Ensayo · República Liberal · 1930–1946
Infraestructura y fragmentación territorial en la República Liberal
Entre 1919 y 1954, Colombia privilegió la aviación y la carretera sobre el ferrocarril y el río Magdalena. La pregunta es si esa jerarquía fue destino geográfico o diseño de coaliciones político-empresariales con consecuencias estructurales duraderas.
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La respuesta en breve
Las decisiones de infraestructura de la República Liberal —fundar SCADTA en 1919, expandir la carretera motorizada desde el modelo antioqueño y abandonar la rehabilitación del Magdalena— no fueron respuestas neutrales a restricciones geográficas sino opciones políticas de coaliciones concretas: élites cafeteras antioqueñas, el Estado liberal y, desde 1939, la embajada estadounidense. El resultado fue una integración elitista y discontinua del territorio: un archipiélago de nodos modernos conectados por aire y vías selectivas, con la arteria fluvial en declive y las periferias ribereñas marginadas. La simbiosis entre capital cementero antioqueño y ciclos de inversión pública liberal, y la transferencia de SCADTA a manos colombiano-liberales y estadounidenses bajo retórica antinazi, muestran que el Estado fue arquitecto activo de desigualdad territorial, no mero administrador de restricciones.
La tensión central enfrenta el determinismo geográfico —tres cordilleras, valles abruptos y un río con limitaciones físicas reconocidas desde la Ley 61 de 1878 habrían hecho inviable el ferrocarril y obligado al salto modal— contra la hipótesis de coalición: la geografía existía antes de 1919 pero no dictaba las opciones concretas. El Cable Manizales-Mariquita (1922, 72 km, 376 torres, diez toneladas por hora) demuestra que había repertorio técnico intermedio disponible; la red ferroviaria argentina de casi 34.000 km y la chilena de más de 8.000 km en 1915, frente a los 1.114 km colombianos, muestran que el rezago no era fatalidad cordillerana. Un segundo eje de debate opone la lectura antinazi de la nacionalización de SCADTA en 1940 —defensa hemisférica genuina— a la interpretación de que la retórica de seguridad continental sirvió para transferir activos estratégicos alemanes a manos estadounidenses y colombiano-liberales, consolidando el monopolio de Pan American sobre el cielo colombiano. Un tercer eje discute si la derrota de FEDENAL (1945) y el abandono del Magdalena fueron crisis técnica inevitable o reposicionamiento político de élites que ya no necesitaban el río como articulador, con consecuencias ecológicas irreversibles sobre la Ciénaga Grande y el sistema lacustre del Caribe.
Ensayo completo
La lectura
¿Fue la fragmentación territorial colombiana un destino geográfico o el diseño de una coalición? Aire y carretera contra riel y río, 1919-1954
¿Fue la fragmentación territorial colombiana del siglo XX un destino impuesto por tres cordilleras y un río difícil, o el resultado de coaliciones político-empresariales que escogieron una jerarquía y la fijaron en cemento, asfalto y pistas de aterrizaje? La pregunta no es retórica: de la respuesta depende si el Estado que emergió de la República Liberal fue administrador de restricciones o arquitecto activo de una desigualdad territorial que todavía nos habita.
Entre la fundación de la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos en Barranquilla en 1919 y la consolidación de Avianca como aerolínea cuasi-pública hacia mediados del siglo XX, Colombia tomó un conjunto de decisiones de infraestructura que rehicieron su geografía económica. Los gobiernos de Enrique Olaya Herrera, Alfonso López Pumarejo y Eduardo Santos —y los que les siguieron hasta 1946— privilegiaron la aviación comercial y la carretera motorizada por encima del ferrocarril y de la navegación por el río Magdalena. El resultado no fue una red integrada al modo argentino o chileno, sino un archipiélago de nodos modernos conectados por aire y por vías selectivas, con la arteria fluvial declinando y las periferias ribereñas fuera del pulso principal del país.
Comparada con el Cono Sur en 1920, Colombia exhibe un contraste brutal. Argentina tenía casi 34.000 kilómetros de vías férreas y Chile más de 8.000 en 1915; Colombia, apenas 1.114 ese mismo año. La red ferroviaria colombiana había crecido desde poco más de 200 kilómetros en 1885 hasta rondar los 2.700 en 1930, pero seguía siendo fragmentaria: trazos que bajaban de los altiplanos a los puertos fluviales o marítimos sin conectarse entre sí. La red vial en 1911 sumaba apenas 587 kilómetros en todo el país. En cambio, en 1919 SCADTA inauguraba servicios aéreos regulares y para 1920 volaba semanalmente entre Barranquilla y Girardot, aterrizando en Bogotá el 18 de noviembre.
Que un país con menos de mil kilómetros de riel tuviera aerolínea comercial antes que casi cualquier otro del hemisferio no es curiosidad: es la firma de un modelo. Los conosuramericanos usaron el ferrocarril para tejer mercados internos densos, poblar corredores y bajar costos de transporte de manera uniforme sobre franjas amplias del territorio. Colombia saltó modos: del champán y la mula al Junkers y al camión, sin construir en el intermedio la retícula terrestre que otros países latinoamericanos completaron antes de la Primera Guerra Mundial. La consecuencia definió qué regiones quedaron dentro del pulso económico nacional, cuáles fueron relegadas y qué actores capitalizaron las inversiones públicas de la República Liberal.
La infraestructura, una vez construida, dura. Las decisiones tomadas entre 1919 y 1946 fijaron la geografía del desarrollo colombiano del siglo XX: la primacía del eje Bogotá-Medellín-Cali, la marginalización del Magdalena como vertebrador, el rezago del Caribe interior y el Pacífico afro, la consolidación de una economía cafetera cuyas rutas iban al mar por encima del país antes que por dentro de él.
Dos hipótesis en tensión
Dos lecturas se disputan la explicación, y toda la pieza se puede leer como el intento de someterlas a evidencia. La primera es determinista geográfica: Colombia tiene tres cordilleras, valles interandinos abruptos y una selva amazónica intransitable; el ferrocarril era técnicamente inviable en muchas zonas y fiscalmente ruinoso en las demás; el Magdalena arrastra limitaciones físicas estructurales —acumulación de sedimentos, cambios de curso, calados insuficientes— reconocidas desde la Ley 61 del 2 de julio de 1878, que ordenó su limpia y mejora entre Barranquilla y Caracolí y creó una Junta Directiva de Canalización financiada con un impuesto de 40 centavos por carga de 100 kilos. Desde esta perspectiva, aviación y carretera fueron salidas pragmáticas a una herencia difícil. El costo del transporte de carga desde puertos estadounidenses o europeos hasta Bogotá podía llegar a 100 dólares por tonelada en 1907; una locomotora que valía 10.000 dólares en Filadelfia costaba 30.000 al llegar al Ferrocarril de Facatativá tras remontar el río y las cordilleras. En un país así, dice esta lectura, no había alternativa.
La segunda invierte la carga de la prueba. La geografía existía antes de 1919, sí, pero no dictaba las opciones concretas de la República Liberal. Que se escogieran unas rutas y no otras, unos modos y no otros, unos actores empresariales y no otros, fue el resultado de coaliciones que operaron desde la Presidencia, los ministerios, las empresas cafeteras antioqueñas y —tras 1939— la embajada estadounidense en Bogotá. La aviación no era la única salida al problema cordillerano. El Cable Manizales-Mariquita, inaugurado en 1922, tendía 72 kilómetros sobre 376 torres para mover diez toneladas por hora entre el Alto Magdalena y el corazón cafetero de Caldas, y siguió operando hasta 1961: una solución terrestre, intermedia, de gran escala, que demuestra que había repertorio técnico disponible más allá del avión. Que se abandonara el Magdalena en lugar de rehabilitarlo hidráulicamente tampoco era destino: era decisión.
Si la geografía mandaba, el Estado fue administrador de restricciones. Si las coaliciones escogieron, el Estado fue arquitecto activo de una desigualdad territorial. El resto de la pieza busca dirimir cuál de las dos hipótesis resiste mejor el cotejo con los hechos.
SCADTA, la guerra y el cambio de dueño
SCADTA se fundó en Barranquilla en 1919 con capital y personal mayoritariamente alemán, en un entorno donde la colonia germana del bajo Magdalena tenía peso económico. El Estado colombiano acompañó rápido: el Decreto 599 de marzo de 1920 reglamentó la navegación aérea en todo el territorio nacional. Para noviembre de ese mismo año un vuelo de SCADTA aterrizaba en Bogotá. Es difícil exagerar la velocidad: en menos de dos años Colombia pasó de no tener aviación a contar con servicio regular entre la costa y la capital, en un país donde el mismo trayecto por vía terrestre y fluvial podía tomar semanas.
Junto a SCADTA operaron competidores menores. La Compañía Colombiana de Navegación Aérea, creada en septiembre de 1919 por empresarios de Medellín, inició operaciones en 1920 entre Cartagena y Barranquilla y fue liquidada por problemas económicos. Más adelante, la Sociedad Aeronáutica de Colombia, propiedad y operada por Ernesto Samper Mendoza, disputó rutas hacia Cali y Medellín con trimotores. En junio de 1935, el accidente aéreo de Medellín en el que murieron el propio Samper Mendoza y Carlos Gardel marcó un punto de inflexión en la percepción pública de la aviación colombiana y del modelo dual de operadores que competían con SCADTA.
Fue la Segunda Guerra Mundial la que reescribió todo. La aerolínea, con pilotos alemanes activos, era percibida en Washington como una punta de lanza potencial contra el Canal de Panamá. Los generales George C. Marshall y Henry H. Arnold visitaron personalmente a Juan Trippe, presidente de Pan American Airways, para gestionar el asunto. El presidente Eduardo Santos, que había asumido en 1938 con una política de "pausa" respecto a las reformas de López Pumarejo, ejecutó la nacionalización de SCADTA en 1940 en una operación fulminante: pilotos colombianos previamente entrenados reemplazaron a los alemanes en una sola noche. El proceso de depuración había comenzado antes y culminó con la creación de Avianca como aerolínea cuasi-pública. Cuando Colombia rompió relaciones con las potencias del Eje el 8 de diciembre de 1941 —un día después de Pearl Harbor—, la infraestructura aérea del país ya estaba alineada con Estados Unidos.
Esta alineación se profundizó rápido. En septiembre de 1940 Colombia acordó con Washington enlace entre estados mayores, intercambio de inteligencia, patrullas costeras y préstamo de asesores; dos años más tarde firmaría acuerdos de asistencia técnica al ejército y la fuerza aérea, junto con el acceso a hasta 16,2 millones de dólares en Lend-Lease. Santos autorizó una base de reabastecimiento en Providencia para operaciones antisubmarinas en el Caribe. Las listas negras contra empresas del Eje se ampliaron de 630 nombres en junio de 1942 a 1.149 en marzo de 1944. En medio de ese proceso, el Banco Alemán Antioqueño, segundo banco privado del país, fue renombrado Banco Comercial Antioqueño tras pasar a manos colombianas a una fracción de su valor en libros. El embajador estadounidense declaró que no existía país suramericano más colaborador.
La lectura antinazi de estos hechos —una república defendiendo el hemisferio de la infiltración fascista— convive con otra menos heroica: la retórica de seguridad continental sirvió para transferir a manos estadounidenses y colombiano-liberales activos estratégicos alemanes bien establecidos, en particular la aerolínea principal del país y su segundo banco privado. La elaboración de las listas fue cuestionada por su arbitrariedad, y el resultado neto fue la sustitución de una influencia extranjera por otra, con Avianca operando en adelante bajo la sombra técnica y comercial de Pan American. Que Colombia fuera además uno de los países latinoamericanos más pasivos en el uso efectivo del equipo Lend-Lease sugiere que el interés estratégico estadounidense estaba menos en armar a Colombia que en asegurar sus activos y su cielo.
La coalición carretera y el ocaso del riel
Mientras el aire se nacionalizaba bajo tutela estadounidense, en tierra ocurría otra transformación. La red ferroviaria colombiana entró en decadencia relativa. El equipo rodante se hizo obsoleto, los costos laborales se volvieron impagables y la red no formaba un tejido nacional: era una colección de líneas que llevaban productos del interior a los puertos, orientada a la exportación —el café representaba el 70% de las exportaciones en 1920— y no a articular un mercado interno. La financiación descansó en capital privado y en concesiones de tierras públicas de más de 10.000 hectáreas, porque la contratación estatal directa fue prácticamente inexistente en el siglo XIX.
La alternativa que se impuso fue la carretera motorizada. Aquí el actor decisivo fue Antioquia. Desde 1920, empresarios paisas conectaron con vías motorizadas los mercados cafeteros distantes con Medellín y Manizales, reduciendo los costos de transporte de cosechas al mercado en cifras que la época situó hasta en un 400%. Para 1967, solo tres de los 106 municipios antioqueños carecían de carretera con Medellín. Este dinamismo regional antecedió a la República Liberal y explica en buena parte la geografía posterior: cuando Olaya Herrera y López Pumarejo empezaron a expandir la obra pública nacional desde 1930, el modelo antioqueño ya estaba probado y sus élites tenían el capital, el saber técnico —incluyendo el liderazgo cementero que abastecería la construcción vial— y la influencia política para escalarlo.
Los gobiernos liberales tomaron ese ejemplo regional y lo convirtieron en política nacional. El de Santos fundó el Instituto de Crédito Territorial para vivienda popular, el Instituto de Fomento Industrial en 1940 y el Instituto de Fomento Municipal el mismo año. La construcción a gran escala de sistemas de transporte —vial, aéreo, eléctrico, telefónico— fue financiada con préstamos extranjeros y creó decenas de miles de empleos fuera de la agricultura. Pero la densidad de la red vial siguió siendo muy alta en la región de Bogotá y menor en las de Medellín y Cali, con el resto del país recibiendo tramos aislados. La expansión de carreteras se convirtió en eje del poblamiento: donde llegaba la vía surgían asentamientos; donde no, la marginalidad se profundizó.
Aquí opera la simbiosis que las coaliciones político-empresariales hicieron posible. El capital antioqueño —cafetero, comercial, cementero, bancario tras la absorción del Alemán Antioqueño— no fue mérito empresarial aislado sino producto de una articulación estructural con los ciclos de inversión pública liberal. El Estado pavimentaba, el cemento paisa surtía la obra, el café antioqueño y caldense circulaba por las nuevas vías, y las utilidades reforzaban la posición política de las élites regionales en Bogotá. Que el ferrocarril fuera abandonado en lugar de modernizado no fue un fracaso técnico neutral: fue el resultado de que ninguna coalición tenía interés equivalente en defenderlo. Los ferrocarriles habían sido construidos con capitales dispersos y concesiones fragmentadas, sin un grupo empresarial nacional que los tuviera como negocio central. La carretera sí tenía dueños concentrados y organizados.
El Magdalena y la derrota de FEDENAL
Si la carretera tuvo padrinos, el río Magdalena los fue perdiendo. Su papel histórico es difícil de sobrestimar: en su cuenca vive el ochenta por ciento de los colombianos y se genera el ochenta por ciento de la riqueza del país; define las fronteras de nueve departamentos —Tolima, Cundinamarca, Caldas, Boyacá, Antioquia, Santander, Bolívar, Cesar y Magdalena—. Durante el siglo XIX su navegación se hizo con champanes de 40 a 150 pies operados por tripulaciones de diez a veinticinco bogas. Con la llegada del vapor, el río se convirtió en la principal arteria de conexión entre el interior andino y el Caribe.
Pero el Magdalena tenía problemas físicos serios. La Ley 61 de 1878 ya había reconocido la necesidad de dragado y obras hidráulicas para permitir el paso de buques de seis pies de calado. El brazo de Mompós, ruta histórica principal, perdió navegabilidad casi repentinamente —atribuido en su momento a los terremotos de 1868—, forzando a los vapores a tomar el brazo de Loba por el Cauca. José María Samper había contado en los años 1860 apenas 28 poblaciones en cerca de 130 leguas entre Honda y Calamar: el paisaje humano del río llevaba siglos casi inmóvil, y la construcción del ferrocarril Honda-La Dorada a comienzos de los años 1880 marcó el fin de esa larga estabilidad.
Lo que la República Liberal hizo con el río fue, sobre todo, no rehabilitarlo con la seriedad técnica y fiscal que su papel exigía. Mientras se invertía en aviación y carretera, el Magdalena siguió arrastrando limitaciones de calado, sedimentación y variaciones de curso sin un programa nacional sostenido de dragado, canalización y modernización de flota. La consecuencia se hizo evidente en diciembre de 1945, cuando los trabajadores fluviales agrupados en la Federación Nacional del Transporte Fluvial (FEDENAL), afiliada a la Confederación de Trabajadores de Colombia, fueron a huelga. El ministro de trabajo la declaró ilegal y el presidente Alberto Lleras Camargo apoyó la posición patronal argumentando que había que acabar con la idea de que existían "dos gobiernos, uno en Bogotá y otro en el Magdalena".
La frase de Lleras es reveladora. La marginalización del río tuvo también una dimensión de control laboral y político sobre una fuerza de trabajo ribereña —negra, mulata, sindicalizada, con capacidad de bloqueo del comercio nacional— que se resistía a la reconfiguración territorial en curso. Derrotar a FEDENAL fue funcional al abandono infraestructural del Magdalena: sin trabajadores fluviales organizados, la transición hacia la carretera y el camión encontró menos resistencia. La crisis estructural del transporte fluvial y el reposicionamiento político de las élites liberales frente al sindicalismo caribeño resultaron inseparables. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en abril de 1948 y el ciclo de violencia que siguió terminaron de sepultar la posibilidad de una política popular del río.
El imaginario aéreo y las periferias
La derrota sindical y el abandono técnico del río se traducen también en imaginario. En la geografía mental que la República Liberal fue tejiendo, el aire representaba lo nuevo y el agua lo viejo. Después de 1930, la regularización de los vuelos de SCADTA permitió a viajeros del interior acceder a destinos costeros como Puerto Colombia; para 1945 Avianca promovía viajes de vacaciones a Cartagena y Santa Marta dirigidos a la élite. El interior podía ahora tocar el mar sin atravesar el Magdalena —sin pasar por las poblaciones ribereñas, sin depender de los bogas, sin someterse al ritmo de los vapores—. El río, que había sido la única forma de llegar del país andino al Caribe durante cuatro siglos, se convirtió en un paisaje a sobrevolar.
El conflicto con Perú de 1932-1933 había anticipado esa reconfiguración simbólica. El gobierno usó por primera vez aeronaves de SCADTA para transportar tropas y suministros hacia la Amazonía, aunque la ruta principal al área sitiada siguió siendo el propio río Amazonas: los reportes desde Leticia tardaban entre diez días y seis semanas en llegar a Bogotá, y la guarnición más cercana estaba a mil millas. El avión no resolvió esa distancia, pero la volvió imaginariamente manejable y consolidó en la clase política liberal la convicción de que la integración nacional pasaba por el cielo antes que por el agua o el riel. Esa convicción, más que cualquier restricción física, es la que reaparece una y otra vez en las decisiones presupuestales de la década siguiente.
Esa jerarquía —aire moderno sobre agua premoderna— se inscribió en el paisaje. Las ciudades del interior crecieron con aeropuertos y avenidas; los puertos fluviales del Magdalena medio —Puerto Berrío, Puerto Wilches, Barrancabermeja y la propia Honda— quedaron atrapados en un rol subalterno de tránsito petrolero y comercio menor. La Ciénaga Grande de Santa Marta y los sistemas lacustres del bajo Magdalena empezaron su largo deterioro ecológico, alimentado por obras hidráulicas concebidas con lógica de modernización portuaria antes que de conservación de humedales. El Dique del Canal, que conectaba el río con Cartagena desde el siglo XVII, fue objeto de intervenciones sucesivas que alteraron regímenes hídricos aguas abajo. La Sabana de Bogotá, con su antiguo sistema lacustre muisca, fue fragmentada por urbanización, drenaje y trazado vial.
El costo de la jerarquía se pagó en las periferias. El Valle del Patía, corredor afrocolombiano entre el Cauca y Nariño, quedó marginado del corredor vial principal Cali-Popayán-Pasto por decisiones técnicas de trazado que privilegiaron rutas altoandinas. La Zona Bananera del Magdalena, escenario en 1928 de la masacre que acompañó las huelgas contra la United Fruit, siguió organizada por infraestructura ferroviaria privada orientada a la exportación, sin integrarse al mercado interno colombiano. El Chocó platinífero, importante para la producción de materias primas estratégicas durante la Segunda Guerra Mundial, no recibió inversión vial ni fluvial comparable a la que se dedicó al eje cafetero.
En estas periferias la geografía se cita como excusa pero rara vez es la causa completa. El Patía es un valle transitable; la Zona Bananera es plana; el Chocó tiene ríos navegables. Lo que faltó no fue terreno sino coalición: ningún grupo empresarial articulado a la política liberal central tenía en esas regiones intereses equivalentes a los del capital cafetero y cementero antioqueño-caldense. La infraestructura siguió al capital organizado, no al revés, y donde no había capital organizado con voz en Bogotá no hubo carretera decente, ni ferrocarril modernizado, ni aeropuerto de cabecera.
Volver a la pregunta
La República Liberal no fabricó la fragmentación territorial colombiana desde cero. Las limitaciones geográficas eran reales: tres cordilleras, un río con problemas físicos reconocidos desde 1878, costos de transporte prohibitivos heredados del siglo XIX, capital local escaso, red ferroviaria hipotecada por concesiones dispersas. Cualquier gobierno de los años treinta y cuarenta habría enfrentado condicionantes duros. Reducir la historia infraestructural del período a una conspiración sería tan simplista como su contrario.
Pero dentro de esos condicionantes hubo opciones, y las opciones tomadas no eran las únicas disponibles. Se pudo haber rehabilitado el Magdalena con un programa nacional sostenido de dragado y canalización, financiado con recursos comparables a los que se destinaron a la carretera. Se pudieron haber modernizado los ferrocarriles existentes en lugar de dejarlos envejecer hasta la inviabilidad. Se pudo haber extendido la lógica del cable aéreo a otras regiones cordilleranas donde el ferrocarril era imposible pero la carretera aún distante. Se pudo haber orientado la política aérea a integrar periferias —Chocó, Patía, Amazonía, Orinoquía— en lugar de a densificar la red del eje andino y facilitar el turismo de élite a las costas.
Lo que se hizo, en cambio, respondió a la geometría de poder de una coalición concreta: los gobiernos liberales centrales, el capital cafetero-cementero antioqueño, los intereses estadounidenses activados por la Segunda Guerra Mundial y una tecnocracia bogotana que veía en la aviación y el camión los signos de la modernidad. Esa coalición no inventó los obstáculos geográficos, pero sí escogió cuáles superar y cuáles dejar en pie. Superó los que separaban Medellín de Manizales y Bogotá de Barranquilla por aire; dejó en pie los que separaban el Magdalena medio del interior, el Patía del corredor andino, el Chocó del país, y la Ciénaga Grande de una política ambiental seria.
La nacionalización de SCADTA en 1940 es el símbolo condensado de este proceso. Presentada como acto de defensa hemisférica —y lo fue, en parte—, sirvió también para transferir a manos estadounidenses y colombiano-liberales una empresa estratégica alemana, para consolidar a Avianca como pieza central de una infraestructura aérea orientada al comercio exterior y al mercado de élite, y para inscribir a Colombia en un orden interamericano donde Washington definía las prioridades del cielo latinoamericano. La retórica antinazi funcionó, y en ese sentido cumplió su cometido geopolítico; pero también sirvió a intereses privados y estatales que no se agotaban en la defensa del Canal de Panamá.
La derrota de FEDENAL en diciembre de 1945 es el otro símbolo. Cuando Lleras Camargo se negó a reconocer "dos gobiernos, uno en Bogotá y otro en el Magdalena", estaba diciendo con claridad que la República Liberal había escogido un solo eje —el andino, el aéreo, el vial— y que las periferias ribereñas debían plegarse. El río no fue abandonado por sus limitaciones físicas; fue abandonado porque sus trabajadores organizados representaban una alternativa política y territorial incompatible con el orden que se estaba imponiendo.
Volviendo entonces a la pregunta inicial: entre la hipótesis del destino geográfico y la del diseño de coalición, el peso de la evidencia se inclina hacia la segunda. Las cordilleras y el Magdalena impusieron un marco, no un guion. El país que emergió —con su eje cafetero denso, su Caribe interior deprimido, su Pacífico afro marginado, su Amazonía y Orinoquía como frontera lejana— no fue fatalidad de las cordilleras. Fue el resultado agregado de decisiones concretas tomadas por actores concretos entre 1919 y 1954, decisiones que convirtieron una herencia geográfica difícil en una desigualdad estructural amplificada y reproducida. La República Liberal, a través de Olaya Herrera, López Pumarejo, Santos, Lleras Camargo y sus aliados empresariales y extranjeros, fue arquitecta activa de un modelo de país que privilegió aire y carretera, interior andino y capital paisa, integración discontinua y jerarquía territorial. Ese modelo funcionó para lo que se propuso: sostener el auge cafetero, alinear a Colombia con Estados Unidos, modernizar selectivamente al país. Y produjo, como subproducto duradero, la Colombia fragmentada que aún negociamos hoy.
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Documentos usados en esta lectura
41 documentos · 53 fragmentos de referencia01Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 195, 2322 fragmentos
[1]only a few years. A Common Space 179 The greatest impact on the country’s communications was from air trans- portation. The first few public demonstrations of aerial flights occurred in the nineteenth century with hot- air balloons in the cities of Popay á n, Bogot á, Medell í n, Barranquilla, and Tunja. Other…
p. 195
[3]TV, AND SOAP OPERAS Technological change helped break down the walls of isolation perceived by many Colombians, isolation imposed by the accidents of geography. The intense regional identifications—a hallmark of Colombian society—began a national dialogue of sorts with the advent of three important technologi- cal…
p. 232
02Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 1131 fragmento
[2]Colegio de San Bartolomé, el Instituto Técnico Cen- tral, el Observatorio Meteorolégico y una fabrica de municiones. Se firm6 también un convenio especial para la erradicacién de la anemia tropical, se inten- sificd la explotacién de las salinas maritimas y se puso en servicio el muelle de Buenaventura. Ade- mas, por…
p. 113
03Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 168, 2032 fragmentos
[4]intense regional identifications—a hallmark of Colombian society—began a national dialogue of sorts with the advent of three important technologi- cal developments: the airplane, the radio, and finally, in 1954, television, which was introduced to Colombia by General Rojas Pinilla. In 1919, in the Caribbean port city…
p. 203
[5]between Barranquilla and Girardot, and on November 18, 1920, the first SCADTA flight landed in Bogotá. Earlier, in March 1920, the national government passed Decree 599, regulating “Law 126,” which men- tioned air travel in reference to military aviation. This decree went further by regulating aerial navigation…
p. 168
04Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 318, 3812 fragmentos
[6]la firma de Laureano Gómez cuya ausencia en este caso no arrastró a sus copartida- rios. Aunque negativo, el papel de Colombia en esta emergencia era muy significativo. Dentro del plan alemán, lo esencial en este hemisferio era el ca- nal de Panamá, vital para las comu- nicaciones entre los dos océanos. La SCADTA…
p. 381
[14]ser el canal más largo del mundo. En 1932 esa selva de La vorágine, en la parte colombiana, se extendía, como ahora, hasta un barranco sobre el Amazonas, Leticia, único pedazo de tierra firme que por el sur del terri- torio nacional cierra el mapa. Es otra entrada al mar, al Océano, tal como la tuvo Ecuador, como la…
p. 318
05Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 91, 1893 fragmentos
[7]the splendor of the Valle del Cauca, broke into applause for the pilot who had brought them through safely, LENC exulted, "What pleasure, what pride, in the proof that we have pilots of that serenity and that ability for the good fortune of the country, and there are others." 58 Page 92 Economic Development Colombia's…
p. 189
[15]funds for basic economic reforms, received pledges of ten million pesos to buy war bonds. 37 Energized by the outpouring of popular support, Olaya Herrera mobilized the army to confront the Peruvians, but the difficulties of fighting a war in remote Amazonas were soon apparent. Reports from Leticia took Page 41…
p. 91
[48]with the United States: the first called for continued American technical assistance to the Colombian army and air force; the second was a pact authorizing Colombia to receive up to $16.2 million in lend lease military equipment. 59 In addition, Santos gave the United States permission to establish a fueling base for…
p. 91
06Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2461 fragmento
[8]profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…
p. 246
07Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 2661 fragmento
[9]Under Ameri- can urging the Colombian government blacklisted all German businesses in the country, replacing their managers with Colombian nationals. In most cases 248 | Dangers of Political Inauthenticity, 1932–1965 those businesses were eventually purchased by Colombians at a fraction of their book value. The two…
p. 266
08Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 56, 2472 fragmentos
[10]Jan. 1940, 821.00-P/2, Box 4291, Department of State, Decimal Files, 1940–1944, RG 59, NARA. 126. New York Times, 18 Aug. 1940. 127. Silvia Galvis and Alberto Donadio, Colombia Nazi, 1939–1945: Espionaje alemán, la cacería del FBI, Santos, López y los pactos secretos (Bogotá: Planeta, 1986), 165–76. 128. “Remarks of…
p. 247
[47]85 percent of the informa- tion in Colombian counterespionage files. The deficiency directly led Colombia to request FBI assistance, which the U.S. government promptly provided.120 Second, the National Police and local authorities were often at odds with one other. In other cases, Colombians did not trust the national…
p. 56
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2201 fragmento
[11]firmas y personas sospechosas también fueron involucrados. La primera vez que apare- cieron en las listas personas y empresas colombia- nas fue en junio de 1942, cuando se reseñaron 630; el número fue creciendo y en marzo de 1944 se alcanzó la cifra de 1.149, entre personas y so- ciedades comerciales. Para su…
p. 220
10Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 4171 fragmento
[12]Inter- American Affairs] in Latin America during WWII,” in Rockefeller Archive Center, Publications Research Reports: Research Reports Online (New York: Rockefeller Archive Center, 2009), 4. 81. Friedman, Nazis and Good Neighbors, 4. 82. Mitchell, The Danger of Dreams, 42. 83. “Memorandum-Copy,” July 16, 1940; “Air…
p. 417
11Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 1491 fragmento
[13]del suroeste de Antioquia, en donde la escasez de carreteras ha hecho que ese trabajo pro- fundo continúe denodadamente. Pero donde hay carreteras to- do el mundo quiere que su hacienda esté sobre la vía o conec- tada con ella por medio de carreteables que permitan el uso de los modernos medios de transporte. A causa…
p. 149
12Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3611 fragmento
[16]temas de cable aéreo para sacar el café de la Cordillera Central y bajarlo a los ríos Magdalena y Cauca. A partir de 1919 entró en servicio el trans porte aéreo con el fin de unir a las principales ciudades colombianas. La ·construcción en gran escala de sistemas de transporte y de otros prQYec tos financiados con…
p. 361
13Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 3391 fragmento
[17]1948 por las llamas de la revuelta del 9 de abril. El viaje a Cali, con parada en Medellín, 340 Díndic Síeris Pdtína no iba a hacerse por Scadta sino a bordo de un trimotor de la compañía saco —Sociedad Aeronáutica de Colombia—, atendida directamente por su encantador propietario, el piloto Ernesto Samper Mendoza. §…
p. 339
14Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 327, 3492 fragmentos
[18]veinte, con la oleada de prosperidad (el peso llega a estar a la par con el dólar) los acomodados salen con frecuencia al exterior. Joaquín Ta- mayo recuerda «... el ruinoso y rui- doso abrir y cerrar de baúles...» de la clase rica de Bogotá, Medellín y Ba- rranquilla que los «... lanzó de carrera hacia los barcos…
p. 349
[26]país. El acentuamiento de la urbanización suscita diversas reac- ciones. Para José Félix Fuenmayor, escritor costeño, se trata del «Burdo melodrama urbano / de iras y de en- cierros y tormentas lleno / donde cada visión es un arcano». Luis Tejada, poeta del interior, no ironiza sino que canta a favor del tráfago…
p. 327
15Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 183, 2622 fragmentos
[19]parece que le impresionó, y fa- vorablemente, aun más que la «ad- mirable empresa» alemana SCADTA. No es necesario recurrir a las teorías del olvidado sociólogo. Es tarde para ponderar lo positivo de ciertas imita- ciones. En muchos campos la originalidad en la vida de cualquier nación es un espejismo. La originalidad…
p. 183
[41]a través del envío de una misión naval al país, la dota- ción de equipo militar americano y el establecimiento de un pacto aéreo de defensa interamericana. En contra- prestación, los Estados Unidos, bajo la política del «buen vecino» enarbo- lada por el presidente Franklin D. Roosevelt, otorgó créditos al país, lo…
p. 262
16Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3991 fragmento
[20]The Manizales Rope Way Ltd. 200.000 _______ Fuente: Francisco Posada Díaz, Colombia: violencia y subdesarrollo (Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1969), p. 76 y Luis Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia (Medellín, Santa Fe, 1955), p. 352. El siglo xix fue escenario de la inversión inglesa en los…
p. 399
17Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 4241 fragmento
[21]abundancia. Es muy cierto; pero también lo es, que no pueden existir los ingenios sin agua fértil: y ¿no se necesita también mucha cantidad para mantener 56 yuntas de dotación en los trapiches?» (Dumont, 1832, p. 29)” (Funes, 2012, p. 126). 27 “El volumen del dulce cubano en los mercados se correspondía, a mediados de…
p. 424
18Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 561 fragmento
[22]país para que su comercio de importación y exportación fuera exitoso y se cumpliera el come- tido de una adecuada inserción a la economía mundial. Hay que recordar que en ese entonces el progreso se medía más por los kilómetros de rieles de ferrocarril instalados que por el ahorro de los ciudadanos, cuya elevación era…
p. 56
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 301 fragmento
[23]due ñ a de la Naviera Colombiana, de una bien montada red de almacenes de dep ó sito, secadoras y trilladoras de caf é en diversas regiones del pa í s. MANUAL DE HISTORIA III 35 III Los transportes. Los ferrocarriles As í, pues, la aspiraci ó n por parte de la burgues í a para montar un ent á ble industrial era…
p. 30
20Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4491 fragmento
[24]Magdalena, decretada por el estado de Cundinamarca, subvencionada por la nación, se inició —o reinició— en 1869; lo efecti- vamente logrado fue muy poco; pero sí se estableció, en los primeros años del 60, la comunicación por carretera entre Bogotá y Zipaquirá. En Boyacá también se construyeron algunos tramos de…
p. 449
21Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 3531 fragmento
[25]de Norteamé- rica. Aún en año tan reciente como 1907 escribía un estadounidense: "Cualquiera que sea la vía que se utilice, es entendible por qué el costo del transporte de carga desde el punto de embarque en los Estados Unidos o Europa hasta Bogotá algunas veces asciende a US$100 por tonelada. Locomotoras que se…
p. 353
22Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 164, 1732 fragmentos
[27]faltaba un co rt o tramo de Ca u- cas ia (Antioquia) a Planeta Ri ca (Córdoba). Bogotá se com uni ~.:a ba co n Ne iva por ferro c arri l, pero la car r etera de Neiva ya iba por Colombia hacia Girardot. 1.a imp or tación de au t omo tor es y el bajo pr ec io de l os combus- 173 174 Marco Pala c ios tibies favorecían…
p. 173
[43]santanderistas, comenzaron a correr ríos de tinta y saliva. El ataque conservador habría de transfigurarse en el binomio <<Cristo y Bolívar>>, característico de la década del estado de sitio, 19489-58. La Segunda Guerra Mundial interrumpió el proceso de recu- peración económica, prolongó la austeridad y estrechó la…
p. 164
23Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2061 fragmento
[28]camino que desde Manizales llegaba al río Magdalena por La Moravia. Un ferrocarril que desde Manizales llegara hasta dicho río era impensable, y el que finalmente se construyó llegó hasta Buenaventura; sabia decisión pero posible solo hasta finales del decenio de 1920. Los empresarios, en su urgencia por una solución…
p. 206
24Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 210, 2172 fragmentos
[29]Cordillera Central y para las carretas en los altiplanos. Pero el hombre ya sólo rara vez es degradado como ani- mal de carga. El viaje por el río Magdalena de la costa hacia Bogotá duró, hace unos setenta años, siete días con aguas favora- bles, pero se podía demorar también semanas. Luego, tres días a caballo para…
p. 210
[53]Departamentales Municipales Particulares Total Kilómetros N. de Santander 1.441 179 - 710 2.330 Quindío 212 426 - - 638 Risaralda 220 507 - - 727 Santander 1.617 1.862 20 - 3.499 Sucre 210 164 - - 374 Tolima 1.190 1.353 853 1.845 5.241 Valle del Cauca 796 3.277 - - 4.073 Subtotal 18.756 19.120 2.610 2.925 43.411…
p. 217
25La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 1241 fragmento
[30]en dirección opuesta. F. C. de A., Informe a la Honorable Asamblea (Medellín, 1946), pág. 22. Transportes 251 del ferrocarril. Comenzando en 1920, los mercados distantes fueron unidos uno por uno por vías motorizadas con Medellín y Manizales. Los costos del transporte para mover las cosechas al mercado reba- jaron…
p. 124
26Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 22, 1442 fragmentos
[31]existe como nación. Es el surco de vida que permitió a los colombianos establecerse en una tierra montañosa, que bien puede ser el lugar más complejo de todo el planeta desde el punto de vista geográfico. En la cuenca del Magdalena viven cuatro de cada cinco colombianos. Es la fuente del ochenta por ciento de la…
p. 22
[32]La Miel, Cimitarra y Opón, Lebrija, Nare, Carare y Sogamoso, además de una serie de pequeños afluentes. Cuando llega a Puerto Berrío, a más o menos doscientos kilómetros en línea recta desde Honda, es más del doble de ancho —casi quinientos cincuenta metros—. Al acercarse a los humedales y la ciénaga de Simití, otros…
p. 144
27The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 921 fragmento
[33]claimed there were 10,000 bogas in the Magdalena Val- ley, a figure that may have underestimated their ranks. 7 The bogas worked canoes, skiffs, and large dugout bongos, with the mainstay of human- powered transportation being the champán, a boat 40 to 150 feet long and 6 to 8 feet wide, with a thatched bamboo canopy…
p. 92
28Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 3741 fragmento
[34]de ruta inevitable hacia y desde el exterior y, en forma concordante, aumentó progresivamente la navegación. Pero, no obstante su importancia histórica y el creciente tráfico en ambas direcciones, durante el largo periodo transcurrido desde la fundación por los españoles de los principales puertos ribereños y la…
p. 374
29Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 841 fragmento
[35]navegado hoy. Los dos brazos del río, que forman la isla de Mompós, existían desde siglos atrás; pero la navegación de los champanes primero, y de los vapores después, se dirigía principalmente por el de Mompós hasta que, casi repentinamente, disminuyó tanto el fondo, que los vapores se vieron obligados a tomar la…
p. 84
30Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 2611 fragmento
[36]De igual forma, la Ley 61 del 02 de julio de 1878 “que ordena la limpia y mejora del río Magdalena” en el tramo comprendido entre Barranquilla y Caracolí, creó una Junta Directiva de la Canalización del Río Magdalena bajo la cual se debían finan - ciar las obras hidráulicas necesarias para habilitar el paso de buques…
p. 261
31Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 1771 fragmento
[37]su cuenca se desarrollaron acontecimientos históricos de tal magnitud, que decidieron la suerte del país. Fue, y es, «el río de la Pa- tria». Aunque en el pasado sólo dio lugar para el asiento humano en su curso medio superior y especialmente en el alto curso, el cauce inferior sólo sirvió como vía de co- municación.…
p. 177
32Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 3281 fragmento
[38]1945, and congress's choice of Alberto Lleras Camargo to succeed him cemented the change of direction of the state and of its policies. A few months later the new president had the opportunity to demonstrate the direction that the changes would take with respect to social movements. At the beginning of December 1945…
p. 328
33Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 111 fragmento
[39]Herrera and his successor Alfonso López Pumarejo broke with the long tradition of neglect to demonstrate through their administrative reforms, financial subsidies, public works, health campaigns, and promotion of colonization a genuine commit- ment to extending effective national rule to the wilderness regions. Olaya…
p. 11
34Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2181 fragmento
[40]1938 a 1942. Sale electo con los votos liberales y la abstención que hizo el conservatismo de participar en el debate electoral, fiel a una costumbre muy co- mún en la nación hace ya algunos años. Se posesiona el 7 de agosto y comienza un gobierno del que Alberto Lleras dijo, durante el sepelio del doctor Santos, "fue…
p. 218
35Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2041 fragmento
[42]ó o no, pero el periodo siguiente fue el de mayor desarrollo de la gran propiedad y estas normas impulsaron la intensa colonizaci ó n, que convirti ó inmensos territorios bald í os y de selva, sobre todo en las zonas bajas, en los Llanos Orientales, el Caquet á, el Magdalena Medio o Urab á, en propiedades privadas…
p. 204
36Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 721 fragmento
[44]EL ESCENARIO 22 importancia. En ese momento el centro geográfico del cultivo se desplazó una vez más hacia occidente. Aunque se siguió cultivando en las laderas del occi- dente de Cundinamarca, su principal expansión en el siglo xx se produjo en la Cordillera Central, en Antioquia, Caldas, el norte de Tolima y de…
p. 72
37Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 201 fragmento
[45]international advantage. But the geographical location of the centres of production still required social capital investments (for example 4 Coffee in Colombia, 1850-1970 in transport) before their products could become competitive. The problem was that the capital was not available locally. Partial solutions to this…
p. 20
38El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 561 fragmento
[46]las que éste se beneficiaría. Echemos una rápida ojeada al estado de la navegación fluvial y a los esquemas para mejorar y mantener las vías terrestres antes de esbozar el papel de los ferrocarriles en la primera expansión cafetera. En suma, la modernización de la infraestructura de transportes se diseñó en función…
p. 56
39El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 532 fragmentos
[49]estadounidense en Bogotá, al hacer el balance de la actuación colombiana respecto a los intereses de su nación durante la conflagración: Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este país […] Co- lombia no ha regateado, sino que de todo corazón ha salido en apo- yo de nuestra política […] No existe país en…
p. 53
[50]estadounidense en Bogotá, al hacer el balance de la actuación colombiana respecto a los intereses de su nación durante la conflagración: Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este país […] Co- lombia no ha regateado, sino que de todo corazón ha salido en apo- yo de nuestra política […] No existe país en…
p. 53
40Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 291 fragmento
[51]v e l o P m e n t i n C o l o m B i a how this pattern of population density has persisted into the modern era (Safford and Palacios 2002). The regions with greater concentrations of popu- lation are those with either a more temperate climate or with greater access to lands outside Colombia. Therefore, the Andean…
p. 29
41Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 191 fragmento
[52]se dio, por ejemplo, en la agroin- dustria cañera del Valle del Cauca, con grandes capitales invertidos en maquinaria, o en las fincas ganaderas de la región caribeña, con notables mejoras gracias a la importación de semillas de pastos y de reses de alta calidad. La diversidad de la economía también se aprecia en el…
p. 19