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Ensayo · Independencia · 1810–1831

La Patria Boba

Entre 1810 y 1816, el Nuevo Reino de Granada ensayó no una sino múltiples soberanías provinciales que redactaron constituciones propias, levantaron ejércitos separados y se hicieron la guerra antes de enfrentar a España. El debate sobre si esa fragmentación fue destino estructural o error contingente define cómo se lee todo el constitucionalismo colombiano posterior.

17 min de lectura3.614 palabras53 documentos85 fragmentos
La Patria Boba
Actualizado 23 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La fragmentación de 1810-1816 tuvo raíces estructurales reales: el Nuevo Reino de Granada era un archipiélago de ciudades-cabildo con soberanías corporativas sedimentadas desde el siglo XVI, y la doctrina pactista que revirtió la soberanía al pueblo ante el cautiverio de Fernando VII se ejecutó simultáneamente y de forma autónoma en cada provincia, no irradiada desde Santafé. Sin embargo, la guerra civil entre centralistas y federalistas —el cisma Nariño-Torres, la defección de Baraya en marzo de 1812, los choques de Ventaquemada en diciembre de ese año, la negativa de Antioquia a subordinar sus tropas durante la campaña del sur— no se deduce de la geografía sino de cálculos faccionales concretos que agotaron militarmente a la Primera República antes de que Morillo desembarcara en 1815. La unificación efectiva de Cundinamarca y las Provincias Unidas solo se consumó el 12 de diciembre de 1814, con la expedición española ya en camino, lo que sugiere que el shock externo remató un experimento debilitado desde dentro pero no necesariamente condenado. El legado fue duradero: la soberanía provincial cristalizada en las constituciones de la Patria Boba trazó la matriz de los ocho estados soberanos de 1863 y la tensión centralismo-federalismo recorrió todo el siglo XIX hasta la Regeneración de 1886.

La tensión

La historiografía oscila entre tres posiciones que no se dejan conciliar fácilmente. La lectura estructuralista —apoyada en la secuencia simultánea de juntas entre mayo y agosto de 1810, en la composición corporativa de esas juntas y en la densidad constitucional sin paralelo en Hispanoamérica (ocho constituciones provinciales entre 1811 y 1815)— sostiene que el federalismo fue descripción sociológica de lo que ya existía, no importación ideológica ni inmadurez, y que la soberanía provincial fue la única forma políticamente viable de organizar un territorio sin centro. La lectura contingentista replica que otras regiones hispanoamericanas con geografías igualmente fragmentadas —Buenos Aires, Santiago— no derivaron en guerras civiles internas antes de enfrentar a España, y que el cisma entre Nariño y Torres, junto con la defección de Baraya y la negativa de Antioquia a subordinar sus fuerzas, fueron decisiones personales y faccionales, no emanaciones de la geografía. Una tercera posición, externalista, argumenta que ninguna configuración interna habría resistido una expedición de veteranos napoleónicos: Cartagena resistió ciento dos días de sitio y perdió cerca de un tercio de su población antes de caer el 6 de diciembre de 1815, y el resto del país cayó en los diez meses siguientes. El punto de mayor tensión es la unificación tardía de diciembre de 1814: si la convergencia estaba en marcha cuando Morillo zarpó, el centralismo republicano posterior sería hijo del shock externo y no del fracaso interno, lo que rehabilita el federalismo provincial como vocación truncada y no como error; si la unificación llegó demasiado tarde para ser defensiva, la lectura contingentista recupera su fuerza. La ausencia de un organigrama completo de las tropas de la Patria Boba —señalada por Thibaud como laguna historiográfica mayor— impide zanjar empíricamente la pregunta sobre el costo militar concreto del cisma.

Temas
Federalismo y centralismo en ColombiaPactismo hispánico y soberanía provincialConstitucionalismo neogranadino (1811-1815)Reconquista española y expedición de MorilloTensión centro-región en el siglo XIX colombianoIndependencia hispanoamericana comparada
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Ensayo completo

La lectura

Entre el 20 de julio de 1810 y el 6 de octubre de 1816, el Nuevo Reino de Granada ensayó una república inédita: no una, sino ocho, nueve, diez soberanías provinciales que redactaron constituciones propias, levantaron ejércitos separados y llegaron a hacerse la guerra antes de enfrentar al ejército expedicionario español. Quedó bautizada con desdén Patria Boba, y el nombre pegó porque parecía describir literalmente lo ocurrido: patriotas ilustrados que, teniendo la independencia al alcance, la desperdiciaron en un federalismo fratricida hasta que Pablo Morillo llegó en 1815 a poner orden con diez mil bayonetas.

¿Fue esa fragmentación el destino estructural de un territorio sin centro, la traducción política de un pactismo hispánico que solo podía expresarse por provincias, o el fruto contingente de un cisma faccional entre Antonio Nariño y Camilo Torres Tenorio cuyo costo militar entregó el país a la Reconquista? ¿O fue, más incómodamente, las tres cosas a la vez, sin que ninguna baste por sí sola y sin que su suma alcance a explicar del todo lo ocurrido? La pregunta no es ociosa: de la respuesta —si es que hay una— depende cómo se lee el resto del siglo XIX colombiano. La Constitución de 1832, la reforma federal de 1855, la Confederación de 1858, los Estados Unidos de Colombia de 1863 y la Regeneración de 1886 son variaciones sobre la misma tensión que ya está planteada, entera, en aquellos seis años.

La Patria Boba no es un episodio menor de arqueología política. Es el yacimiento donde se depositó la matriz de todos los conflictos constitucionales colombianos hasta hoy. ¿Fue la fragmentación de 1810-1816 estructural —geografía imposible, ordenamiento borbónico de provincias inconexas, cabildos exclusivistas herederos del pactismo indiano—, y por tanto el centralismo de 1886 una imposición contra natura y las reincidencias federales de 1853 y 1863 no aberraciones sino retornos al cauce? ¿O fue contingente —pelea entre próceres, importación mal digerida del modelo estadounidense, ambición personal de Nariño y de Torres—, y entonces el país existía como unidad viable desde antes y solo faltó una generación capaz de gobernarla, siendo el federalismo posterior la sombra larga de un error y no una vocación?

De la respuesta depende también cómo se juzga a Morillo. Si su expedición llegó a rematar un experimento ya quebrado por dentro, la Reconquista es epílogo de una catástrofe autoinfligida. Si llegó a interrumpir un proceso de convergencia en marcha —la unificación militar de fines de 1814 sugiere que sí lo había—, entonces el centralismo republicano posterior es hijo del shock externo, no del fracaso interno, y el país que emergió en Cúcuta en 1821 y en Bogotá en 1832 no expresó la voluntad neogranadina sino la forma que le dejó la violencia realista. Ninguna de las dos versiones se deja despachar sin resistencia.

Hay dos lecturas fuertes en pugna, y una tercera que las tensa desde el flanco. La primera lee la fragmentación como necesidad estructural. El Nuevo Reino de Granada nunca había sido, en rigor, un reino: era un archipiélago de ciudades —Cartagena en el Caribe, Santa Marta en su rivalidad, Mompox en el río, Tunja en el altiplano, Santafé como capital administrativa, Popayán y Cali en el suroccidente, Antioquia encerrada en su montaña— comunicadas con dificultad y organizadas en torno a cabildos que desde el siglo XVI habían sido controlados por los encomenderos principales y sus descendientes. El ordenamiento borbónico del siglo XVIII no unificó ese archipiélago sino que superpuso una capa fiscal —los estancos de tabaco y aguardiente, una carga tributaria multiplicada hacia fines de siglo— sin alterar las estructuras corporativas locales. Las rivalidades documentadas para 1810 entre Mompox y Cartagena, entre Girón y Pamplona, entre Sogamoso y Tunja, entre Ambalema y Honda, no fueron novedad de la crisis juntera: eran las líneas de tensión sedimentadas por dos siglos de gobierno colonial. Cuando la prisión de Fernando VII en Bayona en 1808 abrió el vacío de soberanía, cada ciudad reasumió por su cuenta los poderes que había ejercido siempre a través de su cabildo. El federalismo, en esta lectura, no fue elección ideológica sino descripción sociológica de lo que ya existía.

La segunda tesis, contingentista, subraya otra cosa. La invasión napoleónica desencadenó en toda Hispanoamérica una crisis paralela, y en muchos lugares —Buenos Aires, Caracas, Santiago— los procesos junteros no derivaron en guerras civiles internas antes de enfrentar a España. En Nueva Granada sí. La razón no está en la geografía sino en las personas: Antonio Nariño, traductor de los Derechos del Hombre en 1794 y presidente centralista de Cundinamarca desde septiembre de 1811, y Camilo Torres Tenorio, autor del Memorial de Agravios de 1809, redactor del Acta de Federación del 27 de noviembre de 1811 y presidente del Congreso de las Provincias Unidas. El cisma entre ambos —reforzado por la defección del general Antonio Baraya al bando federalista en marzo de 1812 y por los choques de Ventaquemada del 2 de diciembre de ese año— no fue emanación de la geografía sino cálculo faccional. Sin ese cisma, la Primera República habría podido consolidar su defensa antes de que llegara Morillo. La Patria Boba fue boba por elección, no por destino.

La tercera lectura interviene desde otro ángulo: la que insiste en el carácter externo y contundente del shock reconquistador. Morillo desembarcó con una fuerza expedicionaria de veteranos napoleónicos que ninguna república americana de la época —ni las federadas ni las centralizadas— podía enfrentar en campo abierto sin años de preparación. Cartagena resistió ciento dos días de sitio y perdió aproximadamente un tercio de su población por hambre y epidemia antes de caer el 6 de diciembre de 1815; el resto del país cayó en los diez meses siguientes hasta que Morillo completó la reconquista en los primeros días de octubre de 1816. Ninguna configuración interna habría cambiado el desenlace: la Primera República no murió de sus divisiones sino de una expedición imperial.

¿Cuál pesa más? La pregunta se complica en cuanto uno se acerca a las fechas. Antes de que Santafé constituyera su Junta Suprema el 20 de julio, ya se habían establecido juntas en Cartagena —con acciones tempranas el 22 de mayo y el 14 de junio—, en Cali el 3 de julio, en Pamplona el 4, en el Socorro el 10. Después vinieron Tunja el 25 de julio, Neiva el 27, Girón el 30 y Mompox el 6 de agosto, cuando esta última proclamó una forma de independencia más radical que la de la capital. La secuencia no describe un impulso irradiado desde Santafé sino un movimiento simultáneo y paralelo: cada cabildo actuó por su cuenta invocando la doctrina, próxima al pactismo, según la cual la soberanía revertía al pueblo —es decir, a las corporaciones que lo representaban— cuando el rey quedaba impedido de ejercerla. ¿Puede llamarse a eso improvisación, o hay que llamarlo, más bien, ejecución de un guion sedimentado?

La composición de esas juntas empuja la balanza. En Cartagena, la Junta Suprema se formó por unión del cabildo —considerado el único cuerpo con representación legítima del pueblo— con seis diputados electos por los habitantes de la ciudad y cinco por los cabildos subalternos. La fórmula era corporativa, no democrática en sentido moderno: el pueblo se manifestaba a través de sus cuerpos históricos. El propio Nariño admitió sin eufemismo que en ausencia de mecanismos para consultar a la población entera, unos pocos hombres de luces y crédito se apropiaron temporalmente de la soberanía para dar los primeros pasos. Era una confesión: la revolución de 1810 fue una revolución de élites ilustradas actuando en nombre de un pueblo cuya voluntad efectiva nadie se molestó en medir. ¿Qué clase de república se funda así, y qué queda por defender cuando la expedición llega?

Sobre esa base corporativa se levantó, casi de inmediato, un enjambre de textos constitucionales. La primera Constitución de Cundinamarca fue aprobada el 30 de marzo de 1811 y promulgada el 4 de abril, bajo la presidencia de Jorge Tadeo Lozano; establecía una monarquía constitucional limitada, con separación de poderes, y aún reconocía a Fernando VII como rey —una fórmula que muestra hasta qué punto la ruptura con la Corona era todavía nominal—. Le siguieron la Constitución de Tunja el 9 de diciembre de 1811, la de Antioquia el 21 de marzo de 1812, la de Cartagena el 15 de junio de 1812, y más tarde, ya en plena guerra, las de Popayán en 1814, Mariquita el 21 de junio de 1815, Neiva y Pamplona en 1815. Cundinamarca reformó su propia constitución en junio de 1812. Ninguna otra región de Hispanoamérica produjo, en tan corto tiempo, semejante densidad de escritura constitucional. Cada provincia se dio su propio texto porque cada una se consideraba, con arreglo a la tradición pactista, soberana desde el momento en que el vínculo con el rey se había roto.

El Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, firmada el 27 de noviembre de 1811 por los delegados de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja, no fue entonces un experimento juvenil ni una imitación irreflexiva del modelo de Filadelfia. Fue el reconocimiento formal de que la única entidad política viable era una confederación de estados que ya existían como tales antes de firmar. Cundinamarca, bajo la influencia de Nariño, se negó a adherirse —no porque rechazara la soberanía provincial sino porque quería ejercerla en solitario y con hegemonía sobre las demás. ¿Es esto una arquitectura política que se derrumbó, o una arquitectura que apenas había empezado a levantarse?

Y sin embargo. Todo lo anterior explica la forma federal de la Primera República, pero no la guerra civil que la desgarró. Ahí manda otra lógica, y allí es donde la lectura estructural empieza a mostrar sus grietas.

En septiembre de 1811, Nariño lideró la campaña política que forzó la renuncia de Jorge Tadeo Lozano y asumió él mismo la presidencia de Cundinamarca. Desde ese momento, el conflicto dejó de ser entre modelos constitucionales y pasó a ser entre dos hombres y sus bandos. Torres, elegido presidente del Congreso de las Provincias Unidas, redactó su constitución inspirándose en el modelo estadounidense. Nariño se atrincheró en Cundinamarca. En marzo de 1812, Antonio Baraya, hasta entonces oficial de Nariño, se pasó al bando del Congreso; fue defección, no reconversión ideológica. El 2 de diciembre de 1812, las tropas de Cundinamarca y las del Congreso chocaron en Ventaquemada; las cundinamarquesas se retiraron. Baraya intentó luego tomar Santafé y fue derrotado. Nariño consolidó su victoria táctica pero no logró unificar el país. ¿Cuánto de esto habría ocurrido en ausencia de dos temperamentos personales concretos? La pregunta incomoda a la lectura estructural, que no tiene manera de responderla desde su propio vocabulario.

Mientras esto ocurría, España se recomponía. Fernando VII fue restaurado en 1814 y preparó de inmediato la expedición pacificadora al mando de Morillo. La Primera República tenía apenas dos años para prepararse. Los usó, en cambio, para prolongar su guerra interna. En 1813, Nariño emprendió una campaña hacia el sur contra los realistas de Pasto —una operación que en principio combinaba fuerzas centralistas y federalistas—, pero las autoridades de Antioquia, encabezadas por su comandante Gutiérrez y el gobernador Corral, rehusaron poner sus tropas bajo su mando invocando la soberanía provincial. Nariño marchó con un ejército desnudo, descalzo, sin comer durante tres días, con oficiales incapacitados por enfermedad. La derrota era previsible.

En el Caribe, la escena se repitió en clave paralela. Simón Bolívar, entonces comandante de un ejército del Congreso, en lugar de marchar contra los realistas de Santa Marta conforme a las órdenes recibidas, se dejó arrastrar por su rivalidad con Manuel del Castillo, comandante de Cartagena, y terminó en un enfrentamiento entre patriotas. El 8 de mayo de 1815, Bolívar renunció al mando en el cuartel de La Popa y se embarcó hacia Jamaica. Cartagena quedó sola frente al sitio que Morillo puso pocas semanas después.

La unificación llegó tarde y forzada. A fines de 1814, tropas del Congreso atacaron Bogotá; el presidente de Cundinamarca renunció el 12 de diciembre de 1814. Las Provincias Unidas y Cundinamarca por fin formaban un solo cuerpo político. Pero Morillo ya había zarpado. ¿Cuántos meses habrían bastado para que aquella unificación se consolidara en algo defensivo? ¿Uno? ¿Doce? ¿Cinco años? Nadie puede saberlo, y ahí empieza el problema.

Cuando la expedición desembarcó, la Primera República tenía apenas meses de unificación efectiva y un aparato militar exhausto por tres años de guerras civiles. Morillo procedió con sistematicidad. Tomó Cartagena el 6 de diciembre de 1815 tras el sitio de ciento dos días; entre dos mil y dos mil quinientos habitantes huyeron en trece embarcaciones corsarias antes de la caída y muchos murieron en el mar. Cuando las tropas entraron, encontraron cadáveres en las calles y casas, un olor casi insoportable, y una población reducida al llanto. En el trayecto hacia Bogotá, en Mompós, hizo ahorcar a varios patriotas y ordenó decapitar el cadáver del teniente coronel Fernando Carabaño para exhibir su cabeza en un palo.

Instalado en Santafé, montó el aparato represivo: el Consejo de Purificación y la Junta de Secuestros, esta última encargada de confiscar y vender los bienes de los insurgentes para financiar el ejército expedicionario. En 1816 fueron fusilados Camilo Torres Tenorio, Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano, José María Carbonell, Antonio Villavicencio, José María Cabal —la élite ilustrada que había redactado las constituciones, dirigido las juntas, escrito los memoriales—. A 1816 se lo llamó el año más negro de la revolución americana. Policarpa Salavarrieta sería fusilada en 1817. Morillo completó la reconquista en los primeros días de octubre de 1816.

Ese fue el shock. Y la magnitud de la represión, más que las batallas mismas, es lo que marca el punto de inflexión. La Primera República no fue simplemente derrotada militarmente: fue decapitada. Los hombres que habrían podido, en la década siguiente, negociar la síntesis entre la tradición provincial y una arquitectura común —los que habían escrito las constituciones de 1811 y 1812, los que habían llevado a Cundinamarca a reformarse en 1812, los que en 1814 empezaban a articular un cuerpo federal viable— fueron eliminados físicamente. El vacío que dejaron habría de ser llenado, tras la reconquista bolivariana de 1819, por una generación militar formada en la lucha, con otra sensibilidad política y otras urgencias. ¿Qué constitución habrían escrito Torres o Caldas en 1821 si hubieran estado vivos? La pregunta no admite respuesta, y por eso mismo pesa.

Aquí es donde las tres lecturas se estorban entre sí. La Patria Boba fue simultáneamente inevitable en su forma y autodestructiva en su desarrollo, y ambas cosas hay que sostenerlas al mismo tiempo, sin que una absuelva a la otra.

Fue inevitable en su forma federal porque no había otro material político con el que trabajar. El Nuevo Reino de Granada de 1810 no era una nación esperando ser liberada: era una geografía de ciudades corporativas con cabildos exclusivistas, con rivalidades sedimentadas por dos siglos, con una experiencia de autogestión local reciente en el movimiento comunero del Socorro de 1781, y con una doctrina pactista que autorizaba a cada corporación a reasumir la soberanía cuando el rey faltaba. Las juntas de julio y agosto de 1810 no se organizaron en forma federal porque hubieran leído a los federalistas de Filadelfia —Torres los leyó, sí, pero después— sino porque esa era la única forma en que la soberanía podía expresarse en un territorio sin centro hegemónico real. Que Santafé, por ser capital administrativa, pretendiera dirigir el movimiento, no la hacía capital política de un país que no se sentía uno. La densidad y simultaneidad de las constituciones provinciales —Cundinamarca, Tunja, Antioquia, Cartagena, Popayán, Mariquita, Neiva, Pamplona, todas entre 1811 y 1815— no fue caos: fue laboratorio. Ese trabajo no se perdió: reaparece con nombres nuevos en la Constitución de 1832 y sus cámaras provinciales autónomas, en la reforma federal de 1855, en la Confederación Granadina de 1858 promovida —no por casualidad— por una constituyente conservadora, y en los Estados Unidos de Colombia de 1863 con sus ocho estados soberanos. Que el federalismo colombiano haya sido inaugurado formalmente por conservadores en 1858 desmiente la simplificación centralismo igual conservador, federalismo igual liberal: el federalismo fue matriz territorial, no bandera partidaria.

Pero fue autodestructiva en su desarrollo porque el pactismo provincial no obligaba a los próceres a hacerse la guerra: eso lo eligieron ellos. El cisma entre Nariño y Torres, la defección de Baraya en marzo de 1812, los choques de Ventaquemada en diciembre, la negativa de Antioquia a subordinar sus tropas a Nariño en 1813, la rivalidad entre Bolívar y Castillo que consumió al ejército del Caribe en 1815: todo eso fue faccionalismo, no geografía. La lectura estructural explica por qué la Primera República tomó forma federal, pero se queda corta para explicar por qué esa forma federal fue incapaz de definir sus propias competencias, por qué los ejércitos operaron separados en 1813 en lugar de fusionarse, por qué la unificación tuvo que llegar por conquista interna a fines de 1814 en vez de por pacto en 1811. La Confederación jamás definió con claridad la relación entre estados y gobierno confederal, y ese fue un problema político, no geográfico. Lo demostró Estados Unidos, cuyo pacto federal, tras crisis y guerra civil, encontró mecanismos de acomodo. Los neogranadinos no tuvieron tiempo, y no lo tuvieron porque lo gastaron en pelearse entre sí. ¿Pero es que iban a tenerlo alguna vez, con Morillo cruzando el Atlántico?

El shock de Morillo, por su parte, fue determinante y no meramente acelerador. La unificación de 1814-1815 sugiere que el proceso de convergencia había empezado; con dos o tres años más, sin expedición imperial, habría podido cristalizar alguna síntesis. La expedición cortó el experimento antes de que pudiera corregirse, y la represión eliminó a la generación capaz de corregirlo. Que el centralismo emerja como fórmula dominante en la Gran Colombia bolivariana de 1821 y en la Constitución de 1832 no expresa una vocación interna del país sino la forma que le impuso primero la reconquista española y luego la victoria militar de una generación de guerra. El federalismo que reaparece en 1853 y 1863 no es aberración ni copia extranjera: es el retorno del ADN provincial que Morillo había interrumpido pero no borrado. ¿O sí lo borró, y lo que vuelve en 1853 es otra cosa que apenas se parece?

Ninguna de las tres lecturas basta por sí sola, y las tres juntas no arman una respuesta limpia sino una constelación de tensiones. La forma federal fue estructural; la guerra civil interna fue contingente; la derrota final fue externa. Reducirlo a una de las tres es empobrecer la escena. Sostener las tres a la vez es aceptar que la Patria Boba fue un experimento constitucional genuino, ensayado sobre una matriz territorial que no admitía otro punto de partida, saboteado por sus propios protagonistas y clausurado por una expedición imperial. El mote de boba es injusto: la boba fue la generación que lo intentó todo a la vez y no tuvo tiempo de aprender de sus errores. El país siguió aprendiendo por ella, a lo largo de todo el siglo XIX, sin lograr nunca cerrar el debate que aquellos seis años dejaron abierto.

Queda un residuo que ninguna de las tres lecturas absorbe del todo, y que devuelve la pregunta al lector antes que resolverla. La disonancia entre el pactismo hispánico y el modelo estadounidense en la escritura constitucional de 1811 es la primera fisura. Que Torres se inspiró en Filadelfia para el Acta de Federación está fuera de discusión; que las juntas de 1810 se organizaron según la doctrina de la reversión de la soberanía al pueblo, también. ¿Cómo se articularon ambas tradiciones en la práctica cotidiana de la Confederación? ¿Qué categorías se usaron para negociar entre estados, qué vocabulario para dirimir competencias? El lenguaje constitucional adoptado convivió con prácticas políticas heredadas de la colonia, y esa convivencia no fue armónica sino tensa. Nadie ha medido esa tensión con la finura que exige.

Más incómoda aún es la cuestión popular. Las constituciones provinciales proclamaron la igualdad abstracta de los ciudadanos ante la ley —la de Antioquia establecía que ningún hombre, clase o corporación podía ser más gravado que el resto— pero no alteraron las estructuras del cabildo exclusivista ni incorporaron efectivamente a los sectores populares. La confesión de Nariño sobre los hombres de luces y crédito que se apropiaron de la soberanía es una ventana a esa realidad, y explica en parte por qué la Primera República no logró movilizar resistencia masiva contra Morillo: no había suficiente pueblo dentro de la república para defenderla. ¿Cuánto de la derrota de 1816 se debe a esa fragilidad social —distinta de la fragilidad militar? La pregunta cuestiona simultáneamente a las tres lecturas mayores, y ninguna la contesta bien.

Y al fondo queda el contrafáctico. Si Morillo hubiera fracasado —si la expedición hubiera naufragado, si las guerras europeas hubieran obligado a Fernando VII a retirarla—, ¿habría el federalismo neogranadino encontrado su acomodo? La unificación de 1814-1815 tira hacia el sí; la persistencia de la fragmentación en 1832, 1853 y 1863 tira hacia el no. Formular la hipótesis obliga a distinguir lo que la Primera República fue de lo que pudo haber sido, y a no confundir el desenlace con el destino. La distinción es tajante y consecuente, aunque —o precisamente porque— nadie va a saber nunca de qué lado habría caído.

Ahí está la pregunta que sobrevive a las tres tesis, y que este ensayo prefiere dejar en pie antes que clausurar: si aquellos seis años fueron una república que fracasó o una república que fue interrumpida antes de poder fracasar por su cuenta. La historia de Colombia se escribió sobre esa distinción no cerrada, y quizá por eso sigue, tantas veces, volviendo a 1810.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

53 documentos · 85 fragmentos de referencia
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 31, 40, 453 fragmentos
[1]

mundo cambió para millones de personas que habitaban la América española. En este capítulo se examinan dichas transformaciones ideológicas, políticas, económicas y territoriales para el caso de Colombia, 6 las cuales estaban inextricablemente ligadas a los cambios que ocurrían simultáneamente en el contexto del mundo…

p. 31
[10]

más radical de santafereños, conocidos como los “chisperos”, se encargó de dificultarle a la Junta Suprema de Santafé la moderación de sus decisiones iniciales. A consecuencia de ello, el 26 de julio, la Junta finalmente declaró que no reconocía al Consejo Supremo de Regencia, marcando un momento decisivo: ninguna…

p. 40
[20]

soberanía reside esencialmente en la totalidad de sus ciudadanos”. 11 De este modo, la primera Constitución de Colombia estableció una monarquía limitada e incluyó principios como el de la separación de poderes y los derechos del hombre y del ciudadano, y, en últimas, fue el texto que sentó el precedente para…

p. 45
02Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 29, 129, 1323 fragmentos
[2]

guerra han de tener, será sola y exclusivamen - te dirigida a obtener la mayor facilidad y la mejor ilustración del Pueblo Español, tan horriblemente apurado hasta este día. Las Cortes Generales de la Monarquía Española, después de haber estado por tanto tiempo omitidas, se han de juntar por la primera vez el día del…

p. 29
[33]

a favor del Congreso del Reino fracasó, porque no se pudo negociar un consenso para resolver el problema de la representación nacional en este cuerpo, y así las provincias, siguiendo el ejemplo de Santa Fe y Cartagena, prefirieron retener en sí mismas las soberanías que habían reasu - mido en 1810. La afirmación de…

p. 129
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247 Pero el 8 de mayo siguiente, al renunciar en el cuartel de La Popa al mando del ejército del Gobierno general, tuvo que reconocer que los dirigentes del Estado de Cartagena habían preferido “la guerra civil, la anarquía y la propia aniquilación”, antes que ponerse a sus órdenes para marchar contra las autoridades…

p. 132
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 106, 112, 1163 fragmentos
[3]

los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…

p. 106
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padres de familia de cada parroquia, para que el 11 de fe- brero de 1811 eligieran diputados al Colegio Electoral Constituyente. La Constitución, de cor- te monárquico-republicana, fue aprobada el 30 de marzo de 1811 y promulgada por el presiden- te Jorge Tadeo Lozano el 4 de abril de ese año. Mediante el Acta de…

p. 112
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constituciones. Camilo Torres defendió la tradición de los cabildos autónomos, pues consideraba justo que las provincias ejercieran su soberanía. 360 AT PTA La Patria Boba vincia de Tunja se separaron Chiquinquirá, Villa de Leiva, Muzo y Sogamoso, y de la provincia del Socorro, Girón y Vélez; posteriormente lo hicie-…

p. 116
04Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 941 fragmento
[4]

americanas y acataron las decisio- nes de la Junta Central, la Regencia y las Cortes Es- panolas; otras juntas fueron autonomistas, como la que se organiz6 en Santa Fe de Bogota el 20 de julio de 1810, partidarias de una autonomia de los gobiernos provisionales de Espana y guardadoras de los derechos de Fernando VII.…

p. 94
05Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 451 fragmento
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poder mientras se restauraba la autoridad del monarca español. Durante la Independencia, los criollos desarrollaron una amplia argumentación para sostener que tenían derecho a hacer la guerra y rebelarse contra las autoridades injustas. Al comienzo de las perturbaciones, se argumentó con timidez y en nombre de los…

p. 45
06Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 63, 692 fragmentos
[6]

convincentes razones jurídicas. En el cabildo del 25 de mayo en Buenos Aires, declaró Juan José Castelli: «La España ha caducado en su poder para con la América, y con ella las autoridades que son su emanación. Al pueblo corresponde reasumir la sobe- ranía del monarca, e instituir en representación suya, un gobierno…

p. 63
[28]

También ha interpretado equivocadamente el señor Samper la actitud política de Antonio Nariño. Oigámoslo: «Es incuestionable que cuando Nariño publicaba los Dere- chos del Hombre, a fines del siglo pasado, y conspiraba con otros criollos neogranadinos, por el anhelo de ver emancipada a su patria, pensaba y obraba como…

p. 69
07La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 119, 1522 fragmentos
[7]

dado a un hombre designando a la elección individual y razonada de un candidato”. 22 En esta perspectiva, para Rosanvallon, la idea del derecho al sufragio es incon- cebible “si no se reconoce la soberanía del pueblo y el uso del procedimiento electoral para designar representantes”. 23 Esta idea señala que solo…

p. 119
[12]

de la Independencia. Bogotá: I/M, 2000, p. 25. 22 Sosa Abella, Guillermo. Representación e independencia 1810-1816. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2006, pp. 139-144. 23 Caballero, Diario de la Independencia..., p. 26. 24 Diario Político de Santafé, n.º 24, tomo 1, 24 de noviembre de 1810. La…

p. 152
08Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 33, 402 fragmentos
[8]

to Origins 17 the Seville junta. The town councils did much more than merely complain of the Americans’ unequal representation in the junta or offer the familiar protests concerning the abuses of royal authorities. They went on to formu- late enlightened ideas and true programs for governance. Narv á ez y Latorre…

p. 33
[22]

other, and both attacked surrounding provinces that remained loyal to Spain to force them into their particular sphere of influence. Conflict diminished in 1815 when the United Provinces emerged victorious 24 Chapter One over Cundinamarca, resulting in the unification of the republic. This unifica- tion did not change…

p. 40
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 29, 362 fragmentos
[9]

went on to formulate enlightened ideas and true programs for governance. Narváez y Latorre received instructions from the cabildos of Santafé (known as the “Memorial de Agravios,” or “Memorandum of Grievances”), Popayán, Socorro, Tunja, and Loja, among others. Similarly, he received a document written by Ignacio de…

p. 29
[23]

pro-republic provinces and those that remained loyal to Spain. On the contrary, years of violent skir- mishes and political upheaval facilitated the easy triumph of the occupying forces sent from Spain after Ferdinand VII reassumed the throne in 1814. First, the Republic of Cundinamarca was born on February 19, 1811,…

p. 36
10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 100, 103, 1063 fragmentos
[11]

nomo, sin sujeci ó n al Consejo de Regencia: el 29 de mayo Torres habl ó de “ nuestra independencia y libertad, esta independencia que deb í amos disfrutar desde [...] septiembre de 1808 [...] Ya est á muy cerca el d í a [...] en que se declare y reconozca que somos hom bres, que somos ciudadanos y que formamos un…

p. 100
[16]

ó n. Para formar un gobierno com ú n, si la soberan í a resid í a en el pueblo, ¿ sus representantes deb í an ser los “ cabildos ” o diputados elegidos por los vecinos?, ¿ la representaci ó n de los cabildos deb í a ser igual o proporcional a la poblaci ó n? Si el pueblo estaba formado por los ciudadanos (o vecinos) y…

p. 103
[19]

todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…

p. 106
11Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 83, 872 fragmentos
[13]

acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…

p. 83
[77]

se suprimieron los departamentos y el territorio quedo dividido en provincias, ratificadas por la Constituci6n de 1832, que fue la que instituy6 el ré- gimen provincial auténomo (articulo 156). A estas provincias pasaron, con el nombre de camara pro- vincial, las camaras de distrito de los extinguidos de- partamentos,…

p. 87
12Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 161 fragmento
[14]

Nueva Granada bari libertad de producción y comercio Esto es, suplantación del modelo e múmico colomial porno de libre mer ciones intemas en materia tario eco- cm tene pe tea y social: Der tro del contexto internacional, Co- ymbia es presenta desde ei funda ción como un país economicamente subdecarrollado, exportador…

p. 16
13Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2511 fragmento
[15]

en nuestra patria. Alcance social: por primera vez se habla en nuestro país de soberanía del pueblo; el pueblo confiere a Amar el cargo de presidente de la junta; cambió la condición de la raza indígena y de los criollos. Los hijos de este suelo pudieron aspirar a los elevados cargos. Alcance económico: dado que esta…

p. 251
14El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 195, 2072 fragmentos
[17]

un Congreso Supremo, decía lo siguiente, respecto a la elección popular de los representantes: «En el estado re- pentino de revolución, se dice que el pueblo asume la sobe- ranía; pero en el hecho, ¿cómo es que la ejerce? Se responde también que por sus representantes. ¿Y quién nombra estos representantes? El pueblo…

p. 207
[35]

pág. 79. 196 Jíndi Jícídneer Ucnsi gravamen sale del peculio del rico» 127. Y la Constitución del Estado Soberano de Antioquia dirá que «ningún hom- bre, ninguna clase, corporación o asociación de hombres puede, ni debe ser más gravada por la ley, que el resto de los ciudadanos» 128. En esta forma, en ambos casos se…

p. 195
15Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 34, 382 fragmentos
[21]

de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…

p. 34
[79]

tierra, la figura del Consejo de Estado como una institución asesora del Gobierno para los li - neamientos más generales. Esa propuesta fracasó, por hechos ampliamente estudiados por la historia constitucional nacional. Como consecuencia de lo anterior, el 29 de febrero de 1832 se expide la Carta Política que modifica…

p. 38
16Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 1521 fragmento
[24]

paña en contra de Lozano y los federalistas, que culminó con la renuncia del presidente, y la nominación de Nariño en el cargo de mando supremo. Pero por ese entonces ya se había reunido un nuevo con greso en Santa Fe, el 15 de septiembre de 1811, al que habían asistido representantes de todas las provincias que se…

p. 152
17Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 182, 189, 4223 fragmentos
[25]

Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…

p. 422
[30]

a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…

p. 182
[43]

regiones del Reino en el seno de los cuerpos que van a operar en Venezuela. El retomo de las fuerzas de la Campaña Admirable, la operación combinada de los dos ejércitos, centralistas y federalistas, en el sur al mando de Nariño en 1813, y luego la fusión final de todas las fuerzas a fines de 1814, amalgama cuerpos y…

p. 189
18Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 182, 189, 4223 fragmentos
[26]

Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…

p. 422
[31]

a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…

p. 182
[42]

regiones del Reino en el seno de los cuerpos que van a operar en Venezuela. El retomo de las fuerzas de la Campaña Admirable, la operación combinada de los dos ejércitos, centralistas y federalistas, en el sur al mando de Nariño en 1813, y luego la fusión final de todas las fuerzas a fines de 1814, amalgama cuerpos y…

p. 189
19Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 14, 17, 223 fragmentos
[27]

del mando de Castro de la nación para combatir a los federalistas de Tunja, capitaneados por Antonio Baraya, cuyos enfrentamientos con los centralistas ponían en peligro las todavía endebles conquistas logradas por los patriotas, dos años después de los hechos del 20 de julio. Manuel Benito de Castro 21 22 Presidentes…

p. 17
[34]

ocasiones aplicó penas de prisión. Sin embargo, pese a haberse opuesto a incorporar a Cundinamarca a los acuerdos fede- ralistas, proponía que, como estado indepen- diente, se aliara a las demás provincias para de- fenderse de la agresión española. Era tal su resistencia a las citadas tesis, que la posición que adoptó…

p. 22
[38]

circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…

p. 14
2030 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 311 fragmento
[32]

y Electoral. Se expidió una nueva constitución, similar a la norteamericana. Se eligió presidente del Congreso a Camilo Torres y como presidente de Cundinamarca a Antonio Nariño. Se intensificaron las tensiones entre Tunja y Bogotá. Mariquita, El Socorro, Chiquinquirá y Muzo se anexaron a Santa Fe. Y ahí estalló la…

p. 31
21La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1031 fragmento
[36]

que habría de alcanzarse s i guiendo las leyes eternas de la naturaleza y la razón. Es esta concepción integral de la transformación de la sa - ciedad humana, con sus implicaciones revolucionarias, la que anima a pensadores como Rousseau a escribir tratados como el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los…

p. 103
22Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 132, 1822 fragmentos
[37]

más interés lo sucedido bajo los Borbones. 105 Humboldt (H-7), tomo 4, pág. 3. 106 Humboldt (H-7), tomo 4, pág. 4. En el Manifiesto sobre los motivos que han obligado al Nuevo Reino de Granada a reasumir los derechos de soberanía… (Bogotá, 1810), escrito por Camilo Torres y Frutos Joaquín Gutiérrez, y aprobado por la…

p. 132
[73]

libertad económica, y creían que lo demás vendría por añadidura. Proteccionista también, por lo que parece, fue Eloy de Valenzuela, partidario de la diversificación de la pro- ducción —combinación de la agricultura, la minería y las manufacturas—; hace además observaciones dignas de atención sobre la elasticidad de…

p. 182
23Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 101 fragmento
[39]

Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…

p. 10
24Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 5491 fragmento
[40]

franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…

p. 549
25Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 761 fragmento
[41]

from the mon- archy was not yet visible on the horizon. Caldas’s writings were nevertheless easily repurposed by Caldas’s mentees a generation later, when independence was not only thinkable, but also almost at hand. The Liberators adapted Caldas’s writings on nature, ter- ritorial and human, in order to convince…

p. 76
26Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · p. 47, 674 fragmentos
[44]

«¡Primero la muerte que entre - gar a nuestro general!». Nariño, en efecto, era el ídolo del pueblo por su afabilidad y política, por su valor, y sobre todo por la unión y concordia que acababa de establecer con la Iglesia y el clero. Nariño, entusiasmado, arengó elo - cuentemente, y concluyó diciendo que éramos…

p. 47
[45]

«¡Primero la muerte que entre - gar a nuestro general!». Nariño, en efecto, era el ídolo del pueblo por su afabilidad y política, por su valor, y sobre todo por la unión y concordia que acababa de establecer con la Iglesia y el clero. Nariño, entusiasmado, arengó elo - cuentemente, y concluyó diciendo que éramos…

p. 47
[46]

estado de nuestro ejér - cito era lamentable; aunque nuestras pérdidas en Calibío no habían sido muy considerables, teníamos muchas bajas por las enfermedades, y varios oficiales y soldados estaban literalmente imposibilitados para continuar una marcha forzada, por terrenos como los que median entre Popayán y Pasto.…

p. 67
[47]

estado de nuestro ejér - cito era lamentable; aunque nuestras pérdidas en Calibío no habían sido muy considerables, teníamos muchas bajas por las enfermedades, y varios oficiales y soldados estaban literalmente imposibilitados para continuar una marcha forzada, por terrenos como los que median entre Popayán y Pasto.…

p. 67
27El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 531 fragmento
[48]

el prop ó sito de Bol í var fu é ir a contrarrestar ante el Congreso de Tunja, con el cual ten í a claros lazos, la Indisposici ó n contra é l, motivada por su fracaso militar reciente a manos de Boves y el descalabro de la ef í mera Segunda Rep ú blica Venezola na 17. Hab í a quiz á tambi é n una rivalidad con…

p. 53
28El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4111 fragmento
[49]

reconocer la nueva Constitución; se hacía inevitable una guerra civil. Bolívar debió someter la ciudad [de Cartagena]. Con dos mil hom- bres se dirigió otra vez a la costa para atacar nuevamente a los españoles. Pero sus fusiles no pasaban de quinientos, 205 Antonio Ricaurte Lozano (1786-1814), militar neogranadino,…

p. 411
29¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 39, 512 fragmentos
[50]

biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…

p. 51
[68]

itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…

p. 39
30La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 831 fragmento
[51]

regiones más extensas e importantes, el Caribe colombiano y el Cauca grande, en manos de los españoles y vastos territorios, más de dos tercios, en manos de nadie. Uno puede imaginarse el rostro con el que Cartagena recibió al triunfante Morillo y su ejército de reconquista el 6 de diciembre de 1815, luego de todo un…

p. 83
31Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 1741 fragmento
[52]

surrender to the Spaniards, many succumbing on the way. Conditions did not improve with their departure. On  December alone,  inhabitants expired in the streets of Cartagena. In view of the disas- ter, the government ordered the evacuation of the city. Gathered on thirteen crowded corsair boats, , to ,…

p. 174
32Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 1741 fragmento
[53]

surrender to the Spaniards, many succumbing on the way. Conditions did not improve with their departure. On  December alone,  inhabitants expired in the streets of Cartagena. In view of the disas- ter, the government ordered the evacuation of the city. Gathered on thirteen crowded corsair boats, , to ,…

p. 174
33Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 57, 612 fragmentos
[54]

Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…

p. 57
[55]

conjunto de leyes podemos rescatar algunos de sus artículos que se orientan al mantenimiento de las propiedades secuestradas. Mediante los procedimientos de secuestros, el Virreinato de Nueva Granada y su capital Santafé de Bogotá se convirtieron en la región administrativa de mayor fortaleza para la “pacificación”,…

p. 61
34Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · p. 1031 fragmento
[56]

102 En lo moral era un hombre imperioso y frío, cruel por sistema más que por inclinación, con arranques espontáneos de franqueza y aun de generosidad in- termitente, pero desconfiado y sujeto a accesos de ira que lo ponían fuera de sí 36. El chileno Diego Barros Arana refiere que es- tando Morillo en Mompós, a…

p. 103
35Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2341 fragmento
[57]

toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…

p. 234
36Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 1101 fragmento
[58]

hanging, decapitation and shooting, cynically described as ‘pacification’, while peasants were herded into labour gangs to turn the colony into a supply base for Morillo’s army. The year 1816 was the blackest year of the American revolution, the year of the gallows in New Granada and of reaction and retribution…

p. 110
37Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 1151 fragmento
[59]

Hhhong (ss * i presidente de las Provincias Unidas de Nueva Gra- “ ti: nada, Camilo Torres. Morillo volvid a Venezuela de- jando al pais en aparente sumision. La represion fernandina estuvo en el origen de un cambio profundo en la contienda civil, pues forz6 a los americanos a unificar sus esfuerzos, hasta entonces…

p. 115
38Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1081 fragmento
[61]

naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…

p. 108
39Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 581 fragmento
[62]

las zonas aledañas. Al lado de los centros adm inistrativos estabilizados por una base ag ro p e cuaria bien consolidada y de los pueblos m ineros m ás inestables, aparecieron otros poblados españoles que funcionaban com o pu n to s de tránsito en la ru dim entaria red de cam inos. Los puertos caribeños de Santa M…

p. 58
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 311 fragmento
[63]

las Indias 21, que garantizaba la dominación con intuiciones de control y vigilancia, la uniformidad pretendida seguía siendo trastocada por la realidad heterogénea del terri- torio. A este respecto Jaramillo Uribe anota: Diversas culturas, diversas densidades de población, diferentes territorios geográficos,…

p. 31
41Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1581 fragmento
[64]

los demás empleos municipales. Como se ha visto los gobernadores recibían su nombramiento de España, y era difícil influir sobre su selección desde una región de las Indias, sobre todo después de que ésta comenzaba a estabilizarse. Pero los cargos de regidores, alcaldes y demás empleos urbanos se proveían localmente.…

p. 158
42Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 176, 1942 fragmentos
[65]

Factores de la vida política colonial: el Nuevo Reino de Granada en el siglo XVIII (1713-1740) 201 gena apenas en septiembre de 1719. Los carta- generos se apresuraron a representar las conve- niencias de que la cabeza del virreinato funcio- nara en esa ciudad. Sus argumentos se ajustaban a las preocupaciones de la…

p. 194
[66]

y de lo mucho que a ellas ocurre, y el que siempre han tenido los alcaldes ordinarios que han ma- nejado la Hacienda en estos lugares retirados, como que lo hacen por un año, sin sueldo y entre sus compatriotas. Pero es menester soste- ner a los puestos y a los que se pusieren; porque es mucho lo que los hacen padecer…

p. 176
43Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 65, 1072 fragmentos
[67]

0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…

p. 65
[69]

texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…

p. 107
44Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 153, 1592 fragmentos
[70]

de importantes haciendas y empresas económicas, fue lo que obligó a los comisionados políticos del Gobierno general de las provincias unidas a nombrar, en 1814, al coronel José Acevedo y Gómez como subpresidente y jefe superior político de la Villa de Zipaquirá y Nemocón para que regulara el abasto de los pueblos y…

p. 159
[76]

651.714 768.847 27 37 Totales 786.983 1.129.174 1.570.859 1.812.582 2.105.622 100 100 FUENTES: El presente cuadro se ha levantado siguiendo la división territorial establecida por la Ley 25 de junio de 1824, que creó para la actual Colombia 4 departamentos y 15 provincias así: depto. de Boyacá, constituido por las…

p. 153
45Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 841 fragmento
[71]

Colonia y en el siglo XVIII.. España extrajo metales y otros recursos de la Nueva Granada desde 1500 [n. e. a.]. LAS POLÍTICAS BORBÓ:\!CAS Y REPCBL!CA:\AS, 1763-1845 generó una cuarta parte de la producción mundial), las autoridades españolas no tuvieron muchos problemas para convertirlo en artículos de consumo. Las…

p. 84
46A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 641 fragmento
[72]

warfare during these years, see Pinto and Torres (2016, pp. 180 – 182). 20 For a broad overview of the fiscal transformation, see Pinto (2018, pp. 158 – 169). 21 Santa Marta authorities debased coinage through changes in both F and N in Equation (2.1) and changes in Q in Equation (2.2). 22 On the Popayán’s copper…

p. 64
47Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 912 fragmentos
[74]

las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…

p. 91
[75]

las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…

p. 91
48Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1241 fragmento
[78]

mismos objeti- vos a nivel nacional. Eran, p u e s, como dos facciones de la misma clase social que luchaban dentro de un mismo marco económico, aunque diferenciadas por regiones. No había muchas divergencias entre estas facciones, en cuanto a la política económica general del país. Ambas estaban de acuerdo en…

p. 124
49Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 fragmento
[80]

de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…

p. 113
50Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 fragmento
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así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…

p. 21
51Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 351 fragmento
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convirtió en la única posible. El segundo rasgo dominante de la Constitución era el amplio reconoci- miento de los derechos y garantías in- dividuales. Abolía por completo la pena de muerte —esto fue lo que mo- tivó los elogios de Victor Hugo— y garantizaba los derechos a la propie- dad, las libertades de pensamiento,…

p. 35
52El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 232 fragmentos
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hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…

p. 23
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hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…

p. 23
53Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 fragmento
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Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…

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