Ruptura del Caguán, masacre de Bojayá y elección de Uribe (2002)
En el primer semestre de 2002 se cerraron tres actos sucesivos que clausuraron el ciclo político abierto por la Constitución de 1991: el 20 de febrero Pastrana declaró muerto el proceso de paz del Caguán; el 2 de mayo un cilindro bomba de las FARC mató entre 74 y 119 civiles refugiados en la iglesia de Bellavista, en Bojayá, Chocó; y el 26 de mayo Álvaro Uribe Vélez ganó la presidencia en primera vuelta con cerca del 54% de los votos, mandato explícito de derrota militar a la guerrilla.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 20 de febrero – 26 de mayo de 2002
- Dónde
- Bojayá, Chocó, San Vicente del Caguán, Caguán, Caquetá, Meta, Atrato, Quibdó, Colombia, Estados Unidos, Bellavista, Vigía del Fuerte
- Protagonistas
- Andrés Pastrana, Álvaro Uribe Vélez, Manuel Marulanda, Raúl Reyes, Carlos Castaño, Horacio Serpa, Bill Clinton, Ingrid Betancourt, Clara Rojas, Jorge Eduardo Géchem Turbay, Consuelo Araújonoguera, Orlando Pulido Rojas
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- El gobierno Pastrana cedió a las FARC una zona de distensión de más de 42.000 km² en el Caguán antes de iniciar formalmente los diálogos y sin definir la agenda, lo que permitió a la guerrilla usar el territorio como base militar, duplicar efectivos y ejercer poder paraestatal mientras se negociaba.
- La agenda de negociación fue desmesurada —abarcaba todo el marco normativo y las estructuras socioeconómicas del país— sin criterios de priorización ni horizontes temporales, lo que convirtió la mesa en un foro permanente sin capacidad de decisión.
- Las FARC ejecutaron 117 operaciones armadas en los treinta días posteriores a la tregua de Navidad de 2001 y secuestraron al senador Jorge Eduardo Géchem Turbay el 20 de febrero de 2002, precipitando la ruptura definitiva del proceso.
- En el Medio Atrato, la disputa territorial entre el Frente José María Córdoba de las FARC y el Bloque Élmer Cárdenas de las AUC se intensificó desde mediados de los años noventa en ausencia de fuerza pública, que había sido expulsada de Bojayá y Vigía del Fuerte desde marzo de 2000.
- A pesar de alertas tempranas emitidas entre el 24 y el 26 de abril de 2002 por la Diócesis de Quibdó, Naciones Unidas, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General, el comandante del Batallón Manosalva Flórez descartó la inminencia del peligro como rumor y la fuerza pública no llegó a la zona sino una semana después de la masacre.
- El fracaso del Caguán y los sucesivos actos de violencia de las FARC —secuestros, atentados, la Ley 002— deterioraron la opinión pública sobre la negociación y crearon el clima electoral que llevó a Uribe a la presidencia; su intención de voto pasó del 39% en enero al 59,5% en febrero de 2002 tras la ruptura del proceso.
Consecuencias
- Entre 74 y 119 civiles murieron en la iglesia de Bellavista el 2 de mayo de 2002; Bojayá registró 9.000 personas desplazadas entre 1997 y 2007 y fue el municipio del Chocó con mayor pérdida de tierras, con 81.718 hectáreas abandonadas.
- La Procuraduría General sancionó al teniente coronel Orlando Pulido Rojas con suspensión de 90 días sin remuneración mediante sentencia del 16 de noviembre de 2004 por incumplir su deber de proteger a la población civil.
- Álvaro Uribe Vélez ganó la presidencia el 26 de mayo de 2002 en primera vuelta —hito inédito en Colombia— e implantó la política de Seguridad Democrática, reorientando la acción del Estado hacia la derrota militar de las guerrillas durante los ocho años siguientes.
- El término 'terrorismo' sustituyó definitivamente la caracterización de las FARC como actor político-guerrillero con estatus de interlocutor; 33 Estados y entidades internacionales, incluidos Colombia, Estados Unidos y la Unión Europea, ratificaron o reconocieron esa designación en el período.
- La victoria de un disidente liberal apoyado por el conservatismo aceleró la erosión del bipartidismo y empujó al sistema de partidos hacia una configuración multipartidista que se consolidaría en la década siguiente.
- La Comisión de la Verdad concluyó que en Bojayá hubo responsabilidad compartida de las FARC-EP, los paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas y el Estado colombiano, estableciendo un precedente de responsabilidad tripartita en crímenes de guerra contra la población civil.
La clave interpretativa
Por qué importa
La confluencia de la ruptura del Caguán, la masacre de Bojayá y la elección de Uribe en el primer semestre de 2002 clausuró la apuesta negociada al conflicto armado como opción de Estado y abrió una década de contrainsurgencia que transformó las relaciones de fuerza entre el Estado y las guerrillas. Bojayá no fue solo una tragedia humanitaria: fue la demostración más brutal de que la 'combinación de formas de lucha' de las FARC tenía costos civiles inaceptables, y su impacto moral volvió irreversible el reencuadre discursivo que convirtió a la guerrilla en organización terrorista ante la comunidad internacional. El ciclo cerrado en 2002 dejó sin resolver las causas estructurales del conflicto —tierra, exclusión, ausencia del Estado en periferias como el Atrato— que reaparecerían en los procesos de paz posteriores.
Desarrollo histórico
La historia completa
2002: la ruptura del Caguán, la masacre de Bojayá y la elección de Álvaro Uribe
En el primer semestre de 2002 se cerró, en tres actos separados por poco más de tres meses, el ciclo político abierto por la Constitución de 1991. El 20 de febrero, el presidente Andrés Pastrana Arango anunció por cadena nacional el fin del proceso de paz con las FARC-EP en la zona de distensión del Caguán. El 2 de mayo, un cilindro bomba lanzado por el Bloque 58 de esa misma guerrilla impactó la iglesia de Bellavista, en Bojayá, Chocó, donde se refugiaba la población civil, y dejó entre 74 y 119 muertos. El 26 de mayo, Álvaro Uribe Vélez ganó la presidencia en primera vuelta con cerca del 54% de los votos, la primera vez que un candidato lo lograba en Colombia. Los tres hechos no comparten causa directa, pero leídos juntos funcionan como cierres sucesivos de la misma puerta: la fórmula de salida negociada al conflicto armado, ensayada durante tres años en San Vicente del Caguán, quedó clausurada como opción de Estado, deslegitimada moralmente ante la opinión y sustituida por un mandato popular explícito de derrota militar.
El Caguán antes de febrero: una negociación estructuralmente viciada
El proceso que Pastrana anunciaría muerto en febrero de 2002 había comenzado formalmente en enero de 1999 y arrastraba desde su origen defectos que ninguna crisis posterior logró corregir. El gobierno cedió a las FARC una zona de distensión de más de 42.000 kilómetros cuadrados en los departamentos de Caquetá y Meta —cinco municipios, entre ellos San Vicente del Caguán— y retiró de allí al ejército antes incluso de que se hubieran iniciado los diálogos y de que se acordara la agenda de negociación. Ese orden de los factores importa: se entregó el territorio sin condiciones previas, apostando a que la guerrilla respondería a la generosidad con reciprocidad política.
La respuesta fue otra. Las FARC aprovecharon la zona como base militar de retaguardia, área de acumulación de recursos económicos y militares, espacio de entrenamiento de reclutas y laboratorio de formas de poder local. Expulsaron al alcalde de La Macarena, amenazaron y desplazaron a la fiscal local de San Vicente del Caguán, y en febrero de 2002 promulgaron su propia Ley 002, un decreto extorsivo dirigido a quienes tuvieran patrimonios superiores a un millón de dólares. La negociación coexistía así con el ejercicio abierto de un poder paraestatal en el territorio despejado.
La agenda, además, era desmesurada: pretendía discutir el conjunto del marco normativo del país y sus estructuras socioeconómicas, desde la política agraria hasta el modelo económico. Sin criterios de priorización ni horizontes temporales, la mesa se convirtió en un foro permanente sin capacidad de decisión. A esto se sumó una simetría inquietante: mientras se conversaba en Los Pozos, ambas partes se preparaban para lo contrario. El gobierno modernizó y tecnificó las Fuerzas Militares con apoyo de Estados Unidos a través del Plan Colombia, aprobado en los últimos días de la administración Clinton, que convirtió a Colombia en el tercer receptor mundial de ayuda exterior estadounidense, detrás de Israel y Egipto. Las FARC, por su parte, duplicaron efectivos, compraron armamento y consolidaron mandos. La duda razonable —si alguna de las dos partes tenía voluntad real de acuerdo— acompañó al proceso desde antes del final.
Las crisis se acumularon. Las FARC congelaron conversaciones para rechazar una comisión de verificación; el gobierno las suspendió tras acciones guerrilleras; el 29 de septiembre de 2001 fue secuestrada y asesinada la exministra Consuelo Araújo, hecho que dio pie al Acuerdo de San Francisco de la Sombra del 5 de octubre. Dos días después, Pastrana prorrogó el despeje hasta el 20 de enero de 2002 imponiendo controles externos más estrictos, con los que las FARC manifestaron su desacuerdo. Cuando terminó la tregua de Navidad de 2001, la guerrilla ejecutó en treinta días 117 operaciones: ataques a instalaciones militares, siembra de minas antipersonales, voladura de torres de energía, oleoductos y puentes. La comunidad internacional, que había pedido a las FARC permanecer en la mesa, encajó el golpe.
El detonante final llegó el 20 de febrero de 2002, cuando guerrilleros de las FARC secuestraron al senador Jorge Eduardo Géchem Turbay. Esa misma noche, Pastrana se dirigió al país por radio y televisión: declaró terminado el proceso, ordenó a las Fuerzas Militares recuperar la zona de distensión y comenzó el reencuadre discursivo que definiría los años siguientes. Tres días después, el 23 de febrero, las FARC secuestraron a la candidata presidencial Íngrid Betancourt y a su jefa de debates Clara Rojas, para presionar por un canje humanitario que no llegaría en años. El giro en la opinión pública fue instantáneo: la intención de voto por Uribe, que en enero de 2002 se ubicaba en el 39%, pasó al 59,5% en febrero. El clima electoral quedó sellado tres meses antes de la elección y dos y medio antes de Bojayá.
El Medio Atrato antes del 2 de mayo: una geografía sin Estado
Mientras el Caguán ocupaba el centro del debate nacional, en el noroeste del país se cocinaba desde hacía años una tragedia que la opinión pública apenas registraba. El Medio Atrato —territorio de comunidades negras e indígenas articulado en torno al río que le da nombre— era desde mediados de los años noventa escenario de una disputa territorial entre las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia, con la fuerza pública replegada o ausente. Desde 1997, los habitantes de Bellavista, cabecera del municipio de Bojayá en el Chocó, y de Vigía del Fuerte, al otro lado del río en Antioquia, vivían bajo el terror de grupos armados que llegaban al río disparando, generaban combates y desplazamientos masivos e imponían el miedo como forma de gobierno cotidiano.
En marzo de 2000, las FARC-EP tomaron ambas cabeceras. Desde esa fecha y hasta mayo de 2002 no hubo presencia de fuerza pública en Bojayá ni en Vigía del Fuerte: el gobierno nacional había retirado la policía tras un ataque previo de las FARC que destruyó la estación y mató a 24 agentes, y las dos poblaciones quedaron bajo jurisdicción de facto de la guerrilla. La estrategia de expulsión de la fuerza pública se venía desplegando desde 1999 en municipios como Juradó, tomado en diciembre de ese año, como parte de una ofensiva de confrontación directa contra el Estado y contra los paramilitares en el litoral y en el Atrato.
En abril de 2002, el Bloque Élmer Cárdenas de las AUC, comandado en la región por hombres de Carlos Castaño Gil, avanzó por el río para disputarles a las FARC ese corredor estratégico entre Urabá y el Pacífico. Los combates entre el Frente José María Córdoba de las FARC y el Bloque Élmer Cárdenas se prolongaron del 20 de abril al 7 de mayo de 2002 en el municipio de Bojayá. En ese lapso, entre el 24 y el 26 de abril, al menos cuatro instancias —la Diócesis de Quibdó, Naciones Unidas, la Defensoría del Pueblo con su alerta temprana número 52 y la Procuraduría General de la Nación— emitieron o respaldaron alertas urgentes sobre el grave riesgo que corrían las comunidades civiles de Bojayá y Vigía del Fuerte. El teniente coronel Orlando Pulido Rojas, comandante del Batallón Manosalva Flórez, consideró que la inminencia de los combates no era más que un rumor sin fundamento. La fuerza pública llegaría a la zona una semana después de la masacre.
2 de mayo de 2002: la iglesia de Bellavista
Con los paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas apostados junto a la iglesia de Bellavista y usando a la población civil como escudo humano, y con las FARC atacando esas posiciones desde el otro flanco, la mañana del 2 de mayo miembros del Bloque 58 de las FARC lanzaron un cilindro bomba —una pipeta de gas adaptada como proyectil, arma artesanal habitual en la guerrilla— que cayó sobre el templo donde se refugiaban decenas de habitantes de Bellavista, entre ellos numerosos niños. La explosión mató a entre 74 y 119 civiles; un registro vinculado al Centro Nacional de Memoria Histórica ha estabilizado la cifra en 79 víctimas fatales, pero los cuerpos sin identificar en las exhumaciones posteriores dejan el conteo definitivo abierto.
Los combates continuaron hasta el 7 de mayo. La fuerza pública llegó a Bellavista aproximadamente una semana después de la explosión, cuando el desplazamiento de las 1.744 familias que abandonarían el territorio ya estaba en marcha y los cuerpos habían empezado a descomponerse. Los paramilitares desaparecían y desmembraban cadáveres a lo largo del Atrato para no dejar rastro, práctica que en la cultura afroatratense tenía un efecto específicamente devastador: impedía los rituales funerarios, entre ellos una tradición de identificación del asesino que, según testimonios comunitarios, habría motivado precisamente esa forma de eliminación de los cuerpos.
Las responsabilidades quedaron distribuidas entre tres actores. Las FARC lanzaron el arma que causó la matanza; el comandante del Bloque Noroccidental de la guerrilla, Isaías Trujillo, reconocería años después ante la Comisión de la Verdad la responsabilidad de su organización por el uso de métodos ilegales de guerra. Los paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas convirtieron a la población civil en escudo al apostarse junto al templo. Y el Estado colombiano incumplió su deber de protección: la Procuraduría General de la Nación sancionó al teniente coronel Pulido Rojas con suspensión de 90 días sin remuneración mediante sentencia de única instancia del 16 de noviembre de 2004, por haber descartado como rumor las alertas que se venían acumulando desde el 24 de abril. La Comisión de la Verdad concluyó, años más tarde, que en Bojayá hubo responsabilidad compartida de las FARC-EP, los paramilitares y el Estado.
El voto del 26 de mayo: mandato antinegociador
Veinticuatro días después de la masacre, el país votó. Álvaro Uribe Vélez, nacido en Medellín en 1952, exalcalde de esa ciudad, exsenador y gobernador de Antioquia entre 1995 y 1997, ganó la presidencia en primera vuelta con aproximadamente el 54% de los votos, hito inédito en la historia electoral colombiana. Se presentó como disidente del Partido Liberal —tras negarse a participar en la consulta interna que favorecía a Horacio Serpa Uribe— bajo el Movimiento Primero Colombia, fundado por su primo Mario Uribe. El Partido Conservador, incapaz de posicionar candidatos propios después de que Augusto Ramírez Ocampo y Juan Camilo Restrepo renunciaran ante la baja acogida en encuestas, terminó respaldándolo.
La biografía política de Uribe explicaba su ubicación en el mapa. Como gobernador de Antioquia había defendido activamente las cooperativas de seguridad privada Convivir, lo que le dio fama de partidario de la mano dura y opositor frontal a las guerrillas. Su plataforma presidencial prometía derrotarlas militarmente. Un informe de la Defense Intelligence Agency de Estados Unidos de 1991 lo había listado como político colombiano vinculado al Cartel de Medellín, mencionando colaboración en altos niveles gubernamentales, señalamiento que no impidió su ascenso electoral. Su índice de favorabilidad, ya alto durante la campaña, se mantendría a lo largo de sus ocho años de gobierno entre el 63% y el 85%.
El vuelco no lo produjo Bojayá. Los datos son inequívocos: la intención de voto por Uribe pasó del 39% en enero al 59,5% en febrero de 2002, coincidiendo con la ruptura del Caguán, no con la masacre. Según la segunda Gran Encuesta de Napoleón Franco, el 48% de sus votantes lo apoyaba específicamente por sus posturas en materia de paz y seguridad. La lectura más honesta del resultado no es que el país eligiera a Uribe por lo que prometía hacer, sino que votara contra las FARC por lo que habían hecho durante el cuatrienio de Pastrana: los secuestros, las tomas, la Ley 002, el asesinato de Consuelo Araújo, los atentados de los treinta días posteriores a la tregua de Navidad, el secuestro de Géchem, el de Betancourt y Rojas. Bojayá no creó ese clima; lo confirmó.
Ese realineamiento electoral tuvo además un efecto estructural sobre el sistema de partidos: la victoria de un disidente liberal apoyado por el conservatismo marcó el punto de inflexión de un proceso de erosión bipartidista que venía gestándose desde la Constitución del 91 y que, tras 2002, se aceleraría hacia una configuración multipartidista.
Reencuadre discursivo: de guerrilla a terrorismo
Entre el 20 de febrero y el 7 de agosto de 2002 —fecha de la posesión de Uribe—, la manera oficial de nombrar al enemigo cambió. El término terrorismo, ya presente en el debate político, se consolidó como concepto central del discurso estatal para referirse a las FARC-EP, desplazando su caracterización previa como actor político-guerrillero con estatus de interlocutor. El reencuadre lo iniciaron Pastrana al romper los diálogos y Uribe desde la campaña; los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, ocurridos cinco meses antes del cierre del Caguán, aceleraron y legitimaron internacionalmente esa recatalogación, al alinear la agenda de seguridad colombiana con la lucha global antiterrorista.
Tras el 20 de febrero, la diplomacia de Pastrana redirigió sus esfuerzos a explicar al mundo las razones del rompimiento y a denunciar las acciones terroristas de las FARC. Un funcionario del Departamento de Estado observó entonces que la catalogación de las FARC como terroristas por parte de Pastrana —al romper el proceso y retirarles el estatus político— amplió el margen de maniobra estadounidense para emprender acciones más concretas en Colombia. La Unión Europea secundó poco después la perspectiva estadounidense. En total, 33 Estados y entidades internacionales reconocieron o ratificaron la designación de las FARC-EP como organización terrorista en ese período, entre ellos Colombia, Estados Unidos y la Unión Europea.
Bojayá no inició este proceso, pero lo volvió irrevocable. Que la guerrilla que había ocupado tres años de mesa de negociación acabara lanzando una pipeta de gas contra una iglesia llena de civiles clausuró cualquier posibilidad de rehabilitación política a corto plazo, incluso ante actores internacionales que hasta entonces habían defendido la vía negociada. El clima moral que hacía impensable volver al Caguán quedó sellado el 2 de mayo.
La base material del giro: Plan Colombia y modernización militar
Uribe no llegó a un aparato militar improvisado. La transformación de las Fuerzas Militares, iniciada bajo Pastrana con financiación del Plan Colombia, le entregó una plataforma sobre la cual construir su ofensiva. El Plan implicaba una inversión inicial de 7.500 millones de dólares durante seis años, de los cuales 4.000 millones eran aporte del Estado colombiano y 3.500 millones provenían mayoritariamente de Estados Unidos. Concebido inicialmente para combatir el narcotráfico, no la guerrilla, sus recursos se extenderían después al combate contra las FARC cuando el gobierno estadounidense levantó, uno o dos años después del inicio del programa, la restricción original de uso.
Los efectos materiales fueron medibles. Entre 2000 y 2002, la capacidad aérea de las Fuerzas Militares y la Policía pasó de cuatro a dieciséis helicópteros artillados de combate, y el número de helicópteros de transporte creció en aproximadamente un centenar. Se reforzaron bases estratégicas como Apiay en el Meta, Tolemaida en Cundinamarca, la Brigada Antinarcóticos en el Fuerte Militar de Larandia en Caquetá y las instalaciones de la Brigada XXVII en Putumayo. Ese predominio aéreo, sumado a mayor movilidad terrestre, impidió a las FARC seguir concentrando grandes ejércitos como en las tomas de finales de los noventa y las obligó a fragmentarse.
Sobre esa base heredada, Uribe amplió la escala. Bajo su gobierno se incorporaron aproximadamente 96.000 nuevos reclutas a las fuerzas armadas y policiales, y en 2003 se lanzó el Plan Patriota, la operación contraguerrillera más grande desde los años sesenta, desplegada precisamente sobre la antigua zona de distensión del Caguán y el sur del país. La zona que había sido despejada para negociar se convirtió, apenas dos años después, en el epicentro de la ofensiva militar más ambiciosa del período.
El primer gobierno Uribe reordenó también el marco institucional. Se decretó la restricción de protecciones constitucionales y derechos políticos, y se establecieron Zonas de Rehabilitación y Consolidación en áreas como Arauca y la costa Atlántica para operaciones de contrainsurgencia. La política de Seguridad Democrática reemplazó la búsqueda de paz negociada por la seguridad como prioridad del Estado, y el discurso oficial adoptó el concepto de amenaza narcoterrorista como categoría rectora del conflicto.
Bojayá después de Bojayá: el duelo interrumpido
Mientras el país entraba en la década contrainsurgente, en el Medio Atrato la guerra siguió. En 2004, cerca de 1.100 campesinos afrocolombianos se desplazaron por nuevos enfrentamientos armados en la zona de Bojayá; entre febrero y marzo de 2005, otros 2.000 huyeron a las cabeceras municipales de Bellavista y Vigía del Fuerte, y todas las aldeas de comunidades negras quedaron abandonadas. Entre 1997 y 2007, el departamento del Chocó registró 90.739 personas desplazadas, y Bojayá figuró entre los municipios más afectados con 9.000, sólo por detrás de Riosucio y Quibdó. De las 18.968 personas desplazadas que acudieron a la Iglesia en ese período, las de Bojayá reportaron una pérdida territorial de 81.718 hectáreas —la mayor entre los municipios del departamento— de las 184.705 hectáreas abandonadas en total.
La modalidad del desplazamiento cambió tras la desmovilización paramilitar: de la salida masiva se pasó al goteo silencioso, más difícil de contar y de atender. La exhumación realizada por la Fiscalía en Bojayá dejó muchos cuerpos sin identificar, lo que llevó a organizaciones de sobrevivientes a exigir un nuevo proceso que permitiera entregar los restos a las familias y hacer el duelo según las tradiciones afroatratenses.
De esa lucha nació la organización Dos de Mayo, formada por sobrevivientes de la masacre para defender los derechos de las víctimas. El gobierno reubicó el pueblo en un nuevo Bellavista, en un terreno cercano al original. En 2003, un año después de la masacre, organizaciones comunitarias afroatratenses e indígenas —FISCH, Cocomacia, OREWA, Ascoba—, acompañadas por las diócesis de Quibdó y Apartadó y por la Defensoría del Pueblo, realizaron la peregrinación Atratiando: por un buen trato en el Atrato: navegaron 500 kilómetros en seis días desde Quibdó hasta la desembocadura del río en Turbo, para recuperar la movilidad comunitaria por el Atrato en el marco de una peregrinación por la paz y la vida. Fue el gesto opuesto al miedo que desde 1997 había impedido a los habitantes cruzar el río sin autorización de los armados.
Por qué 2002 sigue importando
La lectura convencional que hace de Bojayá el detonante del voto uribista se desmonta con las fechas. El país había cambiado de rumbo en febrero, cuando la ruptura del Caguán movió veinte puntos las encuestas en un mes; en mayo sólo ratificó lo decidido tres meses antes. Pero eso no reduce la importancia del 2 de mayo: la desplaza a su lugar exacto. Bojayá no produjo la elección de Uribe, la volvió imposible de reversar. Cualquier actor internacional o doméstico que hubiese querido, después del 26 de mayo, defender un retorno a la fórmula del Caguán tenía que hacerlo sobre las ruinas de una iglesia con 79 muertos identificados y decenas sin identificar. No había forma.
El año articula así una bisagra en tres tiempos. En febrero se clausuró la negociación como opción electoralmente viable. En mayo se clausuró la rehabilitación moral de la guerrilla ante la comunidad internacional. En las urnas y en la posesión del 7 de agosto se instaló el mandato explícito de derrota militar, sostenido sobre la infraestructura del Plan Colombia y sobre un realineamiento partidista que erosionó el bipartidismo tradicional. La década siguiente —Plan Patriota, Seguridad Democrática, golpes sucesivos al secretariado de las FARC, y en paralelo los falsos positivos, la parapolítica y las capturas masivas en zonas de rehabilitación— es la ejecución de lo que 2002 ordenó.
Queda, sin embargo, una lección más incómoda que la del giro contrainsurgente. La responsabilidad compartida establecida por la Comisión de la Verdad —FARC, paramilitares y Estado— señala que la omisión estructural que hizo posible Bojayá no fue corregida por el giro de 2002, sino reencuadrada. Las alertas del 24 al 26 de abril fueron ignoradas por un comandante militar que las descartó como rumor; la fuerza pública llegó una semana tarde; y en los años siguientes, en el mismo Chocó, el desplazamiento continuó gota a gota. La periferia afrocolombiana donde el Estado había estado ausente en 2000 seguiría estándolo, con otras formas, después de 2002. El voto del 26 de mayo cambió la relación del Estado con las FARC; no cambió, o no en la misma escala, su relación con los territorios que la guerra atravesaba desde hacía décadas.
Ese es el legado doble del año-bisagra. Cerró un ciclo político —el de la salida negociada intentada bajo el marco del 91— y abrió otro que reordenaría la década. Pero dejó intactas las condiciones geográficas, sociales y raciales que hicieron posible que en la iglesia de Bellavista, un jueves de mayo, hubiese entre 74 y 119 personas esperando el fin de un combate del que nadie las había protegido.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2771 cita
[1]ó entre 1996 y 1998, y llev ó a que en la elecci ó n de este a ñ o el can didato conservador Andr é s Pastrana fuera elegido contra el liberal 2 74 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA Horacio Serpa, en buena parte porque las farc respondieron bien a sus gestos en favor de una negociaci ó n. É sta recomenz ó en enero de 1999…p. 277
02Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 301 cita
[2]Extremadura que no podía ser objeto de acciones militares del Estado y el resto del país como terreno de guerra. Todo ello sin haberse iniciado los diálogos ni definido la agenda de los mismos. El decir del sociólogo franco-colombiano Daniel Pécaut fue que el Gobierno «de entrada quemó todas sus naves». Cuando, el 6…p. 30
03Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 2141 cita
[3]llamada “zona de distensión”, un territorio de más de 42 mil kilómetros que el gobierno cedió al control de la guerrilla. El gobierno y las FARC se reunieron durante más de dos años sin obtener ningún resultado concreto, hasta que en febrero de 2002, pocos meses antes de culminar su gobierno, Pastrana declaró el fin…p. 214
04Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1611 cita
[4]pidió excusas, pero insistió en que tenía derecho a definir las sanciones a los responsables, y que en este caso los indigenistas habían entrado a la “zona de distensión” controlada por las FARC sin pedirles permiso. Posteriormente, en 2008, lograron que el presidente Chávez le pidiera a la Asamblea de Venezuela que…p. 161
05Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 132, 1362 citas
[5]ese proceso de conversaciones como parte de la toma del poder, no fueron para poner fin al conflicto, sino para fortalecerse, con miras a lograr su propósito de la toma del poder por las armas. Jamás la guerrilla de las FARC abandonó su aspiración de llegar al poder por las armas. ¡Jamás en el Caguán abandonó esa…p. 132
[58]Porque el Plan Colombia fue concebido para combatir el narcotráfico, pero no a la guerrilla. A partir de ese momento, que fue al año o dos años del Plan Colombia, aceptaron el uso de la ayuda del Plan Colombia para utilizarlo también en el combate contra la guerrilla, contra las FARC. Indiscutiblemente la guerrilla de…p. 136
06Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 154, 1652 citas
[6]sobrevinieron tensiones tras las denuncias de abusos cometidos por las FARC-EP contra la población en la Zona de Distensión. Se agregaron hechos de presión de esta guerrilla contra autoridades civiles de la zona; de tal forma fueron afectadas la Alcaldía de La Macarena 273 Carta abierta de las FARC-EP al Presidente de…p. 154
[11]hasta el 20 de enero de 2002. Sin embargo, esta prórroga conllevó la imposición gubernamental de medidas de seguridad más estrictas en el entorno, como respuesta que la administración Pastrana justificó “ante las acciones violentas de las FARC-EP” 296. Las FARC-EP, en desacuerdo con estas disposiciones, afirmaron que…p. 165
07La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 87, 922 citas
[7]veces el proceso se frenaba porque una declaración pública no coincidía con lo que se estaba discutiendo en privado. La segunda lección, sobre la que trataré más adelante, es la necesidad de tener una agenda de diálogo acotada y enfocada exclusivamente en los temas propios del conflicto, que no pretenda abarcar todos…p. 92
[59]de la forma más efectiva posible. Este inmenso esfuerzo presupuestal, sumado a los recursos del Plan Colombia, permitió el inicio del fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, un proceso que tendría continuidad en los gobiernos del presidente Álvaro Uribe y en el mío. Un logro de particular importancia fue la…p. 87
08Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1181 cita
[8]Washington power brokers on the importance of “saving” Colombia from itself. Plan Colombia was approved in the final days of the Clinton administration, and at that time, “Plan Colombia” turned Colombia into the third-leading recipient of U.S. foreign aid, after Israel and Egypt. Toward the end of Pastrana’s term of…p. 118
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1551 cita
[9]saldo la muerte de 30 militares y 26 guerrilleros 612. El acuerdo para el cese al fuego de San Francisco de la Sombra, firmado el 5 de octubre de 2001, intentó superar las tensiones generadas tras el secuestro y asesi- nato de Consuelo Araujo, sucedido el 29 de septiembre en la región Caribe 613. El 7 de octubre, al…p. 155
10Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1821 cita
[10]las repercusiones del 11 de septiembre en el planeta. Sin esta constelación de factores es probable que Uribe no hubiera llegado a ser presidente. A diferencia de los gobiernos anteriores, Uribe y su equipo elaboraron, antes de la posesión presidencial, un documento sobre su estrategia de seguridad; no obstante,…p. 182
11Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2282 citas
[12]el fin de su tregua de Navidad. Este fue un golpe duro para un grupo de naciones de la Unión Europea y del hemisferio occidental que había pedido a las FARC que continuaran en el proceso de paz. Durante los treinta días siguientes, el grupo guerrillero realizó 117 operaciones, que in- cluyeron ataques a instalaciones…p. 228
[13]el fin de su tregua de Navidad. Este fue un golpe duro para un grupo de naciones de la Unión Europea y del hemisferio occidental que había pedido a las FARC que continuaran en el proceso de paz. Durante los treinta días siguientes, el grupo guerrillero realizó 117 operaciones, que in- cluyeron ataques a instalaciones…p. 228
12Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 8081 cita
[14]cabo los diálogos del Caguán 2812. Ocho días después, el Gobierno ordenó la recuperación militar de los territorios despejados y declaró la antigua zona de distensión teatro de operaciones, al mando del mayor general Gabriel Eduardo Contreras Ochoa, jefe de operaciones del Ejército 2813. Tres días después del…p. 808
13Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 7651 cita
[15]primera ruptura, que alcanzó a ser comunicada por el presidente de la República a los colombianos por cadena nacional de radio y televisión; sin embargo, Pastrana dejó la puerta entreabierta cuando manifestó: “Pero que quede claro: Este no es el final. Yo seguiré buscando la paz, de la mano de todos ustedes. Mantendré…p. 765
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1591 cita
[16]única salida? (2002—2016) 160 fiflćflThxiff fffl. iThififf xffff ćff ff E n la noche del 20 de febrero de 2002 el presidente Andrés Pastrana Arango se dirigió a la opinión pública para comunicar su decisión de dar cierre defi- nitivo al fracasado proceso de paz del Caguán 517, con el que había iniciado su mandato…p. 159
15Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 1061 cita
[17]intentando ahorcarlo, al tiempo que lo pateaban. Después de varios minutos, aprove- chando que los militares se habían detenido, Eider salió corriendo para intentar salvar su vida; alcanzó a correr cerca de ochenta me- tros antes que le dispararan en las piernas, cayendo herido. (…) A la familia le dijeron que lo…p. 106
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2681 cita
[18]Ca- cica», forzó al presidente Pastrana a suspender el proceso y a ordenar la recuperación de la zona de despeje por parte del ejército en febrero de 2002, tres meses antes de la celebración de las eleccio- nes presidenciales. 12 veia” pi ro de 2003, ocasionó treinta y nueve muertos y cerca de ciento setenta heridos.…p. 268
17Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3311 cita
[19]sobre todo militar, de miles de millones de dólares, que se conoció como el Plan Colombia, del año 2000. Los diálogos de paz del gobierno de Pastrana se llevaron a cabo en San Vicente del Caguán, en el departamento del Caquetá, uno de los municipios que hizo parte de la infame zona de despeje que el Gobierno les…p. 331
18Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 160, 165, 1683 citas
[20]divisiones en su interior, cumplió el come- tido básico de desprestigiar en la “opinión” los diálogos en la zona de despeje del Caguán que, según El Espectador, parecían teatro del absurdo o comedia barata. Las AUC también frenaron la propuesta del ELN sobre el despeje de una zona al sur del departamento de Bolívar,…p. 165
[44]de los políticos, incluidos los de la coalición centro-izquierdista del Polo De mocrático que, en la campaña electoral del 2005-2006 ni mencionó el tema que, claro está, descubrió poco después.39 Contra el Caguán En las elecciones del 26 de mayo de 2002 Alvaro Uribe Vélez ganó la presi dencia de Colombia. Había…p. 160
[46]plataforma de cien puntos, tópicos de campaña electoral de un político profesional: contra la corrupción, el despilfarro del sector público, la ineficiencia administrativa y los rigores sociales que padecen los pobres como efecto de políticas neolibe- rales y por una Colombia sin guerrillas ni paramilitares. La…p. 168
19Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1281 cita
[21]incremento de las afectaciones a la infraestructura petrolera. Todo parecía estar listo para una intervención más directa de los Estados Unidos en la contienda interna. Dos días después de la ruptura se citaba a una fuente del Departamento de Estado, la cual afirmaba que “el mensaje del gobierno colombiano hasta el…p. 128
20Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 4711 cita
[22]of the victims’ remains to the territory, describing how knowledge keepers guided the process and the ritual, spir - itual, and accompaniment practices they brought in dialogue with forensic procedures and protocols. War in the Middle Atrato The municipality of Bojayá in the Middle Atrato, department of Chocó, is…p. 471
21Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1271 cita
[23]a las FARC de las riberas del río Atrato. Su principal resultado fue generar el desplazamiento de más de 4000 personas. Los refugiados tuvieron que instalarse en condiciones extremadamente duras, en lugares desprovistos de servicios básicos. Los que permanecieron en la región fueron reunidos en las poblaciones de…p. 127
22El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 561 cita
[24]comu- nidades afrodescendientes del Bajo Atrato, y de las cuencas de Curvaradó y Jiguamiandó hacia Turbo, Pavarandó y Quibdó. De igual manera en las cabeceras municipales de Vigía del Fuerte y Bojayá. Desde esa fecha se dio por sentado que la guerrilla había sido expul- sada de la región del Bajo Atrato, no obstante…p. 56
23El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 561 cita
[25]comu- nidades afrodescendientes del Bajo Atrato, y de las cuencas de Curvaradó y Jiguamiandó hacia Turbo, Pavarandó y Quibdó. De igual manera en las cabeceras municipales de Vigía del Fuerte y Bojayá. Desde esa fecha se dio por sentado que la guerrilla había sido expul- sada de la región del Bajo Atrato, no obstante…p. 56
24Beyond Bogotá: Diary of a Drug War Journalist in ColombiaGarry Leech · 2009 · p. 115, 1272 citas
[26]of the town. There was also no electricity, although several homes and small businesses had their own gasoline generators. The police station, which was one of only a handful of concrete buildings, lay in ruins—it had been destroyed several years earlier by a FARC mortar attack that killed twenty-four police officers.…p. 127
[27]and small businesses had their own gasoline generators. The police station, which was one of only a handful of concrete buildings, lay in ruins—it had been destroyed several years earlier by a FARC mortar attack that killed twenty-four police officers. Following that attack, the national government withdrew the police…p. 115
25Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 281, 2862 citas
[28]En Bellavista vivía mi abuelita y entre las dos criamos a la niña. Yo vivía en Vigía del Fuerte, que queda al otro lado del río Atrato. Todo iba normal hasta que en 1997 empezamos a escuchar de combates y desplazamientos, y nos empezamos a asustar todos los negros porque todo el bajo, el alto Atrato y Urabá es de…p. 281
[35]muertos. El gobierno dice que son 79, producto de un informe que se hizo con el Centro de Memoria Histórica donde participé como investigadora, pero faltan muchos que están sin identificar. Estamos pidiendo un nuevo proceso de exhuma - ción, para revisar el trabajo hecho por la fiscalía, y saber a quiénes pertenecen…p. 286
26Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 891 cita
[29]terri- torial, las AUC planearon brutales estrategias de incursión violenta, principalmente en aquellas regiones en que la guerrilla se había consolidado desde las décadas de los años setenta y ochenta 97. 96 Las negociaciones del Plan Colombia con Estados Unidos se llevaron a cabo bajo el gobierno de Bill Clinton…p. 89
27Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 3541 cita
[30]pago directo de dádivas económicas, con el fin de restaurar un orden social favorable para su actividad. Entr.: Hablando...de la importancia de esa Operación Génesis, ¿qué fue lo que se logró? Después de que se realizó, ¿qué fue lo que se logró? Edo.: Pues (...) esa área de allá es más que todo ganadera, entonces, ya…p. 354
28Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 2701 cita
[31]se logró diezmar así el paso de cocaína que salía por el río Baudó. Desplazamiento y abandono de tierras En el departamento del Chocó, según cifras de Acción Social, fueron desplazadas 90.739 personas en el lapso 1997-2007. Los municipios más afectados fueron Riosucio (25.611), Quibdó (14.759) y Bojayá (9000) 266. Las…p. 270
29¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 541 cita
[32]no convencionales de parte de las FARC, como los cilindros bomba, que elevaron el potencial destructivo de las acciones militares y acrecentaron simultáneamente la exposición de la población civil. En efecto, en este periodo hubo 728 víctimas fatales, 55% del total, en acciones en las que estuvieron involucradas las…p. 54
30Afrodescendant Resistance to Deracination in Colombia: Massacre at Bellavista-Bojayá-ChocóAurora Vergara-Figueroa · 2018 · p. 11, 872 citas
[33]Map 1.2 State Fragility Index 2009 12 Fig. 2.1 Preliminary schema of historical events of deracination at the Bojayá region 1500–2002 40 Photo 3.1 Image of the Mutilated Christ of Bojayá, May 2, 2008. A symbol of resistance to rebuild life in the New Bellavista 56 Photo 4.1 Group of alabadoras 71 xvii l ist of t ables…p. 11
[34]leros to let him cross over to Bellavista to look for my mother. They didn’t allow people to go back. And because at the time it was la ley era Doña Guerrilla (Ms. Guerrilla Law) they were the ones with the author- ity both here in Bellavista and in Vigía. After three days, with nights included, of begging them to…p. 87
31Nos matan y no es noticia. Parapolítica de Estado en ColombiaRicardo Ferrer Espinosa, Nelson J. Restrepo A. · 2010 · p. 84, 872 citas
[36]que el coronel Jorge Eliécer · 162 · · 163 · 24 de abril. La Defensoría del Pueblo se suma al aviso de alerta tem- prana 52 con carácter de urgencia. Las comunidades en Bojayá y Vi- gía del Fuerte se encontraban en grave riesgo. 24-26 de abril. Al pedido urgente de Naciones Unidas se unen la Procuraduría General de la…p. 84
[39]registran bombardeos en el corregimiento de Napipí, a una hora de Bellavista. Como resul- tado de estas operaciones aéreas en Napipí, hay una campesina muerta y dos personas más heridas. 5 y 6 de mayo. Se presentaron «operaciones de ablandamiento» por parte de la Fuerza Aérea colombiana, con ametrallamientos desde el…p. 87
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1491 cita
[37]Víctima, afrocolombiano, Chocó. 150 fiflćflff́Th fl. fiThfifl La fuerza pública solo llegó a la zona una semana después de los hechos 584. El teniente coronel Orlando Pulido Rojas, comandante del Batallón Manosalva Flórez, incumplió con su deber jurídico y constitucional de proteger a la población civil. La inminencia…p. 149
33Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 75, 832 citas
[38]con la reconstrucción de Bellavista; ese mismo día, y en presencia del presidente, llegó un helicóptero de las Fuerzas Armadas con un equipo de investigadores, técnicos y médicos forenses de la Fiscalía encabezado por el Fiscal Regio- nal de Antioquia, con el propósito de exhumar los cadáveres de las víctimas…p. 75
[41]metros fuera de la población, pero están ahí encima de la casa para crearle problemas a la gente… ellos llegan aquí y se forma un desorden, y el que sufre es el campesino. Que por lo menos estén un kilómetro fuera de la po- blación… (Testimonio, taller de memoria histórica, Napipí, 2009). Con la presencia de la Fuerza…p. 83
34Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 136, 3102 citas
[40]a desaparecer los cuerpos porque consideraban que la población negra es bruja [porque] prepara a sus muertos… Efectivamente, lo que se busca es no dejar rast ros porque los abuelos, los mayores, acostumbraban que, si alguien era asesinado en comunidad de manera agresiva, pues, preparaba la víctima o el muerto, para…p. 136
[43]se recuperaría, en parte, la precaria economía de los asentamientos ribereños. En 2003, las comunidades, sus organizaciones más representativas como el Foro Interétnico Solidarida d Chocó (FISCH), el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (C ocomacia), la Asociación de Cabildos,…p. 310
35Vivir sabroso. Luchas y movimientos afroatrateños en Bojayá, Chocó, ColombiaNatalia Quiceno Toro · p. 1761 cita
[42]ÙOJDP DBOBMEFDPNVOJDBDJÓO RVFEÓDPNQMFUBNFOUFDPOđOBEB-PTQPHVFÒPTWFÎBO pasar el tiempo con impotencia, presintiendo como algo inminente el encuentro entre guerrilleros y paramilitares. En medio de semejante desamparo, el pueblo encontró en el poder del santo una estrategia para hacerle frente al terrible mal de…p. 176
36No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 369, 4292 citas
[45]de voto para la Presidencia en septiembre de 2001, a un 39 % en enero de 2002 y un 59,5 % en febrero de 2002 1084. Existe una correlación entre la creciente impopularidad del proceso de paz y el crecimiento de Uribe en las encuestas, quien fue la primera persona en ganar la Presidencia de Colombia en la primera vuelta…p. 369
[49]dijo que uno de los obstáculos para haber llegado a un acuerdo era que Pastrana no tenía el poder. Eso cambió radicalmente con la llegada de Álvaro Uribe a la Presidencia (2002-2006). Uribe ganó con 54 % de los votos en primera vuelta y mantuvo un alto índice de favorabilidad que osciló entre el 63 % y el 85 % durante…p. 429
37Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 621 cita
[47]del aparente fracaso de la reforma pro- puesta por Andrés Pastrana. Uribe era uno de los precandidatos del Partido Liberal, enfrentándose principalmente a Horacio Serpa Uribe, quien había per- dido en la contienda electoral de 1998, representando el ala más tradicional del partido. Cuando el partido decidió utilizar…p. 62
38Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 3201 cita
[48]por otro, el Partido Conservador fue incapaz de escoger un candidato viable (pues tanto Augusto Ramírez Ocampo como Juan Camilo Restrepo debieron renunciar a sus aspiraciones, debido a su poca acogida en las encuestas), lo cual hizo que el conservatismo se viera obligado a apoyar la candidatura de Uribe. Por ello no…p. 320
39Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 2041 cita
[50]el poder alcanzado por los políticos regionales y porque el liderazgo de los jefes naturales de los partidos tradicionales comenzó a decaer. En las elecciones presidenciales de 1998, al final del período de gobierno de Samper, el Partido Liberal estaba quebrado por dentro. Su candidato era el ex ministro del Interior…p. 204
40Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 351 cita
[51]billion in five years. This made Colombia the third most important U.S. military aid reci- pient in the world. 77 By early 2002 Pastrana had abandoned peace initia- tives; he adopted a hard-line approach to counterinsurgency and bombed the FARC demilitarized zone. 78 This trend carried over into the presidential…p. 35
41El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 3152 citas
[52]campaña no tuvieran competencia en sus jurisdicciones, y el día de la elección que el pueblo votara masiva- mente por ellos. A cambio de ese “aval”, los elegidos se hacen los de la vista gorda ante sus actividades, e incluso han llegado a adjudi- carles contratos públicos para sus empresas [...] 3 El establishment…p. 315
[53]campaña no tuvieran competencia en sus jurisdicciones, y el día de la elección que el pueblo votara masiva- mente por ellos. A cambio de ese “aval”, los elegidos se hacen los de la vista gorda ante sus actividades, e incluso han llegado a adjudi- carles contratos públicos para sus empresas [...] 3 El establishment…p. 315
42Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 2941 cita
[54](Röhl, 2004: 12n.61) CHAPTER 8 1 For discussion related to this topic see Marx (1989d), Tucker (1978: 543–4) and Pomeroy (1964: 89). 2 In 1991, the DIA published a report entitled Narcotics – Colombian Narco- Trafficker Profiles. The document listed the Andean country’s leading traffickers 278 NOTES and internal…p. 294
43Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 621 cita
[55]Uribe dio un largo discurso agradeciendo los servicios rendidos a la patria por el general, y acuso a las organizaciones de Derechos Humanos de atentar contra el honor de gente honesta. Uribe, durante sus dos mandates no ha cesado de agredir y acusar a las organizaciones humanitarias y de Derechos Humanos de favorecer…p. 62
44Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 621 cita
[56]Uribe dio un largo discurso agradeciendo los servicios rendidos a la patria por el general, y acuso a las organizaciones de Derechos Humanos de atentar contra el honor de gente honesta. Uribe, durante sus dos mandates no ha cesado de agredir y acusar a las organizaciones humanitarias y de Derechos Humanos de favorecer…p. 62
45Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 691 cita
[57]la lucha guerrillera como Apiay, en el departamento de Meta, o Tolemaida, en el departamento de Cundinamarca; la base de Putumayo, donde se alojan los batallones de la Brigada XXVII; y la conformación de la Brigada Antinarcóticos del Ejército en el Fuerte Militar de Larandia, en el departamento de Caquetá. Dicho de…p. 69
46At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2981 cita
[60]that were meant to be more mobile, organizationally fl exible, and stealthy. He also expanded the overall size of 99 Forero (2005); CJA (2010); Hristov (2014:134 – 35). 100 This accusation that would come back to haunt him when a formal criminal investi- gation was launched against him and he was eventually forced…p. 298
47¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 2491 cita
[61]contra el terrorismo". Tanto sus alocuciones como los documentos gubernamentales y oficiales sobre el conflicto político o armado en Colombia se hablaba exclusivamente de la "amenaza narcoterrorista". Este discurso se profundizó con los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos, que alinearon más…p. 249