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Biografía

Salvador Camacho Roldán

Estados Unidos de Colombia

1827–1900

17 min de lectura28 documentos
Nacimiento1827
Fallecimiento1900
RolesSecretario de Hacienda y Fomento · Teórico del librecambio
Lugar principalColombia
Período históricoEstados Unidos de Colombia1863–1885
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La biografía

Pocos personajes del siglo XIX colombiano encarnan con tanta precisión el arco entero del liberalismo radical como Salvador Camacho Roldán (1827-1900). Fue, a la vez, ministro reformista, teórico del librecambio, memorialista de la vida política bogotana, viajero atento a los Estados Unidos, empresario librero y precursor de una sociología nacional que aún no se llamaba así. Su vida corre paralela al ascenso, apogeo y colapso del proyecto liberal radical: cuando nació, la Gran Colombia acababa de disolverse; cuando murió, la Regeneración conservadora había demolido la Constitución de Rionegro y el régimen federal por el que él había trabajado. Entre esas dos fechas construyó una obra —cargos, cálculos, escritos, redes— que sobrevivió a la derrota política de su partido y se convirtió en cantera para la economía y la sociología colombianas del siglo siguiente.

02

Línea de vida

  1. 1850

    Inserción en la élite liberal neogranadina

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    Hacia 1850 frecuentó la Logia Masónica de Bogotá, donde coincidió con Manuel Ancízar, Miguel Bracho y otras notabilidades del liberalismo. En sus Memorias dejó testimonio de los debates sobre la abolición de la esclavitud y estimó que las provincias de Antioquia, Barbacoas, Buenaventura, Cauca y Chocó serían las más afectadas por la ley de libertad de los esclavos de 1851.

  2. 1863

    Análisis de la Convención de Rionegro

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    Escribió el ensayo 'La convención de Rionegro', recogido en el volumen Escritos sobre economía y política (Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1976), en el que abordó los debates constitucionales de 1863 sobre autonomía de los estados, duración del período presidencial y relaciones Iglesia-Estado, defendiendo la arquitectura federal que la Regeneración liquidaría en 1886.

  3. 1871

    Secretaría de Hacienda y Fomento: Exposición Industrial

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    Como secretario de Hacienda y Fomento durante el gobierno de Eustorgio Salgar, organizó la Exposición Industrial inaugurada el 20 de julio de 1871, gesto emblemático del liberalismo radical como partido del progreso material y la modernización.

  4. 1884

    Colaboración en El Agricultor

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    Publicó un texto en la revista El Agricultor (número 5, octubre de 1884, p. 200), citado como fuente para la agricultura colombiana de fin de siglo, en el que identificó la falta de vías de comunicación como obstáculo central al desarrollo económico del país.

  5. 1892

    Apoyo a la reorganización del Partido Liberal

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    Apoyó el programa de Santiago Pérez en el marco de la reorganización liberal contra la Regeneración, cuando delegados liberales de distintas regiones se reunieron en Bogotá para nombrar a Pérez director del partido y encargarle fundar un periódico que articulara la oposición al régimen conservador.

  6. 1898

    Cálculos estadísticos sobre producción agropecuaria nacional

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    Realizó cálculos sobre los consumos nacionales de los principales bienes agropecuarios de Colombia, basados en supuestos sobre consumo individual y oferta del producto, referidos a la producción hacia 1897-1898. Aunque reconocidamente 'más o menos arbitrarios', resultaron compatibles con datos independientes de Antioquia de 1888 y fueron utilizados por la historiografía económica colombiana como fuente cuantitativa de fin de siglo.

  7. 2017

    Reedición de Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de América

    Leer contexto

    La obra fue reeditada por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia dentro de la colección Biblioteca Básica de Cultura Colombiana, serie Viajes, en un volumen de 966 páginas con presentación de Mauricio Pérez Salazar, consolidando su lugar como uno de los grandes textos del género en la Colombia decimonónica.

La semblanza

Camacho Roldán pertenece a una generación bisagra: la que llegó a la vida pública hacia 1850, hizo mayoría de edad con la abolición de la esclavitud y las reformas de medio siglo, gobernó bajo la Constitución de Rionegro y envejeció viendo a Rafael Núñez y a Miguel Antonio Caro desmontar pieza por pieza el edificio federal. Su lugar en esa generación es singular por una combinación poco frecuente. Manejaba las cuentas del Estado. Escribía sobre economía política. Viajaba y observaba. Y participaba de la sociabilidad de élite que hacía y deshacía candidaturas en la logia masónica de Bogotá.

No fue un caudillo militar —esa figura tan característica del XIX colombiano— ni un doctrinario puro. Fue lo que la época llamaba un hombre público: político-intelectual con oficio administrativo, capaz de organizar una exposición industrial, de estimar el consumo agropecuario nacional o de escribir un análisis de la Convención de Rionegro. Su ortodoxia librecambista, que compartía con Miguel Samper, lo convirtió en uno de los referentes doctrinarios del liberalismo económico colombiano, y esa condición se hizo más visible —y más incómoda— cuando la Regeneración impuso el papel moneda, el proteccionismo administrativo y la centralización política que él y los suyos consideraban una regresión.

De ahí que su figura pese doblemente. Como estadista, dejó una gestión concreta y una tradición de gobierno. Como escritor, cultivó tres géneros —relato de viaje, memorias, escritos económicos y políticos— que aún hoy se citan como fuente. Como articulador de redes, encarnó ese liberalismo bogotano de mediados y finales del XIX que hizo del librecambio, la educación laica y el federalismo un programa integrado.

Los orígenes

Camacho Roldán se formó en un país que apenas se estaba pensando a sí mismo. Cuando ingresó a la vida pública hacia 1850, la Nueva Granada acababa de emprender su primera oleada de reformas liberales: manumisión de esclavos, abolición del monopolio del tabaco, expulsión de los jesuitas, descentralización rentística. Sus Memorias dan testimonio directo de ese momento. En ellas recordó haber frecuentado la Logia Masónica de Bogotá y haber coincidido allí con Manuel Ancízar, Miguel Bracho y otras notabilidades del liberalismo. Esa frase, aparentemente incidental, es una llave: describe el mundo de sociabilidad en el que se cocinaba buena parte de la política neogranadina. Todos los presidentes del período 1846-1854 eran masones —entre ellos Tomás Cipriano de Mosquera y José Hilario López—, y la logia funcionaba como espacio transpartidista donde la élite ilustrada negociaba, se reconocía y se reproducía.

Fue también en esos años cuando se formó como observador de las grandes decisiones públicas. En sus Memorias estimó cuáles serían las provincias más afectadas por la ley de libertad de los esclavos de 1851 —Antioquia, Barbacoas, Buenaventura, Cauca y Chocó—, un cálculo que revela ya el rasgo que lo definiría después: la voluntad de traducir la política en cifras, la reforma en datos, el debate en estadística. Antes de que existiera una oficina nacional de estadística digna del nombre, hombres como él suplían con supuestos razonados la ausencia de aparato empírico. Esa fue, quizás, la impronta más duradera de su formación temprana: entender que gobernar era, en primer lugar, contar.

El pensamiento con el que llegó a la escena pública tenía filiación clara. El liberalismo radical colombiano se nutría de Bentham, de Destutt de Tracy, de Jean-Baptiste Say, de Frédéric Bastiat: utilitarismo inglés, ideología francesa, economía política clásica. En la propia librería que llevaría su nombre décadas después —Camacho Roldán y Tamayo— podían encontrarse en 1887 el Traité de Destutt de Tracy y los libros de Say en francés. Ese era el canon con el que se pensaban el mercado, el Estado y la sociedad, y él fue uno de sus divulgadores más consistentes. La tensión doctrinaria interna del liberalismo —entre draconianos y gólgotas, entre corrientes antagónicas del mismo partido— lo situaba del lado más ortodoxamente librecambista y anticlerical.

La trayectoria

El hito administrativo más nítido de Camacho Roldán fue la Secretaría de Hacienda y Fomento durante el gobierno de Eustorgio Salgar (1870-1872). Desde ese cargo organizó la Exposición Industrial que se inauguró el 20 de julio de 1871, en pleno aniversario patrio. La fecha no era casual: la Exposición pertenece al repertorio de gestos con los que el liberalismo radical intentó mostrarse como el partido del progreso material, la técnica y la modernización. Bajo Salgar y los presidentes radicales que lo sucedieron se instituyó también la educación laica y obligatoria, medida que iba a convertirse en uno de los mayores focos de choque con la Iglesia católica y en una de las razones por las que la Regeneración, al llegar, retornó al concordato y al control eclesiástico de la enseñanza.

Los cargos, sin embargo, son solo un vector de su trayectoria. El otro es la escritura. En algún momento indefinido —probablemente hacia el ocaso del siglo— realizó cálculos sobre los consumos nacionales de los principales bienes agropecuarios de Colombia. Los estimó a partir de supuestos sobre consumo individual y oferta del producto, supuestos que él mismo reconocía como "más o menos arbitrarios". Y sin embargo esos cálculos, referidos a la producción hacia 1897-1898, resultaron sorprendentemente compatibles con datos independientes disponibles para Antioquia en 1888. Lectores posteriores los usarían como una de las pocas fuentes cuantitativas para reconstruir la economía colombiana de fin de siglo. Es una paradoja característica del personaje: sus números eran imperfectos, y sin embargo resistieron el cotejo porque estaban razonados.

Camacho Roldán también fue un observador del extranjero. Sus Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de América —reeditadas en 2017 por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional dentro de la Biblioteca Básica de Cultura Colombiana, con presentación de Mauricio Pérez Salazar, en un volumen de 966 páginas— constituyen uno de los grandes textos del género en la Colombia decimonónica. Allí formuló una idea que resume su diagnóstico económico del país: la riqueza natural de Colombia era "un fondo inmenso de valor de esperanza" que solo podría explotarse cuando las vías de comunicación suministraran los medios para hacerlo. La falta de caminos, ríos navegables y ferrocarriles bloqueaba la conversión de la naturaleza en mercancía. La frase, elegante, encierra el programa entero del liberalismo radical: la nación como plantación potencial cuyo destino dependía de la infraestructura de transporte y del comercio exterior.

Escribió también sobre coyunturas políticas mayores: su ensayo La convención de Rionegro, recogido en el volumen Escritos sobre economía y política publicado en Bogotá por el Instituto Colombiano de Cultura en 1976, aborda el momento constitucional de 1863, cuando el país se dividió en nueve estados soberanos, se redujo drásticamente el poder ejecutivo, se consagraron amplias libertades individuales y cada estado obtuvo la potestad de dictar sus propios códigos. Escribir sobre Rionegro no era, para él, un ejercicio de arqueología política: era defender una arquitectura constitucional que la Regeneración había liquidado en 1886.

Colaboró además en la prensa especializada. En la revista El Agricultor, número 5 de octubre de 1884, publicó un texto que aún hoy se cita como fuente para la agricultura colombiana de fin de siglo. La colaboración periodística lo unía a un frente amplio del liberalismo económico en el que militaban Miguel Samper, Aquileo Parra y Manuel Murillo Toro, para quienes la publicación era prolongación natural de la política.

Fue también, y esto suele olvidarse, empresario. La Librería Colombiana Camacho Roldán y Tamayo funcionaba en 1887 comercializando libros y llevando inventarios que revelan su papel de puerta de entrada a la economía política liberal europea. La casa comercial le sobrevivió: en 1910, diez años después de su muerte, seguía moviendo dinero entre plazas del país —84.550 pesos girados en apenas once días, del 13 al 23 de agosto, a favor de acreedores en distintas ciudades—, con una operatividad que rozaba lo bancario y que era típica de las grandes casas comerciales de la época. El intelectual y el comerciante convivían sin conflicto aparente: para el liberalismo radical, el comercio era una virtud cívica.

La red

Ningún personaje del XIX colombiano se explica solo. Camacho Roldán perteneció a un tejido denso de amistades, complicidades doctrinarias y militancias compartidas —lo que después se llamaría el Olimpo Radical—, aunque él fue más bien uno de los operadores de segunda fila del alto liberalismo bogotano: menos visible que Murillo Toro o Aquileo Parra, más constante en el trabajo doctrinario que muchos presidentes. Su función era menos el brillo público que la continuidad del oficio: redactar, calcular, gestionar, mantener abierta la librería, sostener la revista, articular la conversación entre generaciones.

En el vértice generacional inmediato estaban los presidentes radicales. Murillo Toro, tolimense de Chaparral, había estudiado derecho en Bogotá gracias a la caridad de su madrina Ana Toro, cuyo apellido añadió al suyo, y llegó a encarnar la doctrina federalista en el ejercicio del poder. Aquileo Parra, el político-comerciante santandereano, derrotó en 1875 la candidatura presidencial de Núñez y en 1891 tomaría la iniciativa de reorganizar el Partido Liberal. Con ellos, con Santiago Pérez y con Salgar, Camacho Roldán compartía el diagnóstico y el programa: librecambio, federalismo, educación laica, separación Iglesia-Estado. En el registro doctrinario, su interlocutor más cercano fue Miguel Samper; ambos eran reconocidos como campeones de la ortodoxia económica liberal: patrón oro, contra el papel moneda, contra los monopolios fiscales, a favor del libre comercio internacional y de un Estado fiscalmente austero. La correspondencia doctrinaria entre ambos —en columnas, memoriales, folletos— constituyó una suerte de segundo canal del debate público, paralelo al Congreso.

La logia masónica de Bogotá fue el escenario privilegiado de esas afinidades. Allí Camacho Roldán trató a Manuel Ancízar —el mismo Ancízar de la Comisión Corográfica, otro de los precursores de la sociología colombiana— y a Miguel Bracho. La logia era mucho más que un club esotérico: era el lugar donde una clase política pequeña, cruzada por familiaridades y matrimonios, discutía sin las formalidades del Congreso, y donde las amistades personales sedimentaban en alianzas de gobierno o en rupturas duraderas. En un país con Congreso itinerante y comunicaciones lentas, ese recinto compensaba las carencias de una esfera pública que apenas se estaba montando.

En el otro polo, sus antagonistas mayores fueron los hombres de la Regeneración. Rafael Núñez, cartagenero, escéptico, positivista, pronunció el 1 de abril de 1878 el discurso que dio inicio simbólico al ciclo regeneracionista con la fórmula "regeneración administrativa fundamental o catástrofe". En su origen, el proyecto de Núñez era solo una reforma administrativa; no aspiraba a sustituir el sistema federal ni a demoler los cimientos de Rionegro. El endurecimiento vino después, sobre todo bajo la influencia de Miguel Antonio Caro —católico ultramontano, tradicionalista, defensor del papel moneda y del régimen económico regeneracionista—, cuando el programa adoptó los rasgos que Camacho Roldán y los suyos identificaron como una restauración.

El otro nodo de su red fue el mundo de los libros y la prensa, donde la librería importaba economía política francesa, los escritos aparecían en publicaciones agrícolas y los contactos alimentaban las redes de reorganización partidaria. En septiembre de 1892, cuando delegados liberales de distintas regiones se reunieron en Bogotá para nombrar a Santiago Pérez director del partido y encargarle fundar un periódico que articulara las quejas del liberalismo derrotado, Camacho Roldán se contaba entre quienes apoyaron ese programa. El liberalismo en oposición trabajaba con las armas que le quedaban: la letra impresa, la organización partidaria, la crítica económica.

Ideas: librecambio, estadística y sociología incipiente

El pensamiento económico de Camacho Roldán se inscribía en la tradición del librecambismo colombiano fundada por Florentino González en las reformas de mediados de siglo. La premisa era una división internacional del trabajo en la que Colombia se especializaría en materias primas y productos agrícolas para los mercados industriales del Atlántico Norte. El progreso vendría por la vía del comercio exterior: exportar tabaco, quina, café y cueros; importar manufacturas; construir los caminos, ferrocarriles y muelles que hicieran posible ese flujo.

La imagen que él mismo dio de esa apuesta —"un fondo inmenso de valor de esperanza"— es reveladora. La riqueza estaba ahí, latente, como potencia; el país era una promesa aún no realizada por falta de infraestructura. En la misma dirección, contraponía la naturaleza salvaje y primitiva con la tierra cultivada y adecuada a las necesidades del hombre. La civilización, en su vocabulario, era la conversión productiva del territorio.

El programa tenía sus límites. El liberalismo radical representaba los intereses de una burguesía comercial internacionalista que no planteó cambios en las relaciones de trabajo y propiedad rurales: favoreció la movilidad de mercancías, no la transformación agraria. En un país donde la hacienda tradicional, el trabajo servil residual y la concentración de la tierra bloqueaban el desarrollo capitalista de fondo, el librecambismo apostaba por la inserción en el mercado mundial sin tocar la estructura interna. Cuando el ciclo exportador entró en crisis a partir de 1875 —el colapso del tabaco, la caída de la demanda y los precios de la quina—, el programa entero se quedó sin base material. Fue esa crisis, más que la habilidad política de Núñez, la que minó la fuerza del liberalismo y preparó el terreno para la Regeneración.

La otra gran contribución intelectual de Camacho Roldán fue estadística. Sus cálculos sobre consumos nacionales de bienes agropecuarios, basados en supuestos sobre consumo individual y oferta, fueron pioneros en un país donde las cifras eran notoriamente imprecisas —los propios cálculos de Murillo Toro sobre comercio exterior fueron señalados como inexactos—. Aceptaba la limitación: sus supuestos eran "más o menos arbitrarios". Pero al hacer explícita la metodología, dejaba un dato reproducible, criticable, corregible. Esa disposición cuantitativa, imperfecta pero honesta, explica que hoy se lo lea como fuente antes que como objeto.

Hay un tercer plano, más sutil: el sociológico. La sociología colombiana en su etapa formativa no tenía nombre propio ni cátedras ni disciplina institucionalizada. Existía como una preocupación transversal de políticos, escritores y pensadores que seguían con atención desigual las discusiones europeas y estadounidenses. El contacto con los grandes autores era casi siempre indirecto: se llegaba a Comte, a Spencer, al positivismo, a través de epígonos y de textos introductorios que llevaban años o décadas de retraso. Los intentos más originales aparecieron precisamente cuando esas orientaciones generales se aplicaron a los problemas del país. En ese cuadro, Camacho Roldán figura —junto con Manuel Ancízar, Santiago Pérez y José María Samper— entre los precursores. Sin llamarla aún sociología, abordó preocupaciones sociológicas: el orden social, las posibilidades de desarrollo de la nación, la relación entre naturaleza, trabajo y civilización, la explicación de la inestabilidad política latinoamericana.

Regeneración: la derrota

El período que va de 1875 a 1886 fue el más difícil de su vida pública. El colapso simultáneo del tabaco y la quina destruyó la base material del liberalismo comercial. En 1885, en el punto más bajo de la depresión de la agricultura de exportación, el partido liberal —dividido, desacreditado, sin plata ni votos— apenas opuso resistencia simbólica a la restauración conservadora. La guerra civil de ese año liquidó la Constitución de Rionegro y abrió paso a la nueva carta de 1886, centralista, confesional, con un ejecutivo fuerte y un ejército nacional.

Para hombres como Camacho Roldán y Samper, el régimen regeneracionista no era solo un adversario político: era una regresión doctrinaria. Había abandonado el patrón oro por el papel moneda —Samper criticaría en 1896 esa política monetaria abogando por el retorno al oro mediante la amortización del billete y la reducción del gasto público—, había restablecido relaciones con la Iglesia, había desmontado la educación laica, había concentrado el poder en Bogotá y en la presidencia. La Regeneración, además, no se limitó a la disputa ideológica: reprimió a los líderes liberales con fusilamientos, destierros y clausura frecuente de periódicos, y vetó su participación en el Congreso mediante manipulación electoral. La burguesía comercial liberal, excluida del poder central, siguió acumulando riqueza —aquí opera una paradoja crucial: la derrota fue política y cultural, no material— y desde esa acumulación financió la reorganización opositora.

Camacho Roldán acompañó ese reagrupamiento. En 1891, Aquileo Parra tomó la iniciativa de reordenar el partido. En septiembre de 1892 se produjo la reunión bogotana que designó director a Santiago Pérez y le encomendó fundar un periódico. La estrategia era retomar el poder mediante la organización partidaria, la crítica pública y la restauración eventual del librecambismo, la democracia y el federalismo. Camacho Roldán murió en 1900 sin ver esa restauración —que nunca ocurriría en los términos radicales—, pero contribuyó a la doctrina del partido en oposición: el liberalismo del cambio de siglo, más pragmático, menos ortodoxo, más adaptado a un país que había cambiado.

Tensiones del proyecto

Presentar a Camacho Roldán como un modernizador puro derrotado por fuerzas retrógradas sería desconocer las contradicciones internas de su propio proyecto, y hay dos que resultan decisivas para medir su alcance.

Una es la sociabilidad desde la que operó. Fue, ante todo, un hombre de élite que se movía en redes de élite: la logia, la secretaría, la librería, los periódicos liberales. Su proyecto reformista se pensaba desde arriba y para el bien público, pero no incluyó una interlocución sustantiva con los sectores populares —el artesanado bogotano derrotado en 1854, los peones de hacienda, los negros libertos de las provincias que él mismo listó en 1851, los indígenas—. La modernización se imaginaba como obra ilustrada, no como pacto con quienes trabajaban la tierra o los talleres.

La otra es epistemológica, y matiza el elogio habitual a su estadística. Sus cálculos eran, por confesión propia, arbitrarios en sus supuestos. Su valor no está en la precisión sino en la disposición metódica de exponerlos, hacerlos criticables, dejar una huella reproducible. Pero conviene no confundir esa disposición con una ciencia consolidada: era pionera precisamente porque no tenía instrumento detrás, y esa carencia de aparato es la misma que aquejaba al conjunto del reformismo liberal —una voluntad de contar sin oficina que contase, una voluntad de modernizar sin infraestructura que sostuviera la modernización, una voluntad de librecambio sin agricultura transformada—. Los límites no eran suyos: eran los del país sobre el que escribía.

La huella

Camacho Roldán murió en 1900, en el corazón de la Guerra de los Mil Días, cuando el país que él había ayudado a pensar estaba desangrándose en la peor guerra civil de su historia. La ironía es cruel: el liberal del librecambio y la exposición industrial se despidió en medio de un colapso que confirmaba, brutalmente, que las modernizaciones inconclusas se pagan en sangre.

Su legado se ramificó en varias direcciones. La primera, la escritura. Las Notas de viaje siguen leyéndose —la reedición de 2017 en la Biblioteca Básica de Cultura Colombiana lo confirma— como uno de los grandes testimonios del liberalismo decimonónico frente al espejo estadounidense. Las Memorias son fuente insustituible para reconstruir la vida política e intelectual del siglo XIX, desde la logia masónica hasta los debates constitucionales. Los Escritos sobre economía y política, editados por el Instituto Colombiano de Cultura en 1976, permiten seguir su pensamiento en el terreno específico de la política pública.

La segunda, la economía. Los cálculos agropecuarios de Camacho Roldán, arbitrarios en sus supuestos pero compatibles con los datos independientes de Antioquia de 1888, se convirtieron en una de las pocas ventanas cuantitativas sobre la Colombia rural de fin de siglo. Su artículo en El Agricultor de octubre de 1884 sigue apareciendo en las bibliografías. La historia económica colombiana lo lee no como objeto de estudio sino como colaborador póstumo.

La tercera, la sociología. Cuando esta disciplina se institucionalizó en Colombia en el siglo XX, se armó una genealogía de precursores en la que aparecieron Camacho Roldán, Ancízar, Santiago Pérez y José María Samper: los primeros que hicieron sociología sin nombrarla, los que discutieron el orden social, la civilización, el trabajo y el territorio con herramientas que anticipaban las categorías de la disciplina. Camacho Roldán no se pensó a sí mismo como sociólogo, y en ese sentido la filiación tiene algo de anacronismo útil; pero pensó lo social con una atención empírica y una preocupación por el orden colectivo que justifican el rescate.

La cuarta, la empresa. La firma Camacho Roldán y Tamayo sobrevivió a su fundador. En 1910 seguía operando como casa comercial capaz de mover giros por decenas de miles de pesos entre plazas. Su librería había sido, décadas antes, una de las puertas por las que entró a Colombia la economía política clásica francesa. El apellido, así, quedó ligado a dos tradiciones: la del pensamiento liberal y la del comercio moderno.

Queda la pregunta política. ¿Fue Camacho Roldán un derrotado? En términos inmediatos, sí: la Regeneración liquidó el régimen que él había servido, y las políticas monetarias, educativas y eclesiásticas que él combatió se impusieron durante décadas. Pero la derrota política nunca es la última palabra. Las categorías con las que hoy se piensa la Colombia del XIX —librecambio y proteccionismo, federalismo y centralismo, laicidad y confesionalidad, mercado interno y economía exportadora— se formaron en buena parte en los debates en los que él participó. Su proyecto tenía límites, sí; pero era un proyecto, articulado, con base doctrinaria, con instrumentos administrativos, con una lectura del país. Muy pocos liberales de su generación pueden decir lo mismo.

Camacho Roldán encarna, con más nitidez que casi cualquier otro personaje de su tiempo, la posibilidad y el techo del reformismo liberal decimonónico colombiano. Escribió sobre una economía que apenas tenía estadísticas, gobernó una hacienda pública sin recursos, defendió un federalismo que el país no supo sostener, sembró una sociología que tardaría medio siglo en encontrar cátedra. Su obra escrita, sus cargos, sus redes y su empresa constituyen, en conjunto, uno de los archivos vivos más ricos del liberalismo radical. Y eso, para un país que suele olvidar a sus reformadores, es un legado que resiste el paso del tiempo.

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Red histórica

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Relacionadaspor co-ocurrencia
05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

28 documentos · 35 fragmentos
01Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · Páginas 1, 122 citas
[1]

notas de viaje: colombia y estados unidos salvado R camac H o R old Á n viajes salvado R camac H o R old Á n notas de viaje: colombia y estados unidos viajes Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia Camacho Roldán, Salvador, 1827-1900, autor Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de América…

p. 1
[7]

es la natu- raleza salvaje y primitiva —dice—, pero más bello es aún el contraste que delante de ella forma la tierra ya cultivada y adecuada a las necesidades del hombre». Su descripción de los parajes que recorre entre Bogotá y Barranquilla destaca lo yermo y salvaje de tierras no ex- plotadas y lo que él denomina…

p. 12
02Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 3571 cita
[2]

Política,” in La Civ- ilización, 4 October 1849. 8. Otto Morales Benitez, “Florentino González.” 9. For Vicente Lombana and the Golgota founding of the Escuela Republicana, see Sowell, Early Colombian Labor Movement, 63. 10. For Lleras as leader of the Draconianos faction, see Sowell, Early Colombian Labor Movement,…

p. 357
0330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 791 cita
[3]

de la verdadera Libertad! CAPÍTULO 10 La piel no tiene color José Hilario López fue presidente en 1850, resultado de una elección disputada. En mayo de 1851, sancionó la ley sobre libertad de los esclavos con la cual puso fin a esta institución inicua. En sus memorias, Salvador Camacho Roldán estimaba que “Las…

p. 79
04Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1601 cita
[4]

la segunda mitad del siglo XIX rigieron una escuela normal y una elemental mo- delo, anexa a la normal; introdujeron la enseñanza prusiana y en especial los métodos de enseñanza pestalozziana, que se basaban en la actividad de los alumnos por medio de la inducción y con la disciplina del amor reflexivo. Como sustento…

p. 160
05La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · Página 1391 cita
[5]

auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…

p. 139
06Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 2971 cita
[6]

se producía fundamentalmente para la venta, mientras que cerdos y aves se encontraban en una situación intermedia. Los cálculos existentes sobre la producción agrícola para consumo interno no pueden considerarse muy exactos, pero brindan alguna idea de la magnitud de esta actividad. El cuadro 1v.12 presenta las cifras…

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07Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 2871 cita
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ANC Archivo Nacional de Colombia DANE Departamento Administravo Nacional de Estadi'stica D.O. Diario Oficial ECLA Economic Commission for Latin America FAO Food and Agriculture Organization FNCC Federacion Nacional de Cafeteros de Colombia P.P. Parliamentary Papers PRO, FO Public Record Office, Foreign Office R.N.A.…

p. 287
08Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Páginas 274, 4832 citas
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pereza pretenden conseguir con una protección onerosa para la sociedad entera». En Florentino González la afirmación teórica del libre- cambio absoluto va unida a una determinada teoría en torno a la índole natural que debe presentar, en determi- nado sentido, la economía neogranadina. En otras palabras, 275 Eíndnice…

p. 274
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que es preciso traer del extran- jero; si se atiende a la inmensa multitud de artículos que ya se han hecho de necesidad para la clase media, y el con- sumo de artículos de lujo en las clases ricas; si se considera todo esto, no se tachará de exagerado el cálculo de un con- sumo anual de doce pesos por persona, que da…

p. 483
09Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Páginas 63, 862 citas
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power, with the blessing of the state, "to impose onerous conditions on their debtors." Caro believed that behind the demand for free stipulation lay the desire to dismantle the entire re- gime of paper money that the Regeneration had constructed. Oppo- nents of paper money proceeded from the false assumption that…

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emphatically for a return to the gold standard through amortization of one million paper pesos a year. Such a plan could be implemented, he insisted, by curtailing government expen- ditures, eliminating government contracts, expanding the amortiza- tion fund, and resuming payment on the foreign debt. These measures…

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10Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 411 cita
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algunos tenían fortunas independientes, más bien modestas, y cuidaban alguna ha- cienda o un negocio comercial, la ma- yoría de los dirigentes radicales se ha- bía dedicado ante todo al mundo de la política y de la ideología. Cuando no ocupaban un cargo público, un minis- terio o la presidencia, la enseñanza y el…

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11When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · Página 421 cita
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its laws."38 The younger Galindo went on to become a convinced Liberal and implacable enemy of those who executed his father. He could no more have become a ConseIVative than he could have viewed his father as other than a martyred ul over of liberty" and patriot shot for the upolitical crime" of upholding the laws of…

p. 42
12Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · Página 1811 cita
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la escuela de la violencia en el pensamiento, cuya proyección necesaria en la polí- tica es la escuela de la violencia en los hechos, bautizada entonces con el nombre de draconianismo. Draconianos y gólgotas, más que dos fracciones políticas del liberalismo, son dos formas antagónicas del pensamiento, dos concep-…

p. 181
13El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Páginas 126, 1302 citas
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perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…

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fino político liberal, escéptico, positivista, hombre de mundo para los hábitos pacatos de la sociedad colombiana, y Miguel Antonio Caro, católico ultramontano, hispanófilo tradicionalista, arrogante y huraño fuera de su círculo de íntimos, y de quien se dijo que, como cuestión de principio, no solía viajar más allá…

p. 130
14Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Páginas 192, 1972 citas
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y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…

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libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…

p. 192
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 1102 citas
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de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…

p. 110
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de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…

p. 110
16Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1361 cita
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Sin embargo, las po l í ticas liberales no cambiaron y las tarifas siguieron siendo bajas durante el resto de siglo, al menos hasta la d é cada de los ochenta. En muchos momentos los grupos artesanales, sobre todo urbanos — pues los tejedores rurales, en gran parte mujeres que trabaja LA NUEVA GRANADA Y LA APARICI Ó N…

p. 136
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 1131 cita
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de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…

p. 113
18Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 211 cita
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tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…

p. 21
19El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 821 cita
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Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…

p. 82
20¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Páginas 65, 682 citas
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garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…

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la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…

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21Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 101 cita
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el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…

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22Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · Página 3511 cita
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El valor de las exporta ciones de tabaco, producidas en un' pequeño enclave del Magdalena Medio, aumentó rápidamente hasta promediar entre dos y tres millones de pesos oro entre 1850 y 1875. Pero el colapso de la economía exporta· dora de tabaco, a partir de la última fecha, simultáneamente con la calda de la demanda…

p. 351
23Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 1281 cita
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amenazaran con abandonar la República. 129 Bfiíní dicerfiis ítraópits uí Crlrpois Gráfica 18 Fuente: Kalmanovitz, 2012. La República tuvo también una regla de sucesión clara pero sesgada del partido en el poder, con serios proble- mas en los derechos de la oposición, como los vetos a la participación liberal en el…

p. 128
24Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 2371 cita
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y otras menos feliz, con este proceso general de desarro- llo. En ocasiones presenta una con- temporaneidad con los adelantos in- ternacionales y en otras un manifiesto atraso respecto de los avances de la disciplina en Europa y en los Estados Unidos. El grado de asimilación de es- tas corrientes es muy diverso y muy…

p. 237
25Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · Página 161 cita
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the desired course for the new ruling elites. Without yet calling it by this name, the inquiries that were oriented after the attempt to organize institutionally what was left of the Gran Colombia, related clear sociological concerns through other areas of knowledge moderately consolidated by then. Examples of this…

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26El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 2951 cita
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ideas comtia- nas y sansimonianas, porque tanto el sansimonismo como el comtismo tenían en su seno un fuerte elemento con- servador que hacía de ambas tendencias sistemas ajenos a la idea de la democracia moderna. Comte y Saint-Simon rechazaban la teoría individualista y atomista de la socie- dad, lo mismo que sus…

p. 295
27A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Página 291 cita
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Some authors dedicated theirs to “young people” but found little to no room in classes. Most professors used foreign books, especially Destutt de Tracy’s and Say’s. Other foreign texts were popular in the national debate, and Colombian authors translated books like Frédéric Bastiat’s Economic Harmonies (1850) to…

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28Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Página 5411 cita
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lsobrel o s negocios de A. Held en toda l aRepública, a L u i s M. E s c o b a r, ex s o c i o suyo en l aL i b r e r í a Restrepo7 1. Y,como para no d e j a r dudas, e n t r e e l1 3y e l2 3 de agosto de 1 9 1 0, r e a l i z óg i r o spor un v a l o rde $ 8 4. 5 5 0,at r a v é sdel ac a s adeCamacho Roldán & Tamayo,…

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