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Hecho histórico · Conquista · 1499–1599

Fundación de Santa Marta y Cartagena y conquista del Caribe neogranadino (1525–1533)

Entre 1525 y 1533 Rodrigo de Bastidas y Pedro de Heredia fundaron Santa Marta y Cartagena de Indias, las dos primeras ciudades españolas del territorio colombiano, estableciendo las matrices portuarias desde las cuales partirían las huestes hacia el altiplano muisca e inaugurando el patrón de rivalidad regional que marcaría la historia política del país.

Fundación de Santa Marta y Cartagena y conquista del Caribe neogranadino (1525–1533)
1525–1533
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1525–1533
Dónde
La Guajira, Sierra Nevada de Santa Marta, Costa Caribe, Sinú, Santa Marta, Cartagena de Indias, Cabo de la Vela, Río Magdalena, Golfo de Urabá, España, Santo Domingo
Protagonistas
Rodrigo de Bastidas, Pedro de Heredia, Alonso de Ojeda, Carlos V, Juan de la Cosa, Rodrigo Álvarez Palomino, Pedro de Vadillo, García de Lerma, Julián Gutiérrez, Juan Vadillo, Real Audiencia de Santo Domingo
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La Corona española, incapaz de financiar la conquista como monopolio estatal, abrió la expansión a particulares mediante capitulaciones que otorgaban licencias y mercedes a cambio del quinto real y la suprema jurisdicción, creando una estructura de empresa privada de riesgo que impulsó la ocupación del litoral caribeño.
  2. Las expediciones exploradoras previas de Ojeda (1499) y Bastidas (1500–1501) habían cartografiado la costa atlántica colombiana y demostrado la existencia de oro y perlas obtenibles mediante rescate, sentando las bases del conocimiento geográfico y económico que justificó las fundaciones permanentes.
  3. El agotamiento del oro de saqueo en las Antillas y la necesidad de nuevas fuentes de riqueza —metales preciosos y esclavos indígenas— impulsaron a las huestes a establecer bases permanentes en el continente desde las cuales explotar el interior.
  4. La búsqueda del oro se convirtió en el factor decisivo para determinar las rutas de penetración y la escogencia de los emplazamientos fundacionales, orientando a Bastidas hacia la bahía de Santa Marta y a Heredia hacia la bahía de Calamarí y los cacicazgos zenúes del Sinú.
  5. La acumulación de cuatro mil pesos de oro por Pedro de Heredia mediante el rescate durante su gestión como teniente de Vadillo en Santa Marta le permitió financiar su viaje a España y obtener la licencia real para fundar Cartagena, convirtiendo la escisión interna de la hueste samaria en el origen de la ciudad rival.
1525–1533Fundación de Santa Marta y Cartagena y conquista del Caribe neogranadino (1525–1533)

Consecuencias

  1. El agotamiento rápido del oro funerario tairona en Santa Marta llevó a la esclavización masiva y temprana de la población indígena costera, cuya gran mayoría pereció en la empresa, replicando la experiencia devastadora de Santo Domingo y dejando a la ciudad empobrecida y demográficamente mermada antes de 1530.
  2. El descubrimiento de los ricos enterramientos zenúes del Sinú por la hueste cartagenera retrasó en esa zona la esclavización indígena y dotó a Cartagena de un ciclo aurífero más prolongado, generando desde el primer decenio dos economías coloniales con lógicas de explotación divergentes a doscientos kilómetros de distancia.
  3. Las dos ciudades fundadas en este período se convirtieron en los puertos de partida de las huestes que en 1536 ascendieron al altiplano muisca —Gonzalo Jiménez de Quesada desde Santa Marta por el Magdalena, y las rutas rivales de Belalcázar y Federmann desde el sur y el oriente—, determinando que la conquista del interior neogranadino se realizara desde bases regionales competidoras.
  4. La rivalidad entre Santa Marta y Cartagena por el control del golfo de Urabá y las rutas interiores inauguró el patrón de regionalización política colombiana, con élites costeras de origen geográfico distinto, orientaciones territoriales opuestas y capitales enfrentadas que perdurarían como rasgo estructural del país.
  5. Las contradicciones entre la Corona y las huestes conquistadoras, visibles desde los primeros años en Santa Marta —donde la Audiencia de Santo Domingo denunció en 1530 el carácter destructivo del personal colonial—, anticiparon el conflicto sistémico que llevaría a la imposición de una burocracia administrativa real sobre los conquistadores a lo largo del siglo XVI.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La fundación de Santa Marta y Cartagena no fue solo el inicio del poblamiento español en Colombia: fue el momento en que se fijaron las matrices regionales, las lógicas de explotación y las rivalidades territoriales que condicionarían la conquista del interior y la organización política del territorio neogranadino durante siglos. La diferencia en los recursos auríferos disponibles —tumbas taironas agotadas frente a enterramientos zenúes abundantes— impuso desde el primer decenio trayectorias económicas e institucionales divergentes a dos ciudades nacidas de la misma hueste, inscribiendo en la geografía caribeña el patrón de regionalismo conflictivo que la historiografía colombiana reconoce como uno de los rasgos más persistentes de su historia política.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Fundación de Santa Marta y Cartagena y conquista del Caribe neogranadino (1525–1533)

Entre 1525 y 1533 se levantaron sobre la costa atlántica colombiana las dos primeras ciudades españolas del territorio: Santa Marta, fundada por Rodrigo de Bastidas en 1525, y Cartagena de Indias, fundada por Pedro de Heredia en 1532. No fueron hitos gemelos ni acontecimientos paralelos. Fueron los puntos de arranque de dos matrices conquistadoras que competirían durante la década siguiente por el control del interior neogranadino y por el reparto de los recursos indígenas del Caribe. De ellas partirían las huestes que en 1536 subieron al altiplano muisca, y en ellas quedó inscrito, desde el primer decenio, el patrón de una regionalización política de costas volcadas hacia afuera, capitales enfrentadas y territorios interiores accesibles solo por rutas rivales.

El Caribe antes de las ciudades: rescates, esclavos y capitulaciones

La costa atlántica de lo que hoy es Colombia había sido recorrida por españoles desde el filo del siglo XVI, mucho antes de que se levantara sobre ella un solo caserío estable. En 1499 Alonso de Ojeda alcanzó el Cabo de la Vela, en la península de La Guajira, acompañado por el cartógrafo Juan de la Cosa y por Américo Vespucio, tras costear el litoral venezolano desde la región del golfo de Paria. Rodrigo de Bastidas —vecino del barrio de Triana en Sevilla— firmó al año siguiente con la Corona una capitulación para reconocer la costa entre el Cabo de la Vela y el golfo de Urabá; su expedición, prolongada hasta 1501, recorrió la bahía de Santa Marta, la desembocadura del río Magdalena, la costa frente a lo que sería Cartagena, las islas de Barú y San Bernardo, y llegó hasta el golfo de Urabá.

Bastidas se distinguió por un rasgo que lo separaría siempre de Ojeda: trató pacíficamente a los indígenas y obtuvo oro y perlas mediante el llamado rescate, un trueque de mercancías europeas por metales preciosos que evitaba el combate. Ojeda, en cambio, nunca supo entenderse con los indios. La diferencia no era menor: prefiguraba dos estilos de conquista que reaparecerían una y otra vez en la costa neogranadina, y anticipaba el mecanismo económico —el rescate— que permitiría, tres décadas más tarde, la escisión de Cartagena desde Santa Marta.

En 1508 la Corona repartió el litoral en dos concesiones. A Ojeda y sus asociados les tocó la franja entre el golfo de Urabá y el Cabo de la Vela; a Diego de Nicuesa, la provincia de Veraguas, al occidente del mismo golfo. Nacieron así los dos primeros proyectos de establecimiento permanente sobre lo que hoy es territorio colombiano. Ninguno prosperó como fundación duradera en la costa neogranadina propiamente dicha, pero abrieron un ciclo largo en el que la costa atlántica fue frecuentada sobre todo por españoles en busca de esclavos indígenas. Durante casi dos décadas, este litoral fue una frontera de captura antes de ser una frontera de poblamiento.

El instrumento que hacía posible esa expansión era la capitulación. La Corona española, cuyos recursos financieros no bastaban para sostener la conquista como monopolio estatal, había optado por abrir la empresa a particulares mediante contratos que fijaban condiciones, obligaciones y mercedes. La Real Cédula del 19 de abril de 1495 abrió América a la emigración general bajo este esquema. La capitulación tenía tres partes: la licencia del rey para conquistar y descubrir, las obligaciones del descubridor y las mercedes concedidas de manera condicional, supeditadas al éxito y a la conducta del beneficiario. La Corona se reservaba la suprema jurisdicción civil y criminal, y una parte del botín llamada quinto real —institución medieval heredada de la Reconquista, cuyo monto era del veinte por ciento aunque podía variar—. A partir de 1526 se añadió una cláusula expresa sobre el buen tratamiento de los indios, un intento de acentuar el carácter público de un instrumento que en la práctica funcionaba como concesión privada.

La financiación de estas empresas dependía de mecanismos especulativos en los que participaban comerciantes de Sevilla y de las islas, y en escala más modesta los propios soldados, que pagaban precios exorbitantes por arreos militares y esperaban recuperarlos multiplicados en oro. La conquista era, en su forma jurídica y económica, una empresa privada de riesgo, autorizada y regulada por la Corona pero ejecutada con capital ajeno al Estado. De esa estructura brotarían tanto Santa Marta como Cartagena, y también las contradicciones tempranas entre las huestes y la Corona: los procesos contra Colón, Cortés y los Pizarro son la cara judicial de una tensión que se recrudecería cuando el poder real intentara controlar más directamente la vida colonial.

Santa Marta, 1525: la fundación como acta de posesión

Cuando Rodrigo de Bastidas regresó a la costa que había recorrido veinticinco años atrás, ya no venía como rescatador sino como gobernador. Fundó Santa Marta en 1525, sobre la bahía que llevaba ese nombre desde su primer viaje. La ciudad es hoy la más antigua de Colombia, y su fundación fue la primera aplicación efectiva del principio que regiría toda la conquista continental: la posesión jurídica del territorio pasaba por el acto de fundar un núcleo urbano. Solo desde una ciudad podía una hueste alcanzar reconocimiento político ante la Corona, y solo desde ella se organizaban la explotación de la región y la sujeción de los pueblos indígenas circundantes.

Las fundaciones costeras de esta primera etapa privilegiaron las bahías aptas para puertos: la comunicación rápida con España era prioritaria, y la costa se pobló antes que el interior montañoso. Bastidas escogió el emplazamiento, fijó la plaza, la iglesia y la casa de gobierno, trazó las calles y distribuyó solares siguiendo el modelo de retícula con plaza central inspirado en las teorías renacentistas sobre la ciudad ideal. La lógica no era solo urbanística; era territorial. Cada fundación implicaba una ruptura violenta del ordenamiento indígena preexistente y la imposición de una forma espacial diseñada para facilitar la extracción de riqueza. Las órdenes mendicantes ocuparían lugares prominentes en el trazado, porque la conversión de los indios se consideraba tan importante como el reconocimiento de la soberanía española.

Santa Marta se levantó al pie de la Sierra Nevada, en un territorio habitado por los taironas, uno de los pueblos indígenas más destacados del norte de Suramérica. Casi de inmediato los españoles descubrieron en las estribaciones de la Sierra enterramientos ricos en orfebrería, y ese descubrimiento fue el primer contacto con la cultura tairona. La fama de aquel oro dio origen a una industria del saqueo funerario —la guaquería— que perduraría durante siglos y que la Corona terminaría reglamentando en la Sierra Nevada y en el Sinú como privilegio de los primeros pobladores. La búsqueda del oro se convertiría, desde entonces, en el factor decisivo para determinar las rutas de penetración de las huestes y la escogencia de los lugares de fundación.

Pero el oro de saqueo samario se agotó pronto. Los enterramientos taironas, aunque ricos, no constituían un depósito comparable a los del Sinú, y en pocos años la hueste quedó sin más recurso que la propia población indígena. La esclavización de indios se convirtió entonces en la actividad económica dominante de Santa Marta, mucho antes de que llegara a serlo en otras zonas del Caribe neogranadino. La gran mayoría de la población indígena costera pereció en la empresa, en una repetición sombría de lo que había sido Santo Domingo. La Real Audiencia de Santo Domingo, en carta del 9 de julio de 1530 dirigida al Consejo de Indias, describió al personal enviado a Santa Marta como causante de destrucción y enemigo de una colonización estable.

A la muerte de Bastidas, el común de la ciudad eligió como gobernador a Rodrigo Álvarez Palomino, conquistador veterano de las guerras de México, cuyo gobierno pronto se compartió con Pedro de Vadillo, enviado por la Audiencia de Santo Domingo. En 1528 Palomino recibió un cargamento de riquezas que lo impresionó lo suficiente para organizar una expedición de trescientos infantes y cincuenta jinetes hacia el interior, en busca del origen de aquel oro. Su muerte prematura frustró la empresa antes de que la hueste partiera de Santa Marta. Vadillo continuó gobernando, y la actividad principal de los conquistadores siguió siendo recoger oro y despachar esclavos. En un intento de la Corona por contener la arrogancia de los conquistadores, fue nombrado para Santa Marta García de Lerma, banquero de profesión, que ya desde 1514 tenía negocios en Santo Domingo. El nombramiento no bastó para revertir la deriva de la ciudad: Santa Marta entró a la década de 1530 empobrecida, disminuida y dependiente de una economía esclavista que había liquidado a buena parte de su propia base demográfica.

De teniente a rival: la escisión cartagenera

Fue en ese contexto, y bajo el gobierno de Vadillo, cuando surgió el hombre que fundaría la ciudad rival. Pedro de Heredia había actuado como teniente de Vadillo en Santa Marta, y durante esa gestión acumuló cuatro mil pesos de oro mediante el negocio de rescate con los indios. Con ese capital se trasladó a España a principios de 1532 y obtuvo de la Corona una licencia real para conquistar el trecho costero entre el Magdalena y Urabá. No un nombramiento de gobernador con jurisdicción abierta, sino una licencia acotada. Bastaba. La concesión se otorgó pese a la oposición del cabildo y de la vecindad de Santa Marta, que ocupaba con su ganado la banda opuesta del río Magdalena y veía en la nueva empresa una desmembración de su propio territorio.

Cartagena no nació como proyecto colonial independiente ni como matriz alternativa concebida por separado: nació como escisión de Santa Marta, financiada con capital acumulado en la misma costa que ahora se disputaba, y otorgada contra la voluntad expresa de la ciudad de la que Heredia se desprendía. La diferenciación regional que después parecería estructural fue, en su origen, una fractura interna del mundo samario, ejecutada por un antiguo lugarteniente que había aprendido en Santa Marta tanto el negocio del rescate como los límites de una hueste sin oro fresco que la sostuviera.

Heredia fundó Cartagena en 1532, sobre la bahía de Calamarí. La ubicación era estratégica: una de las mejores ensenadas naturales del Caribe, defendible, apta para puerto mayor. En 1534 avanzó desde Calamar por los montes de María en busca del Finzenú, y prosiguió hacia Faraquiel y Betancí tras el oro sepultado en las tumbas de los cacicazgos zenúes. Fue ese descubrimiento el que marcó la diferencia decisiva entre las dos huestes.

El oro del Sinú y la bifurcación estructural

Cuando los españoles entraron a las hoyas del Sinú y del San Jorge, encontraron una región dividida en tres cacicazgos —Fincenú, Pancenú y Cenúfana—, con una cultura homogénea y una sociedad estratificada cuya jerarquía se hacía visible en la riqueza variable de sus enterramientos. Los montículos funerarios contenían ricas ofrendas: íconos, efigies, anillos para la nariz, collares, filigranas. Piezas concebidas como objetos rituales y símbolos de poder, no como moneda, pero que en manos españolas se convirtieron rápidamente en lingotes. Parte del oro saqueado fue fundido; otra parte alimentó disputas entre las autoridades coloniales y el clero por su posesión.

El saqueo de las tumbas del Sinú fue la primera forma de explotación económica española no basada en el pillaje de combates: un preludio directo de la futura economía minera colonial. No benefició a muchas personas —los núcleos del Sinú y del Darién estaban lejos de Cartagena, el abastecimiento era difícil y la mano de obra escaseaba—, pero fue suficiente para dotar a la joven ciudad de un ciclo aurífero más prolongado y sustancialmente más lucrativo que el samario. Esa diferencia geográfica del recurso aurífero —tumbas ricas y aún inexploradas en el Sinú, orfebrería tairona agotada en la Sierra— impuso trayectorias divergentes a dos huestes que hasta entonces habían compartido matriz.

La consecuencia fue inmediata. En Cartagena, la abundancia del oro funerario retrasó la transformación de los indígenas en mercancía exportable; en Santa Marta, el agotamiento rápido del saqueo había hecho que la esclavización llegara temprano y se volviera central. Dos economías coloniales distintas se instalaron a doscientos kilómetros de distancia, con lógicas de explotación incompatibles y orientaciones territoriales opuestas: Cartagena hacia el Atlántico y el interior aurífero, Santa Marta hacia la captura de mano de obra indígena y su exportación insular. Sobre ese suelo económico se levantarían las instituciones, las redes comerciales y las ambiciones territoriales que marcarían la rivalidad de las dos ciudades durante las décadas siguientes.

La disputa por Urabá

La primera zona en la que las dos huestes chocaron directamente no fue el interior andino, sino el golfo de Urabá. Julián Gutiérrez, expedicionario venido de Castilla de Oro —la gobernación de Panamá—, había establecido relaciones comerciales amistosas con los indígenas de Urabá y se había casado con una hermana del cacique dominante. En 1535 Pedro de Heredia lo apresó por invadir sus dominios. La acusación revela hasta qué punto Heredia entendía Urabá como parte de su concesión: no un territorio de tránsito ni una zona compartida, sino la frontera meridional de Cartagena. En 1536, Juan Vadillo —que ejercía como gobernador y juez de residencia en Cartagena— impidió a los de Acla, procedentes de Castilla de Oro, un esfuerzo por poblar la parte sur del golfo. La acción revelaba el empeño cartagenero en extender su control sobre toda la zona, un empeño que en 1539 aún no había logrado pacificar la región: la provincia de Urabá seguía en armas, y el visitador Juan de Santa Cruz sostuvo entonces que los indios aceptarían la pacificación si Julián Gutiérrez regresaba a sus pueblos. Gutiérrez ofreció hacerlo e intentar el descubrimiento de Dabeiba, pero no parece que la iniciativa se llevara a cabo.

Urabá fue así el primer escenario donde Cartagena chocó no con Santa Marta directamente sino con una tercera concesión —la panameña—, en un ejercicio de expansión territorial que anticipaba el papel que la ciudad jugaría durante toda la Colonia como articuladora del Caribe suroccidental. Santa Marta, en cambio, no participó en esta disputa. Su horizonte se había reorientado hacia el este —la Sierra Nevada, la Guajira— y, sobre todo, hacia el sur: el valle del Magdalena.

Los indígenas del Caribe neogranadino: variedad y resistencia

La costa que Bastidas y Heredia se repartieron no era un espacio vacío ni homogéneo. Los españoles encontraron una diversidad de pueblos que los cronistas, incapaces de identificarlos con precisión, agruparon bajo denominaciones amplias o confundieron entre sí: taironas en las laderas de la Sierra Nevada, arahuacos, calamaríes en torno a la bahía de Cartagena, zenúes en el Sinú, malibúes en el bajo Magdalena. La ausencia de un imperio unificado en el territorio colombiano ha sido explicada por la combinación del relieve accidentado y la abundancia de alimentos y aguas bien distribuidos, que habrían dificultado el control militar de la población. Los europeos percibieron decenas de grupos con lenguas propias, algunos comerciando y otros guerreando entre sí.

El término caribe fue aplicado por los españoles con criterio pragmático más que etnográfico: designaba a los grupos que ofrecían resistencia armada, usaban flechas envenenadas y practicaban —según sus acusadores— el canibalismo, independientemente de su origen étnico real. La acusación de canibalismo fue instrumental: permitía legitimar la esclavización, con el argumento de que comprar prisioneros a los caribes era un acto legal y piadoso que los redimía de ser devorados. Los caribes de las islas (kalinago) y del litoral venezolano (ka'riña) capturaban indígenas de otros grupos para venderlos a franceses y holandeses, lo que contribuyó a su mala imagen en el mundo hispano y sirvió para justificar el exterminio. La clasificación como caribes de muchos pueblos de la costa atlántica y del valle del Cauca es problemática: no puede determinarse con certeza si eran de origen caribe, pueblos anteriores que adoptaron rasgos caribes, o poblaciones sojuzgadas por caribes sin haber sido destruidas.

Frente a esa imagen homogénea y peyorativa, la realidad etnográfica es mucho más variada. Los malibúes practicaban el comercio y el trueque, algo que el propio Pedro de Heredia observó, y adoptaron elementos culturales importados —animales y plantas europeos— sin destruir su propia cultura. Los zenú-malibúes desarrollaron, junto con los negros esclavizados, técnicas de embalse y traslado de ganado mayor novedosas para la época. La sociedad zenú era matrifocal, con familias centradas en el papel conductor de la madre, y al parecer no existía discriminación marcada en favor de uno u otro sexo. Los taironas, por su parte, fueron los grupos con los que Santa Marta libró su lucha más directa: sus enterramientos alimentaron la primera guaquería colonial y su resistencia militar sostuvo a los conquistadores en un estado de tensión permanente. La combinación de saqueo funerario, esclavización y guerra abierta explica la rapidez con que la población tairona costera se derrumbó.

Las primeras rutas hacia el interior

Hacia 1535 las dos ciudades caribeñas habían acumulado experiencia, capital y hueste suficientes para ambicionar algo más que el pillaje litoral. La búsqueda del oro había marcado hasta entonces todas las rutas de penetración, y esa lógica no cambió cuando las huestes se orientaron hacia el interior. Cambió, en cambio, la escala.

En abril de 1536 Pedro Fernández de Lugo —hijo del adelantado Alonso Luis de Lugo y titular de la gobernación de Santa Marta— organizó una expedición al mando de Gonzalo Jiménez de Quesada, letrado de formación y militar por circunstancia. La empresa partió de Santa Marta remontando el río Magdalena. Fue la penetración por el Magdalena de la compañía de Bastidas —fundador de Santa Marta y capitulante originario de la costa—, encabezada ahora por Quesada. La ruta era distinta de la que seguirían otros conquistadores: Pedro Cieza de León, por ejemplo, se encaminaría por otro camino, cruzando las estribaciones de la serranía de Abibé y Ayapel hasta dar con el río Cauca, y posteriormente el Nudo de los Pastos, en dirección al Perú.

La expedición fue durísima. Aproximadamente la mitad de los hombres perecieron por naufragios, enfermedades, insectos y hambre, no en combate. A principios de marzo de 1537, unos once meses después de haber partido, Quesada y unos ciento setenta hombres con treinta caballos emergieron a las planicies andinas habitadas por los muiscas. La conquista del territorio muisca resultó menos ardua para los supervivientes gracias a la combinación de un clima favorable de montaña, la abundancia de alimentos que los muiscas dejaban al huir, y el hecho de que estos pueblos combatían con espadas y lanzas de madera en lugar de las temibles flechas envenenadas de los caribes, lo que redujo las bajas españolas. La empresa terminaría subyugando al pueblo muisca y produciendo cuantiosas ganancias en oro y esmeraldas.

La hueste de Quesada era samaria, partió de Santa Marta y remontó el Magdalena hasta desembocar en Bogotá. Casi simultáneamente, la hueste de Sebastián de Belalcázar subía desde el sur —desde la conquista del Perú— por el eje del Cauca, y la de Nicolás de Federmann bajaba desde los llanos venezolanos. Las tres convergerían en el altiplano en 1538, formalizando la fundación de Santa Fe. Cartagena, ocupada en su propia expansión hacia el Sinú y hacia Urabá, no envió expedición propia al altiplano en esta primera oleada: su hueste, más rica y con horizonte atlántico, se orientó hacia otros circuitos.

Colapso indígena y trabajo forzoso

Detrás del despliegue de las huestes y del florecimiento urbano se abría un abismo demográfico. La población indígena de lo que hoy es Colombia se redujo drásticamente durante la Conquista y la Colonia, en algunas estimaciones hasta cerca del uno por ciento de la población original. Las causas fueron múltiples, pero una destacaba: el traslado forzoso de indígenas desde sus actividades tradicionales hacia el trabajo en las minas de oro, alejándolos de la producción de alimentos y artesanías. Colombia produjo durante la Colonia más oro que cualquier otra posesión española, y la movilización forzosa de mano de obra indígena hacia las minas fue el mecanismo central de esa producción.

La Corona, alarmada por el colapso de la mano de obra nativa, prohibió mediante disposiciones legales la esclavización de indígenas. La motivación no era humanitaria en sentido moderno sino económica: preservar la población que se estaba extinguiendo por la intensísima explotación. La encomienda legalizó entonces el repartimiento de la población entre conquistadores y colonos bajo formas de trabajo forzoso teóricamente reguladas. En la costa caribe, las autoridades concedieron treinta y nueve encomiendas en la isla de Mompox y sus alrededores. Los indígenas que sobrevivieron quedaron incorporados a un régimen señorial que combinaba formas tradicionales de producción con la obligación de trabajar para el grupo dominador. Ante la insuficiencia de la mano de obra indígena, el Estado español autorizó la introducción de esclavos africanos como fuerza sustituta, buscando racionalizar una explotación colonial que amenazaba con quedarse sin trabajadores.

Santa Marta, otra vez, fue el laboratorio adelantado de esta transformación: allí la esclavización llegó primero, allí el colapso demográfico fue más rápido, y allí la reconversión hacia el trabajo forzoso regulado se ensayó antes que en Cartagena. Cartagena, con su horizonte atlántico y su ciclo aurífero más prolongado, integraría con el tiempo la ruta del comercio negrero como puerto principal del Caribe hispano, en un desarrollo que solo se consolidaría en la segunda mitad del siglo XVI pero cuyas condiciones estructurales ya estaban dadas en 1533.

Balance de una década

Cuando se cierra la ventana 1525-1533 y se mira lo hecho, el resultado es contundente pero desigual. Dos ciudades españolas se levantan en la costa; dos huestes disputan el control del Caribe suroccidental; dos economías —una fundada en la esclavización temprana y otra en el saqueo funerario prolongado— se instalan en la costa neogranadina; dos ejes de proyección hacia el interior comienzan a dibujarse, aunque solo uno de ellos, el samario, alcance efectivamente el altiplano en la primera oleada.

La rivalidad entre Santa Marta y Cartagena no fue una oposición de proyectos coloniales concebidos por separado. Ambas partieron del mismo modelo: capitulación privada, hueste especulativa financiada por comerciantes de Sevilla y de las islas, saqueo del oro como motor y ciudad como acta de posesión. Heredia se formó en Santa Marta, acumuló allí su capital de rescate, obtuvo su licencia contra el cabildo samario y proyectó su hueste sobre un litoral que su antigua ciudad consideraba propio. La separación vino después del tronco común, y se explica menos por diferencias ideológicas o de estilo que por la desigual geografía del recurso aurífero. Las tumbas del Sinú dieron a Cartagena un ciclo más largo y más rico; el agotamiento de la orfebrería tairona empujó a Santa Marta hacia la esclavización y el empobrecimiento relativo.

En esa separación también contaron las agencias individuales: Bastidas el pacificador, Heredia el emprendedor formado en Santa Marta, Palomino el veterano de México cuya muerte prematura desactivó la primera gran entrada al interior. Y operó dentro de una tensión sistémica más amplia, la que enfrentaba a la Corona —empeñada en regular capitulaciones, proteger indígenas, cobrar el quinto real e imponer una burocracia administrativa y eclesiástica— con las huestes privadas que burlaban esas normas y construían sus propios territorios de extracción. El desenlace de la década dejó a cada hueste anclada a su propio territorio, a cada ciudad tejiendo su propia red y a dos capitales costeras que miraban al mar antes que al interior. La convergencia de Quesada, Belalcázar y Federmann en el altiplano en 1538 confirmó que el país no tendría un solo eje sino varios, y que ninguno podría reclamar precedencia indiscutida sobre los demás.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

31 documentos · 61 fragmentos
01El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 2821 cita
[1]Castilla (1451-1504), y Fernando ii de Aragón (1542-1516), los «Reyes Católicos» de la España unificada. 144 Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (1485-1547), con- quistador extremeño y capitán general de México que se llamó en esos años la Nueva España. 145 Francisco Pizarro González (1478-1541), el conquistador…p. 282
02Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 40, 42, 453 citas
[2]aspiraciones de d o m in ar las regiones que iban o cu p an d o ratificaron la fragm entación ya su g erid a por la topografía. Los prim eros encuentros ocurrieron a lo largo de la costa del m ar Caribe. Al prim er viaje de exploración y com ercio de A lonso de O jeda a La Guajira (1499) le siguió el de Juan de la…p. 40
[13]e riqueza. Puesto que en Santa M arta se agotó rá p id a m en te la fase de saqueo del oro, la esclavización llegó tem p ran o y fue m uy im p o rtan te en la econom ía de la C onquista. En contraste, en la zona de C artagena los d esc u brim ientos de los entierros de oro del Sinú retrasaron la transform ación d e…p. 42
[53]d en sas selvas de esta vertiente de la cordillera O riental. Finalm ente, a principios de m arzo de 1537, once m eses d esp u és de salir de Santa M arta, unos ciento se tenta hom bres y treinta caballos em ergieron a las planicies an d in as h ab itad a s po r los m uiscas. En las planicies m uiscas, los…p. 45
03Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 63, 85, 953 citas
[3]pri- mera audiencia en toda América, zarparon los ex- ploradores que visitaron las costas de lo que hoy es Colombia. En 1499, el conquistador Alonso de Ojeda, compañero de Colón, obtuvo una capitula- ción para explorar la costa del golfo de Paria. El mismo año llegó al cabo de la Vela, con lo cual po- demos decir que…p. 85
[7]otra cualquier ma- nera o naturaleza de piedras preciosas, así como perlas e aljófar de cualquier manera o calidad que sean, e asi- mismo mostros, animales o aves de cualquier natura- leza o cualquier calidad o forma que sean, e todas e cualesquier serpientes e pescados que sean; e asi- mismo toda manera de especería…p. 63
[38]presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…p. 95
04Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 35, 57, 68, 83, 1715 citas
[4]una casi total desaparición de los sujetos en un breve plazo. 1 Segunda Parte LOS HECHOS DE LA CONQUISTA Capítulo 4 El DESCUBRIMIENTO DE LA COSTA Y LAS PRIMERAS GOBERNACIONES 1. Los viajes de exploración 1 Cristóbal Colón fue el primer explorador que avistó tierra del continente, cuando en 1498, en su tercer viaje a…p. 57
[14]población aborigen. Pero pese a su disminución, los indígenas de los alrededores mantuvieron, mucho mas allá de 1550 —año en el que se presentó una violenta rebelión de los indios de Buritaca— una actitud belicosa que hizo de Santa Marta una de las localidades del Nuevo Reino de Granada, más expuestas a ataque de los…p. 83
[26]la realidad esto sólo ocurrió en 1535, al menos para el oriente de Urabá. De la desembocadura del Atrato al occidente la región siguió sujeta a Panamá, y es probable que los habitantes de Acla hayan continuado sus contactos esporádicos con los indígenas. Pero los de Cartagena seguían empeñados en extender su control a…p. 68
[41]y penetrar por los valles del Magdalena y el Cauca. Poco sabemos sobre las fechas de esta migración, ni sobre las rutas precisas utilizadas; incluso son muy fuertes las dudas existentes acerca del carácter caribe o no de muchos de los pueblos encontrados por los españoles. Para muchas de las regiones donde hay algunos…p. 35
[61]menos de los comerciantes europeos; los intercambios regionales o locales suplantan a los intercontinentales, el oro entra a desempeñar —así sea débilmente— un papel como moneda local, y posiblemente el nivel de vida de los encomenderos, que han visto desaparecer el espejismo de una rápida fortuna en América y…p. 171
05Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 1121 cita
[5]verse muy poco en los anales del mundo. En uno de esos viajes, Colón había explorado las costas de las Cayanas y Venezuela; hasta donde dejó la marca de las perlas. En otro, vio la América Central hasta Veragua, donde encontró el primer oro de Tierra Firme. Ahora es preciso unir estos dos puntos del mapa, explorar un…p. 112
06Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 65, 69, 713 citas
[6]"pleitos colombinos", que sólo se pudieron resolver con el hijo de Diego, Luis Colón, mediante el pago de indemnización y la confirmación de la nobleza de la familia. Fue con estas nuevas condiciones con las cuales en el año 1500, Rodrigo de Bastidas, escribano de Triana, barrio de Sevilla, capituló la conquista del…p. 65
[11]que la muerte de Bastidas, entregó la provincia de Santa Marta a la desenfrenada conquista. Muerto aquél, el "común" eligió para go- bernar a Santa Marta a Rodrigo Alvarez Palomi- no, conquistador curtido en las guerras de Méxi- co, gobierno que fue luego compartido con Pedro de Vadillo, enviado por la Audiencia de…p. 69
[23]Oviedo. Pero Oviedo no hizo diligencia alguna para tomar posesión de la tierra y los vecinos de Santa Marta acostumbraron a cruzar el Magdalena en busca de esclavos y provisiones. El ya mencionado Pedro de Heredia, te- niente de Vadillo, supo aprovechar bien su per- manencia en Santa Marta. Mediante el negocio de…p. 71
07Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 391 cita
[8]kogui vive en los departamentos de La Guajira, Cesary Magdalena punto geografico colombiano con el nombre de cabo de la Vela. Tras corta expedicién de Pedro Alonso Nifio, fue el andaluz Rodrigo de Bastidas quien emprendié en 1501 la primera gran exploraci6n de esa area vasta y alucinante, la cual empez6 por lo que…p. 39
08Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 14, 22, 60, 1424 citas
[9]Spaniards reached Sompallón, they did not venture ahead, in spite of the fact that their Indian guides and translators always spoke of the great riches, large provinces, and the lords who ruled them, that would be found much farther upriver. However, in spite of these rumors, on the occasions that the Span- iards made…p. 60
[12]time, was so impressed by the 1528 cargo that he immediately organized an expeditionary force to explore Colombia’s interior in an effort locate the source of these riches. Alvarez assembled three hundred foot soldiers and fifty horsemen for the expedition, but his untimely death doomed the venture before it even left…p. 22
[24]1 Heredia, Pedro de founder of Cartagena, 39 n. 9 governor of Cartagena, 9 n. 19, 29, 29 n. 17 Hernández, Gonzalo, 46 n. 25, 57 Hernández Gallegos, Diego, 42 n. 17, 49, 52 injured in battle, 57 Hierro Maldonado, Hernando, 96 n. 26 Hispaniola, 3, 32, 39 n. 8 horses, 21, 28, 29 n. 16, 35 n. 1, 72, 84, 88, 96, 97, 105,…p. 142
[51]overwhelming numerical superiority of indigenous forces, not a single Spaniard has lost his life in combat. The native ruler is not so fortunate. Despite the obvious similarities, the preceding paragraph does not describe the opening phase of the Spanish conquest of Peru. 2 And the setting for this story is not the…p. 14
09Historia de Colombia - La Colombia más Antigua IIRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), Juan Salvat, Roberto García Rojas (dirs.) · 1988 · p. 10, 53, 743 citas
[10]Tras la fundación de Santa Marta, en el año 1525, se empezaron a descubrir en sus alrededores y en las estribaciones del inmenso ma- cizo montañoso de Sierra Nevada, gran cantidad de enterramientos indígenas que contenían ricas ofrendas funerarias en objetos de oro, piedras finas, conchas, hueso y cerámica. Algunos…p. 74
[29]diferentes usos. Fue tanta la im- portancia de la «guaquería» en el siglo x1 que muy pronto la Corona española, a medida que se iban descubriendo los enterramientos de Sierra Nevada y del Sinú, sumamente ricos en oro, tuvo que re- glamentaria considerándola como un privilegio que correspondia 2 los primeros pobladores…p. 53
[42]de la resistencia indígena. Desde finales del siglo xvi los caribes de las islas (los kalinago) y del litoral de Venezuela (los ka'riña) capturaban indios de otros grupos para venderlos a franceses y holandeses, sembrando con ello el pá- nico en la zona de la Guyana y en el Orinoco. En otros casos, también se…p. 10
10Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 114, 1232 citas
[15]Fue ya la é poca en la cual las autoridades espa ñ olas trataron de combatir la arrogancia de los “ americanos ” que orgullosos de haber con quistado un imperio para Espa ñ a, desafiaban cualesquiera leyes que trataban de limitar su libre acci ó n. En M é xico fue destituido por, aquel entonces el “ conquistador ”…p. 123
[18]ello en deudas y gastos, pero los medios financieros de que dispon í a no eran suficientes para continuarla como tal monopolio. En 1495, la Real C é dula del 19 de abril abri ó las puertas de Am é rica a la emigraci ó n general mediante aquellas “ capitulaciones * con personas particulares. En estas se otorgaban…p. 114
11Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 331 cita
[16]debate. Hoy sabemos, por ejemplo, que las economías agrarias de grupos indígenas que gozaban de una compleja organización social fueron suficientes para sustentar por más de una generación a los pequeños grupos urbanos de la sociedad conquistadora. Es importante advertir también un rasgo económico dominante en el…p. 33
12Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 441 cita
[17]históricos asociados a la emergencia de una élite que, entremezclando lo económico, lo po - lítico y lo cultural, gobernaría a la naciente Colombia a lo largo de la segunda mitad del xix y la primera mitad del xx. Élites de espada: la autoproclamación del conquistador como la primera élite del Nuevo Mundo La aventura…p. 44
13Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 241 cita
[19]cumplidas- del mandante (Ots Capdequi, 1946). Las capitulaciones tenían tres partes según el autor: la licencia del Rey para conquistar y descubrir, las obligaciones del descubridor y las mercedes regias concedidas por la Corona, y el carácter condicional de las mercedes, supeditadas al éxito de la empresa y la…p. 24
14Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 20, 24, 27, 1204 citas
[20]operaba no solamente en las especu laciones de los comerciantes establecidos en Sevilla o en las islas, sino que se reproducía, en escala más modesta, entre los soldados mismos. Después 1. Cf. Silvio Zavala, Las instituciones jurídicas en la conquista de América, Madrid, 1935. Un resumen de la tesis central en Ensayos…p. 20
[28]agotado21. El episodio de las sepulturas fue la primera ocasión que se ofreció a los españoles de montarjina.explotació:n_.econó.mica-que.no. estuviera fundada enJa-japiña_de los combates. Se trataba, en escala muy modesta, de un preludio de la futura economía minera. La explotación se desenvolvía en los límites…p. 27
[32]civiliza ciones extrañas, el europeo sentía la necesidad de agruparse para subordi narlas y al mismo tiempo para preservar su «ser europeo». La afirmación de ciertos valores culturales sólo podía darse en ese contexto urbano, pues vivir en «república» equivalía a «... llevar una vida urbana bien arreglada y…p. 24
[40]denominación de «caribes» y la reputación de «comedores de carne humana», convirtiéndose así en una mercancía fructuosa en los mercados de esclavos de las Antillas en las primeras décadas del siglo XVI. Los relatos de los cronistas y las relaciones oficiales revelan la existencia de una gran variedad de grupos…p. 120
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 142 citas
[21]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…p. 14
[22]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…p. 14
16Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 65, 69, 743 citas
[25]extraordinario. Mientras se aprestaba a la defensa del Panzenú por ese lado del gran río con apremio de sus colegas malibúes, Guley se vio asediado por el otro, el de las sabanas, cuando don Pedro de Heredia (el fundador de Cartagena) avanzó en 1534 desde Cala- mar! por los montes de María para descubrir el Finzenú.…p. 69
[46]de clase social) y diversos alimentos (el membrillo, el plátano, el arroz, el árbol del pan). Los malibúes mismos no eran tan atrasados como otras tri- bus, si hacemos caso a lo observado por el propio Pedro de He- redia en relación con sus costumbres de mercado y trueque (Friede, Documentos, VIII, 53-55). Ya hemos…p. 74
[47]el ambiente de todo el acontecimiento era alegre y positivo, casi como en los velorios de hoy después de que se van las lloronas. Pues para los zenú-malibúes la muerte no lle- gaba trágicamente como en un limbo frío o en una caldera satá- nica dónde expiar pecados, sino que aparecía como un simple paso en la vida…p. 65
17Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 35, 3252 citas
[27]de ahí en ade- lante el oro se volvió su obsesión. Lo raparon de los vivos y de los muertos; extorsionaron las poblaciones, tortura- ron a los caciques, saquearon las tumbas y los santuarios. La búsqueda del oro pronto se convirtió en el factor deci- sivo en determinar las rutas de penetración de las huestes…p. 35
[31]tros que indiquen una integración para la construcción y el mantenimiento del sistema. En el fondo, según todos los datos disponibles hasta ahora, parece que se trataba de una población rural cuyos restos materiales están muy super- ficialmente dispersados. Fue una sociedad de rangos bien definidos, al juzgar por la…p. 325
18Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 2861 cita
[30]de virilidad y fertilidad; figuras femeninas encontradas en cámaras funerarias, que tal vez fueron puestas allí para facilitar la concepción y el renacimiento después de la muerte; montículos en forma de mujeres en los últimos meses del embarazo, todos sembrados con árboles floridos de cuyas ramas colgaban bellísimos…p. 286
19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 190, 2194 citas
[33]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…p. 219
[34]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…p. 219
[55]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
[56]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[35]se configu- raron los rasgos de las principales conflictividades y tensiones sobre el ordenamiento territorial y la distribución de la tierra que estuvieron en las raíces del conflicto armado interno. Las fundaciones coloniales provocaron una ruptura violenta en el ordenamiento territorial existente. No respondían a…p. 44
21Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 25, 94, 1213 citas
[36]principal albergar a la élite dominante, primero a los conquistadores, luego a los sacerdotes y a la burocracia de las monarquías y finalmente a los servidores blancos e indígenas de las tres élites. Su localización en el territorio siguió primero la necesidad de ocupar las bahías más adecuadas para establecer puertos…p. 121
[39]una posesión de nuevos territorios, se inició un poco después de la muerte de Isabel la Católica, bajo el reinado de Fernando, su viudo. Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos durante el papado de Alejandro VI; los discípulos de San Agustín, San Francisco y Santo Tomas de Aquino fueron sus…p. 25
[48]Perú y en la Patagonia o que aquí solo se quedaron las mujeres y los hombres más guerreros y solidarios, aquellos capaces de defender y controlar ese territorio pleno de alimentos y aguas. La hipótesis final trata de explicar por qué esa simbiosis complejísima de fertilidades, diversidades y fortalezas de plantas,…p. 94
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 701 cita
[37]bién el núcleo administrativo, reli- gioso, y el lugar donde se aprendían nuevas formas de vida. Por otra parte, las ciudades simbolizaban el poder, y la ubicación de los edifi- cios importantes en ciertos lugares estaba destinada a impresionar a sus pobladores y visitantes. nh Normas para el establecimiento En parte,…p. 70
23La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 151 cita
[43]de una simple expansión del gran océano. 2 Los estudiantes aprendíamos, por otra parte, que las costas del norte de Colombia estaban pobladas por los caribes, como salidos de un confuso norte geográfico. Indígenas de muy mala fama –se nos decía–: caníbales, enemigos del progreso y violentos sin justa causa. En…p. 15
24Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 322 citas
[44]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…p. 32
[45]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…p. 32
25Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 32, 422 citas
[49]el canibalismo y su car á cter cruel y guerrero. A la llegada de los espa ñ oles estaban en buena parte de la llanu ra atl á ntica, con excepci ó n de lo ocupado por los grupos chibchas ya mencionados, de los sin ú y varios grupos cercanos a Cartagena, (como los calamar), y de otras tribus que parecen arawak, como los…p. 32
[60]de varios “ regidores ”, que asum í a la autoridad sobre la ciudad y su entorno rural. El con quistador principal “ encomendaba ” o repart í a entonces los indios a los conquistadores, que trataban de intercambiar por oro productos atractivos para los indios (hachas y cuchillos, tijeras, cuentas, aba lorios) y los…p. 42
26The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 371 cita
[50]as part of an expedition, organized by Pedro Fernández de Lugo, that included at least ten ships and more than a thousand people (including Euro- pean men, some European women, a small number of enslaved African men, and perhaps a few enslaved African women as well). After some initial excursions near Santa Marta…p. 37
27Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1011 cita
[52]half of his party to shipwreck at the mouth of the Magdalena and to disease, insects, and hunger on the march. After easily overcoming armed resistance, Jimenez de Que- sada and his lieutenants occupied the entire Muisca territory and on August 6, 1538, founded the city of Santafe (present-day Bogota, known as Santa…p. 101
28Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 291 cita
[54]por Pedro de Heredia. En 1535 o 1536 desembarcó allí otro soldado- escritor, Pedro Cieza de León (nacido en Extremadura, España, alrededor de 1518 y muerto allí mismo en 1560). En la primera parte de su Crónica del Perú (publicada en España en 1553) Cieza de León dejó los primeros testi- monios sobre la conquista del…p. 29
29Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 281 cita
[57]colombianos. En cierta medida, las tres clases de problemas definen un conjunto de igual número de periodos de la historia económica del país e indican la organización general de la obra. A. Supervivencias coloniales El área que se conoce hoy como Colombia fue ocupada por los españoles en la tercera década del siglo…p. 28
30Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 951 cita
[58]conquistados. En desarrollo de esa política fueron introducidos en América los primeros esclavos africanos. El cambio en la concepción y valoración del indígena tuvo sus raíces materiales muy concretas. Con la dominación colonialista en las Antillas y la intensísima tasa de explotación, la población autóctona estaba…p. 95
31Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 751 cita
[59]pueblos de indios o en sus cercanías. En la isla de Mompox y fuera de ella, las autoridades concedieron así 39 encomiendas, a otros tantos encomenderos. Fue el comienzo formal de lo que se ha llamado el " r é g i m e n señorial" implantado en tierras ameri- canas. [C] Según los documentos, Loba era tan poblada…p. 75