Panamá en la historia de Colombia
“Panamá fue, durante todo el siglo XIX colombiano, un territorio que nunca encajó del todo en ninguno de los modelos de Estado que Bogotá ensayó: demasiado autónomo para el centralismo, demasiado estratégico para el abandono.”
Durante ochenta y dos años, entre 1821 y 1903, Panamá fue territorio colombiano. Fue el departamento que el país nunca terminó de gobernar, la puerta entre dos océanos que ninguna administración logró conectar con el resto de la nación, y el laboratorio donde se ensayó el federalismo antes de que las demás provincias lo reclamaran. Su separación en noviembre de 1903, con el respaldo militar de Estados Unidos y la firma acelerada del Tratado Hay-Bunau-Varilla, ha quedado en la memoria colombiana como una amputación abrupta, una herida que se explica por la codicia de Theodore Roosevelt y la traición de un francés. Esa lectura, aunque contiene una parte de verdad, oculta lo esencial: cuando el destructor Nashville fondeó frente a Colón, el vínculo entre Bogotá y el istmo llevaba décadas fracturado por la geografía, el federalismo frustrado, la penetración económica extranjera y una guerra civil que había arruinado al país. Roosevelt no rompió la unión: fijó la fecha de una ruptura que el propio sistema colombiano había dejado sin resolver desde la Independencia.
Un istmo que se sumó por su cuenta
Panamá se incorporó a la República de Colombia —la Gran Colombia bolivariana— hacia 1821 mediante una decisión tomada en el propio istmo y comunicada al Libertador por el coronel Fábrega, entonces autoridad local. No hubo campaña militar de liberación desde el sur ni desembarco de tropas neogranadinas: la adhesión fue un acto voluntario de las élites istmeñas, que abandonaban el vínculo con la Corona en el mismo movimiento en que se sumaban al proyecto colombiano. Bolívar respondió al oficio de Fábrega calificando a los panameños como "libres por su propia virtud", una fórmula que reconocía el carácter autónomo de la decisión.
Esa autonomía originaria marcó todo lo que vino después. Los panameños entendieron su incorporación como una necesidad temporal, dictada por el aislamiento físico del istmo respecto al mundo andino cuyo epicentro era Bogotá. El istmo, orientado hacia el Caribe y el Pacífico, con una economía basada en el tránsito de mercancías entre los dos océanos, tenía poco que ver con el interior neogranadino: sus mercaderes miraban a Kingston, a Cartagena y a las rutas hacia el Perú, no a la sabana de Bogotá, separada por semanas de camino y por una cordillera. La unión con Colombia se aceptó como amparo mientras el istmo crecía y se hacía apto para el manejo autónomo de sus propios intereses. Esa cláusula tácita —una temporalidad indefinida— fue la premisa oculta de todo el siglo XIX panameño.
La Ley de División Territorial de 1824 incluyó a Panamá como uno de los departamentos de la República, en pie de igualdad con Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Santander y Tolima. En 1825, ya como provincia, participó en las asambleas electorales de la Gran Colombia y otorgó el 64% de sus votos a Francisco de Paula Santander. Pero la participación política institucional convivía desde el comienzo con el impulso separatista: el más documentado de los primeros intentos fue el de 1840, que duró aproximadamente un año y sería recordado como la última tentativa seria antes de la ruptura definitiva. Entre 1821 y 1903 hubo múltiples conatos de ruptura; la fecha canónica no fue la primera, sino la que cristalizó.
La singularidad istmeña y la deriva federalista
La historia constitucional colombiana del siglo XIX está atravesada por una pregunta que Panamá encarnó antes que ninguna otra región: cómo gobernar un territorio cuya economía, geografía y horizonte político divergen de los del centro. Colombia se orientó hacia el federalismo arrastrada, en parte, por la necesidad de darle un estatuto especial a Panamá. Lo que en Antioquia o Santander era doctrina política, en el istmo era una condición material: ninguna administración centralista podía regir con eficacia un territorio separado por selva y mar del gobierno que pretendía gobernarlo.
El momento decisivo llegó en 1852, cuando Justo Arosemena presentó ante el Congreso de la Nueva Granada una propuesta constitucional para reunir las cuatro provincias del istmo —Chiriquí, Veraguas, Panamá y Azuero— en un solo Estado federal, "soberano, pero no independiente de la Nueva Granada". El proyecto de Arosemena, uno de los pensadores políticos más finos que dio el país en el siglo XIX, diseñaba una fórmula precisa: Panamá dependería del gobierno nacional únicamente en siete materias —entre ellas las relaciones exteriores, la organización del ejército y la marina, el correo nacional, la deuda nacional y la determinación de la contribución del istmo a esa deuda—, conservando plena autonomía sobre todo lo demás. Era una federación asimétrica, tallada a la medida de un territorio que sabía que era distinto.
La propuesta fue paralizada por el golpe del 17 de abril de 1854, uno de los momentos más turbios del régimen liberal, y solo el Congreso de 1855 aprobó finalmente la reforma. El Acto Adicional a la Constitución de 1853, sancionado ese año, creó el Estado de Panamá y le cedió 150.000 hectáreas de tierras baldías dentro de sus límites. Panamá se convirtió así en el primer estado federal de la república: una excepción al esquema unitario que la propia Constitución de 1853 consagraba.
La excepción no aguantó como tal. Antioquia, Santander, Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar y Magdalena reclamaron pronto el mismo estatuto y lo obtuvieron. El esquema unitario se vació de contenido en pocos años, y el país se orientó hacia el régimen federal pleno que consagraría, después de nuevas convulsiones, la Constitución de 1863. Panamá había sido el primero, y en cierto sentido el único caso en el que el federalismo obedecía a una necesidad estructural y no a una preferencia doctrinaria. Cuando el resto de los estados federales de Colombia libraban sus guerras civiles entre 1860 y 1862, Panamá permaneció ajena a las contiendas y gozó de amplia independencia respecto al resto del país: la última y más prolongada etapa de separación de facto antes de 1903.
Ese equilibrio federal duró hasta 1886. La Constitución impulsada por Rafael Núñez y redactada en gran medida por Miguel Antonio Caro, principal pensador conservador de la época, revirtió el federalismo y restauró un esquema centralista rígido. Para Panamá, la Regeneración fue una anomalía: el istmo, cuyo anticentralismo era crónico y cuya economía de servicios de tránsito no tenía nada que ver con las economías más complejas del interior, volvía a ser gobernado desde Bogotá bajo un modelo que negaba precisamente lo que Arosemena había diagnosticado en 1852.
Un ferrocarril, un canal y otra soberanía
Mientras Colombia debatía sobre federalismo y centralismo, otra fuerza reconfiguraba el istmo al margen de las constituciones. En 1846, la Nueva Granada firmó con Estados Unidos el Tratado Mallarino-Bidlack, sellado el 12 de diciembre. Por sus cláusulas, los ciudadanos, buques y mercancías norteamericanos recibían en el istmo privilegios similares a los neogranadinos, el derecho de tránsito sin gravámenes y la exención de derechos de importación sobre los bienes de exportación. A cambio, Estados Unidos se comprometía a garantizar la neutralidad del istmo y la soberanía y propiedad de la Nueva Granada sobre él. Era, en teoría, una garantía; en la práctica, una hipoteca. Colombia obtenía una protección exterior de su soberanía territorial y entregaba a cambio el manejo económico de la ruta más codiciada del hemisferio.
El siguiente eslabón fue el Ferrocarril de Panamá, terminado en 1855, el mismo año en que se creaba el Estado Federal. Antes de esa fecha prácticamente no había existido intercambio comercial entre Bogotá y el istmo: el ferrocarril no unió a Panamá con Colombia, sino a los dos océanos entre sí, transformando el istmo en una vía de tránsito global que respondía a la fiebre del oro californiana y al comercio internacional. La Panama Railroad Company —de capital estadounidense— acabó ejerciendo en la práctica una soberanía de facto sobre la franja atlántica del istmo: sus decisiones tenían fuerza de ley, mientras la autoridad granadina apenas era tolerada.
Después vino el canal. En 1879, una compañía francesa liderada por Ferdinand de Lesseps, el héroe de Suez, obtuvo del gobierno colombiano el derecho exclusivo condicional por 99 años para construir un canal a través del istmo. A cambio, Colombia recibía un depósito en efectivo y porcentajes crecientes sobre los ingresos brutos: 5% los primeros veinticinco años, 6% los siguientes veinticinco y 8% los cuarenta y nueve restantes. La concesión conservaba nominalmente la soberanía colombiana y exigía a la empresa llegar a un acuerdo previo con la Panama Railroad Company. Las obras comenzaron en 1881.
El proyecto fue un desastre. Los malos manejos, las extorsiones, los cambios constantes en la dirección, los despilfarros administrativos, las dificultades con contratistas y la falta de mediciones exactas del trazado condenaron la empresa desde temprano. Para 1886, todavía quedaban por extraer 130 de los 150 millones de metros cúbicos previstos, y la compañía conseguía dinero en condiciones cada vez más gravosas. Lesseps modificó el proyecto original —un canal a nivel— por uno de esclusas, cuya construcción fue encargada a Gustavo Eiffel, pero los cambios llegaron tarde. Las enfermedades tropicales —malaria, fiebre amarilla— y la inestabilidad política colombiana acabaron de arruinar la empresa hacia finales de la década de 1880. Tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano, la sociedad fue disuelta en 1899.
El presidente Núñez, que había intentado sin éxito obtener de las potencias europeas una garantía multilateral de neutralidad para el istmo, reconoció hacia 1893 lo que muy pocos se atrevían a decir en voz alta: la toma del istmo por Estados Unidos era inevitable. La subvención francesa se había reducido a 100.000 dólares anuales y los pagos al Estado colombiano se habían prolongado hasta 1880, cuando el propio Núñez negoció un anticipo de dos millones de dólares como avance por veintisiete anualidades futuras. Al separarse Panamá en 1903, esos pagos no habían sido reanudados.
Tras el colapso francés, se constituyó la Nueva Compañía del Canal de Panamá con un propósito que no era terminar la obra, sino ganar tiempo para traspasar la concesión a Estados Unidos, país entonces más interesado en abrir la vía interoceánica por Nicaragua. En ese traspaso —entre una compañía francesa exhausta, un gobierno estadounidense que decidía entre dos rutas y un Estado colombiano cuya soberanía llevaba décadas erosionada— se jugó la separación del istmo.
La Guerra de los Mil Días en el istmo
Antes de que llegara el momento diplomático decisivo, Colombia se destruyó a sí misma. La Guerra de los Mil Días comenzó el 17 o 18 de octubre de 1899 y terminó el 21 de noviembre de 1902 con la firma del Tratado de Wisconsin, suscrito a bordo del buque norteamericano homónimo, anclado frente a la costa panameña. El escenario final de la guerra civil más devastadora del siglo colombiano fue, precisamente, el istmo.
La fase terminal del conflicto se libró allí porque el general liberal Benjamín Herrera había concentrado sus fuerzas en Panamá y se encontraba en una posición militarmente favorable al momento de firmar la paz. La estrategia liberal de ataques desde la costa y desde el departamento incrementó las hostilidades entre un istmo esencialmente liberal y un gobierno conservador en Bogotá, agudizando resentimientos ya viejos. Pero lo decisivo no fue la fuerza de Herrera: fue la presencia naval estadounidense en aguas panameñas, que ejerció presión militar sobre el istmo y contribuyó a frenar el avance liberal. Estados Unidos, cuyo interés primordial era proteger el ferrocarril, ya intervenía de facto en el conflicto interno colombiano. El Tratado de Wisconsin lo firmaron, en nombre del gobierno, los generales Víctor Manuel Salazar y Alfredo Vásquez Cobo, y en nombre de la revolución liberal, Lucas Caballero y Eusebio A. Morales. Herrera actuaba como director de la revolución en Panamá. Semanas antes, el Tratado de Neerlandia, firmado por Rafael Uribe Uribe con representantes del gobierno, había puesto fin a las operaciones liberales bajo su mando.
La guerra dejó al país en la ruina. Devastó zonas enteras, disparó una inflación que encareció las importaciones y estimuló la especulación, arruinó el crédito y consumió lo que quedaba de tejido institucional. El Partido Liberal quedó profundamente debilitado; los conservadores consolidaron una hegemonía política que se extendería hasta 1930. Y, sobre todo, la guerra terminó de erosionar la posición negociadora colombiana justo en el momento en que Estados Unidos se preparaba para negociar el canal. El golpe de julio de 1900, mediante el cual los conservadores históricos habían depuesto al presidente Manuel Sanclemente para instalar al vicepresidente José Manuel Marroquín con miras a negociar la paz, no había logrado terminar el conflicto: la guerra se prolongó dos años más, y cuando terminó, el gobierno de Marroquín estaba agotado, sin ejército operativo en el istmo, sin finanzas y con un ferrocarril bajo influencia norteamericana.
Los promotores panameños de la secesión usarían la guerra como justificación primaria de sus acciones. No era retórica: era diagnóstico.
El rechazo del Herrán-Hay
Las negociaciones formales entre Colombia y Estados Unidos para el canal habían comenzado en 1901. El equipo colombiano tuvo problemas desde el principio. José Vicente Concha, el primer negociador, no logró concluir; su sucesor, Carlos Martínez Silva, se extralimitó en sus funciones diplomáticas y fue relevado en el momento más crucial de las negociaciones con el secretario de Estado John Hay. Su reemplazo, Tomás Herrán, era secretario de legación con insuficiente autoridad, no recibía respuestas a sus notas ni instrucciones desde Bogotá. Fue él, sin embargo, quien firmó el tratado.
El Tratado Herrán-Hay se suscribió en enero de 1903 entre Herrán y Hay. Autorizaba a la Nueva Compañía del Canal de Panamá a transferir sus derechos y propiedades al gobierno de Estados Unidos, y establecía las condiciones para la construcción y operación del canal, incluyendo la cesión de una franja de tierra a lado y lado del cauce. El Senado estadounidense lo ratificó a principios de 1903.
Del lado colombiano, el desenlace fue distinto. El 12 de agosto de 1903, el Senado rechazó el tratado por veinticuatro votos contra cero. El rechazo se fundamentó en que el tratado violaba la soberanía nacional sobre el istmo. Tras la votación, el Senado nombró una comisión de tres miembros para estudiar cómo satisfacer el deseo de construir el canal en armonía con los intereses colombianos, dejando abierta la posibilidad de nuevas negociaciones. La comisión llegó demasiado tarde.
En el rechazo confluyeron varios factores. La debilidad negociadora del país, agotado por la Guerra de los Mil Días. Preocupaciones legítimas sobre la soberanía, en un tratado que efectivamente cedía atributos esenciales de jurisdicción. La incapacidad diplomática, agravada por la falta de autoridad e instrucciones de Herrán y por el relevo de Martínez Silva en el instante más delicado. Y una convicción, quizá compartida por muchos senadores, de que rechazar el tratado obligaría a Estados Unidos a mejorar la oferta. Fue el peor cálculo posible.
Theodore Roosevelt reaccionó con hostilidad al rechazo. Calificó a los colombianos como contemptible little creatures —"criaturas despreciables"— y decidió apoyar activamente el movimiento independentista panameño que ya se organizaba en el istmo bajo la conducción de Manuel Amador Guerrero, José Domingo de Obaldía y, desde Nueva York y París, del francés Philippe Bunau-Varilla, exfuncionario de la Nueva Compañía del Canal, cuyos intereses económicos en el traspaso de la concesión eran directos.
La separación y el tratado de Bunau-Varilla
El desenlace se precipitó en pocos días. El 3 de noviembre de 1903 se proclamó la independencia de Panamá. Estados Unidos había desplegado el destructor USS Nashville en aguas frente a Colón, y declaró que las tropas colombianas no tendrían acceso a los puertos del istmo. El bloqueo naval y político impidió cualquier reacción militar efectiva: las tropas enviadas por Bogotá para sofocar la revuelta no pudieron desembarcar en Colón ni llegar a la Ciudad de Panamá. Sin acceso a los puntos estratégicos del istmo, sin un ejército operativo tras la Guerra de los Mil Días, sin ferrocarril bajo control colombiano, la revuelta fue irresistible.
El 6 de noviembre, apenas tres días después de la proclamación, Estados Unidos reconoció la independencia de Panamá. La celeridad del reconocimiento —inaudita en la práctica diplomática de la época— evidenció la implicación estadounidense en todo el proceso. Doce días más tarde, el 18 de noviembre de 1903, Philippe Bunau-Varilla, acreditado como ministro plenipotenciario de la flamante República de Panamá antes de que muchos panameños supieran que existía, firmó con el secretario Hay el Tratado Hay-Bunau-Varilla. El acuerdo otorgaba a Estados Unidos derechos soberanos sobre la zona del canal con total exclusión del ejercicio de esos derechos por parte de Panamá; garantizaba, a cambio, la independencia panameña y la neutralidad del canal.
En un mes se había consumado la operación completa: rechazo del tratado por Colombia en agosto, proclamación de la independencia en noviembre, reconocimiento estadounidense en seis días, firma de un tratado sobre el canal en dos semanas más, en condiciones más ventajosas para Estados Unidos que las que ofrecía el Herrán-Hay. Colombia intentó reacciones militares que fracasaron por el bloqueo naval, y luego recurrió a la diplomacia, pero también esos intentos fracasaron, frustrados por las unidades navales estadounidenses y la política de Washington.
Quedó, para siempre, la pregunta sobre las responsabilidades. Bunau-Varilla, cuyo papel como organizador de la secesión —presuntamente incluyendo la compra de autoridades— sería documentado por historiadores posteriores. Marroquín, señalado en Colombia como el presidente que perdió a Panamá, aunque la debilidad del país que gobernaba fuera anterior a su mandato. Roosevelt, cuyo desprecio por los procedimientos diplomáticos —resumido en su célebre alarde I took the Isthmus— cerró todo espacio de negociación. Los senadores colombianos del 12 de agosto, que rechazaron un tratado sin ofrecer una contrapropuesta viable. Y, como telón de fondo, un siglo de integración precaria que había vuelto probable el desenlace mucho antes de que se firmara el primer tratado.
Ni el ferrocarril había integrado al istmo con el interior. Ni el federalismo de 1855 había resuelto la singularidad panameña. Ni el centralismo de 1886 la había podido reprimir. Ni la Guerra de los Mil Días había dejado un Estado capaz de defender su territorio. Y, sobre todo, el interés estratégico de Estados Unidos en el istmo era estructural y de largo plazo, determinado por la geografía, la técnica, la economía y el predominio militar, cubierto diplomáticamente por la Doctrina Monroe. Ningún cambio de liderazgo colombiano habría alterado sustancialmente el desenlace. Núñez lo había reconocido diez años antes.
Del cisma diplomático a la indemnización
La separación abrió un impasse diplomático que duró casi veinte años. Estados Unidos y Colombia rompieron relaciones prácticas, y en Bogotá la mera mención de normalizarlas fue suficiente para derribar gobiernos: la ofensa era demasiado reciente, la herida demasiado abierta.
El 6 de abril de 1914, en Bogotá, se firmó el Tratado Urrutia-Thompson entre Colombia y Estados Unidos, para resolver las diferencias surgidas por los acontecimientos del istmo en noviembre de 1903. El tratado estipulaba que Estados Unidos pagaría a Colombia una indemnización de veinticinco millones de dólares por la pérdida de Panamá. El Congreso colombiano lo aprobó ese mismo año tras una campaña liderada por Marco Fidel Suárez, que enfrentó la oposición de los conservadores históricos, refractarios a cualquier reconciliación con Estados Unidos.
Pero el Senado estadounidense se negó a ratificarlo durante años. En julio de 1916, el presidente José Vicente Concha denunció que habían pasado dos años sin acción alguna. La aprobación se prolongó hasta un contexto internacional distinto: los intereses petroleros estadounidenses en Colombia se habían intensificado, y las concesiones de Mares y Barco entraron en la agenda de las dos capitales. El Senado de Estados Unidos ratificó finalmente el tratado el 22 de diciembre de 1921, y el canje de ratificaciones se efectuó el 1 de marzo de 1922 en Bogotá. Firmaron, por Colombia, el presidente Jorge Holguín y el canciller Antonio José Uribe.
Los veinticinco millones de dólares llegaron entonces a un país que estaba a punto de recibir, además, una avalancha de empréstitos extranjeros —la llamada Danza de los Millones— y que se abría a la inversión petrolera. La indemnización cerró formalmente la cuestión panameña. La cerró, se entiende, en los términos de la diplomacia entre Estados. En la memoria política del país, y en el mapa que aún hoy los colombianos aprenden en la escuela, el istmo sigue faltando.
Lo que Panamá dejó en Colombia
La separación de Panamá fue el trauma internacional más grave del siglo XX colombiano. Reconfiguró la percepción del país sobre Estados Unidos: pasó de ser el aliado que en 1846 había garantizado la neutralidad del istmo a ser la potencia que en 1903 se lo había arrancado. Ese doble papel —protector y depredador según la conveniencia del momento— definió la asimetría de la relación bilateral durante todo el siglo y explica la ambivalencia con la que Colombia ha mirado, desde entonces, cada iniciativa hegemónica del vecino del norte.
En el orden interno, la pérdida de Panamá endureció las críticas al régimen conservador que gobernaba desde 1886. El fracaso diplomático de Marroquín, la ineptitud del equipo negociador y la incapacidad militar del Estado tras la Guerra de los Mil Días se convirtieron en argumentos permanentes contra la Regeneración, aunque la hegemonía conservadora se prolongara hasta 1930. La reforma del Estado —modernización del ejército, saneamiento fiscal, apertura a la inversión extranjera— que impulsaría Rafael Reyes desde 1904 tuvo entre sus motivaciones el reconocimiento de que un país incapaz de defender su territorio no era un país viable en el sistema internacional del siglo XX.
Pero la pérdida de Panamá dejó también una lección más sutil sobre la estructura del país. El istmo se separó porque nunca había sido plenamente integrado, y no había sido integrado porque el proyecto nacional colombiano —tanto en su versión federal como en la centralista— no había resuelto cómo articular un territorio cuya diversidad geográfica y económica excedía la capacidad de gobierno de cualquiera de sus élites. Panamá fue el caso extremo de un problema general: la relación entre el centro andino y las periferias caribeñas, pacíficas, orinocenses y amazónicas del país. Lo que Justo Arosemena había propuesto en 1852 —una federación asimétrica que reconociera la especificidad de los territorios sin destruir la unidad— fue rechazado en su momento y ha vuelto, bajo otras formas, en cada intento de reforma territorial colombiano.
La memoria patria construyó, a lo largo del siglo XX, un relato en el que Panamá aparece como algo que Colombia perdió, es decir, algo que originariamente le pertenecía y le fue arrebatado. Ese relato tiene la ventaja emocional de identificar un culpable exterior —Roosevelt, Bunau-Varilla, la codicia del imperio— y la desventaja política de eximir de responsabilidad al proyecto nacional colombiano. Panamá no fue arrancada de un cuerpo sano: se desprendió de un vínculo que llevaba décadas debilitándose. La contingencia de 1903 —el rechazo del Herrán-Hay, la acción del Nashville, la firma acelerada del tratado— fijó la fecha de la ruptura, pero no la causó. La causa había sido, durante ochenta y dos años, la imposibilidad de gobernar juntos dos territorios que solo la voluntad política, y no la geografía ni la economía, mantenía unidos.
Cuando el 3 de noviembre de 1903 las autoridades istmeñas proclamaron la independencia, no estaban rompiendo con una nación que los había integrado plenamente: estaban formalizando una separación de hecho que el propio sistema colombiano —con el Estado Federal de 1855, con la autonomía de los años 1860, con el ferrocarril y el canal en manos extranjeras, con la ausencia de intercambio comercial con el interior— había producido a lo largo de un siglo. Que ese acto se realizara bajo el paraguas de una potencia extranjera y en favor de sus intereses geopolíticos añade una capa de indignidad al desenlace, pero no altera lo esencial. Panamá se fue porque Colombia no había sabido, o no había podido, hacerla suya.
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Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
39 documentos · 57 fragmentos01Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 130, 1612 citas
[1]fueron; pues, como la mariposa hacia la luz, «libres por su propia virtud» como el mismo Libertador lo dijo en su carta de res- puesta al oficio en el que el coronel Fábrega le comunicó la decisión tan trascendental. Pero no debe perderse de vista que esa incorporación fue siempre consi- derada por los panameños como…
p. 130
[5]Panamá se integró a Colombia, de igual manera como as- piró la actual República Dominicana a formar parte de la Gran Colombia, en los albores del siglo pasado. Con ra- zón se habla de la separación de Pa- namá como de la extinción de una an- terior unión. Muchos fueron los co- natos de rompimiento en la vincula- ción…
p. 161
02Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 106, 1142 citas
[2]Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…
p. 114
[53]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…
p. 106
03Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[3]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…
p. 33
04La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 3931 cita
[4]% Pamplona 87 % Merida 0 % Barinas 68 % Santafé 26 % Popayán 21 % Guayana 100 % Cumaná 60 % Apure Sin datos Caracas 0 % Coro 0 % Riohacha 0 % Maracaibo 0 % Barcelona 37 % Margarita Mariquita 31 % Chocó 0 % Buenaventura 100 % Panamá 64 % Veraguas 100 % Neiva 64 % Pasto 100 % Ecuador 64 % Mapa 7.2. Porcentaje de los…
p. 393
05Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2641 cita
[6]“Among the maladies caused by the perni- cious uprising of April 17 [1854], we must include the paralyzing of several important legislative projects that were working their way through Congress. One of those projects was the constitu- tional reform establishing the State of Panama.” 75 Justo Arosemena had joined…
p. 264
06Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[7]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
p. 113
07Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 811 cita
[8]el gobernador. 7 9 E n s a y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a po l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia Año 1855. Acto adicional a la Constitución del 27 de febrero, que creó el Estado de Panamá. Se ceden al Estado de Panamá 150.000 hectáreas de tierras baldías de las que existieran dentro de sus límites.…
p. 81
08Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 23, 262 citas
[9]y comercio, en septiembre de 1849, y además obtuvieron la cesión provi- sional de la isla. Previamente el país del norte había logrado firmar con Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, de amistad, comercio y navegación, el 12 de diciembre de 1846, mediante el cual se aseguraban ventajas en la eventual cons- trucción y…
p. 23
[41]Su pasado. Su presente. Su Porvenir: Deseaba evitar toda participación de soberanía en la zona del canal […] Esa partici- pación era la debilidad del Tratado Herrán-Hay. Hice entonces una innovación en el derecho internacional. Decidí conceder a los Estados Unidos, en el interior de la zona, todos los derechos,…
p. 26
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 211, 2152 citas
[10]to the patriot forces.” 4 Colombian independence allowed an opening up of criti- cal Caribbean ports, and British imports flooded Cartagena and Santa Marta. With the British directing New Granada’s foreign trade in the earliest days of the republic, Colombia’s debt mounted, and by the middle of the 1820s, Colombia and…
p. 211
[43]was written and signed by both parties. Philippe Buneau-Varilla, the French promoter of the Panama Canal project, was credentialed as the official minister in Panama, and the Panama- U.S. Canal Treaty was ratified in early 1904. Work on the project ensued immediately thereafter, and the canal was opened to traffic in…
p. 215
10Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 239, 2422 citas
[11]var is best known, perhaps, for his unambiguous, provocative, and somewhat prophetic comment in another letter dated 1829. He warned, “The United States... seems destined by Providence to plague America with torments in the name of freedom.” 3 Bushnell suggests that the monarchist- leaning Liberator was lamenting the…
p. 239
[37]though technologically com- plex, was already 40 percent completed thanks to the prior efforts of Lesseps. The Hay- Herr á n Treaty was ratified in early 1903 by the United States Sen- ate but was rejected by the Colombian Senate. Colombians worried about the loss of sovereignty over Panama, as their nation was…
p. 242
11War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 391 cita
[12]Railroad Company was a steady supplier of such merchandise, and the proceeds were enough to pay for the company's own small hospital at Colon." In 1879, under the leadership of Ferdinand de Lesseps, the driving spirit in the successful construction of the Suez Canal which was completed in 1 869, a company of French…
p. 39
12Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 271 cita
[13]of sovereignty in the department, rejected a treaty that would have allowed the United States to build the passageway. The following year, a second agreement faltered in the U.S. Senate, which was busy investigating allegations of corruption surrounding the Ulysses S. Grant administration. When Americans turned their…
p. 27
13Viaje a la Sierra Nevada de Santa MartaÉlisée Reclus · 2016 · p. 331 cita
[14]si Sntan Mnean en el polvo y en el barro; cerdos, perros y hasta corderos devoran innumerables inmundicias que los buitres contem - plan con ojos ávidos desde los tejados; monos amarrados aúllan, papagayos y cotorras lanzan gritos estridentes: es una extraña batahola, en la cual se mezcla uno con cierto pavor. Los…
p. 33
14Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2381 cita
[15]el ac- ceso de las tierras bajas al mar sin afectar los costos de transporte entre éstas y las zonas templadas. La distancia económica entre una y otra zonas aumentó de manera especial con el advenimiento de la navega- ción regular a vapor en el Magdalena. Es claro, entonces, que aun sin los importadores de bienes…
p. 238
15Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 127, 1742 citas
[16]ineludible tal desenlace, lo mismo que Núñez. Un vicecónsul inglés en Cartagena repor- tó una conversación con él a principios de 1893, en que le preguntaba si no te- mía que un día los Estados Unidos to- maran el Istmo. «Eso es inevitable —fue la respuesta de Núñez—, ellos tienen que dominar a toda la América, y en…
p. 174
[40]La expansión norteamericana afec- tó también a Colombia, al estimular la escisión de Panamá, con la finalidad de apoderarse del Canal. La interven- ción norteamericana fue el resultado del fracaso de sus gestiones con Co- lombia para construir un canal. Al ser rechazado por el Congreso colombia- no el tratado…
p. 127
16El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 5621 cita
[17]máquinas. Para proporcionar comodidades al personal directivo se hicieron grandes despilfarros. El constante cambio en la dirección y administración superiores con- tribuyó también no poco al incremento de los costos y a la lentitud de todas las actividades. Si ya las instalaciones habían devorado ingentes sumas, más…
p. 562
17Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 811 cita
[18]de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…
p. 81
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 178, 1812 citas
[19]a nivel, que uno con esclusas, pero tal alternativa era más costosa y de difícil ejecu- ción. Tales dificultades se reflejaron no sólo en la demora en la construcción, sino en el flujo de ca- pitales que al comienzo fue abundante, pero que poco a poco comenzó a disminuir, lo que obligó a 425 E Junta Revolucionaria de…
p. 181
[26]ba- tallas de Cuchilla del Ramo y San Cristóbal, aunque en la provincia del Guavio su ejército fue derrotado en Gachalá y El Amoladero, en marzo de 1902. Retornó a los Llanos, y de allí partió nue- vamente hacia el departamento del Magdalena, en donde, desde mediados de 1901, Clodomiro Cas- tillo había logrado formar…
p. 178
19Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 2651 cita
[20]temporal de la Compañía, a que el subsidio se redujera a $100.000, el Congreso no aprobó la negociación, y esta suma entró cumplidamente en las arcas públicas hasta 1880. En ese año, y con el objeto de conseguir capital para el Banco Nacional que proyectaba el Gobierno de Rafael Núñez, se negoció un anticipo de la…
p. 265
20Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 48, 532 citas
[21]instante, Herrera comprende que todo esta perdido. Dolido en lo mas profundo de su ser, rompe sobre sus rodillas su es- pada victoriosa y capitula, dejando escapar aquella frase que se ha hecho célebre en los anales de nuestra historia: «La Patria por encima de los par- tidos». El tratado de paz se firma a bordo del…
p. 48
[55]que se conserva en la Universidad Nacional y en el que figura Panama como un estado mas de nuestro pais. La separaci6n definitiva se produciria en 1903. la Constitucién» (1853) y la propia carta federal de 1858. Su presidente era don José de Obaldia, perteneciente a una familia de terratenientes esta- blecida en la…
p. 53
21De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 44, 472 citas
[22]los casos de México o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una…
p. 47
[56]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…
p. 44
22De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 44, 472 citas
[23]o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una completa exclusión de…
p. 47
[57]sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…
p. 44
23Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 17, 682 citas
[24]cuencia ldgica, una inflacién que encarecié las im- portaciones y estimuld la especulacion, factores que complicaron todavia mas el mal estado del pais. En estas circunstancias, el grupo liberal llamado «autonomista», encabezado por el general Rafael Uribe Uribe, promovid la guerra contra los conser- vadores, la cual…
p. 68
[54]del Beebe ¢ Ae tee batndoe Ue mstrs Critvrtrrmoe gus tfervetla, Ka rensde en dectetuas 4 ta “goin ai fillicd c @. Bfilitle a4 eZ a Wtieele te.S oe Go elarter Lobes aped dé Poliagata Blaine, Lb nen! See Fon dintaciesen, Mag datiun, Pannva: Doerlar dor ¢ Blhiorra, ried doe peyperlen a sereele fers tor aelee Ae ape…
p. 17
24Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 359, 3862 citas
[25]una Colombia enfrentada con siniestra regula- I ridad. Una Colombia que, en lugar de ir mitigando sus pa- siones con el paso de los años, va refinando con ellos el • ejercicio de la violencia, con el apoyo del avance técnico y / científico del armamento y con un hombre colombiano s cada vez más amañado con la aventura…
p. 386
[52]comerciales que Colombia tenía con Europa se vieron súbitamente interrumpidos. Nuestros productos no encontraban fácil mercado, las di- visas bajaban y, para colmo de males, muchas de las in- dustrias europeas se transformaban en factorías de gue- rra, desatendiendo el consumo de nuestra elite. Mientras Colombia…
p. 359
25Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 981 cita
[27]ejecutar hazañas sino de vencer […] Pero hemos llegado a un punto en que se impone la cesación de la lucha. El Gobierno es impotente para debelar la revolución, pero la revolución es impotente para derribar al Gobierno […] envainemos los aceros para que el pueblo no diga que los contendores son cuadrillas de locos,…
p. 98
26¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 711 cita
[28]la presión militar estadounidense sobre el istmo, cuyo comercio no po día detenerse, también los hizo retroceder. Los conservadores históricos, por su parte, hacían su propia lucha al deponer al presidente Manuel Sanclemente en favor del vicepresidente José Manuel Marroquín en julio de 1 900, logrando así recuperar el…
p. 71
27Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3061 cita
[29]Palonegro, del grupo de "Zapadores" conformado en Pamplona por el capitán Teodoro Ramírez, en un campamento en la Concesión Barco, en las selvas del Catatumbo. fraccionó en cuerpos virtualmente au- tónomos, por cuanto una dirección centralizada se hacía imposible, sin co- municaciones distintas a la red tele- gráfica…
p. 306
28Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 68, 712 citas
[30]de aliento. En la fase guerrillera los liberales ganaron fuerza en el centro del país y en 1902 amenazaron dominar Panamá. Pero su princi- pal efecto quizás haya sido en el largo plazo. Acaso fueron sem- bradas las semillas del radica li smo popular que germinarían en el primer tercio del siglo xx en regiones…
p. 68
[35]las mito- logías partidista s.' Los Mil Días tocaron la t1bra sentimental po pu - lar. «Peralonso •> y <c Rion eg ro •>, l os do s po los de la s lealtades de los co lombiano s, má s qu e r eco nciliar, ahondarían el antagonismo y la sospec ha. Los conservadores vic torio sos pod rí an de c ir que entre 1903 y 1930…
p. 71
29Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 205, 2362 citas
[31]ministry from a list of candidates, most of them Historical Con- servatives, acceptable to the Liberal revolutionaries. These additional demands were subsequently reduced to one, the naming of an accept- able ministry.f" Even before it learned of the additional conditions, Marroquin's government flatly rejected the…
p. 205
[33]the New Panama Canal Com- pany and the backing of the United States government. Colombian military and diplomatic efforts to recover the lost department ended in failure, thwarted by United States naval units and Washington policy makers. The loss of Panama was partly a consequence of the War of the Thousand Days, for…
p. 236
30Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 144, 2702 citas
[32]el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…
p. 270
[39]casi nada de Bogotá en servicios sociales que mejoraran la vida de la gente (hospitales, escuelas, vías e infraestructura básica). Por lo tanto, en agosto de 1903, cuando el Senado colombiano rechazó unánimemente el Tratado Herrán-Hay y los planes para la construcción del canal se derrumbaron, algunos panameños se…
p. 144
31Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 281 cita
[34]cuyo balance fue aterrador: en 220 combates se enfrentaron 75.000 soldados del Gobierno conservador y otro tanto de liberales, la mayoría constituidos en guerrillas. Estos sufrieron varias derrotas, pero la mayor e irreversible, fue la de la batalla de Palonegro, la más larga y mortífera, que duró 16 días (entre el 11…
p. 28
32Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 1031 cita
[36]Panamá ” y con sus asesores y los abo- gados de la Compañía del Canal, organizó la compra de autoridades panameñas para la secesión». Los Estados Unidos, «aliado eventual y egoísta», como lo califica Bolívar, que se habían opuesto desde el Congreso de Pa- namá planeado por el Libertador en 1826, a toda posible…
p. 103
33Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia, 1903-1922Richard L. Lael · 1987 · p. 44, 512 citas
[38]modifications withdrew their support altogether when informed of the legation's Page 10 response. As a result, on 12 August the Senate voted 24 to 0 to reject the unamended Hay-Herrán Treaty. 36 Within twenty-four hours, Rico cabled Herrán, citing the issue of sovereignty over the isthmus and Beaupré's impolitic…
p. 44
[42]had given the president a rather pleasant alternative. In fact, by 6 November, the date Colombian leaders in Bogotá first learned of the revolution, Roosevelt had determined his course of action. "Colombia," he wrote, "signed [its] death warrant when [it] acted in such infamous bad faith about the signing of the…
p. 51
34Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 66, 1202 citas
[44]ringleader of both the successful and illegal coup of July 31, 1900, and of the unsuccessful and also illegal coup attempt of August 31, 1901. In spite of all that, Marroquín had the forbearance and good sense to make Martínez Silva head of the diplomatic mission charged with negotiating a Panama canal treaty with the…
p. 66
[48]in their fight against Conservatism. On the twenty-sixth of January, and unbeknownst to Conservatives, Bogotá’s Ma- sonic lodge rewarded one Antonio Rincón Gálvis for saving the life of Gómez, who was at the point of drowning in a river near the resort town of Ana- poima. 65 Animosity between Gómez and Suárez became…
p. 120
35Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 811 cita
[45]desautorizaci ó n oficial de algunas de sus actuacio nes. Negocio de tanta gravedad y que compromet í a intereses tan vitales del pa í s fue dejado en las manos de un secretario, don Tom á s Herr á n, hombre apocado, quien carec í a de suficiente auto ridad y a quien ni siquiera se le contestaban sus notas, ni se le…
p. 81
36Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 1751 cita
[46]norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…
p. 175
3730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 156, 1612 citas
[47]de veintidós de diciembre de mil novecientos veintiuno, por las presentes ratifico y confirmo dicho Tratado ya modificado, en todos y cada uno de sus artículos. En fe de lo cual, he dispuesto que se fije en las presentes el sello de la República. Firmado y sellado de mi mano, en la ciudad de Bogotá, hoy primero de…
p. 161
[49]República de Colombia gozará de los siguientes derechos respecto al Canal interoceánico y al ferrocarril de Panamá: 1° La República de Colombia podrá transportar en todo tiempo por el Canal interoceánico sus tropas, materiales de guerra, y buques de guerra, aún en caso de guerra entre Colombia y otro país, sin pagar…
p. 156
38Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 331 cita
[50]ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…
p. 33
39Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 411 cita
[51]SUCESOS, 195. 53. Ibid., 46–47. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…
p. 41