Santafé
“Santafé nació como un gesto mínimo —doce chozas de paja y una iglesia— sobre una meseta que los muiscas habían habitado durante siglos, y creció no por impulso demográfico sino por acumulación institucional: cada nueva instancia de poder colonial…”
En una meseta a 2.600 metros de altitud, sobre un valle que los muiscas llamaron Bacatá —"límite extremo de los campos"—, Gonzalo Jiménez de Quesada mandó levantar el 6 de agosto de 1538 doce cabañas de paja en torno a una iglesia también de paja. Aquel gesto mínimo, hecho en el sitio de recreo del zipa que los indígenas conocían como Teusaquillo, fundó Santafé, capital del Nuevo Reino de Granada y, tres siglos más tarde, capital de la República de Colombia bajo el nombre compuesto de Santafé de Bogotá. La ciudad no nació predestinada: Tunja le disputó la primacía, Cartagena cuestionó su convocatoria, otras provincias resistieron su ascendiente, y sin embargo cada capa institucional —Real Audiencia, virreinato, junta suprema, república— fue sedimentando sobre su damero fundacional una capitalidad que el siglo XIX ya no supo desmontar. Estas páginas recorren esa acumulación: el sustrato muisca, el acto de 1538, el trazado que organizó cuatro siglos de vida urbana, el peso administrativo que la hizo cabeza del reino, la crisis de 1810 que la convirtió en centro juntista y la lenta operación por la que Santafé cedió el nombre a Bogotá sin ceder el poder.
El sustrato muisca
Antes de las cabañas y de la misa, la meseta era muisca. Los pueblos que hablaban chibcha ocupaban las tierras altas de la Cordillera Oriental, en los actuales departamentos de Cundinamarca y Boyacá, con comunidades agrícolas densamente pobladas que impresionaron a los conquistadores por su número y por la abundancia de sus campos. La palabra muisca —o muexca— significaba simplemente "persona" o "gente"; era un gentilicio genérico que convivía con denominaciones particulares según el señor o la patria de cada comunidad, y que apuntaba a una identidad colectiva atravesada por diferenciaciones internas.
La arqueología reconoce en los Andes orientales tres momentos: el período Herrera, hace unos 2400 a 1000 años; el Muisca temprano, entre hace 1000 y 800 años; y el Muisca tardío, entre hace 800 y 500 años. La transición entre el Herrera y el mundo muisca —si fue evolución, conquista o desplazamiento— sigue sin resolverse; en algunos sitios excavados, como Santa Helena, se observa continuidad, pero no puede generalizarse a todo el territorio.
Lo que los españoles encontraron en el siglo XVI era una organización sociopolítica encabezada por dos grandes señores, el Zipa y el Zaque, sostenida por cacicazgos apoyados en ligas o confederaciones militares —como la de Duitama y Sogamoso, o la que los muzos solicitaron a los muiscas contra sus enemigos—. Fray Pedro de Aguado dejó constancia de esas alianzas, que trascendían el ámbito local al menos en la guerra, aunque no llegaron a constituir una estructura política supralocal permanente. Los muiscas no dominaron el conjunto del actual territorio colombiano ni articularon coaliciones comparables al Imperio azteca o al Inca; su influencia se circunscribió al altiplano cundiboyacense.
La memoria indígena, recogida un siglo más tarde por Juan Rodríguez Freile a partir del testimonio del cacique de Guatavita, hablaba de rivalidades intensas entre señores: el de Guatavita habría sido "el rey" y el Bogotá su "teniente y capitán general", que habría cruzado la cordillera con treinta mil hombres para castigar pueblos rebeldes. Otros cálculos, más tardíos, atribuyeron al zipa de Bacatá cuarenta mil hombres en armas y al conjunto muisca cerca de cien mil al momento de la conquista. Son cifras de valor incierto, pero coinciden con la impresión unánime de densidad demográfica.
La economía combinaba agricultura intensiva con pesca en lagunas y ríos —con anzuelos, redes y canales artificiales, las "zanjas y corrales" que se construyeron en la Sabana para criar peces—. Al llegar Quesada, la mesa indígena ofrecía sobre todo maíz condimentado con ajíes, una dieta que los conquistadores encontraron repugnante y que revela hasta qué punto el altiplano tenía cocina propia. Sobre esa densidad —campos abiertos, pueblos escalonados, caminos que ligaban Guatavita, Funza y Bacatá— se recortó el trazado español.
La fundación: 6 de agosto de 1538
Jiménez de Quesada eligió para su fundación el lugar de esparcimiento del zipa, no la Casa de Bogotá donde el señor tenía su centro de poder. Teusaquillo, al pie de los cerros, ofrecía agua, leña, protección de la cordillera y una posición discreta respecto del núcleo indígena. Allí, el 6 de agosto de 1538, se levantaron las doce chozas —que la lectura tradicional interpretó como los doce apóstoles— alrededor de una iglesia de paja donde se celebró la primera misa. Quesada arrancó algunas hierbas, en el gesto ritual con que los conquistadores tomaban posesión de la tierra en nombre del rey.
El acto, sin embargo, no cumplió con todos los trámites que las ordenanzas reales exigían para la fundación formal de una ciudad. La noticia de la muerte del gobernador Pedro Fernández de Lugo empujaba a Quesada hacia la Corte —debía asegurar cuanto antes su derecho sobre las tierras descubiertas— y el conquistador dejó la organización a medias. Por eso Bogotá tuvo dos actos fundacionales: el simbólico del 6 de agosto de 1538, celebrado como fecha canónica, y un segundo, más ajustado a la norma, en 1539. En noviembre de 1538 Quesada actuaba todavía en Bogotá; su partida no fue tan inmediata como sugieren los relatos apresurados, pero sí lo bastante temprana como para dejar la ciudad sin la fundación jurídica plena.
El nombre —Santa Fe— evocaba la villa que los Reyes Católicos habían fundado cerca de Granada durante las guerras contra los moros, y sonaba a Quesada familiar por su origen granadino. Al conjunto de sus conquistas lo llamó Nuevo Reino de Granada, replicando en América la geografía de la reconquista peninsular. Los primeros años, la ciudad transitó entre varias denominaciones: "Bogotá", "Casa de Bogotá", "Valle de los Alcázares de Bogotá", nombres que localizaban el asentamiento en referencia al centro de poder indígena y que convivieron con Santa Fe hasta que esta se impuso como topónimo oficial.
La fundación había sido apenas trazada cuando la ambigüedad del poder colonial estalló sobre la meseta. Poco después del 6 de agosto llegaron dos expediciones rivales: la de Nikolaus Federmann, que había subido desde Venezuela, y la de Sebastián de Belalcázar, que venía del sur tras fundar Popayán y Cali. Los tres capitanes se encontraron en el altiplano y resolvieron llevar la disputa a España. La convergencia no alteró el acto fundacional, pero dejó a Santafé sin fundador presente durante años y marcó desde el inicio su carácter de ciudad disputada, cuya legitimidad se dirimía lejos.
El damero y la piedra
Lo que sí quedó anclado en el terreno fue la retícula. El modelo urbanístico hispanoamericano —codificado por Felipe II en las ordenanzas de 1573, pero precedido por instrucciones a Pedrarias Dávila desde 1513— fragmentaba el espacio en manzanas cuadradas divididas a su vez en cuatro parcelas, formando una malla regular en cuyo centro se abría la plaza mayor. Alrededor de ella se levantaban los edificios que simbolizaban el poder: la iglesia y el cabildo, el altar y la vara. El fundador señalaba la plaza, la iglesia y la casa de gobierno, trazaba las calles y repartía solares siguiendo un plan premeditado.
Santafé obedeció a esa lógica desde el primer día, y esa fue su ventaja sobre otras fundaciones. Cartagena y Santa Marta, en la costa, habían nacido como campamentos militares sin trazado formal; en cambio Santafé, Tunja, Vélez, Cali, Popayán y Pasto se ordenaron desde el inicio con claridad geométrica. La plaza mayor —hoy Plaza de Bolívar— era el centro; la iglesia, el cabildo y las casas de los conquistadores principales se distribuían en las manzanas contiguas. Las calles reales bajaban rectas hasta cortarse en ángulos rectos, y las irregularidades del terreno generaban plazuelas frente a iglesias, esos ensanches menores que las ciudades hispanoamericanas incorporaron como piel del damero.
La iglesia mayor tardó en cuajar en piedra. Donde en 1539 se había levantado una capilla de bahareque y techo de paja, en 1553 se construyó la primera catedral; se derrumbó en 1566 por mala construcción. En 1572 se inició una tercera, que perduró hasta 1805, cuando un terremoto obligó a demolerla y empezar la actual. Esa sucesión de templos sobre el mismo solar es una crónica en cortes verticales: cada catedral fue una capa sobre la anterior, y bajo todas siguió estando el lugar donde Quesada mandó decir la primera misa.
El trazado en damero soportaría todo lo que vino después. La forma urbana colonial fue infraestructura de poder más duradera que los decretos: sobre ella se acomodaron encomiendas, tributos, procesiones, cabildos abiertos y proclamas republicanas. Cuatrocientos años más tarde, cuando Le Corbusier llegó a Bogotá con planos que proponían borrar buena parte del centro, todavía alcanzó a elogiar la cuadra española de ángulos rectos como "buena creación"; el arquitecto que venía a demoler la retícula terminaba, casi a su pesar, reconociendo su eficacia. La república no tuvo que reinventar la ciudad; la heredó ya trazada.
Capital del Nuevo Reino
La preeminencia de Santafé no fue automática. En los primeros años del Nuevo Reino, Tunja disputó la sede de la Real Audiencia. La cuestión se resolvió en 1549 con la creación de la Audiencia en Santafé, y la razón fue estratégica antes que histórica: la ciudad era un cruce de caminos y estaba protegida por la barrera de los cerros, ventaja doble sobre Tunja. Pero la Audiencia se instaló en el altiplano —lejos del mar y de la metrópoli—, y esa lejanía acentuó desde el comienzo el formalismo jurídico y letrado que marcaría al centro del reino.
Los oidores de Santafé se reservaron la legislación sobre las materias que hacían funcionar la economía: la tasación de tributos indígenas, las encomiendas, el trabajo forzado, el reparto de tierras en la sabana, las relaciones con el cabildo. Desde 1549 coincidieron en la ciudad la Audiencia y el establecimiento de las órdenes religiosas, y la evangelización de las comunidades indígenas del Nuevo Reino se pensó, en buena medida, como política de Estado. A partir de 1550 la Audiencia estimuló también la fundación de centros mineros —once entre 1550 y 1560—; en la década siguiente, el presidente Venero se inclinó hacia colonias agrícolas como Villa de Leiva. La institución no solo administraba: dirigía, con desigual éxito, la ocupación del territorio.
El eje Bogotá-Tunja concentró la mayor cantidad de mano de obra muisca y se convirtió en el principal núcleo de encomiendas, latifundios y haciendas de órdenes religiosas y descendientes de españoles. Las encomiendas en la sabana se organizaron sobre clanes o tribus preexistentes; el cacique era el representante del grupo que pagaba el tributo, engranaje indígena de una maquinaria colonial. Alrededor de Santafé se armó, así, uno de los grandes ejes de acumulación económica y política del imperio en tierra firme.
La capitalidad se reforzó con el virreinato. Tras el intento inglés de tomar Cartagena en 1741, la Corona reforzó las defensas del Caribe y envió los primeros virreyes a Santa Fe de Bogotá, reinstaurando el Virreinato de la Nueva Granada. La ciudad pasó a encabezar un territorio que, según la definición geográfica que Francisco José de Caldas fijó en 1808, comprendía el Nuevo Reino, Tierra Firme (Panamá) y la Provincia de Quito. Esa definición —erudita, aparentemente neutra— convertía la primacía política de Santafé en un hecho geográfico dado, y sería después utilizada por los republicanos para naturalizar la capitalidad heredada.
Vivir en Santafé
La ciudad crecía despacio. Ciento treinta y cinco años después de su fundación, hacia 1673, tenía apenas 3.000 habitantes; en 1797 llegaba a 17.000; recién en 1881 una guía directorio calculaba 84.000 —39.000 hombres y 45.000 mujeres—, y el censo de 1929 la ubicó en 224.000. Durante casi tres siglos, Santafé fue una capital pequeña, densa en instituciones y escasa en población, sostenida por el trabajo indígena de la sabana y por una elite letrada cuya autoridad se ejercía más por escritura que por número.
El censo de 1778 del Nuevo Reino ofrece la fotografía del mestizaje: los mestizos de toda clase eran el 46% de la población; los blancos, el 26%; los indios, el 20%; los esclavos, el 8%. Muchos de los que figuraban como indígenas, blancos o esclavos eran ya culturalmente mestizos, y la clasificación por castas escondía un tejido de intercambios cotidianos. Sobre esa base social se articulaba una jerarquía nítida: en la cúspide, la elite formada por conquistadores, sacerdotes y burocracia; en el estrato intermedio, artesanos y constructores surgidos del grupo de sirvientes; en la base, indígenas, mestizos y negros esclavizados que construyeron las ciudades y produjeron los alimentos. La sociedad santafereña mantuvo hasta bien entrada la república una división marcada entre la élite —los "cachacos"— y el pueblo —los "guaches"—, perpetuando el sistema colonial de castas bajo formas nuevas.
La vida cotidiana giraba en torno a la Iglesia, con casi un templo por cuadra a principios del siglo XX, y a un ritmo que las crónicas describen con precisión: pasear por la tarde por la Alameda o el Aserrío, retirarse a la oración para tomar dulce y chocolate, rezar el rosario, recibir visitas, cenar abundantemente a las nueve o diez de la noche, almorzar tamales los domingos. La ciudad era católica, letrada y provinciana; sus grandes eventos eran procesiones y festividades religiosas.
También era vigilada. En 1558, apenas veinte años después de su fundación, la Audiencia Real emitió un decreto que restringía caminar por la ciudad de noche sin causa justificada, bajo las penas previstas en las leyes y ordenanzas vigentes. El pregón corrió a cargo de Juan, un mulato pregonero, en la plaza pública y ante numerosas personas. Un mulato pregonando en la plaza mayor una norma dictada por oidores españoles, ante una multitud mestiza: el orden colonial se decía en voz alta, y hablaba por boca de sus propios súbditos.
1810: el cabildo abierto
Cuando el imperio español entró en crisis, Santafé actuó como lo que era: la capital. El 20 de julio de 1810, en un cabildo abierto convocado bajo la presión popular que pedía la formación de una junta y la prisión de las autoridades españolas, se creó la Junta Suprema de Gobierno. José Acevedo y Gómez redactó el acta —firmada al amanecer del 21— que establecía que toda autoridad quedaría provisionalmente en la Junta hasta que se formara una constitución que asegurara la felicidad pública. La junta se autodefinió como autonomista, guardadora de los derechos de Fernando VII, no como independentista radical; la ruptura vendría después, y desde otros lugares.
El 20 de julio no fue, pese al mito escolar, el primero. Antes se habían formado juntas en Cartagena —el 22 de mayo y el 14 de junio—, en Cali el 3 de julio, en Pamplona el 4 y en el Socorro el 10. Y tras el 20 se sumaron Tunja el 25, Neiva el 27, Girón el 30 y Mompós el 6 de agosto, esta última proclamando ya independencia absoluta. Lo que hizo distinta a la junta de Santafé no fue su fecha sino su pretensión: por ser capital del virreinato, asumió la dirección del movimiento y el 29 de julio convocó a las 22 provincias del reino a enviar un representante cada una para formar un gobierno interino que luego llamaría a una asamblea general.
La respuesta fue inmediata y dura. Cartagena rechazó la convocatoria y calificó a la junta central de "gobierno monstruoso", proponiendo en su lugar un sistema federal con poderes divididos. La disputa entre centralismo bogotano y federalismo provincial —que atravesaría toda la primera república— nació en ese cruce de correspondencias de julio y agosto de 1810. La fragmentación de soberanías fue tal que ciudades subalternas se enfrentaron a sus capitales provinciales: Mompós contra Cartagena, Girón contra Pamplona, Sogamoso contra Tunja, Ambalema contra Honda. La república nacía fracturada.
El 27 de noviembre de 1811, un sector de las provincias aprobó la constitución de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Cundinamarca, bajo la influencia de Antonio Nariño, no se adhirió. La tensión entre el proyecto centralista anclado en Bogotá y el federalismo impulsado por Camilo Torres y otros líderes provinciales configuró la Patria Boba, ese período de guerras internas que precedió a la Reconquista española. En medio de todo, la ciudad sufrió: en 1814 una epidemia de coqueluche y en 1815 una de viruela golpearon a Bogotá —el topónimo empezaba a imponerse— antes de que las tropas de Pablo Morillo llegaran a restaurar el orden colonial con el terror.
De Santafé a Bogotá
La consolidación del nombre Bogotá no fue un acto único sino una lenta operación política. Tras la campaña libertadora de 1819, Simón Bolívar organizó en la ciudad un gobierno patriota provisional y nombró a Francisco de Paula Santander para encabezarlo, antes de proclamar la Gran Colombia en el Congreso de Angostura en diciembre de ese mismo año. Bogotá fue reconocida como capital de la nueva república en virtud de su preeminencia histórica como cabeza del virreinato: no hizo falta decreto especial, la capitalidad venía dada por la inercia de tres siglos.
Pero esa inercia debía justificarse. En 1822 el Partido Libertador —el sector bolivariano— republicó en la Gaceta de Colombia la descripción geográfica que Francisco José de Caldas había hecho en 1808. La operación era sutil: al tomar como punto de referencia el virreinato de Santafé para definir el territorio de la nueva república, la descripción de Caldas convertía la primacía histórica de la ciudad en un dato geográfico neutro, útil para sustentar reclamaciones territoriales expansivas en nombre de Colombia. La autoridad científica del sabio martirizado por los españoles se ponía al servicio de la centralidad bogotana. Lo que era decisión política se leía como hecho natural.
El nombre mismo fue objeto de recomposición. Durante la Colonia la ciudad había sido llamada sobre todo Santa Fe; el compuesto Santafé de Bogotá recuperaba el topónimo indígena Bacatá —"límite extremo de los campos"— y aparecía como designación de la capital, sobre todo en el contexto virreinal. La ciudad recibió el fuero urbano con el título de "muy noble, muy leal y más antigua". En 1811, Jorge Tadeo Lozano propuso llamar Cundinamarca al nuevo Estado —término que ya aparecía en la obra de Lucas Fernández de Piedrahita hacia 1689 para referirse al territorio prehispánico del Nuevo Reino—, y Bogotá pasó a ser capital simultánea de la república y del Estado de Cundinamarca. Ese doble estatus —capital nacional y capital regional— se mantendría, con variaciones, a lo largo del siglo XIX.
Que el topónimo Bogotá terminara imponiéndose sobre Santa Fe es la cicatriz visible de una operación más profunda. Al abandonar el nombre hispano-cristiano y adoptar el indígena, la república hacía una declaración: no era la continuación de la ciudad colonial, sino su superación. Y sin embargo, la operación funcionaba precisamente porque la ciudad seguía siendo la misma: el mismo damero, la misma plaza mayor, las mismas calles reales, las mismas familias criollas ocupando ahora los cargos que antes ocupaban los peninsulares. El nombre cambió; la estructura, no.
Proyección republicana
En 1870 Colombia tenía unos 2.700.000 habitantes; treinta y cinco años después, hacia 1905, había alcanzado 4.100.000, y solo el 10% vivía en las capitales. Bogotá crecía, pero despacio: 2,4% anual entre 1778 y 1880; 3,5% anual entre 1870 y 1918. Junto con Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga se consolidaba como uno de los mayores centros poblacionales del país, en detrimento relativo de otras ciudades de tradición colonial que se quedaban atrás.
La ciudad se pensaba a sí misma con grandilocuencia. Se llamó "Atenas sudamericana" y "ciudad cerebro"; sus élites creían vivir en un centro del universo y seguían los dictados culturales de París desde el siglo XIX. Esa vocación letrada tenía raíces coloniales —la Audiencia, los oidores, las órdenes religiosas, la Expedición Botánica de José Celestino Mutis— y encontró expresión en la prensa temprana: la Gazeta Ministerial de Santafé de Bogotá había aparecido ya en 1810, y La Gaceta de Cartagena de Indias en 1812. La capital escribía sus propios decretos, sus periódicos, sus tratados, sus tertulias: gobernar y publicar eran, en Bogotá, oficios contiguos.
A partir de la Constitución de 1886 y la Regeneración, la ciudad empezó a transformarse materialmente. Crecieron las obras públicas, las construcciones civiles y la transformación urbana en toda Colombia, y en Bogotá se consolidaron los tipos arquitectónicos "republicanos" —neoclásicos, historicistas— que marcaron un límite entre el pasado colonial y los cambios del siglo. En 1874 se había iniciado ya la construcción del Panóptico Municipal, hoy Museo Nacional. Al norte del casco antiguo, en 1812, Chapinero era descrito por Pedro María Ibáñez como una pequeña y miserable aldea de unas pocas casas, situada cinco kilómetros al norte de la vieja Santafé; a fines del siglo XIX se convertía en zona de expansión urbana. La ciudad estiraba sus bordes, pero conservaba en el centro la traza del damero fundacional.
El ritmo de la urbanización de la región lo dictó el crecimiento de la capital, y ese crecimiento dio mayor dinamismo al mercado regional. Con todo, el orden social preindustrial y agrario —herencia directa de la colonia— no se alteró sustancialmente hasta las décadas de 1940-1950, cuando la industrialización, la migración masiva y la violencia rural transformaron el país.
Huella
Santafé no desapareció al convertirse en Bogotá. Sus huesos siguen ahí: la Plaza de Bolívar sigue siendo la Plaza Mayor de 1538, con la catedral —cuarta en el sitio— y el Palacio Liévano ocupando los solares que Quesada distribuyó; La Candelaria conserva la retícula original, los muros de tapia pisada y algunos balcones tallados que sobrevivieron a los terremotos, los incendios y las modernizaciones sucesivas. El nombre indígena Bogotá recuperó su primacía; el nombre hispano Santa Fe subsiste en la denominación oficial, Bogotá D.C., que hasta 2000 fue Santafé de Bogotá D.C.
La capitalidad, mientras tanto, se ha reforzado. La ciudad que en 1673 tenía tres mil habitantes tiene hoy más de ocho millones y concentra una parte desproporcionada del poder político, económico y cultural del país. Los agravios regionales que en 1810 llevaron a Cartagena a rechazar la convocatoria juntista como "gobierno monstruoso" y a Cundinamarca a negarse a las Provincias Unidas siguen alimentando disputas contemporáneas sobre el centralismo bogotano. La pregunta de si Colombia debe ser leída desde su capital o contra ella —la pregunta que Camilo Torres y Antonio Nariño se hicieron desde bandos opuestos— sigue abierta.
Lo que la fundación de 1538 dejó en pie fue menos una ciudad que un dispositivo: un damero apoyado en los cerros, una plaza donde se pregonan decisiones, un sistema de calles que ordenó primero encomiendas y después ministerios. Sobre esa plataforma se acomodaron la Audiencia de 1549, el virreinato reinstaurado en 1739, la Junta Suprema de 1810, el gobierno patriota de 1819 y la república larga que vino después. Cada nombre —Bacatá, Santa Fe, Santafé de Bogotá, Bogotá— fue una capa; ninguno canceló al anterior. Quesada arrancó hierbas en Teusaquillo, en el sitio de recreo del zipa, y en ese pequeño ritual de posesión quedó inscrito en el paisaje un centro que ni las guerras de independencia, ni los federalismos, ni las modernizaciones sucesivas lograrían desplazar.
El territorio en el archivo
Dónde aparece y con qué se relaciona
Ver las 21 restantes
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
48 documentos · 61 fragmentos01Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 322 citas
[1]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
[2]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
p. 32
02Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 127, 1412 citas
[3]en las que se producía abundante comida, que estaban densamente pobladas. Más adelante, la expedición encontró, en las me- setas y sabanas de Cundinamarca y Boyacá (nom- bres de la actual distribución administrativa de Co- lombia), una agrupación indígena numerosa que fue llamada de los muexas o muiscas desde los pri-…
p. 127
[12]laguna de la Herrera, Zipacón, Tequen- 114 Dibujo explicativo de los diferentes tipos de cerámica muisca. Entre esas variadas formas había piezas de simple utilidad doméstica y otras de uso ritual, como copas, múcuras y figurillas. dama, Zipaquirá, Sopó y Nemocón, y hacia el norte del altiplano en los alrededores de…
p. 141
03Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 451 cita
[4]d en sas selvas de esta vertiente de la cordillera O riental. Finalm ente, a principios de m arzo de 1537, once m eses d esp u és de salir de Santa M arta, unos ciento se tenta hom bres y treinta caballos em ergieron a las planicies an d in as h ab itad a s po r los m uiscas. En las planicies m uiscas, los…
p. 45
04Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 331 cita
[5]de los Andes orientales existiera un nombre en común que los identificara, un gentilicio inconfundible, equivalente, por ejemplo, a “colombianos”. Como pasaré a proponer, eso tampoco quiere decir que las comunidades indígenas de los Andes orientales no tuvieran nada en común, y que ¡e en una especie de vacío cultural,…
p. 33
05Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 235, 3762 citas
[6]de población. Estudios llevados a cabo por José Luis Socarras han confirmado que el maíz fue importante no solo en la segunda ocupación, sino también en la primera. Los estudios de José Vicente Rodríguez en el sitio de Santa Helena han encontraron que la segunda ocupación no se interrumpió hace 650 años, es decir,…
p. 376
[7]triángulo o en línea. Gracias a investigaciones realizadas en diversas partes de los Andes orientales se sabe que las viviendas muiscas medían entre unos 5 y 6 metros de diámetro, si bien existió una enorme diversidad de estructuras, sobre todo en los periodos más tardíos. El Venado, durante la última parte del…
p. 235
06Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1161 cita
[8]relaciones siempre fueron reducidos a guazabaras, las cuales eran rápida- mente ‘desbaratadas’ por los hispanos, lo que obligaba a la huida de los muiscas. Refiriéndose a estas batallas, Aguado dice que los cacicazgos se apoyaban en ligas o confederaciones militares, como la de Duitama y Sogamoso (1: 297-8), o la que…
p. 116
07Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 631 cita
[9]la fertilidad de sus tierras, contaba con una fuerza de cuarenta mil hombres. En un principio, los muiscas creyeron que los españoles eran hijos del sol y de la luna, y habían sido enviados por el creador para castigarlos por sus pecados. El vocablo con el que se referían a los invasores era uchies, conjunción de usa,…
p. 63
08Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 701 cita
[10]1942: 19) aunque para ninguno de esos sitios su cronología es conocida con precisión. Por otra parte, resulta interesante que en las gramáticas figuren los términos chupcua como equivalente a pesquería o pantano, iaia traducido como "red para pescar" y tijisua como "anzuelo" (Uricoechea, 1871: 190 y Acosta Ortegón,…
p. 70
09El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 106, 2882 citas
[11]relati- vamente desarrollada. Luego de que los pacíficos habitantes de la Sabana quedaron sometidos, no sin que dejaran de cometerse al- gunas innecesarias crueldades y asesinatos en la persona de sus jefes, dispuso Quesada construir una ciudad en algún punto favorable y adecuado. Eligió para ello el lugar de es-…
p. 288
[20]fuero urbano con el título de «muy noble, muy leal y más antigua», así como el nombre de Santafé de Bogotá, este último en recuerdo del lugar de recreo de los zipas, jefes de los chibchas, o sea los aborígenes, y que se llamó Bacatá —«límite extremo de los campos»—. Después de ciento treinta y cinco años, Bogotá tenía…
p. 106
10Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 22, 862 citas
[13]salió el 6 de abril del año de 1536 otra expedición de 705 hombres mandada por don Gonzalo Jiménez de Quesada, con el objeto de conquistar las tie- rras situadas a las cabeceras del río Magdalena. Quesada enfermó gravemente en el Carare, lugar en donde dispuso que Juan Gallegos regresase a Santa Marta con los enfer-…
p. 22
[55]de su país natal, por sus simpatías a la causa de la Independencia. El doctor José Fernández Madrid, uno de los discípulos del Padre Isla, desempeñó la Presidencia de las Provincias Unidas de Nueva Granada en 1816. En servicio de tan eleva- do destino hizo un viaje hasta Popayán, en donde renunció el cargo…
p. 86
11Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 101, 1122 citas
[14]half of his party to shipwreck at the mouth of the Magdalena and to disease, insects, and hunger on the march. After easily overcoming armed resistance, Jimenez de Que- sada and his lieutenants occupied the entire Muisca territory and on August 6, 1538, founded the city of Santafe (present-day Bogota, known as Santa…
p. 101
[54]the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…
p. 112
12Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1131 cita
[15]a los que habían venido a caballo y el cuádruple a los capitanes; Quesada recibió 5 partes y se reservaron 10 para Fernández de Lugo. Como ocurría siempre en situaciones similares, a la relativa abundancia de oro correspondía la gran escasez de artículos españoles, y en especial de aquellos más necesarios para las…
p. 113
13Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 761 cita
[16]el 6 de agosto de 1538, como la fecha de funda- ción es decir, unas semanas después del reparto del botín. En la documentación sólo consta la La conquista del territorio y el poblamiento 83 fundación durante ese mismo año de la ciudad de Vélez, pues el 13 de agosto estuvo en ella Jiménez de Quesada, quien recibió…
p. 76
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 67, 702 citas
[17]éste. Entre tanto, en cumplimiento de las órdenes recibidas de Quesada, Martín Galeano procedió a efectuar la fundación de Vélez, en 1539. Por su parte, el 6 de agosto de 1539, en el sitio que ocu- para la antigua capital de los zaques, Hunza, Gon- zalo Suárez Rendón fundó la ciudad de Tunja. Mientras los españoles…
p. 67
[23]bién el núcleo administrativo, reli- gioso, y el lugar donde se aprendían nuevas formas de vida. Por otra parte, las ciudades simbolizaban el poder, y la ubicación de los edifi- cios importantes en ciertos lugares estaba destinada a impresionar a sus pobladores y visitantes. nh Normas para el establecimiento En parte,…
p. 70
15Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 21, 392 citas
[18]noticia de la muerte de Fernández de Lugo, gobernador de la provincia de Santa Marta, hizo que Jiménez de Quesada apresurase su traslado en la mayor brevedad a la Corte Española, y provisto de una mayor cantidad de dinero se despreocupó de la organización de la ciudad de Bogotá con el debido cumplimiento de las…
p. 21
[31]acciones de la comunidad eran regidas y supervisadas por el Cabildo, pero sus contrapartes, la Real Audiencia y sus oidores, se reservaron la legislación sobre temáticas centrales y primordiales para el funcionamiento económico de la ciudad: Tasación de los tributos indígenas.. Legislación sobre encomienda..…
p. 39
16Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 1161 cita
[19]Santa Fe the title of city. See AGI Patronato 195, R. 6, fols. 18 r– 18 v. 23. Juan Ramírez de Hinojosa, who was with Hernán Pérez at the time, claims that they were in Sogamoso when a messenger arrived with letters from Gonzalo Jiménez in which Jiménez ordered his brother’s immediate return because of the unexpected…
p. 116
17Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 721 cita
[21]Caldas, an important and nat- ural political center. Restrepo began with the definition that Caldas gave of the New Granada Viceroyalty. “To avoid confusion, and simplify our ideas, I call New Granada all those countries subject to the Viceroy- alty of Santafé, and under that denomination I include the New Kingdom,…
p. 72
18Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 148, 1842 citas
[22]Lucas Fernández de Piedrahita y publicada en Amberes por Juan Baptista Verdussen, c1689, quien fue chantre de la catedral de Santa Fe de Bogotá. En la página 4 del primer libro de esta obra escribió: “Esto es por mayor el Nuevo Reyno de Granada, que en la gentilidad se llamó de Cundinamarca ”. Fue Jorge Tadeo Lozano…
p. 148
[53]y de los ciudadanos, y los dirigentes de sus tres poderes soberanos ten - drían que resolver los grandes y muy variados retos que plantea el ejercicio cotidiano de la soberanía nacional. Pero ya no había marcha atrás: los pueblos de las provincias de la Nueva Granada serían en adelante parte de una nueva nación,…
p. 184
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 4031 cita
[24]probable que no llenaran inicial mente los requisitos formales con que hoy las conocemos, sino que se tratara de meros campamentos militares en tanto las condicio nes generales permit í an su evoluci ó n hacia formas m á s estables por sus necesidades pol í ticas, administrativas y comerciales, y, por ende, a una…
p. 403
20Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 951 cita
[25]presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…
p. 95
21Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 481 cita
[26]en 1553, en el lugar ocupado desde 1539 por una capilla de bahareque y techo de paja. Debido a su mala construccion, la nueva edificacién se derrumbé en 1566. En 1572 se inicié la construccién de una tercera catedral que perduré hasta 1805, cuando tuvo que ser demolida a causa del deterioro ocasionado por un…
p. 48
22Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 3971 cita
[27]Bogot á si en sus manos estuviera hacerlo todo. en la ciudad durante los a ñ os venideros. Esto es bien diferente de ¡ a tarea, bastante m á s compleja de establecer los destinos urban í s ticos de un vasto conglomerado urbano. Dec í a Le Corbusier: “ El trazado urban í stico del viejo Bogot á es un buen trazado. La…
p. 397
23Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 631 cita
[28]rior, función que fue disputada por Tunja y Santa- fé de Bogotá; pero en un corto plazo de tiempo se dirimió la decisión a favor de la segunda, gracias a su situación de cruce de caminos y a que gozaba de una localización más estratégica en términos de defensa de la ciudad, debido a la barrera de montañas que servían…
p. 63
24Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 32, 542 citas
[29]el poder, la institución de la Real Audiencia prefirió guarecerse en el altiplano, entre Tunja y Bogotá, ciudades alejadísimas del mar y de la metrópoli. Naturalmente, allí se acen- tuó el formalismo de la ley y la escritura, y bajo aquella atmósfera mestiza encontramos los primeros textos narrativos. xxvi. De acuerdo…
p. 32
[32]Villalonga, recomendó suprimirlo, en vista de su escasa infraestructura. Era la colonia más pobre del Imperio español. De virreinato volvió a hablarse tiempo después, cuando la poderosa armada inglesa intentó tomarse Cartagena en 1741, hambrienta por colonizar Sur- américa. La Corona española reforzó las defensas de…
p. 54
25Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · p. 11 cita
[30]43 LA EVANGELIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL NUEVO REINO DE GRANADA DURANTE EL SIGLO XVI Leonardo Fabián García Rincón Introducción Lo que hoy denominamos “evangelización” se ha entendido como el proyecto religioso de expandir el catolicismo en América, una vez esta fue incorporada a la imagen de mundo que…
p. 1
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 401 cita
[33]lo salvaje, donde «coincidía la irracionalidad nativa con la oscuridad de la mentalidad española» 43. Así, desde el periodo de la Colonia se fueron instaurando dos ejes de desarrollo económico y poder político en torno a Bogotá. El primero, en el altiplano cundibo- yacense, entre Bogotá y Tunja, por concentrar la…
p. 40
27Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 391 cita
[34]que las había originado, con mayo res posibilidades de abastecimientos y de mano de obra. Así, de las veinte ciudades que fueron fundadas entre 1537 y 1550, solamente dos fueron abandonadas más tarde. A partir de 1550, la Audiencia estimuló la funda ción de centros mineros y entre 1550 y 1560 se cuentan once…
p. 39
28Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 741 cita
[35]o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…
p. 74
29Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1212 citas
[36]españoles tenían como objetivo principal albergar a la élite dominante, primero a los conquistadores, luego a los sacerdotes y a la burocracia de las monarquías y finalmente a los servidores blancos e indígenas de las tres élites. Su localización en el territorio siguió primero la necesidad de ocupar las bahías más…
p. 121
[37]principal albergar a la élite dominante, primero a los conquistadores, luego a los sacerdotes y a la burocracia de las monarquías y finalmente a los servidores blancos e indígenas de las tres élites. Su localización en el territorio siguió primero la necesidad de ocupar las bahías más adecuadas para establecer puertos…
p. 121
30Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 232 citas
[38]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
p. 23
[39]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
p. 23
31Cuadros de la vida privada de algunos granadinosJosefa Acevedo de Gómez · 2017 · p. 2511 cita
[40]hacían cerrar cuidadosamente las puertas de sus casas. Por la tarde paseaban por la Alameda o el Ase- rrío, y a la oración se retiraban a sus casas a refrescar dulce y chocolate —orden en que se servía entonces este refresco y que después se ha invertido con escándalo de los amantes de los antiguos usos—. Luego se…
p. 251
32Manual introductorio. Biblioteca Básica de Cocinas Tradicionales de ColombiaGermán Patiño Ossa, Antonio Montaña, Lácydes Moreno Blanco · p. 341 cita
[41]comen huevo los domingos. En todo caso, dejan la ruta sembrada de gallineros. Los indígenas llevan su bastimento colgado del hombro, entre mochilas. De las Casas llama a su comida “pobre” y “miserable”. A los conquistadores les re- pugna. Y como si fuera poco, les enciende el paladar y la lengua desde México a Perú,…
p. 34
33Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 601 cita
[42]la cultura mestiza del altiplano cundi-boyacense, aunque a mediados de siglo diera signos de ruptura con el provincialismo que la caracterizaba. Como sucede con otras áreas mestizas andinas, en el altiplano colombiano la Iglesia Católica tendrá una gran presencia en la vida cotidiana. Basta con señalar que para…
p. 60
34The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 2621 cita
[43]as stated, if a valid reason for him to 248 Anonymous: Libro de acuerdos be walking through the city at this time is not found. The alguaciles of this Audiencia Real and the city are required to patrol the city by night, under penalty contained in the laws and ordinances on the matter.... In Santafé, on this day and…
p. 262
35Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 831 cita
[44]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…
p. 83
36Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 941 cita
[45]americanas y acataron las decisio- nes de la Junta Central, la Regencia y las Cortes Es- panolas; otras juntas fueron autonomistas, como la que se organiz6 en Santa Fe de Bogota el 20 de julio de 1810, partidarias de una autonomia de los gobiernos provisionales de Espana y guardadoras de los derechos de Fernando VII.…
p. 94
37Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 371 cita
[46]it was clear—and the vice- roy knew it—that the army would not act against the demonstrators. The plan worked: a junta was organized. At dawn on July 21, 1810, a document was signed that Colombians now refer to as their act of independence. Written by José Acevedo y Gómez, the act made clear the purposes and direction…
p. 37
38La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 122, 1732 citas
[47]de todas las provincias del reino. Así lo anunció Santafé al resto del territorio el 29 de julio de 1810, 60 en un comunicado que convocaba a las 22 provincias del reino a enviar un representante por cada una para formar un gobierno interino. De tal manera que una vez formado, ese cuerpo de representantes convocase…
p. 173
[48]Colombia. Bogotá: Fundación para la Inves- tigación y la Cultura, 2009, p. 39. 36 Ibid. 37 Ibid. La elección de la República 94 mediar entre el pueblo y el acusado, llegando a la determinación de encarcelar a Llorente. La medida no fue suficiente para el pueblo y, según lo que relata un testigo: “el desenfreno de este…
p. 122
39¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 391 cita
[49]itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…
p. 39
40Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 1821 cita
[50]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…
p. 182
41Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 1821 cita
[51]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…
p. 182
42Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 1521 cita
[52]paña en contra de Lozano y los federalistas, que culminó con la renuncia del presidente, y la nominación de Nariño en el cargo de mando supremo. Pero por ese entonces ya se había reunido un nuevo con greso en Santa Fe, el 15 de septiembre de 1811, al que habían asistido representantes de todas las provincias que se…
p. 152
43Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2901 cita
[56]territorio para esta época era un país rural. En 1870 tenía 2. 700. 000 habitantes y 35 años después había 4. 100. 000, de los cuales solo el 10 % vivían en las capitales. No obstante, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bu- caramanga empezaban a consolidarse como los mayores centros poblacionales. Fue allí donde…
p. 290
44El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1601 cita
[57]la cronología de fundación de los poblados parece apuntar al hecho de que se trató de un mis- mo «momento» de apertura de la frontera agraria; 10 de los principales 19 poblados se fundaron entre 1750 y 1860. En un plano más general, podría decirse que la regionalización que abre el período agroexportador cafetero se…
p. 160
45Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 3141 cita
[58]los dictados de París Lo francés, elemento deslumbrante del ostentoso cosmopolitismo euro- Capítulo 15 315 peo, es el modelo para el pensamien- to, el gusto y las costumbres sociales desde el siglo XIX. «A las mentes avan- zadas de Colombia —escribió Ignacio Torres Giraldo— las encontró el si- glo xx dilucidando…
p. 314
46Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 5731 cita
[59]C E T A G R A F IC A, Bogotá (1915), 135,208 G A C ET A HISTO RICA,Cúcuta (1936), 190 G A C E T A L IT ER A R IA,B ogotá (1964), 239 G A C ET A O F IC IA L, Bogotá (1950), 48, 52 G A C ET A O F IC IA L.Bucaramanga (1860), 62 G A C ET A R E PU B LIC A N A, Bogotá (1909), 119,127 G A C E T A U N IV E R S ID A D N AC IO…
p. 573
47Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1851 cita
[60]en su apariencia y los tipos «republicanos» ya se encontra- ban establecidos en las distintas ciu- dades del país. La Constitución de 1886 y el perío- do que inauguró iniciaron en el país un proceso de estabilización gradual co- nocido por los historiadores como la «Regeneración». Es a partir de enton- ces cuando se…
p. 185
48Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · p. 881 cita
[61]servían a las mil maravillas. Entrando en los alojamientos se siguieron los aliños femeni- les, porque el baile en Soacha era parte integrante del paseo. Se bailó paspié y bolero con castañuelas, y hubo espléndida cena. Al otro día, después de de- sayunarse con chocolate y tostadas, siguieron para el pedr o m aría…
p. 88