Idea · Independencia
Patria Boba
La Patria Boba designa el periodo 1810-1816 en que las provincias del antiguo virreinato de la Nueva Granada ensayaron, bajo presión bélica, las formas políticas modernas de la República, divididas entre federalistas y centralistas, hasta ser interrumpidas por la Reconquista española de Pablo Morillo. Más que un fracaso por torpeza, fue un laboratorio institucional cuya herencia constitucional marcó la arquitectura del Estado colombiano.
Trayectoria de una idea
- 1810
El año de las juntas
- 1811
Constitución de Cundinamarca y Acta de Federación
- 1812
Proliferación constitucional y primera guerra civil
- 1814
Constituciones tardías y unificación militar
- 1815
Victoria de las Provincias Unidas y víspera de la Reconquista
- 1816
Reconquista española y fin de la Patria Boba
La lectura
La Patria Boba no fue la torpeza que su nombre sugiere, sino el primer y más denso laboratorio constitucional de la América hispana: en apenas cuatro años, las provincias neogranadinas produjeron ocho constituciones y un acta de federación, debatieron en serio los modelos rivales de la Revolución francesa y la norteamericana, y construyeron ejércitos, congresos y haciendas públicas desde cero. El conflicto entre el centralismo de Nariño —que invocaba la república una e indivisible— y el federalismo de Torres —que defendía la soberanía de los cabildos provinciales— no fue una disputa frívola sino una pregunta sustantiva sobre cómo gobernar un territorio compuesto y diverso. Que el proceso terminara en derrota militar ante Morillo no lo vuelve fatuo: lo vuelve trágico, pues la unificación de las fuerzas patriotas se estaba logrando precisamente cuando el ejército expedicionario español llegó a interrumpirla. La herencia del periodo fue, sin embargo, duradera: las soberanías provinciales que cada constitución consagró prefiguraron los ocho estados soberanos de los Estados Unidos de Colombia de 1861, y la arquitectura institucional ensayada entre 1810 y 1816 constituyó la matriz de las lealtades regionales y del derecho público colombiano.
Se llama Patria Boba al periodo comprendido entre el 20 de julio de 1810 y la caída de la Nueva Granada bajo las tropas de Pablo Morillo en 1816: seis años en los que las provincias del antiguo virreinato ensayaron, en tiempo real y bajo presión bélica, las formas políticas modernas de la República. El mote —forjado en la memoria posterior, no en la boca de sus protagonistas— condensa una acusación: que los criollos, arrebatados por la disputa entre federalistas y centralistas, dilapidaron la primera independencia en guerra civil y quedaron indefensos ante la Reconquista. La acusación tiene fundamento parcial, pero también un efecto: colapsa en una sola imagen —la de la torpeza— un proceso denso en constituciones, congresos y debates que, más que fracasar sin más, fue interrumpido por la fuerza. Antes de ser un juicio histórico consolidado, la Patria Boba fue lo que sus actores llamaron la Primera República, y lo que hoy conviene entender como el laboratorio institucional del que salió, medio siglo después, toda la arquitectura del Estado colombiano.
Un mote y lo que oculta
El nombre mismo pide ser desmontado antes que descrito. Quien lo pronuncia hoy heredó una lectura decantada en el siglo XIX y afinada en el XX: que entre 1810 y 1816 la élite criolla se dividió absurdamente en dos bandos, escribió demasiadas constituciones, se enfrentó a tiros en Ventaquemada y perdió la República por incapacidad de unirse. Esa lectura no es falsa en sus hechos, pero es tramposa en su marco. Reduce a "boberas" lo que fue una discusión sustantiva sobre soberanía, territorio y forma de gobierno, y transfiere al periodo entero la carga simbólica de su desenlace militar.
Lo que estuvo en juego entre 1810 y 1816 no fue una simple torpeza organizativa. Fue la pregunta —abierta entonces en todo el mundo atlántico— sobre quién detenta la soberanía cuando cae un rey, y cómo se organiza políticamente un territorio compuesto por provincias históricamente autónomas. La Nueva Granada respondió con al menos ocho constituciones provinciales, un Acta de Federación, un Congreso supraprovincial, dos ejércitos y dos modelos rivales de organización estatal. Que ese esfuerzo terminara en derrota no lo vuelve fatuo: lo vuelve trágico, que es cosa distinta.
Conviene además atender a la escala temporal: seis años son pocos para consolidar una experiencia estatal. La Convención de Filadelfia de 1787 se hizo sobre trece colonias que llevaban más de una década de guerra común contra Gran Bretaña; la Constitución francesa de 1791 se apoyaba en un aparato administrativo centralizado desde el antiguo régimen. La Nueva Granada, en cambio, tuvo que inventar simultáneamente los cuerpos legislativos, los ejércitos, las haciendas públicas y las fronteras internas mientras combatía guerras exteriores e interiores. El plazo, no solo las divisiones, marca la diferencia.
La crisis que abrió el juego
El punto de partida está antes de 1810, en la conjunción de dos procesos. Por un lado, la circulación en el virreinato de las ideas de la Ilustración y de las revoluciones atlánticas. La francesa de 1789 pesó más que la norteamericana de 1776, pero ambas formaron el aire que respiraba una minoría culta en Santa Fe, Cartagena, Popayán y Antioquia. En 1794, Antonio Nariño tradujo la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la hizo circular en Santa Fe: las autoridades coloniales lo condenaron a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes, y en 1796 comenzó a cumplir la pena en los calabozos de Cádiz. La reacción, desproporcionada, mide el temor español a que los papeles franceses germinaran en la colonia. La rebelión de los Comuneros de 1781 había dejado además un antecedente vivo de rechazo al dominio peninsular que resonaba en las crisis de 1794-1797 y volvería a resonar en 1808-1810.
Por otro lado, la crisis imperial. La invasión napoleónica de la península en 1808 y el vacío dinástico que dejó el cautiverio de Fernando VII precipitaron en toda la América española una misma pregunta: si el rey no gobierna, ¿quién manda? La respuesta española fue la Junta Central y luego la Regencia; la respuesta americana fue una constelación de juntas locales que, a lo largo de 1810, asumieron la autoridad en nombre del monarca ausente pero por fuera de la línea peninsular. Esa fue la fisura por donde entró todo lo demás.
El año de las juntas
1810 fue el año en que la Nueva Granada se cubrió de juntas. El cabildo de Cartagena depuso a su gobernador entre el 22 de mayo y el 14 de junio. El 3 de julio se instaló en Cali una Junta Suprema de Gobierno. El 4 de julio el cabildo de Pamplona destituyó al suyo. El 10 se formó junta en El Socorro. El 20, el famoso, en Santa Fe de Bogotá, tras el cabildo abierto convocado a raíz del incidente del florero de Llorente. En pocas semanas siguieron Tunja el 25 de julio, Neiva el 27, Girón el 30, Mompox el 6 de agosto. Hubo también junta en Quibdó, aunque su fecha exacta no se ha fijado con certeza.
El mapa es esencial porque el poder no se concentró en una sola sede, sino que se atomizó en tantas capitales provinciales como cabeceras había. La Junta Suprema de Santa Fe pretendió, por ser la capital del virreinato, dirigir el movimiento; las otras la reconocieron como interlocutora, no como superior. Desde el primer momento, la soberanía se reasumió en las provincias, no en la nación.
Y desde el primer momento hubo tres posiciones, no dos. Estaban quienes acataban la Junta Central y luego la Regencia peninsular. Estaban los autonomistas, mayoritarios, que guardaban los derechos de Fernando VII y desconocían solo los gobiernos provisionales españoles —esta fue la posición de la Junta de Santa Fe del 20 de julio, que declaró continuidad de lealtad al monarca pero desconoció a la administración colonial. Y estaban los independentistas plenos, minoritarios en 1810, que buscaban la ruptura total con España. La historiografía posterior tendería a simplificar este espectro en el binomio realistas contra patriotas; en su momento fue más denso, y esa densidad explica muchas de las oscilaciones ulteriores.
Dos constituciones, dos modelos
El experimento constitucional empezó rápido. El 30 de marzo de 1811 se aprobó en Santa Fe la Constitución de Cundinamarca, promulgada el 4 de abril bajo la presidencia de Jorge Tadeo Lozano: monarquía constitucional limitada, separación de poderes, reconocimiento formal de Fernando VII como rey. Era un texto híbrido, hijo de un momento en que la ruptura no se había pronunciado del todo, pero también una arquitectura política moderna con divisiones de poder y garantías.
Pocos meses después, el 27 de noviembre de 1811, los delegados de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja firmaron en la villa de Santa Fe el Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Camilo Torres Tenorio, como presidente del Congreso, fue el comisionado para redactarla, y lo hizo tomando por modelo la Constitución de los Estados Unidos. Cundinamarca no la suscribió. Ese acto de no adhesión, más que las diferencias doctrinarias abstractas, fue el punto en que el conflicto se hizo estructural: la provincia más rica y populosa del virreinato se apartó del pacto federal que las demás construían.
En ese quiebre estaban ya presentes las dos figuras que encarnarían los polos. Antonio Nariño, tras su regreso a la vida pública, encabezó una campaña política contra Lozano y los federalistas que culminó con la renuncia del presidente el 19 de septiembre de 1811; Nariño asumió el gobierno de Cundinamarca y lo convirtió en el bastión del centralismo. Camilo Torres, desde el Congreso, quedó como cabeza visible del federalismo.
Los argumentos de cada lado no eran caprichos. Nariño defendía el centralismo como condición necesaria para la defensa militar de la revolución frente a España: una república unitaria e indivisible, en la estela de la Revolución francesa, que sus contemporáneos llegaron a llamar el "partido conservador" de Cundinamarca aunque su filiación intelectual venía de los jacobinos. Torres y los federalistas se inspiraban en el constitucionalismo norteamericano y en la tradición de autonomía de los cabildos provinciales, y sostenían que la diversidad territorial del virreinato exigía respeto a las soberanías locales. Ninguna de las dos posiciones era intelectualmente pobre; ambas tenían tras de sí un modelo probado en otras revoluciones atlánticas.
La proliferación constitucional
Entre 1811 y 1815, las provincias produjeron una cosecha de textos fundamentales que, por sí sola, refuta la etiqueta de "boba". A la Constitución de Cundinamarca de 1811 siguieron la de Tunja el 9 de diciembre de 1811, la de Antioquia el 21 de marzo de 1812, la de Cartagena de Indias en junio de 1812, una segunda Constitución de Cundinamarca —fechada el 18 de junio de 1812— que avanzó hacia una declaración de independencia más explícita, y luego las de Popayán en 1814 y las de Mariquita, Neiva y Pamplona en 1815.
Ocho constituciones en cuatro años, además del Acta de Federación. Todas adoptaron principios liberales —separación de poderes, derechos del hombre— y todas, aunque reconocieran nominalmente al rey en sus primeras versiones, establecieron instituciones representativas y republicanas de facto. Adaptaron las estructuras coloniales existentes al nuevo lenguaje constitucional, y desde mediados de 1812 la ruptura con España empezó a formularse con menos ambages.
Los textos no fueron copias uniformes ni ejercicios académicos. Cada uno reflejaba la fisonomía de su provincia: la de Antioquia, minera y aislada, insistió en la organización del gobierno local y en la representación de sus villas; la de Cartagena, portuaria y cosmopolita, contuvo declaraciones de derechos particularmente avanzadas para su época, en línea con el ideario de Filadelfia y con los debates de las Cortes de Cádiz. Todas se redactaron en un contexto en que el propio derecho constitucional era una disciplina joven en el mundo hispánico, y su producción en tan corto plazo, en un territorio sin universidades de derecho público moderno, exigió esfuerzos de traducción, adaptación y creación conceptual que apenas empiezan a estudiarse.
Este dato es el que mejor mide la naturaleza del periodo. Ninguna otra región de Hispanoamérica produjo en tan poco tiempo una densidad constitucional comparable. Si los textos hubieran sido leídos como se leen los de Filadelfia o los de la Francia revolucionaria, el mote habría sido otro.
Los liderazgos
Nariño y Torres son las dos figuras que ordenan el drama, pero cada una arrastra un mundo. Nariño venía del cautiverio y de la traducción de los Derechos del Hombre; había pagado con años de calabozo la circulación de un panfleto. Su centralismo era, además de una convicción estratégica, la respuesta de un revolucionario cercado por invasores potenciales a la fragmentación que consideraba suicida. En agosto de 1812 renunció al mando para contribuir a la paz con los federalistas, y Manuel Benito de Castro lo reemplazó interinamente hasta el 12 de septiembre, cuando parte de la representación popular resolvió que Nariño asumiera de nuevo el gobierno frente a las pretensiones de Baraya.
Torres, por su parte, era el hombre del derecho y del pacto. Presidente del Congreso, redactor del Acta de Federación, había sido antes autor del Memorial de Agravios en el que los criollos habían reclamado a la corona igualdad de representación. Su federalismo no era localismo: era una teoría de la soberanía distribuida.
Alrededor de ellos gravitaban otras figuras. Jorge Tadeo Lozano, primer presidente de Cundinamarca, científico y polígrafo, empujado a renunciar por la ofensiva nariñista. Antonio Baraya, militar centralista inicial que en marzo de 1812 se pasó al bando federalista y puso sus tropas al servicio del Congreso, convirtiéndose en el jefe militar de los federalistas de Tunja. José María Carbonell, agitador y organizador popular en Santa Fe. Joaquín Camacho, uno de los firmantes del Acta del 20 de julio. Custodio García Rovira y Manuel Bernardo Álvarez, con papeles diferentes en Pamplona y en la Cundinamarca nariñista. Francisco de Paula Santander, entonces oficial joven, y Simón Bolívar, presente en la Nueva Granada tras la caída de la Primera República venezolana, se recortarán con mayor nitidez después de 1815.
La política expansionista de Nariño, que buscaba incorporar a Cundinamarca territorios de otras provincias, fue el detonante material de la fractura. No era solo una disputa doctrinaria: eran fronteras, rentas y jurisdicciones concretas las que se disputaban.
La guerra civil
El 2 de diciembre de 1812, las columnas de Cundinamarca y las del Congreso chocaron en Ventaquemada, en el altiplano boyacense. Veinte muertos —cifra modesta en términos de batalla, decisiva en términos simbólicos: la Primera República acababa de derramar su primera sangre interna. Las tropas cundinamarquesas se retiraron a Santa Fe. Nariño ofreció rendirse; Baraya no lo aceptó. Al intentar tomar la capital, Baraya fue derrotado.
Nariño ganó ese primer round, pero no logró unificar al Congreso y a Cundinamarca bajo un gobierno único. La guerra civil quedó en pausa, no cerrada. En 1813, con la campaña del sur presionando desde Pasto y Popayán, los dos ejércitos patriotas —centralistas y federalistas— operaron de forma combinada bajo el mando de Nariño. Fue una tregua funcional, no una reconciliación, y muestra algo importante: la unificación militar sí era posible cuando la amenaza externa lo exigía. A fines de 1814 se produjo la fusión final de todas las fuerzas patriotas granadinas, con la amalgama de cuerpos de todo el espacio neogranadino. El colapso de la Primera República no fue, pues, un desenlace mecánico de la división; fue la interrupción brutal de un proceso que, al final, se estaba integrando.
Los ejércitos de la Patria Boba fueron lo que las circunstancias permitieron: cuerpos de campesinos sin entrenamiento formal, sin estrategia articulada, sin táctica regular. Se peleaba por sorpresa, por ataque imprevisto, por aprovechamiento del descuido del enemigo. José María Espinosa, nacido en Santa Fe en 1796 y luego pintor célebre, sirvió como abanderado y dejó memorias en las que se ve la textura de aquellas campañas: guerra a la vez heroica y desmañada, hecha por gente que aprendía a combatir combatiendo.
Las bases sociales
Aquí aparece el límite más severo del laboratorio. La insurrección neogranadina fue protagonizada por minorías cultas y ricas. A diferencia de México, donde el cura Hidalgo movilizó al pueblo indígena, y a diferencia del episodio de José Tomás Boves en los Llanos venezolanos, la independencia en la Nueva Granada tuvo, en sus primeros años, escasa penetración popular.
Las masas rurales no encontraron eco a sus inquietudes en el movimiento. Algunos grupos, aislados geográficamente, siguieron viviendo como si nada. Los indios se sentían vinculados a España sobre todo a través de la figura del rey, a quien consideraban su padre y protector, y España aprovechó esa lealtad ofreciendo beneficios inmediatos a quienes contribuyeran a la derrota patriota. Las autoridades realistas también recurrieron a estrategias para atraer a los sectores más segregados de la sociedad colonial.
El resultado fue una geografía política del conflicto en la que provincias enteras quedaron del lado del rey. Los gobiernos de Panamá, Santa Marta, Riohacha, Pasto y Popayán se declararon realistas, al igual que las poblaciones de las sabanas del Sinú, la costa sur del Pacífico y el valle de Cúcuta. La guerra no fue de neogranadinos contra españoles: fue una guerra dentro de la Nueva Granada, con bandos que atravesaban regiones, castas y familias. Los llaneros, movilizados primero por Boves a favor de España, mostraron hasta qué punto los sectores populares podían inclinarse al bando peninsular cuando encontraban en él una respuesta a sus agravios sociales.
El dato no descalifica el experimento constitucional; lo sitúa. La Patria Boba fue un laboratorio real y una producción teórica seria, pero también un episodio de élites operando sobre una sociedad que no había sido convocada, o que había sido convocada del lado equivocado. En esa estrechez social se incubó parte de la vulnerabilidad militar posterior.
La Reconquista
En 1814, Fernando VII fue restaurado en el trono. La consecuencia americana fue inmediata: una expedición militar de gran envergadura al mando de Pablo Morillo, con destino a Venezuela y la Nueva Granada. Su misión era pacificar. La palabra, en boca de Morillo, tenía un contenido preciso: exterminio de la dirigencia patriota y disciplinamiento del cuerpo social.
Cartagena de Indias, corazón republicano del Caribe, fue el punto de aplicación primero y más brutal. El sitio duró ciento dos días. La ciudad cayó el 6 de diciembre de 1815. Se calcula que murió aproximadamente un tercio de la población durante el asedio, por hambre y epidemias. Antes de la entrada de las tropas peninsulares, entre 2.000 y 2.500 habitantes evacuaron la ciudad en trece embarcaciones corsarias; muchos murieron en el mar por hambre, sed y agotamiento, y muchos nunca regresaron. Cuando Morillo entró en la ciudad, encontró cadáveres en las calles y en las casas, y una plaza devastada por la peste. Un coronel español extendió el terror en la bahía matando a todos los leprosos del lazareto.
1816 fue el año más negro de la revolución en la Nueva Granada. Los líderes de la Primera República fueron capturados y fusilados en serie: Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano, José María Carbonell, Antonio Villavicencio, José María Cabal. José Fernández Madrid, en cambio, sobrevivió y ejercería más tarde la presidencia patriota. Las ejecuciones se hicieron por horca, decapitación y fusilamiento, y se llamaron cínicamente "pacificación". Se organizaron cuadrillas de trabajo forzado de campesinos para abastecer al ejército de Morillo.
El aparato jurídico del terror fue metódico. Consejos de guerra con pena capital para los acusados de rebelión. Consejos de purificación para los desleales al rey. Juntas de Secuestros para confiscar bienes de acusados de traición: en Venezuela, en 1815 y 1816, esas juntas remataron haciendas de miembros de la élite y bienes del propio Bolívar. Fuero castrense aplicado a sacerdotes y rebeldes. Morillo partió de Cartagena hacia el interior en febrero de 1816 para continuar la pacificación, dejando como virrey al general Montalvo, nombrado el 28 de abril, con sede en Cartagena.
La represión se prolongó más allá de 1816. Policarpa Salavarrieta fue ejecutada en Santa Fe en 1817. En abril de 1818, un nuevo virrey, impuesto por maniobras de Morillo en detrimento del más moderado Montalvo, endureció aún más el régimen: los patriotas lo recordarían por su sed de venganza contra los republicanos. Cuando en 1819 Bolívar cruce el páramo de Pisba y las tropas patriotas entren en la sabana, la Reconquista habrá hecho el trabajo político que sus verdugos no anticiparon: convertir a una parte de la población indiferente o realista en simpatizante de la causa republicana.
Lo que quedó, lo que volvió
La Primera República murió, pero sus formas no. Cuando en diciembre de 1819 el Congreso reunido en Angostura proclamó la República de la Gran Colombia, y cuando en 1821 el Congreso de Cúcuta debatió su constitución, la vieja pugna entre centralismo y federalismo volvió al centro de la escena. Los centralistas defendieron una república unitaria e indivisible con gobierno fuerte; los federalistas argumentaron que la diversidad de las tres naciones —Venezuela, Nueva Granada, Quito— exigía el sistema federal. El centralismo prevaleció en Cúcuta, pero la discusión no se cerró; solo se aplazó.
La Gran Colombia se fragmentó en 1830, año en que murió Bolívar. Su figura había sido el vínculo de cohesión entre Bogotá, Caracas y Quito; sin él, Venezuela, Nueva Granada y Ecuador se separaron en sus partes constitutivas originales. La República de Nueva Granada se constituyó formalmente el 17 de noviembre de 1831, y la Constitución de 1832 instituyó el régimen provincial autónomo, dividiendo el territorio en provincias con cámaras propias. En ese diseño resonaban, treinta años después, las soberanías provinciales de 1810.
La resonancia sería aún más larga. Las divisiones provinciales forjadas durante la Patria Boba constituyeron la matriz territorial que delimitó los ocho estados soberanos de los Estados Unidos de Colombia en 1861. La tensión entre centralismo y federalismo estructuró toda la historia constitucional colombiana del siglo XIX y buena parte del XX, y no es forzado leer en la separación de Panamá en 1903 —o en las guerras civiles decimonónicas— un capítulo tardío del mismo debate. Lo que se ensayó entre 1810 y 1816 no fue un experimento fallido: fue un molde de larga duración, que se rehizo varias veces con el mismo material de origen.
También los nombres propios volvieron. Santander, oficial subalterno en 1813, se convirtió en el "Hombre de las Leyes" de la Gran Colombia y encarnó, tras 1832, el modelo civilista neogranadino. La red de familias criollas que había sostenido a Nariño y a Torres proveyó, a lo largo del siglo XIX, a la mayoría de presidentes, magistrados y constituyentes del país. Los archivos de las juntas provinciales, las actas de los cabildos, los borradores de las constituciones de 1811-1815 se convirtieron en material invocado por los constitucionalistas posteriores cada vez que se abrió una convención. El periodo, más que superado, quedó como una capa fundacional sobre la que se depositaron todas las siguientes.
La memoria y su nombre
Queda el problema del mote. La expresión "Patria Boba" no es un dato del periodo sino de su recepción. En el siglo XIX colombiano, la escritura de la historia fue una prolongación de la política. Sus autores participaron en la creación de la institucionalidad estatal y legitimaron con ella posiciones sobre el centralismo, el federalismo y el papel de la Iglesia. De ese cruce nacieron las dos grandes tradiciones interpretativas del periodo.
La conservadora, que encontró en José Manuel Groot su pluma mayor, reivindicó el legado español, sus instituciones y sus valores tradicionales. La liberal, con José María Samper entre sus voces más audibles, cargó contra el carácter centralista, monopolístico y omnipresente del Estado colonial y de la Iglesia, y construyó un pasado a la medida de sus proyectos revolucionarios: para esa lectura, el 20 de julio de 1810 inauguraba una revolución anticolonial estrangulada por los mismos grupos que detentaban la hegemonía económica de la Colonia, y la fragmentación posterior era la traición de las élites al impulso emancipador. Groot y Samper no fueron simples ilustraciones de corrientes: eran combatientes de una guerra por el sentido del pasado, y sus libros funcionaron como armas.
La museografía patriótica hizo su parte. Objetos como el Florero de Llorente quedaron consagrados como reliquias que condensaban los grandes hitos del relato: la creación de las juntas, la pacificación de Morillo, la Campaña Libertadora. Piezas materiales modestas fueron elevadas al rango de emblemas nacionales, y en torno a ellas se organizaron los museos, los manuales escolares y las conmemoraciones del centenario en 1910.
Más tarde surgió una corriente revisionista que empezó a interrogar las certezas heredadas: la historia económica y una aplicación incipiente del método marxista abrieron nuevas preguntas sobre las bases materiales del proceso independentista, sobre el papel de las élites y sobre la relación entre el discurso liberal y la estructura social colonial. Fue en esa larga elaboración, más que en un momento único, cuando se sedimentó el mote. La imagen de una "patria boba" —vaga, humillante, memorizable— demostró ser útil para lecturas incompatibles entre sí, y todas coincidieron, sin quererlo, en despojar al periodo de su seriedad política.
Balance
La Patria Boba fue un laboratorio constitucional real, con producciones institucionales que ninguna otra región hispanoamericana igualó en tan poco tiempo. Fue también una experiencia socialmente estrecha, protagonizada por élites que no lograron —o no intentaron con suficiente fuerza— sumar a las masas rurales, a los indígenas y a los esclavos, y que por eso encontraron enfrente, en muchas regiones, a las propias poblaciones que decían liberar. Fue una guerra civil con muertos y con fracturas geográficas que precedieron y anticiparon las del siglo XIX. Fue interrumpida por la fuerza brutal de una expedición peninsular que fusiló a su dirigencia y aterrorizó a su población, no derrotada en sus propios términos internos: en 1814 los ejércitos patriotas ya se habían fusionado, y esa integración tardía muestra que la unificación era alcanzable.
Todo eso cabe en el nombre "Patria Boba" solo si se lo entiende como lo que es: un rótulo forjado a posteriori, útil para simplificar y peligroso para comprender. Bajo él late un proceso denso —el más denso, quizás, de toda la formación institucional colombiana— cuyo destino no fue la bobería sino la interrupción. Lo que se ensayó entonces, con sus aciertos y sus límites, volvió una y otra vez a la historia del país: en la Gran Colombia y su fractura, en los estados soberanos de 1861, en las guerras civiles del XIX, en la Constitución de 1886 y aun en la de 1991. Pocos periodos tan cortos han pesado tanto en la larga duración de una nación, y el desajuste entre el peso real y el nombre heredado es, todavía hoy, parte del problema.
En el archivo
9 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Antonio Nariño — líder del centralismo desde Cundinamarca, traductor de la Declaración de los Derechos del Hombre y presidente de Cundinamarca desde 1811
- 02Camilo Torres Tenorio — presidente del Congreso de las Provincias Unidas y redactor del Acta de Federación, figura central del federalismo
- 03Jorge Tadeo Lozano — primer presidente de Cundinamarca, bajo cuyo mandato se promulgó la Constitución de 1811, desplazado por Nariño en septiembre de 1811
- 04Antonio Baraya — militar que se pasó al bando federalista en marzo de 1812 y dirigió las tropas del Congreso en Ventaquemada
- 05Pablo Morillo — comandante del ejército expedicionario español que ejecutó la Reconquista de 1815-1816 y puso fin al periodo
- 06Provincias Unidas de la Nueva Granada — confederación federalista constituida el 27 de noviembre de 1811, contraparte institucional de la Cundinamarca centralista
- 07Santa Fe de Bogotá — capital del virreinato y sede del gobierno centralista de Cundinamarca durante todo el periodo
- 08Reconquista española — proceso militar de 1815-1816 que interrumpió el experimento republicano de la Patria Boba
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
42 documentos · 61 fragmentos
01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 128, 1342 citas
[1]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…
p. 128
[4]ció n bienvenida al tedio d e la vida rural. Las gentes de la ciu d ad no se entu siasm arían tan fácilm ente. En todo caso, había tropas en Santa Fe y, com o ya lo sabía p o r experiencia propia, cualquier com plot en la capital sería rá p id a m en te descubierto. N ariño pensaba ir a Palogordo, entre Digitalizado…
p. 134
02El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 3981 cita
[2]llevaban y llevan los españoles en la propia sangre. Con esta exposición de lo que fue un sistema feu- dal teocrático-absolutista culpamos menos a un determi- nado pueblo civilizador que a la totalidad de una época. Diversos levantamientos de mayor o menor magni- tud, como el de los Comuneros del año 1781 en Colombia,…
p. 398
03Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 44, 522 citas
[3]estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…
p. 44
[10]generaron numerosas revueltas que terminaron con el establecimiento en la capital de un regimiento compuesto por centenares de soldados que venían desde Cartagena para proteger su dominio de Santafé de Bogotá. El antagonismo entre las autoridades reales de la capital y los miembros del Cabildo, integrantes de los…
p. 52
04La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1031 cita
[5]que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…
p. 103
05Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 14, 172 citas
[6]circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…
p. 14
[21]del mando de Castro de la nación para combatir a los federalistas de Tunja, capitaneados por Antonio Baraya, cuyos enfrentamientos con los centralistas ponían en peligro las todavía endebles conquistas logradas por los patriotas, dos años después de los hechos del 20 de julio. Manuel Benito de Castro 21 22 Presidentes…
p. 17
06Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 94, 992 citas
[7]americanas y acataron las decisio- nes de la Junta Central, la Regencia y las Cortes Es- panolas; otras juntas fueron autonomistas, como la que se organiz6 en Santa Fe de Bogota el 20 de julio de 1810, partidarias de una autonomia de los gobiernos provisionales de Espana y guardadoras de los derechos de Fernando VII.…
p. 94
[51]de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…
p. 99
07Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 83, 872 citas
[8]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…
p. 83
[50]se suprimieron los departamentos y el territorio quedo dividido en provincias, ratificadas por la Constituci6n de 1832, que fue la que instituy6 el ré- gimen provincial auténomo (articulo 156). A estas provincias pasaron, con el nombre de camara pro- vincial, las camaras de distrito de los extinguidos de- partamentos,…
p. 87
08La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 1221 cita
[9]Colombia. Bogotá: Fundación para la Inves- tigación y la Cultura, 2009, p. 39. 36 Ibid. 37 Ibid. La elección de la República 94 mediar entre el pueblo y el acusado, llegando a la determinación de encarcelar a Llorente. La medida no fue suficiente para el pueblo y, según lo que relata un testigo: “el desenfreno de este…
p. 122
09Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 161 cita
[11]Nueva Granada bari libertad de producción y comercio Esto es, suplantación del modelo e múmico colomial porno de libre mer ciones intemas en materia tario eco- cm tene pe tea y social: Der tro del contexto internacional, Co- ymbia es presenta desde ei funda ción como un país economicamente subdecarrollado, exportador…
p. 16
10Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 112, 1162 citas
[12]padres de familia de cada parroquia, para que el 11 de fe- brero de 1811 eligieran diputados al Colegio Electoral Constituyente. La Constitución, de cor- te monárquico-republicana, fue aprobada el 30 de marzo de 1811 y promulgada por el presiden- te Jorge Tadeo Lozano el 4 de abril de ese año. Mediante el Acta de…
p. 112
[23]constituciones. Camilo Torres defendió la tradición de los cabildos autónomos, pues consideraba justo que las provincias ejercieran su soberanía. 360 AT PTA La Patria Boba vincia de Tunja se separaron Chiquinquirá, Villa de Leiva, Muzo y Sogamoso, y de la provincia del Socorro, Girón y Vélez; posteriormente lo hicie-…
p. 116
11Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 451 cita
[13]soberanía reside esencialmente en la totalidad de sus ciudadanos”. 11 De este modo, la primera Constitución de Colombia estableció una monarquía limitada e incluyó principios como el de la separación de poderes y los derechos del hombre y del ciudadano, y, en últimas, fue el texto que sentó el precedente para…
p. 45
12Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 34, 2912 citas
[14]de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…
p. 34
[44]Constitución de Cúcuta de 1821 se consagraron principios como el de legalidad, la presunción de inocencia, la prohibición de detención sin proceso judicial previo, y la prohibición de tes - tificar contra uno mismo o sus parientes 32. No obstante, en medio de la guerra y con el propósito de con - jurar situaciones de…
p. 291
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 401 cita
[15]other, and both attacked surrounding provinces that remained loyal to Spain to force them into their particular sphere of influence. Conflict diminished in 1815 when the United Provinces emerged victorious 24 Chapter One over Cundinamarca, resulting in the unification of the republic. This unifica- tion did not change…
p. 40
14Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 361 cita
[16]pro-republic provinces and those that remained loyal to Spain. On the contrary, years of violent skir- mishes and political upheaval facilitated the easy triumph of the occupying forces sent from Spain after Ferdinand VII reassumed the throne in 1814. First, the Republic of Cundinamarca was born on February 19, 1811,…
p. 36
15Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 152, 1562 citas
[17]paña en contra de Lozano y los federalistas, que culminó con la renuncia del presidente, y la nominación de Nariño en el cargo de mando supremo. Pero por ese entonces ya se había reunido un nuevo con greso en Santa Fe, el 15 de septiembre de 1811, al que habían asistido representantes de todas las provincias que se…
p. 152
[25]tomarse la ciudad en junio de 1815, pero no pudo continuar avanzando.1 2 Tanto en el nor-este como en el sud-oeste del país los bolsones de resistencia realista continuaron amenazando la auto nomía de Nueva Granada y a pesar del inminente peligro que involucraba esa resistencia, durante todo este período, conocido…
p. 156
16Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 341 cita
[18]compuesto por representantes de las provincias de Antioquia, Cartagena, Casanare, Chocéd, Cundinamarca, Neiva, Pamplona, Socorro y Tunja, adopté el sistema fe- deral y comisioné a su presidente, el doctor Camilo Torres, para redactar una constitucién basada en la de los Estados Unidos de América. El acta o pac- to de…
p. 34
17Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 189, 4222 citas
[19]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
[30]regiones del Reino en el seno de los cuerpos que van a operar en Venezuela. El retomo de las fuerzas de la Campaña Admirable, la operación combinada de los dos ejércitos, centralistas y federalistas, en el sur al mando de Nariño en 1813, y luego la fusión final de todas las fuerzas a fines de 1814, amalgama cuerpos y…
p. 189
18Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 189, 4222 citas
[20]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
[31]regiones del Reino en el seno de los cuerpos que van a operar en Venezuela. El retomo de las fuerzas de la Campaña Admirable, la operación combinada de los dos ejércitos, centralistas y federalistas, en el sur al mando de Nariño en 1813, y luego la fusión final de todas las fuerzas a fines de 1814, amalgama cuerpos y…
p. 189
1930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 311 cita
[22]y Electoral. Se expidió una nueva constitución, similar a la norteamericana. Se eligió presidente del Congreso a Camilo Torres y como presidente de Cundinamarca a Antonio Nariño. Se intensificaron las tensiones entre Tunja y Bogotá. Mariquita, El Socorro, Chiquinquirá y Muzo se anexaron a Santa Fe. Y ahí estalló la…
p. 31
20Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 115, 1292 citas
[24]a favor del Congreso del Reino fracasó, porque no se pudo negociar un consenso para resolver el problema de la representación nacional en este cuerpo, y así las provincias, siguiendo el ejemplo de Santa Fe y Cartagena, prefirieron retener en sí mismas las soberanías que habían reasu - mido en 1810. La afirmación de…
p. 129
[29]su propia salvación, antes que en avanzar por el camino de la construcción de una na - ción granadina. En sus “Noticias muy gordas”, Nariño advirtió sobre los grandes peligros que afrontaban: Que no se engañen: somos insurgentes, rebeldes, traidores: y a los traidores, a los insur - gentes y a los rebeldes se les…
p. 115
21Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1061 cita
[26]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…
p. 106
22Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 69, 6052 citas
[27]También ha interpretado equivocadamente el señor Samper la actitud política de Antonio Nariño. Oigámoslo: «Es incuestionable que cuando Nariño publicaba los Dere- chos del Hombre, a fines del siglo pasado, y conspiraba con otros criollos neogranadinos, por el anhelo de ver emancipada a su patria, pensaba y obraba como…
p. 69
[59]de Alzaga, son actos cívicos tan importantes —política- mente, mucho más— que la formación de una Junta el 25 de mayo del año x». Ya en una vieja y muy conocida obra de Esteban Echeverría, el Dogma socialista, se pueden leer las siguientes frases: «La fórmula única, definitiva, 606 Línd Eiíceir Nnstr Aetstc…
p. 605
23Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · p. 1991 cita
[28]desaparición privó a la patria del prohombre civil que habría represen- tado en el Norte de América del Sur el sentimiento cívico y la supremacía de ideas que en las afortunadas regiones del Plata tuvo su culminación en la personalidad de Riva- davia. Concedió el hado al argentino lo que al colom- biano negara, y de…
p. 199
24Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 611 cita
[32]partidarios de las fuerzas gubernamen- tales. La cuarta etapa esta relacionada con las ba- tallas, con el enfrentamiento de las fuerzas del orden y las fuerzas de oposici6n al régimen establecido. 1368 Estas guerras civiles se califican como enfrenta- mientos de «montoneras» o ejércitos de campesi- Nos, sin…
p. 61
25Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · p. 1, 154 citas
[33]JOSÉ MARÍA ESPINOSA MEMORIAS d E u N A b AN d ERA d O JOSÉ MARÍA ESPINOSA MEMORIAS d E u N A b AN d ERA d O Espinosa, José María, 1796-1883, autor Memorias de un abanderado [recurso electrónico] / José María Espinosa; [presen - tación, Sergio Zapata León]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de…
p. 1
[34]JOSÉ MARÍA ESPINOSA MEMORIAS d E u N A b AN d ERA d O JOSÉ MARÍA ESPINOSA MEMORIAS d E u N A b AN d ERA d O Espinosa, José María, 1796-1883, autor Memorias de un abanderado [recurso electrónico] / José María Espinosa; [presen - tación, Sergio Zapata León]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de…
p. 1
[35]de simple Diario, pero como el primero fue sugerido por un amigo suyo que, entre otros varios, le ha instado hace algún tiempo para que escriba sumariamente los hechos en que fue testigo presencial, y aun actor, en la guerra de la Independencia, ha querido respetar ese título con una galantería digna del artista y del…
p. 15
[36]de simple Diario, pero como el primero fue sugerido por un amigo suyo que, entre otros varios, le ha instado hace algún tiempo para que escriba sumariamente los hechos en que fue testigo presencial, y aun actor, en la guerra de la Independencia, ha querido respetar ese título con una galantería digna del artista y del…
p. 15
26¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 50, 512 citas
[37]biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…
p. 51
[48]a establecer en el país un Estado de derecho: la separación de poderes, un ejercicio transitorio del gobierno, la titularidad del poder cedida al pueblo y la consagración de estos principios en una constitu ción. Esas posturas dividieron a los grupos dominantes de cada provincia de la Nueva Granada: los Gobiernos de…
p. 50
27La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 601 cita
[38]de la libertad en el este de Venezuela, pero su contribución no sirvió de nada. Pese a un par de victorias, los patriotas llevaban las de perder. En el verano de 1814, Caracas cayó en manos de los realistas, después de que miles de habitantes se dieran a la fuga por temor a las tropas de Boves. Bolívar se retiró en el…
p. 60
28La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 83, 952 citas
[39]regiones más extensas e importantes, el Caribe colombiano y el Cauca grande, en manos de los españoles y vastos territorios, más de dos tercios, en manos de nadie. Uno puede imaginarse el rostro con el que Cartagena recibió al triunfante Morillo y su ejército de reconquista el 6 de diciembre de 1815, luego de todo un…
p. 83
[45]juntos. IV Todo parece indicar que Cartagena, sin embargo, tuvo un breve sosiego. Ido el general Morillo en febrero de 1816 a pacificar el interior del territorio, elevado al cargo de virrey el general Montalvo el 28 de abril, con sede en Cartagena, y acompañado éste por el gobernador Gabriel de Torres, se vivió un…
p. 95
29Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 1741 cita
[40]surrender to the Spaniards, many succumbing on the way. Conditions did not improve with their departure. On December alone, inhabitants expired in the streets of Cartagena. In view of the disas- ter, the government ordered the evacuation of the city. Gathered on thirteen crowded corsair boats, , to ,…
p. 174
30Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 1741 cita
[41]surrender to the Spaniards, many succumbing on the way. Conditions did not improve with their departure. On December alone, inhabitants expired in the streets of Cartagena. In view of the disas- ter, the government ordered the evacuation of the city. Gathered on thirteen crowded corsair boats, , to ,…
p. 174
31Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2341 cita
[42]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…
p. 234
32Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 1101 cita
[43]hanging, decapitation and shooting, cynically described as ‘pacification’, while peasants were herded into labour gangs to turn the colony into a supply base for Morillo’s army. The year 1816 was the blackest year of the American revolution, the year of the gallows in New Granada and of reaction and retribution…
p. 110
33Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 17, 232 citas
[46]desde el mismo ins- 1100 1102 Retrato de José Tomas Boves que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. Este jefe realista fue el que primero moviliz6 a los llaneros, que en un principio pelearon a favor de Esparia. tante en que Crist6bal Colon desembarco en las costas del Nuevo Mundo. Por lo que se puede ver, al…
p. 17
[47]no participaron a favor de la Independencia, y que otros, aislados geografica- mente y ausentes de las grandes luchas que forja- ban una nueva naci6n, continuaron viviendo sim- plemente como si nada ocurriera. En la atraccién de esta fuerza social a su causa, Espana puso en juego una politica de caracter in- 1106…
p. 23
34Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 391 cita
[49]o m o el único medio recto y juste que podía guiar en ese laberinto a los nuevos estados". En esta situación caótica en materia de límites y ir i r.eras llegamos nosotros a la independencia. En el moment mismo de ella el Virreinato está constituido por una extensiór. >:rri- (1) Imagen del Mundo hacia 1570 -Gonzalo…
p. 39
35Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 631 cita
[52]organizado el Congreso se Mapa de Colombia, trazado en 1828 por H. S, Tanner y que se conserva en el Archivo Nacional. Todas las provincias que constituéan la Republica enviaron, en 1821, sus delegados al Congreso de Cticuta. procedié a elegir al presidente y al vicepresidente del mismo; la eleccién recay6 en José…
p. 63
36Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1121 cita
[53]the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…
p. 112
37Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[54]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…
p. 33
38Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 731 cita
[55]it requires the majority of the members of each chamber (not merely the majority of participants in the debate). This, of course, increases the veto power of the opposition. a b rief H istory of C olombia ’ s s ubnational i ssues Since the independence from Spain in 1810, the (re) design of subnational institutions…
p. 73
39Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 1, 32 citas
[56]27 Capítulo I Instaurar una tradición: las porfías de la historia nacional En el siglo aparecieron las primeras obras que utilizaron la noción de pasado para consagrar los XIX orígenes de la República. Las condiciones posteriores a la Independencia permitieron que los hombres de letras que elaboraron ejercicios de…
p. 1
[57]la formalización de los dos partidos políticos predominantes en el espectro político colombiano se dio a mediados del siglo. Esta situación se consolidó en torno a las discusiones XIX sobre temas como los modelos administrativos y económicos que debía aplicar la República naciente, la caracterización de las fuerzas…
p. 3
40Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2011 cita
[58]progreso, tal como lo exigía el modelo liberal burgués que se quería hacer fructificar. He aquí cómo la época li- beral se forjaba críticamente su propio pasado, que servía a su vez de legiti- mación a sus proyectos revoluciona- rios del presente. La historiografía conservadora apa- rece en el ambiente de crisis y de…
p. 201
41Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1641 cita
[60]República (como la piedra litográfica donde se imprimían los patentes de navegación, el sello del museo y la matriz del mapa de la Nueva Granada en 1847). Con base en tales piezas, la representación de la Independencia que se constituía articulaba los diferentes periodos de dicho proceso, empezando por la creación de…
p. 164
42Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 161 cita
[61]Normal Superior comenzó a manifestarse una reacción contra la interpretación tradicional de la historia. En 1941 apareció el libro pionero de Luis Eduardo Nieto Arteta,⁶ cuyos aspectos novedosos se relacionaban con la temática de la historia económica, con las fuentes, especialmente las memorias de los secretarios de…
p. 16