Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Biografía

Adán Arriaga Andrade

República Liberal

N. 1907

18 min de lectura54 documentos
Nacimiento1907, Quibdó, Chocó
FallecimientoSin fecha registrada
RolesAbogado · Intendente del Chocó (1934-1935)
Lugar principalColombia
Período históricoRepública Liberal1930–1946
03

La biografía

Adán Arriaga Andrade fue uno de los operadores jurídicos más consecuentes de la República Liberal y, con toda probabilidad, el chocoano de mayor peso en el gabinete lopista. Nacido en Quibdó en 1907, doctorado en derecho en la Universidad de Antioquia en 1933, intendente del Chocó a los veintisiete años, ministro de Agricultura y luego de Trabajo del segundo gobierno de Alfonso López Pumarejo, autor ministerial de la Ley 6ª de 1945 —piedra angular del régimen laboral colombiano—, acompañante del presidente durante el cuartelazo de Pasto en julio de 1944, integrante de la Junta Central Revolucionaria del 9 de abril de 1948 y, ya en el Frente Nacional, miembro de la Comisión de reforma agraria creada por el Decreto 2061 de 1960. Su carrera cruza, casi punto por punto, los momentos en que la República Liberal se hizo, se defendió, se rompió y sobrevivió como memoria. Entender su figura es entender cómo un abogado de la periferia negra del país llegó a redactar la arquitectura laboral que aún hoy sostiene, con parches, buena parte del derecho del trabajo colombiano.

02

Línea de vida

  1. 1933

    Doctorado en derecho en la Universidad de Antioquia

    Leer contexto

    Obtuvo el doctorado en derecho en Medellín, en el momento en que el Partido Liberal consolidaba sus mayorías parlamentarias tras recuperar el Ejecutivo en 1930. Para un chocoano de la época, el título universitario era la principal llave de ascenso social y acceso al aparato estatal.

  2. 1934

    Designado intendente del Chocó por López Pumarejo

    Leer contexto

    A los veintisiete años, López Pumarejo lo nombró intendente del Chocó, cargo que ejerció hasta 1935. Su gestión consolidó al sector arriaguista —ligado a las élites blancas y mulatas de la intendencia— como brazo lopista frente al movimiento cordobista de Acción Democrática, que movilizaba políticamente a la población negra desde abajo.

  3. 1944

    Acompañante del presidente López durante el cuartelazo de Pasto

    Leer contexto

    El 10 de julio de 1944, el coronel Diógenes Gil retuvo al presidente López Pumarejo en Pasto. Arriaga Andrade, entonces ministro en ejercicio, estuvo junto al mandatario durante las horas del golpe fallido, reforzando su capital político como cuadro de confianza del lopismo en su momento más crítico.

  4. 1945

    Impulso ministerial de la Ley 6ª de 1945

    Leer contexto

    Como ministro de Trabajo, Arriaga Andrade promovió la conversión del Decreto legislativo 2350 de 1944 en la Ley 6ª de 1945, que consagró el fuero sindical, prohibió la contratación durante huelgas, reguló convenciones colectivas, jornada, prestaciones, jurisdicción laboral y previsión social, dando al derecho colectivo del trabajo colombiano su primera forma sistemática protectora.

  5. 1948

    Integrante de la Junta Central Revolucionaria del 9 de abril

    Leer contexto

    Tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 y el estallido del Bogotazo, Arriaga Andrade integró la Junta Central Revolucionaria, organismo de emergencia que intentó articular una respuesta política liberal ante la crisis desatada por el magnicidio.

  6. 1960

    Miembro de la Comisión de reforma agraria (Decreto 2061 de 1960)

    Leer contexto

    Ya en el período del Frente Nacional, fue designado miembro de la Comisión de reforma agraria creada por el Decreto 2061 de 1960, antecedente directo de la Ley 135 de 1961, mostrando la continuidad de su presencia en los debates sobre política social y territorial colombiana.

Un chocoano en la República Liberal

El lugar del que Arriaga Andrade salió no era un lugar cualquiera. El Chocó de comienzos del siglo XX era un territorio moldeado por la larga inercia de la minería colonial: en 1782 la población negra representaba cerca del 75% de sus 35.000 habitantes, y los blancos apenas un 2%. Aquella economía extractiva —oro, plata, mano de obra esclava traída para reemplazar a la indígena— nunca fijó allí a sus dueños. Los propietarios de minas gobernaban sus haberes desde Buga, Cartago, Cali, Popayán, Bogotá; la creencia en la insalubridad del clima húmedo para los blancos consolidó un absentismo que se prolongó, transformado, hasta bien entrado el siglo XX.

En las primeras décadas de ese siglo, la élite blanca chocoana —menos del 10% de la población— dominaba la política intendencial y provincial sobre una mayoría negra a la que trataba en una relación "esencialmente la de amo a sirviente". El Estado central sostenía con el Chocó una lógica absentista e intervencionista a la vez: carencia sostenida de recursos, servicios y beneficios sociales que sí existían en otras regiones, combinada con intromisiones administrativas cuando el orden faccional lo exigía. El discurso oficial de mediados del siglo cerraba el círculo: un pesimismo racial que atribuía "vicios" a negros, mulatos e indígenas se combinaba con un determinismo geográfico que culpaba al clima, legitimando así la exclusión estructural.

En ese cuadro emergió, entre 1933 y 1935, la Acción Democrática de Diego Luis Córdoba, movimiento que empoderó políticamente a la población negra recorriendo las quebradas más remotas de la intendencia y desafiando de frente a la élite blanca. Arriaga Andrade se formó en el reverso simétrico de ese fenómeno: en el sector arriaguista, ligado a las élites blancas y mulatas del Chocó, en rivalidad regional abierta con los cordobistas. La República Liberal no llegó al Chocó como una brisa uniforme, sino como un campo faccional donde dos proyectos liberales —uno movilizador desde abajo, otro reformista desde las élites regionales— disputaban simultáneamente la representación de la intendencia. Arriaga Andrade fue el rostro nacional del segundo.

Formación y ascenso, 1907-1934

De su infancia y adolescencia queda poco establecido; lo firme empieza en 1933, cuando obtiene el doctorado en derecho en la Universidad de Antioquia, en Medellín. La elección de universidad importa: Medellín, no Bogotá, era el destino natural de la juventud letrada del occidente colombiano, y la Universidad de Antioquia formaba entonces una generación de abogados que iría a poblar juzgados, ministerios y cátedras. Para un chocoano de ascendencia mulata, en un país cuyo discurso oficial todavía mezclaba pesimismo racial y determinismo geográfico, el doctorado en derecho era menos un adorno curricular que una llave: la principal vía de ascenso social para los chocoanos de la época pasaba por la universidad, aunque no fuera la vía predominante para el conjunto de la población negra.

El título llegó justo cuando el país había cambiado de manos. El Partido Liberal había recuperado el Ejecutivo en 1930 con Enrique Olaya Herrera tras cuarenta y cuatro años de hegemonía conservadora, aunque su victoria se había apoyado más en la división del conservatismo que en un desplazamiento electoral aplastante; los conservadores conservaban mayorías parlamentarias y control judicial. En las elecciones de Cámara de 1933 el liberalismo obtuvo por fin mayorías en ambas cámaras, en casi todas las asambleas departamentales y en seis o siete de cada diez concejos municipales, situación que se prolongaría hasta 1949. El joven doctor Arriaga Andrade se estrenaba en un país que apenas empezaba a construir su nuevo Estado.

En 1934, con veintisiete años, Alfonso López Pumarejo lo designó intendente del Chocó. El cargo era, para un chocoano, algo más que administrativo: significaba que la Revolución en Marcha llegaba al territorio a través de un cuadro nacido allí, no de un procónsul de Bogotá. La designación se dio en medio de la efervescencia cordobista, y la intendencia de Arriaga —hasta 1935— consolidó al sector arriaguista como brazo lopista frente a la movilización democrática popular que Córdoba organizaba desde Acción Democrática. La República Liberal, vista desde el Chocó, no fue un bloque: fue un choque entre dos maneras de ser liberal.

De la intendencia al gabinete: la Revolución en Marcha en tránsito

El período presidencial de López Pumarejo, 1934-1938, fue bautizado como la Revolución en Marcha y se sostuvo, en parte, sobre la abstención electoral del conservatismo, que lo había dejado gobernar sin oposición externa mientras enfrentaba tensiones dentro del propio liberalismo. En materia agraria, la Ley 200 de 1936 no fue una reforma redistributiva sino un intento de estimular la productividad rural, ordenando la reversión al Estado de tierras no explotadas económicamente tras un período de prueba de diez años que nunca se cumplió. La ley estableció además la prescripción adquisitiva breve para ocupantes de buena fe, el principio de accesión de mejoras y la figura de los jueces agrarios para dirimir conflictos, antecedente sobre el que la Ley 135 de 1961 construiría luego los procuradores agrarios.

A partir de 1937 comenzó la "pausa": la oposición de gremios y estamentos afectados forzó un pacto que enfrió las reformas, y Eduardo Santos, sucesor de López entre 1938 y 1942, gobernó con ecuanimidad calculada y perfil reformista reducido. Cuando López regresó a la presidencia en 1942, lo hizo sobre un país distinto: la guerra mundial cambiaba las coordenadas económicas, el gaitanismo crecía por fuera de los cauces oficiales del liberalismo, y la oposición conservadora había abandonado la abstención por una virulencia articulada por Laureano Gómez. Fue en ese segundo gobierno lopista donde Arriaga Andrade encontró su función definitiva.

La secuencia importa. Ministro de Agricultura primero —cartera desde la que participó en los debates que llevarían a la Ley 100 de 1944, aunque su relación específica con esa ley regresiva no está documentada en detalle—, pasó luego a la cartera de Trabajo, desde donde inscribió su nombre en la historia legislativa colombiana. La transición entre ministerios coincidió con el momento en que el reformismo lopista, presionado por escándalos, oposición y desgaste, buscaba una última afirmación programática antes del hundimiento.

Pasto, julio de 1944

El 10 de julio de 1944, el coronel Diógenes Gil retuvo al presidente López Pumarejo en Pasto. Arriaga Andrade estaba con él, acompañante del presidente durante el cuartelazo, entre quienes vivieron aquellas horas desde el lado del mandatario capturado. En Bogotá, Darío Echandía asumió el mando y el ministro de Gobierno Alberto Lleras Camargo maniobró con la opinión pública y la cúpula militar para sofocar el intento. López regresó a la capital el 12 de julio, y Echandía le entregó el cargo.

Que Arriaga Andrade estuviera en Pasto no es un detalle cromático: era ministro en ejercicio, cuadro de confianza, y su presencia allí lo situó en el círculo más íntimo del lopismo justo cuando ese círculo se comprimía por la oposición conservadora, los escándalos —el hijo del presidente, Alfonso López Michelsen, envuelto en el caso Mamatoco de 1943 y en el señalamiento por sus vínculos con la Handel y la Trilladora del Tolima—, la enfermedad de la primera dama María Michelsen y la indecisión personal del mandatario, que rondaba desde octubre de 1943. El golpe de Pasto no derribó a López, pero aceleró su desgaste. Arriaga Andrade sobrevivió al episodio con un capital político reforzado: había resistido junto al presidente en el peor momento.

La Ley 6ª de 1945

Pocos meses después vino la obra por la que su nombre queda fijado. El 4 de septiembre de 1944, en ejercicio de facultades extraordinarias derivadas de la conmoción, el gobierno expidió el Decreto legislativo 2350, considerado un hito en la legislación laboral colombiana: otorgó amplia protección legal a las organizaciones obreras, prohibió el paralelismo sindical dentro de una misma empresa y —esto era decisivo— prohibió la celebración de nuevos contratos durante las huelgas, cerrando el paso al esquirolaje que la Ley 83 de 1931 había dejado abierto. Aquella ley pionera del olayismo había reconocido a los sindicatos y les había otorgado personería, pero había permitido a las empresas seguir contratando durante los paros y había fijado multas bajas a los patrones que violaran la sindicalización. El resultado había sido un movimiento obrero legalizado pero débil, forzado a suplir con presión política sobre el Estado lo que no podía conseguir por negociación directa: en un mercado laboral de oferta elástica y sin freno al esquirolaje, la huelga aisladamente era casi impotente.

El Decreto 2350 corrigió esa arquitectura. La Ley 6ª de 1945 la formalizó y amplió. La iniciativa ministerial se atribuye a Arriaga Andrade, entonces ministro de Trabajo, y esa atribución tiene sustento: el ministerio del ramo era el foro técnico y político donde la presión sindical acumulada desde 1931 se traducía en articulado. La ley consagró el fuero sindical para los directivos —protección contra el despido—, ratificó la prohibición de contratar durante huelgas heredada del Decreto 2350, y regló convenciones colectivas, jornada, prestaciones, jurisdicción laboral y previsión social. La República Liberal daba, con ella, su forma definitiva al derecho colectivo del trabajo.

La centralidad de Arriaga Andrade en ese proceso, sin embargo, admite matices. La Ley 6ª no fue una creación ministerial ex nihilo, sino la codificación legal de un Decreto ejecutivo que ya contenía las decisiones estructurales; la iniciativa política venía del gabinete lopista en su conjunto, no de una cartera aislada. La presión que forzó esa legislación no la generó el ministerio, sino un movimiento sindical que durante más de una década había buscado en la intervención estatal la salida a su debilidad estructural. El número de sindicatos reconocidos creció de forma notable durante la República Liberal, y ese crecimiento venía empujando desde abajo la necesidad de reformar el marco de 1931. Y la concepción de autonomía sindical consagrada por la Ley 6ª —un avance frente al fuerte intervencionismo de la Ley 83/1931 y del propio Decreto 2350/1944— duró apenas unos meses, hasta que el decreto reglamentario recortó su alcance práctico. La misma ley, además, mantuvo la prohibición de huelga en los servicios públicos y amplió la definición de estos, limitando el poder sindical en sectores clave.

Arriaga Andrade no fue el arquitecto solitario de una revolución laboral. Fue el operador jurídico que tradujo un decreto ejecutivo en ley del Congreso, y que le dio al régimen laboral colombiano su primera forma sistemática protectora. Sin intermediarios técnicos capaces de hacer ese tránsito, la presión sindical acumulada no se habría codificado. Eso explica también por qué su obra fue posible y por qué fue, casi de inmediato, contenida. El mismo Ejecutivo que lo habilitó fijó los márgenes; el mismo gobierno que promulgó la Ley 6ª expidió, en materia agraria, la Ley 100 de 1944, que amplió en cinco años el plazo de la Ley 200/1936, devolvió poderes a los propietarios de tierra y en la práctica vació de contenido la promesa lopista de reversión de baldíos.

Alberto Lleras Camargo, ministro de Hacienda de López y actor central en la configuración de la Ley 200, sucedió al presidente tras su dimisión a comienzos de 1945. Con ese relevo se cerró el ciclo reformista. La Ley 6ª quedó en pie, pero como el techo, no el punto de partida.

El 9 de abril y la Junta Central Revolucionaria

Vino luego la derrota. En las elecciones de 1946, el liberalismo se dividió entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, y Mariano Ospina Pérez llevó al conservatismo de vuelta al poder. Se abría el ciclo de La Violencia. El gaitanismo, entretanto, había cambiado el mapa interno del liberalismo: Gaitán había fustigado por igual a las élites de ambos partidos con la consigna de que "el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos", había construido un movimiento de base que cruzaba las líneas tradicionales, y en las elecciones parlamentarias de principios de 1947 sus listas habían barrido el país convirtiéndolo en jefe único del Partido Liberal. Su perfil se acerca más al ala izquierdista del liberalismo que al de una izquierda independiente; en cualquier caso, la dirigencia liberal tradicional convivía con él con desconfianza.

El 9 de abril de 1948, Juan Roa Sierra asesinó a Gaitán en la carrera séptima con calle 13 de Bogotá. Se desató el Bogotazo: tranvías incendiados, iglesias y archivos eclesiásticos saqueados, negocios asociados al conservatismo destruidos, un levantamiento que se extendió con intensidad desigual por diversas zonas del país. En medio del caos, en Bogotá se constituyó una Junta Central Revolucionaria. Arriaga Andrade estuvo en ella.

Aquella Junta emitió proclamas revolucionarias de un triunfalismo sin fundamento real, mientras en el palacio presidencial se negociaba con Ospina Pérez. La situación militar era favorable al gobierno; la provincia, que tomó las proclamas en serio, no marchó sobre la capital creyendo que la revolución ya había triunfado; y en Bogotá el movimiento se disolvió tras las negociaciones. El resultado fue un gobierno de Unión Nacional con participación liberal, del que quedaron excluidos tanto el gaitanismo huérfano como Laureano Gómez, que se exilió.

Que Arriaga Andrade —ministro lopista, autor ministerial de la Ley 6ª, cuadro del reformismo institucional— apareciera en la Junta del 9 de abril dice mucho sobre la posición que ocupaba en el liberalismo de posguerra. No era gaitanista, pero tampoco era ya un simple funcionario del oficialismo. La Junta agrupó a figuras del ala reformista del partido que intentaron, en medio de una revuelta sin plan, disputar simultáneamente el poder y contener el caos. El movimiento fracasó en las dos cosas. El acuerdo con Ospina se rompió en 1949, cuando el Ejecutivo cerró el Congreso, y La Violencia se instaló en campos y pueblos.

Los años oscuros y la Comisión de 1960

De la trayectoria de Arriaga Andrade entre 1948 y 1960 queda menos rastro. La Violencia, el exilio de dirigentes liberales, el gobierno de Laureano Gómez, el paréntesis militar de Gustavo Rojas Pinilla y el pacto del Frente Nacional reordenaron por completo el paisaje político. Reaparece en 1960: el gobierno de Alberto Lleras Camargo —el mismo que había sucedido a López Pumarejo en 1945— lo designa miembro de la Comisión de reforma agraria creada por el Decreto 2061 de 1960.

El contexto de esa comisión es crucial. La Revolución cubana de 1959 había obligado a las élites latinoamericanas y al gobierno estadounidense a tomarse en serio la cuestión de la tierra. En Colombia, ese año se habían expedido dos leyes fundacionales para el tratamiento de La Violencia y sus secuelas: la Ley 20 de 1959, Plan Nacional de Rehabilitación y Socorro, primera medida del gobierno de Lleras para atender a los desplazados, que asignó a la Caja de Crédito Agrario la responsabilidad de organizar colonias oficiales en tierras baldías —solo 3.000 personas obtuvieron parcela bajo ella—; y la Ley 201 de 1959, que estableció que el aprovechamiento económico del estado de anormalidad pública para celebrar contratos desfavorables constituía un vicio del consentimiento, una de las primeras medidas legales tendientes a impedir el aprovechamiento económico del despojo.

Pero el despojo mismo —la transferencia forzosa de tierras durante La Violencia— quedaba fuera del ámbito de esas medidas iniciales, que se limitaban a inyectar crédito y asistencia técnica a propietarios con fincas caídas o abandonadas. La Comisión de 1960, en la que Arriaga Andrade participó, formó parte del proceso que culminó al año siguiente en la Ley 135 de 1961. Esa ley, marco jurídico de la reforma agraria del Frente Nacional, reprodujo en buena medida el patrón histórico de la política agraria colombiana: privilegió la adjudicación de baldíos y la colonización de nuevos territorios sobre la redistribución de tierras ya productivas, tendencia visible desde la aplicación de la Ley 200 de 1936.

Que un veterano lopista como Arriaga Andrade fuera convocado a esa comisión no era casual. Encarnaba, para el Frente Nacional, la continuidad simbólica con el reformismo de los años treinta, en un momento en que las élites bipartidistas buscaban responder al fantasma cubano y a la reactivación de las tomas de tierras. Su presencia daba a la comisión legitimidad reformista sin comprometer al gobierno con una redistribución seria. Era la posición que había ocupado siempre.

Redes, rivales, márgenes

La red en la que Arriaga Andrade se movió no puede reconstruirse sin nombrar a Alfonso López Pumarejo como polo gravitacional: fue el presidente que lo nombró intendente, ministro de Agricultura y ministro de Trabajo, y a cuyo lado estuvo en Pasto. Alberto Lleras Camargo aparece dos veces como sucesor: primero de López en la presidencia en 1945, luego como presidente del Frente Nacional que lo convoca en 1960. Darío Echandía, quien ejerció el mando durante el golpe de Pasto, pertenece al mismo círculo de confianza republicana en el que Arriaga se inscribió.

Su rival principal en la escala regional fue Diego Luis Córdoba, con quien encarnaron los dos proyectos liberales del Chocó: la movilización popular negra de la Acción Democrática frente al reformismo institucional arriaguista con lazos en las élites blancas y mulatas. La rivalidad no era anecdótica. Definió durante décadas el mapa político de la intendencia y determinó qué versión del Chocó llegaba a Bogotá. La versión arriaguista, técnica y jurídica, encontró silla en el gabinete; la cordobista, movilizadora y racialmente combativa, encontró bancas en el Congreso y organización de base. Ambas fueron República Liberal, y ambas fueron marginadas por igual cuando los partidos tradicionales se cerraron sobre sí mismos en el Frente Nacional.

En el plano nacional, la relación con Gaitán fue oblicua. Arriaga Andrade no era gaitanista, pero apareció en la Junta Central Revolucionaria del 9 de abril: la coyuntura reunió a reformistas liberales de distintas procedencias en un intento fallido de dar cauce político a la revuelta. Con Laureano Gómez y el conservatismo, la relación fue de oposición estructural: la virulencia gomista contra el segundo gobierno de López fue una de las fuerzas que precipitaron su renuncia y, con ella, el fin del ciclo reformista al que Arriaga Andrade había servido.

Huella

Lo que dejó Arriaga Andrade se mide, en primer lugar, en la Ley 6ª de 1945. Su articulado —fuero sindical, prohibición de contratar durante huelgas, régimen de convenciones colectivas, prestaciones, jurisdicción laboral, previsión social— constituyó el esqueleto sobre el que se levantó el Código Sustantivo del Trabajo de 1950 y buena parte del derecho laboral colombiano posterior. Que su concepción original de autonomía sindical durara pocos meses antes de ser acotada por decreto reglamentario, y que la prohibición de huelga en servicios públicos ampliara su alcance restrictivo, no invalida la magnitud del hito: fue en la Ley 6ª donde el sindicalismo colombiano dejó de ser una entelequia legal para convertirse en actor con protección jurídica real.

Su huella se mide, en segundo lugar, en la construcción del cuadro intelectual que hizo posible que la República Liberal fuera algo más que un cambio de personal en la Casa de Nariño. Sin operadores como él —abogados formados en universidades de provincia, con anclaje regional y disposición técnica—, las reformas lopistas se habrían quedado en discurso presidencial. La República Liberal fue posible porque hubo, entre el presidente y el Congreso, una capa de traductores jurídicos capaces de convertir programa en articulado.

Su huella se mide, en tercer lugar, en lo que su trayectoria revela sobre los límites del reformismo colombiano del siglo XX. Arriaga Andrade sobrevivió como referente hasta 1960 porque las reformas que encarnó nunca amenazaron seriamente las estructuras de poder. La Ley 6ª fue acotada por reglamentación; la Ley 200 de 1936 fue revertida por la Ley 100 de 1944; la reforma agraria de 1961 reprodujo el sesgo baldío-colonizador que ya había marcado la aplicación de la ley del 36. En ese patrón —avance legislativo seguido de neutralización práctica— la carrera de Arriaga Andrade encaja con precisión inquietante: no porque él lo diseñara así, sino porque las bisagras del sistema colombiano operaron sobre él con la misma lógica con que operaban sobre todo lo demás.

Y hay una cuarta huella, más difícil de calibrar. Arriaga Andrade fue uno de los primeros chocoanos negros o mulatos —la caracterización racial en su caso es interpretativa, no un dato inequívoco— en llegar a un ministerio en Colombia. Que lo hiciera desde la facción arriaguista, ligada a las élites blancas y mulatas del Chocó, y no desde la Acción Democrática cordobista, marca los términos en que la República Liberal admitía la incorporación de cuadros de la periferia racializada del país: por la vía del capital jurídico y del alineamiento con el reformismo institucional, no por la vía de la movilización popular.

La memoria posterior lo ha tratado con ambivalencia. La historia sindical y laboral colombiana lo reconoce como autor ministerial de la Ley 6ª de 1945, con las cautelas ya señaladas sobre la naturaleza colectiva del proceso. La historia regional del Chocó lo sitúa como cabeza del sector arriaguista en la disputa faccional con el cordobismo, categoría racial y política manejada como interpretación situada, no como etiqueta neutral. Los estudios sobre el 9 de abril lo mencionan entre los integrantes de la Junta Central Revolucionaria. Los estudios sobre el Frente Nacional lo registran en la Comisión de 1960. Ninguna de esas menciones lo eleva a figura protagónica; todas confirman su posición de bisagra.

Quizá esa sea la palabra justa. Arriaga Andrade no fue el gran hombre del período —los grandes hombres, en la República Liberal, fueron López, Santos, Lleras Camargo, Gaitán, Gómez—, pero fue el tipo de figura sin la cual el período no habría funcionado. Bisagra entre la periferia chocoana y el núcleo lopista, entre el gabinete presidencial y el articulado del Congreso, entre la presión sindical y su codificación jurídica, entre el reformismo de los treinta y el reformismo tibio del Frente Nacional. Su centralidad se explica menos por gestos individuales que por su capacidad para ocupar, durante casi tres décadas, ese lugar de traducción sin el cual la República Liberal habría sido un discurso presidencial sin cuerpo legal. Y su relativa oscuridad posterior se explica por lo mismo: las bisagras rara vez son recordadas, salvo cuando dejan de funcionar.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

54 documentos · 59 fragmentos
01La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · Página 391 cita
[1]

HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…

p. 39
02Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · Página 3471 cita
[2]

contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…

p. 347
03Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · Página 1381 cita
[3]

Camilo. (Ed.) 1994 La política social en los 90: análisis desde la universidad. Bogotá D.C.: Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Trabajo Social; Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz - Indepaz -, p. 92. iii. Memorias de la exclusión: Lógicas en tensión en chocó y el medio atrato 139 El Estado…

p. 138
04Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · Página 2401 cita
[4]

and improper in a true democracy. The color of skin should not merit or demerit a person." 39 With its emphasis on empowering the black population of Chocó, Acción Democrática was an open challenge to the white elite, who constituted less than 10 percent of the population but dominated local and provincial politics…

p. 240
05De quebradores y cumplidores: Sobre hombres, masculinidades y relaciones de género en ColombiaMara Viveros Vigoya · 2002 · Página 1501 cita
[5]

por corresponder a sus expectativas como proveedores económicos. Así lo ilustra este comentario: "Ellos [los padres] se ganaron la obediencia de los hijos con el cumplimiento de sus obligaciones: darle a uno lo que necesitaba. En mi hogar era así. 148 • MARÁ VIVEROS VIGOYA Mi papá imprimía respeto por eso". Lo que sí…

p. 150
06Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · Página 5801 cita
[6]

es la siguiente: para uno llegar a ser visto de otra manera hay que demostrar que uno tiene capacidades, que uno es capaz, toca prepararse. Por eso estamos aquí en Bogotá. Para prepararnos y ser 14 A pesar de que las tasas de asistencia escolar del Chocó son más bajas que las nacionales, la educación es altamente…

p. 580
07Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · Página 1971 cita
[7]

a l e z a económicas, políticas o culturales. No obstante, los blancos, por su condición racial, se consideran, ellos mismos, por encima de los negros, aunque para el chocoano el hecho de arrogarse esta posición, carezca de la menor importancia, particularmente en su propio medio” (Departamento Administrativo de…

p. 197
08Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4841 cita
[8]

época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…

p. 484
09Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 1461 cita
[9]

Boyacá, y en las santandereanas de P amp lona y García Rovira. Por primera vez en más de medio siglo De la amp liación de la ciudadanía a la dicta dur a y a la elite plutocrática l os liberales obt uvieron mayorías ab solutas. Sin e mbar go el siste- ma de c ir cuns cr ipciones les impidió se r mayoritarios en el Con-…

p. 146
10Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 221 cita
[10]

Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…

p. 22
11La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · Página 661 cita
[11]

anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…

p. 66
12Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 971 cita
[12]

Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 98 mayoría en el Senado, actuaban con conocimiento de causa: expulsados de las alcaldías municipales durante el gobierno de Olaya Herrera y enfrentados a un…

p. 97
13Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Páginas 253, 3372 citas
[13]

"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…

p. 253
[35]

esfuerzos El 18 de julio de 1944 se produce la tentativa de golpe militar contra Ló- pez, conocido como el golpe de Pasto. El presidente recibió un respaldo po- pular considerable, que lo llevó a ope- rar con un giro a la izquierda en su go- bierno. No olvidemos, además de los hechos internos, el avance de los alia-…

p. 337
14Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 711 cita
[14]

sus atribuciones; por otra, extender la ciudadanía a sectores hasta entonces excluidos por los prejuicios del clero. La política incluyente del Gobierno también estuvo determinada por criterios sociales. La Revolución en Marcha significó una nueva etapa en las relaciones Estado-sectores populares, lo que supuso un…

p. 71
15Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 1251 cita
[15]

«Toda ten- dencia al intervencionismo de Estado prepara el advenimiento integral del socialismo; toda tendencia a robuste- cerda individualidad favorece el afian- zamvento de la democración. Reunidos algunos opositores en la Acción Patrió- fica Económica Nacional ¡APEN), quisie- ron impedir el trienio de las doctrinas…

p. 125
16Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2461 cita
[16]

profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…

p. 246
17Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 4041 cita
[17]

tie- nen jerarquía de ley. Además, algunas disposiciones nuevas se dirigieron al control presupuestal, dando así los primeros pasos de una política de pla- nificación, que había sido recomen- dada en la declaración de principios aprobada por la Convención Liberal de 1943. Otras normas se dirigieron a la or- ganización…

p. 404
18Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 4161 cita
[18]

constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas. La Ley 83 estableció multas relativamente bajas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante los períodos de huelga, recortando de hecho la capacidad de…

p. 416
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2291 cita
[19]

publicaci ó n correspondiente. Seg ú n el art í culo.372, ning ú n sindicato puede actuar como tal, ni ejercer las funciones que la ley y sin respectivos estatutos le se ñ alen, ni ejercitar los derechos que le correspondan, ni © 1 tras no tenga el reconocimiento de su personer í a jur í dica y s ó lo durante la…

p. 229
20Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 1981 cita
[20]

estrechos marcos nor - mativos, b) desarrollo del sindicalismo político. El apoyo del y al presidente de la república es la principal herra - mienta para obtener reivindicaciones y sólo se recurre a las bases para sostener al ejecutivo, y c) la negociación por rama de industria impulsada por las federaciones ob -…

p. 198
21Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Página 911 cita
[21]

era obviamente necesario que la agremiación negociadora fuera grande. Puesto que el partido que estaba en el poder ayudaba a los sindicatos obreros en sus relaciones industriales para ganar popularidad, solamente los sindicatos grandes podían obtener la ayuda del Gobierno. Así, antes de 1945, las federa- ciones…

p. 91
22Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · Página 4241 cita
[22]

café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…

p. 424
23Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 2251 cita
[23]

del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…

p. 225
24No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 451 cita
[24]

las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…

p. 45
25Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Página 3101 cita
[25]

los opre- sores de la clase trabajadora. El eclip- se de un movimiento laboral y la re- cuperación de la economía nacional y mundial a finales de los años 30 per- mitieron a la clase bipartidista domi- nante revertir gradualmente las polí- ticas de reforma social que había im- plantado ante la amenaza de los tra-…

p. 310
26El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 3861 cita
[26]

de la Ley de Tierras 14• Los fundamentos teóricos, las bases ideológicas y los efectos prácticos de la Ley 200 han sido muy divulgados y analizados por diferentes especialistas, especialmente en el campo del derecho agrario. Esto nos permite tocarla sólo de pasada. En cuanto a modernizar el derecho dándole uniformidad…

p. 386
27El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · Página 361 cita
[27]

la conformación de una amplia capa media campesina que pro- dujera grandes excedentes agrícolas que sirvieran para obtener un bajo nivel de precios para las subsistencias (salarios) y ma- terias primas de la industria, para dar lugar a un alto nivel de exportaciones agrícolas diferentes al café y para constituirse, en…

p. 36
28Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · Página 92 citas
[28]

Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…

p. 9
[29]

Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…

p. 9
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 801 cita
[30]

entonces senador Carlos Lleras Restrepo, quien señaló cómo los predios de menos de cinco hectáreas –el 55 % del total de las unidades agrarias– ocupaban en ese momento apenas el 4,18 % de la tierra productiva, mientras que los predios mayores de 100 hectáreas, que representaban el 4,5 % de las propiedades, ocupaban el…

p. 80
30Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · Página 211 cita
[31]

títulos de las fincas superiores a 500 hectáreas eran sentencias judiciales de pertenencia obtenidas ante los jueces civiles en los años que siguieron a la Ley 200 de 1936 (Reyes Posada, 1976). Las adjudicaciones de baldíos durante el periodo liberal de 1930-1946 tendieron a corregir el sesgo a favor de las grandes…

p. 21
31La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · Página 4641 cita
[32]

la manera de controlar la policía sin permitir que progresara independientemente, había que vincularla sometiéndola integralmente al ejército; hacer de ella una prolongación de las fuerzas armadas. Si tal no hacían, pensaban ellos, el ejército vendría con el correr del tiempo a ser superado por la policía; no había…

p. 464
32Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2121 cita
[33]

dad de su esposa, María Michelsen, por lo que tuvo que ausentarse de la presidencia, entre el 16 de no- viembre de 1943 al 16 de mayo de 1944, para llevarla a los Estados Unidos a un tratamiento médico, siendo reemplazado por el desig- nado Darío Echandía. Para com- pletar, en 1943 estalló un escánda- lo que…

p. 212
33Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 2151 cita
[34]

el cargo ejecutivo Darío Echandía, quien con la estrecha colabora- ción del ministro de Gobierno, Alberto Lleras, el respaldo unánime de los diversos sectores de la sociedad y la adhesión pronta y decidida de los altos mandos militares del país, sorteó efi- cazmente la situación y entregó el cargo al pre- sidente…

p. 215
34Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 1111 cita
[36]

Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
35Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1491 cita
[37]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
36Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 1151 cita
[38]

in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…

p. 115
37La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 371 cita
[39]

resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…

p. 37
38Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 2191 cita
[40]

presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…

p. 219
39Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 43, 532 citas
[41]

se pusieron al servicio de las fuerzas ar- madas. Sobre la ciudad devastada, vo- laron los aviones a baja altura ate- morizando a la población, dirigiendo sus vuelos contra la Quinta División de policía. Echandía, como ministro de Gobierno, sirvió de intermediario para la rendición. Antes, rodearon el edificio de la…

p. 53
[45]

que deberían expresar las fu- turas conversaciones. La Junta Central Revolucionaria La batalla política había comenzado. Ospina espera refuerzos militares de Tunja y ya tiene una amplia informa- ción de lo que está sucediendo en Bo- gotá y en los departamentos. Le dicen que una delegación de notables libe- rales se…

p. 43
40Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1651 cita
[42]

revolucionario a la provincia, así fuera muchas veces con un triunfalismo sin fundamento y distorsionado de lo que acontecía en Bogotá. «El pueblo manda en Colombia por primera vez en la historia… La revolución colombiana es la más grande del mundo… Ha comenzado la verdadera Revolución Americana», eran algunas de las…

p. 165
41Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 1121 cita
[43]

mecanizada, las comunicaciones, el comercio y los servicios se desarrollaron principal- mente a costa de los sectores tradicio- nales. Las actividades económicas de la población se modificaron en con- secuencia: si en 1938 cerca del 75 % de la población activa trabajaba en la agricultura, en 1957, por contra, no había…

p. 112
42Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 891 cita
[44]

al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…

p. 89
43Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 691 cita
[46]

prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…

p. 69
44El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 602 citas
[47]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[48]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
45Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 1701 cita
[49]

a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…

p. 170
46Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 231 cita
[50]

Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…

p. 23
47Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1321 cita
[51]

concepto del convivialismo como un estilo político y de determinados códigos, valores y comportamientos de las élites bipartidistas que ejercieron el liderazgo en las décadas del treinta y del cuarenta, a las que Gaitán fustigaba en sus discursos sin importar que fueran conservadores o de su propio partido. Sin…

p. 132
48Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · Página 481 cita
[52]

se reducía a inyectarles crédito, asisten- cia técnica, etc. para ayudarles a habilitar las propiedades caídas o abandonadas. El problema del despojo de tierras, que era uno de los más urgentes y difíciles de resolver, quedaba por fuera de su ámbito legal” (Sánchez Gómez, 1989, en: Nueva Historia de Colom- bia, página…

p. 48
49Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 4661 cita
[53]

del gobierno de Rojas Pinilla, quien contó con el apoyo de la clase dominante, la violencia había amainado un poco, sobre todo en ciertas regiones como los Llanos Orientales, pero después vino a recrudecerse en el Tolima y el Huila, con la característica de que en muchos casos los campesinos tenían dirección…

p. 466
50Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · Página 1111 cita
[54]

partidos del Frente 23 Del primer informe de la CEPAL sobre Colombia, El desarrollo económico de Colombia, existe un “resumen de los aspectos más importantes”, publicado en la Revista del Banco de la República, (1955, 20 de octubre), volumen XXVIII No.336, Bogotá, páginas 1234-1246.La versión definitiva de este…

p. 111
51Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 1001 cita
[55]

excess population from the Departments of Santander, Norte de Santander, and Boyacá was the piedmont region on the eastern side of the Andes, or, in other words, the territories of Caquetá, Arauca, and the Depart- ment of Meta. Lleras Camargo accepted Lebret’s recommendations and began to implement them. 30 The first…

p. 100
52Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · Página 262 citas
[56]

prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
[57]

prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
53Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Página 681 cita
[58]

rodeó el regreso de Rojas Pinilla al país y su juicio en el Congreso, los dirigentes del Frente Nacio- nal (FN) podían estar optimistas porque, en lo fundamental, el reparto biparti- dista estaba funcionando bien. La izquierda liberal era una minoría creciente y respetable. En 1962 la candidatura presidencial de López…

p. 68
54La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 531 cita
[59]

histórico-social de las crisis a que da lugar la refracción y descomposición de órdenes en Colombia, cuenta con el valioso aporte del profesor Luis López de Mesa, quien publicó un Escrutinio sociológico de la histo ria colombiana en 1956. Es esta una obra mucho más sis- temática que su anterior y clásico estudio, De…

p. 53