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Una historia del territorio

Atrato

El Atrato es uno de los ríos más lluviosos del mundo: su cuenca alta registró promedios anuales superiores a nueve mil milímetros durante el siglo XX, y su valle, formado sobre doce kilómetros de sedimentos, no conoce estación seca.

19 min de lectura68 fuentes

El Atrato

En el noroeste de Colombia, entre la cordillera Occidental y la serranía del Baudó, un río corre hacia el norte durante unos setecientos kilómetros y desemboca, cargado de sedimentos, en el golfo de Urabá. Es el Atrato, y en su cuenca cabe una historia entera del país: la de los citaraes que resistieron tres décadas a los franciscanos, la de las cuadrillas de esclavizados que lavaron su oro para las familias mineras de Popayán, la de los proyectos de canal interoceánico que soñaron con partirlo en dos, la de la masacre de Bojayá y, en 2016, la de la primera sentencia colombiana que declaró a un río sujeto de derechos. El Atrato no es un accidente geográfico entre otros: es el corredor donde se sedimentaron, capa sobre capa, las lógicas de extracción, frontera y absentismo estatal que definieron al Pacífico colombiano, y también el escenario donde las comunidades negras e indígenas ribereñas levantaron, desde abajo, una de las experiencias más singulares de organización étnico-territorial del continente.

Un valle que fue mar

La cuenca del Atrato es geológicamente joven y desmesuradamente húmeda. El valle por donde corren el Atrato y el San Juan —dos ríos que nacen muy cerca uno del otro en el istmo de San Pablo y fluyen en direcciones opuestas, uno hacia el Caribe, el otro hacia el Pacífico— se formó por la acumulación de sedimentos marinos y continentales en una antigua depresión atrapada entre la cordillera Occidental al oriente y la serranía del Baudó al occidente. En algunos lugares del valle, la columna de sedimentos que separa la superficie de la roca de fondo alcanza los doce kilómetros de espesor. La serranía del Baudó, por su parte, no nació donde hoy está: se formó en latitudes mucho más altas y fue desplazándose lentamente hacia el sur, como una isla que se acopló a la fachada Pacífica.

Sobre ese basamento inestable cae el agua. El Alto Atrato, medido en el afluente Andágueda, registró entre 1943 y 1969 un promedio anual de 9.068 milímetros de lluvia, con un máximo histórico de 11.103 milímetros en 1955. Febrero, el mes menos húmedo, acumula 539 milímetros; agosto, el más lluvioso, llega a 873. No hay estación seca en sentido estricto: hay meses menos lluviosos. La vertiente del Caribe, que incluye a la cuenca del Atrato, aporta cerca del 34 % de la escorrentía superficial total de Colombia, una cifra desproporcionada para su tamaño relativo.

El valle no es homogéneo. La franja oriental se abre en terrazas aluviales despejadas, menos pantanosas y con lluvias algo más moderadas; allí la selva tropical convive con suelos mejor drenados. La franja central es el pantano propiamente dicho: un mosaico de ciénagas, brazos y madreviejas donde el río se ensancha y se ramifica antes de entrar al golfo. La franja occidental está dominada por las últimas estribaciones del Baudó, que empujan al río contra sí mismo.

En ese laberinto de aguas viven ciclos que las comunidades ribereñas leen con precisión de calendario. La subienda, entre diciembre y abril, es el gran movimiento migratorio de peces que ascienden por el río; la avanzada, entre julio y agosto, es más modesta. El bocachico protagoniza la subienda de principios de año: se pesca, se seca al sol y se guarda. La sardinata, la doncella, la boquiancha y el veringo completan el repertorio de una economía pesquera artesanal que depende, minuto a minuto, de la claridad del agua.

Los citaraes y el rechazo al orden colonial

Antes de que el nombre Atrato apareciera en los mapas españoles, el río y sus afluentes eran territorio Emberá. Los citaraes o citarabiraes —una parcialidad del gran conjunto Emberá— habitaban la zona que hoy corresponde a Quibdó y eran dueños de las riquezas minerales de esas riberas. Grupos Karib, en la fase final de una expansión que la conquista europea vino a interrumpir, penetraban por los bajos valles del Atrato, el Magdalena y el Amazonas. El propio topónimo Bojayá conserva la huella lingüística de ese poblamiento: viene del vocablo Emberá mõ jaya, la marca hecha con machete a un árbol de bonga en la desembocadura del río sobre el Atrato, señal geográfica que guiaba a los Emberá que peregrinaban desde el alto Atrato hacia el norte.

El primer contacto europeo con la región fue temprano y errático. En 1510, Vasco Núñez de Balboa fundó Santa María la Antigua del Darién en la margen occidental del golfo de Urabá, primer asentamiento estable de tierra firme americana; desde allí exploró el istmo hacia el Pacífico. Décadas más tarde, Pedro de Heredia y Francisco César recorrieron las estribaciones del Urabá buscando el mítico Dabeiba. Pero el Atrato propiamente dicho —el corredor fluvial hacia el interior— resistió durante más de un siglo la penetración sistemática.

Los intentos misioneros fracasaron uno tras otro. En septiembre de 1648, el franciscano Matías Abad llegó a tierras quibdoseñas con la tarea de evangelizar a los citaraes y se le atribuye la fundación del pueblo San Francisco de Atrato. Los franciscanos que intentaron establecerse en el Atrato fueron rechazados por los indígenas desde la década de 1640 hasta unos treinta años más tarde, hacia 1670. La hostilidad no era simple xenofobia: los pueblos del Chocó carecían de un sistema político centralizado que los españoles pudieran capturar de una vez, disponían ya de oro en abundancia y llevaban tiempo comerciando con otros europeos —contrabandistas del Caribe— que les proveían de bienes sin someterlos. La misión no ofrecía nada que ellos no tuvieran por otra vía.

La resistencia se volvió ofensiva. En 1640, los indígenas rebeldes del Chocó no se limitaron a cerrar las minas de la región: cruzaron la cordillera y saquearon e incendiaron los pueblos españoles de Anserma, Arma y Cartago, en el vecino valle del Cauca. Fue una demostración de alcance militar que los cronistas de la época recordaron durante décadas. En 1684 estalló una nueva rebelión que sacudió los distritos mineros del Chocó, y solo dos años después, en 1686, los españoles lograron someter efectivamente el territorio. Ese sometimiento abrió la puerta a la fase que definiría la economía colonial del Atrato: la minería con mano de obra esclavizada africana.

Cuadrillas, oro y contrabando

A comienzos del siglo XVIII, la familia Mosquera de Popayán —Cristóbal, Jacinto y Nicolás Mosquera Figueroa— figuraba entre los mineros más destacados del Chocó. Asociados con Francisco de Arboleda Salazar y Bernardo Alonso de Saa, controlaban cerca de doscientos esclavizados, cifra muy superior a la de cualquier otro empresario minero de la región. Ninguno de ellos vivía en el Atrato: los dueños de minas más ricos y poderosos del Chocó nunca residieron allí, y administraban sus haberes desde Buga, Cartago, Cali, Anserma, Popayán y Santa Fe de Bogotá. El Chocó estuvo bajo una fuerte influencia política de Popayán durante el período colonial temprano, y esa dependencia externa se tradujo en una lógica económica clara: la riqueza salía, el capital no volvía.

La composición demográfica que produjo esa economía es elocuente. En 1782, los negros representaban casi el 75 % de la población del Chocó, de un total aproximado de 35.000 habitantes; los blancos apenas el 2 %, y el resto eran indígenas. Las cuadrillas mineras podían agrupar hasta varios cientos de personas, aunque lo normal era que oscilaran entre cincuenta y doscientos esclavizados. Dentro de cada cuadrilla se distinguía a la gente útil —los trabajadores activos que lavaban oro en las riberas— de la chusma, categoría administrativa que reunía a niños, enfermos y ancianos.

Sobre esa economía se montó, casi desde el comienzo, un régimen de evasión sistemática. La Corona cobraba el quinto —20 % del producto— sobre el oro acuñado, y posiblemente la producción real fue entre la mitad y un tercio mayor que la registrada oficialmente. El río Atrato se convirtió, desde el siglo XVII, en eje del contrabando: el oro colombiano se vendía a los británicos en contravención de las leyes mercantilistas españolas, aprovechando la salida al Caribe por el golfo de Urabá. La Corona respondió, entrada la segunda mitad del siglo XVII, con una medida drástica: prohibió la navegación del Atrato para cerrar la ruta al comercio ilegal. La prohibición, sostenida durante buena parte del siglo XVIII, no eliminó el contrabando; solo profundizó el aislamiento administrativo de la cuenca. El quinto real, entretanto, fue reducido progresivamente hasta convertirse en un tributo del 3 % del valor de la producción en 1777. La navegación libre del río no se restableció formalmente hasta 1852, ya en la República.

La mano de obra esclavizada se movía según los ciclos del negocio. Cuando las cuadrillas del Chocó entraron en crisis de abastecimientos, muchas fueron trasladadas hacia el distrito de Popayán, donde la integración con haciendas de trapiche en el valle del Cauca permitió un mejor desarrollo productivo. Esa movilidad forzada dejó una huella: los apellidos, las devociones y las formas musicales del Atrato dialogan con las del norte del Cauca y con las de la costa Caribe por rutas que la geografía oficial no reconoce.

El río soñado como canal

Cristóbal Colón murió creyendo que existía en Veragua un canal natural que comunicaba América con Asia. Cuando esa idea se descartó, comenzó una larga cadena de proyectos artificiales para partir el continente. El Atrato, por su cercanía al San Juan en el istmo de San Pablo, entró temprano en esa lista. La proximidad de las nacientes —apenas unos kilómetros de tierra firme separaban un río que iba al Caribe de otro que iba al Pacífico— parecía una invitación geográfica al ingeniero.

Durante el siglo XIX, los intentos diplomáticos y financieros se multiplicaron. El Tratado Mallarino-Bidlack, firmado el 12 de diciembre de 1846, garantizó a ciudadanos, buques y mercancías estadounidenses el derecho de tránsito sin gravámenes por el istmo de Panamá, así como privilegios similares a los que gozaban los nacionales en la Nueva Granada; a cambio, Estados Unidos garantizaba la neutralidad del istmo y la soberanía neogranadina sobre el territorio. Fue el marco jurídico que puso a Panamá —y por extensión al Atrato como ruta alternativa— en el centro de la política hemisférica.

El presidente Ulises S. Grant envió varias expediciones para estudiar rutas de canal desde Tehuantepec hasta Colombia; sus diplomáticos en Bogotá negociaron dos protocolos, el Sullivan-Samper-Cuenca de 1869 y otro al año siguiente, que fueron rechazados sucesivamente por el Senado colombiano y por el estadounidense. En 1879, el gobierno colombiano trajo a Fernando de Lesseps, el constructor del canal de Suez, para intentar la obra por Panamá. La construcción arrancó en 1881 y colapsó en pocos años: el terreno, las enfermedades tropicales y la inestabilidad política se combinaron para arruinar a la Compañía Universal del Canal Interoceánico, disuelta en 1899 tras sucesivas prórrogas otorgadas por Colombia. El escándalo financiero derivó en dos procesos penales estridentes en Francia, en los que Lesseps padre, su hijo Carlos, dos administradores de la empresa y el ingeniero Eiffel fueron juzgados y condenados por estafa y abuso de confianza.

Rafael Núñez, a principios de 1893, ya veía el desenlace: consideraba inevitable que Estados Unidos dominara el istmo y toda América, y declaró haber intentado sin éxito obtener de las naciones europeas una garantía de neutralidad para el istmo. En 1901, el Tratado Hay-Pauncefote reemplazó al viejo Clayton-Bulwer entre Estados Unidos e Inglaterra, dejando a Washington con las manos libres para construir un canal propio. El Tratado Herrán-Hay, firmado el 13 de enero de 1903, fue rechazado por el Congreso colombiano por considerar que violaba la soberanía nacional; meses después Panamá se separó con apoyo estadounidense, y el canal fue construido no en el Atrato sino en el istmo panameño. El Tratado Urrutia-Thompson, firmado en abril de 1914 en Bogotá, cerró el ciclo: Colombia reconoció la soberanía panameña y Estados Unidos se comprometió a pagar veinticinco millones de dólares como parte del arreglo.

El Atrato quedó, así, como el gran corredor que no se convirtió en canal. Esa condición de ruta imaginada y no ejecutada permeó el siglo XX: cada tanto reaparecen los proyectos de un canal seco entre el Atrato y el Pacífico, cada tanto se desechan. La cuenca vive con esa promesa incumplida en la retina.

Después de la libertad: ríos, pueblos, organización

La abolición de la esclavitud, a mediados del siglo XIX, no llegó al Chocó como acontecimiento único sino como proceso. Las comunidades negras del Pacífico consolidaron entonces un patrón de asentamiento ribereño a lo largo de los ríos, en una región que mantuvo un aislamiento relativo respecto al resto del país hasta bien entrado el siglo XX. El Medio Atrato vivió, tras 1850, su segunda gran época de poblamiento negro: familias enteras se establecieron en las orillas y diversificaron sus alternativas económicas hacia la extracción de caucho, tagua, raicilla y pieles de animales, sumadas al mazamorreo del oro y a la pesca del bocachico.

Durante décadas, esa vida ribereña operó al margen del Estado. En las primeras décadas del siglo XX existía en el Chocó una élite blanca que, constituyendo menos del 10 % de la población, dominaba la política local y provincial y mantenía con la mayoría negra una relación descrita como esencialmente de amo a sirviente. Contra ese orden se levantaría, ya en los años treinta y cuarenta, la figura de Diego Luis Córdoba: abogado, orador, líder liberal chocoano, que hizo de la reivindicación política de la mayoría negra la palanca para transformar el equilibrio de poder en el departamento y para llevar al Chocó, en 1947, la categoría de departamento pleno.

El otro gran ciclo organizativo comenzó, sin estridencias, hacia 1985. Frente a la presión creciente de empresas madereras que entraban a talar en los territorios comunitarios, las comunidades del Medio Atrato iniciaron la delimitación de sus territorios, regulando el uso de ciénagas, bosques y tierras de mina, y limitando el acceso de personas externas. Fue el germen de lo que en pocos años se convertiría en la Organización Campesina Integral del Atrato —COCOMACIA—, cuya estrategia territorial se inspiró en las formas de relación entre parientes y comunidades de una misma cuenca, buscando traducir la conectividad entre ríos y la territorialidad afro en potencial político.

En la segunda mitad de los años ochenta, en el norte del Pacífico colombiano, emergió además un discurso y una estrategia organizativa que reencuadró a los campesinos negros como grupo étnico con derechos territoriales colectivos, articulando la negridad en torno a su etnización. Ese enfoque no reemplazó de un día para otro los argumentos campesinos previos; convivió con ellos, y en la Asamblea Nacional Constituyente encontró un vehículo. El Artículo Transitorio 55 de la Constitución de 1991 reconoció el derecho a la propiedad colectiva de las comunidades negras que ocupaban tierras baldías en zonas rurales ribereñas de los ríos de la cuenca del Pacífico, y ordenó al Congreso expedir en dos años una ley reglamentaria. Esa ley fue la 70 de 1993, que promovió la creación de Consejos Comunitarios como instancias de organización dentro de territorios colectivos delimitados, vinculadas a prácticas culturales y formas de producción tradicionales.

Los resultados fueron ambivalentes. Los territorios colectivos de comunidades negras en el Pacífico colombiano suman hoy 5.476.338 hectáreas distribuidas en 166 territorios, que junto con 172 resguardos indígenas abarcan el 63 % de toda la región: una redistribución territorial de escala continental, sin equivalente en América Latina. Pero la Ley 70 también generó, paradójicamente, una limitación del dinamismo organizativo del movimiento negro: al concentrar los recursos estatales en los procesos de titulación y administración de territorios colectivos a través de Consejos Comunitarios, debilitó otros tipos de organizaciones étnicas —culturales, gremiales, ambientales— y acentuó el faccionalismo entre organizaciones en competencia por el reconocimiento oficial. El reconocimiento de derechos, allí donde llegó, llegó tarde y con costos internos que las propias comunidades tuvieron que administrar.

Los años de la guerra

Hasta mediados de los años setenta no se registraba en el Chocó presencia de grupos armados organizados. Las comunidades negras e indígenas resolvían sus conflictos con mecanismos propios, y el aislamiento del departamento —una combinación de bus, avión, bote de casi un día y mula— funcionaba también como escudo. A finales de esa década, las FARC comenzaron a hacer presencia en el Bajo Atrato, y luego en el Medio Atrato, considerando al Chocó como zona de retaguardia y descanso. Después de los años ochenta, iniciaron trabajo político a través del Frente 57; al ser el único actor armado presente, no había enfrentamientos.

La ruptura llegó en 1996. Ese año comenzó la penetración paramilitar al Chocó, ingresando primero por Bajirá y luego por Riosucio, con una ola de terror, masacres y muertes que se extendió hacia Murindó, Vigía del Fuerte y Bojayá. La disputa territorial entre las FARC y los bloques paramilitares —principalmente el Élmer Cárdenas de las AUC— se libró en una región que bordea Panamá y las costas Caribe y Pacífica, lo que le confería una posición geográfica estratégica de primer orden para cualquier economía ilegal.

El desenlace más recordado ocurrió en Bojayá. Desde el 24 de abril de 2002, Naciones Unidas, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General y la Diócesis de Quibdó emitieron alertas tempranas urgentes al gobierno colombiano sobre el inminente riesgo de confrontación armada en Bojayá y Vigía del Fuerte, instándolo a proteger a la población. El 2 de mayo de 2002, durante combates entre las FARC y el Bloque Élmer Cárdenas, las FARC lanzaron un cilindro bomba sobre la iglesia de Bellavista, donde decenas de civiles se habían refugiado. Las cifras oscilan entre 74 y 119 muertos, buena parte de ellos mujeres y niños. Fue el hecho que puso al Atrato en la primera plana del país y del mundo.

Las cifras del desplazamiento cuentan la otra cara. En el departamento del Chocó fueron desplazadas 90.739 personas entre 1997 y 2007; los municipios más afectados fueron Riosucio, con 25.611 personas, Quibdó, con 14.759, y Bojayá, con 9.000. La violencia se enredó con la economía: en el proceso de Justicia y Paz quedó documentado que la empresa Maderas del Darién S.A. aportó entre veinte y treinta millones de pesos al Bloque Élmer Cárdenas y le permitió utilizar las frecuencias de sus antenas repetidoras. En el Bajo Atrato, el avance de los cultivos de palma africana coincidió con la presencia y las amenazas paramilitares hacia comunidades indígenas y afrodescendientes: hacia el año 2000, el Incoder reportaba 3.636 hectáreas de palma dentro del territorio colectivo de Curvaradó y 198 en la cuenca del Jiguamiandó. Empresas palmicultoras desobedecieron mandatos de autoridades ambientales que ordenaban suspender actividades en territorios colectivos, e ignoraron los llamados de la Defensoría del Pueblo.

Las comunidades respondieron con lo que tenían: el río mismo. En 2003, organizaciones étnico-territoriales —el Foro Interétnico Solidaridad Chocó, COCOMACIA, OREWA y Ascoba—, acompañadas por las diócesis de Quibdó y Apartadó y la Defensoría del Pueblo, realizaron la peregrinación por la paz y la vida denominada Atratiando: navegaron quinientos kilómetros desde Quibdó hasta Turbo en seis días, para recuperar la movilidad comunitaria por el río. Entre los pueblos Embera y Wounaan del Bajo Atrato, la presencia armada provocó un desplazamiento silencioso hacia el lado panameño, la desarticulación de parentelas y la muerte de adultos mayores en tierras ajenas. De esas heridas surgieron nuevos procesos organizativos indígenas.

El río sujeto de derechos

Sobre la guerra se montó, o mejor, no se retiró nunca, la economía extractiva. La minería mecanizada con mercurio se expandió por el Atrato durante los años dos mil, contaminando los peces con compuestos tóxicos que, al ser consumidos por los habitantes ribereños, generaron serias afectaciones a la salud. La sedimentación causada por la minería, la deforestación y el desvío de ríos volvió turbia el agua, impidió la fotosíntesis del plancton y las algas, alteró la cadena alimenticia y puso en vía de extinción a especies comerciales como la boquiancha y el veringo. La desecación de humedales para la expansión de la palma amenazó la conectividad entre ríos y ciénagas, indispensable para la reproducción del bocachico. En pocas décadas, el río del que dependía enteramente la vida ribereña dejó de servir para pescar, para bañarse y para beber.

En ese punto llegó la respuesta jurídica. La Corte Constitucional de Colombia declaró al río Atrato sujeto de derechos mediante la Sentencia T-622 de 2016, una decisión sin precedentes en el país. El argumento combinó la protección de derechos fundamentales humanos —vida, salud, educación, movilidad— de las comunidades étnicas ribereñas con el reconocimiento del río como entidad no humana titular de derechos propios. La sentencia se apoyó en un enfoque ecocéntrico hacia la protección jurídica del medio ambiente y en una lectura biocultural de la relación entre comunidades y territorio: el río no es un recurso, es un sujeto vivo cuyo bienestar es inseparable del de quienes lo habitan.

La parte resolutiva ordenó recuperar los ecosistemas del Atrato, restablecer su cauce, eliminar los bancos de arena formados por la minería y reforestar las zonas afectadas por la actividad minera legal e ilegal. Se creó una comisión de guardianes del río, integrada por representantes comunitarios y del Estado, encargada de traducir los mandatos judiciales en acciones concretas. El testimonio de un habitante ribereño sintetiza lo que la sentencia intenta revertir: el agua del Atrato, antes clara y cristalina, hoy parece lodo, es muy oscura y huele de manera desagradable, y la minería —legal e ilegal— ha causado grandes afectaciones a la salud y al medioambiente. Para las comunidades asentadas en las riberas, el río representa la vida en su totalidad; pero también, en el mismo testimonio, hoy ya nada pueden hacer en él.

La sentencia desestabilizó los fundamentos epistémicos y ontológicos de la doctrina de derechos humanos garantizada por el Estado social de derecho, al postular la necesidad de reconocer a una entidad no humana como sujeto de derechos. Pero la implementación es otra historia. Los bancos de arena siguen ahí, los dragones y las retroexcavadoras siguen operando en tramos enteros del río, y la contaminación por mercurio no se revierte con una providencia judicial. La T-622 no cerró la larga historia extractiva del Atrato: la trasladó al terreno de la ejecución, donde las órdenes de la Corte se cruzan con las inercias del absentismo estatal, los intereses de las economías ilegales y la fragmentación organizativa que la propia Ley 70 contribuyó a generar.

Lo que el río lleva

Mirado desde el aire, el Atrato es un serpenteo café que se abre en ciénagas antes de perderse en el golfo. Mirado desde su historia, es otra cosa: un dispositivo donde se sedimentaron, a lo largo de cinco siglos, las lógicas estructurales del Pacífico colombiano. La minería aurífera con mano de obra esclavizada montada por familias mineras que nunca vivieron allí; la prohibición y la posterior apertura de la navegación como palancas del comercio; la promesa incumplida del canal interoceánico; el poblamiento negro ribereño posterior a la abolición; la irrupción del conflicto armado a finales del siglo XX; la expansión de la palma y la minería mecanizada en el XXI. En cada capa, el mismo patrón: agentes externos extraen valor, el Estado central se hace escaso o llega tarde, las comunidades absorben el costo.

Y sin embargo, ese patrón no cuenta la historia entera. Los citaraes cerraron minas y saquearon ciudades en 1640; las comunidades negras del Medio Atrato construyeron desde 1985 una estrategia territorial que produjo el Artículo Transitorio 55, la Ley 70 de 1993 y COCOMACIA; el mismo tejido organizativo llevó a la Corte Constitucional el caso que terminó en la Sentencia T-622. Cada uno de esos momentos fue una insurgencia interna contra la lógica externa. La historia del Atrato es la de esa tensión irresuelta entre una vocación extractiva impuesta desde afuera y una capacidad de organización cultivada desde adentro, en las cuencas, en los consejos, en las peregrinaciones fluviales. La sentencia de 2016 fue una victoria simbólica de la segunda sobre la primera. Que esa victoria se traduzca en un río habitable es una cuestión que ni la Corte, ni el Estado, ni las comunidades pueden resolver solas: la responderá, si acaso, la próxima década.

Mientras tanto, el Atrato sigue corriendo hacia el norte, cargado de sedimentos que ahora incluyen mercurio, y desemboca —como siempre— en el golfo de Urabá. Aguas arriba, en las orillas, la vida continúa con los ciclos que la definieron: la subienda de diciembre, la avanzada de julio, la bonga que marca el paso de un río a otro. La ficha del Atrato no se cierra: se sigue escribiendo, con cada nueva alerta temprana, con cada informe de contaminación, con cada consejo comunitario que asume la tarea imposible de gobernar un río que la República nunca gobernó del todo.

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1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoEnsayo1650Minería aurífera colonialEntidad1675MedellínEntidad1680Catolicismo colonial y africanos esclavizados en la Nueva GranadaEnsayo1680Esclavitud mineraEntidad1700ContrabandoEntidad1728BaruleEntidad1728Insurrección de Barule en el Chocó (1728)Hecho1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho1793Bautizadores negros esclavizados en las minas del Chocó (c. 1793)Hecho1800ChocóEntidad1851Abolición de la esclavitud y ciudadanía trunca en ColombiaEnsayo1867Jorge IsaacsEntidad1933Cordobismo y liderazgo afrochocoano de Diego Luis CórdobaHecho1940Diego Luis CórdobaEntidad1947QuibdóEntidad1959Ley 2 de 1959 y las Reservas Forestales nacionalesHecho1982Ley 70 de 1993 y el Proceso de Comunidades NegrasHecho1990Bajo CaucaEntidad1990Impunidad estructuralEntidad1991El multiculturalismo de la Constitución de 1991Ensayo1991Multiculturalismo constitucional y derechos étnicos en Colombia (1991–1997)Hecho1993Ley 70 de 1993Entidad1993Pacífico colombianoEntidad1993Titulación colectivaEntidad1993Zulia Mena GarcíaEntidad1997Despojo, palma aceitera y titulación colectiva afro en Curvaradó y Jiguamiandó (1997–2007)Hecho1997Operación Génesis y desplazamiento masivo en el Bajo AtratoHecho1997San José de ApartadóEntidad1998La Iglesia católica en las zonas de conflicto colombiano, 1980-2016Ensayo2000Bajo AtratoEntidad2000CurvaradóEntidad2002BojayáEntidad2002Guardia Indígena Nasa y Comunidades de Paz como soberanías civiles desarmadas (2002–2015)Hecho2002Ruptura del Caguán, masacre de Bojayá y elección de Uribe (2002)Hecho2006Racismo estructuralEntidad2016El río Atrato como sujeto de derechosHecho2018Sentencia STC 4360 de 2018: la Amazonía como sujeto de derechosHecho2019Confinamientos masivos como modalidad de control territorial en el posacuerdo (2019–2022)Hecho2019Leyner Palacios AsprillaEntidad2019Sujetos colectivos de reparación en ColombiaEnsayo2020Líderes socialesEntidad
Relacionadaspor co-ocurrencia
Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

52 documentos · 68 fragmentos
01
Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 130
1 cita
[1]

ecosistemas y sociedades. Capítulo V l os sistemas ambientales territoriales 131 C olombia C ompleja 1. e l C aribe rural Entre la ciudad de Cartagena, el golfo de Urabá y las estribaciones de la cordillera se extienden las ciénagas, sabanas y lomeríos del Caribe, surcadas ellas por los ríos Cauca, San Jorge, Sinú y…

p. 130
02
Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 101, 135
2 citas
[2]

champan en el rio Magdalena. Acuarela de Edward Walhouse Mark, 1845. “> AES ‘on lo dicho sobre el ciclo hidrol toda la lluvia que cae se convierte en es arte es que una consumida por la transpiracion de las plantas y por superficial de todos los rios colombianos es del or- den de 65.892 m’/s, lo que equivale a una…

p. 101
[3]

depositaron sedimentos de origen marino y continental, hasta que la rellenaron por completo y for- maron el valle que recorren los rios Atrato y San Juan. En algunos lugares de este valle hay hasta doce kilémetros de sedimentos sobre la superficie de la roca que consti- tuye la corteza terrestre. Al tiempo que ocurria…

p. 135
03
Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 45
1 cita
[4]

mineras del Pacífico han sido: el Alto Atrato, el Alto San Juan, el Dagua-Raposo y el Patía-Yurumanguí. Ya desde los inicios de la conquista se fundaron pueblos mineros, pese a las difíciles condiciones climáticas que allí imperaban. La parte sur del Pacífico colombiano es una pla- nicie ancha, puesto que la…

p. 45
04
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 203
1 cita
[5]

de las lomas del Cuchillo y de La Boba para la formación del lago con una longi- tud de 220 km y cerca de unos 6. 000 km 2 de superficie. En la parte alta del río Atrato (es su afluente el río Andá- gueda, de igual volumen que el Atrato) el promedio de lluvias anuales (desde el año de 1943 al año de 1969) es de 9. 068…

p. 203
05
Guía de las Especies Migratorias de la Biodiversidad en Colombia. Peces. Volumen 2Luis Alonso Zapata Padilla, José Saulo Usma Oviedo (Editores) · 2013 · p. 40, 44
2 citas
[6]

de migración Estatus de residencia Perciformes Cichla orinocensis MM DES Plagioscion magdalenae MM RNI Plagioscion squamosissimus MM DES DES: Desconocido. LOC: Local. LON: Longitudinal. (*): Al parecer se reproduce en toda la cuenca, aun en el estuario (Barthem, 1985) y sus migraciones están aso- ciadas a su…

p. 40
[49]

especies es importante resaltar las siguientes: Volumen 2: Peces 43 a. Deforestación en ecosistemas del piedemonte andino-amazónico y andino-orinocense La información que describe áreas de reproducción, indivi- duos con avanzados estados de maduración gonadal y hembras desovadas está disponible para algunos ríos de…

p. 44
06
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 256
1 cita
[7]

el dique se encuentran la casa de habitación (el colono es nariñense), el establo del ganado y los demás cultivos. Obsérvese el jardín de cebollas en una batea sobre estacas. La parte occidental está ocupada por las últimas estri- baciones de la cordillera del Baudó, mientras que la oriental 257 Cínídice: iírstaóí oa…

p. 256
07
Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 332
1 cita
[8]

Vásquez de Arce y Ceballos (atribuido), segunda mitad del siglo XVII, óleo sobre lienzo, 177 × 249 cm. Fuente: © Colección de la Universidad de los Andes, fotografía de Óscar Monsalve. Diversidad a orillas del río Atrato El origen de la devoción a san Francisco en el litoral pacífico parece remontarse al siglo XVII,…

p. 332
08
Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 106
1 cita
[9]

century, there were significant differences between the Atrato, San Juan, and Baudó Rivers. Water was central to how the Chocó and the Pacific were understood and traversed. Jiménez notes that during the colonial period, the region was divided by natural borders and characterised by cultural politics; saw renewed…

p. 106
09
Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 90
1 cita
[10]

volverían en décadas. En 1640, los indígenas rebeldes no solo cerraron las m inas chocoanas sino que cruzaron la cordillera y saquearon e incendiaron los pueblos españoles de A nserm a, A rm a y Cartago. Los jesuítas, q u ienes llegaron al San Juan hacia 1624, tuvieron algún éxito en convertir a los indios de la…

p. 90
10
Afrodescendant Resistance to Deracination in Colombia: Massacre at Bellavista-Bojayá-ChocóAurora Vergara-Figueroa · 2018 · p. 65, 69
2 citas
[11]

gave and contracted smallpox and were particularly susceptible to many tropical fevers. Because seventeenth-and- eighteenth century accounts describe the Chocó simply as fever-ridden (…). (4) This suggests three dimensions that seem central to my reading of the significance of this description. First, the way in which…

p. 65
[32]

come to be the oldest settlements in the municipal- ity of Bojayá. Prior to the emergence of these towns, the Spanish had set up checkpoints and traffic of slaves. This is the case of Vigía del Fuerte founded in the late eighteenth century. One could say that the first wave of settlement takes place along the rivers…

p. 69
11
Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 134
1 cita
[12]

el tronco inicial, costa de Venezuela y norte de Co- lombia) y Caribe meridionales (algunos idiomas — RE i Grupos indígenas precolombinos Indígenas en la selva, óleo de la pintora del río Xingú y alto Ama- zonas colombiano, como el Carijona, el Hianakoto y el Umaua). En total, su- man 50 lenguas conocidas y está…

p. 134
12
Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 138, 142
2 citas
[13]

tiempo, las comunidades negras se constituyeron en redistribuidoras de obje- tos manufacturados para los Embera, lo que mediatizó el contacto 156 El valor simbólico que las comunidades indígenas construyen sobre el terri- torio se devela en la nominación de lo que hoy son los municipios del Atrato. Por ejemplo, la…

p. 142
[41]

Camilo. (Ed.) 1994 La política social en los 90: análisis desde la universidad. Bogotá D.C.: Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Trabajo Social; Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz - Indepaz -, p. 92. iii. Memorias de la exclusión: Lógicas en tensión en chocó y el medio atrato 139 El Estado…

p. 138
13
Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 56
1 cita
[14]

Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…

p. 56
14
Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 334, 356
2 citas
[15]

indios de la provincia de Noanama. Aun más, había desplazado el pueblo indígena de Tadó hacia sus minas del río Iró154. Este monopolio derivaba,de la influencia política de la familia, al mismo tiempo que de la importancia de sus explotaciones. Cristóbal, Jacinto y Nico lás Mosquera Figueroa poseían títulos militares…

p. 334
[16]

las riquezas aluviales de la provincia, aunque ya se había comenzado su explotación. A comienzos del siglo XVin se encuen tran allí algunos personajes muy conocidos en Popayán. Entre ellos, los hermanos Mosquera, Francisco de Arboleda, Bernardo Alfonso de Saa, Miguel Gómez de la Asperilla y Agustín de Valencia,…

p. 356
15
Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 347
1 cita
[17]

contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…

p. 347
16
Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 78
1 cita
[18]

conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…

p. 78
17
Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 120, 123
2 citas
[19]

ya fue destacada (véase el capítulo 1). Desde la época colonial, cuando la región se constituyó como un refugio para esclavos fugitivos y comunidades indígenas, este territorio permaneció como una zona de frontera y jamás fue integrado efectivamente a la unidad administrativa de la Nueva Granada. No obstante, su…

p. 123
[59]

de un caserío situado al borde del río Curbaradó, en la espesa selva del Darién. Los paramilitares estaban acompañados por dos guerrilleros que los pobladores conocían bien; eran desertores y habían cambiado de bando. Los habitantes fueron reunidos por la fuerza, con el fi n de que asistieran al asesinato de cinco…

p. 120
18
Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 173
1 cita
[20]

las declara- ciones disminuyen de nuevo. Entre 1755y1765 hubo una cierta estabilidad y a partir de 1770 una nueva recuperación. Durante el resto del siglo, Caloto y el resto del distrito de Popayán hi- cieron declaraciones más cuantiosas que Nóvita. Este crecimiento debe atribuirse a la multiplicación de las…

p. 173
19
Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 58
1 cita
[21]

Estados Unidos, ya que, una vez pudieron desligarse de sus compromisos con Inglaterra, sustituyeron sus clausulas por el tra- tado de Hay-Paucefote de 1901. Y con su firma per- dimos Panama. Proyectos para lograr una via interoceanica Desde los dias del descubrimiento, Panama ya se senalaba en América como la posible…

p. 58
20
Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 23
1 cita
[22]

y comercio, en septiembre de 1849, y además obtuvieron la cesión provi- sional de la isla. Previamente el país del norte había logrado firmar con Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, de amistad, comercio y navegación, el 12 de diciembre de 1846, mediante el cual se aseguraban ventajas en la eventual cons- trucción y…

p. 23
21
Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 211
1 cita
[23]

to the patriot forces.” 4 Colombian independence allowed an opening up of criti- cal Caribbean ports, and British imports flooded Cartagena and Santa Marta. With the British directing New Granada’s foreign trade in the earliest days of the republic, Colombia’s debt mounted, and by the middle of the 1820s, Colombia and…

p. 211
22
Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 136, 142
2 citas
[24]

la idea de abrir un canal in- teroceánico volvía a preocupar a las grandes potencias mundiales, pues se veía claro que el ferrocarril trans- ístmico no era sino solución provisio- nal. En Washington, sobre todo, se notó en cierto momento gran ansiedad por apechar y resolver este problema definitivamente, y el…

p. 136
[27]

entraba en quiebra. Lesseps se derrumba abatido al fin como un viejo roble; enfermo, va poco a poco sumiéndose en la oscuri- dad de una total inconsciencia. La muerte, en esos momentos, habría sido oportuna y redentora para él; pero no quiso la Providencia ahorrarle el último paso de aquel calvario. Por obra de la…

p. 142
23
Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 27
1 cita
[25]

of sovereignty in the department, rejected a treaty that would have allowed the United States to build the passageway. The following year, a second agreement faltered in the U.S. Senate, which was busy investigating allegations of corruption surrounding the Ulysses S. Grant administration. When Americans turned their…

p. 27
24
Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 81
1 cita
[26]

de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…

p. 81
25
Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 175
1 cita
[28]

norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…

p. 175
26
Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 174
1 cita
[29]

ineludible tal desenlace, lo mismo que Núñez. Un vicecónsul inglés en Cartagena repor- tó una conversación con él a principios de 1893, en que le preguntaba si no te- mía que un día los Estados Unidos to- maran el Istmo. «Eso es inevitable —fue la respuesta de Núñez—, ellos tienen que dominar a toda la América, y en…

p. 174
27
Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 219
1 cita
[30]

después de la abolición de la esclavitud. Estos dos fenómenos sociohistóricos marcaron en la larga duración las estructuras socia- les regionales de asentamiento negro hasta que se introdujeron cultivos agroindustriales en diferentes periodos desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX (caña de azúcar, banano,…

p. 219
28
¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 49
1 cita
[31]

por la cual se les dejó libres. Esa condición de esclavos libres, de cimarrones al azar buscando horizonte, les permitió establecerse en este territorio inmenso donde hallaron un entorno suficientemente parecido al de su África nativa, es decir, una zona tropical húmeda con gran pluviosidad, que aunque no era de mucha…

p. 49
29
Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 572
1 cita
[33]

se llenan de largas redes de nylon, en los bosques la motosierra aterra con su ruido y los motores fuera de borda rápido conectan los mercados (Villa 1989, 1995, 1996). Las formas solidarias de trabajo se van llenando de fisuras y una nueva normatividad regula las relaciones. Todo parece haberse desbordado y ante ello…

p. 572
30
Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 53, 294
2 citas
[34]

el año anterior. De ahí que decidieron enviarle una carta a Codechocó evidenciando su preocupación por las labores que adelantarán en el medio Atrato las grandes empresas madereras. La carta, firmada por más de mil trescientos campesinos, decía: “Nosotros, como campesinos chocoanos y antioqueños, hemos vivido y…

p. 53
[35]

a las específicas sedimentaciones de la alteridad. Y esto no es un asunto únicamente del presente. Para poner un ejemplo, las disímiles maneras en que el racismo científico se materializa en debates y medidas eugenésicas en Argentina o Colombia se comprenden en relación con el lugar de la diferencia en las dos…

p. 294
31
La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 47, 57
2 citas
[36]

de organizaciones sociales a través de los consejos comunitarios, para la protección y utilización sustentable de los recursos naturales (Grueso, 2000). Estos consejos comunitarios son las instancias de organización de los pobladores dentro de un área delimitada del terri- torio que han ocupado de acuerdo a sus…

p. 57
[42]

el bateo, fundamentalmente en el río San Juan, que es el más cercano a los municipios mineros más importantes de la región: Istmina, Nó- vita, Condoto, Tadó y Medio San Juan. El vertimiento de mercurio transforma el agua en una serie de compuestos tóxicos que contaminan los peces, que al ser consumidos por los humanos…

p. 47
32
Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 262
1 cita
[37]

y quedando así restringidas a una perspectiva puramente institucional trazada por la Ley 70. Se han ubicado así en la situación desventajosa de que para poder continuar en sus reclamaciones al Estado, y la profundización de la dinámica organizativa, las organizaciones dependen casi exclusivamente de los recursos del…

p. 262
33
Vivir sabroso. Luchas y movimientos afroatrateños en Bojayá, Chocó, ColombiaNatalia Quiceno Toro · p. 95
1 cita
[38]

Bojayá, Chocó, Colombia Manejar la relación FOUSFSÎPTZQBSJFOUFTIBQFSNJUJEPRVF$PDPNBDJBTJHB SFTJTUJFOEP QFTFBMBTBNFOB[BTFJODVSTJPOFTEFOVFWPTBDUPSFTFOFMQBOPSBNB QPMÎUJDPMPDBM/FWBMEPBđSNBRVFMBFTUSBUFHJBEJTFÒBEBQBSBBSUJDVMBSFMUFSSJUPSJP DPMFDUJWPTFJOTQJSÓFOMBTGPSNBTEFSFMBDJÓOFOUSFQBSJFOUFTFOFM.FEJP"USBUP es decir,…

p. 95
34
Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 203
1 cita
[39]

law.” The only silver lining has been Colombia’s record on land titling of black rural communities, which is impressive, especially when you compare it to Brazil, where efforts to recognize collective titles have largely been crip- pled. In the mid-1990s, Colombia began to aggressively title indigenous and black…

p. 203
35
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 38, 120
2 citas
[40]

% del total nacional) y 859.716 descendientes de hombres y mujeres traídos de África esclavizados (19,93% del total nacional) viven en cuarenta y cuatro municipios del Pacífico 34. Estos habitan organizados en territorios colectivos y resguardos indíge- nas que abarcan el 63% de toda la región (7.071.488 hectáreas),…

p. 38
[45]

20 de julio de 2013. 420 Corte Constitucional, Sentencia SU394/16, 28 de julio de 2016. 421 Según informes del Incoder, en el año 2000 existían dentro del territorio colectivo de Curvaradó 3.636 hectáreas de cultivos de palma africana, mientras que en el área correspondiente a la cuenca del Jiguamiandó, la extensión…

p. 120
36
Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 176, 310
2 citas
[43]

agua era diferente. La recuerda clara y cristalina, pero hoy parece lodo y es muy oscura. Explica que el olor de las aguas también ha cambiado y hoy es desagradable. Considera que además son grandes las afectaciones que causa la minería a la salud y al medioambiente. En concreto, señala que, para las comunidades…

p. 176
[60]

se recuperaría, en parte, la precaria economía de los asentamientos ribereños. En 2003, las comunidades, sus organizaciones más representativas como el Foro Interétnico Solidarida d Chocó (FISCH), el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (C ocomacia), la Asociación de Cabildos,…

p. 310
37
Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 539
1 cita
[44]

la base proteínica de la dieta en la región, y esto debido a que las algas desaparecen por la imposibilidad de realizar la fotosíntesis bajo la resistir no es aguantar 540 turbidez del agua. A su vez, ello incide en la vida de los peces que las consumen, alterando toda la cadena alimenticia. Puede calcularse…

p. 539
38
El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 65, 81
2 citas
[46]

paramilitares quienes tienen amenazados a los jaibanás en la zona de Bojayá, pues consideran que están empleando sus poderes espirituales contra ellos, bien sea para que sus acciones bélicas contra la guerrilla sean fallidas, o para que les caigan enferme- dades incurables. Desafios y amenazas actuales Estos efectos…

p. 65
[50]

del ELN, las Farc y los grupos paramilitares, cuya presencia en este territorio tuvo el siguiente desarrollo. Hasta mediados del 70 en el departamento no existía presencia de ningún grupo armado, este era un territorio de paz en donde las comunidades negras e indígenas habían desarrollado métodos y nor- mas para la…

p. 81
39
El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 65, 81
2 citas
[47]

paramilitares quienes tienen amenazados a los jaibanás en la zona de Bojayá, pues consideran que están empleando sus poderes espirituales contra ellos, bien sea para que sus acciones bélicas contra la guerrilla sean fallidas, o para que les caigan enferme- dades incurables. Desafios y amenazas actuales Estos efectos…

p. 65
[51]

del ELN, las Farc y los grupos paramilitares, cuya presencia en este territorio tuvo el siguiente desarrollo. Hasta mediados del 70 en el departamento no existía presencia de ningún grupo armado, este era un territorio de paz en donde las comunidades negras e indígenas habían desarrollado métodos y nor- mas para la…

p. 81
40
La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 181
1 cita
[48]

zonas humanitarias de refugio y zonas de biodiversidad como una forma de permanecer (además de los otros fines ya referidos) y la eliminación de porciones de los cultivos de palma como un intento de restauración del dominio perdido. La constitución de las zonas implica un ejercicio de demarca- ción, no de lo…

p. 181
41
Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 139
1 cita
[52]

de estos grupos (García, 2011, páginas 163-166), que jamás fueron titulados y habían sido adquiridos por la fuerza. Los Tan - gueros se sometieron a la justicia amparados en los decretos 2047 y 3030 de 1990 (Fiscalía, 2013a). A mediados de los años noventa los Castaño se reorganizan en las ACCU (Autodefensas…

p. 139
42
Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 108, 115
2 citas
[53]

la cuenca del río Truandó, entonces yo recuerdo al párroco que estaba allí, venir llorando y diciendo: “Tanto querer, ahora que te- nemos precisamente, los títulos, no tenemos a la gente”. La gente ha tenido que salir. (CNMH, CV, miembros de la Diócesis de Apartadó, 2018, 18 de octubre) Uno de los homicidios más…

p. 115
[61]

sucedido en los años ochenta cuando se erigió ilegalmente como una autori- dad. En este marco surgieron los procesos organizativos de los pueblos Embe- ra y Wounan para hacer frente a las afectaciones que empezaron a registrar. CAPÍTULO 1. CONTEXTO Y ANTECEDENTES DEL SURGIMIENTO DEL PARAMILITARISMO EN EL URABÁ…

p. 108
43
Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 471
1 cita
[54]

of the victims’ remains to the territory, describing how knowledge keepers guided the process and the ritual, spir - itual, and accompaniment practices they brought in dialogue with forensic procedures and protocols. War in the Middle Atrato The municipality of Bojayá in the Middle Atrato, department of Chocó, is…

p. 471
44
Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 89
1 cita
[55]

terri- torial, las AUC planearon brutales estrategias de incursión violenta, principalmente en aquellas regiones en que la guerrilla se había consolidado desde las décadas de los años setenta y ochenta 97. 96 Las negociaciones del Plan Colombia con Estados Unidos se llevaron a cabo bajo el gobierno de Bill Clinton…

p. 89
45
Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 192
1 cita
[56]

comuni- dad señalados de respaldar a grupos paramilitares que operaban en estas regiones. En el primer caso asesinaron a cuatro civiles y en el segundo caso a cinco (El Heraldo, 1998, 5 de agosto, “Seis muertos en toma guerrillera a Córdoba”; El Tiempo, 1999, 9 de abril, “Masacre en el Carmen de Bolívar”). En la Tabla…

p. 192
46
Nos matan y no es noticia. Parapolítica de Estado en ColombiaRicardo Ferrer Espinosa, Nelson J. Restrepo A. · 2010 · p. 84
1 cita
[57]

que el coronel Jorge Eliécer · 162 · · 163 · 24 de abril. La Defensoría del Pueblo se suma al aviso de alerta tem- prana 52 con carácter de urgencia. Las comunidades en Bojayá y Vi- gía del Fuerte se encontraban en grave riesgo. 24-26 de abril. Al pedido urgente de Naciones Unidas se unen la Procuraduría General de la…

p. 84
47
Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 270
1 cita
[58]

se logró diezmar así el paso de cocaína que salía por el río Baudó. Desplazamiento y abandono de tierras En el departamento del Chocó, según cifras de Acción Social, fueron desplazadas 90.739 personas en el lapso 1997-2007. Los municipios más afectados fueron Riosucio (25.611), Quibdó (14.759) y Bojayá (9000) 266. Las…

p. 270
48
De quebradores y cumplidores: Sobre hombres, masculinidades y relaciones de género en ColombiaMara Viveros Vigoya · 2002 · p. 130, 150
2 citas
[62]

capital del departamento del Chocó, uno de los de- partamentos menos conocidos para la mayoría de los colombianos debido a su débil integración socioeconómica con el resto del país, a su aislamiento geográfico, sus particularidades ecológicas (ser una de las regiones más lluviosas de la Tierra), los estereotipos…

p. 130
[67]

por corresponder a sus expectativas como proveedores económicos. Así lo ilustra este comentario: "Ellos [los padres] se ganaron la obediencia de los hijos con el cumplimiento de sus obligaciones: darle a uno lo que necesitaba. En mi hogar era así. 148 • MARÁ VIVEROS VIGOYA Mi papá imprimía respeto por eso". Lo que sí…

p. 150
49
A Gringa in Bogotá: Living Colombia's Invisible WarJune Carolyn Erlick · 2010 · p. 94
1 cita
[63]

Atlantic coast, a lawyer who had done her studies in Bogotá 54 | A GRINGA IN BOGOTÁ and stayed. At handicrafts stores, public festivals, and even music stores, I was reminded of other far-flung places in the jungles and plains of Colombia. Chocó was not seen or heard of, or as they say in literature classes back at…

p. 94
50
Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 28
1 cita
[64]

región en las últimas dos décadas del siglo XX. Igual ocurre al revi- sar estudios académicos e institucionales que, de una parte, se concentran en una configuración territorial a partir de la eco- nomía ilegal de la coca y su relación con los grupos armados y el narcotráfico (Ramírez, 2001; Observatorio de Derechos…

p. 28
51
Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 5, 240
2 citas
[65]

these percentages had changed little: of a total of EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:30 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Page 7 Map 1. Colombia: intendancies and comisar í as, 1931 – 1946 Source: Vila, Nueva Geograf í a de…

p. 5
[66]

and improper in a true democracy. The color of skin should not merit or demerit a person." 39 With its emphasis on empowering the black population of Chocó, Acción Democrática was an open challenge to the white elite, who constituted less than 10 percent of the population but dominated local and provincial politics…

p. 240
52
Violence and Resistance, Art and Politics in ColombiaStephen Zepke, Nicolás Alvarado Castillo · 2023 · p. 187
1 cita
[68]

of social work and community empowerment in the region, and claimed that the constitutional rights to life, health, education, and mobility of the inhabitants of the Atrato riverbanks were being violated by the unsustain - able state of affairs judiciously described in the claim. The argumentation of the Court’s…

p. 187