Cronistas y construcción del pasado prehispánico (1570–1599)
Entre 1570 y 1599, un puñado de cronistas castellanos —frailes, soldados y poetas— pusieron por escrito lo que sabían o les habían contado del altiplano cundiboyacense, produciendo casi todo el conocimiento disponible sobre la sociedad muisca anterior a la Conquista. Al traducir cacicazgos confederados con vocabulario imperial europeo, inventaron el 'imperio muisca' que la historiografía colombiana heredó fosilizado hasta bien entrado el siglo XX.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1570–1599 (pico documental hacia 1580)
- Dónde
- Tunja, Madrid, Sogamoso, Boyacá, Cundinamarca, Zipaquirá, Santafé de Bogotá, Nuevo Reino de Granada, Sevilla, Santa Marta, Río Magdalena, Somondoco
- Protagonistas
- Gonzalo Jiménez de Quesada (conquistador; probable autor del Epítome de la conquista del Nuevo Reino de Granada), Fray Pedro de Aguado (franciscano; autor de la Recopilación historial), Juan de Castellanos (soldado y clérigo; autor de las Elegías de varones ilustres de Indias), Fray Pedro Simón (franciscano; autor de las Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales), Sebastián de Belalcázar (conquistador; parte del conflicto de jurisdicciones en el Nuevo Reino), Arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero (autoridad eclesiástica que endureció la postura contra los jeques muiscas), Fray Luis Zapata de Cárdenas (arzobispo; promotor de la evangelización y las ordenanzas de 1575), Real Audiencia de Santafé (institución colonial que emitió las ordenanzas de 1575), Consejo de Indias (institución que custodiaba documentos, otorgaba licencias de impresión y ejercía censura), Tisquesusa (Zipa muisca en el momento de la Conquista), Sagipa (Zipa muisca sucesor de Tisquesusa), Quemuenchatocha (Zaque muisca en el momento de la Conquista)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La conquista del altiplano cundiboyacense (1537–1538) dejó una sociedad muisca compleja —con confederaciones de cacicazgos, autoridades superpuestas y fronteras fluidas— que el aparato colonial necesitaba urgentemente tasar, evangelizar y gobernar.
- La reorganización del aparato colonial en el Nuevo Reino hacia 1575–1580 (ordenanzas de Tunja, nuevo régimen tributario, congregación de indios en pueblos) exigió representaciones inteligibles de la sociedad indígena para identificar unidades tributarias, jefes y prácticas religiosas prohibibles.
- El vocabulario político disponible —forjado en la Reconquista y ajustado en las conquistas de México y Perú— presuponía estructuras piramidales, capitales, cortes y soberanías definidas, y fue aplicado sobre una realidad política muisca que no encajaba plenamente en él.
- La pertenencia de los cronistas franciscanos a las órdenes mendicantes, principales promotoras de la evangelización en el Nuevo Reino, condicionó su lectura de la religión y la política indígenas, endurecida progresivamente por la equiparación de figuras votivas muiscas con representaciones demoníacas.
- La conservación fragmentaria y tardía de los documentos primarios —el Epítome solo sobrevive en versión mutilada desde 1550; Simón escribe casi cien años después de los hechos— amplificó la dependencia de los cronistas posteriores respecto de los anteriores, consolidando errores y simplificaciones.
Consecuencias
- Nació el concepto de 'imperio muisca': la recodificación cronística de cacicazgos confederados como un dominio territorial piramidal con 'reyes' (Zipa y Zaque), 'duques' intermedios y 'capitanes' de base, imagen que la historiografía colombiana heredó fosilizada hasta bien entrado el siglo XX.
- Se estableció una matriz historiográfica que condicionó toda lectura posterior del período prehispánico y de la Conquista en Colombia, haciendo de los cronistas del pico de 1580 la fuente casi exclusiva sobre la sociedad muisca anterior al contacto europeo.
- La arquitectura tributaria colonial se organizó sobre las capitanías preexistentes muiscas, encomendando clanes y tribus con caciques identificables como representantes fiscales, lo que transformó estructuras políticas indígenas en unidades administrativas coloniales.
- La religión muisca fue progresivamente demonizada: las ordenanzas de la Real Audiencia de 1575 prohibieron las mantas con figuras de tunjos equiparándolas con representaciones demoníacas, y los jeques pasaron de sacerdotes formados a inductores de revuelta en la pluma de los cronistas y las cartas del arzobispo Lobo Guerrero.
- La menor visibilidad historiográfica de la conquista del Nuevo Reino de Granada —comparada con México y Perú— quedó fijada desde este período, al no producirse relatos que capturaran la imaginación pública al nivel de las grandes conquistas continentales.
La clave interpretativa
Por qué importa
Los cronistas del altiplano entre 1570 y 1599 no describieron la sociedad muisca: la inventaron en los términos que el colonialismo necesitaba, y esa invención se convirtió en la única fuente disponible para reconstruirla. Entender ese proceso de traducción cultural bajo presión política es condición indispensable para leer críticamente cualquier historia del período prehispánico colombiano, pues los silencios, las amplificaciones y los vocabularios de esos textos siguen estructurando el campo historiográfico dos siglos después de la Independencia.
Desarrollo histórico
La historia completa
Los cronistas del altiplano muisca (1570–1599)
Entre 1570 y 1599, un puñado de castellanos —algunos frailes, uno soldado y poeta, otro conquistador ya viejo— pusieron por escrito lo que habían visto o les habían contado del altiplano cundiboyacense. Sus manuscritos, agrupados en torno a un pico documental hacia 1580, son casi todo lo que hoy sabemos de la sociedad muisca anterior a la Conquista. Pero esos textos no describieron simplemente lo que encontraron: tradujeron. Ante cacicazgos confederados, fronteras fluidas y autoridades superpuestas, los cronistas echaron mano del vocabulario político que tenían a la mano —reyes, duques, virreyes, provincias, imperios— y con él ordenaron un territorio que la Corona necesitaba tasar, evangelizar y gobernar. De esa operación nació el "imperio muisca" que la historiografía colombiana heredó, fosilizado, hasta bien entrado el siglo XX.
El altiplano antes de las plumas
En marzo de 1537, unos ciento setenta hombres y treinta caballos de la hueste de Gonzalo Jiménez de Quesada emergieron del valle del Opón a las planicies andinas, once meses después de haber salido de Santa Marta. Lo que hallaron no se parecía a nada de lo que la Conquista había producido hasta entonces en la Nueva Granada. Tras el infierno del Bajo Magdalena, el altiplano se les apareció como un territorio fértil y templado, con poblaciones densas y sedentarias, cultivos ordenados y depósitos de granos suficientes para alimentar a una tropa hambrienta. Los muiscas, según recogerían después las crónicas, los llamaron uchies —conjunción de usa, sol, y chía, luna— y creyeron por un tiempo que eran hijos de los astros enviados por el creador para castigarlos.
La sociedad que encontraron tenía rasgos que se prestaban a lecturas jerárquicas. Dos figuras de alto rango destacaban sobre el resto: el Zipa, con asiento en Bacatá, y el Zaque, en Hunza. El primero controlaba las salinas de Zipaquirá, cuya sal circulaba a gran distancia por las cuencas del Magdalena hasta la región de Neiva; el segundo dominaba las minas de esmeraldas de Somondoco, a las que el Zipa —carente de ese recurso en sus dominios— accedía por algún mecanismo no del todo claro de intercambio o tributación. Guerreros especializados llamados guechas o quechas se apostaban en sitios fronterizos como Cáqueza, Guasca, Pacho y Pasca. En mercados que se celebraban cada cuatro días circulaban sal, esmeraldas, coca, mantas de algodón y oro traído del valle del Magdalena. Sacerdotes llamados jeques, formados durante años de reclusión, ayuno y ejercicios esotéricos en lugares que los cronistas llamarían seminarios, tenían una influencia política considerable.
Había, en suma, asimetrías reales: concentración de recursos estratégicos, redes de intercambio articuladas, guerreros de élite en las fronteras. Pero también había lo que los cronistas verían y no sabrían nombrar: cacicazgos como los de Duitama, Sogamoso, Sáchica, Tinjacá y Guachetá, cuya sumisión al Zipa o al Zaque no estaba consolidada; señores de centros ceremoniales que no eran caciques tributarios sino sacerdotes de alto rango con una relación distinta al poder secular; una estructura de capitanías donde el cacique presidía un conjunto de unidades sociales que los españoles nombrarían con términos oscilantes —"parcialidad", "parte", "capitanía"— sin lograr fijar la nomenclatura indígena.
Sobre ese material político heterogéneo, y sobre la memoria de una conquista que había culminado con la fundación de Santafé el 6 de agosto de 1538 y con el conflicto de jurisdicciones entre Quesada, Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federmán, se pondría a escribir tres décadas después la primera generación de cronistas del Nuevo Reino.
Un pico documental hacia 1580
La producción cronística sobre el altiplano muisca tiene una densidad singular en las décadas de 1570 y 1580, y una forma particular: se escribe tarde, se escribe fragmentariamente y se escribe bajo condiciones institucionales muy determinadas.
El texto más temprano y más rico en descripciones etnográficas es el Epítome de la conquista del Nuevo Reino de Granada, cuya atribución a Jiménez de Quesada sigue debatiéndose. Del Epítome sobrevive solo una versión mutilada: la única transcripción conocida data de 1550 y fue realizada en Sevilla. Contiene, pese a su carácter fragmentario, algunas de las descripciones más tempranas de armas, religión, matrimonio, gobierno y arquitectura muiscas. Es la base sobre la que trabajarán, con distinto grado de reelaboración, quienes vengan después.
Fray Pedro de Aguado, franciscano, escribió su Recopilación historial como una obra de largo aliento sobre la conquista del Nuevo Reino. Aguado ofrece observaciones etnográficas de primera importancia: es él quien anota que los pueblos muiscas tomaban el apellido del señor particular que los poseía, y quien registra que genéricamente se llamaban muexcas en oposición a los vecinos de lengua y cultura diferentes. Es también Aguado quien atribuye a los jeques el papel de inductores de intentos de revuelta contra los españoles, en una lectura que el arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero prolongaría después con dureza.
Juan de Castellanos, soldado y clérigo, compuso las Elegías de varones ilustres de Indias, obra vasta que cubre buena parte de la conquista continental e incluye materiales sobre el altiplano y sobre Jiménez de Quesada. Castellanos escribe desde Tunja, donde vive largo tiempo, y su registro combina la información recogida de testigos con las convenciones de una escritura celebratoria de los conquistadores.
Fray Pedro Simón, franciscano también, escribiría más tarde —casi cien años después de los hechos— sus Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales. Aunque su texto excede el marco cronológico del pico de 1580, Simón trabaja sobre los cronistas anteriores y consolida un vocabulario que resultó decisivo: es él quien equipara los cargos indígenas muiscas con títulos nobiliarios hispanos, distinguiendo entre caciques "menores" y de "menos estimada sangre" y otros de mayor jerarquía, y colocando en el ápice de la pirámide a los que llama "reyes".
A este núcleo cronístico se suma un cuerpo documental menos visible pero decisivo: probanzas de méritos de los conquistadores, cartas al Consejo de Indias, informes de visitadores, ordenanzas de la Real Audiencia. Buena parte se conserva en archivos españoles. Ese material técnico, producido no para el género de la crónica sino para el aparato fiscal y judicial de la Corona, es donde puede rastrearse con más precisión lo que los cronistas literarios estilizaron.
Las condiciones de producción de estos textos importan tanto como los textos mismos. Todos se escriben después de 1570, cuando la ocupación española del altiplano lleva más de tres décadas y las instituciones coloniales han comenzado a estabilizarse. Todos se escriben bajo la vigilancia del Consejo de Indias, que no solo custodiaba los documentos del gobierno imperial sino que otorgaba licencias de impresión y ejercía censura, controlando quiénes podían leer la documentación estatal y bajo qué condiciones. Y todos se escriben en un contexto donde la Corona necesita, con urgencia creciente, ordenar la extracción tributaria y regularizar la evangelización.
Traducir un cacicazgo al lenguaje del imperio
Lo que los cronistas hicieron con el material muisca fue una operación de traducción cultural bajo presión política. El vocabulario del que disponían —forjado en la Reconquista, ajustado en la conquista de México y afinado en el Perú— presuponía estructuras piramidales, capitales, cortes, tributos regulares y soberanías definidas. Con ese vocabulario intentaron capturar una realidad política que no encajaba del todo en él.
El Zipa y el Zaque, en las crónicas, se convierten progresivamente en "reyes". Los señores intermedios —Guatavita, Ubaque, Suba— reciben tratamientos de "duque" o de figuras análogas. La confederación se recodifica como un dominio territorial más o menos continuo, con capitales (Bacatá, Hunza), provincias y súbditos. Simón lleva esa lógica hasta el detalle nobiliario: distingue linajes, jerarquiza sangres, importa a la política indígena las categorías de honor y estimación propias del mundo hispánico.
El gesto tiene consecuencias que van mucho más allá del vocabulario. Al llamar "rey" al Zipa, el cronista transforma un cacique de una confederación con fronteras fluidas en un soberano con dominios definibles y súbditos identificables. Al llamar "provincia" a un conjunto de cacicazgos ligados por alianza o tributo intermitente, convierte una red política en una unidad territorial. Al llamar "capitanes" a los jefes de las capitanías indígenas, importa una jerarquía militar castellana sobre una organización social cuya lógica —posiblemente parental, posiblemente ritual— quedaba fuera del alcance del observador.
Esa traducción no fue pura fabricación. Se apoyaba en asimetrías reales: el monopolio del Zipa sobre la sal, el control del Zaque sobre las esmeraldas, la existencia de guerreros de élite en las fronteras, los mercados articulados regionalmente. Los cronistas amplificaron esas asimetrías, las recodificaron en clave imperial y sistematizaron una jerarquía piramidal que en la organización indígena real coexistía con territorios marginales, cacicazgos casi independientes y autoridades religiosas que no respondían a la lógica tributaria del Zipa o del Zaque.
Los propios silencios de las crónicas son elocuentes. No señalan con claridad las jerarquías por debajo del Zipa y del Zaque. Oscilan entre "parcialidad", "parte" y "capitanía" para nombrar unidades cuya lógica interna no comprenden. Colapsan la distinción entre autoridad civil y religiosa, aunque los señores de los principales centros ceremoniales no eran caciques tributarios sino sacerdotes de alto rango. Registran a los guechas como guerreros valientes, pero no exploran lo que su localización fronteriza revela sobre la estructura política de la confederación. Mencionan a los pregoneros como intérpretes de la jerarquía sin precisar su función.
Donde el vocabulario europeo servía, los cronistas describieron con confianza. Donde no servía, glosaron rápido y siguieron adelante.
Por qué se escribió así, y no de otro modo
La escritura cronística del altiplano no ocurrió en el vacío. Se produjo en un momento de reorganización profunda del aparato colonial en el Nuevo Reino, cuyas exigencias condicionaron lo que se escribió y cómo se escribió.
Hacia 1575, bajo la presidencia de Francisco Briceño y con el arzobispo fray Luis Zapata de Cárdenas recién llegado, la Real Audiencia emitió las ordenanzas de Tunja, que regulaban el trato de los indios, disponían sobre congregación en pueblos y prohibían explícitamente que los indígenas portaran mantas pintadas con figuras de tunjos o demonios o que las colocaran en las iglesias. Ese mismo año se estableció la mita como forma de trabajo forzoso y se realizó una junta en Santafé, en torno a la evangelización, bajo el arzobispo Zapata de Cárdenas. En 1580 se sustituyó la tasa de Gamboa por un nuevo régimen tributario.
Todo el aparato colonial estaba, en esos años, empeñado en tres tareas simultáneas: tasar el tributo de los indios, congregar poblaciones dispersas en pueblos administrables y extirpar las idolatrías. Las tres tareas requerían representaciones inteligibles de la sociedad indígena. Requerían saber a quién cobrarle, dónde reunirlos y qué prohibirles. Requerían, en el vocabulario técnico de la administración, "unidades tributarias" con jefes identificables, territorios delimitados y prácticas religiosas nombrables.
La tasación de la encomienda no recaía sobre individuos sino sobre el grupo, y el cacique era el representante que pagaba el tributo a nombre de su comunidad. Lo que se encomendaba en la sabana de Bogotá era un clan o tribu, no indios sueltos reunidos al azar: la encomienda se organizó sobre la base de las capitanías preexistentes. Ese diseño fiscal necesitaba caciques con autoridad clara sobre grupos definidos, y jerarquías estables entre caciques mayores y menores. La imagen cronística de una pirámide política con reyes en la cima, duques intermedios y capitanes de base servía a esa arquitectura tributaria mucho mejor que una descripción atenta a las fronteras fluidas y a las autoridades superpuestas de la organización muisca real.
La evangelización imponía otra presión. Fray Jerónimo de San Miguel había escrito ya el 20 de agosto de 1550 desde Santafé, pidiendo a la Corona que se designara a alguien para recorrer los pueblos de indios y verificar que los bautizados no reincidieran en idolatrías. Esa preocupación, que en las primeras crónicas aparecía todavía en un registro relativamente neutral —describía la religión indígena como idolatría sin vincularla explícitamente al diablo—, se endureció con las décadas. Las ordenanzas de 1575 equipararon las figuras votivas muiscas —los tunjos— con representaciones demoníacas. El complejo de columnas de Villa de Leyva conocido como El Infiernito, hoy interpretado por parte de la investigación como un sitio ritual y posiblemente astronómico, fue calificado por los doctrineros como lugar diabólico y su destrucción comenzó en el siglo XVI. Los jeques dejaron de ser sacerdotes formados para convertirse, en la pluma de Aguado y en las cartas del arzobispo Lobo Guerrero, en inductores de revuelta y en obstáculo perjudicial a la fe.
Las crónicas del pico de 1580 se escribieron dentro de ese marco. No podían no escribirse dentro de él. Los frailes que las produjeron —Aguado, Simón después— pertenecían a las órdenes mendicantes que fueron las principales promotoras de la evangelización en el Nuevo Reino, y adquirieron por esa vía un poder e influencia social, política y cultural considerables. El poder civil y el eclesiástico interactuaban simbióticamente en un modelo donde la evangelización era concebida como política de Estado. Escribir sobre los muiscas era, para estos autores, una tarea religiosa y administrativa antes que un ejercicio etnográfico.
Lo que la escritura no vio, y lo que ya no había
Mientras los cronistas ordenaban el pasado indígena en clave imperial, la población muisca se derrumbaba. Juan Friede calculó que la provincia de Tunja pasó de cerca de 215.000 habitantes en 1537 a apenas 25.000 en 1757: una reducción del noventa por ciento en dos siglos. Ya en los primeros veinticinco años tras la conquista, la caída rondaba el veinticinco por ciento. En el conjunto del territorio que hoy es Colombia, las estimaciones oscilan entre tres y ocho millones de habitantes antes de la Conquista, con cifras intermedias que sitúan en el altiplano central alrededor de 1.500.000 personas hacia 1500; el primer censo confiable, entre 1778 y 1780, registra apenas poco más de 150.000 indios en todo el país.
La catástrofe fue producto de causas interrelacionadas: epidemias de viruela y enfermedades venéreas, guerras, mitas, ruptura del orden social indígena. El último levantamiento de entidad entre los chibchas, promovido por los uzaques de Tundama y Sugamuxi, marcó el umbral tras el cual la resistencia colectiva cedió paso a la pasividad y a la resignación. Los grupos chibchas atravesaron entonces un período de anomia y subversión del orden áylico, con adopción progresiva de complejos socioculturales hispánicos y acomodación al nuevo orden.
En ese contexto se escriben las crónicas. Cuando Aguado o Castellanos describen la sociedad muisca, no la describen: la reconstruyen a partir de informantes tardíos, memoria de conquistadores viejos y observación de una sociedad ya profundamente transformada. Cuando Simón consolida su tipología nobiliaria a comienzos del siglo XVII, escribe sobre un mundo que se ha derrumbado. La distancia entre el momento de la observación y el momento de la escritura hace que las crónicas del altiplano sean, en rigor, ejercicios de memoria mediada tanto como de descripción.
Esa distancia tiene otro efecto: privó al proceso de la conquista muisca de un cronista canónico contemporáneo. En México hubo Bernal Díaz del Castillo; en el Perú, Cieza de León. En el altiplano cundiboyacense no hubo un relato de primera mano que capturara la imaginación pública al nivel de esas conquistas mayores. El Epítome, atribuido a Quesada, sobrevive mutilado. Los demás textos son tardíos, están mediados por informantes, o combinan la escritura con otras funciones —la evangelización, la celebración de los conquistadores, la justificación de méritos—. Esa ausencia dejó el campo abierto a versiones esquemáticas que cristalizaron sin contrapesos, y que la historiografía posterior heredaría como si fueran descripciones directas.
La matriz que se fosilizó
Lo que ocurrió después con las crónicas del pico de 1580 es tan importante como lo que ocurrió en ellas. Los textos de Aguado, Castellanos y Simón se convirtieron, para las generaciones siguientes, en la fuente. Lucas Fernández de Piedrahíta y Alonso de Zamora, ya en el siglo XVII, escribieron sobre los muiscas apoyándose en ellos. La historiografía republicana del siglo XIX los tomó como base de sus propias reconstrucciones. Ezequiel Uricoechea publicó su Gramática de la lengua chibcha como parte de un esfuerzo de rescate lingüístico que se apoyaba en el vocabulario recogido por los cronistas coloniales. La imagen del "imperio muisca" —con su Zipa como monarca, su corte, sus provincias y sus mercados regulares— pasó a los manuales escolares y al imaginario nacional prácticamente sin filtros críticos.
La razón de esa fosilización es doble. Por una parte, la ausencia de fuentes alternativas: no hubo relatos rivales de suficiente peso ni testimonios indígenas comparables a los códices mexicanos que permitieran desmontar la traducción cronística. Por otra, la utilidad política persistente de la imagen imperial: un pasado prehispánico organizado como imperio ofrecía al proyecto nacional republicano la dignidad de una civilización antecedente, comparable —modestamente— a los aztecas y a los incas.
La revisión crítica de las crónicas es tarea reciente. Germán Colmenares, en 1970, publicó La provincia de Tunja en el Nuevo Reino de Granada. Ensayo de historia social (1539-1800), y dos años antes había participado en la transcripción sistemática de fuentes coloniales del Archivo Histórico Nacional. Carl Henrik Langebaek, en 1987, restringió deliberadamente su corpus documental sobre mercados e intercambio muisca hasta la visita de Luis Henríquez, a fines del siglo XVI e inicios del XVII, usando documentos tardíos solo cuando había buenas razones para pensar que reflejaban la situación precolombina. El volumen colectivo Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoria, editado por Ana María Gómez Londoño en 2005, reunió contribuciones que empezaron a desmontar sistemáticamente la lectura recibida.
Langebaek ha señalado que sobre los muiscas existe más información que sobre cualquier otra sociedad indígena del actual territorio colombiano del siglo XVI —datos sobre élites, conflictos de poder, mercados, alianzas matrimoniales, organización social—, y que la historiografía ha oscilado entre dos posiciones igualmente distorsionadoras: el idealismo que glorifica una supuesta edad muisca y la descalificación que la presenta como sociedad enferma y mal alimentada. Ambas posiciones, ha advertido, son instrumentales para hablar del presente más que del pasado.
Esa observación se aplica también a las crónicas mismas. Los textos de Aguado, Castellanos y Simón hablaron del pasado indígena para responder a problemas del presente colonial: cómo tasar el tributo, cómo congregar a los indios, cómo extirpar las idolatrías, cómo justificar la Conquista. La imagen del "imperio muisca" que produjeron sirvió a esos problemas, y por eso adoptó la forma que adoptó.
Por qué las crónicas siguen importando
La producción cronística sobre el altiplano muisca entre 1570 y 1599 —con su pico documental hacia 1580, sus autores contados, sus condiciones de escritura marcadas por la encomienda, la mita y la extirpación de idolatrías— fue el momento en que el pasado prehispánico del altiplano cundiboyacense se convirtió en escritura. Todo lo que hoy se dice sobre los muiscas descansa, en algún nivel, sobre ese acto fundacional.
Su peso no proviene de que hayan descrito con fidelidad la sociedad muisca. Proviene de que fueron las únicas descripciones sistemáticas disponibles, y de que la matriz interpretativa que impusieron —cacicazgos convertidos en reinos, confederaciones en imperios, sacerdotes en agentes del demonio— resultó funcional a las necesidades administrativas de la Corona, luego a las necesidades identitarias de la República, y finalmente a las necesidades pedagógicas del Estado nacional.
Entender que el "imperio muisca" fue una construcción cronística —anclada en asimetrías reales, es cierto, pero sistemáticamente amplificada y recodificada— no significa negar la existencia de una sociedad compleja y densamente poblada en el altiplano. Significa reconocer que entre esa sociedad y nosotros se interpuso una operación de escritura hecha por hombres concretos, en un momento concreto, bajo presiones institucionales concretas. Aguado escribía como franciscano dentro de un aparato evangelizador. Castellanos escribía desde Tunja, celebrando a los conquistadores entre los que había vivido. Simón escribía a un siglo de distancia, ordenando materiales previos con un vocabulario nobiliario que la administración necesitaba.
Recuperar el trabajo de esos hombres como trabajo —como acto de escritura con condiciones de posibilidad determinadas y con consecuencias historiográficas de larga duración— es la única manera de leer las crónicas sin quedar atrapado en ellas. El altiplano cundiboyacense del siglo XV, con sus mercados cuatridinales, sus salinas de Zipaquirá, sus esmeraldas de Somondoco, sus jeques y sus guechas, existió. Pero la forma en que hoy lo imaginamos existe, en buena parte, porque un grupo pequeño de castellanos, entre 1570 y 1599, decidió llamarlo imperio.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 17, 34, 89, 132, 1375 citas
[1]h E r A n d E A n C o n Q U E S t | 1 to Jiménez in exchange for Spanish military assistance, it was not to launch a campaign against Tunja but rather to fight against Bogotá’s real enemies, the Panches. Until more convincing evidence emerges, the common perception that the conquest of Muisca territory was facilitated…p. 34
[2]The full text of the agreement is translated in Chapter 2. 8. For Peru, John Hemming’s Conquest of the Incas provides a readable narrative of the conquest. For Mexico, the most accessible popular account of the conquest of the Aztec Empire is Hugh Thomas, Conquest: Montezuma, Cortés, and the Fall of Old Mexico (New…p. 17
[3]account that follows says little about the conquest itself. Nor does it fol- low any concise chronology. Instead, this lengthy excerpt from the Epítome offers some of the earliest and richest descriptions of Muisca culture, including descriptions of weapons and warfare, religion, mar- riage practices, law and…p. 89
[6]UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:46 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. bI bl I o G r AP hy Primary Archival Sources AGI Archivo General de…p. 132
[9]Eugelio de las Heras, 1929. Rodríguez Freyle, Juan. Conquista y descubrimiento del Nuevo Reino de Granada. Edited by Jaime Delgado. Madrid: Historia 16, 1986. Rosa, Moisés de la. “Los Conquistadores de los Chibchas.” Boletín de Histo- ria y Antigüedades 22 (1935): 225 – 53. Rosa Olivera, Leopoldo de la. “Don Pedro…p. 137
02Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 2131 cita
[4]estas rebeliones. 28. Castellanos, III, 421 y ss. 29. Id., III, 430 y ss. 30. DIHC, VIII, 173. 31. Id., VIII, 259. 32. Cieza de León, Crónica (Madrid, 1947), Cap. XXVI. 8 33. Ibid., Cap. XXVI. 34. Acosta (Descubrimiento y Conquista, 474) y otros afirman que Briceño se había casado con la viuda de Robledo, lo que…p. 213
03Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 321 cita
[5]el poder, la institución de la Real Audiencia prefirió guarecerse en el altiplano, entre Tunja y Bogotá, ciudades alejadísimas del mar y de la metrópoli. Naturalmente, allí se acen- tuó el formalismo de la ley y la escritura, y bajo aquella atmósfera mestiza encontramos los primeros textos narrativos. xxvi. De acuerdo…p. 32
04Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 15, 332 citas
[7]de los Andes orientales existiera un nombre en común que los identificara, un gentilicio inconfundible, equivalente, por ejemplo, a “colombianos”. Como pasaré a proponer, eso tampoco quiere decir que las comunidades indígenas de los Andes orientales no tuvieran nada en común, y que ¡e en una especie de vacío cultural,…p. 33
[68]es decir desde una óptica que los antropólogos llaman “etnocéntrica”. Los muiscas, desde una perspectiva negativa, han sido calificados como una sociedad enferma, mal alimentada, con una pobre esperanza de vida. Y estos son apenas unos ejemplos. Al final, una cosa es clara: ambas posiciones, el idealismo extremo y la…p. 15
05Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 301 cita
[8]argumento de que no era necesario tener tantos “miramientos” con Sagipa, como con un cristiano. Lo que es claro es que los participantes no dudaban del derecho a aplicar toda la violencia al cacique para obligarlo a entregar sus tesoros. Esta confianza ya no aparece, por ejemplo, en Pedro Simón, que escribía casi 100…p. 30
06Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 521 cita
[10]en el siglo XVI algunos territorios marginales o casi independientes, cuya sumisión al Zipa o al Zaque no estaba del todo clara. El status de estos territorios en el momento de la Conquista debe evaluarse, en parte por lo me- nos, en términos de un proceso histórico. En primer lugar, los dos "Estados" incipientes eran…p. 52
07La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 63, 712 citas
[11]de turno. De esta etapa del vecindario, los Chibchas estaban pasan- do a otra basada en la conveniencia de un estado central, gracias al predominio que empezaba a ejercer el Zipa o rey de Hunza (hoy Funza), sobre los uzaques o jefes de tribus. Se re- conocían jerarquías entre los uzaques y los capitanes. Los pri -…p. 63
[59]total entre los Chibchas. Hubo grupos que huyeron a los mo n tes; otros realizaron suicidios colectivos; aún otros ejecutaron el retraimiento anímico, alejándose socialmente de los esp a ñoles (Aguado, 1906, p. 207). Epidemias de en- fermedades nuevas como las venéreas y las viruelas, fueron aniquilantes. La anomia…p. 71
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 941 cita
[12]perfecci ó n de las construcciones de los Tairona. Esta falta de inter é s en la conservaci ó n de tierras o en la intensificaci ó n de su uso, podr í a indicar la general abundancia de tierras f é rtiles, ocupadas por una poblaci ó n bastante dispersa. Es claro que el pa í s. de los Muisca ten í a un “ interior ”,…p. 94
09Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 4, 47, 1253 citas
[13]Muequetá. Con dicho vocablo se le trataba lo mismo que a su gente. Las delimitacio- nes, en cambio, diferenciaron sus fronteras étnicas: al suroeste con Tunja, al norte y sur con los sutagaos y al sureste con los panches. A pesar de que Simón pretende orientar al lector desde la geografía de la conquista, confunde la…p. 125
[29]‘idólatras’, “porque en sus casas ay figuras de muchas maneras” (173), pero inmediatamente reconocía que muy fácil- mente se convertirían al cristianismo, así como en ningún momento se refería a ninguna influencia del diablo, ni al uso de la idolatría en contra de los colonizado- res. Igual sucedía con la crónica de…p. 47
[71]Prohibida la reproducción parcial o total de este material, sin autorización por escrito del Instituto de Estudios Sociales y Culturales -Pensar- Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoria / Carl Henrik Langebaek Rueda...[et al..]; editora Ana María Gómez Londoño. — Bogotá: Editorial…p. 4
10Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 130, 133, 1373 citas
[14]dentro de una estructura federal». 103 Figura femenina de arcilla hueca procedente del territorio cundiboyacense. La figura, sin duda una dama de alto rango, aparece adomada con collares, dijes y diademas y hasta con cetro o bastón ceremonial. A continuación se tratará acerca de la estructura socio-política, para lo…p. 130
[19]y ciertos productos agrícolas, la sal era otro elemento básico del comercio de los muiscas. un grupo de especialistas en el intercambio. Las re- ferencias históricas parecen indicar que todos los indígenas comunes y corrientes iban a los merca- dos. Por otra parte, el trueque de artículos tuvo un papel importante al…p. 137
[44]las cercanías de Bogotá y Tunja se pueden ver pequeñas planadas artificiales, y sobre ellas, algunas piedras puestas en círculo. Estos si- tios dan la impresión de ser restos de casas senci- llas, cerca de los cultivos». Las aldeas nucleadas o concentradas y las vi- viendas dispersas no fueron necesariamente habi-…p. 133
11Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 35, 37, 45, 714 citas
[15]u e corrían en dirección nororiental p o r unos ochenta kiló m etros, sep arad as p o r el río Chicam ocha. A unque las co m u n id ad es indígenas de estas zonas pag ab an tributo a los señores de Sugam uxi y D uitam a, algunos especialistas han su g erid o recientem ente que uno de ellos, o am bos, aceptaban el dom…p. 35
[22]vertientes u n poco m ás tem p lad as y allí se extraían dos cosechas anuales. En tierras m ás bajas se sem braba arracacha, algodón, guayaba, piña y coca. A lgunos productos, com o la coca y el algodón, no eran cultivados p o r los m uiscas y los obtenían en el com ercio. C ad a cuatro días había m ercado en los…p. 37
[35]d en sas selvas de esta vertiente de la cordillera O riental. Finalm ente, a principios de m arzo de 1537, once m eses d esp u és de salir de Santa M arta, unos ciento se tenta hom bres y treinta caballos em ergieron a las planicies an d in as h ab itad a s po r los m uiscas. En las planicies m uiscas, los…p. 45
[51]Más aún, las p au tas culturales españolas chocaban con el poblam iento difuso de los indígenas. En España, los cam pesinos vivían en aldeas rurales y los funcionarios de la C orona pensaron que los indígenas debían hacer lo m ism o. En pos d e estos principios, en las d écadas de los años 1560 y 1570 las a u to rid a…p. 71
12Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 19, 302 citas
[16]aunque resulta probable que también jugaran un rol político más directo, comparable al de los caciques y capitanes. Según Aguado (Ibid.), los intentos de revuelta que fraguaron los caciques de Bogotá y Tunja contra los españoles "fueron inducidos por los mohanes y jeques". Además, todavía en 1606 el Arzobispo Lobo…p. 30
[24]prudente entonces, reconocer la necesidad de imponer un límite cronológico a los documentos que pueden servir para interpretar los aspectos precolombinos del intercambio. En ese orden de ideas, el material de consulta de esta investigación se ha restringido hasta la visita de Luis Henriquez que marcó el fin del Siglo…p. 19
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1291 cita
[17]en los que se adoraba al dios Chiminigagua y a las divi- nidades Bachué (la luna), Bochica (el sol), Chib- chacum (dios protector) y otras menores dedica- das a las diversas actividades socioeconómicas. Además de los caciques, capitanes y jeques, eran importantes los guechas o guerreros reclutados, cuya función era…p. 129
14Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 36, 432 citas
[18]que cumpliera adecuadamente las funciones que se le atribuyen, como patrón de medida del valor, medio de intercambio o alma- cén de valor. Sin embargo, existieron ciertas mercancías que se intercambiaron con mayor frecuencia y que pudieron servir como patrón para medir valores. Esta característica se le ha atribuido…p. 43
[23]un aspecto fundamental que explica el establecimiento de comunidades independientes, puesto que este tipo de vínculos aseguraba la pertenencia de un individuo a una comunidad y con esto su acceso a los recursos del territorio que controlaban (Lleras, 1986). Posiblemente se dieron enfrentamientos bélicos para obte- ner…p. 36
15Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 12, 17, 21, 394 citas
[20]las relaciones comerciales afianzaban redes de intercambio cultural más profundas. un aspecto importante de la sociedad muisca fue el desarrollo y la complejidad que se desprendieron de una economía natural no monetaria, y que se desplegó al tener un escenario de vastas redes comerciales y cercanías culturales y…p. 12
[34]reunieron en el cacicazgo de Bacatá (Bogotá) con la expedición de Jiménez de Quesada proveniente de Santa Marta. 1. Expedición de Jiménez de Quesada El primero de abril de 1536 don Pedro Fernández de Lugo, gobernador de Santa Marta, dio en su “Instrucción y Memoria” para la jornada que iba al “Río Grande”, nombrando…p. 17
[43]noticia de la muerte de Fernández de Lugo, gobernador de la provincia de Santa Marta, hizo que Jiménez de Quesada apresurase su traslado en la mayor brevedad a la Corte Española, y provisto de una mayor cantidad de dinero se despreocupó de la organización de la ciudad de Bogotá con el debido cumplimiento de las…p. 21
[47]acciones de la comunidad eran regidas y supervisadas por el Cabildo, pero sus contrapartes, la Real Audiencia y sus oidores, se reservaron la legislación sobre temáticas centrales y primordiales para el funcionamiento económico de la ciudad: Tasación de los tributos indígenas.. Legislación sobre encomienda..…p. 39
16Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 35, 332, 3423 citas
[21]true - que con tribus vecinas y aún muy alejadas. Los principales artículos que se exportaban eran sal 153, esmeraldas, coca y Memoria sobre las Antigüedades Neo-Granadinas, Librería de F. Schneider i Cía., Berlín. Acerca de la arqueología «premuisca», véanse las notas biblio- gráficas para el capítulo iv, así como…p. 332
[32]los doctrineros constituía pues un lugar diabólico —El Infiernito— y la destrucción del sitio se inició ya en siglo xvi y ha continuado hasta hoy en día. Muchas columnas han sido sacadas del sitio, se han incor- porado en la construcción de casas campesinas y aun de casas urbanas en Villa de Leyva. Hoy en día este…p. 342
[41]de ahí en ade- lante el oro se volvió su obsesión. Lo raparon de los vivos y de los muertos; extorsionaron las poblaciones, tortura- ron a los caciques, saquearon las tumbas y los santuarios. La búsqueda del oro pronto se convirtió en el factor deci- sivo en determinar las rutas de penetración de las huestes…p. 35
17El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 300, 3062 citas
[25]hambre y que les permitía superar todos los es - fuerzos. Los cronistas españoles, empero, les reprochan su ebriedad; pero las orgías y bacanales de los chibchas eran en ellos una expresión de alborozo y sólo tenían lugar en ocasiones especialmente solemnes, sobre todo en las fies- tas religiosas. El vestido de los…p. 300
[27]entrada del recinto donde te- nía lugar el gran festejo ofrecían a los chibchas el símbolo admonitorio de la muerte. Estas tradiciones sobre la ablu- ción de los hombres cubiertos de oro dieron firme asidero a la creencia de El Dorado. Pero, en nuestro tiempo, exis- tía ya la tendencia a desplazar todo ello, de…p. 306
18Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 182, 330, 4235 citas
[26]larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…p. 182
[30]diferentes colores o con imágenes sagradas de la nueva religión. También las utilizaron para el “cielo” o cobertura textil ubicada en la parte superior del altar a modo de baldaquín. “…y porque del todo se extirpe la idolatría ordenaron y mandaron que los indios no traygan mantas pintadas con figuras de tunjo o…p. 423
[31]diferentes colores o con imágenes sagradas de la nueva religión. También las utilizaron para el “cielo” o cobertura textil ubicada en la parte superior del altar a modo de baldaquín. “…y porque del todo se extirpe la idolatría ordenaron y mandaron que los indios no traygan mantas pintadas con figuras de tunjo o…p. 423
[72]“El proceso contra el cacique de Ubaque en 1563: la última ceremonia religiosa pública de los muiscas.... [1563-1564]”, transcripción de Clara Inés Casilimas y Eduardo Londoño, Boletín Museo del Oro, núm. 49, julio-diciembre. Bogotá, Banco de la República. Castellanos, J. de ([1601] 1955). Elegías de varones ilustres…p. 330
[73]“El proceso contra el cacique de Ubaque en 1563: la última ceremonia religiosa pública de los muiscas.... [1563-1564]”, transcripción de Clara Inés Casilimas y Eduardo Londoño, Boletín Museo del Oro, núm. 49, julio-diciembre. Bogotá, Banco de la República. Castellanos, J. de ([1601] 1955). Elegías de varones ilustres…p. 330
19Gramática de la lengua chibchaEzequiel Uricoechea · 2016 · p. 1, 322 citas
[28]las fases de la luna en creciente o en menguante, con las faenas agrícolas o con el culto. Humboldt, que ignoraba la existencia de un diccionario chibcha, dudaba de la relación entre los nombres de los números y las fases lunares, y dice que sería uno de los hechos más notables que pudiera presentar la historia…p. 32
[70]EZEQUIEL URICOECHEA antropología filología g RA mát ICA d E LA LE ng UA CHI b CHA antropología EZEQUIEL URICOECHEA g RA mát ICA d E LA LE ng UA CHI b CHA filología Uricoechea, Ezequiel, 1834-1880, autor Gramática de la lengua chibcha / Ezequiel Uricoechea [presentación, María Stella González de Pérez]. – Bogotá:…p. 1
20Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 221 cita
[33]salió el 6 de abril del año de 1536 otra expedición de 705 hombres mandada por don Gonzalo Jiménez de Quesada, con el objeto de conquistar las tie- rras situadas a las cabeceras del río Magdalena. Quesada enfermó gravemente en el Carare, lugar en donde dispuso que Juan Gallegos regresase a Santa Marta con los enfer-…p. 22
21Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 60, 632 citas
[36]remolinos tan llenos de peces que podían agarrarse con la mano o sacarse metiendo una cesta en el río. Había tantas tortugas en el Magdalena Bajo que viajeros posteriores las califican de obstáculos para la navegación. Un cronista, fray Pedro Simón, cuenta que en un trayecto de trece días por el río, el grupo que lo…p. 60
[38]la fertilidad de sus tierras, contaba con una fuerza de cuarenta mil hombres. En un principio, los muiscas creyeron que los españoles eran hijos del sol y de la luna, y habían sido enviados por el creador para castigarlos por sus pecados. El vocablo con el que se referían a los invasores era uchies, conjunción de usa,…p. 63
22Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 34, 402 citas
[37]su resistencia, se deben consi- derar también las ventajas de la ruta que escogieron. Las sabanas de Fundación y las del suroeste y sur de la Sierra Nevada, el valle del Cesar que se extiende hasta el Magda- lena, el valle de este hasta su afluente, el Opón, todas eran tierras planas y conformaban las cuatro quintas…p. 40
[39]llegan debajo de la rodilla o a la pantorrilla, estofados todos de alto, abajo de algodón, de grueso de tres dedos… y de esta suerte y por esta orden hacen las mangas del sayo y su babera… los arneses o coseletes, y los morriones o celadas… y testera para el caballo que le cubre rostro y pescuezo, y pecho… y faldas……p. 34
23Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 92, 992 citas
[40]más comúnmente cita dos hasta ahora y contenidos en cronistas y relaciones de la Conquista. En este tipo de documentación suele encontrarse un recorte ficticio y general mente convencional en «provincias» y «valles». A pesar de esta preocupa ción de cronistas y observadores de la época de la Conquista para hacer una…p. 99
[58]no puede reducirse a una rígida jerarquización causal, en la cual se correría el riesgo de introducir prefe rencias subjetivas respecto.a tal o cual teoría sobre este fenómeno. Baste saber que hoy está suficientemente probado que la ocupación europea del 101 AGI. Quito L. 16. Despacho de 1564. 102 Cf. Juan Friede,…p. 92
24Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 451 cita
[42]tres conquistadores, cada uno de los cuales alegaba que la tierra de los muiscas estaba dentro de su jurisdicci ó n, se pusieron de acuerdo para viajar a Espa ñ a a alegar sus derechos, y dejaron unos 400 hombres y 150 caballos, as í como 300 marranas pre ñ adas, en Bogot á. 48 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA Para dar…p. 45
25Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 232 citas
[45]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…p. 23
[46]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…p. 23
26Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2211 cita
[48]Francisco Bri- ceño, presidente. Se es- tablece la mita como forma de trabajo forzoso para los indígenas. Fun- dación del convento de agustinos en Santafé. 1576 El pirata inglés Oxenham desembarca en el Da- rién y establece una alianza con negros cimarrones. 1577 Prosiguen insurrecciones indígenas. Los indios -Pijao…p. 221
27Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · p. 1, 6, 123 citas
[49]los sínodos de Popayán, Cartagena y Santafé de los años de 1555, 1556 y 1558. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:22:45 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 49 Lucas Fernández de Piedrahíta. Historia General de las Conquistas del. Nuevo…p. 6
[61]43 LA EVANGELIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL NUEVO REINO DE GRANADA DURANTE EL SIGLO XVI Leonardo Fabián García Rincón Introducción Lo que hoy denominamos “evangelización” se ha entendido como el proyecto religioso de expandir el catolicismo en América, una vez esta fue incorporada a la imagen de mundo que…p. 1
[62]las imágenes de santos que ponían en sus casas y sus horarios. Adicionalmente, la permanencia del doctrinero significó, para las comunidades indias, más exacciones en productos o servicios. De modo que la evangelización trastocó no solo las 16 nociones de lo sagrado y lo profano de los indígenas —mediante la…p. 12
28Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 27, 462 citas
[50]diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…p. 46
[60]quedaban fueron diezmados en un 95%. La evolución demográfica de otras regiones, tales como las de Santa Fe, Tunja, Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto y Popayán, es mejor conocida. En dichas zonas existían poblaciones sedentarias que habían alcanzado niveles altos de cohesión y organización tribal, lo cual permitió una…p. 27
29Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 187, 1904 citas
[52]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
[53]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
[56]Tovar, quienes hablan de más de 8 millones. Bajo cualquiera de esas hipótesis, estaríamos ante una distribución espacial aproximadamente así: un 31 por ciento correspondería a la región Caribe; otro 30 por ciento a la región Andina oriental; casi un 40 por ciento a la región Andina occidental, y el resto a la región…p. 187
[57]Tovar, quienes hablan de más de 8 millones. Bajo cualquiera de esas hipótesis, estaríamos ante una distribución espacial aproximadamente así: un 31 por ciento correspondería a la región Caribe; otro 30 por ciento a la región Andina oriental; casi un 40 por ciento a la región Andina occidental, y el resto a la región…p. 187
30Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 25, 414 citas
[54]mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…p. 41
[55]años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…p. 41
[65]de nuevos territorios, se inició un poco después de la muerte de Isabel la Católica, bajo el reinado de Fernando, su viudo. Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos durante el papado de Alejandro VI; los discípulos de San Agustín, San Francisco y Santo Tomas de Aquino fueron sus confesores y…p. 25
[66]una posesión de nuevos territorios, se inició un poco después de la muerte de Isabel la Católica, bajo el reinado de Fernando, su viudo. Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos durante el papado de Alejandro VI; los discípulos de San Agustín, San Francisco y Santo Tomas de Aquino fueron sus…p. 25
31Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 291 cita
[63]de catolicismo que se implantó y que iba a seguir el del modelo europeo, donde los poderes civil y eclesiástico interactuaban simbióticamente. El advenimiento de la época de la Colonia, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, resulta en el establecimiento de las instituciones españolas en América y la fundación de…p. 29
32Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 11 cita
[64]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…p. 1
33The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1171 cita
[67]as Christians. And so that this great malady and grave offense to God might be fixed, it is necessary that Your Royal High- Idolators and Encomenderos 103 ness appoint a person or declare that the high court appoint a person who, looking only to God and leaving behind all pretension for worldly gain or sinister…p. 117
34Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 1211 cita
[69]De una parte, la profusa producción, la cuidadosa colección y la exclusiva posesión de textos servía para proyectar una cautivante imagen de un Estado omnisciente y que todo lo conocía. De otra, los documentos manuscritos servían como fuentes para la escritura y publicación de la historia oficial y su colección servía…p. 121