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Idea · Pre-independencia

Colonialismo interno

El colonialismo interno nombra la dominación que un Estado nacional o su clase dirigente ejerce sobre grupos étnicos, sociales o regionales de su propio territorio replicando la lógica de la conquista: extracción de tributo y trabajo, jerarquía racial, control de la tierra y monopolio del poder político y cultural. Formulado por González Casanova y Stavenhagen en los años sesenta del siglo XX, el concepto resulta especialmente productivo aplicado al Virreinato de la Nueva Granada entre 1750 y 1810, donde encomienda, resguardo, mita, esclavitud africana y monopolios estancados se ensamblan, se tensan bajo las reformas borbónicas y estallan en la Revolución de los Comuneros de 1781.

3.477 palabras51 documentos73 fragmentos citados
Colonialismo interno

Trayectoria de una idea

  1. 1595

    Establecimiento sistemático de los resguardos

  2. 1720

    Abolición formal de la encomienda

  3. 1778

    Censo de 1778 y visita de Gutiérrez de Piñeres

  4. 1781

    Revolución de los Comuneros

  5. 1810

    Independencia sin ruptura del orden social

  6. 1960

    Formulación teórica del concepto

03

La lectura

El colonialismo interno no es una metáfora sino un mecanismo preciso: describe quién manda sobre quién, con qué instrumentos legales y coercitivos, sobre qué territorio y con qué justificación cultural. En la Nueva Granada tardocolonial ese mecanismo articuló una cúspide peninsular y criolla que monopolizaba cargos, tierras, minas y símbolos culturales con una base indígena, negra esclavizada y mestiza sujeta a tributo, mita y segregación residencial. La particularidad neogranadina fue que hacia 1778 la sociedad era ya mayoritariamente mestiza —46% de la población—, lo que obligó a la élite a redoblar los mecanismos culturales y educativos de distinción interna en lugar de apoyarse en una dualidad racial nítida. La Revolución de los Comuneros de 1781 exhibió la doble cara del dispositivo: la extracción metropolitana que oprimía al virreinato y la extracción interna que la élite criolla preservó traicionando la alianza plebeya en el momento decisivo. La Independencia de 1810 confirmó el diagnóstico: fue una ruptura de soberanía sin ruptura equivalente del orden social, y la arquitectura colonial —resguardo, tributo, esclavitud, jerarquía de castas, geografía diferencial— sobrevivió renombrada en clave ciudadana bajo mando criollo.

El colonialismo interno nombra una forma específica de dominación: la que un Estado nacional o su clase dirigente ejerce sobre grupos sociales, étnicos o regionales de su propio territorio replicando la lógica de la conquista externa —extracción de tributo y trabajo, jerarquía racial, control de la tierra, monopolio del poder político y cultural—. Formulado por Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhagen en los años sesenta del siglo XX para explicar por qué las repúblicas latinoamericanas independientes seguían tratando a indígenas y campesinos como súbditos coloniales, el concepto resulta especialmente productivo cuando se aplica hacia atrás, al Virreinato de la Nueva Granada en su fase tardía. Allí, entre 1750 y 1810, los dispositivos que después la República heredaría —resguardo y tributo indígena, mita minera, esclavitud africana en los reales de minas, monopolios estancados, jerarquía de castas, geografía diferencial entre centros urbanos y periferias extractivas— se ensamblan, se tensionan bajo las reformas borbónicas y estallan en la Revolución de los Comuneros de 1781. La élite criolla que en 1810 desplaza a la Corona no desmantela esa arquitectura: la retiene, la renombra en clave ciudadana y la reconduce bajo su propio mando. Comprender el colonialismo interno neogranadino de la tardocolonia es comprender por qué la Independencia fue una ruptura de soberanía sin ruptura equivalente del orden social.

Semblanza del concepto y su aplicación a la Nueva Granada

González Casanova y Stavenhagen elaboraron el concepto para diagnosticar sociedades donde, tras la independencia formal, sobrevivían relaciones de dominación estructuralmente análogas a las coloniales: una metrópoli interna —capital, ciudad letrada, élite criolla— extraía excedente, tierra y trabajo de periferias étnicamente marcadas mediante instituciones que combinaban coerción legal, segregación espacial y jerarquía racial. La categoría no describe una metáfora sino un mecanismo: quién manda sobre quién, con qué instrumentos, sobre qué territorio y con qué justificación cultural.

Aplicada a la Nueva Granada tardocolonial, la categoría ilumina una arquitectura precisa. La cúspide es peninsular y criolla, blanca, letrada, propietaria y armada; monopoliza los cargos administrativos, militares y eclesiásticos, la representación política de las ciudades, la propiedad de haciendas, minas y esclavos, y los símbolos culturales dominantes. La base es indígena, negra esclavizada y —crecientemente— mestiza y mulata: sujeta a tributo, a mita, a esclavitud, a segregación residencial en resguardos o a la marginalidad de las rochelas y palenques. Entre ambos extremos, un cuerpo intermedio de mestizos libres, mulatos, negros libertos y pequeños productores rurales que la legislación clasifica de modo inestable y que la opinión colectiva coloca según fortuna, oficio y ancestro visible.

La particularidad neogranadina —lo que la separa de México, Perú o el Alto Perú— es demográfica y determinante: en el censo de 1778 los mestizos y castas ya representaban el 46% de la población, los blancos el 26%, los indígenas el 20% y los esclavos el 8%. La sociedad no era, hacia el final de la Colonia, dual —repúblicas de indios y de españoles—: era mayoritariamente mestiza. Esa condición, sin embargo, no disolvió la jerarquía: la reorganizó. El colonialismo interno neogranadino operó sobre una base social en la que el criterio racial estricto había dejado de coincidir con la mayoría demográfica, lo cual obligó a la élite a redoblar los mecanismos culturales, familiares y educativos de distinción interna.

Orígenes: encomienda, resguardo y la primera arquitectura extractiva

La estructura que la tardocolonia hereda se remonta al siglo XVI. La encomienda —principal institución de organización del trabajo indígena durante los dos primeros siglos coloniales— combinó extracción tributaria con catequización y militarización de la frontera. El indígena encomendado debía pagar pensiones al encomendero, el quinto al Rey, el estipendio al cura doctrinero y el sueldo del corregidor. Estanislao Zuleta la describió como el origen del neofeudalismo americano: el encomendero prácticamente sin deberes y con todos los derechos, el indio sin derechos y sin la mutualidad que aún el vasallaje europeo suponía. La institución perdió efectividad mucho antes de su abolición formal, fijada en 1720, y fue reemplazada progresivamente por la figura del corregidor de indios, que centralizó el cobro del tributo con destino a la Corona.

El resguardo, establecido principalmente entre 1595 y 1642, se presentó como medida proteccionista que reconocía a las comunidades indígenas un territorio de posesión colectiva. En la práctica funcionó como sistema de reducción: concentraba poblaciones dispersas para asegurar la mano de obra y el ingreso tributario. La tierra no pertenecía al indígena individual sino a la comunidad, y su usufructo, como precisó el oidor Verdugo y Oquendo, era transitorio y condicionado al pago del tributo. El resguardo, en otras palabras, protegía menos al indio que al fisco: garantizaba que hubiera cuerpo tributable donde recoger la contribución.

La mita canalizaba mano de obra indígena hacia la extracción de oro y otros metales preciosos, articulándose con la encomienda y el resguardo en un sistema integrado. La racionalización del tributo colonial buscó, entre otras cosas, que los indígenas percibieran salarios monetarios en las minas para poder cumplir sus obligaciones fiscales, incorporándolos así a la economía dineraria por vía de la deuda estatal. La lógica es circular y reveladora: el Estado imponía el tributo, y para pagarlo el indígena debía vender su trabajo en los circuitos que la propia Corona controlaba.

A esta arquitectura se superpuso la esclavitud africana. La Corona la sancionó cuando la disminución de la mano de obra indígena, la disponibilidad de yacimientos minerales y la expansión del capital comercial europeo hicieron económicamente indispensable la trata, superando las reservas morales de algunos teólogos. En el Chocó, la caída demográfica indígena por el rigor del trabajo extractivo y las enfermedades condujo a la sustitución masiva por esclavos africanos: para 1782, los negros representaban cerca del 75% de los aproximadamente 35.000 habitantes del Chocó; los blancos, apenas el 2%. Los indígenas, minoría en su propio territorio, sobrevivían en los márgenes de una economía minera cuya lógica ya no los necesitaba en el mismo lugar.

Trayectoria tardocolonial: reformas borbónicas, fiscalidad y crisis del pacto

Hacia 1750, la arquitectura extractiva heredada del siglo XVI y consolidada en el XVII entró en tensión creciente por la voluntad reformista de los Borbones. La Corona necesitaba más ingresos —para financiar guerras imperiales, para modernizar su aparato administrativo, para recuperar el control efectivo sobre sus colonias americanas— y decidió obtenerlos intensificando la extracción del propio virreinato. Los datos son elocuentes: la carga tributaria de la Nueva Granada pasó del 2,9% del PIB hacia 1761 a aproximadamente el 10,4% hacia finales del siglo XVIII, más que triplicándose en cuatro décadas. En la última década del dominio colonial, los ingresos de la Corona promediaron 2,4 millones de pesos anuales, de los cuales cerca de 770.000 —el 32%— provenían de los estancos de tabaco y aguardiente.

El giro operativo se produjo con la visita de Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, designado regente visitador en 1778. Restableció el impuesto de la armada de Barlovento, amplió la alcabala a nuevos productos y reorganizó el estanco del tabaco —que el virrey Manuel Guirior había puesto bajo administración directa cuatro años antes— mediante ordenanzas minuciosas que fijaron cuatro zonas de cultivo autorizadas (Ambalema, Girón, Pore-Nunchía y Palmira) y seis administraciones y factorías de distribución para todo el virreinato. La reforma excluyó a numerosos productores que antes cultivaban tabaco, redujo los precios pagados a los campesinos, elevó los precios de venta y persiguió las siembras consideradas ilegales. Los gravámenes sobre sal, aguardiente, textiles y algodón se incrementaron o se crearon en el mismo período. La renta del aguardiente creció de manera continua entre 1760 y la década de 1790.

La lógica borbónica era transparente y suicida a la vez: comprimir simultáneamente al pequeño productor de tabaco de Vélez, al comerciante criollo del Socorro, al artesano de Bogotá, al indígena tributario de los resguardos y al mestizo de las tierras bajas. Como España prohibía la producción de textiles coloniales que compitieran con sus manufacturas y ejercía control monopólico sobre precios y comercio, la intensificación fiscal no venía acompañada de ninguna válvula de escape productiva. El impuesto de minería, es cierto, había sido reducido del quinto (20%) al 3% para fomentar la actividad; pero esa concesión favorecía a los propietarios de minas —élite ausentista residente en Popayán y otras ciudades del interior— mientras el peso fiscal recaía sobre los productores del común.

El 16 de marzo de 1781, en la oficina de impuestos del Socorro, la comerciante Manuela Beltrán arrancó el bando que informaba sobre los nuevos tributos. La revuelta que siguió reunió a criollos, mestizos e indígenas del Socorro, Pamplona, Vélez y Cúcuta en una marcha hacia Santa Fe que casi tomó la capital. Los comuneros negociaron con las autoridades una capitulación —las Capitulaciones de Zipaquirá— que el arzobispo virrey Antonio Caballero y Góngora firmó para desactivar la crisis y luego repudió. El 1 de febrero de 1782 uno de los líderes populares del movimiento fue ejecutado mediante ahorcamiento, decapitación y descuartizamiento por orden conjunta de las autoridades españolas, de los criollos poderosos —entre ellos el corregidor Juan Francisco Berbeo, quien había capitaneado inicialmente el movimiento antes de plegarse al orden restaurado— y del propio arzobispo virrey.

La coreografía es reveladora: en el momento decisivo, la élite criolla del Socorro y sus aliados en Santa Fe optaron por reprimir a los sectores subalternos con los que habían compartido causa fiscal, aliándose con la Corona contra sus propios paisanos plebeyos. La Revolución de los Comuneros exhibe simultáneamente el colonialismo interno en dos niveles: la extracción metropolitana que oprime al virreinato y la extracción interna que la élite criolla no está dispuesta a suspender aunque haya que traicionar la alianza plebeya para preservarla.

La red: instituciones, geografías y actores del dispositivo interno

El colonialismo interno no era un discurso: era un mapa. Su geografía diferencial organizaba el territorio en centros de mando —Santa Fe de Bogotá, Cartagena de Indias, Popayán, Tunja, Socorro— y periferias extractivas donde la dominación se ejercía a distancia. Los propietarios de las minas más ricas del Chocó nunca residían en la región: controlaban sus haberes desde Buga, Cartago, Cali, Anserma, Popayán o incluso Santa Fe. El epicentro real de Popayán se redujo durante mucho tiempo al valle de Pubenza; solo a fines del siglo XVIII extendió su control efectivo sobre el valle del Patía, las estribaciones de la Cordillera Central y la banda occidental del río Cauca. Las tierras bajas del Pacífico —Chocó y Barbacoas— eran zonas de minería esclavista explotada por propietarios ausentistas; el valle del Cauca, con Cali, Buga y Cartago, se había convertido en zona de grandes haciendas que abastecían las minas de Antioquia y del Chocó. El río Magdalena conectaba la economía costera de Cartagena, orientada al comercio externo, con la economía interior de Bogotá, Socorro y Popayán, articulada por circulación interna de bienes.

Este mapa tenía su reverso: las fronteras donde la dominación no lograba imponerse. Hasta la década de 1770, alrededor de 60.000 habitantes vivían en rochelas —asentamientos ilegales en bosques, colinas, ciénagas y riberas fluviales— de la Nueva Granada caribeña, según la estimación de Aline Helg; eran descendientes de esclavos fugitivos, indígenas no conquistados y mestizos al margen de la fiscalidad, la parroquia y la mita. Los palenques —comunidades de cimarrones organizadas políticamente— desafiaron abiertamente la autoridad colonial. El palenque de la Matuna, liderado por Benkos Biohó, quien se proclamó rey del arcabuco, desarrolló un cabildo propio que elegía autoridades por mérito y servicio; el modelo se replicó en Loba y Mompox. El Palenque de San Basilio obtuvo, tras resistir múltiples expediciones de reconquista y mediante la mediación del obispo Casiani, una capitulación que le permitió establecerse en la falda de la montaña de María como comunidad libre reconocida. En la región del Pacífico y las cordilleras, la resistencia indígena entre 1570 y 1620 generó zonas de frontera que retrasaron notablemente la empresa dominadora, sosteniendo una superposición de territorialidades hispánicas e indígenas. Todavía en 1800, en Túquerres, indios y mestizos rebeldes mataron al corregidor y a su hermano, y tres acusados fueron condenados a muerte.

La institución que sostenía la extracción interna era ante todo el resguardo, atacado sistemáticamente durante el siglo XVIII por la voracidad latifundista, la presión de mestizos y colonos pobres con ansias de tierra, y un Estado con criterio fiscalista que remataba parcelas. El resultado fue una desposesión masiva que reducía a los resguardos a su mínima expresión y que culminaría a mediados del siglo XIX. Francisco Antonio Moreno y Escandón, fiscal de la Real Audiencia, condujo hacia 1776-1779 una política de agregación y venta de resguardos que aceleró el proceso, argumentando que los indígenas ya eran culturalmente mestizos —lo cual, en gran parte del oriente colombiano, era verificable— y que las tierras rendirían más en manos privadas. Casi todos los indígenas de los resguardos orientales eran, en efecto, culturalmente mestizos hacia fines del siglo XVIII; pero de esa constatación demográfica la política colonial extraía justificación para el despojo, no reconocimiento del mestizaje como ciudadanía.

La red de personas era simultáneamente aristocrática y familiar. La élite criolla neogranadina se definía menos por la riqueza que por el parentesco: redes de familias articulaban ingresos de haciendas, minas, comercio y cargos administrativos. El poder político colonial era monopolio de personas nobles; las instituciones de derecho público y privado no afectaban de igual modo a todos los estratos de la sociedad libre, excluyendo a mestizos pobres, mulatos y libertos de la representación política. Los privilegios de la élite blanca incluían acceso preferente a posiciones militares y administrativas, monopolio de la alfabetización y de las funciones de gobierno, y mecanismos de diferenciación cultural frente a los grupos subordinados.

Sobre esa red operaba, desde la generación de 1780, la formación intelectual promovida por las propias reformas borbónicas. La Expedición Botánica dirigida por José Celestino Mutis desde 1783, las tertulias, las sociedades económicas de amigos del país, el Semanario del Nuevo Reino de Granada dirigido por Francisco José de Caldas entre 1808 y 1811, los periódicos que circularon entre 1791 y 1810 —todos ellos instrumentos ilustrados de la Corona— produjeron una paradoja constitutiva: los criollos educados por la reforma adquirieron las herramientas conceptuales para cuestionarla. Los estudios universitarios en los colegios de Santa Fe reunieron a estudiantes de distintas provincias, forjando redes interprovinciales sostenidas por correspondencia privada. Antonio Nariño tradujo e imprimió los Derechos del Hombre en 1794. La influencia de la Ilustración española —singularmente de Feijóo— fue decisiva en la formación intelectual de Mutis, Caldas y Nariño.

Esta ilustración criolla, sin embargo, articuló su distinción no solo frente a la metrópoli sino sobre todo frente a los grupos subalternos internos. El conocimiento científico y letrado fue esgrimido como fundamento de superioridad frente a indígenas, negros y mestizos. El Semanario dirigido por Caldas ha sido leído como escenario donde los criollos comenzaron a imaginarse como clase, proyectando su habitus particular en detrimento de la visibilidad de los otros grupos. La conciencia criolla que cristalizará en 1810 no fue solo antimetropolitana: fue también, y de modo constitutivo, una conciencia de superioridad frente al mestizo, el indio y el negro con los que compartía territorio pero no destino.

La huella: continuidad del despojo bajo lenguaje republicano

El 20 de julio de 1810 y los años inmediatamente posteriores no interrumpieron la arquitectura del colonialismo interno: la reconfiguraron bajo nueva soberanía. La revolución criolla no fue una guerra popular. En 1781, durante los Comuneros, muchos de quienes serían líderes de la Independencia habían estado del lado de la Corona. La élite criolla mantuvo una posición ambigua frente a indígenas, mestizos y negros, y muchas veces la posición de los indígenas fue de rechazo explícito al movimiento independentista —Pasto, notoriamente, resistió la causa patriota durante años—. La élite no estaba interesada en romper los nexos culturales con Europa: esos nexos le servían precisamente para distanciarse de la masa subordinada que ahora, en clave ciudadana, se suponía que representaba.

Hubo, sin embargo, una fisura real. Entre 1811 y 1816, en seis de las nueve provincias-estados patriotas de la Nueva Granada, se creó un cuerpo electoral constituido por padres de familia libres de todos los colores con independencia económica. La medida rompía, en el plano de la representación política formal, la clasificación racial del censo de 1778 y diferenciaba a la Nueva Granada de México, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Esa apertura respondía a la condición demográfica del territorio: en una sociedad ya mayoritariamente mestiza, la ciudadanía racialmente restringida era políticamente inviable y militarmente costosa. Ciertos sectores de la vieja élite lo advirtieron con alarma: la "igualdad mal entendida" podría destruir la subordinación de las castas inferiores a la raza europea, que pese a su escaso número mantenía posición preferente por instrucción y facultades. La igualación ciudadana, advertían, podría desembocar en "una monstruosa confusión y desorden".

La fisura, no obstante, no arrastró consigo la estructura material del despojo. La disposición republicana de 1821 sobre tierras indígenas, presentada como emancipación del indio del tutelaje colonial, derivó en la enajenación de tierras comunales que pasaron a manos de particulares. El tributo indígena, formalmente abolido, fue restablecido durante la dictadura de Simón Bolívar bajo presión de sectores dominantes que necesitaban el ingreso fiscal y el instrumento de control. Las políticas agraria y laboral republicanas fueron diseñadas para controlar el mercado de trabajo y de tierras en el sector agrícola, en continuidades evolutivas respecto al período colonial. El reemplazo de una política de protección indígena por una de explotación abierta, iniciado ya en la tardocolonia con Moreno y Escandón, se aceleró bajo la República y favoreció a los sectores conservadores que detentaron el poder hasta mediados del siglo XIX. La ley 55 de 1905, que cedió tierras de resguardos a los municipios para su remate a particulares, se inscribe en la misma línea larga: el resguardo colonial, reducido durante todo el siglo XVIII, disuelto en gran parte por la República temprana, terminó de ser desmantelado como institución protectora por el Estado liberal y regenerador.

La esclavitud africana sobrevivió a la Independencia y se abolió por etapas hasta 1851. La población negra, sistemáticamente invisibilizada en los relatos coloniales y en las terminologías culturales americanas, siguió siéndolo en los relatos republicanos: presente en las economías del Chocó, del Cauca y de la costa Caribe, ausente del canon nacional. El mestizaje, que en la tardocolonia era ya la realidad demográfica dominante, se convirtió durante el siglo XIX en proyecto político impulsado por la élite criolla para construir un tipo específico de nación —blanca, europea, letrada— en el que las razas negra e indígena aparecían como amenazas y obstáculos al proyecto civilizatorio.

Lo que el concepto revela y reordena

Leer la tardocolonia neogranadina bajo la clave del colonialismo interno permite tres reordenamientos historiográficos. Primero, sitúa la Revolución de los Comuneros no como preludio patriótico de 1810 sino como el momento en que quedó a la vista la doble estructura de la extracción: la que la Corona ejercía sobre el virreinato y la que la élite criolla ejercía sobre los subalternos internos. La represión coordinada de Berbeo, Caballero y Góngora y el resto muestra que las dos extracciones eran solidarias, no antagónicas, y que la élite criolla prefería la primera antes que arriesgar la segunda.

Segundo, disuelve la lectura simplemente antimetropolitana de la Ilustración criolla. La formación intelectual de Mutis, Caldas y Nariño produjo herramientas para cuestionar el pacto colonial, es cierto; pero también produjo un lenguaje científico y letrado con el que la élite legitimó su superioridad frente al mestizo, el indio y el negro. La conciencia criolla nació, en esa medida, como doble frontera: hacia arriba, contra la metrópoli; hacia abajo, contra los subalternos internos. La República heredaría ambas fronteras y solo desmantelaría, de modo parcial, la primera.

Tercero, permite entender por qué en Colombia la ciudadanía multirracial de 1811-1816 no se tradujo en igualdad material. La élite criolla concedió representación política a hombres libres de todos los colores con independencia económica porque el peso demográfico del mestizaje lo hacía inevitable y porque necesitaba tropa y legitimidad para la guerra contra España; pero retuvo intactos los dispositivos de despojo territorial, tributo indígena, esclavitud y control laboral que constituían la sustancia del colonialismo interno. Se cambió la soberanía y se abrió parcialmente el voto; se conservó la extracción.

El concepto de colonialismo interno no reemplaza la historia política de la Independencia: la enmarca. Muestra que la ruptura del 20 de julio operó sobre una arquitectura que la precedía y que le sobrevivió, y que la República —al menos en su primer siglo— fue menos la negación del orden colonial que su heredera bajo nombres nuevos. Los resguardos disueltos, el tributo indígena restablecido, la esclavitud prolongada hasta 1851, la desposesión territorial acelerada, la ciudadanía formal sin igualdad material: todas esas continuidades tienen su ensamblaje original en la tardocolonia neogranadina, entre la visita de Gutiérrez de Piñeres y las Juntas de 1810. Comprender ese ensamblaje es comprender también por qué la pregunta por la nación colombiana —quién la habita en igualdad, quién la posee, quién decide sobre su tierra y su trabajo— seguiría abierta durante los dos siglos siguientes.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Encomienda: institución fundacional del colonialismo interno neogranadino que extraía tributo y trabajo indígena combinando coerción legal con catequización; abolida formalmente en 1720 pero reemplazada por mecanismos equivalentes
  2. 02Resguardo: dispositivo territorial que concentraba comunidades indígenas garantizando mano de obra y tributo; atacado sistemáticamente en el siglo XVIII por la voracidad latifundista y el fiscalismo borbónico hasta quedar reducido a su mínima expresión
  3. 03Reformas borbónicas: política imperial que triplicó la carga tributaria del virreinato entre 1761 y finales del siglo XVIII, intensificando la extracción sobre criollos, mestizos e indígenas y precipitando la crisis comunera de 1781
  4. 04Cimarronaje: resistencia organizada al colonialismo interno esclavista; los palenques como el de la Matuna y San Basilio desarrollaron estructuras sociopolíticas autónomas que desafiaron la autoridad colonial y la pretensión de los hacendados de controlar el territorio
  5. 05Pablo González Casanova: sociólogo mexicano que formuló el concepto en los años sesenta del siglo XX para diagnosticar la persistencia de relaciones coloniales dentro de los Estados nacionales latinoamericanos independientes
  6. 06Nueva Granada: territorio virreinal donde el colonialismo interno articuló encomienda, resguardo, mita y esclavitud africana en una arquitectura extractiva que la República heredó sin desmantelar
06

Documentos y fragmentos citados

51 documentos · 73 fragmentos

01Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 76, 852 citas
[1]

las uniones efectuadas entre ellos, lo cual dio lugar a la forma- ción de las llamadas castas. De esa suerte, en el de- sarrollo del grupo humano colonial confluyeron múltiples factores derivados de la presencia de culturas diferentes, lo cual planteó a la Corona el problema de crear unas pautas de comportamien- to…

p. 76
[28]

E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…

p. 85
02Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 196, 2284 citas
[2]

las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…

p. 196
[3]

las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…

p. 196
[20]

normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…

p. 228
[21]

normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…

p. 228
03Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 34, 422 citas
[4]

caracterizaciones, que se volvieron rutinarias, sobre los rasgos de cada grupo, y que se atribuían presuntamente a todos sus miembros: por ejemplo, el indio era visto como engañoso, falso, perezoso, estúpido, etc. También los negros, o las mezclas que incluyen estos grupos inferiores, como los mestizos y los mulatos,…

p. 34
[39]

Túquerres, en 1800, los rebeldes —indios y mestizos— mataron al corregidor y a su hermano; tres acusados fueron condenados a muerte. _______________ 22 “Los indios deben ser reducidos a caseríos y no permitidos a vivir divididos y separados en montañas y selvas, donde están privados de todo consuelo espiritual y…

p. 42
04¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 42, 482 citas
[5]

de la servidumbre de las encomiendas establecidas en el siglo XVI, habitando en su gran mayoría pueblos y zonas rurales, 80 La primera idea de país (1550-1810) aunque al gu nos indígenas también desafiaron la prohibición a habitar ciudades, integrándose a la población de mestizos libres de Tunja, Popayán o Bogotá. Por…

p. 42
[31]

en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…

p. 48
05Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 74, 902 citas
[6]

o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…

p. 74
[42]

í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…

p. 90
06La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 2041 cita
[7]

la calificación de los representantes fue transferida a las cámaras provin- ciales. El Gobierno creaba una junta especial cuando se trataba de la calificación de los diputados a la convención constituyente, Los ciudadanos activos de las primeras repúblicas: los padres de familia libres de todos los colores La sociedad…

p. 204
07The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 431 cita
[8]

forms of cultural control, varying in their relative importance over time, helped to support, first, the power of the Spanish population in general and, second, that of a small group within that population. Military and related means of cultural dominion exercised by the upper class gave way during the sixteenth and…

p. 43
08Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 242, 2732 citas
[9]

objeto de menciones frecuentes en docu- mentos políticos o fiscales. Pero la presencia de una numerosa población de españoles y mestizos pobres, de mulatos y libertos, de artesanos, peque- ños propietarios y jornaleros, resulta desdibujada en los documentos his- tóricos. Los Libros de Cabildos de las ciudades, por…

p. 242
[41]

este conjunto productivo funcionaba según reglas que le eran propias como economía precapitalista. El ejercicio simultáneo de varias actividades y la concentración de riqueza -que unos pocos derivaban de privilegios instituc~onales y sociales- permitían un cierto grado de inte- gración de los diferentes sectores de la…

p. 273
09Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 3331 cita
[10]

nuevas entidades sociales) que hacían imposible hablar de algún “genio uniforme de la nación”, dada la “extrema discrepancia en lo físico, lo civil y lo político”. Como consecuen - cia podía identificarse “una lucha interior” que aún no se había desplegado con osadía gracias al “hábito de subordinación a la raza…

p. 333
10Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1211 cita
[11]

el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…

p. 121
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 13, 162 citas
[12]

y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…

p. 13
[30]

entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…

p. 16
12The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 291 cita
[13]

produced surpluses for the limited regional markets as part of their traditional pattern of cattle raising and agricultural production. In Colombia, as in most Latin American countries, the formation of the haciendas and the peasantry was a long process that can be traced back to the evolution of the colonial agrarian…

p. 29
13Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 42, 482 citas
[14]

y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…

p. 42
[22]

indígenas acudían a vender su fuerza de trabajo para cubrir los tributos con el salario obtenido; la economía monetaria empezó a introducirse en estos núcleos de economía natural y las ventas de tierra por la Corona a partir del siglo XVIII y el robo descarado de ellas por los terratenientes vecinos fueron reduciendo…

p. 48
14La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 16, 302 citas
[15]

se admite que el ocupante ad quiera su título de •propiedad mediante el pago de una suma a la Corona. Se autorizó la venta de tierra a bajo precio, por parte del Estado, con la finalidad de recavar fondos y atraer nue vos colonos a las tierras sin ocupar. Asimismo se autorizó otorgar tierras a los indios en forma de…

p. 16
[59]

so de que Fernando no recuperara el trono. Con 28 ello, defendían los privilegios de que venían go zando y al mismo tiempo aspiraban a detentar el poder y a afianzar la supremacía que desde mu cho tiempo atrás venían ambicionando. La terce ra estaba formada por los comerciantes criollos, por los artesanos y la masa…

p. 30
15Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1981 cita
[16]

to forcibly extract a tribute in the form of labour, gold, or other products from a certain number of indigenous people from within a given geographic area. In exchange the colonizer was responsible for converting them to Catholicism and teaching them Spanish. The encomendero had property rights over the labour of the…

p. 198
16Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 2741 cita
[17]

de la estructura institucionalizada de una sociedad dualista. 147 Ibid. Resg. Boy., t. 4. f. 1 r. ss. Especialmente f. 71 v. ss., f. 123 v. f. 186 r. y f. 228 r. ss. 148 Ibid. Cae. e ind., t. 3 f. 383 r. ss. f. 390 r. ss. 149 Ibid. Vis. Boy., 1.16 f. 744 r. ss. 150 Ibid. f. 791 r. ss. 151 Ibid. f. 800 r. „ TIERRA 2 5…

p. 274
17Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 32 citas
[18]

existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…

p. 3
[19]

existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…

p. 3
18Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 891 cita
[23]

que hacían innecesario laborar por un salario miserable. La oligarquía percibió rápidamente que debía establecer "un cinturón de seguridad" alrededor de la población trabajadora para aislarla de las tierras libres. En consecuencia, las políticas agraria y laboral fueron desarrolladas con el propósito de controlar el…

p. 89
19Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 652 citas
[24]

0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…

p. 65
[61]

determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…

p. 50
20Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 79, 1452 citas
[25]

distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…

p. 145
[46]

en los consumos que le valieron el nombre de “Pamplonita la loca”, la ciudad entró en un período de larga decadencia. Poblados como Vitoria o Guamocó podían desaparecer sin dejar rastro o convertirse en sombras. Durante el siglo xvi1 ciudades como Popayán, Medellín y Rionegro hicieron su fortuna con la internación de…

p. 79
21Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 cita
[26]

Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…

p. 231
22Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2351 cita
[27]

deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…

p. 235
23Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1481 cita
[29]

cabeceras de las administraciones generales. El establecimien- to del monopolio directo se dio de forma gradual, y entre tanto se permitió la coexistencia de los métodos anteriores, el de arrendamiento y el de asiento por remate del estanco de aguardiente. Las diversas reformas de la renta del aguardiente fueron…

p. 148
24Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 32, 732 citas
[32]

en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…

p. 73
[68]

el caso de los mobiliarios ricos y la extrema aus- teridad en los mobiliarios comunes, y, centrando este es- cenario, la paraliteratura inocente y áspera de la crónica, 33 Híndicíe eríscde tsa ecds óiaioríeui ajustan perfectamente con una existencia colonial neo- granadina sin gloria, moderada por la falta de…

p. 32
25Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 120, 4502 citas
[33]

vivían de algunos cultivos, la caza, la pesca y de algún trato con la hacienda. El desafío de estos palenques a la pretensión de las autoridades de transformarlos en poblados era un reto tácito al influjo 70 Colmenares, Germán, 1979, Popayán: Una sociedad esclavista, 1680-1800, Medellín: La Carreta, págs. 215-227. 121…

p. 120
[55]

política dentro de sus comunidades, puesto que llegaron a ser regido- res de cabildos y se conectaron con la sociedad criolla, lo que les permitió ser nombrados en los gobiernos locales. Al integrarse en las sociedades provincianas por medio del 285 Archivo Central del Cauca, 1763, libro capitular, tomo 23, folios…

p. 450
26Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 42, 512 citas
[34]

por la resistencia indígena y por núcleos de negros y mulatos cimarrones, palenqueros y arrochelados [Zuluaga, 1993(a); Zuluaga y Bermúdez, 1997]. Por su parte, la periferia la constituyen la región del Pacífico y las cordilleras, donde se localizaban las explotaciones mineras. Del centro dependen las decisiones, el…

p. 51
[40]

de campo mano de obra indígena. g) Que “el elemento más seguro de identificación era el alcance del poblamiento espa- ñol, la zona de influencia de un centro urbano”, pero que en todo, “los confines de una jurisdicción podían resultar demasiado remotos”; en el caso de la ciudad de Popayán, su “epicentro real” se…

p. 42
27Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1031 cita
[35]

cimarrón; otros se quedaron donde habita- ban, pero actuando como espías en apoyo de Bioho. El palenque de Matuna creció a tal punto que debió darse una organización social y política formal: Bioho fue proclamado " r e y del arcabuco" y la gente eligió en cabildo a sus propias autoridades según mérito y servicio.…

p. 103
28Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 511 cita
[36]

[54] Las mujeres negras en la historia de Colombia cimarrona, y formó palenque con otros grupos de ne- gros esclavos fugitivos 78. Mujer y familia en los palenques Esclavas o libres, las mujeres negras ingresaron activa- mente en los palenques, el fenómeno de resistencia a la esclavitud que duró tantos años como la…

p. 51
29Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3931 cita
[37]

constancia vencí los muchos horrores y dificultades que se encontraron así por parte de los negros del palenque de San Basilio, como por la suma espresura de árboles y brozas que con dificultad se descubría la claridad del sol; a que se agregaban las muchas barrancas, despeñaderos y anegadizos; y aprovechándome del…

p. 393
30Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 931 cita
[38]

77 Along the tropical fertile lands that surrounded the network of rivers in Caribbean New Granada lived tens of thousands of free people of colour, including indigenous peoples that the Spanish 73 AGI, Santa Fe, 1063. 74 AGI, Santa Fe, 1063. 75 AGI, Santa Fe, 1063. 76 AGI, Santa Fe, 1063. 77 Morales, “Manumission of…

p. 93
31Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 761 cita
[43]

En cierta manera, Popayán y su comarca, en la que predomina el elemento indígena, quedaban dentro de sus linderos. Pero la orientación política y económica de la ciu- dad, su función y su constitución social peculiares, llevan a darle cabida —a ella y a su umland indígena— en otra división, en el grupo caucano. La…

p. 76
32Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 3471 cita
[44]

contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…

p. 347
33Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1701 cita
[45]

y el intercambio de alimentos y otros productos agrícolas del interior, que incluía productos de climas más cálidos como el tabaco y el algodón, tuvo una influencia decisiva en la economía interna del país, mucho más que el comercio transatlántico. Las ciudades portuarias de Cartagena y Portobello (hoy en Panamá) eran…

p. 170
34Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 42, 874 citas
[47]

dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…

p. 87
[48]

dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…

p. 87
[64]

entregó al cultivo itinerante del maíz y el plátano. La quema continuó siendo el único medio de contra- rrestar la voracidad de las malezas en las tierras húmedas. El régimen de trabajo en las haciendas se vio relajado por las prácticas extensivas de cultivo y pastoreo, tan sólo intensivas en las huertas de los…

p. 42
[65]

entregó al cultivo itinerante del maíz y el plátano. La quema continuó siendo el único medio de contra- rrestar la voracidad de las malezas en las tierras húmedas. El régimen de trabajo en las haciendas se vio relajado por las prácticas extensivas de cultivo y pastoreo, tan sólo intensivas en las huertas de los…

p. 42
35Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1361 cita
[49]

sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…

p. 136
36Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 411 cita
[50]

“embarrassing dilem- ma” was solved not by entirely rejecting the European vision, but by the creation of a sense of equality and a distancing from Europeans, as is reflected in the double mission of “countering the savage spirit” and “the ignorance of the masses” and, at the same time, struggling against “Western…

p. 41
37El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 5381 cita
[51]

su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…

p. 538
38Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 101 cita
[52]

Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…

p. 10
39Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 65, 1812 citas
[53]

forzado de la población indígena, la mano de obra esclavizada —importada de África— se convirtió en fuerza de trabajo cada vez más numerosa, conviviendo con formas de trabajo asalariado 20. La combinación de ingresos procedentes de pro - piedades urbanas, propiedades agrarias, minas, obrajes, la incursión en…

p. 65
[54]

como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…

p. 181
40Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 351 cita
[56]

del desafío a su autoridad. 20 Sin embargo, se deben evitar unas conclusiones demasiado generales: si en Popayán, así como en Santa Fe de Bogotá, son claras las tensiones entre el Ejército y el cuerpo civil, en Cartagena o en Venezuela reina una armonía relativa. Una evolución continental justifica este relativo…

p. 35
41Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 351 cita
[57]

del desafío a su autoridad. 20 Sin embargo, se deben evitar unas conclusiones demasiado generales: si en Popayán, así como en Santa Fe de Bogotá, son claras las tensiones entre el Ejército y el cuerpo civil, en Cartagena o en Venezuela reina una armonía relativa. Una evolución continental justifica este relativo…

p. 35
42Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1011 cita
[58]

la Independencia fue otro factor que quizá no permitió un campo más fértil para que la élite criolla exaltara las ‘cuali- dades’ de la raza indígena. Además, la ‘defensa’ de América de las calumnias de Buffon y otros ilustrados se dejaba de un lado, porque la nueva élite no estaba del todo interesada en romper los…

p. 101
43Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2921 cita
[60]

la í ndole de h e c onom í a c olonial, la es c lavitud negra se impon í a c omo ú ni c a solu c i ó n y la Corona, para proveer a las c olonias ameri c anas de la mano de obra reque rida, super ó las di f i c ultades pol í ti c as, asi c omo las reservas morales plan teadas por algunos te ó logos. En esta f orma, la…

p. 292
44Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 cita
[62]

como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…

p. 344
45La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 cita
[63]

HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…

p. 39
46Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 351 cita
[66]

economía colonial americana, en general, y del suroccidente de Colombia, en particular. Las condiciones de vida y carecer de los mínimos requisitos de salud, educación e infraestructura de todo tipo se constituían en el escenario cotidiano de estas comunidades. En los apuntes de viaje de la Comisión Corográfica, Olga…

p. 35
47El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 1761 cita
[67]

pudo dejar esta seguridad colectiva compro- bada en varios siglos de lucha, a cambio de un ideal que, si bien podía ser bello, era peligroso para su existencia. No puede interpretarse esta actitud del indio como retrógrada o antirrevolucionaria, sino simplemente como una lógica consecuencia de las condiciones sociales…

p. 176
48Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 cita
[69]

conocedor del asunto, Las élites criollas de principios del XIX percibían aún el mestizaje como un proceso precario, que no alcanzaba, ni mucho menos, a menguar la otra percepción que se tenía de las razas negra e indígena como amenazas y obstáculos reales al proceso de construcción de una nación fundamentado en los…

p. 52
49Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 741 cita
[70]

propiedad privada. Esta disposicion, referente a la poblacién indige- na, lejos de realizarse en los términos dispuestos en 1821, se convirtid en Ultima instancia en una enajenacion de las tierras comunales que pasaron a manos de particulares y no propiamente a las de la comunidad indigena. Dada la persistencia de la…

p. 74
50Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 412 citas
[71]

mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…

p. 41
[72]

años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…

p. 41
51Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1041 cita
[73]

for less than a quarter of New Granada's total of roughly 1.4 million inhabitants. This change naturally reflected both the expansion of other demographic groups and the drastic fall in Amerindian num- bers as a result of European diseases, mistreatment, and the wide- spread disruption of traditional lifestyles. In…

p. 104