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Hecho histórico · Colonia · 1600–1780

Apostolado jesuita y evangelización de esclavizados en Cartagena (1605–1654)

Entre 1605 y 1654, la Compañía de Jesús organizó en Cartagena de Indias una operación sistemática de catequesis y bautismo masivo sobre africanos recién desembarcados, articulando compasión corporal con legitimación doctrinal de la trata esclavista. El apostolado de Alonso de Sandoval y Pedro Claver funcionó como cobertura sacramental del sistema de asientos portugueses y como contraparte del Tribunal de la Inquisición instalado en 1610, configurando un laboratorio colonial donde evangelización, racialización y resistencia cultural se entretejieron de manera indisociable.

Apostolado jesuita y evangelización de esclavizados en Cartagena (1605–1654)
1605–1654
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1605–1654
Dónde
Popayán, Chocó, Bajo Cauca, Nueva Granada, Cartagena de Indias, Getsemaní, Luanda, São Tomé, Cabo Verde, Reino del Congo, Portobelo, Lima
Protagonistas
Alonso de Sandoval (jesuita, fundador del apostolado con esclavizados en Cartagena), Pedro Claver (jesuita catalán, continuador del apostolado; murió en Cartagena en 1654), Andrés Sacabuche (intérprete africano de Angola, figura central en la catequesis claveriana), Ignacio Angola (intérprete africano del equipo de Claver), Juan Primero (intérprete africano del equipo de Claver), Antonio Balboa (intérprete africano del equipo de Claver), Compañía de Jesús, Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Cartagena, Compañía de Cacheu (asentista portuguesa), Compañía de Portugal (asentista esclavista)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La consolidación de Cartagena como principal puerto de entrada y redistribución de esclavos africanos en la América española, con más de 110.000 esclavos registrados entre 1580 y 1640, creó una demanda pastoral masiva que ninguna estructura eclesiástica ordinaria podía atender.
  2. El sistema de asientos esclavistas —inaugurado en 1587— requería una justificación doctrinal que presentara la trata como empresa evangelizadora, lo que hacía indispensable que en el puerto existiera una operación visible de bautismo y catequesis.
  3. La presencia de la Compañía de Jesús en Cartagena y la vocación misionera de Sandoval, quien construyó el primer tratado sistemático americano sobre el apostolado con africanos (*De instauranda Aethiopum salute*), proporcionaron el marco institucional y teológico para organizar la misión.
  4. La diversidad lingüística extrema de los africanos desembarcados —minas, carabalíes, araraes, angolas, congos— hizo necesaria la creación de una red de intérpretes africanos sin la cual cualquier catequesis era imposible.
  5. La instalación del Tribunal del Santo Oficio en Cartagena en 1610 reforzó el sistema de control ideológico colonial, creando un entorno institucional en el que la evangelización jesuita y la persecución inquisitorial operaban como dispositivos complementarios.
1605–1654Apostolado jesuita y evangelización de esclavizados en Cartagena (1605–1654)

Consecuencias

  1. El bautismo masivo administrado por Sandoval y Claver proveyó a la Corona y a los asentistas la cobertura doctrinal que legitimaba la trata esclavista como empresa cristiana, sin que ninguno de los dos jesuitas cuestionara en ningún momento la institución de la esclavitud.
  2. La dependencia estructural del apostolado en intérpretes africanos como Andrés Sacabuche introdujo una inversión parcial y localizada del orden racial colonial: para que el ritual funcionara, africanos esclavizados debían ocupar posiciones de autoridad lingüística que la ciudad reservaba a los blancos.
  3. Los esclavizados reelaboraron desde abajo el ritual que se les imponía, combinando formas externas de religiosidad cristiana con prácticas y creencias africanas, generando sincretismos que las autoridades coloniales interpretaron como pactos demoníacos y que la Inquisición persiguió.
  4. El Tribunal del Santo Oficio, instalado en 1610, procesó a africanos y afrodescendientes por prácticas mágico-religiosas, aunque hacia finales del siglo XVII redujo drásticamente esa persecución por orden de la Corona, que temía que incentivara el cimarronaje.
  5. La figura de Pedro Claver fue canonizada por la Iglesia católica y la Compañía de Jesús la convirtió, tras su restauración en 1883, en el símbolo del 'esclavo de los esclavos', consagrando una memoria que celebraba la compasión individual sin interrogar la complicidad institucional con la trata.
  6. La resistencia cultural y religiosa de los esclavizados —sincretismo, hechicería, labor lenta, ritos encubiertos— contribuyó a la formación de identidades afrodescendientes cuyas prácticas sincréticas perviven en comunidades colombianas contemporáneas.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El apostolado jesuita en Cartagena es el caso más documentado de la América colonial en que evangelización y trata esclavista funcionaron como sistema integrado: el sacramento no contradecía el comercio de personas sino que lo hacía teológicamente sostenible. Estudiar ese medio siglo permite entender cómo la Iglesia, la Inquisición y el capital atlántico se articularon para producir racialización y control ideológico, y cómo los propios esclavizados —a través de sus intérpretes, sus sincretismos y sus resistencias simbólicas— reconfiguraron desde abajo los dispositivos que pretendían someterlos.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Apostolado jesuita y evangelización de esclavizados en Cartagena (1605–1654)

En el medio siglo que corre entre la llegada de Alonso de Sandoval a Cartagena de Indias, hacia 1605, y la muerte de Pedro Claver en 1654, la principal puerta esclavista de la América española se convirtió en el escenario de un experimento pastoral sin equivalente en el continente. La Compañía de Jesús organizó allí una operación sistemática de catequesis y bautismo sobre los africanos recién desembarcados: no la conversión de indígenas en misión rural ni la asistencia a criollos en colegios urbanos, sino la administración masiva de sacramentos a hombres, mujeres y niños que llegaban encadenados, muchos moribundos, en armazones portuguesas provenientes de Cabo Verde, São Tomé, Luanda y el reino del Congo. El experimento fue, a la vez, una obra de compasión corporal frente al horror del puerto y un dispositivo de legitimación doctrinal de la trata: al bautizar en serie, la Iglesia entregaba a la Corona y a los tratantes la cobertura que reconciliaba el catolicismo con el comercio de seres humanos, mientras los propios esclavizados y sus intérpretes reconfiguraban desde abajo el ritual que se pretendía imponerles. Este artículo reconstruye ese medio siglo cartagenero como articulación de tres piezas que se sostienen mutuamente: el asiento portugués que alimentó el puerto, el Tribunal del Santo Oficio instalado en 1610 y el apostolado jesuita que Sandoval fundó y Claver llevó a su forma más extrema.

El puerto como escenario: trata, asientos y contrabando entre 1580 y 1640

Cuando Sandoval desembarcó en Cartagena, la ciudad llevaba ya dos décadas convertida en el principal punto de entrada legal de africanos esclavizados a la América española. El sistema de asientos —contratos por los que la Corona concedía a compañías particulares el monopolio de introducir un número fijo de esclavos— se había inaugurado en 1587 con Pedro de Sevilla y Antonio Méndez Lamego, obligados a pasar tres mil esclavos a las Indias en seis años. A partir de allí, la sucesión de asientos portugueses convirtió el puerto en la bisagra atlántica del tráfico: entre 1580 y 1640, coincidiendo con la unión de las coronas ibéricas, entraron por Cartagena bajo registro no menos de ciento diez mil esclavos, según el cómputo de Germán Peralta. En un horizonte más amplio, de los seiscientos mil africanos que se calculan ingresados por puertos americanos bajo licencia, ciento noventa y seis mil pasaron por Cartagena. Solo entre 1618 y 1624 —los años en que Sandoval terminaba de escribir su gran tratado sobre el apostolado con esclavizados— Jorge Palacios Preciado documentó la introducción de 29.574 esclavos por el puerto.

Esas cifras describen apenas la superficie visible del comercio. El contrabando fue estructural desde al menos 1589, cuando el presidente González encontró un puerto donde llegaban embarcaciones sin registro o con licencias parciales, con la complicidad de funcionarios locales, obispos y comerciantes. En la práctica, Cartagena funcionaba como el principal centro de redistribución esclavista de la Nueva Granada: desde sus muelles, los africanos eran conducidos en pequeños grupos por los ríos Magdalena y Cauca hacia Santa Fe, Antioquia, Cali, Popayán, el Chocó y las minas del Bajo Cauca en Zaragoza, y por vía marítima hacia Portobelo, Lima y las Islas de Barlovento. El mercado se organizaba en unidades comerciales precisas —piezas de indias, toneladas de negros, muleques, cabezas, lotes— y estaba dominado por unos pocos grandes compradores. Durante el asiento de la Compañía de Cacheu, de los 425 compradores registrados en Cartagena, treinta y uno adquirieron diez o más esclavos y uno solo compró más de cien: entre esos treinta y uno concentraron el 55,5% de los africanos vendidos. El precio promedio de un adulto vendido por la Compañía de Portugal era de doscientos setenta pesos, pero los valores variaban según la casta: los esclavos de los Ríos de Guinea —considerados de mejor calidad y llamados "de Ley"— alcanzaban los doscientos pesos de plata ensayada; los ardás o araraes, ciento sesenta ducados; angolas y congos, ciento cincuenta.

Aunque las licencias autorizaban oficialmente extraer esclavos solo de Cabo Verde y los Ríos de Guinea, a Cartagena llegaron africanos de procedencias mucho más diversas: San Tomé, la Costa de Oro (los llamados de casta mina), el golfo de Benin (ardás o araraes), Angola y Congo. Sobre esa geografía humana, los tratantes proyectaron el lenguaje de la casta, término que no designaba una etnia precisa sino el puerto de embarque o una región costera. En las patentes que consignaban cada venta —documentadas con detalle para Popayán— se anotaban el precio, la embarcación, el sexo, la edad, la casta y las señales o marcas tribales impresas en el cuerpo. Esa taxonomía comercial es la que Sandoval y Claver encontrarían al bajar a los barcos: no africanos en general, sino minas, carabalíes, araraes, angolas y congos, clasificados como mercancía antes de ser catequizados como almas.

Sandoval y la fundación del apostolado: la doctrina en el muelle

Alonso de Sandoval llegó a Cartagena en el primer lustro del siglo XVII y dedicó las siguientes décadas a construir, casi desde cero, un método pastoral para los africanos desembarcados. Su obra escrita —conocida por el título abreviado De instauranda Aethiopum salute— fue el primer tratado sistemático producido en América sobre el problema teológico, jurídico y práctico de bautizar esclavizados. Sandoval documentó allí las procedencias, las lenguas, los ritos africanos y, sobre todo, las condiciones materiales del tráfico: fue él quien fijó en un veinte por ciento la mortalidad promedio durante la travesía atlántica, y recogió, a través del padre Mercado, el testimonio de un cargamento salido de Cabo Verde con quinientos esclavos del que murieron ciento veinte en una sola noche y casi trescientos antes de llegar a México.

La escena inaugural del apostolado, tal como Claver la relataría después sobre su maestro, condensa la ambivalencia de la empresa. Sandoval halló un día a un africano moribundo abandonado en un patio, desnudo, tendido sobre el suelo, cubierto de moscas, dejado allí "como si fuera un perro". La respuesta jesuita a esa escena no fue la denuncia del sistema que la producía, sino la asistencia sacramental al agonizante: bautizarlo antes de que muriera, salvarle el alma aunque el cuerpo estuviera ya perdido. Ese gesto contiene, en miniatura, la lógica completa del apostolado cartagenero. La brutalidad de la trata era descrita con precisión clínica —azotes, tormentos, agonías públicas, cuerpos abandonados—, pero no impugnada en su fundamento. La escala misma del tráfico volvía impensable cualquier catequesis sustantiva: quien recibía trescientos o cuatrocientos africanos por armazón, hablando decenas de lenguas mutuamente ininteligibles, no podía sino administrar sacramentos en masa.

Sandoval resolvió ese problema montando una red de intérpretes africanos comprados o cedidos a la Compañía, muchos de ellos veteranos del propio tráfico que conocían las lenguas de sus paisanos recién llegados. Sobre esa infraestructura lingüística se sostuvo todo el edificio pastoral. Y sobre ella recayó también la tensión política del apostolado: los intérpretes no eran instrumentos neutros de transmisión, sino actores que decidían qué se traducía, cómo se traducía y en qué orden se acercaba a cada grupo.

El método de Claver: bautismo en serie, cuerpo y traducción

Pedro Claver, catalán nacido en 1580, llegó a Cartagena joven y se puso bajo la dirección de Sandoval. Cuando este envejeció y se retiró progresivamente del trabajo directo con las armazones, Claver heredó la misión y la llevó a una intensidad que su maestro nunca había alcanzado. Durante casi cuatro décadas, hasta su muerte en 1654, hizo de la bahía de Cartagena su parroquia particular: cuando un barco negrero fondeaba, bajaba a él con canastas de pan, frutas y aguardiente, con pañuelos para limpiar los rostros de los enfermos —rostros que, según sus biógrafos, estaban tan cubiertos de suciedad y llagas "que parecían hechos de barro"— y con su cuadrilla de intérpretes.

El método catequético se organizaba en torno a un núcleo mínimo y repetible. Claver comenzaba enseñando a cada grupo a hacer la señal de la cruz con el pulgar y el índice; luego, en teoría, examinaba individualmente a cada africano, dedicándole cerca de una hora, para verificar que comprendía los rudimentos de la fe antes de administrarle el bautismo. En la práctica, esa aritmética era imposible: los grupos podían superar las trescientas o cuatrocientas personas por armazón, y los barcos llegaban con frecuencia. Lo que Claver operaba, en rigor, era un bautismo colectivo mediado por traducción, en el que la conformidad ritual —la señal de la cruz, la aceptación del agua, la respuesta a las preguntas del intérprete— reemplazaba a la comprensión doctrinal como umbral sacramental.

El personaje decisivo de esa operación no era el jesuita sino el traductor. Andrés Sacabuche, negro de Angola integrado al equipo de Claver, aparece nombrado con insistencia en los documentos del proceso de beatificación como uno de los intérpretes principales; junto a él trabajaron otros como Ignacio Angola, Juan Primero y Antonio Balboa. Los papeles del proceso conservan un detalle revelador: los españoles residentes en Cartagena se quejaban de que Claver sentaba a sus intérpretes negros en lugares destacados durante los oficios, les prodigaba regalos y les daba un trato preferente, lo que trastocaba la etiqueta racial de la ciudad. La queja no era menor. Sugiere que la maquinaria del bautismo masivo dependía, para funcionar, de una inversión local y limitada del orden colonial: para que trescientos africanos pudieran ser bautizados en una tarde, un puñado de africanos tenía que ocupar posiciones que la ciudad reservaba a los blancos. La agencia lingüística de Sacabuche y sus compañeros no era un ornamento devoto sino la infraestructura sin la cual el ritual se derrumbaba.

Junto a la traducción, la asistencia corporal ocupaba un lugar central en la práctica claveriana. La atención a moribundos, la limpieza de rostros y heridas, la distribución de comida y aguardiente, el acompañamiento en las agonías: estos gestos, ampliamente documentados por sus contemporáneos, dieron a Claver el título con el que la Compañía lo consagraría tras su restauración en 1883, esclavo de los esclavos. Pero el mismo material que exalta esa entrega registra el límite doctrinal absoluto de la empresa: Claver evangelizó a los esclavizados sin denunciar ni cuestionar en ningún momento la institución de la esclavitud. La compasión corporal era, precisamente, lo que permitía dejar en pie la estructura. Al aliviar al esclavizado individual —bautizándolo, limpiándolo, asistiéndolo en la muerte— se hacía tolerable el sistema que producía ese sufrimiento en escala industrial.

La articulación con el asiento: sacramento y cobertura doctrinal

El apostolado no operaba en un vacío institucional. Se articulaba, de manera precisa aunque nunca explicitada como pacto, con la economía del asiento. La trata española requería una justificación doctrinal que la distinguiera del mero comercio de personas: los teólogos de la Corona, desde el siglo XVI, habían argumentado que la esclavitud atlántica era legítima porque sacaba a los africanos de la idolatría y los introducía en la fe verdadera. Ese argumento exigía, para no ser pura hipocresía jurídica, que en algún punto del proceso los esclavizados fueran efectivamente bautizados y catequizados. Cartagena, como principal puerto de entrada, era el lugar donde ese requisito doctrinal debía cumplirse o incumplirse.

El apostolado jesuita cumplía precisamente esa función de cobertura. Al bajar a los barcos, al bautizar en serie, al certificar sacramentalmente el paso del pagano al cristiano, Sandoval y Claver garantizaban que la trata española pudiera seguir presentándose ante sí misma como empresa evangelizadora. No hacía falta que el compromiso pastoral de los tratantes fuera sincero; bastaba con que existiera, en el puerto, una operación visible y prestigiada que administrara el sacramento. La Compañía de Jesús aportaba la legitimidad; los asentistas portugueses, la carga humana; la Corona, la licencia. El bautismo era el nudo que ligaba las tres piezas.

Esa lógica se hace más nítida cuando se observa cómo administraban los jesuitas sus propias haciendas rurales. Las instrucciones que la orden entregaba a sus mayordomos —documentos internos, no discursos públicos— eran explícitas: hacer buenos cristianos a los esclavos era la condición para hacer de ellos buenos sirvientes. La evangelización no se concebía como fin autónomo sino como técnica de gobierno laboral. Y las haciendas jesuitas neogranadinas, aunque menos valiosas que las peruanas o mexicanas —las más costosas no excedían los cien mil pesos, frente a los doscientos mil del Perú y los quinientos mil a setecientos mil de México—, formaban un patrimonio considerable, cuyas utilidades sostenían los colegios urbanos. El mismo principio doctrinal que en el muelle bautizaba armazones enteras operaba en la hacienda como técnica de disciplinamiento: cristianizar era, en la lógica interna de la Compañía, la forma más eficiente de administrar cuerpos africanos.

La Inquisición como reverso: el Tribunal de 1610 y el control ideológico

El apostolado jesuita se instaló en Cartagena solo cinco años antes de que la ciudad recibiera su otro gran dispositivo eclesiástico de control: el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, establecido en 1610. La coincidencia cronológica no fue accidental. Cartagena era, hacia 1610, un puerto internacional expuesto a las herejías del Atlántico protestante, una ciudad con presencia significativa de judeoconversos portugueses ligados al comercio esclavista, y el punto de entrada masivo de africanos portadores de sistemas religiosos que las autoridades leían como demonolatría. El Tribunal se pensó como respuesta simultánea a esas tres amenazas.

Sus edictos de fe contemplaban siete capítulos de delitos: judaizantes, mahometanos, luteranos, alumbrados, otras herejías —blasfemias, brujerías, satanismo—, delitos sexuales y tenencia de libros prohibidos. En su lista de reformistas figuran ochenta y dos procesados, entre protestantes, luteranos, calvinistas y hugonotes, con los luteranos como blanco privilegiado por la naturaleza comercial del puerto. Pero el Tribunal se ocupó también, y con particular intensidad, del universo mágico-religioso en el que se entrecruzaban mujeres negras, mulatas y blancas: conjuros, pócimas, rituales amatorios, hechicería. En el barrio de San Diego —antes llamado de los Jagüeyes— cohabitaban judíos conversos y africanos recién llegados, y sobre ambos grupos el Santo Oficio proyectó su sospecha.

La relación entre el apostolado jesuita y el Tribunal era de complementariedad funcional. Los jesuitas administraban el ingreso doctrinal: bautizaban, catequizaban, absolvían, ofrecían un cristianismo mínimo que permitía a los esclavizados existir dentro del orden colonial. La Inquisición administraba el borde: definía qué prácticas desbordaban ese cristianismo mínimo y merecían castigo. Entre ambas piezas quedaba demarcado el espacio de lo tolerable —sumisión sacramental, arrepentimiento, señal de la cruz— y el de lo perseguible —demonolatría, pactos con el demonio, hechicería—. Una prueba tardía y significativa confirma la lógica del arreglo: hacia finales del siglo XVII, entre las décadas de 1680 y 1690, el Tribunal de Cartagena redujo drásticamente el procesamiento de personas de ascendencia africana por todos los delitos, en respuesta a una orden expresa de la Corona que consideraba que la persecución inquisitorial podía incentivar el cimarronaje. Cuando el costo político del castigo superó su beneficio doctrinal, se suspendió el castigo. El aparato nunca fue puramente religioso.

La agencia de los evangelizados: sincretismo, resistencia ritual y palenque

Ninguna descripción del apostolado sería completa si se detuviera en lo que la Compañía y el Tribunal pretendían hacer, sin registrar lo que los esclavizados hicieron con ello. El mismo período en que Claver bautizaba armazones enteras es aquel en que se consolidan, en el entorno de Cartagena, las formas más duraderas de agencia africana en la América española.

La primera fue el sincretismo. Los africanos no rechazaron frontalmente el catolicismo que se les administraba; lo absorbieron desde sus propios marcos religiosos, articulando ritos, santos e imágenes cristianas con imaginarios de origen africano. Las autoridades y los amos españoles interpretaron ese proceso como demonolatría —el uso de yerbas, los poderes curativos, las invocaciones, los ritos iniciáticos eran leídos como pactos con el demonio—, pero la operación era otra: un cristianismo de fachada que preservaba, bajo formas toleradas, sistemas religiosos que se negaban a desaparecer. Los propios jesuitas reconocían con frustración lo que llamaban "apatía e ignorancia" de los negros frente a la doctrina. Esa apatía descriptiva era, en rigor, la señal de una asimilación oblicua: los esclavizados aprendían lo mínimo necesario para pasar el examen sacramental y protegían, por debajo, lo que ninguna catequesis podía alcanzar.

La segunda fue la resistencia ritual, particularmente visible en el mundo de la hechicería. Ante el Tribunal, algunas mujeres acusadas se sometían apelando al perdón por arrepentimiento —adoptando la gramática cristiana del pecado y la contrición—, pero otras aprovechaban las acusaciones para mantener y amplificar formas de terror simbólico sobre los blancos. La hechicería creó, además, un espacio de contacto que trastocaba las jerarquías coloniales: mujeres blancas y mestizas de élite acudían a hechiceras negras y mulatas para resolver problemas amorosos, transgrediendo las normas de subordinación, castidad y monogamia que el orden pretendía imponer. En ese circuito, la mujer negra dejaba de ser mercancía o alma a salvar y se convertía en depositaria de un saber temido.

La tercera y más radical forma de agencia fue el cimarronaje organizado. En los mismos años en que Sandoval escribía y Claver bautizaba, Benkos Biohó estableció en los alrededores de Cartagena el palenque de Matuna y se proclamó rey del arcabuco. La comunidad eligió sus autoridades en cabildo, según mérito y servicio, y esa forma de organización sociopolítica sirvió de modelo para los palenques posteriores, sobre todo en la zona de Loba y Mompox. El cimarronaje no era, como el sistema colonial gustaba de presentarlo, un estallido de violencia ciega, sino la construcción paciente de una alternativa institucional: cabildos, liderazgo electivo, autoridad legítima. Frente al bautismo masivo que buscaba integrarlos como cristianos-esclavos, algunos africanos respondieron fundando repúblicas negras en el arcabuco.

Estas tres formas —sincretismo, hechicería, palenque— no fueron marginales al apostolado. Fueron su reverso constitutivo. La Compañía podía bautizar trescientos africanos en una tarde precisamente porque los africanos podían, después, hacer con ese bautismo lo que necesitaban: adoptarlo como fachada, subvertirlo desde la práctica mágica o abandonarlo huyendo al monte. La eficacia sacramental del apostolado convivía con su ineficacia doctrinal profunda, y esa convivencia no era una falla del sistema sino su forma de funcionar.

La ciudad como escenario del apostolado

Todo esto ocurría en una ciudad relativamente pequeña. La Cartagena del siglo XVII tenía moderada actividad comercial, escaso desarrollo cultural, no contaba con universidad ni con bibliotecas dignas de ese nombre. Su vida social se organizaba en torno a jerarquías raciales estrictas: los blancos concentraban el poder político y comercial; los africanos esclavizados constituían la principal fuerza de trabajo; los indígenas ocupaban una posición minoritaria; entre ellos crecía un contingente de pardos, mulatos y negros libres con peso demográfico propio, algunos ya dueños de propiedades, otros integrados a oficios artesanales. Sobre los esclavos urbanos pesaban restricciones severas: prohibición de portar armas, toque de queda, limitación de reuniones, prohibición de frecuentar ciertos sitios, consumir bebidas, bailar en público o vagar.

En ese espacio comprimido y policiado, el apostolado jesuita adquiría una visibilidad enorme. Cuando Claver bajaba a un barco recién llegado, o cuando organizaba en el colegio jesuita las sesiones catequéticas con sus intérpretes, la ciudad entera lo veía. La queja española por el trato preferente a Sacabuche y los otros intérpretes no era una anécdota devocional: era el registro de una fricción cotidiana entre la etiqueta racial de la ciudad y las exigencias operativas del apostolado. La Compañía de Jesús, sostenida por sus haciendas rurales y por el prestigio europeo de la orden, podía permitirse esa fricción; los tratantes, obispos y vecinos la toleraban porque el bautismo masivo era, para todos, un beneficio compartido.

El marco institucional más amplio confirmaba esa complicidad. El patronato regio, establecido por bulas papales entre 1493 y 1523, había concedido a la Corona de Castilla el derecho de presentación de personas idóneas para cargos eclesiásticos y un control amplio sobre la organización de la Iglesia americana; los virreyes, presidentes de audiencias y gobernadores ejercían como vicepatronos. En ese modelo de Antiguo Régimen, la acción eclesiástica llevaba implícita la política de la Corona, y las órdenes religiosas —jesuitas, mendicantes, hospitalarios— fueron, junto con los obispados, el eje de la Iglesia neogranadina. El apostolado jesuita en Cartagena no fue, por tanto, una iniciativa espiritual autónoma que se topó con la trata: fue una pieza dentro de un dispositivo estatal-eclesiástico que necesitaba, para funcionar, que alguien administrara los sacramentos a los africanos que la propia Corona autorizaba a importar.

Un cierre: qué queda de 1605-1654

Pedro Claver murió en 1654. La Compañía sería expulsada de los dominios españoles en 1767 y restaurada en 1883; al volver a Cartagena, sus miembros reconstruyeron el santuario que alberga su cuerpo y consagraron su figura como esclavo de los esclavos, canonización devocional que tendría éxito universal a fines del siglo XIX. La trata continuó, mutando de asientos portugueses a asientos ingleses y holandeses, y no terminaría en Colombia sino con la abolición de 1851, casi dos siglos después de la muerte de Claver.

Lo que se cerró en 1654 no fue, entonces, ni la trata ni la evangelización de africanos. Se cerró una fase precisa: aquella en que un puerto colonial concentró simultáneamente la mayor operación esclavista de la América española, la instalación de un Tribunal inquisitorial competente sobre africanos y europeos, y el más sistemático apostolado sacramental que la Iglesia dirigió a los recién desembarcados. Durante medio siglo, esas tres piezas funcionaron juntas: los asentistas portugueses proveían los cuerpos, el Santo Oficio delimitaba el borde de lo tolerable, la Compañía administraba el bautismo. En el centro de ese dispositivo, los africanos —bautizados en serie por intérpretes que eran sus paisanos, vigilados por un Tribunal que oscilaba entre el castigo y la contención política, huidos al arcabuco cuando podían— hicieron con el cristianismo que se les impuso algo que nadie había previsto: lo convirtieron en el idioma sobre el que se construirían, en los siglos siguientes, las religiosidades sincréticas del Caribe colombiano.

Ese es el legado ambivalente del apostolado cartagenero. Fue un dispositivo de legitimación de la trata: reconcilió doctrinalmente el catolicismo con el comercio de esclavos y proveyó a la Corona la cobertura sacramental que necesitaba para presentar la esclavitud como misión. Pero fue también, contra la voluntad de sus protagonistas jesuitas, el escenario en que los africanos se apropiaron del catolicismo lo suficiente para volverlo materia propia. Ni Sandoval ni Claver imaginaron ese resultado; ninguno de los dos cuestionó la esclavitud, ninguno pensó que estaba entregando a los esclavizados herramientas rituales que estos usarían más allá de lo previsto. La historia de la evangelización de africanos en Cartagena entre 1605 y 1654 es, en último análisis, la historia de una operación que quiso administrar almas y terminó facilitando —sin quererlo, sin saberlo— la formación de las culturas afrodescendientes que hoy definen el Caribe colombiano. La agencia de Sacabuche traduciendo, de las hechiceras negociando con el Tribunal, de Benkos Biohó eligiendo cabildo en Matuna, sobrevivió a la de sus catequistas. Es esa desproporción entre el proyecto colonial y sus resultados lo que hace de este medio siglo cartagenero un objeto ineludible para entender, todavía hoy, cómo se hizo Colombia.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

26 documentos · 46 fragmentos
01La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 23, 27, 313 citas
[1]puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…p. 27
[25]los judíos y a los negros por lo que calificó de prácticas diabólicas para referirse a sus religiones. En San Diego, conocido para aquel entonces como el barrio de los Jagüeyes, es decir de los cangrejos, situado en la parte alta de la ciudad, cohabitaron en extraña cercanía judíos conversos –por lo que hemos visto no…p. 31
[31]“Our Rome”: “La primera ciudad de nuestro mar”, “nuestra Roma”. 19 Los sabios Juan y De Ulloa lo contaron: con el arribo de la Flota, Cartagena se convertía, como buen puerto del Caribe, en un lugar de jolgorios, en el que se abrían muchas tabernas y en el que el ambiente marinero se hacía sentir. La cosa llegaba al…p. 23
02Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 150, 152, 1543 citas
[2]también se destacaron los funciona- nos, las comunidades religiosas y los artesanos. Durante el asiento de la Compañía de Cacheu, de los 425 compradores 31 adquirieron 10 o más esclavos y solamente uno compró más de 100. Esto hace evidente cierta amplitud de la trata, si bien esos 31 compradores adquirieron el 55.5%…p. 150
[8]imposición de la coronilla real o marca -opera- ciones conocidas como de Palmeo y Carimba- se procedía a la subasta pública por lotes o por "piezas de indias" (34) y posteriormente a su dis- tribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en…p. 152
[11]de las diferentes castas, naciones o países a los distin- tos grupos de esclavos. Lamentablemente, no se han adelantado trabajos sistemáticos en este sentido y las refe- rencias al origen tribal del elemento negro im- portado a la Nueva Granada son muy generales y vagas, sin que hasta el momento se haya con- frontado,…p. 154
03Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 297, 304, 308, 3184 citas
[3]de “ tres por dos ” 5 muleques de. “ tres por dos ”, 3 muleques ‘ ‘ dos por uno ”, 42 negros y negras “ piezas de india ” y. 35 negros “ piezas ” 2 a. ¡ ^ É lgraii c omer c io de es c lavos en Cartagena y otros puertos neogranadi- rSos - c omo Santa Marta y Rio h a ch a pone de mani f iesto la de c isiva parti c i pa…p. 297
[10]í an introducido unos tres millones de esclavos a la Am é rica espa ñ ola, sin tener en cuenta el contrabando 40. Algunos estiman que del con tinente africano se extrajeron entre 50 y 200 millones de esclavos negros para ser conducidos al continente americano 41, de los cuales MANUAL DE HISTORIA I *319 [a gran ‘ mayor…p. 304
[13]Ley que tiene diferentes nom- bres... y su com ú n precio es a 200 pesos de plata ensayada de contado. La segunda suerte es la de los ard á s o araraes, destos son los menos que se traen y se venden a 160 ducados de a 11 reales, com ú nmente de contado. La tercera e í nfima es de los angolas y congos de que hay…p. 308
[32]a la MANUAL DE HISTORIA I 333 participaci ó n del elemento negro en algunas empresas de conquista, y.la tendencia del esclavo africano a utilizar y abusar del ind í gena y sus bienes. Pero m á s que impedir estos excesos, la Corona vel ó por que el proceso de cristianizaci ó n de la poblaci ó n aborigen no su friera…p. 318
04Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 3211 cita
[4]propósito. Los «asientos» y el contrabando El caso de Zaragoza y Remedios parece haber sido excepcional. Estos ya cimientos se beneficiaron con la política de las grandes licencias otorgadas a partir de 1570 y con los «asientos» inaugurados en 1587 con Pedro de Sevilla y Antonio Méndez Lamego^guienes se comprometían a…p. 321
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1932 citas
[5]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…p. 193
[6]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…p. 193
06Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 41, 49, 543 citas
[7]muy elevadas y que, por lo tanto, las importaciones debieron ser cuantiosas comparadas con la población esclava supérstite. 7 V. E. Vila, op. cit. Tabla IV de la pág. 205. Según Jorge Palacios Preciado, en Cartagena de Indias, gran factoría de mano de obra esclava (Lecturas de Historia No. 4. Tunja, 1975), entre 1618…p. 41
[9]pueblos del interior. Así, chamba (o thiamba) significaba cualquier esclavo traído de la región al norte de Ashanti. Los mandingas eran originalmente los pueblos de habla malinké del valle de Gamba, pero la designación se volvió después tan genérica que aludía a cualquier habitante entre Gambia, el norte de Ghana y el…p. 54
[12]de Popayán como centro del tráfico, allí se dejaron numerosas pa- tentes, casi todas en el original. Algo semejai1te debía ocurrir en los centros mineros y en algunas ciudades que tocaban los mercaderes de la carrera 23 • Las patentes enumeran uno por uno los esclavos vendidos y mencio- nan, además del precio de…p. 49
07Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2451 cita
[14]Laura Montoya (1874-1949). Así mismo, ha habido santos que, sin ser colombianos, han sido cercanos al país, como es el caso de san Pedro Claver, jesuita español que vivió entre 1580 y 1654 y pasó gran parte de su vida asistiendo a los esclavos que llegaban al puerto de Cartagena. Claver acogió a los esclavos y los…p. 245
08Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 450, 4662 citas
[15]proceso cerámico, sorteando las dificultades que implicó el uso de materiales y técnicas de fabricación propias de una tradición europea implantada en territorio americano, entonces con una mano de obra africana. De esto resultó la consolidación de una tradición (aunque adoptada por la sociedad criolla) que logró…p. 450
[20]una identidad nacional volcada hacia la unidad católica. El santo representaba los valores de la evangelización, es decir, la misión universalista del catolicismo, como agente “unificador” del país. Bibliografía complementaria Aristizábal, Tulio. El templo de San Pedro Claver en Cartagena. Bogotá: Editorial Kimpes,…p. 466
09The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 112, 1212 citas
[16]of his cloak. Instead, he would use the handkerchiefs to clean the faces of the sick that were often so full of dirt they seemed to be made of pure mud.... Witness Andrés Sacabuche, black man from Angola, interpreter of the Venerable Servant of God, forty-five years old. The way Father Peter Claver would catechize…p. 121
[17]Bogotá (an encomienda was a grant made by the crown, in which a Spaniard received the right to collect tribute, paid in labor and in goods, from a specific group of Indians). Yet priests received goods and labor from Indians too, and also meted out punishments, meaning that when a voice from the pulpit called for…p. 112
10Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 401, 404, 4243 citas
[18]vidas con crueles azotes y gravísimos tormentos, o ellos atemorizados se mueren podridos y llenos de gusanos. Testigos son las informaciones que cerca de ellos las justicias hacen cada día, y testigo soy yo que lo he visto, algunas veces, haciéndoseme de lástima los ojos fuentes y el corazón, mar de lágrimas (Sandoval…p. 401
[19]costo siempre estuvo por debajo del pagado por un varón. Originalmente se establecía que las cargazones de los barcos negreros estuvieron compuestas por cantidades iguales de varones y mujeres pero pronto se cambió el criterio. En 1524 se redujo a una tercera parte el cargamento femenino. La causa por la que se…p. 404
[29]participar en fiestas religiosas católicas, recrearon otrora trajes de piel de tigre, coronas, sables, bonetes y parasoles. En otro campo, el trabajo esclavo alienante cumplido en jornadas continuas, agotadoras, extenuantes, marcó sentimientos profundos de explotación y propició reacciones de ‘brazos caídos’ o trato…p. 424
11Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 1771 cita
[21]simbólicos y materiales. Los conjuros, rituales, pócimas y magias para fines amatorios acercaron a hechiceras blancas, negras y mulatas, a quienes las mujeres blancas y mesti- zas de las elites acudían para resolver sus males de amor e invertir el orden social de subordinación, castidad y monogamia. Esta trasgresión…p. 177
12Historia de la religión en Colombia, 1510-2021José David Cortés Guerrero · 2022 · p. 6, 102 citas
[22]de los inquisidores. 17 EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:23:33 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 99 EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:23:33 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…p. 10
[23]a un judaizante; el segundo, de aquellas que podrían delatar a un mahometano; el tercero se refería a los luteranos; el cuarto, a los alumbrados, secta mística desarrollada en España en el siglo; el quinto, a otras herejías, como blasfemias, brujerías y XVI satanismo; el sexto, a delitos sexuales, como la prostitución…p. 6
13Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 51, 1562 citas
[24]detentan el poder y, por consiguiente, tienen los pocos puestos públi- cos que la ciudad requiere; además, ejercen el comercio. Del otro lado se encuentran los negros, llegados como es- clavos y poseedores de fuerza de trabajo, y en menor esca- la, los indios. La Cartagena del siglo xvii es una pequeña ciudad con una…p. 156
[36][54] Las mujeres negras en la historia de Colombia cimarrona, y formó palenque con otros grupos de ne- gros esclavos fugitivos 78. Mujer y familia en los palenques Esclavas o libres, las mujeres negras ingresaron activa- mente en los palenques, el fenómeno de resistencia a la esclavitud que duró tantos años como la…p. 51
14Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 1581 cita
[26]case, Colin A. Palmer states that: “The pattern is familiar: blasphemy usually under duress, denunciation, trial and punishment.” 15 Historians of early colonial Cartagena de Indias have made a similar argument. 16 Kirsten Block concludes that the tribu - nal rarely prosecuted blasphemy cases by the 1680s and 1690s.…p. 158
15Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 89, 1142 citas
[27]propios 55 Palacios de la Vega, Joseph, op. cit., pág. 75. 90 Bíndice Cnrdif Cnianonv de las naciones africanas. En estos se invocaban fuerzas mágico-sagradas portadoras de poderes que otorgaban determinados beneficios. Para estos trabajadores forzados, el mundo real tenía su paralelo con otro mundo, abstracto,…p. 89
[40]Antioquia, pág. 23. 115 Híndicíe rf ae oíre vidíríete ft Ciailqíe especialmente esclavas ancianas que habían servido a sus amos durante toda su vida. § Control y paternalismo La instrucción más importante dada a mayordomos de haciendas hispanoamericanas, la de la Compañía de Je- sús, concluía con una máxima de suma…p. 114
16Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 2961 cita
[28]negros han de ir a buscar al Padre para que los catequice y les confiera los sacramentos es pensar en lo irrealizable... " los misioneros tienen que enfrentarse Ha la apatía y la ignorancia de los negros" (Merizalde, 1921: 208). Si bien es cierto que no hubo un rechazo frontal, la asimilación de la religión católica…p. 296
17Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 291 cita
[30]slaves r5.7 per' cent; whites, including clergy, 27.o percentl and Indians o. 5 percent. Pardo artisans included shoemakers, tailors, masons, and silversmiths. Some of them became relatively wealthy and could afford to live in two-story houses and own slaves.6 The pardos'demographic weight also made them crucial to…p. 29
18Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 2971 cita
[33]of its inhabitants were white; . percent, free people of color; . percent, slaves; . percent, ecclesiastics; and . percent, In- dians (Meisel and Aguilera, ‘‘Cartagena de Indias,’’ ). . Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n; Bossa, Cartagena independiente, . . Padrón del barrio de Sto. Thoribio, año…p. 297
19Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 2971 cita
[34]of its inhabitants were white; . percent, free people of color; . percent, slaves; . percent, ecclesiastics; and . percent, In- dians (Meisel and Aguilera, ‘‘Cartagena de Indias,’’ ). . Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n; Bossa, Cartagena independiente, . . Padrón del barrio de Sto. Thoribio, año…p. 297
20Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 99, 1032 citas
[35]así: Bioho, el Rey del Arcabuco Una vez con los malibúes y otras tribus exterminadas, subyugadas o acomodadas ante el poder del conquistador español, las tierras más accesibles a los ríos y caños empezaron a ocuparse por blancos y vecinos libres, esto es, personas que no eran esclavas ni estaban sujetas a servidumbre.…p. 99
[38]cimarrón; otros se quedaron donde habita- ban, pero actuando como espías en apoyo de Bioho. El palenque de Matuna creció a tal punto que debió darse una organización social y política formal: Bioho fue proclamado " r e y del arcabuco" y la gente eligió en cabildo a sus propias autoridades según mérito y servicio.…p. 103
21Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5841 cita
[37]paz» o entente cordiale 1526. Un habitante de la comunidad de Tabaco, en la Guajira, relata cómo su comu- nidad, junto con las de Roche, Manantial, Patilla y Chancleta, fueron producto de largas caminatas liberadoras y de la reconstrucción de tejidos comunitarios de negros cimarrones y palenques fundados en la época…p. 584
22Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1391 cita
[39]más prósperas en el renglón de la manufactura durante el siglo xviii y que poblaciones como Morocote se hicieran famosas por los lienzos que distribuían en los mercados de la Nueva Granada. Las haciendas De gran importancia fueron también las haciendas de los jesuitas, por su valor económico y por las técnicas de…p. 139
23Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 1, 142 citas
[41]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…p. 1
[42]algunas regiones, como las actuales Antioquia y Santander, la influencia de las órdenes religiosas fue mucho más reducida, al punto de no existir sino muy pocos conventos y casas religiosas durante los siglos y. XVI, XVII XVIII Tan estrecho fue el vínculo de las órdenes con los poderes civiles, que su establecimiento…p. 14
24Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · p. 61 cita
[43]edificar ni erigir iglesias grandes en dichas islas y tierras adquiridas o que en adelante se adquirieren; y concedemos el derecho de Patronato, y de presentar personas idóneas para cualesquiera iglesias catedrales, monasterios, dignidades, colegiatas y otros cualesquiera beneficios eclesiásticos y lugares píos. 14…p. 6
25Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 25, 292 citas
[44]la comunidad de fe (Navarra: Editorial Verbo Divino, 2000), 11-12. 12 Christopher B Harbin, Eclesiologia: O Reinar de Deus na Terra. (Rio de Janeiro: Seminario Teológico Batista do Rio Grande do Sul Edição impressa sem gráfica. 2006), 4. Primera Parte. Origenes, fundamentos y pioneros 25 específicamente en el tipo de…p. 25
[45]de catolicismo que se implantó y que iba a seguir el del modelo europeo, donde los poderes civil y eclesiástico interactuaban simbióticamente. El advenimiento de la época de la Colonia, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, resulta en el establecimiento de las instituciones españolas en América y la fundación de…p. 29
26La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 531 cita
[46]más importantes de la estructura colonial” 66 Esta identificación entre la Corona y la Iglesia marcó el proceso evangelizador que coincide con el proyecto político. ¿Pero cuáles eran los rasgos del conquistador? El español llegaba con una característica esencial y era el ser creyente de cris- tiandad. Es decir, una…p. 53