Idea · Seguridad Democrática
Seguridad Democrática
Doctrina y programa de gobierno con el que Álvaro Uribe Vélez organizó el Estado colombiano entre 2002 y 2010, haciendo de la confrontación militar con las guerrillas el eje al que se subordinaron paz, derechos humanos, política exterior y presupuesto público. Revirtió el empate estratégico de las FARC con el Estado, pero dejó como herencia los falsos positivos, la parapolítica y el espionaje ilegal del DAS.
Trayectoria de una idea
- 1978
Estatuto de Seguridad de Turbay
- 2000
Aprobación del Plan Colombia
- 2002
Fin del Caguán y ascenso de Uribe
- 2002
Declaratoria de conmoción interior e impuesto al patrimonio
- 2003
Formulación de la Política de Defensa y Seguridad Democrática
- 2003
Estatuto Antiterrorista y expansión de la fuerza pública
- 2008
Operación Jaque
- 2010
Balance y herencia al término del período
La lectura
La Seguridad Democrática no surgió en el vacío: se inscribió en una genealogía doctrinal que arrancó con la adopción de la Doctrina de Seguridad Nacional por las Fuerzas Armadas colombianas durante la Guerra Fría y tuvo su expresión más severa en el Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala en 1978. Su detonante inmediato fue el colapso del proceso de paz del Caguán en febrero de 2002, que agotó la paciencia de una opinión pública exhausta y abrió el camino electoral a Uribe. Montada sobre la infraestructura financiera y militar del Plan Colombia, la política transformó en ocho años la fisonomía de la fuerza pública: duplicó efectivos, triplicó el presupuesto de defensa como porcentaje del PIB y consolidó un predominio aéreo que impidió a las FARC concentrar grandes contingentes. Sus logros más visibles —la recuperación de carreteras, la reducción de homicidios, la Operación Jaque— convivieron con sus costos más oscuros: la instrumentalización de redes de informantes y soldados campesinos para cometer ejecuciones extrajudiciales, la infiltración paramilitar en el Congreso y el espionaje sistemático a periodistas, jueces y opositores. La Seguridad Democrática legó a Colombia un Estado con mayor presencia territorial, pero también la deuda moral y jurídica de crímenes cometidos en nombre de esa misma seguridad.
La Seguridad Democrática fue la doctrina y el programa de gobierno con el que Álvaro Uribe Vélez organizó el Estado colombiano entre 2002 y 2010. Formulada como respuesta al fracaso del proceso de paz del Caguán y montada sobre la infraestructura financiera y militar que dejó el Plan Colombia, hizo de la seguridad —entendida como confrontación militar directa con las guerrillas— el eje al que se subordinaron paz, derechos humanos, política exterior y presupuesto público. En ocho años revirtió el empate estratégico que las FARC habían sostenido con el Estado, recuperó control visible sobre carreteras y cabeceras municipales, redujo a la mitad los homicidios y precipitó el mayor proceso de desmovilización armada de la historia reciente del país, el de las Autodefensas Unidas de Colombia. Al mismo tiempo, sedimentó un costo humanitario y jurídico que aún hoy define la memoria del período: los llamados falsos positivos, calificados por la Corte Penal Internacional como crímenes de lesa humanidad; el escándalo de la parapolítica; el desmantelamiento del Departamento Administrativo de Seguridad tras revelarse sus operaciones ilegales de espionaje. Este artículo describe la política en su arquitectura doctrinal, sus instrumentos, sus resultados y su huella.
Qué fue y por qué pesa
La Seguridad Democrática fue, en sentido restringido, la Política de Defensa y Seguridad Democrática formulada en 2003 por el Ministerio de Defensa, entonces bajo Marta Lucía Ramírez, y desarrollada a lo largo de los dos períodos presidenciales de Uribe. Pero el nombre desborda al documento: designa un modo de gobernar en el que la seguridad dejó de ser una política sectorial para convertirse en el marco general del Estado. Uribe no formuló una política de paz autónoma ni una política de derechos humanos separada; ambas quedaron subsumidas dentro de la lógica de defensa. Los grupos guerrilleros dejaron de ser tratados como actores políticos en armas —como lo habían sido, con matices, desde Betancur hasta Pastrana— y pasaron a ser nombrados "terroristas" y "dragones", en un vocabulario que rechazaba explícitamente la negociación sin cese unilateral previo del fuego.
Ese desplazamiento semántico no fue cosmético. Autorizó una reorganización profunda del Estado, un incremento presupuestal sostenido, la expansión numérica de las Fuerzas Militares y la Policía, la incorporación masiva de civiles a tareas de inteligencia y la reconfiguración del vínculo con Washington bajo el paraguas de la guerra global contra el terrorismo iniciada tras el 11 de septiembre de 2001. Cuando Uribe entregó el poder a Juan Manuel Santos en agosto de 2010, la fisonomía institucional de la fuerza pública colombiana, su presencia territorial y su relación con la población civil eran otras. La Seguridad Democrática pesa porque fue, en la práctica, una refundación del monopolio estatal de la fuerza, lograda, entre otras vías, mediante alianzas oscuras que el propio Estado tuvo que reconocer y perseguir años después.
Los orígenes: del Caguán a Uribe
Esa refundación tuvo un detonante inmediato: el fracaso de las negociaciones entre el gobierno de Andrés Pastrana y las FARC-EP, adelantadas entre 1998 y 2002 en una zona desmilitarizada de 42.000 kilómetros cuadrados en el sur del país, con epicentro en San Vicente del Caguán. El proceso terminó el 20 de febrero de 2002, cuando Pastrana lo dio por concluido tras una acumulación de hechos de violencia y desconfianza que hicieron inviable la continuidad de los diálogos. Las FARC, durante los años de la zona de distensión, habían aprovechado el respiro para fortalecerse militarmente. La opinión pública, exhausta y agraviada, giró hacia una posición mayoritariamente anti-FARC que se cristalizó en la elección presidencial de mayo de 2002: Uribe, exgobernador de Antioquia y candidato disidente del liberalismo, ganó en primera vuelta con una plataforma de mano dura.
Pero el Caguán no explica todo. La Seguridad Democrática se inscribe en una genealogía doctrinal más larga. La Doctrina de Seguridad Nacional, adoptada por las Fuerzas Armadas colombianas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX en el marco de la Guerra Fría, ya había definido al enemigo interno como cualquiera que no se adhiriera a las políticas represivas del Estado y había convertido la lucha contra la subversión en el fin supremo de las Fuerzas Armadas. Esa doctrina tuvo su expresión más severa en el Estatuto de Seguridad promulgado bajo el gobierno de Julio César Turbay Ayala mediante el Decreto 1923 de 1978, bajo cuya vigencia más de cinco mil personas fueron detenidas y torturadas por militares solo en Bogotá, según reconocimientos posteriores del propio Ministerio de Defensa. El anticomunismo militar colombiano, forjado en décadas de guerra irregular, ya había construido identidades excluyentes y formas de combate que moldearían buena parte de la violencia política de las últimas décadas del siglo XX.
Existe, además, una continuidad material que suele omitirse. La modernización de las Fuerzas Armadas que hizo posible la ofensiva de Uribe empezó antes: durante el propio proceso del Caguán, el gobierno Pastrana adelantó paralelamente un rearme y un fortalecimiento del Ejército, exigido por Washington como condición para el respaldo estadounidense. El Plan Colombia, aprobado por el Congreso de Estados Unidos en septiembre de 2000 con 4.400 millones de dólares proyectados, empezó a transformar las capacidades militares colombianas antes de que Uribe llegara al poder. Entre 1999 y 2002, la ayuda estadounidense efectivamente desembolsada rondó los dos mil millones de dólares, de los cuales el 80% fue destinado a fines militares: 18 helicópteros Black Hawk, 42 helicópteros Huey de combate, el entrenamiento de tres batallones élite de contrainsurgencia. Colombia se convirtió, durante la administración Pastrana, en el tercer receptor mundial de ayuda exterior estadounidense, después de Israel y Egipto. Cuando Uribe se posesionó el 7 de agosto de 2002, heredó una máquina militar en transformación acelerada.
La arquitectura doctrinal y legal
Cuatro días después de la posesión, hacia el 11 de agosto de 2002, el gobierno declaró el estado de conmoción interior amparado en el artículo 213 de la Constitución. Como primera medida, el Decreto 1838 del mismo día estableció un impuesto al patrimonio del 1,2% sobre el patrimonio líquido de los colombianos. El instrumento recaudó unos 240 millones de dólares que, en la práctica, se orientaron al fortalecimiento militar. El mensaje era doble: había un estado de excepción y había un país dispuesto a pagarlo.
El 9 de septiembre siguiente, el Decreto 2002 creó las zonas de rehabilitación y consolidación e incorporó medidas que la sociedad civil calificó de lesivas para los derechos ciudadanos, entre ellas facultades excepcionales para las fuerzas de seguridad. La Corte Constitucional declaró la inexequibilidad de varias de sus disposiciones. En respuesta, el gobierno impulsó en diciembre de 2003 una reforma constitucional conocida como Estatuto Antiterrorista, que buscaba conceder a las Fuerzas Militares facultades de policía judicial, captura, allanamiento, registro de residencia e interceptación de comunicaciones. La reforma fue, a su vez, declarada inexequible por vicios de trámite, pero la orientación de fondo permaneció como aspiración normativa: dotar a los militares de atribuciones que el ordenamiento colombiano reservaba a autoridades judiciales.
La Política de Defensa y Seguridad Democrática, presentada en 2003, definió como objetivos estratégicos la consolidación del control estatal del territorio y la eliminación del narcotráfico, entre otros. Su método fue explícito: hacer de la seguridad la prioridad absoluta, alcanzable únicamente por la vía militar. No hubo, en paralelo, una mesa de negociación con las FARC. La única ruta hacia la paz que el gobierno reconoció fue la derrota militar del adversario o su rendición individual mediante desmovilización.
Ese armazón se complementó con dos instrumentos que involucraron directamente a la población civil. El primero fue la red de cooperantes e informantes, con antecedente en la "neutralidad activa" que Uribe había ensayado como gobernador de Antioquia entre 1995 y 1997. El gobierno anunció la meta de vincular a un millón de ciudadanos como informantes voluntarios en actividades de seguridad e inteligencia. El segundo fue el programa de Soldados Campesinos, que reclutaba jóvenes rurales para prestar servicio militar en sus propias veredas. Ambos programas, articulados con el Plan Meteoro —lanzado desde Valledupar al inicio del mandato para recuperar la movilidad en las vías principales—, difuminaron la frontera entre combatientes y no combatientes, principio cardinal del derecho internacional humanitario.
Los recursos y la expansión de la fuerza
La Seguridad Democrática fue una empresa cara y planificada. El presupuesto de defensa, que hasta antes de las reformas de los años noventa rondaba el 1% del PIB, había subido al 2,3% a finales de los noventa y alcanzó el 3,5% a finales de 2002. Los 240 millones de dólares del impuesto al patrimonio se sumaron a los 253 millones recibidos ese mismo año a través del Plan Colombia. En el conjunto del período, Colombia se ubicó entre los países latinoamericanos que más incrementaron su gasto en seguridad y defensa, en cuarto lugar tras Chile, Venezuela y Ecuador.
Los recursos se tradujeron en efectivos y en equipo. La Policía Nacional pasó de 110.000 a 160.000 miembros entre 2002 y 2010; las Fuerzas Militares, de 203.000 a 270.000 efectivos en el mismo período. Colombia terminó situándose entre los países latinoamericanos con mayor cobertura de fuerza pública por habitante, con 881 efectivos por cada 100.000 habitantes según cifras del Ministerio de Defensa, superada únicamente por Bolivia. A esa expansión se sumaron adquisiciones de material aéreo que consolidaron el predominio del Ejército en el aire y su capacidad de movilidad: 25 aviones Súper Tucano, 12 helicópteros Bell 206 Ranger, 8 Black Hawk adicionales, 4 helicópteros MI, 3 aeronaves de comando y control, 2 aviones Gran Caravan y una plataforma de inteligencia, entre otros equipos.
La dimensión aérea es decisiva para entender el desenlace militar del período. La combinación de helicópteros de asalto, aviación de ataque ligero y plataformas de inteligencia impidió a las FARC concentrar grandes contingentes, que quedaban expuestos a la fulminación desde el aire. La guerrilla, que en los últimos años del siglo XX había logrado operaciones de nivel de compañía y batallón contra el Ejército, se vio forzada a fragmentarse en unidades menores y a replegarse hacia zonas selváticas y de piedemonte donde la cobertura vegetal y la lejanía compensaban parcialmente el desbalance tecnológico.
Los instrumentos operativos
Sobre esa base material se desplegaron las operaciones que definieron el rostro militar del período. El Plan Patriota fue la operación insignia de la Seguridad Democrática y, según el propio Ejército, la operación contraguerrillera más grande desarrollada en Colombia desde la década de 1960. Su objetivo declarado fue recuperar el control territorial de los llanos del Yarí y del río Caguán, corazón histórico de la retaguardia estratégica de los Bloques Sur y Oriental de las FARC. Se articuló sobre la reestructuración del Ejército financiada por el Plan Colombia y sobre la decisión política del gobierno Uribe de trasladar la ofensiva al terreno donde la guerrilla se sentía más segura.
Sus resultados fueron más modestos que la retórica oficial. El Plan Patriota no produjo efectos notorios en la desarticulación de las FARC ni en la muerte en combate de sus principales comandantes. El propio Ejército reconoció en 2007 que en el marco de las operaciones habían muerto 570 militares y 1.300 habían resultado heridos. La guerrilla perdió territorios, pero mantuvo posiciones estratégicas y adoptó tácticas de desgaste —campos minados, francotiradores, emboscadas, dispersión en pequeñas unidades— que le permitieron sortear la presión sin ser derrotada formalmente. Analistas del período sostuvieron, además, que el Plan Colombia había sido esencialmente reorientado hacia la lucha antisubversiva bajo el nombre de Plan Patriota, con resultados ínfimos en materia antinarcótica.
La Operación Libertad I, desplegada en junio de 2003 en las provincias cundinamarquesas de Oriente, Gualivá, Rionegro y Sumapaz, tuvo un propósito más específico y más exitoso en términos simbólicos: romper el cerco que las FARC habían tejido en torno a Bogotá durante los años del Caguán. Se apoyó de manera crítica en la consolidación del programa de Soldados Campesinos, que aportó tropa reclutada en las mismas comunidades. La creación de los batallones de alta montaña, en paralelo, permitió al Ejército mantener presencia permanente en corredores altoandinos que antes cedía en las noches a la guerrilla.
El punto culminante del ciclo militar fue la Operación Jaque, ejecutada el 2 de julio de 2008 en la selva del Guaviare por unidades de inteligencia militar. Sin disparar una sola bala, mediante un engaño elaborado a jefes guerrilleros, el Ejército recuperó a quince secuestrados que las FARC habían usado como cartas de negociación durante años, entre ellos la excandidata presidencial Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses. La operación clausuró simbólicamente la etapa en la que las FARC podían presentarse ante el mundo como interlocutor con capacidad de retención estratégica.
Detrás de esos éxitos hubo también un flujo sostenido de desmovilizaciones individuales, alentadas mediante propaganda, ofertas de reinserción y presión militar constante. El volumen de deserciones creció de manera marcada durante los dos mandatos de Uribe y contribuyó al debilitamiento numérico y moral de las guerrillas.
La desmovilización paramilitar
Si contra las FARC la política fue de guerra abierta, con las Autodefensas Unidas de Colombia el gobierno abrió una negociación. Las desmovilizaciones de las AUC se iniciaron el 25 de noviembre de 2003 con el Bloque Cacique Nutibara en Medellín —cuya sede simbólica fue la Comuna 13, escenario meses antes de la Operación Orión— y concluyeron el 15 de agosto de 2006 con el Bloque Elmer Cárdenas. En total, 38 actos de desmovilización sumaron 31.689 personas, cifra sin precedentes en la historia del país.
El marco jurídico fue la Ley 975 de 2005, conocida como Ley de Justicia y Paz, aprobada por el Congreso en julio de ese año. Establecía penas alternativas para miembros de grupos armados que colaboraran con la verdad y la reparación a las víctimas, en el marco de un sistema de justicia transicional. Las organizaciones de víctimas y de derechos humanos denunciaron el proyecto original como una ley de impunidad, centrada en los victimarios más que en la reparación. La Corte Constitucional endureció el texto imponiendo obligaciones adicionales a los desmovilizados, entre ellas la confesión plena de sus crímenes, pero los acuerdos siguieron siendo generosos.
La aplicación fue desordenada. Las confesiones resultaron insatisfactorias para las víctimas; pocos paramilitares devolvieron las tierras y fortunas acumuladas mediante corrupción, violencia contra campesinos y narcotráfico. En 2008 varios jefes de la organización, entre ellos Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, fueron extraditados a Estados Unidos por cargos de narcotráfico, lo que interrumpió abruptamente su comparecencia ante la justicia colombiana y limitó el acceso de las víctimas a la verdad sobre miles de crímenes.
El proceso tuvo, sin embargo, un fruto inesperado. Las confesiones parciales, cruzadas con la investigación autónoma de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, hicieron aflorar el fenómeno de la parapolítica: la penetración sistemática del paramilitarismo en el poder político local, regional y nacional. A partir de 2006, decenas de congresistas, exgobernadores y alcaldes fueron investigados, condenados y en muchos casos sancionados con prisión efectiva e inhabilitación política de por vida. Buena parte de esos condenados pertenecía a la coalición de gobierno.
El otro flanco del proceso también quedó abierto. Las estructuras que no se acogieron a la negociación se reorganizaron rápidamente como nuevos grupos armados orientados al control del narcotráfico y de rentas ilegales. Alrededor del 15% de los exparamilitares reincidieron en actividades criminales, según cifras citadas por los defensores del proceso, quienes argumentaban que actuaban ya no como paramilitares sino como mercenarios de la droga —una distinción que las víctimas y muchas regiones no lograban percibir en el terreno. La violencia paramilitar no desapareció: mutó. En regiones como los Montes de María, donde el Ejército había expulsado a las guerrillas a comienzos de la década, la presencia paramilitar persistió más allá de la desmovilización formal.
Las sombras: falsos positivos, DAS y parapolítica
El costo humanitario de la Seguridad Democrática se expresó en tres escándalos superpuestos que definen hoy su memoria más oscura.
Los llamados falsos positivos fueron ejecuciones extrajudiciales de civiles, presentados por unidades militares como guerrilleros dados de baja en combate. La práctica se extendió desde el segundo semestre de 2003, dentro del marco operativo de la política de Defensa y Seguridad Democrática. Respondió a una lógica de incentivos internos —permisos, ascensos, reconocimientos— que premiaba las bajas enemigas como indicador principal de eficacia. Jóvenes de barrios populares y regiones rurales fueron engañados con ofertas de trabajo, trasladados a zonas alejadas y asesinados para engrosar estadísticas. La Fiscalía de la Corte Penal Internacional consideró que, por su magnitud y su carácter metódico, la práctica equivale a un ataque generalizado y sistemático contra la población civil, es decir, un crimen de lesa humanidad. Los programas de Soldados Campesinos y las redes de informantes fueron uno de los cauces por los que se cometieron desapariciones forzadas y ejecuciones.
El segundo escándalo fue el del Departamento Administrativo de Seguridad, la agencia de inteligencia adscrita a la Presidencia. Bajo la dirección de Jorge Aurelio Noguera Cotes, entre 2002 y 2005, el DAS designó directores seccionales en Norte de Santander, la Costa Atlántica y Casanare que colaboraron con estructuras paramilitares del Bloque Catatumbo, el Bloque Norte y otras. En 2004 se conoció que Rafael García, jefe de Informática de la agencia, había borrado órdenes de captura contra narcotraficantes. Noguera Cotes fue condenado en 2011 por la Corte Suprema de Justicia por concierto para delinquir agravado con paramilitares y como autor mediato del homicidio del sociólogo Alfredo Correa de Andréis, detenido en 2004 bajo cargos de rebelión y asesinado poco después de recuperar la libertad, en un crimen orquestado por una alianza de políticos, funcionarios del DAS y el jefe paramilitar Jorge 40. En 2009 se reveló, además, que el DAS había realizado interceptaciones ilegales sistemáticas contra periodistas, magistrados, defensores de derechos humanos y opositores políticos. El gobierno Santos disolvió la agencia en 2012.
El tercer escándalo, la parapolítica, ya ha sido mencionado. Su relevancia doctrinal es que reveló que la refundación del monopolio estatal de la fuerza no se había construido enteramente contra el paramilitarismo: partes del Estado —secciones del Congreso, agencias de inteligencia, aparatos locales— habían compartido territorio, información y proyecto político con actores armados ilegales durante años. La Seguridad Democrática se consolidó, en algunas regiones y en ciertos niveles institucionales, sobre esa base contaminada.
A esas tres sombras hay que sumar la estigmatización de organizaciones campesinas, sindicales e indígenas en zonas de frontera agrícola o de influencia guerrillera previa. Comunidades como la del pueblo nasa, en el Cauca, registraron durante estos años una escalada de violaciones a derechos humanos y colectivos, agravada por la consolidación de corredores estratégicos de confrontación que atravesaban su territorio.
La dimensión internacional
La Seguridad Democrática se pensó y se ejecutó en diálogo permanente con Washington. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 alinearon las visiones de seguridad de ambos países bajo el lenguaje común de la guerra contra el terrorismo. El discurso oficial colombiano desplazó las referencias al "conflicto armado interno" —fórmula usada por gobiernos anteriores y por el derecho internacional humanitario— y adoptó la categoría de "amenaza narcoterrorista", que fusionaba en un mismo enemigo a la guerrilla y al narcotráfico. La reticencia inicial de la administración de George W. Bush a comprometer más recursos con Colombia cedió ante la sintonía política con el nuevo gobierno colombiano, cuya línea dura resonaba con los sectores más halcones de Washington.
El Plan Colombia, concebido originalmente como programa antinarcóticos y presentado así ante el Congreso estadounidense y las ONG de derechos humanos que se oponían a apoyar tareas contrainsurgentes, terminó de fundir sus componentes antidroga y contrainsurgentes. Uno o dos años después de su implementación se aceptó explícitamente el uso de la ayuda para el combate contra las FARC. La modernización aérea del Ejército, financiada por el plan, fue la palanca material que hizo posible el Plan Patriota. La relación tuvo también sus servidumbres: en septiembre de 2003 Estados Unidos descongeló cinco millones de dólares tras la firma por Colombia de un acuerdo por el cual el país se comprometía a no entregar ciudadanos estadounidenses a la Corte Penal Internacional sin consentimiento previo de Washington. La ayuda era condicionada, y Colombia pagaba también en moneda diplomática.
En la región, la política produjo tensiones sucesivas con Ecuador y Venezuela. El episodio más grave fue el bombardeo del 1 de marzo de 2008 sobre un campamento de las FARC en Angostura, territorio ecuatoriano, en el que murió Luis Édgar Devia, alias Raúl Reyes, segundo al mando de la organización y jefe de sus relaciones internacionales. La operación fue celebrada en Bogotá como un hito y precipitó una crisis diplomática con Quito y Caracas que solo se resolvió parcialmente en los años siguientes.
Los resultados y el balance
Sumados los frentes militar, diplomático y político, los saldos del período admiten una lectura contable relativamente precisa. Las FARC se replegaron hacia zonas selváticas y de piedemonte amazónico —suroccidente, Putumayo, Guaviare, Vaupés— y perdieron capacidad de operar en las áreas donde se concentra la mayor parte de la riqueza económica del país. Para 2012 se estimaba que su pie de fuerza había caído a unos 8.000 combatientes, muy por debajo de los cerca de 20.000 que habían llegado a movilizar a finales del siglo XX. Los homicidios cayeron aproximadamente un 50% entre 2002 y 2007, aunque la reducción se explica por la combinación de tres factores: la derrota relativa de las FARC, la acción de la fuerza pública y la disminución de masacres a manos de paramilitares en proceso de desmovilización. La tasa de secuestros descendió de 3.550 casos en 2000 a 1.500 en 2010, cifra todavía elevada pero considerablemente menor.
Los ataques a poblaciones prácticamente desaparecieron; las carreteras recuperaron transitabilidad; se contrajeron las áreas de operación guerrillera. Ese conjunto restauró parte de la confianza social en las Fuerzas Militares. La imagen del presidente aterrizando en helicóptero en cabeceras municipales para presidir consejos comunitarios de seguridad —imagen a la vez mediática y política— sintetizó la promesa cumplida de una presencia estatal antes ausente.
El balance admite matices firmes. Los grandes operativos no desarticularon a las FARC ni descabezaron su dirección estratégica; los golpes decisivos contra Raúl Reyes, Manuel Marulanda Vélez (fallecido de causas naturales en marzo de 2008) e Iván Ríos ocurrieron en 2008, pero no equivalieron a la disolución de la guerrilla, que sobrevivió con mando renovado bajo Alfonso Cano. Regiones enteras, como buena parte del Pacífico colombiano, empeoraron durante estos años, en la medida en que el vacío dejado por las AUC desmovilizadas fue ocupado por bandas rearmadas y por el ELN. El Plan de Consolidación Integral de La Macarena, buque insignia de la etapa posterior a los grandes golpes militares, no alcanzó las condiciones de seguridad y presencia institucional civil prometidas en municipios como Uribe, Mesetas, Vistahermosa y La Macarena, donde persistieron las FARC, la debilidad institucional y grupos armados emergentes como el ERPAC.
Hay, además, una tensión estructural que atraviesa cualquier lectura del período. La eficacia militar de la Seguridad Democrática dependió más de la continuidad del Plan Colombia, del rearme iniciado bajo Pastrana y de la modernización aérea previa que de una doctrina original de Uribe. Su especificidad estuvo en la voluntad política de usar a fondo esa infraestructura, en el vocabulario antiterrorista, en la incorporación masiva de civiles a la inteligencia y en la negociación con el paramilitarismo. Todo ello produjo, al lado de los éxitos, un pasivo humanitario y jurídico que ningún balance serio puede omitir.
La huella
Uribe entregó la presidencia el 7 de agosto de 2010 a su exministro de Defensa Juan Manuel Santos, ganador de las elecciones con una plataforma de continuidad. La continuidad, sin embargo, fue táctica más que estratégica. Santos, junto a asesores como Sergio Jaramillo Caro —arquitecto intelectual de la política de seguridad en su fase final y luego alto comisionado para la paz—, reconoció explícitamente la existencia del conflicto armado interno, restableció relaciones con Venezuela y Ecuador, impulsó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011) y abrió, en noviembre de 2012, las negociaciones formales con las FARC en La Habana. Ese giro rompió con Uribe, quien pasó a la oposición y encabezó el rechazo al proceso de paz. La polarización política del país, alimentada durante los ocho años de gobierno por el lenguaje agresivo del presidente y sus prácticas de confrontación con jueces, periodistas y opositores, se profundizó en los años siguientes.
El proceso de La Habana, concluido con la firma del Acuerdo Final en noviembre de 2016, fue posible en parte gracias al debilitamiento militar de las FARC durante la Seguridad Democrática. Pero también debió reparar los daños que esa misma política había producido: el sistema de justicia transicional creado por el acuerdo —la Jurisdicción Especial para la Paz— asumió la investigación de los falsos positivos como uno de los macrocasos prioritarios, con resultados que en años recientes han conducido a reconocimientos de responsabilidad por parte de exgenerales y a una cifra de víctimas mucho mayor de la que se había estimado durante el propio gobierno Uribe.
La Seguridad Democrática dejó tres huellas nítidas. La primera, una fuerza pública más numerosa, mejor equipada y con presencia territorial más densa que en cualquier momento anterior de la historia republicana. La segunda, una memoria dividida: para una parte del país, el período en que Colombia recuperó orden y esperanza; para otra, el período en que el Estado hizo la guerra sobre los cuerpos de campesinos ejecutados y sobre alianzas oscuras con el paramilitarismo. La tercera, una discusión abierta sobre los términos del monopolio legítimo de la fuerza: si se refunda solamente con helicópteros y batallones o si requiere, además, Estado de derecho, justicia, verdad y presencia civil. Ese debate atraviesa la política colombiana posterior a 2010 y constituye, quizá, el legado más consecuente del período.
En el archivo
89 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Crisis y narcotráfico1974–19901
02Constitución de 19911991–200210
- 1995Jorge Briceño (Mono Jojoy)Ficha
- 1996Asimetría mediática: hipervisibilidad de las FARC e invisibilización paramilitar (1996–2002)Hecho
- 1997Harold Bedoya PizarroFicha
- 1998Andrés Pastrana ArangoFicha
- 1998Crisis económica de fin de siglo (1998–1999)Hecho
- 1998Diálogos del Caguán y zona de despeje (1998–2002)Hecho
- 2000El Caguán (1998-2002)Pregunta
- 2002Comuna 13Ficha
- 2002Íngrid Betancourt PulecioFicha
- 2002Ruptura del Caguán, masacre de Bojayá y elección de Uribe (2002)Hecho
03Seguridad Democrática2002–201668
- 2000Jineth Bedoya LimaFicha
- 2000Plan ColombiaFicha
- 2000Plan Colombia (1999)Pregunta
- 2000Plan Colombia y soberaníaPregunta
- 2001Fumigaciones aéreas con glifosato, efecto globo y desplazamiento cocalero (2001–2008)Hecho
- 2001George W. BushFicha
- 2002Activismo judicialFicha
- 2002Auge extractivo y las locomotoras minero-energéticas (2002–2016)Hecho
- 2002Control territorialFicha
- 2002Cooperación internacional en ColombiaFicha
- 2002Doctrina militarFicha
- 2002El Bloque Centauros y la guerra intra-paramilitar en el Casanare (2002–2005)Hecho
- 2002El DAS bajo Jorge Noguera y la captura paramilitar del aparato de inteligencia (2002–2005)Hecho
- 2002Falsos positivos y ejecuciones extrajudicialesHecho
- 2002Guardia Indígena Nasa y Comunidades de Paz como soberanías civiles desarmadas (2002–2015)Hecho
- 2002Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005)Hecho
- 2002Operación Orión en la Comuna 13Hecho
- 2002Política de Seguridad DemocráticaHecho
- 2002ProhibicionismoFicha
- 2002Seguridad Democrática (2002–2016)Época
- 2003Carlos Mario Jiménez NaranjoFicha
- 2003Don Berna (Diego Fernando Murillo Bejarano)Ficha
- 2003Éver Veloza GarcíaFicha
- 2003Falsificación de cifras y ocultamiento de menores en la desmovilización paramilitar (2003–2006)Hecho
- 2003Jorge NogueraFicha
- 2003Negociación de Santa Fe de Ralito y desmovilización paramilitar (2003–2006)Hecho
- 2003Santa Fe de RalitoFicha
- 2004Estado de cosas inconstitucionalFicha
- 2004Sentencia T-025 de 2004 y el estado de cosas inconstitucional del desplazamiento forzadoHecho
- 2005Body countFicha
- 2005Continuidad paramilitarFicha
- 2005Directiva 029 de 2005 y la arquitectura de incentivos para los falsos positivosHecho
- 2005Falsos positivos (2002-2008)Pregunta
- 2005Iván Roberto Duque GaviriaFicha
- 2005Luis Carlos RestrepoFicha
- 2006Agroindustria en ColombiaFicha
- 2006Álvaro García RomeroFicha
- 2006Álvaro Uribe VélezFicha
- 2006Bandas criminales y rearme posdesmovilización (2006–2014)Hecho
- 2006Derecho Internacional HumanitarioFicha
- 2006El escándalo de la parapolíticaHecho
- 2006Francisco Santos CalderónFicha
- 2006Hugo ChávezFicha
- 2006Jesús Abad ColoradoFicha
- 2006ParapolíticaFicha
- 2006Racismo estructuralFicha
- 2007Andrés Felipe Arias LeivaFicha
- 2007Daniel Rendón HerreraFicha
- 2007Mario IguaránFicha
- 2007Mario Uribe EscobarFicha
- 2007Óscar Naranjo TrujilloFicha
- 2007Yolanda Izquierdo BerríoFicha
- 2008Auto 092 de 2008: reconocimiento judicial del impacto desproporcionado del desplazamiento sobre las mujeresHecho
- 2008El pacifismo colombiano entre el Mandato de 1997 y el plebiscito de 2016Pregunta
- 2008Falsos positivosFicha
- 2008Iván Velásquez GómezFicha
- 2008La Minga Social y Comunitaria de 2008Hecho
- 2008Madres de Soacha y el movimiento de víctimas (2008–2010)Hecho
- 2008Operación Fénix y la crisis diplomática andina de 2008Hecho
- 2008Palma africanaFicha
- 2008Raúl ReyesFicha
- 2009Memoria subalternaFicha
- 2010Elección de Juan Manuel Santos y giro estratégico (2010)Hecho
- 2011Alfonso CanoFicha
- 2012Diálogos de La Habana (2012–2016)Hecho
- 2012Juan Manuel SantosFicha
- 2012Sergio Jaramillo CaroFicha
- 2018Iván Duque MárquezFicha
04Posconflicto2016–presente3
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Álvaro Uribe Vélez
- 02Plan Colombia
- 03Andrés Pastrana
- 04Marta Lucía Ramírez
- 05Falsos positivos
- 06Parapolítica
- 07San Vicente del Caguán
- 08Zona de despeje
- 09Doctrina contrainsurgente
- 10Juan Manuel Santos
- 11Desmovilización
- 12Paramilitarismo
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
63 documentos · 73 fragmentos
01"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 23, 252 citas
[1]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
[6]6; “De los fines del Estado” (Boletín de Estrategia 001), en el mismo ejemplar, pp. 79 a 82; “Organización básica de la defensa nacional”, (Boletín estratégico 002), en Nº. 89, mayo-junio-julio-agosto 1978, Vol. XXX, pp. 227 a 236; “Generalidades sobre seguridad nacional”, (Editorial), en No.96,…
p. 25
02Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 1951 cita
[2]militar alineada con la política militar nortea- mericana y iii) la reapropiación de la Doctrina de Seguridad Na- cional suramericana (Leal, 2006, páginas 55-61). De esta forma, se dio una reconfiguración de un modelo de fuerza para la Defensa Nacional a uno de Seguridad Nacional (Rueda, 1997), que derivó en la…
p. 195
03Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 571 cita
[3]o en contra de la nación, nunca neutrales, dada la visión que se hacía a través del prisma de la lucha contrainsurgente. En ese sentido, las huelgas, la manifestación social y las campañas electorales de ciertas condiciones eran consideradas como focos de con fl ictos y, por ende, sujetos de control estatal 64. La in…
p. 57
04El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1092 citas
[4]del cuerpo social”. Enemigos no son solo “aquellos que explícitamente se identifican con el cambio social, así como las organizaciones que lo preconizan, sino cualquiera que 6 Noam Chomsky: “Double jeu américain en Colombie”. Le Monde Diplo- matique, París, agosto de 1996. 109 Capítulo V no se adhiera a las políticas…
p. 109
[5]del cuerpo social”. Enemigos no son solo “aquellos que explícitamente se identifican con el cambio social, así como las organizaciones que lo preconizan, sino cualquiera que 6 Noam Chomsky: “Double jeu américain en Colombie”. Le Monde Diplo- matique, París, agosto de 1996. 109 Capítulo V no se adhiera a las políticas…
p. 109
05Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1591 cita
[7]única salida? (2002—2016) 160 fiflćflThxiff fffl. iThififf xffff ćff ff E n la noche del 20 de febrero de 2002 el presidente Andrés Pastrana Arango se dirigió a la opinión pública para comunicar su decisión de dar cierre defi- nitivo al fracasado proceso de paz del Caguán 517, con el que había iniciado su mandato…
p. 159
06Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1551 cita
[8]saldo la muerte de 30 militares y 26 guerrilleros 612. El acuerdo para el cese al fuego de San Francisco de la Sombra, firmado el 5 de octubre de 2001, intentó superar las tensiones generadas tras el secuestro y asesi- nato de Consuelo Araujo, sucedido el 29 de septiembre en la región Caribe 613. El 7 de octubre, al…
p. 155
07Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3311 cita
[9]sobre todo militar, de miles de millones de dólares, que se conoció como el Plan Colombia, del año 2000. Los diálogos de paz del gobierno de Pastrana se llevaron a cabo en San Vicente del Caguán, en el departamento del Caquetá, uno de los municipios que hizo parte de la infame zona de despeje que el Gobierno les…
p. 331
08Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 301 cita
[10]Extremadura que no podía ser objeto de acciones militares del Estado y el resto del país como terreno de guerra. Todo ello sin haberse iniciado los diálogos ni definido la agenda de los mismos. El decir del sociólogo franco-colombiano Daniel Pécaut fue que el Gobierno «de entrada quemó todas sus naves». Cuando, el 6…
p. 30
09The Face of Peace: Government Pedagogy amid Disinformation in ColombiaGwen Burnyeat · 2022 · p. 581 cita
[11]predecessors’ efforts to obtain US support for tackling violence and drug- trafficking, and negotiated the bilateral agree- ment, Plan Colombia, he also led the third attempt at peace talks with the FARC in San Vicente de Caguán from 1998 to 2002, the second event that influenced Santos’s peace policy. The Caguán…
p. 58
10¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 1041 cita
[12]el fin del país cafetero, y en el hecho de que regiones afectadas por el desplazamiento forzado también se volvieron focos de desarrollo de estas economías. ÜTRO SIGLO, ¿OTRO PAÍS? Mientras en el resto del continente el fin de la gu erra fría hacía a las v iejas gu errillas integrarse al sistema democrático, Colombia…
p. 104
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2681 cita
[13]Ca- cica», forzó al presidente Pastrana a suspender el proceso y a ordenar la recuperación de la zona de despeje por parte del ejército en febrero de 2002, tres meses antes de la celebración de las eleccio- nes presidenciales. 12 veia” pi ro de 2003, ocasionó treinta y nueve muertos y cerca de ciento setenta heridos.…
p. 268
12Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 1831 cita
[14]paramilitary groups responsible for persecuting the Democratic Front and the Patriotic Union in Caquetá. 29 Tensions were increased by the contin- ued rapid expansion of kidnappings and the FARC’s manpower, from an estimated 16,000 in 1998 to a high point of almost 17,500 in 2000. 30 One of these kidnappings occurred…
p. 183
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1181 cita
[15]Washington power brokers on the importance of “saving” Colombia from itself. Plan Colombia was approved in the final days of the Clinton administration, and at that time, “Plan Colombia” turned Colombia into the third-leading recipient of U.S. foreign aid, after Israel and Egypt. Toward the end of Pastrana’s term of…
p. 118
14Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4251 cita
[16]los militares habían inducido la formación de paramilitares apoyados por el narcotráfico y los latifundistas. El presidente Pastrana (1998-2002), acosado por los gringos para frenar los avances del narcotráfico y su alianza con guerrillas y paramilitares, ideó el publicitado esperpento del proceso de paz del Caguán,…
p. 425
15Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 775, 7802 citas
[17]alma cada madrugada para que las acciones de autoridad que emprenda tengan la más pura intención y el más noble desarrollo. Apoyaré con afecto a las Fuerzas Armadas de la Nación y estimularemos que millones de ciudadanos concurran a asistirlas” 857. Al día siguiente, desde Valledupar, lanzó el Plan Meteoro, que tenía…
p. 775
[43]a partir del 1° de diciembre, solicitaron el reconocimiento político, la suspensión de acciones judiciales en contra de sus voceros y seguridad para las regiones donde ejercían sus actividades. Para ese momento, herencia del gobierno de Pastrana, ya estaban en conversaciones confidenciales con Restrepo, a quienes sus…
p. 780
16Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 1551 cita
[18]e l o P m e n t i n C o l o m B i a 1 0 mines the success of those sincerely trying to reintegrate: “These gaps are particularly apparent in the fields of health, psychosocial support, and edu- cation, and many former combatants have no possibility of finding work or pursuing productive projects” (oa S 2006a, 4). As…
p. 155
17No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4251 cita
[19]365-CI-01570, Giraldo, Jorge et al., «Empresa y conflicto armado en Colombia, 1980- 2016», 2021. 1223 Como él mismo expresa en sus memorias: «Algunos grupos de derechos humanos argumentaron que los ciudadanos perderían su neutralidad y entonces pregunté de qué neutralidad hablaban, pues los ciudadanos comunes habían…
p. 425
18Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4061 cita
[20]o declaradas inexe - quibles por la Corte Constitucional en noviembre del 2002 787. En consecuencia, por iniciativa del Gobierno, el Congreso aprobó una reforma constitucional que se expidió en diciembre del 2003 y que se conoció como el Estatuto 783 Ibíd. 784 Ministerio de Defensa. Política de defensa y seguridad…
p. 406
19Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 186, 1902 citas
[21]y sociales; iniciativas legislativas sobre reformas asociadas a los procesos de paz o a sus instrumentos; el desarrollo de programas de inversión social en zonas de conflicto; el reconocimiento de la grave problemática humanitaria y la urgente aplicación del DIH y el recurso a formas de facilitación e intermediación…
p. 186
[40]desmovilizadas en actuaciones contraguerrilleras de la fuerza pública. Entes de derechos humanos internos e internacionales, el Ministerio Público y organizaciones promotoras de la paz objetaron tal enfoque y tales medidas, calificándolas de desnaturalizar la relación entre este tipo de programa y los propósitos de…
p. 190
20En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 1501 cita
[22]en los resultados meramente económicos. Es una opción posible, la 152 EN MEDIO DEL MAGDALENA MEDio más sencilla y la más prudente, aunque sea la menos compro- metida con las comunidades. Hoy en 2009 las cosas son menos equívocas: el capital tien- de a estar más concentrado y a incidir más en la política lo- cal a…
p. 150
21At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2951 cita
[23]fi ce, Uribe openly refused to accept the political nature of the guerrillas, instead calling them “ terrorists ” and “ dragons ” and refusing to negotiate without a unilateral cease- fi re. 91 Aiming to further beef up Colombia ’ s armed forces, Uribe looked to Washington for political and military support from the…
p. 295
22Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1891 cita
[24]de las demás fuerzas habían logrado una importante capacidad bélica. Se adquirió una flota de 25 aviones Súper Tucano, que se han convertido en la mayor asimetría aérea frente a las Farc-EP. Así se adquirieron: Adquisición 25 nuevos aviones Súper Tucano. Página 189 Adquisición 12 Helicópteros de instrucción Bell 206…
p. 189
23Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2892 citas
[25]Estado en aquellas partes del país donde el control de la Nación se había perdido durante los últimos veinti- cinco años. Antes de la reforma del Ejército Nacional, iniciada a comienzos de la década de 1990, las Fuerzas Armadas de Colombia se encontraban entre las peor financiadas de la América Latina, pues recibían…
p. 289
[26]Estado en aquellas partes del país donde el control de la Nación se había perdido durante los últimos veinti- cinco años. Antes de la reforma del Ejército Nacional, iniciada a comienzos de la década de 1990, las Fuerzas Armadas de Colombia se encontraban entre las peor financiadas de la América Latina, pues recibían…
p. 289
24Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 1361 cita
[27]Porque el Plan Colombia fue concebido para combatir el narcotráfico, pero no a la guerrilla. A partir de ese momento, que fue al año o dos años del Plan Colombia, aceptaron el uso de la ayuda del Plan Colombia para utilizarlo también en el combate contra la guerrilla, contra las FARC. Indiscutiblemente la guerrilla de…
p. 136
25War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 661 cita
[28]official rhetoric of Plan Colombia to expose the reality behind it. In the words of one report, "It is clear that Plan Colombia's intent is to combat the principal threat to the nation's political and economic elite: the FARC." 16 This conclusion is further supported by the Plan's actual implementation. The Colombian…
p. 66
26Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 731 cita
[29]del continente que más va a incrementar su presupuesto en seguridad y defensa tras Chile, Venezuela y Ecuador. Además, se erige como el país de América Latina con mayor cobertura de Fuerza Pública por número de habitantes, con un promedio de 881 efectivos por cada 100.000 habitantes, únicamente superado por Bolivia…
p. 73
27Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 2141 cita
[30]llamada “zona de distensión”, un territorio de más de 42 mil kilómetros que el gobierno cedió al control de la guerrilla. El gobierno y las FARC se reunieron durante más de dos años sin obtener ningún resultado concreto, hasta que en febrero de 2002, pocos meses antes de culminar su gobierno, Pastrana declaró el fin…
p. 214
28La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica, Fundación Prolongar · 2017 · p. 641 cita
[31]no tenían. La creación de los batallones de alta mon- taña fue clave en el desarrollo de esta fase. Otro componente importante en el despliegue de la Políti- ca de Seguridad Democrática fue el desarrollo de “operaciones ofensivas”, en donde se realizó el Plan Patriota. Su objetivo fue recuperar el control de la…
p. 64
29¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 2491 cita
[32]contra el terrorismo". Tanto sus alocuciones como los documentos gubernamentales y oficiales sobre el conflicto político o armado en Colombia se hablaba exclusivamente de la "amenaza narcoterrorista". Este discurso se profundizó con los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos, que alinearon más…
p. 249
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1521 cita
[33]1985-2005, Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Proyecciones de población municipal por área 2005-2020, Departamento Administrativo Nacional de Estadística. 602 Entrevista 208-PR-02012. Testigo, mujer, religiosa. 153 fiflćffć́Th́ El repliegue de la insurgencia, los herederos del paramilitarismo y la…
p. 152
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1321 cita
[34]pérdida de bienes muebles o inmuebles. Gráfica 2. Número de víctimas en departamentos de la Amazonía (1998–2019) 350 Ibíd, 102. 351 Uariv, Registro Único de Víctimas. Fuente: RUV − Fecha de corte: 31 diciembre 2021 2000 2005 2010 2015 2020 0 10.000 20.000 30.000 40.000 No. de víctimas Años Amazonas Caquetá Guanía…
p. 132
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1561 cita
[35]contrainsurgentes incluyeron un alto grado de estigmatización, sobre todo contra las organizaciones campesinas ubicadas en zonas de frontera agrícola o en regiones donde la guerrilla en algún momento tuvo influencia. En regiones como los Montes de María, donde el accionar del Ejército logró sacar a las guerrillas a…
p. 156
33Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 565, 9092 citas
[36]de civiles en planes y programas que contribuyeron a la eje- cución de violaciones de derechos humanos e infracciones al DIH. Esto se hizo con programas de reclutamiento como el de Soldados por un Día o Soldados Campesinos 1782, y mediante redes de informantes y de cooperantes a los cuales ingresaron integrantes de…
p. 565
[61]los grupos paramilitares en diferentes zonas del país y obstruyó la justicia a su favor. Así, en 2004 se conoció por fuentes periodísticas que el jefe de Informática del DAS, Rafael García, había modificado las bases de datos de la entidad y había borrado las órdenes de captura en contra de un grupo de…
p. 909
34Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 2121 cita
[37]y Dinámicas de conflicto cinep. cinep/Programa para la Paz, Informe Especial, Conflicto armado en Colombia durante el 2011, junio de 2011, 12. La guerrilla perdió territorios, pero trató de mantener posiciones estratégicas, desacelerando el conflicto para propiciar el desgaste del Ejército. En su retirada, empleó…
p. 212
35Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 951 cita
[38]artículo de otros tantos artículos plasmados en el libro «Mas allá del Embrujo» (tercer año de gobierno de Álvaro Uribe) editado por Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Bogota, www.plataforma-colombiana.org. 96 Efectivamente, el Plan Colombia, que cuatro años más tarde fue rebautizado Plan Patriota —…
p. 95
36Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 951 cita
[39]artículo de otros tantos artículos plasmados en el libro «Mas allá del Embrujo» (tercer año de gobierno de Álvaro Uribe) editado por Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Bogota, www.plataforma-colombiana.org. 96 Efectivamente, el Plan Colombia, que cuatro años más tarde fue rebautizado Plan Patriota —…
p. 95
37La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1001 cita
[41]confron- tación con grupos armados ilegales, el despliegue de operativos militares en contra del secretariado de las FARC-EP, la puesta en marcha de la ley de justicia y paz y del proceso de desarme, desmovilización y reintegración de miembros de las antiguas AUC principalmente. Las desmovilizaciones de las…
p. 100
38Colombia: Background, U.S. Relations, and Congressional InterestJune S. Beittel · 2013 · p. 151 cita
[42]the violence. Numerous leftist guerrilla EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:11 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. June S. Beittel 16 groups inspired by the Cuban Revolution formed in the 1960s as a response to state neglect and…
p. 15
39Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 111 cita
[44]distintos enfoques ideo- lógicos y políticos. Por otra parte, las formas violentas del deno- tado paramilitarismo surgieron y se consolidaron a lo largo del territorio colombiano a mediados de los ochenta y durante todo el final del siglo XX. 12 Justicia Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico…
p. 11
40Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3341 cita
[45]una invitación a la impunidad.4 En efecto, el proyecto buscaba motivar la desmovilización de los grupos armados a cambio de penas bajas, sin que los actores del conflicto contribuyeran a resarcir los daños que habían causado. En esencia, era un proyecto centrado en los victimarios. Después de un proceso de negociación…
p. 334
41Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 1381 cita
[46]mientras los comandantes del Bloque Norte construían retóricamente el escenario de sus desmovilizacio- nes presentándose a sí mismos como héroes y mártires sobre el fon- do de una tierra misti fi cada, la fi scal y su equipo instruían causas contra ellos por crímenes de lesa humanidad. No se debe olvidar, en efecto,…
p. 138
42El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 1172 citas
[47]a la justicia. Pero también puso en evidencia sus limitaciones y la necesidad de apostarle a la defensa de derechos humanos desde un abordaje interdisciplinario. Fue así como las movilizaciones por la justi- cia incorporaron enfoques de otras disciplinas para visibilizar y reconocer a las víctimas como sujetos…
p. 117
[48]a la justicia. Pero también puso en evidencia sus limitaciones y la necesidad de apostarle a la defensa de derechos humanos desde un abordaje interdisciplinario. Fue así como las movilizaciones por la justi- cia incorporaron enfoques de otras disciplinas para visibilizar y reconocer a las víctimas como sujetos…
p. 117
43Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2811 cita
[49]cel, fueron extraditados en 2008. Aunque la Corte Constitucional impuso algunas obligaciones a los desmovilizados, como confesar sus cr í menes, los acuerdos fueron generosos y su aplicaci ó n des ordenada. Al final, las confesiones fueron insatisfactorias para las v í ctimas y pocos paramilitares tuvieron que…
p. 281
44Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 3411 cita
[50]no dene ningún antecedente en América Ladna. En todo el condnente, con pocas excepciones, aunque enormemente significativas por el rango de las personas condenadas, como son los casos del expresidente Alberto Fujimori en el Perú y el expresidente Juan María Bondaberry en Uruguay, la clase política continental escapó a…
p. 341
45Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 631 cita
[51]del proceso de negociación con las AUC: no era su fi ciente la desmovilización de las estructuras armadas, también era necesario preguntarse por el desmonte efectivo de las econo- mías ilegales y por los órdenes locales y regionales, que habían construido los paramilitares durante la etapa de mayor ofensiva y…
p. 63
46Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 852 citas
[52]respect for human rights. To keep talking about paramilitaries, when in re- ality they are emerging armed groups at the exclusive service of the drug trafficking mafias, is nothing more than to abuse the language in order to mislead, and to accuse the demobilization and the disarmament of sixteen thousand paras of…
p. 85
[53]respect for human rights. To keep talking about paramilitaries, when in re- ality they are emerging armed groups at the exclusive service of the drug trafficking mafias, is nothing more than to abuse the language in order to mislead, and to accuse the demobilization and the disarmament of sixteen thousand paras of…
p. 85
47Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 221 cita
[54]resumió en sus propias palabras: “No podemos tener más un país amenazado por guerrillas o defendido por grupos paramilitares. Necesitamos control central” 2. Los rápidos éxitos logrados en la seguridad ciudadana, que fueron evidentes en el mayor control en las carreteras, la disminución del secuestro, la casi…
p. 22
48Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 3941 cita
[55]humanos en Colombia, A/HRC/ 22 / 17 /Add. 3, 07 de enero de 2013, párrafo 75. 705 Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos y Observatorio de derechos humanos y derecho humanitario. (2008). Informe Final de la Misión Internacional de Observación sobre Ejecuciones Extrajudiciales e Impunidad en Colombia. Bogotá,…
p. 394
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1321 cita
[56]juez ordenara la detención de Correa por el delito de rebelión 298. Correa estuvo detenido entre junio y julio de 2004. Su detención era insólita. Recuperó la libertad al demos- trar su inocencia. Sin embargo, su muerte fue ordenada por una troika de políticos, funcionarios del DAS encabezados por su director, Jorge…
p. 132
50Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 4381 cita
[57]Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 28 de septiembre de 2008, Comu- nicado de Prensa). Es importante resaltar, como ya se anotó, que en este tipo de desapariciones la justificación de la lucha contrainsurgente per- manece como en los períodos anteriores, pero de lo que en verdad 439 6…
p. 438
51El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 2. Las víctimas y las antesalas de la justicia. Conclusiones y RecomendacionesCentro Nacional de Memoria Histórica · 2016 · p. 1872 citas
[58]claridad de qué era lo que estaba pasando, todas las noches nosotros nos reuníamos, eso era una locura, eso era una locura: “¿Quién está detrás de todo esto?”, No, no sabíamos, quiénes ¿por qué están haciendo esto, de dónde están sacando todas estas cosas? si, tuvimos un cambio, de locura, de locura total (Correa de…
p. 187
[59]claridad de qué era lo que estaba pasando, todas las noches nosotros nos reuníamos, eso era una locura, eso era una locura: “¿Quién está detrás de todo esto?”, No, no sabíamos, quiénes ¿por qué están haciendo esto, de dónde están sacando todas estas cosas? si, tuvimos un cambio, de locura, de locura total (Correa de…
p. 187
52Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 2John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 2681 cita
[60]desde el DAS se compartió información obtenida ilegalmente, con las estructuras paramilitares y con estructuras políticas 269 7 Estrategias y alianzas para romper el cerco de violencia y el miedo A mí me hicieron un montaje por tres delitos: uno, falsa de- nuncia, otro de auto amenazas, otro de fraude procesal;…
p. 268
53Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 101 cita
[62]“parapolitics” scandal in 2006 that exposed links between illegal paramilitaries and politicians, especially prominent members of the national legislature. Subsequent scandals that came to light during Uribe’s tenure included the “false positive” murders allegedly carried out by the military (primarily the Colombian…
p. 10
54¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1341 cita
[63]sectores del país y la comu- nidad internacional y, a la larga, el debilitamiento de su apuesta política. Por otra parte, la Política de Defensa y Seguridad Democrática del ex- presidente Uribe para recuperar el control estatal del territorio 207 logró conjurar el objetivo de las FARC de pasar a una nueva etapa de…
p. 134
55Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 3551 cita
[64]de secues- tro cayó desde su pico de 3. 550 en el año 2000 a 1. 500 en 2010, reflejando los éxitos de la política de seguridad de la administración Uribe, pero siendo todavía bastante con- siderable. La cifra bajó radicalmente a sólo 188 en 2016, gran logro del proceso de paz del presidente Santos. Como ministro de…
p. 355
56Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · p. 2261 cita
[65]la guerra y derrota militar de la guerrilla; marcaron un aumento contundente de las violaciones a los derechos humanos y colectivos del pueblo nasa. Por efectos de la propia dinámica de la guerra y de la reacomodación de los actores armados, sobre territorio nasa se consolidaron dos corredores estratégicos de…
p. 226
57Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 1192 citas
[66]por sí menoscabe el proyecto insurgente. Con frecuencia se ignora la existencia de más de dos mil per - sonas “desmovilizadas individuales” entre 1994 y 2002, excom - batientes procedentes de las distintas guerrillas (FARC, ELN y pequeñas disidencias). Si se compara lo sucedido esos ocho años con los posteriores, sin…
p. 119
[67]por sí menoscabe el proyecto insurgente. Con frecuencia se ignora la existencia de más de dos mil per - sonas “desmovilizadas individuales” entre 1994 y 2002, excom - batientes procedentes de las distintas guerrillas (FARC, ELN y pequeñas disidencias). Si se compara lo sucedido esos ocho años con los posteriores, sin…
p. 119
58Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 3571 cita
[68]ciudad muy violenta a ser modelo para la innovación urbana en un lapso de solo dos décadas. Se destacan las soluciones creativas, el sistema de transporte masivo, el primer teleférico del mundo, los parques biblioteca y las escaleras mecánicas urbanas”. La incruenta “Operación Jaque”, un golpe perfecto La “Operación…
p. 357
59Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 291 cita
[69]opiniones ilustradas sobre el estado de la guerra, pero también ha generado una gran confusión entre analistas, académicos y la opinión pública sobre la situación del conflicto y sus perspectivas inmedia - tas. Estas preguntas son de importancia cardinal para el país. La política pú - blica de seguridad ha sido el eje…
p. 29
60Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 4611 cita
[70]y que hayan sido etiquetados con los colores amarillo o rojo; una parte de este proceso opera con el registro numérico que las aerolíneas asignan a cada uno de los que viajen a Estados Unidos –sin el consentimiento del viajero–, la otra con los datos personales 34. Daniel Pécaut. (2003). Midiendo fuerzas. Balance del…
p. 461
61Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 2231 cita
[71]directa a través de las regalías que obtenía la nación por la explotación de sus recursos naturales, de modo que la clase política quedaba a cargo de unos recursos que no eran función del desempeño general de la economía sino de una actividad de enclave. R EELECCIÓN Una de las peores consecuencias de la polarización…
p. 223
62Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 1031 cita
[72]políticos para el actual 52 La presencia a gran escala de fuerzas estatales es típica de una campaña contrainsurgente clásica, pero las nuevas realidades de la guerra contrainsurgente colombiana, y más allá de las amenazas a la seguridad contra la población, se alejan bastante de los paradigmas de los levantamientos…
p. 103
63Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 1131 cita
[73]en zonas de los municipios intervenidos, de forma que se estima que esta región dejó de ser el lugar del país con mayor cantidad de tales cultivos (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2011, página 46). No obstante, en la mayor parte de los municipios donde se aplicó este plan se registra presencia…
p. 113