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Idea · Independencia

Libertad de vientres

Fórmula jurídica aprobada por el Congreso de Cúcuta el 21 de julio de 1821 mediante la cual la Gran Colombia declaró libres a los hijos de esclavas nacidos desde esa fecha, aunque los mantuvo bajo la tutela del amo de su madre hasta los dieciocho años. Concilió el ideario republicano con los intereses esclavistas y fijó un horizonte gradual de extinción que se prolongó hasta la abolición definitiva de 1851.

4.047 palabras37 documentos51 fragmentos citados
Libertad de vientres

Trayectoria de una idea

  1. 1814

    Antecedente provincial: Juan del Corral en Antioquia

  2. 1820

    Decreto del Congreso de Venezuela (11 de enero)

  3. 1821

    Ley de Libertad de Vientres, Congreso de Cúcuta (21 de julio)

  4. 1823

    Informe de José Manuel Restrepo: la manumisión como seguro contra la insurrección

  5. 1825

    Ceremonias de manumisión en Cartagena

  6. 1842

    Ley del 29 de mayo: extensión del concierto forzoso hasta los 25 años

  7. 1851

    Abolición definitiva de la esclavitud (21 de mayo)

03

La lectura

La libertad de vientres fue, ante todo, un compromiso político: la fórmula mínima que las élites esclavistas del suroccidente minero aceptaron para no bloquear la fundación de la Gran Colombia. Su arquitectura jurídica —vientres libres, concierto forzoso, juntas de manumisión, fondos indemnizatorios— no fue un accidente de redacción sino el precio de la unidad grancolombiana, y por eso mismo resultó más eficaz como símbolo republicano que como instrumento de emancipación real. Durante tres décadas, los libertos nacidos bajo su amparo sirvieron a los amos de sus madres sin salario ni ciudadanía plena, y la ley de 1842 extendió ese régimen siete años más, hasta los veinticinco. Las ceremonias anuales de manumisión, con gorros frigios y bandas militares, convirtieron la libertad en rito cívico y en concesión de la República antes que en derecho. Solo la abolición de 1851, impulsada por José Hilario López, cerró el horizonte gradual que Cúcuta había abierto treinta años antes, aunque los efectos estructurales de la esclavitud —segregación, pobreza diferencial, exclusión ciudadana— persistieron mucho más allá de cualquier decreto.

La libertad de vientres fue la fórmula jurídica con la que la Gran Colombia optó, el 21 de julio de 1821, por desmontar la esclavitud sin abolirla: los hijos de esclavas nacidos a partir de esa fecha serían libres, pero permanecerían al servicio del amo de sus madres hasta cumplir dieciocho años como indemnización por su crianza. Aprobada por el Congreso de Cúcuta a iniciativa de José Félix de Restrepo, la ley concilió el ideario republicano con los intereses de los propietarios del suroccidente minero y fijó un horizonte gradual de extinción que se estiraría hasta la abolición definitiva del 21 de mayo de 1851. Su arquitectura —vientres libres, concierto forzoso de manumisos, juntas de manumisión, fondos públicos indemnizatorios— no fue un accidente de redacción sino el precio político de la unidad grancolombiana, y por eso mismo se convirtió, durante tres décadas, en el terreno donde se libraron los pulsos entre el discurso emancipador, la economía esclavista y la agencia de los propios esclavizados.

Qué era la esclavitud que se buscaba desmontar

Cuando el Congreso de Cúcuta legisló sobre los vientres, la esclavitud en la Nueva Granada distaba de ser una institución uniforme. El corazón del sistema latía en la minería aurífera del Pacífico: el Chocó y la gobernación de Popayán concentraban las cuadrillas de esclavos africanos que sostenían la extracción de oro de aluvión, principal producto de exportación colonial. El segundo ciclo minero, entre 1715 y 1740, había coincidido con la vigencia del asiento inglés concedido por el Tratado de Utrecht de 1713 a la South Sea Company, y bajo su amparo se introdujeron bozales en cantidades que transformaron la demografía del occidente. Hacia el ocaso del período colonial, la gobernación de Popayán reunía 98.632 habitantes: 18,2% esclavos, 25,4% blancos, 25,7% indígenas y 30,1% libres de color, un mosaico en el que la esclavitud pesaba menos por número que por su articulación con la riqueza minera y la estructura de las haciendas.

Las cuadrillas oscilaban entre cincuenta y doscientos esclavos, aunque las mayores rebasaban esa cifra, y dentro de ellas se distinguía a los útiles —los trabajadores activos— de la chusma: niños, enfermos y ancianos. La proporción entre sexos, abrumadoramente masculina en las minas y haciendas de los siglos XVI y XVII, impedía la autorreproducción demográfica: un estudio de nueve haciendas cartageneras entre 1633 y 1724 halló cinco varones por cada mujer y menos del 5% de menores de quince años. Esta demografía forzaba una dependencia crónica de la trata para reponer la fuerza de trabajo, y explica por qué el cierre progresivo del comercio atlántico erosionaría, aún antes de cualquier ley, las bases materiales del sistema.

A diferencia del modelo de plantación caribeña o norteamericana, la esclavitud neogranadina estaba débilmente integrada al mercado. Los propietarios producían buena parte de sus consumos internos y solo las zonas costeras cercanas a puertos podían abastecerse de víveres importados. En ese régimen, la automanumisión —el mecanismo más frecuente de acceso a la libertad en el Pacífico— dejaba a los esclavizados un margen mínimo pero real: los sábados solían destinarse al trabajo por cuenta propia en minería o agricultura, y con esos ahorros compraban su libertad o la de sus familiares. La manumisión graciosa del amo, aunque celebrada en la retórica cristiana, favorecía sobre todo a concubinas e hijos mulatos, y con frecuencia se otorgaba con la condición de que el liberto continuara al servicio del antiguo propietario. Ese área gris entre esclavitud y libertad —libertos que seguían sirviendo, negros libres sin ciudadanía plena— sería la zona sobre la que la ley de 1821 acabaría legislando.

Antecedentes: manumisiones patrióticas, decretos provinciales y el ejemplo haitiano

La libertad de vientres colombiana no surgió del vacío. Entre 1811 y 1815, la provincia de Cartagena, incorporada a las Provincias Unidas de la Nueva Granada, adoptó medidas relacionadas con la libertad de los esclavos; tras la rebelión de Mompox se decretó la libertad del comercio y de la posesión de esclavos, aunque el alcance efectivo de esas disposiciones no llegó a consolidarse. En Antioquia, durante la Primera República, Juan del Corral dictó que los hijos de esclavos nacerían libres, anticipando en casi una década el principio que el Congreso de Cúcuta convertiría en ley general. Estas medidas provinciales, dispersas y de corta vigencia por el reflujo realista, dejaron sin embargo instalada la idea de que la independencia debía traducirse en algún tipo de emancipación, y prepararon el terreno doctrinal sobre el que operaría la legislación grancolombiana.

El factor decisivo, sin embargo, fue la guerra. Simón Bolívar, tras su exilio jamaicano y su encuentro con Alexandre Pétion en Haití —donde recibió apoyo material a cambio del compromiso de emancipar a los esclavos en los territorios que liberara—, hizo de la manumisión un instrumento de reclutamiento. Liberó a sus propios esclavos en dos etapas: en 1814 condicionalmente, a cambio de servicio militar, con la aceptación de unos quince; y en 1821 incondicionalmente, con más de cien beneficiarios. Extendió luego la fórmula al Ejército Libertador: los esclavos que se enrolaran obtendrían su libertad, política que continuó tras 1814 y que en la práctica desestabilizó la institución mucho antes de cualquier ley. El mecanismo era ambiguo —peninsulares y patriotas usaron por igual la manumisión como cebo militar—, y en el Caribe colombiano muchos esclavos huyeron, se alistaron o permanecieron libres por la simple ausencia de propietarios, aunque algunos volvieron a la esclavitud al restablecerse el orden.

Fue en ese pulso entre proclama radical y realpolitik donde el Congreso de Venezuela, reunido en Angostura, aprobó el 11 de enero de 1820 un decreto que buscaba atemperar la libertad absoluta proclamada por Bolívar. El texto reconocía que la emancipación era "dictada por la justicia y reclamada por la naturaleza", pero condicionaba su ejecución a disposiciones preparatorias graduales, partiendo del diagnóstico de "ignorancia y degradación moral" de los esclavos. La resolución definitiva quedó remitida a una legislación posterior. Ese aplazamiento —justificado en términos morales pero pactado en términos económicos— sería el molde en el que Cúcuta vaciaría, un año después, la ley de vientres.

Cúcuta, 21 de julio de 1821: la letra pequeña de un compromiso

El Congreso Constituyente reunido en la Villa del Rosario de Cúcuta debatió la cuestión de la esclavitud como parte del programa de fundación de la República de Colombia. La propuesta enviada por Bolívar era radical: la "libertad absoluta de todos los colombianos en el acto de nacer en el territorio de la república". El proyecto que finalmente se aprobó, presentado por José Félix de Restrepo, jurisconsulto antioqueño formado en la tradición ilustrada, fue considerablemente más restrictivo. La ley del 21 de julio de 1821 estableció que los hijos de esclavas nacidos desde su publicación quedarían libres, pero permanecerían bajo la tutela del amo de su madre hasta los dieciocho años, prestando servicios como indemnización por los gastos de alimentación y vestuario incurridos en su crianza. El estatus de los esclavos ya existentes en la fecha de promulgación no se alteraba: para ellos se estableció un sistema paralelo de manumisión gradual mediante juntas provinciales y fondos públicos que indemnizarían a los propietarios.

La distancia entre la propuesta bolivariana y la ley aprobada mide el peso político de las élites esclavistas del suroccidente. Familias como los Mosquera, los Arboleda y los Arroyo —vinculadas al Cauca, Popayán y la minería del Pacífico— habían obtenido curules en el Congreso mediante las asambleas electorales y desplegaron allí una defensa articulada de sus intereses. Sus argumentos, repetidos durante décadas, sostenían que una emancipación inmediata arruinaría la minería y la agricultura comercial, y que el derecho de propiedad sobre los esclavos era inviolable sin indemnización. Publicaron incluso textos denunciando que los legisladores colombianos habían decretado la libertad de los hijos de esclavas sin compensación alguna, citando como ejemplo contrario a los Estados Unidos y a las repúblicas de México, Perú, Chile y Buenos Aires.

Frente a esa presión, el compromiso de Cúcuta cristalizó en tres piezas jurídicas complementarias. Primero, el principio del vientre libre, más simbólico que efectivo en el corto plazo, pues los recién nacidos solo alcanzarían plena disponibilidad de sí a los dieciocho años. Segundo, el concierto forzoso de manumisos, que mantenía a los libertos bajo el poder de los antiguos amos por casi dos décadas, disimulando la prolongación de la esclavitud bajo la apariencia de una tutela indemnizatoria. Tercero, las juntas de manumisión y sus fondos, alimentados por rentas específicas que resultarían crónicamente insuficientes, y encargadas de manumitir esclavos adultos mediante indemnización a los propietarios.

El Congreso de Cúcuta legisló, en la misma tanda, otras medidas de contenido social —como la supresión de la capitación indígena—, y la ley de vientres se inscribió en ese conjunto reformista antes que en el texto constitucional propiamente dicho. En el discurso patriótico, la fórmula fue presentada como un acto de justicia; en la letra del articulado, era una emancipación aplazada. El propio debate reconocía que una libertad inmediata era impracticable y que la ley no constituía una abolición efectiva. La caracterización más precisa que se hizo entonces fue implacable: una "prolongación gradual de la esclavitud".

Las juntas de manumisión y la coreografía republicana de la libertad

El sistema diseñado en 1821 se articuló en torno a juntas provinciales de manumisión, órganos encargados de administrar los fondos, tasar el valor de los esclavos y ejecutar las manumisiones anuales. Su calendario se ligó de manera explícita a las celebraciones nacionales: la ley decretó que las juntas debían manumitir esclavos durante las festividades patrióticas, fundiendo así la biografía de la República con la biografía individual de los libertos.

Las ceremonias, cuidadosamente escenificadas, convirtieron el acto de manumisión en teatro republicano. En Cartagena, en 1825, las festividades de independencia comenzaron con un Te Deum al que siguieron las manumisiones colectivas. En otros escenarios se entregaban actas de libertad, se imponían gorros frigios a los manumitidos, se daban vivas a la República y al Libertador, y las bandas militares —como la del batallón de artilleros— animaban el rito. Los ciudadanos prominentes eran invitados a demostrar su patriotismo aportando a los fondos, y sus nombres y donaciones se publicaban en la prensa local; algunos propietarios realizaban manumisiones privadas en las conmemoraciones oficiales, sumando su gesto al del Estado.

El desplazamiento retórico fue profundo. Lo que en la Colonia se había presentado como caridad cristiana pasó a ser signo, en la República, de "amor por la independencia nacional y el sistema constitucional republicano". La manumisión dejaba de ser un acto de piedad individual para convertirse en un rito cívico, en el que amo y esclavo se subordinaban por igual al altar de la nación. La libertad se ofrecía como concesión de la República, no como derecho, y esa gramática distanciaba al liberto de la ciudadanía plena tanto como lo aproximaba al gorro frigio.

Los resultados, sin embargo, fueron magros. Hacia 1830 el balance de manumisiones efectivas era decepcionante. La escasez de los fondos —cuya renta asignada resultaba insuficiente para cumplir la tarea en los treinta años previstos por los legisladores más optimistas— obligó a contemplar estrategias complementarias: la emancipación voluntaria por espíritu patriótico, la depreciación por envejecimiento de los esclavos, el pago en vales nacionales. La resistencia de los propietarios, que denunciaban ruinas económicas inminentes en la minería y la agricultura comercial, se sumaba a la debilidad fiscal del Estado grancolombiano. El secretario del Interior, José Manuel Restrepo, replicó en su informe de 1823 con un argumento que atravesaría el siglo: mantener la esclavitud era un "menor mal que el vivir los moradores de las mismas provincias sobre un volcán pronto siempre a hacer una terrible explosión". El costo de la manumisión, dicho de otro modo, no era una carga sino un seguro contra la insurrección.

El concierto forzoso y la extensión de 1842: la servidumbre por otro nombre

La figura central de la letra pequeña de 1821 fue el concierto forzoso de manumisos: la obligación de los nacidos libres de servir al amo de su madre hasta los dieciocho años. En la práctica, aquel plazo bastaba para agotar los años más productivos de la juventud del liberto y para asegurar al propietario una fuerza de trabajo que, aunque nominalmente libre, no podía negociar su condición. La libertad formal no traía consigo ni salario, ni movilidad, ni ciudadanía: los "libres" seguían siendo cuerpos disponibles.

Lejos de acortarse, ese régimen se prolongó. La ley del 29 de mayo de 1842, sancionada bajo el gobierno de José Ignacio de Márquez, extendió la sujeción de los libertos entre los dieciocho y los veinticinco años, bajo el argumento de que era necesario educarlos e instruirlos. Siete años adicionales de servidumbre disimulada se agregaron así al régimen original. La medida configuró una segunda fase del concierto forzoso, más difícil de justificar que la primera —pues afectaba a hombres y mujeres jóvenes ya adultos—, y evidenció la voluntad de las élites propietarias de estirar hasta el límite el horizonte de la emancipación efectiva. Los libertos de 1821, que debían haber alcanzado libertad plena en 1839, se encontraron en 1842 con que su plazo se había alargado hasta 1846; y para los nacidos posteriormente, hasta un futuro más remoto.

La libertad formal, además, no implicó reconocimiento de ciudadanía ni igualdad política. Los exesclavos y libertos no accedieron a derechos equiparables a los de blancos o mestizos, y muchos vivieron en esa zona gris que ya había caracterizado a los negros libres del período colonial: entre la esclavitud y la libertad, entre la servidumbre y el trabajo asalariado, sin lugar propio en la República. La ideología racial de las élites criollas —tanto liberales como católicas— sostenía una imagen despreciativa de negros, mulatos e indígenas, considerados primitivos y premodernos, y aspiraba, en formulación de Frank Safford, a construir una Colombia culturalmente blanca. Ese sustrato ideológico, más que cualquier consideración económica puntual, explica por qué el argumento de que había que "hacer hombres antes de hacer ciudadanos" pudo naturalizarse durante décadas: la gradualidad no era solo una concesión a los propietarios, sino la traducción jurídica de una jerarquía racial que se resistía a admitir al liberto como igual.

La red: Bolívar, Santander, Restrepo y las élites del suroccidente

La ley de 1821 fue posible por la convergencia —tensa— de figuras y facciones que representaban visiones distintas de la República. Bolívar aportó la retórica emancipadora y el compromiso adquirido con Pétion; Francisco de Paula Santander, como vicepresidente encargado de la ejecución en el hemisferio granadino, sostuvo la aplicación jurídica de la ley y del sistema de juntas. José Félix de Restrepo, autor material del proyecto, encarnó la posición intermedia: convencido abolicionista en principio, pragmático en método, dispuso una fórmula que su propia generación reconocía como insuficiente pero políticamente viable. José Manuel Restrepo, secretario del Interior e historiador de la revolución, defendió públicamente la lógica del sistema y consignó su racionalidad en informes que aún hoy se leen como manifiesto del gradualismo criollo.

Frente a ellos se alzaba la red de propietarios del suroccidente, cuyos apellidos —Mosquera, Arboleda, Arroyo— reaparecerían en cada coyuntura crítica del siglo XIX. Su base económica descansaba en la minería del Chocó y de Popayán y en las haciendas del Valle del Cauca, actividades intensivas en mano de obra esclava cuyo estancamiento estructural durante toda la República se atribuyó, en parte, a la fuga y al reclutamiento militar de esclavos durante la independencia. Estos propietarios no eran una élite periférica: controlaban asambleas electorales, colocaban aliados en el Congreso, publicaban defensas doctrinarias del derecho de propiedad sobre los esclavos y articulaban sus intereses con los del partido conservador en formación. El compromiso pactado con los sectores realistas al final de la guerra, además, había impuesto límites políticos al alcance de las reformas: ir más allá de una manumisión de vientres tímida y costeada por el Estado habría requerido una ruptura que la República, todavía frágil, no podía permitirse.

En los márgenes de esa red se dibujaban también los antecedentes provinciales —el decreto cartagenero, la disposición antioqueña de Juan del Corral, las manumisiones tempranas de Manuel de Bernardo Álvarez en la Nueva Granada revolucionaria— y el trasfondo internacional del ejemplo haitiano, que Bolívar había asumido como deuda personal. La libertad de vientres colombiana fue, en ese sentido, una pieza en el mosaico atlántico de la emancipación gradual, comparable a las leyes de vientres libres de Chile (1811) y de las Provincias Unidas del Río de la Plata (1813), aunque más tardía y más restrictiva en su articulación jurídica.

La agencia de los esclavizados

Reducir la libertad de vientres a un pulso entre élites deja fuera al actor cuya presión modeló la ley desde abajo: el propio esclavizado. La institución no llegó a 1821 intacta. Durante las guerras de independencia, el reclutamiento militar por ambos bandos convirtió a la manumisión en instrumento de guerra antes que en política social, y esa competencia por los cuerpos de los esclavos socavó la disciplina de las cuadrillas. En el Caribe colombiano, muchos se enrolaron en los ejércitos libertadores, otros huyeron, otros permanecieron libres por la simple ausencia de propietarios expulsados o arruinados por la guerra. Aunque algunos regresaron a la esclavitud al restablecerse el orden republicano, la institución había perdido la solidez con que operaba en el siglo XVIII.

La automanumisión, que había sido el mecanismo colonial más frecuente de acceso a la libertad en el Pacífico, siguió funcionando bajo la República: los esclavos disponían de un día semanal para trabajar por cuenta propia y con ese ahorro pagaban su libertad o la de sus familiares. Esa práctica preexistente y persistente sostenía una economía paralela de la libertad, en la que los esclavizados eran sujetos activos —negociadores, ahorradores, litigantes ante los tribunales—, y sobre ella se superpuso, sin sustituirla, el sistema de juntas de 1821. Muchas manumisiones celebradas como gestos republicanos habían sido, en rigor, autocompras terminadas o negociaciones familiares consumadas con el auxilio de los fondos públicos.

La contingencia bélica, más que el diseño institucional, fue en varias regiones el factor decisivo. Cuando la ley llegó, legalizaba un proceso en marcha tanto como lo iniciaba. Esa constatación no absuelve a la ley de sus insuficiencias —los dieciocho años de concierto forzoso fueron una elección deliberada, no una fatalidad—, pero desplaza el foco: la emancipación gradual colombiana no puede leerse solo como concesión otorgada desde arriba, sino como reconocimiento jurídico, mediado y limitado, de una erosión que ya venía ocurriendo desde abajo.

Hacia 1851: el consenso antiesclavista y la abolición definitiva

Durante las décadas de 1820 y 1830 el sistema de manumisión avanzó a paso lento, minado por la insuficiencia de los fondos, la resistencia de los propietarios y la sucesión de guerras civiles que absorbieron los recursos del Estado. La extensión del concierto forzoso hasta los veinticinco años en 1842 confirmó que las élites esclavistas no estaban dispuestas a dejar caer la institución por su propio peso. Pero hacia finales de la década de 1840 el equilibrio político comenzó a inclinarse.

La elección de José Hilario López como presidente de la Nueva Granada, resuelta el 7 de marzo de 1849 tras una tormentosa sesión del Congreso, abrió un ciclo de reformas liberales del que la abolición formaba parte natural. Entre 1849 y 1851 se formó un amplio consenso antiesclavista, transversal al espectro político, en el que participaron artesanos, intelectuales, estudiantes y jornaleros. No era un movimiento abolicionista sostenido y autónomo, comparable a los de Gran Bretaña o los Estados Unidos, sino una mayoría de opinión pública que redujo el costo político de la abolición definitiva y desactivó la eficacia del veto esclavista.

La ley del 21 de mayo de 1851, sancionada por López, dispuso en su artículo primero que desde el 1° de enero de 1852 serían libres todos los esclavos existentes en el territorio de la República, con los mismos derechos y obligaciones que los demás granadinos. El artículo segundo previó que la libertad de cada esclavo se acreditaría mediante carta de libertad expedida previos los avalúos correspondientes, y el intervalo de siete meses entre promulgación y entrada en vigor se destinó a esos trámites. Cerca de diecisiete mil personas obtuvieron la libertad el 1° de enero de 1852.

La reacción fue inmediata. El 1° de julio de 1851, casi dos meses después de sancionada la ley, estalló una rebelión conservadora encabezada por Julio Arboleda en el Cauca, Eusebio Borrero en Antioquia y Pastor Ospina Rodríguez en Cundinamarca, con apoyo del gobierno ecuatoriano. Sus motivaciones combinaban el rechazo a las medidas eclesiásticas del gobierno liberal, el disgusto por la elección de 1849 y la oposición a la abolición de la esclavitud, que amenazaba directamente los intereses de las provincias mineras. Salvador Camacho Roldán identificó las regiones que iban a sufrir con la libertad de los esclavos: Antioquia, Barbacoas, Buenaventura, Cauca y Chocó. La rebelión fue derrotada en pocos meses.

Las celebraciones del 1° de enero de 1852 recogieron la memoria de la libertad de vientres y la fundieron con la abolición definitiva. En muchas ciudades y pueblos hubo festividades de varios días, con música, fuegos artificiales y discursos; los manumitidos portaron gorros frigios rojos como emblema de libertad, prolongando la coreografía republicana instalada en 1821. Los mensajes políticos, sin embargo, eran diversos y en ocasiones contradictorios: la ciudadanía plena que las ceremonias parecían proclamar no se traduciría en igualdad real.

La huella: pobreza, invisibilidad y economías postemancipatorias

Poco después de la abolición, los observadores de la Comisión Corográfica registraron lo que la ley no había podido —o querido— transformar. Santiago Pérez consignó en 1853 el estado de pobreza de los negros libres en el Chocó, Buenaventura, Túquerres y Pasto, la carencia de educación, la ausencia de caminos y la falta de interés de los blancos hacia ellos. La libertad jurídica había llegado sobre un paisaje social intacto: sin tierras, sin instrucción, sin infraestructura, la emancipación era un techo sin cimientos.

El concierto forzoso y la matrícula —modalidades de trabajo postemancipatorio que se prolongaron en la costa Caribe— no alteraron la tenencia de la tierra en las haciendas y estancias, y perpetuaron la estructura agraria preexistente. La minería de aluvión del Chocó y Popayán, que había sido el motor económico del suroccidente durante la Colonia y la primera República, entró en un estancamiento profundo. El descenso de la producción minera y la manumisión de los esclavos debilitaron la base económica de la aristocracia caucana, que perdió peso a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, agravada su crisis por la sucesión de conflictos civiles. El resurgimiento de la minería aurífera se desplazó a Antioquia, sobre bases distintas al modelo esclavista, y la vieja geografía minera del Pacífico quedó en el margen.

La población negra libre fue tratada como invisible en los relatos y terminologías oficiales, un fenómeno que se rastrea hasta el descubrimiento mismo de América y que la abolición no revirtió. La ciudadanía plena que la ley de 1851 había prometido en su artículo primero —los mismos derechos y obligaciones que los demás granadinos— se topó con una ideología racial persistente y con la exclusión práctica que el proyecto liberal, pese a su retórica, nunca se propuso remover en serio. Los indígenas, por su parte, afrontaron los efectos negativos de la eliminación de los resguardos, que permitió a particulares acceder a grandes extensiones de tierra, mientras una élite agraria se beneficiaba de las reformas.

La libertad de vientres, mirada en retrospectiva, fue el mecanismo por el cual la República aplazó durante tres décadas su cita con la abolición y, al mismo tiempo, la hizo inevitable. Al fijar un horizonte —los nacidos libres desde 1821 llegarían algún día a la libertad plena— convirtió la esclavitud en una institución con fecha de caducidad, y esa promesa diferida, aun traicionada por el concierto forzoso y prolongada por la ley de 1842, terminó por deslegitimar el sistema desde dentro. Fue, a la vez, un freno impuesto por los propietarios y una concesión arrancada por los esclavizados y sus aliados; una fórmula de compromiso que, al inscribir en la letra republicana el principio de que ningún colombiano debía nacer esclavo, plantó la semilla que el consenso de 1849-1851 acabaría por cosechar. Su balance es ambiguo por necesidad: emancipación jurídica sin ciudadanía real, libertad sin igualdad, ruptura sin transformación. En esa ambigüedad —en esa distancia entre el gorro frigio impuesto en las ceremonias y la pobreza registrada por la Comisión Corográfica— sigue leyéndose el molde de la República que Colombia terminó siendo.

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En el archivo

7 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

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Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01José Félix de Restrepo — impulsor de la ley en el Congreso de Cúcuta
  2. 02Simón Bolívar — propuso una versión más radical de libertad absoluta al nacer; liberó a sus propios esclavos en 1814 y 1821
  3. 03Juan del Corral — antecedente provincial en Antioquia con decreto de libertad de hijos de esclavos
  4. 04José Manuel Restrepo — secretario del Interior que defendió el gradualismo como seguro contra la insurrección
  5. 05José Hilario López — presidente bajo cuyo gobierno se decretó la abolición definitiva en 1851
  6. 06Congreso de Cúcuta — órgano legislativo que aprobó la ley el 21 de julio de 1821
  7. 07Juntas de manumisión — instituciones provinciales creadas por la ley para administrar fondos y ejecutar manumisiones graduales
  8. 08Concierto forzoso de manumisos — régimen de servidumbre encubierta que mantuvo a los libertos bajo el poder de los amos hasta los 18 y luego 25 años
  9. 09Haití / Alexandre Pétion — modelo e influencia directa sobre Bolívar, quien comprometió la emancipación a cambio de apoyo material
  10. 10Chocó y Popayán — regiones con mayor concentración de esclavitud minera, cuyas élites propietarias condicionaron el alcance de la ley
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Documentos y fragmentos citados

37 documentos · 51 fragmentos

01Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 922 citas
[1]

determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…

p. 50
[3]

Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…

p. 92
02Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 59, 66, 1723 citas
[2]

consecuencia de la ocupación del trono español por uno de los Borbones, el asiento pasó por unos años a los franceses, nuevos aliados dinásticos. La subsiguiente guerra de sucesión, que duró hasta 1713, no solo arrebató a España sus posesiones europeas, en Italia y los Países Bajos, sino que, por el tratado de…

p. 66
[4]

productividad per cápita, sino más bien del hallazgo de nuevos yacimientos con una gran riqueza superficial y del aumento constante de la mano de obra. En ambos casos la tendencia al agotamiento producía una curva muy regular en todos los distritos mineros. El hallazgo inicial incitaba a la compra de esclavos, por lo…

p. 59
[18]

hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…

p. 172
03Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2411 cita
[5]

una alternativa de empleo y de perma nencia en explotaciones agr í colas. Dentro del sistema defensivo del Imperio y la ruta de la Carre ra de Indias, Cartagena goz ó de una situaci ó n estrat é gica que favo rec í a no s ó lo la introducci ó n l í cita de esclavos y mercanc í as, sino que invitaba a su comercio il í…

p. 241
04Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 331, 3342 citas
[6]

indios de la provincia de Noanama. Aun más, había desplazado el pueblo indígena de Tadó hacia sus minas del río Iró154. Este monopolio derivaba,de la influencia política de la familia, al mismo tiempo que de la importancia de sus explotaciones. Cristóbal, Jacinto y Nico lás Mosquera Figueroa poseían títulos militares…

p. 334
[13]

XVII) y su aparición en el Chocó (s. XVIII) Fuera de los centros mineros de la región de Antioquia, la mano de obra esclava ocupó un lugar secundario en el resto de las explotaciones de la Nueva Granada durante los siglos XVI y XVII. Ya se ha visto cómo hacia 1628 había apenas 250 esclavos en Popayán. En 1623 no se…

p. 331
05Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 911 cita
[7]

escasos y mas con mgen es». Finalmente, según el fiscal Moreno y Escandón,... las carnes, aves, menestras y comestibles, como que no se cμltivan ni crían en el Chocó para su abasto, entran de fuera a excesivos p_r_ecios pues la conducción a hombros de cargueros es muy costosa y los caminos que se transitan de los más…

p. 91
06Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 54, 984 citas
[8]

no lo habían he- cho ya, a dar rozas de subsistencia a los esclavos para descargar- se por lo menos de los gastos monetarios de su sostenimiento. Las variaciones de la demanda realzan la gran ineficacia del esclavismo en las condiciones hispanoamericanas, caracterizadas por una oferta rígida no solo cuando caía la…

p. 54
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no lo habían he- cho ya, a dar rozas de subsistencia a los esclavos para descargar- se por lo menos de los gastos monetarios de su sostenimiento. Las variaciones de la demanda realzan la gran ineficacia del esclavismo en las condiciones hispanoamericanas, caracterizadas por una oferta rígida no solo cuando caía la…

p. 54
[35]

los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…

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los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…

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07Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 701 cita
[10]

of the Caribbean. In no jurisdiction 17 Helg, Liberty & Equality, 273; Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convoca - toria, 533. 18 McFarlane, Colombia before Independence, 47–48. 19 Helg, Liberty & Equality, 19. 20 Helg, Liberty & Equality, 19–20. 21 Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convocatoria,…

p. 70
08Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 98, 1002 citas
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En los siglos xvi y xvii, la m ayoría de esclavos traídos de África eran varones, co n sid erad o s m ás útiles que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I l i s r c 'K iA D ií C o l o m b i a. I’ a í s i r a g m l n t a i x v s c k t l d a u d i v i d i d a 1 0 1 las m…

p. 98
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los esclavos fue la posibilidad de autocom pra, pues la m anum isión por los am os fue m enos frecuente que esta. A dem ás, m uchos de los esclavos liberados por sus am os lo fueron por razones personales, que poco tenían que ver con el precio o el valor económico. M uchos de los liberados eran esclavas, frecuentem…

p. 100
09Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 781 cita
[12]

conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…

p. 78
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[14]

mientras mujeres negras adornadas con corpiños y brazaletes de oro se paseaban desnudas para servir a sus amos. Cuenta la historia que Pedro Quiñones, Marqués de Miraflores y alférez real de Barbacoas, preparaba plátanos cubiertos de polvo de oro y para evitar que los esclavos recuperaran el preciado metal de sus…

p. 44
11Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 96, 992 citas
[15]

ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…

p. 96
[34]

y a los disturbios propios de esta época, que en el Valle del Cauca alcanzaron niveles muy agudos. Para el siglo XIX, además de las fuentes notariales, los fondos de manumisión del Archi- vo General de la Nación, el Archivo Histórico de Antioquia, el Archivo Central del Cauca y otros archivos de carácter regional, la…

p. 99
12Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2401 cita
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las locaciones sociales referida a la sociedad de castas (conocida por algunos como pigmentocracia). En primer lugar, libre significaba una persona de descendencia africana que no era esclavo debido a que su madre era libre en el tiempo de su concepción o de que había obtenido su libertad a través de mecanismos…

p. 240
13La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 cita
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HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…

p. 39
1430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 79, 842 citas
[20]

de la verdadera Libertad! CAPÍTULO 10 La piel no tiene color José Hilario López fue presidente en 1850, resultado de una elección disputada. En mayo de 1851, sancionó la ley sobre libertad de los esclavos con la cual puso fin a esta institución inicua. En sus memorias, Salvador Camacho Roldán estimaba que “Las…

p. 79
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siendo admisibles en pago por su valor nominal. ARTÍCULO 19. Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a las de la presente ley, y el Poder Ejecutivo dictará todos los reglamentos y órdenes del caso a fin de que tenga su más puntual cumplimiento. Dada en Bogotá, a 21 de mayo de 1851 El Presidente del Senado,…

p. 84
15La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 911 cita
[21]

ha preguntado alguien, ¿qué fue de su suerte? Con toda seguridad, no tuvieron el privilegio de que se les concediera un cupo en las goletas atestadas de hombres y mujeres libres que huyeron a las islas. Sabemos muy poco, y es de esperar que futuras investigaciones iluminen los detalles que hoy nos faltan. Sabemos, al…

p. 91
16Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 1701 cita
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He liberated his own slaves, first on condition of military service in 1814, when about fifteen accepted, then unconditionally in 1821 when over a hundred profited. 17 Few hacendados followed his example. Bolívar continued to argue that the creole rulers and property-owners must accept the implications of the…

p. 170
17Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 338, 341, 3443 citas
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Considerando que se partía del “estado de ignorancia y degradación moral a que esta porción desgraciada de la humanidad se halla reducida”, precisó la necesidad de “hacer hombres antes de hacer ciudadanos”. Con ello, la liberación de los esclavos tendría que ser un proceso gradual, “como a los que recobran la vista…

p. 338
[31]

razón respecto de la escasez de la renta asignada a los fondos de manumisión, con lo cual era imposible cumplir la tarea en los 30 años previstos por los legisladores más optimistas para la extinción gradual de la esclavitud. Es probable que, en el fondo, se jugó la suerte de los esclavos a otras estrategias…

p. 341
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miembro de un noble cuerpo al que perte - nece. Por esas relaciones estáis obligados a someteros y respetar las leyes que os protegen con tanta generosidad, a obedecer a los magistrados, en quienes deposita la República la autoridad de hacerlas observar y cumplir; y en fin, a llenar los deberes de los verdaderos…

p. 344
18Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 741 cita
[24]

propiedad privada. Esta disposicion, referente a la poblacién indige- na, lejos de realizarse en los términos dispuestos en 1821, se convirtid en Ultima instancia en una enajenacion de las tierras comunales que pasaron a manos de particulares y no propiamente a las de la comunidad indigena. Dada la persistencia de la…

p. 74
19Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 2561 cita
[25]

valiera la pena a los resguardos de los indígenas 277, base de su peculiar organización social —en la medida en que ella subsistía— pero la tendencia era a buscar más y más su asimilación al resto de los habitantes. A ello tendió, entre otras medidas, la supresión de la capitación. La libertad de los hijos de los…

p. 256
20Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1621 cita
[26]

tierra de hacienda, además de vivienda y / o comida. 2. Concierto forzoso. El fin de la esclavitud hizo nacer otro concierto que resultó forzoso, aunque teóricamente pudiera verse como una forma de trabajo libre. La ley del 21 de julio de 1821 que dispuso la libertad de vientres (los hijos de esclavos nacidos a partir…

p. 162
21Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 81, 842 citas
[27]

no conceder la libertad es una bar- barie; darla de repente es una precipitacion. La li- bertad social tiene ciertos grados y necesita cierta disposicién en los que la reciben para que no sea peligrosa. No se pasa repentinamente de un estado al opuesto sin exponerse a grandes inconvenientes. Por otra parte, los…

p. 81
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resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…

p. 84
22Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 521 cita
[28]

origins or around common experiences focused on the devastating reality of displace- ment and dislocation. Independence from Spain did not result in an immediate and significant change for slaves or free blacks. Although Peninsulares (people from Spain) and patriots offered freedom to the slaves who fought among their…

p. 52
23Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 3161 cita
[29]

Codificación, :–. The law was more restrictive than Bolívar’s proposal, which included the ‘‘absolute freedom of all the Colombians upon the act of being born in the territory of the republic’’ (Simón Bolívar to President of the Sovereign Congress of Colombia,  July , in Bolívar, Obras completas, :).…

p. 316
24Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 3161 cita
[30]

Codificación, :–. The law was more restrictive than Bolívar’s proposal, which included the ‘‘absolute freedom of all the Colombians upon the act of being born in the territory of the republic’’ (Simón Bolívar to President of the Sovereign Congress of Colombia,  July , in Bolívar, Obras completas, :).…

p. 316
25Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 701 cita
[33]

manumitted many slaves but because they associated man' umission with Colombian nationalism, linking slavery to Spanish tyrlinny, and freedom to republican virtue. Prominent citizens were asked to demonstrate their patriotism bv contributing to the juntas' funds. Contributors' names and donations were duly mentioned…

p. 70
26La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 3831 cita
[37]

familias más importantes y poderosas del suroccidente colombiano. Gracias a este tipo de vínculos, Arroyo fue elegido varias veces senador, diputado en la Cámara de la provincia de Popayán y su presidente; fue ministro de la Suprema Corte entre 1831 y 1832, y además recibió votos en las elecciones de presidente de…

p. 383
27Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1151 cita
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más importante durante la Colonia y la primera parte de la República, marcó el curso de los pueblos indígenas. Es- tos debieron soportar en buena medida el peso del hundimiento 172 Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú, Primera parte, p. 173. 173 González, Margarita (1979). El resguardo en el Nuevo Reino de Granada.…

p. 115
28Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2991 cita
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se nos conteste. Cítese un solo texto, una sola doctrina de un santo padre, o de algún moralista ilustrado que apoye la temeraria e injuriosa opinión que la dominación sobre los esclavos es un robo. Estamos seguros que no se aducirá uno solo; y confiamos que el editor del ilustrado periódico Libertad y Orden…

p. 299
29The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 44, 472 citas
[40]

cal culture. After a generation of gradual abolitionist policies and a decade of conservative ministerial governments that favored slaveholder inter- ests, the two years after López took office in April 1849 saw a surge in pub- lic appeals for an end to slavery. Nevertheless, this was not a sustained or autonomous…

p. 44
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stage three days of music, fireworks, and speeches in January 1852. 53 Even small towns and villages held elaborate, multiday emancipation obser- vances to free their few remaining slaves. 54 The Emancipatory Moment 31 The diversity of participants in this spectacular movement fostered competing political messages.…

p. 47
30Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 541 cita
[41]

was made of its citizens, it also failed to take cognisance of the cultural foundations of nationhood. The political rights of mestizos, natives and Afro-Colombians implied a prior recog- nition of their cultural values, but they were considered primitive and premodern by the liberal elite. The iconography of the…

p. 54
31Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 681 cita
[42]

al catolicismo decimonónico en Colombia, sobre su recuperación institucional en el país, ver: William Plata, “La romanización de la Iglesia en el siglo XIX, proyecto globalizador del tradicionalismo católico” en Globalización y Diversidad Religiosa en Colombia. Ana María Bidegain (Ed.), 107-147 (Bogotá: Universidad…

p. 68
32Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2791 cita
[44]

abolición, con indemnización. Pero solo desde cuando el Estado garantizara el pago de los esclavos que iban a ser liberados. Aprobaron la ley de manumisión, (liberación), que entró en vigencia el 1° de enero de 1852. Cerca de 17.000 esclavos ganaron el derecho a la libertad; ese día se celebró en todo el país. Los…

p. 279
33Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1471 cita
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] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…

p. 147
34Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 791 cita
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que tanto bien hizo a la nación bajo la orienta- ción del italiano Agustín Codazzi; se firmó el contrato definitivo para la construcción del fe- rrocarril de Panamá. Como se indicó en otro lugar, el partido conservador, teniendo de fondo el disgusto por la autoderrota del 7 de marzo, decidió iniciar un movimiento…

p. 79
35Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4181 cita
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adoro la libertad, dice el poeta que seguidamente se esfuerza por librarse de su sentimiento de culpa añadiendo /n o basta a mi conciencia no ser yo quien te niega ese tesoro. En los escritos de la Comisión Corográfica lo que quedó inscrito (Restrepo, 1984) fue una visión de la situación social del negro poco después…

p. 418
36Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 351 cita
[50]

economía colonial americana, en general, y del suroccidente de Colombia, en particular. Las condiciones de vida y carecer de los mínimos requisitos de salud, educación e infraestructura de todo tipo se constituían en el escenario cotidiano de estas comunidades. En los apuntes de viaje de la Comisión Corográfica, Olga…

p. 35
37¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 591 cita
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modernización del sistema productivo. La 115 ¿Otra historia de Colombia? extracción de oro fue importante hasta 1 860, y luego fue desplazada por el tabaco, que venía en auge desde la adopción del librecambio y que tuvo a la población de Ambalema como su epicentro. Incluso productos de extracción silvestre como la…

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