Llanos Orientales
“Los Llanos Orientales no son simplemente una región geográfica: son el espacio donde Colombia ha ensayado, una y otra vez, la imposibilidad de cerrar su frontera interna.”
Los Llanos Orientales
Al oriente de la cordillera Oriental, entre el piedemonte andino y el Orinoco, se extiende una llanura de cerca de 373.000 kilómetros cuadrados —entre un cuarto y un tercio del territorio colombiano— que la República ha llamado, con una mezcla de precisión geográfica y desdén administrativo, los Llanos Orientales. Comprende los departamentos de Meta, Casanare, Arauca, Vichada y, según el corte que se prefiera, Guaviare. Es una región de sabana, ríos anchos y horizontes largos, pero, sobre todo, es una frontera: el espacio donde los sucesivos poderes centrales de Colombia —el Imperio español, la República, la insurgencia armada, el capital petrolero— han proyectado un orden que nunca terminó de asentarse. Esa incompletud estructural, más que el paisaje mismo, explica la identidad cultural llanera, la violencia recurrente y la marginalidad persistente de una región que, sin embargo, ha estado en el centro de al menos tres momentos decisivos de la historia nacional: la campaña libertadora de 1819, la guerrilla liberal de los años cincuenta y el auge petrolero contemporáneo.
Un paisaje de agua y de estación
La Orinoquía colombiana se organiza en tres grandes unidades. Al norte del río Meta, los llanos de Arauca y Casanare son bajos e inundables; entre abril y septiembre se convierten en un verdadero mar del que solo emergen los bancos altos de sabana —muchos de ellos antiguos médanos depositados durante los períodos glaciales secos del Pleistoceno, huellas de un clima que hoy resulta impensable. Al sur del Meta se despliega la altillanura, plana y disectada, que no padece las grandes inundaciones del norte. Y contra la cordillera se recuesta el piedemonte llanero, franja de transición donde los ríos que bajan del páramo de Sumapaz —el Humea, el Guatiquía, el Guayuriba— se organizan y toman rumbo hacia el oriente.
Dos arterias fluviales estructuran la región. El río Meta corre mil kilómetros y es navegable desde Puerto López, lo que lo convirtió durante siglos en la vía natural de comunicación con el Orinoco y, por él, con el Atlántico. El río Guaviare, con unos mil doscientos kilómetros y alimentado entre otros por el Ariari —también nacido en el Sumapaz—, fue considerado desde la época colonial como una de las fuentes del Orinoco, error geográfico revelador de la escala imponente de esta red hídrica. El clima es de temperatura media anual uniforme y estaciones marcadas por la lluvia: un período seco de dos a cinco meses divide el año llanero en dos vidas distintas, la del invierno anegado y la del verano polvoriento.
La sabana no es una sola. En los llanos del Bajo Apure, en Venezuela, el nivel de inundación decide qué comunidad vegetal se instala en cada terreno; en los Llanos Orientales colombianos, en cambio, pesa más el tipo de suelo. Esa diversidad ecológica sostuvo, mucho antes de la conquista, una diversidad humana igualmente notable.
Antes de la conquista: sabanas habitadas
La imagen del llano como tierra vacía a la espera del ganado europeo es una invención colonial tardía. En los siglos previos a la llegada española, los Llanos estaban habitados por una constelación de pueblos: achaguas, guahibos —también llamados sikuanis—, sálibas, piapocos, cuibas, guayupes de filiación caribe, entre otros. Algunos eran cazadores-recolectores móviles; otros, agricultores sedentarios; varios sostenían formas de jerarquía social visibles en construcciones como los túmulos funerarios, evidencia de una complejidad cultural que la etnografía tradicional, apegada al estereotipo del llanero igualitario, tardó en reconocer.
La agricultura prehispánica llegó a ser intensa. Los camellones que aún hoy se leen en el paisaje —campos elevados sobre terrenos inundables— revelan un esfuerzo colectivo de manejo del agua cuya organización política se sigue debatiendo. Y sobre todo, existía un comercio de largo alcance. En las playas de los ríos, en fechas fijas, se instalaban grandes centros de mercadeo donde confluían miles de personas de distintos grupos. Alonso de Herrera dejó testimonio de uno en 1533; casi tres siglos más tarde, Alexander von Humboldt los comparó con las ferias europeas de Frankfurt y Beaucaire. Por esas playas circulaban las mantas muiscas hacia el oriente y el algodón llanero hacia el altiplano, en una economía interregional que anticipa —y contradice— la idea del llano como periferia. La filosofía guahiba del Únuma, principio de intercambio y ayuda mutua que aún se practica en un centro a orillas del río Manacacías, es una reminiscencia viva de esos antiguos centros.
La religión sáliba, con sus dioses del monte, del agua y de la sabana, y las prácticas de los demás pueblos hablan de una relación con el entorno que la evangelización católica combatiría sin lograr borrar. Todavía hoy Arauca cuenta con 35 comunidades de los pueblos betoye, cuiba, sikuani, hitnü o macaguane, inga, u'wa, chiricoa y piapoco, distribuidas en 26 resguardos que suman 128.167 hectáreas. Vichada añade curripacos, puinabes y otros. Son los sobrevivientes de un proceso que en los siglos siguientes acuñaría dos verbos escalofriantes: cuibiar y guahibiar, es decir, cazar indígenas.
El orden misional y la hacienda ganadera
La incorporación de los Llanos al Imperio español fue lenta y desigual. Desde el siglo XVII, agustinos y jesuitas se instalaron en la provincia del Casanare y compartieron el territorio con otras órdenes religiosas hasta la expulsión de la Compañía en 1767. La imagen de un llano puramente marginal se desmiente al mirar la densidad de esa red misional: numerosas misiones gozaban de fuero, articulaban poblaciones indígenas al trabajo agrícola y ganadero, y fijaban en el mapa una geografía institucional que coexistía —incómodamente— con la marginalidad política y económica de la región frente a los centros virreinales.
Las haciendas jesuitas fueron el corazón económico de ese orden. Caribabare, Cravo y Tocaría, contiguas entre sí en el Casanare, formaban un complejo ganadero donde el ganado circulaba libremente entre unidades, especialmente en verano, aprovechando una indeterminación de linderos que resultaba funcional a la explotación. No eran haciendas ricas en términos americanos —las más costosas de la Nueva Granada no pasaban de cien mil pesos, mientras las mexicanas alcanzaban entre quinientos mil y setecientos mil—, pero sus utilidades sostenían los colegios de la orden y articulaban los Llanos con los mercados andinos, en particular con Sogamoso, cuyos compradores bajaban a Nunchía a negociar ganado.
Alrededor de las haciendas, jesuitas y coloniales, se fue configurando la sociedad del hato llanero, con sus jerarquías precisas. En la cúspide, el hacendado, que visitaba sus tierras una o dos veces al año y delegaba todo lo demás. Bajo él, el mayordomo, administrador cotidiano que recibía salario mensual pero cuya familia entera servía al amo sin pago. El caporal organizaba las faenas —rodeos, hierras, marcas, selección del ganado para la venta—. El vaquero, dueño de su caballo, su silla, su soga y sus implementos, gozaba de un reconocimiento social que lo distinguía y lo enorgullecía. El caballicero, casi siempre un adolescente, se levantaba a las dos de la madrugada, cuidaba los caballos y hacía de correo por la pampa. El veguero cultivaba plátano y yuca a orillas de los ríos y los cambiaba, en un intercambio desigual, por vacas viejas para carnear. Y en el fondo, el conuquero: sin ganado, sospechoso permanente de cuatrerismo, despreciado, en una relación con el amo que las descripciones de la época definían como de perseguidor y perseguido.
Ese hato extensivo tenía una lógica económica particular: se reproducía casi solo, con pocos brazos y escasa inversión corriente. Las erogaciones fuertes se concentraban al inicio —tumba del monte, siembra de pastos, cercado— y los costos de trabajo en metálico eran mínimos. Fue esa economía, más que cualquier plan político, la que fijó a los Llanos en un lugar subordinado y a la vez estratégico dentro de la Nueva Granada.
1819: la frontera decide la República
La guerra de Independencia encontró en los Llanos su ejército y su santuario. Desde finales del siglo XVIII, las milicias casanareñas se habían levantado contra el régimen colonial, forjando una fama de conflictividad que la guerra amplificaría hasta convertir al llanero en símbolo continental. Para mayo de 1819, Francisco de Paula Santander pudo reportar a Simón Bolívar que Casanare estaba libre de realistas y "entusiasta por su independencia": la provincia era la base de operaciones patriota, la retaguardia segura desde la cual planear la ofensiva sobre el altiplano.
A finales de ese mes, Bolívar reunió a sus oficiales en la aldea de Setenta, a orillas del río Apure, y expuso el plan de invasión a la Nueva Granada. Las instrucciones que dejó al vicepresidente Zea condensan la doctrina: rapidez de maniobra y secreto, para lograr la sorpresa. El poder realista era vulnerable —el propio comandante Barreiro reportaba tropas impagadas, a media ración, mal vestidas, con criollos que desertaban en masa al bando patriota—, pero la operación requería cruzar el páramo con un cuerpo de choque capaz de resistir el frío y la altura después de haber marchado por sabanas anegadas.
Ese cuerpo lo aportaron los llaneros. Bolívar reclutó más de mil jinetes veteranos, hombres que combatían a pelo, semidesnudos, armados con lanzas largas de palma. Eran los mismos combatientes que en la banda venezolana habían servido a Páez —el gran caudillo llanero al que la campaña neogranadina debe también su posibilidad— y los que en Pantano de Vargas y Boyacá terminarían de decidir la suerte de la guerra. La imagen del llanero como combatiente extraordinario, indómito y difícil, se cristalizó en esos meses, pero no fue únicamente una descripción: sirvió también, más tarde, para justificar el control laboral y político sobre una población a la que se le reconocía valor militar mientras se le negaba plena ciudadanía.
El precio para la región fue devastador. La guerra destruyó la red misional colonial —al restaurarse la paz en 1821 solo quedaban en pie cuatro misiones de las existentes antes de 1810—, diezmó el ganado, arruinó la economía y dejó una multitud de veteranos descontentos y sin tierras. Para 1830, los Llanos eran ya descritos como una "frontera antigua" o "permanente", con su subcultura vaquera única, sus pueblos, sus misiones supervivientes y sus hatos, pero también con un caudillismo y una ilegalidad endémicos que serían la marca de su siglo XIX.
El siglo del despojo: colonos, hacendados e indígenas
La República no cerró la frontera; la reprodujo con nuevos actores. A lo largo del siglo XIX y buena parte del XX, el ciclo agrario de los Llanos siguió una lógica implacable: el colono campesino abría selva, tumbaba monte, sembraba y construía; llegaba luego el hacendado ganadero, compraba las mejoras a bajo precio, extendía potreros y expulsaba al colono más lejos, hacia una nueva frontera. Ese engranaje —del piedemonte al Ariari y al Guaviare— produjo una concentración de la propiedad que hizo de la ganadería extensiva la formación económica dominante y de la conflictividad agraria una constante.
Los mecanismos legales de adjudicación de baldíos operaron en la misma dirección. Al menos tres millones de hectáreas salieron del patrimonio estatal en las regiones ganadas por los movimientos colonizadores, y una parte considerable terminó en pocas manos. Hacia 1890, el Estado adjudicó tierras en el sur, entre los ríos Ariari y Caguán, a una empresa privada a cambio de obras de infraestructura; la firma se apropió ilegítimamente de 160.000 hectáreas, y el Gobierno terminó cancelando el acuerdo. Casos como el de la Hacienda Colombia afianzaron la ganadería en la parte llana, introdujeron café y cacao en las laderas de la cordillera y estimularon nuevas oleadas de colonización que reprodujeron el ciclo. Migrantes de Cundinamarca —de Cáqueza, de Quetame— fundaron poblaciones como Acacías y empujaron el frente colonizador cada vez más hacia el oriente.
Sobre los indígenas ese proceso se descargó como un exterminio. Los verbos cuibiar y guahibiar, incorporados al español de los Llanos, nombran una práctica que se intensificó desde el siglo XIX con los nuevos procesos de colonización. En 1870, Pedro del Carmen Gutiérrez organizó una matanza de cuibas que quedaría como antecedente de la más célebre y ominosa: la de La Rubiera, en 1967, cuando dieciséis cuibas fueron asesinados por vaqueros en un hato del Vichada. Que casi un siglo separara ambos episodios y que la lógica fuera la misma —tratar al indígena como fauna estorbosa en tierra de ganado— habla del carácter estructural, y no episódico, de la violencia sobre los pueblos llaneros.
La revuelta llanera: 1949-1953
A mediados del siglo XX, los conflictos acumulados —tierra concentrada, colono desplazado, veterano sin premio, indígena acorralado— hicieron detonación bajo un nombre nacional: La Violencia. La orden de un gobierno conservador que trataba al opositor liberal como enemigo interno encontró en los Llanos un terreno especialmente inflamable. Allí, la revuelta no fue reacción difusa sino ejército: el movimiento guerrillero más numeroso y mejor armado del país surgió en Casanare, Vichada, Meta y Arauca, y llegó a tomar bases militares como Palanquero, en Cundinamarca, y pueblos como Orocué.
Su figura central fue Guadalupe Salcedo Unda, llanero de sangre indígena nacido en Santa Helena de Cusiana, en el Casanare. Junto con Eduardo Franco Isaza —cuyo Las guerrillas del Llano sería después el gran testimonio del movimiento— formó el núcleo dirigente con asiento en Yopal. Bajo su mando llegaron a estar unos cinco mil hombres armados, cifra formidable para un país cuyo Estado central apenas alcanzaba a proyectarse sobre la sabana.
El gobierno de Laureano Gómez decretó que todo el que se opusiera a las Fuerzas Armadas sería considerado "bandido", negándoles reconocimiento político y encerrando la revuelta en el lenguaje del delito común. Los llaneros respondieron intentando construir su propio orden. En junio de 1953, apenas cinco días después del golpe militar de Gustavo Rojas Pinilla, promulgaron la Segunda Ley del Llano: 224 artículos que se presentaban como la "Ley que organiza la Revolución en los Llanos orientales de Colombia", con normas civiles, jurídicas y militares para los territorios bajo control insurgente. Era un Estado paralelo en miniatura, con su código y sus tribunales, prueba de que la frontera podía producir instituciones cuando el centro fallaba.
Pero la revuelta cargaba una contradicción interna. En sus primeras etapas, hacendados liberales habían apoyado a las guerrillas e incluso las habían usado como guardianes de sus hatos, en la lógica de la vieja alianza faccional del partido. Cuando la Segunda Ley del Llano ordenó cobrar contribuciones para la revolución —bajo pena de confiscación del ganado a los seis meses— y las guerrillas comenzaron a asumir banderas de defensa de la tierra y de los peones, la alianza se resquebrajó. Los mismos hacendados que las habían protegido empezaron a verlas como amenaza, en un desplazamiento de campo que anticipaba, con décadas, la ruptura entre insurgencia y élites rurales que marcaría el conflicto posterior.
En agosto de 1952, la llamada Conferencia Boyacá había reunido en Viotá delegados de las guerrillas de Santander, Antioquia y Sumapaz. Los llaneros no asistieron: su revuelta, netamente liberal, quedó fuera del intento comunista de unificación, y esa distancia se cristalizaría después en la división entre "Limpios" —liberales— y "Comunes" —comunistas—, herida que atravesaría toda la izquierda armada colombiana.
Rojas Pinilla ofreció amnistía y Salcedo, confiando en la palabra del general, persuadió a sus hombres de deponer las armas. Rojas cumplió mientras estuvo en el poder; cuando fue depuesto, el 10 de mayo de 1957, la protección se evaporó. Poco después, Guadalupe Salcedo fue asesinado. Su muerte lo convirtió en el símbolo perdurable del insurrecto amnistiado y traicionado, arquetipo que la izquierda colombiana invocaría durante generaciones para explicar su desconfianza en las promesas del Estado. Los problemas de fondo —tierra, trabajo, exclusión— no se resolvieron ni con los jefes liberales de antes ni con los guerrilleros de después: quedaron, más arraigados que nunca, esperando al Frente Nacional y a las nuevas insurgencias.
Petróleo, insurgencia contemporánea y el orden extractivo
En la segunda mitad del siglo XX, y con particular intensidad desde los años ochenta, un nuevo poder central se proyectó sobre los Llanos: la economía petrolera. El descubrimiento del campo de Caño Limón, en Arauca, operado por Occidental Petroleum Corporation bajo un esquema en que la compañía asumía la exploración y Ecopetrol participaba en la extracción con derecho al 50% de las rentas, cambió la lógica regional. El piedemonte orinoquense se pobló densamente a orillas del Upía, el Cusiana, el Charte, el Cravo Sur y el Pauto, siguiendo la geografía de los pozos. Las regalías financiaron carreteras pavimentadas, servicios urbanos y una expansión de infraestructura que hasta entonces parecía impensable. Villavicencio y Yopal se consolidaron como capitales regionales, con la primera concentrando el poder político y económico del Meta y la segunda protagonizando, desde los noventa, un desplazamiento acelerado de la economía agropecuaria por los hidrocarburos.
El petróleo, sin embargo, no cerró la frontera: la reformuló. El Ejército de Liberación Nacional encontró en los yacimientos y en el oleoducto Caño Limón-Coveñas —construido por las empresas Mannesmann y Sicim— una fuente de financiación decisiva. En 1983 contaba con apenas tres frentes; a lo largo de esa década y de la siguiente, entre extorsiones y secuestros a los contratistas, y sostenido por los frentes Camilo Torres y Domingo Laín en Arauca, el ELN se expandió y creó nuevos frentes a lo largo del oleoducto entre 1985 y 1989, articulados en un Frente de Guerra Nororiental que hizo de la región una de sus retaguardias estratégicas. La lógica era doble: extraer rentas del capital extractivo y actuar como intermediario político entre colonos marginados y contratistas, canalizando parte de las regalías petroleras hacia trabajadores y comunidades. Era, de nuevo, la construcción de un orden paralelo en el vacío parcial del Estado.
Las FARC-EP, por su parte, habían decidido desde su VII Conferencia en 1982 ampliar territorio mediante el desdoblamiento de frentes. Su expansión hacia los Llanos —el sur del Meta, el Guaviare— combinó operaciones militares con economías ilegales. El plan estratégico para 1994-1996 contemplaba concentrar dieciséis mil hombres, la mitad de su fuerza proyectada, en un Centro de Despliegue Estratégico en la cordillera Oriental, y los Llanos operaban como corredor y despensa de ese proyecto. Los frentes 1 y 44, en el Guaviare, reclutaron menores llegando a colegios con listas de nombres, produjeron desplazamientos forzados y vulneraron los resguardos del pueblo sikuani en Mapiripán —zona que también sería escenario de una de las masacres paramilitares más recordadas del país.
La respuesta paramilitar completó el cuadro. El Bloque Vencedores de Arauca de las Autodefensas Unidas de Colombia llegó a la región en agosto de 2001, apoyado por el Frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte, y captó rentas del narcotráfico y del contrabando de combustibles. Arremetió contra poblaciones acusadas de colaborar con el ELN, estigmatizó y confinó comunidades. En Arauca, los pueblos indígenas que habían establecido relaciones de consulta previa con el Estado fueron etiquetados por las guerrillas como "gobiernistas" y convertidos en objetivo militar, mientras los paramilitares los sometían a la sospecha simétrica. La condición fronteriza se hizo, en esas décadas, una trituradora.
La frontera producida
Vista en el largo plazo, la historia de los Llanos Orientales revela un patrón. Cada poder central que se ha proyectado sobre la región —el Imperio con sus misiones y hatos jesuitas, la República con sus baldíos y sus hacendados, la insurgencia con sus leyes del Llano y sus frentes, el capital extractivo con su Caño Limón y sus regalías— ha producido instituciones reales pero incompletas. Las haciendas de Caribabare, Cravo y Tocaría articulaban mercados interregionales, pero sus linderos permanecían indeterminados. La Segunda Ley del Llano codificó en 224 artículos un orden alternativo que duró meses. Las regalías petroleras pavimentaron ciudades mientras el oleoducto financiaba a quienes le disparaban. Esa incompletud no es accidente: es la forma en que la frontera ha sido útil a los intereses del centro y de las élites regionales, que necesitaban la imagen de tierra sin ley para justificar la extracción y la violencia, mientras se aprovechaban de los órdenes parciales que sí existían.
En esa tensión se forjó la identidad llanera: el vaquero orgulloso de su caballo y su lanza, el guerrillero de Salcedo amnistiado y traicionado, el colono expulsado hacia un horizonte que siempre se corre, el indígena sikuani o cuiba que ha sobrevivido a dos siglos de un verbo que lo nombra como presa. La música, la copla, el hato, el joropo, la palabra franca —todo lo que la nación colombiana ha reconocido como "cultura llanera"— nació en el margen ancho que dejaron esos órdenes incompletos. No es folclor: es el sedimento cultural de una historia política.
Hoy, con Villavicencio y Yopal como capitales pujantes, con Puerto Carreño como puerto extremo sobre el Orinoco, con Campo Rubiales y Caño Limón como enclaves de una economía que sigue siendo, en lo esencial, extractiva, los Llanos Orientales continúan siendo lo que han sido desde el siglo XVI: una frontera que el país no acaba de incorporar y que, sin embargo, no cesa de definirlo. Cada vez que Colombia ha necesitado ejército, tierra o petróleo, ha mirado hacia el oriente. Cada vez que ha querido ignorar el costo de esas búsquedas, también.
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Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
54 documentos · 71 fragmentos01Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 114, 1402 citas
[1]de desarrollo bajo la tierra Las lechuzas sabaneras 0 mochuelos utilizan algunos de los tuneles abandonados por los armadillos para hacer sus nidos, aunque también pueden cavar sus propios hue- cos. Uno de los espectaculos de la sabana lo ofrecen estas lechuzas, que se paran como centinelas en la entrada de sus nidos,…
p. 140
[7]»/ NonTR DE SANTANDER anaes et Pais 1 Carers ea Conta y foc alle et Arata Sa fae { 1 amar de Tmaco-Boemaventra Tesi cunpnygmarch 04 D.C TOLIMA Regiones naturales., er —— Mos y quebradas $$. Lite separtamentat Amazonia E Colombia, con una extension de 403.401 km?, que 1 gran region comprende todo el suroriente de…
p. 114
02Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 37, 1514 citas
[2]del Patía y comienza la llanura de divagación del mismo hasta su desembocadura en la costa pací- fica nariñense. Las llanuras orientales y las llanuras de la costa La llanura Orinoco-Amazonense Comprende una área extensa de tendencia plana con pequeñas serranías, desde el piedemonte de la cordillera Oriental hasta más…
p. 37
[3]del Patía y comienza la llanura de divagación del mismo hasta su desembocadura en la costa pací- fica nariñense. Las llanuras orientales y las llanuras de la costa La llanura Orinoco-Amazonense Comprende una área extensa de tendencia plana con pequeñas serranías, desde el piedemonte de la cordillera Oriental hasta más…
p. 37
[70]el acueducto de Bogotá. Otros ríos como el Upía, que nace en el lago de Tota, lo mismo que el Cusiana, el Charte, el Cra- vo Sur y el Pauto, son afluentes izquierdos del Meta. En el piedemonte orinoquense, a orillas de estos cursos, se está conformando actualmente un poblamiento muy denso, debido a las oportu- 139…
p. 151
[71]el acueducto de Bogotá. Otros ríos como el Upía, que nace en el lago de Tota, lo mismo que el Cusiana, el Charte, el Cra- vo Sur y el Pauto, son afluentes izquierdos del Meta. En el piedemonte orinoquense, a orillas de estos cursos, se está conformando actualmente un poblamiento muy denso, debido a las oportu- 139…
p. 151
03Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 491 cita
[4]bosques aíslan partes de sabana seca (llamadas bancos de sabana) con un muro verde que impide que se pro- pague el fuego cuando se incendia uno de los ban- cos. Los Llanos al norte del río Meta son, en su ma- yor parte, bajos e inundables. Son los llanos de Arauca y Casanare que, junto con los llanos vene- zolanos de…
p. 49
04Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 38, 492 citas
[5]de Puerto Boyacá a los Llanos Orientales en la conformación de los primeros grupos de autodefensa en la Altillanura. 1.1. Aproximaciones geográficas y caracterización de la población de la Altillanura de los Llanos Orientales Siguiendo la propuesta de Castillo y Salazar (2006), el terri- torio se puede entender como…
p. 38
[43]afirmaban que habrían encontrado el territorio desierto (Calle, 2017). 50 VIOLENCIA PARAMILITAR EN LA ALTILLANURA: AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE META Y VICHADA INFORME N.° 3 grandes extensiones de tierra a manos de hacendados ganaderos, que se posicionarían como un nuevo actor social en la región, y luego tendrían que…
p. 49
05Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 183, 2592 citas
[6]principales de la cuenca del Orinoco El Arauca, que forma el límite con Venezuela sobre 280 km tiene una extensión de 1. 000 km y es navegable desde la población de su nombre. El Meta tiene sus cabeceras for- madas por los ríos Humea, Guatiquía, Guayuriba y sus afluentes en el páramo de Sumapaz, tiene una longitud de…
p. 183
[9]altura de 2. 000 msnm en promedio — 1. 200 msnm menos que la Cordillera Central— corre la misma suerte que la primera. La Cordillera Oriental alcanza las mayores anchuras (hasta los 200 km), y se caracteriza por la existencia en ella de altiplanos aluviales y abundantes terrazas de acarreo. 2.4 Regiones y subregiones…
p. 259
06Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1701 cita
[8]ríos Meta y Vichada con un área de casi diez millones de hectáreas. Su clima se caracteriza por la uniformidad de la temperatura media anual y una distribución estacional de lluvias con un período seco entre dos y cinco meses (Andrade 2009). Sobre esta estructura física se han establecido diferentes modos de…
p. 170
07Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 3331 cita
[10]más rica, siendo comunes muchas especies que hoy 334 Eíndice Grst nutrientes del suelo) del lugar. Para otros, donde en la ac- tualidad hay sabanas existieron bosques, pero debido a la tala y quema constantes, la vegetación arbórea fue susti- tuida por una herbácea. Creemos que en esta polémica sobre el origen de las…
p. 333
08Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 36, 402 citas
[11]padecen dinámicas comunes en el contexto del conflicto armado. La superficie de estos cinco departamentos alcanza los 372.942 kilómetros cuadrados, una extensión ligeramente superior a la de la actual Alemania. Sin embargo, para efectos de este informe, se excluyen algunas zonas amazónicas del Caquetá y del Guaviare.…
p. 36
[48]entre 1930 y 1950, huían de la persecución conservadora. Algunos de estos liberales conformaron las guerrillas de Guadalupe Salcedo en la década de los cuarenta y los cincuenta 39. Por último, está el piedemonte norte. Villavicencio y Yopal se erigen como las ciu- dades referentes de los llanos orientales, y…
p. 40
09Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 43, 472 citas
[12]arawak, huitoto y piapoco, articulados a la nación achagua, sáliva y a otros pueblos caribes, como los guahi- bos o los guayupe. Durante la República, el control territorial del Estado sobre esta porción del país fue bajo y su administración se trasladó varias veces entre provincias. Diferentes políticas le otorgaron…
p. 43
[50]batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…
p. 47
10Cruzando la frontera: Memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río AraucaCentro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 1101 cita
[13]sería de 247. 541 habitantes (DANE, 2005). 111 Río Arauca: guerra y violencia en la frontera municipios pertenecientes a la región de los Llanos Orientales que suman un total de 73. 848 habitantes. Adicionalmente, en la re- gión del Sarare es donde más han vivido poblaciones en situación de gran vulnerabilidad, como…
p. 110
11Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1891 cita
[14]Mitú, la capital del departamento, está situada a orillas del río Vaupés, cerca de la frontera con Brasil. Funda- da en 1935 por Miguel Cuervo Araoz, en ella se hallaron los petroglifos del río Cuduyarí. Actualmente constituye un centro de servicios, en el que des- taca la práctica de la cestería artesa- nal, conocida…
p. 189
12Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 2191 cita
[15]estos túmulos eran tan grandes como abundante era la chicha que se daba a quienes los construían. Claramente, fueron construidos para ser vistos, y para que las diferencias entre ellos fueran evidentes. En estas sociedades, mostrar la jerarquía sin duda fue importante, pero muy seguramente no estamos hablando de una…
p. 219
13Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 1431 cita
[16]de los Llanos; al respecto, algunos autores han sostenido que el acceso a mantas muiscas en la región llanera fue tan común que sus habitantes no sabían hacer sus propios tejidos (Salas, 1908, en Morey, 1975: 546). Recientemente, sin embargo, los Morey (Ibid.) han planteado que parte de las mantas que usaban los…
p. 143
14Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 124, 1362 citas
[17]los Llanos haya quedado atrás. La recuperación en que actualmente están empe- ñados los aborígenes se yergue sobre un ingrediente vital de intercambio entre grupos que confluyen en la organi- zación Únuma. Únuma es una filosofía de intercambio y de ayuda, tan vieja como la misma palabra en idioma guahibo. Actualmente…
p. 136
[42]en que navegaba, un «blanco» empezó a dispararles una bala tras otra. El hombre practicaba la «cuibiada»; es decir, cazaba a punta de tiros a los cuibas. De milagro, Arcand y 125 Hfiífinfiídi nfic erstrí a cr rórfdónr sus compañeros indios escaparon al rifle del colono. Pero los verbos «cuibiar» y «guahibiar», que…
p. 124
15Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 5601 cita
[18]También cultivan caña para la preparación del guarapo. La ganadería forma parte de su economía y tam- bién algunos cultivos menores de frutales como mango, piña, patilla, pa- paya, limón y mamey. Las mujeres elaboran en cerámica tinajas, budares y calderos con fines domésticos y comerciales. Los hombres trabajan…
p. 560
16Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 130, 1692 citas
[19]rosario a lo largo del piedemonte andino, 128 están integradas a través de las localidades de mediana importancia como Guanare, Araure y Acarigua o también San Garlos y San Sebastián de los Reyes «a las regiones más pobladas políticamente dominantes y económicamente importantes, centradas en torno a ciudades como…
p. 130
[32]por las élites de la costa. 184 En 1791, los mayores propietarios de ganado de El Pao son, en su orden, el conde Tovar, el padre Antonio Tovar y Fernando Ascanio, 185 conde de la Granja, grandes patricios de Caracas. El bandolerismo que reina allí constituye la reserva de los excluidos del sistema colonial; pero la…
p. 169
17Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 130, 1692 citas
[20]rosario a lo largo del piedemonte andino, 128 están integradas a través de las localidades de mediana importancia como Guanare, Araure y Acarigua o también San Garlos y San Sebastián de los Reyes «a las regiones más pobladas políticamente dominantes y económicamente importantes, centradas en torno a ciudades como…
p. 130
[33]por las élites de la costa. 184 En 1791, los mayores propietarios de ganado de El Pao son, en su orden, el conde Tovar, el padre Antonio Tovar y Fernando Ascanio, 185 conde de la Granja, grandes patricios de Caracas. El bandolerismo que reina allí constituye la reserva de los excluidos del sistema colonial; pero la…
p. 169
18Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1901 cita
[21]organización social que, por más que trataban de ser controladas, terminaban por escaparse 2. Las misiones indígenas durante el siglo XIX en Colombia Cuando se hace referencia a las misiones indígenas en Colombia, generalmente se piensa en la época colonial y se asocian principalmente con la obra de los jesuitas en…
p. 190
19Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1391 cita
[22]más prósperas en el renglón de la manufactura durante el siglo xviii y que poblaciones como Morocote se hicieran famosas por los lienzos que distribuían en los mercados de la Nueva Granada. Las haciendas De gran importancia fueron también las haciendas de los jesuitas, por su valor económico y por las técnicas de…
p. 139
20El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 121, 3512 citas
[23]aquella.<i partes se extienden el ganado y bestia.<i cuanto quieren, porque son del Rey nuestro señor y las poseyeron los extrañados sin más título que su voluntad"". A pesar de ]a.<; imprecisiones en sus lfmires, las principales hacienda.<i jesuitas de Caribabare, Cravo y Tocaría eran contiguas y el ganado de las…
p. 121
[41]en Arar:u:uara y el Trapecio Amazónico, 1998-2003. 34 Se refiere al control político de la regi6n anres, durante y después de la Guerra de los Mil Días. 355 (Brigi<t<) Luis Guill=no BapWa: y manreca d.: cerdo por la d.: cafuche y danta... para ha=- abundante y selecta comilona [énfasis agregado]". Y otro llanero…
p. 351
21Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 4, 142 citas
[24]2 The deathblow to this relatively prosperous colonial province came with the War of Independence (1810–1821), when patriot soldiers raided the Llanos missions, recruiting the natives to fight against the royalists and sacking the churches. The clergy who stayed at their posts received neither subsidies nor military…
p. 14
[35]of the hato owner, the veguero might also own some cattle. On the hato itself, the vaqueros were in charge of work- ing with the cattle. They owned their own horses and riding equipment neces- sary for their job and received a salary. Caballiceros took charge of caring for the horses on the estate. The hato also…
p. 4
22Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 2091 cita
[25]o ser anguicliócesis en 1563. Misiones evangelizadoras Las misioneros que iniciaron la evan. gelización en las tierras colombianas fueron franciscanos llegados con el arribo de sa labor debie- at hamtrr las costumbres onsideraron paganas y de vida Ticenciesa de los indica, comoda codi cio y repacidad de los…
p. 209
23Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2631 cita
[26]inmenso. El invierno los acompañó hasta el mismo Puente de Boyacá. En la Aldea de Setenta, a orillas del río Apure, el Libertador convocó un consejo de oficiales patriotas y les expuso los planes de invasión a la Nueva Granada. Corrían los días de finales de mayo de 1819, para continuar la más grande acción militar…
p. 263
24Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 131 cita
[27]abandono momentaéneo de la lucha por la independencia de su patria y la exposicién del brillante ejército del Apure a un po- sible contratiempo de catastroficas consecuencias. Decisién del Libertador El Libertador tomo su decisién a raiz de los magnificos informes que sobre el nucleo granadino le diera el coronel Lara…
p. 13
25Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 1431 cita
[28]greater expedition. Casanare was a semi-desert, a poor and underpopulated province, but it was the sanctuary of New Granadan inde- pendence. It provided a nucleus of another army and it could become a base 124 S I M Ó N B O L Í VA R for an invasion of New Granada. Santander explored and exploited the weak- nesses in…
p. 143
26El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 691 cita
[29]era comandante del 5o. batall ó n de la Uni ó n 72 Granadina bajo las ó rdenes de Castillo, el rival de Bol í var. Queriendo Castillo sustraer el batall ó n de Santander a los prop ó sitos de Bol í var, este amenaz ó a Santander con fusilarlo si se negaba a cooperar con é l. Los soldados se declararon bolivaristas y…
p. 69
27Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 3601 cita
[30]montañas, coronaría las cumbres de la cordillera Oriental y descendería desde las alturas hasta Bogotá. Mientras las tropas realistas recién llegadas de España padecían su primera exposición a la fiebre amarilla, la malaria y la peste, además del tedio de la vida de guarnición en Caracas, él y su ejército de…
p. 360
28Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 251 cita
[31]para hacerlos más dependientes de la vida de hato y sujetarlos a sus relaciones laborales (Cf. Rausch 1999). De esta manera, lo llanero se convirtió en un patrón que, aunque no ideal, era trazado para la incorporación de los indios, quienes en el siglo XIX conformaban una buena parte de la población regional. La…
p. 25
29La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 65, 1302 citas
[34]cual se han organizado los grupos humanos lo- cales. Importa considerar los conuqueros, los vegueros, los caba- lliceros, los vaqueros y los caporales. Todos tomaron parte activa en acciones de armas. El conuquero que vive infelizmente en un rancho, siempre aco- sado por los dueños del hato, no tiene, no puede tener…
p. 65
[36]el Llano el magnate no siembra. La labor agrícola está encomendada al veguero, dueño de algunas reses y una casa ubicada en la ribera de los ríos dentro de los grandes fundos. El señor del hato le paga los víveres (plátano y yuca) con vacas HISTORIA Y GEOGRAFIA DE LA VIOLENCIA 129 viejas para "carnear". En el Llano…
p. 130
30Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1982 citas
[37]con pocos brazos y lleva un ritmo de inversión, digá- moslo así, autónomo, resultado de la reproducción natural del 64 Sierra, op. cit., p. 166. 202 ECONOMÍA Y NACIÓN hato, al que se le va ampliando paulatinamente la frontera de pastos mediante las formas de trabajo, ya descritos para la Costa, Antioquia y los Llanos…
p. 198
[38]con pocos brazos y lleva un ritmo de inversión, digá- moslo así, autónomo, resultado de la reproducción natural del 64 Sierra, op. cit., p. 166. 202 ECONOMÍA Y NACIÓN hato, al que se le va ampliando paulatinamente la frontera de pastos mediante las formas de trabajo, ya descritos para la Costa, Antioquia y los Llanos…
p. 198
31¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 411 cita
[39]o en los haberes de la población común y corriente. También, por razones obvias, adquirieron relevancia los cerdos, puesto que estos eran garantía de legalidad; así, tener piaras de puercos garantizaba que no hubiese lugar a sospechas sobre la naturaleza de los cristianos nuevos establecidos en una determinada región.…
p. 41
32Del Llano llano. Relatos y testimoniosAlfredo Molano · 2008 · p. 381 cita
[40]yentados por las aguas de abril. Los niños fuimos cre ciendo a la sombra que los viejos nos hacían sin mez quinarnos nada. Se trabajaba sólo para la ropa y la sal, porque comida había a las anchas. En el encerra do había topochera, yuquera y hasta un trapiche que nos atendía de dulce. Cuando la cosecha de ganado…
p. 38
33Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 441 cita
[44]el Gobier- no canceló el acuerdo, en cuanto la firma se apropió ilegítimamente de 160 000 ha, esta adjudicación de tierras terminó afianzando la ganadería en la parte llana e introduciendo el cultivo de café y cacao en las laderas de la cordillera. La adjudicación promovió también la fundación de dos pequeños…
p. 44
34Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3721 cita
[45]y de sus intereses particulares. Comenzaban a articularse las bases de un mercado nacional a la par con el proceso de uni- ficación política y cultural. Este pro- ceso, sin embargo, ha ocupado el siglo entero sin agotarse y ha sido desigual, espontáneo, discontinuo y con carac- terísticas diferenciales. Distintas…
p. 372
35Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1981 cita
[46]As Darío Fajardo and Medófilo Medina have shown, the uncertainty of land titles in these areas was such that the "agrarian question" remained very much alive. These were also regions with considerable preexisting peasant politicization, through the Communist party, the Partido Socialista Revolucionario, and Gaitán's…
p. 198
36El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2701 cita
[47]privada de las tierras públicas- salieron del patrimonio estatal por lo menos tres millones de hectáreas ubicadas en las regiones que estos movimientos colonizadores ganaban a la civilización, entonces el tema merece el esfuerzo de desbrozar de entre la enmarañada legislación y las estadísticas confusas y de poco…
p. 270
37Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2261 cita
[49]este se mantuviera como guardián de sus hatos. La situación empezó a cambiar por una conjugación de circunstancias internas y externas al movimiento rebelde. Al lado de los grupos que dirigía quien ahora se autoproclamaba el General Velásquez, se venían fortaleciendo, gradualmente, otros comandos con otros líderes…
p. 226
38Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3151 cita
[51]propiedad individual al lado de la Granja o Colonia Colectiva. Y en la reglamentación de la ganadería se ordenó el pago de contribuciones para la revolución o su confiscación, en caso de no pago a los seis meses; el sostenimiento de la guerrilla se sacaría preferentemente de estos hatos y de aquellos donde hubiera más…
p. 315
39No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[52]eran importantes, el movimiento gue- rrillero más numeroso y mejor armado estaba en Casanare, Vichada, Meta y Arauca 108. Su capacidad militar les dio para tomarse bases militares como las de Palanquero, en Cundinamarca, y pueblos como Orocué, en Casanare. Al comienzo, los hacendados apoyaron a las guerrillas, pero…
p. 60
40Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2251 cita
[53]Miraflores y Garagoa, alebres- tó a la población y estimu ló la guerri ll a llanera que, rápidamente, habría de ser emblema de la resi ste ncia en todo el país. Los Llanos y los llaneros integran el mito de origen de la repú- blica: de los Llanos vino la libertad en 1819. Podemos ir más atrás: Bochica, una de las…
p. 225
41La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 2251 cita
[54]en Ud. tenemos confianza, porque en cuanto se refiere a González, Neira, etc., estamos convencidos de que se entregan a media vuelta. Yo los conozco. Y por eso Ud. debe amarrarse los pantalones donde siempre los ha tenido y nada más. Su obra será cumbre si logra mantener la unidad. Esperamos que los Fonsecas marchen…
p. 225
42Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1081 cita
[55]de las autoridades fuera evidentemente injusta. Guadalupe Salcedo era un guerrero vigoroso y leal con sus hombres, hábil estratega y memorable ser humano, firme en sus convicciones e implacable en el combate, que cuando fue llamado a la paz y a la concordia y se convenció de que la promesa oficial era sincera, actuó…
p. 108
43Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 4391 cita
[56]men, and the war was over. 7 The return to normality on the plains occurred at an incredibly fast pace, but although peace was easily reestablished, the fundamental social and economic problems that had fueled the revolt were, if anything, more deeply seated than before. They had not been resolved by the leaders of…
p. 439
44A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 212 citas
[57]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[58]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
45El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 692 citas
[59]parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…
p. 69
[60]parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…
p. 69
46Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 301 cita
[61]del Tolima. La mayoria de los grupos guerrilleros (que sdlo dos ahos mas tarde se coaligarian bajo un mando unificado en el Llano, el de Guadalupe Salcedo, y sélo a fines del 52 reunirfan en Vioté una Conferencia Nacional Guerrillera, a la cual los Ilaneros no asistieron) eran de inspiraci6n liberal y por lo demas més…
p. 30
47Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 571 cita
[62]cultivos de coca en el Guaviare, el sur del Meta y Caquetá. Más tarde llegaron al Valle del Cauca, el Cauca y otras áreas del Tolima, así como a algunas 58 Tierras Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico regiones de la costa Caribe, como los alrededores de la Sierra Ne- vada de Santa Marta y…
p. 57
48Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1641 cita
[63]El ELN mantenía cuatro zonas donde ejercía una fuerte influencia. La primera era Arauca, donde el ELN aglutinó un importante crecimiento alrededor de la explotación petrolera. (Allí) el Frente de Guerra Nororiental logró un enorme crecimiento en los años 80 y sobre todo en los 90. La consolidación de los frentes…
p. 164
49Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 831 cita
[64]de Caño Limón, en Arauca, y de la construcción del oleoducto hasta Coveñas. Su surgimiento tuvo lugar en Santander y desde allí irradió al Magdalena medio, Norte de Santander, Arauca, Casanare, la costa atlántica y regiones aisladas del occidente y sur de las montañas andinas. En 1990, el ELN actuó en toda la región…
p. 83
50Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5451 cita
[65]ganancias obtenidas del secuestro y de la extorsión a la compañía alemana Mannesmann y a la italiana Sicim –encargadas de la construcción del oleoducto Caño Limón-Coveñas–. Así lo relató a la Comisión un exguerrillero del ELN: 1707 Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sentencia Ernesto Sendoya Guzmán vs. la…
p. 545
51Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1131 cita
[66]previa con el Estado colombiano fueron catalogados de «gobiernistas» por los grupos armados guerrilleros, lo que los convirtió en objetivos militares. A partir de 1998, el conflicto armado se recrudeció en esta zona, con la confor- mación de las Autodefensas Campesinas del Casanare de Martín Llanos, el conflicto entre…
p. 113
52Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · p. 1141 cita
[67]lo que se habían planteado en su Séptima Conferencia en 1982 (…). La primera fase de ese plan, entre 1990 y 1992, buscaba crear 60 cuadrillas con más de 18 mil hombres, obtener 56 millones de dólares como so- porte, y adquirir armamento, medios de comunicación y aeronaves. En la segunda, entre 1992 y 1994, la…
p. 114
53Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 1111 cita
[68](CNRR, Área DDR, entrevistas en la zona, 29, 30 y 31 de julio de 2010). Era alto el reclutamiento ilegal de personas menores de 18 años y de jóvenes en la región, especialmente en Guaviare, con casos en los cuales los responsables del hecho habían llegado a colegios con listas de nombres de niños solicitados por los…
p. 111
54Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 831 cita
[69]Occidental Petroleum Corporation (OXY), asumía los costos de la exploración y, si en efecto encontraba crudo, Ecopetrol entraba a participar del proceso de extracción y tenía derecho al 50 % de las rentas derivadas de esta actividad 228. Pero la buena noticia para la economía nacional no lo fue tanto para las comu-…
p. 83