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Idea transversal

Larga duración

Categoría historiográfica forjada por Fernand Braudel y la escuela de los Annales que propone leer el pasado en el tiempo lento de las estructuras —geografías, regímenes de propiedad, jerarquías raciales, formas de violencia— que perduran por generaciones. En Colombia cuajó entre los años sesenta y ochenta como gramática para explicar por qué el latifundio, la exclusión y la guerra civil parecían resistirse al cambio con obstinada persistencia.

4.405 palabras49 documentos51 fragmentos citados
Larga duración

Trayectoria de una idea

  1. 1929

    Fundación de los Annales y gestación del concepto

  2. 1949

    Formulación canónica por Fernand Braudel

  3. 1973

    Apropiación colombiana: Colmenares y la historia colonial de larga duración

  4. 1978

    Institucionalización: Manual de Historia de Colombia

  5. 1980

    El café como laboratorio de larga duración: Marco Palacios

  6. 1987

    Historia económica de Colombia: confluencia de Annales y marxismo

  7. 1989

    Nueva Historia de Colombia: balance ambicioso de la historiografía estructural

03

La lectura

La larga duración llegó a Colombia no como trasplante académico neutro sino como respuesta a una urgencia intelectual y política: explicar por qué el país parecía atrapado en sus propias estructuras. Los historiadores que la adoptaron —defraudados por el Frente Nacional y marcados por La Violencia— necesitaban una gramática que diera cuenta de la terquedad del latifundio, la exclusión persistente de negros e indígenas y la recurrencia de la guerra civil, fenómenos que no cabían en la escala corta del acontecimiento. Su apropiación fue ecléctica y a menudo implícita: se entretejió con el marxismo estructural, con las ciencias sociales cuantitativas y con la historia de las mentalidades, produciendo una sensibilidad común que privilegiaba las series largas y las estructuras de propiedad por encima de la crónica política. El resultado fue una historiografía que leyó la Colonia como origen de fenómenos del siglo XX, el café como clave de una modernización incompleta y la violencia contemporánea como capítulo de una historia que comenzaba en la encomienda. Esa conquista intelectual tuvo, sin embargo, un punto ciego: la ruptura generacional con las academias tradicionales se pagó con un desdén que impidió evaluar críticamente sus aportes, y la adopción del marco estructural fue tanto una herramienta analítica como un gesto de distinción. Hoy, cuando la Comisión de la Verdad identifica el racismo, el clasismo y el modelo de la hacienda como factores de persistencia del conflicto armado, la larga duración sigue siendo la categoría que mejor nombra lo que Colombia arrastra desde sus siglos coloniales.

La larga duración en la historiografía colombiana

La larga duración es una categoría del oficio historiador —forjada por Fernand Braudel y la escuela de los Annales a mediados del siglo XX— que propone leer el pasado no en la escala breve de los sucesos ni en la media de las coyunturas económicas, sino en el tiempo lento de las estructuras: geografías, mentalidades, regímenes de propiedad, jerarquías raciales, formas de violencia que perduran por generaciones. En Colombia esa clave interpretativa llegó con retraso y de manera oblicua, pero cuajó con fuerza entre finales de los años sesenta y los años ochenta, cuando una nueva generación de historiadores buscaba entender por qué ciertos rasgos del país —la concentración de la tierra, la exclusión de negros e indígenas, la recurrencia de la guerra civil— parecían resistirse al cambio con una obstinación difícil de nombrar en el vocabulario del suceso. La larga duración les dio esa gramática. Su apropiación fue selectiva, ecléctica y a menudo implícita, y sirvió para articular una lectura del país en la que la Colonia no había terminado, el siglo XIX seguía dictando el siglo XX, y las estructuras agrarias del suroccidente colonial se prolongaban, por vías subterráneas, hasta la violencia contemporánea.

Braudel, Bloch, Febvre: el marco de origen

El concepto nace en Francia en el entorno de la revista Annales d'histoire économique et sociale, fundada en 1929 por Marc Bloch y Lucien Febvre para desplazar el eje de la disciplina desde la política y el acontecimiento hacia la economía, la sociedad y, más tarde, las mentalidades. La formulación canónica de la larga duración pertenece a Fernand Braudel, cuya obra sobre el Mediterráneo en la época de Felipe II —publicada en francés en 1949 y traducida al inglés en 1975 en la versión que circuló ampliamente entre los latinoamericanos— propuso una historia estratificada en tres tiempos: el tiempo geográfico, casi inmóvil, del hombre en su relación con el medio; el tiempo social de los ciclos económicos, precios y demografías; y el tiempo corto, agitado y engañoso, de los acontecimientos políticos.

La larga duración, en sentido estricto, es esa primera capa: la de las permanencias que se miden en siglos y que enmarcan, sin determinar del todo, lo que los hombres pueden hacer en su tiempo breve. Braudel insistió en que el historiador debía disciplinarse para mirar más allá del acontecimiento porque las estructuras profundas —los sistemas agrarios, las rutas comerciales, las creencias religiosas, las formas familiares— son las que verdaderamente organizan la experiencia humana. Bloch y Febvre habían abierto la brecha; Braudel le puso nombre al método y lo convirtió en programa. A partir de los años cincuenta y sesenta, esa manera de hacer historia se difundió por América Latina en simultáneo con otras dos corrientes que a menudo se le entretejían: el marxismo estructural, atento también a las persistencias del modo de producción, y las ciencias sociales estadounidenses y francesas, que ofrecían herramientas cuantitativas y comparativas.

La demanda interna: por qué Colombia necesitaba una teoría de la persistencia

La recepción de este marco no puede entenderse como mera importación académica. Los jóvenes historiadores, economistas, sociólogos y antropólogos que hacia mediados de los años sesenta comenzaron a renovar el oficio venían marcados por dos experiencias que exigían explicaciones estructurales.

La primera fue intelectual. Hasta 1930, la educación media y universitaria del país había estado dominada por un pensamiento conservador de tendencia clerical. Solo con la Reforma de Alfonso López Pumarejo en 1935 empezaron a filtrarse otras corrientes en los claustros. La segunda fue política: cercanos al marxismo y defraudados por el Frente Nacional y el bipartidismo cerrado que este consagró desde 1958, esos académicos emprendieron una reflexión científica sobre el pasado, presente y futuro del país que no podía contentarse con las crónicas de guerras y presidentes producidas por las academias tradicionales.

Tres grandes temas animaron sus debates: el problema agrario, el papel del bipartidismo y las posibilidades del desarrollo económico. Sobre todos ellos pesaba, como telón de fondo, la experiencia de La Violencia bipartidista de los años 1946-1953, cuyo eco todavía retumbaba y cuyas causas no cabían en la categoría del "estallido de pasiones desbordadas" con que la historia oficial había pretendido despacharla. Era este conjunto de problemas —la terquedad del latifundio, la persistencia de la exclusión, la recurrencia de la guerra— lo que exigía una escala temporal más amplia. Si la violencia se repetía, si el mapa de la propiedad rural se resistía a las reformas, si los indígenas y los negros seguían ocupando los márgenes de la nación un siglo y medio después de la Independencia, había que preguntarse por estructuras y no solo por episodios. La larga duración braudeliana, combinada con las nociones marxistas de formación social y modo de producción, ofrecía exactamente el vocabulario necesario.

Los pioneros: Jaramillo Uribe, Friede, Colmenares

El primer nudo de esta renovación se teje en torno a Jaime Jaramillo Uribe, cuya labor en la Universidad Nacional, sus publicaciones y sobre todo la fundación y dirección del Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura configuraron el espacio institucional donde la nueva historia pudo respirar. Junto a él, Juan Friede había comenzado desde antes a revisar las fuentes coloniales con un rigor documental que le permitió, entre otras cosas, postular poblaciones indígenas prehispánicas tres o cuatro veces superiores a las que aceptaba la historiografía tradicional. Esa reinterpretación demográfica, luego desarrollada de manera sistemática por Germán Colmenares, no era un detalle erudito: si los indígenas habían sido muchísimos más de lo que se creía, entonces el desplome demográfico de la Conquista había sido una catástrofe de proporciones que reordenaba todo el relato colonial y ponía en otra escala la cuestión del trabajo, la tierra y la formación de la sociedad neogranadina.

Colmenares es la figura central de esta apropiación. Su Historia económica y social de Colombia, 1537-1799, publicada en 1973, se convirtió junto con los trabajos de Jaramillo Uribe y Friede en la referencia obligada para el estudio de la Colonia. El carácter feudal o no de la encomienda, la naturaleza del tributo indígena, el funcionamiento del comercio interno, la formación de las haciendas: todos esos temas, tratados de manera local o restringida por los predecesores, fueron reelaborados por Colmenares con un uso intensivo de archivos y bajo el amparo de marcos interpretativos que combinaban la atención a las estructuras económicas de largo plazo con las herramientas del análisis social. La huella braudeliana no siempre aparece nombrada explícitamente en su obra, pero la escala temporal, la ambición de reconstruir sistemas económicos y sociales completos y la voluntad de encontrar en la Colonia las raíces de fenómenos posteriores son inequívocamente afines al programa de los Annales.

El caso emblemático de su método es la reconstrucción de la hacienda Llanogrande, propiedad del Colegio de la Compañía de Jesús de Popayán desde antes de 1668. Colmenares aprovechó que los jesuitas eran de los pocos hacendados coloniales que llevaban registros contables sistemáticos para trazar la evolución del complejo agrario: 36 esclavos y un trapiche a fines del siglo XVII, 69 esclavos en 1717, más de 100 esclavos, 12.000 reses y 2.000 yeguas, caballos y mulas en 1747. Ese crecimiento no era anécdota: era la evidencia empírica de cómo la economía payanesa articulaba, en un mismo movimiento, la producción minera y la hacienda esclavista, cimentando el poder de una élite regional cuya prosperidad alcanzaría su cenit en el siglo XVIII, con un desfase notable respecto al Nuevo Reino de Granada por causa de la resistencia indígena de pijaos, paeces y yalcones, que disputó la ocupación del territorio aledaño durante casi un siglo.

Ese detalle —el desfase regional, la coexistencia de ritmos distintos dentro de un mismo territorio nacional— es el matiz que la larga duración permitía capturar. No hay un único tiempo colombiano; hay tiempos superpuestos, geografías con velocidades propias, regiones cuya sociedad encomendera se consolida cuando en otras partes ya se disuelve.

La Nueva Historia como campo consolidado

Hacia finales de los años setenta y en los ochenta, la renovación cristalizó en dos obras colectivas mayores. El Manual de Historia de Colombia, publicado por el Instituto Colombiano de Cultura en 1978 y 1980 bajo la dirección científica de Jaramillo Uribe, fue el primer intento de síntesis: reunió a la generación que había estado forjando el nuevo oficio y trazó un mapa provisional del país en clave social y económica más que política. Una década después, la Nueva Historia de Colombia, editada por Planeta en 1989 con Álvaro Tirado Mejía como Director Científico y Académico y con Jorge Orlando Melo y Jesús Antonio Bejarano como asesores, ofreció el balance más ambicioso: seis volúmenes temáticos que iban de la época indígena a las relaciones internacionales del siglo XX, pasando por lo político, lo económico, lo social y lo cultural.

Entre una obra y otra apareció, en 1987, la Historia económica de Colombia editada por José Antonio Ocampo. Adolfo Meisel Roca observó que su equipo reunía a dos economistas y cuatro historiadores, tres de los cuales tenían influencias del marxismo, de los Annales, o de ambas corrientes simultáneamente. En la Colombia de los ochenta, las dos grandes tradiciones internacionales de historia estructural no llegaban por separado ni competían por el mismo terreno: se habían fundido en una sensibilidad común que privilegiaba las series largas, las estructuras de propiedad, las clases sociales y los ritmos económicos por encima del acontecimiento político.

La convergencia tenía razones intelectuales y prácticas. Intelectualmente, tanto el marxismo como los Annales compartían la desconfianza hacia la historia positivista de las élites y los sucesos; prácticamente, permitían a los historiadores colombianos escribir sobre lo que les importaba —la tierra, el trabajo, la desigualdad, la violencia— con instrumentos que las academias tradicionales no ofrecían. Orlando Fals Borda, desde la sociología histórica, había hecho algo análogo al construir su análisis de la Costa Atlántica sobre la noción marxista de formación social, desarrollada por Lenin. La historia de las mentalidades, otra veta importante de los Annales, encontró también acogida y se socializó a través de los Congresos de Historia de Colombia celebrados en Medellín, Bogotá y Popayán, donde autores como Lucien Febvre y Evelyne Patlagean fueron invocados como marcos posibles para pensar la violencia y sus representaciones.

Esta consolidación tuvo, sin embargo, un punto ciego. La historia profesional que surgió en los años sesenta planteó una ruptura política y metodológica con las academias tradicionales, pero no se detuvo a evaluar críticamente los aportes y las deficiencias de esas corporaciones. La legitimación científica frente al viejo positivismo se pagó, en parte, con un desdén que impidió un diálogo fecundo. La adopción del marco estructural fue tanto una conquista intelectual como un gesto generacional de distinción.

El café: laboratorio de larga duración

Si la Colonia fue el terreno predilecto de Colmenares, el café lo fue de Marco Palacios. Su libro El café en Colombia (1850-1970): una historia económica, social y política, que cubre 120 años de un mismo producto, es probablemente la aplicación más sostenida y ambiciosa del marco de larga duración en la historiografía nacional. Palacios rastrea cómo el café, tras los intentos fallidos con el tabaco y la quina, se convirtió en el producto que permitió a Colombia integrarse efectivamente a la economía internacional durante la segunda mitad del siglo XIX, en el momento en que la revolución industrial británica organizaba el sistema mundial de intercambios.

Esa integración no fue solo económica. La expansión cafetera reconfiguró la sociedad rural, alteró las estructuras de propiedad, articuló nuevas relaciones entre hacendados y trabajadores, e inició un proceso lento de ampliación del mercado interno que se prolongaría hasta los años veinte y, bajo la República Liberal, hasta 1946, sentando las bases materiales de la sustitución de importaciones y de la industrialización posterior. Colombia entraba al mundo modernamente por la vía de un producto primario, y esa entrada dejaba una marca duradera sobre la estructura del país.

La articulación entre café y violencia fue el aporte más audaz de Palacios. Vinculó la expansión de la economía cafetera con la Guerra de los Mil Días de 1899-1902, particularmente en su etapa de guerra irregular, mostrando cómo las inercias dejadas por el conflicto sobre las regiones productoras contribuyen a comprender la persistencia posterior de la violencia rural. Su lectura del noroccidente de Cundinamarca y de otras zonas cafeteras propuso una temporalidad extendida que permitía leer los conflictos agrarios de los años veinte y treinta, y las violencias de mediados de siglo, no como episodios aislados sino como capítulos de una misma historia larga. Que Palacios haya escrito esa obra desde una sensibilidad que combinaba influencias marxistas y de los Annales es coherente con el clima intelectual del momento y con la necesidad de mirar el café en su tiempo largo.

Tierra, encomienda, hacienda: el hilo agrario

La cuestión agraria es donde la clave de larga duración da sus frutos más nítidos, porque en ninguna otra dimensión de la historia colombiana la continuidad estructural es tan visible. Desde la encomienda del siglo XVI hasta la hacienda ganadera del siglo XX, pasando por los resguardos indígenas, las haciendas jesuitas del suroccidente, los latifundios cafeteros de finales del XIX y las usurpaciones de baldíos, se dibuja una línea que los historiadores estructurales aprendieron a seguir.

Salomón Kalmanovitz ha sostenido que las violentas disputas por la tierra y la alianza entre terratenientes y Estado persistieron más allá de los cambios de los años cincuenta, configurando una continuidad estructural desde las formas agrarias coloniales. Absalón Machado, en una lectura próxima, ha argumentado que Colombia no experimentó una revolución burguesa plena y que solo hacia los años cincuenta del siglo XX comenzó a adoptar el llamado camino junker del desarrollo agrario capitalista desde arriba —la modernización del campo bajo la égida de los grandes propietarios, sin ruptura con la estructura de propiedad heredada—. Ambos diagnósticos apuntan a lo mismo: el latifundio en Colombia no es un residuo del pasado sino una forma activa que se ha reinventado en cada época.

Las evidencias empíricas de esta continuidad son abundantes. En los años veinte y treinta, las luchas agrarias enfrentaron a colonos y arrendatarios contra terratenientes en el Sumapaz, el Tolima y otras regiones. En los años treinta, el gobierno intentó facilitar la colonización del dominio público por campesinos para expandir la producción de alimentos, pero el estatus incierto de la propiedad de la tierra frustró el esfuerzo: la Corte Suprema debió definir qué era propiedad privada y qué era tierra pública, y en ese proceso quedó al descubierto la magnitud de las usurpaciones que los terratenientes habían perpetrado durante el medio siglo anterior. En los años cincuenta, las luchas agrarias tomaron una forma armada —guerrillas campesinas de origen liberal y comunista— ante la arremetida conservadora y el cierre de los canales democráticos, con el Sumapaz y el oriente del Tolima como escenarios notorios.

La geografía se entrelazó con la propiedad. A finales del siglo XIX, la población de las zonas minifundistas de Cundinamarca y Boyacá creció y sus habitantes migraron hacia zonas de colonización —especialmente la cafetera—, formando sociedades marginadas de los controles sociales, familiares, religiosos y políticos de sus núcleos de origen. En las provincias sureñas de Popayán y Pasto, el aislamiento geográfico permitió que los resguardos indígenas resistieran mejor las leyes de desamortización, y los paeces, aliados del liberalismo regional, conservaron parte de sus tierras comunitarias mediante protestas, dilaciones legales y negociación paciente.

Esta lectura estructural admite una tensión productiva. Lo que la clave de larga duración presenta como estructura puede leerse también como acumulación de decisiones contingentes de élites concretas: terratenientes que en los años treinta bloquearon la reforma, partidos que cerraron los canales de negociación en los cuarenta, un Estado que en los cincuenta se alió con los grandes propietarios para reprimir a las guerrillas agrarias. Lo que aparece como inercia secular es, en parte, el resultado de coyunturas frustradas que se acumulan hasta volverse indistinguibles de una estructura. La mejor historiografía estructural colombiana ha sabido moverse entre ambos planos sin resolver del todo la tensión.

Violencia y ciclos: la persistencia como problema

Ningún fenómeno colombiano ha exigido con más urgencia la clave de larga duración que la violencia. El conflicto armado interno es, según distintas fechas de inicio, el más antiguo del mundo actualmente activo, o uno de los tres más antiguos. Esa longevidad no es solo dato estadístico: genera dinámicas propias, inercias, ciclos de represalias, formas culturales que se transmiten entre generaciones.

Francisco Gutiérrez Sanín ha propuesto pensar la historia política colombiana en términos de ciclos de violencia, y ha advertido que el desmonte sistemático del Acuerdo de Paz firmado en 2016 podría desencadenar un tercer ciclo tras los dos anteriores. Esa periodización dialoga con un debate historiográfico más antiguo sobre el origen del conflicto contemporáneo: una corriente sostiene que las FARC y las demás guerrillas hunden sus raíces en el período de La Violencia de 1946-1953 y que, aunque los protagonistas y la naturaleza del enfrentamiento cambiaron, hay una continuidad básica entre ambos momentos; otra plantea una diferenciación clara entre La Violencia bipartidista y las guerrillas surgidas al calor de la Revolución Cubana. El debate no está resuelto, y precisamente porque no lo está, la pregunta por la larga duración de la violencia colombiana permanece abierta.

La Comisión de la Verdad, en su informe final, propuso una lectura de larga duración que remonta las causas de la persistencia del conflicto hasta la Conquista y la Colonia. Identificó como factores estructurales el racismo, el clasismo y el modelo de la hacienda —jerarquías y formas de discriminación instauradas desde el siglo XVI que dejaron huellas profundas en la cultura política colombiana— y observó cómo, desde los tiempos de la Conquista, los argumentos que justificaban la violencia se fueron sedimentando hasta convertirse en valores culturales, percepciones sociales y proyectos políticos. En esa lectura, la violencia contemporánea no es un accidente moderno sino la última expresión de una gramática de dominación con siglos de historia.

Antes de esa lectura, otros analistas habían señalado ya la especificidad colombiana: a diferencia de Bolivia, Ecuador o Perú, en Colombia la política se inventó desde la guerra. Las identidades partidistas, la construcción del territorio y las constituciones se gestaron en las guerras civiles del siglo XIX, y las cartas fundamentales del país han sido descritas como Cartas de Batalla. Esa cultura política forjada en la guerra dejó una impronta duradera sobre las formas de tramitar el conflicto en el siglo XX. La historia oficial había caracterizado La Violencia como fenómeno excepcional producto de pasiones desbordadas, pero una lectura crítica —y estructural— la vincula con las costumbres políticas desde los orígenes mismos de la República, y rechaza aquella interpretación como simplista.

La evidencia cuantitativa para períodos anteriores a los años ochenta es débil: prácticamente no existen registros fiables de violencia política a nivel nacional antes de esa fecha, y muchas cifras sobre las dimensiones de la violencia en épocas anteriores son estimaciones genéricas. Esa carencia es un límite real para cualquier ejercicio de larga duración cuantitativa, y obliga a la historiografía a moverse en el terreno de las estructuras cualitativas más que en el de las series.

El punto ciego: la exclusión racial como la verdadera larga duración

Si algo puede reprocharse a la primera generación de la nueva historia colombiana es no haber colocado en el centro lo que probablemente constituye la más profunda y continua de las largas duraciones colombianas: la exclusión racial y étnica de negros e indígenas desde la Conquista.

La invisibilización de la población negra en los relatos históricos y cronísticos comenzó prácticamente con el descubrimiento de América: los negros raramente aparecían en las crónicas, quedaron excluidos de las terminologías con que se definió el mundo cultural americano, y esa ausencia se prolongó durante siglos. La instauración en la Colonia de un sistema de castas vinculado al modelo de la hacienda dejó formas de discriminación racial y de clase con huellas profundas, que la Comisión de la Verdad identificó siglos después como factores de persistencia del conflicto armado. Los palenques —comunidades de esclavos fugitivos— desafiaron desde temprano la pretensión de las autoridades de someterlos, y aunque en algunos casos como los de Amaime y El Bolo se establecieron relaciones armónicas con las haciendas vecinas, con frecuencia esa relación estuvo atravesada por un manto de violencia.

La abolición formal de la esclavitud no borró la exclusión. Los apuntes de viaje de la Comisión Corográfica de mediados del siglo XIX, relatados posteriormente por Olga Restrepo, describían a los habitantes del Chocó, Buenaventura, Túquerres y Pasto viviendo en condiciones deplorables incluso después de sancionada la ley abolicionista. El proyecto nacional colombiano de los siglos XIX y XX estuvo marcado por tensiones entre integración y diversidad regional, y por herencias coloniales de racismo y clasismo que determinaron el lugar marginal de poblaciones enteras.

La paradoja es que la nueva historia, pese a su vocación estructural, tardó en asumir esta línea como objeto central. Las primeras reflexiones académicas rigurosas sobre lo negro provinieron en buena medida de investigadores extranjeros, y el tratamiento sistemático dentro de la historiografía nacional se abrió camino con lentitud. Ese punto ciego dice algo sobre los límites de la primera apropiación de la larga duración en Colombia: se pensó estructuralmente el trabajo, la tierra y la violencia, pero durante décadas no se pensó con la misma profundidad la raza. La larga duración estaba ahí, más antigua y más continua que cualquier otra, y aun así demoró en ser vista. Una historiografía formada por hijos de las clases medias andinas, blancas o mestizas, disponía de herramientas para nombrar la desigualdad de clase pero carecía todavía de las que hacían falta para pensar la raza como estructura. El propio marco braudeliano, tan atento a la geografía y a la economía, no dedicó a las jerarquías raciales el mismo lugar que dio a los ciclos de precios. Y, sobre todo, asumir la exclusión racial como la matriz más larga y persistente del país obligaba a preguntarse por complicidades más incómodas que las del terrateniente o el partido conservador: obligaba a mirar la propia posición desde la cual se escribía la historia.

Geografía y los límites del determinismo

La primera capa braudeliana, la del tiempo geográfico, tuvo en Colombia una recepción más ambigua que las otras dos. La accidentada topografía del país, en relación con su escasa población, fue señalada desde los albores de la nación independiente como uno de los obstáculos estructurales del desarrollo, junto con la pobreza secular y el desbarajuste administrativo. La diversidad altitudinal —tierras frías, templadas y calientes coexistiendo en distancias cortas— determinó una variedad de productos agrícolas y una fragmentación de mercados que marcó durante siglos la economía nacional. Y las regiones cafeteras que analizó Palacios, o las provincias sureñas donde los resguardos resistieron la desamortización, son ejemplos de cómo la geografía se enreda con la propiedad y con la política sin que quepa separar unas capas de otras.

El riesgo, sin embargo, fue el determinismo. José Otero Espasadín llevó la observación al extremo: en las zonas donde la naturaleza impone condiciones extremas, sostenía, el hombre pierde iniciativa y capacidad de progreso, y de ahí derivaría la coexistencia de minifundio y latifundio en regiones como Caldas, Nariño y Cundinamarca. Otras lecturas, más matizadas, atendieron al peso estructurador de ríos y ciénagas: el Sinú y sus ciénagas asociadas han sido presentados como el eje que ha condicionado el pasado, presente y futuro de Córdoba, incluyendo la tenencia de la tierra y la vida lacustre de sus poblaciones. La incorporación de los Llanos Orientales al Estado colombiano, mediante instituciones diseñadas desde las tierras altas andinas como metrópolis, produjo a lo largo de siglos una identidad regional que a su vez impactó sobre el centro.

Con el tiempo, el determinismo geográfico rígido cedió paso al posibilismo, que reconoce la capacidad del hombre para transformar su entorno dentro de ciertos límites. La historiografía estructural colombiana asumió en general esa variante más matizada: la geografía enmarca sin dictar, condiciona sin determinar. Es en esa medida —como marco de posibilidades— que el tiempo geográfico braudeliano ha tenido una influencia real, aunque menos sistemática que la del tiempo económico y social.

Balance de una apropiación heterodoxa

La larga duración se instaló en la historiografía colombiana no como un método rigurosamente braudeliano sino como un horizonte interpretativo. La cita explícita de Braudel es más frecuente en trabajos de antropología e historia colonial latinoamericana que en las grandes síntesis nacionales, y las influencias de los Annales en autores clave como Colmenares operan de manera oblicua, entretejidas con lecturas marxistas y con exigencias del propio material colombiano. Los grandes relatos que produjo esta generación —la Historia económica y social de Colmenares en 1973, el Manual dirigido por Jaramillo Uribe en 1978-1980, El café en Colombia de Palacios, la Historia económica de Colombia editada por Ocampo en 1987, la Nueva Historia de Colombia de 1989— trabajan con escalas temporales amplias, con atención a las estructuras, con voluntad de explicar persistencias, pero no forman un programa metodológico unificado.

Esa heterodoxia no es un defecto: es la marca de una apropiación funcional. Los historiadores colombianos tomaron de Braudel y de los Annales aquello que respondía a sus preguntas —la escala larga, la primacía de las estructuras económicas y sociales, la desconfianza hacia el suceso— y lo combinaron con lo que necesitaban de otras tradiciones: la teoría marxista de la formación social, las herramientas cuantitativas de las ciencias sociales, la sensibilidad para las regiones y las culturas populares. El resultado fue una historiografía capaz de nombrar terquedades colombianas concretas: el latifundio como forma que se reinventa desde la encomienda, el café como estructurador de un país que entra al mundo por la puerta del producto primario, la violencia como ciclo que hunde raíces en las guerras civiles del siglo XIX, la exclusión racial como huella colonial que persiste bajo formas cambiantes.

Que la apropiación haya sido selectiva y a menudo implícita no la hace menos productiva. Lo que ganó Colombia con la larga duración fue una manera de pensar el presente que no se resigna al acontecimiento: la certeza de que, para entender por qué el país repite ciertos gestos, hay que mirar más atrás de lo que la memoria inmediata permite. En una nación donde el conflicto armado supera el medio siglo, donde la concentración de la tierra sigue siendo un problema abierto y donde las jerarquías raciales instauradas en el siglo XVI todavía dejan huellas visibles, mirar en tiempo largo no es un lujo teórico: es una condición para saber de qué se está hablando.

04

En el archivo

294 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Prehispánicoantes de 149926
  1. -3000Vacío demográfico volcánico del Eje Cafetero en el Holoceno medioHecho
  2. -2000Género y arqueología prehispánica en ColombiaPregunta
  3. -500Especialización artesanal prehispánicaFicha
  4. -500Geografía sagradaFicha
  5. -500Intercambio interregional prehispánicoFicha
  6. -500Orfebrería precolombinaFicha
  7. -500Urbanismo prehispánicoFicha
  8. -200Camellones zenúesFicha
  9. 100Estatuaria y necrópolis de San Agustín y TierradentroHecho
  10. 800Agricultura intensiva de los cacicazgos de Araracuara (800–1200 d.C.)Hecho
  11. 900Cacicazgo muiscaFicha
  12. 900Calendario muiscaFicha
  13. 1000Cosmovisión muiscaFicha
  14. 1000El DoradoFicha
  15. 1100Flautas malibúes estandarizadas del Bajo MagdalenaHecho
  16. 1200Circuitos de intercambio interregional prehispánicos y el orden colonialPregunta
  17. 1200Confederación MuiscaFicha
  18. 1200Redistribución cacicalFicha
  19. 1300Intercambios indirectos muisca-tairona mediados por grupos intermediosHecho
  20. 1300La sociedad muisca en vísperas de la ConquistaPregunta
  21. 1300Paradoja salinera de Zipaquirá, Tausa y Nemocón: centralidad económica sin hegemonía políticaHecho
  22. 1400Circuitos de intercambio interregional y microverticalidad muiscaHecho
  23. 1480SaguanmachicaFicha
  24. 1500NemequeneFicha
  25. 1537TisquesusaFicha
  26. 1600Prehispánico (antes de 1499)Época
02Conquista1499–159926
  1. 1525Intercambio colombinoFicha
  2. 1530Colapso demográfico indígenaFicha
  3. 1535Servicio personalFicha
  4. 1537La contradicción del conquistador-evangelizadorPregunta
  5. 1537Tributo indígenaFicha
  6. 1538Implantación de la encomienda en el Nuevo Reino de Granada (1538–1560)Hecho
  7. 1538La conquista de la Nueva Granada como empresa mercantilPregunta
  8. 1539El policentrismo fundacional de la Nueva GranadaPregunta
  9. 1540Fraude masivo en los quintos reales del oro neogranadino (1540-1560)Hecho
  10. 1540La GaitanaFicha
  11. 1543Pedro Cieza de LeónFicha
  12. 1550Derecho indianoFicha
  13. 1550EncomiendaFicha
  14. 1550EvangelizaciónFicha
  15. 1550GanaderizaciónFicha
  16. 1550Guerra justaFicha
  17. 1550Pueblo de indiosFicha
  18. 1550Real Audiencia de SantaféFicha
  19. 1550Resistencia indígenaFicha
  20. 1560Política de reducciones, resguardos y pueblos de indios (1560–1599)Hecho
  21. 1570Cronistas y construcción del pasado prehispánico (1570–1599)Hecho
  22. 1578Gaspar de RodasFicha
  23. 1580CalarcáFicha
  24. 1580Esclavitud africanaFicha
  25. 1591Cédula de composición de tierras de El Pardo (1591)Hecho
  26. 1592Rebelión de las Alcabalas en Santa Fe (1592-1593)Hecho
03Colonia1600–178039
  1. 1569La Cédula de 1569 y la tolerancia colonial de la coca en la Nueva GranadaHecho
  2. 1591Composiciones de tierras (1591–1642)Hecho
  3. 1600Cimarronaje y formación de palenques en el Caribe neogranadino (1600–1700)Hecho
  4. 1600Colonia (1600–1780)Época
  5. 1600Consolidación del régimen minero-esclavista del Pacífico y crisis de la encomienda en la Nueva Granada (1600–1650)Hecho
  6. 1621Establecimiento de la Casa de la Moneda de Santafé (1621)Hecho
  7. 1627Alonso de SandovalFicha
  8. 1636Juan Rodríguez FreyleFicha
  9. 1650ConcertajeFicha
  10. 1650El convento femenino en el Nuevo Reino de GranadaPregunta
  11. 1650Minería aurífera colonialFicha
  12. 1650PalenqueFicha
  13. 1650SincretismoFicha
  14. 1650Trata atlánticaFicha
  15. 1675HaciendaFicha
  16. 1680Atlántico NegroFicha
  17. 1680CabildoFicha
  18. 1680Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)Hecho
  19. 1680Limpieza de sangreFicha
  20. 1688Lucas Fernández de PiedrahitaFicha
  21. 1700CompadrazgoFicha
  22. 1700Instauración borbónica y reorganización del gobierno neogranadino (1700–1720)Hecho
  23. 1700Juan Tama de la EstrellaFicha
  24. 1700Los títulos de resguardo de Juan Tama (1700–1708)Hecho
  25. 1700MayorazgoFicha
  26. 1700Sociedad de castasFicha
  27. 1713Pacto del obispo Cassiani con los palenques de los Montes de MaríaHecho
  28. 1715Las misiones jesuitas del Orinoco (1715–1742)Hecho
  29. 1728BaruleFicha
  30. 1741Blas de LezoFicha
  31. 1745Derrota del palenque de El Castigo y fundación de San Miguel de Patía (1745–1749)Hecho
  32. 1750Diferenciación regional y economías campesinas del Oriente neogranadino (1750–1770)Hecho
  33. 1750Rochelas del Caribe interior neogranadino (1750–1780)Hecho
  34. 1760Reformas borbónicasFicha
  35. 1767Pedro Mesía de la CerdaFicha
  36. 1769Carlos III de EspañaFicha
  37. 1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho
  38. 1774Manuel GuiriorFicha
  39. 1776Antonio de la Torre y MirandaFicha
04Pre-independencia1780–180923
  1. 1770Contrabando atlántico como infraestructura del Caribe neogranadino tardocolonialHecho
  2. 1770Milicias de pardos y morenos de Cartagena como escuela política afrocaribeñaHecho
  3. 1778Simplificación censal borbónica de 1778–1782Hecho
  4. 1780Despotismo ilustradoFicha
  5. 1780Estanco del tabacoFicha
  6. 1780Pacto colonialFicha
  7. 1780Reformas borbónicas tardías y reorganización fiscal en la Nueva Granada (1780–1782)Hecho
  8. 1781CapitulacionesFicha
  9. 1781Colonialismo internoFicha
  10. 1781José Antonio GalánFicha
  11. 1781La Revolución de los Comuneros y las Capitulaciones de ZipaquiráHecho
  12. 1781La traición a Galán y las Capitulaciones de ZipaquiráPregunta
  13. 1781Los Comuneros de 1781Pregunta
  14. 1781Manuela BeltránFicha
  15. 1785Ilustración criollaFicha
  16. 1789Reformismo judicial borbónico en Nueva GranadaPregunta
  17. 1794Productividad política inversa de la coerción borbónica en la Nueva GranadaPregunta
  18. 1795El Consulado de Comercio de Cartagena y el pensamiento económico ilustrado (1795–1808)Hecho
  19. 1795Sociabilidad letradaFicha
  20. 1808Semanario del Nuevo Reino de Granada (1808–1810)Hecho
  21. 1808Soberanía indígenaFicha
  22. 1810Antonio Amar y BorbónFicha
  23. 1810Cabildo abiertoFicha
05Independencia1810–183119
  1. 1810Uti possidetis iurisFicha
  2. 1812La Patria BobaPregunta
  3. 1812Patria BobaFicha
  4. 1813Economía de guerra republicana: préstamos forzosos, papel moneda y expropiación (1813-1819)Hecho
  5. 1813El vuelco llanero: de Boves realista a Páez republicanoHecho
  6. 1813Guerra a MuerteFicha
  7. 1813Realismo pastuso y lealtad popular al rey (1813-1824)Hecho
  8. 1814Ley de Libertad de Vientres (1821)Hecho
  9. 1815Realismo popularFicha
  10. 1816La ReconquistaFicha
  11. 1816PacificaciónFicha
  12. 1817Agustín AgualongoFicha
  13. 1819Patronato republicanoFicha
  14. 1820Continuidad colonialFicha
  15. 1821Gran ColombiaFicha
  16. 1821Libertad de vientresFicha
  17. 1822Campañas del Sur: Pasto, Quito y Ayacucho (1822–1824)Hecho
  18. 1822Dependencia financieraFicha
  19. 1830La Gran ColombiaPregunta
06Nueva Granada1831–186223
  1. 1750Hacienda esclavistaFicha
  2. 1800TerrajeFicha
  3. 1821Manumisión gradual: de la Ley de Libertad de Vientres (1821) a la abolición efectiva (1851-1852)Hecho
  4. 1839Resistencia laboral de los bogas del Magdalena: sabotaje al vapor Unión (1839) y huelga de 1857Hecho
  5. 1839Resistencia pastusa a la supresión de conventos menores (1839-1842)Hecho
  6. 1840Navegación a vaporFicha
  7. 1840Trabajo libreFicha
  8. 1845Historiografía y ciencia nacional en Nueva Granada (1845–1862)Hecho
  9. 1847Florentino GonzálezFicha
  10. 1847ProteccionismoFicha
  11. 1848Joaquín AcostaFicha
  12. 1849ArtesanadoFicha
  13. 1849Epidemia de cólera de 1849 en el Caribe neogranadinoHecho
  14. 1849José Hilario LópezFicha
  15. 1850Agustín CodazziFicha
  16. 1850Cartografía nacionalFicha
  17. 1850Comisión CorográficaFicha
  18. 1850LibrecambioFicha
  19. 1850Sociedades DemocráticasFicha
  20. 1855CostumbrismoFicha
  21. 1863Liberalismo radicalFicha
  22. 1864Modelos regionales de acumulación en el siglo XIX: Antioquia y el Valle del CaucaPregunta
  23. 1869José Manuel GrootFicha
07Estados Unidos de Colombia1863–18859
  1. 1845Introducción masiva de pastos africanos y expansión ganadera (1845–1880)Hecho
  2. 1863Federalismo radicalFicha
  3. 1863Guerras civilesFicha
  4. 1870Educación femeninaFicha
  5. 1870Educación laicaFicha
  6. 1870Olimpo RadicalFicha
  7. 1870Trabajo asalariadoFicha
  8. 1870Vapor en el Magdalena y reorganización racial del trabajo fluvial (1870-1885)Hecho
  9. 1875Culto bolivarianoFicha
08Regeneración1886–19299
  1. 1885Los ferrocarriles colombianos y la modernización infraestructural (1885–1910)Hecho
  2. 1886Identidad regionalFicha
  3. 1886Imaginario nacionalFicha
  4. 1886Mercado internoFicha
  5. 1899Guerra civilFicha
  6. 1900Economía de enclaveFicha
  7. 1902El Convenio de Misiones de 1902Hecho
  8. 1903PanamericanismoFicha
  9. 1905Ley 55 de 1905 y la disolución de los resguardos indígenas del CaribeHecho
09República Liberal1930–19462
  1. 1932Soberanía amazónicaFicha
  2. 1935Infraestructura y fragmentación territorial en la República LiberalPregunta
10La Violencia1946–19575
  1. 1948Contracción de la etnología estatal y ascenso del Museo del Oro (1948–1952)Hecho
  2. 1950Sectarismo bipartidistaFicha
  3. 1952Migración forzadaFicha
  4. 1956El decomiso de La Habana (1956)Hecho
  5. 1962La Violencia (1946-1965)Pregunta
11Frente Nacional1958–19741
  1. 1962Virginia Gutiérrez de PinedaFicha
12Crisis y narcotráfico1974–19903
  1. 1978Consolidación de la historiografía profesional en Colombia (1978–1984)Hecho
  2. 1980ColonizaciónFicha
  3. 1987ViolentologíaFicha
13Constitución de 19911991–20022
  1. 1991Autonomía indígenaFicha
  2. 1995Capital transnacionalFicha
14Seguridad Democrática2002–20161
  1. 2006Racismo estructuralFicha
15Posconflicto2016–presente2
  1. 2011Arte y ritual de memoria en el conflicto colombiano (1998-2024)Pregunta
  2. 2016Historia oralFicha
16Transversal103
  1. -500Sabana de BogotáFicha
  2. 500San AgustínFicha
  3. 600TierradentroFicha
  4. 1000Altiplano cundiboyacenseFicha
  5. 1000Sierra Nevada de Santa MartaFicha
  6. 1000SogamosoFicha
  7. 1500Macizo ColombianoFicha
  8. 1510DariénFicha
  9. 1533Caribe colombianoFicha
  10. 1537Cordillera OrientalFicha
  11. 1537La invención cronística de los muiscasPregunta
  12. 1537PopayánFicha
  13. 1538BogotáFicha
  14. 1538Nueva GranadaFicha
  15. 1538SantaféFicha
  16. 1539TunjaFicha
  17. 1545RiohachaFicha
  18. 1549PamplonaFicha
  19. 1550ExtractivismoFicha
  20. 1550IbaguéFicha
  21. 1550La HabanaFicha
  22. 1550Origen colonial de la debilidad estatal colombianaPregunta
  23. 1563QuitoFicha
  24. 1600Costa CaribeFicha
  25. 1612NeivaFicha
  26. 1640La trata negrera por Cartagena y el régimen esclavista neogranadinoPregunta
  27. 1680Regímenes de trabajo coercitivo en la Nueva GranadaPregunta
  28. 1691Los palenques cimarrones y el primer autogobierno en la Nueva GranadaPregunta
  29. 1700CaucaFicha
  30. 1700CimarronajeFicha
  31. 1700ContrabandoFicha
  32. 1700MadridFicha
  33. 1700MestizajeFicha
  34. 1700MompoxFicha
  35. 1713San Basilio de PalenqueFicha
  36. 1750HondaFicha
  37. 1767Fronteras coloniales y marginalidad periférica en ColombiaPregunta
  38. 1781SantanderFicha
  39. 1781ZipaquiráFicha
  40. 1800ChocóFicha
  41. 1800El resguardo y la política indígena tardocolonial en la Nueva GranadaPregunta
  42. 1800Río MagdalenaFicha
  43. 1800Valle del PatíaFicha
  44. 1805La larga duración colonial en ColombiaPregunta
  45. 1810La discontinuidad entre 1781 y 1810Pregunta
  46. 1810Mito fundacionalFicha
  47. 1811CundinamarcaFicha
  48. 1819BoyacáFicha
  49. 1819CasanareFicha
  50. 1819Llanos OrientalesFicha
  51. 1821ManumisiónFicha
  52. 1822Argentina en la historia de ColombiaFicha
  53. 1830La frontera colombo-venezolanaPregunta
  54. 1850CaudillismoFicha
  55. 1850DespojoFicha
  56. 1850Los cuatro relatos del siglo XIX colombianoPregunta
  57. 1850MaganguéFicha
  58. 1850ParísFicha
  59. 1862AmbalemaFicha
  60. 1863PereiraFicha
  61. 1886ColombiaFicha
  62. 1886El panteón heroico colombianoPregunta
  63. 1886Fragmentación territorial de Colombia: ¿destino geográfico o decisión de élite?Pregunta
  64. 1886Identidad nacionalFicha
  65. 1886Modernización conservadoraFicha
  66. 1887El Concordato de 1887Pregunta
  67. 1887PatronatoFicha
  68. 1889ArmeniaFicha
  69. 1900BarranquillaFicha
  70. 1900BucaramangaFicha
  71. 1900Hacienda cafeteraFicha
  72. 1900Las periferias colombianas y la exclusión territorial deliberadaPregunta
  73. 1900PutumayoFicha
  74. 1903La pérdida de Panamá (1903)Pregunta
  75. 1928CiénagaFicha
  76. 1928Presencia diferenciada del Estado en las periferias colombianasPregunta
  77. 1950CaquetáFicha
  78. 1950OrinoquíaFicha
  79. 1950Río SinúFicha
  80. 1950TolimaFicha
  81. 1952Córdoba (Colombia)Ficha
  82. 1959MetaFicha
  83. 1964ChaparralFicha
  84. 1965SimacotaFicha
  85. 1966QuindíoFicha
  86. 1966SucreFicha
  87. 1967CesarFicha
  88. 1973Germán ColmenaresFicha
  89. 1975Nueva HistoriaFicha
  90. 1975Urbanización colombiana del siglo XXPregunta
  91. 1979Marco PalaciosFicha
  92. 1983AraucaFicha
  93. 1985Salomón KalmanovitzFicha
  94. 1985SoachaFicha
  95. 1987Daniel PécautFicha
  96. 1987La violentología colombianaPregunta
  97. 1990Resistencia civilFicha
  98. 1993AtratoFicha
  99. 1993Pacífico colombianoFicha
  100. 1994ConvivirFicha
  101. 1998La Iglesia católica en las zonas de conflicto colombiano, 1980-2016Pregunta
  102. 2000AltillanuraFicha
  103. 2003Cultura popular y narco-violencia en ColombiaPregunta
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Fernand Braudel: formuló la categoría de larga duración en su obra sobre el Mediterráneo, convirtiéndose en la referencia bibliográfica directa más citada por los historiadores colombianos que adoptaron el enfoque estructural
  2. 02Germán Colmenares: principal apropiador colombiano del concepto, aplicó la escala temporal de larga duración al estudio de la Colonia neogranadina en su Historia económica y social de Colombia (1973)
  3. 03Marco Palacios: desarrolló la aplicación más sostenida del marco en la historiografía nacional al rastrear 120 años de la economía cafetera y su articulación con la violencia rural colombiana
  4. 04Nueva Historia: obra colectiva de 1989 que cristalizó institucionalmente la historiografía de larga duración en Colombia, articulando enfoques económicos, sociales, políticos y culturales en una síntesis de alcance nacional
  5. 05Latifundio y encomienda: estructuras agrarias coloniales cuya persistencia desde el siglo XVI hasta el siglo XX constituyó el objeto empírico privilegiado de la larga duración en la historiografía colombiana
  6. 06Conflicto armado colombiano: considerado uno de los conflictos activos más antiguos del mundo, cuya persistencia la Comisión de la Verdad atribuye en parte a la herencia cultural colonial —racismo, clasismo, modelo de la hacienda— identificada como fenómeno de larga duración
06

Documentos y fragmentos citados

49 documentos · 51 fragmentos

01Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 131 cita
[1]

el momento de la Conquista, apelando a fuentes tributarias: Jaramillo había optado, en 1964, por una lectura cuidadosa pero muy restrictiva de los datos, mientras que Friede, en trabajos menos x v iii H is t o r ia e c o n ó m ic a y s o c ia l I bien argumentados y técnicamente más deficientes, había intuido lo que a…

p. 13
02Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 391 cita
[2]

Editores, 1977. 46 Id. El café en Colombia 1930-1958: producción, circulación y política. Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1982. 47 Marco Palacios. El café en Colombia (1850-1970): una historia económica social y política. Bogotá, Presencia, 1979. 48 José Antonio Ocampo. Colombia y la economía mundial 1830-1910.…

p. 39
03Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 271 cita
[3]

actividades de la Academia, pero también puso sobre el tapete las intolerancias sobre las cuales emergían las nuevas escrituras de la historia. Una vuelta a la tradición EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:28:03 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…

p. 27
04La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 141 cita
[4]

la obra de Gloria Mercedes Arango para conocer la mentalidad religiosa de los antioqueños en el Siglo XIX 22. Carlos Arboleda hace una sugestiva presentación de la religiosidad popular, mirada a través de las novenas, para defender la hipótesis de un monoteísmo normativo y un politeísmo práctico en la religiosidad…

p. 14
05Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 4191 cita
[5]

la mudez al pensamiento critico? Creo que dan para algo más que una crónica roja o un evento en la página judicial en los perió- dicos. Incidir sobre las relaciones entre la historia y lo imaginario, a la manera de Lucien Febvre, en el "problema de la increduli- dad en el siglo XVI", a propósito de Gargantúay…

p. 419
06Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 1311 cita
[6]

of Felipe Guamán Poma de Ayala’s Nueva Corónica y Buen Gobierno. C olonial Latin A m erican Review. 2 (1-2): 53-92. Anderson, Benedict 1985 Im ag in ed Com m unities: Reflections on the Origin a n d Spread o f N ationalism. Londres: Verso. Bolaños, Álvaro F. 1994 B a rb a rie y ca n ibalism o en la retórica colonial.…

p. 131
07Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 301 cita
[7]

El arte, el museo y sus historias, compilado por Verónica Uribe, Patricia Zalamea y Daniel Castro (Bogotá: Universidad de los Andes, Museo Nacional de Colombia, 2021), 77-102. 9 Si bien ha habido algunos intentos recientes de plantear historias de larguísima duración para el arte en Colombia, estos esfuerzos han…

p. 30
08Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 11 cita
[8]

NHC Nueva Historia de Colombia 1 Colombia Indígena, Conquista y Colonia PLANETA Dirección del proyecto: Gloria Zea Gerencia general: Enrique González Villa Coordinación editorial: Camilo Calderón Shrader Director Científico: Jaime Jaramillo Uribe Título original: Manual de historia de Colombia © Instituto Colombiano…

p. 1
09Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 81 cita
[9]

La ilustraci ó n....................................................... 566 A. Reorientaci ó n intelectual............................... 567 B. La literatura en el per í odo de la ilustraci ó n................ 576 1. La poes í a cortesana de Ladr ó n de Guevara....................... 578 2. Nuevas disecciones tem á…

p. 8
10Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1351 cita
[10]

sociólogos, antropólogos y compañía no estaban motivados únicamente por darle mayor rigor a sus respectivos quehaceres. Igualmente importante, para todos ellos, era utilizar el trabajo científico como un instrumento para conocer mejor la realidad del país, una realidad bastante sombría que planteaba todo tipo de…

p. 135
11Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 11 cita
[11]

NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE O R L A N D O M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…

p. 1
12Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 11 cita
[12]

NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE ORLANDO MELO JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…

p. 1
13Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 11 cita
[13]

NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE ORLANDO M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…

p. 1
14Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 11 cita
[14]

NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJI A Asesores JORGE O R L A N D O M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones…

p. 1
15Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2091 cita
[15]

civiles están los trabajos de Álvaro Tirado Mejía (aspectos socia- les), Jorge Villegas (guerra de los Mil Días) y Gonzalo España (guerra de 1885). El tema de los artesanos lo han comenzado a tratar Miguel Urrutia y Jaime Jaramillo; el período de la Re- generación, en sus aspectos económi- cos, es estudiado por Darío…

p. 209
16Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 11 cita
[16]

NHC Nueva Historia de Colombia I Historia Política 1886-1946 PLANETA Dirección del proyecto: Gloria Zea Gerencia general: Enrique González Villa Coordinación editorial: Camilo Calderón Schrader Material gráfico: Museo de Arte Moderno de Bogotá, Museo Nacional, Museo 20 de Julio, Museo de Desarrollo Urbano, Biblioteca…

p. 1
17El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1561 cita
[17]

1880, y, para todo este período, las agudas observaciones de los costumbristas José María Cordovez Maure, Eugenio Díaz y del escritor José María Vergara y Vergara, entre otros, hacen pensar que el volumen e intensidad de los tráficos comerciales entre las tierras templadas y el altiplano mostraron una tendencia al…

p. 156
18Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 351 cita
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economía colonial americana, en general, y del suroccidente de Colombia, en particular. Las condiciones de vida y carecer de los mínimos requisitos de salud, educación e infraestructura de todo tipo se constituían en el escenario cotidiano de estas comunidades. En los apuntes de viaje de la Comisión Corográfica, Olga…

p. 35
19Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1061 cita
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La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…

p. 106
20Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 2311 cita
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de extrañar que las familias más poderosas de la provincia (Arboledas y Caicedos, por 39 V. Juan Manuel Pacheco, SJ, Los jesuitas en Colombia. Bogotá (sin fecha de impresión), t. II, p. 174 y 178. 40 V. por ejemplo G. Colmenares, Cali, op. cit. passim. LA.5 HACIENDAS 207 ejemplo) hubieran optado -en menor escala-por…

p. 231
21Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 881 cita
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desde antemano, y muy rudimentariamente, para la especialización en la caña de azúcar en este territorio. Arboleda (1956) considera que “el número de trapiches existentes en el territorio comprendido entre los ríos Bolo y Tuluá era de 126” (pp. 78-79). También se sabe, por los estudios realizados por Vásquez (1995, p.…

p. 88
22El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 341 cita
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en los años 20, Absalón Machado y otros afirman que Colombia nunca realmente ha tenido una revolución burguesa (únicamente en los años cincuenta, el país comenzó a adoptar el llamado camino junker del desarrollo agrario capitalista desde arriba)"'. En los años 30, apunra Gómez, el latifundio ganadero estaba al frente…

p. 34
23Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 321 cita
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el noroccidente de Cundinamarca. Colombia entró al siglo XX con la expectativa de integrarse de manera efectiva en la economía internacional. Tras los fallidos intentos de hacerlo a través de la exportación de tabaco y qui- na, el café se constituyó como el producto que permitiría dar ese paso, funda- mental para los…

p. 32
24Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 721 cita
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entrada la segunda mitad del pasado siglo, la falta de un sistema bancario modemo obstaculizé nuestro comercio exterior. Marco Palacios Las civilizaciones, sociedades y naciones que el héroe de Verne logré circunnavegar en ochenta dias, estaban mas integradas en un sistema de in- tercambios comerciales y de alianzas…

p. 72
25Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 3431 cita
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en Colombia', Repertorio Colombiano, 1892. Expedicion botdnica de Jose Celestino Mutis alNuevo Reino de Granada, Madrid, 1909. Merchan, V. J., 'Datos para la historia social, economica y del movimiento agrario de Viota y El Tequendama: testimonio', Estudios Marxistas, nos. 9 and 10(1975). Miramon, A., Jose A. Silva,…

p. 343
26Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 2841 cita
[26]

Joaquin. Semblanzas (Diego Fall6n y Jose Manuel Marroquin). Bogota, 1936. Collver, O. Andrew. Birth Rates in Latin America. Berkeley, 1965. [Cortes, Enrique.] La lecci6n del pasado: ensayo sobre la verdadera misi6n del partido liberal. Bogota, 1877. Cruz Santos, Abel. Economia y hacienda publica. De la republica…

p. 284
27Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 701 cita
[27]

hasta los años veinte, y luego bajo la República Liberal, hasta 1946. Económicamente, con la consolidación del café como producto de exportación, se inició un lento proceso de ampliación del mercado nacional. Posteriormente las coyunturas internacionales exigieron la sustitución de importaciones, generando las bases…

p. 70
28Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 981 cita
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guerrilla. Uno de los rasgos más pronunciados de nuestro conflicto armado es su carácter prolongado en el tiempo. Si consideramos la totalidad de los conflictos armados activos actualmente en el mundo (Anexo 1), el colombiano es el más antiguo o, al menos, uno de los tres más antiguos del globo. 1 Todo depende de la…

p. 98
29¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 41 cita
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SÍGUENOS EN Me Gusta Leer Colombia @megustaleerco @megustaleerco I NTRODUCCIÓN Este libro se plantea dos preguntas simples: ¿se ha cumplido o no con el Acuerdo de Paz en Colombia? y ¿cuáles son las consecuencias de ello? Ofrece a ellas respuestas igualmente sencillas. Primera: la paz en Colombia ha sufrido un…

p. 4
30Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5411 cita
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de lado el hecho de que, desde la Conquista hasta hoy, en muchos momentos los ciudadanos o los dirigentes del país han tratado de demostrar que es justa, conveniente o necesaria […]. Con el tiempo, esos argumentos terminaron convirtiéndose en valores culturales, percepciones sociales y proyectos políticos. 1091 Junto…

p. 541
31No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 241 cita
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guerra de los Mil Días, la amnistía de Gustavo Rojas Pinilla, los acuerdos de los que surgió el Frente Nacional y las negociaciones con las gue- rrillas a finales de la década de los ochenta. Este acumulado de experiencias revela que la guerra se ha dado en una constante disputa por el poder, la representación y el…

p. 24
32Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 621 cita
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democráticas contenidas en la Constitución, especialmente las relacionadas con los procesos de descentralización económica y administrativa. 22 Continuando con el ejercicio comparativo de Marie Danielle Démelas, que excluye a Colombia dada su atipicidad, y en el ejercicio de caracterizar el contraejemplo, se podría…

p. 62
33Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 481 cita
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por parte de Espana. Sin embargo, en este estudio sdlo se senalaron las caracteristicas mas importantes del periodo que se inicia en nuestro pais con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitan, hecho que establece un puente de continuidad de la llamada «Gran Violencia». Fue éste un fendmeno alucinante que ha sido objeto de…

p. 48
34El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 201 cita
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del régimen le ofrece al investigador— ofrece muchas fuentes de información, y se aplica sobre todo a las po sibles cuantificaciones de los fenómenos violentos. Todas ellas —por ser muestras de conveniencia (Ball, 1996)— son potencial mente problemáticas salvo en condiciones muy favorables. Pero an tes de la década de…

p. 20
35Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3011 cita
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matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…

p. 301
36Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1181 cita
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by the large estates but by peasant producers, the government endeavored to facilitate colonization of the public domain by peasant settlers in order to expand food production. The uncertain status of landownership, however, frustrated the endeavor, leading the Supreme Court to define what was private property and…

p. 118
37Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2921 cita
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a esclavos y campesinos que podían huir a lugares aislados en los que podían subsistir. Los mayores obstá- culos a esos movimientos posiblemente eran las enfermedades tropicales que podían diezmar poblaciones. Por eso durante los siglos xviii y xix surgieron “palenques” o asentamientos de esclavos cimarrones fuera del…

p. 292
38Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 52 citas
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provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…

p. 5
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provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…

p. 5
39Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 141 cita
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of interpenetration between previously distinct societies, but the geographic characteristics of the area place limits on the nature of human activities. The Colombians intrude into the area from their base of operation or "metropolis" in the Andean highlands and establish institutions designed to incorporate the land…

p. 14
40Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 131 cita
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echarse cien años atrás, a la s décadas de r¡6o y.1 770. Sin embar- go, l os obstáculos para r ea lizarlo habían e mp ezado a advertirse en los albores de la nación independiente: la inmensidad de una geo- grafía accidentada en relación con la escasa población; la pobreza secular; el desbarajuste de las estructuras…

p. 13
41Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 1001 cita
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la naturaleza bravia se impone a los hombres y los mantiene dominados y en lamentable estado de abandono respecto a los asomos de civilización que hay en otros lugares. José Otero Espasadín, fija, de manera general, la cau- sa de este hecho de manera tan clara que merece la pena trans- cribirla: "El hombre posee…

p. 100
42El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · p. 891 cita
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la cualidad fría por la violencia de los rayos del sol, estas se llaman y son siempre tierras calientes. De modo que en cada uno de todos los días del año se hallan las cuatro estaciones de él en los dos climas inmediatos al ecuador, pero no en uno, sino en diferentes terrenos, con este orden: al pie de los páramos…

p. 89
43Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 351 cita
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en la tenencia de la tierra. Esta misma economía se practica también en la región sinuana, en Córdoba, aunque en ella las zo- nas inundables son menores, excepto en las cié- nagas de Betancí, en Ciénaga Grande y en Tinajo- nes. El río Sinú, que nace en el parque natural del cerro de Paramillo, es la arteria de la…

p. 35
44Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 121 cita
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ca- paz de transformarlo a su voluntad. El determinismo geografico cede el paso al ll 12 | Gran Enciclopedia de Colombia Mapa general de Colombia formado segin las observaciones e indagaciones astronémicas de Alexander von Humboldt, 1822. Este mapa, el mas conocido de Colombia hasta entonces, fue elaborado para…

p. 12
45Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1201 cita
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vivían de algunos cultivos, la caza, la pesca y de algún trato con la hacienda. El desafío de estos palenques a la pretensión de las autoridades de transformarlos en poblados era un reto tácito al influjo 70 Colmenares, Germán, 1979, Popayán: Una sociedad esclavista, 1680-1800, Medellín: La Carreta, págs. 215-227. 121…

p. 120
46Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 301 cita
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esta operación, lo negro no existe como tal. Al periodo de transición, que se puede situar entre finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, lo representan historiado- res revisionistas que, entre otros temas, se preocuparon por la integración nacional y la 4. Sobre este tipo de discusiones y enfoques en torno a…

p. 30
47Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 92 citas
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cuando, en ocasiones con ferocidad, se le- vanta y protesta. No podemos entonces resignarnos a ser consi- derados como agentes pasivos de una historia del imperialismo y de las clases dominantes locales, sino como un pueblo que di- PRÓLOGO 13 fícilmente va ganando progreso y autodeterminación, dentro de un marco de…

p. 9
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cuando, en ocasiones con ferocidad, se le- vanta y protesta. No podemos entonces resignarnos a ser consi- derados como agentes pasivos de una historia del imperialismo y de las clases dominantes locales, sino como un pueblo que di- PRÓLOGO 13 fícilmente va ganando progreso y autodeterminación, dentro de un marco de…

p. 9
48Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 291 cita
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Bolívar. Equivalen a poco más de 40.000 kilómetros cuadrados, casi la décima parte del área de España. [A] Bajo una nubécula azulosa y vocinglera de pericos que casi se estrellan, al pasar, con una bandada de pisingos que acababa de levantar vuelo por detrás de los árboles, tomamos el rumbo de la única, larga calle…

p. 29
49El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1941 cita
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ó logos y la imposibilidad de contrastar la interpretaci ó n marxista de la realidad con otros esquemas te ó ricos, debido al enclaustramiento cultural del pa í s en aquella é poca. B á stenos recordar que hasta 1930 tanto la educaci ó n media como universitaria casi en su totalidad dominada por el pensamiento…

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