Ensayo · Transversal · —
Del país del café al país de la cocaína
Entre 1880 y 2010, Colombia protagonizó dos ciclos exportadores hacia Estados Unidos —el café y la cocaína— que compartieron la misma arquitectura estructural: frontera agraria, cultivador atomizado, mercado único al norte y renta concentrada en el eslabón comercial. La pregunta es si esa transición constituye una continuidad del patrón exportador colombiano o una ruptura cualitativa que transformó el conflicto, las élites y la sociedad rural.
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La respuesta en breve
La economía cocalera reprodujo fielmente la forma económica del ciclo cafetero —colonización de frontera agraria por pequeños cultivadores, atomización productiva, dependencia del mercado estadounidense y concentración de la renta en el eslabón comercial—, pero eliminó el único mecanismo que en el ciclo anterior había atenuado el costo social: la Federación Nacional de Cafeteros como institución redistributiva. La ruptura no reside en la estructura productiva, sino en la desaparición del arbitraje institucional entre productor y mercado: sin ese mediador, el excedente cocalero fue capturado por organizaciones criminales que lo reinvirtieron en tierra, ejércitos privados y despojo, financiando un paramilitarismo sin equivalente en el ciclo cafetero. Continuidad económica en la forma, ruptura social en el contenido: la misma estructura productiva rindió dos resultados sociales opuestos porque la mediación institucional desapareció.
El debate central enfrenta dos posiciones que el material somete a tensión simultánea. La primera sostiene que la cocaína es una versión ilegalizada del ciclo cafetero: mismo tipo de cultivador minifundista, misma dependencia del norte, misma concentración comercial aguas abajo y misma expansión sobre frontera agraria —la colonización de Putumayo, Caquetá y Guaviare entre 1977 y 1987 replica la colonización antioqueña de la Cordillera Central entre 1880 y 1910—. La segunda sostiene que la ilegalidad produjo una mutación cualitativa irreductible a escala: donde el café construyó gremio, cooperativas y comités municipales con capacidad redistributiva, la cocaína construyó carteles, narco-ganaderos y paramilitares; los tres a cuatro millones de hectáreas compradas por narcotraficantes desde finales de los ochenta no tienen equivalente en el ciclo cafetero, y la violencia homicida selectiva y las masacres financiadas por la renta cocalera —en Urabá, Córdoba y el Magdalena Medio— representan un salto cualitativo respecto de la Violencia partidista de 1948-1958. Un tercer eje de tensión concierne la geografía: la cordillera y la selva que dificultaron la consolidación estatal en el siglo XIX se convirtieron en ventaja comparativa de la economía cocalera, lo que obliga a repensar la noción de recurso natural —no como dotación física fija sino como relación entre territorio, demanda internacional y capacidad regulatoria del Estado— y a cuestionar cualquier determinismo geográfico. Finalmente, el debate sobre las FARC oscila entre la tesis de la 'narcoguerrilla' y la negación del involucramiento sustantivo, sin que ninguna de las dos posiciones se sostenga: el crecimiento organizativo de las FARC precedió a la coca en varias regiones, pero el narcotráfico financió decisivamente su expansión post-1982, y el prohibicionismo global —no solo la oferta colombiana— es corresponsable del prolongamiento del conflicto.
Ensayo completo
La lectura
Entre 1880 y 2010, Colombia protagonizó dos ciclos exportadores hacia Estados Unidos que definieron su lugar en el mundo y remodelaron su territorio: el del café, que consolidó un modelo de pequeña propiedad, densidad institucional y bienestar rural comparado; y el de la cocaína, que reprodujo la arquitectura de aquel modelo —frontera agraria, cultivador atomizado, mercado único al norte, renta concentrada en el eslabón comercial— pero bajo régimen de ilegalidad, con consecuencias devastadoras sobre el conflicto armado y la sociedad rural. La pregunta es si esa transición constituye una continuidad estructural del patrón exportador colombiano o una ruptura cualitativa. Ambas cosas ocurrieron a la vez, en escalas distintas: continuidad económica en la forma, ruptura social en el contenido. Y el eslabón que explica la diferencia no es la geografía ni la naturaleza del producto, sino la institucionalidad que medió —o dejó de mediar— entre el productor y el mercado.
Qué se juega en la pregunta
Responder si la cocaína repitió o rompió el patrón cafetero no es un ejercicio de simetría historiográfica. De la respuesta dependen tres cosas prácticas. Primero, la lectura del conflicto armado: si el narcotráfico fue causa o combustible, si las FARC habrían sido derrotadas sin él, si el paramilitarismo fue contrainsurgencia con financiación mafiosa o mafia con retórica contrainsurgente. Segundo, la lectura del despojo agrario: los tres a cuatro millones de hectáreas compradas por narcotraficantes entre finales de los ochenta y comienzos de los dos mil, ¿son la culminación de una historia larga de concentración de la tierra o un fenómeno nuevo? Tercero, la lectura de la responsabilidad: si el ciclo cocalero es reproducción de una estructura colombiana, la culpa es interna; si es efecto del prohibicionismo global sobre una demanda estadounidense, la corresponsabilidad se desplaza al norte.
La cocaína radicalizó el patrón cafetero en sus rasgos estructurales, pero eliminó el único mecanismo que en el ciclo anterior había atenuado su costo social —la Federación Nacional de Cafeteros como institución redistributiva—, dejando al campesinado expuesto a actores armados que convirtieron la renta ilícita en tierra, terror y despojo. La ruptura no está en la economía sino en la desaparición del arbitraje. Continuidad y ruptura, entonces, pero cada una en su registro: la primera en la forma económica, la segunda en la mediación social. No es un compromiso salomónico; es la única forma de dar cuenta de por qué la misma estructura productiva rindió dos resultados sociales opuestos.
Los términos del debate
Cuatro ejes ordenan la discusión sobre la naturaleza del ciclo cocalero.
El primero es la continuidad económica. La economía colombiana del siglo XX opera bajo un patrón exportador de commodities que reproduce, ciclo tras ciclo, las mismas lógicas: dependencia de un mercado dominante —Estados Unidos desde comienzos del XX—, concentración de la renta en el eslabón comercial e intermediario, volatilidad institucional atada al precio internacional y una estructura productiva de pequeña propiedad atomizada. Café y cocaína son dos capítulos del mismo libro.
El segundo es la ruptura cualitativa. La ilegalidad del segundo ciclo cambió la naturaleza del Estado, del conflicto y de las élites regionales: donde el café construyó gremio, cooperativas y comités municipales, la cocaína construyó carteles, ejércitos privados y un nuevo sector social de narco-ganaderos. La ruptura no es solo de escala sino de tipo.
El tercero es geográfico. La cordillera que dificultó la consolidación estatal en el siglo XIX y obligó al café a adaptarse al minifundio de ladera se convirtió en el XX en la ventaja comparativa de la cocaína: selvas amazónicas, cordilleras impenetrables y fronteras porosas con Ecuador, Perú y Panamá hicieron rentable lo que en otros países habría sido inviable. La geografía colombiana no determinó el destino: fue reactivada como recurso por la ilegalidad.
El cuarto es el eje del conflicto, polarizado entre quienes calificaron a las FARC como "narcoguerrilla" y quienes negaron el involucramiento sustantivo de la guerrilla en la economía cocalera. Ninguna de las dos posiciones se sostiene: el crecimiento organizativo de las FARC precedió a la coca en varias regiones, pero el narcotráfico financió decisivamente su expansión post-1982.
La evidencia del molde compartido
La afirmación de que la cocaína repitió el patrón cafetero se sostiene en cuatro paralelismos concretos, y el primero es la colonización de frontera agraria por pequeños cultivadores sin tierra. La colonización antioqueña del siglo XIX, iniciada por mineros desilusionados y agricultores sobrepoblados de las montañas alrededor de Medellín, empujó la frontera hacia el sur a lo largo de la Cordillera Central. Seis de las ocho fundaciones del Quindío entre 1820 y 1910 ocurrieron entre 1880 y 1910, en coincidencia estricta con el auge cafetero. Un siglo después, el mismo mecanismo se reprodujo en otra escala: entre 1977 y 1987, campesinos sin tierra procedentes de Huila, Cauca, Valle del Cauca, Nariño, la zona cafetera y Ecuador migraron hacia Putumayo, Caquetá y Guaviare atraídos por la coca. En 1980, la producción comercial de coca comenzó en Calamar (Guaviare) y en Putumayo; para el año 2000, Putumayo concentraba 66.022 hectáreas, el 40,43% del total nacional. La lógica es la misma: campesinos expulsados por la sobrepoblación, la sequía o la ausencia de reforma agraria, avanzando sobre baldíos en ausencia del Estado.
A ese patrón se suma la atomización productiva. Cerca del 75% de los productores de café eran propietarios de su parcela, en predios de menos de cinco hectáreas. El cultivo de coca, aunque menos documentado en sus estructuras microeconómicas, reprodujo la lógica de pequeña unidad campesina: para el campesinado de Nariño, sur del Cauca y las regiones cocaleras, la coca fue en muchos casos la única alternativa económica viable ante la ausencia de infraestructura, crédito, apoyo tecnológico y mercados para productos tradicionales. La materia prima —hoja de café, hoja de coca— se produjo en ambos ciclos en pequeñas parcelas trabajadas por sus propietarios. Esa coincidencia importa porque desmiente una imagen aún dominante en la prensa internacional: la del narcotráfico como negocio de latifundistas. En origen, la coca fue un cultivo minifundista, tan atomizado como el café de ladera, y la diferencia con el destino de sus excedentes no se explica por la unidad productiva sino por lo que ocurre aguas abajo.
El tercer paralelismo es el mercado único hacia Estados Unidos. El café colombiano llegó a representar hasta el 20% del comercio mundial durante la Segunda Guerra Mundial, estabilizándose en 12-13% en los sesenta, con Estados Unidos como comprador dominante. La cocaína repitió la dependencia: en septiembre de 1977, las divisas generadas por la cocaína colombiana (aproximadamente 3.000 millones de dólares) habrían superado ya las del café (aproximadamente 2.000 millones), con Estados Unidos como mercado casi exclusivo. La marihuana, que también tuvo un momento colombiano en los setenta, fue desplazada cuando la producción doméstica estadounidense pasó de menos del 10% del consumo en 1978 a cerca del 30% poco después, con la variedad sinsemilla como sustituto de calidad superior; la cocaína, en cambio, requería un clima tropical que Estados Unidos no podía replicar, y por eso se volvió permanente en el perfil exportador colombiano.
El cuarto paralelismo es la concentración de la renta en el eslabón comercial. En el ciclo cafetero, las 20 compañías principales pasaron de controlar el 80,69% de las exportaciones en 1933 al 98,84% en 1970, con desplazamiento progresivo del capital extranjero por el colombiano —incluida la propia Federación, cuya participación osciló entre 25% y 35% del total entre 1958 y 1970—. En el ciclo cocalero, los traficantes colombianos —los hermanos Ochoa, Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, los hermanos Rodríguez Orejuela, Carlos Lehder— eliminaron a la mafia cubana que había intermediado el acceso al mercado estadounidense, capturando el eslabón de mayor valor añadido. En ambos casos, el productor recibió una fracción marginal del precio final; en ambos casos, la renta se concentró aguas abajo.
La cocaína es una versión ilegalizada del ciclo cafetero: mismo tipo de cultivador, misma dependencia del norte, misma concentración comercial, misma expansión sobre frontera agraria.
La evidencia de la mutación
La ruptura tiene tres registros.
El primero es institucional. La Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927, fue mucho más que un gremio: recibió poderes especiales de regulación de precios internos y de protección del sector exportador, y operó entre 1958 y 1972 como institución redistributiva, canalizando el ingreso cafetero hacia productores, costos administrativos y un fondo de superávit/déficit. El Eje Cafetero —Caldas, Risaralda, Quindío— reportó hasta comienzos de los años noventa los índices nacionales más bajos de necesidades básicas insatisfechas, sostenidos por la densidad institucional de los comités municipales y la capacidad redistributiva de una base social de pequeños propietarios integrados en cooperativas. Nada equivalente existió en el ciclo cocalero. El excedente no fue arbitrado por una institución pública con capacidad redistributiva sino capturado por organizaciones criminales que lo reinvirtieron en tierra, seguridad privada y captura política. La diferencia no está en la estructura productiva —similar— sino en la mediación institucional entre productor y mercado.
El segundo registro es agrario. Entre 1980 y 1988, el 45% de aproximadamente 4.000 millones de dólares de excedentes narco fue invertido en tierras, especialmente en fincas ganaderas de vocación especulativa. Las estimaciones sitúan entre 3 y 4 millones de hectáreas las tierras compradas por narcotraficantes desde finales de los ochenta hasta inicios de los dos mil. Esta compra masiva operó como mecanismo de lavado de activos, imitó el patrón de las élites territoriales tradicionales y desvió tierras de vocación agrícola hacia usos extensivos. Nada de esto tiene equivalente en el ciclo cafetero: los excedentes cafeteros, mediados por la Federación, no financiaron una contrarrevolución agraria; los excedentes cocaleros sí. En 2016, el 1% de las explotaciones de mayor tamaño controlaba más del 80% de la tierra en Colombia, y entre 2000 y 2015 el coeficiente de Gini rural aumentó en 21 de 31 departamentos, principalmente en las zonas más alejadas del centro donde confluyeron el conflicto armado y la extracción histórica de recursos.
El tercer registro es violento. La compra masiva de tierras por narcotraficantes financió el paramilitarismo desde finales de los años ochenta, cuando la ganadería extensiva ya no podía sostener el costo del aparato militar. En Urabá y Córdoba, la conjunción de miembros del Cartel de Medellín, los hermanos Castaño, fuerzas militares con ofensiva contra el EPL y élites locales de hacendados y ganaderos resentidos con la guerrilla propició la formación de grupos paramilitares que ejecutaron masacres contra campesinos considerados base social guerrillera. El desplazamiento forzado siguió las rutas del despojo, concentrándose en el sur de Córdoba, Urabá y el Magdalena Medio, y expandiéndose desde la segunda mitad de los noventa. La violencia homicida selectiva y las masacres se volvieron las dos expresiones fundamentales del paramilitarismo alimentado por el narcotráfico, con impacto especial sobre la Colombia rural. El ciclo cafetero tuvo su violencia —la Violencia partidista de 1948-1958 fue en parte una guerra por el control del café en el Tolima y el Valle—, pero no produjo un aparato paramilitar privado financiado por la renta exportadora. La diferencia cuantitativa —una guerra civil no declarada frente a una violencia partidista intensa pero acotada— descansa sobre una diferencia cualitativa: la renta cocalera compró ejércitos privados que ningún exportador cafetero pudo o quiso comprar.
La geografía como recurso reactivado
La fragmentación del relieve colombiano —tres cordilleras, dos costas, Amazonía, Orinoquía— fue durante décadas un obstáculo para la consolidación del Estado nacional y explicó la supervivencia de élites regionales autónomas y de una precariedad institucional que la República no logró superar. La misma geografía, sin embargo, se convirtió en el siglo XX en la ventaja comparativa de la economía cocalera: la selva del Guaviare, el piedemonte del Putumayo, el Catatumbo y la Sierra Nevada permitieron cultivo y procesamiento en zonas de acceso difícil, con fronteras porosas hacia Ecuador y Panamá.
Esto obliga a repensar la noción misma de "recurso natural". Lo que hace de un territorio un recurso no es su dotación física sino la relación entre esa dotación, la tecnología disponible, la demanda internacional y la capacidad regulatoria del Estado que lo contiene. El café aprovechó la altura tropical de las laderas medias de la Cordillera Central; la coca aprovechó la ausencia estatal en la Amazonía y la Orinoquía. El primero requería suelos volcánicos y clima templado; la segunda, sombra selvática y kilómetros de distancia respecto de cualquier autoridad. En ambos casos, la geografía dejó de ser obstáculo cuando encontró una demanda dispuesta a pagar la logística. La ilegalidad, además, invirtió el signo del costo geográfico: donde para el café el aislamiento encarecía la exportación, para la cocaína el aislamiento era prima de riesgo capturable como renta. El mismo kilómetro de mula entre la parcela y la carretera que reducía el margen del pequeño caficultor multiplicaba el margen del traficante que operaba fuera del alcance del Estado.
Las FARC, el narcotráfico y el prolongamiento de la guerra
¿Habrían sido las FARC derrotadas militarmente sin el narcotráfico? El crecimiento organizativo de las FARC precedió al cultivo de coca en varias regiones, y su expansión en zonas como Córdoba y Urabá se produjo sin apoyo de cultivos ilícitos, siendo la represión estatal y el empobrecimiento rural las causas principales. Antes de la VII Conferencia de 1982, las FARC estaban presentes en las zonas de colonización sin depender del narcotráfico.
Pero el punto de inflexión existió. La VII Conferencia de mayo de 1982, en la que se trazó el paso de guerrilla de autodefensa a ofensiva, fijó el objetivo de 48 frentes (frente a los 16 existentes) y reorganizó finanzas, reclutamiento y estructura militar. El narcotráfico contribuyó a financiar ese modelo militarista: de 1.500 integrantes en 1983, las FARC pasaron a 3.050 en 1985, 3.640 en 1986 en 33 frentes, y 5.800 en 1991 en 48 frentes. A finales de los noventa, sus ingresos por impuestos a economías ilícitas se estimaban entre 60 y 100 millones de dólares anuales; el Departamento Nacional de Planeación calculó que FARC y ELN conjuntamente extrajeron a los narcotraficantes cerca de 600 millones de dólares en 1996 y al menos 200 millones anuales en 1997 y 1998.
La organización mantuvo objetivos políticos de toma del poder y destinó recursos al fortalecimiento organizativo antes que al enriquecimiento personal, rasgo que la diferencia de un cartel. Pero el impacto corruptor fue reconocido internamente: al menos desde la VI Conferencia de 1978 se sancionaron casos de enriquecimiento personal de comandantes y vínculos con mafiosos —como el del comandante Martínez, vinculado a Javier Delgado, señalado por iniciar el cobro del gramaje sin autorización del Estado Mayor—.
Sin narcotráfico las FARC habrían crecido menos y el conflicto habría sido más corto, pero la guerrilla no fue una criatura del narcotráfico. La coca no creó a las FARC; permitió que las FARC alcanzaran una escala militar que sin ella no habrían sostenido. Y aquí entra la corresponsabilidad del prohibicionismo global: la ilegalidad convirtió a la hoja de coca en materia prima de una economía multimillonaria cuya renta financió el conflicto. La política antinarcóticos de Nixon, Reagan y Clinton, culminada en el Plan Colombia negociado con Andrés Pastrana, fracasó: la captura sucesiva de narcotraficantes no desmanteló el negocio sino que generó reciclaje en nuevas estructuras, y bajo la retórica antinarcóticos se canalizó apoyo directo a la contrainsurgencia colombiana. La consecuencia práctica es incómoda para las dos orillas del debate: quienes reducen las FARC a una empresa criminal ignoran cuarenta años de política agraria fallida que las precede; quienes las presentan como movimiento campesino puro ignoran cómo el gramaje y las rutas transformaron una guerrilla de defensa en un ejército con ambición de toma nacional.
La respuesta
La cocaína no fue una novedad radical ni una simple repetición. Fue la radicalización ilegalizada del patrón exportador colombiano.
Radicalización porque llevó al extremo los rasgos estructurales del ciclo cafetero: la frontera agraria empujada por campesinos sin tierra, la atomización productiva en pequeñas parcelas, la dependencia de Estados Unidos como mercado casi único, la concentración de la renta en el eslabón comercial. El país del café y el país de la cocaína comparten arquitectura.
Ilegalización porque el prohibicionismo global eliminó el único mecanismo que en el ciclo cafetero había atenuado el costo social del modelo: la mediación institucional. La cocaína, por ilegal, no admitió Federación. El excedente no fue arbitrado: fue capturado por Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, los hermanos Ochoa y los Rodríguez Orejuela, y reinvertido en tres a cuatro millones de hectáreas, ejércitos paramilitares y una alianza con élites territoriales que reconfiguró el poder rural.
La ruptura, entonces, es real pero no está donde suele situarse. No está en la estructura económica —que es continua— ni en la geografía —que fue reactivada como recurso pero no cambió—, sino en la desaparición del arbitraje institucional. La debilidad histórica del Estado colombiano —fragmentación territorial, precariedad institucional, élites regionales autónomas— constituye una continuidad más profunda que ambos ciclos, y fue precisamente esa debilidad la que hizo posible que el excedente cocalero se convirtiera en tierra, terror y despojo mientras el excedente cafetero, en su momento, había podido ser al menos parcialmente redistribuido.
El desafío del país frente al narcotráfico no es la legalización de las drogas sino la construcción de un Estado de derecho, en un territorio donde la debilidad institucional es una continuidad de dos siglos y sobre una economía en la que ciertas rentas ilegales se articulan al desarrollo formal sin reducir la violencia. La transición del país del café al país de la cocaína no fue el reemplazo de un commodity por otro. La coca no rompió a Colombia: reveló lo que la Federación había estado sosteniendo.
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Documentos usados en esta lectura
63 documentos · 77 fragmentos de referencia01Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3681 fragmento
[1]todo el período que va de 1932 a 1955 la propiedad en la producción cafetera colombiana también estaba diseminada y que existían grandes cantida des de fincas familiares operadas por sus propietarios. De cualquier modo, la trayectoria histórica de la producción cafetera en Colombia durante estas décadas condujo a tal…
p. 368
02Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3272 fragmentos
[2]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
p. 327
[3]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
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03Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3941 fragmento
[4]1.375.916 86.619.774 36.328.333 1921 2.251.327 140.707.992 41.945.052 1922 1.711.913 105.668.763 36.291.812 1923 1.978.230 123.639.678 43.387.760 1924 2.127.361 132.949.612 68.793.353 1925 1.948.366 116.90.1944 66.579.916 1926 2.454.251 147.255.065 84.517.256 Consecuencias del cultivo del café Pueden resumirse así: 1.…
p. 394
04El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 4391 fragmento
[5]las exportaciones osciló entre 1958 y 1970 entre un 25% y un 35% del total. La Federación «abre» y conserva nuevos mercados pagando altos costos en 437 EL CAFÉ EN COLOMBIA CUADRO 17.2. CONCENTRACIÓN DEL COMERCIO EXPORTADOR DEL CAFÉ (PORCENTAJE CONTROLADO POR LAS 20 COMPAÑÍAS PRINCIPALES) 1933-1970 (SACOS DE 60 KILOS)…
p. 439
05Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 2341 fragmento
[6]la cosecha siguió cre- ciendo a un ritmo del 5 % anual. Des- pués de una clara desaceleración en los años cuarenta, el crecimiento del sector se redujo, sin embargo, a me- nos del 2 % en los años cincuenta y sesenta (cuadro 1). Las tendencias anteriores se refle- jaron en forma notoria en la partici- pación del país…
p. 234
06At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 1061 fragmento
[7]s Instituto Brasileiro do Café (IBC), began to engage in a different strategy, one that was based upon Brazil ’ s coffee valorization practices of the fi rst decades of the twentieth century. In 1906, and later in 1917, 1921, and 1926 Brazil purposefully withheld large volumes of their exports from the market. Because…
p. 106
07Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2811 fragmento
[8]ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…
p. 281
08Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 311 fragmento
[9]medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…
p. 31
09Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 241 fragmento
[10]resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…
p. 24
10Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 921 fragmento
[11]mayoría fundaciones de Risaralda ocurrieron desde 1850: 3 entre 1850-1880 y 5 en el periodo de 1880-1910.De nuevo, parece seguir el auge del cultivo el café. Por último Quindío presenta una situación que destaca de todos los demás lugares: De las 8 fundaciones ocurridas entre 1820 y 1910, 6 ocurrieron en el útimo…
p. 92
11Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2001 fragmento
[12]Central, en donde se encontraron con las grandes migraciones rumbo al corredor antioqueño que ya llevaba en proceso más de cien años. La movilización de los antioqueños se había iniciado muchas décadas antes de la Independencia, huyendo de la hambruna, las sequías y la sobrepoblación de las zonas montañosas de los…
p. 200
12La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 11 fragmento
[13]EDUARDO SANTA l A c O l ON iz A ció N ANT i O q UE ñ A: UNA E mp RESA DE c A mi NOS historia EDUARDO SANTA l A c O l ON iz A ció N ANT i O q UE ñ A: UNA E mp RESA DE c A mi NOS historia Santa, Eduardo, 1927-, autor La colonización antioqueña [recurso electrónico] / Eduardo Santa. – Bogotá: Ministerio de Cultura:…
p. 1
13Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 361 fragmento
[14]Santander, palos de tinte en la costa Atlántica, y caucho en el Caquetá, Vichada y Putumayo y en me - nor escala en To lima. Pero por su base demográfica y por su im- pacto en definir las grandes regiones colombianas del siglo xx, las colonizaciones decisivas habrían de ser las del café, muy identifi- cadas con el…
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14Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 772 fragmentos
[15]y demo - gráficos se articulan para transformar los bosques. En el caso de la frontera agrícola, la situación en la Amazon í a es ilustrativa de esta dinámica. Al mirar el mapa de Colombia en Google Earth, la zona amazónica aparece de un verde oscuro (bosque), pero a medida que uno se acerca a la cordillera oriental,…
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15La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 11 fragmento
[17]INFORME DEL CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA LA TIERRA NO BASTA Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el Caquetá La tierra no basta Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el Caquetá Centro Nacional de Memoria Histórica LA TIERRA NO BASTA COLONIZACIÓN, BALDÍOS,…
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16Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 178, 1882 fragmentos
[18]5,15% Tolima: 4,9% Cundinamarca: 5,15% Otros: 4,9% Otros: 4,12% Caquetá: 2,4% Cauca: 3,78% Cundinamarca: 2,4% Caldas: 3,09% Meta 1,6% Quindío: 2,41% Huila 0,8% Boyacá: 2,41% Período de vinculación Período Putumayo Caquetá 1930 - 1946 0,80% 2,90% 1947 - 1967 23,20% 34,60% 1968 - 1977 19,20% 34,60% 1978 - 1986 37,60%…
p. 178
[30]mientras que en Caquetá y Guaviare se encuentra un número considerable de parcelas medianas y grandes. En 1980, la producción de coca con fines comer- ciales se hizo por primera vez en Calamar, en el departamento de Guaviare, y en el departamento de Putumayo. Las plantaciones industriales (hasta de trescientas…
p. 188
17Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 1871 fragmento
[19]1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 Putumayo 2.200 2.400 4.000 5.000 6.600 7.000 19.000 30.100 58.297 66.022 Total nacional 37.500 41.206 49.787 46.400 53.200 69.200 79.100 101.800 160.119 163.289 Compara- tivo (%) 5,87 5,82 8,03 10,78 12,41 10,12 24,02 29,57 36,41 40,43 Fuente: Vargas, 2004, página 267, con base en…
p. 187
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1001 fragmento
[20]1987. El quinto periodo (1988-1990) está marcado por la disminución del precio de la coca, la intensificación de la lucha contra el narcotráfico y el inicio de una nueva oleada migratoria proveniente de zonas como Huila, Cauca, Valle del Cauca, Nariño, la zona cafetera y del Ecuador. Ramírez, Entre el Estado y la…
p. 100
19Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 74, 864 fragmentos
[21]cocaína por la misma razón que había entrado en el negocio de la marihuana. Llegaron extranjeros que buscaban esta mercancía ilegal y ofrecían pagar muy bien por ella. Más allá de esto, ha- bía notables diferencias entre el negocio de la marihuana y el de la cocaína en Colombia, que conjuntamente explican por qué la…
p. 74
[22]cocaína por la misma razón que había entrado en el negocio de la marihuana. Llegaron extranjeros que buscaban esta mercancía ilegal y ofrecían pagar muy bien por ella. Más allá de esto, ha- bía notables diferencias entre el negocio de la marihuana y el de la cocaína en Colombia, que conjuntamente explican por qué la…
p. 74
[26]American Commodities Report”, 2 de septiembre de 1977, que pone las divisas del café en aproximadamente USD 2000 millones y las de la cocaína en USD 3000 millones. 68 Debe notarse que las estimaciones de la producción de la cocaína colombiana varían mucho. La 86 James D. Henderson tierra y agua. Se descubrían alijos…
p. 86
[27]American Commodities Report”, 2 de septiembre de 1977, que pone las divisas del café en aproximadamente USD 2000 millones y las de la cocaína en USD 3000 millones. 68 Debe notarse que las estimaciones de la producción de la cocaína colombiana varían mucho. La 86 James D. Henderson tierra y agua. Se descubrían alijos…
p. 86
20Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 2411 fragmento
[23]la violencia para eliminar a la mafia cubana de la que entonces dependían y accedieron de manera directa al mercado estadounidense. De forma simultánea, y sin que hubieran podido preverlo, las preferencias de los consumidores estadounidenses cambiaron de forma súbita y la demanda de cocaína se disparó. Así, los…
p. 241
21Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 102, 1172 fragmentos
[24]con el EPL en su versión armada y en su versión legal (apoyada por los paramilitares de los Castaño). En el Meta, grupos de antiguos esmeralderos y otros, reciclados so- bre la marcha, formaron grupos más compactos que se enfrentaron con las FARC y si bien no las derrotaron completamente, las despojaron de muchos ac-…
p. 102
[50]la coca se acaba el movimiento guerrillero. Resulta que las raíces del movimiento guerrillero no son la coca sino los problemas sociales, eco- nómicos y políticos de este país. 24 La influencia de las FARC sobre esos campesinos se comprobó durante el movimiento de cocaleros (1996) que si breve, fue una de las…
p. 117
22La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1401 fragmento
[25]los 39. 940 millones de dólares que produce la venta al detal de todas las drogas en los Estados Unidos, los productores extranjeros solo reciben 2. 400 millo nes, y en dicho país se quedan con el 93 % restante. El fabuloso negocio que representa la cannabicultura ha llevado a que cada vez mayor cantidad de…
p. 140
23Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 1191 fragmento
[28]Bank Indicators, C ine P, and und CP Note: “ l G” = “leftist guerilla”; “P m ” = “paramilitary”; “ un ” = “unattributed”; “n/a” = data not avail- able; all drug and violence variables represent the annual percentage change. 10 e f f e C t S o n t H e C o l o m B i a n e C o n o m y importance of illegal drugs range…
p. 119
24Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1631 fragmento
[29]el deporte, los medios de comunicación, la banca, miembros del Ejército y miles de campesinos y de comerciantes. La corrupción del narcotráfico llegó a tal nivel que, incluso, un presidente de la República (Ernesto Samper) fue acusado de recibir enormes cantidades de dinero del cartel de Cali para financiar su campaña…
p. 163
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 701 fragmento
[31]de Tarapacá 151, y en el Putumayo hicieron lo mismo desde San Miguel 152. Así lo recuerda una de las fundadoras del Valle de Guamuez: «Antes de eso, por aquí era el paso de cocaína peruana. O sea, el Perú era el que pasaba. Los narcotraficantes esto lo tenían como un puente. Por aquí por el Putumayo empezaron a pasar…
p. 70
26Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2201 fragmento
[32]insumos, por parte de los narcotraficantes. Todo se enmarca en un cuadro de desempleo y pobreza créni- ca de la poblacién campesina, consecuencia de la falta de infraestructura, medios de transporte, crédito, apoyo tecnolégico y facilidades de comercializacién y merca- deo para los productos agropecuarios…
p. 220
27El Placer: Mujeres, coca y guerra en el Bajo PutumayoMaría Clemencia Ramírez, María Luisa Moreno R., Camila Medina A. · 2012 · p. 272 fragmentos
[33]Una vieja guerra en un nuevo contexto. Conflicto y territorio en el sur de Colombia. (Bogotá: Universidad Javeriana/ Cinep/ Odecofi/ Colciencias/ Cerac, 2011), 184, 190. 27 Capítulo 1 y político, en permanente competencia con Mocoa. Los campamen- tos de la Texas Petroleum Company, a su llegada en 1963, se esta-…
p. 27
[34]Una vieja guerra en un nuevo contexto. Conflicto y territorio en el sur de Colombia. (Bogotá: Universidad Javeriana/ Cinep/ Odecofi/ Colciencias/ Cerac, 2011), 184, 190. 27 Capítulo 1 y político, en permanente competencia con Mocoa. Los campamen- tos de la Texas Petroleum Company, a su llegada en 1963, se esta-…
p. 27
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 89, 952 fragmentos
[35]271. De hecho, los guerrilleros llamaban a este sector «el triángulo de las Bermudas», pues el que allí entraba desaparecía. En los años siguientes al desmantelamiento de Tranquilandia, se transformó la hacienda cocalera y se pasó a un modelo descentralizado, si bien se sostuvo el modelo de control vertical. En la…
p. 89
[47]la muerte del proyecto revolucionario. No quiere decir que estimulamos la coca. Cartagena del Chairá fue uno de los primeros bastiones de la coca en el sur del país. Es las FARC-EP la que trata de decirle a los campesinos “sí, muy bueno este negocio, entendemos las dinámicas, ustedes sembraban plátano y yuca y maíz y…
p. 95
29Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 315, 3482 fragmentos
[36]elementos de la economía política tienen un efecto espejo entre los actores armados, en el sentido de que fenómenos como el narcotráfico, por ejemplo, cuentan con la participación de todos los actores, lo que hace que el comportamiento de unos sea el reflejo especular de otros. El caso de la economía del narcotráfico…
p. 348
[65]más ampliamente, las políticas para controlar el mercado ilegal y el consumo mun - dial 495 han sido un fracaso a pesar de los enormes esfuerzos que, además, han dejado centenares/miles de víctimas en el país. A pesar de la captura sucesiva de narcotrafi - cantes, esto no ha llevado a desmontar el negocio sino a otras…
p. 315
30Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 90, 2772 fragmentos
[37]loosely attributed to the coca industry (see Schulte-Bockholt, 2006: 135; Petras and Morley, 2003: 100). Cultivation of illegal crops was established in the colonization areas not simply because of weak army presence, but because the colonists were on the brink of ruin. And the guerrillas were in the colonization…
p. 90
[66]themselves make or sell cocaine. Nevertheless, the choice of term served a political purpose. It worked as a hinge to connect what had been a war in communism to a new campaign, waged with the same tools and against similar targets. (Kirk, 2003: 227–8) Ironically, Tambs was later “accused of involvement in cocaine…
p. 277
31Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 931 fragmento
[38]seguíamos pensando en tomar el poder. De hecho, cuando nos sentamos con Pastrana, estábamos cerca del golpe final. Tanto, que decíamos que aquello no era una negociación. Era un diálogo (EP 1, mayo de 2015). Esta situación, en buena medida, es consecuencia de la importancia que el narcotráfico va a representar a la…
p. 93
32Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 140, 1462 fragmentos
[39]facto en “Zar de las finanzas generales de las farc”; y, por último, la configuración de estrechos vínculos con los mafiosos, contra- riando la “moral y la conducta del revolucionario” 78. La Confe- rencia ordenó el traslado de Martínez al Frente 5, pero él resolvió esconderse en un apartamento en Bogotá suministrado…
p. 146
[46]posibles”, El Militante Opina 5 (julio 1991). 142 Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 4. La guerra de las farc en los ochenta Según la inteligencia militar, las farc no dejaron de crecer durante la tregua: pasaron de tener 1.500 integrantes en 1983 a duplicarse en 1985, alcanzando los 3.050…
p. 140
33Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 4821 fragmento
[40]actividades financieras y logísticas urbanas — secuestros, en particular—, en las que dio buenos resultados. Como quedó señalado en páginas anteriores, Ricardo Franco era el seudónimo del jefe de IV Frente que operaba en la región del Magdalena Medio y murió en 1979; utilizar el nombre de Ricardo Franco por parte de…
p. 482
34Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 64, 942 fragmentos
[41]los costos en el transporte. Como resultado, los cálculos sobre los ingresos de las FARC por concepto de impuestos a la econo- mía ilícita fluctúan entre 60 y 100 millones de dólares anuales, en parti- cular para finales de los años noventa (véase Tabla 4.3). Según un estudio llevado a cabo por el Departamento de…
p. 64
[56]de concentración de la tierra, pro- pulsado por los narcotraficantes y entrelazado con la estrategia contrainsurgente de los militares, está desviando amplias extensiones de tierra de vocación agrícola hacia usos especulativos, consolidando así la base de un desarrollo capitalista rentista en el cual el capital se…
p. 94
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 661 fragmento
[42]este mismo Informe Final de la Comisión de la Verdad. la hibridación de la guerra y la cruenta disputa por los territorios 67 extorsiones. A esto se sumó la expulsión del Estado de regiones y localidades en las que eran atacados los puestos de Policía en las cabeceras municipales, obligadas las autoridades civiles a…
p. 66
36Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 911 fragmento
[43]adolescentes En Munchinique, Cauca (1985), amarraron a dos indígenas “(…) los castraron y los fusilaron… (…) Luego (…) quiso reclutarnos 400 guambianos en un semestre y 300 paéces en Jambaló, porque ya era el momento de tomar el país (…) Dijimos que no. Ahí las FARC dijeron que tenían que seguir fusilando… (…). (…) y…
p. 91
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1231 fragmento
[44]es contra las instituciones». 397 Medina, «FARC y ELN», 379. 398 Informe allegado a la Comisión de la Verdad en el marco del convenio número 002 del 2019, «Manual de instrucciones de Inteligencia MINI». 399 Ibíd. 400 Ibíd. 124 fiflćflTh fl. fifl Poco tiempo después, en mayo de 1982, se desarrolló la Séptima…
p. 123
38Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 491 fragmento
[45]alcanzando los 3.050 efectivos; cifra que logra incrementar al año siguiente, hasta llegar a 3.640 hombres, los cuales, en 1987, aparecían repartidos en 33 frentes. Un salto significativo, considerando que para la Séptima Conferencia, reali- zada cinco años atrás, habían completado 16 frentes. De este modo, cuatro…
p. 49
39Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5521 fragmento
[48]estamos pidiendo y él dice que lo maten, pero que él no mandaba la vacuna [...]”. Y entonces yo ya fui, cancelé, les cancelé a ellos, les dije: “Bueno, me hacen el favor y me lo dejan quieto, ya de ahora pa delante vamos a negociar usted y yo» 1731. Otros testimonios recibidos por la Comisión de la Verdad revelan que…
p. 552
40¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 431 fragmento
[49]economías fueron utilizadas para la expansión vigorosa de los respectivos grupos. Tercero, en el caso del ELN, la relación con las economías ilícitas fue bastante más complicada, aunque desde finales de la década de 1990 ellos también se integraron plenamente a ellas. Antes extraían pingües rentas del sector minero.…
p. 43
41El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 2852 fragmentos
[51]de Washington. ¿“Plan” contra la producción de cocaína? Las FARC no han negado que ellos cobran un “impuesto de guerra”, o “impuesto revolucionario”, al narcotraficante que tiene plantíos en sus zonas de influencia al asumir que es un capita- lista más, al tiempo que le exige pagar y tratar correctamente al campesino.…
p. 285
[52]de Washington. ¿“Plan” contra la producción de cocaína? Las FARC no han negado que ellos cobran un “impuesto de guerra”, o “impuesto revolucionario”, al narcotraficante que tiene plantíos en sus zonas de influencia al asumir que es un capita- lista más, al tiempo que le exige pagar y tratar correctamente al campesino.…
p. 285
42Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 841 fragmento
[53]ajenas, usurpadas o for- zando a los dueños, para evitar riesgos de expropiación inheren- tes a la actividad ilícita. Finalmente, el verdadero gran impacto del narcotráfico fue la compra de tierras para lavar ingresos del negocio, como modo de acumular capital sin costos de almacenamiento, imitando a las éli- tes…
p. 84
43Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 3271 fragmento
[54]“cifra que [consideran] preocupante teniendo en cuenta que el número de 304 Tierras y conflictos rurales Historia, políticas agrarias y protagonistas hectáreas cultivadas en Colombia es de 4.222.000”; y que según Reyes les permitía a los narcos “concentrar las pautas de inversión rural” y el suministro de alimentos.…
p. 327
44Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 3281 fragmento
[55]de los años ochenta la región vivió una temprana mili- tarización de los conflictos agrarios (página 49). Para Carrillo (2004, páginas 2 y 3), narcotraficantes llevaron a cabo la compra sistemática de entre tres y cuatro millones de hec- táreas de tierra en el país, desde finales de los ochenta hasta los primeros años…
p. 328
45El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 3111 fragmento
[57]temprano como en la célula inicial del Magdalena Medio. Pero solo se convirtió en un factor dominante a finales de la década de 1980, cuando los eos tos de mantener el aparato militar subieron de manera prohibitiva, Una economía tan ineficiente como la ganadería extensiva no podía ya sostener el esfuerzo. El…
p. 311
46La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 1091 fragmento
[58]colonos. Los actores y beneficiarios del despojo son múltiples y heterogé- neos, y así sus motivaciones. Los actores armados, en primer lugar los paramilitares, seguidos por la guerrilla; y detrás los «actores históricos»: hacendados y grandes ganaderos; o los más modernos, como los narcotraficantes 87 o los…
p. 109
47Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1411 fragmento
[59]Gráfica 1. Desplazamiento forzado en Colombia Fuente: Elaboración propia, con base en el Registro Único de Víctimas. En el mapa 10 se puede observar el comportamiento regional del desplazamiento en la población rural no étnica, como una aproximación a lo campesino, por periodos, dividido por quinquenios a partir de…
p. 141
48El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4651 fragmento
[60]en la intersección de los dos mun- dos, el rural y el internacional. Cuadro 13.6 Distribución del ingreso cafetero, 1958-1972 Exportaciones Promedio del valar Superdvit o déficit Año cafeteras totales Ingr eso a los productores del impuesto Costos promedio a cargo de FNCC --- "'. " """("' 1958 460715 307757.6 93985.9…
p. 465
49El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 381 fragmento
[61]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
50El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 381 fragmento
[62]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
51Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 791 fragmento
[63]hacía a través del Fondo Nacional del Café condujo a la crisis a los caficultores y a quienes dependían indi- rectamente de esa economía 145. La Federación Nacional de Cafeteros implementó algunas medidas de choque (renovación de cafetales, control de plagas, tecnificación), pero lo hizo en gran medida a través de…
p. 79
52¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 1161 fragmento
[64]marcos interpreta- tivos democráticos que reconozcan en el contradictor un adversario y no un enemigo que es necesario eliminar (Wills, pp. 38-40). DANIEL PÉCAUT, UN CONFLICTO ARMADO AL Sb'RVJCIO DEL STATU QUO SOCIAL Y POLÍTTCO En este informe el acento ha sido puesto en las discontinuidades: discontinuidades entre…
p. 116
53Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 591 fragmento
[67]edly evoked by the U.S. ambassador in Bogota, Lewis Tambs, as well as in congressional debates. For instance, in a 1984 session in the Senate, speakers alerted that the guerrillas were connecting their activities with 20 Importantly, the externalization characterizing the problematization of drugs in the U.S. also had…
p. 59
54Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 261 fragmento
[68]dimension to the general debate. It also serves to identifY the peculiarities of the Co- lombian experience. In the prologue, former President Belisario Betancur (1982-86) reflects on some of the paradoxes involved in the attempts at re- forming the state in a society living in flux. His picture is one of genesis out…
p. 26
55Organized Crime in Colombia: The Actors Running the Illegal Drug IndustryFrancisco Thoumi · 2014 · p. 131 fragmento
[69]sentences, passing anti- money-laundering legislation, reforming the justice systems, etc. The antidrug policy arsenal is focused on attacking contributing and minor necessary factors like precursor control or poverty, but most policies do not deal with the underlining norms conict or governance and governability…
p. 13
56La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 591 fragmento
[70]▼ -J^; *o oo vq O } «n 00 K >00 H 04 O vo to ro ío T j- tn ^ j w w w m tó O 2 ctí co e 3 cd cd O v OO O O O < £ H (s m o ^ 1 -4 e fl O R o o s 3 00 m O O o o ■n o vO O "O c o m a es d ^ ^ S rH k O Ó O O 2, o) cn in cd S o 4) 4) U o S Q Q Q Q Q oo r H 00 s í 8 57 Revista Economía Cafetera d e la División d e Investiga…
p. 59
57Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 991 fragmento
[71]desigualdad no ha dejado de aumentar 223. En 2016, s egún esta organización, Colombia se situaba en primer lugar en el ranking de desigualdad en la distribución de la tierra en Latinoamérica, seguido por Perú, Chile y Paraguay. En el país, el 1 % de las explotaciones de mayor tamaño controlaba más del 80 % de la…
p. 99
58El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 241 fragmento
[72]parte del campesinado del país. Se puede concluir que en estas condiciones no es posible la solución de los graves problemas que aquejan a la población campesina del país, en tanto subsista el régimen capitalista de producción y distribución, agravado, en nuestro caso particular, por la opresión imperialista. Los…
p. 24
59Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 2401 fragmento
[73]0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 # 0 #…
p. 240
60Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 241 fragmento
[74]por Fidel Castaño en el sur de Córdoba y Urabá, en los últimos años ochenta, de manera que su despliegue se relaciona con la compra de tierras e instalación de infraestructura del nego - cio ilegal de la coca por parte de reconocidos miembros del Car - tel de Medellín y por los propios Castaño, con la fuerte ofensiva…
p. 24
61Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 1401 fragmento
[75]paramilitares, alimen- tados en buena medida por el narcotráfico 73. El paramilitarismo surgido en los primeros años de la década del ochenta, destaca el informe, no solo fue resultado de la ausen- cia o precariedad estatal, sino de: Factores como la debilidad estatal en la regulación social de con- flictos, la…
p. 140
62La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 691 fragmento
[76]5.000 0 Suma de la Guajira Suma de Magdalena Etiquetas de fila Suma de Cesar Suma de Atlántico 70 LA TIERRA SE QUEDÓ SIN SU CANTO Tabla 1. Tipos de desplazamiento y momentos de la estructura Periodo e intenciones de operación Tipo de desplazamiento Descripción Mecanismos Incursión 1997-2001 Estratégico En este periodo…
p. 69
63Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 1511 fragmento
[77]es claro que la violencia de estos grupos se desborda tras la llegada de la Casa Castaño y las AUC en sus pretensiones de expansión (CNMH- 2012 -a, páginas 323 y ss). 152 Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015) Trayectorias, rupturas y continuidades la importancia geoestratégica del territorio en las dinámicas…
p. 151