Institución · Independencia
Gran Colombia
La Gran Colombia fue la república que entre 1819 y 1831 intentó unir los territorios de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador bajo un Estado centralista; llamada oficialmente República de Colombia, el adjetivo 'Gran' es una etiqueta retrospectiva para distinguirla de la Colombia actual.
Trayectoria de una idea
- 1808
Crisis imperial: el detonante
- 1810
Juntas de 1810 en Nueva Granada
- 1811
Primeras declaraciones y Provincias Unidas
- 1816
Reconquista española y fin de la Primera República
- 1819
Congreso de Angostura y Ley Fundamental
- 1821
Constitución de Cúcuta
- 1822
Incorporación de Quito
- 1826
Crisis de la Constitución boliviana y fractura Bolívar-Santander
- 1828
Convención de Ocaña y dictadura de Bolívar
- 1830
Disolución: renuncia y muerte de Bolívar
La lectura
La Gran Colombia no fue el sueño romántico que la iconografía bolivariana construyó después, sino un experimento de ingeniería estatal montado sobre territorios sin integración económica previa, separados por cordilleras infranqueables y habitados por poblaciones cuyas lealtades nunca trascendieron lo provincial. Su arquitectura centralista, calcada del jacobinismo francés y justificada por el trauma de la Patria Boba, intentó fundar el Estado antes que la nación: proclamó la unión de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador en 1819 cuando buena parte de ese territorio aún era español, e incorporó a Quito en 1822 sin que los ecuatorianos tuvieran voz en los órganos que ya los gobernaban. La dupla Bolívar-Santander sostuvo la república durante sus primeros años —el Libertador en campaña, el jurista en Bogotá administrando la Constitución de Cúcuta—, pero la propuesta de una presidencia vitalicia al estilo de la Constitución boliviana rompió ese equilibrio e hizo del conflicto entre bolivarianos y santanderistas el eje de la crisis final. Cuando Bolívar murió en diciembre de 1830, el vínculo que había mantenido unidas tres audiencias coloniales se disolvió en sus partes constitutivas, y las líneas de fractura que ese colapso trazó —entre centralismo y federalismo, entre regiones y capital, entre militarismo y constitucionalismo— siguieron estructurando la historia colombiana durante los dos siglos siguientes.
La Gran Colombia fue el Estado que existió entre 1819 y 1831 sobre los territorios de los antiguos virreinato de Nueva Granada y capitanía general de Venezuela, al que se sumó la audiencia de Quito hacia 1822. Nació con el nombre de República de Colombia, propuesto por Simón Bolívar en el Congreso de Angostura en homenaje a Cristóbal Colón; la partícula "Gran" es una etiqueta retrospectiva, acuñada más tarde para no confundirla con la Colombia contemporánea. Sus protagonistas la llamaron, sin adjetivos, Colombia. En doce años intentó fundir tres audiencias coloniales en una república centralista con capital en Bogotá, presidente único y una Constitución promulgada en Cúcuta en 1821. En doce años también se deshizo: Venezuela y Ecuador se separaron en 1830, Bolívar renunció en mayo y murió en diciembre de ese mismo año, y a comienzos de 1832 lo que quedaba se reorganizó como República de la Nueva Granada. Su fracaso no fue el desmoronamiento de un sueño personal, como quiso la iconografía posterior, sino el desenlace de una arquitectura estatal montada sobre territorios sin integración económica previa, comunicaciones precarias y lealtades que nunca dejaron de ser provinciales. La forma en que colapsó —por el choque entre bolivarianos y santanderistas, entre centralistas y federalistas, entre Caracas, Bogotá y Quito— fijó las líneas de fractura que Colombia arrastraría durante los dos siglos siguientes.
El país que no existía
Antes de la Gran Colombia no había Colombia. Había un virreinato de Santa Fe cuya soberanía había estallado en pedazos desde 1810 y una capitanía de Caracas que había hecho lo propio con más radicalidad. La crisis empezó lejos, en Bayona, en 1808, cuando Napoleón forzó las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII y dejó la monarquía española sin cabeza legítima. La vacancia del trono desencadenó en América una cascada de juntas de gobierno que primero juraron fidelidad al monarca cautivo y después, en varios casos, avanzaron hacia la autonomía y la independencia.
En Nueva Granada, el verano de 1810 fue una sucesión vertiginosa de juntas: Cali abrió el ciclo el 3 de julio, Pamplona la siguió al día siguiente, y en menos de cinco semanas se sumaron Socorro, Santafé —cuyo cabildo dio el golpe capital el 20 de julio—, Tunja, Neiva, Girón y Mompós. No todas apuntaban en la misma dirección. Algunas eran realistas y acataban la Junta Central peninsular, luego la Regencia y las Cortes de Cádiz; otras, autonomistas, se declaraban gobiernos provisionales guardando los derechos de Fernando VII, como hizo el cabildo de Santafé; una tercera corriente empujaba hacia la independencia total. El 11 de noviembre de 1811 Cartagena declaró la suya frente a España. Dieciséis días después, las provincias de Antioquia, Cartagena, Pamplona, Neiva y Tunja firmaron el Acta de Federación que las constituía en Provincias Unidas de Nueva Granada.
De inmediato quedó claro que aquello no era una nación. Cundinamarca, gobernada desde Santafé por Antonio Nariño, declaró la guerra a las Provincias Unidas entre enero y agosto de 1812; Camilo Torres encabezó el gobierno de las Provincias Unidas contra el centralismo santafereño. La historiografía posterior bautizaría este período como Patria Boba, etiqueta injusta con la seriedad de sus debates constitucionales pero exacta al describir la incapacidad para articular un mando común. Cuando Pablo Morillo desembarcó al frente de la reconquista española, encontró un mosaico de gobiernos exhaustos entre sí. En mayo de 1816 sus fuerzas retomaron Santa Fe y restauraron el régimen colonial en la mayor parte del territorio. La Primera República estaba muerta.
La lección de esos seis años quedó grabada en Bolívar. Cuando el proyecto de una república única del norte suramericano —una idea que Francisco de Miranda había concebido décadas antes— reapareció en su horizonte, lo hizo bajo un imperativo defensivo: sin unidad no había independencia posible frente a España, y sin centralismo no había unidad posible frente a la geografía. Esa convicción presidiría el diseño de la Gran Colombia y, con ella, el germen de su ruina.
Angostura y Cúcuta: el Estado antes que la nación
El Congreso de Angostura se instaló el 15 de febrero de 1819 en la capital provisional de la Venezuela patriota, sobre el Orinoco, en lo que hoy es Ciudad Bolívar. Allí Bolívar fue elegido presidente. Pero el acto fundacional propiamente dicho llegó el 17 de diciembre de ese año, cuando el congreso aprobó la Ley Fundamental de la República de Colombia. La ley proclamaba la unión de Venezuela, Nueva Granada y Quito en una sola república, aun cuando buena parte de ese territorio permanecía bajo control español —Quito no sería incorporada efectivamente sino hacia 1822, tras la batalla de Pichincha, casi cuatro años después de haberse decretado su pertenencia.
El primer vicepresidente designado en Angostura fue el neogranadino Francisco Antonio Zea, no Santander como suele repetirse. La formalización constitucional del proyecto vendría dos años más tarde, en la Villa del Rosario de Cúcuta, donde un Congreso Constituyente redactó la Constitución de la República de Colombia, promulgada el 6 de octubre de 1821. Esa carta estableció un sistema republicano con separación de poderes, garantías individuales y sufragio restringido a ciudadanos que cumplieran requisitos de edad, alfabetización o propiedad. Bolívar fue designado presidente. La organización territorial era rigurosamente centralista: departamentos administrados desde Bogotá, sin cámaras provinciales autónomas, con inspiración en la tradición jacobina francesa de la república una e indivisible.
Los federalistas, presentes desde 1810, habían quedado derrotados en el diseño. La opción centralista se justificaba por la urgencia de la guerra —Bolívar necesitaba concentrar recursos para las campañas del sur— y por el trauma de la Patria Boba. Pero significaba fundar el Estado antes que la nación, y hacerlo con una fórmula que ignoraba precisamente lo que la experiencia había mostrado: que las lealtades reales estaban en las provincias, no en una capital virreinal que a Caracas o a Quito le resultaba tan ajena como Madrid.
Quito no participó en el Congreso de Cúcuta porque aún estaba bajo dominio español. El propio Bolívar reconoció que, una vez liberados, habría que "convidar" a los pueblos del Ecuador a unirse a Colombia. La palabra es reveladora: se les convidaba a una república ya diseñada, ya nombrada, ya organizada. Cuando la incorporación efectiva se produjo en 1822, los ecuatorianos la vivieron menos como una liberación compartida que como una anexión militar. Su participación en los órganos de gobierno nacional fue prácticamente nula durante los ocho años que duró la unión.
La república en funciones: 1821-1826
Mientras Bolívar continuaba las campañas militares hacia el sur —Pichincha en mayo de 1822, luego el Perú, Junín y Ayacucho en 1824—, el gobierno civil en Bogotá quedó en manos del vicepresidente Francisco de Paula Santander. La dupla funcionó, con tensiones, durante los primeros años. Bolívar libertaba; Santander administraba. El neogranadino, jurista antes que soldado, se aplicó a poner en marcha el aparato constitucional de Cúcuta: recaudo, milicias, correo, instrucción pública, deuda externa.
Ese aparato era formidable en el papel y frágil en la realidad. El territorio nominal de la república superaba los cuatro millones de kilómetros cuadrados. Bolívar mismo lo describió con brutal exactitud en una carta de 1821 a Santander, enumerando la vastísima diversidad humana que se pretendía gobernar desde Bogotá: caribes del Orinoco, pastores de Apure, marineros de Maracaibo, bogas del Magdalena, bandidos del Patía, indómitos pastusos, guajiros de Casanare. Quienes legislaban en la capital, decía, ignoraban esa realidad. Las cordilleras y las malas comunicaciones no eran metáforas: eran barreras físicas que hacían que una orden de Bogotá tardara semanas en llegar a Caracas y meses en producir efectos en Quito. La heterogeneidad étnica —pardos en Venezuela, mestizos en Nueva Granada, indígenas en el Ecuador— tampoco se dejaba homogeneizar por decreto.
Peor aún: las economías de Venezuela y Nueva Granada eran separadas e independientes entre sí. No había integración previa que la política pudiera coronar. Cada región orientaba su comercio hacia sus puertos y sus mercados exteriores; ninguna necesitaba económicamente a las otras. La república grancolombiana operó, en la práctica, como un ensamblaje diplomático de tres bloques que compartían Libertador y Constitución pero no mercado.
Sobre ese esqueleto frágil, el Congreso de Cúcuta legisló con voluntad reformista, y casi cada intento reveló el mismo desfase entre ambición liberal y realidad social. La ley de manumisión de 1821 estableció la libertad de vientres: todo hijo de esclava nacido a partir de esa fecha sería libre, pero debía esperar dieciocho años para gozarla efectivamente. Fue una manumisión tímida, impuesta por las presiones de los patriarcas esclavistas y por los compromisos políticos con sectores del antiguo partido realista. Ni los patriotas neogranadinos ni los reformistas de Cartagena percibieron la esclavitud como incompatible con la democracia; la abolición del comercio negrero avanzó, en parte, por insistencia británica. En el proceso continental, Nueva Granada quedó rezagada: Chile, Río de la Plata y la propia Antioquia habían emitido leyes de vientre libre antes; Hidalgo y Morelos habían proclamado la abolición total en México. La esclavitud sólo sería definitivamente abolida el 1 de enero de 1852, más de tres décadas después de la independencia, cuando cerca de diecisiete mil personas obtuvieron la libertad y sus antiguos dueños recibieron indemnización.
La misma lógica —reforma anunciada, ejecución capturada por los intereses locales— se repitió con los resguardos indígenas. El Congreso dispuso su distribución como propiedad privada individual, y la medida derivó en una enajenación de tierras comunales que pasaron a manos de particulares, no de los indígenas. Durante la dictadura bolivariana, el tributo indígena llegó incluso a restablecerse por presiones de sectores dominantes, prolongando estructuras coloniales dentro de la nueva república. La reforma hacendística de octubre de 1821 redujo la alcabala sobre bienes raíces y la eliminó en el comercio de productos nacionales, con el argumento de que ese tributo obstaculizaba la agricultura y el comercio. Aperturas anticoloniales coexistían con la persistencia de estructuras económicas heredadas.
Hacia afuera, la Gran Colombia orientó sus esfuerzos casi por entero hacia dos capitales: Londres y Washington. Desde 1820 gestionaba el reconocimiento británico de su independencia, con Francisco Antonio Zea y luego José Rafael Revenga como agentes diplomáticos ante el Foreign Office. En 1823 el gobierno británico envió como agentes confidenciales a los coroneles John Potter Hamilton y Patrick Campbell, quienes presentaron credenciales al vicepresidente Santander en marzo de 1824. El tratado comercial con Gran Bretaña —y más tarde el tratado con Estados Unidos— fue el eje central de la diplomacia grancolombiana. La tarifa aduanera de 1821 discriminó geográficamente a favor del comercio directo con Europa y Estados Unidos y en contra de las Antillas.
Detrás del reconocimiento británico operaba una lógica mercantil sin disfraz. Los empréstitos ingleses a las nuevas repúblicas latinoamericanas iban atados a la expansión del mercado para las manufacturas británicas, castigadas por la crisis de 1818, y la propaganda sobre las tácticas sanguinarias de Morillo en Nueva Granada encajó a la perfección con los prejuicios antihispánicos ya asentados en Londres y Washington. La llegada de George Canning al Foreign Office en septiembre de 1822, en reemplazo de Robert Stewart, vizconde Castlereagh, hizo la política británica más activa frente a los bloqueos y las trabas comerciales.
La Gran Colombia dependía, en gran medida, de esa inserción atlántica: el crédito inglés sostenía su hacienda, el reconocimiento internacional legitimaba su existencia, el comercio con Europa mantenía sus aduanas. Era una república viable hacia afuera antes que hacia adentro.
La fractura: Ocaña, la Constitución boliviana y el 25 de septiembre
Hacia 1826 la máquina empezó a crujir. Las diferencias entre Bolívar y Santander, hasta entonces contenidas por la distancia y la guerra, se profundizaron en torno a un proyecto que el Libertador impulsaba desde el Perú: la Constitución boliviana. Redactada por Bolívar para la nueva república del Alto Perú, esa carta proponía un presidencialismo vitalicio con poderes casi monárquicos —presidente inamovible con derecho a designar sucesor, senado hereditario, poder ejecutivo desmesurado— que Bolívar consideraba la solución adecuada para pueblos incapaces, a su juicio, de sostener el republicanismo liberal clásico. La Constitución boliviana rigió en Perú entre agosto de 1826 y junio de 1827, cuando fue rechazada como impuesta.
Para Santander y los sectores civiles neogranadinos, ese modelo era la negación de todo lo pactado en Cúcuta. Cuando Bolívar sugirió reformar la Constitución de Colombia siguiendo esa línea, el santanderismo se atrincheró en la carta de 1821. Simultáneamente, en Venezuela, José Antonio Páez encabezaba desde 1826 una crisis regional que fue el primer síntoma grave del derrumbe: caudillo militar de los llanos, portador del prestigio y los rencores de la guerra federal contra España, Páez representaba una autonomía venezolana que resistía el mando bogotano. Bolívar optó por acudir personalmente a Venezuela y arreglar el conflicto por vía política.
En 1828 se convocó la Convención de Ocaña con el propósito explícito de reformar la Constitución. Fue un fracaso. Los bolivarianos, viendo que no obtenían las mayorías necesarias para imponer su proyecto, se retiraron; los santanderistas se declararon sujetos a la Constitución de 1821. El sector liberal, en el que figuraba el diputado pardo Antonio Baena, tendió a defender posiciones favorables a los sectores afrocolombianos, lo que los bolivarianos aprovecharon para acusarlos de promover el caos social. El círculo político de Santander y Vicente Azuero incluía a figuras como Mariano Ospina Rodríguez y Florentino González, que años más tarde tomarían caminos partidistas divergentes: González, formado en el santanderismo, acabaría militando en el conservatismo.
Tras la disolución de la Convención, Bolívar asumió poderes dictatoriales a partir de junio de 1828. La república constitucional quedó suspendida en la práctica. El 25 de septiembre de ese año, un grupo de conjurados intentó asesinar al Libertador en el Palacio de San Carlos, en Bogotá. Bolívar escapó saltando por una ventana, gracias a la intervención de Manuela Sáenz. La Noche Septembrina marcó el punto de no retorno. Santander no había participado directamente en la conspiración, pero se había enterado de ella; fue condenado a muerte, y la pena le fue conmutada por destierro a instancias del Consejo de Ministros.
La dictadura bolivariana, lejos de imponer orden, aceleró la desintegración. Estallaron rebeliones —la de los generales José María Obando y José Hilario López en Popayán, entre otras— que revelaron hasta qué punto la autoridad central había dejado de ser reconocida en las periferias. Bolívar mismo, en una carta de diciembre de 1829, reconoció con lucidez amarga lo que la geografía y la historia ya habían decidido: las enormes distancias y los grandes obstáculos geográficos se habían opuesto a la formación de un único Estado nacional; Venezuela, escribió, debería quedar como estaba antes de su reunión con Colombia, como única manera de suavizar las antipatías locales.
La disolución: 1830-1831
En 1830 la república se descosió por sus tres esquinas. Venezuela se separó bajo la conducción de Páez; Ecuador hizo lo propio bajo la del general Juan José Flores. Bolívar renunció a la presidencia en mayo, se retiró hacia la costa y murió cerca de Santa Marta el 17 de diciembre. En Bogotá lo sucedió efímeramente Joaquín Mosquera, pronto desplazado por el general venezolano Rafael Urdaneta, que estableció una dictadura militar de signo bolivariano. Una guerra civil entre las fuerzas de Urdaneta y sus opositores se prolongó entre 1830 y 1831 hasta la derrota del general.
A comienzos de 1832 se promulgó la Constitución de la República de la Nueva Granada, sobre un Estado que se había constituido formalmente el 17 de noviembre de 1831. Esa carta intentó conciliar los conflictos previos: restableció algunas reformas de 1821, mantuvo el marco republicano y concedió a las provincias una autonomía limitada, con cámaras provinciales de atribuciones reguladas. Era una concesión modesta al federalismo, pero era una concesión.
La disolución no fue únicamente el fruto de las disputas de élite. Fue también la constatación de que la Gran Colombia nunca había construido una base social propia. La lealtad de la población seguiría dirigiéndose a las provincias y regiones donde se desarrollaban sus actividades; la Nueva Granada, como antes la Gran Colombia, era apenas una entidad abstracta para propósitos de identificación. La pobreza mayoritaria, la fragmentación territorial y la incapacidad administrativa de los gobernantes lastraron a la nueva república desde su nacimiento. El diseño de las instituciones subnacionales —el pulso entre centralismo y federalismo— quedaría como cuestión crítica y recurrente durante todo el siglo XIX, presente en varias guerras civiles y en cada constitución del período.
Los hombres que la hicieron y la deshicieron
La Gran Colombia fue obra de una generación estrecha en número y ancha en talento. Simón Bolívar fue su cabeza militar y su ideólogo constitucional; el proyecto de la unión —originalmente concebido por Francisco de Miranda a finales del siglo XVIII— sólo se materializó porque Bolívar lo convirtió en política de Estado en Angostura. Su figura combinó la audacia estratégica con una desconfianza creciente hacia las formas liberales del republicanismo, que lo llevó al proyecto vitalicio de la Constitución boliviana y, finalmente, a la dictadura.
Francisco de Paula Santander, jurista y organizador, encarnó el polo civilista y legalista de la república. Su gobierno como vicepresidente durante las campañas del sur montó el aparato administrativo grancolombiano; su oposición al proyecto vitalicio articuló la resistencia constitucional. Su estilo político era marcadamente sectario: aunque respetó formalmente los derechos políticos de sus opositores, no mostró interés en conciliar a quienes habían apoyado la dictadura bolivariana. Tras la muerte de Bolívar en 1830, sucedería en el gobierno de la Nueva Granada.
En torno a esos dos polos se ordenó el resto. Antonio Nariño, precursor y traductor de los Derechos del Hombre, había encarnado tempranamente el centralismo santafereño desde la presidencia de Cundinamarca. José Antonio Páez fue el vector de la autonomía venezolana; Juan José Flores, el general que convirtió a Quito en república propia. Antonio José de Sucre, el más brillante de los generales bolivarianos, vencedor en Pichincha y Ayacucho, fue asesinado en Berruecos en 1830, y su muerte funcionó como uno de los símbolos anticipados del derrumbe: el heredero natural del proyecto bolivariano eliminado meses antes de que muriera el propio Bolívar.
La maquinaria administrativa, en cambio, se sostuvo sobre nombres menos épicos y más decisivos en el día a día: Pedro Gual como canciller, José Manuel Restrepo como secretario del interior —y, más tarde, primer historiador sistemático de la revolución—, Francisco Antonio Zea antes de él en la diplomacia londinense. En los círculos santanderistas, Vicente Azuero, Florentino González y Mariano Ospina Rodríguez afilaban las plumas y las lealtades que después se decantarían en los partidos venideros.
La geografía política se sostuvo sobre unos pocos lugares cardinales. Angostura, en el Orinoco, fue la cuna de la ley fundacional. La Villa del Rosario de Cúcuta acogió el congreso constitucional. Bogotá fue la capital y el corazón administrativo. Caracas, Quito, Guayaquil y Panamá fueron capitales departamentales que resistieron esa centralidad. Ocaña fue el escenario del fracaso convencional. El Departamento del Magdalena y el del Istmo articularon respectivamente el Caribe y el paso interoceánico, dos puntos que serían decisivos en la historia larga de Colombia mucho después de la disolución.
La herencia larga
La Gran Colombia dejó a la Nueva Granada un conjunto de tensiones que la definirían por décadas. La primera fue el sectarismo. La pugna entre bolivarianos y santanderistas, nacida en Ocaña y consolidada tras la Noche Septembrina, se considera el germen de los partidos políticos colombianos, aunque la correspondencia entre bolivarianismo y conservatismo, o entre santanderismo y liberalismo, es más compleja de lo que suele afirmarse: las alineaciones se construyeron gradualmente durante las décadas siguientes.
José Ignacio de Márquez, sucesor de Santander en la presidencia en 1837, ensayó una política conciliatoria hacia los bolivarianos y los incorporó a su administración, lo que le valió la oposición de Santander. La Guerra de los Supremos, entre 1840 y 1842, precipitó la polarización: los santanderistas más intransigentes se alinearon con el bando opositor, mientras que la alianza entre moderados y bolivarianos se consolidó en torno al gobierno. De ese realineamiento saldrían, andando el tiempo, los partidos Liberal y Conservador.
La segunda herencia fue el pulso irresuelto entre centralismo y federalismo. La Constitución de 1832 lo abordó con timidez, la de 1853 con radicalidad, la de 1863 con federalismo pleno, la de 1886 con recentralización agresiva. Cada guerra civil del siglo XIX volvió sobre la misma pregunta que la Gran Colombia había respondido mal.
La tercera fue la fragilidad de la ciudadanía. Las reformas sociales de Cúcuta quedaron tan cortas o se desnaturalizaron tanto en su ejecución que no crearon un demos grancolombiano ni luego un demos neogranadino. La lealtad siguió siendo local, y esa localidad tenía nombres, apellidos y redes concretas. En el suroccidente, por ejemplo, notables como Santiago Arroyo —abogado payanés formado en el antiguo orden colonial— construyeron durante estos años una malla de aliados que colocaba diputados en el Congreso, controlaba cabildos y tribunales y protegía intereses económicos muy específicos de la región. La política real circulaba por esos círculos regionales, no por las instituciones centrales; el aparato de Bogotá funcionaba, cuando funcionaba, apoyándose en ellos o chocando con ellos. El sufragio restringido, la ciudadanía censataria y la persistencia de la esclavitud hasta 1852 acotaron todo el juego a una franja estrecha de la sociedad.
La cuarta herencia fue simbólica. Bolívar se convirtió, sobre todo tras la Regeneración de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro a fines del siglo XIX, en portaestandarte de la nacionalidad colombiana, en un contexto en que los valores autoritarios reemplazaron el ultraindividualismo liberal. El culto a los héroes epónimos de la Independencia consagró los orígenes de la República en una narrativa fundacional cargada políticamente, útil para producir unidad nacional donde la sociedad no la ofrecía. El traslado de los restos de Bolívar desde Santa Marta hasta Caracas en 1842, acompañado de buques de guerra extranjeros, escenificó desde temprano la interconexión entre redes nacionales e imperiales que rodearía al culto bolivariano.
El proyecto de reunificación reapareció, en clave espectral, en varios momentos. Políticos posteriores intentaron infructuosamente revivir el legado grancolombiano bajo denominaciones como Patria Grande, pero los intereses nacionales de las repúblicas sucesoras se opusieron sistemáticamente. Ya en el siglo XX, en clave de crítica a la globalización neoliberal, hubo quien recuperó la idea de una integración de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá como países de tradición bolivariana, apelando incluso a una propuesta de Bolívar de 1821 —la conformación de un cuarto departamento en la región Pamplona-Mérida-Maracaibo— para argumentar que el Libertador había pensado más en cuencas y regiones que en fronteras nacionales. Cada uno de esos ecos chocó con la misma realidad que enterró al proyecto original: las repúblicas sucesoras se construyeron, en el largo siglo XIX y en el corto siglo XX, como entidades diferenciadas, con estados, ejércitos, historiografías y economías propias. La Gran Colombia dejó fronteras internacionales, no una nación pendiente.
Un experimento, no un duelo
Conviene mirar a la Gran Colombia como lo que fue: un experimento estatal concreto, con doce años de vida, actas, decretos, aduanas, ministros y guerras. No un sueño frustrado, no una utopía traicionada. Su fracaso no consistió en no haber alcanzado un ideal, sino en haber intentado forzar una arquitectura centralista sobre territorios que carecían de integración económica, comunicacional y étnica previa. La Constitución de Cúcuta creó un Estado sin nación; la dictadura bolivariana intentó sustituir la ausencia de consenso por la imposición autoritaria y consiguió el efecto contrario. Cuando en 1830 Venezuela, Ecuador y Nueva Granada tomaron caminos separados, no rompían una unidad preexistente: reconocían que la unidad nunca había pasado de la letra impresa.
La forma exacta del colapso —bolivarianos contra santanderistas, centralistas contra federalistas, Caracas y Quito contra Bogotá— fue precisamente la que heredó Colombia. Los partidos que se armarían en su suelo llevaban dentro las líneas de fractura de 1828, y las guerras civiles del siglo XIX repetirían, con otros protagonistas, la misma pregunta sin resolver sobre cómo integrar un territorio que la geografía había fragmentado y la política no supo unificar. En ese sentido, la Gran Colombia no terminó en 1831. Terminó de terminar mucho más tarde, quizás nunca del todo. Sus formas de disputar el poder, sus tensiones entre centro y provincia, entre Estado y regiones, entre proyecto legal y realidad social, siguen operando en la política colombiana con notable literalidad. El nombre del país lo recuerda cada día: la Colombia contemporánea heredó, junto con las fronteras achicadas de Nueva Granada, la denominación de una república que ya no existía. Un nombre demasiado grande para el territorio que quedó, y quizás por eso mismo, exacto.
En el archivo
12 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Independencia1810–183110
- 1810Independencia (1810–1831)Época
- 1821Mariano MontillaFicha
- 1821Pedro GualFicha
- 1822Campañas del Sur: Pasto, Quito y Ayacucho (1822–1824)Hecho
- 1822Manuela SáenzFicha
- 1823José Prudencio PadillaFicha
- 1826El fracaso del proyecto bolivariano: Gran Colombia y Congreso de PanamáPregunta
- 1826La Cosiata, la Convención de Ocaña y la crisis de la Gran Colombia (1826–1828)Hecho
- 1829Disolución de la Gran ColombiaHecho
- 1830Rafael UrdanetaFicha
02Transversal—1
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Simón Bolívar — fundador, presidente y figura central; propuso el nombre 'República de Colombia' en Angostura en homenaje a Cristóbal Colón
- 02Francisco de Paula Santander — vicepresidente encargado del gobierno civil en Bogotá mientras Bolívar dirigía las campañas militares; representó la tendencia constitucionalista y civilista
- 03Francisco Antonio Zea — primer vicepresidente designado en el Congreso de Angostura (1819), neogranadino
- 04José Antonio Páez — caudillo venezolano cuya crisis regional desde 1826 fue el primer síntoma grave del derrumbe de la unión
- 05Congreso de Angostura — órgano que aprobó la Ley Fundamental el 17 de diciembre de 1819, acto fundacional de la república
- 06Constitución de Cúcuta (1821) — carta magna centralista que formalizó la unión y rigió hasta la dictadura bolivariana de 1828
- 07Centralismo — modelo de organización adoptado en Cúcuta, inspirado en la tradición jacobina francesa, que concentraba el poder en Bogotá
- 08Federalismo — tendencia derrotada en el diseño constitucional de 1821 pero persistente en las tensiones regionales que contribuyeron a la disolución
- 09Patria Boba — período 1810-1816 cuya fragmentación interna fue la lección que justificó el centralismo grancolombiano
- 10Venezuela — territorio fundador que se separó en 1830 bajo el liderazgo de Páez
- 11Ecuador — incorporado en 1822 tras Pichincha, vivió la unión como anexión militar y se separó en 1830
- 12Nueva Granada — núcleo territorial que sobrevivió como República de la Nueva Granada tras la disolución en 1832
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
48 documentos · 70 fragmentos
01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1281 cita
[1]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…
p. 128
02Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 25, 112, 1193 citas
[2]Jose Celestino Mutis leads expedition to search out and describe all botanical species in viceroyalty. 1 794 Antonio Narino is arrested and convicted of sedition for having printed a Spanish translation of the French "Declaration of the Rights of Man and Citizen." 1 808 Abdication of Ferdinand VII, under pressure of…
p. 25
[8]the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…
p. 112
[46]of his term, Santander gave evidence of his legalistic bent by accepting the defeat of his chosen candidate and turning the presidency over to Jose Ignacio de Marquez Barreto (president, 1837^11), a former col- laborator whom he now opposed. Most of their differences were minor, but Santander objected to Marquez 's…
p. 119
03Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 83, 872 citas
[3]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…
p. 83
[45]se suprimieron los departamentos y el territorio quedo dividido en provincias, ratificadas por la Constituci6n de 1832, que fue la que instituy6 el ré- gimen provincial auténomo (articulo 156). A estas provincias pasaron, con el nombre de camara pro- vincial, las camaras de distrito de los extinguidos de- partamentos,…
p. 87
04Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 94, 99, 1043 citas
[4]americanas y acataron las decisio- nes de la Junta Central, la Regencia y las Cortes Es- panolas; otras juntas fueron autonomistas, como la que se organiz6 en Santa Fe de Bogota el 20 de julio de 1810, partidarias de una autonomia de los gobiernos provisionales de Espana y guardadoras de los derechos de Fernando VII.…
p. 94
[30]de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…
p. 99
[47]general Santander imprimieron una identidad de «grupo politico» a sus seguidores, quienes partici- paban en las elecciones como grupos coherentes. Esto nos revela que en los citados anos treinta del siglo xix, y principalmente en el ultimo lustro, ya existian partidos politicos, a los cuales se llam6 mi- nisteriales…
p. 104
05Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 16, 192 citas
[5]Nueva Granada bari libertad de producción y comercio Esto es, suplantación del modelo e múmico colomial porno de libre mer ciones intemas en materia tario eco- cm tene pe tea y social: Der tro del contexto internacional, Co- ymbia es presenta desde ei funda ción como un país economicamente subdecarrollado, exportador…
p. 16
[28]tenido adecuada representa- ción enel comgreso constituyente, La incorporación del Ecuador sé efectuó come una simple anexión del terdóro militarmente conquistado y el ejército patriota, luego de la talla de Pichincha, en 1822 Guaya- quil ciudad que tabla declarado imi- viduaimente su independencia, fue amexada a la…
p. 19
06Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 4221 cita
[6]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
07Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 4221 cita
[7]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
08Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 501 cita
[9]que resultó fallido. El 17 de julio de 1817, Bolívar logró tomar control del territorio de Angostura, y, unos días después, el 24 de julio, se declaró Jefe Supremo del Ejército. Una vez Bolívar reafirmó su dominio sobre Angostura, le abrió el río Orinoco a la Legión Británica, que entró a Venezuela por esta ruta con…
p. 50
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 39, 662 citas
[10]of Angostura (in Venezuela—currently called Ciudad Bolívar) and raising an army that would be capable of defeating the Spanish. Simón Bolívar was at the forefront of both processes. Bolívar left New Granada for Jamaica in May 1815. The fall of the Second Venezuelan Republic and the insurmountable challenge of…
p. 39
[15]the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…
p. 66
10Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · p. 1, 42 citas
[11]was available to send forces to the New World, but not in the desired numbers over a number of years. While Britain did not interdict Spanish reinforcements, it did not nancially support Spain’s eort, and that had an equally arresting eect. 8 The 1819 Congress of Angostura brought to life many of Bolívar’s ideas,…
p. 4
[44]Uniting States: Voluntary Union in World Politics Joseph Parent https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780199782192.001.0001 Published online: 19 January 2012 Published in print: 21 September 2011 Online ISBN: 9780199919147 Print ISBN: 9780199782192 Search in this book CHAPTER…
p. 1
1130 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 471 cita
[12]aun con mi honor, esta constitución que encierra los derechos de dos pueblos hermanos, ligados por la libertad, por el bien y por la gloria. La constitución de Colombia será junto con la Independencia la ara santa, en la cual haré los sacrificios. Por ella marcharé a las extremidades de Colombia a romper las cadenas…
p. 47
12El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 416, 4372 citas
[13]fue fusilado en Bogotá por órdenes de Fran- cisco de Paula Santander. 417 Efi Díndií que quedaban. Un oficial llevó a Bogotá la noticia de la derrota, y las autoridades españolas entregaron a toda prisa la ciudad, dejando incluso una suma de 700. 000 dólares en la Casa de la Moneda. Ya el 10 de agosto de 1819 entró…
p. 416
[64]x Colombia. Años de aprendizaje División de Colombia por la separación de Venezuela y Ecuador / La República de la Nueva Granada / Presidencias de Santander, Márquez, Herrán y Mosquera / El gobierno liberal de López; la Confederación Granadina / La guerra de los tres años de los federalistas / La Constitución de los…
p. 437
13Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 64, 3482 citas
[14]38. Caldas, “Estado de Geografía.” 39. Caldas, “Estado de Geografía.” 40. For the extensive network of elite Spanish American contributors to the Sema- nario, see Nieto Olarte, Orden natural. 41. Palacio Fajardo, Outline of the Revolution, 100. 42. The same publication emerged in 1817 through a New York press, James…
p. 348
[62]Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…
p. 64
14Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 114, 1242 citas
[16]Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…
p. 114
[34]el Pala cio de San Carlos, sede de la presidencia. Bol í var se escap ó gracias a Manuelita S á enz, su pareja, que entretuvo a los conjurados mientras Bol í var saltaba por una ventana. Varios de los participantes fueron juzgados y condenados a muerte, aunque algunos, como Mariano Ospina Rodr í guez, lograron…
p. 124
15Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2341 cita
[17]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…
p. 234
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 126, 1422 citas
[18]como la separación de poderes y el reconocimiento de las garantías individuales. Se trataba, además, de una democracia restringi- da, en la cual podían ejercer el sufragio todos los ciudadanos casados o mayores de 21 años, que su- pieran leer y escribir, que fueran dueños de una propiedad raíz con un valor de 100…
p. 126
[31]bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…
p. 142
17Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 17, 473, 5513 citas
[19]distintas. Algunos políticos de tiempos posteriores suspiraron por ese legado e intentaron, infructuosamente, insuflarle una segunda vida llamándola ‘Patria Grande’, pero los intereses nacionales de las patrias que condujeron los diádocos del Libertador presidente de Colombia siempre se opusieron, y sospecho que…
p. 17
[24]servido para “desmentir a mis enemigos” y demostrar su desprendimiento de “la presidencia que aborrezco”. “Carta al general Páez desde Buga, 27 de diciembre de 1829” (en Obras completas, tomo IX), 297. 510 Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831 los peruanos y para que Pasto no venga a ser su cáncer”.…
p. 551
[37]sur y en algunos del norte desde 1826, así como en el Istmo y en Cartagena. Se necesitó el fracaso de la gran Convención Constituyente para que se generalizara esta demanda en los departamentos del centro de Colombia. 160 El 24 de junio de 1828 entró 159 David Bushnell consideró que solo desde el mes de junio de 1828,…
p. 473
18La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 80, 872 citas
[20]del Café. 81 § Capítulo 3 Proceso de una política agraria Consolidada la independencia colombiana en 1819, se realiza el sueño más grande de Bolívar, que no fue otro que constituir un gran país mediante la unión de la anti- gua Nueva Granada, Venezuela y Ecuador. Corresponde al Congreso Constituyente de Cúcuta,…
p. 80
[56]hay algo bien importante en esta Ley de 1821 que venimos comentando, desde el punto de vista de sus proyecciones de interés público en la economía nacional. En efecto, se dispuso que debía crearse en la capital de la república una oficina de agrimensura de carácter nacional —general, dice la norma—, y una particular…
p. 87
19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 172 citas
[21]popular cada cuatro años. Su denominación como República de Co- lombia fue propuesta por el general Simón Bolí- var durante el congreso de Angostura en 1819, como homenaje al descubridor Cristóbal Colón. Desde esa fecha hasta 1831 la República de Co- lombia comprendía todo el territorio que abarca- ba el antiguo…
p. 17
[22]popular cada cuatro años. Su denominación como República de Co- lombia fue propuesta por el general Simón Bolí- var durante el congreso de Angostura en 1819, como homenaje al descubridor Cristóbal Colón. Desde esa fecha hasta 1831 la República de Co- lombia comprendía todo el territorio que abarca- ba el antiguo…
p. 17
20Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 2461 cita
[23]manifest as early as 1815; it produced resistance to Bolívar and his officers in New Granada, and contributed to the success of the Spanish counter-revolution of 1815–16. In 1819 national conflict was responsible for the deposition of New Granadan Zea as vice- president of Venezuela by the congress of Angostura and…
p. 246
21Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[25]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…
p. 33
22Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 731 cita
[26]it requires the majority of the members of each chamber (not merely the majority of participants in the debate). This, of course, increases the veto power of the opposition. a b rief H istory of C olombia ’ s s ubnational i ssues Since the independence from Spain in 1810, the (re) design of subnational institutions…
p. 73
23Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 441 cita
[27]Bolívar lo expresó en 1821 en una carta a Santander: “ Piensan esos caballeros que Colombia está cubierta por lanudos arropados en las chimeneas de Bogotá, Tunja y Pamplona. No han echado sus miradas sobre los caribes del Orinoco, sobre los pastores de Apure, sobre los marineros de Maracaibo, sobre los bogas del…
p. 44
24Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 391 cita
[29]o m o el único medio recto y juste que podía guiar en ese laberinto a los nuevos estados". En esta situación caótica en materia de límites y ir i r.eras llegamos nosotros a la independencia. En el moment mismo de ella el Virreinato está constituido por una extensiór. >:rri- (1) Imagen del Mundo hacia 1570 -Gonzalo…
p. 39
25Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · p. 1991 cita
[32]desaparición privó a la patria del prohombre civil que habría represen- tado en el Norte de América del Sur el sentimiento cívico y la supremacía de ideas que en las afortunadas regiones del Plata tuvo su culminación en la personalidad de Riva- davia. Concedió el hado al argentino lo que al colom- biano negara, y de…
p. 199
26Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 cita
[33]así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…
p. 21
27Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 651 cita
[35]the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…
p. 65
28Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 1551 cita
[36]was used by both the Bolivarians and, following their de{eat, the represenrarives of the new Santanderian government. In rBz8, the Bolivarian governor of Cartagena, Mariano Montilla, effectively used this tacric ro delegitimize Padilla's arrempt to become a local champion of the sel{,proclaimed liberals of the pro.…
p. 155
29Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 841 cita
[38]de las relaciones de clase sostenidas durante la Colonia; quien previene, sin embargo, acerca de los males que ocurrirán con la ceguera de las clases dirigentes, una vez que tomen el poder; quien en 1828, ya profundamente desilusionado acerca de la aceptación de sus teorías políticas y abocado a la desmembración de la…
p. 84
30La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 1571 cita
[39]dotó, según él, de la constitución política ideal, lo llenaban de contento. Creyó entonces, y lo creyó de verdad, que podía hacer realidad el sueño, que había mantenido en silencio, de una gran confederación que uniera por lo menos a Perú, México, la Confederación Centroamericana, Bolivia y la Gran Colombia. Nunca…
p. 157
31Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4081 cita
[40]c i ó n d e lnuevo P r e s i d e n t e,al ac u a l no s esometió B o l í v a rpor haber renuncia do d e f i n i t ivamente ae s a i n v e s t i d u r a. Los amigos de B o l í v a rpostularonentoncesaEusebio María Canabal,quien debía e n f r e n t a r s econ Joaquín Mosquera, apoyado,asuv e z,por l o sdenominados l i b…
p. 408
32¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 571 cita
[41]Antonio José de Sucre, el líder del partido bolivariano menos compro metido en los conflictos. Cuando Bolívar murió, en diciembre de 1 830, la Nueva Granada, que incluía al actual territorio colombiano más Pa namá, ya tenía una vida separada. El país resultante llegaba a una nueva era afectado _por la pobreza de la…
p. 57
33Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 1, 32 citas
[42]la formalización de los dos partidos políticos predominantes en el espectro político colombiano se dio a mediados del siglo. Esta situación se consolidó en torno a las discusiones XIX sobre temas como los modelos administrativos y económicos que debía aplicar la República naciente, la caracterización de las fuerzas…
p. 3
[66]27 Capítulo I Instaurar una tradición: las porfías de la historia nacional En el siglo aparecieron las primeras obras que utilizaron la noción de pasado para consagrar los XIX orígenes de la República. Las condiciones posteriores a la Independencia permitieron que los hombres de letras que elaboraron ejercicios de…
p. 1
34El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 861 cita
[43]como el pol í tico a todo lo largo de las guerras de independencia. 58) “ El Congreso de Lima (...) — contin ú a Marx — el 10 de Febrero de 1823 le encomend ó /a Bol í var/ la dictadura ”. IB, p. 89/ La dictadura le fue otorgada a Bol í var por el Congre so de Lima en Septiembre de 1823 y el 10 de Febrero de 1824. 59)…
p. 86
35La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 3831 cita
[48]familias más importantes y poderosas del suroccidente colombiano. Gracias a este tipo de vínculos, Arroyo fue elegido varias veces senador, diputado en la Cámara de la provincia de Popayán y su presidente; fue ministro de la Suprema Corte entre 1831 y 1832, y además recibió votos en las elecciones de presidente de…
p. 383
36Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1721 cita
[49]hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…
p. 172
37Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 982 citas
[50]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
[51]los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…
p. 98
38Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 2621 cita
[52]slavery, the record of Caribbean New Granada and Gran Colombia is much less imposing than it is on the subject of the legal equality of free men of African descent. Like their peers elsewhere in Spanish America, neither the patriots promoting Cartagena’s legislation nor those who designed Gran Colombia’s …
p. 262
39Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 2621 cita
[53]slavery, the record of Caribbean New Granada and Gran Colombia is much less imposing than it is on the subject of the legal equality of free men of African descent. Like their peers elsewhere in Spanish America, neither the patriots promoting Cartagena’s legislation nor those who designed Gran Colombia’s …
p. 262
40Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 51, 742 citas
[54]propiedad privada. Esta disposicion, referente a la poblacién indige- na, lejos de realizarse en los términos dispuestos en 1821, se convirtid en Ultima instancia en una enajenacion de las tierras comunales que pasaron a manos de particulares y no propiamente a las de la comunidad indigena. Dada la persistencia de la…
p. 74
[58]«América para los ame- ticanos». Esta filosofia rechazaba toda intervencién politica y militar de los regimenes europeos en los asuntos de este continente y tuvo una acogida en- tusiasta en los altos circulos del gobierno colom- biano. Asi, por ejemplo, en la Gaceta de Colombia, de febrero de 1824, se publicaron los…
p. 51
41Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2791 cita
[55]abolición, con indemnización. Pero solo desde cuando el Estado garantizara el pago de los esclavos que iban a ser liberados. Aprobaron la ley de manumisión, (liberación), que entró en vigencia el 1° de enero de 1852. Cerca de 17.000 esclavos ganaron el derecho a la libertad; ese día se celebró en todo el país. Los…
p. 279
42Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 1181 cita
[57]la Colonia se vigoriza y se fortifica. La 119 Eíndnice r ístasóe ld te ogpanóge ml Cntniuge economía vieja es conservada y defendida casi con frenesí por los hombres que organizan o desorganizan la Hacienda Nacional durante el gobierno que preside el general San- tander. Subsistían las contradicciones implícitas entre…
p. 118
43Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 243, 2662 citas
[59]pág. 23 - 6; Cochrane a Croker, 3 junio 1823, ADM 1/1677, N <? 129. 14. - Bolívar, Escritos IV, 116 - 25; VIII, 119; Grases (ed.), Constitución de Angostura, 91; Gil Fortoul, Historia Constitucional. II, 551; Restrepo, Historia V, 178 - 80, 376 - 9. 15. Gabriel Porras Troconis, ‘ Sesquicentenario del Congreso de…
p. 266
[63]el asunto con el gobierno español. Esto no produjo ningún cambio en la situación. Un año más tarde, el 15 de septiembre de 1822, Morales, poco después de haber sido nombrado Capi tán-General, promulgó un decreto en que ordenó la continuación del bloqueo y otro que establecía medidas en contra de los extranjeros que se…
p. 243
44Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 2401 cita
[60]un papel de importancia principal en toda la vida de Colombia: puede decirse que sus relaciones diplomáticas giraron alrededor de ella hasta que se hubo celebrado el tratado con los Estados Uni- dos que marcó su terminación. Luego giraron alrededor de ese tratado; y no se borrará fácilmente la memoria de la…
p. 240
45Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2161 cita
[61]para explorar las posibilidades mineras en casi todos los países de América Latina.¹⁸⁴ Inglaterra, el más avanzado país capitalista de la época, tenía un excedente de capital inactivo para poner a circular fuera de sus fronteras, y las manufacturas inglesas, producidas con la técnica más avanzada del momento,…
p. 216
46Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 561 cita
[65]as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…
p. 56
47The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 192, 2592 citas
[67]the century. Bolívar’s posthumous journey from Santa Marta to La Guaira in 1842, accompanied by foreign warships, sketched by Fernández, and welcomed to Caracas by O’Leary, is a positive symbolic rep- resentation of how these national and imperial networks intermeshed. The lives narrated here support Fernán González’s…
p. 192
[68]15–19, 171–5 Ayacucho, battle of, 31–3, 37, 71 Ayala, José María, 135 Ayton, Joseph, 104, 107–11 Azuero, Vicente, 43, 80, 91, 101 Balls, 45, 49, 52 Banco Colonial Británico, Venezuela, 139–40, 148, 175 Banco Nacional, Venezuela, 140, 148 Banditry, 78, 162 Barbosa, 85, 87, 131 Barrot, Adolph, 95, 110–13 Bentham,…
p. 259
48El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 39, 442 citas
[69]la Gran Colombia bolivariana /// Orlando Fals Borda 44 guerra y la ocupación desordenada y explotación ilegal de la tierra. Colombia carga con buena parte de la culpa porque todas esas aguas se originan en los Andes colombianos. No sería difícil pensar en corporaciones ambientales binacionales autónomas en esos…
p. 44
[70]la Gran Colombia bolivariana Bases para enfrentar peligros internacionales Algunas estrategias de defensa El asunto que aquí nos congrega está claro, por lo menos para mí: como nuestros países de la tradición bolivariana —Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá— están sujetos a presiones exógenas inconvenientes que…
p. 39