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Una historia del territorio

Caldas

Caldas es una de las pocas entidades territoriales colombianas cuya existencia puede fecharse con precisión quirúrgica: nació el día en que Rafael Reyes firmó el decreto de 1905, pero su sustancia —los caminos abiertos a machete, los ranchos de…

18 min de lectura52 fuentes

En el mapa administrativo de Colombia, Caldas es un departamento de la región andina occidental cuya capital es Manizales y cuyo territorio, de unos 7.800 kilómetros cuadrados, ocupa el 56% del actual Eje Cafetero. Pero decir esto es decir muy poco. Caldas es, ante todo, una construcción del siglo XX: un territorio tallado por decreto en 1905 sobre tierras arrancadas a Antioquia y al viejo Estado del Cauca, poblado por la ola colonizadora antioqueña que había bajado por la Cordillera Central desde antes de la Independencia, y soldado como unidad política por la renta cafetera, el cable aéreo, el ferrocarril y la densidad institucional de la Federación Nacional de Cafeteros. En 1966 esa soldadura se rompió: el Viejo Caldas se desmembró en tres —Caldas, Risaralda y Quindío— y el departamento actual quedó como el fragmento mayor de una entidad que durante seis décadas fue el mejor ejemplo colombiano de un territorio inventado por el Estado sobre una realidad social que lo precedía.

El sujeto

Caldas lleva su nombre por Francisco José de Caldas, el sabio payanés fusilado en 1816 durante la Reconquista española, pero ninguna de sus ciudades fue fundada por él ni ningún hecho de su biografía transcurrió en el territorio que hoy lo compone. El epónimo fue un gesto simbólico del centralismo republicano: bautizar con el nombre de un mártir criollo una entidad recién nacida bajo la Constitución de 1886. Esa distancia entre nombre y territorio dice algo esencial. Caldas no es una comarca de raíces coloniales profundas; sus ciudades más importantes se fundaron en el siglo XIX, su condición departamental data de 1905, y su identidad —el paisaje del café, el bahareque, la arriería, el habla paisa trasplantada— cristalizó en apenas tres o cuatro generaciones.

El sujeto es doble. Está el Caldas actual, reducido tras 1966, con Manizales como capital, extendido sobre las dos vertientes de la Cordillera Central entre los nevados y el valle del río Cauca, con municipios como Salamina, Aguadas, Neira, Riosucio, Anserma o Pensilvania. Y está el Viejo Caldas, la entidad histórica de 1905 a 1966, que incluía también los territorios que hoy son Risaralda —con Pereira— y Quindío —con Armenia—, y que durante seis décadas funcionó como una sola unidad económica, cultural y política. Toda historia de Caldas está condenada a moverse entre esas dos escalas.

La colonización que hizo la tierra

Antes del departamento hubo la colonización. Desde finales del siglo XVIII y sobre todo a lo largo del XIX, familias antioqueñas empezaron a bajar de las montañas alrededor de Medellín empujadas por hambrunas, sequías y sobrepoblación. El movimiento se inició antes de la Independencia y no se detuvo hasta bien entrado el siglo XX. Avanzaba principalmente hacia el sur sobre la Cordillera Central, abriendo territorios que después formarían el corazón de Caldas, y se extendió también sobre las laderas de la Cordillera Occidental, alcanzando con el tiempo zonas de lo que sería Risaralda.

El mecanismo era simple y feroz. Una familia desmontaba una parcela con machete, hacha y fuego, sembraba maíz y fríjol, construía un rancho de guadua y bahareque, y allí se establecía. Cuando los hijos crecían, algunos migraban más al sur a repetir la operación. La colonización se autogeneraba: cada núcleo familiar consolidado empujaba a otro núcleo más allá de la frontera abierta. No había plan estatal detrás; había hambre, tierra libre en apariencia, y una cultura del trabajo agrario que sabía convertir la selva en pastizal y el pastizal en sementera.

En apariencia, porque la tierra no estaba libre. En la región de Manizales, Neira y Salamina, la compañía González & Salazar reclamaba vastas extensiones de tierra fértil pero inculta y mal alinderada, con la intención de especular con los precios que la propia colonización generaba. El conflicto entre los colonos y la compañía fue largo y agrio, y se resolvió entre 1851 y 1853 mediante una transacción con la mediación del ministro de Hacienda José M. Plata: la compañía cedió gratuitamente al Estado y a la colonización el 40% del área reclamada, y conservó el pleno dominio del 60% restante, ya valorizado por el trabajo de los colonos. Fue un arreglo que fijó una constante caldense: la tensión entre el desmonte popular y la propiedad titulada, entre el hacha del colono y el escritorio del abogado.

Los actores no eran solo campesinos y compañías especuladoras. Comerciantes medellinenses organizados en compañías colonizadoras —los dueños del territorio de Caramanta desde 1835, por ejemplo— participaron en el proceso pensando ya en productos comerciales, en especial en el café para exportar a Europa y a los Estados Unidos. Varias familias prominentes fundaron poblaciones y promovieron la colonización de sus tierras, mezclando el impulso pionero con el cálculo de la renta futura. En algunas zonas próximas al trazado de ferrocarriles, esos empresarios tendieron a excluir a los colonos para vender la tierra con utilidades inmediatas, como ocurrió en Yolombó, en Antioquia, en la década de 1890.

Manizales fue el fruto más visible de este proceso. Fundada hacia 1850, hacia 1912 contaba ya con unos 34.730 habitantes y superaba en población a ciudades de mucho mayor tradición colonial como Popayán —18.724 habitantes—, Neiva —21.852—, Ibagué —24.693— o Pasto —27.760—. Aguadas, con 26.423 habitantes en el mismo año, era la segunda ciudad del futuro departamento. Pereira sumaba 18.429 y Armenia, fundada en 1889, apenas 13.720. Ese ordenamiento demográfico —Manizales como cabeza, luego los pueblos del norte, luego las ciudades del sur en rápido crecimiento— definiría la geografía política del Viejo Caldas durante décadas.

El decreto y la geografía

El departamento de Caldas fue creado en 1905, durante el gobierno de Rafael Reyes y en el marco del Quinquenio. Manizales fue designada capital ese mismo año. El nuevo departamento se formó con territorios segregados de Antioquia y del antiguo Estado del Cauca, y en el censo de 1905 aún no incluía ni la región de Pensilvania-Manzanares ni la provincia caucana del Quindío: las anexiones sucesivas continuarían hasta 1912, año en que los límites del Viejo Caldas quedaron fijados como se mantendrían hasta 1966.

La justificación política vino de arriba y de abajo. Sectores afines al gobierno de Reyes sostenían que las grandes unidades seccionales heredadas del federalismo no eran factores de paz ni de progreso, y que reducirlas resultaba compatible con la centralización política establecida por la Constitución de 1886. En Manizales, el editorial de El Mensajero de abril de 1905 abrazó ese argumento: la desintegración de las viejas seccionales —Antioquia, Cauca— se presentaba como condición del progreso local. La lógica era doble: quebrar el poder de los grandes estados regionales y, al mismo tiempo, dar rango administrativo a un territorio que la colonización había vuelto demasiado poblado y económicamente distinto para seguir siendo periferia de Medellín o de Popayán.

La geografía sancionaba la decisión. Caldas se asienta sobre las dos vertientes de la Cordillera Central, coronada por los nevados del Ruiz —con sus 5.400 metros—, del Santa Isabel, del Cisne, del Quindío y del Tolima. Al oeste, la vertiente desciende hacia el valle del río Cauca; al este, hacia el Magdalena. Los suelos de la vertiente occidental tienen gran fertilidad gracias a capas de cenizas volcánicas con espesor promedio de medio metro, textura franco-limosa y estructura granular. Sobre esa franja, entre Trujillo en el Valle y Salgar en Antioquia —unos 300 kilómetros de largo por 50 de ancho—, con temperaturas cercanas a los 20 grados y precipitaciones anuales de entre 1.500 y 2.000 milímetros, se dispuso una de las regiones agroecológicas más adecuadas del mundo para el café. El decreto de Reyes tuvo la fortuna de encerrar en un solo perímetro administrativo el corazón de esa franja.

El café como cemento

Sin café, el departamento no habría cuajado. La colonización antioqueña había producido pequeñas propiedades desmontadas de maíz, fríjol, tabaco y pastos, pero el café no formaba parte del sistema inicial: los cafetales se establecieron después de diez o más años de los primeros desmontes, cuando los suelos ya habían dado sus primeras cosechas y la pequeña propiedad se había estabilizado. En el Quindío, buena parte de los cafetales se sembraron sobre tierras que antes habían sido pastizales. El café se adaptó al patrón agrario preexistente; no lo inventó.

Una vez adaptado, lo transformó todo. Antioquia y el Viejo Caldas pasaron de aportar cerca del 15% de la producción cafetera nacional en 1898 al 47% en 1932. Ese año, el ingreso cafetero representaba el 15% del ingreso nacional colombiano. El censo cafetero de 1932, confirmado por el de 1955, reveló que la propiedad estaba ampliamente diseminada en fincas familiares operadas por sus propietarios —aunque también profundamente desigual—, y ese rasgo, la pequeña propiedad extendida, se volvió el sello del modelo cafetero colombiano frente a las plantaciones brasileñas o centroamericanas.

Sobre esa base productiva se levantó una arquitectura institucional que fue tan importante como el café mismo. La Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927, formalizó legalmente un poder económico que se venía forjando desde 1903 en la Sociedad de Agricultores de Colombia. La Federación recibió poderes especiales para regular precios internos y proteger al exportador, y consolidó su control sobre las divisas generadas por el grano. Sus intervenciones técnicas duplicaron las exportaciones cafeteras del país de 3 a 6 millones de sacos de 60 kilos entre 1930 y 1960. En el Viejo Caldas esa arquitectura tejió una densidad institucional insólita en la Colombia rural: comités municipales de cafeteros, cooperativas, escuelas, acueductos, electrificación, carreteras terciarias. Hasta comienzos de los años noventa, el Viejo Caldas reportaba los índices nacionales más bajos de necesidades básicas insatisfechas.

Esa prosperidad, sin embargo, no fue una redistribución transparente. La Federación favoreció en la práctica a los exportadores. Los notables municipales de los pueblos cafeteros —los alcaldes, los comerciantes, los tinterillos, los curas influyentes— acabaron convertidos en una especie de empleados informales de las casas exportadoras de Medellín. En el Quindío, los campesinos endeudados vendían el café húmedo a negociantes que pagaban entre 30 y 40% menos del precio. La base técnica del sector productivo caldense era primitiva y rutinaria. La bonanza fue real y transformó la vida material de la región, pero el eje del poder económico estaba en Medellín y en las cabeceras exportadoras, no en las fincas donde se recogía el grano.

Los rieles y el cable

Sin transporte, el café no llegaba al mar. Y sin llegar al mar, no era renta. La modernización de la infraestructura del Viejo Caldas fue, por eso, tan estratégica como la producción misma. Los comerciantes de Manizales se organizaron en 1913 en la Liga del Comercio y fundaron la Cámara de Comercio local con el propósito explícito de modernizar el sistema de transporte para agilizar y abaratar la importación y exportación de mercancías. La apertura de caminos de herradura, el mejoramiento de las carreteras, la construcción de ferrocarriles y de cables aéreos se pensaron como una sola operación.

El Ferrocarril del Pacífico llegó a Pereira hacia 1917-1918 y a Manizales en 1918. El efecto fue inmediato: el volumen de café transportado por esa vía pasó de 8.633 sacos en 1917 a 76.470 en 1919 y a 218.292 en 1921. La integración del Viejo Caldas a la red nacional de comunicaciones se dio en el mismo lustro en que Colombia daba, entre 1922 y 1926, un salto sostenido en construcción férrea a partir de la red mínima que tenía en 1886.

Más singular todavía fue el Cable Aéreo Manizales-Mariquita, cuya construcción comenzó en 1913 y que se inauguró en 1922. Sus 72 kilómetros salvaban la Cordillera Central conectando Manizales con el Magdalena; contaba con 376 torres, cerca de ochocientas vagonetas, y una capacidad de transporte de 10 toneladas por hora. Era propiedad del ferrocarril inglés de La Dorada, y redujo el costo del flete a 37 pesos la tonelada en su ruta específica en 1922. Funcionó hasta 1961. El cable no fue una anécdota técnica: fue uno de los factores que convirtieron a Manizales en el centro regional de mayor peso en la zona cafetera del centro del país. Colgado de sus torres, el café del Viejo Caldas cruzaba la cordillera hacia el río, y del río hacia el Caribe, y del Caribe hacia Nueva York o Hamburgo.

Para 1938, Manizales, Pereira y Armenia sumaban ya alrededor de 200.000 habitantes en conjunto, aunque entre el 65% y el 70% de la población regional seguía siendo rural. La región crecía por dos flancos: el rural, por el desmonte y la expansión cafetera; el urbano, por el comercio, la banca, el transporte y los primeros amagos de industria. La participación demográfica del occidente colombiano —el Viejo Caldas y el Valle— en el conjunto nacional aumentó de manera sostenida durante la primera mitad del siglo XX.

Los empresarios y sus redes

La bonanza no llegó a manos anónimas. Los empresarios del antiguo Caldas se organizaron en sociedades familiares, limitadas y anónimas para diversificar sus actividades y afrontar los riesgos. Sus intereses iban del engorde de ganado a la explotación minera, del comercio de importación a la apertura de caminos, y por supuesto al café en todas sus escalas: producción, trilla, exportación. Su vinculación con las élites locales les permitió establecer una relación estrecha entre el clientelismo político y las actividades empresariales, y facilitó su acceso a la administración de localidades, pueblos y ciudades.

La rápida difusión de la caficultura a partir de 1910 integró mejor los ámbitos comarcales mediante la comercialización del grano y dio impulso a las capas medias de los pueblos. El sistema de partidos y facciones —conservadores y liberales, con sus subdivisiones locales— les proporcionó control de recursos y experiencia en el manejo del poder municipal. Pero esa autonomía comarcal tenía un techo: los notables municipales del Viejo Caldas acabaron subordinados a las grandes casas exportadoras de Medellín, cuya lógica de compra y financiación marcaba los ritmos de la comercialización. La región tenía riqueza; el poder, en buena parte, seguía yendo hacia afuera.

La Violencia sobre las cordilleras

La cohesión aparente del Viejo Caldas cafetero se rompió con la Violencia bipartidista. Junto con Tolima, Valle y Cundinamarca —otras regiones cafeteras donde ya se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas de 1920 y 1930—, el Viejo Caldas fue una de las zonas donde la Violencia se manifestó con mayor crudeza, con desplazamientos masivos y pérdidas de parcelas a escala industrial.

Las cifras siguen siendo disputadas. Guzmán, Fals Borda y Umaña, en La Violencia en Colombia, estimaron 134.820 muertos entre 1948 y 1958, con la mayoría de víctimas en Tolima, Valle, Antioquia y Caldas; la estimación se elevaba a 200.000 al incluir heridos que murieron después y desplazados. Paul Oquist calculó que se perdieron 393.648 parcelas, concentradas principalmente en Valle, Cundinamarca, Tolima, Antiguo Caldas y Santander. Un estudio econométrico más reciente, de 2019, basado en censos y tasas de natalidad, bajó las víctimas mortales del período 1949-1958 a un rango de entre 39.142 y 57.737. En cualquiera de las estimaciones, Caldas quedó entre los departamentos más golpeados: alrededor de 9.500 muertes por violencia entre 1949 y 1958, con una tasa estimada de 950 muertes violentas en 1958, cifra comparable a las 10.170 muertes de Valle en el mismo período.

La forma que tomó la Violencia en las zonas cafeteras tuvo una gramática precisa. Ventas forzadas de tierras, robos de cultivos y animales, aumento de la intensidad de los desplazamientos y asesinatos en las épocas de cosecha del café. En el Viejo Caldas se formaron grupos armados que presionaron ventas o abandonos de tierras. Propietarios y campesinos eran desplazados y sus predios adquiridos de manera fraudulenta a precios irrisorios, con la participación activa de notarios, especuladores y compradores oportunistas que se aprovechaban del ambiente. Los tribunales de conciliación creados para resolver despojos en los cinco departamentos declarados zonas de Violencia —Caldas, Cauca, Huila, Tolima y Valle— fracasaron al año de su instalación por sus propias limitaciones estructurales.

Tras el 9 de abril de 1948, los alzamientos en el Viejo Caldas se limitaron a escaramuzas, saqueos y movilizaciones partidarias. Las estructuras políticas locales estaban bajo el dominio de caciques y de la Iglesia, y entre los recolectores de café, los desempleados y los subocupados predominó una mezcla de cólera y venganza contra conservadores y clero, sin canalización revolucionaria. La región se quebró por dentro sin cambiar de forma por fuera.

Y no terminó en 1958. El Viejo Caldas fue uno de los focos de la llamada segunda Violencia, entre 1958 y 1966, junto con Cauca, Huila, Tolima y Valle. De los 18.481 muertos computados en ese período, tres de cada cuatro se ubicaron en esos cinco departamentos. Cuando en 1966 se decretó la segregación del Viejo Caldas, el sur del territorio —la zona que ese mismo año pasaría a llamarse departamento del Quindío— era ya un área de operaciones guerrilleras de las FARC bajo el mando de Ciro Trujillo. La región que había reportado los mejores indicadores sociales del país arrastraba, al mismo tiempo, un despojo agrario masivo y una guerra rural que no cesaba.

La ruptura de 1966

En 1966, el Viejo Caldas fue desmembrado. Dio origen a dos nuevos departamentos —Risaralda, con capital en Pereira, y Quindío, con capital en Armenia— y quedó un Caldas reducido, con Manizales como capital. El territorio original quedó dividido en tres entidades departamentales que hoy suman en conjunto 13.873 kilómetros cuadrados, equivalentes al 1,2% del territorio nacional. Caldas conservó el 56% de ese total, Risaralda el 28% y Quindío el 15%.

La segregación se ha contado a veces como una decisión administrativa de peso menor, un ajuste técnico. Fue mucho más que eso. Fue el reconocimiento formal de que el Viejo Caldas, después de seis décadas de existencia, no había logrado consolidar una identidad política única capaz de contener las tensiones internas entre sus tres polos urbanos y sus distintos frentes de colonización. Pereira y Armenia, ciudades del sur en crecimiento acelerado, habían dejado hacía tiempo de ser tributarias de Manizales; sus élites reclamaban aparato administrativo propio, control fiscal, capacidad de decisión. La Violencia había disuelto la cohesión rural cafetera. Y la propia arquitectura fiscal y política del Frente Nacional se prestaba a la creación de nuevas entidades territoriales que multiplicaran cargos, transferencias y burocracias.

Detrás del decreto había, además, una geografía real. El Viejo Caldas nunca fue una unidad natural: fue tres subregiones cosidas por el café y por el aparato federativo. El norte, alrededor de Manizales, Salamina y Aguadas, más antiguo, más conservador, más ligado a Antioquia. El centro, alrededor de Pereira y Anserma, comercial, dinámico, con más mestizaje afroamericano e indígena. Y el sur, alrededor de Armenia, más joven, más agrario, más volcado sobre la vertiente del Cauca. La renta cafetera y la Federación habían mantenido esas tres partes en la misma órbita durante la fase ascendente del ciclo. Cuando la Violencia y la modernización urbana desgastaron esos vínculos, la separación se volvió cuestión de tiempo.

El presente de una construcción

El Caldas actual —el fragmento del norte— conserva a Manizales como capital, con unos 190.000 habitantes en el censo de 1964 y con un crecimiento urbano que se consolidó gracias a que en 1905 se la había hecho capital departamental y a las obras de infraestructura posteriores: el cable, el ferrocarril, las carreteras. En sus municipios, la tradición cafetera sigue siendo el tejido de fondo, pero el paisaje ha cambiado. Desde comienzos de los años noventa, la situación de privilegio del Eje Cafetero en la economía nacional se deterioró, y afectó la calidad de vida de una región que hasta entonces reportaba los mejores indicadores sociales del país. Manizales, Pereira y Armenia, como triángulo urbano, se han desplazado progresivamente del café hacia el comercio, la educación superior, el turismo, los servicios.

El café se resiste, no obstante, a desaparecer como categoría de identidad. El paisaje cultural cafetero —la finca de bahareque, la mula, el chapolero, la vereda con su capilla— se ha convertido en objeto de patrimonialización, en marca turística, en emblema regional. Es una operación curiosa: la cultura material que fue producto contingente de una fase económica se congela como esencia. La misma región que fue construida por decretos, por rieles, por cables, por federaciones exportadoras, se representa hoy como paisaje eterno.

La huella

Caldas deja una lección que se sitúa en el centro de la historia colombiana del siglo XX. Muestra hasta qué punto una región puede ser, a la vez, popular en su origen y estatal-empresarial en su consolidación. La colonización antioqueña proveyó el sustrato humano y agrario desde abajo, con familias que desmontaban selvas y empujaban a sus hijos más al sur. Sobre ese sustrato se plantaron dos capas de arquitectura política y económica: primero el decreto de 1905, que dio forma administrativa a lo que ya existía como sociedad; luego la infraestructura cafetera —Federación, cable, ferrocarril, comités municipales— que soldó lo administrativo con lo económico. Ninguna de esas capas explica sola el resultado. Sin la colonización, no había gente ni tierra abierta; sin el decreto, no había departamento; sin el café, no había renta para sostenerlo.

La construcción fue exitosa mientras la renta duró. El Viejo Caldas se convirtió en el mejor ejemplo colombiano de un territorio ocupado, poblado y productivo en pocas décadas, con ciudades que superaban en tamaño a capitales coloniales de siglos, con la mejor infraestructura de servicios rurales del país, con una densidad institucional que hacía funcionar el Estado local mejor que en casi ninguna otra parte. Pero la construcción tenía costuras. Los pequeños propietarios seguían dependiendo de casas exportadoras que descontaban entre 30 y 40% del precio. Los notables municipales eran empleados informales de intereses medellinenses. Y la Violencia mostró, entre 1948 y 1966, que la cohesión social de la región era más frágil de lo que sugerían las estadísticas de bienestar: cientos de miles de parcelas cambiaron de manos por la fuerza, decenas de miles de personas murieron, y la propia geografía del departamento —tres polos urbanos, tres subregiones— acabó por reclamar tres administraciones distintas.

La segregación de 1966 no fue, entonces, un accidente. Fue la consecuencia territorial de una fractura social que la renta cafetera había ocultado durante décadas y que la Violencia había vuelto insostenible. El Caldas que sobrevivió a la partición es el fragmento norte de aquella construcción: un departamento que sigue midiéndose contra su propia edad de oro, que celebra un paisaje cultural cafetero cuya base económica se erosiona, y que carga con la memoria doble de haber sido el mejor ejemplo del poblamiento antioqueño y uno de los escenarios más crudos de la guerra bipartidista.

En eso Caldas resume algo más grande. Resume la forma en que Colombia hizo país en el siglo XX: colonizaciones populares abajo, decretos centralistas arriba, café y ferrocarril en medio, y una violencia recurrente que descubría, cada tanto, que las soldaduras eran menos firmes de lo que sus arquitectos creían. El departamento que lleva el nombre del sabio payanés no fue una tierra hallada; fue una tierra hecha. Y sigue haciéndose.

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Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

39 documentos · 52 fragmentos
01
La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 131
1 cita
[1]

la presión refor- mista del grupo de comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos, como los que en 1835 eran dueños del extenso territorio de Caramanta (J. Parsons, 1949, pp. 85-95). A estos comer- ciantes, empr e sarios y contratistas les interesaba el fomento de…

p. 131
02
Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 309, 399
2 citas
[2]

Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…

p. 309
[33]

The Manizales Rope Way Ltd. 200.000 _______ Fuente: Francisco Posada Díaz, Colombia: violencia y subdesarrollo (Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1969), p. 76 y Luis Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia (Medellín, Santa Fe, 1955), p. 352. El siglo xix fue escenario de la inversión inglesa en los…

p. 399
03
Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 24
1 cita
[3]

resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…

p. 24
04
Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 200
1 cita
[4]

Central, en donde se encontraron con las grandes migraciones rumbo al corredor antioqueño que ya llevaba en proceso más de cien años. La movilización de los antioqueños se había iniciado muchas décadas antes de la Independencia, huyendo de la hambruna, las sequías y la sobrepoblación de las zonas montañosas de los…

p. 200
05
El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 289, 306
2 citas
[5]

las pugnas iniciales entre los colonizadores y los colonos, por un lado, y la compañía González & Salazar, por el otro, forma parte del confuso mito sobre el carácter abierto de la colonización de Manizales, Neira y Salamina. La base del litigio fue, naturalmente, la posesión de vastas extensiones de tierra fértil…

p. 289
[28]

rural. El incendio de Manizales de 1925 saca a flote el problema del desempleo urbano que posteriormente se hace muy eviden- te. Según el Informe del gobernador, "el pueblo obrero, industrial y traba- jador, así como los miembros de la alta sociedad, trabajaron con empeño y eficacia en la extinción del incendio. Pero…

p. 306
06
Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 317
1 cita
[6]

después de diez años o más de haberse efectuado los primitivos desmontes y cuando los suelos ricos en humus habían dado en abundancia las primeras cosechas de maíz, fríjoles o tabaco. Aun en la hoya del Quindío, donde la colonización ha sido relativamente reciente y donde hoy, más que en cualquier otra parte de…

p. 317
07
Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 19
1 cita
[7]

más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…

p. 19
08
Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 212, 317
2 citas
[8]

old department of Caldas, created in 1905 and dismembered in the sixties, creating three new departments, Caldas, Risaralda, and Quindio. 37 Seep. 185. 38 Brew, 'Economic Development', pp. 173—5. 39 ANC, Bienes baldios: Correspondencia, 1892, Pbro. C. Perez to Presi- dent of the Republic, Yolombo, 15 October 1892. 40…

p. 317
[31]

construction of the railway was enthusiastically carried on towards Manizales, which was reached in 1918. A year later Armenia was connected with the Pacific railway by the line to Nacederos. 58 The majority of the population (65—70 per cent) was still rural, although the towns grew with the coffee. The threshing was…

p. 212
09
Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 207, 213
2 citas
[9]

directores natos del Estado» al mismo tiempo que concebían a las antiguas secciones como unas entidades independientes, ligadas al resto de la República sola- mente para efectos internacionales. Así sucedía en la primera década del siglo xx, no obstante el elevado grado de centralización política alcanzado con la…

p. 213
[13]

caída de los ingresos del Estado, que para el bienio de 1899-1901 habían descendido a dos millones trescientos mil pesos, después de alcanzar catorce millones y medio durante el bienio in- mediatamente anterior. Por otra par- te, para un Estado débil y al borde de la disolución, tanto por su impotencia para enfrentar…

p. 207
10
La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 65, 80
2 citas
[10]

el concejo de Manizales, compró las tierras restantes dentro de la ciudad que pertenecían a la compañía por 22.500 pesos. Pero cuando el concejo decidió que el precio era muy alto, los compradores constituyeron una compañía privada (Moreno, Walker y Cía.), que vendió lotes y acciones a los últimos pobladores. 26 El…

p. 65
[12]

Caldas, 1.425.000 (h); Valle, 227.000 (i), Tolima, 200.000 (j); Chocó, 7.000. a) "Reisen in Antioquia und im Cauca im Jahre 1880 und 1881", Petermanns Mitteilungen (1883), pág. 441. b) Al tiempo del censo de 1905 el nuevo departamento de Caldas no incluía ni la región Pensilvania-Manzanares, ni la provincia del…

p. 80
11
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 46
1 cita
[11]

pasaron por allá. […] Digamos que esa […] siempre fue una zona donde se vivían con mucha intensidad las guerras civiles porque además, como era una frontera entre el Estado de Antioquia conservador [y] el Estado del Cauca liberal, había también esas tensiones étnicas entre antioqueños y caucanos» 51. En 1905, durante…

p. 46
12
Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 127
1 cita
[14]

127 Tabla No. 3 Población de Departamentos según el censo de 1921 Fuente: Censo de población de 1921 En 1912 ese número de población se había más que duplicado y rondaba los 34.730. Con algo más de 60 años de existencia aventajaba en población a otras ciudades de más larga tradición como Ibagué (24.693), Pasto…

p. 127
13
Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 191, 203
4 citas
[15]

la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una pequeña franja alargada entre…

p. 191
[16]

posible que la complejidad de la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una…

p. 191
[47]

de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las actividades comerciales y culturales de toda…

p. 203
[48]

gobiernoestableció allí una nueva figura de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las…

p. 203
14
Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 281
1 cita
[17]

ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…

p. 281
15
Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 31
1 cita
[18]

medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…

p. 31
16
Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 368
1 cita
[19]

todo el período que va de 1932 a 1955 la propiedad en la producción cafetera colombiana también estaba diseminada y que existían grandes cantida des de fincas familiares operadas por sus propietarios. De cualquier modo, la trayectoria histórica de la producción cafetera en Colombia durante estas décadas condujo a tal…

p. 368
17
Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 327
2 citas
[20]

gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…

p. 327
[21]

gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…

p. 327
18
Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 129
1 cita
[22]

define the Colombian model, wherein families would work together to grow coffee for export and staples (beans, cassava, and plantains, among other products) for home consumption. Coffee production, which is extremely labor intensive, returned more revenues to the middlemen and merchants than to the farmers. In 1927,…

p. 129
19
El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 38
1 cita
[23]

13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…

p. 38
20
El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 38
1 cita
[24]

13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…

p. 38
21
At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 98
1 cita
[25]

erstwhile class of economically conservative and politically radical class of coffee-producing campesinos into market-dependent cafeteros who viewed themselves as junior partners in the larger project of producing coffee in order to develop the country. Fedecafé ’ s technical interventions increased the overall…

p. 98
22
Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 8, 368
2 citas
[26]

que se han adoptado aquí para la subdivisión cronológica del tema. De hecho, en sus comienzos en las últimas décadas del siglo XIX, la expan- sión cafetera se asentó sobre un régimen de haciendas, principalmente en el occi- dente de Cundinamarca, los Santande- res, Antioquia y en menor medida el Valle del Cauca. Sin…

p. 8
[52]

Valle Subtotal departamentos Territorios nacionales Total país Fuente: Cuadro 6. 1905 13.6 2.4 2.8 0.3 1.9 2.4 1.9 1.9 2.5 36.5 11.4 12.1 3.8 9.0 0.2 14.5 5.1 5.8 3.6 31.6 15.4 3.6 1.1 0.7 1.3 4.9 4.6 98.7 1.3 100.0 1912 14.4 2.3 3.6 0.7 2.3 1.5 1.7 2.3 2.6 35.0 11.0 11.5 4.0 0.6 0.6 13.0 4.2 5.7 3.1 32.7 14.6 4.2 1.4…

p. 368
23
Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 90
1 cita
[27]

comenzar la década de 1890 apenas representaba el4 % del valor de las exportaciones antioqueñas de oro. La veloz difusión de la caficultura a partir de c. 191 o, integraría mejor los ámbitos comar- cales, mediante la comercialización del grano qu e dio vuelo a las capas medias de los pueblos. Simultáneamente, el siste…

p. 90
24
Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 206
1 cita
[29]

camino que desde Manizales llegaba al río Magdalena por La Moravia. Un ferrocarril que desde Manizales llegara hasta dicho río era impensable, y el que finalmente se construyó llegó hasta Buenaventura; sabia decisión pero posible solo hasta finales del decenio de 1920. Los empresarios, en su urgencia por una solución…

p. 206
25
El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 307
1 cita
[30]

año I925, p. 94. Todos los puertos fluviales del Magdalena eran focos de este tipo de enfermedades, principalmente Girardot, La Dorada, Puerto Berrío y Barrancabermeja. 305 EL CAFÉ EN COLOMBIA La pobreza campesina se abate un poco y la región se integra mucho mejor a la red de comunicaciones del país. En 1917-1918 el…

p. 307
26
Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 180, 183
2 citas
[32]

dernizar el sistema vial a través de la apertura de nuevos caminos de herradura, el mejoramiento y trazado de carreteras, y la construcción del ferrocarril y de los cables aéreos, que les permitió asegurar mejor los mercados internos y facilitar la exporta ción. Siguiendo esta orientación, los comerciantes se…

p. 180
[35]

puentes, y para el suministro de sal, panela, carne, tabaco y aguardiente a las tropas durante las guerras. E lempresario en e lantiguo departamento de Caldas (1 8 5 0 - 1 9 3 0) 6 8 L a P a t r i a, junio 21 de 1971. [105 ] A lb e iro V a le n cia L lano La vinculación con las elites locales permitió a los…

p. 183
27
Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 147, 341
2 citas
[34]

trazado de ferrocarriles, los territorios anteriormente vacantes atraían simultáneamente tanto a especuladores como a colonos. En esos sectores los empresarios orientaban sus principales esfuerzos a la adquisición de derecho sobre la tierra per se, la cual, gracias a su localización privilegiada, podía, al venderse,…

p. 147
[36]

96 Filadelfia 2 74 1827-1869 1870-1900 1901-1917 1918-1931 N.• de N.• de N.• de N.• de N.• de N.• de N." de N.• de N.• de N." de N.• de Municipio• concesiones hectáreas concesiones hectáreas conflictos concesiones hectáreas conflictos concesiones hectáreas conflictos otorgadas otorgadas reportados otorgadas reportados…

p. 341
28
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59, 64
2 citas
[37]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
[39]

forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…

p. 64
29
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42
1 cita
[38]

regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…

p. 42
30
Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 44
1 cita
[40]

años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…

p. 44
31
No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 72
1 cita
[41]

el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…

p. 72
32
La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 312
1 cita
[42]

violentas Muertes violentas en 1958 en 1949-1958 i (estimado) Antioquia 132 1.320 Caldas 950 9.500 Cauca 156 1.560 Huila 113 1.130 Valle 1.017 10.170 Llanos Orientales 65(1960) 650 Santander 106(1960) 1.060 Este cálculo inicial parece básicamente correcto, con excepción de Antioquia, Huila y los Llanos Orientales. La…

p. 312
33
Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 209
1 cita
[43]

los cinco departamentos definidos por decreto como zonas de Violencia (Caldas, Cauca, Huila, Tolima y Valle), recibieron la misión de resolver las situaciones de hecho o las lesiones económicas sufridas a raíz de compraventas, permutas, hipotecas y en general las transacciones sobre bienes inmuebles, realizadas bajo…

p. 209
34
Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 26
1 cita
[44]

que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…

p. 26
35
Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 69
1 cita
[45]

políticas estaban bajo el dominio y dirección de caciques y de la Iglesia. Ello determinó que la protesta contra el asesinato de Gaitán sólo produjera escaramuzas y saqueos a establecimientos de comerciantes de ambos partidos, según el periódico La Patria de 11 de abril de 1948. En al- gunas localidades la revuelta se…

p. 69
36
Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 308
1 cita
[46]

distribuyeron en seis destacamentos, dirigidos cada uno de ellos por Ciro Trujillo, Joselo Lozada, Carmelo López, Rogelio Díaz, José de Jesús Rojas y Manuel Marulanda en compañía de Jacobo Arenas, quienes marcharon con un grupo de cincuenta hombres a la región del río El Pato, donde tenían planificado integrar a los…

p. 308
37
Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 73
1 cita
[49]

340 de 1910 Entidades administrativas: 27 municipios, 25 corregimientos y 142 inspecciones de policia da vicado al Actividad % Agropecuaria, silvicultura, caza y pesca 20,17 ' oeste a Mineria 1,47 g i at Cundinamarca, a lo largo di * Electricidad, gas y agua 3,66 El il Industria 13,25 Construccién 4,16 Comercio 9,91…

p. 73
38
Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 41
1 cita
[50]

los basaltos, con sus agudas aristas en las que silba el viento de las alturas. Primero aparece el cono aislado del Tolima, luego el Quindío, con su punta roma, el Santa Isabel y el Cisne, de nieves intermitentes y, por último, el imponente nevado del Ruiz, con sus 5.400 metros de altura. Más al norte, el macizo…

p. 41
39
Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 12
1 cita
[51]

entre 1912 y 1918 y al 1,9 % entre este ultimo afio y 1928. El crecimiento de la poblacién y los desplaza- mientos internos de ésta otorgaban la disponibili- dad de recursos humanos para la expansién de las actividades de exportaci6n y urbano-industriales y también para la ampliacién de las areas de coloni- zacién.…

p. 12