunda etapa de La Violencia se abrió en esas condiciones. Los muertos registrados en 1950 superaron los cincuenta mil. El país entraba en una guerra civil no declarada que se prolongaría durante toda la década, y que solo un golpe militar —el de Gustavo Rojas Pinilla en junio de 1953— intentaría interrumpir por vías autoritarias.

Red familiar y política

La biografía privada de Ospina Pérez estuvo marcada, como la pública, por una alianza con dimensiones estratégicas. Casado con Bertha Hernández Fernández de Soto, de origen cundinamarqués, Ospina encontró en ella no solo compañera doméstica sino cuadro político de peso propio. Bertha Hernández de Ospina desarrollaría después de la presidencia una carrera parlamentaria y partidista significativa, convirtiéndose en referente del ospinismo y en una de las primeras mujeres colombianas con protagonismo político sostenido.

En el círculo partidista, Ospina construyó una facción propia dentro del conservatismo —el ospinismo— que se diferenciaba del laureanismo por su vocación técnica, su base regional antioqueña y su disposición al acuerdo bipartidista. Esa diferenciación, latente durante el cuatrienio y explícita en los años cincuenta, sería determinante en la construcción del Frente Nacional.

Fuera del partido, Ospina mantuvo relaciones cordiales con dirigentes liberales moderados —Alberto Lleras Camargo entre ellos— con quienes compartía tanto el catolicismo cultural como una concepción institucional del poder. Con Gaitán, en cambio, no había puente posible: eran expresiones antagónicas de dos Colombias, la del gremio y la del pueblo, la del cálculo y la de la calle.

Después de la presidencia: la larga sombra ospinista

Ospina Pérez sobrevivió veintiséis años a su presidencia, y esa larga posteridad le permitió intervenir decisivamente en la política colombiana desde una posición de expresidente influyente. La caída de Laureano Gómez en 1953, el gobierno militar de Rojas Pinilla y la búsqueda posterior de una salida civil abrieron el espacio para que Ospina desempeñara un papel de puente.

Cuando Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez suscribieron el Acuerdo de Benidorm en julio de 1956 —declaración conjunta que proponía el regreso a la normalidad jurídica y afirmaba el principio de cooperación política bipartidista—, se estaba retomando, en el fondo, la idea de coalición que Ospina había defendido en 1946. El Pacto de Sitges de 1957 fue más allá: estableció que, independientemente de los resultados electorales, el poder sería compartido equitativamente entre liberales y conservadores durante las siguientes cuatro elecciones, con alternancia presidencial cada cuatro años.

Al iniciarse el Frente Nacional, el conservatismo quedó dividido en tres bandos favorables al acuerdo —laureanistas, ospinistas y valencistas— y tres bandos opositores —leyvistas, rojistas y alzatistas, que después se aliarían con los ospinistas—. Ospina Pérez fue, sin ambigüedad, un arquitecto del pacto. Y sin embargo el Frente Nacional que nació en 1958 no fue simplemente la Unión Nacional de 1946 diferida en el tiempo. Fue algo distinto y menos amable: un régimen que, en la práctica, concentró el poder en los dos partidos tradicionales, intensificó el clientelismo y el nepotismo, y repartió candidaturas y cargos entre miembros de familia, subalternos políticos y cuadros partidistas, deteriorando la calidad de la administración pública y multiplicando la corrupción.

Ospina Pérez murió en Bogotá en 1976, a los ochenta y cinco años, cuando el Frente Nacional acababa de terminar formalmente y sus efectos —la exclusión de terceras fuerzas, el debilitamiento de los canales de representación, la persistencia de la violencia rural bajo nuevas formas— empezaban a inventariarse.

El lugar en la historia

La memoria colombiana ha oscilado, al hablar de Ospina Pérez, entre dos figuras que no coinciden. La del conservatismo antioqueño lo evoca como estadista prudente, empresario ejemplar, presidente que no cedió el 9 de abril y arquitecto del bipartidismo pacífico. La del liberalismo popular lo recuerda como el hombre bajo cuyo mandato se conservatizó la policía, se armaron los chulavitas y se cerró el Congreso, abriendo la peor década de violencia política del siglo.

Ambas figuras son ciertas y ambas son incompletas. Ospina Pérez fue el hombre en el que la burguesía cafetera antioqueña coronó una estrategia de tres generaciones de acumulación económica, simbólica y política, y su presidencia representó la culminación de esa hegemonía de clase antes que su fundación. Fue también un tecnócrata genuino cuyas ideas corporativistas, técnicas y bipartidistas se estrellaron contra la estructura centralista heredada de 1886, contra la presión sectaria del laureanismo y contra la violencia partidista que él mismo administró con instrumentos que la potenciaron.

La contradicción central de su gobierno no fue moral sino estructural. La Colombia de 1946 no ofrecía un espacio real para un conservatismo técnico y moderado que no estuviera dispuesto a usar el aparato del Estado como herramienta partidista. Ospina lo intentó durante casi dos años, y cuando la presión de Gómez, el asesinato de Gaitán y el desborde rural lo acorralaron, recurrió a los mismos instrumentos que hundieron su proyecto: policía partidizada, estado de sitio, cierre del Congreso. La elección entre el programa modernizador y la supervivencia del partido se resolvió a favor del segundo.

Su legado más ambiguo es el Frente Nacional. Como salida a la dictadura y a la guerra civil, fue una obra política de primer orden y evitó al país una prolongación indefinida del militarismo. Como régimen de gobierno, consagró exactamente la lógica de reparto burocrático y clientelismo que su propia visión corporativista y técnica había pretendido superar. El proyecto Ospina —racional, gremial, bipartidista— triunfó en la forma y fracasó en el fondo.

Queda, al final, la imagen de un hombre atrapado entre dos herencias. La de sus mayores, que le legaron una dinastía y una idea del poder como empresa familiar de largo aliento. Y la de su tiempo, que le exigió gobernar un país donde la política ya no cabía en los códigos gentiles del gremio y del club antioqueño. Ospina Pérez administró esa contradicción con la única herramienta que verdaderamente dominaba: el cálculo. No siempre le alcanzó, y algunas veces el precio lo pagaron otros.

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AldanaEntidad1952Hernando TéllezEntidad1952Migración forzadaEntidad1952Roberto Urdaneta ArbeláezEntidad1953Crisanto Luque SánchezEntidad1953Dictadura militarEntidad1953Gilberto Alzate AvendañoEntidad1953Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)Hecho1953Gustavo Rojas PinillaEntidad1953La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957)Ensayo1953Tercera fuerzaEntidad1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Hecho1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Ensayo1954Josefina Valencia MuñozEntidad1954Lucio Pabón NúñezEntidad1954Sufragio femeninoEntidad1955Sustitución de importacionesEntidad1956Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)Hecho1956Pactos de Benidorm y Sitges: gestación del Frente NacionalHecho1957Caída de Rojas Pinilla y Junta Militar (1957)Hecho1958Alberto Lleras CamargoEntidad1958Alternancia bipartidistaEntidad1958Democracia restringidaEntidad1958Frente NacionalEntidad1958ModernizaciónEntidad1961Combinación de formas de luchaEntidad1961DesarrollismoEntidad1961INCORAEntidad1961Las reformas agrarias en Colombia (1936–2016)Ensayo1961Repúblicas independientesEntidad1962Doctrina de Seguridad Nacional y contrainsurgencia en Colombia (1962–1966)Hecho1962La Violencia (1946-1965)Ensayo1964Guillermo León ValenciaEntidad1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Ensayo1964Las guerrillas colombianas y el Frente NacionalEnsayo1964Operación Marquetalia y el nacimiento de las guerrillas (FARC, ELN, EPL)Hecho1965Doctrina contrainsurgenteEntidad1966InsurgenciaEntidad1968Carlos Lleras RestrepoEntidad1970Fraude electoralEntidad1970Misael Pastrana BorreroEntidad1975Urbanización colombiana del siglo XXEnsayo1984Belisario BetancurEntidad1985Del país del café al país de la cocaínaEnsayo1991Asamblea ConstituyenteEntidad2016Polarización política en ColombiaEntidad
Relacionadaspor co-ocurrencia
05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

41 documentos · 59 fragmentos
01La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1381 cita
[1]

fluencia política. Los conservadores también mantienen sus sociedades. A través de tales personeros, o por conducto de parientes en el ejército y en los partidos, los aristócratas del dinero en ambos partidos alcanzan a manipular a su arbitrio la maquinaria del Estado. Llegan a transmitirse los cargos directivos de la…

p. 138
02Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2381 cita
[2]

Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…

p. 238
03Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Página 1921 cita
[3]

August, 1901, moderate Conservatives once again began to conspire to topple the government as the only means of achieving the political reforms they believed necessary to bring the fighting to an end. Chosen to lead the coup against Marroquin was the antioqueiio Historical Conservative Pedro Nel Ospina, who had…

p. 192
04The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 2651 cita
[4]

of Father or Guardian Politician, Bogotá; gov., Mariquita, 1842, Cartagena, 1843-1844, Bogotá, 1845-1857, 1854; Senate, 1854; Cham- ber of Representa- tives, 1842; sec'y. of finance & govern- ment, 1854-1855; gov., Bogotá, 1858; sen., 1859; 1862- 1868, in exile in Guatemala Conservative, mili- tary politician, Bo-…

p. 265
05Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 1161 cita
[5]

mas de su fabulosa e in- creible actividad, se dedicé a la siembra y cultivo de café y a ganar terreno a la selva. Entre 1890 y 1894 hace sus primeras aparicio- nes en politica, siendo diputado en la Asamblea de Antioquia y en la Camara de Representantes, pero sin dejar por ello de atender a sus numerosas em- presas…

p. 116
06El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Páginas 116, 1192 citas
[6]

esa familia a lo largo del siglo- iba la política. En esa generación, Pedro Nel haría la carrera hasta la Presidencia de la República. Pero la influencia en la vida social tenía su contrapartida en la vida familiar. Pensando en este rico tejido entre los negocios, la política y la influencia en el mundo cultural, todo…

p. 119
[7]

cliente- la. También eran intermediarios financieros de los bancos bogotanos, concesionarios de fe- rrocarriles, de tierras baldías, exportadores de oro, especuladores de terrenos urbanos y rematantes de rentas de aguardiente en varios departamentos. En el decenio de 1880 los Ospina se asocian con los Vásquez, una…

p. 116
07El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Páginas 175, 4152 citas
[8]

a los negociantes con- servadores de Antioquia de víctimas en beneficiarios del favor oficial. Por eso muchas actividades empresariales en minería, concesiones de ferroca- rriles y remates de licores, reclaman estudios específicos para comprender las relaciones entre los comerciantes y el gobierno, a escala nacional y…

p. 175
[12]

par la gerencia en los años críticos de 1918-1920. El City Bank compraba para otra de las grandes casas norteamericanas, la Amsinck de Nueva York. Funciones similares desempeñaban la mayoría de los bancos colombianos muchos de los cuales quedaron controlados por los americanos a raíz de 29 En el proceso de liquidación…

p. 415
08Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 1031 cita
[9]

que habían caracterizado la administración de Sanclemente. Los guerreristas impo- nen su línea: Fernández, contra lo prometido a Parra, es nombrado go- bernador de Cundinamarca; Marro- quín, presionado, desautoriza las con- versaciones de paz adelantadas por varios de sus ahora ministros; y la gue- rra, haciéndose más…

p. 103
09Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 3231 cita
[10]

most suitable to work on the basis of effective prices. 306 Notes to pp. 204-9 25 An account is found in Bell, Colombia, pp. 55—65. See also El Tiempo, 29 October 1920, p. 3, and 4 December 1920, pp. 1, 4; Torres Garcia, Historia de la moneda, pp. 324—33; Harvey to Curzon, Bogota, 15 January 1919, PRO, FO 871/3704. 26…

p. 323
10Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1571 cita
[11]

recogido por Antolín Díaz, y de seguro don Francisco tuvo centenares de compadres y ahijados (rechazó la compra de doncellas). Pero en muchas partes los colonos pobres llegaron a "temerle más a los hombres que a las fieras del monte". Se sabe que, como Berástegui, en la plantación francesa de Tucura, en el Este…

p. 157
11Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2101 cita
[13]

rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…

p. 210
12Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 881 cita
[14]

prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…

p. 88
13Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 401 cita
[15]

economic elites that dominated both polit- ical parties (Pearce 1990, 44). His candidacy expressed the frustration of mil- lions of Colombians disappointed with the failed reformist efforts of the López-Pumarejo government. In April 1948 Gaitan was assassinated in the streets of Bogotá. His death set off an incredible…

p. 40
14A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Página 1301 cita
[16]

“harmony and collaboration of all classes and guilds”. Thus, he advanced the need to give the country a “corporativist organization of truly democratic and republican features” (Ospina Pérez, 1978f, pp. 168–169). According to Henderson, Ospina managed to embody his technical and corporativist ideas in the party’s…

p. 130
15Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 1111 cita
[17]

Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
16Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1371 cita
[18]

to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…

p. 137
17Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Página 3601 cita
[19]

perdido una batalla, pero que la vida continuaba. A pesar de lo ocurrido, la CTC y el PSD llamaron a votar por el candidato oficialista, Turbay. Los conservadores aprovechando la división liberal, lanzaron a última hora al moderado Mariano Ospina Pérez, quien a la postre se impuso electoralmente. Gaitán, aunque ocupó…

p. 360
18Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 2751 cita
[20]

propicio para el triunfo electoral del partido conser- vador que se había fortalecido en la oposición a López y que concurrió unificado alrededor de Mariano Os- pina Pérez a las elecciones de 1946. La campaña electoral acentuó la cri- sis de la CTC. Su organismo directivo apoyó, con una precaria mayoría, la…

p. 275
19La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 291 cita
[21]

entre familias que se extinguen con precisión fatal. El cambio de gobierno en 1946 En el año de 1946 el país registra un nuevo cambio político al asumir la presidencia el doctor Mariano Ospina Pérez, candi- dato del partido conservador. Al conocer su triunfo dice a uno de sus amigos: "Quiero expresar esta misma noche…

p. 29
20Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Páginas 34, 782 citas
[22]

the fact of being a Liberal was sufficient motive to place their lives in danger.” 14 In Meta unfulfilled promises of the Revolución en Marcha, widespread, un- controlled banditry on the plains, the high cost of living, and raucous political squabbling between nearly evenly divided Liberals and Conservatives created a…

p. 34
[54]

ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…

p. 78
21Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Páginas 119, 1272 citas
[23]

en lo escuela del lica- nismo, contrael parecer de López Fu= mareo, declimo la idea de una cartdi- detura liberal, prefiriendo llegar al sobre los hombros de una Con- centración Patriótica Nacional; la ad- hesión del conservafismo republi- cano concretoel proposito Sobre esta base, la administración Cayo fue una…

p. 119
[38]

de las elecciones presidenciales eue se llevarían a cabo on junio de 1959; las parlamentarias se postergaron de marzo a juro de 1949 Terminada la Unión Nacional, en mayo de 1949, los liberales decidieron aprovechar su mayoría parlamentaria para contrarrestar La acción del presi- dente Presentaron un proyecto de re-…

p. 127
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2351 cita
[24]

Las autori- dades civiles y policiales se hallaban parcializadas, la Iglesia apoyaba la persecución contra los libera- les y veía con buenos ojos el accionar de Laurea- no Gómez. Actitudes intransigentes que sirvieron para que los miembros del partido liberal se alia- ran en torno a Gaitán para fortalecer a la…

p. 235
23Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 1121 cita
[25]

mecanizada, las comunicaciones, el comercio y los servicios se desarrollaron principal- mente a costa de los sectores tradicio- nales. Las actividades económicas de la población se modificaron en con- secuencia: si en 1938 cerca del 75 % de la población activa trabajaba en la agricultura, en 1957, por contra, no había…

p. 112
24Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 2281 cita
[26]

el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…

p. 228
25Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Páginas 353, 3834 citas
[27]

bierno de unidad nacional, con la participación del centro libe- ral, que contribuyó a calmar un poco los ánimos. Pero esto no solucionó la violencia, que se fue agravando. Cuando Laureano 38 John D. Martz, Colombia, un estudio de política contemporánea, Bogotá, Uni- versidad Nacional, 1969, p. 75. 39 El Tiempo, 8 de…

p. 383
[28]

bierno de unidad nacional, con la participación del centro libe- ral, que contribuyó a calmar un poco los ánimos. Pero esto no solucionó la violencia, que se fue agravando. Cuando Laureano 38 John D. Martz, Colombia, un estudio de política contemporánea, Bogotá, Uni- versidad Nacional, 1969, p. 75. 39 El Tiempo, 8 de…

p. 383
[50]

México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

p. 353
[51]

México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

p. 353
26Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 141 cita
[29]

del conservatismo, sí hay que de- cir que el partido liberal y la CTC abri- garon durante el cuatrienio la esperan- Capítulo 1 17 za de que Ospina renunciara presio- nado por la oposición política a su ges- tión. Dentro de esta táctica de oposi- ción intransigente a Ospina se puede inscribir la famosa «conspiración de…

p. 14
27Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Páginas 86, 892 citas
[30]

partido opuesto al de gobierno; sin embargo, desde 1886 un rasgo dominante del sistema político colombiano fue la homogeneidad de la burocracia: apoyados en el centralismo extremo, los presidentes conservadores nombraban gobernadores, que, a su vez, nombraban alcaldes, que nombraban todos los empleados operativos del…

p. 86
[31]

al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…

p. 89
28Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · Página 291 cita
[32]

llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…

p. 29
29Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Páginas 87, 912 citas
[33]

mañana del 10 de abril, en un salón contiguo de donde se hallaban los jefes liberales. Señores generales, estoy a sus órdenes. —Señor presidente, la situación es sumamente delicada — comentó el general Germán Ocampo. —Tengo la impresión —dijo el presidente— de que hemos ganado bastante terreno en la batalla de la…

p. 87
[35]

creyendo que se dirigían a él, le respondió: “Ahora no puedo, doctor Forero, espere hasta que se restablezca la normalidad”. Según testigos, hubo cuarenta disparos, treinta de revólver y diez de pistola. Jiménez falleció al instante y Soto del Corral (exministro liberal y quien había hecho la defensa del proyecto)…

p. 91
30Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1491 cita
[34]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
31Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 611 cita
[36]

nurtured los nuevos, Gaitán had become Colombia’s most thrilling politician, the rare fi gure whose language aspired to transcend the basic cleavage of party. It had been Gaitán’s insurgent candidacy that tipped the 1946 election in favor of the Conservatives; and until April 9 it was Gaitán who seemed to be the…

p. 61
32Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Páginas 25, 702 citas
[37]

que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…

p. 25
[53]

dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…

p. 70
33Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 38, 452 citas
[39]

gadas de protegerlos. Las identidades partidistas estaban tan enraizadas que, con su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote “chulativa”, con que los grupos liberales desig- naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia; ese era el nombre de…

p. 45
[40]

su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…

p. 38
34Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 691 cita
[41]

prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…

p. 69
35Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · Página 2581 cita
[42]

sum, the rigid hierarchy of the Catholic Church supported the political and social stratification of the state. For treatment of the Church in Colombia, see Levine, Reli- gion and Politics in Latin America. notes to pages 64–67 235 118. “Persecution in Colombia,” 29 Nov. 1949, 821.00/11–2049, Box 5243, Department of…

p. 258
36Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Páginas 218, 2212 citas
[43]

destajo q ue li q uidaban sel ectivamen te lib eral es des d e J> alm ira hasta A rm enia, y El P aís, más recatado y oligarca. E l au togol pe de Os pina y la decla ratoria de abstención li be ral de fin es de 1949, a br ie ron lo q ue a quí he mo s ll a mad o un a segu n- da eta pa qu e, po r m ome nt os, pareció…

p. 221
[59]

en manos de un conservador. El presidente electo se comprometió a extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente. El realismo político y el fantasma de otro cuartelazo (hubo un intento serio el2 de mayo de 1958) llevaron a los fundadores del FN a pro- rrogar sin fecha la reforma del…

p. 218
37When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · Páginas 144, 3166 citas
[44]

intensified their invective in Bogota. Two of the most outspoken were Carlos Ueras Restrepo and Laureano G6mez. Carlos Ueras was the self-proclaimed leader of the nation's militant Liberals in 1949. A longtime.member of the national Liberal directorate and minister of finance under Presidents Eduardo Santos and…

p. 144
[45]

intensified their invective in Bogota. Two of the most outspoken were Carlos Ueras Restrepo and Laureano G6mez. Carlos Ueras was the self-proclaimed leader of the nation's militant Liberals in 1949. A longtime.member of the national Liberal directorate and minister of finance under Presidents Eduardo Santos and…

p. 144
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intensified their invective in Bogota. Two of the most outspoken were Carlos Ueras Restrepo and Laureano G6mez. Carlos Ueras was the self-proclaimed leader of the nation's militant Liberals in 1949. A longtime.member of the national Liberal directorate and minister of finance under Presidents Eduardo Santos and…

p. 144
[47]

against the coalition government. On March 10 the laureanista newspapers El Siglo and Eco Nacional opened a violent attack upon Dario Echandia, whom they characterized as a ItLiberal Trojan horse," for they reasoned he would be the Liberal presidential candidate for the 1950-54 tenn. Enrique Cuellar} 13 anos, p.88.…

p. 316
[48]

against the coalition government. On March 10 the laureanista newspapers El Siglo and Eco Nacional opened a violent attack upon Dario Echandia, whom they characterized as a ItLiberal Trojan horse," for they reasoned he would be the Liberal presidential candidate for the 1950-54 tenn. Enrique Cuellar} 13 anos, p.88.…

p. 316
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against the coalition government. On March 10 the laureanista newspapers El Siglo and Eco Nacional opened a violent attack upon Dario Echandia, whom they characterized as a ItLiberal Trojan horse," for they reasoned he would be the Liberal presidential candidate for the 1950-54 tenn. Enrique Cuellar} 13 anos, p.88.…

p. 316
38Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 1091 cita
[52]

dogmas en pol í tica; s ó lo hay verdades experimentales que acostumbramos decorar con el nombre de principios, porque creemos que nunca han enga ñ ado y nunca enga ñ ar á n a quienes los aplican con tino y biiena fe. Confesamos que buscamos la verdad, que procuramos deletrearla trabajosamente en los catecismos de la…

p. 109
39Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1811 cita
[55]

decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…

p. 181
40Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 362 citas
[56]

5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…

p. 36
[57]

5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…

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41El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 1021 cita
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la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…

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