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Idea transversal

Colonización armada

La colonización armada designa el proceso por el cual campesinos colombianos ocuparon baldíos periféricos organizados políticamente y con armas para defender su asentamiento ante la ausencia o la hostilidad del Estado. Es a la vez un fenómeno material recurrente en la historia agraria del país y una categoría analítica central para entender el origen territorial del conflicto armado colombiano.

3.685 palabras64 documentos84 fragmentos citados
Colonización armada

Trayectoria de una idea

  1. 1850

    Primera oleada colonizadora

  2. 1936

    Ley 200 y sus efectos perversos

  3. 1949

    Autodefensa de Masas del PCC: arranque de la colonización armada moderna

  4. 1953

    Entrega simbólica de armas en Sumapaz

  5. 1955

    Ofensiva de Villarrica y éxodo colonizador organizado

  6. 1959

    Colonización institucional: Ley 20 y Plan de Rehabilitación

  7. 1961

    Ley 135 de Reforma Agraria y creación del INCORA

  8. 1964

    Ataque a Marquetalia y nacimiento de las FARC

  9. 1986

    Consolidación académica del concepto

03

La lectura

La colonización armada no es un episodio sino una forma estructural de país: el mecanismo mediante el cual Colombia evitó durante más de un siglo la reforma agraria redistributiva entregando baldíos periféricos en lugar de tocar la gran propiedad. Su lógica interna es un ciclo de tres tiempos —desalojo en la zona de origen, apertura de frontera con organización política y armada, nuevo despojo por ganaderos o especuladores— que se repitió desde el siglo XIX hasta las zonas cocaleras del siglo XX. El concepto fue anticipado en 1962 por Nicolás Buenaventura y sistematizado académicamente en los años ochenta, pero el proceso material que nombra venía operando desde que el primer colono cruzó la cordillera con un machete y sin título. Su expresión más dramática fue la cadena que va de las autodefensas comunistas del Sumapaz y el sur del Tolima, pasando por el éxodo de Villarrica, hasta la fundación de las FARC en 1966: una organización que nació literalmente caminando, colonizando y disparando. La colonización armada explica por qué el conflicto colombiano tiene geografía propia —Sumapaz, Ariari, Caquetá, Putumayo, Catatumbo, Urabá— y por qué esa geografía coincide siempre con la frontera agrícola donde el Estado llegó tarde, mal o armado contra sus propios colonos.

En la historia agraria colombiana hay un mecanismo que se repite con la terquedad de una ley física: el campesino sin tierra se interna en la selva o el monte para abrir una parcela, se arma para defenderla, y años después es desplazado por el ganadero, el terrateniente o el paramilitar que llega detrás. A ese ciclo, con sus variantes regionales y sus momentos de aceleración, la historiografía colombiana lo bautizó colonización armada. La expresión designa a la vez un proceso material —la ocupación de baldíos por campesinos organizados y armados— y una categoría analítica con la que se ha intentado explicar por qué el conflicto colombiano tiene sus raíces en la frontera agrícola y no en las capitales. El concepto es más antiguo que su nombre, se consolidó tarde en el debate académico, ha sido celebrado como llave interpretativa y cuestionado como generalización excesiva, y sigue siendo indispensable para entender cómo el país produjo, en menos de un siglo, primero las autodefensas comunistas del sur del Tolima, luego las FARC, y por último las zonas de coca donde el paramilitarismo consumaría un despojo de nuevo cuño.

La semblanza del concepto

Colonización armada nombra un tipo específico de poblamiento de baldíos: aquel en el que los colonos, ante la ausencia protectora del Estado o directamente frente a su hostilidad, se organizan políticamente y toman las armas para sostener la ocupación de la tierra. No es sinónimo de guerrilla —aunque muchas veces desemboque en ella— ni de autodefensa a secas —aunque la incluya—. Se distingue de la colonización espontánea, en la que familias aisladas empujan la frontera sin dirección política, y de la colonización dirigida o institucional, promovida por agencias estatales como la Caja Agraria o el INCORA. Es, en su núcleo, colonización con brújula ideológica y con fusil.

La formulación intelectual anticipada aparece en 1962, cuando Nicolás Buenaventura, cuadro intelectual del Partido Comunista Colombiano, escribe que "la colonización y la lucha de autodefensa armada se han entrelazado multitud de veces, no sólo en la etapa contemporánea, sino en todo el proceso republicano". La frase se adelantaba tres décadas al momento en que la academia adoptaría el término como categoría estable. El libro pionero que amalgamaría el análisis es Colonización, coca y guerrilla, de Jaime Jaramillo, Leonidas Mora y Fernando Cubides, publicado a mediados de los años ochenta y todavía punto de partida obligatorio. Su gesto fue doble: acuñar la triple articulación entre frontera agraria, cultivo ilícito y organización armada, y a la vez advertir que la etiqueta colonización armada no bastaba para explicar, en todos los casos, la implantación de las FARC. Esa cautela inicial se fue perdiendo en usos posteriores, más taquigráficos, que convirtieron el concepto en una fórmula para explicarlo casi todo.

Su peso en la historia de Colombia deriva de tres razones concatenadas. Primero, porque nombra el mecanismo mediante el cual el Estado colombiano evitó durante más de un siglo la reforma agraria redistributiva: entregar baldíos periféricos en lugar de tocar la gran propiedad. Segundo, porque explica por qué el conflicto armado se anida en territorios específicos —Sumapaz, sur del Tolima, Ariari, Guayabero, Caquetá, Putumayo, Catatumbo, Urabá— y no en otros. Tercero, porque documenta un ciclo estructural de largo plazo: desalojo, apertura de frontera, despojo, nuevo desalojo. La colonización armada no es un episodio: es una forma de país.

Los orígenes: baldíos, haciendas y una legalidad esquiva

El proceso material precede en mucho al concepto. Catherine LeGrand, historiadora canadiense cuyo estudio sobre colonización campesina y protesta agraria en Colombia entre 1850 y 1950 se convirtió en clásico, documentó que en ese siglo hubo cientos de enfrentamientos importantes entre colonos y terratenientes por la posesión de tierras públicas. Su archivo mostraba que la violencia agraria no era desviación sino norma en la frontera: donde llegaba un colono a desmontar monte, tarde o temprano aparecía alguien con títulos —a menudo dudosos— para reclamarlo suyo.

La primera gran oleada colonizadora colombiana, la que va de mediados del siglo XIX a comienzos del XX, es la del campesino sin tierra escapando del régimen hacendatario de las cordilleras. Su expresión más conocida es la colonización antioqueña hacia el sur, estudiada en su momento por James Parsons y responsable de la ocupación agraria del actual eje cafetero. Esa oleada tenía dos rasgos que se repetirían: era un mecanismo de válvula, permitía descomprimir la presión campesina sin tocar el latifundio de la sabana o del Cauca; y era también, en el fondo, la semilla de un problema futuro, porque los baldíos ocupados terminaban concentrándose de nuevo en pocas manos.

La legislación agraria del siglo XX trató de ordenar ese pulso, casi siempre a favor del propietario. La Ley 200 de 1936, promulgada durante la primera administración de Alfonso López Pumarejo, no fue —como a veces se dice— una reforma agraria redistributiva: quiso estimular la productividad, ordenar los títulos de los terratenientes y, apenas de manera lateral, ofrecer un mecanismo de extinción de dominio para las tierras ociosas, que debían ponerse a producir en un plazo de diez años. Antes de que ese plazo venciera, la Ley 100 de 1944 lo amplió cinco años más. La reversión de tierras ociosas, en la práctica, no operó. Peor aún, la 200 tuvo un efecto perverso: muchos propietarios, para acreditar "ocupación económica del suelo" y prevenir reclamos de colonos y arrendatarios, expandieron la ganadería extensiva y expulsaron trabajadores. El ganado, más que el arado, se convirtió en el signo del control de la tierra colombiana.

El legalismo campesino colombiano —esa insistencia notable de las protestas agrarias en apelar a la ley de baldíos, a los expedientes, a los memoriales— nace en ese hueco entre una legislación formalmente favorable al colono y una aplicación sistemáticamente demorada, capturada por los intereses locales. Cuando la ley no llegó o llegó tarde, quedó abierta la puerta a la acción directa. Ahí empieza la deriva armada.

La trayectoria: de Sumapaz a Marquetalia

La historia moderna de la colonización armada tiene una fecha de arranque razonable: 1949. Poco después de que se hizo evidente que Laureano Gómez ganaría las elecciones presidenciales de ese año, el Partido Comunista Colombiano anunció una política de Autodefensa de Masas y estableció tres enclaves: el municipio de Viotá, cerca de Bogotá; la región del Sumapaz, en el sur de Cundinamarca y sobre la frontera oriental del Tolima; y el sur del Tolima propiamente dicho. En Sumapaz, la figura era Juan de la Cruz Varela, un líder agrario formado en las luchas de los años treinta contra los grandes propietarios del Tequendama. En el sur del Tolima mandaba Jacobo Prías Alape, "Charro Negro", cuyas guerrillas comunistas convivieron con guerrillas liberales —las de Gerardo Loaiza, entre otras— en una relación tensa, atravesada por diferencias ideológicas y por la fragmentación del movimiento armado de La Violencia.

La Violencia bipartidista —entre 1946 y 1958, con su núcleo duro entre 1948 y 1953— es el gran acelerador del proceso. No solo mató a doscientos mil colombianos: reordenó el mapa agrario. Miles de campesinos huyeron de las cordilleras hacia los Llanos Orientales, el Caquetá, el Guaviare, Norte de Santander, el Magdalena Medio, el Alto Sinú y el Alto San Jorge. En muchos casos, quienes los expulsaban aprovechaban la impunidad partidista para quedarse con sus tierras: amenazas, incendios, asesinatos y, al día siguiente, un nuevo dueño. La violencia se concentró de manera notable en zonas de baldíos y frentes de colonización activos —el Magdalena Medio, el Alto Sinú, los Llanos, las montañas del Valle en Tuluá, Sevilla y Caicedonia—, porque allí el pulso por la tierra estaba abierto y el asesinato era un instrumento de titulación.

El 31 de octubre de 1953, tras la amnistía de Gustavo Rojas Pinilla, Juan de la Cruz Varela realizó en Sumapaz una entrega simbólica de armas: presentó a 1.200 hombres —según reportaron los diarios— pero guardó el armamento. Fue una maniobra de manual: neutralizar la presión militar sin ceder el control político del territorio. Otros líderes agrarios pactaron efectivamente y volvieron al trabajo agrícola. La ilegalización del Partido Comunista en septiembre de 1954 selló la trayectoria: los grupos armados vinculados al partido en Sumapaz y en el sur del Tolima ya no tenían camino institucional. En 1955, el gobierno lanzó la ofensiva militar de Villarrica. La respuesta comunista fue una retirada organizada: familias campesinas evacuadas hacia las regiones altas del macizo de Sumapaz, y luego hacia las vertientes del Guayabero, del Ariari y de El Pato. Varios contingentes armados quedaron bajo mandos distintos, sembrando lo que serían los núcleos guerrilleros de los años sesenta.

Ese éxodo es el prototipo de la colonización armada moderna. No fue solo huida: fue colonización con organización política. En El Pato, en el Ariari, en el Guayabero, los grupos comunistas montaron estructuras de autogobierno con figuras precisas —un líder comunitario con poderes ejecutivos, un parcelador que asignaba tierras y arbitraba conflictos, un secretario general encargado de la información— y con participación de hombres, mujeres, jóvenes y niños en formas alternativas de sociabilidad, al margen del Estado. Familias desplazadas por La Violencia recibieron parcelas y protección; a cambio, aceptaron la política del partido. La colonización dejaba de ser un accidente demográfico para convertirse en un proyecto.

El ciclo se recompuso una vez más. Bajo la amnistía de Alberto Lleras Camargo, en 1958, las autodefensas comunistas volvieron a un modo de asentamiento agrario. Entre 1958 y 1964 funcionaron como comunidades campesinas armadas más que como guerrillas móviles. Pero la coexistencia terminó cuando Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano y senador conservador, denunció en la tribuna del Congreso la existencia de "repúblicas independientes" —Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero—, comunidades campesinas comunistas que según él desafiaban la soberanía del Estado. La expresión hizo carrera. El gobierno de Guillermo León Valencia y el mando militar diseñaron el Plan Lazo, con sus tres fases —guerra psicológica y acción cívico-militar, bloqueo económico y militar, agresión punitiva con tropas y armamento moderno— y en mayo de 1964 el Ejército atacó Marquetalia. Los guerrilleros escaparon por trochas hacia el Huila, el Cauca y Caldas, se replegaron a Riochiquito, y allí prepararon la primera conferencia del que se llamaría Bloque Sur. El 20 de julio de 1964, desde las montañas, se firmó el Programa Agrario Guerrillero, que declaraba que sus autores eran "revolucionarios que luchan por un cambio de régimen".

A finales de 1965, en Riochiquito, la I Conferencia del Bloque Sur unificó los destacamentos de Marquetalia, Riochiquito, Natagaima, El Pato y Guayabero —unos cien combatientes— bajo un mando común. En 1966, el Bloque Sur adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Manuel Marulanda Vélez, formado en las guerrillas del sur del Tolima donde había sido lugarteniente de Charro Negro, quedó como comandante general. La colonización armada tenía, desde entonces, sigla propia.

Las oleadas amazónicas: espontánea, comunista, institucional

Mientras el conflicto adquiría nombre en el sur del Tolima, la Amazonia occidental —Putumayo, Caquetá, Guaviare, suroccidente del Meta— vivía sus propias oleadas. Distinguirlas es indispensable, porque la colonización armada no fue un fenómeno homogéneo sino un abanico de formas superpuestas.

La primera oleada, en la práctica espontánea, la protagonizaron desde los años cincuenta campesinos desplazados por la violencia política. Cruzaron la cordillera Oriental sin acompañamiento estatal y se asentaron en el piedemonte amazónico, sobre todo en Caquetá y Meta. No tenían organización política formal; tenían la urgencia. Su llegada transformó regiones enteras: la Amazonia occidental, entre 1947 y 1962, vio uno de los procesos migratorios más importantes del país.

La segunda oleada fue la comunista y armada. Núcleos de resistencia campesina, provenientes principalmente de Huila, Cundinamarca y Tolima, formaron columnas de marcha que se movieron organizadamente para poblar zonas como la Sierra de La Macarena. Huían de la violencia y del acaparamiento de tierras en las cordilleras, pero se movían con dirección política. Esas columnas de marcha —antecedente inmediato de las FARC— son la expresión más literal del concepto: colonización con fusil y con línea.

La tercera oleada fue la institucional. Su embrión fue el Plan Nacional de Rehabilitación y Socorro, ordenado por la Ley 20 de 1959, que puso a la Caja Agraria a organizar colonias oficiales en baldíos de Caquetá y Meta. Unas tres mil personas recibieron parcelas; se financiaron puestos de salud, escuelas y bodegas. En 1961, el gobierno de Alberto Lleras Camargo expidió la Ley 135 de Reforma Agraria, que creó el INCORA, con la promesa de crédito supervisado, titulación, asistencia técnica y vías de acceso. Lleras Camargo celebró la ley como el momento culminante de su gobierno. Los grandes propietarios se resistieron desde el primer día. En el Meta, la implementación empezó apenas en julio de 1964, en Acacías, Guamal, San Luis de Cubarral, el norte de Granada, San Martín y Fuente de Oro. La reforma se aplicó siempre lejos, siempre en la frontera.

Y ahí apareció el problema: muchas de las zonas que el INCORA escogía como baldíos ya estaban ocupadas por colonizadores previos. Como oficialmente seguían siendo baldíos, los funcionarios los desconocieron y buscaron nuevas tierras, empujando la frontera aún más lejos. La colonización institucional, lejos de estabilizar al colono, contribuyó a su desplazamiento. En las zonas de colonización la propiedad se concentraba rápidamente en manos de grandes latifundistas. El ciclo se recomponía: el colono desmontaba, un comprador de mejoras llegaba, el pequeño vendía, el ganado sustituía al cultivo, el colono se iba más lejos. En Caquetá, en el piedemonte llanero, en el Sarare, en el Ariari, en el Magdalena Medio, la economía de las zonas de colonización terminó ligada a la ganadería y al latifundio.

Sobre esta base se montó, en los años ochenta, la triple articulación que da título al libro pionero. La coca no llegó a un vacío: llegó a un campesinado ya empobrecido, con crédito escaso, sin transporte, con productos —plátano, arroz, maíz, yuca— cuya comercialización era ruinosa. En el Putumayo, la introducción del cultivo evitó el colapso del proceso colonizador: permitió mantener la campesinización allí donde el modelo estatal había fracasado. En el Catatumbo y el Sarare, los cultivos iniciados en los ochenta se consolidaron en los noventa, cuando la apertura económica hundió los precios agrícolas. Colombia pasó a ser el primer productor mundial de hoja de coca en 1997. La colonización armada tenía economía propia.

La red: intelectuales, líderes y territorios

Ninguna categoría se sostiene sin autores que la trabajen. La red intelectual de la colonización armada tiene nombres precisos. Alfredo Molano Bravo recorrió durante décadas las trochas del Ariari, del Guayabero, del Duda, del Caquetá, y devolvió en libros y crónicas una etnografía de colonos que ningún archivo oficial habría producido: voces, itinerarios, mapas mentales de familias que abrieron monte y perdieron finca. Darío Fajardo Montaña sistematizó la lógica cíclica del proceso —migración, colonización, conflicto, migración— y mostró que la política agraria colombiana había convertido la frontera en la única respuesta posible a la presión campesina. Absalón Machado, desde los estudios sobre estructura agraria y con datos duros, documentó la persistencia y agravamiento de la concentración de la propiedad: entre 1970 y 2014, el coeficiente Gini de tierra en Colombia pasó de 0,86 a 0,905, y los predios mayores de mil hectáreas subieron del 30,4 % al 61,2 % del área agropecuaria. Alejandro Reyes Posada rastreó el mapa del despojo asociado al narcotráfico y al paramilitarismo. Gonzalo Sánchez, desde la historia política y la memoria, integró las violencias colombianas en una lectura de larga duración. Catherine LeGrand aportó el sustrato de siglo XIX que hacía inteligible el patrón. Erna von der Walde, desde la crítica cultural, iluminó las representaciones y silencios del colono en la imaginación nacional.

Los líderes de carne y hueso completan el mapa. Juan de la Cruz Varela y su Sumapaz. Charro Negro —Jacobo Prías Alape, asesinado en 1960— y sus guerrillas del sur del Tolima. Manuel Marulanda Vélez, que sobrevivió a Marquetalia y llevó al Bloque Sur hasta la sigla FARC. Los parceladores anónimos de El Pato, que asignaban 50 hectáreas y arbitraban conflictos entre familias recién llegadas. Y, en las sombras del ciclo, los que llegaron después: Gonzalo Rodríguez Gacha, alias "El Mexicano", que puso las autodefensas del Magdalena Medio a proteger sus laboratorios de cocaína en los Llanos del Yarí; Henry Pérez, que hacia 1987 compró tierras en Urabá con su padre y coordinó con Fidel Castaño las primeras masacres en la zona bananera; Hernán Giraldo Serna, colono antioqueño en la Sierra Nevada de Santa Marta, que fundó un grupo paramilitar al servicio de hacendados y narcotraficantes.

Los territorios funcionan casi como personajes. Sumapaz, cuna del agrarismo comunista y del cacicazgo de Varela. Viotá, isla roja al pie de Bogotá. Sur del Tolima, cordillera de rebeldías. Marquetalia, mito fundacional. Riochiquito, El Pato, Guayabero, primeros bastiones. Ariari y Duda, cinturones de colonización comunista y luego de coca. Caquetá y Putumayo, laboratorios de las tres oleadas. Urabá, gozne entre el banano, el paramilitarismo y el narcotráfico. Magdalena Medio, matriz del paramilitarismo cocaínero. Cada uno tiene su cronología, sus caciques, sus masacres.

La huella: reconcentración, despojo y disputa del concepto

El desenlace, si puede hablarse de tal cosa, es un cierre que reproduce el comienzo. Entre 1980 y 2000, las zonas de colonización armada vivieron una segunda ronda de despojo, ahora bajo la forma del paramilitarismo asociado al narcotráfico. Las autodefensas del Magdalena Medio se proyectaron a los Llanos del Yarí, a Putumayo y a Nariño para proteger la infraestructura del negocio. En Urabá y el sur de Córdoba, hacendados resentidos por la extorsión guerrillera, el Cartel de Medellín y los hermanos Castaño montaron el corredor que en los noventa se volvería expansión nacional. Las Convivir —cooperativas de seguridad legalizadas a mediados de los noventa— dieron cobertura jurídica y capacidad de coordinación a las estructuras paramilitares, que se convirtieron en uno de los ejes de la expansión. Salvatore Mancuso y otros jefes las usaron como plataforma.

En el Meta, las masacres de Mapiripán, el 14 de julio de 1997, y de Puerto Alvira, el 4 de mayo de 1998, se ejecutaron para controlar el cultivo de coca y el tráfico por el río Meta. En el sur de Bolívar, el área sembrada de coca se triplicó entre 1998 y 2000 y alcanzó su máximo histórico de 5.960 hectáreas, en coincidencia exacta con la conquista territorial paramilitar. Entre 1997 y 2004, el periodo de mayor intensidad del desplazamiento forzado en la historia colombiana, la expansión paramilitar dejó más de 150.000 homicidios y desapariciones y más de 3,5 millones de desplazados. La tenencia de la tierra fue factor clave de financiación paramilitar; el despojo, fin no siempre declarado pero recurrente, con víctimas de perfiles diversos. En muchas zonas de colonización, la propiedad terminó, otra vez, en pocas manos: las mismas o distintas, poco importa.

La disputa historiográfica en torno al concepto vive de estas tensiones. En un extremo, la tentación de convertir colonización armada en llave universal: todo se explicaría porque el campesino colono se organizó y se armó, y el resto —FARC, coca, paramilitares— fluye del guion. En el otro extremo, la advertencia original de Jaramillo, Mora y Cubides: no todos los frentes de las FARC nacieron de colonizaciones armadas, ni todo colono armado fue guerrillero, ni la coca fue un desenlace inevitable. Entre ambos extremos, la lectura razonable es la que reconoce a la vez la matriz estructural —la negativa histórica del Estado colombiano a redistribuir tierra, el uso de los baldíos como sustituto de reforma agraria, el ciclo desmonte-despojo— y la contingencia de las decisiones: la política del Partido Comunista de mantener armas tras la amnistía de Rojas, la maniobra de Varela el 31 de octubre de 1953, la denuncia de Álvaro Gómez sobre las "repúblicas independientes", el ataque a Marquetalia en mayo de 1964, la llegada de la coca al Putumayo en los años setenta, el ingreso del paramilitarismo al Yarí. Sin esas coyunturas, la misma estructura habría podido producir protestas legalistas, migraciones urbanas, colonizaciones más pacíficas. Con ellas, produjo lo que produjo.

Los efectos contrarreformistas del Pacto de Chicoral, firmado en enero de 1972 bajo el gobierno de Misael Pastrana, sellaron la lógica: dejaron intacta la concentración en las zonas agrícolas centrales y empujaron al campesinado hacia la colonización periférica, hacia los barrios subnormales de las ciudades o hacia parcelas de pancoger insuficientes. El impulso reformista se debilitó en la segunda mitad de los setenta y en los ochenta. La ley agraria de 1994, ya en clima neoliberal, no revirtió el proceso. La reforma rural integral pactada en el Acuerdo de La Habana en 2016 tomó nota del problema, pero su implementación ha sido lenta y desigual.

La huella del concepto en la vida pública colombiana es doble. Por un lado, dio a la historiografía un marco para leer la geografía del conflicto: sin colonización armada no se entiende por qué las FARC crecieron donde crecieron, por qué el paramilitarismo se implantó donde se implantó, por qué la coca sustituyó al café en ciertos piedemontes y no en otros. Por otro, ofreció al debate político una categoría incómoda que obliga a admitir lo que buena parte del país prefiere olvidar: que el conflicto colombiano no fue una infección externa —comunismo internacional, narcotráfico transnacional— sino un producto local, cultivado durante un siglo en el hueco entre la ley agraria y su incumplimiento. En ese hueco germinaron primero las autodefensas de Sumapaz y del sur del Tolima; luego las FARC de Marquetalia; después las bonanzas de coca del Guaviare y del Putumayo; por último, el paramilitarismo del Magdalena Medio y de Urabá. Cada capa se montó sobre la anterior, cada una despojó a los que llegaron antes, cada una empujó la frontera un poco más lejos.

Que la expresión colonización armada se haya consolidado tardíamente —tres décadas después de la intuición de Buenaventura, y solo cuando Jaramillo, Mora y Cubides la anclaron en el debate académico— no es una curiosidad menor. Nombra el desfase, típico en Colombia, entre lo que el país vive y lo que se permite pensar sobre sí mismo. Nombrar el mecanismo no lo desactivó: mientras la reforma agraria siga siendo un pendiente y la frontera agrícola siga desplazándose, la colonización armada seguirá siendo, más que un concepto historiográfico, la forma habitual en que Colombia hace su geografía.

04

En el archivo

81 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Regeneración1886–19291
  1. 1929Levantamiento bolchevique del Líbano y Chucurí (1929)Hecho
02La Violencia1946–195723
  1. 1946La Violencia (1946–1957)Época
  2. 1948Eliseo Velásquez RodríguezFicha
  3. 1948Movilización popularFicha
  4. 1949Guerrillas del Llano y autodefensas comunistas del Tolima (1949–1955)Hecho
  5. 1949Guerrillas liberales y autodefensas campesinas (1949–1953)Hecho
  6. 1949Jacobo Prías AlapeFicha
  7. 1950Guerrilla liberalFicha
  8. 1950Rafael Rangel GómezFicha
  9. 1950Resistencia campesinaFicha
  10. 1950Violencia ruralFicha
  11. 1951Eduardo Franco IsazaFicha
  12. 1951Escisión entre 'limpios' y 'comunes' en El Davis (1951–1953)Hecho
  13. 1951Pacto de Sogamoso (1951)Hecho
  14. 1952Gerardo Loaiza AldanaFicha
  15. 1952Guadalupe Salcedo UndaFicha
  16. 1952Isauro YosaFicha
  17. 1952Migración forzadaFicha
  18. 1953Dumar Aljure NassifFicha
  19. 1953Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)Hecho
  20. 1953La amnistía de Rojas Pinilla de 1953 y las paces incompletas de ColombiaPregunta
  21. 1954Guerra de Villarrica y Columnas de Marcha (1954–1955)Hecho
  22. 1955VillarricaFicha
  23. 1958BandolerismoFicha
03Frente Nacional1958–197410
  1. 1958Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)Hecho
  2. 1959Ley 2 de 1959 y las Reservas Forestales nacionalesHecho
  3. 1960RiochiquitoFicha
  4. 1961Repúblicas independientesFicha
  5. 1964Las guerrillas colombianas y el Frente NacionalPregunta
  6. 1964MarquetaliaFicha
  7. 1964Operación Marquetalia y el nacimiento de las guerrillas (FARC, ELN, EPL)Hecho
  8. 1966Ciro Trujillo CastañoFicha
  9. 1966InsurgenciaFicha
  10. 1967Decretos 157 y 158 de 1967: concesiones extraordinarias a Texas Petroleum en el PutumayoHecho
04Crisis y narcotráfico1974–19903
  1. 1980ColonizaciónFicha
  2. 1982Las FARC y la economía cocalera, 1982-2016Pregunta
  3. 1984Casa VerdeFicha
05Constitución de 19911991–20023
  1. 1995Jorge Briceño (Mono Jojoy)Ficha
  2. 1996Las marchas cocaleras y la frontera agraria (1996–2000)Hecho
  3. 1998Hernán Giraldo SernaFicha
06Seguridad Democrática2002–20163
  1. 2001Fumigaciones aéreas con glifosato, efecto globo y desplazamiento cocalero (2001–2008)Hecho
  2. 2002Control territorialFicha
  3. 2013Soberanía alimentariaFicha
07Posconflicto2016–presente1
  1. 2019Iván MordiscoFicha
08Transversal36
  1. 1612NeivaFicha
  2. 1819Llanos OrientalesFicha
  3. 1886La DoradaFicha
  4. 1900Frontera internaFicha
  5. 1900Las periferias colombianas y la exclusión territorial deliberadaPregunta
  6. 1905HuilaFicha
  7. 1930SumapazFicha
  8. 1948Autodefensa campesinaFicha
  9. 1950Frontera agrícolaFicha
  10. 1950Juan de la Cruz VarelaFicha
  11. 1950San Vicente de ChucuríFicha
  12. 1950TolimaFicha
  13. 1952YacopíFicha
  14. 1960FlorenciaFicha
  15. 1960Frontera agrariaFicha
  16. 1961Colonización dirigidaFicha
  17. 1961Combinación de formas de luchaFicha
  18. 1964Geografía del conflictoFicha
  19. 1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Pregunta
  20. 1965El PatoFicha
  21. 1965SimacotaFicha
  22. 1966Manuel Marulanda VélezFicha
  23. 1969Puerto GaitánFicha
  24. 1976SaravenaFicha
  25. 1980ApartadóFicha
  26. 1980CimitarraFicha
  27. 1984La MacarenaFicha
  28. 1985Alfredo Molano BravoFicha
  29. 1985Del país del café al país de la cocaínaPregunta
  30. 1985Economía de guerraFicha
  31. 1990El Carmen de ChucuríFicha
  32. 1990El CastilloFicha
  33. 1991GuaviareFicha
  34. 1995Alto SinúFicha
  35. 1997San José de ApartadóFicha
  36. 1998Zona de despejeFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Catherine LeGrand — historiadora que documentó sistemáticamente los enfrentamientos entre colonos y terratenientes en Colombia entre 1850 y 1950, aportando la base empírica sobre la violencia como mecanismo de resolución de conflictos agrarios en la frontera
  2. 02Juan de la Cruz Varela — líder agrario del Sumapaz que encarnó el modelo de colonización armada comunista: control político del territorio, entrega simbólica de armas en 1953 y evacuación organizada tras la ofensiva de Villarrica en 1955
  3. 03Manuel Marulanda Vélez — formado en las guerrillas comunistas del sur del Tolima, comandó el Bloque Sur y luego las FARC, organización que emergió directamente de los núcleos de colonización armada establecidos tras la ofensiva de Villarrica
  4. 04Marquetalia — enclave de autodefensa campesina comunista cuyo ataque militar en 1964 precipitó la transformación de la colonización armada en guerrilla revolucionaria y el nacimiento formal de las FARC
  5. 05La Violencia (1946-1958) — principal detonante de la segunda oleada colonizadora, que desplazó miles de campesinos hacia los Llanos Orientales, Caquetá, Guaviare y Norte de Santander, activando dinámicas de despojo y reproduciendo en las nuevas fronteras las condiciones de conflicto de origen
  6. 06Economía cocalera — articulación posterior de la colonización armada con el cultivo de coca, documentada por Jaramillo, Mora y Cubides, que transformó la frontera agrícola en escenario de financiamiento guerrillero y posterior disputa paramilitar
06

Documentos y fragmentos citados

64 documentos · 84 fragmentos

01Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 50, 53, 583 citas
[1]

“país en el medio” que, contrariado con el teatro del Caguán, acogió con entusiasmo la Política de Seguridad De- mocrática del presidente Uribe y cambió los balances previos (Palacios, 2006). Un tópico del conflicto colombiano señala la proclividad de los colonos a involucrarse, como quedó demostrado en esa amalgama…

p. 58
[55]

a este pueblo fue porque echaron a robarse unos con otros. En la cosecha de café se robaban y no había castigo para nadie. No había remedio. Entonces ya se infundió que iba a llegar una gente que le daba duro a los que robaban y les daban también a los que vivían mal y esta ban juntados con otras señoras. También les…

p. 53
[56]

clientelismo, colonizaciones inte riores y contrabando) que contribuyeron a mantener y enredar el conflicto. A mediados de 1980 se había formado el tejido apropiado para que el despe gue de la economía de la droga implicara grandes dosis de violencia; ofrecía oportunidades a las farc, el m -19, el e pl y el e l n, a…

p. 50
02Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 198, 3942 citas
[2]

1985), 85. 33. Malcolm Deas, "El rompecabezas de la paz," El Tiempo, Lecturas Dominicales, April 19, 1986. 34. Arturo Alape, La Paz, la violencia: Testigos de excepción (Bogotá, 1985), p. 367. 35. Ricardo Santamaría and Gabriel Silva, Proceso político en Colombia (Bogotá, 1984), 69. 36. Zabala, "La toma del Palacio de…

p. 394
[9]

As Darío Fajardo and Medófilo Medina have shown, the uncertainty of land titles in these areas was such that the "agrarian question" remained very much alive. These were also regions with considerable preexisting peasant politicization, through the Communist party, the Partido Socialista Revolucionario, and Gaitán's…

p. 198
03Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 21, 582 citas
[3]

niveles y la magnitud de esta resistencia dependieron, asimismo, del tipo de relaciones de producción que caracterizaban a cada región: relaciones y estructura de clase, contingencia política, ritmo de inte- gración de la región al sistema capitalista global y función de las insti- tuciones del Estado. Colombia…

p. 58
[4]

de esta fase de la lucha fue una estructura de clases basa- da en la extensión de la tierra poseída que, a comienzos del siglo se configuraba así: rninifundio en las tierras altas; un sistema mixto de pro- ducción en las laderas, y latifundios en las llanuras 6. Estos patrones de producción todavía caracterizan el…

p. 21
04Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 33, 3032 citas
[5]

lectura que se le quiera dar? En efecto. Es una historia de los conflictos agrarios en Co- lombia. Es también un análisis comparado, así sea solo con la mirada periférica. Es, ciertamente, una historia de nuestro Estado y de la manera en que actuó y se construyó en nuestros territorios de colonización. No menos…

p. 33
[7]

Sobre el sur de Tolima, véase Medófilo Medina, <<La resistencia... », p. 249. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-I950) contra pequeños propietarios y colonos. Las amenazas de muerte y los incendios obligaban a muchos campesinos a vender sus tierras a cualquier precio o sen- cillamente a abandonarlas,…

p. 303
05Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 171, 1752 citas
[6]

Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…

p. 175
[35]

su marginalidad. Para permitir y justificar la violencia se acuerdan derechos y reglas fuera de las leyes estatales. Hoy, los habitantes del Putumayo se remiten a este periodo histórico para explicar el por qué de la “barbarie” que según sus dirigentes, caracteriza la violencia en el departamen- to (Plan de Desarrollo…

p. 171
06Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3841 cita
[8]

tan sólo obtu- vieron el asentamiento de unos pocos pioneros, mientras el interés coloni- zador se dirigía a las inmediaciones de las áreas ya incorporadas. Alrededor de 1945 empezó a gene- ralizarse la agricultura de corte em- presarial, la cual desplazó a los cam- pesinos de algunas zonas mecaniza- bles, como…

p. 384
07El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 2931 cita
[10]

Violencia no se pueda vincular directamente al comportamicn to o los “intereses”—independientemente de lo que se entienda por esa expresión— de ciertas clases sociales, sí está críticamente ligada al diseño institucional de los derechos de propiedad sobre la tierra, es decir, a la “expansión de Legrand” y a la…

p. 293
08Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5091 cita
[11]

y conflicto La extrema pobreza en muchas regiones campesinas y sectores urbanos, así como la exagerada concentración de tierras en nuestro país, alimentaron el alto número de personas que se aventuraron a colonizar el piedemonte amazónico desde mediados del siglo XX. Dicha ocupación ha consistido en un largo proceso…

p. 509
09Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 661 cita
[12]

total del país vive en la gran región oriental de la Amazonía y la Orinoquía. La colonización es conflictiva porque los grupos iniciales de campesinos que desmontan la selva o los bosques de galería llaneros son desplazados por los grandes compradores de mejoras, que concentran la propiedad para la ganadería extensiva…

p. 66
10When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1603 citas
[13]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
[14]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
[15]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
11Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1571 cita
[16]

especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…

p. 157
12Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3181 cita
[17]

agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…

p. 318
13Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1771 cita
[18]

durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…

p. 177
14Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 682 citas
[19]

con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…

p. 68
[20]

con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…

p. 68
15Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 cita
[21]

comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…

p. 51
16Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 45, 492 citas
[22]

la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…

p. 45
[74]

Luna; y el sacerdote Camilo Torres, que ofreció una mediación entre los campesinos y las autoridades, por lo que fue tildado por la prensa conservadora como “crip- tocomunista”. El episodio desencadenó protestas por parte del Movimiento Revolucionario Liberal (mrl) y del Partido Comu- nista, y debates en la Cámara de…

p. 49
17Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 100, 1032 citas
[23]

destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…

p. 100
[72]

historiadores y analistas del fenómeno guerrillero en Colombia. Lo cierto es que, más allá de si el nacimiento de las FARC estaba o no inscrito en la lógica del desarrollo histórico. El PCC y el cerco militar contra Marquetalia le sirvió a la incipiente organización guerrillera para crear un poderoso mito fundacional.…

p. 103
18Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 221 cita
[24]

el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…

p. 22
19Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[25]

como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…

p. 101
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 54, 572 citas
[26]

Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…

p. 54
[34]

El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…

p. 57
21Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1541 cita
[27]

hacia Ríochiquito, en el Cauca, por el filo de la cordillera central. Los que tomaron el camino del Sumapaz fue- ron acogidos por un veterano líder agrario de estirpe gaitanista, Juan de la Cruz Várela, llevado gradualmente por la Violencia a hacer la causa co- mún con sus antiguos rivales, los co- munistas. Varela,…

p. 154
22A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 372 citas
[28]

f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…

p. 37
[29]

f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…

p. 37
23La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 441 cita
[30]

ya era enemigo. Allá no llegaba a preguntar nadie que si uno era conservador o liberal, allá llegaban a matar. Después nosotros nos enteramos que se hizo una reunión muy grande con todas las guerrillas: las del sur del Tolima, las de Cundinamarca y la de río Chiquito en el Cauca; en la que se plantearon qué hacer,…

p. 44
24Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 10, 292 citas
[31]

All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…

p. 10
[70]

the Colombian state had devoted over US$17 million alongside one-third of its entire army to defeat Marulanda and the network of self-defense communities (Alejandro and Billon, 1999; de la Peña, 1989: 354; Gott, 1970: 249; Lartéguy, 1970: 148). Using general infla- tion rates, the operation would today total almost…

p. 29
25La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[32]

(2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…

p. 346
26Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 401 cita
[33]

décadas an- teriores. La violencia mutó a una forma bandoleril, que en la región próxima a Cundinamarca encontró lugar en la zona esmeraldera de Boyacá y la figura de Efraín Guzmán (Sánchez, Meertens y Hobsbawm, 1985). La paz duró poco en el país. La confrontación se reactivó en 1955 con la guerra de Villarrica…

p. 40
27More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 601 cita
[36]

with sometimes as many as 50,000 acres. Higher up, where the land was poorer, the settlements were more mixed and included families that belonged to Colombia's Communist Party. I discovered that the region's political legacy was not hidden but re- mained proudly on display in the offices of the El Castillo mayor and…

p. 60
28Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 89, 1002 citas
[37]

excess population from the Departments of Santander, Norte de Santander, and Boyacá was the piedmont region on the eastern side of the Andes, or, in other words, the territories of Caquetá, Arauca, and the Depart- ment of Meta. Lleras Camargo accepted Lebret’s recommendations and began to implement them. 30 The first…

p. 100
[39]

that in order to receive legal title, the cultivator of baldíos had to develop at least two-thirds of the land that he or she was claiming and that fifty hectares was the ideal size of such a claim. The aim was to help both those peasants whose EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM…

p. 89
29Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 421 cita
[38]

El programa de apoyo a la colonización en el Meta contemplaba tambien el apoyo al crédito supervisado a partir de la “Titulación, asistencia técnica y crédito a colonos del Valle del Ariari, municipios de Granada, Fuente de Oro, Acacías, Guamal, San Martín y San Luis de Cubarral. Y construcción CAPÍTULO I ANTECEDENTES…

p. 42
30El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[40]

de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…

p. 332
31El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[41]

de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…

p. 332
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 cita
[42]

jueces agrarios y estableció mecanismos para evitar la acumulación ociosa de baldíos, lo que a la larga les permitió a muchos campesinos hacerse con la propiedad de la tierra que ocupaban. Así se inició una tradición en el modelo de garantía del derecho a la tierra del campesinado que privilegió la entrega de baldíos…

p. 50
33No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[43]

las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…

p. 45
34Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 292 citas
[44]

36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

p. 29
[45]

36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

p. 29
35Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[46]

situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…

p. 445
36Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3372 citas
[47]

y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…

p. 337
[48]

y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…

p. 337
37Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 641 cita
[49]

í a distributiva. Juzgada por estos prop ó sitos, la ley 200 efectivamente fue eficaz, casi.totalment é en cuanto al segundo de los prop ó sitos y un poco menos en cuanto al primero. El primer efecto fue propi ciar, a costa de las tierras agr í colas, la expansi ó n de la ganader í a como forma de “ ocupaci ó n econ ó…

p. 64
38El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 361 cita
[50]

la conformación de una amplia capa media campesina que pro- dujera grandes excedentes agrícolas que sirvieran para obtener un bajo nivel de precios para las subsistencias (salarios) y ma- terias primas de la industria, para dar lugar a un alto nivel de exportaciones agrícolas diferentes al café y para constituirse, en…

p. 36
39Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4891 cita
[51]

los escasos beneficios de subsistencia que se obtienen en la producción en estos suelos frágiles y pobres. El acaparamiento improductivo de las mejores tie - rras ha sido la fuente de rentas de las familias dominantes de las regiones fértiles, sin devolver en impuestos el costo de oportunidad que paga el resto de la…

p. 489
40Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5251 cita
[52]

reclamantes de tierras era su “inscripción en las listas municipales de impuestos” (Legrand, 1988, páginas 97-99). La ocupación de tierras incultas generalmente daba lugar a acciones de desalojo por parte de la guardia departamental, a las cuales los campesinos oponían resistencia, a veces pacífica y a veces violenta.…

p. 525
41Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 481 cita
[53]

la dinámica poblacional de la región (Botero, 1990, p. 19-29). Los altos precios internacionales del banano aumentaron el interés por la le- galización de la tenencia de la tierra y la adquisición de predios para vincularse a este negocio, ya que uno de los requisitos solicitados era contar con títulos de propiedad.…

p. 48
42Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2681 cita
[54]

50 a 100 has 2,4 98 5,9 21 100 a 500 has 1,7 99,7 12,6 33,6 500 a 1.000 has 0,2 99,9 4,8 38,4 >1000 has 0,2 100,1 61,2 99,6 Sin contar los territorios étnicos del censo agropecua- rio, el Gini de 2014 se reduce a 0, 905, bastante mayor que el de 1970 que alcanzó 0, 86, reflejo de la concentración de la propiedad que…

p. 268
43Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2441 cita
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el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…

p. 244
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
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colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…

p. 62
45Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 1831 cita
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ilícitos y organización social de los mismos 83. Una campesina de Puerto Asís recuerda esta época de la siguiente manera: Salía mucha comida: plátano, yuca, arroz, maíz. Para el lado de nosotros no era tan productiva la tierra, pero pa’ este lado sí era. Eso llegaban los botes llenitos de plátano, maíz y arroz.…

p. 183
46Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2201 cita
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insumos, por parte de los narcotraficantes. Todo se enmarca en un cuadro de desempleo y pobreza créni- ca de la poblacién campesina, consecuencia de la falta de infraestructura, medios de transporte, crédito, apoyo tecnolégico y facilidades de comercializacién y merca- deo para los productos agropecuarios…

p. 220
47Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 971 cita
[61]

y otros grupos delincuenciales, tal como lo confirmó el relato del excombatiente: «Era que eso [el proceso de desmovilización] no tenía ningún futuro para el com- batiente raso, o sea la gente sentía que después de tener un arma, ser alguien con poder en una región, tener un uniforme, salir a dormir en el piso, sin…

p. 97
48Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1001 cita
[62]

1987. El quinto periodo (1988-1990) está marcado por la disminución del precio de la coca, la intensificación de la lucha contra el narcotráfico y el inicio de una nueva oleada migratoria proveniente de zonas como Huila, Cauca, Valle del Cauca, Nariño, la zona cafetera y del Ecuador. Ramírez, Entre el Estado y la…

p. 100
49Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2241 cita
[63]

Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…

p. 224
50El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 992 citas
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como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

p. 99
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como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

p. 99
51La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 361 cita
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Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

p. 36
52Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1421 cita
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de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…

p. 142
53La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 89, 902 citas
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a veces las pala- bras de Marulanda: “‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la…

p. 90
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“‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la trocha central, quizá, es la trocha que…

p. 89
54¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 771 cita
[71]

34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…

p. 77
55Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 2061 cita
[73]

former liberal guerrilleros, such as “Peligro”. We entered Marquetalia without the peasants having to be evac- uated. In December 1965, the last operation in El Pato and Guayabero was undertaken 22 (Ruiz N. 1992 Apud Leal B. 2002: 44) 21 In the original: “Como se ha mostrado cierta extrañeza porque el Ministro de…

p. 206
56Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1551 cita
[75]

región del Magdalena Medio fueron: San Vicente de Chucurí (1.026 personas), El Carmen de Chucurí (904 personas), Cimitarra (818 personas), Barrancabermeja (489 personas), Yacopí (473 personas), y Puerto Boyacá (395 personas). 155 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio Así también lo reconoció el propio…

p. 155
57La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 2971 cita
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Eduardo Ramírez, 95 Hacia 1987 el paramilitarismo del Magdalena Medio comenzó a perturbar re- giones de Córdoba y Urabá. La expansión del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez a territorios que transcendían al Magdalena Medio tuvo cierta semejanza con el proceso de enquistamiento que años atrás…

p. 297
58Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5551 cita
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organización y el 30 % restante se destinaba al sostenimiento del grupo armado» 1744. Desde esta región del Magdalena Medio y del sur de Córdoba y el Urabá, hacia mediados de los años noventa, se inició la mayor expansión del paramilitarismo, uno de cuyos fines estuvo relacionado con la proyección del narcotráfico.…

p. 555
59Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 991 cita
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Sierra Nevada de Santa Marta, en los depar- tamentos de Guajira, Magdalena y Cesar, reunió su importancia estratégica como ruta de salida del narcotráfico con la creación de un grupo paramilitar dirigido por un colono antioqueño, Hernán Giraldo Serna, que prestó servicios de seguridad para grandes ha- cendados y…

p. 99
60Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 731 cita
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Tierras y territorios en las versiones de los paramilitares (CNMH, 2012c), Romero (1995 y 2003), Dun- can (2006) y Ronderos (2104) resaltan cómo la denominada Casa Castaño fue central en la transición entre la primera generación y la segunda generación paramilitar, mediante la conformación de las ACCU, a mediados de…

p. 73
61Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 611 cita
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hecho, la violenta expansión paramilitar que se produjo entre 1997 y 2004 dejó más de 150 mil homicidios y desapariciones forzadas, además más de 3.5 millones de desplazados forzados. En todo caso, esta ola de violencia se desató mientras el país observaba el fracaso de los diálogos del Caguán y se creaba la imagen de…

p. 61
62Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 241 cita
[81]

por Fidel Castaño en el sur de Córdoba y Urabá, en los últimos años ochenta, de manera que su despliegue se relaciona con la compra de tierras e instalación de infraestructura del nego - cio ilegal de la coca por parte de reconocidos miembros del Car - tel de Medellín y por los propios Castaño, con la fuerte ofensiva…

p. 24
63Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 511 cita
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disminución no son claras. Desde 1994 y hasta 1997, el número de hectáreas cultivadas osciló entre 2.000 y 2.500, pero a partir de 1998 se produjo un crecimiento sostenido de cultivos hasta el 2000, año en el que se triplica el área cultivada y alcanza su máximo histórico: 5.960 hectáreas (Minjusticia, Unodc, 2016, p.…

p. 51
64Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 4632 citas
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recibidos y, adicionalmente, complementan el entendimiento del fenómeno en: (i) la tenencia de la tierra como factor clave en la financiación del grupo armado y (ii) las violencias ejercidas hacia la población civil para fines de despojo. Los relatos recopilados también permiten identificar la forma en que algu- nos…

p. 463
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recibidos y, adicionalmente, complementan el entendimiento del fenómeno en: (i) la tenencia de la tierra como factor clave en la financiación del grupo armado y (ii) las violencias ejercidas hacia la población civil para fines de despojo. Los relatos recopilados también permiten identificar la forma en que algu- nos…

p. 463