Idea transversal
Contrabando
El contrabando es, en la historia de Colombia, una de las estructuras largas por las que se ha organizado el territorio: la circulación de mercancías —oro, esclavos, telas, café, marihuana, cocaína— al margen de monopolios y aduanas, desde el siglo XVI hasta hoy. En las regiones donde el poder colonial y luego el republicano llegaron tarde o llegaron mal, el comercio ilícito no fue la excepción sino la forma cotidiana del intercambio.
Trayectoria de una idea
- 1640
Desplazamiento del comercio legal por el ilícito en el Caribe neogranadino
- 1717
El contrabando como sistema social en la Nueva Granada colonial
- 1781
Insurrección de los Comuneros: rebelión fiscal y economía moral de la evasión
- 1822
La república hereda el contrabando: el reconocimiento de Montilla
- 1900
Industrialización antioqueña y contrabando de café en el Eje Cafetero
- 1953
San Andrés puerto libre, Maicao y los Sanandresitos: la urbanización del contrabando
- 1975
Bonanza marimbera: del contrabando al narcotráfico
La lectura
El contrabando en Colombia no es un fenómeno marginal ni episódico: es una estructura de larga duración que revela los límites reales de la soberanía fiscal y territorial del Estado, desde el monopolio sevillano del siglo XVI hasta las economías ilegales del siglo XXI. Su persistencia se explica por una doble condición: la incapacidad histórica del Estado para abastecer y fiscalizar regiones periféricas, y la existencia de una economía moral en la que la evasión se percibe como restitución frente a un poder extractivo y ausente. Las geografías del contrabando —La Guajira, el Atrato, las fronteras terrestres, los puertos caribeños— son también las geografías de la exclusión y la autonomía, donde comunidades enteras construyeron su vida material y su cultura sobre circuitos ilícitos tolerados o practicados por las propias élites. Que el acordeón, emblema del vallenato, haya llegado a la costa Caribe por rutas de contrabando, o que la industrialización antioqueña se haya nutrido de maquinaria ingresada sin declarar, son síntomas de una imbricación profunda entre lo legal y lo ilegal que ninguna política de control ha logrado deshacer. Entender el narcotráfico colombiano sin entender el contrabando que lo precedió es perder la mitad de la historia.
El contrabando en Colombia
El contrabando es, en la historia de Colombia, mucho más que un delito económico: es una de las estructuras largas por las que se ha organizado el territorio. Nombra la circulación de mercancías —oro, esclavos, telas, whisky, ganado, gasolina, café, marihuana, cocaína, armas— por fuera de los monopolios y las aduanas del Estado, desde el siglo XVI hasta hoy. En las regiones donde el poder colonial y luego el republicano llegaron tarde o llegaron mal —La Guajira, el Atrato, la costa Caribe, las fronteras terrestres—, el comercio ilícito no fue la excepción sino la forma cotidiana del intercambio, tolerada por las autoridades, practicada por las élites y sostenida por comunidades enteras. Comprenderlo es comprender un rasgo constitutivo del vínculo entre economía, territorio y Estado: la evidencia de que la soberanía fiscal nunca fue completa, y de que en sus intersticios se fueron sedimentando redes, geografías y culturas cuya huella llega hasta el narcotráfico y las economías ilegales contemporáneas.
Qué se llamaba contrabando: la matriz colonial
El contrabando nace en las Indias con el propio orden que lo prohíbe. La Corona española organizó el comercio transatlántico como un monopolio concentrado en Sevilla y administrado por la Casa de Contratación, un sistema pensado para canalizar rentas hacia la metrópoli antes que para abastecer a las colonias. Esa rigidez produjo su propia contradicción: el volumen y la frecuencia de las flotas resultaron insuficientes para las necesidades americanas, y los precios españoles no competían con los de holandeses, ingleses y franceses instalados en el Caribe. Entre 1640 y 1660 la brecha se ensanchó lo bastante como para que el comercio ilegítimo empezara a desplazar al legal, un desplazamiento que hacia fines del siglo XVII se reflejaba ya en la disminución de las flotas que llegaban a puertos americanos.
Contrabando quería decir, entonces, todo intercambio realizado al margen del monopolio: introducir textiles ingleses por Curazao, sacar oro chocoano hacia Jamaica, comerciar esclavos sin la licencia de asiento, evadir la alcabala, el quinto real o los estancos. La lista de gravámenes era larga y su recaudo, una de las causas más frecuentes de motines y sublevaciones en los tres siglos de dominación española. El monopolio de los asientos negreros —otorgado sucesivamente a portugueses, franceses e ingleses— fue, además, una puerta legal por la que entraba mercancía ilegal: bajo la cobertura de un cargamento autorizado de esclavos viajaban telas, herramientas y bienes de consumo destinados al mercado neogranadino.
La geografía de este contrabando colonial fue desigual. En la provincia de Cartagena, puerto negrero y cabecera de la flota, el fenómeno alcanzó tal intensidad que era lugar común entre autoridades y contemporáneos afirmar que comerciantes, funcionarios de control y hasta españoles recién llegados en la Flota participaban de él. Desde finales del siglo XVI, gobernadores y presidentes de la ciudad se mostraban complacientes con la llegada de navíos sin licencia o con licencias que apenas cubrían parte de la carga real. En Riohacha y Santa Marta el volumen fue considerablemente menor, pero por una razón que pesa: los barcos españoles rara vez tocaban esos puertos, y los comerciantes cartageneros se resistían a llevarles mercancías legales. La consecuencia era estructural: sus habitantes no tenían otra alternativa de abastecimiento que comerciar con británicos, holandeses y franceses. El contrabando allí no era desvío sino condición de existencia.
Los actores del comercio ilícito colonial
El retrato clásico del contrabandista —el marinero clandestino, el pirata— oculta lo esencial: en la Nueva Granada colonial, el contrabando fue una práctica de la sociedad entera, articulada por sus vértices institucionales. Oidores de la Audiencia, gobernadores, oficiales reales, obispos y clérigos aparecen una y otra vez en las acusaciones como participantes activos en el comercio ilegal, amparados a veces por privilegios como la exención del almojarifazgo para artículos de uso personal, que se estiraban discretamente hasta cubrir mercancía destinada a la reventa. La complicidad de quienes debían vigilar el monopolio no era una anomalía; era una parte del sistema.
Bajo esa cúpula operaban comerciantes mayoristas, encomenderos y una densa red de intermediarios menores. En Riohacha, la economía urbana entera dependía del comercio ilegal, y la alianza con los wayúu era condición para la supervivencia de la ciudad. Los indígenas guajiros —que conservaron una autonomía inusual frente al poder español— eran interlocutores necesarios de las redes ilícitas: controlaban ensenadas y aguadas, negociaban con holandeses y británicos, se movían por la península con un conocimiento del terreno que ningún funcionario podía igualar. La población libre de color de Riohacha —marineros, bogas, pescadores, muleros, artesanos, buhoneros, vendedores de mercado— constituía otra base social del comercio ilegal, tejiendo la infraestructura humana del transporte y la distribución.
En las cuencas auríferas del Sinú, San Jorge, Cauca, Atrato y Chocó, el contrabando adoptó su forma minera. Los mazamorreros —esclavos, libres y campesinos que lavaban oro en aluvión— vendían el polvo por dinero en efectivo o por mercancías de contrabando a pequeños intermediarios ilegales, quienes a su vez lo pasaban a mineros y comerciantes. La ruta del oro colombiano hacia los británicos, saliendo por el Atrato desde el siglo XVII, esquivaba la fundición oficial y el quinto real, y consolidaba un territorio —el Chocó— que nunca fue integrado efectivamente a la unidad administrativa de la Nueva Granada. Frontera y refugio para esclavos fugitivos y comunidades indígenas, el Atrato se volvió eje del comercio ilícito por la misma razón por la que se volvió zona de libertad: el Estado no llegaba.
Rebeliones fiscales: la economía moral de la evasión
El contrabando fue, entre otras cosas, una respuesta a la fiscalidad colonial. La implantación de nuevos impuestos, monopolios y limitaciones a la industria fue causa recurrente de sublevaciones a lo largo de los tres siglos españoles, y en 1781 desembocó en el episodio más grave del período: la Insurrección de los Comuneros. El detonante fue la reforma fiscal borbónica sobre el estanco del tabaco y el aguardiente —que en la última década colonial llegaría a representar el 32% de los ingresos de la Corona—. La administración redujo el precio de compra al campesino, aumentó el de venta y reprimió las siembras "ilegales", golpeando a la vez a productores y consumidores. La reacción, encabezada por villas como Socorro, casi llegó a tomarse Santafé antes de ser desmontada por la represión.
La Insurrección Comunera revela una lógica que atravesará toda la historia posterior del contrabando en Colombia: la existencia de una economía moral en la que la evasión fiscal no se percibe como delito sino como restitución. Cuando el Estado se muestra a la vez extractivo y ausente —recaudador ineficaz que sube el precio de lo que compra y baja el de lo que vende, monopolizador incapaz de abastecer—, la ciudadanía plebeya y también las élites locales construyen una legitimidad paralela. El contrabandista, en esa economía moral, no roba: repara. Esa gramática, forjada en los estancos coloniales, seguirá activa dos siglos después en las tiendas de la Alta Guajira y en las pimpinas de gasolina de Cúcuta.
La república que heredó el contrabando
La Independencia no interrumpió el fenómeno; lo republicanizó. En 1822, apenas consolidada la Gran Colombia, el general Mariano Montilla intentó desde Cartagena, Santa Marta y Riohacha controlar el contrabando y reconoció pronto la imposibilidad de la tarea: era una tradición de siglos incorporada de modo natural a la vida de la población. La aduana existía, pero la costumbre era más antigua y más fuerte. Antonio de Narváez y la Torre había advertido desde el siglo XVIII lo mismo que Montilla constató: la incapacidad del Estado para monopolizar el intercambio en sus puertos periféricos.
Tras la Independencia, el consumo de artículos importados —especialmente telas— creció con rapidez, y no solo entre las clases altas. Ese aumento favoreció a los comerciantes mayoristas importadores y a los mercaderes itinerantes, muchos de ellos vinculados a circuitos que combinaban lo legal y lo ilegal según la conveniencia del momento. El Estado republicano heredó, además, una capacidad fiscal estructuralmente limitada: el recaudo del gobierno central no superó el 5% del PIB hasta 1950, y solo en décadas recientes ha promediado el 15%. Sin fiscalidad robusta, la aduana era una promesa, no una realidad; y el contrabando, la forma normal de abastecer regiones enteras.
A comienzos del siglo XX, el fenómeno cambió de rostro pero no de lógica. La industrialización antioqueña —el rasgo más celebrado del despegue económico moderno del país— se facilitó parcialmente con materias primas y maquinaria ingresadas de contrabando. Es un dato incómodo para la mitología del progreso: la fábrica que se convertiría en emblema del capitalismo nacional bebió también de las redes que evadían la aduana. En el Eje Cafetero, entretanto, los llamados "Pájaros" practicaban el contrabando de café para eludir el monopolio exportador de la Federación de Cafeteros; en ciertos períodos pudieron ingresarse hasta 500.000 sacos por esa vía. A ese circuito se sumaron, en los años sesenta, el contrabando de telas, autopartes, ganado y otros productos agrícolas, configurando en Pereira y las ciudades cafeteras una economía informal de amplia tolerancia social, marcada por una doble moral que condenaba lo ilegal en abstracto y lo consumía en la práctica.
San Andrés, Maicao y los Sanandresitos: la urbanización del contrabando
Hacia mediados del siglo XX, el contrabando se urbanizó y se hizo mercado a la vista. San Andrés, declarado puerto libre en 1953, se convirtió en punto de entrada legal para bienes que luego cruzaban al continente sin declarar. Maicao, en La Guajira, se transformó en emporio comercial fronterizo donde el whisky escocés, los electrodomésticos japoneses, los cigarrillos americanos y las telas asiáticas se compraban a precios imposibles en el resto del país. En las principales ciudades colombianas se abrieron los "Sanandresitos" —mercados urbanos de electrodomésticos y bienes de consumo de contrabando cuyo nombre delataba el origen mítico de la mercancía—, y su tolerancia social fue total. Comprar en el Sanandresito no era un acto vergonzoso; era una forma extendida de acceder al consumo importado.
Esa urbanización coincidió con la consolidación de La Guajira como territorio orgánicamente estructurado alrededor del contrabando. El intercambio de whisky, cigarrillos y armas por café y ganado no era una actividad marginal sino la matriz de la vida económica, social y cultural de la región. Fue por esas rutas que el acordeón llegó a la costa Caribe y se volvió emblema de una música que hoy se identifica como una de las expresiones más colombianas: el vallenato debe su instrumento canónico a un circuito de comercio ilegal. El whisky, por la misma vía, se instaló en la fiesta caribeña. La cultura material y la cultura simbólica de una región entera se construyeron sobre el contrabando.
En ese sistema, las mujeres wayúu tuvieron un papel específico y central: fueron dueñas de establecimientos de venta de comida, víveres, licores y gasolina; propietarias de vehículos de transporte; arrendadoras de espacios para almacenamiento de mercancía. Los puertos de la Alta Guajira operaban —y operan— dentro de territorio indígena donde las comunidades tienen autonomía reconocida para su manejo, lo que limita la capacidad del Estado nacional de tomar control de ellos. La territorialidad wayúu no fue una zona de sombra del Estado sino una jurisdicción paralela con reglas propias, y esa condición jurídica y cultural es indispensable para entender el vigor de las actividades de contrabando y, más tarde, del tráfico de drogas y armas.
La bonanza marimbera: del contrabando al narcotráfico
En la segunda mitad de los años setenta, las mismas rutas que sacaban café en costales y traían whisky y electrodomésticos empezaron a sacar marihuana. La bonanza marimbera, centrada en la Sierra Nevada de Santa Marta y en La Guajira, fue la primera etapa del narcotráfico colombiano de exportación hacia Estados Unidos, y su continuidad con el contrabando previo fue orgánica. La marihuana producida en la Sierra Nevada se exportaba por rutas antiguas de La Guajira y Magdalena, y también, durante los mismos años de la bonanza cafetera, en bultos de café: un cargamento de saco terciado servía a la vez para dos economías ilegales.
Un número significativo de exportadores en la costa norte abastecía una parte importante de la demanda estadounidense, y la actividad involucró a una amplia franja de las élites sociales y políticas locales: bananeros, ganaderos, comerciantes, políticos. La marihuana no llegó a la costa Caribe desde el submundo; llegó desde los salones. Que las élites regionales entraran al narcotráfico como una extensión natural del contrabando previo es uno de los rasgos más específicos del caso colombiano. En el Eje Cafetero se expresó con la misma lógica, formulada en Pereira con claridad brutal: "lo único que hay que hacer es cambiar del café a la marihuana y de la marihuana a la cocaína". La zona gris de tolerancia hacia el comercio ilegal, sedimentada por décadas de contrabando de café, telas, autopartes y joyas, ofrecía las redes, las prácticas y la mentalidad para el nuevo negocio.
La bonanza marimbera se desplomó a comienzos de los años ochenta. El precio de la marihuana colombiana cayó por el surgimiento de variedades más potentes y baratas en Estados Unidos y por la llegada de nuevos competidores, y los actores reconvirtieron sus operaciones hacia la coca. La transición no fue traumática: se hizo sobre las mismas rutas, los mismos aliados fronterizos, las mismas complicidades. La Sierra Nevada se convirtió en punto estratégico de disputa entre actores armados por el control de esas economías, y La Guajira consolidó un rol que ya venía perfilándose desde la Colonia: territorio-frontera donde el Estado nacional tiene que negociar con jurisdicciones paralelas.
Fronteras, gasolina y armas: la Colombia porosa
El contrabando contemporáneo no se agotó en el narcotráfico: se ramificó en circuitos paralelos que aprovechan las mismas condiciones estructurales. El contrabando de ganado hacia Venezuela fue una práctica documentada y de difícil control, que se intensificaba en los momentos en que el bolívar se revaluaba frente al peso colombiano, haciendo del negocio ilegal una operación cambiaria rentable. En la frontera con Venezuela, el contrabando de gasolina construyó una economía visible cuya expresión pública fueron los "pimpineros": pequeños vendedores callejeros que despachaban combustible venezolano en pimpinas de plástico. Esa era la cara pobre de una cadena mucho mayor. En los niveles superiores operaba una mafia de gran contrabando con complicidad de funcionarios públicos y de la Fuerza Pública, y los operativos estatales se dirigían sistemáticamente al eslabón más débil —el pimpinero— mientras el negocio grande operaba con impunidad.
Esa asimetría —perseguir al pequeño, tolerar al grande— repite en el siglo XXI la lógica de la Colonia, cuando los funcionarios encargados de vigilar el monopolio eran los primeros en burlarlo. Es una constante estructural, no una anomalía. Y sus consecuencias se articulan con el conflicto armado: la gasolina de contrabando del Magdalena Medio se usa como insumo en los laboratorios de cocaína del sur de Bolívar, encadenando dos economías ilegales en un solo circuito productivo.
El contrabando de armas siguió rutas terrestres que la geografía y la debilidad estatal favorecen. Venezuela ha funcionado a la vez como fuente y como corredor de tránsito: las armas llegan al puerto de Paraguaipoa, en el Golfo de Venezuela, se transfieren a vehículos terrestres y se conducen a Maicao y luego a Villanueva para su distribución. Esa cadena ha sido una fuente significativa de armamento para el ELN. Otra ruta atraviesa la frontera hacia Tibú, en Norte de Santander, y sigue por Convención hasta Ocaña. La región del Urabá funcionó como corredor de movilidad hacia la frontera con Panamá, por donde ingresa sin control un amplio contrabando de armas proveniente de Centroamérica; FARC y paramilitares disputaron el control de las vías fluviales de ese frente desde mediados de los años noventa. Por el corredor Guaviare-Vaupés entraron armas y municiones desde Surinam y Brasil. Las rutas terrestres de contrabando han sido, para las guerrillas, la fuente más constante de armamento pequeño, y su importancia estratégica ha sido especialmente marcada para el ELN.
Con la excepción de las franjas urbanas de Cúcuta e Ipiales, buena parte de la frontera sur-oriental ha funcionado como tierra de nadie por donde circulan armas, cocaína y dinero ilegal, en una territorialidad difusa que hace imposible el ejercicio pleno de la soberanía estatal. La frontera con Panamá, la selva del Darién, el Atrato medio y bajo, el Pacífico chocoano: geografías donde el Estado nunca completó su ocupación, y donde por eso mismo se instalaron legalidades alternativas explotadas por narcotraficantes y grupos armados. Santa Marta —geográficamente favorecida por estar a mitad de camino entre las zonas productoras de coca andinas y el mercado estadounidense, y cercana a pistas clandestinas en La Guajira— se consolidó como punto relevante del tráfico contemporáneo.
Lavado, tolerancia y el círculo del contrabando moderno
El contrabando contemporáneo cumple una función financiera que lo articula con la economía global: es un mecanismo privilegiado de lavado de activos del narcotráfico. Los medios de cambio obtenidos en el mercado internacional por el tráfico de drogas se transforman en mercancías de consumo masivo importadas sin pagar impuestos, que luego se venden en Sanandresitos y mercados informales urbanos. Ese circuito es, posiblemente, la actividad relacionada con el narcotráfico en la que con mayor intensidad se redistribuyen los excedentes del negocio en la sociedad colombiana. Comprar un electrodoméstico en un Sanandresito no es solo un ahorro tributario: es la punta visible de un sistema en el que dólares del tráfico se convierten en aire acondicionado, televisor o licor importado, y en el que la tolerancia social hacia el contrabando funciona como una forma difusa de aceptación del narcotráfico.
La economía informal representaba el 39,1% del PIB en 1999-2000, y los trabajadores informales constituían el 66,8% del empleo en 2006. Esas cifras no explican por sí solas el narcotráfico, pero sí dibujan el paisaje: una sociedad con una economía formal insuficiente, una fiscalidad frágil y una tolerancia amplia hacia el comercio ilegal. En las áreas metropolitanas y las principales ciudades, las organizaciones de narcotraficantes establecen reglas del negocio, compran protección estatal y lavan dinero en articulación con mercados formales. Los grupos armados posdesmovilización han financiado sus actividades mediante el control del contrabando de gasolina, el narcotráfico y la minería ilegal, en un país donde la presencia estatal sigue siendo diferenciada por regiones.
En regiones como el Medio Atrato, la precariedad del Estado genera esas legalidades alternativas y convierte el territorio en zona de refugio, con ventajas comparativas que narcotraficantes y grupos armados explotan para el contrabando de armas y el tráfico de cocaína. Narcotraficantes del Valle, Caldas, Risaralda y el occidente antioqueño usaron el corredor del Atrato y la Costa Pacífica para el transporte y exportación de cocaína, aprovechando exactamente las condiciones —aislamiento, débil control estatal, economías locales de subsistencia— que en el siglo XVII habían hecho de esa cuenca la ruta de salida del oro chocoano hacia los británicos. Cambian las mercancías; persiste la geografía.
Una estructura, no una desviación
Mirado en su duración larga, el contrabando en Colombia no ha sido la excepción del orden económico sino uno de sus modos de funcionamiento. En La Guajira organizó un territorio; en la Cartagena colonial fue el negocio abierto de la élite y los funcionarios; en el Chocó definió la frontera; en Antioquia contribuyó a la industrialización; en el Eje Cafetero preparó el terreno para el narcotráfico; en San Andrés y los Sanandresitos urbanizó el consumo ilegal; en Cúcuta articuló funcionarios, Fuerza Pública y pimpineros en una sola cadena. En cada caso, el fenómeno prosperó donde el Estado fue más débil o más extractivo, donde la geografía ofrecía puertos escondidos, ríos difíciles o fronteras porosas, y donde comunidades con autonomía —wayúu, chocoanos, colonos fronterizos— construyeron economías al margen del monopolio oficial.
Sería erróneo, sin embargo, hacer del contrabando una lógica homogénea. Su intensidad varió: fue orgánico en Riohacha, esporádico en Santa Marta, extendido en Cartagena, aluvional en el Chocó, industrial en Antioquia, cultural en La Guajira. Y su conexión con el narcotráfico no es una transmisión mecánica de redes, sino una sedimentación más compleja: la tolerancia social hacia el comercio ilegal, la debilidad histórica del Estado para monopolizar fronteras, la existencia de élites regionales acostumbradas a operar en zonas grises, y la persistencia de geografías donde la soberanía nunca fue completa. Esa sedimentación —cultural, territorial, institucional— es la que explica por qué Colombia, ante la explosión de la demanda internacional de marihuana y luego de cocaína, respondió con una velocidad y una escala que pocos países pudieron igualar.
El contrabando no describe un margen del orden colombiano: describe una de sus vetas centrales. Su historia es la de un Estado que nunca logró monopolizar la fiscalidad ni las fronteras, de sociedades regionales que construyeron alternativas al abastecimiento oficial cuando este fue insuficiente, de élites que hicieron de la evasión una forma de acumulación, y de comunidades subalternas —wayúu, libres de color de Riohacha, mazamorreros del Chocó, pimpineros de Cúcuta— que negociaron su lugar en la economía por fuera de la ley. Comprenderlo no es asomarse a un delito antiguo: es entender por qué en Colombia la frontera entre lo legal y lo ilegal ha sido, más que una línea, un territorio propio.
En el archivo
122 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Conquista1499–15994
02Colonia1600–178029
- 1569La Cédula de 1569 y la tolerancia colonial de la coca en la Nueva GranadaHecho
- 1600Cimarronaje y formación de palenques en el Caribe neogranadino (1600–1700)Hecho
- 1600Colonia (1600–1780)Época
- 1600Consolidación del régimen minero-esclavista del Pacífico y crisis de la encomienda en la Nueva Granada (1600–1650)Hecho
- 1605Apostolado jesuita y evangelización de esclavizados en Cartagena (1605–1654)Hecho
- 1605Benkos BiohóFicha
- 1621Establecimiento de la Casa de la Moneda de Santafé (1621)Hecho
- 1650El Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de IndiasPregunta
- 1650Excavación del Canal del Dique (1650–1660)Hecho
- 1650Trata atlánticaFicha
- 1680Esclavitud mineraFicha
- 1680Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)Hecho
- 1700Instauración borbónica y reorganización del gobierno neogranadino (1700–1720)Hecho
- 1715Las misiones jesuitas del Orinoco (1715–1742)Hecho
- 1728BaruleFicha
- 1728Insurrección de Barule en el Chocó (1728)Hecho
- 1739Restablecimiento del Virreinato de la Nueva Granada y gobierno de Eslava (1739–1750)Hecho
- 1741Sebastián de EslavaFicha
- 1745Derrota del palenque de El Castigo y fundación de San Miguel de Patía (1745–1749)Hecho
- 1750Diferenciación regional y economías campesinas del Oriente neogranadino (1750–1770)Hecho
- 1750Rochelas del Caribe interior neogranadino (1750–1780)Hecho
- 1760Reformas borbónicasFicha
- 1764EstancoFicha
- 1767Pedro Mesía de la CerdaFicha
- 1769Carlos III de EspañaFicha
- 1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho
- 1774Manuel GuiriorFicha
- 1776Antonio de la Torre y MirandaFicha
- 1782Francisco SilvestreFicha
03Pre-independencia1780–180928
- 1770Contrabando atlántico como infraestructura del Caribe neogranadino tardocolonialHecho
- 1770Milicias de pardos y morenos de Cartagena como escuela política afrocaribeñaHecho
- 1776Visita Regia, virreinato de Caballero y Góngora y Expedición Botánica (1776–1789)Hecho
- 1778Simplificación censal borbónica de 1778–1782Hecho
- 1780Despotismo ilustradoFicha
- 1780Estanco del tabacoFicha
- 1780Pacto colonialFicha
- 1780Pre-independencia neogranadina (1780–1809)Época
- 1780Reformas borbónicas tardías y reorganización fiscal en la Nueva Granada (1780–1782)Hecho
- 1781AlcabalaFicha
- 1781Ambrosio PiscoFicha
- 1781ComunerosFicha
- 1781Juan Francisco BerbeoFicha
- 1781La Revolución de los Comuneros y las Capitulaciones de ZipaquiráHecho
- 1781Las reformas borbónicas en la Nueva GranadaPregunta
- 1781SocorroFicha
- 1782Ejecución y descuartizamiento de José Antonio Galán (1782)Hecho
- 1789La impresión y persecución de los Derechos del Hombre en la Nueva Granada (1793-1794)Hecho
- 1789Reformismo judicial borbónico en Nueva GranadaPregunta
- 1790Antonio de Narváez y la TorreFicha
- 1793Atlántico revolucionarioFicha
- 1793Bautizadores negros esclavizados en las minas del Chocó (c. 1793)Hecho
- 1793Derechos del HombreFicha
- 1793La traducción de los Derechos del Hombre y el proceso a Nariño (1793–1795)Hecho
- 1795El Consulado de Comercio de Cartagena y el pensamiento económico ilustrado (1795–1808)Hecho
- 1795Sombra haitiana, milicias pardas y miedos raciales en el Caribe (1795–1799)Hecho
- 1800Pedro Mendinueta y MúzquizFicha
- 1804José Ignacio de PomboFicha
04Independencia1810–18312
05Nueva Granada1831–18626
- 1834Lino de Pombo O'DonnellFicha
- 1839Resistencia laboral de los bogas del Magdalena: sabotaje al vapor Unión (1839) y huelga de 1857Hecho
- 1843Constitución de 1843 y giro librecambista conservador (1843–1848)Hecho
- 1847ProteccionismoFicha
- 1849Epidemia de cólera de 1849 en el Caribe neogranadinoHecho
- 1850LibrecambioFicha
06Estados Unidos de Colombia1863–18852
07Regeneración1886–19292
08La Violencia1946–19571
09Crisis y narcotráfico1974–19906
10Constitución de 19911991–20021
11Seguridad Democrática2002–20161
12Posconflicto2016–presente2
13Transversal—37
- 1499La GuajiraFicha
- 1510DariénFicha
- 1510UrabáFicha
- 1533Caribe colombianoFicha
- 1533Cartagena de IndiasFicha
- 1541AntioquiaFicha
- 1545RiohachaFicha
- 1549PamplonaFicha
- 1550La HabanaFicha
- 1600Costa CaribeFicha
- 1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoPregunta
- 1700MompoxFicha
- 1750HondaFicha
- 1781ZipaquiráFicha
- 1800Valle del PatíaFicha
- 1821CúcutaFicha
- 1828OcañaFicha
- 1830La frontera colombo-venezolanaPregunta
- 1850MaganguéFicha
- 1862AmbalemaFicha
- 1900BarranquillaFicha
- 1900Frontera porosaFicha
- 1907BrasilFicha
- 1910Norte de SantanderFicha
- 1910Santiago de CaliFicha
- 1912San AndrésFicha
- 1927MaicaoFicha
- 1947QuibdóFicha
- 1967ValleduparFicha
- 1971Guerra contra las drogasFicha
- 1985Economía de guerraFicha
- 1985Puerto TriunfoFicha
- 1988SegoviaFicha
- 1990Bajo CaucaFicha
- 1995Lavado de activosFicha
- 1995Sur de BolívarFicha
- 1997San José de ApartadóFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01La Guajira: territorio estructuralmente organizado alrededor del contrabando desde la época colonial, donde la autonomía wayúu y la ausencia del Estado crearon condiciones para el comercio ilícito y, posteriormente, para el narcotráfico
- 02Wayúu: comunidad indígena cuyos miembros —especialmente las mujeres— fueron actores centrales del contrabando en La Guajira, controlando puertos, establecimientos comerciales y redes de transporte dentro de su territorio autónomo
- 03Cartagena de Indias: principal puerto negrero y cabecera de la flota española, donde el contrabando alcanzó tal intensidad que era lugar común entre autoridades y contemporáneos afirmar que comerciantes, funcionarios y recién llegados participaban de él
- 04Río Atrato: eje del contrabando de oro colombiano hacia los británicos desde el siglo XVII, en un territorio nunca integrado efectivamente al Estado y que funcionó como zona de frontera y refugio para esclavos fugitivos y comunidades indígenas
- 05Reformas borbónicas: política fiscal que al elevar impuestos sobre el tabaco y el aguardiente y reprimir siembras ilegales detonó la Insurrección de los Comuneros de 1781, revelando la economía moral de la evasión fiscal como respuesta al Estado extractivo y ausente
- 06Narcotráfico: continuación orgánica del contrabando histórico, que utilizó las mismas rutas, redes y mentalidades sedimentadas por siglos de comercio ilícito para exportar marihuana y luego cocaína
Personas
Lugares
Ideas
- Reformas borbónicas71 piezas compartidas
- Encomienda59 piezas compartidas
- Extractivismo57 piezas compartidas
- Élites regionales56 piezas compartidas
- Larga duración54 piezas compartidas
- Colonización45 piezas compartidas
- Mestizaje41 piezas compartidas
- Centralismo29 piezas compartidas
- Cimarronaje28 piezas compartidas
- Patronato regio26 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
44 documentos · 56 fragmentos
01Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 2051 cita
[1]continentes. Con el objeto de mantener desde un principio la ri - gidez del monopolio de que venimos hablando, los Reyes dispusieron que solamente una de las ciudades de Castilla entendiese en las cosas de la navegación transatlántica. Correspondió ese privilegio a Sevilla, por ser la más impor- tante de las ciudades…
p. 205
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 258, 2612 citas
[2]las ú nicas en abas tecer de ropas de Castilla a los mercaderes de la carrera. Pues lo de ropas de Castilla no pasaba de ser un eufemismo para designar cual quier mercanc í a de procedencia europea. No s ó lo el comercio l í cito estaba dominado en la fuente, misma de su monopolio, Sevilla, por MANUAL DE HISTORIA I…
p. 261
[10]de la Audiencia, los gobernadores y los oidores o simples jueces de comisi ó n y otros funcionarios meno-: res — se vieron envueltos en actividades comerciales. Durante todo el per í odo colonial los funcionarios de la Corona fueron acusados insistentemente de buscar un lucro en el comercio e inclusive en el…
p. 258
03Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 97, 1182 citas
[3]ad a m e n te las necesidades de bienes im p o rtad o s ni com petía con los precios d e sus rivales europeos, que habían establecido sus bases en el C aribe en tre 1640 y 1660. Por consiguiente, el co n trab an d o fue d esp laz an d o cada vez m ás el com ercio legítim o, hecho q u e se reflejó en la dism inución de…
p. 97
[12]puerto en barcos españoles. O tra cuestión conflictiva fue desarrollar exportaciones neogranadinas d is tintas del oro, es decir, de p roductos agrícolas y forestales. Ya desde la década de los años 1760 los virreyes de la N ueva G ranada habían com enzado a hacer énfasis en este tem a. El virrey Pedro M essia de la Z…
p. 118
04Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 142 citas
[4]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
p. 14
[5]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
p. 14
05¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 391 cita
[6]itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…
p. 39
06Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 65, 1872 citas
[7]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…
p. 65
[54]las empresas públi- cas proveyeron ingresos, especialmente provenientes de la renta petrolera desde los años ochenta, y en parte porque existió financiamiento externo e interno para el déficit que se producía regularmente, sin desbordar la capacidad de pago del país. En la Gráfica 32 se observa bien la ten- dencia de…
p. 187
07Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 4331 cita
[8]directamente desde Sevilla; la vinculación de Alavis con un funcionario gubernamental refleja el entusiasmo generalizado por el comercio entre quienes poseían un ca- pital que les permitiera formar parte del mismo. Los encomenderos y los oficiales reales con frecuencia se vinculaban al comercio ya fuera comprando…
p. 433
08La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 34, 1302 citas
[9]de sentir y cosmovisiones. Eran, en otras palabras, una verdadera influencia cultural que, por encima de las obsesiones racistas de superioridad, lograban que aspectos claves de la cultura afro penetraran en las emociones de los miembros de las élites. Cuentan también sobre el comercio de los galeones y el…
p. 34
[14]para abrir la campaña, de hospitales, de transportes, de buques de guerra, de diablos y demonios…”. 213 No sería tampoco la primera ni la última vez que Santander tendría que leer los lamentos de Montilla, por las exigencias del Libertador de soldados y recursos para enviar a Panamá, para el sur y para Maracaibo.…
p. 130
09Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 3211 cita
[11]propósito. Los «asientos» y el contrabando El caso de Zaragoza y Remedios parece haber sido excepcional. Estos ya cimientos se beneficiaron con la política de las grandes licencias otorgadas a partir de 1570 y con los «asientos» inaugurados en 1587 con Pedro de Sevilla y Antonio Méndez Lamego^guienes se comprometían a…
p. 321
10Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 161 cita
[13]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
11Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 327, 4882 citas
[15]lo plantea el ya citado Ciro Krauthauzen. Dice él que desde los lejanos tiempos de la Colonia, los monopolios reales sobre la exportación de oro y plata y la importación de esclavos, eran burlados por el contrabando, que en Colombia goza de considerable aceptación. En zonas propicias costeras como la Guajira, en el…
p. 488
[40]narcotráfico se activa, tanto a partir de sus continuidades históricas, como de las condiciones sociales específicas que asume en Colom- bia y la manera como se relaciona con el Estado colombiano y con la lógica VIII Cátedra Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 4 · Narcotráfico y violencias en Colombia…
p. 327
12Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 491, 4962 citas
[16]comercio nunca se declararon enemigos abiertos de los indígenas—, los guajiros ya tenían una cantidad apreciable de ganado y avanzaban en su adaptación al pastoreo. Para este mismo tiempo, negros cimarrones, fugados algunos probablemente de las haciendas ganaderas de Mompox que se movían con trabajo de esclavos,…
p. 491
[30]Los guajiros, triunfantes en su adaptación, estaban muy conscientes de los alcances económicos de sus tratos y contratos en sus actividades de contrabando sobre las playas del mar. Sabían cuánto significaban sus ganados en la sabana y se ufanaban de su arrogancia bélica en todo tiempo y lugar. Los espa- ñoles…
p. 496
13Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 1741 cita
[17]la noche. Somos, los indios más que hombres, una decisión frente al mundo... Antecedentes históricos y descripción general de la región La Guajira como zona de refugio, región capitalista y posible espacio de diversidad étnica Fueron múltiples los factores que se conjugaron a lo largo de los últimos 500 años para dar…
p. 174
14Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 89, 1042 citas
[18]only door to the rest of the viceroyalty. Moreover, Riohacha’s sandy soil proved in- adequate for farming, which made its population dependent on the Wayúu Indians or on the city of Valledupar for food. The few whites residing in Riohacha (. percent of the total inhabitants) were mostly men—sailors, merchants,…
p. 104
[25]and the wooded areas near Santa Marta and Riohacha. In return, British sailors illegally brought in fabrics, tools, arms—and, occasionally, slaves. 127 Spain officially imposed a yearly fixed tax of four pesos on the mazamo- rreros (independent prospectors) panning for gold in the Sinú, San Jorge, and Cauca Rivers and…
p. 89
15Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 89, 1042 citas
[19]only door to the rest of the viceroyalty. Moreover, Riohacha’s sandy soil proved in- adequate for farming, which made its population dependent on the Wayúu Indians or on the city of Valledupar for food. The few whites residing in Riohacha (. percent of the total inhabitants) were mostly men—sailors, merchants,…
p. 104
[26]and the wooded areas near Santa Marta and Riohacha. In return, British sailors illegally brought in fabrics, tools, arms—and, occasionally, slaves. 127 Spain officially imposed a yearly fixed tax of four pesos on the mazamo- rreros (independent prospectors) panning for gold in the Sinú, San Jorge, and Cauca Rivers and…
p. 89
16Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1231 cita
[20]ya fue destacada (véase el capítulo 1). Desde la época colonial, cuando la región se constituyó como un refugio para esclavos fugitivos y comunidades indígenas, este territorio permaneció como una zona de frontera y jamás fue integrado efectivamente a la unidad administrativa de la Nueva Granada. No obstante, su…
p. 123
17Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 1621 cita
[21]la Ciénaga de Bojayá, lo cual ha generado preocupación entre los habitantes del Medio Atrato y sus organizaciones. 215 La precariedad del Estado en su ejercicio de control en esta región ha creado condiciones para la conversión del territorio en zona de ilegalidad y refugio. La ilegalidad se presenta en una do- ble…
p. 162
18La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 401 cita
[22]menor a cincuenta kilómetros todos los pisos térmicos, lo que favorece la libre siembra y la producción de cultivos en laboratorios escondidos en la espesura de las montañas de la Sierra (Villarraga, 2009, p. 16). La SNSM se convirtió en un punto estratégico de disputa de los distintos actores armados para el control…
p. 40
19La masacre de Bahía Portete: Mujeres Wayuu en la miraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Pilar Riaño A. (Relatora), Jesús Abad Colorado L., María Luisa Moreno R., María Emma Wills O. · 2010 · p. 1081 cita
[23]transporte. Otros con- formaron bandas dedicadas al robo de mercancía. Las mujeres Wayuu se relacionan y cumplen un papel importante dentro de la economía del contrabando en su rol de comerciantes, es decir como dueñas de establecimientos de venta de comida, víveres, li- cores y gasolina, como propietarias de…
p. 108
20Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1651 cita
[24]en busca de marihuana. Allí aterrizan, desembarcan la mercancía que traen de contrabando —casi todo aparatos eléctricos—, y cargan la avioneta con paquetes de la yerba que llevan a la pista algunos vecinos cultivadores. Muchos se enriquecen de la noche a la mañana y no saben qué hacer con la piara. Por aqui todos nos…
p. 165
21Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 241 cita
[27]franja en Cúcuta y otra en Ipiales, el resto de la frontera sur-oriental ha sido tierra de nadie, por la que circulan armas, cocaína y di- nero ilegal a discreción. 7 La territorialidad difusa hace imposi- ble la soberanía del Estado sobre su territorio y es una garantía para que los intermediarios operen en la…
p. 24
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1481 cita
[28]pimpinas de gasolina, no eran detenidas 489. Una mujer que hizo parte de este proceso le contó a la Comisión cómo se daba la operación antes de 2015: «Los operativos [de la fuerza pública] iban prácticamente, casi siempre centrados hacia el pimpinero como tal, que es el eslabón más débil de esa cadena de contra-…
p. 148
23El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 581 cita
[29]cafés y los hoteles de las playas de arena negra, que centellean en la noche y se extienden hacia el este unos ciento sesenta kilómetros hasta llegar a Guajira. Un barrio polvoriento se expande a un lado de la ciudad, sobre los muelles, y en el centro, a sólo cuatro cuadras del mar, hay una bella catedral con fama de…
p. 58
24Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4161 cita
[31]a do d el aC o r t eS u prema. 5 8 S o b r el a sdeudasdec o m e r c i a n t e sdep r o v i n c i ac a n c e l a d a saNúñez,e x i s t e nt e s t i m o n i o s [338] en l o sdeCorozalyL o r i c a,supoblacións eequiparóal adeCartagenays u sa l r e d e d o r e s, que en dicho empadronamiento c o n t a b i l i z ó 22.171…
p. 416
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 721 cita
[32]en Manizales 160. Al contrabando de café que realizaban los Pájaros se sumaron en los años sesenta los de telas y autopartes 161, así como el comercio sexual, «iniciativas empresariales que además no eran penalizadas (salvo sanciones sociales que, en un ejercicio de doble moral, eran cuestionadas en la esfera…
p. 72
26Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 2701 cita
[33]al pais café de contrabando, algunos calculan que hasta 500.000 sacos, situaci6n consistente con la evolucién del precio internacional durante dicho periodo. Ganadoy otros productos agricolas En épocas anteriores, uno de los mecanismos utili- zados por el gobierno para aminorar las tendencias alcistas del indice de…
p. 270
27Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 651 cita
[34]precio con aquellos bienes que pagan impuestos de importación. El contrabando, además, está muy relacionado con el proceso de lavado de activos del narcotráfico. Los medios de cambio producidos en el mercado internacional por el tráfico de drogas se transforman en mercancías de consumo masivo que son traídas a…
p. 65
28Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · p. 2231 cita
[35]dos mil novillos para cría y unos sementales”. El clan de comerciantes italianos residenciados en Venezuela es ampliamente conocido en Bucaramanga. “Son los mayores negociantes... Pero han dañado el negocio porque dan mayores propinas a los guardias, pagan mejor los camiones y los vaqueros... Ellos siempre traen los…
p. 223
29Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2851 cita
[36]La Haya, que le reconoció a Nicaragua la soberanía sobre amplias zonas marítimas, ha sido discutido por el Gobierno colombiano, que no está dispuesto a aceptarlo en los términos en los cuales se dictó. Por supuesto, la producción y el tráfico de drogas, sobre todo de cocaína y heroína, de Colombia hacia los mercados…
p. 285
30Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 2041 cita
[37]Incora (the institute that managed the agrarian reform) in the Department of Magdalena in the early 1980s, remembered that with larger and heavier freights, costs of putting a cargo together increased exorbitantly, forcing exporters to implement new methods to collect investment money. Exporters invented the strategy…
p. 204
31No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1611 cita
[38]abogados de Escobar los habían sacado de la cárcel. El expediente había desaparecido 472. Los cultivos declarados ilícitos fueron profusos desde mediados de la década. Primero estuvo en auge la marihuana en la Sierra Nevada de Santa Marta, desde allí era exportada por rutas antiguas de contrabando de La Guajira y…
p. 161
32Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 541 cita
[39]la puja, muchas veces exitosa, de conglomerados eco- nómicos no antioqueños para quedarse con empresas tradicionales, lo que condujo a la presencia de los grupos Santodomingo y Ardila Lulle en la región. Como reacción surgió un “sistema de propiedad cruzada” que mucho más tarde se conocería como Grupo de Empresas de…
p. 54
33Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 672 citas
[41]los botes de la guardia costera de Estados Unidos. 16 El vendedor al por mayor radicado en Miami, Donald Steinberg, recordó haber descargado un envío de 12 Francisco E. Thoumi, Political Economy and Illegal Drugs in Colombia (Boulder, Colorado: Lynne Rienner, 1995), 126. 13 Como lo relató a Robert Sabbag el antiguo…
p. 67
[42]los botes de la guardia costera de Estados Unidos. 16 El vendedor al por mayor radicado en Miami, Donald Steinberg, recordó haber descargado un envío de 12 Francisco E. Thoumi, Political Economy and Illegal Drugs in Colombia (Boulder, Colorado: Lynne Rienner, 1995), 126. 13 Como lo relató a Robert Sabbag el antiguo…
p. 67
34Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 791 cita
[43]Guajira, Cesar y el Magdalena Medio. En 1974, aproximadamente 80% de los finqueros en La Guajira sembraban marihuana. Esa bonanza eco- nómica pronto se vio afectada por una quiebra a comienzos de los años ochenta,. cuando el precio de la marihuana colombiana empezó a caer con el surgimiento de una variedad más potente…
p. 79
35Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 571 cita
[44]necesito. Le dije: listo. Yo voy a trabajar con usted. De eso se trata, yo voy. Entonces [me dijo:] ya no me haga más servicios en la cocina. Usted aquí va a coger es… es manejar un radio, y me empezaron a poner de punto, vigilante. (CNMH, MNJCV, 2017, 5 de septiembre) En Vistahermosa –así como en las márgenes del…
p. 57
36Arms Trafficking and ColombiaKim Cragin, Bruce Hoffman · 2003 · p. 53, 593 citas
[45]All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. ______________ Patterns of Small-Arms Trafficking into Colombia 33 In addition to acting as a source of arms, Venezuela also provides transit routes for weapons that come through the country on their way to Colombia. Most of these conduits are land based. Weapons…
p. 59
[46]to focus on eliminating higher-volume sea- or air-route supplies instead. However, land routes provide guerrillas with their most constant supply of small arms and, as such, are of major strategic importance for the operational capabilities of FARC, the ELN in particular, and to a lesser extent the AUC. ______________…
p. 53
[47]to focus on eliminating higher-volume sea- or air-route supplies instead. However, land routes provide guerrillas with their most constant supply of small arms and, as such, are of major strategic importance for the operational capabilities of FARC, the ELN in particular, and to a lesser extent the AUC. ______________…
p. 53
37Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 1531 cita
[48]el banano, por ejemplo, y economías ilegales como el narcotráfico, el contrabando de armas y la trata y tráfico de personas. Durante décadas se ha planteado la construcción de una carretera que atraviese el Tapón del Darién y un nuevo puerto para facilitar la comunicación con el Pacífico; sin embargo, se han quedado…
p. 153
38Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 801 cita
[49]armas y municiones de Surinam y Brasil a Colombia por el corredor Guaviare-Vaupés. La cuarta frontera en número absoluto de acciones contra un país vecino o de interacciones con el conflicto ha sido la colombo-panameña. Panamá ha tenido que hacerles frente a operaciones guerrilleras, paramilitares y del narcotráfico,…
p. 80
3925 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 2191 cita
[50]creaba un ambiente de inseguridad para la inversión Todos a una. los comerciantes y sus agremiaciones rechazaron persistentemente las me- didas impositivas. en particular las que gravaban las utilidades, bajo el argumento de que resultaban peligrosas porque podrlan llevarlos a la quiebra, disparar las tasas de interés…
p. 219
40Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1941 cita
[51]la circulación de mercancía de contrabando. • Prácticas y rituales de la memo- ria con la transmisión oral de las historias de guerras y sus guerre- ros, de los arreglos de género y la división sexual del trabajo. • Sociedad segmentada, en la cual las lealtades y solidaridades no son primordialmente transversales. •…
p. 194
41Organized Crime in Colombia: The Actors Running the Illegal Drug IndustryFrancisco Thoumi · 2014 · p. 31 cita
[52]obstacle to the enforcement of economic laws and facilitates the growth of illegal economic activities. Schneider and Klinglmair (2004, p. 10) estimate that the informal economy in 1999–2000 accounted for 39.1% of the gross domestic product. Perry et al. (2007) found that between 1992 and 2005 Colombian independent…
p. 3
42Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 3541 cita
[53]de 1991, una parte sustancial de los ingresos financieros de esas zonas provienen de regalías pe- troleras y 1 o de traslados presupuesta les a los municipios. Este país es entonces un ent ramado permanente de " legitimidad y violencia" y aunque las instituciones sean fachadas, proveen recursos y re- glas de juego a…
p. 354
43Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 251 cita
[55]la mayoría de las veces la gasolina es usada como insumo para las actividades de la producción de la pasta básica de la cocaína y el clorhidrato de coca. Por ejemplo, la gasolina robaba en el Magdalena Medio es un insumo para los grandes laboratorios de producción de cocaína en el Sur de Bolívar. 26 Grupos Armados…
p. 25
44Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 501 cita
[56]clientelismo, colonizaciones inte riores y contrabando) que contribuyeron a mantener y enredar el conflicto. A mediados de 1980 se había formado el tejido apropiado para que el despe gue de la economía de la droga implicara grandes dosis de violencia; ofrecía oportunidades a las farc, el m -19, el e pl y el e l n, a…
p. 50