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Una historia del territorio

Costa Caribe

La Costa Caribe colombiana no es un apéndice tropical del interior andino sino una formación histórica propia, articulada al Atlántico desde antes de la conquista española y moldeada por la confluencia de tres mundos: el indígena —taironas, zenúes,…

20 min de lectura92 fuentes

La Costa Caribe colombiana es la franja continental e insular que se extiende por unos 1.600 kilómetros desde la península de la Guajira hasta el golfo de Darién, más el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, 750 kilómetros mar adentro. La componen siete departamentos continentales —La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre— y uno insular. Es región de puertos y ganado, de mestizaje afro-indo-hispánico con predominio africano, de cumbia y vallenato, de palenques y flotas, de Cartagena colonial y de Barranquilla decimonónica. Su historia no es un apéndice tropical de la del interior andino: es una formación propia, articulada al Atlántico antes que a los Andes, cuyas rentas alimentaron durante siglos al centro neogranadino sin que este redistribuyera hacia el litoral el poder político o la inversión que aquellas rentas producían. Esa asimetría —co-producida, no simplemente padecida— explica buena parte de la relación tensa entre la Costa y el proyecto nacional colombiano.

Un territorio de contrastes extremos

La geografía costeña desmiente cualquier imagen uniforme de "tierra caliente". En apenas unos kilómetros, el litoral pasa de la aridez extrema de la Guajira, una de las zonas más secas del país, a la humedad selvática del Urabá; y del mar Caribe a las nieves perpetuas de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos picos Bolívar y Colón se levantan a 5.775 y 5.770 metros a pocos kilómetros de la playa, en lo que constituye la montaña litoral más elevada del mundo. Entre esos extremos se despliegan la Depresión Momposina, los valles inundables del Sinú y el San Jorge en Córdoba y Sucre, la Ciénaga Grande de Santa Marta, los Montes de María y la desembocadura del río Magdalena, que desagua en el Caribe el drenaje de más de la mitad del país.

El archipiélago de San Andrés añade a este territorio una dimensión oceánica desmesurada: 44 kilómetros cuadrados de tierra emergida —incluyendo los cayos y bancos de Roncador, Serrana, Bolívar, Quitasueño, Serranilla, Alburquerque, Bajo Nuevo y los cayos del E.S.E.— proyectan una jurisdicción marítima de unos 300.000 kilómetros cuadrados, con 1.614 kilómetros de zona económica exclusiva, entre los meridianos 78° y 82° oeste y los paralelos 12° y 16° norte. El bajo de Alicia, a 16°10'10" de latitud norte, es el punto más septentrional del territorio colombiano. Este espacio insular, más cercano geográficamente a Centroamérica que al continente sudamericano, ha sido escenario permanente de disputas limítrofes: las fronteras marítimas con Honduras y Costa Rica no habían sido ratificadas por los respectivos congresos, y con Jamaica opera una zona de administración conjunta para la exploración y explotación de recursos hasta que se delimiten las áreas de extracción petrolera.

Esta variedad —desierto, selva, sierra nevada, ciénaga, llanura ganadera, archipiélago— es la materia física de la Costa. Cualquier historia regional que la olvide termina hablando de otra cosa.

Antes de los españoles: taironas, zenúes y la larga ocupación

Cuando las carabelas europeas bordearon el litoral por primera vez, la Costa llevaba milenios habitada. En los valles inundables de Córdoba y Sucre, en la Sabana de Bogotá que drenaba hacia el norte, en la Sierra Nevada y en varios puntos del litoral, hay evidencias de aprovechamiento humano progresivo del territorio desde hace al menos cuatro mil años. Los montículos, basureros y conchales acumulados durante siglos e incluso milenios a lo largo del litoral atestiguan una ocupación densa y sostenida.

La cultura tairona, asentada en las laderas de la Sierra Nevada, alcanzó uno de los mayores grados de desarrollo prehispánico del actual territorio colombiano. En 1976 se descubrió Buritaca 200 —hoy Ciudad Perdida—, una de las ciudades prehispánicas más extensas del continente: una red de caminos enlosados, canales de riego, terrazas agrícolas y plazoletas circulares sostenidas por muros de piedra sobre las crestas de la sierra. La escala de la obra revela una sociedad jerarquizada, con capacidad de movilizar trabajo colectivo y un cuerpo especializado de conocimiento técnico. La propia jerarquización social tairona pudo originarse en una pronunciada sequía ocurrida entre 1.500 y 1.350 años atrás, que habría empujado a figuras carismáticas a conformar un grupo sacerdotal aprovechando la crisis agrícola y pesquera, dando paso a una religión institucionalizada.

Los zenúes, en los valles del Sinú y el San Jorge, dominaron un paisaje inundable mediante sistemas hidráulicos que aún hoy asombran, y depositaban oro junto a sus muertos en montículos identificables desde lejos —un dato que resultaría fatal cuando llegaron los conquistadores. En la Guajira y su entorno se asentaban los ancestros de los wayúu, todavía hoy eje sociocultural regional. La clasificación de muchos de estos pueblos como "caribes" fue en gran parte una imprecisión española: se llamaba así, sin rigor etnográfico, a cualquier grupo que ofreciera resistencia armada, usara flechas envenenadas o fuera acusado de canibalismo, sin que ello implicara filiación real con los pueblos caribes propiamente dichos.

La conquista y la fundación de las ciudades portuarias

El primer europeo que exploró sistemáticamente la costa Caribe del actual territorio colombiano fue Rodrigo de Bastidas, hacia 1500-1501, aunque Alonso de Ojeda y Américo Vespucio ya habían alcanzado el Cabo de la Vela en 1499. Bastidas recorrió la desembocadura del Magdalena y, más de veinticinco años después, hacia 1525-1526, regresó como gobernador para fundar Santa Marta, una de las primeras ciudades españolas en el litoral. Aún antes, en 1510, se había fundado Santa María la Antigua del Darién, la primera ciudad española en Tierra Firme, asociada a Martín Fernández de Enciso y a Vasco Núñez de Balboa: recibió título de ciudad, se convirtió en 1513 en capital de la gobernación de Castilla del Oro y recibió miles de españoles con Pedrarias Dávila en 1514, antes de ser abandonada.

En 1532, Pedro de Heredia obtuvo licencia real para conquistar el trecho costero entre el Magdalena y Urabá y fundó Cartagena. La ciudad, prevista como puerto y núcleo de administración de un territorio hostil, tenía delante una fuente inmediata de riqueza: el saqueo sistemático de tumbas indígenas en el Sinú, cuyos montículos funerarios estaban repletos de oro. Ese saqueo —no la agricultura ni la minería propiamente— financió el arranque de la provincia y le dio a Cartagena, pocos años después de fundada, la fisonomía de una ciudad floreciente con un puerto muy frecuentado por comerciantes y navíos.

La fundación de ciudades fue el instrumento nuclear de la conquista española. Cada núcleo urbano era un punto de poder político desde el cual se subordinaba el entorno indígena, y la continuidad de la civilización urbana mediterránea en el Nuevo Mundo. Su establecimiento seguía un plan premeditado: un fundador fijaba el emplazamiento, señalaba la plaza, la iglesia y la casa de gobierno, y distribuía los solares conforme a instrucciones detalladas de la metrópoli. Cartagena, Santa Marta y, más tarde, otros núcleos costeros no fueron accidentes: fueron dispositivos de dominación territorial.

Durante el siglo XVI y buena parte del XVII, Cartagena se consolidó como el puerto principal del sistema imperial en el norte de Suramérica. Fue punto de partida de la Flota de los Galeones hacia La Habana y España, plataforma de exportación del oro neogranadino y —crucialmente— puerto de entrada masiva de esclavos africanos. Entre 1580 y 1640 ingresaron por Cartagena bajo registro no menos de 110.000 esclavos; durante toda la Colonia, alrededor de 196.000 de los aproximadamente 600.000 que entraron por puertos americanos. El auge de la ciudad coincidió con el ciclo largo de la plata peruana y el oro neogranadino, entre 1550 y 1650, cuando la Flota tenía su período de mayor estabilidad.

Un problema estructural persiguió a Cartagena durante toda la Colonia: la conexión con el río Magdalena, arteria fluvial del interior neogranadino, era mala. Hasta 1650 las mercancías se transportaban por vía marítima azarosa o a lomo de mula, con costos considerables. Ese año el gobernador emprendió un proyecto para excavar canales que comunicaran lagunas navegables y permitieran una ruta acuática más económica hacia el río. La dificultad revela algo más profundo: la Costa entregaba al interior las mercancías del mundo atlántico, pero el interior no invertía en conectarla eficientemente. La riqueza fluía hacia adentro; la infraestructura del corredor se resolvía como se podía.

Esclavitud, cimarronaje y la formación de la sociedad afrocosteña

La marca más honda que dejó Cartagena en la Costa —y en Colombia— fue demográfica y cultural: la masiva importación de africanos esclavizados fundó una sociedad afrocaribeña que sería, con el tiempo, el sustrato mayoritario de la población costeña. La violencia del sistema esclavista generó, casi desde el primer día, resistencia. Los barcos negreros debían colgar redes durante la travesía atlántica para evitar que los cautivos se lanzaran al mar. Ya en tierra, la resistencia adoptó formas individuales —suicidios, infanticidios, violencia contra los amos— y formas colectivas.

De esa resistencia colectiva nacieron los palenques: asentamientos de esclavos cimarrones —fugitivos— con organización propia, que surgieron en gran número entre los siglos XVI y XVIII en el Caribe colombiano, especialmente en la zona de Mompox y su entorno. El testimonio de Francisco Angola, de 1634, documenta el Palenque del Limón cerca de Cartagena, donde los esclavos escapados formaron comunidades cimarronas que en sus primeros años sostuvieron incluso momentos de coexistencia pacífica e intercambio con vecinos libres.

El más famoso y perdurable es el Palenque de San Basilio, en el departamento de Bolívar, comunidad descendiente de esclavos cimarrones formada hacia comienzos del siglo XVII y reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Su origen se vincula a Benkos Biohó —también llamado Domingo Biohó—, el símbolo heroico más famoso de las comunidades palenqueras, aunque Orlando Fals Borda sostuvo que Biohó fundó en realidad el palenque de Mantuna. San Basilio desarrolló una lengua propia —la lengua palenquera, criollo de base española con sustrato africano— y una identidad cultural distintiva, producto de siglos de experiencia compartida al margen del orden colonial.

Los palenques no fueron folclor: fueron ejercicios de soberanía negra en territorio de la Corona. Cuando la esclavitud declinó desde mediados del siglo XIX, la sociedad de las haciendas ganaderas costeñas —donde la mano de obra esclava había sido masiva— dio lugar a numerosos núcleos poblados de mulatos y negros, base demográfica de gran parte del actual campesinado del Caribe. Las estructuras familiares afrocolombianas —familia extensa, poliginia, matrilinealidad— arraigaron patrones atribuibles a un sustrato común de los grupos étnicos africanos de origen.

De ese mestizaje tricultural con predominio africano nació, en la Depresión Momposina, la cumbia: originalmente música instrumental de conjuntos de cañamilleros, y hoy el género musical más representativo de la cultura costeña.

El siglo XIX: puertos, comercio y el declive de Cartagena

Independizada Colombia, la Costa entró al siglo XIX como el corredor obligado del comercio exterior. Durante buena parte de esa centuria, nueve décimas partes de las importaciones y exportaciones del país fluían a través de las ciudades caribeñas y el río Magdalena. Las economías portuarias dominaron la vida económica costera, pese a que la producción de plantación a gran escala fue limitada por el clima semiárido de vastas zonas y por la falta de capital.

Pero la jerarquía interna de esos puertos cambió. Cartagena, que había sido el gran nudo del imperio, entró en una prolongada decadencia. Hacia finales de 1861 atravesaba uno de sus períodos de mayor depresión económica y demográfica del siglo, con apenas unos diez mil habitantes y sin nada del liderazgo portuario colonial. El puerto que la desplazó fue Barranquilla. En 1870, la construcción de un corto tramo ferroviario hacia Sabanilla resolvió el viejo problema de la barra de arena que obstruía la navegación al mar en la desembocadura del Magdalena, y consolidó la ventaja de Barranquilla sobre Santa Marta y Cartagena. Con el auge cafetero de fines de siglo, Barranquilla se convirtió en el primer puerto del país y en un centro de comercio intensísimo, con un número considerable de industrias establecidas.

En términos identitarios, la Costa aún no había sido "inventada" como categoría nacional. Los letrados centralistas del siglo XIX no representaron de forma significativa un "tipo costeño" en el marco de lo nacional —a diferencia del santafereño o el payanés—. La región era percibida vagamente como parte de la "tierra caliente" en general; su posicionamiento como "otro cultural" del interior se acentuaría más tarde, con el ascenso de la regionalización y el creciente peso de la Costa en el escenario nacional. La ausencia es reveladora: la región que exportaba nueve décimas partes del comercio del país no tenía siquiera figura clara en el imaginario letrado del país al que servía.

Cartagena, entretanto, dio a la política nacional una figura decisiva: Rafael Núñez, arquitecto de la Regeneración y de la Constitución de 1886. Que fuera un costeño quien clausurara el ciclo federalista y erigiera el Estado centralista es una de esas ironías estructurales de la historia colombiana: el orden que consolidó la subordinación política del litoral fue diseñado, en parte, desde el litoral mismo.

El siglo XX: banano, cebú, migrantes y el nuevo empresariado

El cambio de siglo trajo a la Costa nuevos motores económicos. La United Fruit Company erigió en la región de Santa Marta un complejo productivo, de transporte y comercialización del banano, con crecimiento continuo hasta al menos 1929. Las cifras son elocuentes: las exportaciones bananeras pasaron de 275.000 racimos en 1900 a 6,5 millones en 1915 y a 10,3 millones en 1929. Ese año Colombia era el tercer abastecedor mundial de banano y el producto representaba el 7% de las exportaciones nacionales. La zona bananera cubrió en los años veinte buena parte de los municipios de Santa Marta, Ciénaga, Aracataca, Fundación y Pivijay; las plantaciones alcanzaban once kilómetros a cada lado de la vía férrea, con ramales que conectaban cada finca con el muelle en Santa Marta. Aracataca y su universo bananero serían, décadas después, la materia con la que Gabriel García Márquez fabricó Macondo.

Simultáneamente, la ganadería extensiva —vieja actividad colonial— dio un salto técnico. En 1914 llegó a Colombia el primer toro cebú, importado a la hacienda del empresario alemán Adolfo Held, quien acumuló en la Costa un fundo de casi 21.000 hectáreas con 11.000 cabezas de ganado, y llegó a controlar cerca del 35% de las exportaciones de tabaco del Carmen antes de la Primera Guerra Mundial. Held es la punta visible de un fenómeno mayor: entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, un núcleo pequeño pero decisivo de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos se asentó en la Costa Atlántica y montó comercios de importación e industrias. Esa capa migrante —los "turcos" del Caribe, en el habla popular— transformó el empresariado regional y aportó apellidos que hoy son parte del tejido económico y político costeño.

La ganadería, sin embargo, mantuvo su viejo carácter estructural: manejo extensivo, escaso cuidado técnico y, sobre todo, un acaparamiento excesivo de tierras que sería, con el tiempo, uno de los ejes del conflicto. La hacienda ganadera costeña no fue solo una unidad económica: fue un régimen de poder territorial que, desde Heredia y el saqueo del Sinú hasta las 21.000 hectáreas de Held, dibujó una línea de continuidad de cinco siglos sobre quién controla la tierra plana del Caribe colombiano.

Desde los años ochenta, otro extractivismo se sumó al ganadero: el carbón. La desnacionalización de la industria minera del carbón en el Gran Magdalena —Magdalena, Cesar y La Guajira— dejó las concesiones mineras y la infraestructura portuaria y férrea de exportación en manos de multinacionales como Drummond, Glencore-Prodeco, Murray, CNR y Sloane. La Guajira y el Cesar se convirtieron en enclaves carboneros; el litoral se pobló de puertos privados de embarque; y la renta minera, otra vez, fluyó hacia afuera de la región que la producía.

La cultura costeña como proyecto: cumbia, vallenato y patrimonialización

Si en el siglo XIX el letrado bogotano no veía un "tipo costeño", en el XX la Costa se autofabricó culturalmente frente al país y logró imponer sus músicas como bandera nacional. Ese proceso no fue espontáneo ni inocente.

La cumbia, nacida en la Depresión Momposina como forma instrumental de conjuntos de cañamilleros, sobre un sustrato tricultural con predominio africano, se popularizó desde la posguerra en versiones estilizadas y orquestadas, adaptadas al gusto cosmopolita y difundidas por canales nacionales y transnacionales. Fue una música regional que se volvió signo del país.

El caso del vallenato es aún más revelador de la mecánica política de la cultura. Originado en Valledupar y sus alrededores, en torno al acordeón —instrumento introducido a Colombia por inmigrantes alemanes a finales de los años 1880—, el vallenato era, hasta bien entrado el siglo XX, poesía folclórica regional de campesinos. La palabra misma, "vallenato", era peyorativa: se usaba para referirse despectivamente a los campesinos del gran valle. Fue el Festival de la Leyenda Vallenata, fundado en Valledupar con el impulso de Alfonso López Michelsen —presidente de Colombia entre 1974 y 1978— y de figuras como Rafael Escalona y Consuelo Araújo Noguera, el que resignificó el término y canonizó el género. El festival adoptó como nombre una narrativa colonial de conquista española sobre los indígenas chimila, y funcionó como el mecanismo por el cual una música rural pasó a ser expresión oficial de la identidad regional y, luego, símbolo nacional. Diomedes Díaz, Rafael Escalona y decenas de acordeoneros consolidaron un repertorio que hoy suena en todo el país y buena parte del continente.

En Barranquilla, entretanto, el Carnaval —con raíces coloniales y desarrollo popular durante los siglos XIX y XX— fue declarado el 7 de noviembre de 2003 Patrimonio Inmaterial por la UNESCO, y en 2008 proclamado por la misma organización obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad. El Congreso colombiano lo declaró Patrimonio Cultural de la Nación. La patrimonialización institucional selló el prestigio internacional de una fiesta que hunde raíces en el mestizaje afrocaribeño.

Que músicas costeñas y afrocaribeñas hayan desplazado a la música andina tradicional en la representación sonora del país es un dato de historia cultural mayor. La música andina y la costeña son casi totalmente diferentes en aires, ritmos e instrumentos, hasta el punto de que los cultores de una tienden a ser insensibles a la otra; solo en las zonas templadas intermedias se producen mezclas. Que fuera la costeña —afro, mestiza, portuaria— la que se globalizara como sonido colombiano es una victoria cultural del litoral que contrasta con su derrota política persistente.

Joe Arroyo, nacido en Cartagena, cantó la historia de la esclavitud en "Rebelión" con una potencia que ninguna cátedra igualó. Gabriel García Márquez, nacido en Aracataca en 1927, universalizó la Costa en la literatura mundial y ganó el Nobel en 1982. La revista Voces, fundada en Barranquilla cuando esta era el principal puerto marítimo del país en plena modernización económica, fue reconocida desde Bogotá como órgano de jóvenes con "espíritu revaluador", inconformes con el estado de las letras nacionales. La cultura costeña del siglo XX se produjo con conciencia de su lugar excéntrico y con voluntad de disputarlo.

Orlando Fals Borda, en la monumental Historia doble de la Costa, ofreció el mayor esfuerzo académico de dar densidad histórica y política a esa identidad regional. Su obra rescató el aporte cultural y racial de los pueblos indígenas —zenú, chimila, tairona, wayúu— a la conformación de la población costeña contemporánea, y aportó testimonios, documentos y fotografías sin precedentes. Fue, entre otras cosas, el momento en que la Costa se pensó a sí misma con rigor.

Wayúu, raizales y San Andrés: los otros del otro

Dentro de la Costa, la homogeneidad "costeña" oculta pluralidades irreductibles. Los wayúu constituyen aproximadamente la mitad de la población de La Guajira, y la península funciona desde hace cinco siglos como zona de refugio wayúu, condición que ha permitido que el pueblo se mantenga como eje sociocultural regional. La vida cotidiana guajira implica el cruce constante entre Colombia y Venezuela, dinámica transfronteriza en la que el contrabando ha tenido peso considerable —los wayúu controlan puertos ubicados en entidades territoriales indígenas con autonomía reconocida, lo que limita la capacidad del Estado central para intervenir sus operaciones—. Las mujeres wayúu participan activamente en esa economía como dueñas de establecimientos, propietarias de vehículos y arrendadoras de espacios de almacenamiento.

En 2004, la masacre de Bahía Portete —perpetrada por las AUC con violencia étnica y sexual— reveló la fragilidad de la autonomía wayúu frente a la expansión paranarco. Los paramilitares instrumentalizaron conflictos entre familias wayúu para penetrar el territorio, en el marco de la expansión de las AUC como actores del narcotráfico.

El archipiélago de San Andrés y Providencia es aún otra Costa: poblado por raizales de habla creole inglesa, protestantes, con historia poblacional distinta al continente y vínculos culturales más cercanos al Caribe anglófono que a la Colombia hispanohablante. James J. Parsons publicó en 1956 el estudio pionero San Andrés y Providencia: una geografía histórica de las islas colombianas del mar Caribe occidental, que sigue siendo referencia. La condición insular, la lejanía continental y las disputas limítrofes con Nicaragua han mantenido al archipiélago en una relación permanentemente incómoda con el Estado colombiano.

Las comunidades afrocolombianas de la Costa, por su parte, obtuvieron con la Constitución de 1991 y la Ley 70 de 1993 un hito legal para el acceso a la propiedad colectiva de la tierra. El reconocimiento fue tardío —cinco siglos después del primer barco negrero— y su aplicación efectiva sigue siendo desigual.

Guerra en el corredor: paramilitares, FARC y el despojo reciente

La Costa concentra el 28,38% del total de víctimas del conflicto armado colombiano —2.782.295 personas sobre 12.203.205—, pese a representar solo el 22,75% de la población nacional. La sobrerrepresentación es estructural: el conflicto reciente actuó, sobre todo, sobre la tierra plana ganadera del Caribe, prolongando en clave contemporánea las disputas agrarias que venían desde la Colonia.

A mediados de los años noventa, desde el Magdalena Medio y el sur de Córdoba-Urabá, se desató la mayor expansión del paramilitarismo, vinculada a la proyección territorial del narcotráfico. Las masacres fueron el método deliberado para provocar desplazamientos masivos y el subsiguiente despojo de tierras, adquiridas después por narcotraficantes y paramilitares a precios de saldo. Los Montes de María —cadena montañosa entre Bolívar y Sucre— fueron el epicentro. Allí se perpetraron 42 masacres entre 1996 y 2003. Las más conocidas son la de Chengue, en enero de 2001 en Ovejas, Sucre; y la de El Salado, en febrero de 2000 en el Carmen de Bolívar, ambas obra de estructuras paramilitares.

El Bloque Héroes de los Montes de María de las AUC —con comandantes como Edward Cobos Téllez (Diego Vecino), Huber Enrique Bánquez Martínez (Juancho Dique), Rodrigo Mercado Pelufo (Cadena) y Marco Tulio Pérez (El Oso)— ejerció el dominio territorial. Cadena controlaba el corredor de narcotráfico que salía por el golfo de Morrosquillo. La masacre de El Salado respondió a una convergencia entre la expansión estratégica de las AUC y la acción de grupos paramilitares locales que buscaban enfrentar la ofensiva de las FARC —Frentes 35 y 37 del Bloque Caribe— contra los hacendados de la región.

El paramilitarismo en Sucre fue, en buena medida, importado desde Córdoba con el patrocinio de políticos y ganaderos locales, en una región donde la amenaza guerrillera no era, en verdad, tan intensa como en otras zonas del país. Es un dato incómodo pero decisivo: la violencia paramilitar en parte del Caribe no fue una respuesta defensiva a la insurgencia sino un proyecto ofensivo de acaparamiento territorial promovido por sectores de la propia élite regional. Las víctimas fueron, mayoritariamente, campesinos, líderes sociales, afrocolombianos e indígenas.

Tras la desmovilización de las AUC hacia 2005, la violencia mutó pero no desapareció. Para 2012, en el departamento de Bolívar había presencia de grupos posdesmovilización en 34 de sus 45 municipios. Entre 2009 y 2014, Los Urabeños y Los Rastrojos operaron en Bolívar y otros departamentos costeños, ejerciendo presiones y ataques contra organizaciones sociales del sur de Bolívar y el Magdalena Medio. La cadena estructural —tierra, ganado, corredores, violencia— siguió operando bajo nuevas siglas.

La Costa hoy y el largo pulso con el centro

Vista desde el largo plazo, la Costa Caribe colombiana es una formación histórica coherente y singular, distinta del interior andino en su geografía, su composición étnica, su economía y sus expresiones culturales. Nació como puerto del imperio, se pobló mayoritariamente de africanos esclavizados y de mestizos, sostuvo cinco siglos de ganadería extensiva sobre tierras acaparadas, y produjo desde abajo —cumbia, palenque, cuento, vallenato— y desde arriba —festivales, patrimonializaciones, novela— una identidad regional que hoy es parte constitutiva de lo que se llama Colombia.

Su subordinación al proyecto nacional andino no fue simple imposición externa: fue co-producida. El centralismo capturó las rentas del comercio atlántico y del extractivismo carbonero sin redistribuir poder ni infraestructura hacia el litoral que las generaba. Pero las propias élites costeñas —comerciantes, ganaderos, políticos, patrocinadores del paramilitarismo— reprodujeron internamente las asimetrías de tierra, raza y violencia que mantuvieron a las mayorías afro, indígenas y campesinas en los márgenes de la región y del Estado. Rafael Núñez, costeño, diseñó el orden centralista. López Michelsen, vallenato adoptivo, canonizó la música regional para consumo nacional. Y ganaderos costeños financiaron, en los noventa, la violencia que despojó a sus propios paisanos.

Entender la Costa Caribe es aceptar esa doble condición: región subordinada frente al centro, y sociedad estratificada hacia adentro. Región que exportó café, banano, oro, esclavos, carbón, cumbia y García Márquez; y que recibió, a cambio, una integración desigual al país al que le dio la cara al mundo. Su historia no ha terminado: se sigue disputando en el mismo territorio de siempre —la tierra plana del Caribe— y con las mismas preguntas de siempre: quién la posee, quién la trabaja, quién la nombra.

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Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

71 documentos · 92 fragmentos
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Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 112, 135
4 citas
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separado de ella por el banco de Pedro, se encuentran los bancos de Serranilia, el bajo Nuevo y el bajo de Alicia. Este último es el más septentrional de todo este conjunto oceánico y también el punto más al norte del territorio co- lombiano, a los 16” 10'10” de latitud norte. Hay un área en la delimitación con…

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separado de ella por el banco de Pedro, se encuentran los bancos de Serranilia, el bajo Nuevo y el bajo de Alicia. Este último es el más septentrional de todo este conjunto oceánico y también el punto más al norte del territorio co- lombiano, a los 16” 10'10” de latitud norte. Hay un área en la delimitación con…

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de desarrollar los distintos ti- pos de recursos que el acceso a dichos océanos podrá aportar. Las aguas encerradas por las líneas de base rectas se con- sideran aguas interiores y, por lo tanto, el Estado ejercerá en ellas los derechos de soberanía absoluta, de conformidad con normas aceptadas por el dere- cho…

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de desarrollar los distintos ti- pos de recursos que el acceso a dichos océanos podrá aportar. Las aguas encerradas por las líneas de base rectas se con- sideran aguas interiores y, por lo tanto, el Estado ejercerá en ellas los derechos de soberanía absoluta, de conformidad con normas aceptadas por el dere- cho…

p. 112
02
Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 114, 124
2 citas
[5]

de las poblaciones de animales y plan- tas de la Sierra Nevada de Santa Marta y de la serrania de la Macuira, aisladas de las poblaciones de los Andes por las tierras bajas del Caribe, se formaron muchos endemismos, es decir, especies y subespecies cuya dis- tribucién se restringe a algunas areas muy limitadas. Las…

p. 124
[7]

»/ NonTR DE SANTANDER anaes et Pais 1 Carers ea Conta y foc alle et Arata Sa fae { 1 amar de Tmaco-Boemaventra Tesi cunpnygmarch 04 D.C TOLIMA Regiones naturales., er —— Mos y quebradas $$. Lite separtamentat Amazonia E Colombia, con una extension de 403.401 km?, que 1 gran region comprende todo el suroriente de…

p. 114
03
Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 34, 355
2 citas
[6]

que contribuyen a controlar y securitizar los territorios. Región Archipiélago El archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina comprende una extensión de 44 km2 de territorio emergido, incluyendo los bancos y cayos de Roncador, Serrana, Bolívar y Quitasueño, rodeados por una gran extensión marina que…

p. 355
[58]

Ni siquiera a partir de Cartagena emergieron tipos poblacionales reconocidos, como sí ocurrió con los santafereños y los payaneses. Presento aquí la cuestión de la imagen regional de la Costa porque, a pesar de su unidad en ciertos niveles y perspectivas, durante el siglo XIX no fue representado de forma significativa…

p. 34
04
Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 145, 149
2 citas
[8]

litoral Atlántico. Se considera la montaña de litoral más elevada del mundo, y sus picos son los más altos del país: el Bolívar, de 5.775 m, y el Colón, de 5.770. Estas 118 ZONA ARQUEOLOGICA TAIRONA Ia Xm cumbres se levantan bruscamente desde el nivel del mar hasta las nieves perpetuas, a pocos kilómetros del litoral,…

p. 145
[12]

en la base de la estruc- tura social, estarían los especialistas de oficio, tales como agricultores, artesanos y mercaderes. Patrón de poblamiento La población indígena parece haber sido muy densa. En las fuentes históricas se mencionan cen- tenares de pueblos, localizados tanto en la «tierra» (como llamaban los…

p. 149
05
Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 35, 83
2 citas
[9]

y penetrar por los valles del Magdalena y el Cauca. Poco sabemos sobre las fechas de esta migración, ni sobre las rutas precisas utilizadas; incluso son muy fuertes las dudas existentes acerca del carácter caribe o no de muchos de los pueblos encontrados por los españoles. Para muchas de las regiones donde hay algunos…

p. 35
[25]

población aborigen. Pero pese a su disminución, los indígenas de los alrededores mantuvieron, mucho mas allá de 1550 —año en el que se presentó una violenta rebelión de los indios de Buritaca— una actitud belicosa que hizo de Santa Marta una de las localidades del Nuevo Reino de Granada, más expuestas a ataque de los…

p. 83
06
Historia de Colombia - La Colombia más Antigua IIRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), Juan Salvat, Roberto García Rojas (dirs.) · 1988 · p. 74
1 cita
[10]

Tras la fundación de Santa Marta, en el año 1525, se empezaron a descubrir en sus alrededores y en las estribaciones del inmenso ma- cizo montañoso de Sierra Nevada, gran cantidad de enterramientos indígenas que contenían ricas ofrendas funerarias en objetos de oro, piedras finas, conchas, hueso y cerámica. Algunos…

p. 74
07
Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 252
1 cita
[11]

La Sierra Nevada de Santa Marta ha sido habita- da, desde épocas precolombinas, por grupos étnicos que han alcanzado grados diversos de complejidad cultural. Poco antes de la Ilegada de los espanoles habia civilizaciones muy desarrolladas. En 1976 los arquedlogos descubrieron Buritaca 200 (Ciudad Per- dida), una de…

p. 252
08
¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 19
1 cita
[13]

la po sibilidad de valorar el legado productivo de nuestra historia. Aquel proceso se remonta, por lo menos, a los últimos cuatro mil años, cuando, según el profesor Carl Langebaek, existen evidencias arqueológicas del aprovechamiento de plantas como complemento de la caza. En ese proceso tan prolongado en el tiempo,…

p. 19
09
Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 103
1 cita
[14]

centrado de recursos naturales; muy probablemente se practicaba ya una forma eficaz de agricultura. Quizás al mismo tiempo con estas malocas existía también una pauta de campamentos semipermanentes o de temporada, donde vivían grupos humanos más o menos numerosos en cober- tizos, y se dedicaban allí a la recolección…

p. 103
10
Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 366
1 cita
[15]

los procesos de cambio en la región sin tener que apelar a la llegada de pueblos desde afuera, aunque, lamentablemente, se ha acudido a cambios medioambientales. Augusto Oyuela, por ejemplo, propuso que las sociedades responsables de las fabulosas obras que encontraban los arqueólogos se podían explicar a partir de…

p. 366
11
Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 17
1 cita
[16]

enfatizar el rescate del inmenso aporte cultural y racial de los pueblos indígenas, Zenú, Chimilas, Taironas, Wayúu, a la conformación de la población costeña contemporánea. Finalmente, toda la obra está signada por la búsqueda de una identidad costeña, para la cual los aportes tes- timoniales, documentales y…

p. 17
12
Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 60
1 cita
[17]

Spaniards reached Sompallón, they did not venture ahead, in spite of the fact that their Indian guides and translators always spoke of the great riches, large provinces, and the lords who ruled them, that would be found much farther upriver. However, in spite of these rumors, on the occasions that the Span- iards made…

p. 60
13
El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 282
1 cita
[18]

Castilla (1451-1504), y Fernando ii de Aragón (1542-1516), los «Reyes Católicos» de la España unificada. 144 Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (1485-1547), con- quistador extremeño y capitán general de México que se llamó en esos años la Nueva España. 145 Francisco Pizarro González (1478-1541), el conquistador…

p. 282
14
Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 112
1 cita
[19]

verse muy poco en los anales del mundo. En uno de esos viajes, Colón había explorado las costas de las Cayanas y Venezuela; hasta donde dejó la marca de las perlas. En otro, vio la América Central hasta Veragua, donde encontró el primer oro de Tierra Firme. Ahora es preciso unir estos dos puntos del mapa, explorar un…

p. 112
15
Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 39
1 cita
[20]

al otro lado del golfo de Urab á. Santa Mar í a re cibi ó t í tulo de ciudad y de all í sali ó en 1513 la expedici ó n que, con ayuda de indios amigos, llev ó a Vasco N úñ ez de Balboa al oc é ano Pac í fico. Se convirti ó en 1513 en capital de una nueva gobernaci ó n, la de Castilla del Oro, que un í a Tierra Firme…

p. 39
16
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 218
1 cita
[21]

Urabá; lle- ga a la isla de Codego, ubicada en la bahía de Cartagena. Fundación de Santa María de Antigua del Darién a cargo de Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa. Nace en Granada Gonzalo Jiménez de Quesada.; 1510 Juan de la Cosa muere en Turbaco a manos de los indígenas. Balboa descrubre el río…

p. 218
17
Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 95
1 cita
[22]

presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…

p. 95
18
Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 127
1 cita
[23]

del r í o. Llegado a la tierra asignada, Heredia fund ó en 1532 la ciudad y puerto de Cartagena. Hizo luego algunas salidas de reconoci miento, encontrando una general hostilidad de la poblaci ó n ind í gena que desbarataba f á cilmente. La principal actividad de Heredia se concentr ó sobre la exploraci ó n del Sln ú,…

p. 127
19
Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 71
1 cita
[24]

Oviedo. Pero Oviedo no hizo diligencia alguna para tomar posesión de la tierra y los vecinos de Santa Marta acostumbraron a cruzar el Magdalena en busca de esclavos y provisiones. El ya mencionado Pedro de Heredia, te- niente de Vadillo, supo aprovechar bien su per- manencia en Santa Marta. Mediante el negocio de…

p. 71
20
La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 19, 27
2 citas
[26]

de los primeros de propiedad de la Corona española. Por su puerto salía rumbo a La Habana, Cuba, y de allí a España, la gran Flota de los Galeones, cargada de fantásticas toneladas de oro y plata. Se ha escrito bastante sobre esta caravana de imponentes barcos que surcó el mar Caribe a lo largo de dos siglos,…

p. 19
[31]

puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…

p. 27
21
Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 27, 95
2 citas
[27]

d u ra n te la Colonia. G racias a su puerto fortificado y a su proxim idad al istm o de Panam á, d o n d e ag u ard ab a la plata peruana, C artagena llegó a ser paso obligado para las flotas españolas que transportaban los tesoros am ericanos. La ciu d ad abastecía de alim entos y vituallas a las naves peninsulares…

p. 27
[29]

la región que concurrían a ofrecer alim entos y otros servicios a la tripulación. D urante la década de los años 1770, la población cartagenera osciló alrededor de los 12.000 habitantes. A u n q u e la bien protegida bahía de C artagena le b rindaba gran d es ven ta jas com o puerto, el desarrollo de un centro de…

p. 95
22
Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 131
1 cita
[28]

llegó a ser en bre- ve una de las plazas principales del poderío español en América; pero, sobre todo, la primera del Nuevo Reino de Granada. Poblada por gentes ricas y por los empleados del Go- bierno español, desplegó desde un principio el genio alegre y hospitalario, altivo y dominador, algún tanto aristocrático en…

p. 131
23
Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 24
1 cita
[30]

civiliza ciones extrañas, el europeo sentía la necesidad de agruparse para subordi narlas y al mismo tiempo para preservar su «ser europeo». La afirmación de ciertos valores culturales sólo podía darse en ese contexto urbano, pues vivir en «república» equivalía a «... llevar una vida urbana bien arreglada y…

p. 24
24
Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 170
1 cita
[32]

y el intercambio de alimentos y otros productos agrícolas del interior, que incluía productos de climas más cálidos como el tabaco y el algodón, tuvo una influencia decisiva en la economía interna del país, mucho más que el comercio transatlántico. Las ciudades portuarias de Cartagena y Portobello (hoy en Panamá) eran…

p. 170
25
Cumbia! Scenes of a Migrant Latin American Music GenreHéctor Fernández L'Hoeste, Pablo Vila (eds.) · 2013 · p. 41, 55
2 citas
[33]

of cumbia, the Mompox area. Between the sixteenth and eighteenth centuries, many palenques, vil- lages formed by fugitive slaves (cimarrones) during the colonial period, sprang up in this area.8 In fact, from the organological point of view, the line- up of coastal conjuntos consists of drums that make up the tambora,…

p. 41
[42]

the Smith- sonian Folkways label, was awarded the prize for best folklore recording, celebrating the spirit of more conventional, unadulterated costeño music, the potential of a return to grassroots or, as many Costeños would claim, “to our very tradition.” Cumbia Music in Colombia 45 Conclusion Cumbia is the most…

p. 55
26
Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 96
1 cita
[34]

Equality, 31–32. 87 Antonio de la Torre y Miranda, Noticia individual de las poblaciones nuevamente fun - dadas en la provincia de cartagena, la mas principal del nuevo reino de granada, de la montañas que se descubrieron, caminos que se han abierto de los canales, ciénagas y ríos que se han hecho navegables, con…

p. 96
27
Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 108
1 cita
[35]

desde hace varios años, que tiene con ella varios hijos y que la “Losada manda las cuadrillas y maltrata a los esclavos”. Mosquera y Figueroa, por su lado, acusó en el proceso a los testigos, inclusive al cura de Nóvita, de vivir amancebados con las negras esclavas.¹ ⁰ ³ Ante formas tan extremas de explotación y…

p. 108
28
Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 348, 352
2 citas
[36]

Huila, en inmediaciones de los municipios de San Agustín e Isnos, aparte de su gran belleza, es la necrópolis de mayor extensión a nivel mundial con vestigios monumentales como estatuas, relieves y sarcófagos tallados en piedra; templetes o dólmenes de lajas; montículos funerarios, terrazas, caminos y terraplenes de…

p. 352
[66]

formado por cerros bajos, bosques y llanuras húmedas. Su diversidad biológica alberga varias especies animales en peligro de extinción, así como numerosas plantas endémicas. (UNESCO/BPI). Está ubicado en el corredor natural que une Suramérica y Centro América y representa un escenario excepcional para el intercambio…

p. 348
29
Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 56
1 cita
[37]

while common places of origin and the hardships of the slave ship may have had initial bonding effects on some slaves in the Americas, the day- to- day experiences people lived and shared, the family and kinship bonds they developed over time, and the strategies they used to create meaning for their lives all…

p. 56
30
Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 283
1 cita
[38]

viento y marea; Park, Rafael Núñez.  Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in  as part of a special…

p. 283
31
Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 283
1 cita
[39]

viento y marea; Park, Rafael Núñez.  Notes to Pages – . Lemaître, Historia general de Cartagena, :–, and Juan José Nieto; Fals, El Presidente Nieto. . Pérez, El negro Robles. Although written in , this biography, the first book-length study on Robles, was only published in  as part of a special…

p. 283
32
The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 272
1 cita
[40]

descendants of cimarrones, people who won their freedom by escape. They express pride in that past, especially through the heroic symbol of Benkos Biohó, the most famous leader of the communi- ties that later coalesced to become known as Palenke, where there is now a statue in his honor. Colombia’s palenques have…

p. 272
33
Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 170
1 cita
[41]

por Cundinamarca, Boyacá, Santander y Tolima, este último integrado comercialmente con los demás. En Cun- dinamarca y Boyacá predominaron las haciendas agríco- las y ganaderas, que emplearon una considerable pobla- ción indígena bajo relaciones principalmente serviles; Tolima sobresalió por sus haciendas ganaderas y…

p. 170
34
Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 180
1 cita
[43]

la sociedad mayor. Pero, a pesar de su planteamiento inicial, estas autoras posteriormente restringen su mirada de la mujer negra a su condición de madre y al contexto de la familia. Al respecto apoyan sus trabajos en estudios de tres complejos sociohistóricos: la cuadrilla minera, la hacienda y el palenque de San…

p. 180
35
The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 33
1 cita
[44]

the expense of older locales. The most dramatic example of this reallocation of population was the emptying of the walled colonial stronghold of Cartagena and the growth of the hamlet of Barranquilla to become the country’s third-largest city. Population movements often ex- acerbated interurban rivalries between…

p. 33
36
Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 43, 87
2 citas
[45]

intereses de las empresas. Los beneficios del sector exportador-importador fueron evidentes, y, entre los indirecto s, debe mencionar se la valorización y concen- tración de las tierras beneficiadas. La era del ferrocarril resaltó la importancia del río Magdalena 43 4 Mar co Palacios qu e, una vez más, fue la arter ia…

p. 43
[50]

colombiana en función del nexo inte rnacional, también c ontribuye ron a integrar lo s corr edores d e tran s portes por los que circulaban proporcional- mente menos pas aj eros de primera clase, como antes, y, de un modo ostensible, ganado y t ra bajadores estacional es y migr atorios en busca de o po rtunid ad es.…

p. 87
37
Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 593, 633
2 citas
[46]

de la actividad empresa rial de los alemanes en la historia económica de esta región del país. Adolfo Held llegó por primera vez a Barranquilla en 1880 com o empleado de una firma alemana. En 1886 fundó una sociedad con el comerciante alemán Luis Gieseken y en 1894 se separó de éste e inscribió en Bremen su propia…

p. 593
[57]

e s m e rc a n tile s, p o r lo q u e lo s c o m e rc ia n te s c o n fre c u e n c ia se a tra s a b a n e n sus re g is tro s c o n ta b le s. L a C á m a ra de C o m e rc io de C a rta g e n a n o m b r ó en 1917 u n a c o m is ió n, en ca be za d a p o r C a rlo s d e l C a s tillo de la E., p a ra q u e c o n ju…

p. 633
38
Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 190, 236
4 citas
[47]

y a una efervescencia de la actividad artesanal. El mismo auge cafetero, en tanto que inci- día decisivamente en el incremento del comercio exterior, revi- vió las ciudades de la Costa, en particular Barranquilla y Carta- gena, la primera de las cuales quedó convertida en el primer puerto del país y en centro de…

p. 190
[48]

y a una efervescencia de la actividad artesanal. El mismo auge cafetero, en tanto que inci- día decisivamente en el incremento del comercio exterior, revi- vió las ciudades de la Costa, en particular Barranquilla y Carta- gena, la primera de las cuales quedó convertida en el primer puerto del país y en centro de…

p. 190
[52]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
[53]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
39
Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 123
1 cita
[49]

vieron beneficiadas con el desarrollo de la agricultura regional. Lo mismo sucedió con el auge de una industria igualmente especializada en las zonas más dinámicas. El epicentro industrial se situó, durante buena parte, en Antioquia, que surtía al país en bebidas, cementos, en productos textiles y alimenticios.…

p. 123
40
Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 187
1 cita
[51]

taciones de banano, llegando a tener once kilómetros a cada lado de la vía. Algunos ramales conectaron cada plantación con la línea principal, y de ahí al muelle en Santa Marta y al mar. En los años veinte la zona bananera cubría buena parte de los municipios de Santa Marta, Ciénaga, Aracataca, Fundación y Pivijay.…

p. 187
41
El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 118
1 cita
[54]

les brinda ningún cuidadn a las reses; las vacas pastan, paren sus terneros al descampado y grandes rebaños de novillos engordan al cuidado de un sólo hombre. Cuando una res muere, siempre es a causa de una "peste". Los propietarios más esmerados sólo les dan sal una vez al mes, y muy de vez en cuando les sacan unos…

p. 118
42
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 43, 46
2 citas
[55]

credenciales ganaderas y agrícolas– estos datos revelan una reconfiguración del aparato productivo e ineficiencia en la explotación de la tierra, cuyo excesivo acaparamiento ha sido uno de los ejes estructurantes de la guerra en Colombia. Se trata de una situación que golpea con fuerza la cotidianidad de las…

p. 43
[73]

políticos representan «esa rancia cúspide regional acos- tumbrada a manejar haciendas, predios, casas comerciales y oficinas públicas, con los mismos criterios especulativos y endogámicos» 60. Es un sistema que las nuevas élites políticas han replicado con cierto éxito 61. Cabe señalar también, como lo recuerda Fals…

p. 46
43
Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 15
1 cita
[56]

inició la exploración, explotación y ex- portación del carbón, actualmente en cabeza de Drummond, el Grupo Glencore – Prodeco, Murray, CNR y Sloane, multinacio- nales titulares de las concesiones mineras y de la infraestructura portuaria y férrea para la exportación del carbón en el Magdalena Grande. Este capítulo se…

p. 15
44
Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 249
1 cita
[59]

era de circulación cultural: si poéticamente el ascenso por el río Magdalena hasta el altiplano de Bogotá marcó la imaginación de García Márquez, en realidad atrasó y volvió muy lento el contacto cultural entre la capital y la costa. Una región y otra por momentos parecían universos opuestos. El ensayista Germán…

p. 249
45
Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 14
1 cita
[60]

samarlos, cartageneros y XIV P R E S E N T A C I Ó N barranquilleros. No es tampoco la Costa del Carnaval de Barran- quilla, los Lanceros de Getsemaní o el fútbol de Pescadito. Es una Costa más rural, menos conocida y más olvidada, en todos los sentidos. Es la Costa de María Barilla, la valentía de los Chimilas, los…

p. 14
46
Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 15
1 cita
[61]

contemporánea. Finalmente, toda la obra está signada por la búsqueda de una identidad costeña, para la cual los aportes tes- timoniales, documentales y fotográficos que se hacen no tienen precedentes. Muchas de las críticas que ha recibido la Historia doble de la Costa tienen que ver con el canal B. Algunos lo…

p. 15
47
Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 154
1 cita
[62]

cución se utiliza una tambora o bombo, un guache, una maraca y una caña de millo; es un aire básica- mente mulato y zambo, cuyo baile típico se danza con velas encendidas y usualmente no es cantada. El bullerengue y el chandé se interpretan con tambores y batir de palmas de las manos; a dife- rencia de la cumbia, sí…

p. 154
48
Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 189
1 cita
[63]

Chapter Eight The vallenato, according to Wade, originated in and around the city of Valledupar near the north coast and generally includes the accordion (an in- strument introduced to Colombia in the late 1880s by German immigrants); it is folk poetry from the region put to music. The vallenato was popular among the…

p. 189
49
Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 222, 445
2 citas
[64]

of vallenato, and in the festival achieved a category.” 41 He meant that the festival adopted the term “vallenato”—which up to this point had been a derogatory reference to peasants from the great valley— and used it to designate various musical genres played with the accordion. 42 The name Vallenato Legend also…

p. 222
[65]

melancólicos a rumberos... de los Andes a la costa: La identidad colombiana y la música caribeña,” Boletín de Antropología Universidad de Antioquia 23, no. 40 (2009): 102–28. 25. Wade, Music, Race, and Nation, 229. 26. For a discussion of hegemonic and subordinate masculinities in Colombia, see Mara Viveros Vigoya,…

p. 445
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Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 272
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[67]

andina y música costeña. Hay mucha mayor analogía entre la nuestra del Cauca y de Nari- ño, con la de las sierras del Ecuador, Perú y Bolivia, que entre la primera y la nuestra de los litorales Caribe y Pa- cífico, que a su turno guardan mucha mayor semejanza con la de las islas de las Antillas. Y en el medio, es…

p. 272
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Tres culturas, tres familias y otros ensayosEstanislao Zuleta · p. 30
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se acrecienta con los años. En la Costa Atlántica existe la institución de la abuela, que re- sulta incomprensible en otras zonas, no como una viejita que ya no se sabe dónde poner, sino como una fuente de poder y autoridad. Que prime el matriarcado en esa cultura significa que no padecen los costeños, como si los…

p. 30
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La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 326
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italianos que se empleaban como obreros u oficinistas, como Vinyes 4. Barranquilla, principal puerto marítimo de Colombia en aquel entonces, experimentó a nivel cultural las consecuencias de la modernización económica que cobraría fuerza en otras regiones del país al transcurrir las primeras décadas del siglo xx 5. En…

p. 326
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Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 76
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R C A R I B E 81°35'W 3°59'N PANAMÁ REPÚBLICA DE NICARAGUA REPÚBLICA DE COLOMBIA Cayo Se rra na (Colo mbia) Cayo Ron cad or (Colo mbia) Ser ran illa (Colo mbia) Isla d e Pr ovid encia (Colo mbia) Isla S an ta Catalin a (Colo mbia) Isla d e Sa n An dré s (Co lom bia) Ca yos de Q uitasu eño (Colo mbia) Cayos de Al bur…

p. 76
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I. Gorgona M A R C A R I B E 81°35'W 3°59'N PANAMÁ REPÚBLICA DE NICARAGUA REPÚBLICA DE COLOMBIA Cayo Se rra na (Colo mbia) Cayo Ron cad or (Colo mbia) Ser ran illa (Colo mbia) Isla d e Pr ovid encia (Colo mbia) Isla S an ta Catalin a (Colo mbia) Isla d e Sa n An dré s (Co lom bia) Ca yos de Q uitasu eño (Colo mbia)…

p. 76
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Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 423
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9-60. doi.org 13 Carl August Gosselman. “Capítulo XIX: Visitando el Salto de Tequendama”, en Viaje por Colombia: 1825-1826. Archivo de la Economía Nacional 41, traducido por Ann Christien Pereira, 345-353 (Bogotá: P. E. Winge, 1981), 351. 14 Uno de los primeros y más relevantes estudios es el de James J. Parsons…

p. 423
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La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 236
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[74]

cambió sino que se escaló a niveles nunca antes vistos en la región durante los años 2002 y 2003: el aparato militar no resintió la masacre, lo que sería a pri- mera vista contradictorio para quienes estigmatizaron a El Salado como un pueblo guerrillero. Los hechos posteriores pusieron en evidencia una vez más que el…

p. 236
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No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 379
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[75]

por parte de Salvatore Mancuso estuvo motivada por una disputa política no con la insurgencia, sino con el líder liberal más importante de la región. Los paramilitares no mataron solo a quienes consideraban de izquierda, sino a los rivales de sus aliados políticos. Las masacres fueron el modus operandi en la región.…

p. 379
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Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 62
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[76]

que comunica con el bajo Cauca antioqueño. Se- gún enseña La tierra en disputa, durante quince años las guerrillas ejercieron un régimen de extorsión sobre ganaderos y comercian- tes, reforzado por la comisión de 633 secuestros entre 1996 y 2004 (GMH, 2010, página 100). En los Montes de María ejerció domi- nio el…

p. 62
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Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 75
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[77]

Análisis Político, No. 2, Sept-Dic., p. 44. 33 Grupo de Memoria Histórica (2010), La tierra..., op. cit. 34 Ibid. 35 Barrera, op. cit. Capítulo II 75 Cauca al golfo de Morrosquillo, lugar donde los ilícitos eran embar- cados fuera del país. Por su parte, la guerrilla se valió de las ventajas geoestratégicas que…

p. 75
59
Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 188
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[78]

Verdad Abier- ta de los Montes de María”). La incursión paramilitar en alianzas con terratenientes y po- líticos de la región, siguiendo el modelo del Urabá, llevó a un re- 230 Ramiro Vanoy, alias Cuco Vanoy, comandante del Bloque paramilitar Mineros ejercía el control territorial del Golfo de Morrosquillo a través…

p. 188
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Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 184
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Mojana. Ella, a su vez, reclutó a Edward Cobos Téllez, después conocido con el alias de Diego Vecino, de San Marcos, capital de La Mojana, para crear grupos de autodefensa, con el patrocinio de políticos y ganaderos. El director de Acción Social, buen conocedor de la historia regional, recuerda que “la Cantora y…

p. 184
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Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 185
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[80]

grupos armados, en especial los paramilitares, construyeron sobre los motivos y fines de sus ac- ciones, como en el caso de la masacre de El Salado. En el informe sobre esa masacre, sus autores contribuyen a desmontar el estigma con el cual la Casa Castaño justificó semejante horror 99. Según el CNRR-GMH, la masacre…

p. 185
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Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 22
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1994. De tal forma, durante esa década la región Caribe al igual que otras del país, fue escenario del impacto de los procesos de paz con varias guerrillas en los noventa y de la aplicación de progra - mas de reinserción a la vida civil (Villarraga S., Álvaro, compilador y editor, 2006). Sin embargo, paralelamente en…

p. 22
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Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 325
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AUC A NIVEL DEPARTAMENTAL Y NACIONAL, 2009-2014 Según Indepaz para 2012 en Bolívar había presencia de grupos posdesmovilización de las AUC en 34 de sus 45 municipios. Entre tanto, en 2013 y 2014 las organizaciones campesinas y sociales del Sur de Bolívar y Magdalena Medio, a instancias del Comité de In - terlocución…

p. 325
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AUC A NIVEL DEPARTAMENTAL Y NACIONAL, 2009-2014 Según Indepaz para 2012 en Bolívar había presencia de grupos posdesmovilización de las AUC en 34 de sus 45 municipios. Entre tanto, en 2013 y 2014 las organizaciones campesinas y sociales del Sur de Bolívar y Magdalena Medio, a instancias del Comité de In - terlocución…

p. 325
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Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 555
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organización y el 30 % restante se destinaba al sostenimiento del grupo armado» 1744. Desde esta región del Magdalena Medio y del sur de Córdoba y el Urabá, hacia mediados de los años noventa, se inició la mayor expansión del paramilitarismo, uno de cuyos fines estuvo relacionado con la proyección del narcotráfico.…

p. 555
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Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 138
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el mapa 9 se pueden apreciar, por ejemplo, los municipios que presentan expansión de cultivos de palma en el periodo 2001-2013, en relación con los que registran fenómenos de desplazamiento forzado entre 2001 y 2004. Se evidencia allí una correspondencia en algunas regiones del Urabá, el Magdalena Medio o el Meta. La…

p. 138
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Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 174, 178
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la noche. Somos, los indios más que hombres, una decisión frente al mundo... Antecedentes históricos y descripción general de la región La Guajira como zona de refugio, región capitalista y posible espacio de diversidad étnica Fueron múltiples los factores que se conjugaron a lo largo de los últimos 500 años para dar…

p. 174
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impera una cobertura vegetal de bosques secos, matorrales o vegetación xerófila, especialmente cactáceas, en la Alta; estepas herbáceas y montes espinosos semiáridos densos o esparcidos (cardonales), en la Media; y bosques de galería reemplazados cada vez más por pastos y cultivos, o por centros urbanos y la…

p. 178
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Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 169
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la construcción de ciudades, sino hasta las muestras culturales primarias como la cerámica que ha sido reemplazada por las vasijas hechas de cucurbitáceas para facilitar los desplazamientos. La vecindad de Venezuela, a quien pertenece una estrecha faja del territorio guajiro, le da una importancia fundamental. La…

p. 169
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La masacre de Bahía Portete: Mujeres Wayuu en la miraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Pilar Riaño A. (Relatora), Jesús Abad Colorado L., María Luisa Moreno R., María Emma Wills O. · 2010 · p. 108
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[89]

transporte. Otros con- formaron bandas dedicadas al robo de mercancía. Las mujeres Wayuu se relacionan y cumplen un papel importante dentro de la economía del contrabando en su rol de comerciantes, es decir como dueñas de establecimientos de venta de comida, víveres, li- cores y gasolina, como propietarias de…

p. 108
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Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 474
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trabajo con los negros de Palen- que, pero satisfacía una enorme urgencia. Quería ver a los indios guajiros de carne y hueso, bajo el sol, con mis pro- pios ojos y por fuera de las páginas satinadas de las revistas. En Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, los tres puertos más importantes de Colombia sobre el Caribe,…

p. 474
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Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 181
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ilegal y de fractura urbana y sus violencias. Guerrilla hace secuestros y extorsiones. Solicitud élites empresa- riales y narcotraficantes locales y regionales de crear un bloque AUC. Arremetida AUC en territorios FARC Toma de control territorios estratégi- cos tráfico droga y ne- gocios ilegales varios…

p. 181
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Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 359
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elaboración propia con base en datos del RUV. Para entender dónde, cómo y por qué se presentan los ataques contra la integri- dad territorial de estas comunidades es importante abordar dos aspectos. Primero, el proceso de poblamiento de los territorios del pueblo afrocolombiano y el camino recorrido en su defensa y…

p. 359