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Idea transversal

Sindicalismo

El sindicalismo colombiano es la forma organizada en que los trabajadores asalariados han negociado, resistido y pactado su lugar frente al capital y al Estado desde finales del siglo XIX. Es un campo fracturado desde su origen, tutelado por partidos y por la Iglesia, forjado en los enclaves exportadores y asediado por una violencia antisindical que entre 1973 y 2019 dejó 3.264 sindicalistas asesinados.

4.408 palabras57 documentos81 fragmentos citados
Sindicalismo

Trayectoria de una idea

  1. 1904

    Primeras organizaciones obreras formales

  2. 1920

    Primera oleada huelguística

  3. 1924

    Primera huelga petrolera en Barrancabermeja

  4. 1925

    Creación de la Confederación Obrera Nacional

  5. 1928

    Masacre de las bananeras en Ciénaga

  6. 1931

    Ley 83: primer reconocimiento legal del sindicalismo

  7. 1936

    Reforma constitucional y fundación de la confederación liberal

  8. 1945

    Ley 6 de 1945 y auge organizativo

  9. 1946

    Fundación de la UTC y el gran cisma sindical

  10. 1947

    Represión a la CTC y declive del sindicalismo militante

  11. 1986

    Creación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT)

03

La lectura

El sindicalismo colombiano nació en los enclaves exportadores —petróleo, banano, ferrocarriles— donde la economía concentraba fuerza de trabajo asalariada sometida a un solo patrón grande y visible, y su bautismo de fuego fue la masacre de Ciénaga en 1928, cuando el Estado disparó contra sus propios trabajadores a nombre del orden y la inversión extranjera. Desde sus orígenes careció de la influencia directa de la inmigración europea que moldeó el sindicalismo del Cono Sur, y sus doctrinas socialistas llegaron por vía intelectual, no por barcos. La República Liberal lo reconoció legalmente pero lo trató como menor de edad: la Ley 83 de 1931 y el Decreto 2350 de 1944 intervinieron profundamente en su acción, y el apoyo al ejecutivo se convirtió en su principal herramienta de reivindicación, a costa de una autonomía escasa. El cisma de 1946, con la fundación de la UTC bajo el amparo de la Iglesia, el gobierno y los industriales, dividió el movimiento entre una central liberal-comunista y una católica-anticomunista, fractura que definió la estructura sindical colombiana durante décadas. Entre 1973 y 2019, 3.264 sindicalistas fueron asesinados, convirtiendo al sindicalismo colombiano en uno de los más perseguidos del mundo y en el blanco más sostenido de la violencia antisindical en la historia del país.

El sindicalismo en Colombia

El sindicalismo colombiano es la forma organizada en que los trabajadores asalariados del país han negociado, resistido y —a veces— pactado su lugar frente al capital y al Estado desde finales del siglo XIX hasta hoy. No es un movimiento unitario ni continuo: es un campo fracturado desde su origen, tutelado por partidos y por la Iglesia, forjado en los enclaves exportadores del petróleo y el banano, contenido por leyes que lo reconocieron pero lo trataron como menor de edad, y asediado por una violencia antisindical que entre 1973 y 2019 dejó 3.264 sindicalistas asesinados. Su historia condensa buena parte del siglo XX colombiano: la irrupción tardía de una clase obrera pequeña pero combativa, la República Liberal que lo amparó y lo domesticó, el Frente Nacional que lo estabilizó y lo desactivó, y la apertura económica que lo redujo a una fracción marginal de la fuerza laboral. Actor central por su capacidad de movilizar y actor sacrificado por ser el blanco más sostenido de la represión, el sindicalismo condensa la pregunta de qué margen de autonomía puede tener el trabajo organizado en un país donde el Estado, los partidos, la Iglesia y las armas se disputaron sin descanso su tutela.

Antes del sindicato: artesanos, mutuales y el largo umbral

La palabra sindicato llega tarde a Colombia. Antes de la Primera Guerra Mundial, el grueso de lo que podía llamarse clase trabajadora eran artesanos —sastres, zapateros, tipógrafos, carpinteros, herreros— agrupados en sociedades de ayuda mutua constituidas casi siempre bajo el amparo de la Iglesia católica. Estas mutuales no eran sindicatos: eran cofradías laicas que socorrían al enfermo, sepultaban al muerto y compraban en común, sin plantear la negociación con un patrón porque, en un taller de tres oficiales, no había patrón en el sentido moderno. Entre 1886 y 1919 el Estado colombiano solo otorgó 26 personerías jurídicas a agrupaciones de mutuo auxilio: la vida asociativa obrera era escasa, dispersa y tolerada más que promovida.

Junto a ese mutualismo confesional coexistió una vertiente más combativa. Artesanos y obreros incipientes fundaron la Unión de Industriales y Obreros en 1904 y la Unión Obrera Colombiana en 1913, organizaciones híbridas donde se ensayaba ya un lenguaje de derechos que rebasaba la caridad. De ese sedimento surgieron el Partido Obrero en 1916 y la Asamblea Obrera en 1919, hitos que marcan el momento en que los obreros propiamente dichos empiezan a relevar a los artesanos en la dirección de los movimientos populares. La transición no fue lineal ni completa —el peso artesanal persistió hasta bien entrada la década de 1920—, pero fijó un rasgo duradero: en Colombia, a diferencia de Argentina, Uruguay o el sur de Brasil, la inmigración europea desempeñó un papel insignificante en la formación del movimiento obrero. El sindicalismo colombiano nacería sin la influencia directa de anarquistas italianos ni socialistas alemanes; sus doctrinas llegarían por vía intelectual, en libros y periódicos, y no por barcos.

Los sectores donde el sindicato moderno echó raíces fueron los ferrocarriles, los puertos, el transporte fluvial del Magdalena y los enclaves extranjeros del petróleo y el banano: los nudos donde la economía exportadora concentraba fuerza de trabajo asalariada, disciplinada por reloj y sometida a un solo patrón grande y visible. Entre 1918 y 1923 se formaron los primeros sindicatos y se libraron las primeras huelgas del naciente movimiento obrero. En 1920 hubo una oleada notable: paros en las minas de Segovia, en el ferrocarril de La Dorada, en la fábrica de tejidos de Bello y una huelga prolongada de los obreros del ferrocarril del Pacífico en el Valle del Cauca. Fue el momento en que el país descubrió que tenía proletariado.

Barrancabermeja, Ciénaga, Líbano: la década incandescente

La década de 1920 fundó el imaginario del sindicalismo colombiano, y lo hizo a fuerza de huelgas grandes y masacres mayores. Su epicentro fue Barrancabermeja, el puerto petrolero sobre el Magdalena donde la Tropical Oil Company —la Troco, subsidiaria de la Standard— explotaba la concesión De Mares en condiciones laborales infames: calor, malaria, salarios pagados en vales, campamentos-cárcel. A finales de 1922 o comienzos de 1923 llegó allí Raúl Eduardo Mahecha, abogado de origen conservador convertido al socialismo por el eco de la Revolución Rusa. En 1923 se fundó en Barrancabermeja la Unión Sindical Obrera (USO), heredera de la Unión Obrera, con participación del Partido Socialista Revolucionario. Un año después, en 1924, estalló la primera huelga petrolera contra la Troco.

En 1925 el Segundo Congreso de Trabajadores, reunido en Bogotá, creó la Confederación Obrera Nacional (CON), que se afilió a la Internacional Sindical Roja de Moscú. La sindicalización del país empezaba a organizarse en escala nacional y con un horizonte ideológico definido: mejorar las condiciones materiales y, al mismo tiempo, disputar el sentido político del trabajo. La segunda huelga petrolera de Barrancabermeja, en 1927, replicó y amplió el patrón: mayor apoyo ciudadano, paros de solidaridad de los portuarios a lo largo del Magdalena y enfrentamientos armados con la tropa que dejaron víctimas fatales. La represión fue mayor que la de 1924 y anunció el desenlace del ciclo.

Ese desenlace tuvo dos nombres: Ciénaga y Líbano. En 1928 la United Fruit Company operaba en la zona bananera del Magdalena como un Estado dentro del Estado. Controlaba en 1921 el 59% de la tierra productiva e improductiva de la región, dominaba el ferrocarril y el transporte marítimo, quebraba y compraba pequeñas empresas, pagaba salarios bajos en vales canjeables en sus propios comisariatos y obtenía en 1928 una ganancia del 100% por cada racimo vendido. Sobre todo, se protegía mediante un sistema de contratistas intermediarios que le permitía negar que los trabajadores del banano fueran empleados suyos —y por tanto evadir el seguro colectivo y cualquier responsabilidad laboral directa—. Contra ese arreglo se levantó la huelga bananera, organizada por Mahecha, que llegó a sindicalizar a más de 32.000 trabajadores bajo la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena (USTM), fundada en 1925, que agrupaba tanto a asalariados como a colonos campesinos. El pliego pedía vivienda, servicios médicos, abolición de los pagos en vales y supresión del sistema de contratistas.

Semanas antes del estallido, en octubre de 1928, el Congreso había aprobado la Ley Heroica, impulsada por Ignacio Rengifo con el argumento de que era necesaria para frenar una inminente revuelta comunista. La ley prohibía la formación de organizaciones populares y sindicales de oposición e impedía la difusión de ideas socialistas. Cuando la huelga estalló, el gobierno de Miguel Abadía Méndez declaró el estado de sitio en el Magdalena y nombró al general Carlos Cortés Vargas jefe civil y militar de la zona. En la madrugada del 6 de diciembre de 1928, tras publicarse el estado de sitio, soldados salieron del cuartel de Ciénaga hacia la estación del ferrocarril —o hacia la plaza, según qué testimonio se lea— y abrieron fuego contra la multitud concentrada de trabajadores. La masacre de las bananeras se convirtió, y sigue siendo, la escena fundacional del martirologio sindical colombiano: el momento en que el Estado, a nombre del orden y de la inversión extranjera, disparó contra sus propios trabajadores.

El siguiente año, 1929, los sucesos del Líbano, en el Tolima, cerraron el ciclo. Los dos hechos —Ciénaga y Líbano— sintetizan la lógica de la década: movilización obrera y campesina masiva por un lado, respuesta militar del Estado por el otro. La suerte concreta de los principales dirigentes —Mahecha, María Cano, Ignacio Torres Giraldo— tras la represión quedó envuelta en sombra, aunque los tres se convirtieron desde entonces en referentes ineludibles de la memoria obrera. Para 1930, cuando la República Conservadora daba paso a la Liberal, solo 15.000 obreros laboraban en fábricas en Colombia, y las dos terceras partes de ellos eran mujeres. El sindicalismo naciente era, en cifras, minúsculo; en simbolismo, ya inmenso.

La República Liberal: reconocimiento con tutela

Con Enrique Olaya Herrera en el poder desde 1930, el sindicalismo entró en una fase nueva y ambigua: la del amparo estatal. La Ley 83 de 1931 reconoció los derechos de organización sindical y de huelga y estableció multas —bajas— a los patrones que violaran el derecho de sindicalización. Fue un salto normativo. Pero la misma ley mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante las huelgas, lo que en la práctica recortaba la capacidad de presión de los sindicatos. El reconocimiento venía con freno de mano.

Esa doble faz definió toda la relación entre la República Liberal y el mundo del trabajo. La reforma constitucional de 1936, el Acto Legislativo 01 de la administración de Alfonso López Pumarejo, garantizó el derecho de huelga, declaró el trabajo como obligación social y reprodujo del texto de 1886 los derechos de reunión y asociación como fundamento jurídico. Ese mismo año, bajo auspicio directo del gobierno, se fundó una confederación sindical que agrupó a sectores del movimiento obrero, precursora de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), brazo sindical del liberalismo y del comunismo pactantes.

La política laboral culminó con el Decreto 2350 de 1944, promulgado bajo facultades de estado de sitio, y la Ley 6 de 1945 que lo recogió con modificaciones. Estas normas prohibieron el paralelismo sindical dentro de una misma empresa —un solo sindicato por empresa, regla fundacional del modelo colombiano—, vetaron la contratación de nuevos trabajadores durante las huelgas y otorgaron a las organizaciones obreras amplia protección legal. La Ley 6 de 1945 fue, respecto al decreto que la antecedió, un avance casi ejemplar en el respeto a la autonomía de los trabajadores. Esa concepción duró pocos meses, hasta la expedición de su decreto reglamentario. El efecto acumulado fue espectacular en términos organizativos: entre 1943 y 1947 surgieron 342 sindicatos de base donde antes no existía ninguno, mientras los sindicatos gremiales cayeron de 642 a 324. La contratación colectiva por empresa desplazaba al viejo gremio artesanal.

El precio de ese crecimiento fue una autonomía escasa. La legislación era fuertemente interventora y trataba a los afiliados como una minoría de edad; el apoyo al ejecutivo se volvió la principal herramienta de reivindicación. Los gobiernos liberales no se limitaron a legislar: protegieron activamente el crecimiento sindical con motivaciones políticas. López Pumarejo entendió pronto que una clase obrera organizada era base electoral y contrapeso al poder empresarial conservador. En ese pacto asimétrico se formó la CTC. Y en las grietas de ese pacto se incubó todo lo demás.

La CTC, la UTC y el cisma que definió al sindicalismo colombiano

La CTC, dominada por liberales y comunistas, fue durante quince años la única central del país. Su fuerza fue también su fragilidad: la coalición interna se volvió inmanejable después de que el 9 de abril de 1948 el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el Bogotazo cerraran de un tajo el ciclo reformista. Ya antes, en 1946, se había producido el cisma decisivo: la fundación de la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), promovida por la Iglesia Católica, el gobierno y sectores industriales, con vocación explícita de sindicalismo confesional, apolítico y anticomunista.

La UTC nació con el manual de la doctrina social de la Iglesia bajo el brazo y con la encíclica Rerum Novarum como base doctrinal —una base que en Colombia se aplicó tardíamente y que, cuando finalmente se implementó, dio a la institución eclesial el papel preponderante como oferente de una ideología cristiana competitiva frente al socialismo marxista—. Su estrategia era clara: promover la contratación colectiva y la armonía de clases, alejando al obrero de cualquier aspiración de controlar el proceso productivo. Aunque se proclamaba apolítica, la UTC tendía en la práctica a apoyar los intereses conservadores e industriales; sus propios documentos de congreso lo consignaban con inusual franqueza. En el Congreso de 1961 se autodefinió como una organización que no era enemiga de los empresarios colombianos, "firmemente dedicada a crear una reestructuración de la sociedad colombiana conforme a la justicia". La reestructuración era, se entiende, doctrinal, no clasista. Obtuvo apoyo del gobierno de Estados Unidos y, aparentemente, de sectores conservadores de federaciones obreras norteamericanas.

El golpe decisivo a la CTC llegó en 1947: tras el fracaso de la huelga general de mayo, el gobierno de Mariano Ospina Pérez le retiró el reconocimiento legal. Durante los gobiernos de Laureano Gómez y Gustavo Rojas Pinilla, la CTC sufrió una represión severa: sus dirigentes fueron perseguidos, encarcelados o asesinados, y el sindicalismo militante decayó drásticamente. Tras el golpe militar de 1953, el Partido Comunista fue declarado ilegal y de una escisión de la UTC surgió la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), auspiciada directamente por la dictadura. En pocos años, el mapa se había invertido: la central liberal-comunista, otrora hegemónica, quedó reducida y a la defensiva; la central católica y anticomunista, aupada por Iglesia, gobierno e industriales, se convirtió en la organización más grande del país desde los años cincuenta.

En el campo, la UTC extendió su influencia mediante FANAL, la Federación Agraria Nacional, organización agraria con respaldo eclesiástico orientada explícitamente a contrarrestar el sindicalismo de orientación comunista. La justificación doctrinal la formuló con claridad el padre Francisco Mejía, activo en el Valle del Cauca: los comunistas, decía, aprovechaban la miseria y la ignorancia del campesinado, y ese era el mayor peligro que enfrentaba América Latina. Sobre ese diagnóstico se construyó la intervención sindical de la Iglesia en el mundo rural. FANAL fracasó, sin embargo, en su misión de transformación agraria. Su estructura patriarcal y paternalista, su incapacidad para redistribuir la tierra de manera radical y los controles impuestos por figuras eclesiásticas no campesinas terminaron por convertirla, hacia su V Congreso en 1970, en una forma más de paternalismo asumida abiertamente por la propia organización. La pluralidad sindical resistió mejor de lo que la UTC esperaba: en el Valle del Cauca, junto a sus sindicatos católicos operaban organizaciones vinculadas a la CTC y a la CSTC del Partido Comunista, particularmente notorias en los ingenios azucareros.

Frente Nacional: el techo y el descenso

El Frente Nacional (1958–1974) fue el acuerdo bipartidista que alternó la presidencia y repartió por mitades la burocracia entre liberales y conservadores. En su marco, paradójicamente, el sindicalismo colombiano alcanzó la cifra más alta de afiliación de su historia: aproximadamente el 15% de los trabajadores potencialmente sindicalizables. La institucionalización del pacto laboral heredado de la República Liberal, la expansión industrial de mediados de siglo y la estabilidad negociadora produjeron un movimiento numeroso, hegemonizado por la UTC en lo cuantitativo y por una CTC recompuesta en lo simbólico.

Pero el mismo Frente Nacional generó las condiciones de su erosión. Alfonso López Michelsen, presidente entre 1974 y 1978, lo caracterizó como una especie de régimen de partido único sin oposición, que hacía impensable cualquier propuesta al margen del consenso liberal-conservador. Ese cierre político desencantó a sectores estudiantiles y sindicales que reclamaban cambios profundos y favoreció el crecimiento de tendencias de izquierda dentro del movimiento obrero. Entre los años setenta y ochenta, una parte significativa de los sindicatos colombianos aparecía vinculada a partidos de izquierda radical, con un discurso que validaba la lucha armada y planteaba contradicciones irreconciliables con los enemigos de clase. El sindicalismo economicista y apolítico impulsado desde la dictadura de Rojas Pinilla siguió siendo mayoritario, pero convivía con un sindicalismo político que se radicalizaba a la vez que la insurgencia armada crecía en el país.

En ese contexto ocurrió uno de los episodios más siniestros de la historia sindical colombiana: el secuestro de José Raquel Mercado por el M-19. Mercado era presidente de la CTC, un dirigente incrustado en el aparato pactista del bipartidismo, y por eso mismo un blanco simbólico perfecto para una guerrilla empeñada en disputarle a la izquierda tradicional la representación del pueblo. El M-19 lo sometió a un juicio político público en el que pidió a organizaciones populares —asambleas sindicales, estudiantiles, juntas de barrio y campesinas— votar sobre su culpabilidad por supuestos delitos de traición a la patria, traición a la clase obrera y ser enemigo del pueblo. La votación se declaró condenatoria y Mercado fue asesinado.

La escena fue una inversión atroz de todos los términos conocidos. La guerrilla asumía funciones judiciales, convocaba al pueblo a ratificar una sentencia previa y ejecutaba a un dirigente máximo del sindicalismo no a manos de la patronal ni del Estado, sino de una organización que decía hablar en nombre de los mismos trabajadores a los que pretendía representar. A partir de ahí quedó fijado un doble frente: la izquierda armada empezaba a matar dirigentes sindicales acusándolos de tibios, mientras la derecha y sus aliados paramilitares los mataban acusándolos de subversivos. El espacio del sindicalismo autónomo se estrechaba desde ambos flancos, y cada dirigente medianamente visible aprendió a leer su propia trayectoria bajo el signo de esa doble amenaza.

Los indicadores estructurales acompañaron el desgaste. Entre 1975 y 2000 se registraron 3.377 huelgas en Colombia, con 1975 como año pico. La cifra global impresiona menos si se lee al lado de la caída de la afiliación: del 15% del Frente Nacional al 8% en 1990. Ni siquiera la unificación de la mayor parte del movimiento laboral bajo la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), creada en 1986 para superar la dispersión histórica entre CTC, UTC, CSTC y otras confederaciones menores, logró detener el declive. El sindicalismo colombiano dejó de crecer justo cuando parecía, por fin, unirse.

La violencia antisindical como sistema

Ningún relato del sindicalismo colombiano es honesto si no pone en el centro la violencia dirigida contra sindicalistas. Entre 1973 y 2019, el Sistema de Información de Derechos Humanos Sinderh de la Escuela Nacional Sindical registró 15.157 hechos violentos contra el movimiento sindical. La mayoría fueron amenazas: 7.433 casos. Los homicidios sumaron 3.264; los desplazamientos forzados, 1.951; las desapariciones, 251; los secuestros, 194. Detrás de la aritmética hay una arquitectura de la intimidación en la que asesinar era solo la punta visible de una pirámide mucho más ancha. Antioquia encabezó de lejos la geografía del terror con 4.703 hechos, cifra casi equivalente a la suma de los tres departamentos siguientes —Valle, Santander y Cesar—. Hacia septiembre de 2000, de una cifra mundial de 140 sindicalistas víctimas de asesinato o desaparición forzada, Colombia registraba 76: más de la mitad de todos los sindicalistas asesinados en el mundo en un solo año. En los primeros diez meses de 2002 fueron asesinados 146 sindicalistas, superando los 125 del mismo período del año anterior. Entre 2001 y 2010 los homicidios disminuyeron aproximadamente un 70%, aunque el descenso operó sobre una línea de base atroz.

Esta violencia no fue accidente ni epifenómeno del conflicto armado. Fue mecanismo. Los paramilitares del Bloque Norte, en alianza con terratenientes bananeros, persiguieron y asesinaron selectivamente a trabajadores sindicalizados de fincas bananeras en la Zona Bananera del Magdalena, justificando la persecución en supuestos vínculos con la guerrilla. En Puerto Nare, el grupo paramilitar de Puerto Boyacá al mando de Gonzalo Rodríguez Gacha perpetró desde 1986 homicidios y amenazas contra afiliados a Sutimac —el sindicato de Cementos del Nare—, con el propósito explícito de impedir la acción reivindicativa del sindicato. En Urabá, unidades militares en las décadas de 1980 y 1990 mantuvieron vínculos con grupos paramilitares de Córdoba, y el paro nacional del 19 de octubre de 1988 tuvo entre sus consecuencias la suspensión gubernamental de las personerías jurídicas de Sintagro y Sintrabanano, los dos grandes sindicatos bananeros de la región. La represión legal y la represión armada operaron sobre los mismos cuerpos.

La violencia produjo un efecto estructural sobre las cifras. Que la afiliación cayera del 15% al 8% entre el Frente Nacional y 1990, y luego al 6% de la población económicamente activa hacia 1994, no se explica solo por las reformas neoliberales o la apertura económica; se explica también, y probablemente más, porque afiliarse a un sindicato podía costar la vida.

Geografía del enclave: petróleo, banano, azúcar

La forma concreta que tomó el sindicalismo en Colombia dependió, más que de la ideología, de la geografía económica. Donde el capital —extranjero sobre todo— concentró grandes masas de trabajadores en un solo lugar y bajo un solo patrón, surgió el sindicalismo más combativo, y también la represión más brutal. Tres enclaves fijaron el patrón: el petróleo, el banano y el azúcar, y cada uno produjo una variante distinta de la misma relación entre concentración productiva y capacidad organizativa.

El petróleo dio el modelo del sindicato con proyección nacional. Décadas después de su fundación en 1923, la USO condujo una huelga por la nacionalización del sector que trascendió con creces el pliego de una empresa: respaldada por campesinos y movimientos sociales de todo el país, con un paro cívico en Bogotá que reunió a 25.000 personas y mítines en Tunja y otras ciudades, articuló también la presión del ala gaitanista del Partido Liberal por la creación de una empresa estatal, presión que contribuyó al proceso que derivó en la fundación de Ecopetrol. Un sindicato de enclave logró incidir en la política petrolera del país entero. En paralelo, en el Catatumbo, Sidelca presentó en 1959 un pliego sobre vivienda, salarios y estabilidad laboral en Tibú, pero las negociaciones se rompieron cuando la CTC y las empresas petroleras firmaron un acuerdo sin tener en cuenta a Sidelca: un episodio menor que ilustra cómo la tutela confederal podía traicionar a la base local.

El banano dio el modelo opuesto: fuerza territorial masiva sin proyección nacional efectiva, y con un costo humano inconmensurable. Tras Ciénaga la United Fruit se retrajo del Magdalena, pero en los años sesenta reapareció en Urabá bajo el nombre de Compañía Frutera de Sevilla —la futura Chiquita— en una extensa zona de siete municipios históricamente abandonada por el Estado. Apartadó se convirtió en la capital indisputada de la región bananera, con aproximadamente el 30% de las plantaciones y el antagonismo más agudo entre trabajadores y propietarios. Allí coexistieron sindicatos obreros de industrias manufactureras, agroindustriales y madereras con guerrillas —EPL, FARC, ELN— que habían llegado a Antioquia en los años sesenta, en una superposición peligrosa entre reivindicación laboral y política armada que la contrainsurgencia luego usaría como coartada. La combatividad de Sintagro y Sintrabanano culminó en el paro de octubre de 1988 y la suspensión de sus personerías, y la violencia antisindical hizo de Urabá, junto con la Zona Bananera del Magdalena, uno de los cementerios sindicales del continente.

El azúcar del Valle del Cauca introdujo la tercera variante: pluralismo obligado. En los ingenios operaron sindicatos afiliados a la UTC de orientación católica, a la CTC liberal y a la CSTC comunista, en una convivencia que el proyecto sindical católico —a través de FANAL y de figuras como el padre Mejía— nunca logró monopolizar. Fue quizás el único gran sector donde ninguna corriente ideológica consiguió imponerse por completo. Junto a los enclaves exportadores, la geografía sindical incluyó los grandes centros urbanos e industriales —Medellín como capital textil, Bogotá como concentración administrativa e industrial, Cali, Bello, Sogamoso, Cartago—, donde los sindicatos de empresa siguieron el patrón fijado por la Ley 6 de 1945: uno por empresa, negociación colectiva y una economía de las prestaciones dentro del marco fijado por el Estado. Enclave y ciudad, combatividad y pactismo, coexistieron sin fundirse.

Neoliberalismo y crisis: el colapso pactado

Los años noventa fueron el golpe estructural. La Constitución de 1991 amplió formalmente los derechos sindicales, pero la apertura económica del gobierno de César Gaviria y las reformas legislativas aprobadas desde 1990 —la Ley 50 de flexibilización laboral en particular— erosionaron sus bases materiales. Entre 1990 y 1994 entraron en receso o fueron liquidados cerca de 514 sindicatos, con aproximadamente 95.229 afiliados, y la tasa de sindicalización cayó al 6% de la población económicamente activa. Según cálculos de Jorge Enrique Valderrama en 1998, las reducciones arancelarias habrían sido el motivo de la quiebra de al menos 25.000 fábricas, con la consiguiente reducción de la mano de obra industrial y de los trabajadores sindicalizados.

Al golpe económico se sumó el discursivo. En los años noventa se acuñó el término "oligarquía del overol" para desprestigiar a los trabajadores sindicalizados de empresas estatales, especialmente en vísperas de sus liquidaciones, y para responsabilizar a los sindicatos de los problemas macroeconómicos del país. El Estado, a cambio de aceptar la terminación del antiguo régimen de cesantías y pensiones de jubilación, ofreció a los sindicatos de empresas estatales la posibilidad de manejar fondos de pensiones y competir en el mercado financiero y de servicios de salud. La fórmula buscaba convertir a los sindicatos en operadores del propio esquema que los estaba desmantelando; su efectividad como mecanismo de concertación resultó limitada.

La crisis del sindicalismo no fue producto de una sola causa. Fue el resultado de una convergencia: la violencia antisindical sistemática documentada desde 1973, las reformas legislativas de 1990, la reestructuración empresarial por la apertura económica, el derrumbe del campo socialista que privó a la izquierda sindical de horizonte utópico y el desgaste interno de un movimiento que había vivido de la tutela estatal más que de su autonomía. La CUT, creada en 1986, sobrevivió como principal central del país, pero sobre una base cada vez más estrecha.

Huella y disputa

Cien años después de las primeras huelgas, el sindicalismo colombiano es un actor disminuido, pero irreductible. Sus tasas de afiliación son bajas, su influencia política menor que la de mediados del siglo XX y su capacidad de convocatoria concentrada en focos precisos: educadores, petroleros, judiciales, algunos sectores de servicios estatales. Y sin embargo, sigue siendo el interlocutor obrero del país, y sigue produciendo dirigentes que atraviesan la vida pública: Luis Eduardo Garzón, presidente de la CUT antes de ser alcalde de Bogotá; Angelino Garzón, ministro y vicepresidente. La memoria de los mártires —Ciénaga, Mercado, los miles de sindicalistas asesinados en las últimas cinco décadas— ancla un relato que ninguna otra organización social del país puede reclamar con la misma fuerza documental.

Nació tarde, se fragmentó pronto por la tutela liberal, conservadora y confesional, alcanzó su techo bajo un régimen de partido único y colapsó bajo el peso combinado de la violencia antisindical y las reformas neoliberales. Pero también construyó, en Barrancabermeja, en la zona bananera, en Urabá, en los ingenios del Valle, formas de organización territorial que no dependieron del favor del Estado y que resistieron precisamente porque tenían raíces propias. Ahí, en ese doble movimiento, se juega todavía la pregunta central: si el trabajo organizado en Colombia puede sostener un margen propio, o si su historia consiste en administrar la tutela ajena. La Constitución protege el derecho a organizarse; el país, con una constancia terca, ha hecho de ese derecho un oficio peligroso. Entre la letra que ampara y la costumbre que asesina, el sindicalismo sigue siendo el nombre de una disputa sin cerrar.

04

En el archivo

103 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Nueva Granada1831–18624
  1. 1839Resistencia laboral de los bogas del Magdalena: sabotaje al vapor Unión (1839) y huelga de 1857Hecho
  2. 1847Ambrosio LópezFicha
  3. 1847El golpe de José María Melo y la revolución de los artesanos (1854)Hecho
  4. 1850Sociedades DemocráticasFicha
02Regeneración1886–192923
  1. 1886Catolicismo socialFicha
  2. 1899United Fruit CompanyFicha
  3. 1900Economía de enclaveFicha
  4. 1900Sindicalismo agrarioFicha
  5. 1902Benjamín HerreraFicha
  6. 1905La excepción colombiana: ¿por qué Colombia no fue tierra de inmigrantes entre 1880 y 1930?Pregunta
  7. 1914El respice polumPregunta
  8. 1918Emergencia del movimiento obrero y socialista en Colombia (1918–1927)Hecho
  9. 1920Betsabé EspinosaFicha
  10. 1920Huelga de las obreras textiles de Bello (1920)Hecho
  11. 1920Mujeres y orígenes del movimiento social colombianoPregunta
  12. 1923Juana Julia GuzmánFicha
  13. 1924Huelgas petroleras de la Tropical Oil en Barrancabermeja (1924-1927)Hecho
  14. 1924José Gonzalo SánchezFicha
  15. 1927María CanoFicha
  16. 1928Carlos Cortés VargasFicha
  17. 1928La Ley Heroica (Ley 69 de 1928)Hecho
  18. 1928La masacre de las bananeras (1928)Pregunta
  19. 1928La masacre de las bananeras: mito literario y vacío judicialPregunta
  20. 1928Masacre de las BananerasHecho
  21. 1928Miguel Abadía MéndezFicha
  22. 1929Levantamiento bolchevique del Líbano y Chucurí (1929)Hecho
  23. 1930Fin de la Hegemonía Conservadora y ascenso de Olaya Herrera (1930)Hecho
03República Liberal1930–194625
  1. 1926Bolchevización del PSR y fundación del Partido Comunista ColombianoHecho
  2. 1930Colapso de la hacienda cafetera de Cundinamarca y Tolima (1930–1936)Hecho
  3. 1930Emergencia de Gaitán y del gaitanismo popular (1930–1942)Hecho
  4. 1930Internacional ComunistaFicha
  5. 1930Luis VidalesFicha
  6. 1930República Liberal (1930–1946)Época
  7. 1933Sindicalismo confesional católico: UTRAN, FANAL y génesis de la UTC (1933–1946)Hecho
  8. 1934Campaña de Cultura Aldeana (1934–1936)Hecho
  9. 1934La Revolución en MarchaHecho
  10. 1935Masculinismo estructural en la historiografía de la República LiberalPregunta
  11. 1936Frente PopularFicha
  12. 1936La Iglesia colombiana entre la República Liberal y la Violencia (1930–1942)Pregunta
  13. 1936La síntesis socialista que no cristalizó (1925-1948)Pregunta
  14. 1936Ligas campesinasFicha
  15. 1936Modernización liberalFicha
  16. 1936Reforma Constitucional de 1936Hecho
  17. 1936Revolución en MarchaFicha
  18. 1938CooptaciónFicha
  19. 1938CorporativismoFicha
  20. 1938Fracaso de la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948Pregunta
  21. 1938Gerardo Molina RamírezFicha
  22. 1942Segundo gobierno de López Pumarejo y crisis del reformismo (1942–1945)Hecho
  23. 1944El golpe de Pasto de 1944Hecho
  24. 1945Adán Arriaga AndradeFicha
  25. 1945Elecciones de 1946 y retorno conservadorHecho
04La Violencia1946–19579
  1. 1946Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)Hecho
  2. 1948Huelga de la USO de 1948 y creación de Ecopetrol (1948–1951)Hecho
  3. 1948Juntas revolucionarias provinciales y Junta Provisional Socialista del 9 de abrilHecho
  4. 1950Rafael Rangel GómezFicha
  5. 1950Repertorio de protestaFicha
  6. 1950Resistencia campesinaFicha
  7. 1951Proyecto de reforma constitucional corporativista de Laureano Gómez (1952–1953)Hecho
  8. 1953Crisanto Luque SánchezFicha
  9. 1953La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957)Pregunta
05Frente Nacional1958–19742
  1. 1970Estanislao ZuletaFicha
  2. 1977Paro Cívico Nacional de 1977Hecho
06Crisis y narcotráfico1974–19909
  1. 1978El Estatuto de Seguridad de Turbay (1978–1982)Hecho
  2. 1983Paro cívicoFicha
  3. 1985Andrés Almarales MangaFicha
  4. 1986Alcaldesas y concejalas de la Unión Patriótica en municipios de frontera (1986–1990)Hecho
  5. 1986Guerra sucia contra la UP y los defensores de derechos humanos (1986–1990)Hecho
  6. 1987Infiltración del ELN en A Luchar y masacre de Llana CalienteHecho
  7. 1987Jaime Pardo LealFicha
  8. 1990Bernardo Jaramillo OssaFicha
  9. 1990Eduardo Umaña MendozaFicha
07Constitución de 19911991–20026
  1. 1990Apertura económica y reformas neoliberales en Colombia (1990–1993)Hecho
  2. 1995Capital transnacionalFicha
  3. 1995Cooperativas de Trabajo Asociado y desmantelamiento del sindicalismo palmero (1995–2005)Hecho
  4. 1995Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM)Hecho
  5. 1996Yolanda Becerra VegaFicha
  6. 1998El exterminio del sindicalismo colombiano (1986-2010)Pregunta
08Seguridad Democrática2002–20163
  1. 2002El DAS bajo Jorge Noguera y la captura paramilitar del aparato de inteligencia (2002–2005)Hecho
  2. 2003Jorge NogueraFicha
  3. 2008Raúl ReyesFicha
09Posconflicto2016–presente4
  1. 2019Paro nacional del 21 de noviembre de 2019 (21N)Hecho
  2. 2021El Estallido Social de 2021Hecho
  3. 2021El paro nacional de 2021Pregunta
  4. 2021Estallido socialFicha
10Transversal17
  1. 1902BelloFicha
  2. 1913Enclave bananeroFicha
  3. 1922BarrancabermejaFicha
  4. 1928Zona BananeraFicha
  5. 1948La excepcionalidad colombiana ante el ciclo populista latinoamericanoPregunta
  6. 1950AnticomunismoFicha
  7. 1950PalmiraFicha
  8. 1962Doctrina de Seguridad NacionalFicha
  9. 1970Magdalena MedioFicha
  10. 1975Enemigo internoFicha
  11. 1980ApartadóFicha
  12. 1985Aída AvellaFicha
  13. 1988SegoviaFicha
  14. 1990Resistencia civilFicha
  15. 1991Estado social de derechoFicha
  16. 1991Horacio SerpaFicha
  17. 2000EstigmatizaciónFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Raúl Eduardo Mahecha: principal organizador de las huelgas petroleras de Barrancabermeja (1924, 1927) y de la huelga bananera de 1928; figura fundacional del sindicalismo colombiano
  2. 02María Cano: dirigente obrera y referente ineludible de la memoria sindical colombiana de los años veinte
  3. 03Ignacio Torres Giraldo: dirigente sindical y referente de la memoria obrera de la década de 1920
  4. 04Jorge Eliécer Gaitán: su asesinato el 9 de abril de 1948 agudizó la división interna de la CTC y cerró el ciclo reformista del sindicalismo liberal
  5. 05Miguel Abadía Méndez: presidente que ordenó la represión de la huelga bananera de 1928 y bajo cuyo gobierno ocurrió la masacre de Ciénaga
  6. 06Ciénaga (Magdalena): escenario de la masacre de las bananeras del 6 de diciembre de 1928, hito fundacional del martirologio sindical colombiano
  7. 07Barrancabermeja: epicentro del sindicalismo petrolero colombiano y sede de las primeras grandes huelgas obreras de los años veinte
  8. 08Frente Nacional: período en que la tasa de sindicalización alcanzó aproximadamente el 15% de los trabajadores potencialmente afiliables, para descender al 8% hacia 1990
  9. 09Apertura económica: proceso que redujo el sindicalismo a una fracción marginal de la fuerza laboral colombiana
  10. 10United Fruit Company: empresa cuyo sistema de contratistas intermediarios y dominio territorial en la zona bananera provocó la huelga de 1928 y la consecuente masacre
06

Documentos y fragmentos citados

57 documentos · 81 fragmentos

01Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2101 cita
[1]

en los trabajadores tanto urbanos como rurales. Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos c9nstituían el volumen principal de la llamada «clase trabajadora» en Colombia. Su organización se limitaba asocie- dades de ayuda mutua, constituidas generalmente bajo los auspicios paternales de la Iglesia católica. El…

p. 210
02Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 331 cita
[2]

Centro Educativo Agualasal 31 Texto 2. Artesanos antes que obreros. En un comienzo, el número de obreros frente a los artesanos era bastante bajo. Por lo tanto, el artesano, un trabajador manual calificado y dueño de su taller o lugar de trabajo, fue el principal encargado de dirigir las luchas y los movimientos…

p. 33
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 192, 1982 citas
[3]

naciente clase obrera colom- biana no tenía un componente de trabajadores in- dustriales fuertes; para 1930 sólo 15.000 obreros laboraban en fábricas; la mayoría de ellos, las dos terceras partes, eran mujeres; las formas de orga- nización sindical tuvieron carácter esporádico. Los sectores que presentaron mayor grado…

p. 192
[19]

de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…

p. 198
04Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 2562 citas
[4]

44 Villegas, Yunis, op. cit., p. 344. 262 ECONOMÍA Y NACIÓN mismo fiscal rechazó su papel de acusador y pidió la absolución del acusado. 45 Pero los conflictos más novedosos vividos por esta sociedad semifeudal fueron los acometidos por aquellos asalariados que laboraban en condiciones capitalistas bastante puras. En…

p. 256
[5]

44 Villegas, Yunis, op. cit., p. 344. 262 ECONOMÍA Y NACIÓN mismo fiscal rechazó su papel de acusador y pidió la absolución del acusado. 45 Pero los conflictos más novedosos vividos por esta sociedad semifeudal fueron los acometidos por aquellos asalariados que laboraban en condiciones capitalistas bastante puras. En…

p. 256
05Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 117, 1612 citas
[6]

las perif erias geográ fi cas La co nfiguración de la s capas populares co lo mbi anas difirió de la de Argentina, Uruguay o el s ur del Brasi l, dond e los inmigran- tes e urop eos pesaron tanto. Pero, co mo en aquellas latitudes, la movilización y protesta de l os trabajadores tu vi eron gran auge e ntre 1918 y…

p. 117
[37]

s, dio pie a toda cl ase de vers ion es co n spirativas, en las que el pr esi dent e aparecía como el << idiota útil> > de los co muni stas, el Keren s ki colombiano. La rápida evolución del ca mp o republica- no español hacia la h ege monía d e la izquierda marxista, primero soc ialista y lu ego co muni s ta, pu so a…

p. 161
06The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 496, 5032 citas
[7]

natural warmth, he didn’t use fancy words, he went directly to the point. The language he used was so that everyone could understand him, even though he was a lawyer, he came here as a lawyer. His office was by the Pipatón Hotel, over where 4th Avenue is being built, there by the riverbank.—Rafael Núñez, interviewed…

p. 496
[24]

did not repress the insurrection energetically, the United States would send troops Strikers or Revolutionaries? 481 and the national army would be in a bad position. On the 5th of Decem- ber, 1928, in the city of Ciénaga, we learned that the national government, together with the powerful, imperialist company, was…

p. 503
07Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 62, 692 citas
[8]

contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…

p. 62
[18]

(aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…

p. 69
08El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 150, 1542 citas
[9]

tico, era m á s que una mera representaci ó n de intereses sindicales. “ Los primeros partidos obreros sindicalistas hab í an desaparecido completamente al prome diar el a ñ o de 1925. Pero las masas estaban en acci ó n. En estas condiciones, la CON nac í a como central del movimiento obrero y tambi é n como bandera…

p. 150
[15]

con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…

p. 154
09Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2411 cita
[10]

• 28 Oficina de Estadística Nacional de Colombia, Anuario estadístico de Colombia, 1875, cit., pp. 22-28. 29 Urrutia, Historia delsíndíca/ismo en Colombia, cit.; Payne, Patterns oJConflíct in Colombia, cit., 1969. A'..;ATO'.IÍA DE LA DECADE'..;C!A FCO'..;Ó'.IICA E>..; COLO'.IBIA DCRA'..;TE EL SIGLO XIX No es difícil…

p. 241
10Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 226, 2342 citas
[11]

«Colombia en la Era Clásica del “Desarrollo Hacia Adentro” 1930-74» en Ocampo, José Antonio. Cárdenas, Enrique y Thorp, Rosemary. (comp.) Industrialización y Estado en la América Latina, México: Fondo de Cultura Económica. Ocampo, José Antonio, (Comp.), 1987, Historia Económica de Co- lombia. Bogotá: Tercer Mundo…

p. 226
[45]

un sindicalismo conciliador, apo- lítico y economicista en sus reivindicaciones. La división interna en la ctc entre liberales y comunistas se agudiza tras la muerte de Jorge Eliécer Gaitán en 1948. Tras el golpe militar de 1953, se declara ilegal al Partido Comunista y la crisis de la ctc se extiende a la utc, de…

p. 234
11Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 61, 642 citas
[12]

cuarenta trabajadores de la né- mina, y como era comin en la €poca, una vez es- tallado el conflicto, los trabajadores presentaron otras reivindicaciones. En las movilizaciones que acompanaron la huelga, un tranviario result6 muerto por el superintendente de la empresa. Esto radicalizé més la actitud de los…

p. 61
[17]

sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…

p. 64
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42, 452 citas
[13]

sucesivas olas migratorias de personas buscando ocupación en oficios varios y abrir oportunidades comerciales. Mientras que los rendimientos de las empresas se multiplicaban y sus empleados extranjeros gozaban de comodidades y beneficios, los obreros y sus familias vivían en condiciones muy difíciles. Fue en esta…

p. 42
[71]

otros sindicatos, fortalecieron el Paro Cívico de Bogotá, en el que 25.000 personas se movilizaron bajo la consigna nacionalista de la USO 55. Hubo mítines y paros de apoyo de otros sindicatos en Tunja y otras ciudades. Al respecto, un exdirigente de la USO afirmó ante la Comisión que el objetivo de la huelga era…

p. 45
13Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 73, 912 citas
[14]

exactamente a un congreso sindical sino a un encuentro abierto y revolucionario de organizaciones”.2 Agrega que el Partido se alimentaba del gran espíritu de lucha obrera que floreció en esa segunda década del siglo XX. Una época mar cada por un incipiente proceso de industrialización en el país, la confor mación de…

p. 73
[57]

in mediatamente me afilio a Fecode [Federación Colombiana de Educa dores], cuyo presidente era en ese entonces Abel Rodríguez. Inicio la actividad sindical. Yo tendría como unos 28 años más o menos. Del movimiento sindical me atraía la elíptica que se veía en esa época, las cosas que había que cambiar, defender a los…

p. 91
14Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 361 cita
[16]

petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…

p. 36
15Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 183, 3552 citas
[20]

partici- pated in the work of the CCC. By early 1928 members of the group were building bombs for use in bringing down the hated Conservative regime. At the same time Conservative Party leaders like Antonio José Uribe and Ignacio Rengifo were calling for new legislation that would give them a free hand in striking at…

p. 183
[42]

the Colombian government were predictable. Following the failed general strike of May 1947, Ospina Pérez emulated his predecessor, Lleras Camargo, by removing legal recognition of the CTC, which had coordinated the strike, thereby dealing it a crippling blow. 41 Militant, political unionism declined precipitously…

p. 355
16El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 39, 1844 citas
[21]

en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…

p. 39
[22]

en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…

p. 39
[72]

los ojos ante el resultado de una investigación interna que lo vinculaba con narcotraficantes, según el “Oficio 002-BR4-01-746”. El general Navas Rubio fue destituido en 1992, pero a raíz de la “fuga” del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria de la cárcel, pues era el director general de prisiones. “Tierra arrasada”…

p. 184
[73]

los ojos ante el resultado de una investigación interna que lo vinculaba con narcotraficantes, según el “Oficio 002-BR4-01-746”. El general Navas Rubio fue destituido en 1992, pero a raíz de la “fuga” del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria de la cárcel, pues era el director general de prisiones. “Tierra arrasada”…

p. 184
17Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1221 cita
[23]

de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…

p. 122
18Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 134, 3132 citas
[25]

germen prometedor de una ma- rina de guerra. Nada podía hacerse militarmente en aquellas lejanías in- comunicadas, como no fuese por ges- tión diplomática. De ésta se echó mano mientras el país ardía de ira, pa- triotismo herido y frustración. La Pedrera fue devuelta a Colombia el 23 de octubre de 1911, merced a la…

p. 313
[47]

pidos sindicales, purga y encarcela- miento de dirigentes, escamoteo a la huelga como instrumento legítimo de reclamación, destrucción sistemática de la relativa unidad sindical (promo- ción de la UTC y sus filiales), son par- te de esta nueva avalancha que intro- duce un puente de continuidad con las tareas que desde…

p. 134
19Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1321 cita
[26]

maleza, la opro- biosa cerca que separaba el mundo de sus protegidos del resto de la población se conserva intacta. Pero del paso de la United por la zona bananera no sólo quedan esos registros arquitectónicos. También, como lo anuncia la pri- mera frase que abre el testimonio de Margarita, queda una huella traumática…

p. 132
20La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 331 cita
[27]

actualidad, en particular la forma de relacionamientos entre la población y los poseedores de tierra y las formas en las que aún se trata a la clase trabajadora del departamento. Pero del paso de la United por la zona bananera no solo quedan esos regis- tros arquitectónicos. También, como lo anuncia la primera frase…

p. 33
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[28]

se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…

p. 47
22María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 2151 cita
[29]

terminaban las jornadas de la reunión, que no había podido ni siquiera volver a ver su perro Ney. María sabía lo que quería Tomás a su perro. En la Dirección del Partido en Bogotá había preocupación por la presión de Mahecha para declarar la huelga en la Zona Bananera. Examinando en el Secretariado del PSR el problema…

p. 215
23Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5291 cita
[30]

declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…

p. 529
24Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 226, 2322 citas
[31]

á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…

p. 226
[40]

Hples, y por lo tanto los que pod í an tener é xito en la contrataci ó n 240 EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO SINDICAL 133 colectiva. Mientras que en 1943 no exist í an sindicatos de base,' 1947 ya hab í a 342 sindicatos de base activos. Al contrario, los dicatos gremiales disminuyeron de 642 a 324 entre estas dos fech^|…

p. 232
25Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4161 cita
[32]

constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas. La Ley 83 estableció multas relativamente bajas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante los períodos de huelga, recortando de hecho la capacidad de…

p. 416
26Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 193, 1982 citas
[33]

estrechos marcos nor - mativos, b) desarrollo del sindicalismo político. El apoyo del y al presidente de la república es la principal herra - mienta para obtener reivindicaciones y sólo se recurre a las bases para sostener al ejecutivo, y c) la negociación por rama de industria impulsada por las federaciones ob -…

p. 198
[36]

De los Derechos Civiles y Garantías Sociales, de la Constitución Colombiana de 1886, es reformada por el acto legislativo 01 de 1936 e incluye a los artículos 17, 18 y 19, que 192 Iván Alberto Díaz Gutiérrez APROXIMACIONES A LA HISTORIA DEL DERECHO EN COLOMBIA definirán al trabajo como obligación social, garantizarán…

p. 193
27Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3541 cita
[34]

mente las labores y con injerencia en los cuerpos de dirección de los dife- rentes estamentos universitarios: la Universidad abrió sus puertas a la mu- jer. Pero además, López dedicó todos sus esfuerzos a dotar a la Universidad de un campus, de una sede espaciosa que le permitiera futuros desarrollos. De allí la…

p. 354
28Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 115, 1232 citas
[35]

institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…

p. 115
[39]

Confederación Sindical de Trabaja- dores de Colombia, que aún subsiste como una de las grandes federaciones sindicales del país, ahora bajo el nombre de Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC). En 1946, fruto de un cisma en la misma, se creó la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), que junto con la Unión…

p. 123
29De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 99, 1022 citas
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las instituciones y sustituirlas, violentamente, con una dictadura de fanéticos»?'. Pero la UTe no se declaraba neutral en asuntos industriales y su generalizado temor al comunismo hacía que tuviera tendencia a apoyar los intereses conservadores e industriales por encima de los intereses de los trabajadores. Por 10…

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sencillamente se convirtió, según el documento del V Congreso, en otra forma de colonialismo en Colombia. Un año después de celebrado este Congreso, un informe del comité ejecuti- vo de la UTC registraba algunas de las acciones de FAI AL. Con motivo del aniversario 25 de las dos organizaciones". el documento trataba…

p. 99
30Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4271 cita
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preocupaciones políticas y cual. quiera as~iración a controlar el proceso de producción, a cambio de una participación en los beneficios de la productividad. Promovido en Colom bia por la Iglesia Católica, por el gobierno y por muchos industriales, el nuevo sindicalismo se desarrolló bajo la protección legal concedida…

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31Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 3281 cita
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1945, and congress's choice of Alberto Lleras Camargo to succeed him cemented the change of direction of the state and of its policies. A few months later the new president had the opportunity to demonstrate the direction that the changes would take with respect to social movements. At the beginning of December 1945…

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32Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 3601 cita
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perdido una batalla, pero que la vida continuaba. A pesar de lo ocurrido, la CTC y el PSD llamaron a votar por el candidato oficialista, Turbay. Los conservadores aprovechando la división liberal, lanzaron a última hora al moderado Mariano Ospina Pérez, quien a la postre se impuso electoralmente. Gaitán, aunque ocupó…

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33Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2801 cita
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la re- lativa homogeneidad en su táctica sin- dical. El movimiento sindical durante la «Regeneración Conservadora» y la dictadura del general Rojas Pinilla Este período sigue siendo uno de los más indocumentados en lo que res- pecta a los movimientos sociales. Los estudios históricos sobre el sindicalis- mo le dedican…

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34Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 2271 cita
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though it certainly has not disappeared. However, student groups can still make their weight felt. Student marches, most involving sec- ondary students from private institutions, helped convince the govern- ment to convoke the 1991 Constituent Assembly. And any serious project to reform the public universities can be…

p. 227
35De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 991 cita
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el documento del V Congreso, en otra forma de colonialismo en Colombia. Un año después de celebrado este Congreso, un informe del comité ejecuti- vo de la UTC registraba algunas de las acciones de FAI AL. Con motivo del aniversario 25 de las dos organizaciones". el documento trataba de darle una mirada positiva a las…

p. 99
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 571 cita
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políticas y económicas que percibieron que la Iglesia les estaba disputando el poder local, la institución con- tinuó con la formación de líderes obreros y campesinos. Amparado en un discurso político y pastoral de promoción de valores cristianos asociados con la organización y pacificación del campo, el apoyo…

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37"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 1601 cita
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en el campo político. En el plano militar esta preocupación cobró forma bajo la perspectiva de seguridad nacio- nal y la doctrina del enemigo interno. Este planteamiento derivó en una serie de medidas tomadas por los gobiernos nacionales del continente americano. De estas preocupaciones no estuvo exenta la iglesia…

p. 160
38Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 991 cita
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la necesidad de ocuparse de la clase obrera, puesto que aún era embrionaria. Por otra parte, la difusión de la encíclica coincidió con el establecimiento de la Regeneración y el reinado de la intransigencia católica, lo cual hizo que la polémica política ocupara las fuerzas de los católicos, dejando a un lado la…

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39Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2341 cita
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ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…

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40Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1271 cita
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y pugnas con las autoridades, y pedreas contra periódicos y almacenes. Los enfrentamientos entre el sindicalismo y los empresarios y su compleja relación con los gobiernos —que siempre buscaron mantener el control de las grandes confederaciones obreras— llevaron a la fragmentación de los movimientos sindicales, y…

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41No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 771 cita
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de matrices ideológicas que abogaban por cambios radicales y violentos del sistema. El inicio del Frente Nacional estuvo marcado por la violencia que se sostuvo durante finales de los años cincuenta en el sur del Tolima, Cauca, Huila y Valle, y que provenían tanto de actores ilegales (cuadrillas de «bandoleros»,…

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42Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 57, 672 citas
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expresión, como ocurrió en el Ministerio de Hacienda y el DAÑE. Como señala Ríos en su artículo ya citado, "Entre 1990 y 1994 han entrado en receso o han sido liquidados en Colombia cerca de 514 sindicatos", con unos 95.229 afiliados. "Hoy escasamente está sindicalizado el 6% de la población económicamente activa".…

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empresas estatales la inclinación a negociar se vio estimulada por las ventajas que el Estado ofreció a los sin- dicatos para crear fondos de pensiones y competir con ellos en el mercado financiero y de servicios. La fórmula fue: acepten la terminación del antiguo régimen de cesantías y pensiones de jubilación y…

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43Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 54, 1012 citas
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de Paula Vélez, en San Pedro de Urabá y Voltígeros, en Carepa. En las décadas de 1980 y 1990, estas unidades militares tuvieron vínculos con grupos paramilitares de Córdoba y Urabá 247. Las huelgas y paros masivos, especialmente el paro nacional del 19 de octubre de 1988, convocado por las centrales obreras, tuvieron…

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entre gru- pos insurgentes, como el Ejército Popular de Liberación (EPL), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que llegaron a Antioquia en los años sesenta; sindicatos obreros de industrias manu- factureras, agroindustriales y madereras asentadas en Urabá;…

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4425 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 491 cita
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Quizás po- dría afirmarse que si no hubiera huelgas, poco se conocería acerca de acciones laborales. Dinámica de las luchas laborales Aunque la movilización social, y en particular la huelguística. responde muy desigualmente ante sus probables acicates (alza del costo de vida. desempleo, represión. bruscos cambios…

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45Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 719, 7462 citas
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esta guerra está viva. ¿por qué sigue pasando? 719 Tabla 3. Violaciones a la vida, libertad e integridad física cometidas contra afiliados al movimiento sindical, según tipo de violencia (1973-2019) Tipo de violencia Mujer % Hombre % Total Amenazas 1.897 26 5.536 74 7.433 Homicidios 336 10 2.928 90 3.264…

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que le pidió a la sociedad civil que escribiera en lugares públicos si el líder sindical era culpable o no de tres supuestos «delitos» por los que la guerrilla lo acusaba: traición a la patria, traición a la clase obrera y ser enemigo del pueblo. De esta manera, el M-19 le pidió a la gente que decidiera si Mercado…

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46El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 2. Las víctimas y las antesalas de la justicia. Conclusiones y RecomendacionesCentro Nacional de Memoria Histórica · 2016 · p. 1252 citas
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de la ci- fra mundial de 140 sindicalistas víctimas de asesinato o desaparición forzada, Colombia registraba 76, a lo que se sumaban 676 amenazas, 13 intentos de asesinato, 22 secuestros, 28 exilios forzosos, 149 heri- dos y 418 detenciones, principalmente por represión a movimientos huelguistas (El Tiempo, 2000,…

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de la ci- fra mundial de 140 sindicalistas víctimas de asesinato o desaparición forzada, Colombia registraba 76, a lo que se sumaban 676 amenazas, 13 intentos de asesinato, 22 secuestros, 28 exilios forzosos, 149 heri- dos y 418 detenciones, principalmente por represión a movimientos huelguistas (El Tiempo, 2000,…

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47Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 351 cita
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the important milestones in the LAP to date. 62 Some U.S. and Colombian labor groups contend that progress on the plan’s objectives as of 2014 had been minimal and urge that the United States and Colombia continue to cooperate for an additional four years. 63 Despite the programs launched and measures taken to…

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48Colombia: Background, U.S. Relations, and Congressional InterestJune S. Beittel · 2013 · p. 471 cita
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Total homicides dropped by 46% from a peak in 2001 to 2010 according to data from the Colombian Ministry of Defense. As presented in Figure 2, the reduction in labor union homicides from a peak in 2001 to 2010 is about a 70% decrease according to the ENS data and more than 80% according to the government data. Some…

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49La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 249, 2662 citas
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Por lo tanto, el sindicato de las empresas ubicadas en estos lugares de vocación productiva bananera quedó en medio del control de los paramilitares que operaban en la región. Como forma de ejercer dicho control, en connivencia con los grandes propietarios, se procuró suprimir todo tipo de organizaciones sindicales…

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el que se afianzan las alianzas con las élites políticas y económicas, el Bloque Norte logra infiltrarse en la administración de instituciones públicas tales como hospitales, entidades prestadoras de servicios públicos y universidades. Esta cooptación, que tuvo su mayor expresión a partir del año 2001 en el depar-…

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50Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 1311 cita
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En un estudio auspiciado por el Programa de las Naciones Uni- das para el Desarrollo (PNUD) sobre la violencia antisindical en Colombia entre 1984 y 2011, se destaca que 224 Carta dirigida al Presidente de la República, Virgilio Barco Vargas, 12 de febrero de 1988, p. 2. 4. Víctor Manuel Isaza Uribe: Desaparición…

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51En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 281 cita
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una industrialización creciente condujeron a las reformas laborales y agrarias del año 1936. Ambas tuvieron un profundo impacto en el Magdalena Medio, especialmente en las zonas petroleras. La reforma laboral tuvo como una de sus consecuencias el reconocimiento y la reglamentación de la actividad sindical. Cuando la…

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52Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 731 cita
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for any of several more reform- ist Liberal factions, which were almost exclusively urban. 4 However, this central social antagonism between banana workers and plantation owners was especially sharp in Apartadó, making it the best case study of violent democratization in the region. Apartadó was the un- 56 Violent…

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53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 571 cita
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los obreros; en el barrio Barco se levantaron 20 casas para profesionales intermedios; y en el barrio Técnico se construyeron 34 para el personal norteamericano. Allí se creó el Club Social Barco. A quienes no vivían en ninguno de los tres barrios petroleros se les llamaba despectivamente «colonos», y se alojaban en…

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54Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5621 cita
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expresado otras comunidades de la Costa Caribe, Santander del Norte, Risaralda y Tolima, todos las cuales realizaron marchas en sus regiones como parte de la m inga. Estas movilizaciones han ampliado e intensificado sus articulaciones con otros procesos como el ya mencionado de la Asociación Nacional de Zonas de…

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55At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 1431 cita
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from its early inception during the period of British laissez-faire capitalism in the nineteenth century into the period of US-backed development- alism in the middle decades of the twentieth century. I analyze the rise of a prior period of banana production in Colombia, when the US-based United Fruit Company (UFC)…

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56Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 831 cita
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era una Diócesis de lo que en ese momento enlazaba un poquito con el pensamiento de la teología de la liberación. Ahí están los padres Rocero, el padre Díaz, el padre Vega, el padre […] Ojeda. Todos esos padres están ahí, y sí se les reconoce como Los Padres, y entonces la gente se sentía protegida por esa…

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57Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 2191 cita
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fuerza laboral) para clasificarlos como parte de una élite protegida por una extensa legislación laboral. La pren- sa rápidamente acuñó el término de “la oligarquía del overol” para despresti- giar a las protestas de los trabajadores sindicalizados y justificar su represión. 4 En los años noventa, se volvió común…

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