Ley 2 de 1959 y las Reservas Forestales nacionales
El 17 de diciembre de 1959, durante el primer gobierno del Frente Nacional, la Ley 2 declaró siete grandes regiones del país —incluyendo el Pacífico, la Amazonía y el piedemonte llanero— como Zonas de Reserva Forestal y las inscribió en el régimen de baldíos de la Nación, sustrayendo cerca del 12% del territorio nacional del circuito ordinario de titulación y convirtiendo a sus habitantes afrodescendientes e indígenas en ocupantes sin título de un baldío estatal.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 17 de diciembre de 1959
- Dónde
- Pacífico colombiano, Llanos Orientales, Chocó, Bajo Atrato, Buenaventura, Tumaco, Colombia, Amazonía colombiana, Piedemonte llanero
- Protagonistas
- Alberto Lleras Camargo (presidente del Frente Nacional, impulsor de la ley), Laureano Gómez (cofirmante del Acuerdo de Benidorm que dio origen al Frente Nacional), INCORA (Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, ejecutor de la política agraria complementaria), Caja Agraria (primer ente institucional de colonización dirigida bajo la Ley 20 de 1959), Comunidades afrodescendientes del Pacífico (principales afectadas por la declaratoria de baldío), Pueblos indígenas amazónicos (afectados por la invisibilización jurídica de sus territorios ancestrales)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La tradición jurídica republicana del baldío, que desde el siglo XIX consideraba vacío y disponible todo territorio sin título formal, ignorando la ocupación ancestral de comunidades afrodescendientes e indígenas.
- La presión de las élites terratenientes sobre el Congreso y la burocracia estatal para evitar la redistribución de tierras productivas en el interior andino, desviando la presión campesina hacia las periferias.
- El contexto de posguerra civil (la Violencia) y la necesidad del Frente Nacional de canalizar a los desplazados hacia fronteras agrícolas sin afectar la estructura de tenencia existente.
- La riqueza forestal estratégica del Pacífico y la Amazonía, que hacía conveniente para el Estado reservarse el dominio sobre esos territorios para concesiones madereras a empresas privadas.
- El alineamiento con la Alianza para el Progreso y la agenda desarrollista internacional, que combinaba discurso conservacionista con apertura de fronteras agrícolas como alternativa a la reforma redistributiva.
Consecuencias
- Consolidación de una geografía dual: una Colombia andina donde se debatía moderadamente la redistribución agraria y una Colombia periférica (Pacífico, Amazonía, piedemonte llanero) convertida en reserva estatal con sus habitantes reducidos a ocupantes sin título.
- El artículo 39 de la Ley 135 de 1961 incorporó explícitamente las reservas de la Ley 2, articulando ambas normas en un modelo que concentró la acción del INCORA en colonización dirigida hacia fronteras en lugar de redistribución de tierras productivas.
- Invisibilización jurídica de las comunidades afrodescendientes del Pacífico e indígenas amazónicos, quienes quedaron durante décadas sin ruta legal para titulación colectiva de sus territorios ancestrales.
- Apertura de las reservas a concesiones forestales comerciales privadas, permitiendo la extracción maderera en territorios declarados baldíos pese a estar habitados, dado que la región del Pacífico aportaba el 44% de las maderas muy especiales, el 57% de las especiales y el 70% de las ordinarias del total nacional.
- Deforestación masiva en el piedemonte amazónico (Caquetá, Putumayo) y en zonas sustraídas de las reservas, con cerca de 150.000 hectáreas incorporadas anualmente al proceso de colonización agropecuaria entre 1964 y 1990, aproximadamente la mitad vinculada a cultivos ilícitos.
- El desconocimiento acumulado solo comenzó a revertirse con el artículo transitorio 55 de la Constitución de 1991 y la Ley 70 de 1993, que reconoció a las comunidades negras del Pacífico el derecho a la propiedad colectiva sobre las tierras baldías que ocupaban, más de tres décadas después de la Ley 2.
La clave interpretativa
Por qué importa
La Ley 2 de 1959 es la pieza jurídica que estructuró el despojo étnico-territorial de facto en el Pacífico y la Amazonía durante todo el Frente Nacional: no expropió a nadie con nombre propio, sino que no reconoció a nadie, convirtiendo siglos de ocupación afrodescendiente e indígena en invisibilidad administrativa. Al articularse con la Ley 135 de 1961, fijó el patrón agrario que desvió la presión campesina hacia las fronteras en lugar de redistribuir la tierra productiva, sembrando las condiciones estructurales del conflicto armado posterior en esas regiones. Su legado perduró hasta la Ley 70 de 1993, y sus efectos sobre la tenencia, la deforestación y la violencia territorial siguen siendo materia viva del debate político colombiano.
Desarrollo histórico
La historia completa
Ley 2 de 1959
La Ley 2 de 1959, expedida el 17 de diciembre bajo el primer gobierno del Frente Nacional, es la norma con la que el Estado colombiano declaró siete grandes regiones del país como Zonas de Reserva Forestal y las inscribió, en el mismo movimiento, en el régimen de baldíos de la Nación. Bajo un título técnico —sobre economía forestal de la Nación y conservación de recursos naturales renovables— la ley sustrajo cerca del 12% del territorio nacional del circuito ordinario de titulación de tierras. Ese gesto, presentado como conservacionista, tuvo un efecto jurídico y político mucho mayor: fijó, dos años antes de la reforma agraria, el mapa de lo que no se iba a redistribuir.
Sobre esa arquitectura silenciosa se levantó, durante todo el Frente Nacional, la geografía dual del país agrario: una Colombia andina donde se discutía —moderadamente— cómo repartir la tierra productiva, y una Colombia periférica —Pacífico, Amazonía, piedemonte llanero— convertida en reserva de la Nación, con sus habitantes afrodescendientes e indígenas transformados, de un día para otro, en ocupantes sin título de un baldío nacional. La ley no expropió a nadie con nombre propio; hizo algo más eficaz y más silencioso: no reconoció a nadie.
El país que Lleras Camargo hereda en 1958
Alberto Lleras Camargo asumió la Presidencia el 7 de agosto de 1958 como primer mandatario del Frente Nacional, el pacto bipartidista firmado en el Acuerdo de Benidorm el 24 de julio de 1956 con Laureano Gómez y afinado en Sitges en 1957. El acuerdo estableció alternancia presidencial entre liberales y conservadores durante dieciséis años, paridad milimétrica en gabinete, asambleas, concejos y cuerpos legislativos, y —en la práctica— la exclusión legal de cualquier tercera fuerza. Ese diseño de reparto pacificaba a las dos colectividades tradicionales tras una década de guerra civil no declarada, pero también encerraba las reformas dentro de un mecanismo de veto mutuo: cada socio podía bloquear al otro sin costo político.
El país que Lleras recibió venía saliendo, mal, de la Violencia. Desde 1957 se habían reactivado tomas de tierras y ocupaciones de haciendas en Cunday, Villarrica, Altamira, Fusagasugá, Silvania y Viotá; el aire regional estaba cargado con las noticias de la reforma agraria venezolana y, poco después, con el triunfo de la revolución cubana. En ese ambiente, el gobierno del Frente Nacional articuló una agenda doble: pacificación —con programas de rehabilitación en las zonas más golpeadas, en los que campesinos trabajaron como líderes de obras públicas— y promesa de reforma social, agraria, urbana y educativa. Del lado internacional, Colombia rompió con Cuba, se incorporó a la Alianza para el Progreso y se alineó con el bloque occidental de la Guerra Fría.
La estructura agraria era, entretanto, escandalosa. Cuando se abrió el debate de lo que sería la Ley 135 de 1961, los predios menores de cinco hectáreas —el 55% de las unidades— ocupaban apenas el 4,18% de la tierra productiva. En el otro extremo, los mayores de cien hectáreas, apenas el 4,5% de las propiedades, concentraban el 64% del área productiva. La Misión Currie había identificado unos años antes la paradoja central: las tierras planas y fértiles cercanas a los centros urbanos dedicadas a ganadería extensiva, mientras los alimentos se producían en laderas pendientes y pobres. Ese diagnóstico —y no la conservación forestal— era el que agitaba el debate público entre 1959 y 1961.
Un largo linaje de baldíos
La Ley 2 de 1959 no inventó la categoría jurídica con la que iba a operar. La noción de baldío, esa figura republicana según la cual todo territorio no titulado pertenecía a la Nación y podía ser adjudicado por ella, era la matriz de la relación entre el Estado colombiano y sus periferias desde el siglo XIX. La Ley 11 del 6 de abril de 1870 declaró libre la explotación de los bosques de tierras baldías, derogando —diez días después de haberlo establecido— un régimen de licencias que limitaba las adjudicaciones a un miriámetro cuadrado y prohibía concesiones contiguas al mismo individuo. Aquel intento de evitar la concentración de la explotación forestal vivió, literalmente, diez días.
El Código Fiscal de 1873 fijó un precio mínimo de cincuenta centavos por hectárea y condicionó la adquisición a bonos territoriales; la Ley 61 de 1874 flexibilizó el régimen. La política agraria del siglo XIX estaba, en el fondo, encaminada a desincentivar la fuga de mano de obra rural barata: se hacía legalmente difícil, con requisitos onerosos, que campesinos pobres accedieran a los baldíos.
La Ley 55 de 1905 despojó legalmente a comunidades indígenas de sus territorios adjudicando sus tierras como baldíos a terceros —un precedente de despojo étnico por vía legislativa que anticipa, medio siglo antes, el mecanismo silencioso de la Ley 2—. El Decreto 473 de 1899 ya había constatado, en un tono casi resignado, que los explotadores de bosques nacionales, sobre todo los caucheros, derribaban árboles sin ninguna medida de reproducción y amenazaban con agotar los bosques del país. La denuncia estaba hecha; la ley que iba a corregirla tardaría en llegar, y cuando llegó no corrigió esa lógica sino que la incorporó a su propio diseño.
En el siglo XX, la Ley 200 de 1936 introdujo el principio de función social de la propiedad y disposiciones consideradas revolucionarias sobre la destinación económica de los predios. Durante el período liberal 1930-1946, la titulación de baldíos corrigió parcialmente el sesgo hacia grandes extensiones: las adjudicaciones de parcelas menores de veinte hectáreas alcanzaron el 13% del área titulada y las medianas —hasta mil hectáreas— llegaron al 55%, moderando conflictos y contribuyendo a formar una clase media rural. Los gobiernos conservadores de Ospina Pérez y Laureano Gómez (1947-1953) parecen haber continuado favoreciendo a los medianos propietarios. Sobre ese sedimento —una tradición centenaria de considerar territorio baldío cualquier tierra sin título formal, y de administrarla según los intereses del poder central— aterrizó la Ley 2.
El contenido de la ley: siete regiones, un régimen
El texto oficial se llamó sobre economía forestal de la Nación y conservación de recursos naturales renovables. Su núcleo operativo fue declarar siete grandes regiones del país como Zonas de Reserva Forestal y tratarlas, para efectos jurídicos, como baldíos de la Nación destinados a la economía forestal. Las siete reservas cubrieron el flanco pacífico, la Amazonía, el escudo serrano central, la Sierra de los Motilones, el macizo del Cocuy, la cuenca alta del Magdalena y el bloque cordillerano central: en conjunto, cerca del 12% del territorio nacional quedó, con la firma de la ley, fuera del régimen ordinario de titulación.
El efecto jurídico fue doble. Por un lado, la Nación reafirmaba dominio sobre esos bosques y se reservaba la potestad de sustraer áreas específicas para explotación forestal comercial —autorizándose, en la práctica, a entregar concesiones madereras—. Por otro, y esto es lo decisivo, la declaratoria congelaba la titulación campesina en todas esas zonas: quien viviera allí, quien hubiera vivido allí durante generaciones, quedaba como ocupante de hecho de un baldío nacional, sin ruta legal para convertirse en propietario.
La Ley 2 no expropió a nadie con nombre propio; lo que hizo fue no reconocer a nadie. En países con ocupación campesina masiva y sin catastro étnico, la diferencia entre expropiar y no reconocer es la diferencia entre un conflicto visible y un despojo administrativo silencioso. El expropiado tiene un adversario, una fecha, un expediente. El no reconocido, ninguno.
El artículo 39 de la Ley 135 de 1961 —la reforma agraria— incorporó explícitamente disposiciones sobre las reservas forestales establecidas por la Ley 2. Esa articulación no es un detalle técnico: es la costura entre las dos leyes que definió el modelo agrario del Frente Nacional. La Ley 135 podía, en teoría, redistribuir tierras dentro de la frontera agrícola; pero las siete grandes regiones sustraídas por la Ley 2 quedaban por definición fuera del alcance redistributivo y disponibles, en cambio, para colonización dirigida y concesión forestal.
La política agraria dual del Frente Nacional
Leída de manera aislada, la Ley 2 parece una norma técnica de conservación. Leída junto a la Ley 20 de 1959 —Plan Nacional de Rehabilitación y Socorro, que asignó a la Caja Agraria la organización de colonias oficiales en tierras baldías para atender a los desplazados por la Violencia— y a la Ley 135 de 1961, revela su función dentro de una arquitectura mayor. La Ley 20 creó el primer embrión institucional de la colonización dirigida. La Ley 2 definió el escenario espacial donde esa colonización podría desplegarse. La Ley 135 fundó el INCORA y trasladó a esa agencia la tarea principal. Tres leyes, tres piezas de un mismo engranaje.
El proyecto original de la Ley 135 contemplaba herramientas redistributivas serias para facilitar el acceso campesino a la tierra. Recibió, sin embargo, la oposición sistemática de las élites terratenientes, que cabildearon en el Congreso y en la burocracia naciente del INCORA para moderar el texto y bloquear la expropiación. Usaron su representación directa en la legislatura, la captura de funcionarios bajo el sistema paritario del Frente Nacional y la maquinaria clientelar. El resultado se conoce: el INCORA concentró su actividad en proyectos que no perturbaban la tenencia existente.
Las cifras dibujan el mapa de esa desviación. Entre 1961 y 1973, la agencia adjudicó 85.830 hectáreas en la intendencia de Arauca, dentro de planes de colonización dirigida que proyectaban incorporar la región a la producción agropecuaria nacional mediante infraestructura, titulación y créditos blandos. En el mismo período dirigió colonización hacia el piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura Meta-Vichada, el sur de Córdoba y varias subregiones de Antioquia —bajo Cauca, nordeste, Urabá—. La Resolución 169 de 1968 habilitó la ocupación de áreas ambientalmente sensibles en la serranía del Abibe, y de ahí nacieron poblados como San José de Apartadó, Saíza y Nueva Antioquia.
Lo que ocurrió, en términos de política de tierras, fue exacto: en lugar de redistribuir la tierra plana y fértil ya ocupada por grandes propietarios en el interior andino, el Estado empujó a los campesinos sin tierra hacia las fronteras del país. La Ley 2 había preparado el escenario: había un mapa oficial de a dónde debía ir la presión demográfica. Los territorios no incluidos en las reservas —el piedemonte llanero, el piedemonte amazónico— se llenaron de colonos dirigidos e informales. Los territorios sí incluidos —el Pacífico, buena parte de la Amazonía— quedaron formalmente vedados a la titulación campesina, pero abiertos a la concesión forestal a empresas privadas.
Las propuestas del Consejo de Planeación Nacional para gravar el presunto ingreso de la tierra con un impuesto del 7 al 10% de su valor —una vía tributaria a la redistribución— murieron al abrirse el debate de la reforma agraria en 1960. La coincidencia temporal es reveladora: en el mismo momento en que se cerraba la puerta fiscal a presionar a los latifundios, se abría la puerta administrativa a desplazar la presión campesina hacia las fronteras.
El Pacífico como baldío
De las siete reservas, la del Pacífico es la que mejor muestra el vacío ético de la operación jurídica. La región —desde el Darién chocoano hasta la frontera con Ecuador, pasando por el Bajo Atrato, Buenaventura, Tumaco y el Bajo Mira— estaba habitada, para 1959, por comunidades afrodescendientes cuyo proceso de apropiación territorial y etnogénesis se remontaba a los siglos coloniales de la trata y el cimarronaje. Eran territorios trabajados, poblados, con formas propias de gobierno comunitario y economías de río, monte y mar. Y sin embargo, para el Estado colombiano, eran baldíos.
La ficción jurídica no era menor. La región del Pacífico aportaba, para las cifras del siglo XX, el 44% de las maderas muy especiales del país, el 57% de las especiales y el 70% de las ordinarias. Esa riqueza forestal era extraída bajo un régimen que consideraba el territorio vacío. En el Chocó, ni las comunidades negras ni los llamados cholos estaban protegidos por título legal; los agricultores libres del río y los indígenas convivían en un mismo régimen de desposesión formal, y las disputas y litigios por adjudicaciones a terceros fueron constantes.
Cuando la Ley 2 declaró la Reserva Forestal del Pacífico, no creó esa invisibilidad: la consolidó como marco nacional y le dio nombre técnico moderno. La categoría de reserva forestal traducía al lenguaje conservacionista del siglo XX una noción heredada del siglo XIX, la del baldío como territorio sin sujeto. El vocabulario cambió; la operación, no.
Lo mismo ocurrió, con matices, en la Amazonía. La Reserva Forestal amazónica abarcó territorios ocupados por pueblos indígenas cuya presencia era anterior en siglos a la República; el mismo régimen jurídico los volvió, sin decreto individual, ocupantes de un baldío conservado por el Estado. Y en las áreas de las siete reservas donde había colonos campesinos previos —muchas veces mestizos empujados por la Violencia—, la sustracción los dejó, también, sin ruta de titulación. La Ley 2 produjo, así, tres tipos simultáneos de invisibilidad: la étnico-territorial afrodescendiente, la étnico-territorial indígena y la del colono campesino atrapado dentro de una reserva.
Este desconocimiento se acumuló durante décadas. Recién en la Constitución de 1991, el artículo transitorio 55 ordenó al Congreso expedir una ley que reconociera a las comunidades negras de la Cuenca del Pacífico el derecho a la propiedad colectiva sobre las tierras baldías que ocupaban en zonas rurales ribereñas. La Ley 70 de 1993, reglamentada por el Decreto 1745 de 1995, materializó ese mandato: reconoció la propiedad colectiva, formalizó los consejos comunitarios como autoridad administrativa dentro del territorio y extendió el marco, de forma más limitada, a otras zonas del país con prácticas tradicionales de producción.
El apoyo internacional fue considerable. El Banco Mundial aportó 65 millones de dólares a través del Programa de Manejo de Recursos Naturales para el registro y titulación de comunidades étnicas en el Pacífico, con resultados que llegaron a beneficiar a 497 comunidades negras y a titular 2,36 millones de hectáreas. El BID apoyó, por su parte, la modernización del registro de tierras.
Entre la Ley 2 de 1959 y la Ley 70 de 1993 median treinta y cuatro años. Durante esas tres décadas y media, el 12% del país estuvo administrativamente vacío de sujetos titulables. La cifra del despojo por omisión —cuántas hectáreas fueron extraídas por concesiones madereras, mineras y palmeras en territorios ocupados sin título— no se ha calculado con precisión, pero el patrón está documentado: las élites regionales del Pacífico y sus zonas colindantes concentraron los beneficios de la explotación de recursos naturales en territorios ancestrales afrocolombianos, mediante empresas madereras y mineras que operaban con licencias otorgadas por un Estado que no reconocía a los pobladores.
La contradicción conservacionista
Un régimen forestal debía, en principio, conservar bosques. La Ley 2 de 1959 fracasó también en ese objetivo declarado. Bajo su vigencia, y en interacción con las políticas de colonización de la Ley 135 de 1961, la deforestación avanzó a un ritmo sin precedentes.
Las cifras para el período 1964-1990 son inequívocas: se abrieron aproximadamente 3,5 millones de hectáreas al proceso de colonización agropecuaria en Colombia, con cerca de 150.000 hectáreas incorporadas anualmente, de las cuales alrededor de la mitad terminó en cultivos ilícitos. Grandes zonas del piedemonte de Caquetá y Putumayo fueron convertidas de bosque a finca, y el frente de colonización siguió avanzando selva adentro.
El mecanismo era circular. La adjudicación de baldíos operaba, en la práctica, premiando la ocupación productiva: tumbar bosque y establecer potreros o cultivos servía como prueba de posesión. En el interior de las reservas, donde no había ruta legal de titulación pero sí colonos previos y presión demográfica, ese mismo incentivo funcionaba de facto —el bosque tumbado, aunque no titulable, generaba un derecho de hecho que podía venderse a un tenedor mayor—. Simultáneamente, en las áreas sustraídas de las reservas para explotación forestal comercial, la extracción operaba con la lógica denunciada ya en el Decreto 473 de 1899: derribar sin reproducir. En la cuenca del río Mira, declarada zona de colonización por el general Rojas Pinilla entre 1953 y 1957, cinco mil hectáreas de bosque se transformaron en pastos ganaderos, plantaciones de banano y palma aceitera; ese mismo modelo se replicaría en las décadas siguientes.
El resultado neto es una contradicción interna que define el legado de la Ley 2. La norma se presentaba como conservacionista y produjo, al articularse con el régimen de baldíos, un incentivo estructural a la deforestación en las zonas mismas que decía proteger. La política de reservas y la política de frontera agrícola no eran, en la práctica, dos políticas separadas: eran los dos brazos de un mismo modelo que sustraía la tierra buena de la redistribución y compensaba esa sustracción entregando la selva.
La colonización que no cesa
Aguas abajo de la Ley 2 y la Ley 135, la geografía agraria colombiana quedó atrapada en un ciclo. Los colonos campesinos, empujados por la violencia y la estrechez de tierra en el interior andino, avanzaban sobre la selva —Caquetá, Putumayo, Guaviare, piedemonte llanero, Urabá, Magdalena Medio—, tumbaban bosque, sembraban, formaban aldeas. Detrás llegaban los grandes tenedores.
La familia Lara, en Caquetá, alcanzó a controlar entre 35.000 y 72.000 hectáreas, incluyendo los llanos del Yarí, para principios de los años sesenta; la violencia política se usó para intimidar y expulsar a los colonos recién llegados y apropiarse de los potreros ya trabajados. Los colonos expulsados abrían nuevos frentes más adentro. Cada oleada empujaba a la siguiente y le heredaba, además, el trabajo desmontado.
Ese ciclo produjo dos consecuencias mayores. Una fue la consolidación del narcotráfico como economía de frontera: cerca de la mitad de las 150.000 hectáreas incorporadas anualmente al proceso de colonización entre 1964 y 1990 quedó bajo cultivos ilícitos. La otra fue la formación de las guerrillas de segunda generación. Campesinos expulsados por operaciones del Ejército en 1953 habían abierto camino desde el Caquetá hasta la Sierra de la Macarena; grupos organizados por el Partido Comunista desplegaron después las llamadas columnas de marcha —la modalidad conocida como colonización armada—. La irrupción abierta de nuevas guerrillas a mediados de los años sesenta, tras las operaciones militares contra las llamadas repúblicas independientes en 1964-1966, se produjo en ese mismo escenario de colonización, despojo local y ausencia de titulación. La estructura de exclusión jurídica que la Ley 2 había fijado en 1959 no fue causa única de esos procesos, pero fue una de sus condiciones habilitantes.
El número de municipios y regiones asediadas por el conflicto armado, lejos de reducirse entre 1958 y las primeras décadas del siglo XXI, creció. La rehabilitación económica y social prometida por el Frente Nacional resultó insuficiente frente a un modelo agrario que, en su diseño mismo, canalizaba la presión demográfica hacia zonas de frontera donde el Estado no tenía capacidad institucional real.
La lógica interna del modelo
Colocar la Ley 2 de 1959 en el centro de la historia agraria del Frente Nacional no significa atribuirle una intencionalidad excluyente que sus redactores acaso no formularon en esos términos. La invisibilización étnico-territorial del Pacífico y la Amazonía no fue inventada por el legislador de 1959: fue heredada de una tradición centenaria de administrar como baldío todo territorio sin título formal, tradición que la Ley 11 de 1870, la Ley 55 de 1905 y el Código Fiscal de 1873 habían ido consolidando. Ningún gobierno anterior había cuestionado esa matriz. Lo que hizo la Ley 2 fue algo más específico y, por eso mismo, más grave: condensó y formalizó esa exclusión preexistente en el momento preciso en que el debate redistributivo la habría podido interrumpir.
En 1959, el país discutía —con seriedad, con propuestas técnicas, con presión social— cómo hacer una reforma agraria. La Ley 135 de 1961 era el horizonte visible de esa discusión. Colocar dos años antes un régimen de reserva forestal que sustraía el 12% del territorio del alcance redistributivo no fue un accidente técnico. Fue una decisión que, cualesquiera hayan sido las convicciones conservacionistas de sus impulsores, tuvo el efecto político de blindar territorios enteros contra la posibilidad de redistribución y de canalizar la presión campesina hacia otras zonas de frontera, sin tocar los latifundios del interior andino. Las élites terratenientes, que después bloquearon en el Congreso el alcance de la Ley 135, no necesitaron oponerse a la Ley 2: ella les servía por adelantado.
La contradicción entre conservar y colonizar, que atraviesa toda la política agraria del Frente Nacional, no es una inconsistencia menor: es la lógica interna del modelo. La reserva forestal significó, para las comunidades afrodescendientes del Pacífico e indígenas de la Amazonía, treinta y cuatro años de invisibilidad legal. La economía forestal del título de la ley se tradujo, sobre el terreno, en licencia para la extracción maderera comercial en territorios ancestrales. Y las áreas dejadas fuera de las siete reservas se convirtieron en el escenario donde se desplegó la colonización dirigida, con su cauda de deforestación, concentración de tierras, cultivos ilícitos y conflicto armado. Tres promesas, tres reveses, un mismo diseño.
La Ley 70 de 1993 vino a reconocer, para el Pacífico, lo que la Ley 2 de 1959 había desconocido. Pero el reconocimiento tardío no cancela el efecto acumulado. Comprender la Ley 2 —su nombre técnico, sus siete regiones, su articulación con la Ley 20 y la Ley 135— es comprender por qué la reforma agraria del Frente Nacional no reformó los latifundios del interior, por qué el régimen forestal no protegió los bosques que decía cuidar y por qué las comunidades étnicas del país esperaron un tercio de siglo para tener territorio propio. La historia del Frente Nacional no se entiende sin la Ley 135 de 1961; pero la Ley 135 no se entiende sin la Ley 2 de 1959. Fue ahí, en la ley de reservas, donde el país agrario del Frente Nacional dibujó, por adelantado, sus zonas de silencio.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 852 citas
[1]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…p. 85
[2]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…p. 85
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[3]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…p. 60
03Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 181, 1912 citas
[4]teniente Alberto Cendales Campuzano, lograron apresar a cuatro de los Quíntuples y a Lleras Camargo, en vísperas de su elección. Antes del mediodía siguiente, los golpistas fueron derrotados en su intención, muchos detenidos, y algunos lograron el refugio en las sedes diplomáticas de El Salvador, Guatemala, Paraguay y…p. 191
[13]decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…p. 181
04Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 78, 1002 citas
[5]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…p. 78
[23]excess population from the Departments of Santander, Norte de Santander, and Boyacá was the piedmont region on the eastern side of the Andes, or, in other words, the territories of Caquetá, Arauca, and the Depart- ment of Meta. Lleras Camargo accepted Lebret’s recommendations and began to implement them. 30 The first…p. 100
05Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2341 cita
[6]ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…p. 234
06Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[7]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…p. 42
[8]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…p. 42
07Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 701 cita
[9]dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…p. 70
08Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4102 citas
[10]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
[11]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…p. 410
09Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1191 cita
[12]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…p. 119
10Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3471 cita
[14]tuvo incidencia en todos los adelantos de la modernización de la agricultura, en cuanto los empresarios aprovecharon los incentivos que se daban a la producción agropecuaria. Con posterioridad, el Consejo de Planeación Nacional propuso la alternati va de un “presunto ingreso", del siete a diez por ciento del valor de…p. 347
11No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[15]la tierra: «Hicieron del Tolima el escenario de la reforma agraria del país, que se encontraba 230 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado, del Informe Final, volumen Valle y Norte del Cauca. 231 Serje de la Ossa, El revés de la nación: territorios salvajes, 19. 232 Villamil Chaux, La reforma…p. 94
12Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2581 cita
[16]en la Presidencia de la República al doctor Alberto Lleras Camargo, ilustre figura del Frente Nacional, a quien le ha correspondido la magna labor patriótica de reconstrucción material y moral de la Nación y empeñado en desarrollar la campaña de pacificación de la República, Declaramos: 1. Como patriotas, que luchamos…p. 258
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 75, 802 citas
[17]exclusivamente en los lugares donde hasta mediados de la década de los sesenta persistía la acción de los bandoleros, sobre todo durante las cosechas cafeteras, y en las zonas de colonización donde el campesinado comunista había establecido colonias agrícolas. En estos primeros años del pacto bipartidista también hubo…p. 75
[27]entonces senador Carlos Lleras Restrepo, quien señaló cómo los predios de menos de cinco hectáreas –el 55 % del total de las unidades agrarias– ocupaban en ese momento apenas el 4,18 % de la tierra productiva, mientras que los predios mayores de 100 hectáreas, que representaban el 4,5 % de las propiedades, ocupaban el…p. 80
14Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 343, 3722 citas
[18]de 1958 se abrió en la ve- cina Venezuela un debate de cierta re- sonancia sobre la conveniencia de la reforma agraria. Este debate se am- pliaría más tarde con la promulgación de la primera ley cubana de reforma agraria. En efecto, al limitarse la violencia durante la Junta Militar de 1957, rea- pareció la actividad…p. 343
[53]y de sus intereses particulares. Comenzaban a articularse las bases de un mercado nacional a la par con el proceso de uni- ficación política y cultural. Este pro- ceso, sin embargo, ha ocupado el siglo entero sin agotarse y ha sido desigual, espontáneo, discontinuo y con carac- terísticas diferenciales. Distintas…p. 372
15Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 cita
[19]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…p. 247
16Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 153, 3652 citas
[20]de la Verdad analice y resuelva» 802. El despojo en el Pacífico: «Desafiamos la idea de los foráneos de creerse dueños y amos de nuestros territorios» 803 En los años setenta las comunidades negras del Pacífico norte iniciaron un proceso organizativo para el reconocimiento de la ocupación ancestral de sus territorios.…p. 365
[21]histórico, logró la constitución y el reconocimiento de resguardos de origen colonial y republicano, principalmente en las regiones Caribe y Andina. Si bien los pueblos indígenas contaban con estos títulos, casi en su totalidad fueron ocupados por hacendados y colonos. Esto también sucedió en territorios que no…p. 153
17Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 1751 cita
[22]of becoming national parks and receiving special protection. 30 Articles 13 and 14. The law also established the possibility of designating “inte - gral biological reserves,” a provision likely inspired by the Macarena Biological Reserve where tourism was prohibited, and declared snow-covered mountains as national…p. 175
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 57, 622 citas
[24]El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…p. 57
[30]cercano al poder, y quien fuera uno de los más grandes tenedores de tierra del conti- nente, llegó a poseer para principios de la década del sesenta entre 35.000 y 72.000 hectáreas en el Caquetá, incluyendo varias decenas de miles en los llanos del Yarí 139. Un campesino relata: «Coparon prácticamente todo el…p. 62
19La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 1211 cita
[25]de la notable reducción que tuviera en la época de La Violencia. Este aumento de la adjudicación de tierras baldías se dio en el contexto de una relativa reducción de la violencia, propiciada por las expectativas de pacificación de Rojas Pinilla, las cuales al final no se cumplieron. Sin embargo, a los adjudicatarios…p. 121
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 cita
[26]frontera agrícola. Para ello, desde 1958, el Estado estimuló la creación de las Juntas de Acción Comunal (JAC), como escenarios de organización y participación para las comu- nidades. Estas reforzaron los procesos que eran cotidianos y autónomos desde la 94 Villamil, La reforma agraria del Frente Nacional.…p. 52
21Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5011 cita
[28]élites terrate - nientes bloquearon la redistribución de tierras, usando la representación directa que tenían en la legislatura, además de la captura de una parte de los funcionarios elegidos, jueces o burócratas, que respondían a la distribución paritaria entre los partidos, y al uso del clientelismo para socavar el…p. 501
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[29]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…p. 46
23Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 301 cita
[31]hecho de que esta región se encuentra de Santander y del inte- rior del país una cadena de 1nontaúas y llanuras y a la baja densi- dad de población aún más el de la guerra Los términos la distribución de tierra eran tan ambiguos que el Ministerio Agricultura tuvo la determinar tierras podían ser Se llegó a este…p. 30
24Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 831 cita
[32]130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…p. 83
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[33]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…p. 51
26Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5091 cita
[34]y conflicto La extrema pobreza en muchas regiones campesinas y sectores urbanos, así como la exagerada concentración de tierras en nuestro país, alimentaron el alto número de personas que se aventuraron a colonizar el piedemonte amazónico desde mediados del siglo XX. Dicha ocupación ha consistido en un largo proceso…p. 509
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 50, 602 citas
[35]tumaqueña empezó a desplazarse en abril de 1948, y cómo años después el General Rojas Pinilla (1953-1957) declaró el río Mira –en la frontera de Nariño con Ecuador– zona de colonización. Esa decisión permitiría que cinco mil hectáreas de bosques de la cuenca del río se transformaran en pastos para la ganadería,…p. 50
[46]60 fiflćflff́Th fl. fiThfifl amparada en un título que aducía propiedad sobre toda la cuenca del río Timbiquí. Como en el Andágueda, la compañía obligó a los habitantes locales a comprar pro- ductos básicos –como el aceite y la sal– en sus almacenes e incluso creó su propia moneda, la «cachaloa». Ante la revuelta de…p. 60
28Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 772 citas
[36]y demo - gráficos se articulan para transformar los bosques. En el caso de la frontera agrícola, la situación en la Amazon í a es ilustrativa de esta dinámica. Al mirar el mapa de Colombia en Google Earth, la zona amazónica aparece de un verde oscuro (bosque), pero a medida que uno se acerca a la cordillera oriental,…p. 77
[37]y demo - gráficos se articulan para transformar los bosques. En el caso de la frontera agrícola, la situación en la Amazon í a es ilustrativa de esta dinámica. Al mirar el mapa de Colombia en Google Earth, la zona amazónica aparece de un verde oscuro (bosque), pero a medida que uno se acerca a la cordillera oriental,…p. 77
29Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · p. 291 cita
[38]año, algo más de 250 mil hectáreas de bosques. El resto de la historia no se ha escrito aún, pero ya comenzó con el empobrecimiento de unas tierras en las cuales, a medida que caen los árboles, comienza a avanzar la gangrena del desierto. Entonces los colonos, desterrados de los mejores suelos —sobre el lomo de las…p. 29
30Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2231 cita
[39]unas 230 especies, de las cuales + se catalogan como muy especiales, 18 como espe- ciales y 208 como ordinarias. De la region del Paci- fico proviene el 44% de las maderas muy especiales, el 57% de las especiales y el 70% de las ordinarias (Ideam, 2001). - Cerca de 150.000 ha incorporadas anualmente al proceso de…p. 223
31Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 581 cita
[40]DARIÉN sos naturales. Un ejemplo de ello es la serranía del Abibe, en donde mediante la Resolución 169 de 1968 se dio paso a la ocupación de áreas de importancia ambiental, surgiendo así poblados como San José de Apartadó, Saiza y Nueva Antioquia (Corpourabá, 2018, pp. 14-16). Además, se registraron dificultades en el…p. 58
32Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 328, 3312 citas
[41]patrimoniales de la nación, con la conservación de la fauna y la flora y con la investigación, la concepción de los parques cambia con los años. Poco a poco se establece la idea de los parques no sólo como patrimonio y valor estético e investigativo, sino también como una estrategia de desarrollo econó- mico y como…p. 331
[45]políticas públicas agrarias; sin embargo, hoy existe una nueva Ley que implica un reconocimiento de la presen- cia de esta población en dichos espacios (Ley 70), y se traduce en la legalización de sus territorios; el reconocimiento territorial es sujeto a determinadas obliga- ciones (la conservación ambiental) e…p. 328
33Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 249, 2532 citas
[42]por aceptar la ejecución de conductas humanas con impacto irreversible en la renovabilidad de las especies forestales. Por último, cabe señalar otro Decreto que avisa de las amena - zas a la renovabilidad del recurso forestal: el Decreto 473 de 1899 35. En sus Considerandos, la norma de marras, afirmaba: 1. Que ha…p. 253
[43]la adjudicación de tierras baldías como las licencias para explotar ‘sustancias’ de bosques nacionales’ no podían superar una extensión continua de “un miriámetro cuadrado (2 leguas cuadradas)” 29 y el artículo 2º estipuló que las nuevas adjudicaciones “deberán referirse a terrenos separados por lo menos cinco…p. 249
34Buenaventura: un puerto sin comunidadConstanza Millán Echeverría, Ludivia Serrato Martínez, Oscar Pérez, Clara Castro, Danelly Estupiñán, Adriel Ruiz · 2015 · p. 401 cita
[44]sobre el mismo y la convivencia interétnica con la población indígena. La génesis del nuevo modelo de apropiación territorial de la re- gión se constituyó entonces a partir de un proceso de organización social que, desde el contexto de liberación, implicó configurar po- blamientos, apropiaciones territoriales,…p. 40
35Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 3331 cita
[47]sin embargo, no tenían tierra, y les vendían su fuerza laboral a las empresas madereras y palmeras o a las camaroneras que llegaron en los años ochenta. O cortaban árboles por su cuenta, o buscaban barequear en algún río donde después de menear la batea un día al rayo del sol podían encontrar un par de pepitas de oro…p. 333
36Afrodescendant Resistance to Deracination in Colombia: Massacre at Bellavista-Bojayá-ChocóAurora Vergara-Figueroa · 2018 · p. 721 cita
[48]who cultivate the lands. Title was given through free grants to those who had worked and occupied the land for a period of at least five years. However, the high transaction costs of certification and the local political strength of landlords prevented the formalization of the property rights of farmers. This is an…p. 72
37La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1171 cita
[49]al pro pio tiempo que la demanda para su producción se encontraba asegurada ya que, tratándose de un pro ceso de industrialización por sustitución de impor taciones, contaba con una demanda tradicional insa tisfecha, acrecentada por el ascendente volumeñ de población que se incorporaba a las actividades ur banas. De…p. 117
38El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 361 cita
[50]la conformación de una amplia capa media campesina que pro- dujera grandes excedentes agrícolas que sirvieran para obtener un bajo nivel de precios para las subsistencias (salarios) y ma- terias primas de la industria, para dar lugar a un alto nivel de exportaciones agrícolas diferentes al café y para constituirse, en…p. 36
3925 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1461 cita
[51]el 44.63% de la superficie ocupada 37 • Esto muestra que se fragmentó la pequeña propiedad y que los pequeños y medíanos campesinos perdíeron control sobre la tierra. mientras los gran- des propietarios lo aumentaron. Por otra parte, las leyes de reforma agraria han tenido escasos resulta- dos: han favorecido la…p. 146
40Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8971 cita
[52]mucha importancia a las cuestiones agrícolas. La elevación del nivel de vida en Colombia es en la parte mayor asunto de aumento en la productividad agrícola —no sólo porque traerá directamente una pro- ducción mayor y más variada de comestibles, fibras y productos de exportación, sino también, y esto es tal vez más…p. 897
41Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 631 cita
[54]distintas en años recientes y en nuevas regiones fronterizas. Contribuyó, por ejemplo, a La Violencia, esa guerra civil anárquica que costó 200 000 vidas en los años cincuenta, y dio pábulo a los movimientos guerrilleros que actúan hoy en las zonas fronterizas de Colombia. La interpretación del desarrollo de la…p. 63
42Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1711 cita
[55]su marginalidad. Para permitir y justificar la violencia se acuerdan derechos y reglas fuera de las leyes estatales. Hoy, los habitantes del Putumayo se remiten a este periodo histórico para explicar el por qué de la “barbarie” que según sus dirigentes, caracteriza la violencia en el departamen- to (Plan de Desarrollo…p. 171
43¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 721 cita
[56]Ejército contra las denomi- nadas “repúblicas independientes” (1964 y 1966). Según otras versiones, el regreso de los grupos comunistas a la lucha armada tuvo inicio, por un lado, en el asesinato de uno de sus jefes principales, Jacobo Prías Alape, alias Charro Negro, por parte de las guerrillas liberales; y, por otro…p. 72
44¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 1571 cita
[57]del país. A todos ellos mi profunda gratitud. ¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Solo Quindío y Caldas, que estaban en la lista de Lleras, ya no están en la de Santos, quien en cambio tuvo que seleccionar seis regiones más para intervención urgente del Gobierno nacional (Nariño, Putumayo, Meta y Caquetá, bajo Cauca…p. 157
45La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 571 cita
[58]de organizaciones sociales a través de los consejos comunitarios, para la protección y utilización sustentable de los recursos naturales (Grueso, 2000). Estos consejos comunitarios son las instancias de organización de los pobladores dentro de un área delimitada del terri- torio que han ocupado de acuerdo a sus…p. 57
46Raza y derechos humanos en Colombia: Informe sobre discriminación racial y derechos de la población afrocolombianaCésar Rodríguez Garavito, Tatiana Alfonso Sierra, Isabel Cavelier Adarve · 2009 · p. 116, 2082 citas
[59]55 de la Constitución Política de 1991 y, posterior- mente, fue desarrollado en la Ley 70 de 1993. Esta última fue reglamentada por el Decreto 1745 de 1995, en lo relativo a los requisitos y procedimientos para la titulación colectiva de los territorios ancestrales en la cuenca del Pacífico y en otras regiones del…p. 116
[63]reconoce el derecho de las comunidades afrocolombianas que han ocupado “tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico”, así como de aque- llas que “tengan prácticas tradicionales de producción en otras zonas del país” y ocupen zonas baldías, rurales baldías, rurales y ribereñas,…p. 208
47The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 841 cita
[60]fully part of Colombians’ sense of their nation after 1991, when activists in the constitutional convention pushed for an article that then, in 1993, became Law 70, the “Law of the Black Communities,” extracted below. Law 70 established the possibility of collective land title for rural Afro-Colombian communities and…p. 84
48Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 1541 cita
[61]2009. Sobre el despojo de tierras, ver: Machado, Absalón, et al. 2009. El Despojo de Tierras y Territorios: aproximación conceptual. Bogotá D.C.: Línea de Investigación Tierra y Conflicto, Área de Memoria Histórica, Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación - CNRR -. Instituto de Estudios Políticos y Relaciones…p. 154
49Vivir sabroso. Luchas y movimientos afroatrateños en Bojayá, Chocó, ColombiaNatalia Quiceno Toro · p. 951 cita
[62]Bojayá, Chocó, Colombia Manejar la relación FOUSFSÎPTZQBSJFOUFTIBQFSNJUJEPRVF$PDPNBDJBTJHB SFTJTUJFOEP QFTFBMBTBNFOB[BTFJODVSTJPOFTEFOVFWPTBDUPSFTFOFMQBOPSBNB QPMÎUJDPMPDBM/FWBMEPBđSNBRVFMBFTUSBUFHJBEJTFÒBEBQBSBBSUJDVMBSFMUFSSJUPSJP DPMFDUJWPTFJOTQJSÓFOMBTGPSNBTEFSFMBDJÓOFOUSFQBSJFOUFTFOFM.FEJP"USBUP es decir,…p. 95
50Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 257, 2622 citas
[64]y quedando así restringidas a una perspectiva puramente institucional trazada por la Ley 70. Se han ubicado así en la situación desventajosa de que para poder continuar en sus reclamaciones al Estado, y la profundización de la dinámica organizativa, las organizaciones dependen casi exclusivamente de los recursos del…p. 262
[65]se habían apartado del intento de crear una coordinación nacional del movimiento ne- gro, reticentes a ceder autonomía a grupos de activistas de sede urbana pero carentes de representatividad en el seno de las or- ganizaciones de base. En torno al movimiento negro en Colombia i 337 ] La Ley 70 contiene 8 capítulos y…p. 257
51Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 2031 cita
[66]law.” The only silver lining has been Colombia’s record on land titling of black rural communities, which is impressive, especially when you compare it to Brazil, where efforts to recognize collective titles have largely been crip- pled. In the mid-1990s, Colombia began to aggressively title indigenous and black…p. 203
52El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2701 cita
[67]privada de las tierras públicas- salieron del patrimonio estatal por lo menos tres millones de hectáreas ubicadas en las regiones que estos movimientos colonizadores ganaban a la civilización, entonces el tema merece el esfuerzo de desbrozar de entre la enmarañada legislación y las estadísticas confusas y de poco…p. 270
53Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1981 cita
[68]haciendo legalmente difícil la adquisición de tierras. La política agraria, por lo tanto, estuvo en- caminada a desincentivar la fuga de la barata mano de obra rural. La adquisición de baldíos por parte de individuos de escasos medios fue obstaculizada por una ley de 1868 que establecía como requisito de compra una…p. 198
54El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2701 cita
[69]presentados por Curry en un seminario privado que se realizó en Bogotá en 1975. 268 LA APROPIACIÓN DE LA TIERRA: LA LETRA MUERTA DE LA LEY las sociedades rurales y se enclava en una visión racionalista, urbana y esencialmente políti- ca de la historia: las «medidas» que vienen de arriba y de rudo golpe cambian,…p. 270
55Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[70]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…p. 445
56Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 761 cita
[71](15,3 por ciento); Tolima (6,8 por ciento); Caquetá (5,4 por ciento); Cesar (5,4 por ciento); Chocó (5,1 por ciento); y Córdoba (5 por ciento). El mayor porcentaje de títulos se distribuyó así: Valle del Cauca (23,2 por ciento); Caldas (11 por ciento); Tolima (8 por ciento); Cundinamarca (6,4 por ciento) y Caquetá…p. 76
57Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 211 cita
[72]títulos de las fincas superiores a 500 hectáreas eran sentencias judiciales de pertenencia obtenidas ante los jueces civiles en los años que siguieron a la Ley 200 de 1936 (Reyes Posada, 1976). Las adjudicaciones de baldíos durante el periodo liberal de 1930-1946 tendieron a corregir el sesgo a favor de las grandes…p. 21