Meta
“El Meta es uno de los territorios donde la historia de Colombia se lee con mayor claridad porque en él cada ciclo del Estado central dejó una huella visible: la reducción misional jesuita, la titulación de baldíos a favor de comerciantes bogotanos,…”
En el mapa oficial de Colombia, el Meta es un departamento de 85.635 kilómetros cuadrados que empieza donde termina la Cordillera Oriental y se derrama hacia el este en una sabana que parece no tener fin. En la historia real del país es otra cosa: la bisagra por donde el mundo andino se ha asomado durante cinco siglos a la Orinoquia, y donde cada proyecto del Estado central —evangelización, hato ganadero, colonización dirigida, contrainsurgencia, agroindustria— ha ensayado su versión más nítida y su fracaso más elocuente. El río que le da nombre nace de la confluencia del Upía y el Metica, corre unas trescientas leguas hasta rendirse al Orinoco sin estrépito, y a lo largo de ese curso separa dos Colombias: la de los llanos bajos e inundables de Arauca y Casanare al norte, que en el invierno se vuelven mar, y la de la altillanura al sur, casi diez millones de hectáreas entre el Meta y el Vichada donde el agua se retira durante meses y la tierra se agrieta. El departamento del Meta cabe casi entero en esa segunda mitad, con el piedemonte como filo occidental y Villavicencio, su capital, como puerta.
Es un territorio joven en la geografía política —la Intendencia se creó apenas en 1909 y el departamento es más tardío aún— pero muy viejo en la geografía humana. Antes de que un funcionario en Bogotá trazara sus límites, ya circulaban por sus ríos el onoto de los sálibas, el curare del alto Orinoco y las mantas muiscas que bajaban del altiplano. Y mucho antes de que la palma de aceite y los pozos petroleros redefinieran su economía, ya lo habían atravesado los caballos de Federmán, las vacas de los jesuitas, las guerrillas de Guadalupe Salcedo y las columnas de las FARC. Escribir la historia del Meta es, en buena medida, escribir la historia de Colombia mirándola de espaldas a Bogotá: desde el otro lado de la cordillera, donde se ve mejor cómo funciona el país.
Un mar de pasto entre la cordillera y el Orinoco
La Orinoquia colombiana se organiza en tres grandes unidades, y el Meta las toca todas. Al occidente, el piedemonte llanero, esa franja donde la cordillera se pliega en abanicos aluviales y donde nacen los ríos que alimentan el sistema: el Upía, el Cusiana, el Charte, el Cravo Sur, el Pauto por el flanco de Casanare; el Guayabero, el Ariari, el Guaviare por el sur del Meta. Al centro, los llanos propiamente dichos, sabanas de gramíneas donde el ganado reemplazó hace tres siglos a los venados y a los chigüiros. Al sur del río Meta, ya en pleno departamento, la altillanura: una meseta de suelos ácidos, uniforme en temperatura y marcada por una estacionalidad brutal, con un período seco que se extiende entre dos y cinco meses. Los cinco departamentos que integran la región alcanzan juntos 372.942 kilómetros cuadrados, entre una tercera y una cuarta parte del país: un laberinto de corredores biológicos entre la Cordillera Oriental y la frontera venezolana.
Dentro de ese laberinto, el Meta ocupa una posición peculiar: limita al norte con Cundinamarca y Casanare, al este con Vichada, al sur con Guaviare y Caquetá, al oeste con Huila y otra vez Cundinamarca. Está, literalmente, en el centro. Su territorio incluye desde los páramos del oriente cundinamarqués hasta la Sierra de La Macarena —ese macizo aislado que se levanta como una isla geológica en medio del llano y alberga los tepuyes coloreados de Caño Cristales— y las selvas del bajo Guayabero, ya en la transición hacia la Amazonía. Esa diversidad de ecosistemas explica por qué el Meta ha sido, sucesivamente, terreno de caza indígena, corredor de ganadería extensiva, frontera de colonización campesina, refugio guerrillero y horizonte de la agroindustria. No es un territorio homogéneo: es un catálogo.
Y es, sobre todo, un territorio de agua. El río Meta articula el conjunto: recibe por su margen izquierda los caudales que descienden de la cordillera y drena hacia el Orinoco, columna vertebral fluvial. Antes de la carretera fue el camino; antes del camino fue la frontera; siempre fue la lógica de flujos que unía el altiplano con Venezuela. Cuando en el siglo XVIII los jesuitas armaron sus haciendas en Casanare, cuando en el XIX los guates de Sogamoso bajaron a comprar ganado, cuando en el XX las FARC establecieron su Bloque Oriental como retaguardia, todos siguieron —sin saberlo o sabiéndolo— la misma geografía de agua.
Antes de la conquista: onoto, curare y mantas muiscas
Los llanos que hoy conforman el Meta estuvieron poblados durante milenios por sociedades que la historiografía escolar ha tendido a describir como marginales o simples, y que en realidad operaban dentro de redes complejas de intercambio con los Andes y con el Orinoco. Los grupos arawak, huitoto, piapoco, achagua, sáliba, guahibo y guayupe estaban articulados entre sí en una malla que cruzaba ecosistemas y jerarquías productivas. Los sálibas eran los grandes manufactureros del onoto, el pigmento corporal cuya calidad —limpia, decían los cronistas— se prefería frente a la de los guahibos. Los grupos del alto Orinoco-Guaviare se especializaron en el curare, y un mercado del veneno funcionaba en el alto Orinoco al que acudían distintos pueblos. Los caverres fabricaban la quiriba. Y desde el altiplano, según registró Fray Pedro Simón, las mantas muiscas circulaban más allá del piedemonte hacia grupos lejanos, en un tráfico de tejidos y algodón que unía Bogotá con las orillas de los ríos llaneros mucho antes de que existiera Bogotá.
Los guayupes y los achaguas habitaban el piedemonte y los llanos altos del actual Meta, y practicaban una horticultura combinada con caza. Al sur y al este, en un régimen distinto, sobrevivieron durante siglos sociedades cazadoras-recolectoras nómadas como los cuiba, cuyo modo de vida se prolongó hasta hace pocas generaciones. Su éxito adaptativo —fueron capaces de subsistir sin mayores problemas durante períodos muy prolongados— desmiente la vieja idea de una selva vacía o una sabana estéril: el llano era productivo para quien sabía leerlo.
La violencia sobre estos pueblos no llegó de golpe con la conquista. Fue un proceso largo, y en algunos tramos la agresión provino de otros indígenas. Los guahibos, presionados desde distintos frentes, iniciaron una expansión hacia los bordes del río Meta y adoptaron un semisedentarismo que combinaba horticultura con cacería, pesca y recolección; en ese avance atacaron a los achaguas, ya de por sí diezmados. Para el siglo XIX los achaguas estaban absorbidos en la población mestiza llanera y en la propia sociedad guahiba. Es una historia de desplazamientos internos que precede y luego se enreda con la conquista europea, y que el discurso colonial —fijado en la oposición español-indio— casi siempre borró.
Federmán, Quesada y las primeras fundaciones
El primer europeo que atravesó los llanos del actual Meta lo hizo por accidente. Nikolaus Federmann llegó al territorio de Gonzalo Jiménez de Quesada procedente de Venezuela, en una travesía que duró más de dos años y que dejó una estela macabra: setenta europeos muertos, cuarenta caballos perdidos, y una cifra que los cronistas registraron con más displicencia, innumerables cargueros indígenas. Cuando por fin ascendió a la sabana de Bogotá, se encontró con que Quesada ya había fundado Santafé el 6 de agosto de 1538, y con que Sebastián de Belalcázar había llegado también desde Quito, empujado por las noticias que a mediados de 1538 le había dado un indio y por el deseo de zafarse del gobernador Pizarro. Los tres se encontraron en el altiplano. Los llanos, entretanto, quedaron como territorio atravesado pero no ocupado: una región de paso, un pasillo hacia algún Dorado que nunca se dejó tocar.
La colonización efectiva del piedemonte y las sabanas del futuro Meta tardaría décadas y no vendría de los grandes capitanes. Vendría de fundaciones más modestas —San Martín, San Juan de los Llanos— que en el siglo XVI impulsaron una ocupación ganadera de las sabanas naturales sin equivaler, en sentido estricto, a una colonización. Los europeos y sus reses aprovecharon un pastizal que ya estaba allí, y sobre él montaron un régimen productivo mínimo. La articulación con el altiplano se consolidaría más tarde, cuando los jesuitas abrieron el camino sanjuanero que unía San Martín y San Juan de los Llanos con el sitio donde hoy está Villavicencio, tejiendo por primera vez una red de comunicaciones que hacía del piedemonte algo más que una frontera imaginaria.
Fue esa red la que en el siglo XVIII sostendría el gran ciclo económico de los llanos: el hato ganadero de raíz misional, con las haciendas jesuitas de Casanare como núcleo y los llanos de San Juan y San Martín como periferia meridional.
Los jesuitas y la invención del hato
Las haciendas jesuitas del Casanare —Caribabare, Cravo, Tocaría— fueron piezas centrales de la economía colonial neogranadina y modelaron una forma de explotación que sobreviviría a la orden misma. Eran contiguas, y esa contigüidad tenía un uso deliberado: el ganado vagabundeaba entre ellas, sobre todo en el verano, cuando no se respetaban linderos, y en el invierno, cuando los terrenos útiles se reducían y las reses migraban en busca de pastos y aguas. Lejos de ser un problema, esa indeterminación permitía a los jesuitas gestionar sus haciendas como un sistema, aprovechando conjuntamente los recursos según la estación. Era una racionalidad ecológica precisa, adaptada al ritmo del llano.
Las utilidades sostenían los colegios de la orden. Las haciendas neogranadinas no llegaron a los niveles peruanos —doscientos mil pesos por unidad— ni mexicanos —entre quinientos mil y setecientos mil—, pero ninguna excedió los cien mil pesos y en conjunto constituyeron una fortuna corporativa considerable. Y modelaron algo más importante: una estructura laboral que se volvería la matriz social del llano por dos siglos. El hato llanero funcionaba con figuras diferenciadas y jerarquizadas. Estaba el conuquero, sin ganado propio, perseguido por el hacendado como una amenaza al orden. Estaba el veguero, agricultor ribereño con unas pocas reses, atrapado en un intercambio comercial desproporcionado con el señor del hato. Estaba el caballicero, casi siempre joven, encargado de los caballos. Y estaba el vaquero, con un estatus social reconocido y dueño de sus propios instrumentos de trabajo: una pequeña aristocracia del pastoreo.
Sobre esa estructura se construyó lo que las élites locales llamarían, ya en el siglo XIX, la llanerización de la población indígena: una estrategia deliberada para incorporar a los indios a las relaciones laborales del hato y asegurar así el control regional sobre la mano de obra. Lo llanero no fue nunca solo una identidad cultural: fue un patrón de sujeción, una manera de convertir al indígena en trabajador y de convertir al trabajador en llanero. Cuando la tradición literaria del siglo XX fijó la figura del vaquero como símbolo nacional, estaba idealizando una relación de dominio que sus creadores conocían bien.
El circuito comercial cerraba el sistema. Los guates —comerciantes de Sogamoso— bajaban al llano a comprar el ganado, pagando en parte con dinero y en parte con mercancías del altiplano. Los llanos alimentaban a Boyacá; Boyacá vestía a los llanos. Antes de que existiera un Estado nacional capaz de integrar la Orinoquia, el intercambio ganadero la había integrado por vía privada, a lomo de mula y caballo.
Los llanos hacen la independencia
Cuando estalló la guerra de independencia, los llanos entraron en la historia grande por una puerta paradójica. Sus jinetes fueron movilizados inicialmente por el jefe realista Tomás Boves y pelearon a favor de España con una ferocidad que aterrorizó a los patriotas venezolanos. Luego, en el curso de la guerra, cambiaron de bando. La imagen del llanero fiero, del jinete que sabe moverse en la sabana como pez en el agua, se acuñó primero como pesadilla monárquica y se transformó después en épica republicana.
Casanare fue el enlace estratégico entre los llanos controlados por los republicanos de Angostura y las montañas realistas del altiplano cundiboyacense: bastión y colchón a la vez, punto de reagrupamiento para las fuerzas patriotas y frontera de contención frente al Nuevo Reino. La campaña de 1818 mostró que los patriotas podían operar en los llanos, aunque no todavía forzar la entrada a la meseta. Un año después, la decisión fue otra. En la junta de guerra del Llano de Miguel, Francisco de Paula Santander impuso su criterio a favor de continuar hacia el interior del Reino, secundado por los comandantes venezolanos, y Bolívar decidió proseguir. El ejército partió desde Mantecal, cruzó el río Meta, ingresó a Casanare, ascendió el flanco oriental de la cordillera y obtuvo el 7 de agosto de 1819 la victoria decisiva en el Puente de Boyacá. El virrey Juan Sámano huyó.
Aquel movimiento del Meta y del Casanare fijó una imagen que perduraría en el imaginario nacional: la de los llanos como cuna de la libertad. De los Llanos vino la libertad en 1819, repetiría la tradición histórica y literaria, y la idealización del llanero como jinete guerrero se consolidó en obras como La vorágine (1924) de José Eustasio Rivera, donde la sabana y la selva se mezclan en un solo mito de origen. La figura funcionó políticamente: dotó a la república recién fundada de un héroe popular, ecuestre, que no era ni indio ni negro ni cachaco. Y ocultó otra cosa: que esos mismos llaneros que ganaron la independencia siguieron siendo, después de 1819, mano de obra barata de un hato ganadero cuya propiedad se concentraría cada vez en menos manos.
Bogotá compra el llano: baldíos y colonos, 1865-1930
La independencia no cambió la lógica territorial del Meta; la profundizó. Con el Estado republicano nació un instrumento poderoso: la titulación de baldíos, tierras públicas que podían adjudicarse a cambio de bonos territoriales de la deuda. Y esos bonos, en los mercados bogotanos de fines del siglo XIX, se cotizaban a precios muy bajos —alrededor de treinta centavos la hectárea equivalente—. Quien tuviera capital para comprarlos accedía a extensiones enormes por sumas irrisorias.
El resultado fue una concentración de la propiedad sin precedentes. Entre 1865 y 1899, diez comerciantes bogotanos adquirieron cerca de doscientas mil hectáreas de baldíos en los llanos de San Martín, Pandi y el Tolima Grande. No fueron militares de la independencia; no fueron colonos; no fueron llaneros. Fueron comerciantes con oficinas en la capital y con información precisa sobre cómo funcionaba el mercado de bonos. Uno de ellos, Emiliano Restrepo Echavarría, se convirtió en el arquetipo del gran concesionario de los llanos, con haciendas documentadas en la región de Villavicencio y los llanos de San Martín. En 1877 donó parte de sus privilegios de tierras al municipio de Villavicencio, un gesto de mecenazgo que consolidó su prestigio local sin afectar la escala de su acumulación privada.
El Estado, entretanto, ensayaba modalidades de adjudicación aún más generosas. Hacia 1890, en el sur del Meta, entre los ríos Ariari y Caguán, adjudicó baldíos a una empresa a cambio de la construcción de una trocha; la firma se apropió de una extensión mucho mayor a la pactada y el gobierno terminó cancelando el acuerdo. Fue un episodio pequeño, casi anecdótico, pero fijó el patrón que se repetiría durante todo el siglo XX: el Estado ofrecía tierras para incentivar la ocupación, los beneficiarios sobrepasaban los términos, y cuando el conflicto estallaba ya era tarde.
En 1909 se creó la Intendencia del Meta, y en 1913 el Congreso separó Vichada de su jurisdicción, dejando a la intendencia con 85.220 kilómetros cuadrados de piedemonte y sabanas al oriente de la cordillera. La configuración administrativa que hoy conocemos se estaba dibujando. Villavicencio, fundada en 1842 según la Gran Enciclopedia de Colombia —aunque otra fuente la data en 1870, en una discrepancia que revela lo tardío de su consolidación urbana—, comenzó a crecer aceleradamente. Entre 1918 y 1938 registró una tasa de crecimiento demográfico del 83,3 por ciento, la más alta entre las capitales departamentales del país en ese período. El Meta se estaba llenando.
Se llenaba con colonos. Campesinos de Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Santander y Huila bajaban al piedemonte huyendo del hambre, de la falta de tierra en las cordilleras, y desde 1930 en adelante también de la persecución política. El patrón de ocupación era casi mecánico: el colono desmontaba la selva, sembraba, construía un rancho, y cuando la tierra ya estaba abierta llegaba el gran comprador —hacendado, comerciante, empresa— y lo obligaba a vender sus mejoras por un precio bajo. El colono avanzaba entonces más adelante, hacia una nueva frontera, o regresaba derrotado a su lugar de origen. La ganadería extensiva se comía la agricultura colonizadora. Era, en pequeño, la misma lógica de los bonos territoriales del siglo XIX: la tierra abierta con trabajo campesino terminaba concentrada en propiedad andina.
La colonización oficial, cuando existió, fracasó por razones que sus propios funcionarios diagnosticaron sin ambigüedad: no había capital, no había dirección técnica autónoma, no había una empresa agropecuaria adaptada a las condiciones ecológicas regionales. Los llanos exigían saberes específicos que ni Bogotá ni las agencias tenían, y los que sí los tenían —los llaneros mismos— no fueron consultados.
Guadalupe Salcedo y las Leyes del Llano
En abril de 1948, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá desencadenó una guerra que en los llanos tomó forma propia. Las guerrillas liberales del Meta, del Casanare y de las regiones vecinas surgieron como respuesta a la persecución conservadora que se abatió sobre las poblaciones liberales rurales, y su composición social fue heterogénea: campesinos desplazados, familiares de víctimas, vegueros, peones, vaqueros y caporales. Estos últimos, que en el hato ejercían funciones de mando sobre los trabajadores, tomaron parte activa en las acciones de armas y aportaron una experiencia de mando que resultó decisiva en el terreno.
El primer comandante de las guerrillas llaneras fue Eliseo Velásquez. Con el tiempo surgieron otros líderes que cuestionaron su jefatura, entre ellos Guadalupe Salcedo Unda y Eduardo Franco Isaza, que constituyeron el núcleo dirigente del comando con sede en Yopal, Casanare. El movimiento creció rápido y adquirió una capacidad ofensiva sorprendente: atacó bases militares como la de Palanquero, en Cundinamarca, y tomó poblaciones como Orocué, en Casanare. En Bogotá cundió el temor de perder el control territorial de los llanos.
Los hacendados liberales apoyaron inicialmente el movimiento —les protegía los hatos frente a las incursiones oficiales— pero la alianza se resquebrajó a medida que las guerrillas asumieron banderas propias: la defensa de la tierra, la protección de los peones, un programa social que iba más allá del interés partidista. En 1952 y en fecha posterior, los mandos llaneros promulgaron dos leyes del llano con participación de abogados y dirigentes que se sumaron al movimiento, con el objetivo de organizar la vida civil, jurídica y militar de las zonas bajo control insurgente. La Primera Ley incluía disposiciones detalladas: impuestos a los ganaderos, libertad de presos políticos, asistencia a los pobres, construcción de puentes y escuelas, y una regulación estricta de la conducta de los combatientes —prohibición de incendiar potreros, de soltar cerdos, de consumir alcohol— además de facilitar las ventas de fundos a propietarios conservadores. Era, en germen, un intento de Estado paralelo en la sabana.
El gobierno conservador de Laureano Gómez decretó que todo opositor a las Fuerzas Armadas sería considerado bandido, autorizando ejecuciones sumarias cuando los oficiales lo estimaran necesario. La categoría jurídica se convirtió en licencia de exterminio. Para 1952, un sector de las guerrillas llaneras ya declaraba su lucha como una revolución con miras a derrocar al gobierno, y Guadalupe Salcedo se había alejado de la línea dominada por los hacendados. Ese mismo año, en agosto, se celebró en Viotá la Conferencia Boyacá del Movimiento Popular de Liberación Nacional, con delegados de las guerrillas del Llano, Santander, Antioquia y Sumapaz; de allí saldría el programa que marcaría el rompimiento definitivo entre Comunes comunistas y Limpios liberales.
En septiembre de 1953, poco después del golpe de Gustavo Rojas Pinilla, Guadalupe Salcedo persuadió a sus cerca de cinco mil guerrilleros de deponer las armas confiando en las promesas del nuevo régimen. Rojas cumplió su palabra mientras estuvo en el poder. Pero tras su caída el 10 de mayo de 1957 y el retorno del bipartidismo con el Frente Nacional, Salcedo fue traicionado y murió a manos de agentes del Estado. Se convirtió en el símbolo definitivo del insurrecto amnistiado y traicionado, y su figura quedó fijada en la memoria nacional como advertencia: en Colombia, dejar las armas puede costar la vida.
El Meta como retaguardia: las FARC, 1964-2016
En 1966, en la vereda de El Pato, en el sur del Meta, se celebró la Segunda Conferencia Guerrillera. El Bloque Sur, que agrupaba los remanentes de las autodefensas campesinas comunistas desplazadas de Marquetalia y otras zonas, se autodenominó Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Nacieron con unos trescientos cincuenta insurgentes bajo el mando de Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, con Ciro Trujillo como primer lugarteniente y Jacobo Arenas como figura ideológica clave. El acto fundacional ocurrió en territorio metense, y no fue casualidad: la región combinaba selva de piedemonte, montaña baja, sabanas remotas y ríos, es decir, todo lo que una guerrilla necesita para durar.
La Séptima Conferencia, en 1982, marcó un giro estratégico. Las FARC definieron una estrategia político-militar orientada a formar una retaguardia nacional que permitiera crear una tenaza militar sobre Bogotá, cuyo control marcaría el triunfo insurgente. Iniciaron un proceso de expansión y desdoblamiento de frentes buscando copar la Cordillera Oriental. El Meta se convirtió en pieza central del plan. La Octava Conferencia, en 1993, ratificó el rumbo: cercar, bloquear y ejercer dominio sobre Bogotá, para lo cual las fuerzas debían controlar las principales vías que conectaban la capital con las otras ciudades. El Bloque Oriental de las FARC-EP asumió el papel protagónico. Era, en el diseño interno de la organización, la retaguardia estratégica más segura y confiable a nivel nacional, aunque el control de esas zonas nunca fue completamente estable, ni siquiera en sus mejores épocas.
Las cifras de reclutamiento dan la medida de esa hegemonía relativa. En el Meta, las FARC-EP fueron responsables del 89,5 por ciento de los reclutamientos registrados; en Guaviare, del 93,6; en Caquetá, del 93,5; en Vaupés, del 97 por ciento. Eran, en el suroriente, el actor armado dominante. Y sin embargo, la imagen de las FARC como fuerza militarmente poderosa fue en parte fabricada y autofabricada: su hábitat característico correspondía a zonas marginales con escasa infraestructura estatal. La hegemonía territorial era, en muchos tramos, la ocupación de un vacío.
En octubre de 1998, tras la elección de Andrés Pastrana, se estableció la Zona de Distensión para adelantar diálogos entre el gobierno y las FARC-EP. Comprendía cinco municipios: La Macarena, Mesetas, Uribe y Vista Hermosa en el Meta, y San Vicente del Caguán en Caquetá. Cubría entre 34.487 y 42.000 kilómetros cuadrados según la fuente, con una población cercana a los 84.000 habitantes. Fue levantada el 21 de febrero de 2002, tras casi tres años y medio de negociaciones fracasadas. Cuatro de los cinco municipios de la Zona eran metenses; el Meta fue el territorio que en mayor medida asumió el costo simbólico y material del intento de paz de Pastrana, y también el de su ruptura. Después, durante los gobiernos de Álvaro Uribe, la ofensiva militar se concentró en la misma región, y La Macarena, Uribe, Mesetas y Vista Hermosa fueron escenarios de operaciones que redibujaron el mapa del conflicto.
El Acuerdo de Paz de 2016 encontró en el Meta, otra vez, un territorio central. Aquí estaban Casa Verde —el histórico centro de mando de Marulanda—, los corredores del Guayabero y del Ariari, las zonas veredales de concentración de los desmovilizados. La región donde nacieron las FARC fue también la región donde intentaron desnacer.
Paramilitares, palma y petróleo
Mientras las FARC consolidaban el Bloque Oriental, otra guerra se instalaba en paralelo. El paramilitarismo llegó al Meta con fuerza en los años noventa, y su episodio fundacional en la memoria nacional fue la masacre de Mapiripán, en 1997, cuyo caso judicial estableció la participación y la omisión de miembros de la fuerza pública: el general en retiro Jaime Humberto Uscátegui fue condenado a 37 años de prisión por estos hechos.
En los años siguientes, el Bloque Centauros, comandado por Miguel Arroyave, se convirtió en el aparato dominante en los llanos del Meta y en los del Casanare. Desplazó progresivamente a las Autodefensas Campesinas del Casanare, que antes de la llegada de Arroyave controlaban catorce de los diecinueve municipios de ese departamento. El Bloque Centauros tomó primero los municipios del norte —Pore, Sabanas de Nunchía, Támara, Hato Corozal, San Luis, Trinidad— y luego los del sur, considerados bastión de las Autodefensas Campesinas: Aguazul, Maní, Monterrey, Villanueva, Tauramena. Fue una guerra intraparamilitar tan brutal como la que libraban contra la guerrilla.
La novedad del Bloque Centauros no fue solo militar sino económica. Arroyave lideraba un megaproyecto de palma de aceite articulado a través de la cooperativa COOAGROINDULLANOS, que actuaba como holding financiera de más de diez empresas de fachada, incluyendo COOPMEGA en Puerto Gaitán. Al mismo tiempo, extorsionaba sistemáticamente al comercio en municipios como Barranca de Upía, Cabuyaro, Cumaral, Restrepo y Medina, cobrando un cinco por ciento sobre las ventas a unos sesenta comerciantes convocados en el punto conocido como Borinque. La combinación —extorsión sistemática a negocios legales más creación de cooperativas y empresas de fachada como holding financiero para lavar recursos— definió una modalidad de acumulación que se extendería a otras regiones.
La Altillanura —Puerto López, Puerto Gaitán y Mapiripán en el Meta, La Primavera, Cumaribo, Puerto Carreño y Santa Rosalía en el Vichada— se convirtió en el escenario donde convergieron narcotráfico, tráfico de armas, ganadería extensiva, palma aceitera, minería y explotación de hidrocarburos. Los pozos de Rubiales y los cultivos de palma sustituyeron o complementaron a las coquerías y a los ganados. La violencia y la economía legal no fueron mundos separados: la primera fue con frecuencia el mecanismo de acumulación primaria de la segunda. El despojo de tierras en La Macarena se remonta a los años cuarenta y ha operado en sucesivas oleadas vinculadas a distintos contextos de violencia y transformación agraria. No es un episodio: es un patrón.
Herencias
El Meta actual arrastra todas esas capas. La estructura de propiedad refleja aún el acaparamiento de baldíos del siglo XIX y la concentración paramilitar de comienzos del XXI. Villavicencio, con casi medio millón de habitantes, es la capital económica de la Orinoquia y el nodo desde el cual se articulan los flujos de petróleo, ganado, palma y coca. Puerto Gaitán y Puerto López son los grandes puntos de la nueva economía extractiva, y Granada, Acacías y San Martín conservan su condición de mercados regionales del llano ganadero clásico. La Sierra de La Macarena y Caño Cristales se han convertido en emblemas turísticos de un país que redescubre su geografía a medida que se desactiva su conflicto.
Pero en el fondo, el patrón se mantiene. Cada ciclo del Meta —misional, ganadero, colonizador, insurgente, paramilitar, agroindustrial— reprodujo con variantes la misma lógica: apropiación territorial desde el centro andino, desplazamiento de los ocupantes previos, conversión del piedemonte y la altillanura en reserva de extracción. Y cada ciclo generó también su forma de resistencia: los guahibos que ocuparon los bordes del río, los vaqueros que hicieron su estatus dentro del hato, los llaneros que ganaron Boyacá para la república, las guerrillas de Guadalupe Salcedo que promulgaron sus propias leyes, los colonos que siguieron desmontando selva sabiendo que se la iban a quitar, las FARC que hicieron del Meta su retaguardia nacional. Ninguna de esas resistencias alteró el patrón de concentración territorial, pero todas obligaron al centro a negociar. En esa tensión irresuelta entre la lógica extractiva del Estado central y las lógicas propias de la sociedad llanera se juega, todavía, la historia del departamento.
El Meta no es la frontera de Colombia. Es su bisagra: el lugar donde el país andino se ha asomado durante cinco siglos a una llanura que nunca terminó de entender, y desde donde la llanura ha devuelto, obstinada, su propia versión del país.
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Documentos y fragmentos citados
62 documentos · 71 fragmentos01Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1081 cita
[1](2020), EJC (2022) y Comisión de la Verdad (2022). Este corredor limita al norte con el río Meta –que se forma a partir de los ríos Upía y Metica– y al sur con los ríos Guaviare y Orinoco, que constituyen la frontera colombo-venezolana en el departamento del Vichada. Se erige alrededor del afluente principal del río…
p. 108
02Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1512 citas
[2]el acueducto de Bogotá. Otros ríos como el Upía, que nace en el lago de Tota, lo mismo que el Cusiana, el Charte, el Cra- vo Sur y el Pauto, son afluentes izquierdos del Meta. En el piedemonte orinoquense, a orillas de estos cursos, se está conformando actualmente un poblamiento muy denso, debido a las oportu- 139…
p. 151
[3]el acueducto de Bogotá. Otros ríos como el Upía, que nace en el lago de Tota, lo mismo que el Cusiana, el Charte, el Cra- vo Sur y el Pauto, son afluentes izquierdos del Meta. En el piedemonte orinoquense, a orillas de estos cursos, se está conformando actualmente un poblamiento muy denso, debido a las oportu- 139…
p. 151
03Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 491 cita
[4]bosques aíslan partes de sabana seca (llamadas bancos de sabana) con un muro verde que impide que se pro- pague el fuego cuando se incendia uno de los ban- cos. Los Llanos al norte del río Meta son, en su ma- yor parte, bajos e inundables. Son los llanos de Arauca y Casanare que, junto con los llanos vene- zolanos de…
p. 49
04Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 1401 cita
[5]de desarrollo bajo la tierra Las lechuzas sabaneras 0 mochuelos utilizan algunos de los tuneles abandonados por los armadillos para hacer sus nidos, aunque también pueden cavar sus propios hue- cos. Uno de los espectaculos de la sabana lo ofrecen estas lechuzas, que se paran como centinelas en la entrada de sus nidos,…
p. 140
05Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1701 cita
[6]ríos Meta y Vichada con un área de casi diez millones de hectáreas. Su clima se caracteriza por la uniformidad de la temperatura media anual y una distribución estacional de lluvias con un período seco entre dos y cinco meses (Andrade 2009). Sobre esta estructura física se han establecido diferentes modos de…
p. 170
06El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · p. 781 cita
[7]fuera del agua. Pasa la creciente, y como ellos están aturdidos, se quedan en seco, y cada creciente de estas es para los indios de Ma- caguana una festiva y útil pesquería. En fin, recargado Meta de estos y otros ríos que omito, después de trescientas leguas de flujo se acerca al grande Orinoco, y parece, según su…
p. 78
07Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 36, 402 citas
[8]padecen dinámicas comunes en el contexto del conflicto armado. La superficie de estos cinco departamentos alcanza los 372.942 kilómetros cuadrados, una extensión ligeramente superior a la de la actual Alemania. Sin embargo, para efectos de este informe, se excluyen algunas zonas amazónicas del Caquetá y del Guaviare.…
p. 36
[43]entre 1930 y 1950, huían de la persecución conservadora. Algunos de estos liberales conformaron las guerrillas de Guadalupe Salcedo en la década de los cuarenta y los cincuenta 39. Por último, está el piedemonte norte. Villavicencio y Yopal se erigen como las ciu- dades referentes de los llanos orientales, y…
p. 40
08Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1771 cita
[9]Salaman- ca y playas de El Rodadero, que atraen a numerosos turistas. Santa Marta, la capital, sirvió de puente a varias expe- diciones al interior del país durante el período colonial. En la actualidad, es uno de los principales puertos. En ella se encuentra la quinta donde murió Simón Bolívar. Santa Manta, situada…
p. 177
09Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 1431 cita
[10]de los Llanos; al respecto, algunos autores han sostenido que el acceso a mantas muiscas en la región llanera fue tan común que sus habitantes no sabían hacer sus propios tejidos (Salas, 1908, en Morey, 1975: 546). Recientemente, sin embargo, los Morey (Ibid.) han planteado que parte de las mantas que usaban los…
p. 143
10Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 142, 1482 citas
[11]los grupos indí- genas utilizaban el aceite y los pigmentos, según parece como protección del sol y los insectos, no todos los pro- ducían. Además, la oferta en el mercado permitía cierta selección. Los sálibas, por ejemplo, fueron grandes manu- factureros del onoto, que era preferido al de los guahibos, por ser más…
p. 142
[13]los riachuelos. Ahora bien: en este estado de cosas, surge el interro- gante de si eran guahibos los indígenas que según Liévano Aguirre en número de mil quinientos, debidamente mon- tados a caballo, conformaron el grupo rebelde de los Llanos que en 1781 engrosó el movimiento de los comuneros en Támara, Pore,…
p. 148
11Historia de Colombia - La Colombia más Antigua IIRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), Juan Salvat, Roberto García Rojas (dirs.) · 1988 · p. 911 cita
[12]Guaviare se es- pecistizaron en la producción y comercialización del curare, a traves de un mercado del veneno que fun- cionaba en el alto Orinoco. Se ha mencionado que los caverres fueron también fabricantes de la fa- mosa quiriba, que desempeñó funciones de mo- Neda en los tiempos prehispánicos y coloniales. Los…
p. 91
12Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 431 cita
[14]arawak, huitoto y piapoco, articulados a la nación achagua, sáliva y a otros pueblos caribes, como los guahi- bos o los guayupe. Durante la República, el control territorial del Estado sobre esta porción del país fue bajo y su administración se trasladó varias veces entre provincias. Diferentes políticas le otorgaron…
p. 43
13¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 161 cita
[15]los Montes de María y la Serranía de Chiribiquete en el Guaviare técnicas muy parecidas de arte ru pestre practicado durante milenios, pero que a la vez expresan respuestas estéticas a sistemas de creencias radicalmente distin tos entre sí. Todos estos pueblos desarrollaron un respetable grado de intercambios…
p. 16
14Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 471 cita
[16]bres y 130 caballos. D espués de m ás de dos años de travesía hacia el sur, atravesó los Llanos O rientales y, finalm ente, rem ontó la cordillera para llegar al territorio de Jim énez de Q uesada. Féderm an perdió 70 europeos, 40 caballos e innum erables cargueros indígenas. El arribo casi sim ultáneo de Belalcázar y…
p. 47
15Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 1411 cita
[17]a la orden de seguirlo, despu é s de explorar la Guajira y fundar la actual Riohacha, sigui ó tras los pasos de Espira, pero luego, desviando su ruta hacia la cordillera, la atraves ó, llegando a Pasca por el mes de marzo de 1539, cuando la tierra ya estaba ocupada por la hueste de Jim é nez. Algunos a ñ os antes de…
p. 141
16Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 1221 cita
[18]person. He left his brother, Hernán Pérez de Quesada, behind as his lieutenant. In preparation for his journey, Jiménez EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:46 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 1 0 | I n v A d I n G C o l o M b I A…
p. 122
17Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1011 cita
[19]half of his party to shipwreck at the mouth of the Magdalena and to disease, insects, and hunger on the march. After easily overcoming armed resistance, Jimenez de Que- sada and his lieutenants occupied the entire Muisca territory and on August 6, 1538, founded the city of Santafe (present-day Bogota, known as Santa…
p. 101
18El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 1211 cita
[20]aquella.<i partes se extienden el ganado y bestia.<i cuanto quieren, porque son del Rey nuestro señor y las poseyeron los extrañados sin más título que su voluntad"". A pesar de ]a.<; imprecisiones en sus lfmires, las principales hacienda.<i jesuitas de Caribabare, Cravo y Tocaría eran contiguas y el ganado de las…
p. 121
19Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1391 cita
[21]más prósperas en el renglón de la manufactura durante el siglo xviii y que poblaciones como Morocote se hicieran famosas por los lienzos que distribuían en los mercados de la Nueva Granada. Las haciendas De gran importancia fueron también las haciendas de los jesuitas, por su valor económico y por las técnicas de…
p. 139
20La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 65, 1302 citas
[22]el Llano el magnate no siembra. La labor agrícola está encomendada al veguero, dueño de algunas reses y una casa ubicada en la ribera de los ríos dentro de los grandes fundos. El señor del hato le paga los víveres (plátano y yuca) con vacas HISTORIA Y GEOGRAFIA DE LA VIOLENCIA 129 viejas para "carnear". En el Llano…
p. 130
[23]cual se han organizado los grupos humanos lo- cales. Importa considerar los conuqueros, los vegueros, los caba- lliceros, los vaqueros y los caporales. Todos tomaron parte activa en acciones de armas. El conuquero que vive infelizmente en un rancho, siempre aco- sado por los dueños del hato, no tiene, no puede tener…
p. 65
21El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2291 cita
[24]emigrar. A la postre ni los generales de la Independencia ni los tenedores ori- ginarios de los bonos territoriales se convirtieron en concesionarios. Casi todos los militares vendieron sus títulos en transacciones individuales o por intermedio del Montepío Militar y los "bonos ingleses" quedaron en manos de…
p. 229
22El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 321, 3372 citas
[25]el panorama de los Llanos / Villavicencio y sus habitantes / Generalidades sobre los Llanos: colonización, selva virgen, pastos / Los hatos del señor Restrepo / Noche y mañana en una hacienda / Cultivos / Riquezas minerales / Las salinas de Upín / Frutos y plantas / Al interior de los Llanos: caminos de bosque;…
p. 321
[40]de cocina, nos dijo adiós con lágrimas en los ojos, dando una prueba de la afectuosa fidelidad de aquellas personas, que siempre tu- vimos ocasión de comprobar. Villavicencio está a algo más de veintiuna leguas de Bogotá, distancia que cubrimos en dos días y medio. Pero los hijos del señor Restrepo y otros llaneros…
p. 337
23Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 2211 cita
[26]desprendido sin osten- tación, siempre bondadoso y enérgico cuando se trata del cumplimiento del deber: los casanareños tienen muy buen sentido y son inteligentes. 16 Abogaba por un sacerdote virtuoso y sencillo en oposición de los eruditos que, de acuerdo con su percepción, eran aptos para las ciudades, pero no para…
p. 221
24Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 251 cita
[27]para hacerlos más dependientes de la vida de hato y sujetarlos a sus relaciones laborales (Cf. Rausch 1999). De esta manera, lo llanero se convirtió en un patrón que, aunque no ideal, era trazado para la incorporación de los indios, quienes en el siglo XIX conformaban una buena parte de la población regional. La…
p. 25
25Del Llano llano. Relatos y testimoniosAlfredo Molano · 2008 · p. 381 cita
[28]yentados por las aguas de abril. Los niños fuimos cre ciendo a la sombra que los viejos nos hacían sin mez quinarnos nada. Se trabajaba sólo para la ropa y la sal, porque comida había a las anchas. En el encerra do había topochera, yuquera y hasta un trapiche que nos atendía de dulce. Cuando la cosecha de ganado…
p. 38
26Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 3331 cita
[29]la guerra. Era en efecto el enlace entre el espacio de los llanos medio controlado por los republicanos de Angostura y las montañas realistas de la meseta cundiboyacense. A la vez bastión y colchón. Casanare es el lugar para una nueva marcha, victoriosa al final, tras cuatro años de intentos infructuosos. LA CAMPAÑA…
p. 333
27Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 3331 cita
[30]la guerra. Era en efecto el enlace entre el espacio de los llanos medio controlado por los republicanos de Angostura y las montañas realistas de la meseta cundiboyacense. A la vez bastión y colchón. Casanare es el lugar para una nueva marcha, victoriosa al final, tras cuatro años de intentos infructuosos. LA CAMPAÑA…
p. 333
28Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 1431 cita
[31]greater expedition. Casanare was a semi-desert, a poor and underpopulated province, but it was the sanctuary of New Granadan inde- pendence. It provided a nucleus of another army and it could become a base 124 S I M Ó N B O L Í VA R for an invasion of New Granada. Santander explored and exploited the weak- nesses in…
p. 143
29Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 1951 cita
[32]esta unidad, Bolívar se trasladó al oeste para reunirse personalmente con Páez con el objeto de planificar las operaciones militares durante la estación seca — en el período de las lluvias era prác ticamente imposible emprender acciones en los llanos. Bolívar quiso coordinar a los diferentes grupos patriotas, de modo…
p. 195
30Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2631 cita
[33]inmenso. El invierno los acompañó hasta el mismo Puente de Boyacá. En la Aldea de Setenta, a orillas del río Apure, el Libertador convocó un consejo de oficiales patriotas y les expuso los planes de invasión a la Nueva Granada. Corrían los días de finales de mayo de 1819, para continuar la más grande acción militar…
p. 263
31Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 181 cita
[34]corriente impedia atravesarlos a pie o a nado. El 21 de junio, en Pore, se incorporé a la van- guardia el batall6n Cazadores, pues Santander tenia algunas de sus tropas distribuidas en diversos pues- tos con orden de efectuar su integraci6n a la co- lumna de marcha en este lugar. Desde el 22 de ju- nio, el grueso del…
p. 18
32Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 1921 cita
[35]mentos que encomendó a colaboradores cercanos: Manuel Palacio (Estado y Hacienda), Pedro Briceño Méndez (Marina y Guerra) y Diego Bautista Urbaneja (Interior y Justicia). La legitimidad que este Congreso había dado a las acciones guerrilleras de los insurgentes fue de inmediato reconocida por el general José Antonio…
p. 192
33Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 171 cita
[36]desde el mismo ins- 1100 1102 Retrato de José Tomas Boves que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. Este jefe realista fue el que primero moviliz6 a los llaneros, que en un principio pelearon a favor de Esparia. tante en que Crist6bal Colon desembarco en las costas del Nuevo Mundo. Por lo que se puede ver, al…
p. 17
34Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2251 cita
[37]Miraflores y Garagoa, alebres- tó a la población y estimu ló la guerri ll a llanera que, rápidamente, habría de ser emblema de la resi ste ncia en todo el país. Los Llanos y los llaneros integran el mito de origen de la repú- blica: de los Llanos vino la libertad en 1819. Podemos ir más atrás: Bochica, una de las…
p. 225
35Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 201 cita
[38]out- come of the presidential elections of 1942 and 1946 revealed that most Arau- canos supported the Liberal Party. In 1942 they cast 1,008 votes for López and just 43 for his Conservative opponent, Carlos Arango Vélez. In 1946 of the 560 EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM UTC via…
p. 20
36Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 1601 cita
[39]veces. Ha habido progresos en la reduccion del analfabetismo, pero la pobreza se ha mantenido estable, con tendencia a aumentar. Se observa un leve mejoramiento en los indicadores de condiciones de vida y desarrollo humano en general. Las tasas de crecimiento demografico, re- lativamente altas, continuaran…
p. 160
37Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 661 cita
[41]total del país vive en la gran región oriental de la Amazonía y la Orinoquía. La colonización es conflictiva porque los grupos iniciales de campesinos que desmontan la selva o los bosques de galería llaneros son desplazados por los grandes compradores de mejoras, que concentran la propiedad para la ganadería extensiva…
p. 66
38Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 3831 cita
[42]nomía del país representa el problema de la influencia de capitales extranjeros. Sin embargo, no descartamos estas ideas de un cambio estructural étnico, cultural y econó- mico de ciertas regiones, entre ellas los Llanos, cambio que, por cierto, se está efectuando por un fuerte movimiento migratorio interno. El…
p. 383
39Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 4151 cita
[44]de declaraciones de abandono 1994- 2012 (nacional y Putumayo) Fuente: tomada de INCODER, (2013), Registro único de predios y territorios abandonados indi- viduales (RUPTA individual), 1994-2013 (agosto); Unidad para la Atención y Reparación In- tegral de Víctimas, UARIV, 2013, Registro Único de Víctimas, 1980 agosto…
p. 415
40Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3721 cita
[45]departamentos minifundistas y de alta concentración poblacional, se vieron sacudidas por intensos conflic- tos agrarios, episodios de violencia ex- trema, además de depresión de sala- rios y desempleo, circunstancias que Cuadro 11 Tasas de crecimiento de la población de las capitales de departamento (miles)…
p. 372
41Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3221 cita
[46]m b ia La guerrilla de los Llanos se conformó a comienzos de los cincuenta, cuando el liberal Elíseo Velásquez se alzó en armas para defenderse de la per secución del régimen conservador. En los Llanos se integraron las guerrillas liberales con una heterogénea composición social: campesinos desplazados de sus…
p. 322
42Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2261 cita
[47]este se mantuviera como guardián de sus hatos. La situación empezó a cambiar por una conjugación de circunstancias internas y externas al movimiento rebelde. Al lado de los grupos que dirigía quien ahora se autoproclamaba el General Velásquez, se venían fortaleciendo, gradualmente, otros comandos con otros líderes…
p. 226
43No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[48]eran importantes, el movimiento gue- rrillero más numeroso y mejor armado estaba en Casanare, Vichada, Meta y Arauca 108. Su capacidad militar les dio para tomarse bases militares como las de Palanquero, en Cundinamarca, y pueblos como Orocué, en Casanare. Al comienzo, los hacendados apoyaron a las guerrillas, pero…
p. 60
44Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2171 cita
[49]de los esp í ritus ”. Alfonso L ó pez, con autorizaci ó n del gobierno, que busc ó en varias ocasiones un acuerdo con la guerrilla que llevara a su desarme, se entrevist ó con algunos jefes guerrilleros sin ning ú n resultado. Sin embargo, las guerrillas segu í an aumentando: en los Llanos Orientales, dirigidas por…
p. 217
45La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 2061 cita
[50]séptimo. " No soltar los cerdos", "ni incendiar los potreros" y, de nuevo, el temible impulsador de los actos más crueles: "El maldito vicio de las bebidas " (artículo octavo). Libertad de presos políticos, asistencia a la pobrería en caso de enfermedad, comisiones, "construcción de puentes y escuelas". Tesorería en…
p. 206
46A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 212 citas
[51]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[52]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
47El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 692 citas
[53]parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…
p. 69
[54]parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…
p. 69
48Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1081 cita
[55]de las autoridades fuera evidentemente injusta. Guadalupe Salcedo era un guerrero vigoroso y leal con sus hombres, hábil estratega y memorable ser humano, firme en sus convicciones e implacable en el combate, que cuando fue llamado a la paz y a la concordia y se convenció de que la promesa oficial era sincera, actuó…
p. 108
49Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1981 cita
[56]As Darío Fajardo and Medófilo Medina have shown, the uncertainty of land titles in these areas was such that the "agrarian question" remained very much alive. These were also regions with considerable preexisting peasant politicization, through the Communist party, the Partido Socialista Revolucionario, and Gaitán's…
p. 198
50Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 311 cita
[57]de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…
p. 31
51Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 2001 cita
[58]la Segunda Conferencia, en la cual el Bloque Sur se constituye en las FARC y deciden expandir las acciones armadas del grupo a través de una guerra de guerrillas móviles en otras áreas del país. Se constituyen seis nuevos núcleos guerrilleros que cambian su estrategia de reactiva defensiva a una de ofensiva directa,…
p. 200
52Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 1801 cita
[59]na- cional, por cuanto se trata de lugares en los que hay poca presen- cia del Estado o ausencia total del mismo y, por ende, el control sobre el territorio se ejerce sin mayor resistencia. Más adelante, en la Séptima Conferencia de las FARC (1982), se definió que la estrategia político militar de la organización…
p. 180
53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1481 cita
[60]el resto de su zona de influencia debía ir desde el Huila hasta la frontera con Venezuela y desde Cundinamarca hasta la Amazonía. También se definió su objetivo: «crear las condiciones político-militares para cercar, bloquear y ejercer dominio sobre Bogotá» 476. Para ello, sus fuerzas debe- rían estar en capacidad de…
p. 148
54Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1141 cita
[61]la zona del Bloque Oriental no solo se encontraba el corazón de las Farc-EP, sino lo que se podría considerar su zona de movilidad más confiable a nivel nacional y la zona más segura con que contaron las Farc-EP. Mapa 19. Municipios atacados por las Farc-EP en el 2001 Página 114 Fuente: Fundación Paz y Reconciliación…
p. 114
55Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · p. 114, 1372 citas
[62]lo que se habían planteado en su Séptima Conferencia en 1982 (…). La primera fase de ese plan, entre 1990 y 1992, buscaba crear 60 cuadrillas con más de 18 mil hombres, obtener 56 millones de dólares como so- porte, y adquirir armamento, medios de comunicación y aeronaves. En la segunda, entre 1992 y 1994, la…
p. 114
[71]a [decir] que no, que es que yo no voy a pagar, pues si no paga pues… (CNMH, CV, 2018a, 3 de junio). La sentencia del Tribunal Superior de Bogotá hace referencia a esta misma cooptación del Centauros: Según lo informado a la Fiscalía por Orosman Ostén Blanco el comercio de Barranca de Upía, Cabuyaro, Cumaral, Restrepo…
p. 137
56Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 120, 1292 citas
[63]inep, (1990); Medina Gallego & Téllez Ardila, (1994); Medina Gallego, (1990, pp. 127-231). 128 GUERRA A LAS DROGAS, ESCALAMIENTO Y GUERRA SUCIA La zona de despeje del Caguán, ¿una radiografía territorial de las FARC? La imagen fabricada y autofabricada de unas farc poderosas militarmente, entreverada con los vaivenes…
p. 120
[65]construcción, inestable, al menos desde un punto de vista estatal moderno, como se sugirió en la sección geográfica del capítulo 1; es una zona colombiana literalmente marginal, como se aprecia, por ejem- T ABLA III.1 La zona de despeje para el diálogo con las FARC Municipios Año de creación Superficie en km 2…
p. 129
57Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 701 cita
[64]La zona que fue establecida en octubre de 1988 y levantada el 21 de febrero de 2002, comprendía una superficie de 42.000 kilómetros cuadrados de los muni- cipios de La Uribe, Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa en el departamento del Meta, y San Vicente del Caguán en Caquetá. 48 Con mayor presencia en Tibú,…
p. 70
58No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2011 cita
[66]junto a otros amigos cuyas edades oscilaban entre los catorce y los quince años. «Nos cogieron y botaron a una cancha; decían que éramos guerrilleros, aunque en esa época ni sabíamos que la guerrilla pasaba por ahí. Al otro día nos pusieron a limpiar las calles. Luego, seis amigos, entre los catorce y quince años, nos…
p. 201
59Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3381 cita
[67]cocaína y llevar adelante la lucha contrainsurgente fueron las de Mapiripán, Meta, en 1997; El Placer, Putumayo, en 1998; y La Gabarra, Norte de Santander, en 1999. Estas tres masacres tuvieron dos factores comunes. El primero de ellos es la responsabilidad de miembros de la fuerza pública en ellas, tanto por acción…
p. 338
60Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 311 cita
[68]del Centauros a la zona, la fuerza predominante en el departamento eran las ACC. Sin embargo, con la llegada de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) y la instaura- ción del Bloque Centauros, el control departamental de las Autodefensas de Martín Llanos se vio afectado. Antes de la llegada de Arroyave…
p. 31
61La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 1041 cita
[69]del municipio atlanticense de Soledad, que se convirtió enla cqja menor de "don Antonio" para el pago de sicarios. 4. Cooperativas holding, utilizan la figura del aporte en reemplazo del ahorro para evadir controles del JIPIA. Este tipo de cooperativas captan y distribuyen dinero en actividades legales e ilegales…
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62Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 381 cita
[70]de Puerto Boyacá a los Llanos Orientales en la conformación de los primeros grupos de autodefensa en la Altillanura. 1.1. Aproximaciones geográficas y caracterización de la población de la Altillanura de los Llanos Orientales Siguiendo la propuesta de Castillo y Salazar (2006), el terri- torio se puede entender como…
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