Idea · Crisis y narcotráfico
Narcotráfico
El narcotráfico colombiano emergió entre 1975 y 1994 como una institución paraestatal que reconfiguró la política, la economía, el paisaje rural y el sistema judicial del país, naciendo como negocio de marihuana en La Guajira y transformándose en la mayor industria de cocaína del mundo.
Trayectoria de una idea
- 1970
Inicio de la bonanza marimbera
- 1975
Operation Stopgap y militarización antidrogas
- 1981
Reconversión hacia la cocaína y expansión de cultivos
- 1983
Consolidación de los carteles de Medellín y Cali
- 1984
Asesinato de Rodrigo Lara Bonilla y guerra contra el Estado
- 1985
Escalada terrorista y presión sobre la extradición
- 1989
Asesinato de Luis Carlos Galán y recrudecimiento del narcoterrorismo
- 1993
Muerte de Pablo Escobar y fin de la era de los grandes carteles
- 1994
Proceso 8000 y captura del Estado por el cartel de Cali
- 1997
Colombia se convierte en el primer productor mundial de hoja de coca
La lectura
El narcotráfico colombiano fue, antes que un fenómeno criminal, el producto de una convergencia singular entre demanda externa, vacío estatal interno y tradiciones locales de ilegalidad que ningún otro país de la región combinó en igual medida. Comenzó como un ciclo de aprendizaje en las costas caribeñas, donde la bonanza marimbera formó cuadros, montó rutas y acostumbró a economías regionales enteras a vivir del dinero ilegal, antes de reconvertirse en la industria de la cocaína más poderosa del mundo. En su apogeo, el narcotráfico no solo movía toneladas de droga: compraba tierras, equipos de fútbol, parlamentarios y presidentes, y financiaba ejércitos privados que redibujaron el mapa de la violencia colombiana. La tasa de homicidios pasó de menos de 30 por cien mil habitantes en 1978 a más de 70 en 1990, una cifra que resume mejor que cualquier otra el costo humano de esas dos décadas. La caída de Escobar y los Rodríguez Orejuela desmanteló las cúpulas pero no el sistema: las estructuras territoriales, las economías cocaleras campesinas y la penetración institucional que el narcotráfico instaló sobrevivieron a sus fundadores y continúan definiendo la geografía del conflicto colombiano.
Narcotráfico en Colombia
El narcotráfico colombiano no fue un episodio criminal ni una plaga importada: fue una institución paraestatal que emergió entre 1975 y 1994 en los intersticios de un Estado que nunca había logrado extender su autoridad sobre todo el territorio, y que en el curso de dos décadas reconfiguró la política, la economía, el paisaje rural y el sistema judicial del país. Nació en las playas de La Guajira como negocio de marihuana, se transformó en industria de la cocaína cuando el mercado estadounidense se saturó de variedades locales más potentes, y hacia mediados de los años ochenta ya operaba como una economía sustituta con capacidad para comprar congresistas, financiar campañas presidenciales, matar ministros, magistrados y candidatos, y negociar de tú a tú con el Estado colombiano las condiciones de su propia rendición. La muerte de Pablo Escobar en diciembre de 1993 y la caída del cartel de Cali entre 1994 y 1995 cerraron la era de las grandes organizaciones verticales, pero no el fenómeno: las estructuras territoriales, las alianzas con sectores de la fuerza pública, las redes paramilitares, las economías campesinas cocaleras y la penetración política que el narcotráfico dejó instaladas sobrevivieron a sus fundadores y siguen definiendo el país.
Por qué Colombia
Durante décadas se debatió si el narcotráfico colombiano fue un choque externo —producto de la demanda estadounidense insaciable, que habría podido caer en cualquier país con costas sobre el Caribe y el Pacífico— o el resultado de condiciones internas que hicieron de Colombia un terreno particularmente fértil. La primera hipótesis, defendida entre otros por Alejandro Gaviria, subraya la fuerza avasalladora del mercado del norte; la segunda, asociada a Francisco Thoumi, señala que ese mismo choque golpeó a ocho o diez países centroamericanos y caribeños con posición geográfica similar sin producir en ninguno carteles equivalentes en tamaño, sofisticación y poder político. La respuesta honesta combina ambas líneas: sin la demanda del norte, sin la represión sobre la producción mexicana de marihuana en los años setenta y sin la posterior interdicción sobre los cultivos de coca en Bolivia y Perú, la industria no habría alcanzado la escala que alcanzó; pero sin las condiciones estructurales colombianas —vacío estatal en periferias enteras, tradición contrabandista arraigada, economía informal masiva, frontera agrícola sin control— la oferta no habría encontrado dónde instalarse.
Esas condiciones internas eran singulares. Colombia arrastraba una debilidad estatal crónica: el Estado no controlaba ni pretendía controlar franjas enormes de su propio territorio, particularmente las periferias de colonización y las fronteras terrestres. La informalidad económica era estructural: en 1999-2000 representaba todavía el 39,1 % del PIB y en 2006 concentraba el 66,8 % del empleo, cifras que dan la medida de una sociedad acostumbrada a operar por fuera del registro legal. Regiones enteras —La Guajira, la Sierra Nevada de Santa Marta, el eje cafetero alrededor de Pereira— tenían tradiciones contrabandistas que se remontaban a décadas atrás, con redes, rutas, capital y una cultura local de tolerancia hacia el comercio ilegal que los propios protagonistas describirían después como la matriz de la que salió el narcotráfico. Cuando la demanda estadounidense llegó, encontró toda la infraestructura ya montada.
La posición geográfica —extensas costas sobre dos océanos, fronteras porosas con Panamá, Venezuela, Ecuador, Brasil y Perú— importó, pero como facilitador, no como causa: esa ventaja la compartían otros países que nunca produjeron carteles equivalentes. Lo específicamente colombiano fue la combinación: geografía útil más informalidad más contrabando previo más un Estado ausente en las zonas justas más una demanda externa creciente más represión selectiva del norte que fue desplazando la producción hacia el sur.
El ensayo general: la bonanza marimbera
El aprendizaje comenzó con la marihuana. Desde principios de los años setenta, Colombia emergió como uno de los principales exportadores hacia Estados Unidos, con producción concentrada en la Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira y Magdalena, las mismas regiones que ya tenían redes contrabandistas activas. El detonante externo fue el llamado efecto colchón de aire: la fuerte represión sobre los cultivos mexicanos, sumada a la reputación de alta calidad de la variedad colombiana, hizo que la oferta que antes salía de México se desplazara hacia el Caribe colombiano. Hacia 1974, aproximadamente el 80 % de los finqueros en La Guajira sembraban marihuana.
La bonanza marimbera no fue solo un ciclo económico: fue el ensayo general del narcotráfico como sistema. Formó cuadros, montó rutas, aceitó complicidades locales, acostumbró a economías regionales enteras a vivir del dinero ilegal, y probó la capacidad de respuesta del Estado colombiano y del estadounidense. Las respuestas llegaron. En diciembre de 1975 la DEA lanzó la Operation Stopgap, con vuelos sobre la costa guajira para detectar embarcaciones sospechosas y alertar a la Guardia Costera; hacia 1978 calculaba haber reducido en un tercio el flujo. El gobierno de Julio César Turbay Ayala militarizó la lucha antidrogas y, acogiendo la propuesta de Washington, autorizó fumigaciones aéreas con Paraquat sobre los cultivos de la Sierra Nevada y La Guajira. En 1981, la Policía Nacional asumió la responsabilidad principal del combate al narcotráfico y desplazó a las Fuerzas Armadas de esa tarea.
Al mismo tiempo, durante los años de la marimba proliferaron en la Sierra Nevada grupos armados privados al servicio de los traficantes, que actuaban en ocasiones junto a la fuerza pública y prestaban servicios de seguridad a las mafias departamentales. La Misión de Observación Electoral y el Centro Nacional de Memoria Histórica han identificado esas estructuras como la base organizativa de las futuras autodefensas paramilitares: el narcotráfico no solo aprendió a mover cargamentos, aprendió a montar ejércitos privados.
La bonanza declinó a comienzos de los años ochenta por la conjunción de tres factores: la represión militar y las fumigaciones, la presión diplomática de Estados Unidos, y sobre todo el surgimiento en el propio mercado estadounidense de variedades más potentes y baratas, cultivadas domésticamente, que desplazaron a la colombiana. La caída de los precios provocó una reconversión hacia la coca en varias zonas del país. Familias de Riohacha, Santa Marta, Barranquilla y Valledupar que habían liderado el negocio de la marihuana desde fines de los sesenta transitaron hacia la cocaína a fines de los setenta, aprovechando las rutas e infraestructura ya montadas. En 1984 Colombia ocupaba el tercer lugar mundial en área cultivada de coca —detrás de Bolivia y Perú— pero el primero en exportaciones de cocaína: entre 1981 y 1985 el área cultivada pasó de 2.500 a 17.600 hectáreas.
La era de los carteles
Hacia mediados de los años ochenta, dos grandes redes concentraban la cadena productiva y los canales de distribución nacional e internacional de la cocaína: una con base en Medellín, otra en Cali. El término cartel aplicado al grupo de Medellín apareció por primera vez en un documento de la DEA hacia 1983, un año antes de la redada de Tranquilandia. En marzo de 1982 un hallazgo de droga por parte de agentes de aduanas estadounidenses había alertado por primera vez sobre el hecho de que Colombia se había convertido en uno de los principales productores mundiales de cocaína.
El cartel de Medellín se organizaba territorialmente desde el sur del Valle de Aburrá —Envigado y El Poblado eran el centro nervioso—, mientras que las bandas duras se concentraban en las comunas nororiental y noroccidental y en el municipio de Bello, y subcontrataban a bandas sicariales de los barrios más altos y marginales. El barrio Antioquia de Medellín funcionaba como enclave del mercado de armas y drogas. Pablo Escobar Gaviria, el jefe visible de la organización, había comprado en el Valle Medio del Magdalena la hacienda Nápoles, una propiedad que le daba acceso a seis provincias y a múltiples rutas de contrabando. Junto a él operaban Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano, con fuerte presencia en el Magdalena Medio y los Llanos; Jorge Luis Ochoa Vásquez y sus hermanos, con raíces en la ganadería antioqueña; y Carlos Lehder Rivas, extravagante ideólogo y operador logístico que había convertido la isla de Norman's Cay, en Bahamas, en escala aérea del negocio.
El cartel de Cali, dirigido por los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, siguió una estrategia distinta: menos ostentación, más penetración empresarial. Privilegió el lavado de dinero a través de la economía urbana y construyó una red discreta de complicidades políticas que le permitiría, en su momento de máxima expansión, financiar campañas parlamentarias y presidenciales sin recurrir al terrorismo abierto.
Los métodos de exportación evolucionaron sin pausa. Se pasó de vuelos individuales a flotillas de aviones Air Commander, luego a jets J2J comprados a la extinta Eastern Airlines, capaces de transportar 10.000 kilos por viaje, y más tarde a submarinos de control remoto construidos por ingenieros rusos. La DEA tardaba entre tres y cinco años en detectar cada innovación. La cocaína viajaba oculta en polvo de pescado, congeladores, caucho líquido, fardos sumergibles con balizas, vino. A medida que la interdicción presionaba los cultivos en Bolivia y Perú, los carteles instalaron laboratorios de procesamiento de hoja importada en el Valle del Guamuez y San Miguel, en Putumayo, y transformaron lo que había sido zona de tránsito de cocaína peruana en un nodo de producción propio. Hacia 1997, Colombia sería el primer productor mundial de hoja de coca.
La penetración del Estado
El dinero del narcotráfico no se quedó en las bodegas: compró tierras, equipos de fútbol, medios de comunicación, políticos. La compra masiva de tierras por narcotraficantes en el Valle Medio del Magdalena durante los años ochenta fue, en su origen, un mecanismo de lavado y de ascenso social —los nuevos ricos periféricos comprando estatus—, pero pronto derivó en la necesidad de proteger esas propiedades frente a las guerrillas, lo que empujó a los capos a financiar y aliarse con los primeros ejércitos paramilitares de la región. Rodríguez Gacha y Escobar figuraron entre los principales compradores; Fidel Castaño, futuro comandante paramilitar, mantenía una relación cercana con la cúpula del cartel: encuentros con Escobar en la finca Honduras, con Rodríguez Gacha en Las Tangas, con Jorge Luis Ochoa en una hacienda entre Acandí y Titumate.
Fue Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia del gobierno de Belisario Betancur y cofundador junto a Luis Carlos Galán del Nuevo Liberalismo, quien puso ese entramado en la agenda pública. Desde las elecciones de 1982, Galán y Lara habían denunciado la influencia del dinero de la droga en la política. Lara acusó a Escobar de narcotraficante, le negó su curul en el Congreso y reveló que la mayor parte de los principales equipos de fútbol de Cali, Medellín, Pereira y Bogotá —entre ellos Millonarios, América y Atlético Nacional— eran propiedad de narcotraficantes, un dato que sacudió a la sociedad colombiana como pocas revelaciones lo habían hecho. El 30 de abril de 1984, Lara Bonilla fue asesinado por orden de Escobar.
La penetración política siguió su curso. Samuel Santander Lopesierra, El Hombre Marlboro, narcotraficante de la Costa Caribe, ocupó curules en el Congreso y sería años después extraditado a Estados Unidos, donde cumpliría casi veinte años de prisión. El cartel de Cali financió a un número considerable de parlamentarios y, en 1994, parcialmente la campaña presidencial de Ernesto Samper Pizano —el hecho central del llamado Proceso 8000, que dejaría marcado su gobierno—. La tolerancia estatal a la corrupción de organizaciones distintas a la de Escobar, especialmente el cartel de Cali, permitió el establecimiento de redes extensas entre políticos, policías, militares y paramilitares que operaban con relativa impunidad mientras el fuego se concentraba sobre Medellín.
El costo político y social de esta penetración fue inicialmente invisible, precisamente por su carácter acumulativo. La riqueza del narcotráfico compraba acceso a espacios antes reservados a los grupos de poder tradicionales; una nueva clase de ricos periféricos —guajiros, antioqueños de origen popular, esmeralderos boyacenses— usaba el negocio ilícito como palanca de una movilidad social que las vías legales tenían bloqueadas. Detrás del capo mediático había un fenómeno de clase.
Guerra contra el Estado
Frente al cartel de Cali, silencioso y penetrador, el cartel de Medellín eligió la guerra abierta. Su eje de disputa fue la extradición a Estados Unidos, temida por los capos como ninguna otra amenaza. El grupo se autodenominó Los Extraditables y adoptó como lema una frase que se volvió emblemática: preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos.
La escalada terrorista fue metódica. En 1985, tras el asesinato de Lara, el ciclo se aceleró. El 6 de noviembre de ese año, la toma del Palacio de Justicia por el M-19 terminó en tragedia: al menos once magistrados de la Corte Suprema murieron y el interior del edificio quedó destruido por el fuego. Aunque la responsabilidad directa fue del grupo guerrillero, la sospecha de que el narcotráfico había contribuido a financiar la operación con el propósito de destruir expedientes de extradición se instaló, y nunca ha terminado de despejarse. En 1987, bajo presión terrorista, la extradición fue prohibida por primera vez. Los atentados se multiplicaron: dinamita contra las sedes de El Espectador y Vanguardia Liberal; el derribo en pleno vuelo de un avión de Avianca con más de cien pasajeros; el atentado con carro bomba contra la sede del DAS en Bogotá. El director de El Espectador, Guillermo Cano, había sido asesinado antes; también lo sería el periodista Jorge Enrique Pulido. El saldo, en diez años, superó los seiscientos atentados.
La violencia contra la rama judicial fue sistemática. El promedio anual de muertes de funcionarios judiciales pasó de 2 en el período 1979-1982 a 10,5 entre 1985 y 1988; Asonal calculó 110 asesinatos antes de 1985 y 240 entre 1987 y 1991. Ser juez en Colombia se convirtió en una condena en cámara lenta.
El punto de quiebre llegó en 1989 con el asesinato de Luis Carlos Galán, candidato presidencial y principal figura del Nuevo Liberalismo, favorito para llegar a la Presidencia. El presidente Virgilio Barco Vargas respondió revirtiendo la prohibición de extradición vigente desde 1987 y desatando una ofensiva frontal contra el cartel de Medellín. Rodríguez Gacha cayó abatido en diciembre de ese mismo año. La tasa de homicidios, que había estado por debajo de 30 por cien mil habitantes en 1978, superaba ya las 70 en 1990: el narcotráfico había disparado la violencia hasta niveles de país en guerra.
Al terror del cartel se sumó una guerra sucia en la que confluyeron paramilitares, sectores de la fuerza pública y capitales del narcotráfico. La masacre de La Rochela, el 18 de enero de 1989 —doce miembros de una comisión judicial asesinados por los Masetos mientras investigaban la desaparición de diecinueve comerciantes en el Magdalena Medio—, dejó al descubierto que la alianza narco-paramilitar no era una hipótesis periodística sino una estructura operativa. El DAS estaba articulado orgánicamente con las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, hasta el punto de ser descrito como la institución más paramilitar que se conoce en la historia del país. El Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Ricardo Charry Solano, conocido como Binci, organizó encuentros en Puerto Boyacá para conectar socios contrainsurgentes de distintas regiones, y armó y entrenó directamente a comandantes paramilitares como Henry Pérez y Nelson Lesmes. La red de Puerto Boyacá combinó recursos institucionales concretos —inteligencia militar, salvoconductos, armamento e instrucción provistos por las brigadas XIV y V, la inteligencia de la Armada en Barrancabermeja, la Policía local— con financiamiento proveniente del narcotráfico de Medellín. En el papel eran enemigos; en el terreno, socios de facto.
Apertura, sometimiento y muerte de un capo
César Gaviria Trujillo llegó a la Presidencia en agosto de 1990 tras haber sido jefe de campaña de Galán. Su gobierno se propuso simultáneamente dos transformaciones enormes: la apertura económica que modernizaría al país y una nueva constitución que refundara el pacto político. El narcotráfico se cruzó con ambos proyectos.
La respuesta institucional al terrorismo del cartel de Medellín no fue la victoria militar sino la negociación disfrazada de política judicial: el sometimiento voluntario a la justicia con grandes rebajas de penas a cambio de la no extradición. El mecanismo requería una condición jurídica que los capos exigían como precio de su rendición: la prohibición constitucional de extraditar colombianos. La Asamblea Constituyente la aprobó en junio de 1991 en votación secreta, en un ambiente en el que la presión terrorista y la política de sometimiento operaban simultáneamente. Al día siguiente de la aprobación, Escobar se entregó y fue trasladado a La Catedral, una cárcel construida a su medida en las afueras de Envigado.
La entrega legitimó la política de Gaviria y permitió imaginar una salida no convulsionada del ciclo narcoterrorista. Duró trece meses. El 21 de julio de 1992, Escobar se fugó de La Catedral tras enterarse de que el gobierno planeaba trasladarlo a una prisión ordinaria. La persecución que siguió duró dieciséis meses e involucró al Bloque de Búsqueda de la Policía, a las agencias estadounidenses y, en las sombras, a Los Pepes —Perseguidos por Pablo Escobar—, una alianza que reunió a los hermanos Castaño, al cartel de Cali y a sectores de las fuerzas de seguridad, con la meta explícita de cazar al capo por cualquier medio. Escobar fue dado de baja el 2 de diciembre de 1993 en un tejado de Medellín.
Su muerte cerró el ciclo del narcoterrorismo abierto, pero abrió otro. Los Castaño salieron fortalecidos de la alianza de Los Pepes y usaron esa red de contactos y armamento para consolidar el proyecto paramilitar que en los años siguientes se expandiría por el Urabá, Córdoba, el Magdalena Medio y buena parte del país. Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, salido también de esa coalición, desarrollaría en Medellín una relación simbiótica con las élites burocráticas locales que ejemplificó cómo la caza de Escobar había normalizado la dependencia del Estado respecto del crimen organizado en tareas de seguridad. La alianza criminal-estatal, ensayada en la persecución del capo, se replicó por regiones.
Entretanto, el cartel de Cali disfrutó de dos años de expansión con relativa impunidad hasta que la crisis desatada por el Proceso 8000 —las revelaciones sobre la financiación de la campaña de Samper— y la presión estadounidense forzaron su desmantelamiento entre 1994 y 1995. Los hermanos Rodríguez Orejuela fueron capturados y, más tarde, extraditados. La extradición fue restablecida en 1997.
La coca y la frontera
Mientras los carteles caían, en las periferias agrarias del país ocurría una transformación de fondo. Desde los años setenta y ochenta, departamentos de frontera como Guaviare, Caquetá, Putumayo, sur del Meta y sur de Bolívar habían visto crecer los cultivos de coca como alternativa económica para campesinos colonos sin tierra, sin crédito, sin infraestructura y sin mercados para los productos tradicionales. La expansión no fue un fenómeno criminal en sí misma sino la respuesta racional de una economía campesina abandonada a un producto que ofrecía ingresos varias veces superiores a los del plátano, el maíz o la yuca, y que además contaba con comprador seguro en la puerta de la finca.
El cultivo se instaló sobre una geografía previa de despojo. La concentración de la tierra en manos de grandes latifundistas empujaba a los colonos hacia la frontera agrícola, donde las mejoras que abrían solían terminar en manos de ganaderos y comerciantes en un ciclo perpetuo de desplazamiento hacia adentro. Los esmeralderos, con las ganancias de la bonanza de las gemas en los años sesenta, habían comprado tierras en el Guaviare, el sur de Casanare, Puerto López y el alto Ariari para legalizar sus fortunas: un antecedente directo del uso posterior de la tierra como mecanismo de lavado por parte del narcotráfico.
La colonización amazónica descontrolada, acicateada por la coca en los años ochenta, produjo despojo de territorios indígenas y una ineficiencia estatal absoluta que dejó vacíos de poder llenados por dos contrapoderes: los ejércitos paramilitares y las guerrillas. Ambos entraron en el negocio: los primeros como socios directos de los capos y beneficiarios de la compra de tierras; las FARC, inicialmente cobrando gramaje a los cultivadores y transportistas, luego integrándose de manera más profunda a la cadena. El resultado fue una región de fronteras en la que el Estado no fue ausente sino selectivo y predatorio, y en la que el narcotráfico no llenó un vacío sino que se articuló con una presencia estatal informal ya existente.
La expansión territorial vino acompañada de transformaciones culturales. En las zonas cocaleras surgió una subcultura de la ilegalidad, con patrones de consumo ostentoso —cerveza, cadenas de oro, motos, celulares modernos— y una normalización del negocio como forma de vida, especialmente entre generaciones jóvenes que nunca conocieron otra economía. La respuesta estatal privilegió la militarización sobre la inversión social; la fumigación aérea sobre el desarrollo rural; el enemigo interno sobre el ciudadano.
Washington, socio incómodo
El narcotráfico definió durante décadas la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos, y esa relación, a su vez, definió el rumbo de la política antinarcóticos colombiana. Desde la administración de Richard Nixon, que declaró la Guerra contra las Drogas, el problema se instaló como eje central del vínculo diplomático, con un patrón continuo desde Misael Pastrana. En 1986 Ronald Reagan firmó la Directiva de Seguridad Nacional 221, que declaró las drogas una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos y reorientó la guerra hacia los países fuente. Ese mismo año, la Ley contra el Abuso de Drogas creó el Proceso de Certificación, que operó hasta 2002: cada 1 de marzo, el presidente estadounidense debía enviar al Congreso una lista de países productores o de tránsito calificando su cooperación; los no certificados perdían asistencia y enfrentaban sanciones.
La certificación funcionó como espada permanente sobre los gobiernos colombianos y como palanca para exigir extradiciones, fumigaciones y militarización. La política interna se ajustó, a veces con entusiasmo y a veces con resistencia, a esas exigencias. Turbay negoció y firmó el tratado de extradición en el contexto de la marimba; Barco lo reactivó tras el asesinato de Galán; Gaviria diseñó el sometimiento como salida negociada; la Constitución de 1991 lo prohibió; Ernesto Samper vivió su presidencia bajo descertificación estadounidense por la financiación de su campaña; Andrés Pastrana negoció el Plan Colombia hacia el final del siglo, cuando el país dominaba el comercio mundial de cocaína y Washington estableció una estrecha asociación militar y antinarcóticos con Bogotá.
La relación tuvo, sin embargo, sus zonas oscuras. Traficantes colombianos aliados con la CIA durante las operaciones contra el sandinismo tuvieron durante años facilidades para introducir cargamentos y acceso a armamento y contactos bancarios en Estados Unidos, y no fueron perseguidos con el mismo rigor que se aplicó a otros. La retórica belicista coexistió con complicidades operativas. Y la lógica de la interdicción, aplicada país por país, produjo el fenómeno que la ha marcado desde el principio: cada represión exitosa desplaza el negocio a otra parte. La presión sobre México en los setenta trasladó la marihuana a Colombia; la presión sobre Bolivia y Perú en los ochenta y noventa trasladó la coca a Colombia; la presión posterior sobre Colombia trasladaría partes de la cadena a otros países. Juan Manuel Santos, presidente que firmó más de 1.400 extradiciones, terminaría concluyendo que el mecanismo no había logrado acabar con el negocio: cada capo extraditado ha sido reemplazado por otro.
Lo que quedó
El desmantelamiento de Medellín y Cali cerró la era de los grandes carteles verticales, pero no la del narcotráfico. La institución paraestatal que se había construido durante dos décadas sobrevivió a sus fundadores porque nunca dependió solo de ellos: dependía de una arquitectura territorial, política y económica que los capos habían usado, no creado, y que quedó disponible para los sucesores. Las estructuras paramilitares que el narcotráfico había financiado se expandieron en la segunda mitad de los años noventa y en la primera década del siglo XXI hasta convertirse en las Autodefensas Unidas de Colombia; las FARC profundizaron su participación en el negocio; el cultivo campesino de coca siguió creciendo; los llamados carteles se atomizaron en redes más pequeñas, menos visibles y más difíciles de golpear.
La huella política fue duradera. El narcotráfico probó que era posible comprar el Congreso, financiar campañas presidenciales, matar candidatos y magistrados con relativa impunidad, y negociar con el Estado las condiciones de la propia rendición. Esa lección quedó instalada. Instituciones enteras salieron erosionadas: la rama judicial, diezmada; el DAS, contaminado hasta la médula; sectores de la fuerza pública, atravesados por complicidades y guerras sucias que tardarían décadas en documentarse. La violencia disparada por el negocio —de menos de 30 homicidios por cien mil habitantes en 1978 a más de 70 en 1990— dejó una tasa que durante años convirtió a Colombia en uno de los países más letales del mundo.
La huella territorial fue igualmente profunda. Regiones enteras del país —el Magdalena Medio, Urabá, el Bajo Cauca, Putumayo, Guaviare, Catatumbo— fueron reconfiguradas por la coca, el paramilitarismo y las guerrillas en un mismo movimiento. La compra de tierras por narcotraficantes produjo una contrarreforma agraria silenciosa que revirtió lo poco que se había avanzado en redistribución. El Estado, que había estado ausente en esas periferias, entró finalmente, pero entró militarizado: como fumigador, como ejército, como fuerza de choque, no como proveedor de bienes públicos.
La huella cultural es más difícil de medir, pero no menos real. El narcotráfico produjo un imaginario —el capo, la finca, la escolta, el gusto ostentoso, el ascenso social por la vía rápida— que penetró la música popular, la televisión, el habla cotidiana y las aspiraciones de sectores enteros de la juventud. La tolerancia al dinero fácil, la desconfianza institucional acumulada, la naturalización de la violencia y de la ilegalidad como formas de éxito quedaron como sedimento en la vida pública.
Mirado desde el presente, el narcotráfico colombiano no fue un episodio superado sino una capa que se depositó bajo todas las capas siguientes. La firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016, la persistencia del negocio bajo nuevas estructuras, la continuidad del paramilitarismo bajo otros nombres, la reaparición cíclica de figuras que reeditan los métodos de los capos originales y la dependencia continuada de la relación con Estados Unidos en materia de política antidrogas son capítulos de una historia que comenzó en las playas de La Guajira a principios de los años setenta y que sigue escribiéndose. Colombia salió del ciclo de los grandes carteles; no ha salido, ni parece cerca de salir, de la institución paraestatal que aquellos carteles ayudaron a fundar.
En el archivo
8 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Crisis y narcotráfico1974–19902
02Constitución de 19911991–20021
03Seguridad Democrática2002–20161
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Pablo Escobar - jefe visible del cartel de Medellín y principal responsable del narcoterrorismo contra el Estado colombiano
- 02Gonzalo Rodríguez Gacha - líder del cartel de Medellín con fuerte presencia en el Magdalena Medio y los Llanos, vinculado al paramilitarismo
- 03Luis Carlos Galán - candidato presidencial asesinado por el narcotráfico tras denunciar su penetración en la política colombiana
- 04Rodrigo Lara Bonilla - ministro de Justicia asesinado en 1984 por haber expuesto públicamente los vínculos del narcotráfico con la política y el fútbol
- 05Fidel Castaño - comandante paramilitar con relaciones documentadas con la cúpula del cartel de Medellín, figura clave del narcoparamilitarismo
- 06La Guajira - región pionera de la bonanza marimbera con tradición contrabandista preexistente que facilitó el arraigo del narcotráfico
- 07Medellín - sede territorial del cartel homónimo, ciudad cuyas comunas populares fueron transformadas por la economía y la violencia del narcotráfico
- 08Putumayo - región convertida de zona de tránsito en nodo de producción de cocaína por los carteles colombianos
- 09Extradición - mecanismo jurídico que el narcotráfico combatió con terrorismo sistemático y que estructuró gran parte de su relación violenta con el Estado
- 10Paramilitarismo - fenómeno armado surgido en parte de la necesidad de los narcotraficantes de proteger sus propiedades rurales frente a las guerrillas
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
64 documentos · 80 fragmentos
01Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 761 cita
[1]se ha planteado el debate académico entre quie- nes sostienen que el narcotráfico fue un “choque externo”, in- ducido por la demanda internacional de narcóticos, y quienes afirman que, a diferencia de países similares, Colombia partici- pó de lleno en la oferta y tráfico de drogas porque la sociedad colombiana era…
p. 76
02Organized Crime in Colombia: The Actors Running the Illegal Drug IndustryFrancisco Thoumi · 2014 · p. 31 cita
[2]obstacle to the enforcement of economic laws and facilitates the growth of illegal economic activities. Schneider and Klinglmair (2004, p. 10) estimate that the informal economy in 1999–2000 accounted for 39.1% of the gross domestic product. Perry et al. (2007) found that between 1992 and 2005 Colombian independent…
p. 3
03Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 1931 cita
[3]de posibilidades que permi- tieron la implantación con éxito del narcotráfico en Colombia, pero no contribuyen a dilucidar porqué el país se convirtió en un centro tan importante del narcotráfico. Para esto puede pen- sarse en otros dos factores, complementarios entre sí. El factor accidental, al cual se hizo ya…
p. 193
04Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 791 cita
[4]Guajira, Cesar y el Magdalena Medio. En 1974, aproximadamente 80% de los finqueros en La Guajira sembraban marihuana. Esa bonanza eco- nómica pronto se vio afectada por una quiebra a comienzos de los años ochenta,. cuando el precio de la marihuana colombiana empezó a caer con el surgimiento de una variedad más potente…
p. 79
05Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 102, 105, 1143 citas
[5]propicios para los cultivos ilícitos. El territorio de 1142 000 km2, poco menos del 60% del mexicano, está dividi do en cinco grandes regiones naturales: Caribe, Andina, Pacífica, Orinoquia y Amazonia. Aunque de c. 1970 al presente en todas se cultivan, procesan y transportan drogas ilícitas, los principales centros…
p. 102
[10]varios ministros. En ese momento, Co lombia ya era conocida en Estados Unidos por la alta calidad de su marihuana gracias, en parte, al efecto “colchón de aire”, es decir, a la fuerte represión a los cultivos en México. Pese a todo esto, el gobierno y las élites empresariales colombianas no se percataron del cambio de…
p. 105
[17]en sus filas. De este modo, en 1981 las Fuerzas Armadas consiguieron que la Policía Na- cional fuese la fuerza encargada de combatir el narcotráfico. A partir de en- tonces esta hizo un complicado y costoso aprendizaje organizacional, cuyos hitos más importantes fueron la creación, en la División Operativa, de un…
p. 114
06Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 6811 cita
[6]presidente Uribe. Las negociaciones de paz con las FARC iniciadas por la administración Santos en el 2012 y los diálogos con el ELN en el 2014 son una nueva apuesta a la solución política del largo conflicto interno colombiano. Violencia y narcotráfico La radiografía de la violencia colombiana desde los años ochenta…
p. 681
07La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 40, 432 citas
[7]menor a cincuenta kilómetros todos los pisos térmicos, lo que favorece la libre siembra y la producción de cultivos en laboratorios escondidos en la espesura de las montañas de la Sierra (Villarraga, 2009, p. 16). La SNSM se convirtió en un punto estratégico de disputa de los distintos actores armados para el control…
p. 40
[15]eliminación de la estirpe de los Cárdenas (Tribunal Superior de Bogotá. Sala de Justicia y Paz, 2015, pp. 565-566). Así mismo, desde la década de los setenta, sobre la media montaña de la Sie- rra Nevada de Santa Marta, tanto en su vertiente occidental como en la norte, y como consecuencia de la bonanza marimbera,…
p. 43
08La masacre de Bahía Portete: Mujeres Wayuu en la miraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Pilar Riaño A. (Relatora), Jesús Abad Colorado L., María Luisa Moreno R., María Emma Wills O. · 2010 · p. 1081 cita
[8]transporte. Otros con- formaron bandas dedicadas al robo de mercancía. Las mujeres Wayuu se relacionan y cumplen un papel importante dentro de la economía del contrabando en su rol de comerciantes, es decir como dueñas de establecimientos de venta de comida, víveres, li- cores y gasolina, como propietarias de…
p. 108
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 721 cita
[9]en Manizales 160. Al contrabando de café que realizaban los Pájaros se sumaron en los años sesenta los de telas y autopartes 161, así como el comercio sexual, «iniciativas empresariales que además no eran penalizadas (salvo sanciones sociales que, en un ejercicio de doble moral, eran cuestionadas en la esfera…
p. 72
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 801 cita
[11]Marta desde los años cincuenta. Es claro que este narcotráfico seminal tejió fuertes redes con la política. Los casos más sobresalientes aparecerían más adelante, como el de Samuel Santander Lopesierra, más conocido como «El Hombre Marlboro», que ocupó curules en el Congreso y fue extraditado a los Estado Unidos,…
p. 80
11At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2461 cita
[12]continuous evictions and land invasions. As we shall see, it was not until the entrance of coca production into the region that the balance of local power began to shift in favor of the settlers and the FARC. The Emergence of Coca Production in the Caguán Colombia ’ s involvement in the production of illegal narcotics…
p. 246
12Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 59, 3682 citas
[13]into an experimental laboratory that featured new approaches to state control and repression. In chapter 6, “Reign of Terror,” I resort to cultural analysis to deconstruct the series of tropes about violence and terror that emerged as a corollary of criminalization and militarization, eclipsing state violence and…
p. 59
[18]entrepreneurs, who were more powerful financially and better connected socially and politically. In his best-selling book Los jinetes de la cocaína, journalist Fabio Castillo listed a dozen families from Riohacha, Santa Marta, Barranquilla, and Valledupar who transitioned to cocaine in the late 1970s. Some of them…
p. 368
13No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 161, 2262 citas
[14]abogados de Escobar los habían sacado de la cárcel. El expediente había desaparecido 472. Los cultivos declarados ilícitos fueron profusos desde mediados de la década. Primero estuvo en auge la marihuana en la Sierra Nevada de Santa Marta, desde allí era exportada por rutas antiguas de contrabando de La Guajira y…
p. 161
[43]los datos de la Comisión Andina de Juristas, mientras que para el periodo 1979-1982 se presentaban en promedio anual dos muertes de funcionarios judiciales, entre 1985 y 1988 este subió a 10,5 665. La Asociación Nacional de Funcionarios y Empleados de la Rama Judicial (Asonal) calculó, por su parte, 110 asesinatos…
p. 226
14Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 57, 3352 citas
[16]no muy lejana de lo destruido y deco- misado en México en seis años, de 1970 a 1976. Hubo protestas de cultivadores y políticos de la región contra los excesos de los militares, casos de corrupción de estos e inconformidad al interior de las fuerzas armadas por emplear a sus miembros en actividades de corte policíaco.…
p. 57
[72]final en Estados Unidos, al mismo tiempo, al atomizarse y diversificarse, y al crecer el área sem- brada en Colombia, han involucrado cada vez a mayor población campesina de productores y han diversificado la producción en territorio nacional. Así, el narcotráfico se ha extendido por diferentes regiones: hoy en día…
p. 335
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 85, 922 citas
[19]coloni- zación campesina. En cambio, en las zonas dominadas por ejércitos de narcotraficantes, que fueron principalmente las zonas de sabana y los llanos orientales, en el Casanare y norte del Meta, se concentraron los laboratorios de procesamiento de cocaína y la infraestructura para su exportación. En 1984, Colombia…
p. 92
[70]de la casa y recuerdo la charla que le dio» 254. Pero el narcotráfico se disparó con el establecimiento de los laboratorios de coca y el aprovechamiento de pistas aéreas (como las que en su momento hicieron los indígenas koreguaje para el M-19). Tanto traficantes como esmeralderos empezaron 251 Entrevista…
p. 85
16Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 521 cita
[20]to the armed conflict erased any possible association of these groups with political legitimacy. In this sense, the depoliticization of their legal framing led to the delegitimation of the guerrillas, which were thereby brought closer to the legal (criminalizing) framing of social movements, whose conduct was seen as…
p. 52
17Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 751 cita
[21]in the 1980s and early 1990s; however, successful efforts in reducing supply in those countries pushed cocaine production to Colombia, which soon surpassed both its Andean neighbors (see Figure 1). Colombia emerged to dominate the global cocaine trade by the late 1990s. National concern about the crack cocaine…
p. 75
18Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 1102 citas
[22]que hubiera comenzado. Para entonces, los grupos de traficantes 1 Mark Bowden, Killing Pablo, 51. 2 Gabriel Murillo, “Narcotráfico”, 223; Stephen Dudley, Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in Colombia (Nueva York: Routledge, 2004), 98. 110 James D. Henderson de Medellín y de Cali habían construido una…
p. 110
[23]que hubiera comenzado. Para entonces, los grupos de traficantes 1 Mark Bowden, Killing Pablo, 51. 2 Gabriel Murillo, “Narcotráfico”, 223; Stephen Dudley, Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in Colombia (Nueva York: Routledge, 2004), 98. 110 James D. Henderson de Medellín y de Cali habían construido una…
p. 110
19Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 1341 cita
[24](Daza, 2016, página 12). La operación de las redes del narcotráfico tuvo efecto en el posiciona- miento de Medellín y del Valle de Aburrá como parte de una red global de ciudades epicentro de la cocaína. Asimismo sirvió para crear una territo- rialización local del crimen, con la cúpula del Cartel operando desde el…
p. 134
20More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 110, 1142 citas
[25]leaving the landing strip clear for the pilots to see. It was a rapid operation. Each family had the obligation to move its rolling house in three minutes." Roberto estimated that it took the U.S. Drug Enforcement Adminis- tration (DEA) between three to five years to discover each innovation in the way they shipped…
p. 110
[75]for trial and imprisonment. In 1986, Pres- ident Ronald Reagan signed Directive No. 221, which declared drugs a national security threat. Funding for the treatment of drug addicts in the United States began the decline that continues to this day. Instead, what began to be called "the war on drugs" was focused on the…
p. 114
21Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 781 cita
[26]For less than a penny, locals could see rhinos, deer, zebras, giraffes, gazelles, buffalo, and antelope roaming the light green pastures. They could watch pelicans, herons, and hippopotamuses splash around in the hacienda’s sixteen artificial lakes. Visitors were also constantly reminded who the patrón was: The…
p. 78
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 701 cita
[27]de Tarapacá 151, y en el Putumayo hicieron lo mismo desde San Miguel 152. Así lo recuerda una de las fundadoras del Valle de Guamuez: «Antes de eso, por aquí era el paso de cocaína peruana. O sea, el Perú era el que pasaba. Los narcotraficantes esto lo tenían como un puente. Por aquí por el Putumayo empezaron a pasar…
p. 70
23Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 18, 1082 citas
[28]de mutuo acomodamiento, celebrado por el gobierno de César Gaviria, mediante el cual se aprobó, a cambio de la no extradición, el sometimiento voluntario de los narcotraficantes a la justicia, con grandes rebajas de penas por colaboración. Con la entrega de Pablo Escobar, el capo más famoso, y sus colaboradores…
p. 108
[30]extradición y al día siguiente se entregó a la justicia Pablo Escobar Gaviria, cabeza del cartel de Medellín y autor de innumerables asesinatos y varios atentados terroristas en lugares públicos. Su fuga de la cárcel de lujo que había acondicionado con sus propios recursos, seguida por su persecución y muerte a manos…
p. 18
24Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 1941 cita
[29]como se analizará en la siguiente sección. L OS CAMBIOS EN EL NARCOTRÁFICO Y EN EL CONFLICTO La guerra del Estado contra Escobar se hizo en alianza con sus competidores en el narcotráfico. Desde finales de los años ochenta Escobar había agregado dentro de su lista de enemigos al Cartel de Cali y del Norte del Valle y…
p. 194
25Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 1701 cita
[31]uno de ellos —al que tenía la fama de ser el más poderoso y rico de todos— a los sagrados recintos del Congreso nacional. En un gesto que le costaría la vida, Rodrigo Lara Bonilla, el ministro de Justicia, se opuso abiertamente a Escobar, acusándolo en público de ser un narcotraficante y negándole el derecho a ocupar…
p. 170
26Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1551 cita
[32]Su tratamiento se volvió de competencia de diferentes profesionales de la seguridad, sobre todo de la Policía y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), para quienes la lucha contra las drogas constituía un vector de autonomía con respecto al Ejército. A pesar de que no es oportuno retomar aquí los detalles…
p. 155
27The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 4501 cita
[33]left dozens wounded and one dead; second, the bombing of Avianca flight 203 in November, which was an attempt to kill then presidential candidate César Gaviria but instead ended the lives of 107 passengers and crew; third, the early December bombing of the das, or Departamento Administrativo de Seguridad (Colombia’s…
p. 450
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 971 cita
[34]personas incluso de los Llanos Orientales que vinieron a comprar tierras por acá» 204. El acaparamiento de tierras por parte de los narcotraficantes trajo profundas transformaciones sobre la posesión y usufructo de la tierra en el Valle. La expansión de los cultivos de uso ilícito en algunos puntos del Valle y el…
p. 97
29Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 2391 cita
[35]del negocio, desde la adquisición de insumos hasta la venta al consumidor final. La otra diferencia, de magnitud, es colosal: los recursos generados por el narcotráfico fueron tan grandes que su mera presencia desestabilizó las estructuras sociales colombianas, basadas como estaban en actividades mucho menos…
p. 239
30Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3661 cita
[36]a España Se termina la autopista Bogotá- Medellín 1984 Huelga civil nacional Éxodo capitalino crea crisis Colombia, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles Año Política Sociedad y economía Cultura y ciencia Comisión de Paz y FARC firman acuerdo en La Uribe, Meta Se implementa impuesto al valor agregado (IVA) Primer…
p. 366
311989María Elvira Samper · 2019 · p. 731 cita
[37]que va a reforzar sus esquemas de protección. En el editorial del jueves 3, El Espectador recoge el ambiente de zozobra que vive el país, sostiene que la situación demuestra un vacío de gobierno y la ausencia de solidaridad social, y concluye: “La corrupción del narcotráfico ha traspasado las fronteras y estructuras…
p. 73
32El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 81 cita
[38]-entre ellas once magistrados de lu Corte Suprema- murieron, incluyen do un teniente del Ejército y ocho policías, algunos víctimas del fuego cruzado de la propia fuerza pública. Asimismo, un descono cido número de personas «desapareció», y el interior del Palacio de Justicia quedó reducido a ruinas debido al fuego y…
p. 8
33Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2861 cita
[39]legítimos en el de- recho pri va d o. El estigma soc ial hizo aún m ás impenetrable el mi s- terio del la vado de dinero. Un cuadro de tantos matices requería respuestas más inteligen- tes que la mera militarización del conflicto que vino por la vía de la ayuda de lo s Estados Unidos. Los equipos militares aportados…
p. 286
34¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 1011 cita
[40]UP, luego de queJaime Pardo Leal también fuera asesinado; y Carlos Pizarro, excomandante de un M-19 que recogía un respetable apoyo popular tras su conversión en partido político. Al tiempo, el narcotráfico, en alianza con grupos políticos y paramilitares, venía de asesinar a los periodistas Guillermo Cano y Jorge…
p. 101
35Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 4151 cita
[41]citizens to be tried in foreign jurisdictions, have been a source of national controversy since the 1980s. The assassination of the minister of justice in 1984 and the ensuing wave of terrorism and violence against judges, poli- ticians, and journalists was a strategy by the Medellm Cartel to pres- sure the state to…
p. 415
36¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1051 cita
[42]fin del narcoterro- rismo. La prohibición constitucional de la extradición abrió el camino para la salida a la guerra del narcotráfico contra el Estado y viabilizó la implementación de la figura jurídica del sometimiento a la justicia como ruta para el desmantelamiento del Cartel de Medellín. Este aspecto será…
p. 105
37Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 371 cita
[44]la acción que ustedes sostienen», «no creemos que ustedes expresen una voluntad popular libre», es la hora de «una rectificación radical de años de equivocaciones». Pero las guerrillas no oyeron ni entendieron nada. Se encerraron en su mundo corporativo, se afianzaron como máquinas de guerra y renovaron sus planes…
p. 37
38El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 164, 2343 citas
[45]de crimina- lidad política a la que se llegó en Colombia durante cada uno de los gobiernos de Virgilio Barco Vargas y César Gaviria Trujillo: “[...]de la administración Gaviria queda un saldo de 14 856 muertes violen- tas relacionadas con el conflicto social y político, así como 5 043 El terrorismo de Estado en…
p. 234
[79]hasta la Casa Blanca, era en la puerta del vicepresidente George Bush donde se detenían. Este futuro presidente de la nación era el máximo responsable en el Consejo Nacional de Seguridad de darle seguimiento a la guerra antisandinista. Rápidamente la atención se centró en el “Irangate”, que era menos “delictivo”. Todo…
p. 164
[80]hasta la Casa Blanca, era en la puerta del vicepresidente George Bush donde se detenían. Este futuro presidente de la nación era el máximo responsable en el Consejo Nacional de Seguridad de darle seguimiento a la guerra antisandinista. Rápidamente la atención se centró en el “Irangate”, que era menos “delictivo”. Todo…
p. 164
39Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 72, 762 citas
[46]con mucho rigor, lo que acabó levantando ampollas. Dentro de la familia habíamos tomado la decisión de no negociar en caso del secuestro de cualquiera de nuestros miembros. Sin embargo, mi tío Hernando, que era el director, buscó negociar, o al menos conversar, a través de unos abogados de Escobar. Algo natural en…
p. 72
[51]los narcotraficantes sobre el Estado, y en ese sentido sí fue una traición del país al legado de Galán, que tenía eso como símbolo. Pero viéndolo hoy retrospectivamente, la extradición misma, ¿sirvió o no sirvió? ¿Era eficaz o no era eficaz? Un libro reciente de Rafael Pardo, La guerra sin fin, dice algo que es…
p. 76
40Mi vida y mi cárcel con Pablo EscobarVictoria Eugenia Henao · 2018 · p. 3251 cita
[47]someterse a la Justicia. Al mismo tiempo, el padre García Herreros siguió muy activo y el 23 de mayo le envió una carta a Pablo que guardé como si fuera un tesoro el día que la encontré. Esto decía: “Pablo. Estoy haciendo lo posible por ayudarte en todo. Si quieres determina el día de la entrega. Yo iría con Francisco…
p. 325
41Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 391 cita
[48]cuantoal regla- mento, se declaró incompetente por considerar éstos como actos de tri- mile no sujetos al control eonstitucio- nal. En lo reliconado con el acto constituyente número uri, concluyo que la asamblea no estaba sometida al cumplimiento de la Comstitución y, en especial, al articulo 218, por resul- tar…
p. 39
42Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 2181 cita
[49]a series of economic and social reforms, very similar to those pursued at the time by other Latin American governments, including the privatization and liquidation of state compa - nies, the surrender of the health and pension systems to private capital, the dismantling of a protectionist system of import tariffs, and…
p. 218
43Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 2371 cita
[50]Escobar, Inform es ¿ e l D epartam ento de E stado de E stados U nidos sobre la si tuación de los derechos hum anos en C olom bia, tesis de grado, Bogotá, Facultad de Ciencias Jurídicas, Pontificia Universidad Javeriana, 2005. 309 El Proceso de Certificación de las Drogas fue establecido mediante la Ley contra el…
p. 237
44Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 631 cita
[52]y de control de población de los grupos paramilitares se daría simultáneamente con una intensi fi cación de las operaciones militares del Ejército en el Magdalena Medio. El Grupo de Me- moria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Recon- ciliación (CNRR) constataría que, en el Magdalena Medio, A partir de…
p. 63
45Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 2821 cita
[53]lado del río Magdalena, que luego se congregaron en las autodefensas de Puerto Boyacá y del Mag- dalena Medio. Esto fue, en parte, producto del escalamiento del conflicto derivado del desdoblamiento de las FARC del Frente 4 en el 11, con una agresiva exacción de recursos y des- pliegue de violencia hacia propietarios…
p. 282
46A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · p. 431 cita
[54]sicarios que opera en el Magdalena Medio" del 10 de mayo de 1988, "Declaraciones de Die.~o Vi~fara Salinas" del 10 de mayo de 1988, "Orgallización de sicarios y lIarcotrajicalltes en el Magdalena Medio" del 20 de julio dc 1988, "Balallce de la gestión oficial contra los grupos de sicarios y el narcotr4fico" del r de…
p. 43
47Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 8361 cita
[55]a Henry Pérez y a Nelson Lesmes, comandantes de los grupos de paramilitares en Puerto Boyacá, quienes además fueron armados y entrenados por esa unidad militar 2942. Esas relaciones de cooperación o actuación conjunta se dieron también con Fidel Castaño, narcotraficante del Cartel de Medellín y jefe paramilitar, cuyo…
p. 836
48Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 911 cita
[56]funcionarios del Estado del DAS, la dirección del DAS, estaba articulada con las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio [...] No pareciera que hubiese una responsabilidad institucional del liderazgo político y del liderazgo institucional de las Fuerzas Armadas, el nivel de articulación de la infraestructura…
p. 91
49Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 521 cita
[57]yo entiendo, este señor Gacha, Pablo Escobar se unieron con los señores estos del Magdalena Medio, formaron las autodefensas en la hacienda Nápoles. Empezó como el ejército privado de ellos. El ejército privado de ellos, pa’ que los cuidaran. En ese momento que tenían un enemigo en común, que era la guerrilla. Ellos…
p. 52
50Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 2021 cita
[58]secuestro de Ospina y los otros crímenes en los que había participado. Su confesión llevó a que las autoridades allanaran Las Tangas para buscar los cadáveres enterrados en la playa. Encontraron 22, entre ellos los de los hermanos Escobar, de 18 y 24 años, Ovidio Carmona, de 20 y Jorge David Martínez, de 21. 120…
p. 202
51Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 1551 cita
[59]variedad de actores con diferenciados propósitos convergió para atacar a un mismo blan- co. En el caso de la fuerza pública, el interés contrainsurgente. En el caso de los civiles, las venganzas por acciones de la guerrilla (depredación económica, regulación social y persecución políti- ca), las reacciones a los…
p. 155
52Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 264, 5732 citas
[60]Verdad Abierta. 1 de febrero de 2015. Centro Nacional de Memoria Histórica. El Estado suplantado, las autodefensas de Puerto Boyacá. Bogotá: CNMH, 2019, p. 214. 369 Informe Confidencial del DAS del 20 de julio de 1988. Citado en: Equipo Nizkor y Derechos Human Rights. Proyecto Nunca Más. 2001. los entramados del…
p. 264
[73]y conflicto armado interno colombiano 573 «[…] la nueva generación, la gente en el territorio, que tiene hasta 30 años por lo menos, es gente que nació en la coca, que no ha conocido otra forma de producción que no sea la coca […]. Entonces hoy en día todos esos campesinos ya son gente que sale al pueblo a vender su…
p. 573
53Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 281 cita
[61]Medellin to not only ignore his criminal activities, but to actively support and promote them. In essence, through alliances with bureaucratic elites at the regional and national levels, he was able to put elements of the state apparatus at the service of organized crime. The relationship Berna developed with…
p. 28
54Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 221 cita
[62]y se consolidaron como grupo guerrillero predominante. Durante los años ochenta aparecieron varios grupos armados que fueron la base del paramilitarismo, entre ellos MAS (Muerte a Secuestradores), Los Tiznados y las Autodefensas de Puerto Boya - cá, quienes luego se reconformarían como ACMM (Autodefensas Campesinas…
p. 22
55El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[63]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
56El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[64]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
57Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1631 cita
[65]el deporte, los medios de comunicación, la banca, miembros del Ejército y miles de campesinos y de comerciantes. La corrupción del narcotráfico llegó a tal nivel que, incluso, un presidente de la República (Ernesto Samper) fue acusado de recibir enormes cantidades de dinero del cartel de Cali para financiar su campaña…
p. 163
58El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 1432 citas
[66]desplegó la presencia de las FARC. Así analizó la situación del departamento la Comisión de Superación de la Violencia en su informe publicado a inicio de 1992. La problemática (…) del departamento gira sobre dos grandes ejes: por un lado, una colonización de territorio amazónico fuera de control que en los últimos…
p. 143
[67]desplegó la presencia de las FARC. Así analizó la situación del departamento la Comisión de Superación de la Violencia en su informe publicado a inicio de 1992. La problemática (…) del departamento gira sobre dos grandes ejes: por un lado, una colonización de territorio amazónico fuera de control que en los últimos…
p. 143
59Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 571 cita
[68]necesito. Le dije: listo. Yo voy a trabajar con usted. De eso se trata, yo voy. Entonces [me dijo:] ya no me haga más servicios en la cocina. Usted aquí va a coger es… es manejar un radio, y me empezaron a poner de punto, vigilante. (CNMH, MNJCV, 2017, 5 de septiembre) En Vistahermosa –así como en las márgenes del…
p. 57
60Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2201 cita
[69]insumos, por parte de los narcotraficantes. Todo se enmarca en un cuadro de desempleo y pobreza créni- ca de la poblacién campesina, consecuencia de la falta de infraestructura, medios de transporte, crédito, apoyo tecnolégico y facilidades de comercializacién y merca- deo para los productos agropecuarios…
p. 220
61Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 281 cita
[71]región en las últimas dos décadas del siglo XX. Igual ocurre al revi- sar estudios académicos e institucionales que, de una parte, se concentran en una configuración territorial a partir de la eco- nomía ilegal de la coca y su relación con los grupos armados y el narcotráfico (Ramírez, 2001; Observatorio de Derechos…
p. 28
62Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 3921 cita
[74]desde Perú (1990) hasta Ecuador (en el 2006). Finalmente, el tema del narcotráfico. A propósito, hemos querido evitar ponerlo de frente, en resistencia a la noción de que la única razón que apun- tala la idea de la “región andina”, es que ella se ha convertido desde los años ochenta en el centro de la oferta…
p. 392
63Colombia: Background, U.S. Relations, and Congressional InterestJune S. Beittel · 2013 · p. 11 cita
[76]In: Colombia ISBN: 978-1-62808-033-9 Editor: Elias Koskinen © 2013 Nova Science Publishers, Inc. Chapter 1 C OLOMBIA: B ACKGROUND, U.S. R ELATIONS, AND C ONGRESSIONAL I NTEREST ∗ June S. Beittel S UMMARY Colombia, a key U.S. ally, has made measurable progress in providing security despite having endured the longest…
p. 1
64Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 902 citas
[77]el tradicional discurso negacionista y la actitud defensiva en esta materia y se ha transitado hacia un reconocimiento explícito del problema y la formulación de salidas institucionales concretas, aún hay vestigios de la vieja estrategia que pretende minar y debilitar a aquellos organismos internacionales encargados…
p. 90
[78]el tradicional discurso negacionista y la actitud defensiva en esta materia y se ha transitado hacia un reconocimiento explícito del problema y la formulación de salidas institucionales concretas, aún hay vestigios de la vieja estrategia que pretende minar y debilitar a aquellos organismos internacionales encargados…
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