Fumigaciones aéreas con glifosato, efecto globo y desplazamiento cocalero (2001–2008)
Entre 2001 y 2008, la aspersión aérea masiva con glifosato ejecutada bajo el Plan Colombia en Putumayo, Nariño y Caquetá destruyó cultivos lícitos e ilícitos, generó desplazamiento campesino e indígena hacia Ecuador y otras regiones, y produjo el llamado efecto globo: el traslado geográfico de los cultivos de coca hacia decenas de departamentos y hacia Perú, sin reducción neta sostenida del área sembrada.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 2001–2008
- Dónde
- Putumayo, Nariño, Caquetá, Tumaco, Meta, Guaviare, Catatumbo, Norte de Santander, Arauca, Cauca, Chocó, Ecuador
- Protagonistas
- Álvaro Uribe Vélez, Andrés Pastrana, Bill Clinton, George W. Bush, DynCorp, Brigada Antinarcóticos del Ejército colombiano, Departamento de Estado de Estados Unidos, Defensoría del Pueblo de Colombia, Comisión de la Verdad, Tribunal Constitucional del Ecuador, Pueblos Kofán, Siona, Awá y Motilón Barí
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- El Plan Colombia, rediseñado entre 1998 y 1999 bajo presión de la administración Clinton, desplazó su eje original de desarrollo rural hacia operaciones militares y erradicación química en regiones cocaleras, destinando más del 57% del gasto a operaciones antinarcóticos con fuerte componente militar y apenas el 8% al desarrollo alternativo.
- Putumayo y Caquetá concentraban cerca de la mitad de los cultivos de coca del país y estaban bajo control territorial de las FARC, lo que los convirtió en escenario piloto de la aspersión aérea masiva con glifosato desde 2001.
- La contratación de operadores privados como DynCorp y el uso de aviones del Departamento de Estado estadounidense —Turbo Thrushes y OV-10 Bronco— dotó a la campaña de una capacidad aérea de gran escala, con cartografía deficiente en zonas remotas que hizo inevitable la aspersión indiscriminada.
- La ausencia de condiciones estructurales alternativas —mercados rurales, presencia estatal, sustitución efectiva— hizo que la destrucción del cultivo por fumigación no eliminara los incentivos económicos para resembrar, reproduciendo el ciclo en nuevas regiones.
Consecuencias
- El efecto globo desplazó los cultivos de coca desde Putumayo y Caquetá hacia el Pacífico nariñense, el Catatumbo, Norte de Santander, Meta, Cauca y el bajo Cauca antioqueño; para 2016, Nariño encabezaba el ranking nacional con 42.627 hectáreas, superando al propio Putumayo.
- La aspersión indiscriminada destruyó cultivos de pancoger —plátano, yuca, maíz, chontaduro, cacao, lulo— junto con la coca, arruinando la seguridad alimentaria de comunidades campesinas e indígenas y acelerando el desplazamiento forzado hacia Ecuador y hacia centros urbanos.
- Las comunidades indígenas Kofán, Siona, Awá, Koreguaje y Motilón Barí reportaron contaminación de fuentes hídricas, daños en chagras y sistemas tradicionales de siembra, deterioro ambiental y afectaciones a la vida comunitaria que trascendieron el daño sanitario individual.
- El efecto globo se extendió más allá de las fronteras nacionales: los cultivos peruanos, que habían caído drásticamente en la segunda mitad de los noventa por la interdicción aérea, comenzaron a recuperarse a comienzos de los 2000 a medida que la presión del Plan Colombia empujaba la producción fuera de Colombia.
- La política de aspersión no logró una reducción neta sostenida del área sembrada de coca a escala nacional; la Comisión de la Verdad concluyó que extendió los cultivos a regiones donde antes no existían, reconfigurando la geografía del narcotráfico sin desmantelar su estructura.
- Las organizaciones y comunidades ecuatorianas fronterizas presentaron solicitudes formales ante el Tribunal Constitucional del Ecuador para exigir la suspensión de las fumigaciones, documentando afectaciones transfronterizas sobre salud, alimentación y medio ambiente que tensaron las relaciones bilaterales Colombia-Ecuador.
La clave interpretativa
Por qué importa
Las fumigaciones aéreas con glifosato entre 2001 y 2008 constituyen el experimento más costoso y extenso de erradicación química de cultivos ilícitos en la historia hemisférica, y su resultado —el efecto globo— cuestiona empíricamente la premisa central de la política antidrogas: que destruir la oferta en un punto del territorio equivale a reducirla globalmente. El episodio permite historizar la política antinarcóticos no solo como represión, sino como mecanismo de reconfiguración territorial que desplazó poblaciones, reordenó economías regionales y transfirió el problema a nuevas geografías sin resolverlo. Su legado persiste en la distribución actual de los cultivos de coca en Colombia y en el debate inconcluso sobre los costos humanos, ambientales y de soberanía de una estrategia diseñada en Washington y ejecutada sobre comunidades rurales colombianas.
Desarrollo histórico
La historia completa
Fumigaciones aéreas con glifosato, efecto globo y desplazamiento cocalero (2001–2008)
Entre 2001 y 2008, mientras aviones Turbo Thrush y OV-10 Bronco sobrevolaban a baja altura las selvas del Putumayo, Nariño y Caquetá liberando nubes de glifosato sobre hectáreas de coca y de yuca por igual, se ejecutó en Colombia la campaña de erradicación química de cultivos ilícitos más intensa jamás emprendida en el hemisferio. Fue la fase operativa central del Plan Colombia en su vertiente antinarcóticos: un programa de casi diez mil millones de dólares —financiado en un 35% por Estados Unidos— que prometía reducir a la mitad los cultivos de coca del país en seis años y erradicarlos por completo hacia 2005. Ocho años después, los cultivos no habían desaparecido: se habían mudado. El Putumayo, epicentro inicial de la aspersión, cedió el primer lugar al Pacífico nariñense; la coca reapareció en Norte de Santander, en el Meta, en el Cauca; el bajo Putumayo se vació de campesinos que cruzaron a Ecuador; y los pueblos Awá, Kofán, Siona y las comunidades del Catatumbo quedaron atrapados en un ciclo de fumigación, hambre, desplazamiento y retorno del cultivo. Ese episodio —conocido en la literatura antidrogas como efecto globo— es la clave para entender por qué una política antinarcóticos de esa magnitud terminó reconfigurando la geografía del narcotráfico colombiano sin destruirlo.
El plan que llegó como Marshall y aterrizó como fumigadora
El Plan Colombia fue presentado por el gobierno de Andrés Pastrana en septiembre de 1999 como una estrategia integral de lucha contra el narcotráfico y el subdesarrollo, invocando la retórica del Plan Marshall europeo. La propuesta original, redactada meses antes, tenía un componente fuerte de redistribución social y desarrollo rural. Entre 1998 y 1999, sin embargo, el plan fue rediseñado tras consultas con el gobierno de Bill Clinton y en el contexto del atasco del proceso de paz con las FARC en el Caguán: la versión aprobada, la que finalmente se financió, desplazó el eje hacia operaciones militares en regiones cocaleras, incentivos a la inversión extranjera y fortalecimiento de las fuerzas armadas. La ayuda estadounidense —cerca de 1.300 millones de dólares en la primera tanda, más de 2.500 millones acumulados entre 2000 y 2003— fue mayoritariamente militar, aunque presentada como antinarcótica.
Los números de la ejecución delatan el sesgo. Más de la mitad del gasto —cerca del 57,5%— se destinó a operaciones antinarcóticos y combate al crimen organizado, con un componente militar dominante; alrededor de un cuarto fue al fortalecimiento institucional; el desarrollo social y económico apenas rozó el 16%. Dentro de esa franja civil, el programa de Desarrollo Alternativo, teóricamente contraparte de la fumigación, se llevó la mitad, y las partidas para desplazados, reforma judicial y proceso de paz fueron descendiendo hasta cifras casi simbólicas. La aritmética presupuestal fijó de antemano el carácter del plan: la aspersión aérea era el instrumento, y todo lo demás, decoración.
Putumayo y Caquetá fueron designados escenario piloto. Concentraban cerca de la mitad de los cultivos de coca del país y estaban bajo control territorial de las FARC, lo que permitía articular en un solo teatro la erradicación química y la ofensiva militar. El Putumayo debía funcionar como región-laboratorio: un año de experimentación intensiva y luego expansión al resto del país. La infraestructura se levantó con rapidez. En el Fuerte Militar de Larandia, en Caquetá, se consolidó la Brigada Antinarcóticos del Ejército; en Putumayo operaron los batallones de la Brigada XXVII. El ala aérea del Departamento de Estado estadounidense aportó los aviones —Turbo Thrushes y OV-10 Bronco equipados con boquillas y tanques especiales— y contratistas como DynCorp asumieron buena parte del pilotaje y el mantenimiento. El herbicida elegido fue el glifosato, comercializado en Estados Unidos como Roundup, cuyo empleo contra la coca había sido resistido durante años por Bogotá y que solo la administración Clinton logró destrabar mediante acuerdo bilateral.
La aspersión como método: geografía y cifras del glifosato
Entre 1999 y 2004, los tres departamentos más asperjados del país fueron Putumayo —con Nariño pisándole los talones— y luego Guaviare, con 108.686 hectáreas fumigadas en ese quinquenio (18% del total nacional), Nariño con 100.837 hectáreas (16%) y Caquetá con 77.982 hectáreas (13%). Los tres concentraron por sí solos cerca del 47% de todas las hectáreas asperjadas del período. La lógica geográfica era clara: golpear primero las regiones de mayor densidad cocalera, en la Amazonia y el piedemonte, donde además la guerrilla tenía presencia consolidada. El objetivo no era solo destruir el cultivo, sino recuperar territorio.
A partir de 2003, la estrategia se extendió hacia Arauca, declarada Zona de Rehabilitación y Consolidación por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez en la primera fase de la Seguridad Democrática. Entre 2003 y 2008, Arauca acumuló 26.045 hectáreas asperjadas. En 2003, cuando se fumigaron cerca de 12.000 hectáreas en ese departamento, el cultivo de coca cayó a apenas 500 hectáreas —un descenso espectacular que la política oficial exhibió como prueba de éxito. Al año siguiente, con la aspersión continuando, los cultivos araucanos repuntaron a casi 1.600 hectáreas. El patrón se repetiría en todas partes: caídas rápidas seguidas de rebrotes tan pronto se aflojaba la presión aérea o los cultivadores se adaptaban.
La escala nacional de la operación fue enorme. Entre 2009 y 2013, Colombia mantuvo un ritmo de aproximadamente cien mil hectáreas asperjadas anuales, cifra que solo comenzó a declinar en 2013, cuando la erradicación aérea bajó a unas 47.000 hectáreas al año, anticipando la suspensión de la aspersión en 2015 tras el pronunciamiento de la Organización Mundial de la Salud sobre la probable carcinogenicidad del glifosato. Sumadas todas las hectáreas asperjadas en los tres departamentos piloto y sus zonas de expansión entre 2001 y 2008, la fumigación afectó una superficie que supera con holgura el millón de hectáreas —un dato que adquiere sentido pleno solo al contrastarlo con la evolución simultánea del área sembrada de coca a escala nacional, que no bajó de manera proporcional ni sostenida.
El efecto globo: cómo la coca se mudó
La expresión efecto globo —también llamado efecto balón— nombra el fenómeno por el cual la presión erradicadora sobre una región produce el desplazamiento de los cultivos hacia otra, no su desaparición. La Comisión de la Verdad lo documentó como el resultado más consistente de tres décadas de política antidrogas: los cultivos se movieron, no cayeron. En el caso del Plan Colombia, la dinámica es rastreable con precisión regional.
Las fumigaciones masivas iniciadas en Putumayo a finales de los años noventa y ejecutadas con toda intensidad desde 2001 empujaron los cultivos hacia el sur y hacia el occidente. Nariño —y en particular el Pacífico nariñense, con Tumaco, Barbacoas y los municipios del piedemonte costero— experimentó un auge cocalero directamente asociado a la puesta en marcha del Plan Colombia. Los narcotraficantes trasladaron cultivos y laboratorios al litoral aprovechando su acceso al mar, la frontera con Ecuador y el laberinto de caños de mangle que dificulta la vigilancia aérea. Para 2016 —última fotografía comparable del ciclo—, Nariño encabezaba el ranking nacional de cultivos de coca con 42.627 hectáreas, seguido precisamente por Putumayo con 25.162. El departamento que había sido durante años el segundo más asperjado del país había desplazado a su antiguo epicentro operativo.
El fenómeno no fue lineal ni unidireccional. En 2012, cuando Putumayo y Nariño mostraban caídas simultáneas, Norte de Santander registró un crecimiento notorio y el Cesar entró por primera vez a la lista de departamentos con presencia significativa de coca. El Catatumbo, la frontera colombo-venezolana, el bajo Cauca antioqueño, el Meta y el Guaviare fueron acogiendo, en oleadas sucesivas, la coca desplazada. La aspersión extendió los cultivos, según la propia Comisión de la Verdad, a regiones donde antes no existían.
El efecto globo tampoco se detuvo en las fronteras nacionales. En la década de 1980, Perú y Bolivia habían sido los principales productores mundiales de hoja de coca; la interdicción aérea peruana de mediados de los noventa —facilitada por el debilitamiento militar de Sendero Luminoso tras la captura de Abimael Guzmán— hundió los precios de la hoja en el Alto Huallaga hasta un 60% entre abril y agosto de 1995, al dificultar el transporte de pasta hacia los carteles colombianos. La producción cocalera se trasladó entonces hacia Colombia, que en 1997 se convirtió en el primer productor mundial de hoja de coca. A comienzos de los 2000, con el Plan Colombia en pleno despliegue, los precios de la hoja en Perú volvieron a subir respecto a los mínimos de 1995 y los cultivos peruanos comenzaron a recuperarse. El circuito se completaba: la política antinarcóticos hemisférica había desplazado la coca de Perú a Colombia en los noventa, y de Colombia hacia Perú, Ecuador y otros nichos internos en los 2000.
Nada de esto fue un fallo técnico. Era la consecuencia previsible de una estrategia que atacaba la hoja pero no las condiciones que hacen racional sembrarla: pobreza rural, ausencia estatal, presencia armada, mercados alternativos inexistentes. Cada ciclo de fumigación operó, en la práctica, como un mecanismo de dispersión geográfica del problema.
El cuerpo bajo el rocío: daños sanitarios y ambientales
La aspersión aérea con glifosato fue, por definición operativa, imprecisa. Los pilotos no podían controlar con exactitud el área rociada; el viento arrastraba el herbicida más allá de los polígonos de cultivo; y la cartografía sobre la que se planificaban las misiones era, en muchas zonas remotas de Putumayo y Nariño, deficiente. El resultado fue una destrucción indiscriminada de cultivos de pancoger —plátano, yuca, maíz, chontaduro, cacao, lulo— junto con la coca. En veredas del Valle del Guamuez, en La Hormiga, en El Placer, familias campesinas perdían simultáneamente su parcela ilícita y su base de subsistencia lícita. Muchas de esas familias habían firmado pactos sociales de sustitución con el gobierno y aun así fueron fumigadas: el aparato aéreo carecía de la resolución operativa para distinguir a un firmante de un vecino no firmante.
Los efectos sobre la salud humana quedaron registrados en testimonios recurrentes: mareos, diarreas, náuseas, irritaciones cutáneas y respiratorias reportadas tras las jornadas de aspersión en varias regiones. El Instituto Nacional de Salud advirtió que las fumigaciones producían afectaciones de carácter sistémico que trascendían la salud física y el medio ambiente, alcanzando la vida comunitaria en su conjunto. Estudios econométricos posteriores intentaron medir el impacto sobre la salud reproductiva de las mujeres campesinas expuestas, construyendo proxies de abortos espontáneos a partir de registros de citas prenatales y partos —una vía indirecta obligada por el subreporte crónico en zonas rurales apartadas. Las advertencias institucionales no fueron atendidas por el Gobierno colombiano en los años de máxima intensidad de la aspersión.
Las aguas de consumo humano y animal se contaminaron. En el Catatumbo, el pueblo Motilón Barí denunció el envenenamiento de fuentes hídricas de las que dependía su vida cotidiana. Los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana —Kofán, Siona, Koreguaje, Nukak-Makú— reportaron daños en sus chagras, en los sistemas tradicionales de siembra, en los bosques circundantes y en los ríos. Un mayor arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta relató el deterioro ambiental y la desaparición de variedades de plantas y animales asociada a la aspersión. Para pueblos cuya existencia colectiva se articula a partir del territorio como base productiva, espiritual y simbólica, la fumigación trascendía la molestia sanitaria y afectaba las condiciones materiales de reproducción de la vida comunitaria.
El reconocimiento oficial de los daños fue tímido y fragmentario. La Resolución Defensorial N.º 46 de la Defensoría del Pueblo documentó la entrega de mercados a comunidades indígenas del Catatumbo afectadas por las aspersiones —una compensación material limitada que confirmaba, sin decirlo, la existencia del daño. En el terreno internacional, organizaciones y comunidades ecuatorianas presentaron ante el Tribunal Constitucional de su país solicitudes formales para que el gobierno de Quito exigiera a Bogotá la suspensión de las fumigaciones sobre la franja fronteriza, y pidieron medidas cautelares para proteger los derechos a la salud, el ambiente y la alimentación de comunidades ecuatorianas afectadas por deriva del herbicida.
El desplazamiento como consecuencia entrelazada
El desplazamiento forzado que golpeó al Putumayo, al Caquetá y a Nariño entre 2001 y 2008 no puede atribuirse en exclusiva a las fumigaciones. Simultáneamente, el Bloque Central Bolívar de las AUC ejecutó una incursión paramilitar violentísima en el bajo Putumayo —masacres como la de El Placer en 1999 marcan el pórtico de esa fase—, el Ejército desplegó operaciones ofensivas contra las FARC en el marco del Plan Colombia y del Plan Patriota posterior, y las FARC respondieron con minas antipersonal, retenes y confinamientos. Estos factores operaron de manera concurrente y a menudo mutuamente reforzadora.
Reconocido eso, la fumigación fue un acelerador decisivo. El bajo Putumayo, región fronteriza con Ecuador y Perú, se convirtió en una de las principales zonas expulsoras de población del país a finales de los noventa y comienzos de los 2000, con un incremento del número de desplazados que la Comisión de la Verdad calificó de más de cien veces respecto al período anterior. La combinación de fumigación indiscriminada, violencia paramilitar y presión militar destruyó a la vez los cultivos ilícitos, los lícitos y los pactos sociales que hacían viable la permanencia. Familias enteras cruzaron a Sucumbíos, en Ecuador, y otras se replegaron hacia cabeceras urbanas colombianas.
En Norte de Santander, el año 2002 —cuando se asperjaron más de nueve mil hectáreas en el Catatumbo— coincidió con el desplazamiento de 13.571 personas del departamento, de las cuales más de nueve mil cruzaron a Venezuela. Tibú se consolidó como el primer municipio expulsor de población del Norte de Santander. La correlación temporal entre picos de aspersión y picos de expulsión se repite en varias regiones, aunque nunca en aislamiento causal: la fumigación operaba como palanca dentro de una tríada donde también empujaban la violencia armada y el colapso de la economía campesina.
El desplazamiento tuvo, además, un componente de clase que la memoria pública tiende a olvidar. La campaña de fumigación quebró económicamente a los cocaleros de base —campesinos, raspachines, madres de familia dedicadas al procesamiento primario—, muchos de los cuales terminaron en las cárceles o en los cinturones de miseria de Villavicencio, Florencia y Pasto. Los jefes del narcotráfico, con mayor flexibilidad logística y financiera, simplemente relocalizaron sus operaciones: fue este segmento el que se instaló con nuevos laboratorios y rutas en el Pacífico nariñense. El efecto globo, mirado desde su composición social, fue una reorganización territorial en la que los pobres pagaron el costo del movimiento y los cuadros medios y altos del narcotráfico se adaptaron sin perder posiciones sustantivas.
Los pueblos indígenas cargaron con una porción desproporcionada del desplazamiento. En 16 municipios con resguardos indígenas del país, la incidencia del desplazamiento forzado superó el 100% de la población indígena censada; catorce de ellos se ubicaban en el sur, en la Amazonía suroriental y en las fronteras con Perú, Ecuador y Venezuela —precisamente las zonas de mayor intensidad de aspersión. La Corte Constitucional, en los autos 004 de 2009 y 382 de 2010 sobre pueblos indígenas en riesgo por el conflicto armado, analizó específicamente la situación de los Awá, Kofán, Siona, Koreguaje, Nukak-Makú, Motilón Barí, Wiwa, Kankuamo, Arhuaco, Kogui, Wayuu, Embera, Nasa Páez, Betoye y Hitnu. En 2011, el Foro Permanente de la ONU para Cuestiones Indígenas recomendó al Estado colombiano prevenir un posible genocidio del pueblo Awá; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares en marzo del mismo año; y la Corte Constitucional ordenó, en agosto, un Plan Provisional Urgente para su protección. Los resguardos Awá de Inda Zabaleta y Gran Rosario, en Tumaco, terminaron siendo los territorios indígenas con más hectáreas de coca del país —1.342 y 1.300 hectáreas respectivamente en 2019—: la coca desplazada por la fumigación acabó aterrizando en los territorios protegidos de los pueblos que menos habían tenido que ver con su siembra original.
Por qué no funcionó: la adaptación de la cadena
La lectura convencional del fracaso del Plan Colombia sostiene que la aspersión aérea no logró sus objetivos por limitaciones técnicas: precisión insuficiente, capacidad limitada del glifosato para inhibir la resiembra, adaptación de los cultivadores mediante variedades más resistentes y siembras más dispersas. Todo eso es cierto en algún grado. Pero la explicación técnica desvía la mirada de una dinámica más interesante: quienes se adaptaron con más eficacia no fueron los sembradores, sino los eslabones altos del negocio.
Los grupos armados financiados con el narcotráfico —FARC y paramilitares, sobre todo— aprendieron rápido. Perfeccionaron los procesos de cristalización, diversificaron rutas, movieron laboratorios a zonas de mayor cobertura vegetal y, en varios casos, se concentraron en los eslabones más rentables —transporte, exportación—, dejando la siembra a redes campesinas dispersas. Cada aumento en la eficiencia de la aspersión fue respondido con un ajuste en la organización de la cadena. La fumigación golpeaba el eslabón más visible y más fácil de sustituir; los eslabones estratégicos permanecieron intactos.
Los pactos sociales de sustitución firmados en distintos departamentos fueron sistemáticamente incumplidos, y ese incumplimiento no fue anecdótico: reveló la asimetría entre la máquina que asperjaba y la máquina que debía sustituir. En Caquetá, las fumigaciones se reanudaron pese a lo acordado y se incumplió más del 60% de lo pactado. En Putumayo, la aspersión tampoco se suspendió y las obras de infraestructura prometidas quedaron limitadas a asignaciones presupuestales preexistentes, sin recursos frescos. Un funcionario del Ministerio de Medio Ambiente entrevistado en Putumayo relató que los campesinos recibieron, en algunos casos, apenas una vaca o tres gallinas como toda contraparte de la sustitución. La desconfianza campesina hacia el Estado —ya profunda por décadas de ausencia— se consolidó como un rasgo estructural de la relación entre gobierno y regiones cocaleras. Erradicar una hectárea por fumigación costaba unos 72 millones de pesos; reconvertir a una familia cultivadora, unos 40 millones. Guaviare, con más de 124.000 hectáreas asperjadas acumuladas entre 1999 y 2004, recibió apenas 0,5 millones de dólares en programas de sustitución.
La consecuencia agregada, medida a escala nacional, la sintetizó sin ambigüedades la Comisión de la Verdad: tres décadas de fumigaciones no lograron frenar los cultivos de coca ni el narcotráfico en Colombia. Entre 2007 y 2012 hubo una tendencia descendente que pareció confirmar la eficacia del método, pero se revirtió a partir de 2013, y en los años siguientes los cultivos rebotaron con fuerza. La meta original —erradicación completa para 2005— no se cumplió y ni siquiera se acercó al cumplimiento. La aspersión mantuvo ritmos altos hasta el cierre del período, cerca de las cien mil hectáreas anuales, pero los resultados netos sobre el área total de coca eran cada vez más discutidos; Nariño se consolidaba entretanto como principal productor y los desplazamientos indígenas del sur —particularmente Awá y Kofán— alcanzaban los niveles críticos que llevarían, en 2011, a las medidas cautelares de la CIDH.
Un balance que separa lo que puede medirse
Lo medible arroja un saldo áspero. Se asperjaron cientos de miles de hectáreas de coca y se destruyeron cultivos lícitos de pancoger a una escala nunca contabilizada con precisión; se ejecutaron más de 2.500 millones de dólares en ayuda estadounidense en los primeros años del programa; y el área total sembrada de coca en Colombia no registró la reducción neta sostenida que el Plan había prometido. Lo que sí hubo fue una redistribución interdepartamental en la que Nariño terminó desplazando a Putumayo como principal productor hacia el final de la década siguiente.
El desplazamiento tiene, en este balance, una doble cara indisociable. La coca se movió de Putumayo y Caquetá hacia Nariño, el Pacífico, el Catatumbo y otros nichos internos, y traspasó las fronteras hacia Perú y Ecuador; en paralelo, campesinos e indígenas fueron expulsados por la combinación de fumigación, violencia armada y colapso económico. El bajo Putumayo se vació y Sucumbíos se llenó; Tumaco y Barbacoas absorbieron población y cultivos; los resguardos Awá cargaron con una porción desproporcionada del ciclo.
Los costos humanos se acumularon en varias capas. Las afectaciones sanitarias recogidas en los testimonios y advertidas por el Instituto Nacional de Salud se sumaron a la contaminación de fuentes hídricas en el Catatumbo y la Amazonía, a la destrucción de chagras y sistemas de siembra tradicional, y a una ruptura profunda entre el Estado y las comunidades campesinas e indígenas que hacia 2022 la Comisión de la Verdad seguía describiendo como no reparada. Entretanto, los eslabones campesinos de la cadena cocalera fueron encarcelados mientras los cuadros medios y altos se relocalizaban sin sobresaltos.
Varias controversias permanecen vivas: la magnitud precisa de los daños a la salud humana, cuya documentación epidemiológica sigue siendo parcial; la atribución causal del desplazamiento, que el material histórico impide reducir a la fumigación aislada de la violencia paramilitar y militar concurrente; la evaluación comparada de eficacia entre aspersión y erradicación manual; y el peso relativo del efecto globo interno frente al transfronterizo.
Lo demás sí puede afirmarse con nitidez. La aspersión aérea con glifosato no fue solo una técnica antinarcóticos: fue un dispositivo de reconfiguración territorial. Movió cultivos, movió poblaciones, consolidó infraestructura militar en la Amazonia y el Pacífico sur, y traspasó los costos humanos y ambientales a las regiones y pueblos con menor capacidad de defensa política. El narcotráfico, entretanto, se adaptó. Ningún indicador serio permite afirmar que Colombia produjera menos cocaína al final del período que al inicio; sí permite afirmar que la producía en lugares distintos y con costos humanos concentrados en poblaciones distintas de las que habían asumido el negocio en los años noventa.
Por qué sigue importando
La suspensión de la aspersión aérea con glifosato en 2015, tras el pronunciamiento de la OMS sobre su probable carcinogenicidad, cerró oficialmente el ciclo iniciado en 2001, pero no cerró el debate. En los años siguientes, sectores del gobierno colombiano y de la política estadounidense han intentado repetidamente reactivar la fumigación como respuesta a los repuntes cocaleros. Cada intento reabre las preguntas que el período 2001-2008 debería haber resuelto: si una política de erradicación química puede reducir de manera sostenida los cultivos o solo redistribuirlos; si es aceptable, en términos de daño colateral sobre poblaciones civiles, un instrumento cuya precisión operativa nunca fue suficiente para distinguir cultivos lícitos de ilícitos ni firmantes de sustitución de vecinos no firmantes; si un país puede abordar el problema del narcotráfico sin atacar simultáneamente la pobreza rural, la ausencia estatal y el conflicto armado que hacen racional la coca para el campesino de frontera.
El ciclo 2001-2008 ofrece respuestas empíricas, y son respuestas que la política pública ha preferido no procesar. La aspersión funcionó como palanca de reconfiguración territorial más que como instrumento de reducción. Los pueblos que menos habían decidido sobre la política cargaron con los costos más altos; los actores estructurales del negocio salieron mayoritariamente indemnes. La geografía del narcotráfico colombiano quedó redibujada de tal manera que las décadas siguientes tuvieron que administrar los efectos de una estrategia que, en sus propios términos declarados, había fracasado.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 28, 33, 2503 citas
[1]versión, en septiembre de 1999, el Plan Colombia fue presentado siempre como un proyecto de ayuda exclusiva a la lucha contra el narcotráfico (García, 2001), aunque es claro que en su origen estaba la preocupación por las derrotas sufridas por el Ejército a manos de la guerrilla. Como en aquel momento el gobierno…p. 250
[10]de toque de la política estadounidense en el país. En efecto, Washington ha considerado el Plan Colombia el programa clave en su estrategia antinarcóticos para la región andina. En éste se combinan las medidas antinarcóticos precedentes —fumigación de cultivos ilícitos, control de precursores químicos, destrucción de…p. 28
[52]en el Plan Colombia estaba previsto que los cultivos estarían completamente erradicados para 2005, pero la tendencia actual está lejos de tales previsiones. En este ámbito, se trata de establecer si la reducción significativa de los cultivos ilícitos en los últimos tres años, como resultado de la fumigación, ha…p. 33
02Costos económicos y sociales del conflicto en Colombia: ¿cómo construir un posconflicto sostenible?María Alejandra Arias, Adriana Camacho, Ana María Ibáñez, Daniel Mejía, Catherine Rodríguez · 2014 · p. 118, 1322 citas
[2]y el 70 % de la cocaína consumida en el mundo se produce en Colombia. Los ingresos que se generan producto de este negocio ilegal son muy significativos. Se estima que en 2008 el tamaño de la producción y tráfico de la cocaína en Colombia fue de $13,6 billones de pesos, lo que equivale aproximadamente al 2,5 % de pib…p. 118
[42]- timos quince días lleva a una disminución en la probabilidad de sufrir enfermedades respiratorias de -0,002 desviaciones estándar. Estos resul - tados se presentan en la gráfica 3. Al estudiar el caso de abortos, se evidencia un subreporte de los abortos hallados dentro de los registros de hospitalizaciones y…p. 132
03Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 3072 citas
[3]Tal como se lo presentó inicialmente, el programa no era abiertamente militar. Los funcionarios civiles del Departamento de Planeación del país lo habían redactado, con la ayuda de militares y de civiles que trabajaban en el Ministerio de Defensa. Dado a conocer al público en septiembre de 1999, fue presentado 307…p. 307
[4]Tal como se lo presentó inicialmente, el programa no era abiertamente militar. Los funcionarios civiles del Departamento de Planeación del país lo habían redactado, con la ayuda de militares y de civiles que trabajaban en el Ministerio de Defensa. Dado a conocer al público en septiembre de 1999, fue presentado 307…p. 307
04Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1101 cita
[5]la Paz, la Prosperidad y el Fortalecimiento del Estado), known as Plan Colombia, 34 was put in place by the administration under Colombian President Pastrana and US President Clinton. This was a six-year strategy (1999–2005) for eliminating drug-trafficking and organized crime, strengthening institutions, and…p. 110
05Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 354, 3662 citas
[6]Documentation Project (NSA). 4. 708 En ese momento era asistente del secretario de Estado; entre 2007 y 2010 fue el embajador estadounidense en Colombia. narcotráfico como protagonista del conflicto armado y factor de su persistencia 367 no mezclar objetivos, buscando equilibrar la asistencia antidrogas «dura» con el…p. 366
[16]coca, erradicación manual y glifosato (1999-2016) Fuente: Elaboración analítica SIM con base en datos del Observatorio de Drogas de Colombia. 649 Entrevista 045-VI-00165. Víctima, mujer, Nariño. 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 0 50.000 100.000 150.000 Hectáreas…p. 354
06Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 691 cita
[7]la lucha guerrillera como Apiay, en el departamento de Meta, o Tolemaida, en el departamento de Cundinamarca; la base de Putumayo, donde se alojan los batallones de la Brigada XXVII; y la conformación de la Brigada Antinarcóticos del Ejército en el Fuerte Militar de Larandia, en el departamento de Caquetá. Dicho de…p. 69
07America's Other War: Terrorizing ColombiaDoug Stokes · 2005 · p. 1142 citas
[8]a much broader engagement than just the narcotics issue because all our problems are linked.’ 43 Four billion dollars was supposed to come from Colombia itself, mainly through the privat- ization of publicly owned utilities. 44 Pastrana called upon other countries and international lending organizations to supply the…p. 114
[9]a much broader engagement than just the narcotics issue because all our problems are linked.’ 43 Four billion dollars was supposed to come from Colombia itself, mainly through the privat- ization of publicly owned utilities. 44 Pastrana called upon other countries and international lending organizations to supply the…p. 114
08Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 1421 cita
[11]end the country’s internal conflict involved not only negotiations with the insurgency but also the development of a massive $7.5 billion development plan that would be financed by the Colombian government and international contributors. The original proposal in the fall of 1998 focused upon social redistribution and…p. 142
09Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 1991 cita
[12]erradicación de cultivos de coca vía fumigación con glifosato. En su afán por obtener de Estados Unidos la certi- ficación en la lucha contra el narcotráfico, en 1997 la administra- ción Samper había fumigado 516 hectáreas en Puerto Guzmán y, en 1998, 3.950 en todo Putumayo (Ramírez, 2001, página 19; Rivera, 2003,…p. 199
10El Placer: Mujeres, coca y guerra en el Bajo PutumayoMaría Clemencia Ramírez, María Luisa Moreno R., Camila Medina A. · 2012 · p. 632 citas
[13]entre ellos, erradicadores manuales de coca que iniciaron esta labor a finales del 2004, en complemento a la fumigación aérea. Según el monitoreo de codhes, junto con los homicidios y las amenazas, las minas son una de las principales causas de desplazamiento en el departamento de Putumayo. 117 115 Valencia, León,…p. 63
[14]entre ellos, erradicadores manuales de coca que iniciaron esta labor a finales del 2004, en complemento a la fumigación aérea. Según el monitoreo de codhes, junto con los homicidios y las amenazas, las minas son una de las principales causas de desplazamiento en el departamento de Putumayo. 117 115 Valencia, León,…p. 63
11Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 1201 cita
[15]acumulados 1999- 2004 fumiga total acum. en DA prpto. prpto. D.A. 1999-2004 (Has.) de fumiga 1999-2004 1999-2004 (Has.) (US millones) 4º Magdalena 3.035 1.632 16º 0.3 17.8 7 5º Bolívar 27.288 22.820 7º 3.7 12.9 5 6º Cauca 18.835 9.523 11º 1.5 12.1 5 7º Cesar* 3.514 3.031 14º 0.5 11.5 5 8º Antioquia 21.833 31.147 6º 5…p. 120
12Cruzando la frontera: Memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río AraucaCentro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 85, 2372 citas
[17]varias ocasiones, las fumigaciones aéreas se introdujeron ante la declaración de Arauca como zona especial de guerra, por la cual se instauró entonces la fi gura de zona de rehabilitación y consolidación para los municipios de Arauca, Arauquita y Saravena (Amnistía Internacional, 2004). Como consecuencia de esta zoni…p. 237
[27]dos Unidos (CODHES, 2009). Sin embargo, a pesar de la altísima inversión económica, la estrategia militar de erradicación de cul- tivos de uso ilícito por medio de la fumigación aérea no solo no 86 Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río Arauca ha sido tan e fi caz como se esperaba,…p. 85
13Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 89, 942 citas
[18]have played an important role. According to U.S. estimates, Colombia produced 495 metric tons (mt) of pure cocaine in 2015. 22 Between 2009 and 2013, Colombia aerially sprayed roughly 100,000 ha annually. In 2013, however, eradication efforts declined. Colombia aerially eradicated roughly 47,000 ha. It manually…p. 89
[20]State Department and the U.S. Agency for International Development (USAID) counternarcotics budget went to eradication, with most of that spent on eradication efforts in the Western Hemisphere. Originally, Colombia ’s aerial eradication efforts focused on both coca and opium. When the country’s opium crops declined by…p. 94
14More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 278, 3012 citas
[19]for the drug war. It differed little from the Bush administration's plan. Of the $13 billion requested, President Clinton asked for a 1 -percent increase in spending on demand reduction. But he succeeded in getting some- thing that had eluded President Bush: an agreement by Colombia to drop its opposition to the use…p. 278
[35]a kind of salvation. Only several weeks after the planes began to spray did the Americans allow a Colombian govern- ment team in to evaluate its effects. The team immediately called for the spray to be suspended pending better controls and map coordina- tion. But the true believers pressed on: Victory was only a…p. 301
15El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 337, 3562 citas
[21]en cinco, la meta relativa a la producción es del 50% en seis años. Por ello, Estados Unidos ha desti- nado para la asistencia antidroga en Colombia más de 2.500 millones de dólares en los años fiscales 2000-2003. El gobierno norteamericano ha insistido en que la fumigación es un medio efectivo para la lucha contra…p. 337
[29]los de uso ilícito. Es necesario que se lleve a cabo una evaluación continua y siste- mática de la situación de derechos humanos en las zonas donde se concentra la ayuda militar del Plan Colombia, y que se garantice la investigación, el juzgamiento y la reparación integral. Al tribunal Constitucional Ecuatoriano…p. 356
16El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 337, 3562 citas
[22]en cinco, la meta relativa a la producción es del 50% en seis años. Por ello, Estados Unidos ha desti- nado para la asistencia antidroga en Colombia más de 2.500 millones de dólares en los años fiscales 2000-2003. El gobierno norteamericano ha insistido en que la fumigación es un medio efectivo para la lucha contra…p. 337
[30]los de uso ilícito. Es necesario que se lleve a cabo una evaluación continua y siste- mática de la situación de derechos humanos en las zonas donde se concentra la ayuda militar del Plan Colombia, y que se garantice la investigación, el juzgamiento y la reparación integral. Al tribunal Constitucional Ecuatoriano…p. 356
17Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2701 cita
[23]de ‘comunidades negras’. La bonanza de la coca Entre los tipos de empresarios con presencia en el Pacífico se encuentra el de los narcos. Estos constituyen sin duda el factor más perturbador para los supuestos desde los que operan los conceptos de territorio del proceso de etnización de las ‘comunidades negras’. En…p. 270
18Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 3371 cita
[24]verle la cara a la guerra que ya desangraba a Urabá, a Córdoba, al Magdalena Medio y a los Llanos Orientales. Pero el gobierno Pastrana había aprobado la fumigación con glifosato por aire de los cultivos de coca de Putumayo y Caquetá, los campeones nacionales en cultivos de coca. Además envió a esas selvas y llanos…p. 337
19No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 318, 4642 citas
[25]las Naciones Unidas (ONU) el monitoreo del creci- miento y/o disminución de los cultivos. Tres décadas después de que comenzaran las fumigaciones, hay abundante evi- dencia que demuestra que ninguno de los argumentos con los que fueron aprobadas es completamente cierto y, en todo caso, esta estrategia no ha logrardo…p. 318
[28]una importante fuente de financiación. Como lo explicó un exfuncionario del área rural de la cordillera nariñense, las transformaciones económicas en Nariño durante los años noventa habían dejado un campesinado empobrecido, migrante, y terrenos abandonados disponibles para el cultivo de coca: «Lo primero que hizo el…p. 464
20Borderland Battles: Violence, Crime, and Governance at the Edges of Colombia's WarAnnette Idler · 2019 · p. 4231 cita
[26]de seguridad ciudadana en el cantón de Sucumbíos. Hacia una política municipal de prevención del delito,” 13. 96. Geoffrey Ramsey, “Mapping Gun Smuggling Routes in Ecuador” (InSight Crime, September 17, 2012), http:// www.insightcrime.org/ news- briefs/ mapping- gun- smuggling- routes- in- ecuador. 97. Salinas,…p. 423
21El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 3092 citas
[31]toriano vio cómo la presencia militar estadounidense se hacía masiva y sin aparente control. Todo el país se fue convirtiendo en un gran enclave estratégico estadounidense. El eje ha sido la base aérea de Manta, situada en el océano Pacífico y a 400 kilóme- tros de Colombia. Esta cumple en realidad el papel de Puesto…p. 309
[32]toriano vio cómo la presencia militar estadounidense se hacía masiva y sin aparente control. Todo el país se fue convirtiendo en un gran enclave estratégico estadounidense. El eje ha sido la base aérea de Manta, situada en el océano Pacífico y a 400 kilóme- tros de Colombia. Esta cumple en realidad el papel de Puesto…p. 309
22Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2201 cita
[33]insumos, por parte de los narcotraficantes. Todo se enmarca en un cuadro de desempleo y pobreza créni- ca de la poblacién campesina, consecuencia de la falta de infraestructura, medios de transporte, crédito, apoyo tecnolégico y facilidades de comercializacién y merca- deo para los productos agropecuarios…p. 220
23Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 811 cita
[34]requeridas por sus Estados respectivos y por los,_ actores internacionales (como los Estados Unidos y las Naciones Unidas) para asegurar la· supervivencia de sus economías de subsistencia. En después de 1995, luego de la captura de su líder Abimael Guzmán con la mayoría de los cuadros, un Sendero Luminoso debilita- do…p. 81
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1421 cita
[36]tema del mareo, por el tema de las diarreas, por el tema de náuseas, por todo eso» 378. Las advertencias emitidas por el Instituto Nacional de Salud, en el sentido de que las aspersiones aéreas producen un conjunto de afectaciones de carácter sistémico, es decir, que no se limita únicamente a la salud física y el…p. 142
25Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 1731 cita
[37]tan riesgoso para la salud y la naturaleza es volver a la aspersión aérea con glifosato?». 502 Nivia y Rapalmira, «Las fumigaciones aéreas sobre cultivos ilícitos sí son peligrosas». 503 Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc), «Censo de Cultivos de Coca 2014», 97. 504 Programa de…p. 173
26Beyond Bogotá: Diary of a Drug War Journalist in ColombiaGarry Leech · 2009 · p. 56, 75, 833 citas
[38]with several local officials, all of whom stated unequivocally that the spraying continued to kill food crops, cause illnesses, and force people to abandon their lands. When I spoke with Jair Giovani Ruiz, an agro-industrial engineer with the Ministry of the Environment, he hinted at the corruption that existed in the…p. 75
[41]how Plan Colombia was affecting farmers. I met with several local officials, all of whom stated unequivocally that the spraying continued to kill food crops, cause illnesses, and force people to abandon their lands. When I spoke with Jair Giovani Ruiz, an agro-industrial engineer with the Ministry of the Environment,…p. 83
[44]for providing the aid to those farmers who signed the social pacts. But although some peasants in Putumayo had signed social pacts, many others remained distrustful of a government that had repeatedly failed to deliver on past promises. As one local resident told me, “Historically, the government has never helped…p. 56
27Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2751 cita
[39]de pan coger 567, lo que afectó la salud de todos los seres vivien- tes del territorio. Un mayor arhuaco habló sobre las afectaciones que sufrió la Sierra Nevada de Santa Marta: «Luego, vino la fumigación ¿no?, de productos químicos que son prohibidos en otros países, fueron esparcidos en la sierra. Eso creo que ha…p. 275
28War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 851 cita
[40]hold wide popular sympathy. The millions of dollars allocated for coca eradication must be seen as part of a larger war against a growing people's movement in Colombia. Aerial eradica- tion programs and the deployment of thousands of U.S. -trained soldiers to the region are displacing hundreds of thousands of…p. 85
29Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1801 cita
[43]Pueblo y la Asociación Co- munidad Motilón Barí sobre la contaminación de fuentes de agua de consumo humano y animal, así como las afectaciones en la sa- lud, en los sembrados de palma y en la seguridad alimentaria; lo que fue reconocido por el mismo gobierno mediante la entrega de mercados (Defensoría, 2006-a.…p. 180
30Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 411, 5642 citas
[45]citado en CNMH, 2015, página 98). Como ya se ha anotado, el aumento de las cifras de abandono en el primer periodo coincide también con la llegada del Plan Colombia. Con este Plan se presenta un aumento de los comba- tes, principalmente entre el Ejército y las FARC, con una reacción débil por parte de este grupo hasta…p. 411
[55]cocaleras participó alrededor del 25 por ciento de la población total del Caquetá, cifra que evidencia el peso que la economía de la coca tuvo en los procesos económi- cos regionales” (CNMH, 2015a). Como efecto de las marchas cocaleras, se intensificó el conflic- to armado. Un año después de las marchas, en el Caquetá…p. 564
31Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6701 cita
[46]nacionales y extranjeras como Cargill, Poligrow y Manuelita para explotarlas con proyectos de agroindustria 2239. En otras zonas, la reconfiguración ocurrió por las aspersiones con agentes químicos para erradicar cultivos de coca y marihuana. Las fumigaciones en la Sierra Nevada de Santa Marta habían comenzado desde…p. 670
32Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 202, 4302 citas
[47]personas desplazadas han buscado protección y refugio 261. El efecto expulsor se hizo parti- cularmente evidente en municipios que coincidían con las rutas del narcotráfico y zonas en las que los narcotraficantes compraron tierras o en las que prestaban servicios de seguridad a terratenien- tes y agroindustriales. Es…p. 202
[51]cada 10 indígenas en Colombia ha sido desplazado. De acuerdo a la informa- ción contenida en el registro oficial, con corte al 31 de agosto de 2103, en 16 municipios con resguardos indígenas, la incidencia del despla- zamiento forzado respecto al porcentaje de indígenas censados supe- 430 Una nación desplazada ra el…p. 430
33¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 2031 cita
[48]Para los pueblos y las comunidades indígenas y afrocolombianas el terri- torio es la base de su existencia como sujetos colectivos. En él se expre- san las relaciones productivas, espirituales, simbólicas y culturales que constituyen sus maneras particulares de acceder, conocer, ser y existir en el mundo. Así lo…p. 203
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1771 cita
[49]ocho de los cuales pertenecen a Nariño. Todos estos presentaron dismi- nuciones en comparación con el año anterior y presentaron la mayor extensión de cultivos de coca entre 2016 y 2017. Su extensión para 2019 se desagrega en la siguiente tabla. Las mayores extensiones se observan en Inda Zabaleta y Gran Rosario,…p. 177
35Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · p. 661 cita
[50]sobre la situación de riesgo para su supervivencia”. • A principios de 2011, el Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas recomendó en un informe “prevenir el genocidio que pudiera perpetrarse allí.” 67 • En marzo de 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas…p. 66
36Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 2451 cita
[53]Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 ses, se estaba fumigando sin ninguna consideración. La situación empeoró con el asesinato de varios de los líderes de la marcha y con el ingreso en 1997 de las auc a la zona, donde formó el Frente Héroes del Guaviare. El Caquetá no vivió una realidad…p. 245
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1301 cita
[54]incumplieron: no se suspendieron las fumigaciones y las obras de infraestructura quedaron limitadas a las asignaciones presupuestales que las entidades estatales ya tenían para el año en curso y los años siguientes 273. La Comisión ha podido establecer que sí hubo una influencia de las FARC-EP en el desarrollo del…p. 130
38¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 2611 cita
[56]Conpes 3218 de 2003 se replanteó todo el Progra- ma de Desarrollo Alternativo que venía de los gobiernos de Samper y de Pastrana con los siguientes argumentos: Los programas de desarrollo alternativo implantados en el pasado han puesto énfasis en factores económicos, y en particular en la tierra, relegando las…p. 261