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Una historia del territorio

Darién

El Darién es el único tramo del continente americano donde la cordillera cede paso a una selva pantanosa que ningún camino ha logrado cruzar de manera continua, y esa geografía ha determinado su historia tanto como sus habitantes.

19 min de lectura62 fuentes

El Darién es una región fronteriza entre Colombia y Panamá que se extiende desde el océano Pacífico hasta el noroccidente del golfo de Urabá en el mar Caribe, articulada por la serranía homónima, el bajo Atrato y las tierras bajas selváticas que separan a Suramérica de Centroamérica. Es, geográficamente, el único tramo del continente donde la cordillera cede paso a una selva pantanosa que ningún camino ha logrado cruzar; políticamente, es el borde donde dos Estados nacionales terminan y ninguno empieza del todo; en la memoria colombiana, es el escenario de la primera ciudad fundada por españoles en tierra firme americana —Santa María la Antigua del Darién, 1510— y del último territorio en el que el país perdió su continuidad hacia el norte, cuando Panamá se separó en 1903. Sobre esa franja de selva y ríos se han proyectado, uno tras otro, sueños imperiales y económicos: una colonia escocesa a fines del siglo XVII, un canal francés en el XIX, la carretera panamericana en el XX, un corredor migratorio hacia Estados Unidos en el XXI. Todos han chocado contra la misma geografía y contra los mismos pueblos que la habitan.

Una geografía que se resiste al mapa

La Serranía del Darién se levanta a lo largo del límite entre Colombia y Panamá y sus divisorias marcan la frontera política entre ambos países. Nació del choque entre las placas Sudamericana y de Nazca, que la plegó y elevó con escarpes al parecer más pronunciados que los de la serranía del Baudó, su gemela occidental. Ambas cadenas se formaron en latitudes mucho más al norte de las actuales y fueron arrastradas lentamente hacia el sur por el desplazamiento de la corteza, un dato geológico que ayuda a explicar por qué la región es bisagra entre dos mundos biológicos y climáticos.

Alrededor del golfo de Urabá y al pie de la serranía se extiende un paisaje de planicies aluviales pantanosas y manglares, interrumpido por riscos y bahías pedregosas. Por allí desciende el río Atrato desde el valle húmedo y cálido que comparte con el San Juan; antes de desembocar en el golfo, el Atrato se derrama en un pantano extenso que confunde tierra y agua durante decenas de kilómetros. Ese valle se formó por la acumulación de sedimentos marinos y continentales que rellenaron una depresión geológica: en algunos puntos hay hasta doce kilómetros de sedimentos apilados sobre la roca de la corteza.

Sobre todo eso cae la lluvia. La costa Pacífica colombiana registra más de 7.000 milímetros de precipitación anual y sostiene una selva pluvial tupida y enmarañada que se extiende por más de 1.300 kilómetros entre Panamá y Ecuador. Grandes ríos —el San Juan, el Atrato, el Baudó— y centenares de arroyos y riachuelos atraviesan esa franja. En el Darién, la acumulación de agua, sedimento y follaje produce un terreno que ha derrotado por igual a conquistadores, ingenieros y planificadores viales. No es un accidente que allí, y solo allí, se interrumpa la carretera panamericana.

Los pueblos anteriores

Antes de que Balboa cruzara la sierra, la región ya estaba habitada. Los Kuna —también llamados Guna— y los Emberá poblaban el litoral, los valles interiores y las cabeceras. Hablaban lenguas de la familia chibcha, en el caso de los Kuna, y organizaban sus asentamientos en función de los ríos, no de las divisorias que después trazarían los europeos. Hacia mediados del siglo XX todavía vivían en el golfo de Urabá unos 500 Kuna divididos en un grupo oriental, en la cuenca del río Caimán Nuevo, y otro occidental centrado en Arquía, cerca de la frontera panameña.

Su relación con el imperio español fue, desde temprano, hostil y estratégica. Los Kuna obtuvieron armamento de piratas ingleses y corsarios franceses con quienes establecieron tratos comerciales desde etapas tempranas del contacto colonial, y esa alianza con los enemigos de España les permitió sostener durante siglos una resistencia violenta. Aunque un número creciente de caciques Kuna aceptó títulos reales de capitanías asalariadas —cargos con paga a cambio de reconocimiento nominal—, siguieron rechazando abiertamente la vasallía al rey de España y comerciando con los británicos. La resistencia obligó a los españoles a organizar escuadras de piraguas armadas para navegar el Sinú y a enfrentar el bloqueo que en San Bernardo del Viento impedía el paso hacia el sur. En 1779, el incendio de Montería quedó como uno de los momentos culminantes de esa agresividad. Para fines del siglo XVIII, la población Kuna había sido reducida aproximadamente a la mitad por décadas de guerra y epidemias.

Los Emberá también resistieron los intentos españoles de conquista y reducción. La política borbónica, impulsada tras el nombramiento de José de Gálvez como ministro de Indias, apuntó específicamente a pacificar el Darién mediante expediciones militares y la reducción de comunidades indígenas en pueblos de indios bajo caciques controlados por la Corona. La empresa fracasó. Al terminar el período colonial, ni los Kuna ni los Emberá habían sido efectivamente sometidos, y la región seguía siendo una frontera donde coexistían, en tensión, territorialidades hispánicas e indígenas.

Bastidas, Balboa y la primera ciudad

Rodrigo de Bastidas, escribano de Triana, capituló en 1500 la conquista del litoral Caribe desde el Cabo de la Vela hasta la desembocadura del Atrato. En su expedición fue recibido pacíficamente por los indígenas, comerció con ellos mediante rescate —espejos, avalorios y machetes a cambio de oro, perlas y nácar— y descubrió la desembocadura del Magdalena y la ensenada de Urabá. Fue el primer europeo en reconocer las costas del Darién.

Ocho años más tarde, el 8 de junio de 1508, la Corona expidió en Burgos la capitulación que repartía las tierras descubiertas en Tierra Firme. A Diego de Nicuesa le asignó el territorio al occidente del golfo de Urabá, la gobernación de Veraguas, que cubría el actual Panamá; a Alonso de Ojeda, el territorio al oriente, hasta el Cabo de la Vela, en una gobernación que se llamó también, impropiamente, Nueva Andalucía. Aquella línea trazada sobre el golfo de Urabá fue una de las primeras delimitaciones internas en tierra firme americana, y prefigura, con cinco siglos de anticipación, la frontera colombo-panameña.

La aplicación de esa capitulación fue caótica. Juan de la Cosa, cartógrafo y compañero de Ojeda, murió en Turbaco a manos de los indígenas en 1510. Ese mismo año, un grupo de españoles cruzó el Atrato hacia la banda occidental del golfo y fundó Santa María la Antigua del Darién, con participación de Vasco Núñez de Balboa y probablemente de Martín Fernández de Enciso. El sitio caía casi con seguridad en la gobernación de Nicuesa, no en la de Ojeda, y esa irregularidad provocó una disputa que Balboa resolvió por la fuerza: el 1º de marzo de 1511 embarcó a Nicuesa en un navío desvencijado, que zarpó y nunca llegó a destino. De Nicuesa nunca más se supo, y se presume que pereció en la travesía.

Santa María la Antigua del Darién fue la primera ciudad de origen español en el territorio que hoy es Colombia y una de las primeras en el continente americano. Desde ella salió Balboa a la travesía de aproximadamente tres semanas por el tapón selvático que culminó el 25 de septiembre de 1513, cuando divisó el océano Pacífico —el Mar del Sur— desde una altura cercana al golfo de San Miguel. Aquel avistamiento tuvo su escenario en pleno Darién y sería, siglos más tarde, el argumento originario que convertiría al istmo en obsesión geopolítica.

La colonia escocesa y el contrabando

En 1698, casi dos siglos después de Balboa, un banquero escocés llamado William Paterson partió del puerto de Leith con tres buques de guerra y dos transportes para establecer una colonia en el Darién. Se llamaba Caledonia y era una apuesta de proporciones nacionales: buena parte del capital de Escocia se había suscrito para financiarla, con la esperanza de fundar una escala comercial entre Europa y Asia. Llegaron primero unos 1.200 colonos y luego otros 1.300, que se establecieron en la bahía de Anachucuna y en Punta Escocés. Los Kuna, hostiles a España, actuaron como anfitriones y aliados de batalla.

La colonia se derrumbó en menos de dos años por enfermedades tropicales, hambre, asedio español y falta de refuerzos. El desastre fue tal que aceleró la unión política de Escocia con Inglaterra en 1707, para saldar la ruina financiera. Del episodio queda, en el mapa, el topónimo Punta Escocés en la costa del Darién, y la constatación temprana de que la geografía de la región devora cualquier proyecto que no cuente con sus habitantes.

Los Kuna sí contaron. El río Atrato fue, desde el siglo XVII, un eje del contrabando: el oro colombiano se vendía a los británicos a pesar de las leyes mercantilistas de la Corona española. Las armas que sostenían la resistencia Kuna venían de esos mismos circuitos. La región funcionaba, en la práctica, como una zona franca ilegal, no integrada a la administración de la Nueva Granada, refugio de esclavos fugitivos y de comunidades indígenas resistentes. La misma condición que hoy la vuelve corredor de cocaína y migrantes ya la caracterizaba hace tres siglos.

El sueño del canal

Desde el descubrimiento se identificó al istmo como la ruta interoceánica más prometedora entre el Atlántico y el Pacífico. Pero el paso de la idea a la obra tardó siglos. El primer intento serio fue terrestre: el Ferrocarril de Panamá, terminado en 1855, atravesó el istmo y descargó buena parte del tráfico entre la costa este de Estados Unidos y California durante la fiebre del oro. Era una solución provisional; el problema definitivo seguía siendo abrir una vía acuática.

El marco jurídico que hizo posible ese tránsito fue el Tratado Mallarino-Bidlack, firmado el 12 de diciembre de 1846 entre Estados Unidos y la Nueva Granada. Garantizaba a ciudadanos, buques y mercancías estadounidenses privilegios, inmunidades y derecho de tránsito sin gravámenes por el istmo; a cambio, Estados Unidos garantizaría la neutralidad del istmo, el libre tránsito y la soberanía neogranadina sobre él. Ese tratado —pensado como escudo— terminó siendo, medio siglo después, la puerta por la que Estados Unidos intervino en la separación de Panamá.

En 1879, tras el éxito del canal de Suez inaugurado diez años antes, una compañía francesa liderada por Ferdinand de Lesseps obtuvo el derecho exclusivo para construir un canal a través del istmo. La empresa se llamó Compañía Universal del Canal de Panamá y trajo a Panamá miles de trabajadores, ingenieros y capitales de toda Europa. Fracasó estrepitosamente: dificultades técnicas —la selva, las lluvias, la fiebre amarilla, la malaria—, escasez de capitales, malos manejos y extorsiones obligaron a suspender la obra durante año y medio. Tras sucesivas prórrogas, la compañía fue disuelta en 1899. Los escándalos derivaron en procesos penales que juzgaron y condenaron a Lesseps, a su hijo Carlos, a dos administradores de la empresa y al ingeniero Gustave Eiffel. Se constituyó entonces una Nueva Compañía del Canal cuyo objetivo real no era terminar la obra sino ganar tiempo para traspasar la concesión a Estados Unidos.

1903: la fractura

El desenlace fue rápido. El Tratado Hay-Pauncefote de 1901, que sustituyó compromisos previos entre Estados Unidos e Inglaterra, allanó el camino para que Washington asumiera en solitario la empresa canalera. El 13 de enero de 1903, el enviado colombiano Tomás Herrán y el secretario de Estado John Hay firmaron el Tratado Herrán-Hay, que otorgaba a Estados Unidos el derecho a construir el canal a cambio de una compensación y del arriendo de una franja. En agosto de 1903, el Senado colombiano rechazó el tratado. En Bogotá se consideró que las condiciones eran lesivas para la soberanía; en Washington, el rechazo se leyó como una provocación intolerable.

En noviembre de 1903 se proclamó la independencia de Panamá. El movimiento contó con el apoyo activo de Estados Unidos, que alentó los sentimientos separatistas, respaldó militarmente a los revolucionarios e impidió el desembarco de tropas colombianas en el istmo. El reconocimiento diplomático fue casi inmediato. El 18 de noviembre de 1903, Philippe Buneau-Varilla —ingeniero francés vinculado a la vieja compañía canalera— firmó como ministro plenipotenciario de Panamá el Tratado Hay-Buneau-Varilla, que otorgó a Estados Unidos control exclusivo y a perpetuidad sobre la Zona del Canal. La secesión quedó legalizada por un tratado firmado por un francés en nombre de un país que apenas tenía días de existencia.

La pérdida de Panamá se explica también por causas de fondo. La escasa integración económica entre el istmo y el interior de Colombia era antigua: antes del ferrocarril de 1855 apenas hubo intercambio comercial, y la distancia económica entre ambas regiones había debilitado durante décadas los vínculos políticos. El istmo miraba hacia el mar; Bogotá miraba hacia el altiplano. Estados Unidos pagó a Colombia, años más tarde, 25 millones de dólares como compensación por la pérdida del territorio, aunque el pago no logró reparar las relaciones bilaterales ni aplacar el resentimiento. La herida se cerró en falso: en el mapa colombiano quedaría, desde entonces, un tapón donde antes había continuidad hacia Centroamérica.

El Estado que nunca llegó

Con la separación, el Darién quedó definitivamente convertido en frontera: no ya la frontera interior de una gobernación colonial, sino la frontera internacional del Estado colombiano en su extremo noroccidental. Pero la frontera era, y siguió siendo, una ficción cartográfica. El Estado nunca la integró efectivamente. La región del Darién y el bajo Atrato jamás formaron parte real de la unidad administrativa de la Nueva Granada ni de la República; permanecieron como zona de frontera donde el poder central llegaba, cuando llegaba, tarde y mal.

Esa ausencia estructural produjo, a lo largo del siglo XX, un patrón económico consistente: el enclave extractivo. En la subregión del San Juan, la compañía minera Chocó Pacífico extrajo platino entre 1916 y 1930 sin pagar impuestos al gobierno colombiano, y estableció así el patrón de una explotación intensa sin retribución fiscal al Estado. La misma lógica se repitió con la madera, el oro y, más tarde, con las economías ilegales. La opacidad institucional no fue un obstáculo para la extracción: fue su condición de posibilidad.

En 1962 quedó formalmente incompleta la carretera panamericana. Los aproximadamente 100 kilómetros de selva entre Yaviza, en Panamá, y las cabeceras colombianas nunca se construyeron. El Tapón del Darién —el nombre con que se conoce ese vacío— fue el resultado combinado de la dificultad geográfica extrema, del costo de las obras, de consideraciones sanitarias —el temor al paso de la fiebre aftosa desde Suramérica hacia Centroamérica y Norteamérica— y de la falta de voluntad política de ambos Estados. Hasta hoy, no existe carretera continua entre Suramérica y el resto del continente.

Sobre esa ausencia se montaron todas las otras economías. Los narcotraficantes del Valle, Caldas, Risaralda y el occidente de Antioquia utilizaron el corredor Atrato-Pacífico para el transporte y exportación de cocaína, aprovechando la precariedad estatal y las ventajas geográficas de una selva con salidas al Pacífico y al Caribe. El río Atrato, que en el siglo XVII llevaba oro de contrabando a los británicos, en el XX y XXI llevó cocaína y armas.

En 1973, en un gesto que ilustra la naturaleza contradictoria de la presencia estatal, el gobierno desalojó a 750 familias mestizas, negras e indígenas para constituir el Parque Nacional Natural Los Katíos, mediante el Acuerdo 037 del 10 de septiembre de 1973. Comunidades enteras en inmediaciones del río Cacarica fueron despojadas de sus territorios en nombre de la conservación. El Estado, que no había llegado a la región para garantizar derechos, llegó para expulsar.

La guerra sobre el corredor

La disputa por el Darién y el bajo Atrato en las décadas finales del siglo XX y las primeras del XXI se libró en clave de conflicto armado. La región reunía todas las condiciones que interesan a un actor bélico: rutas de salida al mar, selva para el repliegue, población dispersa y sin protección estatal, y economías ilegales para financiar la guerra. Fue codiciada, disputada y ocupada.

La expansión paramilitar en Córdoba y Urabá se apoyó de manera determinante en la incorporación a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá —las ACCU, dirigidas por los hermanos Castaño— de combatientes desmovilizados del Ejército Popular de Liberación (EPL) y desertores de las FARC-EP. Esa base militar les permitió, en los años noventa, disputar el control del corredor a la guerrilla y consolidar dominios territoriales. Junto con Montes de María y los departamentos de Cesar y Magdalena, la región de Urabá y la frontera con Panamá figuran entre las zonas donde el paramilitarismo produjo desplazamientos masivos al ganar el control del territorio. Comunidades enteras del bajo Atrato quedaron vaciadas.

La violencia tuvo un rostro específico en las comunidades negras e indígenas de la región. Las comunidades negras de Riosucio, en Chocó, demandan hasta hoy verdad sobre los asesinatos y desapariciones de líderes y miembros de sus procesos sociales, así como el derecho al duelo por personas que no han podido ser enterradas. Los pueblos Wounaan, Emberá Dobidá, Chamí, Katío y Eyabida, asentados en el Urabá antioqueño, el bajo Atrato y el Darién, experimentaron presiones territoriales combinadas: conflicto armado, extracción de madera, minería, agroindustria y narcotráfico. En algunos casos, el desalojo forzado quedó documentado.

La frontera fue también, en esos años, un campo diplomático áspero. Carlos Castaño envió una carta a la presidenta panameña Mireya Moscoso, a través del comisionado de paz colombiano, exigiéndole mayor seguridad en la frontera. Los grupos paramilitares acusaban a la policía panameña de haber permitido durante más de dos décadas que la guerrilla se consolidara en territorio del vecino país. Panamá, sin ejército desde 1990, era un actor asimétrico en un conflicto que le llegaba desde el sur.

Tras la desmovilización paramilitar de 2005, estructuras herederas de las ACCU —entre ellas el Clan del Golfo, también llamado Autodefensas Gaitanistas de Colombia— siguieron ejerciendo formas de gobernanza político-territorial a nivel regional, participando en la definición de candidaturas locales, en la financiación de campañas y en acuerdos con gobernantes para la captura de rentas mediante la contratación pública. La violencia paramilitar mutó, no desapareció.

Frente a esa presión, las comunidades ejercieron formas propias de reafirmación territorial. En 2003, organizaciones del Atrato —la Federación de Instituciones Sociales y Culturales del Chocó (FISCH), la Cocomacia, la Orewa y Ascoba— realizaron la peregrinación Atratiando, navegando 500 kilómetros desde Quibdó hasta Turbo en seis días para recuperar la movilidad comunitaria por el río, bloqueada por el conflicto. Fue, entre otras cosas, una recuperación simbólica del Atrato como espacio de vida.

Derechos étnicos y territorio

La lucha por el reconocimiento territorial de las comunidades del Darién y el bajo Atrato encontró marco jurídico en la Constitución de 1991 y en la Ley 70 de 1993, reglamentaria de su Artículo Transitorio 55. Esa ley reconoció los derechos de las comunidades negras sobre sus territorios ancestrales y estableció, junto con el Decreto 1745 de 1995, que para solicitar la titulación colectiva las comunidades deben constituir consejos comunitarios como autoridad administrativa. Complementada por el Convenio 169 de la OIT y por la Ley 99 de 1993, la Ley 70 se convirtió en la herramienta jurídica central para la defensa del derecho al territorio de la población afrocolombiana.

Los resultados son medibles. En el corredor Pacífico-Atrato existen hoy 128 consejos comunitarios de comunidades negras y más de 169 resguardos de pueblos indígenas —Wounaan, Emberá Dobidá, Chamí, Katío, Eyabida y Eperara Siapidara—. Para el conjunto de la región Pacífico, los territorios colectivos y los resguardos indígenas abarcan el 63% del territorio, unas 7.071.488 hectáreas. Las luchas indígenas por la permanencia territorial en el Chocó se articularon al menos desde finales de los años setenta, y dieron lugar a la Asociación de Cabildos Orewa, fundada en 1979, que tuvo como eje la defensa del territorio y los derechos fundamentales. Desde entonces, ese proceso ha obtenido 112 títulos de resguardo, con 39 solicitudes de ampliación en curso y 12 trámites de creación de nuevos resguardos.

Para los pueblos indígenas y afrocolombianos de la región, el territorio no es una unidad administrativa ni un recurso: es la base de su existencia como sujetos colectivos, el lugar donde se expresan relaciones productivas, espirituales, simbólicas y culturales. Esa comprensión del territorio, sostenida contra la lógica de enclave que ha dominado la región desde el siglo XVI, es lo que hace de la resistencia del Darién algo más que una anécdota geográfica.

La selva como corredor

En la última década, el Darién ha entrado en las noticias del mundo por una razón nueva: la migración internacional. La ruta que va desde Turbo y Necoclí, en el golfo de Urabá, hasta Capurganá y de allí a los poblados panameños de La Miel y Puerto Obaldía se convirtió en un corredor por el que transitan personas de nacionalidades diversas —cubanos, eritreos, bangladesíes, ecuatorianos, chinos, turcos, haitianos, venezolanos— con destino, en su mayoría, a Estados Unidos.

Según un informe del Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría de 2012, las redes de tráfico humano en la ruta Darién-Caribe estarían reguladas por Los Urabeños, con nodos en Apartadó, Turbo y Necoclí. Los migrantes son confinados y ocultados en esos municipios antes de ser transportados clandestinamente hacia Capurganá. Entre los transportados se han documentado jóvenes, niños y niñas. La misma estructura armada que en los años noventa controlaba el corredor para el narcotráfico gobierna hoy el paso de personas.

La travesía es brutal. Las rutas terrestres —entre ellas la trocha Paya-Tubún, que une Sautatá con Paya en Panamá con un desvío poco transitado hasta Hungría, y la ruta por el río Cacarica desde Riosucio hasta la frontera— atraviesan selva densa poblada de animales venenosos. Los traficantes suelen abandonar a los migrantes en algún punto del camino. Los testimonios documentan deshidratación severa, hambre, ausencia de agua potable durante días, presencia de restos humanos en el trayecto y amenazas directas de los guías para obligar a continuar la marcha. Quienes logran llegar al Darién panameño enfrentan la detención por parte de las autoridades locales, que en ocasiones los confunden con actores armados, y en algunos casos son deportados a Colombia.

La ruta migratoria es la última capa del palimpsesto. Reutiliza las mismas trochas que campesinos desplazados y traficantes de cocaína usaron antes; se apoya en las mismas redes armadas que se consolidaron durante el conflicto; explota la misma ausencia estatal que caracteriza a la región desde la colonia. Es también el reverso trágico del viejo sueño interoceánico: donde el siglo XIX quiso abrir un canal para mover mercancías con eficiencia, el siglo XXI ha producido un paso clandestino que mueve personas con crueldad.

Un palimpsesto sin conclusión

Al Darién se lo ha llamado tapón, vacío, infierno verde, tierra de nadie. Ninguno de esos nombres le hace justicia. La región no es un vacío: está habitada desde hace siglos por pueblos que han ejercido agencia territorial sostenida, y ha sido cruzada por proyectos imperiales, económicos y criminales que han dejado, cada uno, su huella. Balboa cruzó su selva en 1513 y dio a Europa la certeza de dos océanos. Paterson murió con su sueño escocés en 1700. Lesseps arruinó a media Francia intentando cortarla. Estados Unidos separó a Panamá de Colombia en 1903 para lograr, al fin, el canal, veinte kilómetros al norte del Darién colombiano. La panamericana se detuvo ante su selva en 1962. En la década de 2010 la selva se convirtió en la última puerta clandestina hacia el norte.

Cada uno de esos proyectos fracasó o se deformó al chocar contra la geografía y sus habitantes. Ninguno, sin embargo, dejó a la región intacta. El oro colonial salió por el Atrato hacia Jamaica; el platino de Chocó Pacífico salió sin dejar impuestos; la cocaína sale por el corredor; los migrantes atraviesan la selva. Lo que la geografía y los pueblos han impuesto no es la anulación, sino la deformación: un filtro que ralentiza, encarece y transforma cada proyecto, sin abolirlo. El Darién es, precisamente por eso, una frontera que nunca se cerró y un territorio que nunca se integró. Sigue siendo, cinco siglos después de Bastidas, un lugar donde el continente se estrecha, la selva se levanta y ni los Estados ni los sueños logran del todo pasar.

Conexiones

El territorio en el archivo

Dónde aparece y con qué se relaciona

Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

51 documentos · 62 fragmentos
01
Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 66
1 cita
[1]

Golfo de Urabá y de la Serranía del Darién. Allí el paisaje es de pla- nicies aluviales pantanosas y de manglares interrumpidos a trechos por oscuros riscos y bahías pedregosas. Las tierras bajas de la costa Pacífica presentan un cuadro totalmente diferente de la costa Caribe. Tupidas y enmarañadas selvas pluviales se…

p. 66
02
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 48
2 citas
[2]

el fuerte oleaje y los cambios de la marea, que pueden ser de hasta 5 m de altura. Las máximas elevaciones alcan- La serranía del Baudó se eleva en la franja oeste del departamento del Chocó, junto a Panamá. En la imagen, un sector de la misma en su unión con el Pacífico. 36 zan los 600 m. Debido a ser éste el primer…

p. 48
[3]

el fuerte oleaje y los cambios de la marea, que pueden ser de hasta 5 m de altura. Las máximas elevaciones alcan- La serranía del Baudó se eleva en la franja oeste del departamento del Chocó, junto a Panamá. En la imagen, un sector de la misma en su unión con el Pacífico. 36 zan los 600 m. Debido a ser éste el primer…

p. 48
03
Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 135
1 cita
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depositaron sedimentos de origen marino y continental, hasta que la rellenaron por completo y for- maron el valle que recorren los rios Atrato y San Juan. En algunos lugares de este valle hay hasta doce kilémetros de sedimentos sobre la superficie de la roca que consti- tuye la corteza terrestre. Al tiempo que ocurria…

p. 135
04
Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 130
2 citas
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y la complejidad relativa de ecosistemas y sociedades. Capítulo V l os sistemas ambientales territoriales 131 C olombia C ompleja 1. e l C aribe rural Entre la ciudad de Cartagena, el golfo de Urabá y las estribaciones de la cordillera se extienden las ciénagas, sabanas y lomeríos del Caribe, surcadas ellas por los…

p. 130
[6]

ecosistemas y sociedades. Capítulo V l os sistemas ambientales territoriales 131 C olombia C ompleja 1. e l C aribe rural Entre la ciudad de Cartagena, el golfo de Urabá y las estribaciones de la cordillera se extienden las ciénagas, sabanas y lomeríos del Caribe, surcadas ellas por los ríos Cauca, San Jorge, Sinú y…

p. 130
05
Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 394, 400
2 citas
[7]

momentos culminantes de agresividad como el incendio de Monte- ría en 1779. Su resistencia violenta contra los españoles obligó a estos a formar escuadras de piraguas armadas para 395 Hfiífinfiídi nfic erstrí a cr rórfdónr poder navegar el río Sinú y a enfrentar el bloqueo que en San Bernardo del Viento impidió el…

p. 394
[13]

escribió y publicó sus notas en 1699 sino que antes de hacerlo alcanzó a suminis- trarle abundante información a William Patterson, quien salió en 1698 del puerto de Leith en tres buques de guerra y dos transportes con destino al Darién. Patterson inten- taba establecer allí una colonia escocesa. Como si fuera poco,…

p. 400
06
Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 46, 287
2 citas
[8]

the appointment of the uncompromising reformer José de Gálvez as minister of the Indies, throughout its American domin- ions the Crown increasingly relied on the army to pacify and colonize the still sovereign indigenous nations. In New Granada, this new frontier policy targeted the Darién and, to a lesser extent, the…

p. 46
[11]

–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…

p. 287
07
Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 46, 287
2 citas
[9]

the appointment of the uncompromising reformer José de Gálvez as minister of the Indies, throughout its American domin- ions the Crown increasingly relied on the army to pacify and colonize the still sovereign indigenous nations. In New Granada, this new frontier policy targeted the Darién and, to a lesser extent, the…

p. 46
[12]

–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…

p. 287
08
Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 286
1 cita
[10]

selva-tropical. Los Chamí, Catío, así como algunos grupos Emberá de Antioquia y Caldas están bastante aculturados, lo mismo que algunos grupos Noanamá de las orillas del río San Juan. En ambas riberas del Golfo de Urabá viven unos 500 indios Cuna. La tribu está dividida en un grupo oriental que ocupa una pequeña…

p. 286
09
Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 65
1 cita
[14]

"pleitos colombinos", que sólo se pudieron resolver con el hijo de Diego, Luis Colón, mediante el pago de indemnización y la confirmación de la nobleza de la familia. Fue con estas nuevas condiciones con las cuales en el año 1500, Rodrigo de Bastidas, escribano de Triana, barrio de Sevilla, capituló la conquista del…

p. 65
10
Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 114, 117
2 citas
[15]

ello en deudas y gastos, pero los medios financieros de que dispon í a no eran suficientes para continuarla como tal monopolio. En 1495, la Real C é dula del 19 de abril abri ó las puertas de Am é rica a la emigraci ó n general mediante aquellas “ capitulaciones * con personas particulares. En estas se otorgaban…

p. 114
[19]

”. Pas ó con su ej é rcito ala otra banda del Atrato y fund ó un nuevo pueblo con el nombre.d é Santa Mar í a la Antigua del Dari é n. Cuando Diego de Nicuesa protest ó contra esa fundaci ó n, pues ca í a en tierras de su gober naci ó n, Balboa no vacil ó en embarcarlo a la fuerza y enviarlo a Santo Domingo, pese a…

p. 117
11
Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 74
1 cita
[16]

del Perú y de Colombia, haciendo de ese estrechamiento un sitio de importancia fundamental para la navegación regio- nal de los tres países, una especie de llave para el dominio de la navegación de los ríos amazónicos. Y a causa de que la re- gión se va desarrollando día a día y la ciencia permite extraer más fácil y…

p. 74
12
Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 40
1 cita
[17]

aspiraciones de d o m in ar las regiones que iban o cu p an d o ratificaron la fragm entación ya su g erid a por la topografía. Los prim eros encuentros ocurrieron a lo largo de la costa del m ar Caribe. Al prim er viaje de exploración y com ercio de A lonso de O jeda a La Guajira (1499) le siguió el de Juan de la…

p. 40
13
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 218
1 cita
[18]

Urabá; lle- ga a la isla de Codego, ubicada en la bahía de Cartagena. Fundación de Santa María de Antigua del Darién a cargo de Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa. Nace en Granada Gonzalo Jiménez de Quesada.; 1510 Juan de la Cosa muere en Turbaco a manos de los indígenas. Balboa descrubre el río…

p. 218
14
Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 63
1 cita
[20]

territorio de Nicuesa, y no de Ojeda, lo que es probable. El mismo Nicuesa llegó poco tiempo después, a comienzos de 1511, después de fracasar en sus intentos de establecer un asentamiento en la región de Veragua, en Panamá; de cerca de 800 hombres le quedaban ya menos de 50 cuando logró llegar al Darién. Nicuesa…

p. 63
15
Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 27
1 cita
[21]

Nuñez de Balboa founded Santa Mar í a la Antigua del Darién in 1510. This was the first city in what today we call Colombia, and one of the first of Spanish origin on the American continent. However, the conquerors soon understood they were facing nations with different languages, customs, hierarchical regimes,…

p. 27
16
Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 80
1 cita
[22]

fracasaría la colonia escocesa que dio su nombre al puerto. Tres semanas largas más tarde, el 25 de septiembre de 1513, cerca del golfo de San Miguel, Balboa divisó desde una altura el Mar del Sur, que más tarde se llamaría Pacífico. Estas tres semanas fueron realmente bien lar- gas, pues los cien kilómetros, más o…

p. 80
17
Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 123
1 cita
[23]

ya fue destacada (véase el capítulo 1). Desde la época colonial, cuando la región se constituyó como un refugio para esclavos fugitivos y comunidades indígenas, este territorio permaneció como una zona de frontera y jamás fue integrado efectivamente a la unidad administrativa de la Nueva Granada. No obstante, su…

p. 123
18
Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 413
1 cita
[24]

días, en que el gobernador va estrechando el sitio, sin disparar un tiro. A los doce días, llega hasta su barco una lancha de los escoceses con un mensajero: «Muy ilustre señor: Cuando hace pocos días contestamos la carta que usted nos envió, le expresa- mos que por falta de intérprete competente no podíamos entender…

p. 413
19
Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 51
1 cita
[25]

por la resistencia indígena y por núcleos de negros y mulatos cimarrones, palenqueros y arrochelados [Zuluaga, 1993(a); Zuluaga y Bermúdez, 1997]. Por su parte, la periferia la constituyen la región del Pacífico y las cordilleras, donde se localizaban las explotaciones mineras. Del centro dependen las decisiones, el…

p. 51
20
Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 58
1 cita
[26]

Estados Unidos, ya que, una vez pudieron desligarse de sus compromisos con Inglaterra, sustituyeron sus clausulas por el tra- tado de Hay-Paucefote de 1901. Y con su firma per- dimos Panama. Proyectos para lograr una via interoceanica Desde los dias del descubrimiento, Panama ya se senalaba en América como la posible…

p. 58
21
Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 136, 142
2 citas
[27]

la idea de abrir un canal in- teroceánico volvía a preocupar a las grandes potencias mundiales, pues se veía claro que el ferrocarril trans- ístmico no era sino solución provisio- nal. En Washington, sobre todo, se notó en cierto momento gran ansiedad por apechar y resolver este problema definitivamente, y el…

p. 136
[34]

entraba en quiebra. Lesseps se derrumba abatido al fin como un viejo roble; enfermo, va poco a poco sumiéndose en la oscuri- dad de una total inconsciencia. La muerte, en esos momentos, habría sido oportuna y redentora para él; pero no quiso la Providencia ahorrarle el último paso de aquel calvario. Por obra de la…

p. 142
22
Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 238
1 cita
[28]

el ac- ceso de las tierras bajas al mar sin afectar los costos de transporte entre éstas y las zonas templadas. La distancia económica entre una y otra zonas aumentó de manera especial con el advenimiento de la navega- ción regular a vapor en el Magdalena. Es claro, entonces, que aun sin los importadores de bienes…

p. 238
23
Viaje a la Sierra Nevada de Santa MartaÉlisée Reclus · 2016 · p. 38
1 cita
[29]

temible, la de los vapores del lago de Nicara - gua, y aun, gracias a las piraterías de Walker, gracias tam - bién a las intrigas de los plenipotenciarios americanos, que exigían para los Estados Unidos una cuasi soberanía sobre el camino del tránsito, esta competencia ha desaparecido completamente durante algunos…

p. 38
24
Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 23, 26
2 citas
[30]

y comercio, en septiembre de 1849, y además obtuvieron la cesión provi- sional de la isla. Previamente el país del norte había logrado firmar con Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, de amistad, comercio y navegación, el 12 de diciembre de 1846, mediante el cual se aseguraban ventajas en la eventual cons- trucción y…

p. 23
[38]

Su pasado. Su presente. Su Porvenir: Deseaba evitar toda participación de soberanía en la zona del canal […] Esa partici- pación era la debilidad del Tratado Herrán-Hay. Hice entonces una innovación en el derecho internacional. Decidí conceder a los Estados Unidos, en el interior de la zona, todos los derechos,…

p. 26
25
War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 39
1 cita
[31]

Railroad Company was a steady supplier of such merchandise, and the proceeds were enough to pay for the company's own small hospital at Colon." In 1879, under the leadership of Ferdinand de Lesseps, the driving spirit in the successful construction of the Suez Canal which was completed in 1 869, a company of French…

p. 39
26
Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 181
1 cita
[32]

a nivel, que uno con esclusas, pero tal alternativa era más costosa y de difícil ejecu- ción. Tales dificultades se reflejaron no sólo en la demora en la construcción, sino en el flujo de ca- pitales que al comienzo fue abundante, pero que poco a poco comenzó a disminuir, lo que obligó a 425 E Junta Revolucionaria de…

p. 181
27
Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 81
1 cita
[33]

de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…

p. 81
28
Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 144
1 cita
[35]

casi nada de Bogotá en servicios sociales que mejoraran la vida de la gente (hospitales, escuelas, vías e infraestructura básica). Por lo tanto, en agosto de 1903, cuando el Senado colombiano rechazó unánimemente el Tratado Herrán-Hay y los planes para la construcción del canal se derrumbaron, algunos panameños se…

p. 144
29
Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 27
1 cita
[36]

of sovereignty in the department, rejected a treaty that would have allowed the United States to build the passageway. The following year, a second agreement faltered in the U.S. Senate, which was busy investigating allegations of corruption surrounding the Ulysses S. Grant administration. When Americans turned their…

p. 27
30
Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 419
1 cita
[37]

Washington permission to construct a canal across the isthmus and to gain effective authority over the territory surround- ing the canal, President Theodore Roosevelt took advantage of both the insurrection and the Colombian government's weakness in the aftermath of the War of the Thousand Days to intervene. Having…

p. 419
31
The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 571
1 cita
[39]

ample room for both, and no civilization is in any true sense complete that only produces one.... And so here our work is worthless unless it stands comparison with the best kind of work that can be produced anywhere. We realize this very well in the field of applied science. In digging the Panama Canal, one reason we…

p. 571
32
30 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 156
1 cita
[40]

República de Colombia gozará de los siguientes derechos respecto al Canal interoceánico y al ferrocarril de Panamá: 1° La República de Colombia podrá transportar en todo tiempo por el Canal interoceánico sus tropas, materiales de guerra, y buques de guerra, aún en caso de guerra entre Colombia y otro país, sin pagar…

p. 156
33
Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 142, 162
2 citas
[41]

la Ciénaga de Bojayá, lo cual ha generado preocupación entre los habitantes del Medio Atrato y sus organizaciones. 215 La precariedad del Estado en su ejercicio de control en esta región ha creado condiciones para la conversión del territorio en zona de ilegalidad y refugio. La ilegalidad se presenta en una do- ble…

p. 162
[60]

tiempo, las comunidades negras se constituyeron en redistribuidoras de obje- tos manufacturados para los Embera, lo que mediatizó el contacto 156 El valor simbólico que las comunidades indígenas construyen sobre el terri- torio se devela en la nominación de lo que hoy son los municipios del Atrato. Por ejemplo, la…

p. 142
34
Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 102
1 cita
[42]

propicios para los cultivos ilícitos. El territorio de 1142 000 km2, poco menos del 60% del mexicano, está dividi do en cinco grandes regiones naturales: Caribe, Andina, Pacífica, Orinoquia y Amazonia. Aunque de c. 1970 al presente en todas se cultivan, procesan y transportan drogas ilícitas, los principales centros…

p. 102
35
Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 81
1 cita
[43]

128 consejos comunitarios de comunidades negras y más de 169 resguardos de los pueblos indígenas Wounaan, Embera Dobidá, Chamí, Katío y Eyabida, y Eperara Siapidara 112. Geográficamente, el corredor está conformado por selva, serranías, montañas, planicies, cañones y ríos, y su conexión con el océano Pacífico lo ha…

p. 81
36
Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 166, 171
2 citas
[44]

“Eso no le conviene a nadie. A Panamá, porque se puede contagiar de esta guerra que sufrimos nosotros y que nos toca pelear. Y a Colombia, porque los facinerosos se esconden y se protegen allá sabiendo que no los podemos tocar” (teniente, Infantería de Marina de Juradó, testimonio para el diario El País, 2006, 17 de…

p. 166
[57]

redescubrir el Darién panameño Al llegar al otro lado de la frontera, se enfrentaron a nuevos obstáculos, como por ejemplo, ser asociados/as o confundidos/ as con los actores armados. El temor de las autoridades del vecino país llevaba a que muchas veces fueran detenidos y en algunas ocasiones deportados a Colombia.…

p. 171
37
Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · p. 93
1 cita
[45]

sus mayores depreciaciones y los campesinos del Chocó se comenzaron a cansar de oír promesas oficiales. El abandono se hace por tierra y por mar. Esta segunda vía es cubierta incontroladamente en pequeñas embarcaciones, a través de aguas picadas y peligrosas. Por tierra los caminos son múltiples, pero resulta más…

p. 93
38
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 38, 64
2 citas
[46]

comenzaron a formar políticamente a las juntas de acción comunal en las comunidades de colonos recién constituidas. Con el apoyo de las Juventudes Comunistas (JUCO), los sindicatos organizaron encuentros y festivales para socializar la agenda agraria del Partido. Esto motivó un crecimiento exponencial en el número de…

p. 64
[61]

% del total nacional) y 859.716 descendientes de hombres y mujeres traídos de África esclavizados (19,93% del total nacional) viven en cuarenta y cuatro municipios del Pacífico 34. Estos habitan organizados en territorios colectivos y resguardos indíge- nas que abarcan el 63% de toda la región (7.071.488 hectáreas),…

p. 38
39
Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 58
1 cita
[47]

DARIÉN sos naturales. Un ejemplo de ello es la serranía del Abibe, en donde mediante la Resolución 169 de 1968 se dio paso a la ocupación de áreas de importancia ambiental, surgiendo así poblados como San José de Apartadó, Saiza y Nueva Antioquia (Corpourabá, 2018, pp. 14-16). Además, se registraron dificultades en el…

p. 58
40
Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 674
1 cita
[48]

años noventa dejaron un país convulsionado por la crudeza de la guerra. En las zonas donde el paramilitarismo fue ganando el pulso, los territorios fueron vaciados con desplazamientos masivos, como ocurrió en la frontera con Panamá, y el Caribe en las regiones de Urabá, Montes de María y los departamentos de Cesar y…

p. 674
41
Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 291
1 cita
[49]

Dicha demanda se materializa en los reclamos por la verdad sobre los hechos de violencia perpetrados por los grupos armados contra estas comunidades, el esclarecimiento de asesina- tos y desapariciones de miembros y líderes de estos procesos sociales, además del derecho al luto de aquellos miembros que no han podido…

p. 291
42
El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 60
1 cita
[50]

actuar debidamente para proteger y garantizar los derechos de los pobladores del Atrato (Naciones Unidas, 2002). La encrucijada: Encarcelados y desplazados en sus territorios La historia reciente de los pueblos indígenas del departamento del Chocó se caracteriza por ser un proceso de reafirmación de su dignidad.…

p. 60
43
El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 60
1 cita
[51]

actuar debidamente para proteger y garantizar los derechos de los pobladores del Atrato (Naciones Unidas, 2002). La encrucijada: Encarcelados y desplazados en sus territorios La historia reciente de los pueblos indígenas del departamento del Chocó se caracteriza por ser un proceso de reafirmación de su dignidad.…

p. 60
44
Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 344
1 cita
[52]

Clan del Golfo). La búsqueda de representación política a nivel nacional por parte de los narcotra - ficantes es uno de los factores de persistencia que ha causado el cruce del narcotráfico con el conflicto armado. La parapolítica fue una expresión de ello y, hasta la actuali - dad, algunos casos relacionados con ella…

p. 344
45
No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 304
1 cita
[53]

o sea, nos vistieron diferente, nos maquillaron para ir a entregarnos allá, porque el armamento bueno que trajimos fue unos fusiles nuevos AK-47 y ame- tralladoras, todo eso se quedó en la casa Castaño. Ni siquiera los uniformes eran los que traíamos, porque traíamos uniformes verdes y camuflados bien hechos... éramos…

p. 304
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Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 180
1 cita
[54]

allí a Estados Unidos. Esta actividad estaría regulada por Los Urabeños (al menos en la ruta Darién - Caribe): “Las redes de este negocio se extienden a los municipios de Apartadó, Turbo y Necoclí, donde las y los inmigrantes (jóvenes, niños y niñas, entre otros) son confinados y ocultados durante un tiempo y después…

p. 180
47
Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 310
1 cita
[55]

se recuperaría, en parte, la precaria economía de los asentamientos ribereños. En 2003, las comunidades, sus organizaciones más representativas como el Foro Interétnico Solidarida d Chocó (FISCH), el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (C ocomacia), la Asociación de Cabildos,…

p. 310
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La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 248
1 cita
[56]

su hija y matemos a su hija?”. Así que no me quedó de otra y me tocó seguir caminando. Y caminábamos y caminábamos, de seis de la mañana a seis de la tarde. Duramos dos días, sin agua, no encontrábamos un río, andábamos perdidas por esa selva. Yo lo que cogía era el rocío de las hojas y se lo daba a mi niña [llanto].…

p. 248
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La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 57
1 cita
[58]

de organizaciones sociales a través de los consejos comunitarios, para la protección y utilización sustentable de los recursos naturales (Grueso, 2000). Estos consejos comunitarios son las instancias de organización de los pobladores dentro de un área delimitada del terri- torio que han ocupado de acuerdo a sus…

p. 57
50
Raza y derechos humanos en Colombia: Informe sobre discriminación racial y derechos de la población afrocolombianaCésar Rodríguez Garavito, Tatiana Alfonso Sierra, Isabel Cavelier Adarve · 2009 · p. 116
1 cita
[59]

55 de la Constitución Política de 1991 y, posterior- mente, fue desarrollado en la Ley 70 de 1993. Esta última fue reglamentada por el Decreto 1745 de 1995, en lo relativo a los requisitos y procedimientos para la titulación colectiva de los territorios ancestrales en la cuenca del Pacífico y en otras regiones del…

p. 116
51
¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 203
1 cita
[62]

Para los pueblos y las comunidades indígenas y afrocolombianas el terri- torio es la base de su existencia como sujetos colectivos. En él se expre- san las relaciones productivas, espirituales, simbólicas y culturales que constituyen sus maneras particulares de acceder, conocer, ser y existir en el mundo. Así lo…

p. 203