Segundo gobierno de López Pumarejo y crisis del reformismo (1942–1945)
El segundo mandato de Alfonso López Pumarejo (1942–1945) fue el epitafio del ciclo reformista liberal iniciado en 1934: acosado por escándalos familiares, un intento de golpe militar en Pasto, la oposición virulenta de Laureano Gómez y la fractura tripartita del liberalismo entre lopistas, santistas y gaitanistas, López renunció en 1945 y dejó abierta la puerta al retorno conservador con Ospina Pérez en 1946.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Agosto de 1942 – julio de 1945
- Dónde
- Bogotá, Medellín, Valle del Cauca, Arauca, Eje Cafetero, Estados Unidos, Pasto
- Protagonistas
- Alfonso López Pumarejo, Laureano Gómez, Alberto Lleras Camargo, Darío Echandía, Jorge Eliécer Gaitán, Eduardo Santos, Alfonso López Michelsen, Mariano Ospina Pérez, Carlos Arango Vélez, Coronel Diógenes Gil, Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), Partido Liberal
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- El impulso reformista de la Revolución en Marcha había sido interrumpido desde 1936 con la 'pausa' declarada por el propio López y confirmado por el triunfo del ala santista en 1937, de modo que López regresó al poder sin programa renovador ni unidad partidista.
- El empresariado organizado, consolidado durante la presidencia de Santos, estaba decidido a bloquear cualquier resurgimiento de las reformas laborales y agrarias, mientras los sindicatos exigían su profundización, atrapando al gobierno en una contradicción irresoluble.
- La oposición sistemática y virulenta de Laureano Gómez desde El Siglo —equiparando liberalismo con comunismo y socialismo masónico— erosionó la imagen del gobierno ante amplios sectores de la opinión pública y alimentó la percepción de ilegitimidad del régimen.
- Los escándalos del segundo período —el asesinato de Mamatoco, el caso de la Trilladora del Tolima y la negociación de acciones del holding Handel vinculado a Bavaria— comprometieron el nombre de la familia presidencial y debilitaron la autoridad moral del gobierno.
- La dislocación económica provocada por la Segunda Guerra Mundial agravó el desabastecimiento, la especulación y los desequilibrios regionales, generando malestar social que el gobierno no pudo canalizar institucionalmente.
Consecuencias
- López solicitó licencia del cargo en noviembre de 1943 y terminó renunciando en julio de 1945, siendo reemplazado por Alberto Lleras Camargo, con lo que el reformismo liberal quedó clausurado como proyecto de gobierno.
- El intento de golpe del 10 de julio de 1944 en Pasto obligó al gobierno a declarar estado de sitio, cerrar el Congreso y decretar censura de prensa, medidas que contradecían los principios democráticos del liberalismo reformista y agravaron su desgaste.
- La fractura tripartita del liberalismo entre lopistas, santistas y gaitanistas impidió presentar un candidato único en 1946, lo que facilitó la victoria de Mariano Ospina Pérez y el retorno conservador al poder tras dieciséis años de hegemonía liberal.
- Jorge Eliécer Gaitán consolidó su movimiento popular por fuera de la oficialidad liberal, denunciando al reformismo lopista como cooptado por las oligarquías, lo que sentó las bases del gaitanismo como fuerza autónoma y prefiguró la polarización que desembocaría en el Bogotazo de 1948.
- La Ley 100 de 1944 representó un retroceso en materia agraria al ceder terreno a los terratenientes, mientras la Ley 6a de 1945 amplió y a la vez recortó el derecho laboral, fijando en esas dos normas la ambigüedad final e irresuelta del reformismo lopista.
La clave interpretativa
Por qué importa
El segundo gobierno de López Pumarejo es el momento en que el reformismo liberal colombiano agotó sus posibilidades históricas: no por derrota electoral sino por implosión interna, acoso opositor y la incapacidad de sostener simultáneamente la alianza con el sindicalismo y la convivencia con el empresariado. Su crisis no fue un accidente sino la consecuencia lógica de un proyecto que desde 1936 había renunciado a profundizar sus propias reformas. El período permite entender por qué el retorno conservador de 1946 no fue una sorpresa sino el resultado previsible de una hegemonía liberal que se fragmentó desde adentro, y por qué Gaitán —no Turbay ni Lleras— recogió la energía popular que el lopismo había activado pero no supo sostener.
Desarrollo histórico
La historia completa
Segundo gobierno de López Pumarejo y crisis del reformismo (1942-1945)
El segundo gobierno de Alfonso López Pumarejo, entre agosto de 1942 y julio de 1945, es el desenlace del ciclo reformista liberal abierto en 1934. No fue una repetición de la Revolución en Marcha sino su epitafio administrativo: un intento de reanimar un impulso ya interrumpido en 1936 con la llamada "pausa" y derrotado internamente en 1937 con el triunfo del ala santista.
López regresó al poder con el respaldo formal de un partido dividido, en medio de la Segunda Guerra Mundial, y encontró un país donde ni las condiciones económicas, ni el equilibrio parlamentario, ni la unidad liberal permitían reeditar las reformas fundacionales. Lo que siguió fue un desgaste acelerado por escándalos familiares, un intento de golpe militar en Pasto, un estado de sitio con censura de prensa y la fractura tripartita del liberalismo entre lopistas, santistas y gaitanistas.
Cuando López renunció en 1945 y entregó la banda a Alberto Lleras Camargo, el reformismo liberal había concluido: quedaba solo administrar la transición hacia el retorno conservador que se consumaría en mayo de 1946 con la elección de Mariano Ospina Pérez.
El regreso: la campaña de 1942
Cuando el Partido Liberal proclamó a López como candidato para el período 1942-1946, lo hizo sobre una casa fracturada. Ocho años antes, López había llegado a la presidencia rodeado de un gabinete de jóvenes intelectuales: Alberto Lleras Camargo con veintiocho años, Plinio Mendoza Neira, Antonio Rocha, Jorge Soto del Corral, Darío Echandía, todos menores de treinta y ocho, deliberadamente al margen de los grandes líderes históricos del partido.
Ese gesto generacional había sido la marca de la Revolución en Marcha: la reforma tributaria, la reforma agraria consagrada en la Ley 200 de 1936, la democratización educativa y la reforma constitucional de ese mismo año, que consagró la función social de la propiedad y la intervención del Estado en la economía. Fue la modificación más importante introducida a la Constitución de 1886 durante sus ciento cinco años de vigencia.
El impulso se rompió pronto. En diciembre de 1936, acosado por la oposición conservadora, por la jerarquía eclesiástica y por sectores de su propio partido, López declaró la "pausa" a las reformas. Las elecciones parlamentarias de 1937 dieron el triunfo al ala santista y corroboraron el alejamiento del liberalismo respecto a la línea reformista. La presidencia de Eduardo Santos (1938-1942) fue la administración de esa pausa: prudencia macroeconómica, restablecimiento de puentes con la Iglesia y con el empresariado, y mayor distancia con las organizaciones sindicales y campesinas que habían florecido bajo el amparo del primer López.
En ese liberalismo cansado, López fue presentado como candidato único frente al disidente Carlos Arango Vélez. Los resultados de mayo de 1942 le dieron la victoria con holgura. En regiones como la Intendencia de Arauca la desproporción fue casi caricatural: 1.008 votos para López frente a 43 para Arango Vélez. El número, sin embargo, escondía la fragilidad. López volvía sin el aura reformista de 1934, sin el equipo generacional que había caracterizado su primer gabinete, y con una parte del liberalismo —los santistas— convencida de que la agenda de 1934-1936 debía quedar como monumento histórico, no como programa de gobierno.
Un país en guerra ajena
La Colombia que recibió López en agosto de 1942 estaba condicionada por la Segunda Guerra Mundial. La dislocación económica golpeaba tanto a la industria en crecimiento como a las regiones periféricas: las restricciones a las importaciones estrangulaban la provisión de insumos y bienes de capital, los cuellos de botella en el transporte encarecían la circulación interna y la presión sobre los precios erosionaba el ingreso real de las capas urbanas y de los pequeños productores. La coyuntura bélica, paradójicamente, había estimulado la sustitución de importaciones en algunos renglones industriales, pero ese impulso convivía con desabastecimiento, especulación y desequilibrios regionales severos. Nariño había sido particularmente afectado, y ese malestar económico se sumaría más tarde al clima que hizo posible el golpe de Pasto.
El empresariado, organizado y consolidado a lo largo de la presidencia de Santos, recibió al segundo López con desconfianza abierta. Los gremios estaban comprometidos con principios de libre mercado y decididos a impedir cualquier resurgimiento del programa de reformas. Para ellos, la memoria de los años 1934-1936 —cuando por primera y única vez en el período la policía y el ejército no intervinieron contra las organizaciones populares en conflictos rurales o sindicales— era una advertencia, no una nostalgia.
En el otro extremo, los sindicatos y la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), consolidados como interlocutores del Estado durante el primer López, esperaban del segundo mandato la profundización de la legislación laboral y agraria. Entre finales de 1942 y comienzos de 1943, tres conflictos pusieron a prueba esa expectativa: la huelga de la Federación Nacional del Transporte Marítimo y Fluvial (FEDENAL), la de los mineros de Segovia en Antioquia y la de los ferroviarios. La reacción patronal fue exigir una reforma laboral que eliminara en la práctica el derecho de huelga. López quedó atrapado entre un empresariado que le pedía disciplina obrera y unos sindicatos que le pedían la continuidad del programa reformista. La grieta apenas comenzaba.
Los escándalos: Mamatoco, Trilladora del Tolima y Handel
Ninguno de los escándalos que erosionaron al segundo gobierno era, en sí mismo, un asunto de Estado. Encadenados, construyeron una atmósfera de descrédito que la oposición supo capitalizar sin descanso.
El primero fue el caso Mamatoco. Francisco A. Pérez, un ex boxeador que editaba un pasquín antigobiernista bajo ese seudónimo, fue asesinado en 1943. Al menos un oficial, el teniente Silva, figuró entre los acusados, y de la muerte se responsabilizó al régimen. El pasquín había publicado rumores sobre un enredo amoroso del hijo del presidente con una dama del cuerpo diplomático, y la coincidencia entre esa publicación y el crimen fue explotada implacablemente. Desde El Siglo, Laureano Gómez repetía la pregunta —"¿Por qué mataron a Mamatoco?"— como una letanía política. Un martilleo que asociaba al gobierno con la sombra del asesinato.
El segundo escándalo giró en torno a la Trilladora del Tolima. Alfonso López Michelsen, hijo del presidente, se involucró en negocios de esa empresa en lo que fue calificado como tráfico de influencias. La operación estaba vinculada al régimen de fideicomiso de bienes de extranjeros que la Segunda Guerra Mundial había hecho necesario. La defensa lopista fue precisa: el régimen de fideicomisos había sido establecido durante la administración Santos, no la de López. Era técnicamente cierto, pero políticamente insuficiente. El apellido presidencial en un negocio con bienes intervenidos bastaba para alimentar la denuncia.
El tercer caso —el más complejo y el que menos margen defensivo tenía— fue el de la Handel. La Handel en Industrie Maatschappij Bogotá era un holding holandés que controlaba a Bavaria. La negociación de sus acciones durante el gobierno de López, en el marco de las medidas de administración de bienes de extranjeros, quedó bajo sospecha cuando se supo que López Michelsen había sido abogado de intereses holandeses vinculados al consorcio Bavaria desde 1939. La defensa fue idéntica a la del caso Trilladora: las regulaciones venían del gobierno anterior. Y de nuevo, la defensa técnica no alcanzaba a apagar el fuego político.
Los tres escándalos tuvieron un efecto acumulado más grave que la suma de sus partes. Gómez encontró en ellos el material perfecto para una campaña de defensa de la moral y las buenas costumbres, articulada con su acusación mayor: la política de López era socialista y masónica. El 22 de abril de 1942, todavía en campaña, había calificado de "conducta masónica" la del gobierno en relación con la reforma al Concordato, de "negligente" la del clero, y había llamado al presidente "prevaricador". En el Congreso de ese mismo año pronunció la frase que quedaría como emblema de su oposición: "El dogma del régimen no es la justicia, no es la buena fe, no es la moral; es la mitad más uno."
El Siglo como trinchera
Gómez había fundado El Siglo argumentando que el país atravesaba una época de violencia y que era indispensable un periódico para defender las vidas y propiedades de los conservadores. Rápidamente lo convirtió en la trinchera personal desde la cual identificaba a López y al liberalismo como fuente de todos los males sociales contemporáneos. La retórica se movió bajo lemas de máxima intensidad —"acción intrépida", "atentado personal", "república invivible"— que configuraban una gramática de confrontación permanente.
El objetivo, según lo describiría después Otto Morales Benítez, era sistemático: desacreditar al presidente, rechazar propuestas de entendimiento, deslindar grupos liberales para debilitar al régimen, y unificar la oposición contra el Ejecutivo aprovechando la crítica a las reformas. Al equiparar liberalismo con comunismo, Gómez preparaba el terreno para la "reconquista" total del poder, incluyendo entre sus enemigos a los movimientos campesinos y sindicales de los años treinta.
Gómez no era estrictamente fascista —se parecía más al falangismo español que al fascismo italiano o al nazismo alemán—, pero su lenguaje y sus métodos eran igualmente radicales. La virulencia llegó a un punto en que él mismo terminó arrestado y encarcelado en 1944, cuando sus ataques contra el gobierno y la familia López fueron considerados intolerables por la administración. Fue una medida excepcional que confirmó, en lugar de disipar, la sensación de un régimen acorralado.
El golpe de Pasto: 10 de julio de 1944
La crisis política se hizo institucional el 10 de julio de 1944. Ese día, en Pasto, el coronel Diógenes Gil ejecutó un intento de golpe militar contra López Pumarejo, que se encontraba en la ciudad presenciando maniobras militares. El presidente fue apresado. El cuartelazo eligió mal el escenario y peor el momento: Nariño era un departamento de fuertes tendencias conservadoras y golpeado por la dislocación económica de la guerra, pero el resto del país no siguió a los sublevados.
En Bogotá, el designado Darío Echandía asumió la Presidencia y conjuró el intento con la colaboración del ministro de Gobierno Alberto Lleras Camargo, el respaldo unánime de los distintos sectores de la sociedad y la adhesión de los altos mandos militares. La embajada estadounidense había tenido información sobre la posibilidad de un golpe desde marzo de 1944, pero la reacción institucional fue rápida y eficaz. López regresó a la capital el 12 de julio y Echandía le devolvió el cargo.
Trabajadores, comunistas y la CTC salieron a defender políticamente al gobierno, en lo que fue el último gran momento de convergencia entre el sindicalismo organizado y el reformismo lopista. Pero la superación del golpe no fue el fin de la crisis: fue apenas su transformación en régimen de excepción. El gobierno declaró el estado de sitio, cerró el Congreso y decretó censura de prensa. La imagen del liberalismo reformista quedó comprometida por medidas que evocaban precisamente lo que denunciaba en la oposición: el silenciamiento del adversario y la suspensión de las garantías.
La oposición arreció después del golpe, no antes. La división del liberalismo entre santistas, lopistas y gaitanistas se hizo más nítida, y López no logró consolidar un acuerdo con los conservadores que le devolviera margen de maniobra. La segunda mitad de 1944 y el primer semestre de 1945 fueron una administración en modo defensivo.
Gaitán entra en escena
Mientras el gobierno se defendía de escándalos, cuartelazos y campañas de prensa, un movimiento paralelo se organizaba por izquierda dentro del propio liberalismo. Desde 1944, Jorge Eliécer Gaitán inició una campaña que apelaba directamente al pueblo y por encima de la oficialidad liberal, denunciando a la CTC y al Partido Social Democrático como apéndices del oficialismo. La respuesta de los comunistas fue tildarlo de fascista y aliado del conservatismo. La CTC y el Partido Comunista, alineados con el aparato liberal, terminarían apoyando sin entusiasmo la candidatura oficialista de Gabriel Turbay para 1946, pese a que en las bases obreras existía simpatía por Gaitán.
Esa fractura explica buena parte del vacío que el segundo gobierno de López dejó abierto. Gaitán no atacaba el reformismo lopista desde la derecha —como Gómez— sino desde la denuncia de que ese reformismo había sido cooptado por las mismas oligarquías a las que decía enfrentar. Su lectura del período era brutalmente simple: la estructura oligárquica había sido cuestionada por la Revolución en Marcha, pero nunca seriamente amenazada, y las burocracias sindicales y partidistas que el lopismo había construido funcionaban como amortiguadores del descontento popular, no como sus instrumentos de transformación.
Esa lectura tenía asidero material. Durante 1944 y 1945, el segundo gobierno enfrentó una serie de conflictos laborales y agrarios donde los canales institucionales del reformismo se mostraron insuficientes para contener la movilización que el primer mandato de López había ayudado a activar. Las bases campesinas y obreras seguían actuando con la memoria de 1934-1936, mientras el aparato del partido buscaba domesticar sus demandas. La respuesta gubernamental a esa tensión se cristalizaría en dos piezas legislativas de sentido contrario: la Ley 100 de 1944, que cedía terreno a los terratenientes, y la Ley 6a de 1945, que ampliaba y a la vez recortaba el derecho laboral. En esas dos normas quedó fijada la ambigüedad final del reformismo lopista.
La Ley 100 de 1944: el retroceso agrario
En 1944, en plena crisis política, el gobierno sancionó la Ley 100. La medida representó un retroceso frente a los avances de la Ley 200 de 1936, aunque no la revocó formalmente. La Ley 200 había buscado apaciguar a los trabajadores rurales insurgentes mediante la legalización de sus posesiones y la amenaza de extinción del dominio sobre propiedades incultas. La Ley 100, en cambio, protegía a los terratenientes de las pretensiones de aparceros que se declaraban colonos, autorizaba prohibir en los contratos de aparcería el cultivo de productos de subsistencia, exigía a los trabajadores abandonar la tierra inmediatamente al expirar los contratos, y extendió a quince años el término de extinción del dominio sobre propiedades incultas —un plazo mayor que el anterior, que la hacía prácticamente inoperante.
La Ley 100 fue criticada como una norma regresiva dirigida sobre todo a dar seguridad a los terratenientes. Su sanción, precisamente en el momento de mayor debilidad política del gobierno, dejó ver que el reformismo lopista había tenido siempre límites reales para afectar el latifundio o para limitar la concentración de tierras. La Ley 200 nunca había sido una reforma agraria redistributiva: había estado orientada a estimular la productividad y la modernización rural mediante el tratamiento de las tierras improductivas, y en la práctica los gobiernos optaron por la adjudicación de baldíos, lo que con el tiempo permitió perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La Ley 100 de 1944 no traicionó, entonces, un proyecto redistributivo inexistente: hizo explícito que la contención del conflicto rural, que había sido el objetivo real de 1936, ya no requería mantener el andamiaje reformista frente a la presión terrateniente.
La reversión se prolongó entre 1938 y 1946: primero la suspensión de las reformas, luego su neutralización legal. La política agraria regresiva de los años cuarenta, junto con la degradación política del período, contribuyó a configurar el conflicto social que desembocaría en La Violencia de los años cincuenta.
La Ley 6a de 1945: legislación laboral con freno
En materia laboral, la Ley 6a de 1945 fue el gran resultado del segundo gobierno. Nació, en buena medida, como retribución política al apoyo que los sindicatos y la CTC habían dado a López tras el golpe de Pasto: una compensación tanto simbólica como material a los sectores que en julio de 1944 habían salido a la calle a defender un régimen al que la oposición conservadora daba por moribundo.
Su articulado otorgó a los trabajadores organizados beneficios sustanciales. Consagró las vacaciones remuneradas y las cesantías como derechos exigibles, estableció la protección frente a accidentes de trabajo, fijó el salario mínimo como categoría legal y reguló el trabajo nocturno. Concedió fuero especial a los líderes sindicales impidiendo su despido, una garantía que buscaba blindar a los dirigentes frente a las represalias patronales que habían jalonado los conflictos de 1942-1943. Y prohibió el uso de esquiroles durante huelgas legales, con lo cual reconocía formalmente al sindicato como parte estructurada del conflicto laboral y no como mera contraparte tolerada.
Pero la misma ley contenía frenos importantes. Limitó el poder sindical al dar prioridad a la negociación de los sindicatos de empresa sobre las federaciones de industria —lo que fragmentaba la capacidad de acción del movimiento obrero, al descomponer la unidad sectorial en negociaciones aisladas planta por planta— y prohibió las huelgas bajo estado de sitio, una cláusula que en un país que había gobernado buena parte de 1944 y 1945 bajo excepción convertía la restricción en algo más que hipotético. Consagraba derechos laborales al mismo tiempo que debilitaba la capacidad estructural del sindicalismo para negociarlos colectivamente.
La contradicción quedó a la vista a fines de 1945, con la huelga de FEDENAL. El gobierno mostró un viraje represivo frente al sindicalismo combativo. Ante el paro de solidaridad del 26 de noviembre de ese año, el presidente declaró que el sindicalismo no podía ser un arma política para cambiar el sistema económico y social del país, y calificó de subversivos esos movimientos. Fue un giro explícito: el liberalismo reformista, que había construido su base social parcialmente sobre las organizaciones obreras, ahora las definía como amenaza.
La renuncia: julio de 1945
Los factores que llevaron a López a solicitar licencia primero, en noviembre de 1943, y a renunciar después, en 1945, se acumularon en tres capas. La primera fue la virulenta oposición conservadora liderada por Gómez, sostenida sin tregua desde El Siglo y capaz de amplificar cada escándalo hasta convertirlo en cuestión de régimen. La segunda fue la falta de respaldo decidido del propio liberalismo, dividido entre santistas, lopistas y gaitanistas, una fractura tripartita que hacía imposible cualquier consolidación parlamentaria. La tercera fue el descontento de un sector de las Fuerzas Armadas, cuya expresión más grave había sido el golpe de Pasto, pero cuya inquietud persistió después.
Cuando López renunció definitivamente en 1945, entregó el poder a Alberto Lleras Camargo, quien hasta entonces se desempeñaba en su gabinete. Lleras había sido una figura central del lopismo desde el primer período: participante en la configuración de la Ley 200 de 1936, arquitecto de la respuesta institucional al golpe de Pasto, y por entonces representante de Colombia en la Conferencia Internacional de San Francisco donde se elaboró la Carta de las Naciones Unidas, firmada el 26 de junio de 1945.
Pero el Lleras que asumió el poder ya no era el arquitecto del reformismo, sino el administrador de su clausura. Conformó un gabinete de unidad nacional otorgando tres ministerios al conservatismo. Ese gesto —una coalición liberal-conservadora en la que él mismo había venido trabajando durante los últimos meses de López— marcó el fin efectivo del ciclo reformista.
La reforma constitucional de 1945
Antes de su salida, en 1945, López impulsó una reforma constitucional que fue la última contribución institucional del reformismo liberal. Consagró la elección directa de senadores, que hasta entonces eran elegidos por las asambleas departamentales. Fortaleció los poderes presidenciales en materia de intervención económica y le otorgó al Estado nuevas funciones en el sistema económico. Concedió la ciudadanía a la mujer —aunque no el derecho al sufragio, que se reconocería solo en 1954— y prohibió a los militares en servicio activo votar e intervenir en política.
Esta última cláusula, adoptada apenas un año después del golpe de Pasto, era una respuesta directa a la experiencia de 1944. Su alcance sería decisivo, aunque en el corto plazo no impidió que los siguientes años vieran una politización creciente de las Fuerzas Armadas en el marco de La Violencia.
La elección de 1946
Cuando en mayo de 1946 el país eligió al sucesor de Lleras, el escenario ya estaba decidido antes de las urnas. El Partido Liberal se presentó dividido entre Gabriel Turbay, candidato oficial respaldado por la CTC y el Partido Socialista Democrático, y Jorge Eliécer Gaitán, candidato disidente que había construido su movimiento apelando directamente al pueblo por encima de la dirigencia. López, retirado ya del poder, declaró públicamente que no combatiría ninguna de las dos candidaturas, afirmando que ambas aspiraciones le parecían legítimas y respetables.
Del lado conservador, Gómez tomó una decisión estratégica: no se presentó él mismo, calculando que su propia candidatura habría unido al liberalismo en su contra. En su lugar impulsó a Mariano Ospina Pérez, empresario antioqueño con trayectoria en el sector cafetero e industrial, presentado durante la campaña como un político prudente, tolerante y católico, que prometía gobernar con un gabinete paritario de Unión Nacional.
Los resultados confirmaron la aritmética anunciada: los dos candidatos liberales sumados superaban en votos a Ospina, pero la división permitió el triunfo conservador. El propio Gaitán y el país entero notaron la simetría: era una reproducción exacta, con roles de partido invertidos, de la derrota conservadora de 1930, cuando una división similar en el partido entonces gobernante había permitido el triunfo de Enrique Olaya Herrera. En la Intendencia de Arauca, donde en 1942 López había sacado 1.008 votos, en 1946 los 476 votos liberales se dividieron entre Gaitán (256) y Turbay (220), mientras Ospina obtuvo apenas 84. Incluso en territorios de abrumadora mayoría liberal, la división operó con precisión aritmética.
Por qué colapsó
El segundo gobierno de López no cayó por una sola razón, sino por la convergencia de dos órdenes distintos de causa. El primero fue estructural: el reformismo liberal ya había agotado su capital político hacia 1936-1937. La "pausa" de diciembre de 1936, el triunfo santista en las parlamentarias de 1937 y la ejecución incompleta de la Ley 200 mostraban que la coalición que había hecho posible la Revolución en Marcha —una franja modernizante del empresariado, una intelectualidad joven, un sindicalismo emergente y un liberalismo temporalmente unificado— se había disuelto antes de que López regresara al poder. La Ley 100 de 1944 no fue una traición sino la salida a la luz de una vieja restricción: el reformismo lopista había sido siempre un proyecto de modernización capitalista de corte keynesiano, más que un proyecto de transformación social, y sus límites frente al latifundio eran constitutivos.
El segundo orden de causa fue contingente: los escándalos Mamatoco-Trilladora-Handel, el intento de golpe de Pasto, el estado de sitio con censura de prensa, la campaña incesante de Gómez desde El Siglo y la irrupción de Gaitán como fuerza autónoma dentro del liberalismo aceleraron el desenlace más allá de lo que el agotamiento estructural habría producido por sí solo. Un gobierno sin estos accidentes habría enfrentado los mismos límites de fondo, pero probablemente sin la implosión institucional que forzó la renuncia de 1945.
Ninguno de los dos factores por sí solo explica la magnitud del derrumbe. Juntos vaciaron el centro político que Gaitán intentó ocupar por izquierda y que Ospina terminó llenando por derecha en 1946. El reformismo liberal había prometido una modernización pactada. Lo que dejó, en cambio, fue una modernización a medias sobre un país cada vez menos dispuesto al pacto.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 721 cita
[1]crecimiento económico. Con este objeto trajo a su Gobierno un programa completo de reforma social y un nuevo grupo de intelectuales y administradores para que lo ejecutaran. Su primer gabinete no incluía ninguno de los grandes líderes del Partido Liberal. Estaba compuesto de jóvenes in- telectuales como Alberto…p. 72
02La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 25, 492 citas
[2]la mayor parte de la población el acceso a los servicios educativos ofrecidos por el Estado. En esta campaña alfabetizadora, se buscaría la igualdad de condiciones para hombres y mujeres, garantizándole a estas últimas el acceso a todos los niveles de la educación. De igual manera, el Estado utilizaría la escuela y la…p. 25
[5]pago de la deuda externa”. 90 A pesar de lo anterior y teniendo en cuenta las limitaciones del erario públi - co, el Gobierno propuso algunas alternativas para luchar contra el analfabetismo, lo cual estaba directamente vinculado con los aspectos culturales de la nación. La 88 Latorre Rueda, “1930-1934. Olaya Herrera:…p. 49
03El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 492 citas
[3]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…p. 49
[4]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…p. 49
04Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1151 cita
[6]institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…p. 115
05Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8551 cita
[7]hacerse sentir, muy marcadamente, los elementos políticos, y emocionales. La intervención se convierte en el eje de la política del liberalismo. La reforma constitucional de 1936 dio entrada al inter- vencionismo entre los cánones fundamentales, y le quiso imprimir un tipo: El Estado puede intervenir por medio de…p. 855
06No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[8]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…p. 45
07Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 345, 3534 citas
[9]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…p. 345
[10]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…p. 345
[23]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…p. 353
[24]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…p. 353
08Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 841 cita
[11]Conservador. De manera que los principales enemigos de López venían no de una izquierda radical, sino de la derecha, lo cual refleja bien el sentir político de las clases dirigentes, en las que su conservatismo y apego a la tradición reflejaba posiciones fuertemente clasistas. Acosado por la oposición, López declaró…p. 84
09Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 167, 1712 citas
[12]rta ciones, en función de las cuo tas fijadas en el Pac to. De este mod o se c reó un sist ema na cional de pre ci os de compra, de almacenes y tr ill a- doras, lo que permiti ó ra cionalizar y unific ar el mercadeo int erno. 167 168 Mar co Palacios Los aprietos del régimm liberal En 1940 y 1941 los principales…p. 167
[26]resentida por lo s santistas. Esta l eg islación, que luego aprobaría el Co ngr eso, hubo de consagrar los derechos laborales y sindicales. Es tableció los derechos a vacaciones, ces antía s, accidentes de trabajo, salario mínimo, trabajo n octurno; prohibió el uso de esquiroles para rom - per la s huelgas legal es y…p. 171
10Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 201 cita
[13]out- come of the presidential elections of 1942 and 1946 revealed that most Arau- canos supported the Liberal Party. In 1942 they cast 1,008 votes for López and just 43 for his Conservative opponent, Carlos Arango Vélez. In 1946 of the 560 EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM UTC via…p. 20
11Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 319, 332, 3443 citas
[14]mediados de los años treinta. Las condiciones internacionales e internas eran nuevamente propicias para hablar de Frentes Populares, como efectivamente lo hicieron los comunistas secundados por la CTC. El Secretario del PC exigía, en enero de 1942, un gobierno de 'Unidad Nacional' en el que efectivamente estuvieran…p. 332
[16]diferentes apoyos a los candidatos enfrentados en 1942. A partir de 1944 Gaitán iniciaba su campaña, por encima de la oficialidad liberal, apelando directamente al pueblo. Tanto por su concepción del proceso de cambio --en el ESTRELLA ROJA khalil.rojo.col@gmail.com 344 que era el conjunto del pueblo, incluidas sus…p. 344
[27]Molina, Las Ideas Socialistas, pp. 303 y ss.; e Ignacio Torres G., Los Inconformes, Vol IV, pp. 284-286. Los diplomáticos norteamericanos reseñaron el origen de grupos fascistas pero sin considerarlos como una seria amenaza (NAW 821.00/1122 y 1215). Denunciaron también conspiraciones conservadoras (821.00/ 1099).…p. 319
12Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 295, 5172 citas
[15]to vote for a candidate supported by the Conservatives. By election eve many citizens, President Santos among them, were sure that election day would be marred by violence. Luckily those fears were unfounded. One of the few casualties was Conservative militant Silvio Villegas, who was stabbed in a buttock as he…p. 295
[30]282, 284– 85; retirement, 295, 349; Rojas Pinilla enmity, 371; SAC presidency, 245–46; women’s rights extended, 260 —as president: first term (1934–38), 210– 24; second term (1942–45), 276–85; scandals of second term, 278–82, 284, 289–90 López Pumarejo, Eduardo, 230 López Pumarejo, Miguel, 131, 249, 262, 270 Los…p. 517
13When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1033 citas
[17]president's messenger) Alberto Ueras) found G6mez so stricken he could barely speak) though he did manage to tell the young Liberal of his feelings. uAlfonso didn't want to trick me/' he told Ueras) Ubut there is something behind him that won't let him do what he wants-perhaps the Masons."44 G6mez identified L6pez and…p. 103
[18]president's messenger) Alberto Ueras) found G6mez so stricken he could barely speak) though he did manage to tell the young Liberal of his feelings. uAlfonso didn't want to trick me/' he told Ueras) Ubut there is something behind him that won't let him do what he wants-perhaps the Masons."44 G6mez identified L6pez and…p. 103
[19]president's messenger) Alberto Ueras) found G6mez so stricken he could barely speak) though he did manage to tell the young Liberal of his feelings. uAlfonso didn't want to trick me/' he told Ueras) Ubut there is something behind him that won't let him do what he wants-perhaps the Masons."44 G6mez identified L6pez and…p. 103
14Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 392, 4012 citas
[20]presidencial. Reconstrucción judicial del asesinato del boxeador Francisco A. Pérez, "Mamatoco". en el parque Santos Chocano, donde se encontró el cadáver. En la foto, el teniente Silva, uno de los acusados, con el investigador Castro Monsalvo. En efecto, desde El Siglo Laureano Gómez inició una cruda y persistente…p. 392
[44]de 1944, que significó un cambio de orientación buscando obtener la asociación de propietarios y cultivadores mediante el establecimiento de los contratos de «aparcería», de celebración forzosa, que amparan al dueño de las tierras contra los tenedores que establezcan mejoras de carácter permanente. Me- diante esa ley,…p. 401
15Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 2101 cita
[21]growth of passionate party politics, was a very different country than it had been in 1934, and for reasons that have yet to be properly explained, López himself abandoned his call for radical change and swung toward the center. A strong supporter of the Allies, he embraced Santos's foreign policies by declaring war…p. 210
16Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 551 cita
[22]rst political speech a public defense of Gómez. 27 The 1930s brought out a very di ff erent Gómez. Known for his fi ery style and a personality su ffi ciently forceful to grant him fi rst-name recognition, Laureano gained a new moniker early in the Liberal Republic: “The Monster.” The reforms of López’s Revolution on…p. 55
17Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 119, 1252 citas
[25]«Toda ten- dencia al intervencionismo de Estado prepara el advenimiento integral del socialismo; toda tendencia a robuste- cerda individualidad favorece el afian- zamvento de la democración. Reunidos algunos opositores en la Acción Patrió- fica Económica Nacional ¡APEN), quisie- ron impedir el trienio de las doctrinas…p. 125
[46]en lo escuela del lica- nismo, contrael parecer de López Fu= mareo, declimo la idea de una cartdi- detura liberal, prefiriendo llegar al sobre los hombros de una Con- centración Patriótica Nacional; la ad- hesión del conservafismo republi- cano concretoel proposito Sobre esta base, la administración Cayo fue una…p. 119
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 212, 2152 citas
[28]dad de su esposa, María Michelsen, por lo que tuvo que ausentarse de la presidencia, entre el 16 de no- viembre de 1943 al 16 de mayo de 1944, para llevarla a los Estados Unidos a un tratamiento médico, siendo reemplazado por el desig- nado Darío Echandía. Para com- pletar, en 1943 estalló un escánda- lo que…p. 212
[41]social. Sin embargo, se dio un viraje en lo rela- tivo a las políticas sindicales, pues a propósito de un paro de solidaridad decretado por varios sindi- catos de empresas industriales el 26 de noviembre de 1945, el presidente declaró que el sindicalismo no podía ser un arma política para cambiar el siste- ma…p. 215
19Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 74, 782 citas
[29]lopista, comentó esa negociación en estos términos: “El señor López Michelsen concluyó el negocio de ese inmueble en los doce primeros días de la administración López, y consta en numerosos documentos que lo había iniciado de tiempo atrás. En todo caso, el régimen de fideicomiso de los bienes de extranjeros no fue…p. 74
[50]si lo desean. A juzgar por algunas declaraciones que he visto reiteradas en estos días, tanto el doctor Turbay como el doctor Gaitán preferirían suceder al presidente Lleras sin mi voto. Además, debo decir que no me separé de la Presidencia de la República para salir a guerrear contra ninguna candidatura. No puedo…p. 78
20Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 29, 1372 citas
[31]administración, los trabajadores y los comunistas se la jugaron por apoyarlo y defenderlo políticamente, en especial después del intento de golpe de Estado del 10 de julio de 1944, cuando el presidente fue apresado por un movimiento militar en Pasto. Los militares demostraban así que no estaban al margen de los…p. 137
[48]parte de su área de influencia. Definitivamente, de esa no nos salvábamos. Como parte de los acuerdos alcanzados en la Conferencia de Yalta se concretó la idea de crear un organismo internacional que reemplazara a la ya caduca e ineficiente Sociedad de las Naciones. Una instancia supranacional que, en efecto, se…p. 29
21Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 582 citas
[32]el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…p. 58
[33]el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…p. 58
22La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4641 cita
[34]la manera de controlar la policía sin permitir que progresara independientemente, había que vincularla sometiéndola integralmente al ejército; hacer de ella una prolongación de las fuerzas armadas. Si tal no hacían, pensaban ellos, el ejército vendría con el correr del tiempo a ser superado por la policía; no había…p. 464
23Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2501 cita
[35]821.00/1745, Box 4289, Department of State, Deci- mal Files, 1940–1944, RG 59, NARA. 168. Lane to Hull, 6 Mar. 1944, 821.00/1701; and “The Colombian Political Situation,” 12 Feb. 1944, 821.00/1706, Box 4289, Department of State, Decimal Files, 1940–1944, RG 59, NARA. 169. This fact is interesting in that later, during…p. 250
24Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2151 cita
[36]el cargo ejecutivo Darío Echandía, quien con la estrecha colabora- ción del ministro de Gobierno, Alberto Lleras, el respaldo unánime de los diversos sectores de la sociedad y la adhesión pronta y decidida de los altos mandos militares del país, sorteó efi- cazmente la situación y entregó el cargo al pre- sidente…p. 215
25El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 981 cita
[37]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…p. 98
26Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2681 cita
[38]la clase obrera, en es- pecial la CTC, no haya sido consciente de las implicaciones de este paquete legal, no quiere decir que hubiera ba- jado sumisamente la cabeza. Las huel- gas del 45 (veintidós en total) serían prueba de ello. En especial se destaca la huelga de la FEDENAL de fines de ese año, que desarrollaremos…p. 268
27Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 222, 2252 citas
[39]del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…p. 225
[45]agrario que se impone con la violencia partidista y abre las ventanas de un conflicto social y político de gran magnitud, que se expresará en la denominada Violen cia de los años cincuenta, de ingrata recordación para los colombianos. En esta década no hubo cambios en las líneas maestras de la política de baldíos y es…p. 222
28Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4241 cita
[40]café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…p. 424
29Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 411 cita
[42]del movimiento sindical, lo que llevó a la destrucción del sindicato más combativo del país en ese momento: FEDENAL. Pero no era el fin de la lucha, ya que Bogotá, Cali y Medellín, que eran en ese momento los centros urbanos más grandes del país, fueron escenarios de resistencias que se prolongaron hasta 1949, lapso…p. 41
30Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 310, 3122 citas
[43]los opre- sores de la clase trabajadora. El eclip- se de un movimiento laboral y la re- cuperación de la economía nacional y mundial a finales de los años 30 per- mitieron a la clase bipartidista domi- nante revertir gradualmente las polí- ticas de reforma social que había im- plantado ante la amenaza de los tra-…p. 310
[53]pequeñas fincas cafe- teras viables de propiedad familiar. Conclusión Los acontecimientos políticos de 1930 y 1946, los años que marcan la crucial trasferencia de poder entre los dos partidos tradicionales y definen el sur- 311 312 Nueva Historia de Colombia. Vol. V gimiento y la caída de la República Li- beral, no…p. 312
31Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 151 cita
[47]primer presi- dente liberal. Siguié entonces su activa vida politica, ocupando los siguientes cargos: secretario de la de- legaci6n de Colombia en la Conferencia de Mon- tevideo en el afio 1934; secretario de la misién que acompani al presidente electo, doctor Alfonso Lé- pez, en su visita a los Estados Unidos,…p. 15
32Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2101 cita
[49]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…p. 210
33Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[51]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…p. 111
34Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[52]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…p. 137
35Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1251 cita
[54]en cierto modo, entre parénte- sis. Había incluso un no confesado te- mor a penetrar en su territorio. Esta situación ha comenzado a cam- biar aceleradamente en años recien- tes. La Violencia se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de…p. 125