Fin de la Hegemonía Conservadora y ascenso de Olaya Herrera (1930)
El 9 de febrero de 1930, Enrique Olaya Herrera venció en las elecciones presidenciales colombianas con 369.762 votos, poniendo fin a cuarenta y cuatro años de gobiernos conservadores ininterrumpidos; la victoria no fue fruto de una marea liberal sino del colapso interno del Partido Conservador, dividido entre dos candidatos y deslegitimado por la masacre de las bananeras y la crisis económica.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 9 de febrero de 1930
- Dónde
- Bogotá, Ciénaga, Magdalena, Washington, Barrancabermeja, Santander, Boyacá, Antioquia, Colombia
- Protagonistas
- Enrique Olaya Herrera, Alfredo Vásquez Cobo, Guillermo León Valencia, Miguel Abadía Méndez, Laureano Gómez, Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Jorge Eliécer Gaitán, Raúl Eduardo Mahecha, General Carlos Cortés Vargas, Arzobispo Ismael Perdomo, Partido Conservador
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La masacre de las bananeras del 6 de diciembre de 1928, en que el general Cortés Vargas ordenó disparar contra trabajadores reunidos en Ciénaga, corroyó la legitimidad del gobierno de Abadía Méndez y dio al liberalismo su bandera moral más eficaz.
- La Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ('Ley Heroica') criminalizó la organización popular y las huelgas, mostrando un régimen que respondía al descontento social con represión y legislación de excepción.
- La división del Partido Conservador en dos candidaturas enfrentadas —Vásquez Cobo y Guillermo Valencia— hizo que la suma de sus votos superara a Olaya, pero repartida entre dos contendientes garantizó la derrota.
- El colapso del mecanismo eclesiástico de arbitraje: el arzobispo primado Ismael Perdomo, caracterizado como inexperto en política, no logró imponer un candidato único, y la jerarquía eclesiástica se partió entre los dos aspirantes conservadores.
- La crisis económica de 1929-1930 —caída del precio del café, interrupción del crédito internacional desde 1928, desplome del empleo industrial y desocupación urbana de unos 150.000 obreros— erosionó la legitimidad del régimen y cerró la válvula de escape económica que lo había sostenido durante los años de bonanza.
- La movilización estudiantil del 8 de junio de 1929 en Bogotá evidenció que la calle podía volver a moverse contra el poder conservador, en un paralelo evocado con la agitación de 1909 que contribuyó a la caída del general Reyes.
Consecuencias
- Olaya Herrera asumió la presidencia bajo la fórmula de Concentración Nacional, incorporando conservadores moderados al gabinete y confirmando que el cambio de régimen sería una recomposición pactada entre élites bipartidistas, no una ruptura programática.
- Se abrió el ciclo de la República Liberal (1930-1946), que incluiría las reformas de Alfonso López Pumarejo en la Revolución en Marcha y un reordenamiento de las relaciones entre el Estado, la Iglesia y el capital.
- La masacre de las bananeras quedó inscrita como símbolo de la alianza entre el Estado conservador y el capital extranjero; Jorge Eliécer Gaitán la convirtió en capital político durable que alimentó su trayectoria populista hasta 1948.
- El fin de la Hegemonía Conservadora reveló la fragilidad estructural del bipartidismo cuando el mecanismo de arbitraje eclesiástico fallaba, sentando un precedente sobre el papel de la Iglesia y las élites regionales en la selección de candidatos.
- La victoria de Olaya consolidó la orientación pro-estadounidense de la política exterior colombiana ('Respice polum') y la apuesta por reabrir el flujo de inversión extranjera como eje de la recuperación económica.
- El episodio inauguró el debate historiográfico sobre el alcance real del reformismo liberal y la naturaleza del bipartidismo colombiano como sistema de pactos entre élites antes que de representación popular.
La clave interpretativa
Por qué importa
El fin de la Hegemonía Conservadora en 1930 es el momento bisagra del siglo XX colombiano: clausura el orden político nacido de la Regeneración de 1886 y abre el ciclo reformista liberal, pero lo hace mediante un pacto de élites que preserva las estructuras fundamentales del bipartidismo. El episodio revela cómo la legitimidad de un régimen puede erosionarse simultáneamente por arriba —fractura de cúpula, debilidad del árbitro eclesiástico— y por abajo —represión laboral, crisis económica, movilización urbana—, y cómo esa conjunción, más que cualquier factor aislado, produce el cambio político. Su estudio es indispensable para comprender tanto la violencia bipartidista posterior como los límites estructurales de la modernización colombiana del siglo XX.
Desarrollo histórico
La historia completa
El fin de la Hegemonía Conservadora y el ascenso de Olaya Herrera
El 9 de febrero de 1930, Enrique Olaya Herrera —embajador de Colombia en Washington, liberal moderado, hombre de la Conferencia Panamericana de La Habana— obtuvo 369.762 votos frente a los 240.833 de Guillermo Valencia y los 213.469 de Alfredo Vásquez Cobo. Con esa aritmética terminaron cuarenta y cuatro años de gobiernos conservadores ininterrumpidos, iniciados con la Constitución de 1886 y sostenidos durante casi medio siglo por la alianza entre el Partido Conservador, la Iglesia Católica y las oligarquías regionales. La transición no fue el fruto de una victoria arrolladora del liberalismo ni la coronación de un programa reformista: fue el efecto de un colapso conservador por fractura interna, en un país sacudido por la masacre de las bananeras, la caída de los precios del café y la interrupción del crédito internacional. Olaya llegó al poder proponiendo no una ruptura sino una Concentración Nacional, un gobierno paritario que confirmaría —para desazón de los reformistas y desconcierto de los conservadores intransigentes— que el cambio de régimen sería, ante todo, una recomposición pactada entre las dos élites bipartidistas.
El régimen que se agrietaba
La Hegemonía Conservadora que se hundió en 1930 gobernaba a Colombia desde la Regeneración de Rafael Núñez. Su arquitectura descansaba sobre tres pilares: la Constitución centralista de 1886, el Concordato con la Santa Sede de 1887 —que devolvía a la Iglesia el control de la educación y el registro civil— y una maquinaria electoral que combinaba el respaldo eclesiástico con el control burocrático del Estado. Durante décadas ese andamiaje bastó para convertir las elecciones en ratificaciones. Desde la Constitución de Núñez, la sede del arzobispado de Bogotá funcionaba en la práctica como el espacio donde se definía el candidato presidencial conservador: el designado por el primado era considerado virtualmente presidente electo, y la votación un formalismo. Así se explicaba la sucesión ordenada de Marco Fidel Suárez, Pedro Nel Ospina y Miguel Abadía Méndez.
El mecanismo se había ejercido con nitidez en 1926. A principios de ese año, el arzobispo Bernardo Herrera Restrepo, a través de su coadjutor Ismael Perdomo, acordó que Abadía Méndez ocuparía la presidencia en el período 1926-1930 y que Vásquez Cobo lo sucedería en 1930. El plan parecía perfecto: la sucesión aseguraba continuidad y evitaba el riesgo de una candidatura disruptiva. Pero cuando llegó el momento de ejecutarlo, el andamiaje falló por múltiples costuras a la vez.
La primera grieta era económica. Los años veinte habían sido de expansión: los 25 millones de dólares de la indemnización estadounidense por Panamá —canalizados a través del tratado Urrutia-Thomson que el propio Olaya defendió en el Congreso— y una lluvia de empréstitos norteamericanos financiaron ferrocarriles, carreteras y obras públicas. El crecimiento se apoyaba en gran medida en el influjo de capital extranjero de origen estadounidense. Ese flujo se interrumpió antes del crack de Wall Street: desde 1928, tensiones entre el gobierno colombiano e intereses petroleros norteamericanos llevaron a la suspensión de créditos internacionales, con impacto inmediato en la financiación de obras públicas y en el empleo. El crack de octubre de 1929 no inauguró la crisis, la consolidó.
La segunda grieta era social. La segunda mitad de los años veinte había visto un ciclo de huelgas y agitación popular sin precedentes: paros petroleros en Barrancabermeja organizados por Raúl Mahecha, protestas de portuarios en el Magdalena, sindicatos agrarios cercanos al Partido Socialista Revolucionario liderando conflictos en Ciénaga, Líbano y Girardot. El régimen respondió con una combinación de represión policial y legislación de excepción. La Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 —bautizada por sus críticos como "Ley Heroica"— tipificó como delito agruparse para incitar a delitos, promover huelgas violatorias de las leyes, propagar la abolición de la propiedad o de la familia por medios subversivos, o hacer apología de conductas criminales. Fue un marco altamente represivo orientado a combatir organizaciones populares y la difusión de ideas socialistas. Los jerarcas católicos colombianos enviaron telegramas de felicitación a los congresistas que la aprobaron, celebrándola como un triunfo del orden social.
Ciénaga: el punto de no retorno
Un mes después de aprobada la Ley 69, en la zona bananera del Magdalena estalló el conflicto que marcaría simbólicamente el fin del régimen. La United Fruit Company operaba allí como un enclave con control del ferrocarril, del transporte marítimo y de los comisariatos, pagando a los trabajadores mediante vales canjeables solo en sus propias tiendas y utilizando un sistema de contratistas intermediarios para eludir obligaciones laborales directas. La Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena, fundada en 1925, había venido organizando el descontento; Raúl Mahecha era su líder más visible. Las demandas incluían el cumplimiento de la legislación laboral colombiana —especialmente en materia de compensación por accidentes—, aumento salarial y mejoras en habitación.
La compañía rechazó las reivindicaciones. El gobierno de Abadía Méndez envió al general Carlos Cortés Vargas a comandar la zona. En la madrugada del 6 de diciembre de 1928, Cortés Vargas ordenó disparar contra una concentración de trabajadores reunidos en la plaza de Ciénaga. La cifra de víctimas quedó en disputa desde el primer momento: Mahecha habló de mil muertos; Cortés Vargas reconoció cifras muy menores —47 en un balance, 29 en un episodio específico—; un corresponsal de El Espectador calculó 100 muertos y 238 heridos hasta el 13 de diciembre; el diplomático estadounidense Lawrence F. Cotie reportó también más de cien muertos y 238 heridos. Tras la matanza, Cortés Vargas declaró que los huelguistas eran una "banda de malhechores" y los persiguió como ladrones comunes. Cincuenta y cuatro participantes fueron sometidos a consejos de guerra.
La represión pareció, en el corto plazo, funcionar. La huelga fue aplastada, la United Fruit reanudó operaciones, la zona bananera volvió al silencio de los enclaves. Pero el efecto político fue el opuesto al buscado: la masacre corroyó la legitimidad del gobierno, dio al liberalismo su bandera moral más eficaz y alimentó una crítica al régimen que ya no era solo de partido sino de conciencia. Un joven abogado liberal, Jorge Eliécer Gaitán, se erigiría meses después en el Congreso como el gran denunciante del episodio, transformando el escándalo en capital político durable.
La calle y la universidad
La agitación no se detuvo. El 8 de junio de 1929, Bogotá vivió jornadas de movilización estudiantil que evocaron —a los observadores del momento y a los historiadores posteriores— la agitación de 1909 que había contribuido a la caída del general Rafael Reyes. La coincidencia no era casual: en ambos casos, una capital asfixiada por un régimen conservador desgastado se lanzaba a la calle. La respuesta del presidente Abadía Méndez fue defensiva: sacrificó al ministro de Guerra y al propio Cortés Vargas —premiado con la dirección de la Policía de Bogotá— como concesión a la presión política acumulada.
Mientras tanto, la crisis económica se sentía en carne viva. El precio del café —columna vertebral de las exportaciones colombianas— cayó desde aproximadamente 28,5 centavos de dólar por libra en 1926 hasta cerca de 10,5 centavos en los años más agudos de la depresión. El ingreso nacional se desplomó de 75,2 millones de dólares en 1929 a 54,3 millones en 1930. El empleo industrial pasó de 65.100 trabajadores en 1925 a 42.402 en 1931. La desocupación urbana alcanzó unos 150.000 obreros, generando marchas de desempleados, protestas de inquilinos incapaces de pagar arrendamientos y un aumento visible de la delincuencia en las ciudades y de los asaltos en el campo. Las huelgas y la protesta social alcanzaron su clímax entre 1928 y 1932. Los términos de intercambio del país se deterioraron un 23% entre los quinquenios 1925-1929 y 1930-1934.
Sobre este paisaje —una masacre reciente, una universidad en la calle, una economía en caída libre— se sentó el conservatismo a designar candidato.
Dos candidatos y un primado sin brújula
La sucesión pactada de 1926 preveía que Vásquez Cobo, veterano diplomático y militar del Valle del Cauca, ocuparía la presidencia a partir de 1930. Pero cuando llegó el momento, el mecanismo eclesiástico de arbitraje colapsó. El arzobispo Herrera Restrepo había muerto y su sucesor, Ismael Perdomo, no reunía la autoridad política del antecesor: un observador extranjero lo describió como a political novice. Perdomo dio finalmente su veredicto a favor de Vásquez Cobo, pero para entonces una candidatura alternativa —la del poeta y político payanés Guillermo Valencia— había ganado fuerza propia y no aceptó retirarse. En ciertos círculos se argumentaba que Valencia era masón, razón por la que no había figurado en la lista considerada por el arzobispado.
La jerarquía eclesiástica se partió en dos. El arzobispo de Medellín y monseñor Miguel Ángel Builes apoyaron a Valencia; los obispos de Ibagué y Cali se alinearon con Vásquez Cobo. La alianza histórica de las oligarquías conservadoras de Bogotá, Medellín y Cali también se quebró: el eje Bogotá-Medellín se inclinó por Valencia, dejando a Vásquez Cobo como candidato del Valle del Cauca. Lo que durante cuatro décadas había sido un mecanismo de selección disciplinado se convirtió en un espectáculo de división pública.
Años después, Laureano Gómez reconocería explícitamente que la división entre Valencia y Vásquez Cobo había determinado la caída del partido y el acceso liberal a la presidencia. El diagnóstico era exacto: la aritmética de febrero de 1930 mostraba que la suma de los dos candidatos conservadores —454.302 votos— superaba con holgura a Olaya. Sin la fractura, el liberalismo habría sido derrotado una vez más.
Un embajador que regresa
El Partido Liberal supo leer la oportunidad. Enrique Olaya Herrera se desempeñaba en Washington como ministro plenipotenciario cuando le llegó la propuesta de candidatura. Su perfil era casi ideal para el momento. Pertenecía a la generación de los Centenarios —marcada por la Guerra de los Mil Días, la pérdida de Panamá y la dictadura de Reyes—, una cohorte que había extraído de esas experiencias un rechazo instintivo al sectarismo y a las soluciones violentas, y una inclinación a la convivencia entre partidos. Había defendido en el Congreso el tratado Urrutia-Thomson que normalizó las relaciones con Estados Unidos, y luego presidió la delegación colombiana en la VI Conferencia Panamericana de La Habana en 1928. Allí, interrogado por periodistas sobre el discurso de Charles E. Hughes —en el que el estadista norteamericano expuso abiertamente la intervención como fundamento del panamericanismo—, Olaya lo calificó de "magistral". Era, en la jerga política de la época, un practicante convencido de la doctrina Respice polum del expresidente Marco Fidel Suárez: mirar hacia el norte.
Olaya condicionó su aceptación a que la candidatura no fuera estrictamente partidista sino de concentración nacional. Alfonso López Pumarejo y Gabriel Turbay, más inclinados a una candidatura militante, discreparon inicialmente pero terminaron alineándose. La proclamación la hizo un grupo de dirigentes que incluía a Eduardo Santos, Turbay, Enrique Caballero Escobar y López Pumarejo. La fórmula bipartidista permitió a Olaya sumar el apoyo de los conservadores republicanos —herederos de la corriente fundada por Carlos E. Restrepo—, especialmente numerosos en Antioquia, que aplaudieron su rechazo al sectarismo. La plataforma liberal de 1930 proclamó "puertas abiertas al capital extranjero" y la centralidad de la agricultura: la candidatura se fundó en la cercanía de Olaya con banqueros norteamericanos y en la esperanza —realista, dado el colapso del crédito— de reabrir el flujo de inversión extranjera hacia el país.
Olaya regresó a Colombia. Fue recibido con entusiasmo por multitudes liberales en los puertos del Magdalena. Recorrió el país mientras los dos candidatos conservadores se destrozaban mutuamente en la prensa y en el púlpito. El 9 de febrero de 1930, el mecanismo aritmético del bipartidismo dividido hizo su trabajo.
Las cuentas del colapso
La derrota conservadora no puede explicarse por un factor único. La fractura entre Valencia y Vásquez Cobo fue condición suficiente para la pérdida —eso lo admitió Laureano Gómez y lo confirman los números—, pero esa fractura no fue un accidente de cúpula. Fue el síntoma de un régimen cuya capacidad para gestionar el conflicto social se había erosionado profundamente en los dos años previos: la masacre de las bananeras había desmoralizado a los sectores moderados; la Ley 69 había mostrado un poder que respondía al descontento con criminalización; el 8 de junio había recordado que la calle podía volver a moverse; la caída del café y del empleo había cerrado la válvula de escape económica que legitimó al conservatismo durante los años de bonanza; y la debilidad política del primado Perdomo, comparada con la autoridad de Herrera Restrepo, había hecho inviable el arbitraje que durante décadas mantuvo unido al partido.
Es la conjunción de esas dos causalidades —la erosión estructural del régimen y la fractura interna de sus élites— la que produjo el resultado de 1930. Sin la crisis de legitimidad, la división de la cúpula habría sido reparable, como lo había sido tantas otras veces durante la Regeneración. Sin la división de la cúpula, la crisis estructural no habría bastado para derrotar la maquinaria electoral conservadora, que aún incluía el respaldo del arzobispado y el control del aparato del Estado. Fue la combinación —no cualquiera de los dos factores por separado— la que abrió la puerta al liberalismo.
Concentración Nacional
El 7 de agosto de 1930, Olaya se posesionó como presidente. Su primera decisión formal fue montar el gabinete que había prometido: paritario, con cuatro conservadores y cuatro liberales, y con los ministerios de Gobierno, Guerra y Hacienda —los tres más sensibles políticamente— en manos conservadoras. Carlos E. Restrepo, fundador del republicanismo, asumió como ministro de Gobierno y se esmeró en construir entendimientos con los directorios conservadores departamentales. Olaya nombró secretarios de gobierno conservadores en la mayoría de los departamentos.
La Concentración Nacional no era una retórica; era una operación de recomposición bipartidista que confirmaba en la práctica lo que la aritmética electoral había insinuado: la transición no sería una ruptura. Ante la presión del clero y del conservatismo, Olaya optó por la moderación y no impulsó cambios a las bases del Estado confesional. El Concordato quedó intocado, la educación siguió bajo tutela eclesiástica, la estructura constitucional de 1886 permaneció incólume. La reforma real —la que tocaría el Concordato con la Reforma de 1936, la que replantearía la propiedad de la tierra con la Ley 200 del mismo año, la que rebautizaría al régimen como Revolución en Marcha— quedó postergada para el gobierno siguiente.
Esto no significa que el gobierno de Olaya careciera de contenido. En materia laboral, se expidió legislación que reconoció los sindicatos, estableció la jornada de ocho horas y garantizó derechos básicos del trabajador —un giro respecto a la lógica represiva de la Ley 69 y de las bananeras—. En materia económica, la crisis obligó a un abandono pragmático del librecambismo ortodoxo. La Ley 62 de 1931 elevó la protección arancelaria; el propio Ejecutivo había objetado el proyecto original del Congreso por considerarlo excesivamente proteccionista, pero terminó adoptando medidas que implicaban una protección extrema. Fue el inicio del tránsito hacia el proteccionismo intenso que caracterizaría a Colombia durante décadas, un giro nacido no de convicción ideológica sino de la urgencia. En materia de derechos, se garantizaron a la mujer casada derechos de propiedad equitativos respecto a su marido —reforma que generó protestas conservadoras en defensa de la familia patriarcal—.
En materia institucional, la administración Olaya creó el Ministerio de Agricultura y Comercio mediante la Ley 100, parte de un esfuerzo por centralizar el gobierno y modernizar la agricultura mediante asociaciones público-privadas. En 1933, una comisión de alto rango presentó un proyecto de ley agraria que, según un observador de la época, de haberse aprobado habría revertido más de tres cuartas partes de la propiedad privada a la Nación —un anuncio de la dirección que tomaría López con la Ley 200 de 1936—.
La violencia que regresó
El cambio de régimen tuvo una consecuencia inmediata y sangrienta que la retórica de la Concentración Nacional no pudo contener. En las regiones donde el conservatismo tenía mayoría —Boyacá, Santander, Norte de Santander—, la llegada de gobernadores y alcaldes liberales alteró equilibrios locales que llevaban décadas de sedimentación. El gobierno nombró gobernador liberal en Boyacá, departamento donde el Partido Conservador controlaba cerca del 60% de los votos y el 70% de los municipios. Entre las elecciones presidenciales de comienzos de 1930 y diciembre del mismo año, 88 de 101 alcaldías boyacenses pasaron a manos liberales, revirtiendo una situación en que 105 municipios habían votado abrumadoramente por el conservatismo.
Los enfrentamientos entre concejos municipales y alcaldías se multiplicaron. Entre el 29 y el 30 de diciembre de 1930, en Capitanejo (Santander), quince conservadores fueron masacrados por liberales enardecidos: probablemente uno de los episodios que marcaron el regreso de la violencia política en el período de transición. A medida que se acercaban las elecciones de asambleas departamentales de febrero de 1931, la situación de orden público se deterioró en varios departamentos.
Los datos electorales matizan cualquier narrativa de dominio liberal automático. En las elecciones para asambleas entre 1931 y 1933, los conservadores obtuvieron más votos que los liberales en Boyacá (63.291 frente a 51.480) y Norte de Santander (31.297 frente a 25.786), mientras los liberales superaron a los conservadores en Santander (57.387 frente a 37.144). El respaldo electoral liberal en las regiones históricamente conservadoras era desigual y el control liberal sobre los poderes regionales era, al comienzo, limitado. Aun así, el liberalismo pasó del acceso a la presidencia por división ajena en 1930 al 53,8% del electorado en febrero de 1931 y al 61,6% en febrero de 1933, ganando en todos los departamentos excepto Antioquia, Caldas y Nariño en las elecciones para Cámara de este último año. El régimen se había volteado.
La izquierda que perdió el momento
Mientras el bipartidismo se recomponía en la cima, la izquierda vivió un ciclo de crisis y reconfiguración. Entre el 5 y el 17 de julio de 1930 —a pocos meses de la victoria de Olaya y a semanas de su posesión—, una reunión ampliada del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Socialista Revolucionario decidió, siguiendo los dictados de bolchevización de la Komintern, transformar el PSR en Partido Comunista de Colombia. Se eligió a Guillermo Hernández —"Guillén"— como secretario general. La operación implicó la expulsión de dirigentes históricos como Raúl Mahecha y Erasmo Valencia. Justo cuando la crisis social y económica ofrecía a la izquierda su mejor oportunidad, la izquierda se dedicó a purgarse.
El resultado fue previsible. Las huelgas y la protesta social popular, que habían alcanzado su clímax entre 1928 y 1932, fueron perdiendo impulso por carencia de organización, debilidad y oportunismo de muchos líderes, y por la represión oficial. El movimiento obrero no había logrado consolidarse durante la década de los veinte por el antagonismo oficial, el bajo nivel de calificación de los trabajadores y el bajo nivel tecnológico del sector no agrícola. Cuando el liberalismo llegó al poder con una propuesta de reforma social, modernización económica y retórica populista, capturó políticamente el descontento sin necesidad de satisfacerlo en profundidad. Las bases del sindicalismo fuerte y permanente que florecería años después se sentaron bajo gobiernos liberales, no bajo el impulso autónomo de una izquierda organizada.
Herencia inmediata
Los dos primeros años de gobierno de Olaya dejaron el terreno preparado para transformaciones que él mismo no acometería. La guerra con Perú por Leticia —iniciada en 1932 cuando civiles peruanos ocuparon el puerto amazónico— dio al gobierno una oportunidad política inesperada. Olaya aprovechó el conflicto para recurrir al gasto deficitario y aumentar su margen de maniobra, aunque el costo militar —diez millones de dólares, enorme para los estándares de 1930— llevó a declarar moratoria de la deuda externa. La guerra también permitió purgar oficiales conservadores ineptos y reemplazarlos con jóvenes liberales, quienes presionarían por mayor presupuesto y mejor formación castrense: se comprarían aviones JU 52 alemanes y se abrirían escuelas militares en 1936. El conflicto subrayó también la fragilidad del control colombiano sobre Caquetá, Putumayo y Amazonas, y reforzó políticas territoriales —creación de la Intendencia de Amazonas, subsidios, obras públicas— que López Pumarejo incorporaría luego a su programa.
Lo que la transición no fue
La lectura tradicional del 9 de febrero de 1930 lo presenta como la victoria de una fuerza reformista contra un régimen agotado. Los hechos autorizan una lectura más precisa. El triunfo de Olaya fue ante todo el efecto de una fractura conservadora que el propio Laureano Gómez reconoció como causa determinante; los votos de Valencia y Vásquez Cobo sumados superaban los de Olaya. La erosión estructural del régimen —la masacre de las bananeras, la Ley 69, el movimiento estudiantil del 8 de junio, la interrupción del crédito desde 1928, el colapso del café— creó las condiciones de vulnerabilidad, pero fue la incapacidad del primado Perdomo para arbitrar la sucesión lo que convirtió esa vulnerabilidad en derrota electoral.
El gobierno de Concentración Nacional confirmó, en sus decisiones cotidianas, que la transición no era una ruptura. Ministerios clave a conservadores, secretarios de gobierno conservadores en la mayoría de departamentos, Concordato intacto, Estado confesional preservado, moderación explícita ante la presión clerical. La plataforma liberal —puertas abiertas al capital extranjero, centralidad de la agricultura, cercanía con Washington— era menos una alternativa al orden vigente que su modernización. Olaya, defensor del tratado Urrutia-Thomson, elogiador del discurso intervencionista de Hughes en La Habana, embajador en Estados Unidos durante los años del boom crediticio, encarnaba una operación de recomposición oligárquica transpartidista: el modelo exportador y la relación con el norte se estabilizaron, no se cuestionaron.
Esto no vuelve trivial el cambio. La legislación laboral de 1931, el reconocimiento del sindicalismo, el giro proteccionista, los derechos patrimoniales de la mujer casada, el proyecto de ley agraria de 1933, la creación del Ministerio de Agricultura y Comercio: son las semillas de un Estado más intervencionista y más moderno. Pero son semillas, no árboles. El árbol vendrá con López Pumarejo y la Revolución en Marcha a partir de 1934: la Reforma Constitucional de 1936, la Ley 200 sobre tierras, la separación efectiva entre Iglesia y Estado en materia educativa, el ascenso pleno del sindicalismo organizado. Olaya preparó el terreno; no lo aró.
Por qué sigue importando
El 9 de febrero de 1930 abrió lo que se conocería como la República Liberal —dieciséis años de gobiernos del Partido Liberal, hasta 1946—. Durante ese período, Colombia dejó atrás el Estado confesional heredado de la Regeneración, reconoció derechos laborales que habían costado la sangre de Ciénaga, construyó un sindicalismo permanente y transformó la relación entre el Estado y la economía. Nada de eso fue, sin embargo, un designio de la elección de 1930. La elección abrió una posibilidad; el uso que se hizo de ella dependió de decisiones posteriores y de correlaciones de fuerzas que aún no existían en 1930.
Comprender la transición como colapso conservador antes que como triunfo liberal ayuda a leer con más precisión los ciclos políticos colombianos: los cambios de régimen suelen deberse tanto a fracturas del incumbente como a virtudes del retador. Comprender la Concentración Nacional como recomposición bipartidista pactada, y no como ruptura reformista, ayuda a explicar la continuidad institucional que Colombia ha mantenido a través de sus tránsitos: los partidos tradicionales se alternaron en el poder durante casi todo el siglo XX sin que ninguna transición implicara refundación. Y comprender que la erosión de legitimidad que empezó en Ciénaga —la represión de la protesta social, la criminalización del descontento, la incapacidad para procesar el conflicto obrero de otra manera que con fusil— fue el trasfondo estructural del cambio de 1930 recuerda que las transformaciones políticas de arriba se sostienen, cuando se sostienen, sobre presiones de abajo que rara vez son satisfechas del todo por los regímenes que las capitalizan.
El liberalismo entró en 1930 por una puerta abierta desde dentro. La verdadera pregunta —qué hacer con el poder— tardaría cuatro años más en formularse, y su respuesta llevaría el nombre de Alfonso López Pumarejo.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 122, 1272 citas
[1]de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…p. 122
[64]se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…p. 127
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 198, 2012 citas
[2]de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…p. 198
[41]y los conflictos sociales, con una po- sición abiertamente crítica al régimen. La clase trabajadora también tuvo importantes canales de crítica: sólo en el año de 1920 existieron 60 pe- Repercusiones del crac del 29 as consecuencias de la Gran Depresión de 1929, que generó una preocupante desocupación laboral y que…p. 201
03Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 641 cita
[3]sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…p. 64
04The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 487, 4922 citas
[4]it is established that banana workers across the Santa Marta region did in fact strike in 1928, and that strikers were massacred when General Carlos Cortés Vargas ordered soldiers to fire on a large crowd at Ciénaga on December 6, the ques- tion remains: “How many?” Labor organizer Raúl Mahecha reported a thousand…p. 487
[7]as soon as possible. I have the honor to be, Sir, Your obedient servant, [Signed] Lawrence F. Cotie Vice Consul in Charge LEGATION OF THE UNITED STATES OF AMERICA Bogotá, Colombia. December 14, 1928. The Honorable The Secretary of State, Washington. Sir: Referring to my recent reports concerning the strike of the…p. 492
05El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 39, 444 citas
[5]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…p. 39
[10]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…p. 39
[14]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
[15]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
06Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 65, 672 citas
[6]horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…p. 65
[63]poder de los liberales, el movimiento obrero colombiano obtuvo_ la pro.tección que requería para surgir como una fuerza política Y econormca 1m portante en el país. Durante la década anterior a 1930 no surgió un movimiento obrero fuerte, pero las batallas libradas por las clases trabajadoras en ese período ayudaron a…p. 67
07Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 542 citas
[8]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…p. 54
[9]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…p. 54
08Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1331 cita
[11]A further complication was social and labor unrest, in part a renewal or continuation of the artisans' struggle during the previous century for job security and benefits. While Suarez was president, a tailors' demonstration in Bogota against the importation of military uniforms led to several deaths at the hands of…p. 133
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 551 cita
[12]para encontrar «enemigos internos» en los actores sociales. La historia nacional también demuestra que la guerra suele desbordar los límites humanitarios y que al final se tejerán ilícitas alianzas estratégicas que la reconfiguran en guerra sucia. Surge, entonces, un patrón de estigmatización, persecución, eliminación…p. 55
10Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 130, 1462 citas
[13]Hasta los últimos meses de 1929 la pregunta parecía superflua. Sin embargo había síntomas ominosos. La di vis ión de la casa azul se ramificaba hacia la Iglesia. Si todos los párrocos y todos los purpurados luchaban por el alma de la nación, muchos también querían sus votos. Pero, ¿votar por quién? Pasado el pro- ceso…p. 130
[52]Boyacá, y en las santandereanas de P amp lona y García Rovira. Por primera vez en más de medio siglo De la amp liación de la ciudadanía a la dicta dur a y a la elite plutocrática l os liberales obt uvieron mayorías ab solutas. Sin e mbar go el siste- ma de c ir cuns cr ipciones les impidió se r mayoritarios en el Con-…p. 146
11Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 50, 2652 citas
[16]la sociedad (trabajadores asalariados principalmente, pero también campesinos e indígenas y sectores medios urbanos), el conservatismo perdió terreno político para las cruciales elecciones de 1930. La división en dos candidaturas y el errático comportamiento de la Iglesia --cuyos jerarcas vacilaron en apoyar a uno u…p. 50
[50]preocupados por los últimos intentos nacionalistas conservadores en materia petrolera. Actuando bajo presión --primero por las difíciles condiciones económicas, fruto de la Gran Depresión, y segundo por el conflicto limítrofe con Perú--, Olaya hizo realidad cierta intervención del Estado en aspectos no sólo económicos…p. 265
12Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1321 cita
[17]on the vulnerability of the Colombian labor movement to ruling-class initiatives during the resurgence and reorganization of world capitalism in the wake of the Second World War. The fourth reflects on the relationship of this whole social process to the phenomenon of the Violence. The Advent of the Liberal Republic…p. 132
13Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 180, 1932 citas
[18]decade Conservatives had no reason to believe that their long dominance of national affairs was near its end. A series of meetings in 1925 resulted in the achieving of Marco Fidel Suárez’s dream of a unified party along largely Nationalist lines, and in early 1926 the party was given its candidates for the coming two…p. 180
[28]Nacional [DLN]), the Liberals believed they had a credible candidate for the upcoming presidential contest: Enrique Olaya Herrera, Colombia’s longtime ambassador to the United States. When approached on the matter Olaya had expressed interest in running, but had made it clear that he would not do so on a strictly…p. 193
14Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1531 cita
[19]múltiples proyectos de infraestructura para abaratar costos de exportación e integrar las regiones. Abrió un programa de obras públicas que tendría fuertes incidencias en la hasta entonces inmóvil mano de obra rural, en los índices de inflación y en movilizaciones sociales y conflictos obreros. Los departamentos y…p. 153
15Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 581 cita
[20]escogiera, en la que no figuraba el poeta Guillermo Valencia, porque decían que era “masón”. Antes de tomar la resolución, el prelado se puso en oración con todo el fervor de su alma y le pidió a Dios que le mandara la muerte si cometía error. Como no murió, dio su veredicto: Alfredo Vásquez Cobo, tal como lo había…p. 58
16Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 2271 cita
[21]discord was the creation of the Consejo de Vias de Comunicacion, promoted by Jaramillo, who had already gone so far as to place upon it three North American advisers; Sotero Penuela opposed the project violently and publicly. However, these were only the preliminary skirmishes in the division of the Con- servatives in…p. 227
17When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1033 citas
[22]president's messenger) Alberto Ueras) found G6mez so stricken he could barely speak) though he did manage to tell the young Liberal of his feelings. uAlfonso didn't want to trick me/' he told Ueras) Ubut there is something behind him that won't let him do what he wants-perhaps the Masons."44 G6mez identified L6pez and…p. 103
[23]president's messenger) Alberto Ueras) found G6mez so stricken he could barely speak) though he did manage to tell the young Liberal of his feelings. uAlfonso didn't want to trick me/' he told Ueras) Ubut there is something behind him that won't let him do what he wants-perhaps the Masons."44 G6mez identified L6pez and…p. 103
[24]president's messenger) Alberto Ueras) found G6mez so stricken he could barely speak) though he did manage to tell the young Liberal of his feelings. uAlfonso didn't want to trick me/' he told Ueras) Ubut there is something behind him that won't let him do what he wants-perhaps the Masons."44 G6mez identified L6pez and…p. 103
18De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 69, 802 citas
[25]se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el arzobispo definió la política…p. 69
[39]de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948, cuando la Iglesia Católica se…p. 80
19De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 69, 802 citas
[26]buenas costumbres. no sólo se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el…p. 69
[40]reflejaba la rápida caída de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948,…p. 80
20Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 297, 3002 citas
[27]es ministro plenipotenciario en Chi- le. A su regreso funda El Diario Na- cional, se reincorpora al liberalismo y al caer Suárez es nombrado nueva- mente ministro de Relaciones, entra a defender el tratado Urrutia-Thomson, que pone fin a la cuestión de Panamá, y se enfrenta en las cámaras entre otros a Laureano Gómez,…p. 300
[31]conciso: «Se corrió Olaya, ahora ¿qué ocúrre- sele?» Olaya, para tener varias cartas en la mano, ha inquirido la opinión de Car- los E. Restrepo, ex presidente repu- blicano y republicano solitario. Car- los, en cable a Olaya aplaude su re- chazo de la candidatura de partido y se le anuncia que viaja a Bogotá para…p. 297
21Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2101 cita
[29]de Valencia y 213.417 del tercero. Se concretaba de tal forma la pretensión de Alfonso López, indicada ya, y se configuraba un hecho de profunda significación histórica: el desplazamiento del conservatismo, luego de 45 años de dirigir los destinos de la República. De nuevo, la división del partido gobernante se con-…p. 210
22Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 181 cita
[30]Suárez». Tanto en sus actitudes personales, como en las cir- cunstancias que existían en el momen- to de llegar a la presidencia y en sus antecedentes, sobresalían su inclina- ción hacia los Estados Unidos y su creencia en la idea de que, solamente con una relación con los Estados Uni- dos semejante a la planteada por…p. 18
23Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1191 cita
[32]en lo escuela del lica- nismo, contrael parecer de López Fu= mareo, declimo la idea de una cartdi- detura liberal, prefiriendo llegar al sobre los hombros de una Con- centración Patriótica Nacional; la ad- hesión del conservafismo republi- cano concretoel proposito Sobre esta base, la administración Cayo fue una…p. 119
24Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 1231 cita
[33]Bogota, procla- maron, por intermedio de los doctores Enrique Ca- ballero Escobar, Gabriel Turbay, Eduardo Santos y Alfonso Lépez, la candidatura del doctor Enrique Olaya Herrera. EI domingo 9 de febrero de 1930 se celebraron las elecciones. El doctor Olaya Herrera obtuvo 369.762 votos, Guillermo Valencia 240.833 y el…p. 123
25Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4151 cita
[34]dividió por causa del doble desafio a su hegemonía política, y las elecciones de 1930 fueron ganadas por una coaliciónbipar tidista dominada pOr los liberales y dirigida por los principales arquitec tos del orden institucional establecido en 1910. La plataforma del Partido Liberal victorioso proclamaba "puertas…p. 415
26Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1981 cita
[35]en medio de una ola latinoamericana de golpes y gobiernos militares. Junto al sufragio manejado por caciques de ambos partidos, hubo nume rosos votos influidos por el debate pol í tico, estimulado por diarios cada vez m á s le í dos, por sus comentarios y sus caricaturas. Adem á s, sac ó la pol í tica de clubes y…p. 198
27Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 27, 412 citas
[36]post he retained until 1930. 3 Olaya's career has been recounted in detail because it is representative of a generation of Colombian academicians, politicians, and intellectuals who shaped national events in the 1920s and 1930s. 4 Calling themselves the Centenarios (Centenarists) because their actions came 100 years…p. 27
[69]Pumarejo's high profile diplomacy made him Olaya's heir apparent for the presidency in 1934. 45 The army, for its part, had proven itself in battle by defeating a Peruvian force twice its size, but the war alerted the public to Colombia's military weakness. Olaya moved to purge inept Conservative officers, replacing…p. 41
28Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 3711 cita
[37]a 10,5 centavos de dólar por libra, apenas una fracción de su nivel de bonanza (28,5 centavos en 1926). La crisis internacional, que se desencadenó de manera abierta a partir de octubre de 1929, arrastró también los precios de los productos industriales, que constituían el grueso de las compras externas del país. No…p. 371
29Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 372, 4842 citas
[38]Con el agravan- ~ te de que en Colombia comenzó antes, pues los intereses 1 norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales ' de control de las explotaciones petroleras, decidieron cor- tar los créditos internacionales. El New York Times atribu- yó esa política oficial al "deseo de la administración del…p. 372
[46]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…p. 484
30Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 192, 2762 citas
[42]El crecimiento económico extremadamente rápido de los años veinte provenía de dos fuentes principales: el influjo de capital extranjero y el aumento de las exportaciones cafeteras. Si previamente la inversión extranjera había des- empeñado un papel relativamente insignificante en la economía colombiana, enormes…p. 192
[70]modalidad de la legislación colombiana. Al hacerlo, desafiaba la tenue base con que se había consolidado gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observador de la época, si el proyecto de 1933 hubiera sido convertido en…p. 276
31El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 146, 1542 citas
[43]ú nica ciudad en el curso medio del Magdalena, Barrancabermeja. Tal como los trabaja dores y peque ñ os campesinos de la zona bananera, estaban sometidos a condiciones extremadamente duras de explotaci ó n y enfrentados adem á s a sociedades extranjeras que en forma casi invariable contaron con el apoyo incondicional…p. 146
[61]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…p. 154
32El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4241 cita
[44]antioqueña ligada al gobierno, y compuesta por Esteban Jaramillo, Mariano Ospina Pérez y José M. Marulanda. C. Abe!, op. cit., p. 17. 42 Monson a Chamberlain, Bogotá, 12 de abril de 1929, FO 371113479, Public Record Office (PRO), Londres. 43 Idem; A. Gaitán, Por qué cayó el Partido Comervador; A. Arguedas, "La danza…p. 424
33El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 4141 cita
[45]y empezaba el reflujo temporal de Jos inmigrantes más recientes, Jos menos preparados para enfrentar la crisis urbana. Con el fin de la belle époque, brotan esperanzas e ilusiones en algunos sectores populares de la clase obrera, de Jos trabajadores del campo, de los artesanos y burócratas de bajo rango. Las huelgas,…p. 414
34Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 591 cita
[47]lanzarse a una política novedosa, como no tardaría en comprobarlo su sucesor. Más allá de la moderación del nuevo mandatario, las circunstancias hacían difícil dar timonazos bruscos. Con excepción de la rama ejecutiva, los conservadores contro- laban todas las instancias del poder. El clero se mostraba resuelto a…p. 59
35Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 821 cita
[48]problema parecía agravarse. Los conservadores, divididos, perdieron las elecciones y entregaron el poder a los liberales: fue el único país de América Latina donde, en medio de la crisis mundial, el partido perdedor permitió una transición pacífica a la oposición. Los liberales, por su parte, apoyándose en los…p. 82
36El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 260, 2692 citas
[49]del cambio tic gobierno. Durante ese lapso, Olaya Herrera nombró nuevos go bernadores en la mayoría del territorio nacional. Su ministro de gobierno, Carlos E. Restrepo (de origen conservador y fundador tic la tendencia republicana que intentaba ponerse por encima de los conflictos partidistas) se esmeró por lograr un…p. 260
[59]constituía la mayoría. Tabla N° 5A. Composición de las asambleas departamentales (febrero 1929-febrero 1931) Departamentos Liberales Conservadores Boyacá 42.512 60.859 Norte de Santander 20.165 28.359 Santander 60.238 39.198 Tabla N° 5B. Composición de las asambleas departamentales (febrero 1931-febrero 1933)…p. 269
37Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1031 cita
[51]to known Liberal voters, Liberals had mellowed from their past confrontational stance with the church. Some political violence erupted in the transition of government, as some Conservative officeholders only grudgingly relinquished their posts to entering Liberals.2 Although overshadowed by his successor, President…p. 103
38Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 901 cita
[53]o principios de 1931, en términos de una concepción ideológi- ca del gobierno conservador de Mi- guel Abadía Méndez (7 de agosto de 1926 - 7 de agosto de 1930) sobre lo económico, diferente de aquella que exhibió el gobierno liberal de Enrique Olaya Herrera (7 de agosto de 1930 - 7 de agosto de 1934) durante el primer…p. 90
39Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8341 cita
[54]Odince Vrdsíta excluía la discusión de fondo, advino el país a otra etapa del proteccionismo: el proteccionismo á outrance. Existía ciertamente en el Partido Liberal, cuyos per- soneros tenían parte principal, pero no única, en esas medidas —todavía era el gobierno un gobierno «de unión nacional»— una decisión antigua…p. 834
40Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 cita
[55]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…p. 18
41La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 211 cita
[56]al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…p. 21
42Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 881 cita
[57]Policía y las parroquias electorales (Javier Guerrero, 1991). El gobierno nacional, en una maniobra que fue interpretada por los conservadores como una agresión, comenzó nombrando a un gobernador liberal en el departamento de Boyacá, uno de los menos industrializados y más conservadores: el partido opositor controlaba…p. 88
43No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 491 cita
[58]ideología de ultraderecha tenía audiencia y el anticomunismo, arraigo. Si bien en Bogotá los partidos mantenían las formas, en medio de una gran polarización política, en las regiones los episodios de violencia pasaron de ser esporádicos a reiterados. Probablemente uno de los episodios que marcaron el regreso de la…p. 49
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[60]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…p. 47
45¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 791 cita
[62]una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…p. 79
46María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 2371 cita
[65]es la astucia. Otra de las figuras que tiene más interés, indudablemente, dentro de nuestro partido, es María Cano. ¿Uds. no la han oído hablar? Es elocuentísima; subyuga, fascina, convierte con sus discursos. Sólo que es demasiado lírica. A María para oírla hablar bien, para oírle expresar conceptos verdaderamente…p. 237
47Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 721 cita
[66]National Federation of Coffee Growers in the creation of the Agrarian Credit Bank (Caja Agraria). EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:30:17 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. The Most Necessary Occupation 73 To centralize and…p. 72
48Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2751 cita
[67]región. El asunto fue más un “conflicto” que un guerra, y para mayo de 1933 ya se había declarado un cese al fuego mediado por la Sociedad de Naciones, y se firmó un tratado de paz al año siguiente. Los colombianos se organizaron enérgicamente para defender el territorio, una franja de selva escasamente poblada que…p. 275
49Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 111 cita
[68]Herrera and his successor Alfonso López Pumarejo broke with the long tradition of neglect to demonstrate through their administrative reforms, financial subsidies, public works, health campaigns, and promotion of colonization a genuine commit- ment to extending effective national rule to the wilderness regions. Olaya…p. 11