Antioquia
“Antioquia nació como provincia minera en el siglo XVI, cuando el oro de sus aluviones atrajo conquistadores, esclavos y campesinos libres que mezclaron sus sangres y forjaron una sociedad triétnica que el relato regional se empeñaría en blanquear.”
Antioquia es el segundo departamento más poblado de Colombia y, desde hace dos siglos, el motor económico más ambicioso de la nación. Encajada entre las cordilleras Central y Occidental, atravesada por el río Cauca y asomada al mar por el golfo de Urabá, su geografía quebrada explica menos su historia que la voluntad de sus habitantes por convertirla en algo. En su territorio se fundó una de las primeras ciudades mineras del Nuevo Reino de Granada, se levantó el epicentro de la industria textil colombiana, se organizó la mayor migración interna del siglo XIX y se libraron algunas de las guerras más largas y sucias del siglo XX. Antioquia produjo el mito paisa —la idea de un pueblo laborioso, homogéneo y superior— y produjo también el Cartel de Medellín y los primeros bloques de las Autodefensas. Entender a Colombia sin Antioquia es imposible; entender a Antioquia sin ver a la vez sus luces y sus violencias es una forma de complicidad con el relato oficial que la propia región construyó sobre sí misma.
El territorio antes de los españoles
Cuando Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa arribaron al golfo de Urabá entre 1500 y 1501, encontraron una región densamente habitada. En la vertiente occidental y noroccidental —la cuenca del Atrato y el alto Sinú— vivían catíos, emberas, cunas, urabaes y zenúes. En la zona central estaban los nutabes; hacia el valle del Magdalena, los tahamíes; al sur, los quimbayas. Los cronistas españoles agruparon a buena parte de estos pueblos bajo la etiqueta de "caribes", pero se trataba de una clasificación imprecisa: los conquistadores llamaban caribes, casi por reflejo, a cualquier grupo que ofreciera resistencia armada, disparara flechas envenenadas o fuera acusado de canibalismo. Las rutas migratorias reales, la filiación lingüística y la organización política de muchos de esos pueblos siguen siendo difíciles de reconstruir con precisión.
Lo que sí quedó claro para los recién llegados fue lo otro: el oro. Fernández de Oviedo describió las minas cercanas al futuro emplazamiento de Santa Fe de Antioquia y los aluviones aledaños como las mayores de Tierra Firme, y sostuvo que de allí había salido el oro que llegaba a Cartagena y al Darién. Esa constatación temprana definió el destino colonial del territorio: Antioquia sería, ante todo, una provincia minera.
Fundación y siglo XVI: Santa Fe de Antioquia
En 1541, Jorge Robledo fundó la ciudad de Antioquia al sur de las minas de Buriticá, en una operación típica del ordenamiento colonial: emplazamiento fijado, plaza trazada, iglesia y calles delimitadas, acta firmada. Ese mismo año, Jerónimo Luis Tejelo descubrió el valle de Aburrá, donde siglos después crecería Medellín. La fundación de Robledo no fue pacífica: la ciudad y su comarca se convirtieron de inmediato en objeto de disputa entre las gobernaciones de Popayán —bajo Belalcázar— y Cartagena —bajo Heredia—. Robledo fue arrestado por las fuerzas de Heredia y la nueva fundación quedó bajo control cartagenero. Solo con su regreso de España en 1546 y la refundación de Santa Fe de Antioquia se cerró aquella pugna. En 1547, Gaspar de Rodas trasladó el asentamiento a su emplazamiento definitivo.
Bajo el largo gobierno de Rodas (1578-1597) la provincia se consolidó como el principal centro minero de la región y como base de exploraciones hacia el Chocó y las tierras del Atlántico. Santa Fe de Antioquia se volvió el nudo comercializador del oro regional: el metal bajaba por el Cauca, cruzaba al Magdalena y remontaba hasta Cartagena para embarcarse a Sevilla. Durante lo que restó del siglo XVI, y probablemente buena parte del XVII, fue el asentamiento español más importante de la provincia. Su hegemonía duraría hasta que otra ciudad, más al oriente y en un valle más fértil, comenzara a disputarle el liderazgo: Medellín, cuyo peso creció en el siglo XVIII conforme el eje minero y agrícola se desplazaba hacia el sur.
El oro, los mazamorreros y la sociedad triétnica
La economía colonial y republicana antioqueña giró en torno al oro, y ese giro dejó marcas profundas en la sociedad. La producción aurífera neogranadina tuvo dos grandes ciclos: uno con apogeo entre 1590 y 1610, seguido de una contracción durante buena parte del siglo XVII; y un segundo que comenzó a repuntar hacia 1680 y se afirmó en los primeros decenios del siglo XVIII, con una leve depresión hacia 1740-1760. El impuesto del quinto —20% de la producción destinado a la Corona— fue reducido progresivamente hasta llegar al 3% en 1777, y aun así se evadía sistemáticamente: se calcula que la producción real fue entre un tercio y la mitad mayor que la acuñada oficialmente, diferencia que alimentó también el contrabando.
El oro antioqueño era predominantemente de aluvión, no de veta: se obtenía lavando arenas en las quebradas, mazamorreando y zambullendo. Esa técnica rudimentaria definió una figura social singular, el mazamorrero. Hacia los años de máximo empleo minero en el siglo XIX, Antioquia contó con unos 15.000 mineros de oro, y cuatro quintas partes eran mazamorreros que trabajaban prácticamente sin capital ni maquinaria, con bateas de madera talladas a mano. Aproximadamente un tercio eran mujeres. La mayoría descendía de esclavos o era mestiza que había escapado de los sistemas de trabajo onerosos de las tierras altas. A pesar de su precariedad, ese ejército disperso extrajo la cuarta parte del oro exportado por Antioquia en el siglo XIX.
En paralelo operaba la minería empresarial, sobre todo en el Chocó, organizada en cuadrillas móviles bajo la administración de un empresario o sus capataces, con esclavos negros como fuerza de trabajo principal. Los depósitos del alto y medio Valle del Cauca se explotaron de la misma manera durante la Colonia y los inicios de la Independencia, y esa explotación esclavista modeló la composición étnica y social del occidente colombiano. En términos hemisféricos, el oro colombiano nunca alcanzó la escala de las minas de plata de Nueva España y el Perú; fue una economía de segundo orden. Pero dentro del país tuvo un efecto decisivo: fijó a Antioquia y al Chocó como polos de acumulación, generó demanda de alimentos y de mano de obra libre, y produjo una sociedad triétnica —española, indígena y negra— cuya mezcla es evidente en las áreas rurales y las clases populares antioqueñas, aunque el relato regional posterior se empeñara en negarla.
La riqueza minera estructuró el territorio de otra manera: la capacidad adquisitiva de las cuadrillas atrajo a agricultores y ganaderos que abastecían los centros mineros, y los propios mineros y comerciantes de Santa Fe de Antioquia fomentaron la inmigración campesina para asegurar la comida de los peones. Esa articulación entre minería y campesinado libre fue, en el largo plazo, más importante que el oro mismo: sentó las bases demográficas y culturales de la colonización que vendría después.
Independencia y constitucionalismo provincial
Cuando la crisis de la monarquía española de 1808 desató en América el ciclo juntista, Antioquia entró de lleno en el proceso. El 21 de marzo de 1812 la provincia expidió su propia Constitución, una de las varias que se promulgaron en el Nuevo Reino de Granada durante los años de la llamada Patria Boba. Meses antes, el 27 de noviembre de 1811, Antioquia se había unido a Cartagena, Pamplona, Neiva y Tunja en las Provincias Unidas de Nueva Granada. Cundinamarca, dirigida por Antonio Nariño, se mantuvo aparte defendiendo su propia soberanía, y de allí surgió el enfrentamiento entre centralismo y federalismo que llevó a Cundinamarca a declararle la guerra a las Provincias Unidas en 1812. El Congreso de las Provincias Unidas se instaló en Villa de Leiva el 4 de octubre de ese año, con diputados de Antioquia, Cartagena, Casanare, Pamplona, Popayán, Socorro y Tunja.
Aquellas constituciones provinciales no rompieron radicalmente con el orden colonial: adecuaron semánticamente instituciones heredadas y las siguieron operando bajo nombres nuevos. La soberanía se reasumió en cada provincia, no en una nación, y esa dispersión —incapaz de articular un poder central efectivo— facilitó la Reconquista española de 1815-1816. Pero el episodio dejó una herencia duradera: fijó a Antioquia como un espacio político con voz propia, con élites capaces de gobernarse y con una tradición federalista que reaparecería a lo largo del siglo XIX, primero en la constitución de los Estados Unidos de Colombia en 1861 —donde Antioquia fue uno de los ocho estados soberanos— y luego en la resistencia regional frente al centralismo bogotano.
En la fase militar de la independencia, el antioqueño más notable fue José María Córdova. Cruzó los Andes occidentales, gestionó la transferencia del poder en Antioquia y reclutó jóvenes para las fuerzas republicanas. Luego dejó la política a otros y siguió la ruta de la guerra hacia el sur —Cauca, Pasto, Ecuador, Perú— en busca de gloria militar, arrastrando consigo a un contingente antioqueño que incluyó a su propio hermano. Llegó a general antes de los treinta años. Su trayectoria condensó una figura que se repetiría: el antioqueño que se marcha a labrar destino fuera de la provincia, pero cuya biografía queda absorbida por la mitología regional al regresar.
La colonización antioqueña
Entre finales del siglo XVIII y fines del XIX, un proceso silencioso transformó la geografía del centro-occidente colombiano: la colonización antioqueña. Familias campesinas del oriente antioqueño, y luego del sur, se movieron hacia tierras vírgenes de la vertiente cordillerana, tumbando monte, sembrando maíz y fríjol, levantando ranchos y fundando pueblos. La ola avanzó primero hacia el sur del propio departamento —tierras entre el río Aures y la quebrada de Arma, otorgadas por la Corona a Felipe Villegas— y luego se extendió por lo que hoy son Caldas, Quindío, Risaralda, el norte del Valle y el norte del Tolima.
Las causas se han debatido durante más de un siglo. El relato tradicional la explica por la sobrepoblación, las hambrunas y las sequías de las montañas alrededor de Medellín, que empujaron a los habitantes hacia tierras nuevas. Ese factor operó, pero fue sostenido por una dinámica más profunda: la parcela familiar antioqueña era insuficiente para todos los hijos al crecer, y cada generación reproducía el ciclo de desmonte, siembra y fundación en tierras más alejadas. La colonización fue, en este sentido, un fenómeno demográfico autogenerado antes que un plan.
También hubo búsqueda de oro y de guacas, aunque no fue la causa determinante que a veces se le atribuye. Y hubo, sobre todo, capital comercial. La burguesía comercial antioqueña —los mismos apellidos que dominaban Medellín— fomentó la colonización para valorizar las tierras que iba adquiriendo, controló el procesamiento y el mercadeo del café que los pequeños propietarios sembraban, y acumuló capital a costa del trabajo de los colonos. La imagen de una colonización democrática e igualitaria, forjada por el antioqueñismo literario y político del siglo XX, contiene un núcleo verdadero en sus fases tempranas, cuando prevalecieron valores de fraternidad y trabajo compartido, pero se desmorona cuando se atiende al papel decisivo de comerciantes y especuladores territoriales que dirigieron el proceso y sacaron el mayor provecho.
Lo que sí quedó fue una redistribución poblacional de fondo. A lo largo del siglo XIX el peso demográfico de Colombia se desplazó del oriente —Santanderes, Boyacá, Cundinamarca— hacia el occidente —Antioquia, Caldas, Valle, Cauca—. Y sobre las tierras colonizadas se plantó el cultivo que, más que ningún otro, ancló a Colombia en el mercado mundial: el café. El eje cafetero nació de aquel movimiento.
La construcción del mito paisa
En paralelo a la expansión territorial, Antioquia produjo un discurso sobre sí misma. A mediados del siglo XIX, José María Samper describía al antioqueño con rasgos comerciales y morales positivos, y ese tipo de retrato se multiplicó: el antioqueño como el "más bello de la República", laborioso, honrado, emprendedor. Belleza física y virtud moral se anudaban en la misma frase. Viajeros extranjeros y críticos internos ofrecieron versiones menos amables —el antioqueño como campesino rudo, comerciante materialista con aires "árabes" o "judíos", despreocupado del refinamiento cultural—, pero incluso esas críticas terminaban confirmando la existencia de un tipo regional distinto.
La consolidación literaria del mito llegó con Tomás Carrasquilla, cuya obra fijó personajes, hablas y paisajes de la Antioquia rural en la imaginación nacional. Ese antioqueñismo se construyó sobre la premisa del aislamiento geográfico, como si la región hubiera evolucionado en cerrado contacto consigo misma. La premisa era falsa: las élites antioqueñas mantenían intenso contacto con Europa, viajaban, importaban libros y máquinas, y su cosmopolitismo material coexistía con el discurso del terruño puro. El punto culminante del mito llegó con Libardo López y su artículo "Raza antioqueña", publicado en la revista Voces, donde declaraba la superioridad racial del pueblo antioqueño y pronosticaba una futura "antioqueñización" del país por vía de la colonización y la asimilación de extranjeros.
Esta identidad fue en buena medida una construcción intelectual elaborada desde la propia región, ligada a la posición económica privilegiada que Antioquia comenzó a ocupar en el siglo XIX. No brotó de la geografía ni de una esencia cultural: se fabricó a la altura del ascenso económico. Y borró, en el proceso, la realidad triétnica de la sociedad antioqueña, especialmente visible en el campo y en las clases obreras. El mito paisa fue —también— un blanqueamiento discursivo.
A esa construcción contribuyó la posición política de Antioquia como bastión conservador frente a un gobierno central dominado por el liberalismo radical en el siglo XIX. Bajo figuras como Pedro Justo Berrío y, más ampliamente, con el linaje conservador que iría de Mariano Ospina Rodríguez a Mariano Ospina Pérez, Antioquia articuló su diferencia con Bogotá como resistencia a un centro que buscaba absorberla. El humor antioqueño quedó reconocido como uno de los tres prototipos regionales del país, distinto del bogotano —basado en el chiste y el ingenio— y del costeño —basado en el relato—. Y la prensa, la política y las letras encontraron en la región una identidad completa, exportable, con la que Antioquia se representaba ante Colombia y ante sí misma.
La industrialización y la hegemonía económica
En las dos primeras décadas del siglo XX, Antioquia dio un salto que ninguna otra región colombiana replicó con la misma intensidad: pasó de ser una economía minero-agrícola a albergar el núcleo de la industria manufacturera nacional. El sector textil fue el protagonista. De las 17 empresas textiles que existían en Colombia hacia principios del siglo XX, nueve estaban en Antioquia —ocho en Medellín y una en Sonsón—, y su capital representaba poco más de la mitad del total nacional. Junto a los textiles crecieron las manufacturas de cigarrillos, alimentos y bebidas. Coltejer, Coltabaco y Postobón, todas fundadas en esas décadas iniciales, sobrevivieron y se proyectaron a mercados nacionales, convirtiéndose en emblemas del capitalismo antioqueño.
Las condiciones de ese despegue se venían acumulando desde tiempo atrás. A fines de la Colonia, Antioquia tenía cerca del 8% de la población del país pero generaba el 40% o más de sus exportaciones. La mayor oferta monetaria local propiciada por la minería sostenía una estructura de salarios más alta que en otras regiones, y los circuitos comerciales internos —articulados por la geografía quebrada que forzaba autosuficiencia— crearon una densidad económica singular. Sobre esa base, la minería del oro, la ganadería y el café operaron como actividades predecesoras de la industria fabril: aportaron capital, disciplina comercial y mercados. El desarrollo económico antioqueño fue más que el surgimiento de fábricas; fue una acumulación larga que tuvo la fortuna, o el mérito, de encontrar su canal industrial en las primeras décadas del siglo XX.
La modernización del trabajo asalariado avanzó de la mano de las fábricas y las obras públicas de los años veinte, y fue especialmente marcada en Antioquia, Caldas, Tolima y Valle. La Iglesia católica jugó un papel decisivo en la disciplina laboral: contribuyó a transformar a los trabajadores rurales en obreros diligentes y comprometidos con la empresa, articulando moral religiosa, ética del trabajo y lealtad patronal en un mismo dispositivo. El "obrero católico" antioqueño se convirtió en pieza central del modelo.
La política acompañó el ascenso. Pedro Nel Ospina, empresario antioqueño conservador con valores industriales y comerciales, ganó las elecciones presidenciales de 1922 derrotando al general Benjamín Herrera. Décadas después, Mariano Ospina Pérez ocuparía la Casa de Nariño en 1946, en la víspera del Bogotazo. Marco Fidel Suárez, aunque de origen humilde, encarnó otra cara del ascendiente antioqueño en el gobierno nacional. La región no solo producía tela y café: producía presidentes.
En las décadas siguientes, la hegemonía económica antioqueña se consolidó en un tejido de empresas cruzadamente propietarias unas de otras. Cuando en los años setenta conglomerados no antioqueños —los grupos Santodomingo y Ardila Lülle— comenzaron a adquirir empresas tradicionales de la región, la respuesta fue defensiva y estructural: se formó el sistema conocido como Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), una malla de participaciones cruzadas entre los grandes conglomerados regionales —Suramericana, Nacional de Chocolates, Cementos— diseñada para blindarse frente a tomas hostiles. El GEA fue la forma contemporánea de un instinto viejo: proteger el control regional sobre el capital acumulado.
Medellín, el narcotráfico y la violencia urbana
Mientras la economía formal avanzaba, otra economía crecía en las laderas de Medellín. En los años setenta y ochenta, la ciudad se convirtió en el centro operativo del comercio internacional de cocaína. El término "Cartel de Medellín" apareció por primera vez en un documento de la DEA en marzo de 1982, cuando agentes de aduana estadounidenses rastrearon un cargamento hasta ese grupo. Al frente estaba Pablo Escobar, junto con los Ochoa, Carlos Lehder y Gonzalo Rodríguez Gacha, articulando rutas, laboratorios, testaferros y sicarios en una organización de escala continental.
El punto de inflexión llegó en 1981, cuando el M-19 secuestró a Marta Nieves Ochoa, miembro de una familia prominente del cartel. En respuesta, en diciembre de ese año, nació el grupo Muerte a Secuestradores (MAS). El MAS logró la liberación de Marta Nieves y, en lugar de disolverse tras cumplir su objetivo, se convirtió en el germen de una estructura más compleja y permanente que amplió sus operaciones militares. Aquel embrión articuló por primera vez, en la escala que luego sería característica, la alianza entre narcotráfico, terratenientes, sectores de la fuerza pública y sicariato urbano.
Los efectos sobre Medellín fueron devastadores. A partir de 1986 el homicidio se convirtió en la primera causa de mortalidad general de la ciudad, cuando su participación en el total de muertes se había disparado desde el 3,5% que registraba en 1976. En 1985 la tasa de homicidios alcanzó 100,8 por cada cien mil habitantes, cifra que seguiría creciendo. Escobar canalizó la exclusión social y la rebeldía de los jóvenes de las comunas reclutándolos como sicarios a cambio de dinero, y la proliferación de bandas y combos transformó los valores sociales de barrios enteros: matar por encargo se volvió una carrera plausible para muchachos sin otras opciones.
La guerra del Estado contra Escobar, culminada con su muerte en 1993, se libró en alianza con los competidores del propio narcotraficante —el Cartel de Cali, el del Norte del Valle, disidentes internos del Cartel de Medellín—. Esa alianza produjo un resultado ambiguo: eliminó a Escobar pero facilitó que sus rivales desarrollaran vínculos duraderos con las fuerzas de seguridad del Estado, tejiendo redes de corrupción que sobrevivirían al capo. En el mediano plazo, el Estado recuperó capacidad regulatoria sobre territorios antes bajo control del narcotráfico, pero lo hizo sobre una base institucional profundamente comprometida.
La transformación posterior de Medellín —teleféricos que conectaron las comunas con el centro, bibliotecas y colegios en las periferias, vivienda de interés social con altos estándares de diseño, la renovación del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe— representó una apuesta urbana ambiciosa por superar el aislamiento social y físico. Fue vendida al mundo como el "milagro de Medellín". Ocultaba, sin embargo, continuidades de violencia y control territorial por bandas herederas del cartel que no desaparecieron con el urbanismo.
Urabá, el Bajo Cauca y la guerra sucia
Fuera del Valle de Aburrá, la violencia asumió otras formas y otra geografía. El Ejército promovió desde los años setenta la creación de "juntas de autodefensas" en el sur de Córdoba, amparadas en el Decreto 3398 de 1965, y esas juntas fueron la base sobre la cual se levantaron años después las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), lideradas por los hermanos Castaño. Entrada la década de los noventa, las ACCU se posicionaron nacionalmente e incursionaron en el Urabá antioqueño y en el sur del Chocó, desplazando el eje paramilitar que hasta entonces había estado en el Magdalena Medio. Sus ofensivas más intensas se dieron en el nudo de Paramillo —Ituango, Dabeiba, Peque— y en el propio Urabá.
El Urabá se convirtió en el laboratorio del modelo. Allí se articuló una alianza documentada entre grupos paramilitares, sectores de la fuerza pública, narcotraficantes, terratenientes y élites políticas, con antecedentes desde los años ochenta. El Decreto 356 de 1994, expedido al final de la presidencia de César Gaviria, creó las Convivir —cooperativas de vigilancia y seguridad privada—, que resultaron especialmente importantes en Antioquia y Santander. En Antioquia, bajo la gobernación de Álvaro Uribe Vélez, las Convivir cobraron particular relevancia; algunas versiones periodísticas han señalado que en algún momento habrían recibido armas largas, aunque el punto sigue siendo objeto de controversia. Lo que sí quedó claro fue la convergencia funcional entre esos grupos legales, las ACCU y sectores de la Fuerza Pública en el manejo del orden regional.
A partir de 1997, el Urabá sirvió como centro de operaciones de las recién creadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que establecieron el modelo de expansión territorial mediante masacres bajo la modalidad de "tierra arrasada", afectando principalmente a población campesina, indígena y afrodescendiente. Entre 1994 y 2006, los grupos paramilitares en el Urabá antioqueño, el sur de Córdoba, el bajo Atrato y el Darién provocaron 13.346 víctimas de desplazamiento forzado documentadas en 98 casos, de los cuales 43 fueron desplazamientos masivos que afectaron a 13.170 personas. El Urabá, junto con los Montes de María y la Sierra Nevada de Santa Marta, figura entre las regiones con mayor desplazamiento asociado al paramilitarismo y el narcotráfico durante la expansión de las AUC.
El oriente antioqueño vivió su propia versión del conflicto. Entre 1997 y 2005 confluyeron grupos guerrilleros —ELN y FARC— y paramilitares en una disputa por el corredor estratégico que conecta a Medellín con Bogotá. Masacres, secuestros masivos, tomas de la autopista Medellín-Bogotá y sabotaje sistemático a la infraestructura eléctrica se convirtieron en repertorio cotidiano. Municipios enteros quedaron atrapados entre fuegos cruzados. La desmovilización paramilitar de 2003-2006 no cerró el capítulo: en el Bajo Cauca antioqueño, Los Urabeños —hoy Autodefensas Gaitanistas de Colombia— consolidaron un dominio casi total sobre Caucasia, El Bagre, Nechí, Tarazá, Zaragoza y Cáceres, mediante enfrentamientos y alianzas con bandas criminales, grupos guerrilleros y algunos integrantes de la Fuerza Pública. Una disidencia de Los Rastrojos persistió en Zaragoza y El Bagre desde 2012. La violencia no era una interrupción del modelo antioqueño; era una de sus prolongaciones.
Un sujeto histórico complejo
Antioquia produjo a Juan del Corral, dictador de la provincia durante la primera república, y a Manuel Uribe Ángel, geógrafo y médico que escribió una de las primeras historias sistemáticas del territorio. Produjo a Fidel Cano, fundador de El Espectador en 1887, y a Fernando González, filósofo de Otraparte cuya obra desafió el conformismo católico regional. Produjo la industria textil colombiana y el más letal cartel de cocaína del siglo XX. Fundó ciudades y también las despobló por vía de la guerra. Levantó universidades y también arrasó veredas. Ninguna de estas afirmaciones cancela a las otras.
La pregunta sobre por qué Antioquia pesa tanto en Colombia admite varias respuestas superpuestas. La geografía quebrada, que forzó circuitos económicos internos y una cultura de autosuficiencia. La minería del oro, que generó capital, salarios altos y flujos comerciales tempranos. La colonización campesina, que expandió el territorio y produjo el café. La industrialización, que ancló la manufactura moderna en Medellín. Una élite comercial y política con proyecto propio, capaz de traducir esas ventajas materiales en poder nacional y en un relato de superioridad regional. Y también, inseparablemente, las formas de coerción —esclavitud colonial, especulación territorial durante la colonización, disciplinamiento católico del trabajo obrero, sicariato urbano, paramilitarismo rural— que hicieron posible el modelo.
El mito paisa contó una parte de la historia: el trabajo, la iniciativa, la palabra empeñada. Escondió la otra: la desigualdad interna, la composición triétnica invisibilizada, la violencia sistémica sobre los territorios donde el modelo se expandió. Entender a Antioquia como motor de Colombia exige leer ambas al mismo tiempo, sin la coartada de la excepcionalidad ni la comodidad de la denuncia. Es un sujeto histórico complejo, uno de los más densos que produjo el país, y su peso —económico, político, simbólico— sigue definiendo, para bien y para mal, lo que Colombia es.
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Documentos y fragmentos citados
60 documentos · 70 fragmentos01Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 181 cita
[1]d el territorio que hoy conforma lepartamen Antioquia estaba ocupado por numerosos grupos indigenas, en su mayor p: caribes, entre los cuales podemos citar a los catio, embera, cuna, uraba y zen en la parte occidental y noroccidental (cuenca del Atrato y alto Sinu); los nutaba en la zona central; los tahami hacia el…
p. 18
02Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 351 cita
[2]y penetrar por los valles del Magdalena y el Cauca. Poco sabemos sobre las fechas de esta migración, ni sobre las rutas precisas utilizadas; incluso son muy fuertes las dudas existentes acerca del carácter caribe o no de muchos de los pueblos encontrados por los españoles. Para muchas de las regiones donde hay algunos…
p. 35
03Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 951 cita
[3]presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…
p. 95
04Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 491 cita
[4]1541, lo que le daría pie para reclam ar derechos sobre toda la región. Con intenciones de in d ep en d izarse de Cali y for m ar su propio dom inio. Robledo prosiguió hacia el norte para caer en m anos de las fuerzas de H eredia, que lo arrestaron y luego p u sieron la nueva fundación bajo el m ando de C artagena. De…
p. 49
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 179, 2272 citas
[5]como hemos se ñ alado, desaveniencias con el gober nador de Cartagena, Francisco Bahamonde de Lugo, por cuesti ó n de l í mites de ambas gobernaciones en la costa atl á ntica. Y lo mismo sucedi ó con el gobernador de Popay á n, Ger ó nimo de Silva, opuesto a la separaci ó n. Valdivia encontr ó seria resistencia de la…
p. 179
[12]en los dos decenios de 1590-1610. En adelante la producci ó n tiende a contraerse hasta entrar en una crisis que abarca una buena parte del siglo xvii. Hacia 1680 se observa un repunte (para el dis trito de Popay á n; posiblemente tambi é n para Antioquia) que se va afirmando en los primeros decenios del siglo xvm.…
p. 227
06Manual introductorio. Biblioteca Básica de Cocinas Tradicionales de ColombiaGermán Patiño Ossa, Antonio Montaña, Lácydes Moreno Blanco · p. 451 cita
[6]de trabajo y las enfermedades. Durante la Colonia y buena parte de la República, la mayor cantidad de oro se explotó en las vertientes de la cordillera que miran al Occidente, en el territorio que conocemos hoy como Chocó. El oro de la región se conseguía lavando arenas, mazamorreando y zambullendo. Era de aluvión, no…
p. 45
07Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 2971 cita
[7]confirma esta noticia del licendado Vadillo (CDI. 1,41,397 ss.). Según Oviedo, «... Créese, por los dichos indios e por lo que les paredó a los españoles que fueron con el licendado, que éstas son las mayores e mejores minas de la Tierra Firme, e de donde se ha sacado todo el oro que ha ido a la provinda de Cartagena,…
p. 297
08Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2192 citas
[8]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
p. 219
[9]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
p. 219
09Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 344, 3482 citas
[10]de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…
p. 348
[11]como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…
p. 344
10La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 101 cita
[13]XVIII, cuando tuvo lugar un cambio de las antiguas y ardientes tierras 24 La colonización antioqueña de Santa Fe hacia la nueva villa de Medellín. El conquistador Jorge Robledo había sentado el precedente de regresar de su visita a España con su esposa y un séquito de dieciséis señoritas. U na de éstas, doña Mencia de…
p. 10
11Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 561 cita
[14]Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…
p. 56
12Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 1291 cita
[15]a favor del Congreso del Reino fracasó, porque no se pudo negociar un consenso para resolver el problema de la representación nacional en este cuerpo, y así las provincias, siguiendo el ejemplo de Santa Fe y Cartagena, prefirieron retener en sí mismas las soberanías que habían reasu - mido en 1810. La afirmación de…
p. 129
13Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 4221 cita
[16]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
14Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 4221 cita
[17]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
15Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 451 cita
[18]soberanía reside esencialmente en la totalidad de sus ciudadanos”. 11 De este modo, la primera Constitución de Colombia estableció una monarquía limitada e incluyó principios como el de la separación de poderes y los derechos del hombre y del ciudadano, y, en últimas, fue el texto que sentó el precedente para…
p. 45
16Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 341 cita
[19]de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…
p. 34
17Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1061 cita
[20]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…
p. 106
18The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 461 cita
[21]before Córdova crossed the Western Andes. 25 When he arrived, many people who had been Royalists were quickly convinced of the strength of independence. Córdova man- aged the transfer of power without too many problems and recruited many young men to the new republic’s forces. 26 In the following months, how- ever,…
p. 46
19Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2001 cita
[22]Central, en donde se encontraron con las grandes migraciones rumbo al corredor antioqueño que ya llevaba en proceso más de cien años. La movilización de los antioqueños se había iniciado muchas décadas antes de la Independencia, huyendo de la hambruna, las sequías y la sobrepoblación de las zonas montañosas de los…
p. 200
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 411 cita
[23]un buen vivir. Para las poblaciones que coexisten en Antioquia, habitar territorios con determi- nadas características geográficas y climáticas ha tenido consecuencias. En las tierras frías y templadas del centro –según la historiadora Diana Henao–, ubicadas hacia el oriente y el norte del Valle de Aburrá, el Estado y…
p. 41
21Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3091 cita
[24]Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…
p. 309
22Tres culturas, tres familias y otros ensayosEstanislao Zuleta · p. 341 cita
[25]entre otros, fueron gentes que escribieron con cierto orgullo de su propio lenguaje. Con Carrasquilla, el habla popular ingresa a la literatura, ya que no recurre a un habla gramaticalmente so¿sticada, separada de las formas lingüísticas del pueblo. Ven ustedes, pues, cómo 31 se expresa la estructura económica en la…
p. 34
23Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1142 citas
[26]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
[27]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
24Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 591 cita
[28]«Problemas generales de la colonización amazónica en Colombia», Enfoques colombianos, 5 (1975), p. 40, e Instituto Colombiano de la Reforma Agraria e Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, La Colonización en Colombia: evaluación de un proceso, 2 vol. (Bogotá, 1974). COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN…
p. 59
25El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2841 cita
[29]en un medio natural pobre, de tierras yermas, penosas para trabajar por lo abruptas y erosionadas. Así fueron llegando a los nuevos parajes pioneros y aventureros con sus ilusiones, su pobreza y su coraje para buscar y desenterrar guacas, explotar los bosques sacando cau- cho y sembrar cacao en pequeñas parcelas…
p. 284
26Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 621 cita
[30]Herrera, “Las divisiones político-administrativas del Virrein- ato de la Nueva Granada a finales del período colonial.” Historia Crítica (Bogotá, Universidad de Los Andes: 22, Diciembre 2001), 76–104. 46 Chapter Two range or toward the Eastern mountain range’s extreme north to what is today Norte de Santander.…
p. 62
27Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3611 cita
[31]1870, la mitad de la población residía en el oriente colombiano (Santanderes, Bo- yacá y Cundinamarca); el 30 % en el sur-occidente, en lo que hoy son los departamentos de Antioquia, antiguo Caldas, Valle, Cauca, Chocó y Nari- ño; el 8 % en el centro (Tolima y Hui- la) y el 12 % en la costa atlántica. Pese al notorio…
p. 361
28Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 16, 192 citas
[32]ser un pueblo campesino, comerciante, próspero y moral, frente a un pueblo considerado mayoritariamente contrario a estas características. La fuerza de la descripción alabadora y positiva del tipo antioqueño obedeció, en gran medida, a la construcción de una imagen poderosa de la población y el paisaje antioqueño…
p. 16
[35]más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…
p. 19
29Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1851 cita
[33]was the true explanation of the region’s eco- nomic well-being. The legend, in his view, was the expression of a kind of “sour grapes” attitude to the region’s success by the economi- cally weak provinces. 128 But as Álvaro López has pointed out, it is dif- ficult to say that the control of resources is enough to…
p. 185
30Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 148, 1522 citas
[34]¿no es ahora también irreal el acendrado regionalismo antioqueño a la luz del mundo globaliza- do? ¿De qué verdad hablaba Carrasquilla? ¿A qué se refería con “cargar la herramienta”? ¿A que el escritor antioqueño o colombiano debía ser a la vez un campesino jornalero? Pero, ¿nos imaginamos a Carrasquilla arrean- do…
p. 152
[36]de viajeros extranjeros como de ciertos intelectuales capitalinos, hablaban de un campesino rudo, de un comerciante con ciertos rasgos árabes o ju- díos despreocupado del refinamiento cultural. Los mismos antioqueños se 51 Citado por Santa, op. cit., p. 456. 52 El pensamiento social de Uribe Uribe, op. cit., p. 127.…
p. 148
31More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 1031 cita
[37]con- sidered canny, avaricious, out for a fast peso. Many turcos settled here, so there are Abads, Turbays, Cafarzuzas (a mangling of Kafarsouseh), and Ferises in the markets and banks, especially along the Caribbean coast. One joke has a paisa discovering a magic lantern in his yard. Af- ter he rubs it, a genie…
p. 103
32La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 3551 cita
[38]católico, antes separados, porque «Barranquilla está llamada a ser […] la patria común de familias de distintas nacionalidades y por consiguiente de distintas creencias religiosas» 34. El cementerio, creado por iniciativa de los masones, es universal por el espíritu cosmopolita que lo anima. Contrario a este espíritu…
p. 355
33Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 3771 cita
[39]un excusao de tren! § De Carrasquilla a Montecristo Tristemente, este historiador y folclorista que publicó el más importante compendio folclórico de la paisolatría mereció apenas unas pocas líneas en la prensa de su ciudad cuando falleció el pasado 30 de diciembre. Víctima de un infarto, Jaramillo Londoño murió a los…
p. 377
34Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 3301 cita
[40]encontraban en Antioquia (ocho en Medellín y una en Sonsón); además, de los $2.389.400 que representaba el capital de las 17 empresas, un poco más de la mitad correspondía a las nuevas empresas antioqueñas, aunque para entonces el mayor establecimiento textil era la fábrica Obregón en Barranquilla, seguida por las…
p. 330
35Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 368, 4212 citas
[41]numerosas trilladoras de café en las cuales se muele el grano para hacer más fácil su comercia- lización hacia los mercados del exterior. Para los años 20, los habitantes de Medellín se pueden dar el lujo de consumir productos elaborados por sus in- dustrias locales. A más del habitual aguardiente, se puede tomar…
p. 421
[46]así una de las presidencias más letradas, pero más erráticas que haya tenido el país. "La danza, de los millones", pero al debe... En las elecciones de 1922 el país se debatió entre dos figuras que encarnaban los ideales políticos del momento: el general Benjamín Herrera, adalid radical, y el también - general Pedro…
p. 368
36Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 3441 cita
[42]oferta cargada en la cabeza: frutas para dulce, legumbres, frutas frescas, gallinas y aves de monte. Las cajoneras y pandequeseras venden parva y algunas pan de azúcar, que parten con un serrucho. La modernización del trabajo, es decir, la generalización del salario como forma de pago en detrimento del trabajo…
p. 344
37Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 271, 2742 citas
[43]condi- ción necesaria para la existencia de la industria, aunque, por otra parte, la política comercial no ha sido un elemento decisivo en Colombia, de manera que otros fueron los factores esenciales para que el país saliera de su estancamiento: De hecho, librecambismo y proteccionismo resultaban igualmente…
p. 271
[44]y Ospina V ásquez pertenecen a una gran tradición dentro de la economía que atribuye un papel especial y decisivo a la iniciativa empresarial. Safford, por su parte, está de acuerdo con la tesis general de que los antioqueños desempeñaron un papel destacado, pero sos- tiene que no se requiere una teoría psicológica…
p. 274
38Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 5191 cita
[45]o t o c o l o s,e s c r i t u r a s7 1y 7 2. Notaría Primera de Manizales (1 8 8 4):Libro de P r o t o c o l o s, tomo 1 1,e s c r i t u r a6 9 3. Notaría Primera de Palmira (1 8 7 6):Libro de P r o t o c o l o s, tomo ú n i c o,e s c r i t u r a1 2 4. Notaría Primera deTulúa (1 8 8 6):J u i c i ode Deslinde de l a sT…
p. 519
39Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 1921 cita
[47]August, 1901, moderate Conservatives once again began to conspire to topple the government as the only means of achieving the political reforms they believed necessary to bring the fighting to an end. Chosen to lead the coup against Marroquin was the antioqueiio Historical Conservative Pedro Nel Ospina, who had…
p. 192
40Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 541 cita
[48]la puja, muchas veces exitosa, de conglomerados eco- nómicos no antioqueños para quedarse con empresas tradicionales, lo que condujo a la presencia de los grupos Santodomingo y Ardila Lulle en la región. Como reacción surgió un “sistema de propiedad cruzada” que mucho más tarde se conocería como Grupo de Empresas de…
p. 54
41Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 1102 citas
[49]que hubiera comenzado. Para entonces, los grupos de traficantes 1 Mark Bowden, Killing Pablo, 51. 2 Gabriel Murillo, “Narcotráfico”, 223; Stephen Dudley, Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in Colombia (Nueva York: Routledge, 2004), 98. 110 James D. Henderson de Medellín y de Cali habían construido una…
p. 110
[50]que hubiera comenzado. Para entonces, los grupos de traficantes 1 Mark Bowden, Killing Pablo, 51. 2 Gabriel Murillo, “Narcotráfico”, 223; Stephen Dudley, Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in Colombia (Nueva York: Routledge, 2004), 98. 110 James D. Henderson de Medellín y de Cali habían construido una…
p. 110
42Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 1081 cita
[51]Estado central y bandas criminales con el objetivo aparente de "civilizar” la activi dad criminal; es decir, el "cero tolerancia” a la violencia desembozada, en el sentido del mencionado "proceso civilizatorio". A comienzos de la década de 1980 nuevos vocablos como cartel de Medellín, narco-guerrilla, extraditable…
p. 108
43Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 1971 cita
[52]las inmensas riquezas genera- das por el narcotráfico estaban produciendo una profunda trans- formación de la sociedad colombiana, la cual aún continúa. Las jerarquías sociales, el destino de las inversiones, el régimen polí- tico, todo esto fue afectado completamente por el narcotráfico. Fue en el terreno político…
p. 197
44"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 441 cita
[53]y Control. 8. Barrio Castilla, Medellín, el 23 de Octubre 1990, 7 asesinados y 6 heri- das. Autor: Muerte a Secuestradores. 9. Bar Sturpu de Itaguí, el 15 de diciembre, 12 asesinados y 6 heridos, autor: Muerte a Revolucionarios del Nordeste. 10. San Antonio de Prado (Ant.) el 14 de diciembre, 8 asesinados. Autor: Los…
p. 44
45Peacebuilding in Colombia: From the Lens of Community and PolicyJoan C. Lopez, Beth Fisher-Yoshida · 2024 · p. 601 cita
[54]years to come. In the Sunday edition of one of Colombia’s most important newspapers, El Tiempo, on September 13, 1987, a full-page article titled, De ‘Medallo’ a ‘Metrallo,’ was published (see Figure 3.1). The title was a play on words that 40 Alternative Stories of Youth Leadership Figure 3.1 El Tiempo, “De ‘Medallo’…
p. 60
46Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1221 cita
[55]«Solución Amistosa. Masacre de Villatina». 384 Entrevista 379-VI-00007. Mujer, familiar de víctima de masacre de Villatina. el desmadre (1991-2002) 123 consumismo que les decía a los jóvenes de las comunas: “si ustedes no tienen una moto, si no tienen unos tenis de marca, si no se visten de tal forma, si no tienen una…
p. 122
47Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2931 cita
[56]regulación social que caía bajo sus instituciones o, en otras palabras, extender su capacidad de gobernar espacios periféricos y marginales de la sociedad que antes eran irrelevantes pero que ahora podían ser un desafío debido al narcotráfico. A l día de hoy el estado colombiano todavía se enfrenta con muchos espacios…
p. 293
48Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 1941 cita
[57]como se analizará en la siguiente sección. L OS CAMBIOS EN EL NARCOTRÁFICO Y EN EL CONFLICTO La guerra del Estado contra Escobar se hizo en alianza con sus competidores en el narcotráfico. Desde finales de los años ochenta Escobar había agregado dentro de su lista de enemigos al Cartel de Cali y del Norte del Valle y…
p. 194
49Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1771 cita
[58]metro de la ciudad con una red de teleféricos que cada tarde regresa a miles de trabajadores a sus casas en las montañas, luego de terminar largas jornadas de trabajo en el valle. En una ciudad donde la geografía propiciaba el aislamiento y las pandillas rivales, separadas por quebradas y barrancos se desafiaban desde…
p. 177
50Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 9121 cita
[59]con que paramilitares, en connivencia con miembros de la fuerza pública, perpetraron masacres en el nordeste y en el Urabá antioqueño en los años ochenta; 3) el trabajo manco- munado de agentes del Estado, narcotraficantes y paramilitares para lograr la muerte de Pablo Escobar en 1993; 4) el tránsito que…
p. 912
51El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 431 cita
[60]y sus estructuras pasaron de ser esporádicas a grupos permanentes de gran impac- to. Los paramilitares aparecieron en la contienda contra las guerrillas y fueron determinantes en las tensiones sociales, las luchas laborales y las dificultades para la explotación de recursos naturales. La existencia de escuadrones y…
p. 43
52La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 681 cita
[61]ya entrada la década de los noventa, sirvieron como plataforma para el posicionamiento, a nivel nacional, de los hermanos Castaño, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); y en la dimensión regional, de los grupos paramilitares en el sur del Chocó y su costa…
p. 68
53Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1491 cita
[62]sistemático de la población civil. En la tabla 10, realizada por el IPC, se muestra cómo existe un incremento en más de un 100 % Página 149 de las muertes de civiles adjudicadas a los grupos paramilitares. Para el caso de los grupos guerrilleros el incremento es igualmente sustancial, aunque en número se mantiene por…
p. 149
54Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 1291 cita
[63]conglomerados empresariales, así como otras estructuras criminales. Sin embargo, y a pesar de lo anterior, uno de los grandes hitos para el nuevo auge del paramilitarismo no se entiende sin la creación de las conocidas como Convivir. Las Convivir, creadas al final de la presidencia de César Gaviria —Decreto 356 de…
p. 129
55Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1841 cita
[64]aproximadamente el 11 por ciento de la población víctima de desplazamiento registrada en el RUV en estos años. A partir de 1997, la disputa territorial por el control de esta estratégica región continuó la tendencia evidenciada en los periodos anteriores y las distintas formas de violencia siguieron afectando…
p. 184
56Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 3711 cita
[65]ACCU: 1994−1997 AUC: 1998−2006 Fuente: CNMH-DAV (2018). Base de datos sobre violaciones a los DD. HH e infracciones al DIH cometidas por grupos paramilitares en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién (ACCU, BEC; BB, BHT) (1994-2006). De la totalidad de los 98 casos identificados a partir de esta…
p. 371
57Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 991 cita
[66]Sierra Nevada de Santa Marta, en los depar- tamentos de Guajira, Magdalena y Cesar, reunió su importancia estratégica como ruta de salida del narcotráfico con la creación de un grupo paramilitar dirigido por un colono antioqueño, Hernán Giraldo Serna, que prestó servicios de seguridad para grandes ha- cendados y…
p. 99
58Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1731 cita
[67]• Resistencias Tiempo Antecedentes 1980-1996 • Participación en los movimientos cívicos por tarifas eléctricas en la región. • Hegemonía guerrillera, ELN y FARC. Foco 1996 – 2015 • 1997-2005: prima la confrontación entre grupos guerrilleros, Ejérci- to y paramilitares por el control del territorio. En 1997 incursionan…
p. 173
59Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 3382 citas
[68]de homici - dios, desplazamiento forzado, trata de personas, con señalamiento frecuente de responsabilidades hacia Los Urabeños (AGC) y otras agrupaciones (Revista Semana, Restrepo Juan, 2014, agosto 9, “¿Y entonces quién manda en Urabá?”; Semanario Voz, 2014, septiem - bre 11, “Asesinado Campesino en San José de…
p. 338
[69]de homici - dios, desplazamiento forzado, trata de personas, con señalamiento frecuente de responsabilidades hacia Los Urabeños (AGC) y otras agrupaciones (Revista Semana, Restrepo Juan, 2014, agosto 9, “¿Y entonces quién manda en Urabá?”; Semanario Voz, 2014, septiem - bre 11, “Asesinado Campesino en San José de…
p. 338
60Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 2431 cita
[70]sitúan dentro del Parque Nacional Natural Nudo de Paramillo, por ejemplo, Ituango, Dabeiba y Peque—, las minas antipersonales y el miedo 163. El Urabá antioqueño, como eje de salida de narcóticos y entrada de armas y contrabando, ha sido una zona en disputa territorial entre grupos ilegales. Buena parte de los…
p. 243