Eje Cafetero
“El Eje Cafetero es una construcción histórica de menos de dos siglos: antes de 1850, la franja entre Trujillo y Salgar era montaña boscosa y despoblada, y su transformación en región próspera y densamente poblada fue obra de una colonización…”
En la cordillera Central colombiana, al occidente del país, se extiende una franja de unos trescientos kilómetros de largo por cincuenta de ancho —de Trujillo, en el Valle, a Salgar, en Antioquia— donde una temperatura constante cercana a los veinte grados, precipitaciones entre 1.500 y 2.000 milímetros anuales y un suelo volcánico de textura franco-limosa configuran un ecosistema de rara productividad. Sobre ese piso natural, entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, una colonización campesina de origen antioqueño levantó pueblos, roturó pastizales, plantó café y terminó fabricando la región que hoy se conoce como Eje Cafetero: los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, junto con áreas limítrofes del norte del Tolima, el norte del Valle y el suroeste antioqueño. Región nueva —casi todos sus municipios se fundaron entre 1840 y 1910—, densamente poblada para los estándares andinos, articulada por cables aéreos, ferrocarriles y carreteras al mercado mundial, y estructurada, cosa infrecuente en Colombia, sobre pequeñas y medianas propiedades. De ese entramado surgieron una economía cafetera institucionalizada por la Federación Nacional de Cafeteros, una identidad cultural —la paisa— proyectada al conjunto del país, y una tragedia: La Violencia, que en estas laderas tomó formas particularmente extremas. Lo que sigue reconstruye ese sedimento: cómo se formó la región, cómo la definió el café, y cómo la crisis contemporánea deshizo en tres décadas lo que había tomado un siglo edificar.
La región como sedimento
Hablar del Eje Cafetero es hablar de un artefacto histórico reciente. Antes de 1850, el corredor comprendido entre el sur de Antioquia y el norte del Valle era, en su mayor parte, montaña boscosa y despoblada, con enclaves indígenas dispersos y algunos caminos coloniales de escaso tráfico. La densidad demográfica que hoy caracteriza a Manizales, Pereira o Armenia —y que las convirtió en capitales departamentales en cuestión de décadas— es producto de una ola migratoria que, cuando comenzó, no perseguía el café. Buscaba tierra: tierra para maíz, para fríjol, para ganado, para escapar del hambre y de la sobrepoblación de las montañas alrededor de Medellín.
La geografía volcánica de la región, con sus cenizas de medio metro de espesor y su estructura granular, fue condición necesaria del posterior auge cafetero, no su causa. Los mismos suelos habían estado allí durante milenios sin producir un solo grano exportado. Lo que activó el ecosistema fue la conjunción de tres procesos: una colonización campesina que desbrozó y ocupó el territorio, una élite comercial antioqueña que introdujo el café como cultivo de exportación, y una infraestructura de transporte —cables, ferrocarriles, carreteras— que conectó las vertientes cordilleranas con los puertos del Caribe y, más tarde, del Pacífico. Sin cualquiera de esos tres elementos, la franja habría permanecido económicamente inerte. Con los tres, se convirtió, en menos de un siglo, en una de las regiones más prósperas del país.
Esa prosperidad nunca fue simétrica ni pacífica. La estructura de pequeña propiedad que la caracteriza —rasgo distintivo frente al latifundio dominante en el resto de Colombia— convivió desde el origen con comerciantes y especuladores que controlaban el procesamiento, el mercadeo y la valorización del suelo. La Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927, institucionalizó ese equilibrio, elevándolo a política de Estado y modelo social. La Violencia de mediados del siglo XX y la crisis cafetera posterior a los años noventa expusieron su fragilidad. El Paisaje Cultural Cafetero, reconocido internacionalmente como patrimonio, es hoy la memoria embalsamada de esa construcción.
La colonización antioqueña: raíz del territorio
La colonización antioqueña se inició antes de la Independencia, presionada por hambrunas, sequías y sobrepoblación en las montañas alrededor de Medellín. Algunos migrantes marcharon hacia el norte —el Bajo Cauca, el valle del Magdalena, las costas del Caribe—, pero la corriente principal empujó hacia el sur, sobre la cordillera Central y las laderas orientales de la cordillera Occidental. Sonsón, con presencia documentada desde al menos 1789, fue uno de los primeros asentamientos de ese avance. Abejorral y Aguadas figuran entre las fundaciones tempranas del mismo movimiento.
En la segunda mitad del siglo XIX, el proceso se intensificó. Mineros desilusionados por el agotamiento de vetas y agricultores en busca de mejores tierras engrosaron la corriente colonizadora. Salamina, más al sur, sirvió de trampolín para el descenso hacia las tierras templadas y calientes. Manizales, fundada a mediados del siglo, creció con rapidez inusitada: en 1912 rondaba los 34.730 habitantes, superando en población a ciudades de mucho mayor abolengo como Popayán (18.724), Neiva (21.852), Pasto (27.760) o Ibagué (24.693). La aritmética del censo dice lo que la geografía calla: en menos de dos generaciones, un pueblo nuevo se había vuelto más grande que capitales coloniales.
En el actual Quindío la cronología es aún más comprimida. La mayoría de las fundaciones —Filandia, Armenia, Circasia, Montenegro, Sevilla, Tebaida, Caicedonia— se concentraron entre 1880 y 1910, es decir, en el mismo período en que el café empezaba a implantarse comercialmente en la región. Nombres como los de Fermín López y Jesús María Ocampo, apodado el Tigrero, quedaron asociados a la epopeya fundacional de esos poblados, que la memoria local convirtió en héroes del hacha y el machete.
La preponderancia antioqueña en este proceso admite matices: hubo colonos provenientes del Cauca, del Tolima y de Cundinamarca, sobre todo en Risaralda, Quindío y el norte del Valle. Es una precisión útil pero marginal: no altera el hecho estructural de que la matriz cultural, la lengua ritual del trabajo, la religiosidad, la dieta y las formas de propiedad que se impusieron en la región fueron reconocibles como paisas y así se autopercibieron sus habitantes. El Estado colombiano ratificó la nueva realidad territorial en 1905, cuando el gobierno de Rafael Reyes creó el departamento de Caldas a partir de tierras segregadas de Antioquia y Cauca. Ese trazado —que conservaría sus límites hasta 1966, cuando se separaron Quindío y Risaralda— fijó administrativamente lo que la colonización había producido en el terreno: una región nueva, con capital nueva, cabalgando sobre viejas fronteras.
La colonización avanzó incluso más allá del actual Eje Cafetero. Sus oleadas alcanzaron el norte del Valle, el Tolima, las tierras volcánicas de Moscopán en el Huila, los declives de la cordillera de Bogotá, y llegaron hasta más allá de Popayán. Entre 1847 y 1914 el Congreso intentó regularizar, con leyes de baldíos y auxilios a los colonizadores, un proceso que ya avanzaba por su cuenta. La legislación fue con frecuencia tardía o inefectiva; los pleitos por tierra —entre colonos, especuladores, comerciantes y titulares nominales de concesiones— se convirtieron en un rasgo permanente de la vida rural de la región.
El café llega tarde y lo cambia todo
Contra la imagen fijada por el mito, el café no fue el motor inicial de la colonización sino un cultivo que se implantó sobre un territorio ya ocupado. En la hoya del Quindío, la mayor parte de los cafetales se establecieron en tierras que antes habían sido pastizales. Los colonos habían llegado antes; el café llegó después, cuando los comerciantes medellinenses, atentos a los precios del mercado mundial, identificaron en el grano el producto de exportación capaz de valorizar las nuevas tierras y de sostener el crecimiento de sus casas comerciales.
La expansión cafetera colombiana, en sus comienzos —últimas décadas del siglo XIX—, se apoyó predominantemente en haciendas del occidente de Cundinamarca, los Santanderes, Antioquia y, en menor medida, el Valle del Cauca. La aparcería, el arriendo y la figura del agregado organizaban el trabajo bajo formas precapitalistas: en Cundinamarca dominaba la contratación de arrendatarios, en Santander la aparcería en medianas y pequeñas propiedades, en Antioquia el sistema de agregados. Desde comienzos del siglo XX el mapa se transformó. El avance cafetero en el sur de Antioquia, el Viejo Caldas, el norte del Valle y el Tolima —resultado en gran medida de la colonización del occidente— produjo un régimen distinto: predominantemente de pequeñas y medianas unidades productivas.
Las cifras marcan la magnitud del vuelco. En 1898, Antioquia y el Viejo Caldas aportaban cerca del 15% de la producción nacional; en 1932 concentraban el 47%. En el mismo período, Cundinamarca y Santander pasaron del 82% al 24%. Para 1923, las fincas con cafetales adultos de menos de doce hectáreas controlaban el 56,4% de la producción nacional. El país cafetero se había desplazado hacia el occidente y, con ese desplazamiento, había cambiado también su estructura social: la hacienda cedía terreno a la pequeña explotación familiar, y las viejas formas de trabajo precapitalista, sacudidas por las luchas agrarias de los años veinte y treinta en Cundinamarca y Tolima, se disolvían en un régimen de propietarios que trabajaban su tierra o pagaban jornales.
El sistema antioqueño de aparcería, que repartía los aumentos de productividad entre aparcero y terrateniente, generó incentivos para la introducción de mejoras técnicas. La estructura resultante fue extraordinariamente atomizada: la propiedad, aunque desigual, quedó disgregada entre decenas de miles de familias. Esa distribución tuvo consecuencias económicas de largo aliento: al ser los productores los mismos propietarios, y al requerir el cultivo grandes cantidades de mano de obra en cosecha, los ingresos cafeteros se difundieron —con desigualdad, pero difusamente— entre las capas populares rurales, ampliando la capacidad adquisitiva de las masas en una medida que otras economías exportadoras del país, controladas por unos pocos, nunca lograron.
Los rieles, los cables y el mercado mundial
Una economía de exportación asentada en las vertientes andinas no era, en sí misma, viable. La distancia entre las fincas y los puertos del Caribe —los únicos por los que salía el café hacia Nueva York y Europa hasta bien entrado el siglo XX— exigía una infraestructura de transporte que la geografía hacía costosa y las haciendas particulares no podían financiar. La solución llegó por partes, a lo largo de seis décadas, combinando iniciativa privada, inversión pública y algunos episodios de audacia técnica.
El más espectacular fue el cable aéreo Manizales-Mariquita: setenta y dos kilómetros de recorrido, 376 torres, iniciado en 1913 e inaugurado en 1922. En sus casi ochocientas vagonetas transportaba hasta diez toneladas de café y otras mercancías por hora, salvando el desnivel de la cordillera Central hacia el valle del Magdalena. Estuvo en servicio hasta 1961, cuando el ferrocarril y las carreteras terminaron de desplazarlo, y fue uno de los factores que consolidaron a Manizales como el centro regional de mayor peso en la zona cafetera del centro del país.
En paralelo, los comerciantes manizaleños se organizaron para forzar la modernización del transporte. En 1913, 78 casas comerciales mayoristas fundaron la Liga del Comercio, y poco después la Cámara de Comercio de Manizales, con el objetivo explícito de organizar un sistema moderno para agilizar y abaratar la importación y exportación de mercancías. La iniciativa privada empujaba a un Estado que respondía con lentitud pero con montos crecientes: durante más de seis décadas, la inversión pública en ferrocarriles de las zonas cafeteras fue una de las piezas centrales del gasto de la nación.
El ferrocarril se convirtió en la arteria del sistema. Conectó los puntos de producción con los puertos de embarque, y contribuyó decisivamente al desarrollo de Antioquia, Caldas, Valle y parte de Cundinamarca. Hasta 1942, la producción de café antioqueño se exportaba prácticamente en su totalidad por Cartagena y Barranquilla, remontando el Magdalena. Ese año se terminó el ferrocarril que unía Antioquia con Cali y Buenaventura, abriendo por fin la ruta del Pacífico. En 1926 había comenzado la construcción de la carretera Simón Bolívar, que partiendo de Buenaventura se bifurcaba en Loboguerrero hacia Buga y, sin pasar por Cali, dinamizaba el comercio departamental y nacional en dirección norte y sur. Fue terminada casi dos décadas después.
Comerciantes y autoridades regionales impulsaron sistemáticamente la apertura de caminos de herradura, el mejoramiento de trazados de carreteras y la construcción de puentes. La caficultura terminó conectando apartados intersticios de los Andes al Caribe por el Magdalena y al Pacífico por ferrocarril, articulando una región que, pocas décadas antes, había sido monte cerrado. La infraestructura resolvió uno de los mayores obstáculos para la industrialización nacional, aunque, por sí sola, no bastó para adecuar la estructura agraria a las necesidades del desarrollo industrial.
La Federación como Estado paralelo
La Federación Nacional de Cafeteros nació en 1927, en un momento de altos precios internacionales y de optimismo generalizado sobre el futuro de la industria. Un año después firmó con el gobierno un contrato para administrar el impuesto a las exportaciones creado en 1927. Ese contrato marcó el inicio de una relación singular en la historia colombiana: una entidad gremial privada, financiada con un impuesto público sobre su propia actividad, encargada de regular precios internos, proteger al productor, promover el consumo y proyectar la marca del café colombiano en el mundo.
El peso económico del sector explicaba la magnitud del arreglo. En 1927, el ingreso cafetero equivalía al 15% del ingreso nacional. Poner en manos de la Federación —con poderes especiales de regulación de precios internos y de manejo de las divisas del sector— una porción tan significativa de la economía era, en efecto, delegar a un gremio privado funciones que en otros países correspondían al Estado. Los dirigentes de los partidos tradicionales lo entendieron con claridad. Mariano Ospina Pérez, Carlos Lleras Restrepo, Alberto Lleras Camargo y Alfonso López Pumarejo —o sus familias— ocuparon cargos importantes en la institución. Manuel Mejía Jaramillo, gerente durante décadas, se convirtió en una de las figuras públicas más influyentes del país sin haber ocupado nunca la Presidencia.
La Federación adoptó desde temprano el ideal de la pequeña propiedad como marco ideológico y programa. Ese ideal, que unió a los grandes cafeteros de Cundinamarca y Antioquia, respondía al riesgo real de agitación rural que las luchas agrarias de los años veinte y treinta habían mostrado en las haciendas cundinamarquesas y tolimenses. Presentarse como vocera de una industria de pequeños propietarios era, a la vez, una descripción parcialmente cierta y una estrategia de estabilización política. Alejandro López, ingeniero antioqueño y economista pionero, teorizó desde temprano el vínculo entre pequeña propiedad y desarrollo nacional; sus ideas circularon en la formación de los cuadros federales.
La institución tejió una red densa sobre el territorio. Comités municipales de cafeteros en cada localidad, cooperativas de caficultores, un servicio de extensión agrícola, cédulas cafeteras y —con el correr de las décadas— el precio de sustentación y el crédito del Banco Cafetero configuraron un aparato que garantizaba mínimos de bienestar a los productores integrados al mercado. Sus intervenciones técnicas contribuyeron a duplicar las exportaciones nacionales, que pasaron de tres a seis millones de sacos de sesenta kilos entre 1930 y 1960. Sus inversiones en infraestructura social —acueductos, aulas escolares, viviendas para maestros, puentes vehiculares, carreteras rurales, electrificación de hogares— transformaron el Viejo Caldas en una de las regiones más prósperas del país. Hasta comienzos de los años noventa, el Eje Cafetero reportaba los índices nacionales más bajos de necesidades básicas insatisfechas.
Ese logro tuvo un reverso. La Federación operaba también como instrumento de dominación de clase que apuntaló el establecimiento político conservador, sobre todo en el Viejo Caldas. Su capacidad de fijar precios internos, canalizar divisas y decidir inversiones sociales le daba una influencia política difícilmente exagerable, y los partidos tradicionales la utilizaron en beneficio propio y de sus redes. La institucionalidad cafetera fue, al mismo tiempo, un dispositivo redistributivo eficaz y un aparato de control social.
La identidad paisa como argamasa
Sobre la base agraria y la institución cafetera se sedimentó, a lo largo del siglo XX, una identidad cultural que se autopresentó como tipo humano. El antioqueño —y por extensión el caldense, el quindiano, el risaraldense: el paisa— fue imaginado como laborioso, comerciante, religioso, capaz de transformar el medio físico mediante el trabajo. A diferencia de otros tipos regionales colombianos, cuyo carácter se decía moldeado por el entorno, en el paisa era el trabajo del tipo el que transformaba montañas y valles. Esa inversión —el sujeto que domina el paisaje en lugar de ser dominado por él— es una de las claves ideológicas del imaginario.
La religiosidad católica fue rasgo central. A los colonos antioqueños se les atribuyó una ética particular de trabajo y búsqueda de riqueza mediante el esfuerzo personal, enmarcada en un conjunto de valores éticos y religiosos que evocaba, salvando distancias, el vínculo entre protestantismo y capitalismo teorizado por Weber. La minería antioqueña había acumulado el capital sobre el que se desarrolló el comercio como actividad privilegiada de las élites regionales, generando un espíritu comerciante que la caficultura amplió al pequeño propietario. La arepa, la mazamorra, el fríjol con carne de cerdo, el plátano y el maíz configuraron una gastronomía compartida que funcionó como marcador cotidiano de pertenencia.
La expansión de la subcultura paisa fue paralela a la del café. En el Quindío se formaron identidades diferenciadas —similares pero no idénticas a la paisa antioqueña—, producto de la confluencia de colonos de distintas procedencias sobre un territorio nuevo. La antropología regional ha documentado, para la Comarca de Armenia, ese perfil propio: reconocible en el marco paisa, distinguible por matices lingüísticos, gastronómicos y sociales. El Eje Cafetero fue, en ese sentido, un laboratorio de identidades cercanas pero no uniformes, articuladas en torno al café como actividad económica común.
Esa identidad tuvo, hacia afuera, una proyección publicitaria de éxito global. Juan Valdez, personaje creado en 1959 por una agencia estadounidense por encargo de la Federación, sintetizó al arriero paisa con su mula cargada de bultos y lo convirtió en emblema mundial del café colombiano. La campaña fue incluida en 1970 en el Hall de la Fama del Festival de Radio y Televisión Comercial Americano, recibió el premio Effie y, en 2009, fue integrada al Primer Salón de la Fama de Iberoamérica. Entre 450 y 500 marcas en el mundo han obtenido el derecho a usar el logo como sello de calidad; tras un breve período inicial, la norma se endureció y solo las marcas con 100% café colombiano pueden emplearlo. Juan Valdez logró que compañías que mezclaban café colombiano con grano centroamericano o africano adoptaran el uso exclusivo del grano nacional. Fue el símbolo que permitió diferenciar al café colombiano de otros cafés suaves de calidad similar, como el costarricense.
La Violencia en las cosechas
La estabilidad institucional que la Federación construyó no impidió —quizá no podía impedir— que las zonas cafeteras se convirtieran en uno de los epicentros más devastados de La Violencia. El conflicto bipartidista que se desató hacia 1946, se agravó tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y se prolongó formalmente hasta 1958, tuvo en el Viejo Caldas, el Tolima, el Valle del Cauca y Cundinamarca sus escenarios más sangrientos, junto con el propio departamento de Antioquia.
Las cifras totales son objeto de debate. El estudio clásico de Guzmán, Fals Borda y Umaña, publicado en 1962, calculó más de doscientas mil víctimas mortales y dos millones de desplazados. Estimaciones econométricas recientes, basadas en censos y tasas de natalidad, sitúan las muertes directas del período 1949-1958 entre 39.142 y 57.737, cifra sustancialmente menor pero no menos ilustrativa de la magnitud del trauma. Lo que no se discute es la extensión del despojo: cerca de 393.648 parcelas rurales se perdieron durante La Violencia, concentradas en el Valle, el Tolima, Cundinamarca, el antiguo Caldas y Santander. En el Tolima, la Secretaría de Agricultura cuantificó que 321.621 personas —el 42,6% de la población— sufrieron exilio permanente o transitorio, se abandonaron 40.176 propiedades y se quemaron 34.304 casas. Los muertos contabilizados no incluían las bajas ocasionadas por las fuerzas regulares del Ejército, cuya participación en la violencia queda así indirectamente registrada.
En las zonas cafeteras el conflicto tuvo un rasgo particular: era estacional. Los desplazamientos y las muertes se intensificaban en época de cosecha. La coincidencia entre el momento en que las fincas producían valor y el momento en que los grupos armados presionaban ventas o forzaban abandonos no era casual: revelaba la lógica económica que subyacía a la aparente disputa política. En el Quindío, la transferencia de propiedades rurales durante el período siguió tres patrones que ya operaban antes: inversión en tierras por comerciantes enriquecidos, compra a precios deprimidos a vendedores bajo presión y despojo directo de pequeños propietarios. Notarios, especuladores y compradores de tierra desempeñaron un papel fundamental en la operación, facilitando ventas forzadas a precios irrisorios que quedaron legalmente registradas.
La confluencia, desde la creación de Caldas en 1905, de liberales del Cauca y conservadores de Antioquia había generado tensiones bipartidistas desde el origen del departamento; La Violencia las llevó al extremo. En el Viejo Caldas el conflicto adoptó formas notoriamente sectarias, con violencias intercomunales que reprodujeron durante años los alineamientos partidistas heredados de la colonización. La orientación conservadora de la dirigencia cafetera, apuntalada por la Federación, no fue ajena a esa deriva.
El Frente Nacional, pactado entre 1957 y 1958, no clausuró el conflicto en el Valle y parte del antiguo Caldas. Los grupos armados persistieron, especialmente durante las cosechas: los llamados Pájaros y cuadrillas mantuvieron por años una actividad que combinaba política, extorsión y bandidaje. En Cundinamarca, la base organizativa comunista forjada en los núcleos agrarios cafeteros durante La Violencia contribuyó, en la década de 1960, a la conformación de estructuras guerrilleras y estuvo entre los antecedentes de la fundación de las FARC en 1964. En el Viejo Caldas, en cambio, la agitación revolucionaria fue menos intensa: la fuerza del establecimiento conservador y la solidez institucional de la Federación absorbieron o desviaron ese potencial.
La crisis y el terremoto
Durante décadas, el Pacto Internacional del Café —el sistema de cuotas administrado por la Organización Internacional del Café— mantuvo relativamente estables los precios en el mercado mundial. Su ruptura, a finales de los años ochenta, marcó el fin de una era. Los precios se derrumbaron cerca de un 54% desde el rompimiento. La producción cafetera colombiana, que había alcanzado quince o dieciséis millones de sacos anuales a comienzos de los noventa, se estabilizó tras la crisis entre 11,5 y 12 millones, reflejando el desestímulo a nuevas siembras.
La caída fue estructural y no coyuntural. La participación del sector cafetero en el PIB total colombiano descendió del 5,1% a inicios de los noventa al 2,7% hacia 2001, con una leve recuperación al 2,9% en 2005. El descenso combinaba estancamiento cafetero con crecimiento de otros sectores, en particular el minero-energético. En el Eje Cafetero, la crisis se tradujo en endeudamiento de productores, movilizaciones campesinas que exigían condonación de deudas y subsidios, y —en algunas zonas de tradición cafetera, sobre todo en el norte del Tolima— avance de cultivos ilícitos como alternativa económica.
En medio de esa crisis, la mañana del 25 de enero de 1999 un sismo de 6,1 grados en la escala de Richter, con epicentro en Córdoba (Quindío), sacudió el Eje Cafetero. Veintiséis municipios resultaron afectados; el saldo fue de 1.185 muertos, 160.397 personas sin techo y pérdidas económicas estimadas en 2.786 miles de millones de pesos. Armenia quedó devastada. Buena parte de la arquitectura tradicional en bahareque y guadua, símbolo del Paisaje Cultural Cafetero, se vino abajo. La reconstrucción, gestionada por el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (Forec), fue objeto de elogio internacional y de controversia local, pero no restauró la centralidad económica que la caficultura había tenido en la región.
En paralelo, la violencia armada del conflicto colombiano —guerrilla, paramilitares, narcotráfico— golpeó el Eje. Entre 1991 y 2002, el Registro Único de Víctimas contabilizó en Caldas, Quindío y Risaralda 103.313 víctimas directas, de las cuales 85.058 fueron desplazadas. Crisis económica, terremoto y conflicto armado convergieron sobre la misma década.
La huella: paisaje, marca y memoria
En 2011, la Unesco inscribió el Paisaje Cultural Cafetero en la lista del Patrimonio Mundial. La distinción reconoció como valor universal excepcional el modelo de pequeña propiedad, la arquitectura tradicional en bahareque, las técnicas de cultivo en ladera y la trama cultural asociada al café. Aquello que la colonización había producido como necesidad —ocupar montañas empinadas, adaptar el cultivo a pendientes imposibles, articular vida familiar y trabajo cafetero— se convirtió, al final del siglo, en patrimonio a proteger. La inscripción llegó cuando ese modo de vida ya estaba en repliegue.
El Eje Cafetero contemporáneo es una región en transición. La caficultura sigue siendo el sello identitario, pero ha perdido peso relativo frente al turismo, los servicios y otras actividades agrícolas. Las capitales departamentales —Manizales, Pereira, Armenia— se han transformado en ciudades intermedias con universidades, industria manufacturera y una vida urbana desacoplada de las fincas. Juan Valdez sigue caminando por los aeropuertos del mundo, ahora también como cadena de cafeterías. Las viejas casas comerciales de Manizales se han reconvertido en holdings financieros y familias empresariales que operan en escala nacional.
Detrás del cliché turístico —las montañas verdes, los pueblos con balcones de colores, las tazas de café humeantes— pesa una historia densa. Un país nuevo dentro del país viejo: región que se pobló en tres generaciones, que se articuló al mercado mundial mediante audacias técnicas y una institución sin equivalente, que produjo una identidad cultural exportable y sufrió, en cambio, formas particularmente crueles de violencia bipartidista. La pequeña propiedad cafetera fue real: distribuyó ingreso, generó bienestar difuso, permitió a decenas de miles de familias acceder a la tierra y educar a sus hijos. También fue frágil: cuando los precios cayeron y las armas subieron, el modelo mostró cuánto dependía de una arquitectura institucional externa —la Federación, el Pacto, el Estado— cuya solidez estaba fuera del alcance del productor.
La lección del Eje Cafetero no es la del paraíso agrario ni la del paisaje pintoresco. Es la de cómo una colonización campesina, orientada por élites comerciales y consolidada por una institucionalidad sui generis, pudo producir durante casi un siglo una economía próspera, una identidad cultural robusta y una integración territorial excepcional en el país andino. Y también la de cuán frágil resultó ese equilibrio cuando las condiciones internacionales cambiaron y el conflicto armado interno alcanzó sus veredas. En sus laderas volcánicas siguen creciendo cafetales, pero la región que los sembró ya no es la misma.
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Documentos y fragmentos citados
48 documentos · 76 fragmentos01Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1912 citas
[1]la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una pequeña franja alargada entre…
p. 191
[2]posible que la complejidad de la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una…
p. 191
02Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 233, 3172 citas
[3]después de diez años o más de haberse efectuado los primitivos desmontes y cuando los suelos ricos en humus habían dado en abundancia las primeras cosechas de maíz, fríjoles o tabaco. Aun en la hoya del Quindío, donde la colonización ha sido relativamente reciente y donde hoy, más que en cualquier otra parte de…
p. 317
[26]de crear una tradición legal sobre ellas, etc. El hecho de que probablemente la mayoría de las tierras ocupadas hasta la década de 1920 se originaban en usurpaciones ilegales explica por qué los propietarios consideraron imposible y “diabólico” mostrar en sus títulos el acto original por el cual la tierra había salido…
p. 233
03Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 24, 342 citas
[4]resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…
p. 24
[41]logr ó igualar las cifras de kil ó metros en uso, de equipo rodante y de inversi ó n, con las de los ferrocarriles de las zonas cafeteras desarrollados durante m á s de seis d é cadas. Con el auge de las inversiones p ú blicas en v í as de comunicaci ó n se resolvi ó, pues, una de las limitaciones para el…
p. 34
04Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 92, 1272 citas
[5]mayoría fundaciones de Risaralda ocurrieron desde 1850: 3 entre 1850-1880 y 5 en el periodo de 1880-1910.De nuevo, parece seguir el auge del cultivo el café. Por último Quindío presenta una situación que destaca de todos los demás lugares: De las 8 fundaciones ocurridas entre 1820 y 1910, 6 ocurrieron en el útimo…
p. 92
[17]127 Tabla No. 3 Población de Departamentos según el censo de 1921 Fuente: Censo de población de 1921 En 1912 ese número de población se había más que duplicado y rondaba los 34.730. Con algo más de 60 años de existencia aventajaba en población a otras ciudades de más larga tradición como Ibagué (24.693), Pasto…
p. 127
05Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2001 cita
[6]Central, en donde se encontraron con las grandes migraciones rumbo al corredor antioqueño que ya llevaba en proceso más de cien años. La movilización de los antioqueños se había iniciado muchas décadas antes de la Independencia, huyendo de la hambruna, las sequías y la sobrepoblación de las zonas montañosas de los…
p. 200
06Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 811 cita
[7]y es la región ecuatorial que cierra el paso al mar por el occidente. En las crónicas de la Conquista, empero, hay muchos pasajes que dan otra idea, como este, de 82 Línd Odince Vrdsíta pero que desaparecieron con increíble rapidez al entrar en contacto con los conquistadores. Por un momento la selva volvió a cubrir…
p. 81
07La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 691 cita
[8]la vista del investigador a medida que se va inter- nando en el interesante mundo de los archivos locales. Un memorial dirigido al gobernador de la Provincia, con fecha de 27 de agosto de 1789, es muy elocuente y preciso sobre este particular. Dice así, en su parte pertinente: Nosotros, los suscritos vecinos de la…
p. 69
08La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 13, 104, 1063 citas
[9]antioqueñas aun más allá de Popayán, en las tierras volcá- nicas de Moscopán en el Huila y en los declives de la cordillera de Bogotá. La colonización más reciente se ha realizado en las franjas septentrionales del territorio antioqueño, hacia el Chocó, las tierras del Sinú y el valle del río Nus; pero la región…
p. 13
[33]•, 1 v-·: \ ' ' ' ',' NORTE\ ~. isANT~~DER \) ~.~~~'\ \ ~.· '---~--'¡--~,_ ~NT~PER..: / ~,_:,' AAAUCA ',, ____ _.. -- ',' - ' ' '........:. BOVÁCÁ META '.. ~ _~.. -,,-- VAUPES Áreas cafeteras de Colombia (Fuente: Federación Nacional de Cafeteros) 216 La colonización antioqueña zonas, como las escarpadas laderas…
p. 106
[43]suelos pedregosos de la región de Fredonia, rápidamente se convirtieron en el centro de la industria cafetera de Antioquia. En 1888 la producción de café en el municipio de Fredonia era de 13.000 arrobas. Ningún otro municipio producía más de 2.000 arrobas. En contraste con los otros distritos antioqueños, el cultivo…
p. 104
09Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 309, 3942 citas
[10]Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…
p. 309
[30]1.375.916 86.619.774 36.328.333 1921 2.251.327 140.707.992 41.945.052 1922 1.711.913 105.668.763 36.291.812 1923 1.978.230 123.639.678 43.387.760 1924 2.127.361 132.949.612 68.793.353 1925 1.948.366 116.90.1944 66.579.916 1926 2.454.251 147.255.065 84.517.256 Consecuencias del cultivo del café Pueden resumirse así: 1.…
p. 394
10La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1311 cita
[11]la presión refor- mista del grupo de comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos, como los que en 1835 eran dueños del extenso territorio de Caramanta (J. Parsons, 1949, pp. 85-95). A estos comer- ciantes, empr e sarios y contratistas les interesaba el fomento de…
p. 131
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 46, 922 citas
[12]pasaron por allá. […] Digamos que esa […] siempre fue una zona donde se vivían con mucha intensidad las guerras civiles porque además, como era una frontera entre el Estado de Antioquia conservador [y] el Estado del Cauca liberal, había también esas tensiones étnicas entre antioqueños y caucanos» 51. En 1905, durante…
p. 46
[64]de enero de 1999 un terremoto de 6,1 grados en la escala de Richter causó daños en 26 municipios y dejó un censo de 1.185 personas muertas, 160.397 destechadas y 400.141 con afectación familiar, en su vivienda o en su empleo. Las pérdidas económicas se estimaron en 2.786 miles de millones de pesos colombianos 254.…
p. 92
12Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 59, 892 citas
[13]«Problemas generales de la colonización amazónica en Colombia», Enfoques colombianos, 5 (1975), p. 40, e Instituto Colombiano de la Reforma Agraria e Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, La Colonización en Colombia: evaluación de un proceso, 2 vol. (Bogotá, 1974). COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN…
p. 59
[23]Consecuentemente, estos eran los rasgos propios de la Colombia de esa época: fronteras altamente esparcidas, una economía exportadora que se desa- rrollaba en las vertientes de las montañas y en las tierras bajas, y una política de tierras que estimulaba tanto la inversión capitalista como la colonización campesina en…
p. 89
13Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 761 cita
[14]las pautas so- cioeconémicas y politicas conocidas en la fase de poblamiento que termina en las fundaciones de Neira y Manizales. Aqui intervinieron tres factores que combinaban aspectos econdémicos sociales y politicos: a) La dotacién de recursos para las faenas del desmonte y el poblamiento inicial, consistentes en…
p. 76
14Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 114, 182, 3276 citas
[15]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
[16]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
[24]mitades entre aparcero y terrate- niente. Cualquier aumento de la productividad y la producción repercutía en incrementos proporcionales en el ingreso del apar- cero; por lo tanto, operaba un incentivo para introducir mejoras técnicas de siembra, recolección, cuidado de la tierra, etc. En los casos en que el aparcero…
p. 182
[25]mitades entre aparcero y terrate- niente. Cualquier aumento de la productividad y la producción repercutía en incrementos proporcionales en el ingreso del apar- cero; por lo tanto, operaba un incentivo para introducir mejoras técnicas de siembra, recolección, cuidado de la tierra, etc. En los casos en que el aparcero…
p. 182
[45]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
p. 327
[46]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
p. 327
15Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 180, 4872 citas
[18](1995), pp. 21 - 75; Betancourt y García. (1990), pp. 23 - 55; Betancourt y García (1994), pp. 12 1 - 149; Campo (1980), pp. 17 - 54. 4 Palacio (1983); L ópez Toro (1970); M achado (1988). C hristie (1986), p. 36, discute la hi pótesis de Parsons sobre la colon ización antioqueña, pero considera q u e sus planteam…
p. 487
[39]dernizar el sistema vial a través de la apertura de nuevos caminos de herradura, el mejoramiento y trazado de carreteras, y la construcción del ferrocarril y de los cables aéreos, que les permitió asegurar mejor los mercados internos y facilitar la exporta ción. Siguiendo esta orientación, los comerciantes se…
p. 180
16Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 8, 2262 citas
[19]que se han adoptado aquí para la subdivisión cronológica del tema. De hecho, en sus comienzos en las últimas décadas del siglo XIX, la expan- sión cafetera se asentó sobre un régimen de haciendas, principalmente en el occi- dente de Cundinamarca, los Santande- res, Antioquia y en menor medida el Valle del Cauca. Sin…
p. 8
[28]de estos dos departamentos era de 802.000 sacos (un 23 % de la produc- ción nacional) y estaba concentrada ya en la cordillera central. Además, la producción cafetera comenzó a dise- minarse en nuevas regiones del país, especialmente en Cauca, Nariño, Hui- la, Boyacá y Magdalena. Las viejas zonas de producción en…
p. 226
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 28, 312 citas
[20]medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…
p. 31
[44]Tierras (Himat). A este esfuerzo gubernamental se sumó la cons- titución de gremios en el sector; el primero la Fe- deración Nacional de Cafeteros, y luego el Fondo Nacional del Café (1927) y su centro de investiga- ción (Cenicafé) en Chinchiná (Caldas), el Instituto de Fomento Algodonero en 1948, Coltabaco, Pro-…
p. 28
18El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2001 cita
[21]llegan los comisionistas europeos y americanos ofreciéndoles fondos líquidos y mercado seguro. Si el hac~ndado es liberal afir- ma enfátícamente su fe en el proyecto del capitalismo internacional y rebautiza sus propie- dades con nombres como Java, Ceilán, Costa Rica, Brasil, Liberia, Arabia, países remotos que,…
p. 200
19La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3421 cita
[22]manera de acceder a la propiedad, aunque significara una confrontación con los grandes propietarios y con el Estado. Pero fue a través de la fabricación de productos de exportación como se llevó a cabo la inserción de la economía al comercio internacional y a la modernización, primero, con la producción de tabaco y,…
p. 342
20El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 571 cita
[27]resto de la agricultura nacional, sufrió profundas trasformaciones tanto en su estructura tenencial, en sus formas de trabajo, como en el proceso de con- centración de la producción, que es típico para el resto de cul- tivos. Gráfico 1.3 Distribución de la superficie catv^tera. 1932 - 1954 y 1970 - Curva deLorenz. o…
p. 57
21Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 348, 368, 3883 citas
[29]todo el período que va de 1932 a 1955 la propiedad en la producción cafetera colombiana también estaba diseminada y que existían grandes cantida des de fincas familiares operadas por sus propietarios. De cualquier modo, la trayectoria histórica de la producción cafetera en Colombia durante estas décadas condujo a tal…
p. 368
[66]de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…
p. 348
[71]ahora las camisas, las sandalias de fibra (alpargatas), los zapatos de cuero y las botas de cau choson hechos en las fábricas del pais. Los niños pequeños, especial mente entre las familias más pobres, todavia usan muy poco o nillgún vestido. Las familias tradicionalmente elaboraban con materias primas loca les muchos…
p. 388
22Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 15, 1802 citas
[31]1920 los cafeteros reunieron su primer congreso y formaron una federaci ó n en 1927, en un mo mento de altos precios y optimismo por una industria a la que ve í an gran futuro, aunque algunos riesgos, sobre todo por la agitaci ó n rural. Un a ñ o despu é s, la Federaci ó n de Cafeteros firm ó con el go bierno un…
p. 180
[37]s 150 kil ó metros sobre una tarima al hombro de decenas de cargueros) era una proe za de ingenier í a. Las v í as de comunicaci ó n — los mejores caminos de mu í as y los ferrocarriles — redujeron poco a poco los costos del transporte y permitieron un comercio interregional m á s activo, as í como la exportaci ó n de…
p. 15
23Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2061 cita
[32]camino que desde Manizales llegaba al río Magdalena por La Moravia. Un ferrocarril que desde Manizales llegara hasta dicho río era impensable, y el que finalmente se construyó llegó hasta Buenaventura; sabia decisión pero posible solo hasta finales del decenio de 1920. Los empresarios, en su urgencia por una solución…
p. 206
24Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 901 cita
[34]comenzar la década de 1890 apenas representaba el4 % del valor de las exportaciones antioqueñas de oro. La veloz difusión de la caficultura a partir de c. 191 o, integraría mejor los ámbitos comar- cales, mediante la comercialización del grano qu e dio vuelo a las capas medias de los pueblos. Simultáneamente, el siste…
p. 90
25El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 601 cita
[35]la caficultura conectó apartados intersticios de los Andes al Mar Caribe por el Río Magdalena y por ferrocarril al Océano Pacífico. Trescientos años después de la ocupación española, la colonización de ex- tensas vertientes de tierra templada, el hábitat natural del cafeto, anudó para siempre las tierras frías con las…
p. 60
26Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 151 cita
[36]Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…
p. 15
27"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 61, 852 citas
[38]relevancia en el mercado departamental luego de la construcción de la carretera Simón Bolívar. Sin embargo, es importante señalar que la cons- trucción de esta carretera comenzó en 1926 y fue terminada casi dos décadas después de iniciada. Partiendo de Buenaventura se bifurca en la localidad de Loboguerrero con…
p. 61
[73]en los primeros años de la década de los noventa, participando aproximadamente con el 5, 1 % del PIB. Pero en los años siguientes, y hasta 2001, su partici- pación se redujo al 2, 7 %. Durante el período siguiente la partici- pación se recuperó levemente y alcanzó en 2005 el 2, 9 % (Barón, 2010). Este descenso también…
p. 85
28Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 281, 4082 citas
[40]Esto fue especialmente cierto en Antioquia, donde el gobierno departamen- tal fomentó las investigaciones sobre el cultivo del café e inicialmente subsidió las siembras experimentales. Una resolución de 1877 fue más allá, estableciendo premios mo- netarios de 50 pesos por cada rebaño de doscientas o más ovejas; 100…
p. 408
[42]ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…
p. 281
29At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 92, 98, 1263 citas
[47]erstwhile class of economically conservative and politically radical class of coffee-producing campesinos into market-dependent cafeteros who viewed themselves as junior partners in the larger project of producing coffee in order to develop the country. Fedecafé ’ s technical interventions increased the overall…
p. 98
[48]their household incomes. This was accomplished by the FNC ’ s price fl oor and guaranteed purchases, which ensured that domestic sales of unroasted coffee greens would be sold at stable prices that were over the costs of production, by provisions of technical support from extensions agents working in coordination with…
p. 92
[74]ICA quota system were breaking down, fi erce debates arose in Fedecafé ’ s municipal and departmen- tal committee meetings on what to do. A group called Coffee Growers in Alert (Cafeteras en Alerta) began organizing street protests in coordination with the remnants of Aprocafé and UCC activists. Following the…
p. 126
30El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 381 cita
[49]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
31El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 381 cita
[50]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
32La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1361 cita
[51]de pasilla y ripio (98). Además, su gerente general participa en la fij ación del precio interno del café y tiene que ser " oído su concepto" antes de fij ar el porcentaj e de la reten ción cafetera y la cuantía del reintegro (99). Los principales dirigentes de los partidos tradicionales o sus familias han te nido…
p. 136
33Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[52]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
34No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 56, 722 citas
[53]el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…
p. 72
[59]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…
p. 56
35Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[54]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…
p. 44
36¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 cita
[55]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…
p. 70
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59, 64, 753 citas
[56]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…
p. 59
[58]forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…
p. 64
[63]exclusivamente en los lugares donde hasta mediados de la década de los sesenta persistía la acción de los bandoleros, sobre todo durante las cosechas cafeteras, y en las zonas de colonización donde el campesinado comunista había establecido colonias agrícolas. En estos primeros años del pacto bipartidista también hubo…
p. 75
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[57]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…
p. 42
39Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 267, 2952 citas
[60]the Communist party) outside the party machine of the local bosses. One fine day a Liberal gang made a raid. Three of the murdered laborers were Conservatives, which supports the partisan version. But the fourth, a Liberal, was none other than the principal organizer of the disobedient union, which, at the time, was…
p. 295
[61]armed partisan attacks. On the other hand, these new organizational forms, once created, made their imprint on certain already existing patterns of economic behavior but without modifying them substantially. This was true of the forced sale of land, the enrichment of storekeepers through the purchase of cheap coffee,…
p. 267
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[62]par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…
p. 51
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1631 cita
[65]contra la Unión Patriótica». 536 Corporación Reiniciar, Base de datos, Víctimas identificadas UP 1984-2006. 164 fiflćflTh fl. fifl estos años los hechos violentos tuvieron lugar sobre todo en el Tolima (251, que repre- sentan un 48,7 %) y Cundinamarca (131, que representan un 25,5 %) 537. Además, hubo un aumento…
p. 163
42A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 2181 cita
[67]explained this Antioqueño exceptionality? This is precisely the question that James J. Parsons asked in his dissertation. Parson’s book is divided into 12 chapters. The first six relate to the region’s geography and the colonial period. In Chapter six, he refers to Antioqueño colonization. The narrative centerpiece of…
p. 218
43Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 191 cita
[68]más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…
p. 19
44De quebradores y cumplidores: Sobre hombres, masculinidades y relaciones de género en ColombiaMara Viveros Vigoya · 2002 · p. 1381 cita
[69]percibida generalmente en los siguientes térmi- nos: pujante, andariega, comerciante y muy religiosa. Algunos de es- tos rasgos se atribuyen al haber tenido que convertir paisajes quebra- dos e inhóspitos en zonas de agricultura para asegurar la subsistencia propia y de la familia. Un autor originario de la región…
p. 138
45Manual introductorio. Biblioteca Básica de Cocinas Tradicionales de ColombiaGermán Patiño Ossa, Antonio Montaña, Lácydes Moreno Blanco · p. 481 cita
[70]descortezados a golpes de una pesada mano de madera en un tronco hueco o pilón que aún se ve en las casas campesinas. Se utiliza de mil maneras, pero son diarias la arepa y la mazamorra, esta última de granos cocidos en agua que después se sirven con leche y un poco de panela raspada. En la Colonia y los primeros cien…
p. 48
46Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 1831 cita
[72]en ese mercado), de todas maneras tuvo influencia en la determinacion del precio en cierto tango. Perspectivas La produccién de café en Colombia paso desde el comienzo de la década de 1940 al comienzo de la década de 1990 de unos cuatro a unos 15a 16 millones de sacos anuales, es decir se cuadruplico. Tras las crisis…
p. 183
47Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 1181 cita
[75]los tres primeros años —dice Valencia— se permitió usar la imagen de Juan Valdez a algunos cafés que contenían alto porcentaje de grano colombiano. Pero desde entonces sólo las marcas que lleven 100 por cien colombiano consiguen el visto bueno de nuestro logo. Entre 450 y 500 marcas del mundo entero han obtenido este…
p. 118
48Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 3391 cita
[76](la agencia que participó en la creación de Juan Valdez), como: “La mejor casa de publicidad de Estados Unidos, y la campaña Café de Colombia, una de las más exitosas”. En 1970 fue incluida en el Hall de la Fama del Festival de Radio y Televisión Comercial Americano. La campaña completa de Juan Valdez en medios,…
p. 339