Idea transversal
Cimarronaje
El cimarronaje fue el proceso de tres siglos por el cual esclavos africanos y afrodescendientes en el territorio de la actual Colombia huyeron del régimen esclavista, fundaron aldeas autónomas llamadas palenques y construyeron instituciones propias, obligando a la Corona española a oscilar entre el exterminio y la negociación territorial.
Trayectoria de una idea
- 1576
Alianza cimarrona en el Darién
- 1600
Fundación del palenque de Matuna y proclamación de Benkos Biohó
- 1619
Primera capitulación colonial: libertad y tierras para cimarrones
- 1700
Consolidación y capitulación del Palenque de San Basilio
- 1745
Destrucción militar del palenque El Castigo en el Patía
- 1780
Fundación de comunidades cimarronas en La Guajira
- 1851
Abolición de la esclavitud y sedimento del cimarronaje
La lectura
El cimarronaje neogranadino no fue una serie de fugas individuales sino un proceso político de larga duración que transformó la resistencia esclava en gobierno territorial: los palenques desarrollaron cabildos electivos, capitanes de guerra, economías anfibias y rituales propios que los distinguían como comunidades soberanas dentro del orden colonial. La política de la Corona osciló permanentemente entre el exterminio y la capitulación, y fueron los propios cimarrones quienes enseñaron al Estado colonial que existía una tercera vía —la existencia territorial reconocida— entre la esclavitud y la revuelta abierta. El Palenque de San Basilio sintetizó ese proceso: resistió militarmente, negoció condiciones y produjo la única lengua criolla de base ibérica hablada en América, el palenquero, testimonio vivo de la gestación cultural de una identidad nueva. Geográficamente, el cimarronaje siguió con precisión el mapa del extractivismo colonial, desde el Chocó y el norte de Antioquia hasta el Patía, el bajo Magdalena y el hinterland caribeño, convirtiendo los márgenes del control colonial en territorios de libertad. El sedimento de ese proceso —institucional, cultural y territorial— fue recuperado por el movimiento afrocolombiano del siglo XX como fundamento histórico de sus reivindicaciones frente al Estado republicano.
En el vocabulario colonial americano, cimarrón nombraba al animal doméstico que había vuelto al monte; pronto, y sobre todo, al esclavo africano que huía del amo. En el territorio de la actual Colombia, esa palabra dejó de designar apenas una fuga individual para nombrar un proceso de tres siglos en el que hombres y mujeres esclavizados abandonaron minas, haciendas y bogas, se internaron en pantanos y serranías, y allí levantaron aldeas armadas —los palenques— con cabildos electivos, capitanes propios, lenguas mestizas y una doctrina práctica de negociación con la Corona. El cimarronaje neogranadino fue una forma de guerra prolongada y una forma de gobierno; produjo instituciones, capitulaciones y territorios; y dejó, cuando la esclavitud terminó en 1851, un sedimento cultural y político que el movimiento afrocolombiano del siglo XX volvería a movilizar bajo el mismo nombre para fundar sus reivindicaciones territoriales frente al Estado republicano.
Un fenómeno con causas estructurales
El cimarronaje no fue un accidente de temperamento sino la respuesta lógica a una economía que necesitaba cuerpos africanos y no encontraba manera de sujetarlos. El colapso demográfico indígena en la costa atlántica, veloz y desmesurado, dejó a los explotadores españoles sin la mano de obra con la que habían contado para transportes, minas, agricultura y servicios urbanos. Desde finales del siglo XVI, la trata cubrió ese vacío. Cartagena de Indias se convirtió en el principal puerto de entrada de africanos esclavizados en toda América: entre 1580 y 1640 desembarcaron allí, bajo registro, no menos de 110.000 personas; en el conjunto del período de la trata, unas 196.000. Al territorio de la actual Colombia entraron menos de 120.000; el resto se redistribuyó hacia Panamá, la Audiencia de Quito y otros destinos.
La composición de esa población marcó desde el inicio la forma que tomaría la resistencia. En los siglos XVI y XVII se prefirió importar varones, considerados más útiles para las faenas pesadas. En nueve haciendas de la provincia de Cartagena, entre 1633 y 1724, la proporción llegó hasta cinco hombres por cada mujer; los menores de quince años no alcanzaban el 5% de la población esclava. Ese desequilibrio impidió la autorreproducción: la fuerza de trabajo debía sostenerse importando africanos, no criando criollos. Y produjo, dentro del sistema, una tensión permanente —limitada satisfacción sexual para los hombres esclavizados, agravada por los abusos de los amos sobre las mujeres— que se sumaba a la violencia cotidiana del régimen.
Los esclavos protestaron y se sublevaron de manera continua. Se suicidaron, mataron a sus hijos recién nacidos, se rebelaron colectivamente y, sobre todo, huyeron. La fuga hacia los montes, los manglares y las serranías —el cimarronaje propiamente dicho— fue la forma de resistencia que dio lugar a comunidades duraderas. Su geografía siguió con precisión el mapa del extractivismo colonial: donde había minas de oro y platino, donde había haciendas agroganaderas, donde la boga fluvial exigía cuadrillas, allí surgieron palenques. El Chocó, el norte de Antioquia, el valle del Cauca, el Patía, el bajo Magdalena y el hinterland de Cartagena fueron a la vez los grandes escenarios del trabajo forzado y los grandes escenarios de la fuga.
Benkos Biohó y el primer ciclo de palenques
Antes de que las autoridades españolas dieran nombre y rostro al fenómeno, ya existían comunidades cimarronas organizadas. En 1576, el corsario inglés Oxenham desembarcó en el Darién y estableció una alianza militar con negros cimarrones: la sola existencia de esa alianza indica que en la costa istmeña había, para esa fecha, colectivos capaces de negociar de igual a igual con una potencia europea. El cimarronaje precedió a la figura heroica que la memoria le atribuyó después.
Esa figura fue Benkos Biohó. Según Orlando Fals Borda, Biohó no fundó San Basilio, como suele decirse, sino un palenque anterior llamado Matuna —o Mantuna—, en los pantanos que dieron su nombre al asentamiento, cerca de Cartagena. Matuna creció lo suficiente para adoptar una estructura política formal: Biohó fue proclamado rey del arcabuco —de la espesura, del monte cerrado— y la comunidad eligió en cabildo a sus propias autoridades según mérito y servicio. La palabra importa: los cimarrones no reprodujeron una monarquía africana idealizada ni un caudillismo improvisado, sino que adoptaron y adaptaron una institución castellana —el cabildo electivo— para gobernarse a sí mismos fuera del alcance del rey.
Ese modelo se replicó. Los palenques que surgieron después en la zona de Loba y Mompox, aguas abajo del río Magdalena, adoptaron formas de organización análogas. Lo que empezó como fuga individual se convirtió, en dos generaciones, en una arquitectura política dispersa pero coherente: aldeas fortificadas con autoridades propias, capitanes de guerra, división del trabajo entre agricultura y patrullaje, y una relación calculada —a veces armada, a veces comercial— con las haciendas vecinas. Biohó murió ejecutado por las autoridades cartageneras a comienzos del siglo XVII, pero el modelo institucional que ayudó a fijar sobrevivió. Hoy una estatua suya preside la plaza de San Basilio de Palenque; el símbolo se trasladó del lugar histórico al lugar sobreviviente.
Geografía del cimarronaje
Los palenques colombianos no formaron un archipiélago único sino varios, con lógicas regionales distintas. Cerca de Cartagena, los pantanos de Matuna y la Montaña de María fueron el gran refugio del cimarronaje caribeño. Todavía en la década de 1770 —casi dos siglos después de las primeras fugas— pequeños grupos de esclavos seguían viviendo allí de la pesca y de cultivos menores, y hostigaban las haciendas vecinas. En la falda de la montaña de María se consolidó, tras una capitulación negociada por el obispo Antonio María Cassiani, el Palenque de San Basilio, que se desarrolló hacia comienzos del siglo XVII y creció rápidamente por la llegada continua de fugitivos.
Al sur de Mompox, en la ribera del Magdalena, se formaron durante el siglo XVII palenques poblados por esclavos huidos de las minas de oro del norte de Antioquia —Zaragoza de las Palmas, Remedios y los reales mineros que dieron su nombre al oro neogranadino—. La geografía los protegió: pantanos, ciénagas, montes cerrados. Esos asentamientos continuaron existiendo en décadas posteriores, sostenidos por el aislamiento tanto como por sus propias armas.
En el Pacífico y su vertiente andina el fenómeno tomó otra forma. En la serranía de la cuenca del río Patía, entre los actuales departamentos de Cauca y Nariño, se levantó el palenque de El Castigo, uno de los más notables del Pacífico sur colonial. Su ubicación, descrita por fray Juan de Santa Gertrudis como de difícil acceso, lo protegió durante décadas de las expediciones de la Real Audiencia de Quito. La Audiencia intentó negociar varias veces sin éxito, hasta que en 1745 una expedición armada al mando de Juan Álvarez y Tomás Hurtado lo destruyó militarmente. En el valle del Patía existió al menos otro palenque, del que las referencias son más borrosas.
En el valle del Cauca, palenques como los de Amaime y El Bolo mantuvieron con las haciendas vecinas una relación singular: casi siempre violenta, pero en algunos pocos casos —entre ellos esos dos— se desarrolló una convivencia armónica, hecha probablemente de trueque, alianzas puntuales y no agresión mutua. La excepción confirma la regla: el cimarronaje fue, en la mayoría de los casos, guerra de baja intensidad contra las haciendas y las expediciones militares.
Más al norte, en la península de La Guajira, la memoria oral local sitúa hacia 1780 la fundación de comunidades como Tabaco, Roche, Manantial, Patilla y Chancleta por negros cimarrones que se liberaron cerca de Puerto Bolívar y se desplazaron siguiendo la orilla del mar y el río Ranchería, dividiéndose en grupos que fundaron cada aldea en distintos puntos del trayecto. La tradición oral, en este caso, hace de guía donde el archivo escasea.
El mapa completo permite ver algo: los palenques no fueron un fenómeno exclusivo del Caribe, aunque allí quedara el más célebre. Fueron una forma de ocupación territorial dispersa pero constante, siempre situada en el filo del control colonial —en el monte cerrado, en la ciénaga, en la serranía—, y siempre en las proximidades de las zonas de mayor explotación esclavista.
Adentro del palenque
La vida interior de estas comunidades combinaba herencias africanas, préstamos coloniales y soluciones inéditas a problemas nuevos. El desequilibrio demográfico entre hombres y mujeres, herencia directa del régimen de trata, planteó desde el comienzo una tensión práctica. Richard Price ha documentado que en algunos palenques americanos el problema se resolvió mediante normas explícitas que asignaban turnos nocturnos de cada mujer entre los palenqueros; para los palenques colombianos no hay evidencia directa, pero se ha sugerido que soluciones semejantes pudieron ensayarse.
Las mujeres del palenque tuvieron un papel económico decisivo. Cultivaban ñame, arroz y yuca; cuidaban el ganado; salían diariamente del poblado a vender los productos del monte en mercados vecinos. Ese trabajo doble —dentro del palenque como productoras, fuera de él como intermediarias con la economía colonial— hizo de la aldea cimarrona una unidad económica anfibia, no un enclave cerrado. La supervivencia dependía tanto de la autarquía agrícola como del intercambio calculado con los pueblos y haciendas cercanos.
La organización política se articuló en cabildos electivos que replicaban una forma castellana pero la ponían al servicio de una autonomía negra. Junto a esa dimensión política, se consolidó una dimensión ritual propia. En San Basilio, los ritos funerarios —el complejo del lumbalú— establecieron una división sexual del espacio sagrado en la que la mujer desempeña un papel medular en el canto, la danza y las expresiones más íntimas del duelo, mientras el hombre participa en un rol diferenciado. Esa ritualidad, lejos de ser una supervivencia africana fósil, fue el resultado de un proceso de larga duración: la convivencia prolongada entre esclavizados de distintas regiones de África, obligados a comunicarse y a inventarse rituales comunes, produjo en San Basilio una lengua propia y una identidad cultural específica, hoy reconocida como uno de los ejemplos más significativos de adaptación afrocolombiana. La lengua palenquera —único criollo de base ibérica hablado en América— es la prueba viva de esa gestación.
La Corona entre el exterminio y la capitulación
La política colonial frente a los palenques nunca fue lineal. Osciló, a lo largo de dos siglos, entre la hostilidad abierta y la solidaridad negociada, entre la guerra de exterminio y la concesión de libertad. La misma jurisdicción que en un momento ordenaba arrasar podía, décadas más tarde o antes, otorgar tierras.
En 1619 fueron declarados libres algunos grupos de negros cimarrones en la jurisdicción de Cartagena y se les facilitaron tierras para laborar. La medida reconocía, de hecho, la incapacidad militar para reducirlos y prefería incorporarlos como campesinos tributarios antes que sostener campañas costosas y perdidas. A fines de ese mismo siglo, en cambio, las autoridades ordenaron el exterminio total de los palenqueros: la política había virado hacia la línea dura, quizá porque los palenques se habían multiplicado más allá de lo tolerable, quizá porque la Corona temía lo que un funcionario, Juan de Herrera, expresaría hacia 1721 respecto a Cartagena: que los cimarrones encabezaran una insurrección general de la población de color, aliada eventualmente con grupos indígenas.
Ese temor no era paranoico. Cartagena era el mayor puerto negrero de América, su hinterland estaba salpicado de palenques, y una alianza entre cimarrones e indígenas del interior habría amenazado el orden colonial en su punto más sensible. La respuesta osciló, entonces, según la relación de fuerzas locales y la coyuntura imperial: cuando la Corona podía golpear, golpeaba; cuando no, capitulaba.
La capitulación más célebre fue la de San Basilio. Los palenqueros habían defendido su libertad con violencia sostenida, matando a varios de sus amos y a miembros de las expediciones militares enviadas a reducirlos. Cuando quedó claro que no podían ser doblegados, la mediación del obispo Antonio María Cassiani permitió negociar condiciones: la existencia del palenque fue legalizada, la comunidad se instaló definitivamente en la falda de la montaña de María, y la Corona reconoció, de facto, un territorio negro autónomo dentro de su jurisdicción. La capitulación fue, en rigor, un tratado entre soberanías desiguales pero reales.
El Castigo, en el Patía, corrió suerte contraria. La Real Audiencia de Quito intentó varias veces la negociación; los cimarrones no cedieron; en 1745 la expedición de Álvarez y Hurtado lo destruyó. Los palenques al sur de Mompox, en cambio, sobrevivieron por su difícil acceso geográfico: nadie los negoció ni los aniquiló; se disolvieron o se transformaron lentamente en aldeas campesinas negras del bajo Magdalena.
La historia larga muestra una doctrina implícita, construida por los propios cimarrones y aprendida a golpes por la Corona: la fuga masiva y organizada, sostenida militarmente, obligaba a la autoridad colonial a elegir entre el exterminio —costoso, incierto— y la negociación con concesión de tierras y autonomía. Los palenques enseñaron al Estado colonial que había una tercera vía entre la esclavitud y la revuelta abierta: la existencia territorial reconocida.
Del cimarronaje a la abolición
Durante el siglo XVIII y la primera mitad del XIX, el cimarronaje se combinó con otras vías de liberación. La manumisión concedida por los amos, la compra de la propia libertad —teóricamente posible mediante los ingresos de las charcas o cascajeros que los esclavos mineros trabajaban por su cuenta, en la práctica casi inaccesible—, los acuerdos por los que un esclavo se comprometía a servir diez o quince años adicionales a cambio de una libertad futura que los amos frecuentemente incumplían: todas fueron rutas legales, todas insuficientes. La fuga siguió siendo, probablemente, la vía por la que el mayor número de esclavos alcanzó la libertad efectiva.
La independencia abrió una nueva fase. Entre 1811 y 1815, la Provincia de Cartagena dispuso la libertad de los esclavos; en Mompox una rebelión llevó a decretar la libertad del comercio y la posesión de esclavos; en Antioquia, Juan del Corral decretó la libertad de los hijos de esclavos. Fueron medidas locales, fragmentarias, revocables. La guerra ofreció además una vía directa: el alistamiento en los ejércitos libertadores como forma de manumisión práctica, cuya cobertura legislativa fue parcial pero cuyo efecto real —miles de negros combatiendo por una libertad prometida— fue considerable.
En 1821 se aprobó la ley de libertad de vientres: los hijos de esclavas nacidos a partir de esa fecha serían libres, aunque debían esperar hasta los dieciocho años para ejercer plenamente esa libertad. La ley republicana no llegó, pese a lo que se dice a veces, a la manumisión total. Bajo la nueva república, la estructura social colonial persistió con notable continuidad: bajo la dictadura de Bolívar se restableció incluso el tributo indio por presión de sectores dominantes.
Lo decisivo ocurrió por debajo de la ley. Entre 1843 y 1849, cuando las manumisiones prácticamente cesaron y rigió un sistema de aprendizaje que obligaba a los ex esclavos a someterse a sus antiguos amos, las poblaciones esclavas de Cartagena y Santa Marta se redujeron a la mitad. No fue el Estado el que las liberó: fueron ellas las que se autoliberaron, huyendo, negociando, evadiendo el sistema de aprendizaje. Para 1850 quedaban en la Nueva Granada apenas unos 17.000 esclavos, menos del 1% de la población; en 1825 habían sido cerca del 4%. La institución se estaba vaciando por dentro.
A esa presión interna se sumó una externa. Los intereses británicos —los antiguos exportadores de esclavos, reciclados en filantropía cuando la trata dejó de ser rentable— presionaron por el fin de la exportación de africanos hacia América, en parte porque necesitaban mano de obra africana para sus propios entables coloniales en el continente. El abolicionismo internacional coincidió con el vaciamiento demográfico interno.
Cuando el 21 de mayo de 1851 el gobierno de José Hilario López promulgó la ley que abolía la esclavitud —vigente desde el 1 de enero de 1852—, certificó un hecho consumado más que decretó una ruptura. Los propietarios de las regiones mineras de Antioquia, Barbacoas, Buenaventura, Cauca y Chocó eran, como observó Salvador Camacho Roldán, los que más tenían que perder, pero para entonces el número absoluto de esclavos era ya modesto. La abolición fue el remate legal de un largo proceso en el que el cimarronaje —la autoliberación por fuga— había sido, silenciosa pero constantemente, el motor principal.
Después del palenque: el largo intervalo
Con la abolición, el cimarronaje como práctica desapareció por definición: sin esclavitud legal no hay esclavo fugitivo. Pero las comunidades que había fundado no se disolvieron todas. Algunas, como San Basilio, se transformaron en pueblos campesinos con estatuto legal reconocido. Otras, en el bajo Magdalena y en el Cauca, se integraron lentamente al paisaje agrario negro del país. En el valle del río Cauca, hacia finales del siglo XIX y comienzos del XX, los descendientes de los cimarrones fueron despojados de sus tierras, y ese despojo derivó en la colonización de otras zonas: la libertad legal no había traído, para la mayoría, ni tierra ni ciudadanía plena.
Durante buena parte del siglo XX, el cimarronaje colonial fue objeto sobre todo de estudio erudito. Investigadores como Roberto Arrázola, Aquiles Escalante, Nina S. de Friedemann y, más tarde, María Cristina Navarrete o Alfonso Múnera reconstruyeron pacientemente el archivo, cartografiaron los palenques, describieron sus lenguas y sus rituales. Ese trabajo académico, marcado por un sesgo indigenista, ruralista y culturalista —similar al que había caracterizado los estudios sobre poblaciones indígenas—, sedimentó una imagen del cimarronaje como fenómeno cerrado, pretérito, folklórico. Preparaba, sin saberlo, la materia prima para una operación política posterior.
La resignificación del término
En la segunda mitad de los años ochenta, en la parte norte del Pacífico colombiano, campesinos negros del Chocó —particularmente en torno al río Atrato— comenzaron a organizarse articulando reclamos en un lenguaje nuevo: el de la identidad étnica y los derechos territoriales colectivos. La Asociación Campesina Integral del Atrato, ACIA, fue el proceso organizativo que lideró esa etnización de la negridad y sirvió después de piloto para la elaboración de la Ley 70 de 1993.
Paralelamente, en el mundo urbano, había surgido una organización con vocación explícitamente política: Cimarrón. Su nombre era ya un manifiesto. Se inspiraba en las luchas transnacionales de la diáspora africana —el movimiento de derechos civiles estadounidense, las referencias a Malcolm X, Martin Luther King, Angela Davis, los Panteras Negras— e intentaba articular una crítica del racismo colombiano tomando como matriz simbólica la resistencia esclava colonial. Hacia 1985, sin embargo, la organización se escindió. Muchos activistas rurales, especialmente del Chocó, la abandonaron por considerar que la lucha debía dirigirse a la defensa territorial frente a los capitales externos que empezaban a presionar sobre el Pacífico. Otros sectores mantuvieron el foco en el racismo urbano y la discriminación cotidiana. Las dos líneas —territorial rural y antirracista urbana— disputaron desde entonces qué herencia del cimarronaje activar.
La Constitución Política de 1991 reconoció por primera vez jurídicamente a la población afrocolombiana mediante su Artículo Transitorio 55, que dio origen al proceso legislativo culminado en la Ley 70 de 1993. Esta ley reconoce a las comunidades negras rurales, con énfasis en la región del Pacífico, el derecho a la propiedad colectiva sobre sus territorios, y establece mecanismos para la protección de su identidad étnica y cultural. Su articulado se concentró en la delimitación y manejo de esos territorios colectivos y en la creación de instancias de participación institucional.
La conexión entre los palenques coloniales y esta arquitectura jurídica no es una transmisión continua sino una apropiación estratégica. La Ley 70 no emergió de San Basilio ni de los palenques históricos del Cauca; emergió del proceso campesino del Atrato, y su lógica territorial —tierra colectiva ribereña, manejo ambiental, autonomía étnica— responde a las condiciones del presente pacífico más que a la doctrina institucional de los cabildos cimarrones. Lo que el movimiento afrocolombiano de los años ochenta y noventa hizo con el término cimarronaje fue seleccionarlo y movilizarlo: anclar en la historia larga unas reivindicaciones actuales, dotarlas de profundidad y de legitimidad. La palabra prestó a la lucha contemporánea el aval del pasado.
Esa operación tuvo costos. Algunos sectores del movimiento negro mostraron reticencia a subordinarse a coordinaciones nacionales, y el propio articulado de la Ley 70 —fuertemente pacífico-territorial— dejó por fuera dimensiones importantes: la doble reivindicación que anima al movimiento —el respeto por una especificidad ecológica, económica y cultural, y el acceso en igualdad de condiciones a los mercados de vivienda, educación y trabajo— quedó atendida en su primer polo mucho más que en el segundo. Y la ley, pese a tener más de veinte años de vigencia, no ha sido reglamentada en su totalidad, con consecuencias tangibles sobre la autonomía cultural y territorial que prometía asegurar.
Tras 1993 surgieron múltiples organizaciones étnico-territoriales y étnico-culturales, en el Pacífico y en otras regiones. La expansión organizativa fue notable. También lo fue la respuesta violenta: el desplazamiento forzado y los asesinatos selectivos de líderes afrocolombianos, que dirigentes del movimiento han interpretado como una intención deliberada de revertir los logros constitucionales de 1991, cargan sobre la palabra cimarrón una vigencia sombría. Los descendientes del arcabuco vuelven, en el siglo XXI, a defender territorio frente a una violencia que ya no viene del amo sino del actor armado y del capital extractivo.
La huella
El cimarronaje colombiano dejó tres legados de distinta naturaleza. Dejó, en primer lugar, comunidades concretas —San Basilio y su lengua, las aldeas negras del bajo Magdalena, del Cauca, del Patía, de La Guajira— cuya sola existencia es prueba material de la eficacia histórica de la fuga organizada. Dejó, en segundo lugar, una doctrina implícita de negociación entre soberanías desiguales: los palenques enseñaron al Estado colonial que la libertad negra podía ser reconocida por tratado, no solo tolerada por descuido, y ese precedente reaparece, con siglos de por medio, en la lógica de la propiedad colectiva territorial de la Ley 70. Dejó, en tercer lugar, un nombre disponible para las luchas por venir: cimarrón se convirtió, en el último tercio del siglo XX, en el significante que un movimiento urbano y rural en formación tomó para nombrarse a sí mismo y para inscribir sus demandas en la historia larga de la nación.
Ninguno de esos legados es automático ni transparente. La continuidad entre los palenques y el movimiento afrocolombiano contemporáneo fue construida, no heredada; disputada internamente, no consensuada; parcialmente reconocida por el Estado, no plenamente reglamentada. Pero esa construcción no es una invención: se apoya en hechos —cabildos electivos, capitulaciones, lenguas, territorios sostenidos durante siglos— que están en el archivo y en el paisaje. El cimarronaje fue, y sigue siendo, la forma más antigua y persistente que la población negra en Colombia ha encontrado para afirmar que su libertad no es una concesión del amo ni del Estado, sino una obra propia, defendida en el monte cuando el monte fue posible y ahora litigada en el territorio, en la ley y en la palabra.
En el archivo
117 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Conquista1499–15994
02Colonia1600–178027
- 1600Cimarronaje y formación de palenques en el Caribe neogranadino (1600–1700)Hecho
- 1600Consolidación del régimen minero-esclavista del Pacífico y crisis de la encomienda en la Nueva Granada (1600–1650)Hecho
- 1605Apostolado jesuita y evangelización de esclavizados en Cartagena (1605–1654)Hecho
- 1605Benkos BiohóFicha
- 1615Juan de BorjaFicha
- 1627Alonso de SandovalFicha
- 1630Pedro ClaverFicha
- 1650El Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de IndiasPregunta
- 1650Excavación del Canal del Dique (1650–1660)Hecho
- 1650Minería aurífera colonialFicha
- 1650PalenqueFicha
- 1650SincretismoFicha
- 1650Trata atlánticaFicha
- 1680Atlántico NegroFicha
- 1680Catolicismo colonial y africanos esclavizados en la Nueva GranadaPregunta
- 1680Esclavitud mineraFicha
- 1680Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)Hecho
- 1680Limpieza de sangreFicha
- 1685Domingo CriolloFicha
- 1700CofradíaFicha
- 1700Sociedad de castasFicha
- 1713Pacto del obispo Cassiani con los palenques de los Montes de MaríaHecho
- 1728BaruleFicha
- 1728Insurrección de Barule en el Chocó (1728)Hecho
- 1745Derrota del palenque de El Castigo y fundación de San Miguel de Patía (1745–1749)Hecho
- 1750Rochelas del Caribe interior neogranadino (1750–1780)Hecho
- 1776Antonio de la Torre y MirandaFicha
03Pre-independencia1780–180910
- 1770Contrabando atlántico como infraestructura del Caribe neogranadino tardocolonialHecho
- 1770Milicias de pardos y morenos de Cartagena como escuela política afrocaribeñaHecho
- 1778Simplificación censal borbónica de 1778–1782Hecho
- 1781Colonialismo internoFicha
- 1781Conspiración esclava de Antioquia de 1781 y el rumor de la cédula real ocultaHecho
- 1785Comuna de Ayapel de 1785Hecho
- 1789Reformismo judicial borbónico en Nueva GranadaPregunta
- 1793Bautizadores negros esclavizados en las minas del Chocó (c. 1793)Hecho
- 1794Productividad política inversa de la coerción borbónica en la Nueva GranadaPregunta
- 1795Sombra haitiana, milicias pardas y miedos raciales en el Caribe (1795–1799)Hecho
04Independencia1810–183113
- 1811La Primera República de Cartagena (1811–1815)Hecho
- 1811Pedro RomeroFicha
- 1813Realismo pastuso y lealtad popular al rey (1813-1824)Hecho
- 1814Ley de Libertad de Vientres (1821)Hecho
- 1815Infraestructura femenina en la guerra de independencia (1815–1819)Hecho
- 1815Pardos, Haití y la dimensión afro de la independencia (1815–1821)Hecho
- 1815Realismo popularFicha
- 1816PacificaciónFicha
- 1817Agustín AgualongoFicha
- 1817Ejecuciones de Piar (1817) y Padilla (1828): el techo racial de la repúblicaHecho
- 1821El racismo republicano en la Gran ColombiaPregunta
- 1821Libertad de vientresFicha
- 1828PardocraciaFicha
05Nueva Granada1831–18628
- 1750Hacienda esclavistaFicha
- 1821Manumisión gradual: de la Ley de Libertad de Vientres (1821) a la abolición efectiva (1851-1852)Hecho
- 1839Resistencia laboral de los bogas del Magdalena: sabotaje al vapor Unión (1839) y huelga de 1857Hecho
- 1840Trabajo libreFicha
- 1850Reformas liberales de medio siglo y abolición de la esclavitud (1850–1852)Hecho
- 1851Abolición de la esclavitud en la Nueva GranadaFicha
- 1851La guerra civil conservadora de 1851Hecho
- 1856Juan José Nieto GilFicha
06Estados Unidos de Colombia1863–18856
- 1861Juan José Nieto, primer presidente afrodescendiente de Colombia (1861)Hecho
- 1870Vapor en el Magdalena y reorganización racial del trabajo fluvial (1870-1885)Hecho
- 1871Discursos raciales y civilizatorios en Colombia (1871–1875)Hecho
- 1875Luis A. RoblesFicha
- 1877Candelario ObesoFicha
- 1877Cantos populares de mi tierra (1877)Hecho
07República Liberal1930–19463
08Frente Nacional1958–19744
09Constitución de 19911991–20028
10Seguridad Democrática2002–20161
11Posconflicto2016–presente2
12Transversal—30
- 1533Caribe colombianoFicha
- 1533Cartagena de IndiasFicha
- 1537PopayánFicha
- 1550ExtractivismoFicha
- 1600Costa CaribeFicha
- 1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoPregunta
- 1680Regímenes de trabajo coercitivo en la Nueva GranadaPregunta
- 1691Los palenques cimarrones y el primer autogobierno en la Nueva GranadaPregunta
- 1700CaucaFicha
- 1700MestizajeFicha
- 1713San Basilio de PalenqueFicha
- 1800ChocóFicha
- 1800El resguardo y la política indígena tardocolonial en la Nueva GranadaPregunta
- 1800Valle del PatíaFicha
- 1821ManumisiónFicha
- 1840José María ObandoFicha
- 1850Los cuatro relatos del siglo XIX colombianoPregunta
- 1851Abolición de la esclavitud y ciudadanía trunca en ColombiaPregunta
- 1886Identidad nacionalFicha
- 1900TumacoFicha
- 1947QuibdóFicha
- 1950PalmiraFicha
- 1959Orlando Fals BordaFicha
- 1971Norte del CaucaFicha
- 1990Resistencia civilFicha
- 1991MulticulturalismoFicha
- 1993AtratoFicha
- 1993Pacífico colombianoFicha
- 2000Bajo AtratoFicha
- 2013BuenaventuraFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Benkos Biohó: líder cimarrón que fundó el palenque de Matuna, fue proclamado 'rey del arcabuco' y cuyo modelo de organización en cabildos electivos se convirtió en referente institucional del cimarronaje neogranadino
- 02Palenque de San Basilio: comunidad cimarrona que logró la capitulación más célebre del período colonial, siendo legalizada su existencia mediante negociación con la Corona y desarrollando una lengua e identidad cultural propias reconocidas como ejemplo significativo de adaptación afrocolombiana
- 03Cartagena de Indias: principal puerto de entrada de esclavos africanos en América y epicentro del cimarronaje caribeño, cuyo hinterland estuvo salpicado de palenques durante todo el período colonial
- 04Extractivismo colonial: la economía extractiva —especialmente la minería de oro y platino en el Chocó y el norte de Antioquia— fue el motor estructural de la demanda de mano de obra esclava y, por tanto, el contexto que generó las condiciones del cimarronaje
- 05Ley 70 de 1993: norma del Estado colombiano que reconoció derechos territoriales colectivos a las comunidades afrocolombianas, heredera directa de la doctrina de autonomía territorial construida históricamente por los palenques cimarrones
- 06Orlando Fals Borda: sociólogo colombiano cuya investigación sobre Benkos Biohó y el palenque de Matuna contribuyó a establecer la historia documentada del cimarronaje en la costa atlántica colombiana
Lugares
Ideas
- Mestizaje76 piezas compartidas
- Larga duración58 piezas compartidas
- Encomienda53 piezas compartidas
- Extractivismo45 piezas compartidas
- Colonización43 piezas compartidas
- Reformas borbónicas43 piezas compartidas
- Élites regionales38 piezas compartidas
- Resguardo35 piezas compartidas
- Ley 7029 piezas compartidas
- Contrabando28 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
37 documentos · 50 fragmentos
01Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 99, 1032 citas
[1]así: Bioho, el Rey del Arcabuco Una vez con los malibúes y otras tribus exterminadas, subyugadas o acomodadas ante el poder del conquistador español, las tierras más accesibles a los ríos y caños empezaron a ocuparse por blancos y vecinos libres, esto es, personas que no eran esclavas ni estaban sujetas a servidumbre.…
p. 99
[11]cimarrón; otros se quedaron donde habita- ban, pero actuando como espías en apoyo de Bioho. El palenque de Matuna creció a tal punto que debió darse una organización social y política formal: Bioho fue proclamado " r e y del arcabuco" y la gente eligió en cabildo a sus propias autoridades según mérito y servicio.…
p. 103
02La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 cita
[2]HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…
p. 39
03La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 271 cita
[3]puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…
p. 27
04Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 451 cita
[4]no era cosa de poca monta, aun siendo legal. Transportar y alimentar partida,s de 50, 100 o 200 personas durante más de un mes _por regiones inhóspitas exigía una logística tan laboriosa, que explica que lós precios se duplicaran entre Cartagena y Popayán. Así, debe concluirse que las partidas introducidas de…
p. 45
05Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 3171 cita
[5]explora todas las peripecias jurídicas de la trata, existen dos trabajos regionales importantes: el de Rolando Mellafe, La introducción de la esclavitud negra en Chile. Tráfico y rutas. Santiago de Chile, 1959, y el de:Elena F. Studer, La trata de negros en el Río de la Plata durante el siglo XVIII. Buenos Aires,…
p. 317
06Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 981 cita
[6]En los siglos xvi y xvii, la m ayoría de esclavos traídos de África eran varones, co n sid erad o s m ás útiles que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I l i s r c 'K iA D ií C o l o m b i a. I’ a í s i r a g m l n t a i x v s c k t l d a u d i v i d i d a 1 0 1 las m…
p. 98
07Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 322, 3272 citas
[7]la estratificaci ó n de los grupos sociales de la sociedad esclavista y a la legislaci ó n de la Corona para evitar la convivencia de los negros con los indios y espa ñ oles. Factores de diversa í ndole contribuyeron al cruzamiento de razas, fen ó meno bien caracter í stico de la sociedad colonial hispa noamericana.…
p. 322
[25]COLOMBIA Principales Palenques • ✓ Zona de Palenques 342 LA ESCLAVITUD Y LA SOCIEDAD ESCLAVISTA '. • v ci ó n y destrucci ó n de esta comunidad, pero los palenqueros resis tieron los ataques y en no pocas ocasiones pusieron en serio peligro la seguridad del puerto. Las relaciones con este palenque y algunos- otros…
p. 327
08Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 160, 1632 citas
[8]dían la obligación de promover la cristianización del esclavo sin tener en cuenta las sanciones económicas que esto podría acarrear y que iban desde una multa equivalente a la mitad del precio del esclavo hasta la confiscación de los mismos. La actitud de los propietarios hacia el pro- ceso de aculturación variaba…
p. 160
[30]revueltas en las minas, sufrir robos de bienes de consumo y raptos, especialmente del elemento femenino de color. Al parecer, los amplios movimientos de esclavos, particularmente los del siglo XVIII, tenían como objetivo provocar una insurrección general de la población de color con la posible participación de algunos…
p. 163
09Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 108, 1122 citas
[9]desde hace varios años, que tiene con ella varios hijos y que la “Losada manda las cuadrillas y maltrata a los esclavos”. Mosquera y Figueroa, por su lado, acusó en el proceso a los testigos, inclusive al cura de Nóvita, de vivir amancebados con las negras esclavas.¹ ⁰ ³ Ante formas tan extremas de explotación y…
p. 108
[38]desde finales del siglo xviii para hacer antieconómica la institución de la esclavitud, y que presionaron su abolición, se sumaron los intereses de las potencias colonialistas, especialmente Inglaterra. Con la prolongación de la caza de esclavos durante siglos, los esclavistas tuvieron que adentrarse cada vez más en…
p. 112
10Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1831 cita
[10]and were closer in skin color, facial features, and hair tex- ture to the emerging mestizo mix. Many blacks left slave status early in Colombian history, becom- ing part of the free population. Their owners awarded freedom to some, others purchased their liberty, but probably the greatest num- ber achieved freedom by…
p. 183
11Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 42, 2832 citas
[12]viento y marea; Park, Rafael Núñez. Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in as part of a special…
p. 283
[20]authority in the community was the priest, who administered to parishioners as well as slaves from adjacent haciendas. 25 The fact that slaves could be kept on haciendas in the direct vicinity of San Basilio suggests that, until , the palenqueros complied with the agreement reached earlier in the century.…
p. 42
12Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 42, 2832 citas
[13]viento y marea; Park, Rafael Núñez. Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in as part of a special…
p. 283
[21]authority in the community was the priest, who administered to parishioners as well as slaves from adjacent haciendas. 25 The fact that slaves could be kept on haciendas in the direct vicinity of San Basilio suggests that, until , the palenqueros complied with the agreement reached earlier in the century.…
p. 42
13Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2211 cita
[14]Francisco Bri- ceño, presidente. Se es- tablece la mita como forma de trabajo forzoso para los indígenas. Fun- dación del convento de agustinos en Santafé. 1576 El pirata inglés Oxenham desembarca en el Da- rién y establece una alianza con negros cimarrones. 1577 Prosiguen insurrecciones indígenas. Los indios -Pijao…
p. 221
14The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 84, 2722 citas
[15]descendants of cimarrones, people who won their freedom by escape. They express pride in that past, especially through the heroic symbol of Benkos Biohó, the most famous leader of the communi- ties that later coalesced to become known as Palenke, where there is now a statue in his honor. Colombia’s palenques have…
p. 272
[42]fully part of Colombians’ sense of their nation after 1991, when activists in the constitutional convention pushed for an article that then, in 1993, became Law 70, the “Law of the Black Communities,” extracted below. Law 70 established the possibility of collective land title for rural Afro-Colombian communities and…
p. 84
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[16]mientras mujeres negras adornadas con corpiños y brazaletes de oro se paseaban desnudas para servir a sus amos. Cuenta la historia que Pedro Quiñones, Marqués de Miraflores y alférez real de Barbacoas, preparaba plátanos cubiertos de polvo de oro y para evitar que los esclavos recuperaran el preciado metal de sus…
p. 44
16Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 651 cita
[17]su perspectiva, fray Juan de Santa Gertrudis manifestó: Ha muchísimo tiempo que unos ladrones se dieron maña de hurtar un situado que bajaba con treinta mulas cargadas de plata del Rey, de Pasto a Popayán, y estos se fueron temerosos de la justicia a buscar donde poder estar sin riesgo. Unos indios de Taminango les…
p. 65
17Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 381 cita
[18]libre» 48. En este contexto, en el valle del Patía, paralelo al avance de la minería y la consolidación de la hacienda ganadera, se dio la apropiación de predios vacíos entre las haciendas ganaderas por familias afrodescendientes alrededor de los platanares, que eran «pequeñas parcelas o unidades económicas domésticas…
p. 38
18Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3931 cita
[19]constancia vencí los muchos horrores y dificultades que se encontraron así por parte de los negros del palenque de San Basilio, como por la suma espresura de árboles y brozas que con dificultad se descubría la claridad del sol; a que se agregaban las muchas barrancas, despeñaderos y anegadizos; y aprovechándome del…
p. 393
19Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 359, 5842 citas
[22]paz» o entente cordiale 1526. Un habitante de la comunidad de Tabaco, en la Guajira, relata cómo su comu- nidad, junto con las de Roche, Manantial, Patilla y Chancleta, fueron producto de largas caminatas liberadoras y de la reconstrucción de tejidos comunitarios de negros cimarrones y palenques fundados en la época…
p. 584
[46]elaboración propia con base en datos del RUV. Para entender dónde, cómo y por qué se presentan los ataques contra la integri- dad territorial de estas comunidades es importante abordar dos aspectos. Primero, el proceso de poblamiento de los territorios del pueblo afrocolombiano y el camino recorrido en su defensa y…
p. 359
20Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1201 cita
[23]vivían de algunos cultivos, la caza, la pesca y de algún trato con la hacienda. El desafío de estos palenques a la pretensión de las autoridades de transformarlos en poblados era un reto tácito al influjo 70 Colmenares, Germán, 1979, Popayán: Una sociedad esclavista, 1680-1800, Medellín: La Carreta, págs. 215-227. 121…
p. 120
21"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 4881 cita
[24]del Cauca ha sido visto como un departamento habitado por blancos y paisas. A juicio de los dirigentes afros, se ha querido mostrar que lo “afro se origina a partir del desplazamiento, presentándose a los negros como ve- nideros en el Valle” 325. A juicio de los dirigentes afrocolombianos, se considera que en el Paci…
p. 488
22Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 51, 562 citas
[26][54] Las mujeres negras en la historia de Colombia cimarrona, y formó palenque con otros grupos de ne- gros esclavos fugitivos 78. Mujer y familia en los palenques Esclavas o libres, las mujeres negras ingresaron activa- mente en los palenques, el fenómeno de resistencia a la esclavitud que duró tantos años como la…
p. 51
[28]ñame, arroz, yuca y cuidando ganados, las mujeres salen del poblado a diario para vender los pro- ductos del monte. Un hecho, que sin ser comprendido por la sociedad externa, ha servido para interpretar peyorati- vamente el desempeño de los hombres en la familia palenquera y para hacer burla de la mujer por "sostener…
p. 56
23Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 561 cita
[27]while common places of origin and the hardships of the slave ship may have had initial bonding effects on some slaves in the Americas, the day- to- day experiences people lived and shared, the family and kinship bonds they developed over time, and the strategies they used to create meaning for their lives all…
p. 56
24Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 961 cita
[29]Equality, 31–32. 87 Antonio de la Torre y Miranda, Noticia individual de las poblaciones nuevamente fun - dadas en la provincia de cartagena, la mas principal del nuevo reino de granada, de la montañas que se descubrieron, caminos que se han abierto de los canales, ciénagas y ríos que se han hecho navegables, con…
p. 96
25Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 841 cita
[31]resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…
p. 84
2630 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 791 cita
[32]de la verdadera Libertad! CAPÍTULO 10 La piel no tiene color José Hilario López fue presidente en 1850, resultado de una elección disputada. En mayo de 1851, sancionó la ley sobre libertad de los esclavos con la cual puso fin a esta institución inicua. En sus memorias, Salvador Camacho Roldán estimaba que “Las…
p. 79
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1471 cita
[33]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…
p. 147
28Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1721 cita
[34]hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…
p. 172
29The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 411 cita
[35]15 Belated leg- islative efforts to stem the hemorrhaging of the slave population due to marronage and civil war only produced more fugitives. Reforms passed in the early 1840s that required former slaves to submit to an apprenticeship system under former slaveholders were an attempt to counter the acceler- ating pace…
p. 41
30Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 52, 2462 citas
[36]aceptación, y han pasado por cambios políticos e institucionales de la sociedad colombiana desde la Colonia hasta nuestros días. En este libro se utiliza la denominación de poblaciones afrocolombianas en for- ma equivalente a la de poblaciones negras-mulatas, como términos descripti- vos, independientemente de un…
p. 52
[50]sobresalientes), dio lugar a una producción científica caracterizada, hasta hace muy poco, por el indigenismo, el ruralismo y un cierto culturalismo, de la cual se aprecia, con el tiempo, toda la influencia que ejerció en las decisiones del legislador, pero que se revela insufi- ciente para entender la totalidad de…
p. 246
31¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 491 cita
[37]por la cual se les dejó libres. Esa condición de esclavos libres, de cimarrones al azar buscando horizonte, les permitió establecerse en este territorio inmenso donde hallaron un entorno suficientemente parecido al de su África nativa, es decir, una zona tropical húmeda con gran pluviosidad, que aunque no era de mucha…
p. 49
32Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 741 cita
[39]propiedad privada. Esta disposicion, referente a la poblacién indige- na, lejos de realizarse en los términos dispuestos en 1821, se convirtid en Ultima instancia en una enajenacion de las tierras comunales que pasaron a manos de particulares y no propiamente a las de la comunidad indigena. Dada la persistencia de la…
p. 74
33Raza y derechos humanos en Colombia: Informe sobre discriminación racial y derechos de la población afrocolombianaCésar Rodríguez Garavito, Tatiana Alfonso Sierra, Isabel Cavelier Adarve · 2009 · p. 3171 cita
[40]sancione los actos de discriminación racial y que cumpla con los estándares internacionales en la materia. Por otro lado, la legislación que se dirige a la población afrocolombiana intenta de- sarrollar y garantizar los derechos culturales de dicha población y atacar algunos as- pectos puntuales en los que las…
p. 317
34Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 90, 2942 citas
[41]a las específicas sedimentaciones de la alteridad. Y esto no es un asunto únicamente del presente. Para poner un ejemplo, las disímiles maneras en que el racismo científico se materializa en debates y medidas eugenésicas en Argentina o Colombia se comprenden en relación con el lugar de la diferencia en las dos…
p. 294
[44]Obapo y la Ocaba. Entonces hacíamos la propuesta y la llevaba a discutir a otros departamentos. Entonces lo que hacían los otros departamentos era anexar algunos conceptos y validar la propuesta que nosotros llevábamos. Porque tampoco allá habían procesos organizativos […] A raíz del 91, del 93, inician a nacer…
p. 90
35Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 243, 2572 citas
[43]nuevos actores políticos, entre los que han sido no- torios los movimientos locales por servicios o atención estatal, movimientos por los derechos humanos, movimientos por la res- tauración democrática, movimientos de mujeres, movimientos barriales de solidaridad en la crisis, movimientos cristianos de base,…
p. 243
[45]se habían apartado del intento de crear una coordinación nacional del movimiento ne- gro, reticentes a ceder autonomía a grupos de activistas de sede urbana pero carentes de representatividad en el seno de las or- ganizaciones de base. En torno al movimiento negro en Colombia i 337 ] La Ley 70 contiene 8 capítulos y…
p. 257
36Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 80, 902 citas
[47]well, I strengthen the rural areas... but since we couldn’t, we split [with Cimarrón] (interview, Rudecindo Castro, October 2008). As tensions grew, Cimarrón divided into two lines, one urban and one rural. However, by 1985, many rural black activists had left the organiza- tion. More than a question of geography, the…
p. 80
[48]is at once “multi- national, multilingual, ideologically and culturally plural” (22). In Brazil, this kind of black transnationalism has its origins in the 1920s with organizations like the Brazilian Black Front and the many black Brazilian newspapers that sustained dialogue with the black press in the United States…
p. 90
37Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 1251 cita
[49]negras contemplados en la L ey 70 de 19 93, una ley que, a pesar de tener más de 20 años, aún no ha sido reglamentada en su totalidad. Este desconocimiento tuvo consecuencias en las dinámicas culturales de estas comunidades 315, que fueron violentadas al negarles la capacidad de gestionar y ordena r su vida con…
p. 125