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Idea transversal

Capital extranjero

El capital extranjero en Colombia designa una serie de configuraciones históricas discretas —empréstito de guerra, enclave extractivo, concesión sobre el subsuelo, inversión directa— que a lo largo de dos siglos articularon la cesión de recursos estratégicos a actores foráneos a cambio de divisas, reconocimiento diplomático o legitimidad política. Cada forma tuvo su geografía, su marco jurídico, sus intermediarios locales y su conflicto social propio.

3.746 palabras52 documentos55 fragmentos citados
Capital extranjero

Trayectoria de una idea

  1. 1820

    Primer empréstito externo: la deuda de la Independencia

  2. 1836

    Reparto de la deuda grancolombiana y reciclaje en latifundio

  3. 1906

    Concesión De Mares: inicio del enclave petrolero

  4. 1920

    La danza de los millones: crédito estadounidense y modernización selectiva

  5. 1928

    Masacre de las bananeras: violencia estatal al servicio del enclave

  6. 1931

    Cláusula XIX: el Estado como garante armado del enclave petrolero

  7. 1973

    Decreto-ley 1990: incorporación de la Decisión 24 del Pacto Andino

  8. 1986

    IED concentrada en extractivismo: petróleo, minería e industria

03

La lectura

El capital extranjero no llegó a Colombia como una fuerza homogénea sino como una sucesión de formas históricas que reconfiguraron cada vez el territorio, el derecho y las relaciones sociales: primero como deuda soberana que compró reconocimiento diplomático, luego como enclave que construyó un Estado dentro del Estado, después como inversión directa regulada —y desregulada— según las oscilaciones de la política económica. En cada etapa, el Estado colombiano actuó como intermediario activo: firmó contratos, cedió subsuelos, garantizó concesiones con fuerza pública y, cuando fue necesario, disparó contra quienes resistían. Los bonos de la deuda de la Independencia, reciclados en latifundio; los vales de la United Fruit, que convertían al obrero en cliente cautivo; la cláusula XIX que comprometía al ejército a despejar territorios indígenas para las petroleras: son todos episodios de un mismo proceso de acumulación en que el capital foráneo y las élites locales se repartieron los beneficios mientras el costo recayó sobre trabajadores, comunidades y pueblos originarios. La masacre de Ciénaga condensó esa lógica con una violencia que la literatura colombiana volvió mito, pero el patrón que la produjo —enclave, represión, impunidad— se reprodujo en el Catatumbo, en Barrancabermeja y en las sucesivas oleadas de inversión extractiva que siguieron. Comprender el capital extranjero en Colombia es, en última instancia, comprender cómo se formó el Estado, cómo se distribuyó la tierra y quién pagó el precio de la modernización.

Capital extranjero en Colombia

El capital extranjero en Colombia no es una fuerza continua ni un flujo abstracto: es una serie de configuraciones históricas discretas —el empréstito de guerra, el enclave extractivo, la concesión sobre el subsuelo, la inversión directa, el capital de portafolio— cada una con su geografía propia, su marco jurídico, sus intermediarios locales y su conflicto social. Lo que las une a lo largo de dos siglos es la recurrencia con que el Estado colombiano y las élites regionales cedieron control sobre recursos estratégicos —subsuelo, tierra baldía, infraestructura, mano de obra— a cambio de divisas, reconocimiento diplomático, tecnología o legitimidad política. El préstamo de Zea en Londres no funciona como el enclave de la United Fruit en Ciénaga, y ninguno de los dos se comporta como la adquisición de Avianca por un consorcio brasileño-salvadoreño en los años noventa. La misma palabra nombra procesos que solo se dejan comparar cuando se los distingue.

Los primeros empréstitos: la deuda de la Independencia

La historia moderna del capital extranjero en Colombia empieza donde empieza la República: en la necesidad de financiar la guerra contra España y de sostener, después, un Estado sin rentas. Francisco Antonio Zea, enviado a Londres como agente de la naciente Colombia, se encontró en 1820 con una maraña de deudas heredadas —armamentos contratados por Luis López Méndez y Francisco Antonio del Real, pagarés a comerciantes ingleses, recompensas prometidas a damnificados, su propio empréstito personal— y las consolidó en un arreglo con Herring, Graham y Powles, representantes de los acreedores británicos. El monto ascendió a 547.783 libras esterlinas, cerca del equivalente a tres millones de pesos: una cifra modesta para los estándares imperiales, pero enorme para un país sin tesoro, sin sistema fiscal ordenado y sin moneda estable.

Ese primer empréstito fijó un patrón. Colombia contrataba deuda en Londres —después en París, luego en Nueva York— para sostener el gasto militar y la maquinaria estatal, y los acreedores, a cambio, se convertían en los primeros interlocutores diplomáticos de la República. Inglaterra, Francia y Estados Unidos, en ese orden, reconocieron a Colombia y enviaron agentes cuando todavía España no aceptaba la derrota. El crédito externo funcionó como sustituto de la legitimidad internacional: sin bancos ni cancillería consolidada, la firma de un contrato en la City equivalía a un tratado de reconocimiento.

Cuando la Gran Colombia se disolvió en 1830-1831, la deuda quedó como herencia disputada. Se acordó repartirla entre Nueva Granada, Venezuela y Ecuador en proporciones aproximadas de 50%, 28,5% y 21,5%, basadas en el censo de 1825. El Congreso neogranadino, por ley del 27 de mayo de 1836, autorizó al Ejecutivo a negociar el pago gradual de los réditos de una tercera parte de las obligaciones externas, pero el arreglo definitivo entre las tres repúblicas sucesoras se prolongaría durante décadas. Mientras tanto, el mercado interno seguía desorganizado: los empréstitos internos eran forzados o cuasi-forzados, el sistema monetario era inelástico y las tasas de interés alcanzaron niveles antes desconocidos. La modernidad financiera llegó primero como deuda; el crédito productivo tardaría más de un siglo en instalarse.

Los llamados bonos ingleses, papel de esa deuda de la Independencia, tuvieron un destino revelador. Ni los militares que combatieron ni los tenedores extranjeros originales los conservaron: terminaron en manos de comerciantes colombianos que los compraron muy por debajo de su valor nominal —cotizados, según el testimonio de Emiliano Restrepo, a 30 centavos— y los usaron durante la segunda mitad del siglo XIX para adquirir tierras baldías a precios depreciados. El capital extranjero, en su primera forma, se convirtió así en el instrumento con el que las élites internas privatizaron el patrimonio público. La deuda vino de Londres, pero el latifundio republicano se armó con esos mismos papeles reciclados en Bogotá y Popayán.

La danza de los millones: prosperidad y dependencia en los años veinte

El siglo XIX cerró con Colombia empobrecida, endeudada y disminuida territorialmente. La pérdida de Panamá en 1903 fue simultáneamente una humillación diplomática y una anticipación de lo que estaba por venir. Estados Unidos, que había arrebatado el istmo, negoció durante más de una década un tratado de compensación —el Urrutia-Thompson, ratificado finalmente en 1922— cuyos 25 millones de dólares llegaron a Bogotá justo cuando la economía cafetera despegaba y los bancos de Nueva York, rebosantes de capital de posguerra, buscaban destinos latinoamericanos para colocarlo.

La coincidencia produjo lo que se llamó la danza de los millones: una década, la de 1920, en que el ingreso simultáneo de divisas cafeteras, la indemnización panameña y una avalancha de créditos estadounidenses financió la modernización material del país. Los préstamos se destinaron a ferrocarriles, carreteras, cables aéreos, aviación incipiente, plantas de energía eléctrica, redes telefónicas, alcantarillados y edificios públicos en las principales ciudades. Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla adquirieron por primera vez el aspecto de urbes modernas; el empleo urbano creció fuera del sector agrario; una clase media técnica y burocrática empezó a insinuarse.

Pero la modernización fue selectiva. Las inversiones extranjeras se concentraron primero en zonas de extracción o producción primaria —los enclaves petroleros y bananeros— y solo después se extendieron a los centros urbanos, y aun allí los equipamientos respondían más a las necesidades de las economías de enclave que a las poblaciones locales. La danza tuvo, además, un contrapunto cultural: el presidente Marco Fidel Suárez, católico decimonónico, veía con escepticismo el desarrollo capitalista-industrial de estilo protestante que traía la estrella polar estadounidense, y la Iglesia advertía contra los excesos del capitalismo y contra la influencia de sindicatos seculares importados. Marco Palacios sintetizó ese dilema en una fórmula que marcaría a los conservadores progresistas por el resto del siglo: doctrina social católica y progreso yanqui.

El acelerado desarrollo de la segunda mitad de la década, empujado por el café y por los enclaves, generó tensiones políticas y sociales que pondrían al régimen conservador al borde del colapso. Cuando llegó la crisis de 1929, el flujo de créditos se cortó, los proyectos de infraestructura quedaron a medias y la fragilidad del modelo quedó expuesta. Pero para entonces ya había ocurrido, en un pueblo del Magdalena, lo que se convertiría en el emblema más duradero de la relación entre capital extranjero y violencia estatal en Colombia.

El enclave: petróleo y banano

El enclave es la forma más nítida —y más brutal— del capital extranjero en Colombia. A diferencia del empréstito, que negocia con el Estado central, el enclave se instala en un territorio, construye su propia infraestructura, importa su tecnología, controla la mano de obra y funciona como un Estado dentro del Estado. Dos casos definen el arquetipo: la concesión petrolera De Mares en Barrancabermeja y la Zona Bananera del Magdalena.

El petróleo llegó al derecho colombiano como una herencia colonial reinterpretada. El Código Fiscal de 1873 establecía la propiedad estatal sobre los tesoros del subsuelo del dominio nacional, y la Ley 30 de 1903 —en los años del despojo panameño— buscó extender ese principio al hidrocarburo. Sobre ese marco frágil, el 7 de marzo de 1906, Roberto de Mares recibió una concesión por treinta años sobre la región de Infantas, en la confluencia de los ríos Colorado y Oponcito, cerca de Barrancabermeja. La concesión Barco, en el Catatumbo nortesantandereano, siguió una trayectoria paralela.

Ambas concesiones fueron declaradas caducas por las autoridades colombianas, y aquí aparece una intersección crítica: la caducidad se cruzó con la política internacional, y específicamente con la necesidad de destrabar la negociación con Estados Unidos sobre Panamá. De Mares, además, carecía de recursos para explotar el yacimiento. En junio de 1916 realizó un inicio simbólico de la explotación y gestionó el traspaso de la concesión a la Tropical Oil Company, vinculada a la Standard Oil. El presidente José Vicente Concha aceptó el traspaso en un contexto en que ambas concesiones habían sido declaradas caducas por razones que incluían el tratado con Washington. La soberanía sobre el subsuelo quedó subordinada a la geopolítica del canal.

La concesión Barco tuvo un itinerario más enrevesado: pasó en 1918 a la Compañía Colombiana de Petróleos, formada por Barco y representantes del Carib Syndicate —Carl McFadden, W.E. Griffiths, George DuBois—, luego a la Colombian Petroleum Company de Delaware, cuyos propietarios eran los mismos norteamericanos, y finalmente a la South American Gulf Oil. El territorio afectado era el hogar ancestral del pueblo motilón-barí. La Ley 80 de 1931, en la cláusula XIX del contrato de concesión, comprometió al Estado colombiano a proteger a las compañías petroleras para prevenir o repeler la hostilidad o los ataques de las tribus de los Motilones, mediante cuerpos de policía armada o fuerza pública. El 2 de septiembre de 1933, con base en esa cláusula, la Colombian Petroleum solicitó con urgencia al ministro de Gobierno el envío de policías al campamento La Petrolea para enfrentar a los indígenas. Los Barí fueron invadidos, violentados y desterrados con autorización explícita del Estado. El enclave no coexistió pacíficamente con la población nativa: se instaló sobre ella.

El banano repitió la lógica en escala mayor. La United Fruit Company operó en el Magdalena desde las primeras décadas del siglo XX como un enclave integrado que controlaba el ferrocarril, el transporte marítimo, la tierra, la mano de obra y los comisariatos. Hacia 1928 obtenía una ganancia del 100% por cada racimo vendido y empleaba cerca de 30.000 trabajadores en la zona. Los salarios eran bajos —menos de un dólar diario— y se pagaban en vales canjeables únicamente en los almacenes de la propia compañía, un sistema que convertía al obrero en cliente cautivo y al enclave en circuito cerrado. Un sistema de contratistas intermediarios, que enganchaban a los trabajadores por cuenta de la compañía, permitía además a la UFC evadir el seguro colectivo obligatorio: los obreros denunciaban esa treta como el mecanismo con el que la empresa se desentendía de responsabilidades laborales.

En noviembre de 1928, la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena, fundada en 1925, presentó un pliego que exigía mejoras en vivienda, servicios médicos, abolición de los pagos en vales y supresión de los contratos indirectos. Raúl Eduardo Mahecha, organizador legendario, había logrado sindicalizar a miles de asalariados. El gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez respondió con el ejército. En diciembre, en la plaza de Ciénaga, tropas al mando del general Carlos Cortés Vargas abrieron fuego contra la multitud reunida. Las cifras de víctimas nunca se establecieron con acuerdo: un cálculo considerado serio, elaborado por un corresponsal de El Espectador, llegó a cien muertos y 238 heridos hasta el 13 de diciembre. Cortés Vargas declaró que los huelguistas eran una banda de malhechores y los persiguió como ladrones comunes. De más de setecientos sobrevivientes presos fueron juzgados 136 en Consejos de Guerra verbales, con penas de hasta 25 años, incluyendo a mujeres, periodistas y profesores.

La masacre bananera se instaló en la memoria colombiana con una densidad que ningún otro episodio del capital extranjero ha alcanzado. La literatura la volvió mito —García Márquez, criado en la región, la asumió como materia narrativa—, y esa transposición estética terminó siendo, para muchos lectores, la vía principal de acceso al hecho histórico. Después de la Segunda Guerra Mundial, la UFC perdió su monopolio en Santa Marta, se retiró de la producción directa vendiendo o arrendando tierras a cultivadores colombianos, y abandonó totalmente la zona a principios de los años sesenta. Con su salida, los sindicatos se fraccionaron, sus miembros disminuyeron y las condiciones de vida de los obreros declinaron: la retirada del enclave no trajo emancipación sino desarticulación.

El intento regulatorio: del proteccionismo al Pacto Andino

Entre los años treinta y los setenta, el Estado colombiano intentó, con oscilaciones, someter al capital extranjero a un marco jurídico que preservara alguna cuota de soberanía económica. La política de sustitución de importaciones, dominante desde los años treinta hasta bien entrados los setenta, funcionó como obstáculo parcial a la inversión extranjera: los aranceles altos, los controles cambiarios y las restricciones a la remisión de utilidades encarecían la operación de las multinacionales. Al mismo tiempo, medidas como el Plan Vallejo permitían la entrada libre de aranceles de bienes de capital y materiales destinados a producción exportadora, ofreciendo puertas selectivas por donde el capital extranjero sí podía entrar.

El régimen fue heterogéneo por sector. Las empresas petroleras conservaron un tratamiento excepcional: no estaban obligadas a reintegrar todo el valor de la exportación del crudo, lo que les permitía transferir utilidades al exterior con una libertad que otros sectores no tenían. La minería siguió lógicas similares. La industria manufacturera, en cambio, estaba más sujeta a los controles del régimen sustitutivo.

El momento más ambicioso de regulación llegó con el Pacto Andino y su Decisión 24 de 1970, que Colombia incorporó a su ordenamiento mediante el decreto-ley 1990 de 1973. La Decisión 24 preveía la asociación obligatoria de capitales extranjeros y nacionales para asegurar transferencia de tecnología e independencia económica: las empresas foráneas debían, en plazos definidos, convertirse en mixtas o nacionales. Era, en el lenguaje de la época, un intento subregional de disciplinar al capital transnacional. La geografía del proyecto era andina —Bolivia, Chile hasta 1976, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela desde 1973— y su horizonte, desarrollista.

El pacto no cumplió sus promesas. Los desistimientos —Chile en 1976 tras el golpe de Pinochet, la erosión progresiva de las cláusulas más duras— y las presiones externas fueron desgastando el instrumento. Cuando llegaron los años ochenta, con la crisis de la deuda latinoamericana y el giro ideológico global, el marco regulatorio quedó en posición defensiva. Entre 1980 y 1991, la inversión extranjera directa en Colombia creció a un promedio del 15%, concentrada en petróleo (54%), minería (27%) e industria manufacturera (15%): la geografía sectorial del capital extranjero seguía siendo la del enclave modernizado, con las manufacturas como periferia menor.

La apertura: el capital extranjero como política de Estado

La ruptura llegó con el gobierno de César Gaviria (1990-1994). La apertura económica —privatización de empresas estatales, desmantelamiento del sistema arancelario proteccionista, flexibilización laboral, reforma financiera— invirtió por completo la relación del Estado con el capital extranjero. Donde antes había regulación, ahora hubo atracción; donde antes había recelo, promoción activa. La nueva Constitución de 1991 se convirtió, entre otras cosas, en el marco jurídico de esa reorientación, y la administración Gaviria la usó también como mecanismo político para reducir la oposición: los nombramientos en el gabinete de representantes del AD-M19, del Partido Conservador y de opositores liberales cooptaron a sectores que habrían podido resistir la agenda económica.

Los resultados agregados fueron ambivalentes. Entre 1992 y 1997, la IED experimentó un salto de aproximadamente 55%. El PIB de 1990-1994 promedió 4,26% anual, pero el motor no fue la industria ni el campo. El gasto público lideró el crecimiento, seguido por el consumo suntuario —automóviles importados, bienes finales—, la construcción y el sector financiero. El PIB agropecuario apenas creció 2,52% en el cuatrienio, con una contracción de -2,0% en 1992, mientras la infraestructura rural quedaba desatendida. El gasto del gobierno central, que había promediado 14% del PIB en las décadas anteriores, empezó a crecer a un ritmo muy superior al de la economía real desde el inicio del gobierno Gaviria. La apertura, se dijo entonces con precisión, no fue hacia afuera sino hacia adentro: no aumentó la competitividad exportadora sino la capacidad de importar.

La estructura de propiedad empresarial cambió sustancialmente. En 2005, 32 de las 100 empresas más grandes de Colombia estaban en manos extranjeras y solo 14 eran estatales; siete años antes, hacia 1998, las empresas estatales entre las cien mayores eran veinte. La IED adquirió Avianca, Coltabaco, varios bancos y participaciones decisivas en los sectores minero, financiero y de servicios públicos. El mapa de la propiedad económica colombiana se transnacionalizó en apenas una década.

La segunda ola extractiva: carbón, níquel y oro

Mientras la apertura reorganizaba la industria y los servicios, otra transformación reconfiguraba el subsuelo. Desde los años noventa, el carbón se convirtió en el segundo producto de exportación legal de Colombia después del petróleo, y el 92,3% del volumen total producido lo aportaron los proyectos de Drummond en el Cesar y del Cerrejón en La Guajira. La minería del carbón heredó y actualizó la lógica del enclave: infraestructura dedicada —Drummond fue la primera y única concesionaria del corredor férreo La Loma-Santa Marta hasta 2006, cuando junto con Glencore-Prodeco, Murray y Sloane adquirió Fenoco y la concesión de la Red Férrea del Atlántico entre Chiriguaná y Santa Marta—, exportación directa por puertos privados, empleo local escaso y calificado.

El régimen fiscal que hizo posible ese despliegue fue producto de una decisión política concreta: el gobierno colombiano redujo las regalías del carbón por presión del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, permitiendo a las empresas extranjeras retener una mayor proporción de la renta minera. Las comunidades locales de La Guajira y del Cesar cargaron con la degradación ambiental, el desplazamiento de resguardos y corregimientos, la contaminación del aire y del agua, sin recibir en contrapartida ni empleo significativo ni retorno fiscal proporcional.

El níquel siguió una trayectoria más antigua pero paralela. El yacimiento de Cerro Matoso, en Montelíbano, fue descubierto en 1940 por el geólogo Enrique Hubach, y su explotación por capital multinacional convirtió al departamento de Córdoba en un enclave ferroniquelífero. La colonización antioqueña y costeña de la región había estado precedida y acompañada, ya desde el siglo XIX, por compañías extranjeras dedicadas a la explotación de bosques, maderas finas y oro: la lógica extractiva antecedió al poblamiento, y el poblamiento se organizó en torno a ella.

El oro, en el sur de Bolívar y en el nordeste antioqueño, articuló la forma más siniestra de la nueva ola extractiva. Desde 1998, la violencia paramilitar en el sur de Bolívar dejó un saldo de 80 desapariciones forzadas, 330 asesinatos, 88 personas torturadas y 57.000 desplazadas. La violencia buscaba desvertebrar el tejido social y permitir el ingreso de empresas multinacionales mineras como AngloGold Ashanti, que hacia 2004 poseía poco más de un millón de hectáreas en títulos mineros en la región. La secuencia —desplazamiento paramilitar, titulación minera, llegada del capital— repite en clave contemporánea el patrón de los Barí en el Catatumbo de los años treinta: la violencia no es efecto colateral del enclave, es su condición de posibilidad territorial.

Tensiones, agencias, resistencias

Sería un error leer esta historia como una cesión unilateral y continua de soberanía. Hay agencia local en cada uno de los momentos.

Los comerciantes colombianos que compraron a 30 centavos los bonos ingleses y los usaron para adquirir tierras baldías fueron, en su escala, actores del capital extranjero: lo redirigieron, lo capturaron, lo convirtieron en latifundio interno. Las élites caucanas que se aliaron con capital extranjero en Buenaventura aportaron capital monetario, conocimiento regional y capital político para negociar con el Estado, mientras los socios foráneos aportaban acceso al sistema financiero internacional. La llegada del Ferrocarril del Pacífico a Cali facilitó a los empresarios locales importar maquinaria, obtener crédito y contratar asesoría extranjera. Empresarios como el alemán Geo von Lengerke, que construyó caminos en el Magdalena Medio para transportar su producción agrícola al exterior, muestran que la iniciativa de infraestructura foránea respondía a intereses privados específicos y podía articularse con proyectos regionales de expansión productiva.

El Estado, por su parte, sí ejerció regulación en momentos decisivos: declaró la caducidad de las concesiones De Mares y Barco (aunque después las traspasó bajo presión geopolítica), aprobó el decreto-ley 1990 de 1973 para incorporar la Decisión 24 andina, y —por breves períodos— intentó nacionalizar sectores estratégicos.

La resistencia social ha sido, además, un componente permanente. La huelga de las bananeras en 1928, con su pliego que denunciaba los vales y los contratos indirectos, fue la expresión más aguda de una conflictividad laboral que atravesó todo el siglo. Las movilizaciones agrarias posteriores a 1991 articularon demandas contra las políticas neoliberales, aperturistas y extractivistas, argumentando que los tratados de libre comercio y la expansión minero-energética precarizan el empleo, debilitan la producción nacional y comprometen la soberanía alimentaria. Los acuerdos bilaterales entre países desiguales, se argumentó frente al TLC Colombia-Estados Unidos, generan un desequilibrio a favor del más poderoso, determinado tanto por la dinámica económica como por las relaciones de poder entre los signatarios, independientemente de las condiciones específicas negociadas.

Huella: qué queda, qué se disputa

El capital extranjero dejó en Colombia una huella material desigual y una huella simbólica cargada. Materialmente, financió parte de la infraestructura básica del país —ferrocarriles, puertos, redes eléctricas, telefonía, alcantarillados urbanos—, aportó tecnología en petróleo, minería y agroindustria, y generó, en fases específicas, empleo urbano y cualificación técnica. Buena parte de la modernización material del siglo XX no habría ocurrido, en los tiempos y con las escalas en que ocurrió, sin ese aporte. Reconocerlo no exige idealizarlo.

Simbólicamente, la memoria colombiana ha retenido con más fuerza los otros episodios: la masacre de las bananeras, el destierro de los Barí, la pérdida de Panamá, la reducción de regalías por presión de los organismos multilaterales, el paramilitarismo asociado a la titulación minera. Esa asimetría de memoria no es un accidente. Refleja el hecho de que las ganancias del capital extranjero se distribuyeron con mucha mayor desigualdad que sus costos: las divisas y la infraestructura beneficiaron a los centros urbanos y a los sectores exportadores, mientras la violencia, el desplazamiento y la degradación ambiental se concentraron en las periferias de enclave.

El modelo económico colombiano ha estado históricamente asociado al extractivismo y a la producción de materias primas: quina, tabaco, caucho, oro, café, banano, petróleo, carbón, níquel. La quina, agotada en el siglo XIX por sobreexplotación, ilustra cómo la ausencia de conciencia sobre los límites del recurso puede llevar a su desaparición. No todos los ciclos siguieron ese patrón —el café construyó institucionalidad, sostuvo generaciones, articuló regiones—, pero la sobreexplotación seguida de abandono se ha repetido con suficiente frecuencia como para constituir un rasgo estructural.

Las cinco configuraciones —empréstito, danza de los millones, enclave, sustitución regulada, apertura y segunda ola extractiva—, puestas en secuencia, revelan una asimetría persistente, pero no una fatalidad. Zea pudo negociar de otro modo; Concha pudo no traspasar la concesión De Mares; Abadía Méndez pudo no mandar el ejército a Ciénaga; Gaviria pudo modular la apertura; los gobiernos posteriores pudieron sostener las regalías carboníferas. Que en cada bifurcación se haya tendido a favorecer al capital foráneo no es prueba de un destino, sino de una configuración de poder interno: las élites colombianas encontraron, en la alianza con el capital extranjero, un modo de acumular sin tener que redistribuir. El capital extranjero, en Colombia, no fue solo un agente externo: fue también el instrumento con el que las élites locales resolvieron sus propios problemas de acumulación y legitimidad.

04

En el archivo

81 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Conquista1499–15991
  1. 1539Nicolás de FedermánFicha
02Independencia1810–18314
  1. 1820Empréstitos de Zea en Londres y quiebra especulativa de 1825Hecho
  2. 1822Dependencia financieraFicha
  3. 1822Deuda externaFicha
  4. 1822Reconocimiento internacional de la Gran Colombia (1822–1825)Hecho
03Nueva Granada1831–18622
  1. 1840Navegación a vaporFicha
  2. 1864Modelos regionales de acumulación en el siglo XIX: Antioquia y el Valle del CaucaPregunta
04Estados Unidos de Colombia1863–18854
  1. 1863Federalismo istmeño y la cuestión de Panamá (Arosemena)Hecho
  2. 1870Auge exportador y dependencia agraria bajo el radicalismo (1870–1882)Hecho
  3. 1870El Ferrocarril en los Estados Unidos de ColombiaFicha
  4. 1885Las guerras civiles colombianas de 1863–1903Pregunta
05Regeneración1886–192932
  1. 1885Los ferrocarriles colombianos y la modernización infraestructural (1885–1910)Hecho
  2. 1886Canal interoceánico por el Istmo de PanamáFicha
  3. 1899United Fruit CompanyFicha
  4. 1900Economía de enclaveFicha
  5. 1903ImperialismoFicha
  6. 1903Separación de Panamá (1903)Hecho
  7. 1903Theodore RooseveltFicha
  8. 1904El Quinquenio de Rafael Reyes (1904–1909)Hecho
  9. 1905Industrialización antioqueña y concesiones petroleras (1905–1919)Hecho
  10. 1907El escándalo del caucho del PutumayoHecho
  11. 1907Julio César AranaFicha
  12. 1909Caída de Rafael Reyes y jornadas cívicas contra los tratados con Estados Unidos (1909)Hecho
  13. 1911Roger CasementFicha
  14. 1914El respice polumPregunta
  15. 1918Emergencia del movimiento obrero y socialista en Colombia (1918–1927)Hecho
  16. 1918Respice PolumFicha
  17. 1922Indemnización de Panamá, Misión Kemmerer y Danza de los MillonesHecho
  18. 1922La dependencia económica de Colombia, 1903–1934Pregunta
  19. 1923Edwin Walter KemmererFicha
  20. 1923Esteban JaramilloFicha
  21. 1923Misión KemmererFicha
  22. 1924Huelgas petroleras de la Tropical Oil en Barrancabermeja (1924-1927)Hecho
  23. 1924José Eustasio RiveraFicha
  24. 1924Pedro Nel OspinaFicha
  25. 1925Danza de los MillonesFicha
  26. 1928La Ley Heroica (Ley 69 de 1928)Hecho
  27. 1928La masacre de las bananeras (1928)Pregunta
  28. 1928La masacre de las bananeras: mito literario y vacío judicialPregunta
  29. 1928Masacre de las BananerasHecho
  30. 1928Miguel Abadía MéndezFicha
  31. 1930Enrique Olaya HerreraFicha
  32. 1930Fin de la Hegemonía Conservadora y ascenso de Olaya Herrera (1930)Hecho
06República Liberal1930–19468
  1. 1926Bolchevización del PSR y fundación del Partido Comunista ColombianoHecho
  2. 1930La Federación Nacional de Cafeteros como poder paraestatal (1930–1946)Hecho
  3. 1930República Liberal (1930–1946)Época
  4. 1931Ley 80 de 1931 y la soberanía delegada en los enclaves petrolerosHecho
  5. 1934Industrialización por sustitución de importaciones y modernización económica (1934–1945)Hecho
  6. 1935Infraestructura y fragmentación territorial en la República LiberalPregunta
  7. 1938El Gobierno de Eduardo Santos y la 'Pausa' (1938–1942)Hecho
  8. 1938Industrialización en ColombiaFicha
07La Violencia1946–19572
  1. 1948Huelga de la USO de 1948 y creación de Ecopetrol (1948–1951)Hecho
  2. 1950Rafael Rangel GómezFicha
08Frente Nacional1958–19743
  1. 1966DependenciaFicha
  2. 1967Decretos 157 y 158 de 1967: concesiones extraordinarias a Texas Petroleum en el PutumayoHecho
  3. 1969Estatuto Minero de 1969 y subordinación del suelo al subsueloHecho
09Crisis y narcotráfico1974–19901
  1. 1991Apertura económicaFicha
10Constitución de 19911991–20022
  1. 1995Capital transnacionalFicha
  2. 1998El exterminio del sindicalismo colombiano (1986-2010)Pregunta
11Seguridad Democrática2002–20162
  1. 2002Auge extractivo y las locomotoras minero-energéticas (2002–2016)Hecho
  2. 2006Agroindustria en ColombiaFicha
12Transversal19
  1. 1550ExtractivismoFicha
  2. 1862AmbalemaFicha
  3. 1886La DoradaFicha
  4. 1900BarranquillaFicha
  5. 1903La pérdida de Panamá (1903)Pregunta
  6. 1903Washington en la historia de ColombiaFicha
  7. 1905AtlánticoFicha
  8. 1905CatatumboFicha
  9. 1913Enclave bananeroFicha
  10. 1922BarrancabermejaFicha
  11. 1923TecnocraciaFicha
  12. 1928AracatacaFicha
  13. 1928CiénagaFicha
  14. 1928SindicalismoFicha
  15. 1928Zona BananeraFicha
  16. 1949Lauchlin CurrieFicha
  17. 1967Gabriel García MárquezFicha
  18. 1980ApartadóFicha
  19. 1988SegoviaFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Francisco Antonio Zea — agente que consolidó la primera deuda externa colombiana en Londres (1820), fijando el patrón de crédito externo como instrumento de reconocimiento diplomático
  2. 02United Fruit Company — enclave bananero en el Magdalena que controló tierra, infraestructura y mano de obra, y cuya defensa por el Estado colombiano culminó en la masacre de Ciénaga (1928)
  3. 03Tropical Oil Company / Standard Oil — receptora de la concesión De Mares en Barrancabermeja, configurando el primer gran enclave petrolero del país
  4. 04Colombian Petroleum Company — operadora de la concesión Barco en el Catatumbo, cuya instalación sobre el territorio motilón-barí fue garantizada militarmente por el Estado
  5. 05Pacto Andino / Decisión 24 — marco regulatorio supranacional que intentó subordinar el capital extranjero a objetivos de transferencia tecnológica e independencia económica
  6. 06Extractivismo — lógica estructural que articuló las sucesivas formas del capital extranjero en Colombia, desde los enclaves bananeros y petroleros hasta la IED minero-energética contemporánea
  7. 07Barrancabermeja — epicentro geográfico del enclave petrolero y símbolo de la cesión del subsuelo a empresas norteamericanas vinculadas a la Standard Oil
  8. 08Ciénaga — lugar de la masacre de 1928, emblema de la violencia estatal ejercida en defensa de los intereses del capital extranjero
06

Documentos y fragmentos citados

52 documentos · 55 fragmentos

01Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 3751 cita
[1]

acreedores ingleses, ascendieron a 547 783 libras esterlinas, distribuidas de la siguiente manera: 469 354 libras correspondientes a las cuatro armadas contratadas por López Méndez y José María del Real, 1610 libras por recompensas graciosas concedidas por Zea a viudas o damnificados europeos por la guerra de…

p. 375
02Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 2511 cita
[2]

de Zea de llegar a un acuerdo con España. Podría decirse que Zea debió haber sabido que Bolívar nunca habría aceptado un proyecto de federación que limitase la libertad de Colombia de tener relaciones interna cionales independientes y que España no reconocería la inde pendencia mientras existiese la posibilidad de…

p. 251
03Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 291 cita
[3]

argumentos, que de acuerdo con el censo de Co- lombia, efectuado en 1825, la division de la deuda en cincuenta unidades para Nueva Granada, veintiocho y media para Venezuela y veintiuna y media para el Ecua- dor, era para nosotros favorable, porque la divisién exacta, conforme al numero de habitantes debia ser de…

p. 29
04La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 931 cita
[4]

se tiene en cuenta que era con algunos países europeos, especialmente con Inglaterra y Francia, lo mismo que con los Estados Unidos de Norteamérica, que los dirigentes republicanos tuvieron contacto durante los años de la Independencia y algunas décadas posteriores. De los mencionados países recibieron nuestros…

p. 93
05Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 2621 cita
[5]

no se lo permitieron sino en forma muy limitada 283. Los empréstitos contraídos en el país eran en veces francamente forzados, y en otras tenían más de tales que de operaciones financieras completamente normales 284 La inelasticidad del sistema monetario era un factor en la desorganización económica 285, e influyó…

p. 262
06El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2291 cita
[6]

emigrar. A la postre ni los generales de la Independencia ni los tenedores ori- ginarios de los bonos territoriales se convirtieron en concesionarios. Casi todos los militares vendieron sus títulos en transacciones individuales o por intermedio del Montepío Militar y los "bonos ingleses" quedaron en manos de…

p. 229
07Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 491 cita
[7]

en el extranjero representaron fuertes salidas de capital tanto en la Colonia como a comienzos de la República. De esta manera, este capítulo intenta describir el mecanismo por medio del 26 HISTORIA ECO:\O~ICA DE COLO~BIA, 1845-1930 cual el régimen colonial extraía el excedente generado en la colonia y lo transfería…

p. 49
08Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1791 cita
[8]

la economía colombiana era limitada. Por el otro lado, los créditos y las inversiones fluían hacia Colombia desde los Estados Unidos durante la década de 1920, cuando los bancos estadounidenses, rebosantes de capital de inversión después de la Primera Guerra Mundial, estaban ansiosos de ofrecer préstamos y créditos a…

p. 179
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1521 cita
[9]

economic reality, Su á rez’s gaze toward the Polar Star was fraught with cultural tension; he was a man deeply influenced by a nineteenth- century Catholic ethos that viewed U.S. Protestant- style capitalist- industrialist development with great skepticism. The Church frequently warned about capitalist excesses and…

p. 152
10El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1461 cita
[10]

ú nica ciudad en el curso medio del Magdalena, Barrancabermeja. Tal como los trabaja dores y peque ñ os campesinos de la zona bananera, estaban sometidos a condiciones extremadamente duras de explotaci ó n y enfrentados adem á s a sociedades extranjeras que en forma casi invariable contaron con el apoyo incondicional…

p. 146
11Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3611 cita
[11]

temas de cable aéreo para sacar el café de la Cordillera Central y bajarlo a los ríos Magdalena y Cauca. A partir de 1919 entró en servicio el trans porte aéreo con el fin de unir a las principales ciudades colombianas. La ·construcción en gran escala de sistemas de transporte y de otros prQYec tos financiados con…

p. 361
12Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 1921 cita
[12]

El crecimiento económico extremadamente rápido de los años veinte provenía de dos fuentes principales: el influjo de capital extranjero y el aumento de las exportaciones cafeteras. Si previamente la inversión extranjera había des- empeñado un papel relativamente insignificante en la economía colombiana, enormes…

p. 192
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[13]

sería la ampliación del espacio nacional productivo y consumidor y, con ello, «un modelo de poblamiento territorial, de tipo expansivo, basado en el desenvolvimiento del hábitat rural de producción agrícola. […] En menos de cien años se fundan en el país más ciudades que durante los tres siglos de ocupación española»…

p. 47
14Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 531 cita
[14]

fifty years. Control of this concession passed first to the Colombian Petroleum Company formed in 1918 by Barco and representatives of the Carib Syn- dicate Carl McFadden, W.E. Griffiths, and George DuBois, who then transferred it to South American Gulf Oil. 34 On November 28, 1905, Minister of Public Works Modesto…

p. 53
15Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 651 cita
[15]

produc- tion. In this situation the cultivator had no choice but to sign the contract with the Company in order to receive aid. In view of the scandalous tactics employed by UFCO, Escobar urged the Colombian government to contact the Ministry of Foreign Relations in Washington and ask it to demand that the Company…

p. 65
16Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 511 cita
[16]

bajo la dirección del coronel Efraín Rojas Acevedo. Las concesiones petroleras Aunque las concesiones petroleras De Mares, en Barrancabermeja, y Barco, en el Catatumbo, habían sido declaradas caducas por las autoridades por razones de política internacional –entre las cuales estaba lograr la firma del Tratado con…

p. 51
17Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3591 cita
[17]

comerciales que Colombia tenía con Europa se vieron súbitamente interrumpidos. Nuestros productos no encontraban fácil mercado, las di- visas bajaban y, para colmo de males, muchas de las in- dustrias europeas se transformaban en factorías de gue- rra, desatendiendo el consumo de nuestra elite. Mientras Colombia…

p. 359
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[18]

Vivienda 2018, DANE. 45 Tapias Cote, «De la concesión de Mares y La Troco hasta Ecopetrol»; Mayorga García, «La industria petrolera». 46 Soriano, «Petróleo y Soberanía en México y Colombia 1905-1942», 83. 46 fiflćflThff fl. fl flflć el proceso de exploración y explotación. Así, de acuerdo con la mencionada ley, el…

p. 45
19Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6481 cita
[19]

de esto son los casos de persecución de los pueblos indígenas awá, kofán, siona, koreguaje, uitoto (murui), inga, kamëntsá y kichwa, en Putumayo, que fueron afectados por la «fiebre» del caucho. En la década de los treinta el pueblo indígena motilón-barí, en Norte de Santander, sufrió algo similar. El Gobierno…

p. 648
20Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[20]

de este pueblo, como se narra a continuación: Prestar a las Compañías contratantes la protección debida para prevenir o repeler la hostilidad o los ataques de las tribus de motilones o salvajes que moran en las regiones de que hacen parte los terrenos materia de este contrato, lo que hará por medio de cuerpos de…

p. 48
21Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 1661 cita
[21]

momento, un hombre moderno: un hombre del capita lismo en el pa í s que, iniciando esa etapa, empezaba a convertirse ai una naci ó n. Mas con un fundamento material apenas palpable, es decir, sin una fuerza social suficiente contenida en su forma jur í dica, el decret ó fue declarado inexequible por ü n ó rgano judi…

p. 166
22Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1221 cita
[22]

de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…

p. 122
23El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 751 cita
[23]

menos lo mismo: casas pintadas con cal, plazas polvorientas, puentes grises sobre ríos de agua sucia. Pero justo bajo la superficie hay una historia de traición y de muerte. A principios de la década de 1920, la United Fruit Company trajo el banano, y con el tren y el telégrafo, los caminos, los correos, las esta-…

p. 75
24Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 641 cita
[24]

sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…

p. 64
25Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1981 cita
[25]

de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…

p. 198
26Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 361 cita
[26]

petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…

p. 36
27The Flight of the Condor: Stories of Violence and War from ColombiaJennifer Gabrielle Edwards (ed.) · 2007 · p. 161 cita
[27]

with a mix of horror and admiration and their prolonged battles against their enemies—the pájaros, the army, and the National Police—became legendary. Some Colombians, faced with an implausible reality, re- placed it with fantasy and its fictions and went so far as to embark on pilgrimages to where guerrillas were…

p. 16
28Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1321 cita
[28]

maleza, la opro- biosa cerca que separaba el mundo de sus protegidos del resto de la población se conserva intacta. Pero del paso de la United por la zona bananera no sólo quedan esos registros arquitectónicos. También, como lo anuncia la pri- mera frase que abre el testimonio de Margarita, queda una huella traumática…

p. 132
29Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 651 cita
[29]

horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…

p. 65
30No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[30]

los manifestantes. Tila Uribe relató así lo que vino después: «Durante 120 días se desató la persecución por todas las zonas, se oían las descargas del Ejército que disparaba contra todo en cualquier parte, mataba sin preguntar nada; aquello era un horrible desfile de muertos. La casa sindical, la imprenta y la…

p. 42
31Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2191 cita
[31]

condiciones impuestas por la guerra obligaron a la compañía a suspender totalmente las exportaciones de ba- nano desde Colombia, por cinco años. Después de la segunda guerra mun- dial, la United Fruit Company perdió su monopolio en la región de Santa Marta y se retiró de la producción, vendiendo o alquilando muchos de…

p. 219
32Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 601 cita
[32]

la inversion de capitales extranjeros en armonfa con los intereses generales de la economia nacional». Este estatuto compendia un marco coherente de disposiciones acerca del tipo y calidad de la inver- sion extranjera, de los criterios de aprobacién y autorizacion y de su registro. Para la inversion en petrdleo y…

p. 60
33Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2991 cita
[33]

guarismos del periodo. 300 Sfiíndic Kfiídficnerst Entre 1980 y 1991, la ied tuvo un crecimiento promedio de 15 %. La mayor parte de las inversiones se concentraron en la explotación de yacimientos de petróleo (54 %), mine- ría (27 %) e industria manufacturera (15 %) (Cubillos y Navas, 2000, p. 22). Medidas enfocadas…

p. 299
34Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 2181 cita
[34]

a series of economic and social reforms, very similar to those pursued at the time by other Latin American governments, including the privatization and liquidation of state compa - nies, the surrender of the health and pension systems to private capital, the dismantling of a protectionist system of import tariffs, and…

p. 218
35Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 711 cita
[35]

of the economic groups, the Gaviria administration did employ various political strategies to reduce the existing opposition to its eco- nomic agenda. Gaviria and his advisors worked to “compensate” potential opponents of the reform process and co-opt others through political appoint- ments and promises that the…

p. 71
36Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 561 cita
[36]

reforms, a balanced bud- get, and an emphasis on export expansion and import substitution (World- mark 1984). Aided by favorable world economic conditions and moderate fiscal and monetary policies, the Colombian economy showed stable and consistent growth. From 1966 until 1974, annual growth rates of real G d P…

p. 56
37Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 5801 cita
[37]

importante a través del cual las empresas extranjeras aumentaron su participación en los sectores minero, financiero y de servicios públicos, pero a ello se agregó en todos los sectores la adquisición de empresas nacionales por extranjeros (por ejemplo, Avianca, Coltabaco y varios bancos) y, en menor medida, la fusión…

p. 580
38Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 2081 cita
[38]

6 per cent a year. This increase was the result of a higher use of capacity and of the modernisation of equipment which was forced by greater competition. GDP growth returned to the ratio which had been obtained during the sixties and seventies. Government expenditure contributed substantially to this acceleration of…

p. 208
3925 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 301 cita
[39]

importaciones. pero desatendió la infraestructura. sobre todo la rural. que atravesó la peor recesión en muchos años. Mientras el PIB general creció en pro- medio 4,26% entre 1990 y 1994. el agropecuario lo hizo en 2,52% con cambios dramáticos como pasar de 5.9% en 1990 a -2.0% en 1992"". El crecimiento del PIB…

p. 30
40Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1042 citas
[40]

larguísima historia de la orfebrería ni tener precursores agudos y enterados como Isaacs y Hubach 32 (Acosta 1986) que encontraron a tiempo los grandes yacimientos de carbón y níquel, ni haber conformado la gran mina y fundición de El Zancudo, ni las ferrerías tempranas de Pacho, Samacá y Anorí, ni las grandes…

p. 104
[41]

No ha bastado la larguísima historia de la orfebrería ni tener precursores agudos y enterados como Isaacs y Hubach 32 (Acosta 1986) que encontraron a tiempo los grandes yacimientos de carbón y níquel, ni haber conformado la gran mina y fundición de El Zancudo, ni las ferrerías tempranas de Pacho, Samacá y Anorí, ni…

p. 104
41La masacre de Bahía Portete: Mujeres Wayuu en la miraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Pilar Riaño A. (Relatora), Jesús Abad Colorado L., María Luisa Moreno R., María Emma Wills O. · 2010 · p. 391 cita
[42]

territorio venezolano en el estado de Zulia. tinacionales: BHP Billiton, Anglo American y Xstrata (Sarmiento, 2008: 132-151). Desde los años 1990, el carbón es el segundo producto de exportación colombiano después del petróleo. El 92,3% del volumen total producido en Colombia es apor- tado por los proyectos de…

p. 39
42Beyond Bogotá: Diary of a Drug War Journalist in ColombiaGarry Leech · 2009 · p. 152, 1692 citas
[43]

Afro-Colombian and indigenous communities. As was the case with oil, the Colombian government had lowered the royalty rates for coal at the urging of the International Monetary Fund and World Bank, allowing foreign companies to keep a greater share of the country’s resource wealth. It was difficult for me to see how…

p. 169
[44]

had lowered the royalty rates for coal at the urging of the International Monetary Fund and World Bank, allowing foreign companies to keep a greater share of the country’s resource wealth. It was difficult for me to see how the implementation of such policies was benefiting rural Colombians who lived in resource-rich…

p. 152
43Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 441 cita
[45]

del paramilitarismo en la región, que, con lista en mano, fue ejecutando a los mineros y campesinos que retornaban a sus comunidades. Un año después, asesinaron a Édgar Quiroga, uno de los principales representantes en la Mesa de Negociación del Éxodo (ver: Nuevas incursiones: El Paraíso y Cerro Azul). Según Colombia…

p. 44
44Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 211 cita
[46]

3. Infraestructura para la exportación de carbón 23 1 Tenencia de la tierra, reforma agraria y desarrollo carbonífero en el gran magdalena les por donde se transportaba el mineral, salvo el producido por Drummond, la primera y única concesionaria del corredor férreo La Loma - Santa Marta hasta 2006 9. Ese año, esa…

p. 21
45El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2761 cita
[47]

los años 70. En torno a la política, los hechos también muestran que las relaciones entre burguesías nacionales y burguesías imperialistas están ca- racterizadas simultáneamente por la asociación y la confronta- ción, que prima la sociedad en la explotación del proletariado nacional y el regateo en la distribución de…

p. 276
46Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5861 cita
[48]

tratados de libre comercio, la construcción de grandes hidroeléctricas (Ituango, el Quimbo y Río Cucuama, entre otras) y la expansión de las actividades de exploración y ex- plotación de hidrocarburos y minería. Entre las nuevas demandas de las organizaciones y moviliza- ciones agrarias de tiempos recientes sobresalen…

p. 586
47Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · p. 1241 cita
[49]

la regla de ‘de- purar’ los ine fi cientes (sean estos personas o sectores), los sustituimos por el principio de la solidaridad y el propósito de salir conjuntamente adelante, podremos bene fi ciarnos del resultado conjunto pero aplican- do esos bene fi cios a crear un mundo más convivencial. Un TLC no desarrolla las…

p. 124
48Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 672 citas
[50]

y más recientemente de petróleo y carbón, así como el cultivo de café y tabaco sugieren un modelo de desarrollo sustentado en el extractivismo y en la producción de materias primas. El caso del extractivismo vegetal es ilustrativo de cómo no existe una conciencia de los límites de los recursos o de la existencia del…

p. 67
[51]

y más recientemente de petróleo y carbón, así como el cultivo de café y tabaco sugieren un modelo de desarrollo sustentado en el extractivismo y en la producción de materias primas. El caso del extractivismo vegetal es ilustrativo de cómo no existe una conciencia de los límites de los recursos o de la existencia del…

p. 67
49Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1931 cita
[52]

Buenaventura. Para esto, estratégicamente dichos extran - jeros se unieron con caucanos que aportaron capital monetario, cono - cimiento de la región y, sobre todo, “capital político” para negociar o incidir en el Estado. El principal capital aportado por los extranjeros consistía en el capital cultural relacionado…

p. 193
50Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 2881 cita
[53]

consumo l i v i a n oy,progresivamente,a b a s t e c e rl a sr e d e s mer c a n t i l e sl o c a l e sy r e g i o n a l e s,h a s t a abarcare lmercado nacional e i n c l u s oexportara o t r o sp a í s e s. A pesar de c i e r t a s genera lizaciones sobre e l encogimiento provinciano de l o s c a l e ñ o s, e s p r…

p. 288
51La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 341 cita
[54]

armados que han aparecido y desapare- cido en la región, pero cuya presencia los ha perpetuado en la memoria de la colectividad. El Departamento de Córdoba recibió durante muchas décadas un flujo importante de colonizadores antioqueños y de la costa Caribe, quienes le dieron una configuración socio-demográfica un poco…

p. 34
52Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 1111 cita
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la producción agrícola, motivo por el cual adquirió tierras en donde 300 Ibid., 21. 301 Fabio Zambrano, “La navegación a vapor por el rio Magdalena”, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 9 (1979): 74. 302 Salvador Camacho Roldán, Notas de viaje (Colombia y Estados Unidos de América)., vol. I (Banco de…

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