Idea · Conquista
Encomienda
Institución colonial mediante la cual la Corona española cedía a un conquistador o servidor meritorio el usufructo del tributo y el trabajo de un clan o tribu indígena, a cambio del compromiso formal de catequizarlos y protegerlos. Fue el andamio económico y político del primer siglo colonial en el Nuevo Reino de Granada.
Trayectoria de una idea
- 1537
Primeros repartimientos en el Nuevo Reino de Granada
- 1542
Leyes Nuevas: primer intento de limitar la encomienda
- 1550
Establecimiento de la Real Audiencia y transición a la época colonial
- 1560
Consolidación de la encomienda en las tierras altas de la cordillera Oriental
- 1570
Multiplicación de mercedes de tierras y surgimiento del propietario territorial
- 1719
Extinción formal de la encomienda
La lectura
La encomienda fue mucho más que un mecanismo fiscal: fue la institución que fusionó desde su origen el poder económico con el poder político local, pues los mismos hombres que recibían indios eran quienes ocupaban los cabildos, sellando una identidad entre élite encomendadora y gobierno municipal que sobreviviría a la extinción formal de la institución. Su funcionamiento dependía de una condición estructural precisa: solo prosperaba donde existían sociedades indígenas sedentarias con excedentes y jerarquías políticas reconocidas, como los muiscas del altiplano cundiboyacense, cuyas propias estructuras de extracción de excedentes fueron capturadas y redirigidas por los conquistadores sin necesidad de destruirlas. La contradicción que la atravesó desde el principio —la Corona quería preservar la población indígena para tributación a largo plazo, mientras los encomenderos la esquilmaban en una sola generación— nunca se resolvió, y fue esa tensión la que impulsó la legislación protectora del indio, desde las Leyes Nuevas de 1542 hasta las reformas del siglo XVII, sin que ninguna de ellas lograra transformar sustancialmente la realidad cotidiana del régimen. Cuando se extinguió formalmente entre 1718 y 1720, la encomienda no desapareció sino que se metamorfoseó: sus energías pasaron a la hacienda, al resguardo, al concierto y a la mita, y la estructura de dominación que había construido quedó inscrita en el paisaje agrario y social de lo que sería Colombia durante siglos.
La encomienda
En el Nuevo Reino de Granada, la encomienda no fue un simple premio de conquista ni un mero derecho de cobro: fue el andamio sobre el que se levantó el primer siglo colonial. Mediante ella, la Corona cedía a un conquistador, hidalgo o servidor meritorio el usufructo del tributo y el trabajo de un clan o una tribu indígena, a cambio —al menos en la letra— de garantizarles doctrina cristiana y protección. En la práctica, dotó al encomendero de un poder coactivo casi sin límites, articuló tributo y trabajo en una sola pinza y fusionó desde el origen la élite económica con la política local, pues los mismos hombres que recibían indios eran los que ocupaban los cabildos. Cuando la institución se extinguió formalmente entre 1718 y 1720, ya había mutado en otra cosa: sus energías se habían redistribuido entre la hacienda, el resguardo, el concierto y la mita, y su ADN quedó inscrito en la estructura agraria que Colombia arrastraría, con reformulaciones, hasta bien entrado el siglo XX.
Qué era, en rigor, una encomienda
La encomienda consistía, jurídicamente, en la cesión de los tributos de un grupo indígena a un beneficiario español. No era una donación de tierras —distinción crucial para entender por qué la hacienda y la encomienda son cosas distintas, aunque emparentadas—, sino la asignación del derecho a percibir lo que un clan o tribu producía como excedente, bajo el compromiso formal de catequizarlo.
Su unidad básica no fue el indio individual sino la colectividad. Lo que se encomendaba era un cacicazgo entero, y el cacique era el intermediario obligado: recibía la tasación y respondía por el pago del grupo. Solo con el tiempo, a medida que las comunidades se erosionaban, la tasación fue derivando hacia una base per cápita. Esa estructura, calcada sobre las jerarquías precolombinas, es la clave técnica de todo el sistema: la encomienda funcionaba porque encima de ella se apoyaba una organización indígena previa que los españoles no destruyeron, sino que capturaron.
El tributo podía pagarse en trabajo, en oro, en especie o en mercancías elaboradas. Pero no se agotaba en la pensión al encomendero: sobre el indígena pesaban además el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el sueldo para el corregidor. Cuatro exacciones simultáneas sobre el mismo cuerpo. El repartimiento —el acto administrativo por el cual la Corona asignaba grupos de indígenas al conquistador— era la base operativa: el encomendero recibía una fuerza laboral preexistente y, en la práctica cotidiana, la usaba en la explotación económica que escogiera, aunque en la letra existieran disposiciones protectoras que rara vez se cumplían.
Estanislao Zuleta la definió con sequedad: la piedra de toque del neofeudalismo americano. Un régimen en el que el encomendero prácticamente no tenía deberes y sí todos los derechos, mientras el indio carecía de derechos y estaba abrumado con todos los deberes, sin mutua prestación de servicios. Servidumbre y, en muchos casos, esclavitud disfrazada bajo la fórmula del vasallaje indirecto.
La condición previa: sociedades que producían excedentes
La encomienda no se podía plantar en cualquier parte. Necesitaba un tipo específico de sociedad indígena: sedentaria, con excedentes agrícolas estables, con jerarquías políticas reconocidas, con caciques a los que se pudiera convertir en cobradores. Donde eso existía, la institución prosperó; donde no, fracasó rotundamente.
En el territorio del Nuevo Reino de Granada, ese sustrato lo aportaron sobre todo los muiscas, y en menor medida los guanes y chitareros de las tierras altas de la cordillera Oriental, sometidos hacia 1560. También los grupos sedentarios de las jurisdicciones de Santa Fe, Tunja, Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto y Popayán. Los conquistadores mismos leían el paisaje humano en clave utilitaria: donde encontraban mucha gente, suponían que debían existir poderosos caciques y organización jerarquizada, y por lo tanto una masa aprovechable. Ese fue el cálculo con los muiscas, y el cálculo funcionó.
Lo decisivo es que esas sociedades más evolucionadas ya contaban con mecanismos internos de extracción de excedentes: los españoles no los inventaron, los redireccionaron. Las autoridades locales fueron incorporadas como intermediarias entre el gobierno colonial y las comunidades; algunos caciques recibieron privilegios, tierras y títulos de la Corona. La república de los indios, en la fórmula de la época, tenía el papel de sustentar la república de los españoles, y para hacerlo debía dejarse funcionalmente intacta en sus estructuras productivas. Destruir por completo la organización indígena habría significado destruir el tributo mismo.
En contraste, las sociedades con rasgos de bandas —pequeñas, móviles, sin jefaturas permanentes, sin capacidad de generar excedentes acumulables— resultaron esencialmente inaprovechables. Ofrecieron resistencia efectiva y los españoles, en general, fueron incapaces de someter su mano de obra a la encomienda o a ninguna otra forma de organización del trabajo. A comienzos del siglo XVII, algunos de esos grupos indómitos seguían activos en la cordillera entre Santa Fe y Popayán, marcando los bordes del orden colonial.
Esa distinción trazó el mapa. Comparado con México, Perú o Bolivia, el Nuevo Reino tuvo una encomienda de menor escala, porque el sustrato demográfico y organizativo era menor. Pero en el altiplano cundiboyacense la institución encontró su tierra prometida: alta densidad muisca, clima afable para los europeos, jerarquía tributaria heredable. De allí que ese eje se convirtiera desde el siglo XVI en el principal territorio de encomiendas, y con el tiempo de latifundios y haciendas.
El reparto: primeros encomenderos y el poder político local
La primera generación de encomenderos del Nuevo Reino se integró con hombres de las expediciones de Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar y Jerónimo Lebrón, además de los séquitos de Alonso Luis de Lugo y del licenciado Miguel Díaz de Armendáriz. Pedro Fernández de Lugo, ya desde Santa Marta, había pedido a la Corona autorización para emitir repartimientos con la misma validez legal que si los otorgara el propio rey.
El reparto fue desigual desde el inicio, y esa desigualdad tuvo dos raíces: la densidad demográfica de los pueblos indígenas —que variaba brutalmente entre el altiplano y la costa— y la dinámica política del propio reparto, que respondía menos a mérito abstracto que a lealtad al gobernador de turno. Muchos conquistadores se quejaron temprano de las injusticias del reparto. Los intereses asociados a las encomiendas vincularon facciones a los sucesivos gobernadores, y los cambios en el poder tomaron con frecuencia la forma de imposiciones violentas: Alonso Luis de Lugo redistribuyó repartimientos alterando sustancialmente las bases del poder de sus predecesores.
La fusión entre encomenderos y funcionarios locales fue inmediata y estructural. El gobernador o su teniente hacía la primera elección del cabildo siguiendo los mismos criterios por los que se determinaban los encomenderos, y cada año los nuevos elegidos se escogían habitualmente dentro del mismo círculo. El cabildo colonial temprano fue, así, la asamblea de los encomenderos principales, sus parientes y sus aliados. Esa identidad entre poder económico y poder político municipal, sellada en la fundación misma de las ciudades, es una de las herencias más persistentes de la institución: sobreviviría a la extinción formal de la encomienda y llegaría transformada hasta la república.
Los casos regionales muestran la variedad del proceso. En la Sabana de Bogotá, las encomiendas se organizaron sobre las capitanías indígenas preexistentes: clanes enteros, con su cacique como pagador. En la Costa, las autoridades concedieron 39 encomiendas en la isla de Mompox y sus alrededores, y en la región de Loba —excepcionalmente poblada— se decidió repartir dos encomiendas en lugar de una, quedando como primeros encomenderos Hernando de Medina y Antón Pérez, vecinos de Mompox. Aquellos repartimientos costeños se hicieron cuando aún no había llegado a Cartagena el oidor Villabona, que después intentaría reglamentarlos: por lo pronto, regían solo las disposiciones generales de la Corona, aplicadas a voluntad de los conquistadores y los primeros cabildos.
Los conquistadores traían consigo una cultura caballeresca peninsular del siglo XV —honra, honor, hidalguía— que trasladaron a América como parte de su acervo, y con la que se autoproclamaron élite. La encomienda no fue solo su medio económico: fue el instrumento que dio forma social a esa pretensión.
Tributo, trabajo y las formas concretas de la extracción
Lo que un encomendero recibía dependía de qué producía la comunidad sometida, qué necesitaba el mercado local y qué le convenía al encomendero mismo. Esas tres variables coexistían, y sus proporciones cambiaban según la región y la coyuntura.
En zonas mineras, el tributo tendió a canalizarse en oro. En zonas agrícolas, en especie: y allí el tributo funcionó como un mecanismo brutal de transformación productiva. Para satisfacer el consumo español, se obligó a los indios a cultivar trigo y cebada en lugar del maíz tradicional. El excedente agrícola indígena fue, así, redirigido hacia las mesas de las ciudades encomenderas. Y también fue redirigida la producción textil: las mantas de algodón entregadas como tributo se vendían en subasta pública o servían para pagar servicios de los propios indios, cerrando un circuito en el que el trabajo indígena volvía sobre sí mismo como mercancía.
Una tasación documentada para la encomienda de Veloza, en la región de Bogotá, muestra la textura fina del sistema: el tributo incluía textiles de algodón y aves de corral, se pagaba en dos tercios anuales —San Juan y Navidad— y admitía sustitución por monedas de plata para los indios ocupados en labores rurales. Las fechas del calendario cristiano organizando la producción indígena; la moneda entrando como equivalente universal en un sistema que había empezado en pura especie.
El servicio personal —los indios de aposento destinados a la casa del encomendero— fue el componente más íntimo del tributo. Representaba, formalmente, apenas el 3 o 4% de los varones adultos, pero era el punto de contacto más denso entre las dos sociedades. Aunque la ley buscaba reducir al mínimo los contactos entre españoles e indígenas y limitar las obligaciones hacia el encomendero, en la práctica la presencia del encomendero era muy notoria en las comunidades y las relaciones de dominación cotidiana excedían con creces lo legalmente establecido.
La mita —el turno obligatorio de trabajo en minas u obras— fue quizás el componente más devastador. Quienes la cumplían frecuentemente no regresaban a sus comunidades, o volvían enfermos. Y su efecto, más allá de la crueldad inmediata, fue estructural: al reducir el número de miembros del grupo, el tributo colectivo, que seguía constante, se volvía impagable con los recursos internos de la comunidad, y el indígena era empujado a buscar salario fuera del resguardo para cubrir sus obligaciones. La mita minera generó, en esa mecánica, la desintegración progresiva de las comunidades indígenas y sembró lo que se ha llamado el germen del proletariado moderno urbano y rural de América.
En el valle de Sibundoy, el oidor Valverde ordenó que los indios pagaran su tributo a la Corona en trabajo en lugar de metálico: se organizaron cuadrillas de doscientos indios que rotaban cada cuatro meses entre el valle y las minas, con jornadas de once horas y una ración diaria de un cuartillo de maíz y media libra de carne. Esa aritmética —doscientos hombres, cuatro meses, once horas, media libra— es el rostro concreto de un régimen que en los tratados se describe como cesión de tributos.
Corona y encomenderos: la tensión estructural
Desde muy pronto, la Corona y sus concesionarios estuvieron enfrentados por un problema de horizonte temporal. La Corona quería preservar la raza indígena para asegurar tributación y trabajo a largo plazo. Los encomenderos querían enriquecerse en una vida, y para eso esquilmaban al máximo a los sometidos. Esa contradicción estructural atraviesa toda la historia legal de la institución.
Las Leyes Nuevas de 1542 fueron el primer intento serio de contener el impulso encomendero: limitaban el goce de las encomiendas a solo dos generaciones sucesivas y buscaban un tratamiento más benigno para los indios. Provocaron una guerra civil en el Perú, y ante ese antecedente la Corona suspendió su aplicación en la Nueva Granada. La lección fue temprana: legislar contra los encomenderos podía costar el reino.
Hacia 1550, con el establecimiento de la Real Audiencia, la adopción progresiva de legislación protectora del indio y la conformación de un aparato eclesiástico organizado, se marcó el paso de la época de conquista a la propiamente colonial. Los sistemas burocráticos comenzaron a superponerse al poder inmediato del conquistador. En ese contexto se llevó también el juicio de residencia de Belalcázar, que Miguel Díaz de Armendáriz había debido conducir pero que se suspendió ante los sucesos de las Leyes Nuevas; ya con la Audiencia instalada, Francisco Briceño actuó como juez de residencia.
En la segunda mitad del siglo XVI, tanto el monarca como el Consejo de Indias tomaron conciencia de lo que se llamó la feudalización de América: la deriva de los encomenderos hacia un poder señorial que coartaba la autoridad de la Corona. Coincidió con la abdicación de Carlos V en 1556 y con el reinado de Felipe II. A partir de 1570 comenzaron a multiplicarse las mercedes de tierras tanto a encomenderos como a no encomenderos, y ese acto administrativo aparentemente técnico introdujo un actor nuevo en el tablero: el propietario territorial sin indios asignados, que necesitaba mano de obra y que entraría en conflicto directo con los encomenderos por su monopolio.
En el último tercio del siglo XVI y comienzos del XVII, esa presión desembocó en una reforma decisiva: la Audiencia asumió el control directo de la distribución periódica de trabajadores indígenas entre propietarios. Los encomenderos perdieron el privilegio de disponer de trabajadores permanentes como prestación del tributo; en su lugar, los corregidores asignaban un porcentaje de indígenas a cada propietario para sus labores. La lógica cambió: de un vínculo señorial permanente entre encomendero y encomendados se pasó a una distribución rotativa y administrada.
La supresión formal del servicio personal, entre 1600 y 1620, se inscribió en esa dirección, pero no disminuyó las obligaciones de los indios. La Corona aumentó el tributo en mercancías o numerario para compensar a los encomenderos, y los servicios personales continuaron bajo nuevas modalidades de trabajo obligatorio pagado —alquiler general, mita minera y concierto agrícola—, que ahora se debían no solo a los encomenderos, sino a otros segmentos de la población española. La institución cambió de forma; la carga sobre el indígena no.
La catástrofe: cuando la base tributaria se hunde
Ninguna reforma explica por sí sola el debilitamiento de la encomienda como lo hizo el colapso demográfico. Las cifras son de una escala que obliga a detenerse.
La población indígena de la provincia de Tunja, según cálculos de Juan Friede, cayó de cerca de 215.000 en 1537 a apenas 25.000 en 1757: una reducción del 90% en dos siglos. En Popayán, un descenso también del 90% en 68 años. En Cartago, del 97% en apenas 50 años. Los Quimbaya, un pueblo de alto desarrollo cultural y tecnológico, habrían pasado de unos 100.000 individuos a apenas 40 en el lapso de 40 años. En la Costa, las 41 encomiendas iniciales habían bajado a 35, todas con tributos y tributarios menguados; en algunos casos, como en Loba y la depresión momposina, quedaban solo unos 10 indios capaces de pagar tributo, equivalentes a aproximadamente 60 personas contando chicos y grandes.
La encomienda estaba destruyendo la base sobre la que se sostenía. Y cuando la base cedió, todo el edificio tuvo que reconfigurarse.
Las visitas de oidores documentaron el desastre y forzaron ajustes. En la jurisdicción de Popayán, la disminución de la población indígena tributaria a menos de la mitad en treinta años, entre alrededor de 1607 y 1637, no bastó de inmediato para modificar las ordenanzas de trabajo minero. Pero en 1668, las ordenanzas del oidor Inclán Valdez redujeron el reparto de indios para las minas del 20% al 10% de los tributarios: ya no había con qué llenar los turnos, y los mineros preferían francamente el trabajo de los esclavos africanos. Una caída del 50% en el número de tributarios justificó también la serie de modificaciones del oidor Valverde, entre ellas la conversión del tributo real de metálico a trabajo, ya vista en Sibundoy.
El resultado más profundo fue que los encomenderos dejaron de gozar del privilegio de contar con trabajadores permanentes. La distribución pasó a manos de la Audiencia, y los propietarios sin encomienda entraron a competir en igualdad de condiciones administrativas por una mano de obra cada vez más escasa. La encomienda, como monopolio laboral, había terminado en la práctica mucho antes de terminar en el derecho.
De la encomienda a la hacienda, el resguardo y el concierto
El siglo XVII fue el escenario de una mutación. La encomienda dejó de ser la institución central y sus funciones se redistribuyeron entre tres formas distintas, cada una con lógica propia, cuya combinación es la que configura realmente el orden agrario colonial tardío.
La hacienda surgió como propiedad territorial con base jurídica independiente: no derivaba de la encomienda, sino de las mercedes reales de tierras y de las composiciones. La legislación de composiciones de 1591 fue decisiva: permitió a encomenderos y colonos influyentes legalizar ocupaciones de hecho sobre tierras indígenas mediante pago a la administración real. Muchos encomenderos, viendo cómo el tributo se les evaporaba con la demografía, se convirtieron en terratenientes. Pero la hacienda no era una encomienda transformada: era una figura jurídica distinta que, al combinarse con el flujo redistribuido de mano de obra, ocupó el espacio central que la encomienda dejaba libre. Producía excedentes para los limitados mercados regionales, con base en la ganadería y en la producción agrícola.
El resguardo respondía a una lógica fiscal de la Corona, no señorial del encomendero. Instituido como propiedad colectiva de las comunidades indígenas, tenía función proteccionista y tributaria: concentraba a los indígenas para facilitar el cobro del tributo a la Corona y conservar la mano de obra. Con la creación de los resguardos, el encomendero del siglo XVI fue sustituido por el corregidor de indios, quien recaudaba el tributo con destino al tesoro real en lugar del beneficio particular. Pero el resguardo tuvo, desde el inicio, una segunda cara: al concentrar a grupos dispersos, liberaba tierras que podían declararse vacías y otorgarse en merced a españoles. Y los indígenas, reacios a la pérdida de sus tierras originarias, tendían a abandonarlo. Con el tiempo, muchos resguardos fueron disueltos, fusionados o trasladados a tierras más distantes y menos fértiles. La concentración en resguardos peores fue, en la práctica, el mecanismo inicial del despojo.
El concierto fue el tercer vértice: un sistema de trabajo forzado por el cual funcionarios de la Corona asignaban trabajadores de las comunidades indígenas a propietarios vecinos que habían recibido mercedes de tierras. Junto con la encomienda, había sido desde temprano uno de los sistemas originales de explotación indígena, y en el nuevo régimen se convirtió en un canal fundamental de mano de obra para la hacienda.
La mita, mientras tanto, seguía haciendo su trabajo de disolución. Al obligar a muchos indígenas a permanecer como asalariados en minas o ciudades al término de su turno, o a emplearse por jornal para cubrir tributos, generó el germen del proletariado colonial rural y urbano. En las haciendas se hizo frecuente la figura del agregado: indios huidos de sus comunidades para escapar del tributo y la mita, o personas que vivían en las tierras sin pagar arrendamiento a cambio de ayudar en las labores.
De esa combinación —hacienda con base territorial, resguardo con base fiscal, concierto y mita como distribución de mano de obra, agregados como masa desposeída— y no de la encomienda sola, salió la estructura agraria colonial madura. La descomposición de los resguardos y la concentración en tierras marginales formaron una masa de campesinos incorporados como peones, aparceros y arrendatarios a las haciendas. La ecuación colonial —tierra concentrada arriba, trabajo desposeído abajo— quedaba armada.
La abolición formal y sus ecos
La supresión de la encomienda no fue un acto único, sino una decantación administrativa. Las disposiciones reales de 1701 y 1720 determinaron que las encomiendas debían revertir a la Corona a la muerte de su titular, suprimiendo su carácter hereditario. En la cronología del Nuevo Reino, 1719 quedó registrado como el año de la supresión, y coincidió con el nombramiento de Jorge de Villalonga como primer virrey de la Nueva Granada: la reorganización administrativa que traería el virreinato borbónico enterraba, casi en el mismo gesto, la institución fundacional del siglo XVI.
Los casos concretos ilustran esa mecánica lenta. En el territorio guambiano, la encomienda en poder de Manuel de Belalcázar habría regresado a la Corona tras su muerte en 1720, según la nueva regla; la última encomienda de la zona fue devuelta en 1729 por Agustín Fernández de Belalcázar. En el pueblo de San Andrés, las encomiendas sucesivas se extendieron desde el siglo XVI —cuando Rodrigo Méndez de Montalvo la recibió en 1580— hasta el siglo XVIII, cuando, bajo la última encomienda del marqués de Villa Alta, el pueblo se declaró de la Real Corona. La institución agonizó de titular en titular.
El traspaso a los corregidores o alcaldes mayores, que asumieron la administración de los pueblos indígenas y la recaudación del tributo para el tesoro real, no mejoró la vida del indígena. Los nuevos funcionarios, mal pagados, incrementaron la explotación. La abolición de la encomienda no fue la abolición de la exacción; fue apenas la sustitución del beneficiario particular por el burócrata estatal.
La huella larga
La encomienda dotó al conquistador de un poder coactivo para percibir tributos y le entregó los medios para delinear una nueva organización social de amos y siervos. Sobre esa base se levantó lo que se ha llamado la ciudad encomendero, la forma urbana dominante del primer siglo colonial: un núcleo de vecinos españoles cuyo mercado era abastecido por los indios de las encomiendas y cuyas obras públicas y privadas se construían con el alquiler de indios de la mita urbana. El dominio económico así generado fue el capital semilla de casi todas las empresas locales del siglo XVI, y las acumulaciones de riqueza derivadas de la explotación indígena se invirtieron después en minas y en comercio.
El altiplano cundiboyacense, entre Bogotá y Tunja, se convirtió desde la Colonia en el principal territorio de encomiendas, latifundios y haciendas, y ese eje mantuvo relevancia económica en los siglos siguientes; en el siglo XX se consolidó como zona de complejos agroindustriales, industriales y mineros. La línea entre el poder colonial de los encomenderos y el poder económico del siglo XX es sugestiva, aunque no lineal: entre uno y otro median transformaciones que la propia encomienda no sobrevivió.
La huella institucional más profunda es probablemente la que se instaló en el poder político local. Al fusionar desde el origen el círculo de encomenderos con el de los cabildantes, la institución creó una élite criolla cuya hegemonía sobre el territorio no dependía únicamente del tributo indígena sino del control directo de los órganos de gobierno municipal. Ese patrón —familias notables que combinan propiedad, cargo público y linaje— sobrevivió a la extinción de la encomienda, se reconfiguró en la república y persistió como uno de los rasgos estructurales de la política regional colombiana.
En cuanto a los indígenas, la evolución fue desigual. Solo en la región suroccidental los resguardos mantuvieron su vigencia con cierta continuidad, resistiendo tanto los embates de la política colonial como los de la republicana; aunque paradójicamente, la evolución fue probablemente más desfavorable para el indígena en esa zona que en la región chibcha, donde el aprovechamiento indirecto a través de caciques había permitido, en las primeras generaciones, mayores posibilidades de supervivencia biológica y cultural. En otras zonas, la descomposición de los resguardos, la fusión en tierras menos fértiles y la formación de una masa de trabajadores desposeídos se hicieron irreversibles.
La encomienda fue un dispositivo que operó parasitando estructuras indígenas preexistentes y que se agotó al agotarlas. Su desaparición formal en 1719 no cerró un ciclo, sino que sancionó una mutación: sus funciones —extracción de tributo, control de mano de obra, articulación entre poder económico y político local— habían sido ya redistribuidas entre otras instituciones más flexibles y menos comprometedoras para la Corona. La república recibiría en herencia esa arquitectura, no la encomienda misma. Pero recibiría también, indeleble, la ecuación fundacional que la encomienda había establecido en el paisaje humano del Nuevo Reino: tierra arriba, trabajo abajo, y un cabildo en el medio que tomaba nota.
En el archivo
252 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Prehispánicoantes de 14997
02Conquista1499–159969
- 1499Alonso de OjedaFicha
- 1499La Conquista del territorio colombianoÉpoca
- 1500Rodrigo de BastidasFicha
- 1513Vasco Núñez de BalboaFicha
- 1514Pedrarias DávilaFicha
- 1520CapitulaciónFicha
- 1525Fundación de Santa Marta y Cartagena y conquista del Caribe neogranadino (1525–1533)Hecho
- 1525Intercambio colombinoFicha
- 1530Colapso demográfico indígenaFicha
- 1533Pedro de HerediaFicha
- 1535Servicio personalFicha
- 1536Carlos VFicha
- 1536Conquista del altiplano muisca y encuentro de las tres huestes (1536–1539)Hecho
- 1536Expansión hacia Popayán, Antioquia y los Andes occidentales (1536–1546)Hecho
- 1536Pedro Fernández de LugoFicha
- 1536Resistencia indígena a la Conquista (1536–1544)Hecho
- 1537La contradicción del conquistador-evangelizadorPregunta
- 1537Sebastián de BelalcázarFicha
- 1537Suicidios colectivos por despeñamiento en Tausa, Simijaca y entre los tunebosHecho
- 1537Tributo indígenaFicha
- 1538Gonzalo Jiménez de QuesadaFicha
- 1538Implantación de la encomienda en el Nuevo Reino de Granada (1538–1560)Hecho
- 1538La conquista de la Nueva Granada como empresa mercantilPregunta
- 1539El policentrismo fundacional de la Nueva GranadaPregunta
- 1539Nicolás de FedermánFicha
- 1540Fraude masivo en los quintos reales del oro neogranadino (1540-1560)Hecho
- 1540Hernán Pérez de QuesadaFicha
- 1540La GaitanaFicha
- 1541Expedición de Hernán Pérez de Quesada a El Dorado por los Llanos (1541-1543)Hecho
- 1541Jorge RobledoFicha
- 1542Bartolomé de las CasasFicha
- 1542Las Leyes Nuevas y el debate sobre los derechos indígenas (1542–1551)Hecho
- 1542Leyes NuevasFicha
- 1543Pedro Cieza de LeónFicha
- 1544Visita frustrada de Miguel Díez de Armendáriz al Nuevo Reino (1544-1550)Hecho
- 1547Juan del ValleFicha
- 1549Establecimiento de la Real Audiencia de SantaféHecho
- 1550Catástrofe demográfica y reorganización del mundo indígena en el Nuevo Reino de Granada (1550–1580)Hecho
- 1550Derecho indianoFicha
- 1550EvangelizaciónFicha
- 1550Faccionalismo y violencia interna de la Real Audiencia de Santafé (1550-1564)Hecho
- 1550GanaderizaciónFicha
- 1550Guerra justaFicha
- 1550Pueblo de indiosFicha
- 1550Real Audiencia de SantaféFicha
- 1550Resistencia indígenaFicha
- 1551San Sebastián de MariquitaFicha
- 1553Juan de los BarriosFicha
- 1556Felipe IIFicha
- 1560Extirpación de idolatríasFicha
- 1560Política de reducciones, resguardos y pueblos de indios (1560–1599)Hecho
- 1560ReducciónFicha
- 1564Andrés Díaz Venero de LeivaFicha
- 1570Cronistas y construcción del pasado prehispánico (1570–1599)Hecho
- 1570Juan de CastellanosFicha
- 1573Catecismo de Zapata de Cárdenas y extirpación de idolatrías (1573–1586)Hecho
- 1575La encomienda muisca y la desestructuración de la economía moral indígenaPregunta
- 1575Pedro de AguadoFicha
- 1576Luis Zapata de CárdenasFicha
- 1577Campaña de expolio de los santuarios muiscas (1577)Hecho
- 1578Gaspar de RodasFicha
- 1580CalarcáFicha
- 1580Cultura urbana colonial en Tunja: Escuela Tunjana, lengua muisca y congregación indígena (1580–1599)Hecho
- 1580Esclavitud africanaFicha
- 1583Obrajes textiles tempranos de Tunja y mercado de mantas indígenas (1583-1600)Hecho
- 1584Diego de Torres y MoyachoqueFicha
- 1591Cédula de composición de tierras de El Pardo (1591)Hecho
- 1592Rebelión de las Alcabalas en Santa Fe (1592-1593)Hecho
- 1599Represión final tairona y descuartizamiento del cacique Cuchacique (1599-1600)Hecho
03Colonia1600–178054
- 1569La Cédula de 1569 y la tolerancia colonial de la coca en la Nueva GranadaHecho
- 1591Composiciones de tierras (1591–1642)Hecho
- 1600Cimarronaje y formación de palenques en el Caribe neogranadino (1600–1700)Hecho
- 1600Colonia (1600–1780)Época
- 1600Consolidación del régimen minero-esclavista del Pacífico y crisis de la encomienda en la Nueva Granada (1600–1650)Hecho
- 1605Benkos BiohóFicha
- 1615Juan de BorjaFicha
- 1621Establecimiento de la Casa de la Moneda de Santafé (1621)Hecho
- 1627Alonso de SandovalFicha
- 1636Juan Rodríguez FreyleFicha
- 1650Composición de tierrasFicha
- 1650ConcertajeFicha
- 1650Consolidación de la sociedad de castas y el orden barroco neogranadino (1650–1700)Hecho
- 1650El convento femenino en el Nuevo Reino de GranadaPregunta
- 1650Excavación del Canal del Dique (1650–1660)Hecho
- 1650Minería aurífera colonialFicha
- 1650PalenqueFicha
- 1650SincretismoFicha
- 1650Trata atlánticaFicha
- 1675HaciendaFicha
- 1680Atlántico NegroFicha
- 1680CabildoFicha
- 1680Catolicismo colonial y africanos esclavizados en la Nueva GranadaPregunta
- 1680Esclavitud mineraFicha
- 1680Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)Hecho
- 1680Limpieza de sangreFicha
- 1688Lucas Fernández de PiedrahitaFicha
- 1700CofradíaFicha
- 1700CompadrazgoFicha
- 1700Instauración borbónica y reorganización del gobierno neogranadino (1700–1720)Hecho
- 1700Juan Tama de la EstrellaFicha
- 1700Los títulos de resguardo de Juan Tama (1700–1708)Hecho
- 1700MayorazgoFicha
- 1700Sociedad de castasFicha
- 1706Francisca Josefa de CastilloFicha
- 1713Pacto del obispo Cassiani con los palenques de los Montes de MaríaHecho
- 1715Las misiones jesuitas del Orinoco (1715–1742)Hecho
- 1728BaruleFicha
- 1728Insurrección de Barule en el Chocó (1728)Hecho
- 1739Restablecimiento del Virreinato de la Nueva Granada y gobierno de Eslava (1739–1750)Hecho
- 1745Derrota del palenque de El Castigo y fundación de San Miguel de Patía (1745–1749)Hecho
- 1750Diferenciación regional y economías campesinas del Oriente neogranadino (1750–1770)Hecho
- 1757José Solís Folch de CardonaFicha
- 1760Reformas borbónicasFicha
- 1764EstancoFicha
- 1767Expulsión de la Compañía de Jesús del Nuevo Reino de Granada (1767–1775)Hecho
- 1767Pedro Mesía de la CerdaFicha
- 1769Carlos III de EspañaFicha
- 1770Castellanización, disolución de resguardos y censo de 1778 en el Nuevo Reino de GranadaHecho
- 1772Francisco Antonio Moreno y EscandónFicha
- 1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho
- 1774Manuel GuiriorFicha
- 1776Antonio de la Torre y MirandaFicha
- 1782Francisco SilvestreFicha
04Pre-independencia1780–180930
- 1770Contrabando atlántico como infraestructura del Caribe neogranadino tardocolonialHecho
- 1776Visita Regia, virreinato de Caballero y Góngora y Expedición Botánica (1776–1789)Hecho
- 1778Simplificación censal borbónica de 1778–1782Hecho
- 1780Despotismo ilustradoFicha
- 1780Estanco del tabacoFicha
- 1780Pacto colonialFicha
- 1780Pre-independencia neogranadina (1780–1809)Época
- 1780Reformas borbónicas tardías y reorganización fiscal en la Nueva Granada (1780–1782)Hecho
- 1781Ambrosio PiscoFicha
- 1781CapitulacionesFicha
- 1781Colonialismo internoFicha
- 1781ComunerosFicha
- 1781Conspiración esclava de Antioquia de 1781 y el rumor de la cédula real ocultaHecho
- 1781José Antonio GalánFicha
- 1781Juan Francisco BerbeoFicha
- 1781La Revolución de los Comuneros y las Capitulaciones de ZipaquiráHecho
- 1781La traición a Galán y las Capitulaciones de ZipaquiráPregunta
- 1781Las reformas borbónicas en la Nueva GranadaPregunta
- 1781Manuela BeltránFicha
- 1781SocorroFicha
- 1782Antonio Caballero y GóngoraFicha
- 1782Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)Hecho
- 1785Reforma agraria antioqueña de Juan Antonio Mon y Velarde (1785-1788)Hecho
- 1787Juan Antonio Mon y VelardeFicha
- 1789Reformismo judicial borbónico en Nueva GranadaPregunta
- 1793Bautizadores negros esclavizados en las minas del Chocó (c. 1793)Hecho
- 1795José Domingo Duquesne de la MadridFicha
- 1804Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada (1804)Hecho
- 1808Soberanía indígenaFicha
- 1810Cabildo abiertoFicha
05Independencia1810–18315
06Nueva Granada1831–18629
- 1750Hacienda esclavistaFicha
- 1800TerrajeFicha
- 1821Manumisión gradual: de la Ley de Libertad de Vientres (1821) a la abolición efectiva (1851-1852)Hecho
- 1839Resistencia laboral de los bogas del Magdalena: sabotaje al vapor Unión (1839) y huelga de 1857Hecho
- 1840Navegación a vaporFicha
- 1840Trabajo libreFicha
- 1850Disolución de resguardosFicha
- 1850LibrecambioFicha
- 1850Reformas liberales de medio siglo y abolición de la esclavitud (1850–1852)Hecho
07Estados Unidos de Colombia1863–18855
08Regeneración1886–19291
09Crisis y narcotráfico1974–19901
10Constitución de 19911991–20022
11Transversal—68
- -500Sabana de BogotáFicha
- 1000Altiplano cundiboyacenseFicha
- 1000SogamosoFicha
- 1533Cartagena de IndiasFicha
- 1537La invención cronística de los muiscasPregunta
- 1537PopayánFicha
- 1538BogotáFicha
- 1538Nueva GranadaFicha
- 1538SantaféFicha
- 1539TunjaFicha
- 1541AntioquiaFicha
- 1549PamplonaFicha
- 1550ExtractivismoFicha
- 1550IbaguéFicha
- 1550Origen colonial de la debilidad estatal colombianaPregunta
- 1563QuitoFicha
- 1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoPregunta
- 1680Regímenes de trabajo coercitivo en la Nueva GranadaPregunta
- 1700CaucaFicha
- 1700CimarronajeFicha
- 1700ContrabandoFicha
- 1700MadridFicha
- 1700MestizajeFicha
- 1700MompoxFicha
- 1713San Basilio de PalenqueFicha
- 1767Fronteras coloniales y marginalidad periférica en ColombiaPregunta
- 1776SincelejoFicha
- 1781ZipaquiráFicha
- 1800El resguardo y la política indígena tardocolonial en la Nueva GranadaPregunta
- 1811CundinamarcaFicha
- 1819BoyacáFicha
- 1819CasanareFicha
- 1821CúcutaFicha
- 1821ManumisiónFicha
- 1840VillavicencioFicha
- 1845Tomás Cipriano de MosqueraFicha
- 1850DespojoFicha
- 1850Élites regionalesFicha
- 1850MaganguéFicha
- 1887PatronatoFicha
- 1887Roma en la historia de ColombiaFicha
- 1900MocoaFicha
- 1900PutumayoFicha
- 1905CatatumboFicha
- 1910Norte de SantanderFicha
- 1910Santiago de CaliFicha
- 1910Valle del CaucaFicha
- 1939Manuel Quintín LameFicha
- 1940AparceríaFicha
- 1947QuibdóFicha
- 1950CaquetáFicha
- 1950OrinoquíaFicha
- 1950PalmiraFicha
- 1952YacopíFicha
- 1960Concentración de la tierraFicha
- 1960FlorenciaFicha
- 1960LatifundioFicha
- 1964ChaparralFicha
- 1966SucreFicha
- 1971Norte del CaucaFicha
- 1973Germán ColmenaresFicha
- 1975ClientelismoFicha
- 1975Larga duraciónFicha
- 1985SoachaFicha
- 1991Resguardo indígena en ColombiaFicha
- 1991Soberanía territorialFicha
- 1994ConvivirFicha
- 1998MitúFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Gonzalo Jiménez de Quesada — Caudillo de la expedición que dio origen a la primera generación de encomenderos del Nuevo Reino de Granada
- 02Sebastián de Belalcázar — Conquistador cuya expedición integró la primera generación de encomenderos; fue sometido a juicio de residencia en el contexto de las tensiones generadas por las Leyes Nuevas
- 03Muiscas — Sociedad indígena sedentaria con excedentes y jerarquía política que constituyó el principal sustrato para la implantación de la encomienda en el Nuevo Reino de Granada
- 04Resguardo — Institución que absorbió parte de las funciones de la encomienda tras su decadencia, preservando territorialmente a las comunidades indígenas
- 05Hacienda cafetera — Forma de organización agraria que heredó estructuras de poder y control de la mano de obra originadas en la encomienda
- 06Mita — Sistema de trabajo obligatorio por turnos que operó como componente devastador de la encomienda, generando desintegración comunitaria y el germen del proletariado moderno
- 07Carlos V — Monarca bajo cuyo reinado se promulgaron las Leyes Nuevas de 1542, primer intento serio de limitar el poder encomendero
- 08Felipe II — Rey bajo cuyo reinado se tomó conciencia de la feudalización de América y se iniciaron reformas que transformaron el régimen de la encomienda
- 09Nueva Granada — Territorio colonial donde la encomienda fue el andamio económico y político del primer siglo de dominación española
- 10Tunja — Ciudad donde la alta densidad de población muisca permitió una de las concentraciones más importantes de encomiendas del Nuevo Reino
Personas
Lugares
Ideas
- Larga duración141 piezas compartidas
- Colonización125 piezas compartidas
- Mestizaje121 piezas compartidas
- Reformas borbónicas112 piezas compartidas
- Resguardo97 piezas compartidas
- Patronato regio85 piezas compartidas
- Extractivismo74 piezas compartidas
- Élites regionales72 piezas compartidas
- Contrabando59 piezas compartidas
- Cimarronaje53 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
34 documentos · 66 fragmentos
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 131 cita
[1]y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…
p. 13
02¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 341 cita
[2]de la tierra, se ha solido enseñar, se expresó mediante diferentes instituciones: una fue la encomienda, donde un grupo indígena era obligado a trabajar para un español -el encomendero- que lo recibía en recompensa por su participación en la Conquista, a cambio de no separarlo y garantizar su conversión al…
p. 34
03Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 259, 5382 citas
[3]pér- dida de rasgos socioculturales. dividivi (Caesalpinia coriara) Ár- bol leguminoso de madera cuyo fruto contiene tanino, sustancia esta utilizada para curtir pieles. § E encomendero Servidor de la Co - rona española cuyo desempeño se retribuía asignándole determi- nado número de indios para que explotara su…
p. 538
[33]50 % en el número de tributa - rios justificó una serie de modificaciones introducidas por 260 Jfiínd Aicerfi s Nítfi S. ad Fiídadnfitt el oidor Valverde para la administración del tributo real y del trabajo indígena. Ordenó que los indios no paga- ran su tributo a la Corona en metálico sino en trabajo. El encomendero…
p. 259
04Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 19, 23, 27, 358 citas
[4]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
p. 23
[5]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
p. 23
[11]múltiples y distintas: iban desde agrupaciones que habían alcanzado etapas superiores de agricultura sedentaria y producían amplios excedentes, como los muiscas, hasta organizaciones menos avanzadas de recolec- tores y cazadores, generalmente en las tierras bajas, pasando por comunidades tribales de desarrollo…
p. 19
[12]múltiples y distintas: iban desde agrupaciones que habían alcanzado etapas superiores de agricultura sedentaria y producían amplios excedentes, como los muiscas, hasta organizaciones menos avanzadas de recolec- tores y cazadores, generalmente en las tierras bajas, pasando por comunidades tribales de desarrollo…
p. 19
[48]abierto" —abolición de las cercas que protegían los cultivos—, con perjuicio de los agricultores. 24 En tales circunstancias es probable que parte de los encomenderos fueron simultáneamente terratenientes, con la ventaja de poseer durante un cierto tiempo el monopolio de la mano de obra indígena. No había dificultad…
p. 27
[52]abierto" —abolición de las cercas que protegían los cultivos—, con perjuicio de los agricultores. 24 En tales circunstancias es probable que parte de los encomenderos fueron simultáneamente terratenientes, con la ventaja de poseer durante un cierto tiempo el monopolio de la mano de obra indígena. No había dificultad…
p. 27
[59]de los indígenas en los res- guardos, que fueron agrupados unos con otros, trasladados a tierras más distantes y menos fértiles o simplemente disueltos. Únicamente en la región suroccidental los resguardos mantuvie- ron su vigencia, tanto así que resistirán no sólo los embates de la política colonial sino también los…
p. 35
[60]de los indígenas en los res- guardos, que fueron agrupados unos con otros, trasladados a tierras más distantes y menos fértiles o simplemente disueltos. Únicamente en la región suroccidental los resguardos mantuvie- ron su vigencia, tanto así que resistirán no sólo los embates de la política colonial sino también los…
p. 35
05La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 211 cita
[6]nera, la encomienda es la piedra de toque para ex plicar él origen del neofeudalismo americano en el cual el señor prácticamente no tiene deberes y sí to dos los derechos y el indio carece de derechos y es tá abrumado con todos los deberes; entre el español encomendero y el indio encomendado, no existió mutua…
p. 21
06Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 121, 131, 1583 citas
[7]3. El conflicto de las Leyes Nuevas No cabe duda alguna de que lo que interesaba al español al recibir la encomienda era la posibilidad de apropiarse de una buena porción de la riqueza del grupo indígena que se le entregaba, o de utilizar la mano de obra de los indios para la producción de nueva riqueza. En la primera…
p. 131
[22]los demás empleos municipales. Como se ha visto los gobernadores recibían su nombramiento de España, y era difícil influir sobre su selección desde una región de las Indias, sobre todo después de que ésta comenzaba a estabilizarse. Pero los cargos de regidores, alcaldes y demás empleos urbanos se proveían localmente.…
p. 158
[35]el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…
p. 121
07Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 21, 422 citas
[8]y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…
p. 42
[58]y se remataron tierras. El despojo se inició cuando se concentraron varios resguardos en uno solo, generalmente distantes de los centros poblados y en tierras de menor calidad (Liévano Aguirre, 2002)3. Con la descomposición de los resguardos se fue formando el trabajo a sa lariado al que se incorpora el indio y una…
p. 21
08Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 69, 872 citas
[9]explotación de los indígenas, pero por causa de esta tendencia adoptó instituciones que garantizaran a los conquistadores el no interferir su prejuicio con respecto al trabajo material y que les permitieran vivir de sus rentas a costa de los sometidos.⁷⁸ Pero esta tendencia no se hubiera concretado si no hubieran…
p. 69
[29]otros muchos preferían continuar como asalariados, a la terminación de la mita. En suma, muy pocos regresaban y de ellos gran número volvían enfermos e incapacitados. Como el tributo de la encomienda era constante sobre el grupo, al disminuir por causa de la mita el número de sus componentes, el indígena se veía…
p. 87
09Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 4381 cita
[10]describir como el rápido despojo de lo ajeno, permitió que un puñado de conquistadores se enriqueciera, pero fue más la excepción que la regla. La segunda opción, establecer encomiendas, tenía un problema, y es que solo era posible cuando se trataba de sociedades más o menos sedentarias que producían excedentes y…
p. 438
10Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 27, 33, 40, 464 citas
[13]quedaban fueron diezmados en un 95%. La evolución demográfica de otras regiones, tales como las de Santa Fe, Tunja, Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto y Popayán, es mejor conocida. En dichas zonas existían poblaciones sedentarias que habían alcanzado niveles altos de cohesión y organización tribal, lo cual permitió una…
p. 27
[15]jerarquías indígenas (los reservados), por cuanto estas colaboraban en la recepción del tributo. La encomienda y el tributo debían dejar intactas las estructuras productivas indígenas, puesto que su misma existencia dependía de ellas. A la llamada república de los indios se le atribuía el papel de sustentar la…
p. 40
[16]debate. Hoy sabemos, por ejemplo, que las economías agrarias de grupos indígenas que gozaban de una compleja organización social fueron suficientes para sustentar por más de una generación a los pequeños grupos urbanos de la sociedad conquistadora. Es importante advertir también un rasgo económico dominante en el…
p. 33
[34]diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…
p. 46
11Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 711 cita
[14]0l servicio doméstico, Cuando encontraban sociedades con poca gente, el desengaño no se podía ocultar; probablemente no tendrían cabecillas permanentes, ni la capacidad de generar excedentes. Y cn esas condiciones era muy difícil aprovecharlas como mano de obra. 74 El contexto conquistadores españoles el hallazgo de…
p. 71
12Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 48, 552 citas
[17]a ñ os o d é cadas despu é s a un sitio ya visitado, ten í an descripciones de las costumbres de los indios, de sus formas de hacer la guerra, de los alimentos y re cursos existentes. Mientras tanto, los ind í genas eran centenares de comunidades independientes que no pod í an ponerse de acuerdo o coordinar sus…
p. 55
[36]sonal, aunque pagaban impuestos al comercio o a la producci ó n minera (quinto, que se redujo a menos de 5% en pocos a ñ os) y agr í cola (diezmo para sostener la Iglesia). Con estas reformas, desde 1550 existi ó una autoridad local en todo el territorio y hubo un esfuerzo persistente por someter a los EL…
p. 48
13Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 248, 276, 2793 citas
[18]que produc í an una errancia inquieta de soldados y caudillos insatis fechos con "el bot í n inicial. El asentamiento definitivo de una hueste, tras el reparto del bot í n, hacia evidente una estratificaci ó n social. Que no siempre iba acompa ñ ada de la conformidad entre los miembros de la antigua hueste militar.…
p. 276
[26]que su patr ó n de poblamiento disperso quedaba abolido, muchas tierras se desembarazaron y fueron objeto de mercedes nuevas. Por debajo del aspecto jur í dico-formal de la apropiaci ó n sub yace el problema m á s complejo de la evoluci ó n econ ó mica que llev ó a la efectiva ocupaci ó n de la tierra por parte de los…
p. 248
[38]dignidades de la Rep ú blica, los encomenderos m á s poderosos • MANUAL DE HISTORIA I 291 no desde ñ aban ejercer el comercio, casi siempre vali é ndose de tes taferros. La explotaci ó n de los ind í genas dio origen a acumulacio- n é s de riqueza que se invirtieron en minas y en g é neros o ropas de Castilla vendidos…
p. 279
14Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 75, 792 citas
[19]pueblos de indios o en sus cercanías. En la isla de Mompox y fuera de ella, las autoridades concedieron así 39 encomiendas, a otros tantos encomenderos. Fue el comienzo formal de lo que se ha llamado el " r é g i m e n señorial" implantado en tierras ameri- canas. [C] Según los documentos, Loba era tan poblada…
p. 75
[45]quedaban sino 10 indios capaces de pagar tributo, esto es, aproximada- m e n t e 60 personas entre chicos y grandes. Las 41 encomiendas costeñas habían bajado a 35, todas disminuidas de tributos y tributarios. A los malibúes de Tamalameque tampoco les había ido bien: una Relación geográfica escrita en 1579 sostenía…
p. 79
15Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 17, 137, 141, 2184 citas
[20]gastos de un pleito ya demasiado prolongado 2. El acomodamien to no era difícil puesto que Salguero gozaba de las encomiendas de Ura-Cheva y Ogamora, Gámeza y Mongua, a cuya renta (la de Mongua) renunció en 1575 a favor del convento de Santa Clara, fundado por su esposa Clara Matías33. Así, la primera generación de…
p. 141
[21]la fortuna y al poder que significaban las encomiendas. Desde su llegada había logrado reacomodar los repartimientos, alterando sustancialmente las bases del poder de sus predecesores. Ahora podía iniciar una serie de procesos legales contra aquellos encomenderos que no habían sido sometidos desde el principio. De…
p. 137
[51]Hernán Pérez de Quesada. chas de las atribuciones de tierras que contienen los títulos de encomienda de la Nueva Granada pueden tener este origen. Posteriormente a los trabajos del historiador mexicano Silvio Zavala, se suele hacer una cuidadosa distinción entre los orígenes de la propiedad territorial y el sistema de…
p. 218
[64]algunas investigaciones iniciadas en 1968 den tro de un programa del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes. En 1970 y 1971 se ampliaron en el Archivo de Indias de Sevilla para sostener una tesis de doctorado en la Universidad de París, auspicia da por la Escuela Práctica de Altos Estudios. En 1972 y…
p. 17
16Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 431 cita
[23]lieutenant, because there will be much work and many risks, and such a person will be deserving of it. 7 That Your Majesty permit that during the adelantado ’s lifetime he be permitted to name and train regidores, 8 judges and public notaries and all other offices named later; he asks that Your Majesty grant him this…
p. 43
17Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 501 cita
[24]las encomiendas sucesivas de Rodrigo Méndez de Montalvo, su hijo Andrés y su nieta Ana Vitalina de Fuentes (1580-1649), hasta la última del marqués de Villa Alta en el siglo XVIII, cuando el pueblo se declaró de la Real Corona. El respectivo resguardo de tierras —para tres caseríos, de 56 a 85 mil hectáreas de…
p. 50
18Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 125, 127, 1393 citas
[25]veces gar- banzos, habas, fríjoles, caña y lino). Fuera de esto, debían dar indios de servicios (un 3 o 4% de los varones adultos) para los aposentos del encomendero, los cuales eran casi siempre tie- rras ocupadas de hecho en las inmediaciones del asentamiento indígena. Además, la obliga- ción del tributo en especie…
p. 125
[37]actuaciones administrativas de los oido- res, sino de la disminución de los indios, que ya era alarmante a comienzos del siglo XVII. De otro lado, la presencia de propietarios no encomenderos forzó a adoptar un régimen de distribución de mano de obra para las estancias con el control directo de la Audiencia. A peti-…
p. 127
[40]los esfuerzos de la casta de los encomenderos por mantener las prerrogativas que se derivaban de la conquista. Dentro de este marco tan amplio de interpretación se inscriben las particularidades de una historia social en la que los encomenderos se enfrentaban a menudo con funcionarios del Estado español, por un…
p. 139
19Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 3192 citas
[27]“seis y hasta ocho mantas chingas, cada una conforme su posible y a la honrra (sic) que quería le hiciese su cacique...”. El término chinga para una clase de mantas ha llevado a discusiones interesantes. Con el tiempo, los españoles se referían a ellas como chingamanales, un término de desprecio, pero parece que en un…
p. 319
[28]“seis y hasta ocho mantas chingas, cada una conforme su posible y a la honrra (sic) que quería le hiciese su cacique...”. El término chinga para una clase de mantas ha llevado a discusiones interesantes. Con el tiempo, los españoles se referían a ellas como chingamanales, un término de desprecio, pero parece que en un…
p. 319
20Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 71, 762 citas
[30]y 1620 finalm ente p ud iero n im ponerse estas restricciones. Pero la su p resió n form al del "servicio personal" no d ism inuyó el m onto de las obligaciones de los indios. Para com pensar a los encom enderos por la p érd id a de los servicios personales, la C orona Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango…
p. 76
[39]Más aún, las p au tas culturales españolas chocaban con el poblam iento difuso de los indígenas. En España, los cam pesinos vivían en aldeas rurales y los funcionarios de la C orona pensaron que los indígenas debían hacer lo m ism o. En pos d e estos principios, en las d écadas de los años 1560 y 1570 las a u to rid a…
p. 71
21Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 2111 cita
[31]el empleo de un 20% de. los tributarios en las minas y aun el 25% cuando el encomendero no tenía haciendas. En 1637, con las ordenanzas de 13 V. G. Colmenares, Historia económica, op. cit., p. 187 ss. 1 l J LAS HACIENDAS 187 Rodríguez de San Isidro, esta situación no se modificó, pese a que los indí- genas tributarios…
p. 211
22The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1921 cita
[32]Veloza, with thirty eight able-bodied Indians, is taxed such that each one shall, with additional charges for lateness, give in tax payment to their encomendero one good qual- ity textile due on the tercio, and on the other, another cotton textile with said measurements, in addition to two chickens per Indian one paid…
p. 192
23Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 641 cita
[41]Popayán, donde fue nuevamen- te requerido por el representante del rey en el Pe- rú, Pedro de La Gasca, quien le nombró jefe de ca- ballería. En esa condición participó en la batalla de Xaquixahuana, en la que los rebeldes fueron defi- nitivamente abatidos. Belalcázar regresó en 1548 a Popayán, y desde allí envió…
p. 64
24Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 54, 612 citas
[42]nuevos títulos y bienes. Según Lope de Vega, los indianos son derrochadores por naturaleza, pues “tienen dineros y los dan en toda ocasión”, además de vivir presumiendo no solo las fatigas y trabajos vividos en el pasado, sino también los títulos que gracias a ello han alcanzado (Martínez-Tolentino, 2001, pp. 83 -…
p. 61
[66]así ex - poliar otros pueblos. Agotada esta segunda instancia, se hizo necesario “sistematizar la explotación de sociedades indígenas para mantener los frutos de la Conquista” (Colmenares, 1997 a, p. 4). La tesis, enmarcada 54 Editored rsiacordérmfirs9cred oa fi9d 7firiad as Cefie85r9 dentro de la lógica de una…
p. 54
25Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 190, 2284 citas
[43]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…
p. 190
[44]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…
p. 190
[55]normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…
p. 228
[56]normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…
p. 228
26Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1551 cita
[46]de tomar posesión del territorio por parte de los españoles. Se fundaron ciudades-puerto, ciudades-centros adminis- trativos, ciudades mineras, ciudades de frontera y ciudades de abrigo y sustento en los largos valles. El tipo de ciudad que dominó el primer siglo colonial fue la ciudad enco- mendera, no sólo porque…
p. 155
27The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 291 cita
[47]produced surpluses for the limited regional markets as part of their traditional pattern of cattle raising and agricultural production. In Colombia, as in most Latin American countries, the formation of the haciendas and the peasantry was a long process that can be traced back to the evolution of the colonial agrarian…
p. 29
28Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 89, 922 citas
[49]que hacían innecesario laborar por un salario miserable. La oligarquía percibió rápidamente que debía establecer "un cinturón de seguridad" alrededor de la población trabajadora para aislarla de las tierras libres. En consecuencia, las políticas agraria y laboral fueron desarrolladas con el propósito de controlar el…
p. 89
[57]evolucionó hacia el orden señorial pues: había indígenas que, luego de ser asigna- dos a una hacienda, permanecían en ella, prácticamente en calidad de 9 Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia, 1810-1930, cit., p. 14. lO Relaciones de mando, cit., p. 8. CO'\;TI'\;UDADES E'\; LA POL!TICA SOCIAL AGRARIA,…
p. 92
29Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 461 cita
[50]vida ha sido nuestra lucha Resistencia y Memoria en el Cauca indígena Las haciendas surgieron en el siglo XVII a causa del nuevo fl ujo de la mano de obra, el debilitamiento de la encomienda y la titulación de la tierra a los encomenderos. Parte de esta estructura se ha heredado hasta el día de hoy. Para Fals Borda,…
p. 46
30Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 32 citas
[53]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
[54]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
31Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 701 cita
[61]vaya aumentando la importancia de su aporte al con- sumo de mano de obra de la hacienda. También se emplea, pero no en cantidades muy grandes, mano de obra esclava 38. Esta era importante en las tierras calientes, o en algunas partes de ellas. En la región del suroeste la evolución fue probablemente más desfavorable…
p. 70
32Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2281 cita
[62]la Nueva Granada. José Prieto de Salazar adquiere el cargo de tesorero de la Casa de Moneda de Santafé. Supresión del carácter he- reditario de las encomiendas. 1719 Jorge de Villalonga, nombrado primer virrey de la Nueva Granada. Juan de Herrera: Lamenta- ciones de tinieblas. 1720 Se decreta que el impuesto de…
p. 228
33La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · p. 771 cita
[63]H i s t o r i a: d e s d e l a C o n q u i s t a h a s t a 1 9 7 1 emitidos en 1701 y 1720 determinaron que las encomiendas debían revertir a la Corona a la muerte de su titular (Haring 1947: 67). Bajo esta regulación la encomienda en el territorio guambiano en poder de Manuel de Belalcázar regresó a poder de la…
p. 77
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 401 cita
[65]lo salvaje, donde «coincidía la irracionalidad nativa con la oscuridad de la mentalidad española» 43. Así, desde el periodo de la Colonia se fueron instaurando dos ejes de desarrollo económico y poder político en torno a Bogotá. El primero, en el altiplano cundibo- yacense, entre Bogotá y Tunja, por concentrar la…
p. 40