Idea · Regeneración
Imperialismo
El imperialismo, tal como se experimentó en la Colombia de la Regeneración (1878-1903), fue una fuerza estructural que combinó la penetración del capital extranjero europeo y estadounidense, la servidumbre de tránsito sobre el istmo de Panamá y la inserción agroexportadora del país en el mercado mundial, culminando en la pérdida de Panamá en noviembre de 1903.
Trayectoria de una idea
- 1846
Tratado Mallarino-Bidlack: el molde jurídico de la dependencia
- 1879
Concesión francesa a Lesseps: imperialismo europeo en el istmo
- 1881
Banco Nacional y papel moneda: soberanía monetaria frente al capital extranjero
- 1886
Regeneración: proteccionismo interno y apertura al capital extranjero
- 1902
Guerra de los Mil Días: ruina de la capacidad estatal negociadora
- 1903
Tratado Herrán-Hay, rechazo colombiano y pérdida de Panamá
La lectura
El imperialismo en la Colombia de la Regeneración no fue una fuerza externa que cayó sobre un país desprevenido, sino una condición estructural que las élites gobernantes administraron con lucidez y contradicciones propias. Núñez y Caro construyeron un Estado centralizado y una moneda soberana precisamente para resistir la absorción por el mercado mundial, pero al mismo tiempo otorgaron concesiones ferroviarias y canaleras que instalaban el capital extranjero en el corazón del territorio. La distinción entre el imperialismo europeo —percibido como civilización y modelo— y el estadounidense —temido como amenaza expansionista— organizó el imaginario de las élites bogotanas hasta que en 1903 la diferencia dejó de importar: fue Washington, no Londres ni París, quien decidió el destino de Panamá. La pérdida del istmo no fue un accidente diplomático sino el resultado acumulado de medio siglo de servidumbre de tránsito, de una guerra civil que destruyó la capacidad negociadora del Estado y de una geografía económica que había desvinculado a Panamá de Bogotá mucho antes de que los cañones del Nashville sellaran la separación. El concepto mismo de imperialismo quedó marcado en la memoria colombiana por ese episodio: una herida soberana que las generaciones siguientes invocarían cada vez que el país debatiera los términos de su inserción en el orden internacional.
El imperialismo en Colombia durante la Regeneración
En la historia colombiana, el imperialismo no fue solo una fuerza padecida: fue también una categoría con la que las élites de la Regeneración pensaron su lugar en el mundo. Entre 1880 y 1903, mientras Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro rediseñaban el Estado desde Bogotá, el país estaba enredado en una malla de tratados, concesiones y deudas que había comenzado a tejerse en 1846 con Estados Unidos y que se apretaba, cada década, un poco más. Cuando esa malla se cerró sobre Panamá en noviembre de 1903, la pérdida del istmo reveló lo que la retórica soberanista había disimulado durante dos décadas: Colombia estaba insertada en el orden imperial como territorio de tránsito, materia prima y garantía, y sus dirigentes lo sabían, lo administraban y, en cierta medida, lo habían elegido.
Un concepto en dos filos
El imperialismo, tal como se experimentó en la Colombia de la Regeneración, tuvo dos rostros que las élites gobernantes rara vez confundieron.
Uno era el rostro europeo —británico y francés, sobre todo— asociado al capital de ferrocarriles, a los empréstitos de la independencia todavía impagos, a la lengua diplomática y a los libros de economía política que se leían en las universidades. Ese imperialismo, aunque exigente, era también el modelo de la vida civilizada: la referencia a la que se aspiraba.
El otro rostro era el estadounidense: expansivo, joven, agresivo, con una doctrina explícita de superioridad racial y una marina que llegaba a los puertos antes que los diplomáticos. Frente a este segundo rostro la palabra imperialismo empezó a circular en Colombia con carga condenatoria, mientras el primero se seguía nombrando, más discretamente, como civilización o progreso.
Esa ambivalencia no era una contradicción a resolver, sino la estructura misma del pensamiento regenerador. Cuando el Banco Nacional emitía papel moneda para financiar el gasto público sin depender del crédito extranjero, se disputaba con Londres el terreno de la soberanía monetaria. Cuando el mismo gobierno otorgaba concesiones canaleras a compañías francesas y luego estadounidenses, admitía que la modernización pasaba por manos foráneas. La Regeneración vivió esa doble maniobra con lucidez: no fue una élite ingenua atrapada por potencias astutas, sino un proyecto político que apostó a que el proteccionismo interno y la centralización estatal podrían compensar la apertura externa. En 1903 la apuesta se había perdido.
La distinción entre los dos imperialismos operaba también en el plano cultural. La élite bogotana leía a los clásicos franceses, importaba mobiliario inglés y enviaba a sus hijos a formarse en París o Londres; el trato con Estados Unidos, en cambio, era casi exclusivamente comercial y consular, mediado por agentes, ingenieros y compañías. Europa era interlocutor; Estados Unidos, contratista. Cuando en 1903 el contratista se convirtió en árbitro, la categoría misma de civilización que había organizado el imaginario regenerador entró en crisis.
La herencia larga: Mallarino-Bidlack y la servidumbre de tránsito
El origen jurídico del problema estaba lejos, en 1846. El 12 de diciembre de ese año, la Nueva Granada firmó con Estados Unidos el Tratado Mallarino-Bidlack, que concedió a ciudadanos, buques y mercancías norteamericanas privilegios equivalentes a los de los propios neogranadinos, el derecho de tránsito sin gravámenes por el istmo de Panamá, y la exención de derechos de importación para los bienes de exportación que lo cruzaran. A cambio, Estados Unidos garantizaba la neutralidad del istmo, la libertad de tránsito y —cláusula que la historia se encargaría de vaciar— la soberanía y propiedad de la Nueva Granada sobre Panamá.
Ese tratado, firmado cuando Núñez era todavía un joven costeño y Caro apenas un niño, constituyó el molde en el que se vaciaron todas las negociaciones posteriores. Estableció dos principios que resultarían incompatibles: Panamá era colombiana, pero Estados Unidos tenía derechos permanentes de tránsito e intervención sobre ella. Cada vez que la fórmula fue puesta a prueba —con la fiebre del oro californiano, con la construcción del ferrocarril transístmico, con las revueltas locales—, la garantía de soberanía cedió terreno frente al derecho de tránsito. En 1846 Colombia no cedió Panamá; cedió el marco dentro del cual, medio siglo después, ya no podría retenerla.
Lesseps, el fracaso francés y la herencia de una concesión
En 1879, otro imperio se instaló en el istmo. Bajo el liderazgo de Ferdinand de Lesseps —el héroe de Suez—, una compañía francesa obtuvo de Colombia el derecho exclusivo condicional, por 99 años, para construir un canal a través de Panamá. Colombia retenía la soberanía plena; los franceses ponían el capital, la técnica y el prestigio. Fue el momento en que la Regeneración, apenas iniciada, encontró en el proyecto canalero la promesa de una modernización sin costes soberanos: ferrocarril, aduanas, poblados nuevos, todo pagado con francos.
La promesa se deshizo pronto. Lesseps, que había planeado un canal a nivel similar al de Suez, tuvo que abandonar el proyecto y optar por un canal de esclusas cuya construcción se encargó al ingeniero Gustave Eiffel. La obra se suspendió año y medio por falta de fondos y malos manejos. La mortalidad devastadora entre trabajadores e ingenieros a causa de las fiebres del istmo, la dificultad de mantener una fuerza laboral europea suficiente y unas proyecciones económicas que rozaban lo inverosímil fueron minando la empresa. Completarla exigía 540 millones de dólares.
Hacia finales de la década, el proyecto había colapsado. La compañía original de Lesseps quebró en 1889, en medio del escándalo financiero más ruidoso de la Tercera República francesa, y sus activos fueron traspasados en 1894 a una entidad sucesora, la Nueva Compañía del Canal de Panamá; la liquidación formal de la empresa fundadora se prolongó hasta 1899.
El objetivo real de la Nueva Compañía no era terminar la obra sino ganar tiempo para traspasar la concesión a Estados Unidos, que hacia el cambio de siglo evaluaba seriamente construir el canal por Nicaragua. En ese cálculo se cruzarían, pocos años después, los intereses de Philippe Bunau-Varilla, ingeniero francés que había trabajado en el proyecto y que sabía que la concesión francesa solo valía si se vendía antes de que Washington eligiera la ruta rival.
La Regeneración: proteccionismo, papel moneda y la ilusión de soberanía económica
Mientras el capital extranjero se movía sobre el istmo, en Bogotá Rafael Núñez construía un Estado nuevo. La Regeneración —que suele fecharse entre 1878 y 1900, con su forma consolidada tras la Constitución de 1886— fue una respuesta política al federalismo radical previo, pero también una tentativa de reordenar la economía colombiana frente a las presiones del mercado mundial.
El instrumento central fue el Banco Nacional, creado en 1881 durante el primer gobierno de Núñez para centralizar la emisión monetaria y auxiliar al gobierno en sus operaciones fiscales. Su decreto de creación consagró en doctrina un principio de largo alcance: la emisión de billetes era una función propia del Estado, no un derecho inmanente del ciudadano. La cuestión no era técnica sino política. Detrás del debate sobre quién imprimía los billetes se jugaba quién controlaba el crédito, y detrás de eso, quién dependía de quién en la economía colombiana. Miguel Samper, entre otros, cuestionó públicamente la concentración de la función emisora en manos del gobierno; la fracción radical del liberalismo, representante de comerciantes y banqueros, se opuso sin éxito.
Tras el triunfo militar del gobierno de Núñez en la guerra de 1885, el nuevo régimen consolidó su programa monetario. El decreto 104 del 19 de febrero de 1886 implantó el papel moneda de curso forzoso, y la ley 57 de 1887 otorgó al Banco Nacional el privilegio exclusivo de emitir moneda. Las emisiones sucesivas produjeron una desvalorización sostenida, con efectos de doble filo: por un lado, provocó el descontento de banqueros y comerciantes, que perdieron el predominio económico basado en el monopolio del crédito; por otro, favoreció indirectamente a los exportadores cafeteros al producir inflación interna que mejoraba sus márgenes en moneda local. El papel moneda no fue neutral: reasignó poder de la burguesía comercial hacia la naciente burguesía agroexportadora, precisamente el sector con el que el proyecto regenerador se había aliado.
En materia arancelaria, ya desde su primer gobierno (1880-1882) Núñez había introducido pasos hacia el proteccionismo, con recargos para artículos cuya producción interna se quería fomentar —ropa, muebles, entre otros—. Ese proteccionismo estaba orientado principalmente a actividades artesanales y al control de la balanza de pagos, no a fomentar una industria fabril moderna. El proyecto regenerador apuntaba más bien al desarrollo de la gran hacienda cafetera, y en ese sentido el arancel operaba como escudo para la moneda y la mano de obra rural, no como palanca de industrialización.
El resultado fue paradójico y revelador. La Regeneración fue simultáneamente proteccionista hacia adentro y abierta hacia afuera: mantuvo concesiones especiales a inversiones extranjeras en ferrocarriles, minería y agricultura de exportación, mientras erigía barreras arancelarias contra las manufacturas europeas y creaba una moneda soberana para escapar del arbitraje del oro. No era incoherencia: era la fórmula específica con la que las élites nuñistas y caristas creyeron poder participar del mercado mundial sin ser absorbidas por él.
Ferrocarriles, café y la geografía de la dependencia
Bajo esa fórmula, el capital extranjero se instaló sobre todo en la infraestructura de exportación. El siglo XIX fue el escenario de la inversión inglesa en los ferrocarriles colombianos; la red creció con notable irregularidad, desde los aproximadamente 294 kilómetros que registraba la contabilidad de 1886 —incluyendo Panamá— hasta cifras significativamente mayores a finales de la centuria. El gasto público de fomento de la Regeneración se concentró justamente ahí: en ferrocarriles y en obras urbanas de los epicentros ligados a las zonas exportadoras. Las inversiones extranjeras seguían una lógica reconocible: primero las zonas de producción primaria, después la adecuación de las ciudades vinculadas.
Esa geografía tuvo consecuencias que la política central no supo ver a tiempo. Los cambios en los costos de transporte fluvial ampliaron la distancia económica entre las tierras bajas —donde estaba la economía exportadora, que operaba en la práctica como un enclave de origen doméstico— y las zonas templadas del interior donde vivía la mayor parte de la población. Panamá era el caso extremo: la comunicación terrestre a través del Darién era virtualmente inexistente, y el istmo funcionaba como una economía atada a Nueva York y París antes que a Bogotá. Cuando en 1903 los panameños se separaron, no rompieron un vínculo económico denso: reconocieron uno que ya se había disuelto.
El café, mientras tanto, se convertía en el eje del comercio exterior. La expansión cafetera coincidió con la Regeneración y se apoyó en dos condiciones que el régimen ayudó a producir: la disponibilidad de mano de obra —favorecida por el proceso más largo de disolución de las economías comunitarias iniciado con la reforma agraria de 1850— y el desarrollo de vías de transporte. Sobre esa base, el intercambio de materias primas por manufacturas quedó consolidado como estructura del comercio exterior colombiano. La agricultura y la minería eran la base fundamental de la economía; el café, el principal producto exportador. La inserción de Colombia en el mercado mundial se había vuelto agroexportadora, y las dos tradiciones políticas —la liberal previa y la conservadora-regeneradora— compartían ese principio como una cuestión de supervivencia de la civilización.
Los Mil Días y la ruina de la capacidad estatal
Todo lo anterior configuraba una dependencia estructural que podría haber tenido otro desenlace. Lo que hizo irreversible la crisis del istmo fue un acontecimiento distinto y más brutal: la Guerra de los Mil Días.
El conflicto se extendió desde el 17 de octubre de 1899 hasta el 21 de noviembre de 1902. Devastó las finanzas públicas, desarticuló el ejército, hundió al Partido Liberal —que había sido su principal protagonista militar— en la derrota, y llenó de rencor al gobierno conservador que salió victorioso pero exangüe. Sus efectos sobre la posición internacional de Colombia fueron inmediatos y estructurales: el país llegó a la mesa de negociación con Washington sin reservas fiscales, sin capacidad militar creíble y sin la unidad política interna que habría permitido resistir una presión externa.
El desenlace mismo de la guerra prefiguraba lo que venía. El tratado de paz se firmó el 21 de noviembre de 1902 a bordo del acorazado estadounidense Wisconsin, anclado frente a la costa panameña. Los barcos de guerra norteamericanos estaban allí para proteger el ferrocarril transístmico —propiedad, en la práctica, de intereses estadounidenses—, y la firma del general liberal Benjamín Herrera en cubierta yanqui simbolizó con precisión brutal la nueva geometría del poder: la paz interna colombiana se sellaba bajo el paraguas de la marina de Estados Unidos, en aguas del departamento que aquella marina estaba a punto de arrancarle al país.
La guerra dejó, además, una fractura política interna que resultaría decisiva. Panamá era esencialmente liberal; el gobierno central en Bogotá era conservador. En la fase final del conflicto, la estrategia liberal se había concentrado precisamente en Panamá y la costa, lo que intensificó las hostilidades entre el istmo y el gobierno central y consolidó la desconfianza mutua. Cuando llegó el momento decisivo, los panameños miraron a Bogotá y no vieron un Estado protector: vieron a los mismos conservadores contra los que acababan de perder una guerra civil.
El Tratado Herrán-Hay y el rechazo del Senado
Sobre este suelo minado se plantó, en enero de 1903, el Tratado Herrán-Hay. Firmado el 13 de enero por Tomás Herrán y el secretario de Estado John Hay, culminaba negociaciones que Colombia había iniciado en 1901. El gobierno colombiano —presidido nominalmente por José Manuel Marroquín tras el desplazamiento de Sanclemente— había instruido a su ministro Herrán a firmar el tratado si no era posible obtener mejores condiciones. Poco antes de la firma, el abogado William Nelson Cromwell, representante de la Nueva Compañía del Canal, se había comunicado con Herrán en circunstancias cuyo contenido exacto quedó envuelto en la penumbra de la diplomacia oficiosa, pero cuyo efecto general era claro: la operación de traspaso de la concesión francesa a Estados Unidos avanzaba sobre la voluntad —y a veces al margen— del gobierno colombiano.
La gestión diplomática colombiana había sufrido una ruptura crítica meses antes. Carlos Martínez Silva, primer negociador enviado a Washington, fue relevado en el momento más delicado de las conversaciones con Hay tras haber sobrepasado sus atribuciones. Lo reemplazó José Vicente Concha, que desconocía los antecedentes del expediente y no hablaba inglés. Cuando Concha regresó, la firma quedó en manos de Herrán. Colombia negoció así con tres cabezas sucesivas frente a un Departamento de Estado que llevaba una sola línea.
El tratado fue ratificado por el Senado de Estados Unidos en 1903. En agosto de ese mismo año, el Senado colombiano lo rechazó de manera unánime. El rechazo fue nacional y transversal: no fue una maniobra de un partido, sino una respuesta a lo que se percibió como una cesión intolerable de soberanía sobre el istmo. Los plenipotenciarios americanos habían exigido para Estados Unidos una cuasi soberanía sobre el camino de tránsito, y esa exigencia chocaba con el núcleo mismo de la doctrina jurídica colombiana desde 1846.
La reacción de Theodore Roosevelt fue explícita e histórica. Se refirió a los colombianos como contemptible little creatures —"despreciables criaturas"—, y empezó a explorar de inmediato las alternativas: construir el canal por Nicaragua, o avanzar por Panamá apoyando su separación bajo protección estadounidense. La segunda opción se impuso rápido. Bunau-Varilla, atento como siempre al valor de una concesión que caducaba, se convirtió en el operador clave del segundo camino.
Noviembre de 1903: la separación
La independencia de Panamá se proclamó el 3 de noviembre de 1903. Fue una revolución mínima, casi sin sangre, respaldada desde el mar por el destructor Nashville, apostado frente a Colón, y por otros barcos estadounidenses posicionados en aguas panameñas. La declaración de Washington fue nítida y sin adornos: las tropas colombianas no tendrían acceso a Colón ni a la Ciudad de Panamá. La justificación oficial fue la defensa de la Panama Railroad Company y del libre tránsito establecido en Mallarino-Bidlack. El efecto real fue impedir que el ejército colombiano sofocara la insurrección.
Estados Unidos reconoció al nuevo Estado con una rapidez extraordinaria, que la diplomacia colombiana no pudo sino leer como la confirmación de un plan preparado. Bunau-Varilla —el ingeniero francés, exfuncionario de la Nueva Compañía del Canal, instigador de la secesión— fue acreditado como primer ministro plenipotenciario de Panamá ante Washington. El 18 de noviembre de 1903, quince días después de la independencia, negoció y firmó con Hay el Tratado Hay-Bunau-Varilla, que concedió a Estados Unidos todos los derechos, poderes y autoridad sobre la zona del canal con exclusión de la soberanía panameña. El nuevo gobierno panameño aprobó el tratado el 2 de diciembre. Fue una operación completa: la concesión francesa moribunda se convirtió en concesión estadounidense soberana, y el nombre de Colombia desapareció del mapa canalero.
Los intentos militares y diplomáticos de Colombia por recuperar el departamento perdido fracasaron uno tras otro, bloqueados por unidades navales estadounidenses y por la política sostenida de Washington. Rafael Reyes, que en 1904 asumiría la Presidencia, intentó todavía maniobras diplomáticas para reabrir la cuestión; nada prosperó. La pérdida era definitiva.
Cómo se pensó y se nombró
Colombia no perdió Panamá en silencio. Perdió Panamá en un idioma que estaba aprendiendo a hablar. La palabra imperialismo no era nueva en el vocabulario político colombiano, pero fue en esos años cuando se cristalizó como categoría explicativa, apoyada en un vocabulario latinoamericano más antiguo que había ganado precisión frente a la expansión estadounidense. El término América Latina circulaba desde al menos 1856, cuando el liberal radical chileno Francisco Bilbao lo empleó en el contexto de la reacción al reconocimiento estadounidense del régimen de William Walker en Nicaragua, para diferenciar la raza latina de los pueblos americanos frente a los anglosajones expansionistas del norte. En 1903, medio siglo después, los intelectuales colombianos usaron ese vocabulario para nombrar lo que le había sucedido a su país.
Uno de esos intelectuales, en su obra Idola Fori, echó mano del léxico del derecho internacional —invocando el principio de la Conferencia de Londres de 1871 sobre inviolabilidad de los tratados— para denunciar la conducta de Washington como una regresión a la barbarie. La figura fue precisa: el Estado caballero, sujeto a las convenciones civilizadas, había sido sustituido por el Estado pirata. En esa metáfora estaba contenida toda la ambivalencia regeneradora: el imperialismo europeo, con sus tratados y sus formalismos, era todavía admisible como interlocutor; el imperialismo estadounidense, que había pasado por encima del derecho, era pirata.
La distinción no tardó en volverse insostenible. En 1912, Taft declaró que todo el hemisferio americano sería de facto de Estados Unidos "en virtud de nuestra superioridad de raza", y promovió la dollar diplomacy como política preferente frente al uso directo de la fuerza —aunque los marines y el obús seguían interviniendo cuando era necesario—. La política del Gran Garrote de Roosevelt había sido sucedida por una versión más elaborada del mismo proyecto: el Congreso estadounidense otorgó a Taft la facultad de vender armas a los gobiernos latinoamericanos para que estos custodiaran los intereses de Washington. El pirata había vuelto a vestirse de caballero, pero la geometría del poder era la misma.
El Tratado Urrutia-Thomson: reparación y nueva dependencia
La huella diplomática de la pérdida se prolongó durante casi dos décadas. El Tratado Urrutia-Thomson, firmado en Bogotá el 6 de abril de 1914, buscó zanjar las diferencias abiertas por la separación de 1903. Prometía a Colombia una indemnización de 25 millones de dólares y —en su versión original— una cláusula de profundo pesar que reconocía la responsabilidad moral de Estados Unidos.
Esa cláusula fue el obstáculo. El Senado de Estados Unidos se negó a ratificar el tratado tal como estaba, en un pulso que se prolongó de 1915 a 1917 y que perpetuó la indignación colombiana. En julio de 1916, el presidente José Vicente Concha —el mismo que había sido negociador fallido en Washington años antes— se pronunció públicamente sobre la situación. La ratificación llegó finalmente en diciembre de 1921, con modificaciones: los senadores estadounidenses suprimieron la cláusula del profundo pesar, considerada por sus opositores una condena inaceptable a Theodore Roosevelt, ya entonces figura tutelar del Partido Republicano. El canje de ratificaciones se produjo el 1 de marzo de 1922. Habían pasado casi dos décadas desde la secesión.
En el intervalo, Marco Fidel Suárez, canciller durante el gobierno de Concha y luego presidente, había cristalizado la fórmula que orientaría la política exterior colombiana durante el siglo siguiente: el Respice Polum —"mirar al norte"—, doctrina que reconocía la centralidad estadounidense como dato estructural y buscaba obtener de esa cercanía las mejores condiciones posibles. Los 25 millones se recibieron. La aceptación de la indemnización tenía también un costo simbólico: era el precio que Colombia cobraba por firmar el reconocimiento de que Panamá ya no era suya.
Al terminar la Primera Guerra Mundial, el principal mercado y fuente de inversión extranjera de Colombia había pasado de Gran Bretaña a Estados Unidos. Los inversionistas norteamericanos controlaban los cultivos de banano en la costa Caribe y buscaban entrar en el petróleo. La dependencia, categoría que las ciencias sociales latinoamericanas conceptualizarían décadas después para nombrar la dominación directa o indirecta de una potencia sobre naciones a las que explota, y la división internacional del trabajo que produce desarrollo en el centro y subdesarrollo en la periferia, ya estaba en marcha como experiencia vivida. Colombia había cambiado de imperio sin haber salido del imperialismo.
Huella
La Regeneración dejó, en materia de imperialismo, una lección incómoda sobre los límites del voluntarismo estatal. Núñez y Caro habían construido un régimen que en muchos frentes fue capaz de imponerse: centralizó el poder, ordenó la moneda, disciplinó la política, sofocó al radicalismo liberal, reorientó la economía hacia el café. Pero cuando el peso completo del sistema imperial se posó sobre Panamá, ese aparato mostró su falla constitutiva: había sido diseñado para gobernar hacia adentro, no para negociar hacia afuera. El proteccionismo arancelario, el papel moneda y la centralización política eran herramientas de soberanía doméstica; ninguna de ellas producía músculo diplomático ni capacidad militar de alcance internacional.
La ambivalencia frente a Europa-como-modelo y Estados Unidos-como-amenaza —esa doble lectura del imperialismo que atravesaba el pensamiento regenerador— no fue la causa de la pérdida, pero sí el marco que impidió reconocer a tiempo que ambas formas operaban sobre el mismo territorio y en la misma dirección. Cuando los intelectuales colombianos empezaron a hablar de Estado pirata, ya era tarde: el pirata había cobrado su presa y estaba negociando el precio del silencio.
La separación de Panamá tuvo también su margen de contingencia. Un manejo diplomático distinto —una embajada estable en Washington, un negociador que hablara inglés, un Senado con margen para transar— habría podido posponer, aunque quizá no evitar, el desenlace. Pero el desenlace mismo —la conversión de un país tropical en zona de tránsito de una potencia hemisférica— estaba inscrito en una trama más larga que empezaba en 1846 y que la Regeneración administró sin alterar su curso. La contingencia fijó la fecha; la estructura fijó el resultado.
De aquella crisis nació la política exterior colombiana del siglo XX: una diplomacia orientada hacia Washington, atenta a las señales del norte, entrenada en obtener márgenes de maniobra dentro de una asimetría dada por descontado. Nació también una tradición intelectual que aprendió a nombrar al imperialismo con precisión creciente, aunque a veces con la impotencia de quien ya solo puede describir lo que le ha pasado. La pérdida del istmo se consolidó en la cartografía y en el derecho internacional, y quedó incorporada a la memoria pública colombiana como el episodio inaugural de una relación asimétrica que el siglo XX prolongaría en otros escenarios: el petróleo, el banano, la deuda, la seguridad hemisférica. La Regeneración fue el laboratorio en el que Colombia aprendió que soberanía interna y soberanía externa no son la misma cosa, y que la primera, por sí sola, no basta.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Rafael Núñez: arquitecto de la Regeneración, intentó equilibrar soberanía monetaria y proteccionismo interno con apertura al capital extranjero para la infraestructura exportadora
- 02Miguel Antonio Caro: coautor intelectual de la Constitución de 1886 y del proyecto regenerador que administró la inserción imperial de Colombia en el mercado mundial
- 03Tratado Mallarino-Bidlack: instrumento jurídico de 1846 que estableció el marco de servidumbre de tránsito sobre Panamá y prefiguró la pérdida del istmo
- 04Panamá: territorio donde se materializó la contradicción entre soberanía formal colombiana y penetración imperial estadounidense, perdido en 1903
- 05Doctrina Monroe: marco ideológico del expansionismo estadounidense que respaldó la intervención en el istmo y el apoyo a la independencia panameña
- 06Theodore Roosevelt: presidente estadounidense cuya hostilidad explícita al rechazo colombiano del Tratado Herrán-Hay y cuyo apoyo al separatismo panameño consumaron la pérdida del istmo
- 07Philippe Bunau-Varilla: ingeniero francés e instigador de la secesión panameña que negoció el Tratado Hay-Bunau-Varilla como primer ministro plenipotenciario de Panamá, transfiriendo la concesión canalera a Estados Unidos
- 08Ferdinand de Lesseps: líder de la compañía francesa que obtuvo la concesión canalera en 1879, cuyo fracaso abrió el camino a la intervención estadounidense en el istmo
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
53 documentos · 68 fragmentos
01Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 23, 262 citas
[1]y comercio, en septiembre de 1849, y además obtuvieron la cesión provi- sional de la isla. Previamente el país del norte había logrado firmar con Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, de amistad, comercio y navegación, el 12 de diciembre de 1846, mediante el cual se aseguraban ventajas en la eventual cons- trucción y…
p. 23
[7]Su pasado. Su presente. Su Porvenir: Deseaba evitar toda participación de soberanía en la zona del canal […] Esa partici- pación era la debilidad del Tratado Herrán-Hay. Hice entonces una innovación en el derecho internacional. Decidí conceder a los Estados Unidos, en el interior de la zona, todos los derechos,…
p. 26
02War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 391 cita
[2]Railroad Company was a steady supplier of such merchandise, and the proceeds were enough to pay for the company's own small hospital at Colon." In 1879, under the leadership of Ferdinand de Lesseps, the driving spirit in the successful construction of the Suez Canal which was completed in 1 869, a company of French…
p. 39
03Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 271 cita
[3]of sovereignty in the department, rejected a treaty that would have allowed the United States to build the passageway. The following year, a second agreement faltered in the U.S. Senate, which was busy investigating allegations of corruption surrounding the Ulysses S. Grant administration. When Americans turned their…
p. 27
04Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 811 cita
[4]de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…
p. 81
05Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 149, 1612 citas
[5](1859-1940), ingeniero francés reclutado por Lesseps para la construcción del Canal. En Estados Unidos alienta la conspiración separatista de noviembre de 1903. En seguida es nombrado ministro en Washington de la nueva república. 134 Nueva Historia de Colombia. Vol. I Carta de Carlos Martínez Silva, ministro de…
p. 149
[14]Panamá se integró a Colombia, de igual manera como as- piró la actual República Dominicana a formar parte de la Gran Colombia, en los albores del siglo pasado. Con ra- zón se habla de la separación de Pa- namá como de la extinción de una an- terior unión. Muchos fueron los co- natos de rompimiento en la vincula- ción…
p. 161
06Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 48, 742 citas
[6]namé, aunque, claro esta, bajo sus propias condi- ciones. En situaciones normales, el rechazo de un tra- tado internacional no cierra la posibilidad de pro- ceder a otra negociacion y llegar posteriormente a una férmula equitativa. Asi lo sugirié el gobierno y el propio Congreso colombianos. Pero aqui se tra- taba de…
p. 74
[17]instante, Herrera comprende que todo esta perdido. Dolido en lo mas profundo de su ser, rompe sobre sus rodillas su es- pada victoriosa y capitula, dejando escapar aquella frase que se ha hecho célebre en los anales de nuestra historia: «La Patria por encima de los par- tidos». El tratado de paz se firma a bordo del…
p. 48
07Viaje a la Sierra Nevada de Santa MartaÉlisée Reclus · 2016 · p. 381 cita
[8]temible, la de los vapores del lago de Nicara - gua, y aun, gracias a las piraterías de Walker, gracias tam - bién a las intrigas de los plenipotenciarios americanos, que exigían para los Estados Unidos una cuasi soberanía sobre el camino del tránsito, esta competencia ha desaparecido completamente durante algunos…
p. 38
08Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2421 cita
[9]though technologically com- plex, was already 40 percent completed thanks to the prior efforts of Lesseps. The Hay- Herr á n Treaty was ratified in early 1903 by the United States Sen- ate but was rejected by the Colombian Senate. Colombians worried about the loss of sovereignty over Panama, as their nation was…
p. 242
09Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 700, 7052 citas
[10]del tratado abriría dos caminos: o la construcción del canal por Nicaragua… o la construcción por Panamá después de la separación y declaración de independencia del istmo bajo la protección de los Estados Unidos, como sucedió en Cuba…». Se inflama el debate en Bogotá. Las notas del secretario de Estado caen como una…
p. 700
[16]mil dólares. El 24 se envía el tratado en el barco que sale de Nueva York para Colón. El buque llega a Colón el 1 de diciembre. El 2 aprueba el tratado el gobierno de Panamá. El 4 se devuelve con todos los sellos. El 7 Roosevelt abre el Congreso con un mensaje en donde cuenta lo que ha pasado. Aunque el escándalo de…
p. 705
10Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 144, 2702 citas
[11]casi nada de Bogotá en servicios sociales que mejoraran la vida de la gente (hospitales, escuelas, vías e infraestructura básica). Por lo tanto, en agosto de 1903, cuando el Senado colombiano rechazó unánimemente el Tratado Herrán-Hay y los planes para la construcción del canal se derrumbaron, algunos panameños se…
p. 144
[48]el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…
p. 270
11Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 1271 cita
[12]La expansión norteamericana afec- tó también a Colombia, al estimular la escisión de Panamá, con la finalidad de apoderarse del Canal. La interven- ción norteamericana fue el resultado del fracaso de sus gestiones con Co- lombia para construir un canal. Al ser rechazado por el Congreso colombia- no el tratado…
p. 127
12Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 1031 cita
[13]Panamá ” y con sus asesores y los abo- gados de la Compañía del Canal, organizó la compra de autoridades panameñas para la secesión». Los Estados Unidos, «aliado eventual y egoísta», como lo califica Bolívar, que se habían opuesto desde el Congreso de Pa- namá planeado por el Libertador en 1826, a toda posible…
p. 103
13Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 57, 2362 citas
[15]the New Panama Canal Com- pany and the backing of the United States government. Colombian military and diplomatic efforts to recover the lost department ended in failure, thwarted by United States naval units and Washington policy makers. The loss of Panama was partly a consequence of the War of the Thousand Days, for…
p. 236
[28]many of the Conservatives backing Nunez must have felt they were entitled to take any steps necessary to secure their continued exclu- sive enjoyment of the honors and perquisites of public office. Moreover, many leading Nationalists sincerely believed theirs was a sacred mission to rescue Colombia from the dangers…
p. 57
14Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 661 cita
[18]ringleader of both the successful and illegal coup of July 31, 1900, and of the unsuccessful and also illegal coup attempt of August 31, 1901. In spite of all that, Marroquín had the forbearance and good sense to make Martínez Silva head of the diplomatic mission charged with negotiating a Panama canal treaty with the…
p. 66
15¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 711 cita
[19]la presión militar estadounidense sobre el istmo, cuyo comercio no po día detenerse, también los hizo retroceder. Los conservadores históricos, por su parte, hacían su propia lucha al deponer al presidente Manuel Sanclemente en favor del vicepresidente José Manuel Marroquín en julio de 1 900, logrando así recuperar el…
p. 71
16Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 56, 592 citas
[20]e el manifiesto proteccionismo de N úñe z y la c re ación del Ba nco Nac ional y del papel mone da plantaron la se- milla de la industrialización co mo un p royec to de d esarrollo na - cional autónomo. El grad o de inter vención eco n ómica de la Re ge n erac i ón fue moderado en compara ci ón co n otros modelo s co…
p. 59
[36]as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…
p. 56
17El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 126, 1302 citas
[21]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
[64]fino político liberal, escéptico, positivista, hombre de mundo para los hábitos pacatos de la sociedad colombiana, y Miguel Antonio Caro, católico ultramontano, hispanófilo tradicionalista, arrogante y huraño fuera de su círculo de íntimos, y de quien se dijo que, como cuestión de principio, no solía viajar más allá…
p. 130
18Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 28, 312 citas
[22]públicas a partir de 1886." Capítulo 1 31 Vista panorámica de Bogotá en 1895. con las fábricas de Tívoli y Fenicia (envases de vidrio) en primer plano. El primer decenio de la Regeneración comportó una reactivación económica. bio y de la decadencia económica ge- neral que se había iniciado a mediados de los años…
p. 31
[30]la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…
p. 28
19Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3991 cita
[23]The Manizales Rope Way Ltd. 200.000 _______ Fuente: Francisco Posada Díaz, Colombia: violencia y subdesarrollo (Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1969), p. 76 y Luis Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia (Medellín, Santa Fe, 1955), p. 352. El siglo xix fue escenario de la inversión inglesa en los…
p. 399
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[24]sería la ampliación del espacio nacional productivo y consumidor y, con ello, «un modelo de poblamiento territorial, de tipo expansivo, basado en el desenvolvimiento del hábitat rural de producción agrícola. […] En menos de cien años se fundan en el país más ciudades que durante los tres siglos de ocupación española»…
p. 47
21Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2381 cita
[25]el ac- ceso de las tierras bajas al mar sin afectar los costos de transporte entre éstas y las zonas templadas. La distancia económica entre una y otra zonas aumentó de manera especial con el advenimiento de la navega- ción regular a vapor en el Magdalena. Es claro, entonces, que aun sin los importadores de bienes…
p. 238
22Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2111 cita
[26]to the patriot forces.” 4 Colombian independence allowed an opening up of criti- cal Caribbean ports, and British imports flooded Cartagena and Santa Marta. With the British directing New Granada’s foreign trade in the earliest days of the republic, Colombia’s debt mounted, and by the middle of the 1820s, Colombia and…
p. 211
23Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 111 cita
[27]La inflacién encarecié las importacio- nes y estimulé la especulacién, la cual favorecié a los comerciantes, quienes la aprovecharon para amasar nuevos capitales. En las ultimas décadas del siglo xix el pais pre- sencié el auge del café, el producto agricola que se convirtié desde entonces en el principal monocul-…
p. 11
24Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 170, 1812 citas
[29]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
[40]a nivel, que uno con esclusas, pero tal alternativa era más costosa y de difícil ejecu- ción. Tales dificultades se reflejaron no sólo en la demora en la construcción, sino en el flujo de ca- pitales que al comienzo fue abundante, pero que poco a poco comenzó a disminuir, lo que obligó a 425 E Junta Revolucionaria de…
p. 181
25Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2231 cita
[31]idea, marcada por un individualismo acen- drado, se pronunció Rafael Núñez, quien siempre propugnó por la con- sagración de la potestad de emisión como privilegio exclusivo del Estado. Entre los escritores que defendieron con vehemencia el privilegio de emi- sión a favor del Estado se recuerda a Felipe de Ángulo y a…
p. 223
26Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1302 citas
[32]las manufacturas del país, más con el ánimo de controlar la balanza de pagos de otorgar garan- tías efectivas a la artesanía, para no hablar de la industria fabril, pues el proyecto de los Regeneradores consistió más bien en de- sarrollar la gran hacienda cafetera. 67 Ibid., p. 48. 134 ECONOMÍA Y NACIÓN Uno podría…
p. 130
[33]las manufacturas del país, más con el ánimo de controlar la balanza de pagos de otorgar garan- tías efectivas a la artesanía, para no hablar de la industria fabril, pues el proyecto de los Regeneradores consistió más bien en de- sarrollar la gran hacienda cafetera. 67 Ibid., p. 48. 134 ECONOMÍA Y NACIÓN Uno podría…
p. 130
27Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 171, 1772 citas
[34]gobern ó desde un pueblo remoto, pues ■ ai salud le imped í a subir a las alturas de Bogot á. Durante los gobiernos de 1886 a 1898 el gobierno, para obte ner recursos, cre ó un Banco Nacional al que dio el derecho de emi- lir billetes de curso forzoso. Su manejo fue descuidado o ilegal, pero la expansi ó n monetaria…
p. 171
[56]esta elecci ó n (un candidato disidente tuvo unos pocos votos), aun que muchos, como los liberales Benjam í n Herrera y Alfonso L ó pez l ’ umarejo y los republicanos Eduardo Santos y Luis Eduardo Nieto t Caballero, apoyaron a un conservador disidente, el poeta Guillermo Valencia. Al terminar la Primera Guerra…
p. 177
28Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 5891 cita
[35]de embrollos jurídicos entre los nuevos propietarios —Currea y Manrique— sumamente complicados 767. En esa maraña innoble terminó la más antigua y meritoria de las empre- sas industriales que habían funcionado en Colombia. Siguió espasmódicamente por poco tiempo. En 1896 se vendían las últimas existencias y se…
p. 589
29Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1141 cita
[37]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
30Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 3921 cita
[38]casas de habitación, estudios, etcétera) $ 87.500.000 3.º Excavaciones que aún faltaban (116.903.400 metros cúbicos), a razón de $ 1,25 por metro cúbico $ 146.200.000 4.º Canales de derivación, lago artificial, tajamar en Panamá y Colón, etcétera (suma en extremo baja) $ 40.000.000 5.º Interés sobre $ 100.000.000…
p. 392
31Notas de viaje sobre Venezuela y ColombiaMiguel Cané · 2016 · p. 2751 cita
[39]busquéis en las estadísticas oficiales, que ocultan esas cosas, sin duda para no turbar la diges- tión de los accionistas europeos. Buscadlo en las cruces de los cementerios, en las fosas comunes repletas, y formaos una idea de la cantidad de bajas en ese pequeño ejército de trabajadores, recordando que muchos…
p. 275
32Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4271 cita
[41]c i o n e sdiplomáticas con l aGran Breta ña e r ae lasunto de l adeuda a lsúbditob r i t á n i c o James Mackintosh, con e lagravante de que Colombia dependía en gran medida de l aGran Bretaña en s u comercio e x t e r i o r.E lP r e s i d e n t eOspina,empeñado en s o l ucionarde unavezpor todase lproblema pe n…
p. 427
33Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 3881 cita
[42]y 500 libras) cuyo valor real en la Bolsa de Londres se redujo a menos de la cuarta parte desde 1827. Los hacendistas granadinos no comprendieron este fenómeno y menos los críticos (tanto de la Administración Santander como de los negociadores de los dos empréstitos), que siempre hicieron sus cuentas con los valores…
p. 388
34Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3281 cita
[43]to be an unfortunate term at best, and a scientifically vapid one at that. Several scholars, including Michel Gobat, Aims McGuiness, Arturo Ardao, and Miguel Rojas Mix have shown how the term “Latin America” had been in circulation as early as 1856, in the wake of the U.S. recognition of William Walker’s “piratical”…
p. 328
35Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · p. 1191 cita
[44]del mar Negro, el 17 de enero de 1871, «que ninguna potencia puede por sí sola libertarse de las obligaciones de un tratado, o modificar sus estipulaciones sin el previo consentimiento de la otra parte contratante y por medio de arreglos amigables». Eliminar el sentido del honor de las relaciones interna- cionales,…
p. 119
36El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 352 citas
[45]Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…
p. 35
[46]Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…
p. 35
37Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2821 cita
[47]logró frustrar el incipiente de Alemania, que había establecido cabe- zas de playa entre nosotros en varios sectores de la economía y de la cultura. Es mucho lo que se ha escrito sobre la relación imperialista en las sociedades modernas. Como se sabe, ella implica la domi- nación directa o indirecta de una potencia…
p. 282
38De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 471 cita
[49]los casos de México o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una…
p. 47
39De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 471 cita
[50]o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una completa exclusión de…
p. 47
40Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 291 cita
[51]de paz para la Nación. Aquí algunos puntos fundamen- tales por lo menos para despertar ese interés en conocer más ampliamente ese hecho. ¿Dónde estalló? Estalló en el departamento de Santander y aunque el llamamiento a las armas era a nivel nacional, el conflicto se centró en su etapa inicial en esta región,…
p. 29
41Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 197, 3862 citas
[52]una Colombia enfrentada con siniestra regula- I ridad. Una Colombia que, en lugar de ir mitigando sus pa- siones con el paso de los años, va refinando con ellos el • ejercicio de la violencia, con el apoyo del avance técnico y / científico del armamento y con un hombre colombiano s cada vez más amañado con la aventura…
p. 386
[67]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
42Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 781 cita
[53]odo de seis a ñ os, indicaba as í, a la ligera, como sol í a, que “ el comercio y todas las industrias echan menos el sosiego que han menester para ir adelante ”, y ello despu é s de asegurar que “ los males que amenazan a Colombia y q ü e ya la afligen, n ó son de mucha menor cuenta que los consiguientes a una invasi…
p. 78
43Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3061 cita
[54]Palonegro, del grupo de "Zapadores" conformado en Pamplona por el capitán Teodoro Ramírez, en un campamento en la Concesión Barco, en las selvas del Catatumbo. fraccionó en cuerpos virtualmente au- tónomos, por cuanto una dirección centralizada se hacía imposible, sin co- municaciones distintas a la red tele- gráfica…
p. 306
4430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1611 cita
[55]de veintidós de diciembre de mil novecientos veintiuno, por las presentes ratifico y confirmo dicho Tratado ya modificado, en todos y cada uno de sus artículos. En fe de lo cual, he dispuesto que se fije en las presentes el sello de la República. Firmado y sellado de mi mano, en la ciudad de Bogotá, hoy primero de…
p. 161
45Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1131 cita
[57]vez y por todas y para siempre, a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas”, dijo en uno de sus enérgicos discursos en el Congreso 113. Uribe Uribe fue un general insurgente, se desmovilizó y dejó las armas después de la Guerra de los Mil…
p. 113
46Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 331 cita
[58]ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…
p. 33
47Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 411 cita
[59]SUCESOS, 195. 53. Ibid., 46–47. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…
p. 41
48Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia, 1903-1922Richard L. Lael · 1987 · p. 11 cita
[60]title: Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia 1903-1922 author: Lael, Richard L. publisher: Scholarly Resources, Inc. isbn10 | asin: 0842022872 print isbn13: 9780842022873 ebook isbn13: 9780585196367 language: English subject United States--Foreign relations-- Colombia, Colombia--Foreign relations-- United…
p. 1
49El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 821 cita
[61]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
50A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 231 cita
[62]so-called Regeneración (1885–1905). 5 To our knowledge, this is the first attempt at systematizing this evidence to trace the changes in teaching political economy at the time, its impact on the formation of the political elites, and the implementation of economic policies and institutions. In what follows, we provide…
p. 23
51Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2381 cita
[63]pasó a ser arrendatario, la tierra fue destinada a cría o cebas de ganado y el consumo de víveres perdió gran parte de las fuentes que lo alimentaban. Todo esto como resultado de la teoría de la libertad planteada sin previo estudio de los hechos sociales». Y continúa don Miguel Samper, con noble y elevado acento: «No…
p. 238
52El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 74, 1262 citas
[65]político de esa centuria. Sin embargo, es claro que también Núñez y José Eusebio 78 El romanticismo en Europa, especialmente en Alemania, condujo a una admiración muy grande por todos los rasgos característicos del alma española tales como el espíritu caballeresco, el intenso sen- timiento religioso, y en general por…
p. 126
[66]y de afluencia a sus puertos de millones de inmigrantes de las más diversas religiones, ideologías y nacionalidades. La lucha por una política de 38 José María Samper, Historia de un alma, Biblioteca Popular de Autores Colombianos, Bogotá, 1946, vol. i, pág. 185. Los periódi- cos de Bogotá y de las provincias…
p. 74
53Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1731 cita
[68]eran igualmente portentosos para los 4. HACIA LA FORMACIÓN SOCIAL NACIONAL: LA SUPERESTRUCTURA DEPENDIENTE J u a n José Nieto y Adolfo Mier vivieron un perido de siete años entre 1848 y 1854 que los más autorizados historiadores colombianos y extranjeros coinciden en señalar como de cambio revolucionario, el primero…
p. 173