Idea transversal
Economía cocalera
La economía cocalera es el conjunto de actividades productivas, comerciales, financieras y políticas organizadas en Colombia desde la década de 1970 en torno al cultivo de hoja de coca, su transformación en cocaína y su exportación global. Fue la forma que adoptó la integración al mercado mundial de vastos territorios que el Estado colombiano nunca integró por otras vías.
Trayectoria de una idea
- 1974
El Putumayo como zona de tránsito y primeros laboratorios
- 1981
Expansión acelerada del cultivo colombiano
- 1984
Colombia, primer exportador de cocaína procesada
- 1990
Monocultivo, plaga y agroquímicos en Putumayo
- 1997
Colombia, primer productor mundial de hoja de coca
- 2000
Pico histórico de cultivos y concentración en Putumayo
- 2008
La coca como principal fuente de financiación armada
La lectura
La economía cocalera no fue una anomalía criminal sino el resultado lógico de décadas de exclusión agraria: en un país donde el 3% de los terratenientes controlaba más del 71% de la tierra arable y donde la reforma agraria fue sustituida por la colonización de márgenes selváticos sin infraestructura ni mercados, la coca fue el único cultivo que cerraba el ciclo económico en territorios que el Estado nunca alcanzó. Su expansión siguió la geografía de la desigualdad y del abandono: Caquetá, Putumayo, Guaviare, Catatumbo, Nariño, regiones donde alrededor del 25% de la población llegó a participar de la economía cocalera y donde la raspa se convirtió en la principal fuente de empleo rural. Produjo sus propias formas de sociabilidad —turnos colectivos de cosecha, trueque de pasta base por alimentos, solidaridades de silencio frente al Estado— pero también erosionó las bases comunitarias preexistentes al mercantilizar la mano de obra y disolver las relaciones de reciprocidad y parentesco que habían sostenido los primeros asentamientos. El reparto del valor fue siempre implacablemente desigual: de los cerca de 39.940 millones de dólares generados por la venta al detal en Estados Unidos, apenas el 7% llegaba a los países productores, y de ese 7% solo una fracción marginal alcanzaba al campesino cultivador, mientras el 93% restante se retenía en el país consumidor. La política antidrogas reprodujo esa asimetría: las fumigaciones con glifosato y las erradicaciones forzadas golpearon al eslabón más débil de la cadena, convirtiendo a las familias campesinas en el costo visible de una guerra cuyas ganancias se concentraban en otros eslabones y en otros continentes.
La economía cocalera es el conjunto de actividades productivas, comerciales, financieras y políticas que se organizaron en Colombia, entre la década de 1970 y el presente, en torno al cultivo de hoja de coca, su transformación en pasta base y clorhidrato de cocaína, y su exportación a los mercados de consumo del Norte global. No fue un apéndice criminal de la economía nacional ni una desviación patológica del campesinado: fue la forma que adoptó la integración al mercado mundial de vastos territorios que el Estado colombiano nunca alcanzó a integrar por otras vías. Entre 1980 y 1995 aportó en promedio el 5,3% del PIB —más que el café (4,5%) y muy por encima del petróleo (1,9%)— y llegó a representar el 70% de las exportaciones en su pico de los años ochenta. Produjo, a la vez, sus propias clases sociales, sus ciclos de acumulación diferenciados y sus formas específicas de violencia. Reorganizó la frontera agrícola, financió los ejércitos privados que libraron la guerra interna, y capturó para eslabones muy lejanos —los carteles urbanos, los paramilitares terratenientes, los mercados minoristas de Estados Unidos— la mayor parte del valor extraído de la selva. Este artículo la describe como lo que fue: un régimen de acumulación periférica que colonizó los márgenes del país con su propia lógica.
Las condiciones que la hicieron posible
La economía cocalera no brotó del suelo tropical: se instaló sobre un país agrario profundamente desigual y sobre una decisión política, sostenida durante décadas, de no tocar esa desigualdad. En la década de 1980, cerca del 3% de la élite terrateniente poseía más del 71% de la tierra arable, mientras el 57% de los agricultores más pobres subsistía en menos del 3%. Treinta años después, en 2016, Colombia ocupaba el primer lugar en América Latina en desigualdad de la propiedad rural: el 1% de las explotaciones de mayor tamaño controlaba más del 80% de la tierra, y entre 2000 y 2015 el coeficiente de Gini rural aumentó en 21 de los 31 departamentos. La reforma agraria nunca se hizo. En su lugar, sucesivos gobiernos ofrecieron la colonización de tierras marginales —el Caquetá, el piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari, el Magdalena Medio— como sucedáneo. Los campesinos abrían monte, hacían "mejoras", y con frecuencia esas mejoras terminaban en manos de grandes compradores que consolidaban latifundios ganaderos sobre el trabajo previo de la colonización.
A ese abandono estructural se sumó otro, más cotidiano: la ausencia de vías, crédito, asistencia técnica y canales de comercialización para los productos lícitos. Un campesino del Guaviare, del Caquetá o del Putumayo podía cosechar maíz, plátano o arroz, pero no podía sacarlos. La distancia, el barro y la ausencia de intermediarios legales hacían inviable el ciclo económico. La pasta base de coca, en cambio —liviana, densa en valor, transportable en un morral—, resolvía el problema logístico. Ese contraste, más que ninguna cualidad moral o cultural, explica por qué la coca prendió en la frontera agrícola: era el único cultivo que completaba en esos territorios el ciclo entero de producción, cosecha, procesamiento y venta.
La crisis del sector agrícola durante los noventa profundizó el desplazamiento. El deterioro de las exportaciones de café y agropecuarias desde 1986, la caída de la producción de algodón, arroz, trigo, cebada, soya, sorgo y hortalizas en los años de la apertura económica, y la ruptura del Pacto Internacional del Café en 1989, empujaron a una base social campesina cada vez más amplia fuera de la economía legal. En el Catatumbo, la importación de productos agrícolas baratos minó la viabilidad de los cultivos tradicionales al mismo tiempo que la coca ofrecía un mercado seguro. En regiones enteras, la coca no fue una elección sino un desplazamiento forzado por la incapacidad del país de ofrecer otra cosa.
De la marihuana a la cocaína: el ciclo largo
El antecedente inmediato fue la bonanza marimbera de los años setenta, concentrada en la Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira y el Magdalena. Fue un ciclo breve, dependiente de compradores extranjeros que llegaban a la costa a recoger el producto. Cayó a comienzos de los ochenta por una combinación de factores: la aparición de variedades más potentes y baratas en Estados Unidos, la llegada de nuevos competidores al mercado mundial, las fumigaciones con paraquat durante el gobierno de Julio César Turbay y la presión diplomática norteamericana. La marimba se apagó rápido porque, en esencia, era una economía de materia prima con muy poco valor agregado local.
La cocaína siguió otra ruta. En los años setenta, los nacientes carteles de Medellín y Cali no dependían del cultivo colombiano: importaban pasta base de Perú y Bolivia y la refinaban en laboratorios instalados en el país. El Putumayo funcionó desde alrededor de 1974 como zona de tránsito de cocaína peruana, y allí se establecieron algunos de los primeros laboratorios de procesamiento. En 1984, Colombia ocupaba apenas el tercer lugar mundial en área cultivada de coca, detrás de Bolivia y Perú, pero ya era el primero en exportaciones de cocaína procesada: la ventaja competitiva era el conocimiento técnico y las redes de exportación, no la tierra.
Ese diferencial resulta decisivo para entender la naturaleza de la industria. La marihuana podía cultivarse en cualquier clima y consumirse casi directamente; su cadena de valor era corta y dejaba a los productores locales en posición débil frente a los compradores. La cocaína, en cambio, exigía grandes volúmenes de hoja —más de doscientos kilos para producir un kilo de clorhidrato— y un proceso químico complejo que requería experticia, infraestructura y capital. Esa complejidad técnica fue, paradójicamente, la que permitió a los traficantes colombianos controlar toda la cadena y expulsar a los intermediarios extranjeros que habían dominado la marimba. La cocaína se arraigó en Medellín y Cali antes de arraigarse en la selva.
El cultivo colombiano empezó a expandirse desde finales de los setenta en zonas de frontera: Caquetá, Vaupés, Putumayo. Las hectáreas pasaron de 2.500 en 1981 a 17.600 en 1985. A comienzos de los noventa había cerca de 40.000; en 1998, 80.000; hacia 1999-2000, más de 100.000. En 1997, Colombia se convirtió en el primer productor mundial de hoja de coca, y para 2004 concentraba el 80% de la producción mundial de cocaína. El salto no obedeció solo a factores internos. Las campañas de erradicación e interdicción en Perú y Bolivia durante los años ochenta y noventa desplazaron los cultivos hacia el norte, en lo que se llamaría el "efecto globo": lo que se aprieta en un país se hincha en otro. Colombia, que en 1991 tenía apenas el 14% del mercado global de hoja, emergió como epicentro no por virtud propia sino por la geografía política de la guerra contra las drogas.
Putumayo condensa ese ciclo. En 1991 aportaba el 5,87% del área cultivada nacional; en 2000, con 66.022 hectáreas, aportaba el 40,43%. En 1990, la consolidación del monocultivo propició la aparición de una plaga que forzó la introducción masiva de agroquímicos, transformando de un solo golpe las prácticas agrícolas campesinas y la ecología de la región.
Anatomía de la cadena: quién produce, quién procesa, quién gana
La economía cocalera opera como una cadena de valor geográficamente segmentada y jerárquica. En el eslabón inicial está el cultivador: familias campesinas en zonas de colonización que siembran, mantienen y cosechan la mata. En el Caquetá, alrededor del 25% de la población total llegó a participar de la economía cocalera. En el Catatumbo, desde los años noventa, la raspa —la recolección de la hoja— se convirtió en una de las principales fuentes de empleo rural, atrayendo trabajadores de otros departamentos y del vecino Venezuela, y produciendo una cultura propia alrededor del cultivo: los raspachines como categoría laboral, con sus turnos, sus jornales, sus temporadas.
Sobre el cultivo se monta el primer procesamiento. La hoja se transforma en pasta base en los mismos territorios, con procedimientos rudimentarios y químicos como gasolina, cemento y ácido sulfúrico. La pasta se vende a compradores que la trasladan a laboratorios de mayor escala, donde se refina hasta clorhidrato de cocaína. Esa segunda transformación no siempre ocurre en la zona de cultivo: en el sur del Chocó, por ejemplo, la cadena se detenía en la pasta base, y el refinamiento final se hacía fuera de la región. En Putumayo, en cambio, la cadena estaba mucho más integrada. El clorhidrato viaja después por rutas fluviales hacia el Pacífico —los ríos San Juan y Mira— o en avionetas hacia México, Costa Rica y Cuba, para desde allí saltar al mercado estadounidense y europeo.
El reparto del valor sigue una geometría implacable. De los ingresos totales generados por la venta al detal de drogas en Estados Unidos —cerca de 39.940 millones de dólares al año en el momento estudiado—, los productores extranjeros reciben apenas el 7%: unos 2.400 millones. El 93% restante se queda dentro del país consumidor, distribuido entre importadores, mayoristas, distribuidores y vendedores minoristas. Dentro de ese 7% que llega a los países productores, la porción que efectivamente alcanza al campesino cultivador es una fracción marginal: la mayor parte se concentra en procesadores, exportadores y controladores de rutas. La imagen del narcotráfico como redistribución hacia el sur global es un espejismo estadístico: la economía cocalera transfiere una parte muy pequeña del valor generado a los territorios que asumen el costo social, ambiental y humano de la producción.
En 2008, la producción y tráfico de cocaína en Colombia se estimó en 13,6 billones de pesos, equivalentes a cerca del 2,5% del PIB colombiano, y constituía la principal fuente de financiación de los grupos armados ilegales. En los años ochenta la participación había sido mucho mayor. Según las estimaciones de Roberto Steiner, el narcotráfico llegó a representar hasta el 7% del PIB y el 70% de las exportaciones en su pico; hacia mediados de los noventa había caído a cerca del 3% del PIB y el 25% de las exportaciones. Francisco Thoumi y las estimaciones más escépticas de Daniel Mejía y Daniel Rico sitúan las cifras algo por debajo, sin superar los cinco puntos del PIB. En cualquier caso, entre 1980 y 1995 ingresaron a la economía nacional cerca de 36.000 millones de narcodólares ya lavados, convertidos en pesos de ley: una masa de capital externo sin precedentes históricos, que reorganizó los mercados de tierra, la construcción urbana, el consumo importado y la composición del sector externo.
Desde el punto de vista macroeconómico, la economía colombiana descansó a partir de aproximadamente 1980 en un trípode: drogas ilícitas, café y petróleo. Los efectos iniciales del narcotráfico sobre la actividad económica fueron reconocidos incluso por analistas como Mauricio Cárdenas: inyectaron liquidez, sostuvieron la demanda, estabilizaron divisas. Pero esos efectos vinieron acompañados de costos directos —gasto público desviado a combatirlo— y costos indirectos vastísimos: violencia, corrupción institucional, deterioro de la confianza y del clima de inversión. La tasa de homicidios pasó de menos de 30 por cien mil habitantes en 1978 a más de 70 hacia 1990. La economía cocalera aportó al PIB y devoró, al mismo tiempo, las condiciones sociales sobre las cuales una economía moderna puede sostenerse.
El campesinado cocalero: racionalidad, mercado local y erosión comunitaria
Comprender la economía cocalera exige mirarla desde el barro. Para miles de familias en Guaviare, Caquetá, Putumayo, Catatumbo, Nariño, Cauca y sur de Bolívar, la coca fue durante décadas la única alternativa económica viable. No fue codicia; fue el único cultivo que cerraba el ciclo. En el sur del Caquetá se estima que aproximadamente el 80% de los campesinos cayeron en la "cultura de la coca", desplazando los cultivos tradicionales de maíz y arroz que habían sido la base regional en los sesenta y setenta. En el corregimiento de Lerma, en el Macizo caucano, la llegada de la coca a comienzos de los ochenta produjo un alza drástica del precio de la hoja y una transformación cultural profunda.
La coca ofrecía, además de ingresos, una infraestructura social propia. Se organizaban turnos colectivos de raspa entre familias vecinas. Existía una regla no escrita de no delación frente al Estado. Cuando escaseaba el dinero, la pasta base circulaba como medio de cambio: se trocaba por alimentos, por ropa, por gasolina. En algunos casos, la coca funcionó como recurso de reconstrucción tras desplazamientos: familias que perdieron todo por el conflicto lograban rehacer la finca, comprar unas cabezas de ganado, mandar a un hijo a la escuela.
Esta misma economía, sin embargo, erosionó las bases comunitarias sobre las que se sostenían los primeros asentamientos. La mercantilización de la mano de obra —el paso del trabajo familiar y por reciprocidad al jornal en efectivo— deterioró los niveles de solidaridad entre campesinos. Las relaciones de compadrazgo, parentesco y ayuda mutua que habían permitido abrir monte y sostener veredas enteras se desestructuraron. La coca produjo una nueva figura, el raspachín, trabajador migrante sin arraigo local, que trabajaba por temporadas, dormía en cambuches y se marchaba. Los ingresos crecieron y, con ellos, el consumo, el alcohol, la prostitución, la circulación de armas. La coca abrió, en algunos territorios, un ciclo de inclusión perversa: el campesino accedía por primera vez al mercado global, pero al costo de perder las formas de vida que lo habían sostenido.
Sobre este eslabón débil se descargó luego el peso de la política antidrogas. Las fumigaciones con glifosato, las erradicaciones forzadas, la judicialización de cultivadores golpearon precisamente a las familias campesinas, mientras las grandes organizaciones concentraban las ganancias y en muchos casos negociaban con militares locales una "ceguera voluntaria" a cambio de sobornos. La cadena castigaba, sistemáticamente, a quienes menos capturaban de su renta.
Los actores armados: guerrillas, paramilitares y el gramaje
La economía cocalera se convirtió, desde los años ochenta, en la principal fuente de financiación de los actores armados del conflicto colombiano. Se estima que las rentas del narcotráfico financiaron entre el 50% y el 70% de las actividades tanto de las FARC como de las Autodefensas Unidas de Colombia. Esa cifra, por sí sola, cambia el sentido del conflicto: sin la coca, la guerra que Colombia vivió entre 1980 y 2016 habría tenido otra escala, otra duración y otras geografías.
Las FARC adoptaron inicialmente una política prohibicionista frente a los cultivos de coca y marihuana en sus zonas de presencia, mantenida durante parte de los setenta y comienzos de los ochenta. Cuando la abandonaron, ocuparon los eslabones iniciales de la cadena: producción de hoja, pasta y base, actuando como reguladoras de derechos de propiedad, precios y transacciones en zonas de colonización campesina. El cobro del gramaje —un impuesto por kilogramo procesado o transado— se convirtió en la forma dominante de captura de renta. Con el tiempo, algunos frentes evolucionaron hacia formas más directas de control, imponiendo condiciones de producción, castigando el incumplimiento y, en casos como el del municipio caucano de Santiago de San Sebastián en 1999, obligando a pobladores mediante trabajos forzados a cultivar amapola.
Los grupos paramilitares tuvieron una relación más estrecha y directa con el negocio. Se involucraron desde principios de los ochenta como aliados, financiadores y promotores, y con el tiempo se instalaron en las fases más lucrativas: transformación, compra de pasta base, exportación, adquisición de corredores territoriales. El Bloque Héroes de Tolová participó en el transporte de base hacia zonas de procesamiento y en la exportación. Estructuras como el Bloque Mineros, comandado por Ramiro Vanoy —Cuco Vanoy—, o las redes controladas por Carlos Mario Jiménez —Macaco—, se sostuvieron con rentas cocaleras para financiar ejércitos irregulares que disputaron territorio a las guerrillas. El discurso público de los comandantes paramilitares, según el cual solo cobraban "impuestos ilegales", encubría una participación integral en la cadena.
La disputa territorial entre paramilitares y guerrillas por el control de las zonas cocaleras se intensificó a partir de 1998. En el sur de Bolívar, la entrada paramilitar coincidió con un crecimiento sostenido de los cultivos que alcanzó su máximo histórico de 5.960 hectáreas en el año 2000. Esa disputa —del Catatumbo al Bajo Cauca antioqueño, del Pacífico nariñense al Putumayo— fue la geografía donde se libraron las masacres, los desplazamientos masivos y las peores violaciones de derechos humanos de las décadas siguientes. La coca no causó la guerra, pero la financió y la localizó: donde había hoja, había disputa.
La transformación agraria: narcotráfico, tierra y despojo
Uno de los efectos más duraderos de la economía cocalera fue la reconfiguración de la propiedad rural. Entre 1980 y 1995, narcotraficantes compraron tierras en 409 municipios del país, con mayor concentración en la cuenca del río Cauca, las cuencas alta y media del Magdalena, la Costa Atlántica y la Orinoquía. Esa compra masiva no fue solo lavado de activos: fue un proyecto de acumulación territorial. Los nuevos terratenientes favorecieron la ganadería extensiva en detrimento del café y otros cultivos, incrementaron la concentración de la propiedad y financiaron con esas mismas tierras y con esas mismas rentas los ejércitos privados que enfrentaban a las guerrillas.
La crisis cafetera de 1989, tras la caída del Pacto Internacional del Café, y la crisis de la broca a comienzos de los noventa aceleraron el proceso. Los cafetales endeudados o improductivos se convirtieron en potreros o predios cocaleros, según la altitud y la localización. La conexión entre narcotráfico y paramilitarismo se transformó cualitativamente: no eran ya dos fenómenos aliados sino dos caras de una misma estructura de acumulación armada, que combinaba intereses económicos —tierra y ganado— con intereses estratégicos —control territorial y financiación militar—.
El resultado se lee en las cifras del catastro. Colombia, que había entrado a los años ochenta con una desigualdad rural ya extrema, salió de tres décadas de guerra y narcotráfico con la peor concentración de tierras de América Latina. La colonización de la frontera agrícola, presentada durante décadas como la solución alternativa a la reforma agraria, terminó reproduciendo en la selva y el piedemonte la misma estructura de latifundio que existía en el interior. La economía cocalera no democratizó la tierra: la concentró.
La política antidrogas: fumigación, Plan Colombia y el efecto globo
Frente a este fenómeno, la respuesta estatal fue —bajo presión sostenida del gobierno de Estados Unidos— mayoritariamente militar y química. La fumigación aérea con glifosato se instaló como política central desde comienzos de los noventa y se intensificó con el Plan Colombia, cuyo centro de operaciones inicial fue el Putumayo. Entre las razones del acuerdo bilateral estaba, además del control del cultivo, la canalización de ayuda militar norteamericana bajo el presupuesto de que la erradicación debía hacerse por vía militar.
Los resultados fueron ambivalentes cuando no contraproducentes. Las fumigaciones destruyeron cultivos de pancoger junto con los de coca —plátano, yuca, maíz—, degradaron suelos, contaminaron aguas, produjeron desplazamientos y enfermedades documentadas por líderes campesinos. Y, sobre todo, no frenaron sostenidamente los cultivos. Los sembrados se trasladaron: cuando el Plan Colombia golpeó al Putumayo, la coca migró al Pacífico nariñense —Tumaco, Barbacoas, Llorente—, al Catatumbo, al Cauca. Las fumigaciones en Caquetá a comienzos de los noventa habían producido un desplazamiento similar. Medir la lucha antidrogas por hectáreas asperjadas se reveló, con los años, como un fracaso técnico y político: se pulverizaba glifosato, se producían daños, y la coca reaparecía a pocos kilómetros o en otro departamento.
Hacia 2010-2011, la producción colombiana cayó sustancialmente —un 72% respecto a 2001, según estimaciones del gobierno estadounidense—, mientras Perú y Bolivia recuperaban su posición como principales productores. El efecto globo funcionó también en sentido inverso. La Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional documentó que expertos al servicio del narcotráfico desarrollaron al menos catorce variedades de coca mediante manipulaciones técnicas y biológicas, más resistentes, más productivas, adaptables a distintos climas y altitudes: la industria respondía a la política antidrogas con innovación agrícola.
Las comunidades cocaleras se organizaron para resistir. En noviembre de 1994, cerca de cinco mil cultivadores del municipio de Puerto Asís, en el Putumayo, realizaron un paro cívico contra las fumigaciones, exigiendo su suspensión, un plazo de diez años para eliminar los cultivos ilícitos y obras de desarrollo regional. Las grandes marchas cocaleras de 1996 en Caquetá, Guaviare y Putumayo llevaron esas mismas demandas a escala nacional. El gobierno de Ernesto Samper firmó acuerdos y luego incumplió más del 60% de lo pactado; las fumigaciones se reanudaron y varios líderes de las marchas fueron asesinados. La ruptura entre el Estado y las comunidades cocaleras se profundizó, y con ella una desconfianza que se prolonga hasta el presente.
En 2015, el gobierno de Juan Manuel Santos suspendió el programa de aspersión aérea con glifosato. Ese mismo año, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó al glifosato como "probablemente cancerígeno". Santos presentó en septiembre una nueva estrategia antinarcóticos que apuntaba a reducir el crimen vinculado, fortalecer el desarrollo social y económico de las zonas de cultivo y adoptar un enfoque integral de reducción de la demanda basado en salud pública y derechos humanos. El acuerdo de paz firmado con las FARC en 2016 incluyó un capítulo entero —el cuarto— sobre sustitución voluntaria y desarrollo rural para zonas cocaleras, cuyo cumplimiento posterior ha sido irregular.
La huella y la disputa
La economía cocalera dejó una huella que hoy define buena parte de la geografía social, política y ambiental colombiana. Deforestó millones de hectáreas de selva amazónica y pacífica. Financió medio siglo de guerra interna. Concentró la tierra rural hasta niveles récord en América Latina. Produjo una generación de campesinos formados en el ciclo de la coca, para quienes la sustitución no significa un cambio de cultivo sino una reconstrucción entera de vida. Instaló una relación estructural de desconfianza entre las comunidades rurales y el Estado. Convirtió a Colombia en el país más asociado, en el imaginario global, a una sola mercancía —la cocaína—, aun cuando el 93% del valor de esa mercancía se genera y se queda fuera de sus fronteras.
Su interpretación permanece en disputa. Una lectura la trata como fenómeno criminal susceptible de erradicación mediante fuerza; otra la lee como síntoma inevitable del abandono estatal que solo se resuelve integrando los territorios excluidos; una tercera la sitúa como efecto de la política antidrogas internacional que desplazó cultivos desde los Andes centrales hacia Colombia y podría desplazarlos otra vez. Cada una tiene su parte de razón. La economía cocalera fue simultáneamente producto del abandono, respuesta racional de un campesinado excluido, mecanismo de acumulación de élites armadas ilegales, vehículo de captura de valor por consumidores del Norte, y campo donde se decidió el rumbo de la guerra y de la política antidrogas continental.
Lo que ninguna lectura puede eludir es la asimetría fundacional del fenómeno: la coca se sembró donde el Estado no llegaba; se procesó donde el capital colombiano supo instalarse; se consumió donde los mercados podían pagarla; y el peso de su costo —violento, ambiental, humano— lo soportaron principalmente quienes cultivaban la hoja. Cualquier política que aspire a transformar esta economía tendrá que empezar por invertir esa ecuación. Nada indica, por ahora, que ese giro esté ocurriendo.
En el archivo
102 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Colonia1600–17801
02Frente Nacional1958–19742
03Crisis y narcotráfico1974–199016
- 1974Crisis y narcotráfico (1974–1990)Época
- 1976Bonanza marimbera y emergencia del narcotráfico (1976–1980)Hecho
- 1977Construcción estatal de la categoría 'cocalero' y criminalización campesina (1977–1990)Hecho
- 1978Bonanza marimberaFicha
- 1979La 'limpieza social' urbana en Colombia (1979–1990)Hecho
- 1980Carlos LehderFicha
- 1980ColonizaciónFicha
- 1982Las FARC y la economía cocalera, 1982-2016Pregunta
- 1982Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez (1982)Hecho
- 1984Asesinato de Rodrigo Lara BonillaHecho
- 1984NarcotráficoFicha
- 1984Pablo EscobarFicha
- 1984Rodrigo Lara BonillaFicha
- 1986Gonzalo Rodríguez GachaFicha
- 1989NarcoterrorismoFicha
- 1991Apertura económicaFicha
04Constitución de 19911991–200215
- 1989Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)Hecho
- 1991Pentecostalización rural en zonas de conflicto (1991–2002)Hecho
- 1994Colonización campesinaFicha
- 1995Apertura económica de 1990-91 y auge cocaleroPregunta
- 1995Fundación y expansión de las AUC (1995–2000)Hecho
- 1996Las marchas cocaleras y la frontera agraria (1996–2000)Hecho
- 1996Sustitución de cultivosFicha
- 1997Bill ClintonFicha
- 1997Carlos Castaño GilFicha
- 1997MapiripánFicha
- 1997Sevicia ritual paramilitar y violencia sexual escenificada en masacres (1997–2002)Hecho
- 1998El Plan Colombia (1999–2002)Hecho
- 1998Hernán Giraldo SernaFicha
- 2001Yolanda Cerón PalaciosFicha
- 2003Feminismo colombiano post-1991: territorialización, ONGización y violencia contra lideresasPregunta
05Seguridad Democrática2002–201613
- 2000Plan ColombiaFicha
- 2000Plan Colombia (1999)Pregunta
- 2001Fumigaciones aéreas con glifosato, efecto globo y desplazamiento cocalero (2001–2008)Hecho
- 2002El Bloque Centauros y la guerra intra-paramilitar en el Casanare (2002–2005)Hecho
- 2002Guardia Indígena Nasa y Comunidades de Paz como soberanías civiles desarmadas (2002–2015)Hecho
- 2002ProhibicionismoFicha
- 2003Carlos Mario Jiménez NaranjoFicha
- 2003Santa Fe de RalitoFicha
- 2006Bandas criminales (Bacrim)Ficha
- 2006Bandas criminales y rearme posdesmovilización (2006–2014)Hecho
- 2006La desmovilización de las AUC y las bacrim/AGC (2003-2006)Pregunta
- 2007Daniel Rendón HerreraFicha
- 2008Operación Fénix y la crisis diplomática andina de 2008Hecho
06Posconflicto2016–presente12
- 2012Acuerdo Final de La Habana y Plebiscito por la Paz (2016)Hecho
- 2016Asesinato sistemático de líderes sociales y excombatientes en el posacuerdo (2016–2022)Hecho
- 2016Dairo Antonio Úsuga David, alias OtonielFicha
- 2016El Posconflicto colombianoÉpoca
- 2016Garantías de no repeticiónFicha
- 2016Implementación del Acuerdo Final y dejación de armas de las FARC-EP (2016-2018)Hecho
- 2017Disidencias de las FARC y reconfiguración del conflicto armado (2017–2022)Hecho
- 2017Fracaso del PNIS (2017–2022)Hecho
- 2018Elección de Iván Duque y el giro uribista (2018)Hecho
- 2019Confinamientos masivos como modalidad de control territorial en el posacuerdo (2019–2022)Hecho
- 2019Cristina Bautista TaquinásFicha
- 2019Iván MordiscoFicha
07Transversal—42
- 1000Sierra Nevada de Santa MartaFicha
- 1500Macizo ColombianoFicha
- 1700ContrabandoFicha
- 1800Valle del PatíaFicha
- 1828OcañaFicha
- 1900Frontera porosaFicha
- 1900PutumayoFicha
- 1900TumacoFicha
- 1904NariñoFicha
- 1910AmazoníaFicha
- 1910Norte de SantanderFicha
- 1927MaicaoFicha
- 1930SibundoyFicha
- 1932AmazonasFicha
- 1950CaquetáFicha
- 1950Frontera agrícolaFicha
- 1960FlorenciaFicha
- 1961Colonización dirigidaFicha
- 1964Colonización armadaFicha
- 1964Geografía del conflictoFicha
- 1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Pregunta
- 1969Puerto GaitánFicha
- 1971Guerra contra las drogasFicha
- 1975El CaguánFicha
- 1980TibúFicha
- 1984La MacarenaFicha
- 1985Del país del café al país de la cocaínaPregunta
- 1985Economía de guerraFicha
- 1985Puerto TriunfoFicha
- 1990Bajo CaucaFicha
- 1990El CastilloFicha
- 1990El movimiento campesino colombiano y la política agrariaPregunta
- 1991GuaviareFicha
- 1994El viraje del paramilitarismo colombianoPregunta
- 1994NarcoparamilitarismoFicha
- 1995Lavado de activosFicha
- 1995Sur de BolívarFicha
- 1999El PlacerFicha
- 2000GlifosatoFicha
- 2000San Vicente del CaguánFicha
- 2003Cultura popular y narco-violencia en ColombiaPregunta
- 2016Iván MárquezFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Frontera agraria: la economía cocalera se instaló sobre los territorios de colonización donde el Estado sustituyó la reforma agraria por programas de expansión hacia tierras marginales, convirtiendo la frontera agrícola en el escenario estructural del cultivo ilícito.
- 02Plan Colombia: política antidrogas financiada por Estados Unidos desde 2000 que intensificó las fumigaciones con glifosato y la erradicación forzada, golpeando principalmente a los cultivadores campesinos —el eslabón más débil— mientras las grandes organizaciones concentraban las ganancias.
- 03Desplazamiento forzado: la economía cocalera y las políticas de erradicación se retroalimentaron con el desplazamiento forzado; en algunos casos la coca funcionó como recurso de reconstrucción para familias desplazadas, mientras en otros la erradicación y el conflicto armado asociado generaban nuevos desplazamientos.
- 04Carteles de Medellín y Cali: organizaciones urbanas que controlaron desde etapas tempranas el procesamiento y exportación de cocaína, capturando la mayor parte del valor de la cadena y dejando a los cultivadores campesinos con una fracción marginal de los ingresos totales.
- 05Reforma agraria: la decisión política de no redistribuir la tierra —donde el 3% de la élite terrateniente poseía más del 71% de la tierra arable en los años ochenta— fue la condición estructural que empujó a miles de campesinos hacia el cultivo de coca como única alternativa económica viable.
- 06Glifosato: herbicida utilizado en las fumigaciones aéreas como instrumento central de la política de erradicación, cuyas consecuencias ambientales y sociales recayeron desproporcionadamente sobre las comunidades campesinas cultivadoras.
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
66 documentos · 90 fragmentos
01Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 80, 1092 citas
[1](Christodoulou, 1990: 27). When looking at land concentration based on plots of land less than 10 hectares, Sanders (1981: 90) discovered that in the 1960s roughly 76.5 percent of the population (small producers and/or peasants) had access to a mere 8.8 percent of available land. This inequitable distribution saw a…
p. 80
[59]and support (Lindqvist, 1979: 89; Gilbert, 1974: 116–24; Gilhodés, 1970: 434–51). By the end of the 1970s, the state’s efforts at repression of the peasant movement and the use of armed militias by large landholders had effectively pushed the settlers into the arms of the guerrillas. For the peasants, the presence of…
p. 109
02El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[2]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
03El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[3]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
04Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 491 cita
[4]afirmaban que habrían encontrado el territorio desierto (Calle, 2017). 50 VIOLENCIA PARAMILITAR EN LA ALTILLANURA: AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE META Y VICHADA INFORME N.° 3 grandes extensiones de tierra a manos de hacendados ganaderos, que se posicionarían como un nuevo actor social en la región, y luego tendrían que…
p. 49
05Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5491 cita
[5]organizaciones campesinas, desplegada con la cobertura de la guerra contrainsurgente e iniciada con el apoyo del gobierno norteamericano desde mediados de los años 1960 (Comité Permanente 2002). En este contexto, a la acción represiva del Estado se sumó la intervención política e ideológica de fuerzas externas al…
p. 549
06Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 320, 3482 citas
[6]de precariedad para comercializar sus productos y conectarse a los mercados agrícolas: «En un punto, a La Gabarra [municipio de Tibú, Norte de Santander] se le acabó la carretera; usted fácilmente podía gastarse de Tibú a La Gabarra… ¿qué le digo yo?, se podía demorar hasta una semana. Es que los carros se enterraban,…
p. 320
[60]elementos de la economía política tienen un efecto espejo entre los actores armados, en el sentido de que fenómenos como el narcotráfico, por ejemplo, cuentan con la participación de todos los actores, lo que hace que el comportamiento de unos sea el reflejo especular de otros. El caso de la economía del narcotráfico…
p. 348
07Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2201 cita
[7]insumos, por parte de los narcotraficantes. Todo se enmarca en un cuadro de desempleo y pobreza créni- ca de la poblacién campesina, consecuencia de la falta de infraestructura, medios de transporte, crédito, apoyo tecnolégico y facilidades de comercializacién y merca- deo para los productos agropecuarios…
p. 220
08Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 791 cita
[8]Guajira, Cesar y el Magdalena Medio. En 1974, aproximadamente 80% de los finqueros en La Guajira sembraban marihuana. Esa bonanza eco- nómica pronto se vio afectada por una quiebra a comienzos de los años ochenta,. cuando el precio de la marihuana colombiana empezó a caer con el surgimiento de una variedad más potente…
p. 79
09Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2601 cita
[9]Conflicto agrario y expansión de los cultivos ilícitos en Colombia 260 tecnología, fuerza de trabajo familiar y producción agrícola) hacia la coca ge- neraron una significativa inflación en productos de primera necesidad, licores, artículos suntuarios e insumos agrícolas. El tradicional reclutamiento de fuer- za de…
p. 260
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 62, 772 citas
[10]no tenían los recursos institucionales, financieros ni tecnológicos para adaptarse a las nuevas condiciones de la competencia. Si se considera que la economía global había privilegiado un modelo de producción que se caracteriza por la extracción y adaptación tecnológica intensiva y el limitado uso de mano de obra,…
p. 62
[33]Tiempo. «Con matas de coca gigantes, narcos han incrementado la producción de coca». 113 Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). 114 Pardo. «Por qué en Colombia se está produciendo más cocaína si hay menos cultivos de coca».…
p. 77
11Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1631 cita
[11]el deporte, los medios de comunicación, la banca, miembros del Ejército y miles de campesinos y de comerciantes. La corrupción del narcotráfico llegó a tal nivel que, incluso, un presidente de la República (Ernesto Samper) fue acusado de recibir enormes cantidades de dinero del cartel de Cali para financiar su campaña…
p. 163
12Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 571 cita
[12]necesito. Le dije: listo. Yo voy a trabajar con usted. De eso se trata, yo voy. Entonces [me dijo:] ya no me haga más servicios en la cocina. Usted aquí va a coger es… es manejar un radio, y me empezaron a poner de punto, vigilante. (CNMH, MNJCV, 2017, 5 de septiembre) En Vistahermosa –así como en las márgenes del…
p. 57
13La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 60, 3102 citas
[13]lo que ocasionó el fin de los cultivos de maíz y arroz, que habían sido la base económica de la región en las déca- das de los sesenta y setenta. A continuación presentamos algunos testimonios que dan cuenta de los efectos que trajo la economía cocalera en el sur del departamento. Nos llegó la cultura de la coca y…
p. 60
[38]de la coca ha permitido a los campesinos sortear períodos de crisis derivadas tanto de las fluctuaciones económicas de los producto agrarios, como del conflicto armado. En este sentido, una campesina de la región afirma: “a nosotros nos tocó irnos cuando la retoma, y regresamos aquí hace poquito, a lo de uno, porque…
p. 310
14Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 991 cita
[14]desigualdad no ha dejado de aumentar 223. En 2016, s egún esta organización, Colombia se situaba en primer lugar en el ranking de desigualdad en la distribución de la tierra en Latinoamérica, seguido por Perú, Chile y Paraguay. En el país, el 1 % de las explotaciones de mayor tamaño controlaba más del 80 % de la…
p. 99
15Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 74, 834 citas
[15]cocaína por la misma razón que había entrado en el negocio de la marihuana. Llegaron extranjeros que buscaban esta mercancía ilegal y ofrecían pagar muy bien por ella. Más allá de esto, ha- bía notables diferencias entre el negocio de la marihuana y el de la cocaína en Colombia, que conjuntamente explican por qué la…
p. 74
[16]cocaína por la misma razón que había entrado en el negocio de la marihuana. Llegaron extranjeros que buscaban esta mercancía ilegal y ofrecían pagar muy bien por ella. Más allá de esto, ha- bía notables diferencias entre el negocio de la marihuana y el de la cocaína en Colombia, que conjuntamente explican por qué la…
p. 74
[25]la cuenca del Amazonas. En 1974, y de nuevo en 1979, la prensa publicaba informes sobre la forma como el ejército destruía plantaciones de coca en Vaupés, mientras que 500 kilómetros al occidente, los colonos establecidos a lo largo del río Caguán, en el departamento de Caquetá, consideraban la coca como una nueva…
p. 83
[26]la cuenca del Amazonas. En 1974, y de nuevo en 1979, la prensa publicaba informes sobre la forma como el ejército destruía plantaciones de coca en Vaupés, mientras que 500 kilómetros al occidente, los colonos establecidos a lo largo del río Caguán, en el departamento de Caquetá, consideraban la coca como una nueva…
p. 83
16Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 237, 2412 citas
[17]la violencia para eliminar a la mafia cubana de la que entonces dependían y accedieron de manera directa al mercado estadounidense. De forma simultánea, y sin que hubieran podido preverlo, las preferencias de los consumidores estadounidenses cambiaron de forma súbita y la demanda de cocaína se disparó. Así, los…
p. 241
[85]Plan Colombia, extradición, fumigación de cultivos ilícitos. El narcotráfico y sus efectos han sido centrales en la vida colombiana de las últimas tres décadas. Dado el carácter ilegal de esa actividad, son inevitables los vacíos de nuestro conocimiento sobre su naturaleza y sus alcances. Mucho de lo que sabemos tiene…
p. 237
17No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 161, 3182 citas
[18]abogados de Escobar los habían sacado de la cárcel. El expediente había desaparecido 472. Los cultivos declarados ilícitos fueron profusos desde mediados de la década. Primero estuvo en auge la marihuana en la Sierra Nevada de Santa Marta, desde allí era exportada por rutas antiguas de contrabando de La Guajira y…
p. 161
[76]las Naciones Unidas (ONU) el monitoreo del creci- miento y/o disminución de los cultivos. Tres décadas después de que comenzaran las fumigaciones, hay abundante evi- dencia que demuestra que ninguno de los argumentos con los que fueron aprobadas es completamente cierto y, en todo caso, esta estrategia no ha logrardo…
p. 318
18La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 40, 432 citas
[19]eliminación de la estirpe de los Cárdenas (Tribunal Superior de Bogotá. Sala de Justicia y Paz, 2015, pp. 565-566). Así mismo, desde la década de los setenta, sobre la media montaña de la Sie- rra Nevada de Santa Marta, tanto en su vertiente occidental como en la norte, y como consecuencia de la bonanza marimbera,…
p. 43
[21]menor a cincuenta kilómetros todos los pisos térmicos, lo que favorece la libre siembra y la producción de cultivos en laboratorios escondidos en la espesura de las montañas de la Sierra (Villarraga, 2009, p. 16). La SNSM se convirtió en un punto estratégico de disputa de los distintos actores armados para el control…
p. 40
19Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 801 cita
[20]Marta desde los años cincuenta. Es claro que este narcotráfico seminal tejió fuertes redes con la política. Los casos más sobresalientes aparecerían más adelante, como el de Samuel Santander Lopesierra, más conocido como «El Hombre Marlboro», que ocupó curules en el Congreso y fue extraditado a los Estado Unidos,…
p. 80
20Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 1141 cita
[22]en sus filas. De este modo, en 1981 las Fuerzas Armadas consiguieron que la Policía Na- cional fuese la fuerza encargada de combatir el narcotráfico. A partir de en- tonces esta hizo un complicado y costoso aprendizaje organizacional, cuyos hitos más importantes fueron la creación, en la División Operativa, de un…
p. 114
21At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2461 cita
[23]continuous evictions and land invasions. As we shall see, it was not until the entrance of coca production into the region that the balance of local power began to shift in favor of the settlers and the FARC. The Emergence of Coca Production in the Caguán Colombia ’ s involvement in the production of illegal narcotics…
p. 246
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 70, 1112 citas
[24]de Tarapacá 151, y en el Putumayo hicieron lo mismo desde San Miguel 152. Así lo recuerda una de las fundadoras del Valle de Guamuez: «Antes de eso, por aquí era el paso de cocaína peruana. O sea, el Perú era el que pasaba. Los narcotraficantes esto lo tenían como un puente. Por aquí por el Putumayo empezaron a pasar…
p. 70
[79]principales fuentes de ingresos económicos ante la falta de oportunidades. Esto redundó en pobreza, hambre y enfer- medades. Una lideresa del corredor Puerto Vega Teteyé en Puerto Asís así lo menciona: «Esos suelos quedaron degradados por los efectos de la fumigación […]. Un señor, cuando fumigaron eso, él volvió a…
p. 111
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 92, 992 citas
[27]coloni- zación campesina. En cambio, en las zonas dominadas por ejércitos de narcotraficantes, que fueron principalmente las zonas de sabana y los llanos orientales, en el Casanare y norte del Meta, se concentraron los laboratorios de procesamiento de cocaína y la infraestructura para su exportación. En 1984, Colombia…
p. 92
[63]guerrilla el impuesto de gramaje sobre la cantidad producida, a cambio de protección de cultivos, laboratorios y pistas, tal como lo había anticipado el mencionado comandante Argemiro. Pero en 1986 se resquebrajó el convenio, cuando empezó la confrontación entre los paramilitares, organizados por Rodríguez Gacha, en…
p. 99
24Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 75, 842 citas
[28]in the 1980s and early 1990s; however, successful efforts in reducing supply in those countries pushed cocaine production to Colombia, which soon surpassed both its Andean neighbors (see Figure 1). Colombia emerged to dominate the global cocaine trade by the late 1990s. National concern about the crack cocaine…
p. 75
[83]Colombian government.) Additional information provided from the Colombian Embassy in Washington, DC, Office of the President, “Fact Sheet: A New Approach for the War on Drugs,” April 22, 2016. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:32:47 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…
p. 84
25Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 4261 cita
[29]coca leaves had been a relatively small-scale business in Colombia. As it became harder to obtain coca base from neighboring countries, the new baby cartels — smaller and more independent organizations that replaced the Cali and Medellfn cartels, such as the Norte del Valle Cartel, now considered Colombia's most…
p. 426
26Colombia: Background, U.S. Relations, and Congressional InterestJune S. Beittel · 2013 · p. 291 cita
[30]30, 2012, the U.S. Office of National Drug Control Policy (ONDCP) announced that in its estimates Colombia’s potential cocaine production capabilities had fallen below Peru’s and Bolivia’s. According to the estimate, Colombia’s 2011 potential cocaine production fell to 195 metric tons, 25% below the prior year…
p. 29
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 98, 1262 citas
[31]previas a la implementación en 1999 del sistema de Monitoreo de Cultivos de Coca coordinado por UNODC, su fuente son estudios realizados por Estados Unidos. 262 Uribe, «Evolución de los cultivos de coca en Colombia: 1986-2017». Razón Pública. tercer ciclo de afectaciones (1991-2020) 127 Miles de hectáreas sembradas…
p. 126
[50]de compra de tierras por parte de narcotraficantes se intensificó tras la crisis cafetera ocasionada por la caída del Pacto Internacional del Café, en 1989, y por la crisis de la broca a principios de los años noventa. Hacia finales de la década de los ochenta, en algunas de estas tierras compradas se sembró coca, y…
p. 98
28Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 1871 cita
[32]1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 Putumayo 2.200 2.400 4.000 5.000 6.600 7.000 19.000 30.100 58.297 66.022 Total nacional 37.500 41.206 49.787 46.400 53.200 69.200 79.100 101.800 160.119 163.289 Compara- tivo (%) 5,87 5,82 8,03 10,78 12,41 10,12 24,02 29,57 36,41 40,43 Fuente: Vargas, 2004, página 267, con base en…
p. 187
29Hacer memoria para recuperar el ser kamëntšá: raspachines víctimas y lecciones de la madre tierra para pervivirGrupo de Memoria Kamëntšá; William Caicedo Jamioy; Víctor Andrés Chasoy; Clementina Chicunque Chindoy; Wbeimar Arturo Jacanamejoy Chicunque; Judy Jaqueline Jacanamejoy Chicunque; Arturo Jacanamejoy Mavisoy; Jacinta del Rosario Jamioy; Aida Yuleni Juagibioy; Laura Guzmán Peñuela; Tania Helena Gómez Alarcón · 2020 · p. 251 cita
[34]por lograr mecanismos de reconocimiento y participación política en el marco del pos- conflicto, “lo que implica su reconocimiento como grupo social diferenciado con derechos sobre su territorio” (2017, p. 369): [25 ] Hacer memoria para recuperar el ser kamëntšá Nos reconocemos como víctimas no solo de la violencia…
p. 25
30Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 1John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 107, 2942 citas
[35]Grupo de mujeres articuladas al Proceso de Mujeres Maciceñas – CIMA. Participa- ción del proceso local en el mercado. Día del Campesino. Municipio de Almaguer, 2016. Fotografía: archivo del Proceso de Mujeres Maciceñas, CIMA-Fundecima. - Y lo otro que genera la coca que hay que tener en cuenta es que genera su propia…
p. 294
[90]trabajo 108. El Cerro de Lerma se levanta imponente al lado de la cabecera del corregimiento. Tiene una altura aproximada de 1.800 m. s. n. m. y se considera uno de los símbolos geográficos más emblemáticos de la región. También es conocido como el Faro del Macizo. Municipio de Bolívar, Cauca, 2015. Fotografía: John…
p. 107
31Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5151 cita
[36]como una práctica guerrillera, y que quienes participan de ella, por tanto, sean auxiliadores de la guerrilla, encuentre nuevos argumentos y complique más las relaciones a que da lugar el ejercicio de tal producción. La producción de coca ha construido una serie de solidaridades comunitarias que el carácter ilícito de…
p. 515
32Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5641 cita
[37]cocaleras participó alrededor del 25 por ciento de la población total del Caquetá, cifra que evidencia el peso que la economía de la coca tuvo en los procesos económi- cos regionales” (CNMH, 2015a). Como efecto de las marchas cocaleras, se intensificó el conflic- to armado. Un año después de las marchas, en el Caquetá…
p. 564
33Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 341 cita
[39]adinerada, establecieron un impuesto por gramo ('gramaje') a quienes participaban en el comercio de la droga, como fuente de financiación. No pocos militares pactaron con los narcotraficantes adoptar una posición de «ceguera voluntaria» frente a los cultivos y franco ilícito de drogas, a condición de millonarios…
p. 34
34Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 341 cita
[40]adinerada, establecieron un impuesto por gramo ('gramaje') a quienes participaban en el comercio de la droga, como fuente de financiación. No pocos militares pactaron con los narcotraficantes adoptar una posición de «ceguera voluntaria» frente a los cultivos y franco ilícito de drogas, a condición de millonarios…
p. 34
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 97, 1012 citas
[41]para trabajar como raspachines: «La raspa ha sido una de las principales dinámicas socioculturales en el Catatumbo desde los años noventa. Por una parte, se ha constituido en una de las fuentes de empleo más importantes para hombres y mujeres de la región, de otros departamentos y del vecino país Venezuela; por otra,…
p. 101
[87]y otros grupos delincuenciales, tal como lo confirmó el relato del excombatiente: «Era que eso [el proceso de desmovilización] no tenía ningún futuro para el com- batiente raso, o sea la gente sentía que después de tener un arma, ser alguien con poder en una región, tener un uniforme, salir a dormir en el piso, sin…
p. 97
36La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 1411 cita
[42]y generaron así un ingreso adicional a lo recibi- do de manera voluntaria y extorsiva por los mineros y comerciantes. Aunque la cadena de producción de la coca incorpora el procesamiento de la materia prima mediante sitios de tratamiento (cocinas o laboratorios), este proceso era incipiente en el departamento en…
p. 141
37Borderland Battles: Violence, Crime, and Governance at the Edges of Colombia's WarAnnette Idler · 2019 · p. 1281 cita
[43]matic and geographic conditions. The territory is also used to process coca leaves into coca paste and to crystallize this paste into cocaine. In total, 753 cocaine- base laboratories and 67 hydrochloride cocaine laboratories were destroyed in 2016. 126 Further laboratories have been detected but not destroyed;…
p. 128
38La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1401 cita
[44]los 39. 940 millones de dólares que produce la venta al detal de todas las drogas en los Estados Unidos, los productores extranjeros solo reciben 2. 400 millo nes, y en dicho país se quedan con el 93 % restante. El fabuloso negocio que representa la cannabicultura ha llevado a que cada vez mayor cantidad de…
p. 140
39Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 1771 cita
[45]reúne tantos kilos de base de coca ya llega y mandan el helicóptero de Don Berna y los montan y se los llevan pal’ Valle. Allá en el Valle había un señor que se llamaba Pablo, que era el que volvía todo eso coca, la empastaba y la transportaba pal’ otro lado (…). Ahí la trans- portaban en avionetas. ¿Y la sacaban para…
p. 177
40Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 3021 cita
[46]vida pública en medio de olea- das de violencia y extorsión organizadas. Desde la perspectiva del sector externo, y de acuerdo con el cuadro, desde c. 1980, la economía colombiana se sostiene en un trípode: drogas ilícitas, principalmente cocaína y heroína, café y petróleo. De 1980 a 1995 su participación en el PIB…
p. 302
41Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 1191 cita
[47]Bank Indicators, C ine P, and und CP Note: “ l G” = “leftist guerilla”; “P m ” = “paramilitary”; “ un ” = “unattributed”; “n/a” = data not avail- able; all drug and violence variables represent the annual percentage change. 10 e f f e C t S o n t H e C o l o m B i a n e C o n o m y importance of illegal drugs range…
p. 119
42Costos económicos y sociales del conflicto en Colombia: ¿cómo construir un posconflicto sostenible?María Alejandra Arias, Adriana Camacho, Ana María Ibáñez, Daniel Mejía, Catherine Rodríguez · 2014 · p. 1181 cita
[48]y el 70 % de la cocaína consumida en el mundo se produce en Colombia. Los ingresos que se generan producto de este negocio ilegal son muy significativos. Se estima que en 2008 el tamaño de la producción y tráfico de la cocaína en Colombia fue de $13,6 billones de pesos, lo que equivale aproximadamente al 2,5 % de pib…
p. 118
43Pablo Escobar and Colombian NarcocultureAldona Bialowas Pobutsky · 2020 · p. 91 cita
[49]curiosity among world botanists. A breakthrough in cocaine production was developed in Peru between 1884 and 1887 by the pharmacist Alfredo Bignon, who with the use of inexpen- sive and accessible materials (kerosene, soda ash, and lime) produced a “crude cocaine, or cocaína bruta ” (Gootenberg 39). This product…
p. 9
44Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 95, 1022 citas
[51]33,3 Chocó 6 19 31,5 Sucre 7 24 29,2 Guaviare 1 4 25,0 Amazonas* 2 8* 25,0 Putumayo 3 13 23,0 Santander 14 87 22,0 Cauca 6 38 15,8 Boyacá 16 123 13,0 Huila 4 37 10,8 Norte de Santander 3 40 7,5 Nariño 3 62 4,8 Totales 409 1.039 42,0 * Amazonas tiene ocho corregimientos, que aquí pueden asimilarse a municipios.…
p. 95
[54]extensión de cultivos de coca, que integró grandes regiones de frontera agrícola a la economía monetaria, creando bonanzas efímeras para los colonos y atrayendo trabajadores en busca de fortuna. Las nuevas fuentes de recursos en áreas de colonización fortalecieron económicamente a las guerrillas, aunque transformaron…
p. 102
45Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 3281 cita
[52]de los años ochenta la región vivió una temprana mili- tarización de los conflictos agrarios (página 49). Para Carrillo (2004, páginas 2 y 3), narcotraficantes llevaron a cabo la compra sistemática de entre tres y cuatro millones de hec- táreas de tierra en el país, desde finales de los ochenta hasta los primeros años…
p. 328
46El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 3111 cita
[53]temprano como en la célula inicial del Magdalena Medio. Pero solo se convirtió en un factor dominante a finales de la década de 1980, cuando los eos tos de mantener el aparato militar subieron de manera prohibitiva, Una economía tan ineficiente como la ganadería extensiva no podía ya sostener el esfuerzo. El…
p. 311
47Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 1581 cita
[55]de hoja o pasta base de coca. Las oportunidades de obtener una nueva y altamente rentable fuente de ingresos hicieron que personajes como Macaco, que para 1998 se encontraba en el Bajo Cauca antioqueño, se mostraran interesados en incursionar en esta zona (Gutiérrez, 2004). Macaco contaba con una organización criminal…
p. 158
48El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 1391 cita
[56]la participación de civiles en el conflicto armado. El caso más notorio fue el modelo de las Convivir (Cooperativas de vigilancia y seguridad privada para la defensa agraria o servicios comunitarios de vigilancia y seguridad privada). Igualmente, analizaremos cómo en los años noventa se presentó una recon- figuración…
p. 139
49Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 511 cita
[57]disminución no son claras. Desde 1994 y hasta 1997, el número de hectáreas cultivadas osciló entre 2.000 y 2.500, pero a partir de 1998 se produjo un crecimiento sostenido de cultivos hasta el 2000, año en el que se triplica el área cultivada y alcanza su máximo histórico: 5.960 hectáreas (Minjusticia, Unodc, 2016, p.…
p. 51
50La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 801 cita
[58]Sucre no registra áreas sembradas con culti- vos ilícitos, sin embargo la subregión del Golfo de Morrosquillo ha sido desde hace más de dos décadas un corredor para la salida de cocaína, que se procesa principalmente en la serranía de San Lucas al sur del departamento de Bolívar; y a su vez la pasta básica de co-…
p. 80
51Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 561 cita
[61]de coca y laboratorios de procesamiento de pasta y base. Los individuos que no están amparados por el poder de organizaciones fuertes son más vulnerables a la depredación de un grupo guerrillero, y de hecho, necesitan su presencia para que actúen como una tercera parte encargada de la regulación de los derechos de…
p. 56
52Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
[62]allá de la disputa militar, el interés en estos corredores fue «estratégico», porque permitieron obtener armamento y desarrollar actividades para financiar la guerra. A medida que los diferentes grupos armados se fueron asentando en los territorios de los pueblos étnicos, estos se vieron afectados primordialmente por…
p. 62
53El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 4932 citas
[64]Cielo Roto, por allá todo eso, fueron invadidas y las invadieron pa’ tumbar montañas y sembrar coca. Usted de Pinzón pasa el puente de Pinzón yendo pa’ allá pa’ San Tropel, y eso de ahí pa’ allá era solo coca. La carretera da la vuelta ahí, terminaba el caserío, y de ahí pa’ allá era solo coca. Hasta subir a San…
p. 493
[65]Cielo Roto, por allá todo eso, fueron invadidas y las invadieron pa’ tumbar montañas y sembrar coca. Usted de Pinzón pasa el puente de Pinzón yendo pa’ allá pa’ San Tropel, y eso de ahí pa’ allá era solo coca. La carretera da la vuelta ahí, terminaba el caserío, y de ahí pa’ allá era solo coca. Hasta subir a San…
p. 493
54Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · p. 1471 cita
[66]nos aliamos aquí con los con los narcos, nos van a pelar a todos? Edo.: No hay plata, no hay nada. Aquí nos acaban, claro. Dijo: entonces, ahí fue donde se creció eso y empezó a llegar plata y empezó a llegar uniformes, fusiles, y no. Y ya el contrato ya con con la Policía, ya llegó contactos con Ejército, llegó…
p. 147
55Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 358, 3704 citas
[67]monopolísticas. La tendencia más lucrativa y quizás la mayoritaria, fue la monopolización de la base de coca y su refinamiento directo por los paramili- tares. Cocaína resultante que se entregó a socios narcotraficantes, Don Diego en las ACPB y Chupeta en las ACMM, para su exportación o distribución, minoritaria, en…
p. 370
[68]monopolísticas. La tendencia más lucrativa y quizás la mayoritaria, fue la monopolización de la base de coca y su refinamiento directo por los paramili- tares. Cocaína resultante que se entregó a socios narcotraficantes, Don Diego en las ACPB y Chupeta en las ACMM, para su exportación o distribución, minoritaria, en…
p. 370
[69]FIC-BCB, FRD-ACPB y FHJSJ-ACPB, la siembra de la hoja de coca también habría llegado desde el sur de Bolívar, como cuenta un habitante de Bajo Simacota: Para el sur de Bolívar eso llevaban era por camionados, de aquí para arriba cuando empezaron a meterle la cultura a la gente porque prácticamente aquí en este sector…
p. 358
[70]FIC-BCB, FRD-ACPB y FHJSJ-ACPB, la siembra de la hoja de coca también habría llegado desde el sur de Bolívar, como cuenta un habitante de Bajo Simacota: Para el sur de Bolívar eso llevaban era por camionados, de aquí para arriba cuando empezaron a meterle la cultura a la gente porque prácticamente aquí en este sector…
p. 358
56Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 552, 6702 citas
[71]estamos pidiendo y él dice que lo maten, pero que él no mandaba la vacuna [...]”. Y entonces yo ya fui, cancelé, les cancelé a ellos, les dije: “Bueno, me hacen el favor y me lo dejan quieto, ya de ahora pa delante vamos a negociar usted y yo» 1731. Otros testimonios recibidos por la Comisión de la Verdad revelan que…
p. 552
[78]nacionales y extranjeras como Cargill, Poligrow y Manuelita para explotarlas con proyectos de agroindustria 2239. En otras zonas, la reconfiguración ocurrió por las aspersiones con agentes químicos para erradicar cultivos de coca y marihuana. Las fumigaciones en la Sierra Nevada de Santa Marta habían comenzado desde…
p. 670
57Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 352 citas
[72]principal la misma demanda de seguridad rural de grandes propietarios, especialmente en regiones de ganadería extensiva sujetos al régimen de extorsiones y secuestros impuesto por las guerrillas a los propietarios rurales (…) La propiedad extensiva de la tierra sin seguridad estatal perdió valor y comenzó a…
p. 35
[73]principal la misma demanda de seguridad rural de grandes propietarios, especialmente en regiones de ganadería extensiva sujetos al régimen de extorsiones y secuestros impuesto por las guerrillas a los propietarios rurales (…) La propiedad extensiva de la tierra sin seguridad estatal perdió valor y comenzó a…
p. 35
58¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1211 cita
[74]habían superado ya su versión vigilan- te —con su énfasis en el ámbito militar y territorial—, para convertirse entonces en un proyecto social, económico, muchas veces enfrentado al Estado central, ya fuera por reticencia y desconfianza frente a procesos de modernización institucional no “consultados con las…
p. 121
59Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 491 cita
[75]por el bienestar de los pueblos andinos solo se podía equiparar en intensidad con su desconocimiento de la vida andina. Aun cuando la extinción absoluta de la planta fuera deseable, es muy poco probable que Colombia pueda llegar a eliminar el cultivo de coca. Los incentivos financieros para las pequeñas familias…
p. 49
60Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2701 cita
[77]de ‘comunidades negras’. La bonanza de la coca Entre los tipos de empresarios con presencia en el Pacífico se encuentra el de los narcos. Estos constituyen sin duda el factor más perturbador para los supuestos desde los que operan los conceptos de territorio del proceso de etnización de las ‘comunidades negras’. En…
p. 270
6125 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1341 cita
[80]crisis de la economía agraria de los primeros años e incrementaron sus u Martha Cecilia Garcia, ·luchas y movimientos clvicos en Colombia duranle los ochenla y tos novenla_ Transformaciones y permanencias~. en Mauricio Archila y t.tauricio Pardo (ediiOfes). Movimitnlos sociales, fSiado y democtacia en QJkJm. bla...•…
p. 134
62Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 2451 cita
[81]Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 ses, se estaba fumigando sin ninguna consideración. La situación empeoró con el asesinato de varios de los líderes de la marcha y con el ingreso en 1997 de las auc a la zona, donde formó el Frente Héroes del Guaviare. El Caquetá no vivió una realidad…
p. 245
63Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · p. 271 cita
[82]de intervención territorial que se plantea coordinar la operación militar con la acción social del Estado. El propósito central es que las Fuerzas Armadas asuman la ejecución de proyectos sociales, que usualmente han estado en manos de autoridades civiles. La integración de actividades civiles y militares fue señalada…
p. 27
64Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 44, 1222 citas
[84]mayo de 2013. Disponible en: http://vvvw.semana.com/nacion/articulo/un-gobernador-miedo la-guajira/342196-3. 75 Thoumi (1994) y Mejía v Rico (2011) hacen una interesante recopilación de los estudios sobre las magnitudes económicas del tráfico de drogas en Colombia. Pese a su escepticismo sobre diversas mediciones, sus…
p. 122
[89]que controlan las zonas de cultivos. Mapa 2. Presencia de cultivos de coca y capacidad institucional en Colombia Fuentes: Mapa elaborado por Osv aldo Zapata con información del SI MCI y de García Villegas y Restrepo (2012). 12 Otro ejemplo del aislamiento geográfico y del estado de las zonas de cultivo lo ofrece la…
p. 44
65Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 761 cita
[86]se ha planteado el debate académico entre quie- nes sostienen que el narcotráfico fue un “choque externo”, in- ducido por la demanda internacional de narcóticos, y quienes afirman que, a diferencia de países similares, Colombia partici- pó de lleno en la oferta y tráfico de drogas porque la sociedad colombiana era…
p. 76
66Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1031 cita
[88]narcotráfico y dijeron: eso está bueno, esto da plata, volvámonos acá, y entonces esas poquitas hectáreas que había ya no fueron poquitas, ya empezó a incrementarse, a incrementarse y la gente empezó a especializarse en esa época en esos cultivos» 260. Aumentó el cultivo y llegaron mafiosos que querían hacerse con las…
p. 103