María Ángela Salazar Murillo
Posconflicto
La biografía
María Ángela Salazar Murillo (Tadó, Chocó, mediados del siglo XX – 2020) fue una lideresa afrocolombiana de víctimas, organizadora comunitaria en el Urabá antioqueño y comisionada de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. Su trayectoria condensa una genealogía específica del liderazgo negro de base: mujer, desplazada desde la infancia, formada en el trabajo cotidiano con otras mujeres víctimas del conflicto en Apartadó y Medellín, llegó a la instancia más alta de la justicia transicional colombiana como puente orgánico entre las comunidades étnicas del Pacífico y el aparato institucional que buscaba narrar la guerra. Murió antes de la publicación del Informe Final —Hay futuro si hay verdad, julio de 2022—, en cuyos créditos figura, junto a Alfredo Molano Bravo, con la nota "q. e. p. d.". Su nombre aparece hoy en homenajes de la Unidad para las Víctimas, la Embajada de Suecia en Colombia, el Fondo Fiduciario Multipartícipe de Naciones Unidas y la Gobernación de Antioquia, en un reconocimiento póstumo que en vida no tuvo con la misma nitidez.
Línea de vida
- 1970
Desplazamiento del Chocó a Medellín
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Nacida en Tadó, Chocó, llegó a Medellín a los nueve años, identificada desde entonces como víctima de desplazamiento. Su doble pertenencia al Chocó recordado y a la Medellín aprendida configuró una posición de mediación que marcaría toda su trayectoria posterior.
- 2000
Graduación de bachiller
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Se graduó de bachiller en el año 2000, dato que sugiere una escolaridad continuada o completada ya en la adultez, en el contexto de una trayectoria marcada por el desplazamiento y la vida en Medellín.
- 2005
Liderazgo en la Iniciativa de Mujeres por la Paz en Apartadó
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Consolidó su trabajo como representante de víctimas y de la organización Iniciativa de Mujeres por la Paz, con sede en Apartadó, Urabá antioqueño. Su labor se orientó al empoderamiento femenino —descrito como 'un nuevo dar a luz' y 'un despertar'— acompañando a mujeres víctimas del conflicto en procesos de reconocimiento de derechos, denuncia y no subordinación.
- 2017
Entrevista en el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad (MNJCV)
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Fue entrevistada por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH-DAV) en Apartadó en el marco del MNJCV. Reflexionó sobre las dificultades específicas de las mujeres en los procesos de reintegración, señalando que muchas excombatientes no se identifican públicamente como desmovilizadas por temor al señalamiento social.
- 2018
Designación como comisionada de la CEV
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Fue seleccionada por el comité de escogencia para integrar el cuerpo de once comisionados de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, creada por el Acuerdo Final de 2016. Su designación respondía a la necesidad de incorporar voces afrocolombianas de base con autoridad territorial en el aparato transicional.
- 2019
Coliderazgo del enfoque étnico en la CEV
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Junto con la comisionada Patricia Tobón Yagarí, lideró el trabajo con pueblos étnicos dentro de la Comisión. Abogó por la escucha a las víctimas y promovió, junto con Alfredo Molano Bravo, una mirada territorial que diera protagonismo a los sectores más victimizados, excluidos y silenciados: 'el revés de la historia de la guerra'.
- 2020
Fallecimiento antes de la publicación del Informe Final
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Murió en 2020, antes de la publicación del Informe Final de la CEV —'Hay futuro si hay verdad', julio de 2022—, en cuyos créditos figura con la nota 'q. e. p. d.' junto a Alfredo Molano Bravo. Recibió reconocimientos póstumos de la Unidad para las Víctimas, la Embajada de Suecia en Colombia, el Fondo Fiduciario Multipartícipe de Naciones Unidas y la Gobernación de Antioquia.
- 2022
Legado en el Informe Final de la CEV y el Tomo Étnico
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El Informe Final de la CEV incluyó el Tomo 9, 'Resistir no es aguantar: violencias y daños contra los pueblos étnicos de Colombia', resultado colectivo de la línea de trabajo étnico que Salazar colideró con Patricia Tobón Yagarí. Su nombre quedó inscrito en los créditos del Informe como comisionada fallecida.
La lideresa de andar a pie
La Unidad para las Víctimas la retrató, en su homenaje, con una fórmula que dice más que un currículum: "la de andar a pie que vive en el Barrio Obrero". La imagen encierra una posición política. Salazar no era la líder de escritorio ni la funcionaria delegada; era la mujer que caminaba los barrios, llegaba a las reuniones sin mediación de vehículo oficial y compartía código y territorio con las víctimas a las que representaba. Su autoridad no vino de un título académico ni de una carrera burocrática, sino de un conjunto entrelazado de condiciones: haber nacido en el Chocó, haber sido desplazada, haber vivido su juventud entre Medellín y Urabá, haber trabajado durante años con mujeres víctimas en Apartadó y haber construido, en ese trayecto, una voz que las comunidades reconocían como propia.
Esa autoridad encarnada la convirtió, en los años inmediatamente posteriores al Acuerdo Final de 2016 entre el Estado colombiano y las FARC-EP, en una candidata natural para integrar el cuerpo colegiado de once comisionados que asumiría el mandato de esclarecer lo ocurrido durante más de medio siglo de conflicto armado. Que llegara allí desde una organización de base en Urabá, y no desde una universidad o una ONG capitalina, marca un hecho histórico: el sistema transicional intentó, con desigual fortuna, incorporar liderazgos territoriales, étnicos y femeninos que hasta entonces habían operado en los márgenes de la deliberación pública nacional. La figura de Salazar sintetiza esa apuesta y también sus límites, porque llegó al centro deliberativo con el equipaje entero de su biografía y desde allí, sin renunciar a él, tuvo que negociar los códigos de un aparato institucional que hablaba otras lenguas.
Del Chocó a Medellín: infancia desplazada
Salazar nació en Tadó, municipio del San Juan chocoano, en una fecha ubicada en la generación que vivió su adolescencia y adultez en paralelo al recrudecimiento del conflicto armado en el Pacífico. Llegó a Medellín a los nueve años, identificada desde entonces como víctima de desplazamiento. Su condición de desplazada fue parte constitutiva de su identidad pública y de la autoridad con que hablaría décadas después.
Su juventud transcurrió en Medellín. Se graduó de bachiller en el año 2000, dato que sugiere una escolaridad continuada o completada ya en la adultez. Los testimonios de su generación en el Chocó describen la región, y particularmente Quibdó, como un lugar de armonía, tranquilidad y libertad de movilidad en décadas anteriores, en contraste con el deterioro posterior. Salazar creció con la memoria de un Chocó anterior a la guerra y con la experiencia de una Medellín receptora, donde una niña afrodescendiente venida del Pacífico aprendía las coordenadas de una ciudad que ya entonces concentraba las tensiones del país. Esa doble pertenencia —al Chocó recordado y a la Medellín aprendida— configuró un modo de habitar el país que no aparece en los cuadros estadísticos: el de quien pertenece a dos geografías sin ser plenamente de ninguna, y que hará más tarde de esa distancia un instrumento de mediación.
Urabá: la Iniciativa de Mujeres por la Paz
La trayectoria pública verificable de Salazar se ancla en Apartadó, en el Urabá antioqueño, donde llegó a ser representante de víctimas y de la organización Iniciativa de Mujeres por la Paz. Urabá es una de las regiones más castigadas por el conflicto colombiano: enclave estratégico entre el Caribe y el Pacífico, corredor entre el Chocó y Antioquia, escenario del despliegue paramilitar de los años noventa y de la disputa prolongada con guerrillas y grupos armados sucesivos. Trabajar con víctimas allí, y hacerlo desde una organización de mujeres, era una posición asumida en un territorio donde las mujeres cargaban de forma desproporcionada las consecuencias del desplazamiento, el asesinato de familiares y la violencia sexual.
Su trabajo en esa organización se orientó al empoderamiento femenino, descrito con dos imágenes recurrentes: "un nuevo dar a luz" y "un despertar". Se trataba de acompañar a las mujeres en procesos de reconocimiento —de la violencia doméstica, de sus propios derechos, de la obligación de la sociedad hacia ellas— y de promover la denuncia y la no subordinación. En contextos como los del Urabá y ciertos barrios de Medellín, ese trabajo suponía convertir el espacio comunitario en un refugio donde las mujeres desplazadas y afectadas por el conflicto pudieran sanar y organizarse. La metodología, más intuida que teorizada, operaba por acumulación: reuniones que se sostenían en el tiempo, confianzas que se ganaban despacio, palabras que iban ampliando el vocabulario compartido para nombrar lo que antes había ocurrido en silencio.
En 2017, el Centro Nacional de Memoria Histórica, a través de su Dirección de Acuerdos de la Verdad, la entrevistó en Apartadó en el marco del Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad. Esa entrevista es una de las pocas ocasiones en que quedó registrada su voz sobre reintegración y género. Allí Salazar reflexionó sobre las dificultades específicas que enfrentan las mujeres en los procesos de reintegración de excombatientes y señaló un fenómeno concreto: muchas mujeres desmovilizadas se negaban a declararse públicamente como tales por temor al señalamiento social. La observación coincide con una tesis sostenida por el CNMH en sus balances: la violencia y discriminación basadas en género son preexistentes al conflicto armado, y las necesidades particulares de las mujeres se desatienden tanto durante la guerra como en los mecanismos diseñados para superarla. Salazar hablaba desde el trabajo cotidiano con esas mujeres, no desde la teoría, y ese anclaje conferiría a su intervención un timbre distinto al del análisis experto: la observación tenía nombres y direcciones detrás.
Perdón individual y reconciliación
Uno de los pocos cuerpos de discurso propio atribuidos con nitidez a Salazar es su reflexión sobre el perdón. La sostenía como convicción central y la recalcaba en todos los espacios en que participaba: "solo a través del perdón se lograría cambiar el rumbo de la historia". No era, sin embargo, un perdón genérico ni un lugar común transicional. Salazar lo definía en términos precisos y filosóficamente exigentes.
"El perdón es individual, no es colectivo, es mi perdón", decía. La formulación desplaza el eje: el perdón no es una prerrogativa que las víctimas puedan delegar en un cuerpo representativo, ni un gesto que una comunidad pueda otorgar en bloque a sus victimarios. Es un acto singular de apropiación del daño. "Esto me pasó a mí, no les pasó a todos", agregaba, subrayando la irreductibilidad de la experiencia de cada víctima. Y vinculaba ese perdón a una función liberadora concreta: perdonar era dejar de vivir atada al recuerdo. La reconciliación aparecía, en esa lógica, como consecuencia posible de un perdón previamente asumido en primera persona, nunca al revés.
En un país donde los marcos oficiales de justicia transicional privilegian la reparación colectiva, las medidas de no repetición dirigidas a comunidades y las garantías institucionales, la insistencia de Salazar en el perdón como acto estrictamente individual devuelve a la víctima particular una agencia que las lógicas institucionales tienden a diluir. Que esa filosofía viniera de una lideresa afrocolombiana con historia de desplazamiento, formada en el trabajo con otras mujeres víctimas, le confería una legitimidad que ninguna elaboración académica podría replicar. La posición tenía además consecuencias prácticas: si el perdón era un acto singular, no podía ser exigido como condición de paz ni administrado desde arriba; la política pública podía crear escenarios, pero no producir el acto.
Los rasgos con que se la describe —calidez, pausa, vocación de acompañamiento hacia las mujeres— son coherentes con esa filosofía y emergen del tejido de los homenajes póstumos y de los perfiles institucionales que reconstruyeron su figura después de su muerte.
Los once: designación como comisionada
El Acuerdo Final de 2016 creó la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición como uno de los tres componentes del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. Un comité de escogencia seleccionó a los once comisionados que asumirían el mandato. Salazar fue una de ellas. Integró el cuerpo colegiado junto con Francisco José de Roux, que lo presidió; Alejandro Castillejo, Saúl Franco, Lucía González, Carlos Martín Beristain, Alejandra Miller, Leyner Palacios Asprilla, Marta Ruiz, Patricia Tobón Yagarí, Alejandro Valencia Villa y Alfredo Molano Bravo. Palacios se incorporó en septiembre de 2020, en reemplazo de otra vacante.
La composición del cuerpo tenía una arquitectura deliberada. Junto a académicos, sacerdotes jesuitas, periodistas y juristas de trayectoria nacional, la Comisión incorporó voces provenientes de los territorios y de los pueblos históricamente excluidos. Patricia Tobón Yagarí llegaba desde el movimiento indígena, con la representación de la Organización Nacional Indígena de Colombia. Leyner Palacios, cuando se sumó en 2020, aportaba su condición de líder chocoano, abogado, sobreviviente de la masacre de Bojayá y Secretario General de la Comisión Interétnica por la Verdad del Pacífico. Salazar, junto con ellos, encarnaba la vía étnica y territorial: una mujer afrocolombiana, desplazada del Chocó, formada en el trabajo comunitario en Urabá.
En el diseño del cuerpo, su presencia respondía a una demanda estructural: no podía haber una comisión creíble sobre el conflicto colombiano sin voces afrocolombianas de base con autoridad territorial. Salazar cumplía esa condición y traía consigo, además, una red de interlocución en Urabá y en el Pacífico que ninguna designación académica habría podido replicar. Esa red convertía su asiento en el cuerpo colegiado en algo más que representación simbólica: era también un canal de escucha efectivo hacia comunidades que, sin ese vínculo previo, difícilmente habrían encontrado el modo de acercarse al aparato institucional.
El trabajo con pueblos étnicos
Dentro de la Comisión, Salazar colideró el trabajo con pueblos étnicos junto con Patricia Tobón Yagarí. Cuando Leyner Palacios se incorporó en septiembre de 2020, dio continuidad a esa línea. La convergencia de tres comisionados afrocolombianos e indígenas alrededor del enfoque étnico reflejaba una decisión metodológica, aunque el peso específico de cada uno en el diseño y ejecución del enfoque corresponde al trabajo colegiado del cuerpo.
El resultado colectivo más visible de esa línea de trabajo fue el Tomo 9 del Informe Final, Resistir no es aguantar: violencias y daños contra los pueblos étnicos de Colombia, publicado en 2022. El tomo es un producto institucional de la Comisión en su conjunto, no una obra de autoría individual atribuible a Salazar. Su coliderazgo del área temática con Tobón Yagarí es dato verificable. El enfoque étnico tuvo, en Salazar, una interlocutora orgánica con las comunidades del Pacífico y con las organizaciones de mujeres afro del Urabá, un puente de escucha que la Comisión difícilmente habría tenido sin ella. Ese lugar de bisagra, que combinaba la escucha en terreno con la deliberación en la mesa de comisionados, es el que distingue su función específica dentro de un trabajo por definición colegiado.
Salazar y Alfredo Molano Bravo —el otro comisionado que también murió antes de la publicación del Informe— convocaron a mirar "el revés de la historia de la guerra": una mirada territorial que diera protagonismo a los sectores más victimizados, excluidos y silenciados. La formulación resume una posición metodológica compartida: escuchar desde abajo, desde los márgenes geográficos y sociales, en lugar de reconstruir el conflicto desde los centros de decisión. Que esa convocatoria proviniera de dos comisionados con trayectorias tan distintas —el cronista de las tierras del sur y la lideresa afro de Urabá— y que ambos murieran antes de leer el Informe cargó al trabajo colectivo de una responsabilidad adicional respecto a la coherencia entre método enunciado y resultado final.
Pacífico y Urabá: el suelo donde se hizo lideresa
El Chocó y el Urabá antioqueño son dos de los territorios donde la violencia estructural contra las comunidades afrocolombianas se articuló con la violencia armada del conflicto interno; comprender la trayectoria de Salazar exige detenerse en ellos, porque su liderazgo no se construyó en abstracto sino en la textura concreta de esas geografías. Las comunidades étnicas chocoanas cargaban ya, antes del recrudecimiento reciente, una historia larga de exclusión y marginalidad frente al Estado. A esa base histórica se superpuso, en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI, el ingreso de actores armados ilegales foráneos que transformaron la vida cotidiana de la región. La niña que había salido de Tadó a los nueve años pertenecía a esa historia larga; la mujer que trabajaba en Apartadó pertenecía a la más reciente.
En 2006, el sistema de alertas tempranas de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios advirtió sobre la agudización de la confrontación armada en el Chocó y señaló como probables los homicidios selectivos, las masacres, los enfrentamientos con interposición de población civil, la destrucción de bienes civiles, los desplazamientos y los reclutamientos forzados, principalmente contra territorios colectivos afrocolombianos. Ese año, comunidades afrocolombianas desplazadas en Quibdó constituyeron, en asamblea del 9 de abril, una organización de representación autónoma para la defensa de derechos. Las masacres, homicidios y desapariciones documentados en la región —incluidos casos atribuidos al Bloque Norte de las autodefensas paramilitares desde al menos 1996— configuraron el fondo sobre el cual líderes y lideresas como Salazar construyeron sus procesos organizativos. No era, pues, un trabajo abstracto de "sensibilización": era una respuesta a hechos concretos, con nombres, fechas y territorios usurpados.
En Urabá, la disputa por corredores, tierras y economías ilegales entre paramilitares, guerrillas y fuerza pública produjo un patrón sostenido de desplazamiento y despojo que golpeó de forma particular a las mujeres. Fueron ellas las que, tras la pérdida de esposos, hijos y hermanos, sostuvieron los hogares desplazados, migraron a los cascos urbanos y encontraron en las organizaciones comunitarias un espacio de reconstrucción. La Iniciativa de Mujeres por la Paz, con la que Salazar se identificó públicamente, se inscribió en ese tejido de respuestas colectivas, y su trabajo cotidiano —el que sostuvo durante años antes de cualquier designación oficial— consistió en convertir ese golpe demográfico y afectivo en organización política de base.
Género y verdad: Mi cuerpo es la verdad
El enfoque de género en la Comisión no fue una compartimentación temática, sino un eje transversal. Salazar contribuyó a él desde su lugar específico: no como teórica del género, sino como mujer que había trabajado décadas en el empoderamiento de otras mujeres víctimas. El informe Mi cuerpo es la verdad, uno de los productos de la Comisión, documentó experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armado colombiano, incluyendo impactos físicos, psicosociales y socioeconómicos diferenciados. Salazar figura entre los comisionados que participaron en su elaboración, hasta su fallecimiento.
Como con el Tomo 9, la participación en un producto colectivo no equivale a autoría individual. Su presencia en la Comisión, y particularmente en el trabajo con mujeres, aseguró que la voz de las víctimas afrocolombianas rurales no se subordinara a marcos analíticos elaborados sin ellas. Los testimonios de mujeres desplazadas que participaron en talleres y espacios colectivos donde adquirieron herramientas para reconocer la violencia y comprometerse con otras mujeres —el tipo de trabajo que Salazar había hecho durante años en Apartadó— constituyeron parte del sustrato empírico sobre el que la Comisión construyó su análisis de género. Entre el taller de barrio en Apartadó y el capítulo de un tomo publicado en Bogotá hay una cadena de mediaciones larga; el aporte específico de Salazar consistió, en buena medida, en sostener esa cadena y evitar que se rompiera en los tramos donde el lenguaje técnico solía imponerse al testimonio.
Muerte antes del Informe
Salazar murió en 2020, antes de la publicación del Informe Final. Su nombre aparece en los créditos de la obra —Hay futuro si hay verdad, primera edición, Bogotá, 2022— con la indicación "q. e. p. d.", junto al de Alfredo Molano Bravo, quien también había fallecido antes de la publicación. Son los dos comisionados que la obra reconoce póstumamente.
El Informe Final, publicado en julio de 2022, quedó estructurado en once tomos, entre los cuales el Tomo 9 aborda a los pueblos étnicos, el Tomo 10 el exilio bajo el título La Colombia fuera de Colombia, y el Tomo 11 los relatos territoriales del conflicto armado en Colombia adentro, subdividido en volúmenes regionales. El volumen sobre Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoano corresponde al Tomo 11, volumen 3, y cubre precisamente los territorios donde Salazar vivió y trabajó. La coincidencia entre su biografía y ese recorte cartográfico no es fortuita: fue una de las voces que empujó a que esos territorios tuvieran, en el conjunto de la obra, la centralidad que finalmente tuvieron.
Que la obra saliera a la luz sin ella tiene un peso simbólico difícil de ignorar. La Comisión había sido diseñada para escuchar a las víctimas y devolverles, en forma de verdad pública, el reconocimiento del daño. Salazar fue puente y traductora de esa escucha durante los años del mandato, pero no alcanzó a leer lo que ese trabajo produjo. La nota "q. e. p. d." junto a su nombre es la constancia institucional de una asimetría irreductible: la de quien contribuye a producir un bien público del que ya no podrá ser destinataria.
La red institucional del reconocimiento
Tras la publicación del Informe Final, un conjunto de entidades produjo homenajes y perfiles que fijaron la memoria pública de Salazar. La Unidad para las Víctimas de Colombia publicó, en su portal, un homenaje titulado Seguir siendo Ángela, la de andar a pie que vive en el Barrio Obrero, que la caracteriza como figura cercana a las comunidades de base. La Embajada de Suecia en Colombia la incluyó en su iniciativa WikiGAP sobre "Mujeres constructoras de paz en Colombia". El Fondo Fiduciario Multipartícipe de Naciones Unidas, vinculado al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, publicó en su portal un artículo titulado The truth will restore trust, asociado a su figura en el contexto del proceso de paz colombiano. La Gobernación de Antioquia realizó un reconocimiento en el marco de un evento relacionado con la Casa de la Mujer en Apartadó.
La convergencia de esas entidades —una comisión de la verdad, una unidad estatal de víctimas, una embajada europea, una agencia de Naciones Unidas y un gobierno departamental— traza el mapa institucional en que la figura de Salazar quedó inscrita: los actores nacionales e internacionales que sostuvieron, financiaron y legitimaron el sistema transicional colombiano. Que todos ellos reconocieran su figura después de su muerte constata que Salazar había logrado, en vida, articularse con esa red desde una posición de base que otros liderazgos comunitarios rara vez alcanzan.
Los homenajes póstumos tienen, sin embargo, su propia dinámica: canonizan, simplifican, subrayan lo utilizable. La imagen consolidada de Salazar —"constructora de paz", caminante del Barrio Obrero, comisionada afrocolombiana— es real, pero también funcional a los intereses institucionales de quienes la enuncian. Recuperar la aspereza de su trayectoria —el desplazamiento a los nueve años, los años sin registro público, las mujeres concretas de Apartadó que sostuvo y que la sostuvieron— es una tarea que los homenajes no hacen por sí solos y que exige lecturas más lentas.
La huella
Salazar dejó menos texto escrito y más práctica encarnada. Su huella no está en un libro de autoría propia ni en un cuerpo doctrinario sistematizado, sino en un conjunto de gestos e intervenciones: el trabajo cotidiano con mujeres víctimas en Apartadó durante años; el testimonio ante el CNMH en 2017; el coliderazgo del enfoque étnico en la Comisión entre 2018 y 2020; la insistencia en el perdón individual como puerta de la reconciliación; y la presencia física en escenarios donde su condición de mujer afrocolombiana, chocoana, desplazada y sobreviviente tenía por sí misma un peso argumentativo que ninguna otra retórica podía sustituir.
Junto a figuras como Leyner Palacios y a organizaciones como la Comisión Interétnica por la Verdad del Pacífico, Salazar ocupa un lugar de bisagra: fue de las primeras lideresas afrocolombianas de base que llegó al núcleo de un mecanismo transicional de alcance nacional. Su presencia en la Comisión no resolvió las desigualdades estructurales que su propia biografía denunciaba, pero abrió una fisura por la que otras voces han pasado y podrán pasar. Que muriera antes de la publicación del Informe Final, y que su nombre haya quedado inscrito en la primera página de esa obra con la nota "q. e. p. d.", forma parte del legado que Salazar deja al debate colombiano sobre memoria, justicia y no repetición.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
23 documentos · 27 fragmentos01Unidad para las Víctimas - seguir siendo Ángela.htmlPágina 12 citas
[1]de todo, Ángela era una convencida de que solo a través del perdón se lograría cambiar el rumbo de la historia; no había espacio en el cual no lo recalcara. ”Cuando yo perdono abro la puerta a la reconciliación; el perdón es individual no es colectivo, es mi perdón, es una forma de decir esto me pasó a mí no les pasó…
p. 1
[10]Unidad para las Víctimas - seguir siendo Ángela Fuente institucional: Unidad para las Víctimas. URL: https://portalhistorico.unidadvictimas.gov.co/es/institucional/seguir-siendo-angela-la-de-andar-pie-que-vive-en-el-barrio-obrero/58097 Fecha de consulta: 2026-08-11. “Seguir siendo Ángela, la de andar a pie que vive en…
p. 1
02La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · Página 511 cita
[2]municipio de Quibdó. En una palabra, yo podría decir que el Chocó, Quibdó, que es el lugar donde nací, donde estamos, era armonía (…), tranquilidad y era vida. De mi niñez recuer- do que uno podía salir, ir a cualquier barrio de Quibdó con total tranquilidad, incluso de niños recuerdo mis idas al colegio caminando,…
p. 51
03Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · Página 3751 cita
[3]ellas estuvie- ran ahí porque las iban a matar por ellas. Así mismo pasó en los noven- ta… ellas, digamos, o las que tenían hijos se sentían señaladas por los hijos, acusadas por los hijos, insultadas. Y muchas de ellas, es la fecha que no dicen que son desmovilizadas, por temor al señalamiento. (CNMH-DAV, MNJCV, CV,…
p. 375
04La Verdad de las Mujeres. Víctimas del conflicto armado en Colombia. Tomo IRuta Pacífica de las Mujeres · 2013 · Página 781 cita
[4]empecé a estar en reuniones, en talleres y entonces esta mariposa como que al sol vuela y dejó atrás la esclavitud. Medellín, Antioquia, 2002, P.88. Espacios en los que han adquirido instrumentos para repensarse y repensar sus vidas, para entender los mecanismos de subordinación de las mujeres, han experimentado la…
p. 78
05Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · Página 331 cita
[5]los relatos de unas y otros que hablan de una guerra que también tocó a sus puertas. Valle Encantado es como un hospital de recuperación. No del cuerpo sino del alma. Las casas allí son más que el dulce hogar, son refugios a donde han llegado estas mujeres para reparar sus heridas. Algunas son tan profundas que ningún…
p. 33
06Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 2, 82 citas
[6]COMISIÓN PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LA VERDAD, LA CONVIVENCIA Y LA NO REPETICIÓN Hay futuro si hay verdad – Informe Final. Mi cuerpo es la verdad EXPERI ENCIAS DE MUJERES Y PERSONAS LG B T IQ+ EN EL CONFLICTO ARMADO Julio de 2022 Hay futuro si hay verdad. Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la…
p. 2
[18]armado colombiano 305 1. Impactos de las violencias contra personas LGBTIQ+ 305 1.1 Impactos diferenciados 306 1.2 Impactos psicosociales 307 1.3 Impactos físico s en las partes sexualizadas del cuerpo 311 1.4 Impactos sobre la salud y la autonomía sexual y reproductiva 312 1.5 Impactos socioeconómicos 314 1.6…
p. 8
07Comisión de la Verdad - metodología étnica.htmlPágina 12 citas
[7]Final. En el ejercicio de su labor como Comisionada abogó por la escucha a las víctimas y lideró el trabajo con pueblos étnicos junto con la comisionada Patricia Tobón Yagarí. Leyner Palacios 28 sept 2020- agosto 2022 Leyner Palacios es un líder chocoano y abogado de profesión con una trayectoria de más de 20 años en…
p. 1
[11]los Pueblos Étnicos. Respecto al Sistema integral de Verdad, Justicia y Reparación, que incluye a la Comisión de la Verdad, se acordó, entre otras cosas que: “En el diseño de los diferentes mecanismos judiciales y extrajudiciales acordados respecto a los pueblos étnicos se incorporará la perspectiva étnica y cultural.…
p. 1
08Gobernación de Antioquia - homenaje a María Ángela Salazar.htmlPágina 11 cita
[8]Gobernación de Antioquia - homenaje a María Ángela Salazar Fuente institucional: Gobernación de Antioquia. URL: https://www.antioquia.gov.co/index.php/noticias-secretaria-de-las-mujeres/plan-de-economia-del-cuidado-y-casa-de-la-mujer-llegan-a-apartado-para-avanzar-en-la-equidad-de-genero-y-oportunidades-para-todas…
p. 1
09Embajada de Suecia - María Ángela Salazar, constructora de paz.htmlPágina 11 cita
[9]Embajada de Suecia - María Ángela Salazar, constructora de paz Fuente institucional: Gobierno de Suecia. URL: https://www.swedenabroad.se/es/embajada/colombia-bogot%C3%A1/actualidad/wikigap/mujeres-constructoras-de-paz-en-colombia/angela-salazar/ Fecha de consulta: 2026-08-11. Angela Salazar - Sweden Abroad Sweden…
p. 1
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 1, 202 citas
[12]lo cual convocamos a las sociedades regionales a conversar y a seguir profundizando en nuevos y renovados procesos de investigación. La Comisión quiere hacer de este capítulo un homenaje a Alfredo Molano Bravo, quien orientó hasta su muerte el despliegue territorial. En sus conversaciones y en sus libros, el…
p. 20
[25]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado CARIBE COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL CARIBE Colombia.…
p. 1
11Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[13]RESISTIR NO ES AGUANTAR Violencias y daños contra los pueblos étnicos de Colombia HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición RESISTIR NO ES AGUANTAR VIOLENCIAS Y DAÑOS CONTRA LOS PUEBLOS ÉTNICOS DE COLOMBIA HAY FUTURO si hay verdad INFORME…
p. 1
12Raza y derechos humanos en Colombia: Informe sobre discriminación racial y derechos de la población afrocolombianaCésar Rodríguez Garavito, Tatiana Alfonso Sierra, Isabel Cavelier Adarve · 2009 · Página 1021 cita
[14]afrocolombianos a partir de 2005 (Corte Constitucional 2009). En concordancia con esta cifra, el sistema de alertas tempranas de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas advirtió en 2006 sobre la agudización de la confrontación armada y las consecuencias nefastas para la población…
p. 102
13La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · Página 1921 cita
[15]porque venimos reclamando precisamente el respeto hacia las comunidades negras, las comunidades afro. (CNMH, CV, 2020, 11 de agosto) Se presentaron casos de homicidio y desaparición forzada de integrantes de comunidades afrocolombianas en la región, que reflejaron los alcances de la violencia y el sometimiento del…
p. 192
14Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · Página 3011 cita
[16]modalidades de desplazamiento forzado en la región chocoana. 442 Es importante destacar que en medio de los innumerables problemas que hemos tenido que afrontar y con todos los impactos derivados de la ma- sacre y el desplazamiento… el proceso organizativo en Quibdó ha sido una experiencia dignificante que nos ha…
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15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[17]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado ANTIOQUIA COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL ANTIOQUIA, SUR DE…
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16Naciones Unidas - La verdad restaurará la confianza.htmlPágina 11 cita
[19]Naciones Unidas - La verdad restaurará la confianza Fuente institucional: Fondo Fiduciario Multipartícipe de las Naciones Unidas. URL: https://mptf.undp.org/news/truth-will-restore-trust Fecha de consulta: 2026-08-11. The truth will restore trust | MPTF Office Skip to main content Funds, contributors, countries,…
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17La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[20]LA COLOMBIA FUERA DE COLOMBIA Las verdades del exilio HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición LA COLOMBIA FUERA DE COLOMBIA LAS VERDADES DEL EXILIO HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Colombia. Comisión de la Verdad, autor Hay futuro si…
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18No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[21]NO MATARÁS Relato histórico del conflicto armado interno en Colombia HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición NO MATARÁS RELATO HISTÓRICO DEL CONFLICTO ARMADO INTERNO EN COLOMBIA Colombia. Comisión de la Verdad, autor Hay futuro si hay…
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19No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[22]NO ES UN MAL MENOR Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armado HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición NO ES UN MAL MENOR NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES EN EL CONFLICTO ARMADO HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Colombia. Comisión de…
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20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[23]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado AMAZONÍA COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO AMAZONÍA Colombia. Comisión de la Verdad, autor Hay futuro si…
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21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[24]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado EL CAMPESINADO Y LA GUERRA COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO EL CAMPESINADO Y LA GUERRA Colombia.…
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22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[26]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado REGIÓN CENTRO COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL REGIÓN CENTRO…
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23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 11 cita
[27]HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición COLOMBIA ADENTRO Relatos territoriales sobre el conflicto armado DINÁMICAS URBANAS DE LA GUERRA COLOMBIA ADENTRO RELATOS TERRITORIALES SOBRE EL CONFLICTO ARMADO DINÁMICAS URBANAS DE LA GUERRA…
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